¿Es verdad que el machismo ya no atraviesa toda la sociedad? La investigación contradice a El Xokas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Ruiz Martínez, Doctorando en Innovación Didáctica y Formación de Profesorado, Universidad de Jaén

Joaquín Domínguez, conocido como El Xokas, es uno de los creadores de contenido más exitosos del ámbito hispanohablante, con una audiencia millonaria compuesta mayoritariamente por adolescentes y jóvenes.

Su trayectoria ha estado marcada por un estilo sin filtros y numerosas polémicas que incluyen desde insultos a sectores políticos hasta reacciones desmesuradas contra sus propios seguidores.

Esta relevancia mediática convierte su discurso en un potente motor de influencia cultural para las nuevas generaciones.

La cosificación de Ester Expósito

La reciente controversia en torno a sus comentarios sobre la actriz Ester Expósito ejemplifica una forma de sexismo cotidiano y cosificación. El streamer no solo cuestionó la valía de la actriz como pareja debido a sus ideas políticas, sino que procedió a puntuarla físicamente como un “10” para concluir que “no vale la pena” y que “es mejor estar con un 6”.

Este razonamiento despoja a la mujer de su condición de persona completa con autonomía y pensamiento propio, reduciéndola a una opción de mercado sometida a una relación de coste-beneficio.

Al comparar a Expósito con su propia pareja, a quien calificó de “pibón”, pero valoró positivamente por “no estar colgada”, Xokas proyecta una visión paternalista que premia la supuesta sumisión y el silencio frente a la reivindicación feminista.

Esta actitud de superioridad se recrudeció en su enfrentamiento con la tiktoker Clersssss, quien alertó sobre el mensaje dañino que estos discursos trasladan a la juventud. La respuesta del streamer, lejos de la autocrítica, se basó en el insulto y la descalificación, tildando los argumentos de la creadora de “sarta de tonterías” y recurriendo a la violencia verbal para reafirmar su posición.

Para Xokas, cualquier crítica desde una perspectiva de género es interpretada como una agresión injustificada, llegando a afirmar: “una parte de los problemas del feminismo es que veis en todas partes el machismo”.

El machismo como sistema

Frente a la negación del streamer, la investigación académica y social confirma que, efectivamente, el machismo está en todas partes porque forma parte del ADN de nuestra sociedad y de su estructura patriarcal. No se trata de un conjunto de casos aislados, sino de un sistema de dominación simbólica que se perpetúa a través de conductas y actitudes que a menudo pasan desapercibidas por estar naturalizadas.

El machismo es transversal y se manifiesta, entre otras muchas cosas, en la brecha salarial (que según un estudio del Instituto de las Mujeres, sigue situándose en el 15,74 % en España), el menosprecio de la autoridad femenina en el entorno laboral, el trato paternalista hacia las mujeres y la persistencia de roles de género tradicionales que confinan a la mujer a una posición subalterna.

El sistema patriarcal impone una valoración asimétrica de la realidad, donde lo masculino se asocia con el poder, la razón y la cultura, mientras que lo femenino es relegado a la insignificancia o la irracionalidad.

Discursos como los de la manosfera, de la que Xokas es un referente involuntario o consciente, refuerzan esta jerarquía al presentar a los hombres como víctimas de una supuesta “dictadura feminista”.

Esta victimización masculina busca restaurar los privilegios perdidos y deslegitimar los avances en igualdad, utilizando el humor y la ironía como escudos para validar el desprecio hacia las mujeres.

Los fenómenos que antes eran invisibles

La sensación de que “ahora todo es machismo” no responde a una invención de problemas inexistentes, sino a un proceso de adquisición de nuevos conceptos que permiten nombrar y leer fenómenos que ya estaban presentes, pero eran invisibles para la mayoría. Conceptos como micromachismo, violencia simbólica o justicia epistémica funcionan como las “gafas moradas” que permiten identificar gestos cotidianos de control y paternalismo que antes se aceptaban como normales.

Este cambio cultural genera una fuerte resistencia en quienes, desde posiciones de poder comunicativo, perciben la autonomía de las mujeres como una amenaza. La reacción agresiva ante conceptos como el consentimiento sexual o la denuncia de la cosificación es un intento de mantener la impunidad patriarcal en los espacios digitales.




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Sin embargo, la movilización femenina y la denuncia pública de estos comportamientos demuestran que la sociedad ya no está dispuesta a tolerar discursos que traten a las mujeres como objetos intercambiables o seres carentes de criterio.

Avanzar hacia una sociedad libre de discriminación requiere, de manera imperativa, educar en feminismo a todos los niveles, desde la escuela hasta los medios de comunicación y las plataformas digitales.

Solo a través de una conciencia crítica y una implicación colectiva podremos transformar este sistema desigual y construir un futuro donde la dignidad de cada persona, independientemente de su género, sea la norma y no la excepción.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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¿Es seguro comer la piel de la patata? Según la ciencia, la clave está en la variedad, su calidad y la forma de cocinarla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Martínez García, Investigador Postdoctoral – Química Analítica, Universidad Rey Juan Carlos

Cada vez más recetas recomiendan aprovechar la piel de la patata. Desde chips crujientes hasta caldos y guarniciones, esta parte del tubérculo ha dejado de considerarse un simple subproducto para convertirse en un símbolo de la cocina sostenible. En una época en la que reducir el desperdicio alimentario es una prioridad, reutilizar aquello que antes acababa en la basura parece una decisión lógica. Pero surge una pregunta importante: ¿es completamente seguro consumir la piel de la patata?

La respuesta es más compleja de lo que parece. Aunque contiene fibra dietética, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes, la piel también concentra la mayor cantidad de glicoalcaloides, unas sustancias naturales producidas por este tubérculo como mecanismo de defensa frente a insectos, hongos y otros agentes externos.

Los compuestos que la patata produce para protegerse

Los principales glicoalcaloides presentes en la patata son la α-solanina y la α-chaconina. Su análisis requiere de métodos avanzados, que combinan tratamiento de muestra y análisis, capaces de detectar concentraciones muy bajas en alimentos y productos derivados, y los avances recientes han permitido comprender mejor cómo se distribuyen estos compuestos en diferentes partes del tubérculo.

Si bien se encuentran en toda la planta, sus concentraciones son especialmente elevadas en la piel y en la pulpa cercana a ésta. La piel puede concentrar niveles mucho más elevados de α-solanina y α-chaconina que la pulpa, lo que explica por qué el consumo de patatas peladas supone una exposición mucho menor a estos compuestos.

En cantidades habituales, como las que se encuentran en una patata correctamente conservada y consumida sin piel o con pequeñas cantidades de esta, estos compuestos no representan un problema para la salud. El riesgo aumenta cuando se consumen cantidades elevadas de pieles o patatas con un contenido alto de glicoalcaloides.

En estos casos, se pueden observar efectos adversos como náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. En situaciones extremas, descritas principalmente tras el consumo de patatas muy deterioradas o almacenadas incorrectamente, también se han observado alteraciones neurológicas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que los glicoalcaloides constituyen un motivo de preocupación cuando la exposición supera determinados niveles (1 mg de glicoalcaloides por kg de peso corporal al día).

La acumulación de glicoalcaloides puede producirse cuando las patatas se exponen a la luz o sufren daños mecánicos durante la manipulación. La característica coloración verde que aparece en algunos tubérculos suele ser una señal de alerta, ya que frecuentemente indica condiciones que favorecen el incremento de estos compuestos. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el consumo de patatas con zonas verdes, brotadas o deterioradas.

En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), siguiendo la evaluación científica de la EFSA, recomienda almacenar las patatas en lugares frescos, secos y oscuros, eliminar bien las zonas verdes y los brotes antes del consumo y desechar los tubérculos excesivamente deteriorados.




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¿Qué ocurre con la piel al cocinarla?

