Elecciones en Honduras: el empate técnico y la demora del recuento elevan la tensión política y social

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariana Ramos Algarra, Asesora de procesos académicos de la Especialización en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y Justicia Transicional y Profesora de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, Universidad de La Sabana, Universidad de La Sabana

A tres días del cierre de las urnas, Honduras continúa sin un ganador oficial de sus elecciones generales. Tras la reanudación del escrutinio, y con un poco más del 79 % de las actas procesadas, el Consejo Nacional Electoral anunció un “empate técnico” entre los dos principales candidatos presidenciales: Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con el 40,33 %, y Nasry Asfura, del Partido Nacional, con el 39,59 %. Por detrás se encuentra Rixi Moncada, la ex ministra de Defensa y candidata de Libre, el partido oficialista, con un 19 %.

En un escenario tan estrecho, el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha podido proclamar a un ganador y la declaración oficial podría tardar hasta 30 días, tal como lo permite la normativa electoral hondureña. Esta combinación de conteo lento y a veces suspendido, margen mínimo y ausencia de resultados definitivos ha alimentado un clima de tensión social y política.

Para muchos, la lenta transmisión de resultados ha rememorado los episodios de 2017, cuando el retraso en el escrutinio generó protestas, muertes y una grave crisis de legitimidad.

Riesgos de disputa narrativa y contestación del resultado

Los riesgos de disputa aumentan como consecuencia del estrecho margen, de la falta de definición oficial ante la votación y de un oficialismo que no reconoce su derrota. Sobrevuelan este escenario factores desestabilizantes: denuncias de irregularidades, cuestionamientos sobre la transparencia del recuento de votos, comunicados acerca de posibles hackeos al sistema del CNE, presión de simpatizantes y peticiones de recuento e impugnaciones. En un país con instituciones debilitadas, cualquier percepción de opacidad puede convertirse rápidamente en un detonante de conflictividad.

Un proceso electoral en tela de juicio

Honduras llegó a las elecciones del 30 de noviembre de 2025 en un ambiente marcado por una fuerte polarización y profundas tensiones institucionales. El Consejo Nacional Electoral había enfrentado meses de divisiones internas, retrasos logísticos y cuestionamientos sobre su capacidad operativa.

Estos factores afectaban directamente la credibilidad del proceso. Las primarias de marzo, que registraron fallas significativas en la entrega de material electoral, la transmisión de resultados y en la gestión de actas, seguían pesando en la memoria de la ciudadanía y la comunidad internacional. Por ello, cualquier error en los comicios del 30 de noviembre remitiría inevitablemente al antecedente electoral inmediato.

A este escenario se sumaban presiones políticas provenientes de distintos actores, incluida la presidenta del país, Xiomara Castro, y el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha llegado a lanzar amenazas veladas desde Truth.

La preocupación era mayor debido al papel de las Fuerzas Armadas, en un contexto de estado de excepción prolongado en gran parte del territorio, que había limitado libertades civiles.

La confianza en la integridad del voto resultaba tan decisiva como el propio resultado. Sin la certeza de transparencia, las posibilidades de impugnaciones, descontento social o una crisis poselectoral seguían siendo altas.

Polarización y denuncias de fraude

La elección de noviembre de 2025 se celebró en un clima político profundamente polarizado. Los principales bloques partidarios (Libre, el Partido Nacional y el Partido Liberal) llegaron con una narrativa de desconfianza mutua y acusaciones cruzadas de posible fraude.

Diversos sectores políticos habían advertido, incluso antes de la apertura de las urnas, sobre eventuales irregularidades en la transmisión de datos, el papel del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la transparencia del escrutinio.

La competencia cerrada entre candidatos alimentó esa percepción de riesgo. Este ambiente previo, no solo estuvo atravesado por la disputa partidista, sino por una batalla narrativa en la que cada actor buscó imponer su propia interpretación del proceso.

La pugna discursiva terminó condicionando la legitimidad de cualquier dato oficial, incluso antes de que fuera divulgado. El terreno estaba preparado para que la contienda electoral se decidiera no solo en las urnas, sino también en la arena simbólica. Allí donde se define qué versión de los hechos resulta creíble a la ciudadanía.

Hartazgo y demandas ciudadanas

La jornada se desarrolló tras años de deterioro social acumulado, con niveles persistentes de violencia, migración masiva, precariedad económica e institucionales debilitadas. Para muchos hondureños, la elección representaba no solo un cambio de autoridades locales y nacionales, sino una oportunidad para redefinir los términos de la gobernabilidad democrática.

La ciudadanía reclamaba, ante todo, seguridad, oportunidades laborales reales, una justicia efectiva y un Estado menos permeable a la corrupción. Este cansancio generalizado configuró un electorado más exigente y menos dispuesto a tolerar fallas técnicas o decisiones opacas por parte de sus autoridades.

El estigma de las elecciones previas

Los comicios de 2017 , marcados por denuncias de fraude, recuentos demorados y una fuerte crisis de legitimadad, permanecían como un antecedente clave en la memoria colectiva. La victoria de Xiomara Castro en 2021 obtuvo un reconocimiento amplio y dio pie a una transición más estable, aunque persistieron las fuertes tensiones entre instituciones y partidos.

Esa historia reciente elevó drásticamente las exigencias sobre el CNE, creado en 2019 para garantizar mayor independencia técnica del órgano electoral. Pese a ello, este orrganismo sigue recibiendo críticas y denuncias, no siempre fundamentadas.

Tecnología electoral, desigualdades y capacidades limitadas

Los comicios de 2025 introdujeron un sistema de verificación biométrica y transmisión electrónica de resultados. Este representó un avance para fortalecer la integridad del proceso. Sin embargo, los problemas de conectividad y la infraestructura precaria en zonas rurales han supuesto un reto estructural.

Algunas fallas, como caída de red, colapso del sistema, demoras y errores en la lectura de la huella o el rostro, pueden ser interpretadas como indicios de manipulación o interferencia. Reportes de observación nacional e internacional advirtieron sobre estás desigualdades y problemáticas tecnológicas, que no son incidentales sino estructurales y que convirtieron la implementación de herramientas biométricas en un desafío técnico y político a la vez.

Observación ciudadana y seguimiento mediático como contrapeso

Pese a las dificultades institucionales del proceso, la elección contó con la presencia de 6.300 observadores electorales. Según el CNE, 43 organizaciones nacionales y 25 internacionales, hasta completar un total de 68, participaron en la observación electoral. Este hecho ha aportado vigilancia directa sobre el terreno.

La labor de estas misiones y plataformas de observación se volvió especialmente relevante en momentos en los que se reportaron incidentes graves. Entre ellos, la expulsión de observadores internacionales dentro de un centro de votación por parte de colectivos afines al partido oficialista o los fallos en el seguimiento del proceso por parte de jurados e integrantes de mesas electorales.

La intensa cobertura mediática ha permitido exponer irregularidades, contrastar discurso de actores políticos y mantener la presión pública para exigir transparencia. Aunque este seguimiento constante no elimina riesgos inherentes a un proceso tan ajustado, sí ha contribuido a contener abusos, visibilizar irregularidades y brindar un contrapeso frente a la incertidumbre institucional.

Papel clave de la fase postelectoral

Lo que suceda en los próximos días será determinante para la estabilidad política de Honduras. La definición clara de un ganador, la aceptación de los resultados por parte de los diferentes actores políticos y la divulgación íntegra y verificable de las actas constituirán pruebas cruciales para evaluar la solidez de su sistema electoral.

