Los chips están redefiniendo el poder global

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Antonio Fonseca Chácharo, Research Professor in the field of Microelecronics, Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC)

Cuando salimos de la pandemia, el mundo parecía listo para volver a girar como antes. Pero bastaron unos meses para que concesionarios vacíos, listas de espera interminables y fábricas a medio gas revelaran que algo esencial faltaba. La escasez de chips no fue solo un episodio industrial: fue una revelación colectiva sobre la fragilidad de la infraestructura tecnológica que sostiene nuestra vida cotidiana.

Durante décadas, los semiconductores habían permanecido fuera del radar público. Invisibles dentro de teléfonos móviles, servidores o electrodomésticos, parecían pertenecer a un mundo técnico reservado a ingenieros y especialistas.

Sin embargo, cuando dejaron de llegar a tiempo, descubrimos que esos pequeños circuitos integrados no eran un componente más, sino el punto de apoyo de toda una economía digital hiperconectada. Parafraseando —y adaptando— a Oscar Wilde, podría decirse que todo en el mundo tiene que ver con los chips… salvo los propios chips, que tienen que ver con el poder. Por supuesto, su frase era más picante y donde yo he usado chips él usaba otra palabra.

La culminación de una cadena

Un chip puede parecer un objeto diminuto y autónomo. Es en realidad la culminación de una cadena industrial extraordinariamente compleja y distribuida. Su diseño puede desarrollarse en un continente, la maquinaria crítica fabricarse en otro y su producción avanzada concentrarse en unas pocas regiones capaces de operar fábricas de decenas de miles de millones de euros.

Durante años, esta fragmentación respondió a una lógica de eficiencia económica extrema: cada actor se especializaba en aquello que hacía mejor. Sin embargo, lo que optimizaba los costes también generaba una dependencia mutua difícil de percibir… hasta que algo fallaba.

Si los semiconductores han adquirido un peso tan evidente no es únicamente por su presencia en millones de dispositivos, sino por la combinación poco habitual de tres factores: una complejidad tecnológica acumulada durante décadas, una inversión industrial gigantesca y una capacidad de miniaturización que redefine constantemente lo que entendemos por innovación.

A diferencia de otras industrias, donde nuevas empresas pueden entrar con relativa rapidez, la fabricación avanzada de chips exige conocimientos, infraestructuras y ecosistemas que solo se construyen a lo largo de generaciones tecnológicas sucesivas.

Esta acumulación histórica explica por qué la industria del semiconductor no se organiza como un sistema global homogéneo, sino como una red fragmentada de especializaciones críticas. El diseño de circuitos se apoya en herramientas de software extremadamente sofisticadas; la fabricación requiere maquinaria capaz de operar a escalas nanométricas; los materiales deben alcanzar niveles de pureza que apenas tienen equivalente en otros sectores industriales .

El resultado es una cadena productiva en la que la eficiencia económica y la vulnerabilidad estratégica conviven de forma inseparable.

Cuellos de botella tecnológicos

A medida que la industria ha ido creciendo en complejidad, también han aparecido puntos extremadamente especializados que funcionan como cuellos de botella tecnológicos. No se trata únicamente de fábricas capaces de producir chips avanzados, sino de herramientas, procesos y conocimientos que muy pocos actores dominan. El poder ya no reside tanto en poseer recursos naturales como en controlar las herramientas que permiten darles forma. No es la arena, metáfora del silicio abundante, lo que define el equilibrio tecnológico, sino quién sabe convertirla en circuitos.

Durante años, la industria del semiconductor se organizó siguiendo una lógica casi impecable de eficiencia económica. Pero cuando coincidieron la pandemia, las tensiones comerciales y una demanda creciente impulsada por la digitalización, esa eficiencia empezó a verse también como una fuente de vulnerabilidad. La respuesta política no tardó en llegar , y conceptos como soberanía tecnológica entraron en el debate público.