La creciente popularidad de las estrategias de aprovechamiento alimentario ha impulsado el interés por conocer si los tratamientos culinarios habituales pueden reducir la presencia de estos compuestos. Con este objetivo, nuestro grupo de investigación evaluó el efecto de distintos tratamientos culinarios sobre el contenido de α-solanina y α-chaconina en pieles de patata, analizando cómo las condiciones de procesado modifican la presencia de estos compuestos.

Analizamos distintas técnicas ampliamente utilizadas tanto en el ámbito doméstico como industrial: hervido, horneado y fritura. Además, evaluamos distintas combinaciones de temperatura y tiempo para determinar qué factores tienen una mayor influencia sobre la reducción de los glicoalcaloides.

Los resultados mostraron que el cocinado disminuye de forma significativa el contenido de estos compuestos, aunque la eficacia depende en gran medida de la intensidad del tratamiento aplicado. Tratamientos como el horneado a 200 °C durante 15 minutos o la fritura a 200 ºC durante 5 minutos consiguieron las mayores reducciones de α-solanina y α-chaconina, mientras que el hervido a 100 °C produjo descensos más moderados a los 10 y 20 minutos.

La temperatura y tiempo marcan la diferencia

Entre los métodos estudiados, los tratamientos culinarios más intensos fueron los que consiguieron las mayores reducciones. Así, la fritura y el horneado a temperaturas elevadas lograron disminuir considerablemente las concentraciones de α-solanina y α-chaconina en el producto. En cambio, los tratamientos más suaves, como algunos procesos de hervido o de calentamiento menos prolongados, resultaron menos eficaces.

La explicación está relacionada con la estabilidad de los glicoalcaloides. Aunque son compuestos relativamente resistentes, pueden degradarse parcialmente cuando se someten a temperaturas suficientemente altas durante periodos adecuados de tiempo.
Sin embargo, existe un aspecto importante que conviene destacar: cocinar no equivale a eliminar completamente el riesgo. Incluso en las condiciones más eficaces analizadas, los glicoalcaloides no desaparecieron por completo. Esto significa que la seguridad final del producto sigue dependiendo también de la materia prima utilizada.

No todas las patatas son iguales

La variedad de patata constituye uno de los factores más importantes para explicar las diferencias en el contenido de glicoalcaloides. Las pieles de patata crudas de algunas variedades presentan niveles naturalmente más bajos de glicoalcaloides (aprox. 200 mg/kg peso seco), mientras que otras pueden acumular cantidades mucho mayores (hasta 3 000 mg/kg peso seco).

Por tanto, cocinar correctamente las pieles es una medida útil, pero no suficiente por sí sola. La selección de patatas en buen estado procedentes de variedades con bajos niveles de glicoalcaloides debe ser una práctica esencial para minimizar la exposición a estos compuestos.




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Economía circular sí, pero basada en evidencia científica

La valorización de subproductos alimentarios constituye una de las estrategias más prometedoras para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles. La piel de la patata es un buen ejemplo: se genera en grandes cantidades tanto en los hogares como en la industria alimentaria y contiene nutrientes y compuestos bioactivos de interés que podrían aprovecharse mejor. Su potencial como materia prima para nuevos ingredientes y productos alimentarios está despertando un creciente interés científico. Sin embargo, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria deben avanzar juntas.

La economía circular no consiste simplemente en reutilizar subproductos, sino en identificar qué usos son seguros, viables y beneficiosos para el consumidor. En este contexto, la investigación científica desempeña un papel fundamental: permite determinar bajo qué condiciones determinados subproductos pueden reincorporarse a la cadena alimentaria sin generar riesgos. Aprovechar la piel de la patata puede contribuir a reducir el desperdicio alimentario, pero hacerlo de forma segura requiere aplicar recomendaciones respaldadas por la evidencia científica.

Porque una alimentación verdaderamente sostenible no solo busca reducir el desperdicio, sino también garantizar la seguridad de lo que llega a nuestra mesa.

Esta investigación ha sido posible gracias a los fondos del proyecto EVALKALIM II finaciado por el MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE (código de proyecto PID2022-137278OB-I00).

The Conversation

Isabel Martínez García recibe fondos de proyecto EVALKALIM II. MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, grant
number PID2022-137278OB-I00.

María Isabel Sierra recibe fondos del proyecto EVALKALIM II financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, (código PID2022-137278OB-I00).

Sonia Morante Zarcero recibe fondos del proyecto EVALKALIM II financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, (código PID2022-137278OB-I00).

ref. ¿Es seguro comer la piel de la patata? Según la ciencia, la clave está en la variedad, su calidad y la forma de cocinarla – https://theconversation.com/es-seguro-comer-la-piel-de-la-patata-segun-la-ciencia-la-clave-esta-en-la-variedad-su-calidad-y-la-forma-de-cocinarla-288159

Ceuta: claves para entender el laberinto de una crisis migratoria permanente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María López Belloso, Profesora e Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de deusto, Universidad de Deusto

Jose Luis Carrascosa/Shutterstock

A 31 de julio de 2026, Ceuta afronta un episodio fronterizo de una magnitud sin precedentes. Las primeras estimaciones de las fuerzas de seguridad sitúan por encima de 40 000 el número de personas que habría entrado en la ciudad durante unas 24 horas. Algunas fuentes elevaron provisionalmente la cifra a 49 000, aunque todavía no existe un recuento oficial consolidado y esa estimación fue retirada de la página del Departamento de Seguridad Nacional sin explicación pública.

Hasta el momento de escribir estas líneas, al menos 41 personas han muerto ahogadas tratando de rodear a nado el espigón fronterizo.

La cifra de entradas resulta especialmente difícil de absorber en una ciudad de aproximadamente 83 600 habitantes. La capacidad de acogida de Ceuta se encontraba ya desbordada antes del último incremento de llegadas.

Tras la entrada de unas 1 500 personas en la última semana, los recursos destinados a menores no acompañados funcionaban, según el presidente de la Ciudad, al 2 400 % de su capacidad, una situación que calificó como una “emergencia humanitaria y social absoluta”.

Ceuta no afronta solo una crisis migratoria, sino una crisis multifactorial en la que confluyen desigualdades estructurales, presión diplomática, dependencia europea de Marruecos, limitada capacidad de acogida y polarización política.

Su análisis exige combinar una perspectiva internacional –centrada en la externalización fronteriza y las alianzas geopolíticas– con otra interna, atenta al impacto sobre el Estado de derecho, los servicios públicos, la convivencia y el discurso político y mediático.

Factores externos: la dimensión internacional de la crisis

La utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión política no constituye una mera hipótesis. La politóloga estadounidense Kelly M. Greenhill denomina “coercive engineered migration” –migración forzada y orquestada– al uso deliberado o la amenaza de flujos migratorios para obtener concesiones de otros Estados.

En Ceuta, esta dinámica debe situarse dentro de una sucesión de crisis fronterizas registrada desde 2005, y no como un episodio aislado. En mayo de 2021, más de 5 000 personas entraron en la ciudad tras la relajación de los controles marroquíes, en plena crisis diplomática provocada por la acogida hospitalaria en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario.

Esta capacidad de presión se ve reforzada por la externalización de la política migratoria europea, que ha desplazado parte del control fronterizo hacia terceros países como Marruecos. A su vez, la representación de estas llegadas como una amenaza para la seguridad alimenta el proceso de securitización, que tiende a privilegiar la protección del Estado frente a la seguridad y los derechos de las propias personas migrantes (2017).

El propio Parlamento Europeo condenó expresamente en junio de 2021 el uso por Marruecos del control fronterizo, de la migración y, particularmente, de menores no acompañados como mecanismo de presión política contra España. El Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) calificó el episodio como un caso paradigmático de weaponisation of migration –instrumentalización de la migración–: la conversión de personas en instrumentos de coerción interestatal.

Aunque en 2021 se explicó la presión marroquí por la acogida al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital de Logroño, no puede pasarse por alto que la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Argelia el mismo año supuso el cierre del Gaseoducto Magreb-Europa, lo que supuso una pérdida de ingresos y de influencia para el país alahuí.