En procesos recientes en la región, organismos como la OEA y la UE han enfatizado que la fase poselectoral resulta igual de relevante y delicada que la jornada de votación. En ella suelen concentrarse los mayores riesgos de conflictividad y erosión institucional.

Como observadora internacional acreditada e invitada por el Consejo Nacional Electoral para estas elecciones generales, pude constatar directamente que la complejidad del contexto hondureño no reside únicamente en las fallas técnicas o en los retrasos del escrutinio, sino en la fuerte desconfianza que antecede, rodea y condiciona cada decisión del sistema electoral y el gobierno.

La combinación de denuncias reiteradas de fraude, vulnerabilidades tecnológicas, narrativas contrapuestas y declaraciones sobre el no reconocimiento de resultados, configura un escenario en el que cualquier error, por menor que sea, se convierte en un detonante político.

Un punto de inflexión para la democracia

Persisten en Honduras posiciones irreconciliables entre los partidos, mensajes contradictorios de sus dirigencias y presión de bases movilizadas. Este escenario podría desembocar en una nueva crisis institucional si no se gestiona con responsabilidad. En un país donde las Fuerzas Armadas han tenido un rol históricamente determinante en momentos de inestabilidad, su comportamiento frente al desenlace electoral también será un elemento clave para preservar el orden democrático.

La pregunta central hoy no es solamente quién será finalmente declarado presidente, sino si Honduras logrará transformar este momento crítico en un punto de inflexión. La verdadera prueba para la democracia hondureña radica en la capacidad de sus instituciones para ofrecer certezas. También reside en la responsabilidad pública con la que actúen los partidos políticos y sus liderazgos, y en la madurez ciudadana para sostener la exigencia de transparencia sin caer en una polarización más destructiva.

The Conversation

Mariana Ramos Algarra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Elecciones en Honduras: el empate técnico y la demora del recuento elevan la tensión política y social – https://theconversation.com/elecciones-en-honduras-el-empate-tecnico-y-la-demora-del-recuento-elevan-la-tension-politica-y-social-270669

Tongan filmmakers make last minute grab for Oscars nomination

Source: Radio New Zealand

A pair of Tongan creatives are edging closer to the Academy Awards with their award-winning short film Lea Tupu’anga / Mother Tongue, inspired by a personal true story.

Director Vea Mafile’o (The Panthers, For My Father’s Kingdom) and actress-writer Luciane Buchanan (Chief of War, The Night Agent) teamed up to explore loss of language and a young woman’s journey back to her roots.

To help elevate the film on a global stage, Buchanan called on her friend and Chief of War co-star Jason Momoa, who has signed on as executive producer and to champion the project to Academy members — a group of more than 10,500 people that decides the nominees.

Video poster frame

This video is hosted on Youtube.

– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand

Managing food allergies and dietary restrictions during the holidays

Source: The Conversation – Canada – By Jennifer LP Protudjer, Associate Professor and Endowed Research Chair in Allergy, Asthma and the Environment, University of Manitoba

A plate of freshly baked cookies, a glass of perfectly garnished eggnog. For many, these images may conjure up warm memories and the anticipation of the forthcoming holiday season.

But for those with dietary restrictions, these goodies — and other holiday treats — can contribute to other emotions as well. During a season filled with parties and food, navigating the holidays while avoiding certain foods can be harrowing.

Well-intentioned hosts may prepare a selection of treats in a kitchen that includes flavours of the season. But without clear communication, detailed food labels and assurance of good practices to prevent cross-contact of foods, navigating a holiday tray or buffet line involves risk.

As an allergy researcher, my focus is on understanding the impacts of a food allergy diagnosis on people, families and communities, and what types of food allergy supports are most meaningful.

Many Canadians are increasingly aware of the foods they are eating, for reasons including but not limited to food costs, health and medical dietary restrictions. This latter reason can include efforts to reduce sodium or refined sugars, or avoid certain carbohydrates such as lactose or gluten for those with lactose intolerance or celiac disease, respectively.

But for the seven to nine per cent of Canadians with food allergies, the need to avoid is critical because of the risk of an acute allergic reaction. The most severe presentation of allergic reaction is anaphylaxis, which is potentially life-threatening.

Allergies and diet restrictions during holidays

Canadian research shows that, unlike holidays like Halloween and Easter during which children “hunt” for candy, rates of emergency department visits due to anaphylaxis during the winter holiday season are similar to the rates seen throughout the year. But that doesn’t mean food allergy restrictions don’t have an impact during these holidays.

Dietary restrictions can involve the need to avoid a range of foods. Health Canada has identified 11 priority allergens that are commonly associated with food allergies and allergic reactions: milk, eggs, peanuts, tree nuts, crustaceans and molluscs, fish, mustard, sesame seeds, soy, sulphites, and wheat and triticale. Notably, many of these foods commonly appear as ingredients in a holiday recipe, or as a single food item.

In a series of interviews with 21 families, colleagues and I identified that families dealing with food allergy learn quickly how to “decline something politely” stressing that they cannot eat the food, rather than being a picky eater. Nonetheless, they note feelings of grief, depression and anxiety as they strive to navigate events with their extended family and social circles. In some cases, families who manage multiple food allergies feel isolated, while some note that they are not invited to events because of their food allergy.

There are many ways that both those with dietary restrictions, and hosts, can lessen these impacts.

Practical actions

For anyone with a dietary restriction, there are certain actions that make holiday visiting more enjoyable and safer.

First, be certain to clearly communicate, in writing, any dietary restrictions to the host, at the time of accepting the invitation. Detailing which food options work within your dietary restrictions provides opportunity for the host to consider the menu, and to ask any questions at a calmer time than with a room full of guests.

You may also wish to bring a holiday treat that meets your restrictions. Eating a small snack ahead of any festivities can keep hunger at bay in case there are limited safe food options available. When in doubt about a food, do not consume it. Even if you have previously consumed the food, ingredient lists change occasionally.

Specific to those with food allergies, additional steps are warranted. Before leaving home, ensure that you have at least one epinephrine autoinjector that a trusted person can easily locate and use if anaphylaxis is suspected.

Food Allergy Canada offers some other practical tips for dining out. Awareness of the potential for co-factors to worsen the severity of a reaction is also needed. In addition to co-existing medical conditions, such as heart disease or asthma, research supports that alcohol, exercise, medication/drugs and possibly emotional stress may influence reaction severity.

Hosting this holiday season?

Welcoming guests can be joyful. But as the Canadian Psychological Association notes, there may be expectations of perfection, which — when not achieved — can contribute to stress. When inviting guests, ask about any dietary restrictions and bear these in mind while planning menus. Single food items or simple dishes may help your guests navigate food choices. Having a list of ingredients on hand, and adding labels and dedicated serving utensils to each dish, are similarly helpful.

The holiday season often involves sharing festive treats. By emphasizing joy and togetherness, memories can be made to cherish for a lifetime. With greater awareness of the needs of those with dietary restrictions, we can collectively work to ensure that everyone can safely indulge.