La soberanía tecnológica se entiende en el terreno económico como la capacidad de mantener una base industrial propia. Sin embargo, cuando el foco se desplaza hacia la defensa y la seguridad, ese mismo concepto adopta un matiz distinto y se acerca más a la idea de supremacía tecnológica: no se trata solo de resistir interrupciones de suministro, sino de mantener ventajas tecnológicas difíciles de igualar.

Aquí aparece una disyuntiva incómoda: construir un tejido industrial más resiliente implica aceptar costes adicionales y renunciar, al menos en parte, a la eficiencia extrema que ofrece la globalización. Es una lógica parecida a la de los botes salvavidas de un crucero. Representan un sobrecoste, nunca hay suficientes para todos, pero ningún barco zarpa sin ellos porque su mera existencia permite capear situaciones extremas.

Como todas las comparaciones, esta tiene límites: ningún sistema puede eliminar completamente el riesgo ni justificar cualquier coste. Y el debate sobre cuántos “salvavidas” necesita una economía resiliente sigue abierto.

La potencia de cálculo ya no es solo una cuestión técnica

A esta transformación estructural se suma ahora otro factor decisivo: la inteligencia artificial. Si los teléfonos móviles y los centros de datos impulsaron la demanda durante años, los sistemas de IA han añadido una nueva capa de urgencia estratégica. La potencia de cálculo ya no es solo una cuestión técnica: es también una variable económica y política. Si la pandemia hizo visible nuestra dependencia de los chips, la inteligencia artificial está multiplicando esa dependencia.

Existe, además, un mecanismo menos visible que impulsa esta evolución continua: los propios sistemas creados gracias a los chips se convierten en herramientas para diseñar e impulsar la siguiente generación de estos. Los ordenadores aceleran el desarrollo de nuevas arquitecturas de circuitos integrados, y la inteligencia artificial participa también ahora en tareas de diseño y optimización que antes requerían años de trabajo humano.

Cuando el producto mejora el proceso que lo crea, la innovación deja de avanzar de forma lineal y se instala en una dinámica de realimentación positiva que mantiene a la microelectrónica montada en la exponencial.

Una revolución comparable a la máquina de vapor

Vista en perspectiva histórica, la microelectrónica ocupa en la revolución digital un papel comparable al que desempeñaron la máquina de vapor de James Watt y la producción en cadena de Henry Ford en revoluciones industriales anteriores. La primera cambió un paradigma (energético); la segunda, escaló la producción. La microelectrónica combina ambos efectos y lo ha hecho en un tiempo récord, porque a ambos ha añadido la capacidad de acelerar su propia evolución.

Todo ello refleja un cambio profundo en la forma de entender la tecnología. Durante décadas, los semiconductores fueron vistos como el motor silencioso de la innovación. Hoy se han convertido también en una herramienta de política industrial y en un elemento geoestratégico. No en vano, cuando un conflicto deviene en sanciones, los chips avanzados, o el acceso a determinados elementos de su tecnología, ocupan los primeros puestos de la lista de embargos.

A lo largo de la historia, el equilibrio de poder entre regiones se ha medido en función de territorios visibles: rutas marítimas, recursos energéticos o fronteras físicas. En la era digital, parte de ese equilibrio se desplaza hacia un espacio mucho más discreto, construido capa a capa sobre obleas de silicio y sostenido por infraestructuras que rara vez aparecen en los mapas tradicionales.

Quizá por eso los chips condensan mejor que ninguna otra tecnología la paradoja de nuestro tiempo: nacen de una cooperación global extrema y, al mismo tiempo, alimentan una competencia estratégica igualmente intensa.

La verdadera geografía del poder digital ya no se dibuja únicamente con líneas visibles, sino con rutas microscópicas en constante redefinición, impulsadas por una tecnología que realimenta su propia evolución.


Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.