En 2026, el contexto inmediato es distinto, aunque presenta elementos que también pueden resultar incómodos para Rabat. El 20 de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial a Argelia y anunció la celebración de una reunión bilateral de alto nivel en otoño. El Gobierno español volvió a calificar a Argelia, principal rival regional de Marruecos, como “socio estratégico” y “nación amiga”.

El 23 de julio, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó el dictamen de la proposición que facilitaría la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo administración española, todavía pendiente aprobación parlamentaria. Su coincidencia con el acercamiento español a Argelia y con la crisis fronteriza ha alimentado la hipótesis de que Rabat estuviera advirtiendo del coste de adoptar decisiones contrarias a sus intereses sobre el Sáhara Occidental

La fragilidad del “socio fiable”

La externalización del control migratorio ha convertido a Marruecos en un socio indispensable, pero también en una fuente de dependencia: en 2023, la Comisión Europea destinó 152 millones de euros a reforzar su gestión fronteriza. Esta delegación otorga a Rabat capacidad para condicionar la cooperación migratoria.

La dependencia resulta especialmente problemática porque la eficacia para contener las salidas no equivale a fiabilidad democrática: Freedom House –una organización no gubernamental estadounidense cuyo objetivo principal es la expansión y defensa de la democracia y los derechos humanos en el mundo– clasifica Marruecos como “parcialmente libre”, con 37 puntos sobre 100, y destaca el predominio político y económico de la monarquía.

Human Rights Watch –organización no gubernamental internacional independiente dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos en más de 90 países– documenta en su informe de 2026 una intensificación de la represión contra periodistas, activistas y defensores de derechos humanos, así como la persecución de quienes defienden la independencia del Sáhara Occidental. Se emplean delitos de difamación, difusión de noticias falsas, ofensa a las instituciones o menoscabo de la monarquía para restringir el espacio de crítica política.

Este contexto obliga a formular una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede Europa presentar como garante fiable de su frontera a un régimen que restringe persistentemente la libertad de prensa, reprime la disidencia y utiliza su cooperación internacional para reforzar su posición sobre el Sáhara Occidental?

El alineamiento Marruecos–Israel–Estados Unidos

El eje Marruecos–Israel–Estados Unidos se consolidó en 2020 con la normalización de las relaciones entre Rabat y Tel Aviv y el reconocimiento estadounidense de la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental, y se reforzó en 2021 mediante un memorando de cooperación militar. Este alineamiento contrasta con el deterioro de las relaciones españolas con Israel y las crecientes fricciones con Washington.

La crisis de Ceuta ha evidenciado esa tensión: el embajador israelí ante la ONU cuestionó la soberanía española sobre la ciudad y la Casa Blanca responsabilizó a las políticas “globalistas” y de “extrema izquierda” del Gobierno.

Estas declaraciones muestran una instrumentalización diplomática de la crisis y una convergencia retórica contra España, pero no prueban una actuación coordinada para facilitar la apertura de la frontera.

Factores internos: derecho, capacidad institucional y construcción del miedo

La sentencia del Tribunal Supremo de 8 de julio no es que prohíba las “devoluciones en caliente” de los migrantes que pretenden entrar a nado en Ceuta y Melilla, sino que excluye el procedimiento excepcional de “rechazo en frontera” para quienes son interceptados en el mar, al no estar superando un elemento físico de contención como la valla. Sin embargo, su interpretación simplificada circuló ampliamente en Marruecos, y pudo incentivar los cruces al generar la expectativa de que quienes llegaran a nado no serían retornados.

Para el presidente del Gobierno, las mafias migratorias han instrumentalizado esta sentencia. Por tanto, la resolución judicial pudo actuar así como factor facilitador, pero no explica por sí sola la magnitud de la crisis ni la simultánea reducción del control fronterizo marroquí.

La fabricación discursiva de una “invasión”

Las crisis fronterizas crean un contexto favorable para la radicalización del discurso público. Este estudio identificó un endurecimiento de la retórica política y la normalización del discurso racista; durante la crisis de 2021, Vox dedicó más del 70 % de sus publicaciones a Ceuta y la migración.

A través de este otro estudio se comprobó que el 80 % de los mensajes de odio analizados se centraba en la confrontación política, no en las causas o soluciones migratorias.

En la crisis actual, expresiones como “invasión”, “hombres en edad militar” o “sicarios” reproducen esta construcción de las personas migrantes como amenaza colectiva. Los medios no generan necesariamente estos discursos, pero pueden normalizarlos cuando reproducen marcos alarmistas sin contextualización ni contraste.

Los derechos humanos como límite y como respuesta

En una crisis de esta naturaleza, los derechos humanos no son un obstáculo para la gestión fronteriza, sino su límite jurídico y ético. La recuperación de más de 40 cadáveres en aguas de Ceuta evidencia el coste humano de una política que convierte la frontera en un espacio de riesgo extremo.

España debe proteger la vida, garantizar el rescate y evaluar individualmente cada caso, con especial atención a menores, solicitantes de asilo y víctimas de trata.

Pero quienes pierden siempre son las propias personas migrantes: Marruecos puede utilizarlas como instrumento de presión, los partidos como argumento electoral y determinados discursos como una amenaza anónima.

Mientras los Estados disputan influencia y responsabilidades, estas personas arriesgan la vida y quedan expuestas a la desprotección, las devoluciones arbitrarias y la deshumanización pública. La respuesta no debe enfrentar los derechos de la población ceutí con los de quienes llegan, sino impedir que ambos colectivos –y especialmente quienes ocupan la posición más vulnerable– sigan pagando el precio de estrategias políticas que no controlan.

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María López Belloso recibe fondos de distintos programas de financiación de la investigación, como Horizonte Europa. Ella es miembro de la ONG Barakaldo con el Sahara-SALAM

ref. Ceuta: claves para entender el laberinto de una crisis migratoria permanente – https://theconversation.com/ceuta-claves-para-entender-el-laberinto-de-una-crisis-migratoria-permanente-288843

Suplemento cultural: colocar la línea del horizonte en el centro del encuadre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

La versión panorámica de esta imagen no le hace justicia a la intención de Frederic Remington de colocar la línea del horizonte en la parte superior de _Fight for the Waterhole_. Museo de Bellas Artes de Houston/Google Art Project

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Mientras estuvo vivo, cada vez que se publicaba un libro del fotógrafo Nicolas Muller, él organizaba una exposición. Lo hacía en respuesta a la maquetación –horrible, a su juicio– que recibían sus imágenes, cortadas y fragmentadas para buscar su encaje en la edición de papel. Colgar las fotos en las paredes de una sala, tal y como habían sido pensadas y hechas, era su forma de venganza pero también de autodefensa.

El encuadre es importantísimo en las artes visuales, tanto en la pintura como en la fotografía o el cine. No significa lo mismo, ni genera la misma sensación en el espectador, que algo esté en el centro, a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo en una imagen, ni tampoco que un plano incorpore una información y no otra. La cámara es el pincel de los directores de cine y jugar con el encuadre –qué incluyen y cómo lo presentan– es la paleta de la que disponen.

Lo explicaba muy bien John Ford (interpretado por David Lynch) en la película de Steven Spielberg Los Fabelman: la línea del horizonte en la parte de arriba de la imagen es interesante; la línea del horizonte en la parte de abajo es interesante; la línea del horizonte en el medio de la imagen es (y cito textualmente) “aburrida de cojones”.

Por eso no puedo entender por qué Christopher Nolan se ha empeñado en rodar La Odisea en un tamaño de fotograma que solo se puede proyectar en 41 salas en todo el mundo y que, en el resto, se verá cortado. Me lo pregunto porque elegir este formato le obliga a colocar la información importante en el centro de la imagen para que no se pierda, narrativamente hablando, nada. Pero… ¿acaso, a fuerza de defender la espectacularidad de un formato, no se ha atado las manos Nolan en cuanto a las posibilidades de narrar que ofrece una cámara de cine?