The Conversation

Jennifer LP Protudjer receives funding from from Canadian Allergy, Asthma and Immunology Foundation; Canadian Institutes of Health Research; Research Manitoba; Health Sciences Centre Foundation (Manitoba); Children’s Hospital Research Institute of Manitoba; University of Manitoba; and, Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

JLP Protudjer is Section Head, Allied Health; and Co-Lead, Research Pillar for the Canadian Society of Allergy and Clinical Immunology, and is on the steering committee for Canada’s National Food Allergy Action Plan. She reports speaker fees from Ajinomoto Cambrooke, Novartis, Nutricia, ALK Abelló, and FOODiversity, and Texas Children’s Food Allergy Symposium . She is an associate editor for Allergy, Asthma & Clinical Immunology; and, and editorial board member, Pediatric Allergy & Immunology; and, Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

– ref. Managing food allergies and dietary restrictions during the holidays – https://theconversation.com/managing-food-allergies-and-dietary-restrictions-during-the-holidays-270265

Iran’s record drought and cheap fuel have sparked an air pollution crisis – but the real causes run much deeper

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Sanam Mahoozi, Research Associate, City St George’s, University of London

Air pollution is the latest environmental crisis causing havoc across Iran. Large parts of the country are already suffering from a drought, one of the worst in decades. Its wetlands are dry, and its land is subsiding at alarming rates.

Now the fallout is also affecting the air that the country’s more than 85 million people breathe. As lakes, wetlands, and riverbeds dry out, their exposed surfaces turn into major sources of dust. Strong winds can lift this dust and transport it across cities and even distant regions.

The extremely dry conditions have worsened Iran’s already high levels of air pollution. In recent weeks, the capital Tehran was ranked as the most polluted city in the world, according to global air quality monitors. In November, its air quality index hit 200 – a level classified as “very unhealthy”.

The terrible air quality has forced authorities to close schools, universities and offices to reduce exposure. Hospitals are reporting rising numbers of cases of respiratory and cardiac complications across the country.

Local media have reported more than 350 deaths within ten days linked to worsening air quality in recent weeks. Demand for emergency services in the capital has also increased by more than 30% during November 2025, according to local statistics.

Other major Iranian cities, including Tabriz, Mashhad and Isfahan, have recorded readings above 150 in the last few weeks. These levels are considered dangerous for all age groups. In Ahvaz and Zabol, air pollution from sand and dust storms has blanketed the southern cities, putting lives and livelihoods at risk.

Studies indicate more than 59,000 Iranians die prematurely every year from air pollution-related illnesses.

As well as dust rising from dried out lakes and wetlands, ageing cars and low-quality fuel in Iran’s major cities are contributing to the air pollution.

But focusing on these causes misses the bigger picture.

Iran’s air-pollution emergency is caused by the same governance failures that have destabilised the nation’s water systems, emptied its aquifers, dried out its wetlands, and accelerated land subsidence.

Just as Iran’s water crisis is not simply the result of drought, Iran’s polluted air is not simply the product of traffic.




Read more:
Iran’s capital faces unprecedented water shortages and even possible evacuation. What changes could help?


In most major cities, a key burden comes from pollutants (such as nitrogen oxides, sulfur dioxide, and fine particulates produced by burning low-quality fuel) as well as outdated engines, and heavy industrial fuels such as mazut.

These toxic emissions accumulate in cities and directly contribute to respiratory disease, and cardiovascular illness. Recent global satellite analyses, which are currently being reviewed by the journal Nature Cities, suggest that most mega cities (population more than 10 million) with significant levels of nitrogen dioxide pollution in the lower atmosphere (the layer of air we breath) have cut pollution levels in recent years.

How Tehran’s residents are coming with the drought.

However, Tehran is among the few large cities worldwide where these concentrations have increased between 2019 and 2024.

But combustion engines in old cars are only half the story. In many regions, a substantial share of PM₁₀ and PM₂.₅ (particles smaller than 10 micrometers and 2.5 micrometers which penetrate the lungs and bloodstream) now originates from dust and salt storms generated by shrinking lakes, rivers and wetlands. These particles can travel hundreds or even thousands of kilometres within hours, affecting cities far beyond their points of origin.

Our research, on Lake Urmia – once the Middle East’s largest saltwater lake – shows this clearly: as the lake bed dried, salt-laden dust plumes were capable of travelling hundreds of kilometres and even crossing national borders in less than 12 hours. This is a vivid illustration of how tightly Iran’s water crisis is intertwined with its air-pollution crisis.

Key causes of Iran’s air pollution

Iran’s air-pollution problem is not just a transport problem, a technological shortfall or a meteorological misfortune. It is fundamentally the predictable outcome of decades of government priorities, distorted incentives, and institutional inertia.

First, Iran’s government priorities have shaped a foreign policy that ultimately led to international sanctions and deepened the country’s economic and international isolation.

This isolation has had direct environmental consequences. It restricts access to modern air‑quality monitoring systems, industrial filtration technologies, and low‑emission engines, while deterring the foreign investment needed to upgrade transport and industry.

As a result, while other countries have reduced NO₂ and particulate pollution through cleaner technologies and tighter standards, Iran’s options remain severely limited by the political choices that produced its isolation.

Second, Iran’s extremely low fuel prices, sustained by immense subsidies, have made the national economy dependent on cheap energy, a key driver of the country’s inefficient electricity generation and excessive consumption. Vehicles with fuel inefficiencies unimaginable elsewhere remain commercially viable.

This is not an accidental policy outcome. It is part of a broader economic cycle in which subsidised fuel sustains outdated domestic car production and high-emitting industries, some of which are tied to powerful institutions whose financial interests depend on maintaining the status quo.

Nitrogen oxide levels in Iran (tonnes):

A graph showing NO2 levels in Iran.

World Bank data, CC BY

Resetting national priorities

Many countries have cut urban pollution through stricter emissions standards, cleaner transport, and integrated city planning, but Iran cannot do this without addressing the structural forces driving its emissions.

Reversing Iran’s air-quality crisis requires a fundamental shift in government priorities, placing environmental security and public health at the centre of policymaking. Iran’s challenge is not technical capacity but distorted incentives and national priorities. Only by reducing international isolation, strengthening transparency, and dismantling subsidy-driven distortions can Iran unlock the technologies and investment needed to clean its air.

Once these structural barriers are addressed, real progress becomes possible. This would include gradually changing fuel prices to curb high-emission vehicles, restoring access to global technology and finance to modernise the vehicle fleet and public transport, and reviving wetlands, lakes, and soils through water-governance reform to cut dust pollution.

Complementing these measures with advanced satellite monitoring, AI-based analysis, air monitoring stations, and better urban planing.

The air is not polluted because Iranians drive too much – it is polluted because the system that shapes the country’s priorities and choices is broken.


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The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. Iran’s record drought and cheap fuel have sparked an air pollution crisis – but the real causes run much deeper – https://theconversation.com/irans-record-drought-and-cheap-fuel-have-sparked-an-air-pollution-crisis-but-the-real-causes-run-much-deeper-270923

La IA y el futuro del trabajo: buscar el equilibrio entre la gestión humana y la gestión del algoritmo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Serrano Sanz, Personal Docente e Investigador, Universidad San Jorge

Doriano Solinas / iStock

Cuando se habla de trabajo e inteligencia artificial la opinión parece oscilar entre un tecnooptimismo exacerbado y un tecnopesimismo profético. Lejos de los grandes debates, la relación entre la IA y el futuro del empleo plantea problemáticas no tan evidentes a las que es necesario dedicar tiempo de análisis.

En este artículo se reflexiona sobre la incipiente tensión entre la gestión algorítmica y humana de las organizaciones partiendo de la opinión de la parte de la relación laboral a la que habitualmente se presenta como damnificada: los trabajadores.

Inteligencia artificial y el futuro del trabajo

En febrero de 2025 se publicó el Eurobarómetro 554 sobre IA y el futuro del trabajo. Entre otras cuestiones, los encuestadores preguntaron a los más de 25 000 ciudadanos europeos participantes cuál era su opinión sobre el uso de las tecnologías digitales y la IA.