The Conversation

Luis Antonio Fonseca Chácharo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los chips están redefiniendo el poder global – https://theconversation.com/los-chips-estan-redefiniendo-el-poder-global-279486

Patti Smith, la indisciplinada poeta del punk

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Garrigós, Catedrática de Filología Inglesa, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Tony Shanahan, Patty Smith y Lenny Kaye actúan en el Teatro Apollo de Nueva York en abril de 2019. lev radin/Shutterstock

Cuenta Patti Smith en su primer libro de memorias, Éramos unos niños (2010), que la lectura de la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott, le proporcionó una perspectiva positiva sobre su destino como mujer.

Poco podía imaginar la joven adolescente Patricia, que devoraba toda la literatura que caía en sus manos, que esa sed voraz de arte –esa pasión por conocer todo lo posible sobre literatura, música, pintura y escritura– la convertiría en un referente para muchas mujeres. O quizá sí, porque en su interior albergaba un deseo incuestionable de ser artista y dedicó toda su energía a prepararse para ello: “Suspiraba por ingresar en el círculo de los artistas: su hambre, su modo de vestir, su proceso creativo y sus oraciones”.

Ahora, el jurado de los Premios Princesa de Asturias le acaba de conceder el galardón de las Artes “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”.

Una poeta en el mundo punk

El 10 de febrero de 1971, con 25 años, y acompañada de su inseparable Lenny Kaye a la guitarra, Patti Smith ofreció en Nueva York su primer recital de poesía. Desde entonces hasta hoy, su fuerza creadora se ha transmitido a través de sus actuaciones, sus composiciones musicales y su literatura: desde la poesía hasta el ensayo y las memorias.

Una foto en blanco y negro de una mujer actuando en un programa de televisión frente a mucho público.
Patti Smith en el programa Rockpalast de la WDR, grabado los días 21 y 22 de abril de 1979 en Essen (Alemania).
Bodow/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Se la considera la madrina del punk por su actitud irreverente y su estilo revolucionario, tanto en lo personal como en lo musical. Nadie que la haya visto actuar puede olvidar esa energía casi primitiva –feroz en su juventud, chamánica en su madurez– que busca, a través de la música y la palabra, llegar a lo más profundo del alma humana.

Podríamos decir que Smith es heredera de la tradición literaria de poetas románticos como William Blake o simbolistas como Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud –este último, su mayor inspiración–. De esta forma, concibe la palabra y la música como formas de un impulso místico: a través del lenguaje artístico busca alcanzar una experiencia transformadora que nos acerque a lo divino en lo humano. El arte se convierte así en experiencia límite y, como tal, debe trascender fronteras.

Con Walt Whitman y Allen Ginsberg comparte la idea del poeta como bardo, poeta del pueblo, así como la oralidad, la declamación y la celebración del cuerpo. Como en ellos, la composición poética se transforma en una experiencia colectiva.

Es esta conciencia del arte como experiencia transformadora –que aspira a cambiar la sociedad y no solo a reflejarla– la que forja la base del espíritu punk. Así se lo ha transmitido a numerosos artistas que han reconocido su legado, como Poly Styrene, Siouxsie Sioux, Kim Gordon, PJ Harvey, Shirley Manson, Kathleen Hanna y Alice Bag, entre otros.

Su rechazo a seguir moldes establecidos se manifiesta tanto en la estética –presentando una imagen propia y personal, a menudo clasificada como andrógina– como en la defensa de la libertad y la ruptura de corsés femeninos simbólicos. La obra de Patti Smith fusiona poesía, rock y performance, rompe moldes establecidos y propone una defensa de la artista como sujeto libre, creativo y político.

Un estilo sin censuras

La publicación de su primer álbum, Horses, del que se han cumplido recientemente 50 años, supuso un momento decisivo en la música contemporánea. Su imagen en la portada –una fotografía hecha por su gran amigo Robert Mapplethorpe–, con camisa blanca y corbata, y canciones como “Gloria”, “Redondo Beach” o “Break It Up”, forman parte de una obra que, según la musicóloga Sheila Whiteley, define un estilo caracterizado por situarse entre lo semiótico y lo simbólico.

‘Gloria: In Excelsis Deo’, la canción que abre Horses.