Mientras barrunto la respuesta, les dejo con el estupendo artículo de Nadia McGowan que explica las diferencias de formatos cinematográficos y por qué Nolan ha querido filmar en IMAX 70 mm.

Queda menos para el eclipse

Por si no se habían enterado todavía –y lo dudo porque llevamos un año con el tema– el 12 de agosto se verá desde España un eclipse solar total. La franja de la península desde la que se podrá seguir recibirá a viajeros, turistas y curiosos, que elevarán la vista para observar un fenómeno que, con suerte, puede darse una vez en la vida de un ser humano. Suerte como la que tuvo el rey Jaume I que, sin tantos preparativos, se tropezó con un eclipse solar allá por el 1239.

Es tan extraordinario coincidir en tiempo y espacio con uno de ellos que, durante milenios, los seres humanos les han dado significados espirituales. Y no por falta de conocimiento. Los mismos romanos de la Antigüedad tenían nociones de astronomía y podían predecirlos, pero no por ello dejaban de considerarlos designios divinos.

Y por eso también los narradores, incluyendo los cineastas, han aprovechado la excusa de los eclipses para dotar a sus relatos de una capa extra de fascinación. Desde Méliès hasta los vampiros de Crepúsculo, los astros parecen indicar –y determinar– los caminos de muchas historias.

Un mapa medieval de leyendas

Hablando de ciencia y magia, es apasionante saber cómo los geógrafos del Magreb de la Edad Media mezclaban en sus textos, mapas y crónicas datos empíricos con informaciones ficticias. Esas leyendas, a pesar de la fantasía que esgrimían, tenían un poso de verdad. Porque si un relato describía la amenaza de una criatura legendaria en un punto geográfico concreto, realmente el monstruo no existía, pero tal vez el peligro sí.

Mujeres hartas

Si están siguiendo las aventuras de los Targaryen en La casa del dragón, les interesará este texto sobre cuatro mujeres reales que inspiraron algunos de los personajes más complejos de la serie. Son personas que desafiaron lo que la sociedad de su tiempo tenía preparado para ellas. Y aunque en esta precuela de Juego de tronos hay muchísimo menos sexo explícito que en la serie que le dio fama a Poniente, la violencia sexual no deja de estar implícita en las tramas.

Porque la violencia sexual contra las mujeres ha estado presente a lo largo de toda la historia. Mucho antes de que una chica crease un perfil en redes sociales y comenzase a recibir fotografías no deseadas de genitales masculinos, los hombres ya habían decidido que no hacía falta la mediación de una pantalla para mostrarle el pene a una mujer que osaba tener una imagen pública. Quevedo lo contó en un soneto y la expresión de Ariadne en la pintura de Guido Reni que encabeza el texto creo que lo dice todo sobre el hartazgo femenino ante este fenómeno. ¡Dracarys!

Y les dejo con un artículo de hace unos años gozosísimo sobre la fiebre del baile y el flirteo en el Madrid de los años 20. El verano es tiempo de disfrute y música, entre otras muchas cosas, así que parece una gran idea despedirse con esta pieza.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: colocar la línea del horizonte en el centro del encuadre – https://theconversation.com/suplemento-cultural-colocar-la-linea-del-horizonte-en-el-centro-del-encuadre-287789

Cuando lo que falla es el suministro de energía: enfermedades mitocondriales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Santos Ocaña, Profesor Titular de Biología Celular e Investigador, Universidad Pablo de Olavide

Microfilamentos, mitocondrias y núcleos Heiti Paves/Shutterstock

Muchas de las enfermedades raras de origen genético que aparecen en la infancia tienen un elemento en común: el origen del trastorno reside en la mitocondria, que metafóricamente se suele identificar como la central energética de la célula. Aunque quizás sería más apropiado equipararla con un polígono industrial.

La mitocondria demanda energía para fabricar sustancias que, posteriormente, son transportadas al resto de la célula. Además de las necesidades logísticas, como en cualquier industria, se generan residuos que es preciso recoger y eliminar. De ahí que la equipare con un polígono industrial.

En cada célula, alrededor de 1 300 proteínas trabajan a la vez para suministrar energía, garantizar que le llegan las materias primas que necesita y ofrecer una respuesta activa frente al estrés oxidativo.

Sin embargo, tal complejidad tiene una cara oscura: cualquier alteración de estos procesos es difícilmente aislable y afecta negativamente a la mitocondria, que en realidad es… ¡una célula dentro de otra célula!

“Te engullo porque me interesas”

Han leído bien, sí. La mitocondria es una célula dentro de otra célula. Esto tiene que ver con su origen endosimbionte: aunque la evolución de los organismos se produce normalmente mediante mutaciones en su ADN validadas por la selección natural, a veces un organismo obtiene ventajas al integrar a un segundo organismo en su interior. Es decir, llevando a cabo un secuestro celular en toda regla.

Imaginen una gran célula, incapaz de utilizar el letal oxígeno para obtener energía. Esta célula grande se come a otra célula que sí tiene esa capacidad, y consigue oxidar los nutrientes hasta obtener toda su energía. Ambas células llegan a una especie de acuerdo: la grande aporta nutrientes y protección física, y la pequeña, energía y protección antioxidante. Es lo que se conoce como endosimbiosis.

Posiblemente este acuerdo fue algo más violento de lo contado aquí, y es el origen de la tercera razón que hace especial a la mitocondria: como cualquier otra célula, tiene su propio ADN, el ADN mitocondrial. Y no hay 2 copias sino cientos por cada mitocondria (y cientos de mitocondrias).

Todas estas características hacen que las enfermedades mitocondriales resulten difíciles de estudiar y obstaculicen especialmente la búsqueda de tratamientos para los pacientes. La complejidad de las funciones mitocondriales explica la gran diversidad de estas dolencias, tanto en sus síntomas y manifestaciones clínicas como en los órganos afectados, en la gravedad de los pacientes y en el momento de inicio de la enfermedad.

A ello se suma la coexistencia del ADN nuclear y del ADN mitocondrial. La mitocondria requiere 1 300 proteínas para funcionar y sólo 13 son sintetizadas por ella misma. El resto lo aporta el ADN nuclear, lo que supone una integración extrema y muchos problemas de coordinación. De hecho, las enfermedades mitocondriales se deben a mutaciones en ambos tipos de ADN.

Según diversos estudios, existen entre 300 y 400 tipos de enfermedades mitocondriales y afectan a 1 de cada 5 000 personas, unas 10 000 en total en España.

Una lucha amistosa entre dos genomas

Además de la coexistencia de genomas, nos queda el problema del ADN mitocondrial. Tenemos miles de copias de él, que heredamos al 100 % de nuestras madres y que no siempre son idénticas entre sí. Cuando en una persona todas sus copias del ADN mitocondrial son iguales y no presentan mutaciones, se dice que su ADN mitocondrial es homoplásmico. Sin embargo, la presencia de una mutación en el ADN mitocondrial produce heteroplasmia, es decir, una mezcla de moléculas sanas y mutadas. En estos casos, la enfermedad se genera sólo cuando el número de copias del ADN mitocondrial mutado supera un umbral determinado.

Para complicar la situación, cada célula, órgano, aparato o sistema puede presentar un grado diferente de heteroplasmia, lo que genera una gran diversidad en los síntomas de los pacientes. Las mutaciones en el ADN mitocondrial afectan directamente a la función más importante y crítica de la mitocondria: la producción de energía mediante la cadena respiratoria. Y por ello, suelen ser graves.

Pero existen algunas soluciones para las enfermedades mitocondriales. El diagnóstico se acelera al disponer de mejores herramientas analíticas y ya existen tratamientos efectivos reales para un 5 % de estas patologías (coenzima Q10, tiamina…). Queda el problema del ADN mitocondrial, pero se está abordando mediante una frenética actividad investigadora: técnicas de transferencia o trasplante de mitocondria, eliminación del ADN mitocondrial mutado, importación mitocondrial de genes corregidos y la edición directa del ADN mitocondrial.