La percepción global sobre su uso en el puesto de trabajo fue, en términos generales, favorable. El informe señala que el 62 % de los participantes manifestaron una actitud positiva frente a un 32 % que respondió negativamente. A simple vista, podría decirse que los ciudadanos europeos están notablemente a favor de la inteligencia artificial en el trabajo. No obstante, los resultados por países dan un color distinto a estos datos.

Mientras que en el norte de Europa las actitudes son claramente positivas, el optimismo desciende a medida que se avanza hacia el sur. A modo de ejemplo, en Dinamarca el 86 % de los encuestados valoran de modo favorable esta cuestión mientras que en Portugal solamente el 48 % opina lo mismo.

¿Qué opiniones genera el impacto de la IA en el mercado de trabajo?

A nivel europeo, el 66 % de los participantes están de acuerdo en dos cosas. En primer lugar, que la IA eliminará más puestos de trabajo de los que creará. En segundo lugar, que robará puestos de trabajo de las personas.

Aquí los resultados por países se invierten y aquellos que anteriormente mostraban una postura menos conforme están de acuerdo con estas afirmaciones. Para continuar con las diferencias entre norte y sur, el 80 % de los griegos concuerdan en que desaparecerán más puestos de trabajo de los que se crearán a consecuencia de la inteligencia artificial, frente a un 45 % de los daneses.

¿Y sobre los impactos en áreas críticas del puesto de trabajo?

Independientemente de las diferencias anteriores, existe una opinión notablemente compartida sobre este punto. Cuando se pregunta sobre la utilización de la IA para despedir empleados, el 78 % de los encuestados muestran posicionamientos en contra. En Dinamarca, el 94 % de los entrevistados muestran su desacuerdo, mientras que en Portugal ese porcentaje es del 70 %. Polonia y Rumanía son los países en los que los encuestados se muestran más conformes con el uso de la IA para el proceso de despido de trabajadores (33 y 28 % respectivamente).

Se pregunta también sobre el uso de sistemas de inteligencia artificial para la monitorización de los trabajadores. Los resultados van en el mismo sentido con un 63 % de los entrevistados en desacuerdo. En cuanto a la selección automática de candidatos y la evaluación del desempeño, el porcentaje de valoraciones desfavorables es del 57 %.

En contraste con la ilusión de unanimidad, en esta revisión de algunos de los resultados del Eurobarómetro se aprecia que las opiniones están lejos de ser homogéneas. Variables como la idiosincrasia, la confianza o los valores asociados al trabajo de cada país influyen en la postura de los ciudadanos europeos, poniendo en tela de juicio ese supuesto consenso global.

Gestión algorítmica y gestión humana: una tensión incipiente

La diferencia entre la aparente unanimidad social sobre la bondad de la IA y lo que muestran los datos es algo que las organizaciones deben recordar. En su proyección hacia el futuro, a las compañías les conviene no olvidar la parte humana que las conforma ni la necesidad de que determinadas acciones sigan siendo ejecutadas por personas y no de manera automatizada y mediada por la racionalidad algorítmica.

En el ámbito laboral, las promesas de la inteligencia artificial y sus desarrolladores están destinadas a potenciar la productividad y agilizar los procesos, algo que no implica necesariamente la mejora de los puestos de trabajo ni del empleo en general, aunque esta asociación se realice a menudo.

Si bien el uso de la IA puede parecer positivo en un nivel superficial, también puede tener consecuencias contraproducentes para la organización. A modo de ejemplo, podría generar un incremento de los niveles de estrés hasta derivar en cuadros de burnout (un estado de agotamiento emocional, despersonalización y pérdida de eficacia en el trabajo), contribuir al aislamiento y la soledad en el empleo o aumentar la carga de trabajo. Así lo señalan Sue Cantrell, Jason Flynn y Nic Scoble-Williams (2025) en su contribución al informe “Tendencias Globales de Capital Humano 2025” publicado por Deloitte, donde uno de los resultados más preocupantes de los efectos silenciosos de la inteligencia artificial era que el 77 % de los trabajadores encuestados afirmaban que el uso de la misma había aumentado su carga de trabajo y disminuido su productividad.

En los últimos años, desde la gestión de personal se ha hecho hincapié en la necesidad de potenciar aspectos del trabajo que no son los puramente productivos, como la cohesión interna o la construcción de trabajos con significado, entre otros. Estos aspectos “humanos” del empleo son aún más relevantes en la actualidad, considerando las expectativas laborales de las futuras generaciones de trabajadores. A modo de ejemplo, de acuerdo a los datos, la ausencia de percepción de propósito en el empleo es un factor que genera ansiedad y estrés en buena parte de los trabajadores pertenecientes a la llamada generación Z, así como también en los millennials.

En muchos aspectos, el enfoque de gestión basado en lo humano choca frontalmente con la racionalidad que impone la gestión algorítmica. Como señala el filósofo francés Eric Sadin: “lo humano representa (…) el agente con el cual hay que negociar continuamente y que termina inevitablemente por hacer más lenta la gran máquina económica”, por lo que en muchas ocasiones la oposición entre gestión humana y gestión algorítmica se resuelve en “descalificar la acción humana en beneficio de un ‘ser computacional’ que se juzga superior”.

Parece claro entonces que el futuro del trabajo deberá pasar también por resolver la tensión entre la productividad aumentada propuesta por la IA y sus promotores, y los ritmos humanos. Esto es, resolver la tensión entre la gestión algorítmica y la gestión humana.


Una versión de este artículo se publicó en la revista Telos de la Fundación Telefónica.

The Conversation

Adrián Serrano Sanz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La IA y el futuro del trabajo: buscar el equilibrio entre la gestión humana y la gestión del algoritmo – https://theconversation.com/la-ia-y-el-futuro-del-trabajo-buscar-el-equilibrio-entre-la-gestion-humana-y-la-gestion-del-algoritmo-267677

Más allá de las definiciones: la importancia de enseñar el vocabulario de forma profunda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Calet Ruiz, Profesora Titular del Departamento Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Granada, Universidad de Granada

PeopleImages.com /Shutterstock

Martina tiene nueve años y, cuando su maestra le pide que lea en voz alta un párrafo de un texto, lo hace correctamente y sin dificultades. ¿Como es posible entonces que al terminar apenas ha entendido lo que ha leído?

Una de las razones podría ser que desconoce el significado de muchas de las palabras. Este escenario, más común de lo que pensamos, nos recuerda algo esencial: leer no es solo descifrar palabras, necesitamos acceder al significado del mensaje. En esa comprensión, el vocabulario es una pieza central.

En las aulas, muchos estudiantes tropiezan con palabras que no conocen y se pierden en el camino hacia la comprensión. Enseñar el vocabulario de forma profunda, sistemática y temprana puede ser la solución.

No es solo cuántas palabras conocemos

Aunque sabemos que el vocabulario es uno de los pilares clave para lograr una lectura eficaz, a menudo su enseñanza se limita a dar a los niños definiciones de las palabras que aparecen en el margen de los libros. Pero no debemos centrarnos únicamente) en cuántas palabras conocemos, sino también en cómo de bien las conocemos.