En Horses Smith utiliza el lenguaje de una religión extática, el poder de la palabra, la lucha contra las creencias inmutables aprendidas y un estilo musical indisciplinado, que revela las huellas sin censura del inconsciente.

Este estilo se reflejará también en discos posteriores como Radio Ethiopia, Easter, Wave, Dream of Life o el más reciente, Banga. Canciones como “People Have the Power” o “Because the Night” –esta última coescrita con Bruce Springsteen– se han convertido en verdaderos himnos intergeneracionales. La primera, con un claro contenido político, se ha erigido en símbolo de la defensa de la democracia y la libertad en tiempos convulsos.

Más allá de la música

Son numerosos los estudios académicos que, en los últimos años, se han dedicado al análisis de la obra de Patti Smith. Tesis doctorales, trabajos de fin de máster, artículos y monográficos han explorado tanto la temática como la composición formal de las letras de sus canciones y de sus poemas no musicados, así como el análisis de sus autobiografías.

Portada de Pan de ángeles de Patti Smith con una foto de la autora de joven tumbada en el suelo con un vestido blanco.
Portada de Pan de ángeles, su último libro de memorias.
Penguin Libros

Patti Smith ha publicado hasta la fecha cuatro libros de memorias: además del ya citado Éramos unos niños, M Train, El año del mono y Pan de ángeles. Estas memorias han inspirado a numerosas artistas –como Viv Albertine, Chrissie Hynde o Kim Gordon, entre muchas otras– que han visto en ellas el impulso necesario para narrar sus propias historias.

El reconocimiento de la artista como figura de indiscutible relevancia en la cultura contemporánea también se ha manifestado a través de diversos premios que han destacado su aportación a las artes y su influencia en las nuevas generaciones, especialmente entre las mujeres, desde la década de 1970. Entre ellos cabe destacar el nombramiento como comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2005, el National Book Award por Éramos unos niños en 2010, la Legión de Honor francesa en 2022 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Artes (2026).

Todo ello demuestra de forma indiscutible que Patti Smith es una de las artistas estadounidenses más importantes de la historia. Su legado pervivirá no solo en el punk, sino en todas aquellas generaciones que conciben el arte como motor de cambio y transformación social.


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The Conversation

Cristina Garrigós no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Patti Smith, la indisciplinada poeta del punk – https://theconversation.com/patti-smith-la-indisciplinada-poeta-del-punk-281798

Pantallas, prisas y actividades: qué ocio necesita realmente un niño menor de tres años

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mª Pilar Rodrigo Moriche, Prof. Ayudante Doctor del departamento de Pedagogía – Directora Escuela UAM de Animación, Universidad Autónoma de Madrid

Chepko Danil Vitalevich/Shutterstock

“¿Qué hacemos con los niños este fin de semana?” Esta es una pregunta recurrente en familias con bebés o niños muy pequeños. A menudo, el tiempo en familia se plantea como un espacio que hay que rellenar con actividades que entretengan y estimulen a los más pequeños.

Sin embargo, las investigaciones sobre ocio en la primera infancia coinciden en algo fundamental: no se trata de sumar estímulos, sino de elegirlos bien. Entre los 0 y los 6 años, el ocio no es un lujo ni un descanso, sino una necesidad vital que permite a los niños construir su desarrollo motor, emocional, cognitivo y social a través de experiencias de juego y de exploración.

Ocio humanista: qué significa y cómo se expresa

Cuando hablamos de ocio en la primera infancia no nos referimos a “entretener” ni a llenar el tiempo con actividades. Los investigadores distinguen entre tiempo libre y ocio: el primero es simplemente ausencia de obligaciones; el segundo es una experiencia libremente elegida, placentera, con sentido y motivación interna.

Una familia puede tener muchas horas sin tareas y, aun así, no vivir experiencias de ocio si lo que se ofrece al niño son actividades impuestas o poco significativas, como el uso temprano y prolongado de pantallas o la participación en actividades dirigidas pensadas por adultos que dejan poco margen al juego libre, la exploración y la iniciativa propia del niño.