Hay esperanza: lo que hoy es investigación, mañana será realidad.

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Carlos Santos Ocaña no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando lo que falla es el suministro de energía: enfermedades mitocondriales – https://theconversation.com/cuando-lo-que-falla-es-el-suministro-de-energia-enfermedades-mitocondriales-280158

La factura invisible del fuego: el coste económico de los incendios forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Ferrer Zubiate, Profesora Titular de Universidad. Departamento de Gestión de Empresas, Universidad Pública de Navarra, Universidad Pública de Navarra

Robert Jankovic/Shutterstock

En las últimas semanas, buena parte de la geografía española, desde Aragón a Andalucía, pasando por Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla y León, se ha visto asolada por incendios forestales.

Los incendios forestales no son un problema nuevo, pero sí creciente. En mayo de 2026, el Gobierno de España presentaba su campaña contra los incendios, donde ya señalaba que “los datos registrados entre el 1 de enero y el 15 de mayo de 2026 muestran una evolución desfavorable, con 127 incendios comunicados frente a los 40 del mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 218 %”.

En relación con los denominados “grandes incendios”, hasta el 19 de julio de 2026, España registró 21 fuegos que arrasaron un total de 65 753,71 hectáreas. Esta cifra supone más del doble de la superficie quemada en el mismo periodo de 2025, año en el que se habían contabilizado 11 grandes incendios y 29 817 hectáreas afectadas.

Además, España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en número de incendios forestales, con 300 eventos registrados, por delante de Francia, que reporta 275.

No es el objeto de este artículo valorar las causas y agravantes de estos incendios. Los últimos datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica, de 2016, señalan que ese año el 54,61 % de los incendios fueron intencionados, el 27,57 % se debieron a accidentes y neigligencias y un 10,44 % tuvieron una causa desconocida.

Nos centraremos en las consecuencias de los incendios y, en particular, en los costes asociados.

¿Cuánto cuesta un incendio?

La mejor pista de cuánto cuesta un incendio no la dan las llamas, sino lo que ocurre después. En Estados Unidos, un estudio en relación con los incendios de California del año 2018 ponía de relieve que “los daños causados por los incendios forestales en 2018 ascendieron a 148 500 millones de dólares, aproximadamente el 1,5 % del producto interno bruto anual de California, con pérdidas de capital por valor de 27 700 millones de dólares (19 %), costes sanitarios por valor de 32 200 millones de dólares (22 %) y pérdidas indirectas por valor de 88 600 millones de dólares (59 %)”.

Una investigación similar estimó que “las regiones del sur de Europa golpeadas por grandes incendios pierden entre un 0,11 % y un 0,18 % de su crecimiento anual del PIB. El empleo en transporte, alojamiento y restauración –el turismo– cae entre un 0,09 % y un 0,15 %”.

No cabe duda de que es algo prematuro intentar realizar una valoración económica de los incendios forestales que han ocurrido este año en España, pero haremos un pequeño ejercicio basado en los costes de oportunidad.

Un coste de oportunidad se define como aquello a lo que se renuncia como consecuencia de una acción o decisión. Pensemos ahora en un pequeño pueblo de cualquiera de las regiones afectadas. Durante los meses de invierno la población es de 600 habitantes, pero durante el verano en algunos momentos se llega incluso a cuadriplicar esta cifra. Un paisaje ennegrecido y una evacuación en plena temporada alta golpean justo donde más duele. A ello se suma el campo: cosechas paradas y ganado muerto o incomunicado. Son ingresos que no vuelven cuando el humo se disipa. Por tanto, un incendio deja así dos huellas: una inmediata, la de apagarlo, y otra persistente, la de recuperar lo perdido.




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Mientras el fuego arde

En España, los efectos a corto plazo están vinculados con la extinción de las llamas. Aunque es difícil encontrar fuentes fiables, la Agenda Forestal de Navarra presentada en el año 2019 señalaba que el coste de extinción de un incendio forestal declarado es muy variable, pero puede rondar los 10 000 euros por hectárea cuando intervienen medios aéreos, a los que habría que sumar el importe de las tareas posincendio.

No solamente son medios aéreos los que generan este coste. También brigadas, maquinaria, combustible y retardantes trabajando sin pausa durante días. Así, en un incendio de 16 000 hectáreas estos costes ascenderían a 160 millones de euros.

Después de apagar las llamas

Sin embargo, la realidad no termina aquí. La factura que vemos en televisión, con hidroaviones y bomberos, es solo el primer recibo. Es necesario tener en cuenta los efectos a largo plazo y, especialmente, aquellos que tienen carácter indirecto.

Siguiendo con el ejemplo del pequeño pueblo, pensemos qué ocurre con un camping situado en el municipio que ve reducidas sus reservas en 50 plazas como consecuencia del incendio. A un coste de 14 euros/día por autocaravana y en la temporada de verano de 90 días, una simple multiplicación arroja una cifra de 63 000 euros perdidos. Ahora pongamos ocho campings en la zona afectada, estaríamos hablando de una cifra superior al medio millón de euros.

Y falta trasladar el golpe a panaderías, comercios y bares. Un incendio, además, cambia el paisaje, empeora la calidad y la cantidad de agua, se pierde biodiversidad y deja un suelo que tardará años en volver a sostener el ecosistema que tenía.




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La moraleja económica es clara

Este ejercicio es solo una ilustración didáctica. A la factura real habría que sumar los costes de gestión forestal, ganadería extensiva y limpieza del monte durante todo el año. Todos son costes económicos reales, aunque nadie emita una factura por ellos, y los soporta en primer lugar quien vive del territorio. Así, cada incendio encarece la decisión de quedarse: se pierden ingresos, se destruyen infraestructuras y se erosiona la confianza en el futuro del lugar. El fuego no causa la despoblación, pero la empuja.




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Como repiten los expertos, “los incendios se apagan en invierno”. Invertir en el territorio antes del verano no es un capricho; es, sencillamente, la política económica más barata a largo plazo. Las estadísticas oficiales muestran, año tras año, que salimos más caros apagando que previniendo.

Por eso el verdadero coste de un incendio no se salda la semana en que arde el monte, sino durante los años que tardan en recuperarse el paisaje, la economía y la gente de cada pueblo. Lo que hoy no se invierte en prevención se paga mañana, con intereses, en extinción y en abandono. Ese es el auténtico coste de oportunidad del fuego.

The Conversation

Elena Ferrer Zubiate recibe fondos del proyecto de investigación de Fundación Ramón Areces (XXIII Concurso Nacional para la Adjudicación de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales), es parte de la ayuda PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS.

Cristina del Río Solano recibe fondos del proyecto de investigación PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS. Además, cuenta con financiación proveniente del proyecto PJUPNA2025-11908 de la Universidad Pública de Navarra.

Francisco J. López Arceiz recibe fondos del proyecto de investigación de Fundación Ramón Areces (XXIII Concurso Nacional para la Adjudicación de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales), es parte de la ayuda PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS. Además, cuenta con financiación proveniente del proyecto PJUPNA2025-11908 de la Universidad Pública de Navarra.

ref. La factura invisible del fuego: el coste económico de los incendios forestales – https://theconversation.com/la-factura-invisible-del-fuego-el-coste-economico-de-los-incendios-forestales-288642

Lecciones logísticas del Mundial de fútbol: así se montó el espectáculo de Shakira, Madonna y los ‘muppets’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tomás García Martín, Decano de la Facultad de Tecnología y Ciencia, Universidad Camilo José Cela

19 de julio de 2026, final del Mundial de Fútbol. The White House

La final del Mundial de Fútbol 2026, celebrada el domingo 19 de julio en el Estadio Nueva York Nueva Jersey (MetLife Stadium), no fue solo un hito en la historia del fútbol, sino también una lección de gestión logística en condiciones de incertidumbre extrema y alta visibilidad.