La teoría de la calidad léxica apunta a que la comprensión lectora mejora cuanto más profundamente conocemos cada palabra. ¿Qué significa conocer “bien”? Significa no solo saber cómo se escribe (conocimiento ortográfico) y cómo suena con exactitud (conocimiento fonológico) o qué significa en este y otros contextos, sino también conocer sinónimos y antónimos, integrarla con nuestros conocimientos previos y utilizarla en varias frases (conocimiento semántico). Cuanto más precisos y completos sean estos conocimientos, más rápido y de forma más fiable accedemos a ellos durante la lectura, lo que permitirá que la comprensión lectora fluya.

Por el contrario, con un conocimiento superficial o poco preciso, podemos reconocer las palabras cuando las utilizan otras personas, pero no logramos recordarlas de manera espontánea, identificar sus diferentes matices de significado, ni emplearlas con soltura. Esta limitación afecta directamente la comprensión lectora.




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Pongamos un ejemplo: la palabra advertir. Si un alumno solo la ha visto una vez en una definición al inicio del curso, es probable que tenga una idea vaga y confusa. En cambio, si la ha trabajado de manera profunda y conoce detalles de su significado (avisar o llamar la atención sobre algo), además de algunos sinónimos (avisar, prevenir, alertar) y antónimos (ignorar, desatender), y sabe cómo se escribe (advertir) y cómo suena, su representación mental será mucho más completa y precisa.

Así, podrá comprender frases en distintos contextos, como “El profesor advirtió del peligro de cruzar solo” o “No advirtió que había un error en su tarea”. Contar con ese conocimiento más profundo le permitirá acceder con facilidad al significado de lo que lee. Por ello, una enseñanza eficaz del vocabulario debe centrarse en enriquecer y reforzar toda la información que rodea a cada palabra.

Cuanto antes, mejor

En este desarrollo del vocabulario, los niños que desde los momentos iniciales desarrollan un buen vocabulario se convierten en mejores lectores y, gracias a ello, aprenden nuevas palabras con mayor facilidad. Por el contrario, los niños que no tienen un buen conocimiento de las palabras pueden quedarse atrás respecto a sus compañeros.

Este fenómeno se conoce como el [efecto Mateo]: los estudiantes con un vocabulario rico tienden a mejorar cada vez más, mientras que quienes parten con un vocabulario limitado pueden tener dificultades para alcanzar a sus compañeros.

Por eso, cuanto antes actuemos, mejor: aumentaremos las oportunidades de romper el ciclo de desventaja, especialmente en el alumnado que crece en contextos socioculturales desfavorecidos o que presentan dificultades.

Enfoques activos de vocabulario

Pero ¿cómo puede un docente enseñar vocabulario de forma realmente profunda y sistemática? La clave está en promover enfoques activos. En lugar de ofrecer una definición, podemos proporcionar múltiples oportunidades para discutir, explorar y practicar el uso de las palabras en distintos contextos a lo largo del curso.




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Debemos tener en cuenta los siguientes factores a la hora de abordar una enseñanza más sistemática del vocabulario:

  • Trabajo sistemático: lo más importante no es cuántas palabras se enseñan, sino cómo se enseñan, facilitando repeticiones en distintos contextos y oportunidades para usarlas. Esto se debe hacer de manera coordinada desde los primeros años de Primaria y, en el caso de Infantil, trabajándolo de forma oral.

  • Selección estratégica: no es posible enseñar todas las palabras que los niños encontrarán al leer. Debemos priorizar las más útiles para la comprensión: que tengan una carga semántica (sustantivos, verbos, adjetivos o adverbios) que la mayoría de los niños aún no conozca, con una frecuencia media (“pan”, “agua” o “casa” suelen aprenderse en la vida cotidiana). Es importante trabajar el vocabulario académico, es decir, palabras y expresiones que no son comunes en el habla cotidiana, pero sí que aparecen en el lenguaje escrito.

    Por supuesto, hay situaciones en las que será necesario enseñar palabras más básicas, especialmente con alumnos que presentan dificultades o provienen de entornos con menor exposición al lenguaje, o palabras específicas de las distintas materias, como “fotosíntesis”. En estos casos, los docentes de cada área podrían elaborar una lista de vocabulario para trabajar durante el año escolar o incluso que los libros de texto incluyan ya esta selección estratégica y actividades correspondientes para trabajarlas a lo largo del curso.

  • Enseñanza explícita: aunque los niños aprenden muchas palabras en su día a día (a través de la lectura compartida o en una conversación), es importante trabajar el vocabulario académico especialmente de forma explícita, ya que mejora la retención de las palabras y profundiza el significado de las mismas. Se podría combinar la enseñanza implícita con enseñanza explícita. Es decir, encontrar las palabras clave en textos (orales o escritos) y realizar actividades con ellas.

  • Trabajo profundo: plantear actividades donde el alumno tenga un papel activo en el conocimiento de la palabra y buscar sus sinónimos y antónimos. Por ejemplo: contar una experiencia donde aparezca la palabra a trabajar, incluirla en ejemplos cotidianos o situaciones, usarla en distintos contextos o explicar el significado a un [compañero]. Además, se recomienda trabajar aspectos sobre su ortografía y fonología, planteando actividades de escritura y de conciencia fonológica.

    Enseñar estrategias para aprender nuevas palabras, como el análisis de las partes de la palabra o inferir el significado por el contexto, puede resultar muy beneficioso.

    Otros recursos que se pueden utilizar para este trabajo activo son los organizadores gráficos como el modelo flayer, y enfoque estructurados como el modelo SEEC; los seis pasos que describe Robert J. Marzano, o el protocolo VALE-K, más recomendado para infantil.

  • Exposición repetida: para aprender bien una palabra, los estudiantes necesitan encontrarla varias veces en diferentes contextos. Un conocimiento profundo (ortográfico, fonológico y semántico) se obtiene a través de múltiples exposiciones a las palabras en contextos significativos.

  • Repaso, repaso y repaso: por último, para que se consolide mejor su aprendizaje en la memoria conviene planificar momentos de repaso de las palabras.

Vocabulario en casa

El aprendizaje del vocabulario no ocurre solo en el colegio: empieza mucho antes, en casa, y continúa cada día en las conversaciones cotidianas. Para que las palabras se aprendan de manera profunda es fundamental que los niños tengan múltiples exposiciones a ellas y oportunidades para usarlas en distintos contextos. Por eso, trabajar el vocabulario en casa puede ser una estrategia muy beneficiosa.

La cantidad y calidad del lenguaje en el hogar se relacionan estrechamente con el desarrollo del vocabulario y la comprensión lectora a largo plazo. Actividades como la lectura compartida donde nos detengamos en palabras desconocidas para explicarles su significado; conversaciones interactivas donde se amplíen sus respuestas y les planteemos preguntas, en las que se usen palabras nuevas; comentar lo que ven o escuchan; o el uso de aplicaciones educativas acompañadas por adultos son formas sencillas pero poderosas ampliar el conocimiento de las palabras fuera del aula. Así se consolida la comprensión lectora y el desarrollo del lenguaje. En este sentido, lo mejor es que coordinemos lo que se hace en el aula con lo que se hace en casa. Por ejemplo, los docentes podrían sugerir a las familias lecturas que estén relacionadas con los libros que se trabajan en el aula.

En definitiva, aprender vocabulario no es memorizar listas ni abordarlo de manera superficial, sino conocer en profundidad las palabras, conectarlas entre sí y utilizarlas en diferentes contextos. Es la clave para el éxito lector y se puede trabajar desde las primeras etapas.

The Conversation

Nuria Calet Ruiz recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través del Programa de estancias de movilidad en centros de educación superior e investigación para investigadores senior ‘Salvador de Madariaga’ (Ref. PRX23/00585).