El ocio humanista consiste en vivencias valiosas que cultivan la sensibilidad, los vínculos y el bienestar y que surgen a partir del interés del propio niño. Por eso, las mejores experiencias en estas edades nacen de condiciones sencillas y del tiempo sin prisa.

En niñas y niños de 0 a 3 años, el ocio humanista no pasa por planes sofisticados, propuestas ruidosas ni recursos digitales. Se manifiesta de manera natural como juego libre, exploración espontánea y curiosidad activa, siempre que el entorno sea seguro, simple y preparado para que puedan actuar y descubrir por sí mismos.

Materiales simples y entornos seguros

Las aportaciones de Emmi Pikler y Bernard Aucouturier, permiten comprender cómo viven el ocio los más pequeños. Para Pikler, la base del desarrollo –y también del ocio– está en la libertad de movimiento, el juego autoiniciado, el cuidado respetuoso y la observación sensible. Implica no colocar al niño en posiciones o retos que aún no alcanza, sino ofrecer materiales simples en un entorno seguro, confiando en que su curiosidad conducirá la acción.




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Por su parte, Aucouturier subraya que el movimiento y el juego espontáneo son vías esenciales de maduración psicomotriz y emocional. Su propuesta acompaña al niño en el paso del placer de moverse al placer de pensar, en espacios ritmados, previsibles y emocionalmente acogedores, donde el adulto está presente para contener y acoger, pero no para dirigir.




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Ambas perspectivas coinciden en que el ocio infantil no es entretenimiento ni estimulación constante: es un tiempo con sentido, donde el niño se siente seguro para explorar, repetir, descubrir, concentrarse y construir autonomía. Esto ocurre cuando el adulto prepara el entorno, respeta los ritmos y confía en la competencia natural del bebé y del niño pequeño.

Experiencias sencillas, no estímulos acumulados

En la primera infancia, el ocio construye las bases del desarrollo. Actividades excesivamente dirigidas o tecnológicas pueden desplazar oportunidades esenciales; por ello, frente a propuestas cada vez más estructuradas o digitales, resulta imprescindible recuperar el ocio humanista: menos actividades, pero mejor escogidas.

El juego sencillo es el núcleo de esta experiencia. Las vivencias más valiosas no son las más llamativas, sino las más simples: manipular objetos cotidianos, explorar texturas, moverse libremente, vaciar y llenar recipientes, imitar a los adultos o jugar simbólicamente con pocos elementos. Este juego sensorial, motor, heurístico y simbólico sostiene el desarrollo emocional, cognitivo, social y motriz; favorece la regulación emocional, reorganiza la atención, impulsa la imaginación y fortalece los vínculos.

Ir en autobús y observar el entorno

No se trata de hacer grandes planes, sino de ofrecer presencia y espacios cotidianos donde el juego pueda emerger. Cocinar juntos, inventar juegos, caminar observando lo que sucede alrededor o transformar rincones domésticos en escenarios imaginarios no requieren recursos especiales, sino una mirada atenta y tiempo sin prisa.

Incluso momentos rutinarios –poner la mesa, ir en autobús, esperar en una consulta– pueden convertirse en oportunidades de exploración si el adulto cuenta lo que ocurre, canta, cuenta historias, ofrece un objeto seguro o permite participar en pequeñas acciones. Son gestos pequeños con un impacto profundo en el bienestar infantil y en la vida familiar.




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Cómo elegir actividades presenciales

Con niños un poco más mayores, a partir de los tres años, podemos empezar a introducir actividades externas, teniendo en cuenta que no exijan atención sostenida, que utilicen materiales manipulables y ritmos lentos: malabares suaves, teatro gestual, juegos con telas o experiencias escénicas diseñadas específicamente para la primera infancia, basadas en movimientos lentos, objetos previsibles y atmósferas de calma y belleza.

El objetivo no es que los niños “miren”, sino crear espacios de calma, curiosidad y belleza donde puedan observar, explorar, imitar, participar espontáneamente y seguir jugando después.