La transformación del césped en un macroescenario para un espectáculo de masas de casi 12 minutos de duración, con bailarines, músicos y la actuación de artistas como Madonna, BTS o Shakira, merece un análisis riguroso desde el punto de vista de la logística.

La estrategia tras el espectáculo

En la dirección de operaciones, el éxito no solo reside en la calidad del producto (en este caso, las actuaciones del tiempo de descanso de la final del Mundial 2026), sino en la arquitectura operativa que lo sustenta.

En términos de operaciones y logística, el show del descanso fue un proyecto altamente personalizado y con requisitos de difícil control, que tuvo que ser ejecutado con la precisión de una línea de montaje debido a las severas restricciones de tiempo.

De las fábricas de Toyota al MetLife Stadium

Los grandes espectáculos funcionan como proyectos logísticos que aplican principios del lean management, un método de trabajo instaurado por Toyota en sus fábricas para alcanzar tres objetivos básicos: gastar menos recursos, eliminar todo lo superfluo del proceso y dar el máximo valor al cliente, haciendo solo lo que este quiere y está dispuesto a pagar.

Así, en el Estadio de Nueva York Nueva Jersey se aplicaron procesos muy similares a los desarrollados a nivel manufacturero para mejorar los procesos de producción:

  1. SMED (Single Minute Exchange of Die): este proceso busca mejorar los tiempos de producción reduciendo los tiempos de cambio de herramientas a un solo dígito de minutos. La transición vertiginosa entre la apertura de Madonna y la sinfonía de Gustavo Dudamel fue posible gracias a esta técnica. Al estandarizar el montaje de módulos escénicos, el equipo técnico logró reducir los tiempos de cambio de minutos a escasos segundos, permitiendo que la banda coreana BTS tomara el escenario inmediatamente después de la orquesta.

  2. Jidoka y poka-yokes: para un evento transmitido a todo el planeta, el control de errores en tiempo real es vital. El término jidoka se refiere al exhaustivo control de la calidad en cada paso del proceso productivo para evitar la acumulación de errores, mientras que los poka-yokes son una técnica de control de calidad que garantiza que el proceso se realice sin errores (un ejemplo cotidiano es el hecho de que un microondas está diseñado para no funcionar si tiene la puerta abierta). En el espectáculo del tiempo de descanso, se aplicaron poka-yokes entre la actuación de Coldplay y la del coro PS22 Choir para que cualquier anomalía técnica de sonido o vídeo fuera corregida instantáneamente sin detener el flujo del espectáculo.

  3. Heijunka (en japonés, nivelación): se trata de igualar los niveles de la carga de trabajo en las distintas fases del proceso de producción para mejorar el flujo, ajustarse mejor a la demanda del cliente y reducir el desperdicio. En la final del Mundial 2026, la gestión de los equipos técnicos para mover la escenografía de Shakira y Burna Boy mientras se preparaba el set acústico de Justin Bieber refleja una nivelación de carga de trabajo meticulosa, evitando cuellos de botella que habrían retrasado el reinicio del partido de fútbol.

Gestión de la cadena de suministro y logística integral

El espectáculo del tiempo de descanso también es un ejemplo de gestión de una cadena global de suministros (Supply Chain Management, SCM), definida como:

“El manejo del flujo de bienes, datos y finanzas relacionados con un producto o servicio, desde la adquisición de las materias primas hasta la entrega del producto en su destino final”.

Coordinar a artistas de distintos continentes implica una gestión de proveedores y recursos que trasciende la simple logística de transporte.

Este evento aplicó un modelo de escalonamiento en el proceso logístico con un enfoque similar al que aplica Elon Musk en sus fábricas (step-function expansion o mejoras escalonadas), que consiste en crear infraestructuras que superan la demanda inicial (gigafactorías), con lo que la expansión se produce a grandes saltos de capacidad y no de manera lineal.

Los organizadores del show invirtieron en infraestructura masiva y redundancia estratégica (con sistemas de sonido e iluminación duplicados) para asegurar que la capacidad operativa no se viera desbordada por la complejidad del despliegue artístico.

La experiencia de los aficionados

Desde el punto de vista del diseño del servicio, el espectáculo del tiempo de descanso gestionó varios momentos de la verdad (moment of truth), un concepto de gestión de servicios desarrollado por Karl Albrecht, que define el instante preciso en que un cliente entra en contacto con una organización y se forma una impresión sobre la calidad del servicio.

En el Estadio Nueva York Nueva Jersey, el contraste entre la actuación más íntima de Justin Bieber y la explosión de energía de Shakira y Burna Boy puede analizarse bajo el modelo de Kano, una herramienta de gestión de productos que evalúa cómo las características de un servicio o producto influyen en la satisfacción del cliente.

Un ejemplo sacado del espectáculo: mientras que la calidad técnica es un factor básico esperado, la sorpresa de ver a leyendas del fútbol como Ronaldinho y Ronaldo conduciendo para Madonna constituye un factor de deleite (customer delight) que eleva la percepción de la marca del Mundial.

El primer espectáculo del tiempo de descanso de un Mundial de Fútbol no fue solo música y baile: fue una lección avanzada de preparación operativa (operational readiness). El trabajo de logística y operaciones convirtió el caos creativo de reunir a BTS, Dudamel y The Muppets en una ejecución impecable ante los ojos del mundo.

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Tomás García Martín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Necesitamos comunidades compasivas que ayuden a lograr una muerte tranquila

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rogelio Altisent Trota, Presidente del Consejo Científico de la Fundación Dignia. Cátedra Dignia Ecosistema Paliativo, Universidad de Zaragoza

En Alicia en el país de las maravillas, la protagonista le pregunta al Gato de Cheshire qué camino debe seguir para salir de donde se encuentra. Este le responde que todo depende de adónde quiera llegar. Alicia le contesta: “La verdad, no me importa mucho el lugar”, a lo que su interlocutor zanja: “Entonces, tampoco importa mucho el camino que tomes”. De la misma forma, cuando nos planteamos llevar al hospital a los enfermos avanzados y a los ancianos deberíamos preguntarnos qué esperamos y cuál es el objetivo del traslado.

Conviene refrescar que la meta debe ser prestar la mejor atención posible a cada persona. Es un imperativo moral analizar si ese cuidado se puede proporcionar en el hogar, que en ocasiones es una residencia, donde el paciente está rodeado de sus seres queridos. Esta cuestión interpela a nuestra sociedad y a nuestro sistema sanitario: ¿dónde debemos cuidar en el tramo final de la vida? ¿Estamos preparados para ello?

Hace 30 años, Daniel Callahan lideró un informe del prestigioso Hastings Center de Nueva York donde se planteaba una actualización de los fines de la medicina. Más allá de la curación y la prevención, defendía, era necesario incorporar el objetivo de lograr una muerte tranquila y en paz, todo ello con el mismo rango científico. Aquella propuesta fue muy celebrada y está cada vez más valorada ante el progresivo aumento de la esperanza de vida y el lógico incremento de las enfermedades crónicas avanzadas.

Esta perspectiva se está incorporando a los programas docentes de las profesiones sanitarias, aunque con mucha lentitud. Sería un contrasentido dedicar los grandes avances de las ciencias biomédicas a prolongar la vida a toda costa. Hay que adecuar las posibilidades diagnósticas y terapéuticas a una interpretación prudencial del momento biológico de cada paciente. Pensemos en la falta de lógica que tiene ante un paciente que está en una fase terminal de su enfermedad el uso del desfibrilador en una parada cardiaca o el ingreso en la unidad de cuidados intensivos.

Ante la pregunta sobre dónde cuidar al paciente incurable, la respuesta nos llevará a buscar la máxima calidad de vida y a respetar la voluntad de los pacientes.