Eliane Segers no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Más allá de las definiciones: la importancia de enseñar el vocabulario de forma profunda – https://theconversation.com/mas-alla-de-las-definiciones-la-importancia-de-ensenar-el-vocabulario-de-forma-profunda-266286

Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Garrido Moreno, Profesora del Departamento de Historia del Arte (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

Imagen de uno de los _collages_ del libro _Visión de Nueva York_ en el que Martín Gaite ‘sueña que es una artista singular que está trabajando en Nueva York’. C.L.R.

Entre septiembre de 1980 y enero de 1981, Carmen Martín Gaite residió en Nueva York como escritora visitante en el Barnard College. Había viajado hasta allí para impartir un curso de teoría literaria y se alojaba en un pequeño apartamento de Manhattan. Durante aquellos meses, también dio conferencias en distintas universidades americanas e hizo un viaje a Los Ángeles, invitada por el cineasta José Luis Borau. Fruto de aquella experiencia es una colección de más de 80 collages que hoy se conservan en su mítico cuaderno titulado Visión de Nueva York.

Portada del libro 'Visión de Nueva York' de Carmen Martín Gaite

Ediciones Siruela

Con motivo del centenario de su nacimiento, estamos redescubriendo la obra gráfica de esta autora, que ha sido expuesta recientemente en la Casa del Lector (Matadero Madrid) y en el Palacio de La Salina de Salamanca.

Diario de la experiencia

Los collages constituyen un auténtico diario visual. En su conjunto son un reflejo tanto su fascinación por la ciudad como de la necesidad de componer los recuerdos de su experiencia en fragmentos de imágenes.

Al igual que la pequeña Sara Allen descubre los secretos de Nueva York en Caperucita en Manhattan, los collages de Martín Gaite abren una ventana hacia el complejo territorio de la memoria. El sentir de una íntima experiencia se convierte en un material palpable formado por fragmentos dispersos de la ciudad que recomponen lo vivido, rescatan lo que parecía insignificante y, en conjunto, adquieren un sentido inesperado.

Los collages, que incorporan recortes de periódicos, revistas y fotografías de la ciudad, fueron realizados a lo largo de aquellos meses de estancia en Nueva York en un cuaderno personal. Al descubrir sus páginas captamos el dinamismo urbano, la superposición de voces y estímulos visuales que la autora percibía como un flujo incesante de imágenes. Entre anuncios publicitarios, encontramos a Mickey Mouse o Charlie Chaplin, Humphrey Bogart y Lauren Bacall junto a un puñado de dólares y una niña que juega con una boca de riego y deja salir un gran chorro de agua. Acompañando la escena, unas palabras manuscritas:

“Soñé que era una artista singular

que estaba trabajando en Nueva York.

Soñé que me aplaudían sin cesar

con Mickey, con la Betty y con Charlot”.

Una narración visual

Una particularidad excepcional de la obra gráfica de Martín Gaite es que sus creaciones son una naturaleza de “collages literarios”, si se me permite designarlos así. El collage no era una técnica nueva, pero sí el uso que ella hace de él. No solo utilizaba recortes de imágenes, fotografías y tipografías impresas para formar palabras, sino que combinaba el collage con su propia literatura manuscrita sobre el papel. De esta forma, daba luz a su maravilloso diálogo interior entre imagen y palabra.

Cada trozo de revista, cada recorte de periódico, cada imagen arrancada de su contexto original son clave en este relato personal. El gesto manual de cortar y pegar trozos diminutos se transforma en una forma de narrar algo más grande, más eterno. La misma mirada que en sus novelas se detiene en los detalles de una conversación, en la luz que entra por un visillo, o en el aleteo de una mariposa que se coló en el metro, aquí se concentra en la invisible conexión entre imágenes, colores y palabras, una tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta.

Pequeños guiños de humor

Collage de la mujer ventanera.
La mujer ‘ventanera’ en el libro de Carmen Martín Gaite.
C.L.R.

Los collages también están cargados del humor característico de su autora. En uno de ellos ironiza con el éxito que ha encontrado en el continente americano, donde su trabajo es estupendamente acogido y no paran de invitarla a impartir conferencias muy bien remuneradas. Las palabras “dólar que vas por el aire, detén tu vuelo” están escritas junto a una máquina de escribir que flota en un halo surrealista y de la que salen billetes, en lugar de folios escritos.

En otro, la autora hace referencia a algunos conceptos centrales en su obra literaria, como la “mujer ventanera”. Aquella era protagonista de su ensayo Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española y fue motivo de una de sus conferencias en el país. Junto a la fotografía de una mujer que observa de espaldas a través de una cortina (Entre visillos), incluye a varias figuras y esculturas masculinas sobre pedestales. En recortes de letras de imprenta se lee “La visión de lo cotidiano en la narrativa femenina” mientras que la autora deja escrito de su puño y letra:

“A espaldas de los hombres y de sus pretenciosos pedestales, la mujer ventanera siempre ha sabido observar por su cuenta, escaparse de lo interior a lo exterior y meter dentro lo de fuera, a su modo, sin ruido ni alharacas”.

De puertas afuera

Como habitualmente hacía en su obra literaria, en sus collages Carmen Martín Gaite retrata la mirada femenina hacia el mundo exterior. La trepidante ciudad es observada por una mujer que ha sabido escapar del aquel único lugar que tan injustamente nos había sido asignado: la casa, lo doméstico, el espacio privado.

Quizá por eso, al contemplar estas piezas una siente que está entrando en un espacio de confidencia. La autora nos invita a participar en el juego de recomponer el mundo con lo que otros han desechado. Y en ese gesto hay algo mucho más grande de lo que puedan parecer aquellos diminutos trozos de periódico pegados en un cuaderno: la convicción de que la belleza puede surgir de lo mínimo, de lo fragmentario y de todo aquello que parecía perdido.

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Elisa Garrido Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’ – https://theconversation.com/cuando-martin-gaite-se-fue-a-nueva-york-y-lo-conto-en-collages-271157

‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Nila Martínez Díaz, Profesor Acreditado Contratado Doctor Filología Hispánica, Universidad Villanueva

Edición de Cátedra de _El cuarto de atrás_ de Carmen Martín Gaite. C.L.R.

A cien años del nacimiento de Carmen Martín Gaite, El cuarto de atrás destaca como uno de los títulos más singulares de la narrativa española del siglo XX. La novela transforma una noche de insomnio en una exploración impecable de la memoria, la identidad y la imaginación.

La prosa de la escritora salmantina brilla en esta obra por la originalidad de su arquitectura literaria: híbrida, juguetona y profundamente consciente del acto de escribir.

Su irrepetible mezcla de espontaneidad y rigor estilístico explica por qué la obra se mantiene viva a día de hoy. Ágil y cercana, es capaz de acompañar nuestras preguntas sobre quiénes somos y cómo narramos lo vivido.

‘El cuarto de atrás’ o el mapa de su autora

Ganadora del Premio Nacional de Narrativa en 1978, El cuarto de atrás arranca en una noche de insomnio, cuando la narradora recibe la visita inesperada de un personaje vestido de negro.

Ese “hombre de negro” no es solo un recurso de trama: funciona como catalizador de una poderosa cadena de recuerdos que permiten franquear los umbrales de la identidad, el pasado personal y el acto mismo de narrar. Gracias a este personaje, Carmen (la protagonista, a la vez autora y narradora) inicia un análisis en el que echa la vista atrás y, a partir de su historia, intenta comprenderse a sí misma.