No conviene hiperestimular

Los niños no necesitan muchos estímulos, sino experiencias que respeten sus ritmos e intereses. Cuando el entorno favorece la exploración libre, la concentración y la autonomía –tal como defienden los enfoques de la pedagogía del movimiento y el juego espontáneo– se potencian simultáneamente el desarrollo motor, emocional y cognitivo.

La cuestión no es cómo “entretener” a los niños o evitar que se aburran, sino cómo ofrecer tiempo, espacio y condiciones de calidad para que puedan desplegar su juego autónomo, incluso cuando los adultos no están disponibles.

La respuesta a la inquietud de muchas familias no pasa por multiplicar planes, sino por comprender que, en la primera infancia, el ocio auténtico –menos, pero mejor– es un motor de desarrollo tan poderoso como discreto.

The Conversation

Mª Pilar Rodrigo Moriche no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Pantallas, prisas y actividades: qué ocio necesita realmente un niño menor de tres años – https://theconversation.com/pantallas-prisas-y-actividades-que-ocio-necesita-realmente-un-nino-menor-de-tres-anos-278904

España ya produce combustibles sostenibles para aviones que no dependen del petróleo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Bolonio Martín, Profesor de Química, Refino y Biorrefinerías, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Vista desde un avión sobrevolando campos de olivos. Carolina Santamarta

El transporte aéreo conecta territorios insulares y periféricos, sostiene cadenas logísticas y facilita una parte esencial del turismo (12,6 % del PIB español en 2024) y del comercio internacional. Se estima que Europa podría alcanzar 15,4 millones de vuelos en 2050, un 52 % más que en 2023.

Pero el actual escenario internacional deja patente un importante problema de la aviación: el motor depende de un suministro externo.

La inestabilidad global dispara los precios y amenaza con el desabastecimiento, pero existe una solución para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y de terceros países y disminuir la contaminación: el combustible sostenible de aviación, que ha dejado de ser una opción verde para convertirse en una cuestión de soberanía aérea.

El papel limitado de la electrificación

A diferencia de lo que ocurre en el transporte rodado, el uso de electricidad para la propulsión de aviones es todavía muy reducido.

Como explica Justo Hernández Soto, representante en España para el Comité de Protección del Medio Ambiente en la Aviación (CAEP), la electrificación avanza en aviación ligera (menos de 5 700 kg), con aeronaves recientemente certificadas, como la Pipistrel Velis Electo, o a punto de hacerlo, como la Diamond eDA40.

Sin embargo, los aviones eléctricos se enfrentan con un límite físico difícil de superar: la baja densidad energética de las baterías actuales. Las baterías más avanzadas alcanzan entre 200 y 300 vatios-hora por kilogramo (Wh/kg), muy lejos de los más de 11 000 Wh/kg del queroseno. Esta diferencia hace inviable, con la tecnología actual, electrificar vuelos comerciales de media y larga distancia.

El hidrógeno: una apuesta a largo plazo

Con el hidrógeno ocurre algo parecido. Se presenta a menudo como la gran alternativa de futuro, pero su despliegue en aviación comercial exige resolver obstáculos tecnológicos y logísticos importantes.

Airbus mantiene el programa ZEROe para desarrollar su primer avión comercial propulsado por hidrógeno. En 2025 eligió la pila de combustible de hidrógeno como sistema de propulsión, pero sigue señalando la criogenia como uno de los grandes retos. El hidrógeno líquido debe almacenarse a unos –253 °C, lo que obliga a rediseñar aeronaves, desarrollar depósitos específicos y adaptar la infraestructura aeroportuaria. En otras palabras: es una vía prometedora, pero no parece una solución de despliegue inmediato.




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El combustible sostenible de aviación

El combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) tiene la gran ventaja de que puede utilizarse en motores, redes logísticas e infraestructuras ya existentes. La Unión Europea, mediante el reglamento ReFuelEU Aviation, obliga a aumentar gradualmente su presencia en el combustible de aviación comercial con objetivos del 6 % en 2030 y el 70 % en 2050, consolidándolo como la principal vía para descarbonizar la aviación.