Los cuidados paliativos, una medicina de rango científico

Desde hace unas décadas asistimos a la entrada en escena de la moderna atención paliativa ENLACE. Es una rama que se diferencia en sus objetivos de la clásica medicina curativa, donde la prioridad es la supervivencia.

Cuando estamos ante una enfermedad avanzada y sin curación, en la que incluimos la ancianidad, la medicina paliativa siempre debe respetar la vida, pero con la prioridad focalizada en el confort de las personas.

Se trata de prestar unos cuidados impregnados de humanidad sin renunciar al rigor científico. Es el momento de concentrar los esfuerzos en ensanchar la existencia, sin claudicar ante la tentación de la agresividad tecnológica sin sentido, que se ha dado en llamar obstinación o encarnizamiento, que la deontología médica ha censurado con rotundidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido los cuidados paliativos como “un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) y de sus familias que afrontan problemas asociados a enfermedades potencialmente mortales. Previenen y alivian el sufrimiento mediante la identificación temprana, la evaluación adecuada y el tratamiento del dolor y otros problemas, ya sean físicos, psicosociales o espirituales”.

La aparición de las comunidades compasivas y su impacto

La mayoría de las personas con enfermedades avanzadas pasan el 5 % de su tiempo con los servicios sanitarios y el 95 % inmersos en su entorno social: familia, vecinos, cuidadores, acompañantes voluntarios, farmacias, comercios de proximidad, servicios sociales, escuelas, parroquia, etc. Es fácil razonar que si prescindimos de la comunidad será muy difícil prestar cuidados de calidad.

Esta visión impulsó a Allan Kellehear, hace ya dos décadas, a definir y promover las “comunidades compasivas” como una oportunidad para lograr la excelencia de la atención paliativa. En España, Silvia Librada lidera su estudio desde hace 10 años en el seno de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

Se trata de construir una cultura paliativa, fortaleciendo el tejido social con la implicación de personas e instituciones. Esto supone sensibilizar, formar –aclarando dudas– y capacitar. Estas experiencias de apoyo comunitario se están multiplicando con una amplia variedad de formas organizativas en barrios urbanos y pueblos, impulsadas por entidades sin ánimo de lucro que recaban el apoyo de asociaciones y municipios.

Algunas comunidades compasivas están incluyendo un modelo de evaluación del impacto generado tras la implantación de un ecosistema paliativo de estas características. El objetivo es generar evidencia científica de su utilidad y facilitar que sea replicable.

Un ejemplo lo encontramos en una residencia de mayores de la ciudad de Fraga (Huesca). Tras incorporarse al modelo ECOPAL se ha invertido el porcentaje de fallecimientos de sus residentes en el hospital, que ha pasado del 70 % al 30 %.

Un estudio publicado por comunidades compasivas australianas mostró una reducción significativa de ingresos hospitalarios, días de estancia hospitalaria y visitas al servicio de urgencias. Sus autores estimaron un ahorro económico de 500 000 dólares australianos (unos 300 000 euros) en la atención de 100 pacientes durante 6 meses.

Las comunidades compasivas ofrecen un horizonte esperanzador para mejorar el cuidado de los pacientes paliativos y sus familias. Pero, además, aunque no sea este su objetivo primario, pueden ser una fórmula revolucionaria para ayudar a un sistema sanitario sumido en la crisis.

The Conversation

Rogelio Altisent Trota no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Necesitamos comunidades compasivas que ayuden a lograr una muerte tranquila – https://theconversation.com/necesitamos-comunidades-compasivas-que-ayuden-a-lograr-una-muerte-tranquila-285765

El implante cerebral chino, NEO, marca un cambio de era en la medicina y la sociedad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Kemel A. Ghotme, MD. PhD, Neurocirujano pediatra, profesor en neurociencia traslacional, Universidad de La Sabana

peterschreiber.media/Shutterstock

Hace apenas unos meses, Dong Hui volvió a escribir su nombre. Puede parecer un acto cotidiano. Para él significó recuperar una parte de su vida.

Seis años antes, este hombre de 39 años había sufrido un accidente que lo dejó completamente paralizado desde el cuello hacia abajo. La comunicación entre su cerebro y el resto de su cuerpo había quedado interrumpida. Perdió la capacidad de caminar, mover los dedos, sostener un bolígrafo o abotonarse una camisa.

Tras una cirugía para implantar un novedoso dispositivo cerebral y once meses de rehabilitación, volvió a tomar un bolígrafo. Escribió su nombre y luego añadió una palabra: “Gracias”. La historia fue relatada por la revista MIT Technology Review. Lo extraordinario no fue únicamente que volviera a escribir, sino la forma en que lo consiguió.

Un pequeño implante llamado NEO, desarrollado por la empresa china de tecnología médica Neuracle Technology en colaboración con investigadores de la Universidad de Tsinghua, en Pekín, registraba la actividad de su corteza motora mientras algoritmos de inteligencia artificial aprendían a interpretar esas señales cada vez que intentaba mover la mano.

Cuando el cerebro encuentra una nueva vía

Una lesión medular no impide que el cerebro produzca la orden de mover una mano.
El problema es que esa orden nunca llega a su destino. Es como si una persona enviara cartas todos los días, pero el puente que conecta con el otro lado hubiera colapsado. Los mensajes existen pero no pueden cruzar.

Las interfaces cerebro-computadora, o BCI por sus siglas en inglés (Brain-Computer Interface), intentan recuperar esa comunicación. En lugar de esperar a que la señal viaje por la médula lesionada, registran directamente la actividad eléctrica de la corteza cerebral, la traducen mediante algoritmos y la convierten en instrucciones para un computador o un dispositivo robótico.

En el caso de Dong Hui, esas instrucciones controlaban un guante robótico que le permitió volver a entrenar movimientos de la mano. Pero el objetivo no era únicamente mover un dispositivo externo. Los investigadores plantearon una hipótesis mucho más ambiciosa: sincronizar las señales descendentes del cerebro con las señales sensoriales que aún llegan desde la mano para estimular la capacidad natural del sistema nervioso de reorganizarse. Este mecanismo podría potenciar la rehabilitación, incluso sin recurrir a la estimulación eléctrica. El concepto, conocido como bridging neural repair, representa una de las aportaciones más novedosas del sistema.

El momento en que la innovación se convierte en medicina

En los últimos años, empresas como Neuralink han llevado las interfaces cerebro-computadora a los titulares. Por eso muchos interpretaron la aprobación de NEO como una carrera tecnológica entre China y Estados Unidos. Sin embargo, esa no es la noticia más importante.

Lo verdaderamente novedoso es que por primera vez una interfaz cerebro-computadora invasiva ha dejado de ser únicamente un experimento para convertirse en un dispositivo médico comercial.

Reuters informó que la autorización del organismo regulador chino permite su uso en personas con tetraplejia secundaria a lesión medular cervical que cumplen criterios clínicos específicos.

Puede parecer un detalle regulatorio, pero representa un cambio histórico. Una tecnología desarrollada durante décadas en laboratorios comienza a recorrer el mismo camino que siguieron los marcapasos, los implantes cocleares o los estimuladores cerebrales profundos: pasar de la investigación a la práctica clínica.

¿Por qué NEO llegó primero?

A diferencia de otros dispositivos, como Neuralink, cuyos microelectrodos penetran directamente el tejido cerebral, NEO registra la actividad cortical desde la superficie de la duramadre, la membrana que protege el cerebro. Aunque de todos modos requiere una operación (que dura alrededor de una hora y media), esta nueva estrategia es menos invasiva y reduce algunos riesgos quirúrgicos, como la hemorragia o la cicatrización del tejido cerebral, y puede facilitar el proceso regulatorio.

También influyó otro factor. China lleva varios años considerando las interfaces cerebro-computadora como una tecnología estratégica. NEO es fruto de esa política: una colaboración entre una empresa emergente y uno de los centros de investigación más prestigiosos del país, respaldada por inversión pública y un entorno regulatorio que ha acelerado su llegada a la atención de pacientes en escenarios reales.