Libro de memorias, relato fantástico, ensayo sobre el oficio o reflexión metaliteraria, pocas novelas condensan con tanta fidelidad los mimbres de la poética de Martín Gaite: la memoria como forma de conocimiento, la conversación como arquitectura narrativa y la subjetividad femenina como centro legítimo de la ficción.

La intimidad, un laboratorio literario

El cuarto de atrás marcará el punto de mayor experimentación y madurez en la obra de Martín Gaite. En sus páginas, la escritora lleva a término aquello que se intuía en Retahílas o Fragmentos de interior: la mezcla de géneros, la voz que conversa consigo misma, la arquitectura nocturna donde el pensamiento fluye sin jerarquías.

La obra desborda todas las etiquetas. No es memoria, pero tampoco ficción pura; no es ensayo y, sin embargo, piensa con esa libertad; no es diario personal, aunque respira intimidad. En un panorama literario marcado por el realismo y la épica social, Martín Gaite llegaba como portadora de otra luz: una literatura de matices, de introspección y de una profundidad psicológica deslumbrante.

Retrato de una mujer con el pelo corto y un gorro.
Retrato a lápiz de Carmen Martín Gaite a los 65 años.
Alexandrapociello/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La novela convirtió lo doméstico en territorio literario, lo pequeño en revelación y lo íntimo en una forma de verdad. El cuarto de atrás es su texto más libre, pero también el más exacto. Un laboratorio narrativo donde experiencia e imaginación se confunden hasta producir una obra irrepetible.

La propia autora lo expresaba con nitidez en una entrevista: “Mientras vas viviendo, vas acumulando material narrativo. La vida es una especie de sarta de cuentos”. En esa convicción se sostiene la arquitectura fragmentaria de la novela.

Porque Carmen Martín Gaite renovó la novela española sin alardes vanguardistas. Fue una de las primeras escritoras españolas capaces de experimentar sin estridencias, con una audacia silenciosa que abriría caminos insospechados para las generaciones posteriores. Esto no surgió de un deseo de ruptura, sino de la búsqueda de una formulación que reflejase con nitidez su experiencia interior. Desde ahí fue capaz de reconocer lo ajeno y dialogar con ello, acogiendo tradiciones europeas sin perder su voz.

La escritura femenina como forma de revelación

En El cuarto de atrás la voz femenina es una atmósfera. Corre por el libro como una corriente cálida que se materializa en un modo de mirar y recordar, convirtiendo la rutina en materia luminosa.

Martín Gaite escribe desde un lugar privado, donde el detalle doméstico –una caja de lata, una fotografía perdida, un perfume– puede desvelar lo esencial. Para ella, lo cotidiano contiene un modo de mirar que conecta con una genealogía europea de escritoras –Virginia Woolf, Katherine Mansfield– que hicieron de la intimidad su laboratorio literario. Como Woolf, entendió pronto que la imaginación y la voz femenina necesitan “una habitación propia”.

Pero el libro también recuperó la herencia literaria de la Europa de entreguerras. La ironía introspectiva de Italo Svevo, el juego identitario de Luigi Pirandello, el monólogo sinuoso de James Joyce y la ligereza meditativa de Natalia Ginzburg encuentran acomodo en su obra sin que esta pierda acento propio.

Esta capacidad de acoger lo ajeno y convertirlo en una forma española de mirar el mundo es una de sus mayores aportaciones.

Una literatura atemporal

Puede que se cumplan cien años del nacimiento de Martín Gaite, pero el tiempo no pasa por sus obras.

Su prosa tiene claridad y hondura. En sus páginas, la memoria es un ser vivo; la intimidad, una forma de inteligencia, y la conversación, un modo de pensar. Sus personajes no desean conquistar el mundo; quieren comprenderlo, sobrevivirlo, reinventarlo. Y en esa búsqueda, el lector llega para reconocerse.

Por eso sus novelas no envejecen. Porque hablan desde un lugar que sigue siendo muy nuestro, ese espacio íntimo donde cada vida guarda su propio misterio.

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Alicia Nila Martínez Díaz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/el-cuarto-de-atras-la-experimentacion-silenciosa-de-carmen-martin-gaite-270748

La ficción del amor según Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Márquez Fernández, Profesora lectora de literatura española moderna y contemporánea, Universitat de Barcelona

Retrato de Carmen Martín Gaite en la exposición _El Equilibrio y el Caos: una mirada al mundo de Carmen Martín Gaite_, de 2014. Universidad Carlos III, CC BY-NC-SA

El amor es un cuento que nos contamos a nosotros mismos, y cuando nos lo contamos mal nos exponemos a un descalabro. Esta es una de las ideas esenciales del ensayismo de Carmen Martín Gaite. Y a ella se añade otra: a lo largo de la historia, los riesgos de la ficción amorosa han afectado sobre todo a la mujer.

No sabemos si la escritora salmantina habría suscrito la consigna de la feminista estadounidense Kate Millet: “el amor ha sido el opio de las mujeres”. Pero tampoco parece estar muy lejos de ella en su obra ensayística. Martín Gaite constata que la mujer lleva siglos colmando su ansia de libertad y reconocimiento mediante el amor.

Ahora bien, ese amor no lo ha definido ella misma, sino los modelos culturales. Modelos, por cierto, que dan gato por liebre: prometen plenitud y acaban propiciando una continua dependencia de la mirada masculina.

Martín Gaite trata este tema con una habilidad singular: la de encontrar agazapado el discurso cultural en nuestros gestos más cotidianos y nuestros deseos más íntimos. Por eso sus ensayos consiguen que nos interroguemos y nos encontremos.

Narraciones en soledad

Así sucede en La búsqueda de interlocutor (1974), obra que señala la clave del problema según la autora: la intolerancia a la soledad. Esa resistencia explicaría que las mujeres hayan asumido las distintas versiones de la relación amorosa que la cultura les ha proporcionado.

El dilema es que la soledad es fundamental para componer un relato propio sobre una misma. Solo así se evitaría la trampa de picar en el ajeno. La búsqueda de interlocutor describe con lucidez esa trampa: quedar a la intemperie existencial cuando el cuentito ya no se sostiene.

Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista _Triunfo_ en octubre de 1970.
Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista Triunfo en octubre de 1970.
Triunfo digital

¿Qué une a Emma Bovary, Marilyn Monroe y el ama de casa de los 60 entregada al fetichismo consumista? Todas ellas han construido sus vidas sobre relatos ajenos: la literatura, el cine o la publicidad les han dado imágenes con las que identificarse. Al hacerlo así, se han convertido en criaturas que se buscan en los ojos de los hombres. Pero cuando falla ese espejo, la imagen cae y no se sabe o no se puede llenar el vacío con otro relato de una misma.

A Martín Gaite le parece sustancial crear esa nueva narración, sin la cual no puede sostenerse la personalidad. Tanto es así que advierte de su importancia a las feministas de los 70. No habrá emancipación, afirma la autora, si no se enraíza en un proceso íntimo de elaboración subjetiva.

De la devastación al diálogo

Para ello es necesario saber narrar, contarse el propio mundo con atención, paciencia y palabras bien afiladas. Ese es el hallazgo de El cuento de nunca acabar (1983), ensayo que describe el vínculo entre amor y narración y se pregunta por la posibilidad de una ficción amorosa que no desemboque en devastación emocional.