El verdadero debate apenas ha comenzado

Cada avance tecnológico abre nuevas posibilidades, pero también nuevas responsabilidades y riesgos. Cuando un dispositivo empieza a registrar la actividad cerebral de una persona aparecen preguntas que hasta hace poco pertenecían a la ciencia ficción.

¿Quién será el propietario de esos datos? ¿Cómo deberán protegerse frente a ciberataques? ¿Quién responderá si un algoritmo interpreta incorrectamente una intención motora? Y quizá la pregunta más importante desde la salud pública: ¿quién podrá acceder a esta tecnología?

La innovación suele llegar primero a quienes enfrentan menos barreras para acceder a ella. Sin políticas que promuevan un acceso equitativo, las interfaces cerebro-computadora podrían ampliar las inequidades globales en salud en lugar de reducirlas.

Dong Hui recuperó una forma de actuar sobre el mundo. Su historia nos recuerda que detrás de cada avance tecnológico hay un paciente que intenta recuperar funciones tan sencillas como escribir, comer o abrazar a su familia. Ese sigue siendo el propósito fundamental de las interfaces cerebro-computadora.

Ahora que estas tecnologías empiezan a salir del laboratorio para entrar en los hospitales, el desafío es demostrar que funcionan, pero también garantizar que sean seguras, equitativas y respetuosas de los derechos de quienes confiarán en ellas.

Durante décadas la neurocirugía buscó reparar las lesiones del sistema nervioso; hoy empieza a establecer un diálogo directo con el cerebro.

Estamos ante uno de los giros conceptuales más profundos de la medicina contemporánea. El desafío ya no consiste únicamente en desarrollar esta tecnología, sino en asegurar que su enorme potencial se traduzca en una medicina más humana, sin comprometer aquello que precisamente busca proteger: nuestra autonomía, nuestra privacidad y nuestra dignidad.

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Kemel A. Ghotme, MD. PhD no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El implante cerebral chino, NEO, marca un cambio de era en la medicina y la sociedad – https://theconversation.com/el-implante-cerebral-chino-neo-marca-un-cambio-de-era-en-la-medicina-y-la-sociedad-285551

Los riesgos de mantener una relación romántica con la IA: la privacidad, en juego

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rongjun Ma, Postdoctoral Researcher in Responsible AI, Usable Security, and Privacy, Universitat Politècnica de València

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Las relaciones románticas con la inteligencia artificial ya no son solo un escenario de ciencia ficción. A medida que los servicios basados en modelos de lenguaje (LLM) se vuelven más personalizables, más gente utiliza la IA no solo para la productividad o el entretenimiento, sino también para buscar compañía, intimidad emocional e incluso romance.

Esto plantea una cuestión difícil: ¿cómo deberíamos entender la privacidad en relaciones que se perciben como profundamente íntimas?

El romance evoluciona y no siempre es intencionado

En nuestra investigación, basada en entrevistas con 17 personas de distintas partes del mundo y en el análisis de las plataformas de IA que utilizaban, descubrimos que las relaciones románticas entre humanos e inteligencia artificial se parecen a las relaciones entre personas en cómo se desarrollan la confianza, la intimidad y la revelación de información.

Las personas no siempre empiezan buscando una relación romántica. Algunas comienzan utilizando la IA para trabajar, entretenerse o conversar, pero la interacción puede adquirir un significado emocional y evolucionar hacia un vínculo íntimo. Al principio, los usuarios suelen ser prudentes con lo que comparten. A medida que su relación con la IA se vuelve más familiar y significativa, se muestran más abiertos. Compartir información personal puede formar parte de la construcción de la intimidad, y es entonces cuando los límites de la privacidad empiezan a cambiar.

La privacidad no se negocia

La privacidad en las relaciones íntimas rara vez se reduce a un simple cálculo de riesgos. Lo que se sopesa no es solo la comodidad frente al riesgo, sino la privacidad frente a una relación que se percibe como significativa.

Como en las relaciones humanas, la intimidad implica abrirse, mostrarse vulnerable y confiar a otra persona aspectos sensibles de uno mismo. En las relaciones románticas entre humanos e IA, los usuarios pueden reconocer los riesgos para su privacidad y, aun así, considerar que el valor emocional de la relación hace que compartir información merezca la pena.

Esto diferencia el romance con la IA de otros usos de la tecnología, en los que la privacidad suele entenderse en un marco de usuario-herramienta. Cuando la IA se experimenta como pareja romántica, ese marco resulta insuficiente.

Cuando pensamos que la IA tiene capacidad de decisión

Otra complicación es que los usuarios pueden percibir que la IA tiene capacidad de decisión, y sus respuestas pueden influir en lo que las personas deciden compartir.
Algunos participantes dudaron antes de revelar algo personal, como una fotografía, pero se sintieron tranquilos cuando la IA respondió transmitiendo cuidado o protección. En otros casos, la inteligencia artificial desalentó la revelación de información; por ejemplo, convenciendo al usuario de que no enviara un selfie.

Esto significa que la IA no es un sistema pasivo. Sus respuestas pueden influir en los límites de privacidad de los usuarios.

Los riesgos no desaparecen tras una ruptura

Algunos participantes perdieron el acceso a sus parejas de IA debido a actualizaciones de las plataformas, la eliminación de personajes o decisiones personales de poner fin a la relación.

A diferencia de las rupturas humanas, estas personas no solían temer que una expareja de IA utilizara su información con intenciones perjudiciales, y mostraban el deseo de poder conservar el historial de conversaciones como recuerdo.

Sin embargo, el riesgo no desaparece, sino que se desplaza. La preocupación durante la ruptura tiene menos que ver con una posible venganza de la expareja, pero más con las plataformas, las empresas y otros actores con acceso a los datos de la relación.

Quiénes están detrás de la relación?

Aunque la relación parezca ocurrir entre una persona y un personaje de IA, detrás existe un sistema más amplio de plataformas, proveedores de modelos, creadores, moderadores y otros actores.

Sus intereses influyen en lo que la IA puede decir o recordar, en cómo se fomenta la intimidad, se establecen los límites y se recopilan y gestionan los datos.

Esto importa porque estas relaciones pueden implicar información extremadamente íntima. Sin embargo, muchas plataformas no explican claramente cómo gestionan dicha información ni en qué se diferencia la divulgación romántica o emocional de los datos habituales de una aplicación.

Romances con IA: el papel de la legislación

Algunas leyes ya regulan estas interacciones, como la SB 243 de California y las normas chinas sobre IA antropomórfica, que introducen medidas de transparencia, seguridad y protección de menores, además de buscar reducir riesgos como la dependencia excesiva y la adicción. Sin embargo, estos enfoques pueden dejar de lado las razones por las que las personas buscan estas relaciones y su significado emocional.

Al mismo tiempo, considerar un romance con la IA como algo inofensivo supondría ignorar riesgos reales relacionados con la recopilación de datos, el control de las plataformas y la vulnerabilidad emocional.

Puede que no exista una respuesta sencilla. Pero, a medida que más personas desarrollan vínculos emocionales con la inteligencia artificial, una pregunta se vuelve fundamental: ¿cómo podemos proteger su privacidad y seguridad sin dejar de tomar en serio esas experiencias emocionales?

The Conversation

Rongjun Ma recibe fondos de INCIBE’s strategic SPRINT (Seguridad y Privacidad en Sistemas con Inteligencia Artificial) C063/23 project with funds from the EU-NextGenerationEU through the Spanish government’s Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, by the Generalitat Valenciana under grant CIPROM/2023/23, and by the Spanish Government under grant PID2023-151536OB-I00.

ref. Los riesgos de mantener una relación romántica con la IA: la privacidad, en juego – https://theconversation.com/los-riesgos-de-mantener-una-relacion-romantica-con-la-ia-la-privacidad-en-juego-287420