Martín Gaite afirma que nos hacemos en la mirada y los cuentos de la madre. Después, nos empezamos a entrenar como narradores para encandilar a los adultos con nuestros propios cuentos. El deseo de replicar esa sensación de reconocimiento nos lanza más tarde a la aventura amorosa: perseguimos “nuestro ‘yo’ reflejado en los ojos del otro”.

Sin embargo, esa persecución es el problema mismo: queremos afirmarnos en la persona amada, y así la ocultamos con nuestros propios deseos, heridas y fantasías. Superponemos nuestro cuento al suyo.

Lo deseable sería, en cambio, basar la relación en un diálogo cuidadoso para evitar esas proyecciones. Pero Martín Gaite no cree demasiado en esa posibilidad: “Yo, la verdad, lo veo muy difícil”. Y, sin embargo, no quiere acabar de desecharla. Por eso la inventa en sus novelas y la confía al futuro.

Tomar las riendas

Eso sí, esa apuesta por el futuro no dará fruto si no nos comprometemos a un trabajo: pasar del relato de La Cenicienta al de El Gato con Botas. Será necesario hacer como el felino protagonista, que inventa una ficción para construir su libertad. Así se deshace de lo que otros dicen que es o no es: contándose tan bien su propia historia que tanto él mismo como los demás tienen que creer en ella.

Para Martín Gaite, no habrá camino a otras narraciones amorosas –en caso de que las quisiéramos inventar– si las mujeres no toman las riendas de su propia historia interior.

En la actualidad, la copiosa cosecha narrativa de las novelistas es una indagación en ese sentido. Autoras como Sara Mesa, Elisa Victoria o Andrea Abreu, entre otras, están contando el cuento propio de sus protagonistas. El tiempo dirá si para inventar o no, entre todas, ficciones amorosas inéditas.

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Gemma Márquez Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La ficción del amor según Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/la-ficcion-del-amor-segun-carmen-martin-gaite-270706

El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aritz Obregón Fernández, Investigador y profesor de Derecho internacional, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

La Resolución 2803 fue aprobada en el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 17 de noviembre. lev radin/Shutterstock

Más de 100 años después del Mandato Británico de Palestina ha comenzado el nuevo mandato estadounidense que se extenderá, al menos, hasta finales de 2027.

Con 13 votos a favor y las abstenciones críticas de China y Rusia, así como con el apoyo político de algunos Estados árabes y musulmanes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldó y legitimó a mediados de noviembre el Plan integral del presidente Donald Trump a través de la Resolución 2803 (2025).

Nos encontramos ante una decisión sui generis que rompe con la práctica habitual del Consejo de Seguridad en la formulación de sus resoluciones: el preámbulo es extremadamente corto, se califica la situación en la Franja de Gaza como una amenaza para la paz regional y la seguridad de los Estados vecinos y no se ampara en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas para autorizar la fuerza armada.

Contenido de la resolución

En línea con el Plan Integral, la resolución ha creado una Junta de Paz a fin de supervisar la reconstrucción, recuperación económica y desmilitarización absoluta de la Franja de Gaza. No así para garantizar el fin de ocupación israelí y que el pueblo palestino ejerza su derecho a la libre determinación.

Este gobierno transitorio cuenta con amplios poderes para llevar a cabo su labor y tendrá el mando general de todo lo que acontezca en Gaza. Está previsto que la gestión diaria de los servicios públicos esté a cargo de un comité tecnocrático apolítico palestino constituido por palestinos cualificados y expertos internacionales.

La resolución no detalla tampoco la composición de la Junta, si bien sabemos que estará dirigida por el presidente Trump y compuesta por otros líderes, como Tony Blair, y jefes de Estado de la región.

Para hacer frente a los desafíos de seguridad, se ha creado una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de garantizar la seguridad de la zona y los civiles, desarmar a Hamás y otros actores no estatales y desmilitarizar Gaza. Asimismo, está previsto que capacite y apoye a unas fuerzas policiales palestinas sin presencia de Hamás que Egipto y Jordania llevan meses formando.

Esta fuerza multinacional no constituirá una operación de cascos azules al uso, sino lo que los especialistas denominan “fuerzas de imposición de la paz”, autorizadas a utilizar la fuerza armada para cumplir su mandato.

En este sentido, destaca la amplitud de la autorización del uso de la fuerza, alejándose de la práctica de establecer mandatos específicos. Visto el crítico comunicado de Hamás sobre la resolución, cabe plantearse qué ocurrirá si la organización sigue rechazando desarmarse al amparo de su derecho para hacer uso de la fuerza contra fuerzas de ocupación.




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La fuerza internacional contará presumiblemente con fuerzas militares de Azerbaiyán, Egipto, Indonesia, Catar y Turquía y comenzará a desplegarse en enero de 2026.

Plan para parte de Gaza sin palestinos

El elemento más reseñable es la ausencia de los palestinos tanto durante el proceso de negociación del plan de paz y la resolución como durante el nuevo mandato estadounidense. Más allá del comité tecnocrático, sometido a la supervisión de la Junta, no se ha buscado el consentimiento previo de la Organización para la Liberación de Palestina o la Autoridad Nacional Palestina en la creación de la Junta, ni en el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización.

Durante esta etapa tampoco se contempla recabar la opinión del pueblo palestino; por el contrario, la resolución ha explicitado que la fuerza multinacional deberá coordinarse estrechamente con Egipto e Israel.

De la misma manera, la retirada de Israel del territorio de la Franja de Gaza que mantiene ocupado militarmente se hará de forma paulatina, condicionada a “hitos y plazos de desmilitarización” que se pactarán entre la fuerza multinacional, Israel y la Junta. En todo caso, se prevé que Israel conserve una “zona de seguridad” alrededor de la Franja hasta que no exista una “amenaza terrorista resurgente”.

Un diálogo condicionado a que solo cumpla Palestina

Otro aspecto particularmente negativo de la resolución es que solamente se refiere a Gaza, rompiendo la integridad territorial de Palestina, y no reafirma el compromiso con la solución de los dos Estados, limitándose a comprometerse al impulso de un diálogo para acordar un “horizonte político” de coexistencia pacífico y próspero.

Este diálogo parece estar condicionado, al igual que el periodo de transición de la Junta, a que la reconstrucción esté avanzada y la Autoridad Nacional Palestina “cumpla plenamente” con un programa de reformas no concretado.

Probablemente, el mejor análisis de la situación lo haya aportado un funcionario israelí al señalar que la resolución debilita la causa palestina: “Se les exige que realicen cambios tan estrictos y radicales que las posibilidades de que lo consigan son nulas. Para conseguir un Estado, tendrían que convertirse en algo parecido a Suecia”.

Tampoco es alentador que el mando de todo este intento esté dirigido únicamente por Estados Unidos, un actor que ha demostrado reiteradamente que es un aliado incondicional de Israel. Sin ir más lejos, al día siguiente de la aprobación de la resolución, votó en contra de una resolución en favor del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

Con todo, la resolución ha sido saludada por la Autoridad Nacional Palestina con una declaración en la que subraya su derecho a la autodeterminación. Ante la disyuntiva de que continúen los crímenes de Israel y este mandato estadounidense, sobre el que existen serias dudas de su licitud, se ha tenido que optar por el mal menor.

Mientras tanto, Israel, que rechaza abiertamente la creación del Estado palestino, sigue con su política de colonización de Cisjordania e insiste en que la única solución para Gaza es la emigración de la población gazatí.

The Conversation

Aritz Obregón Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos – https://theconversation.com/el-nuevo-mandato-estadounidense-en-gaza-en-que-consiste-la-resolucion-2803-en-la-que-no-participan-los-palestinos-270543