España no parte de cero en este terreno. Repsol ya produce SAF en su complejo industrial de Cartagena y desarrolla en Bilbao, a través de Petronor, su apuesta más innovadora con combustibles sintéticos (e-SAF) a partir de hidrógeno renovable y CO₂ capturado.

Moeve, por su parte, ya suministra SAF de forma regular en varios aeropuertos españoles y, junto con Bio-Oils, está construyendo en Huelva una gran planta de biocombustibles de segunda generación que ampliará de forma notable la capacidad industrial disponible en España.

Son vías distintas, pero complementarias: SAF producido a partir de materias primas biogénicas (aceites y residuos de biomasa) y e-SAF basado en combustibles sintéticos, ambas orientadas a sustituir parte del queroseno fósil sin rehacer por completo el sistema aeronáutico.




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La biomasa residual como baza española

Actualmente, la materia prima para producir SAF son aceites y grasas residuales (proceso HEFA). Es la ruta más madura, pero su crecimiento tiene un límite claro: la disponibilidad de estas materias primas es finita.

Ahí es donde entra en juego la biomasa lignocelulósica, especialmente relevante en un país como España, potencia agrícola y forestal. A través de gasificación y síntesis Fischer-Tropsch, la biomasa puede transformarse en SAF, con una producción potencial de 517,6 millones de litros anuales.

El cuello de botella es la logística: recogida, pretratamiento y agregación de la biomasa residual de forma estable, eficiente y económicamente viable. Si logramos sortear este escollo, el SAF se convertiría en una pieza de política industrial y de seguridad de suministro.

Una solución sería un modelo descentralizado que acerque la producción al recurso y reduzca los costes logísticos asociados al transporte de biomasa.

No es solo descarbonizar: es asegurar la aviación

La discusión sobre el futuro de la aviación no debería reducirse a una competencia simplista entre baterías, hidrógeno y combustibles sostenibles. Cada vía debe tener su espacio. Pero si la pregunta es qué puede sostener la aviación comercial durante las próximas décadas sin depender totalmente del exterior ni esperar a una renovación total de la flota y de los sistemas de suministro de combustible de los aeropuertos, hoy la respuesta apunta hacia los combustibles sostenibles líquidos.

Más allá de la reducción de emisiones de CO₂, el SAF es una garantía de autonomía estratégica y seguridad para el transporte aéreo. Para un país como España, la cuestión ya no es si merece la pena tomarse en serio el SAF, sino si podemos permitirnos no hacerlo.

The Conversation

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ref. España ya produce combustibles sostenibles para aviones que no dependen del petróleo – https://theconversation.com/espana-ya-produce-combustibles-sostenibles-para-aviones-que-no-dependen-del-petroleo-280952

Moda, personalidad y consumo, más allá de vestirse de Prada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María de Jesús De la Mora, Negocios Internacionales, Universidad de Guadalajara

Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt en el estreno londinense de _El diablo viste de Prada 2_. Disney

Ante el impacto mediático que está teniendo el estreno a nivel mundial de El diablo viste de Prada 2 nos preguntamos: ¿consumimos lo que somos o lo que aspiramos ser? ¿Nuestra personalidad es el resultado de nuestro contexto, cultura y recursos o nuestra conducta y consumo vienen determinados por los estímulos que recibimos? ¿Las marcas venden bienes o identidades? Y el consumidor, ¿las consume de forma consciente?

Más allá de una historia ambientada en la industria de la moda, la franquicia El diablo viste de Prada se ha convertido en un referente cultural sobre estilo de vida, consumo, identidad y poder.

Tráiler oficial de El Diablo viste de Prada 2. Fuente: YouTube, 20th Century Studios LA.

La película, estrenada en 2006 (y antes la novela de Lauren Weisberger, basada en su experiencia personal), cuenta la historia de Andy Sachs (Anne Hathaway), una joven periodista que consigue un trabajo temporal en una revista de moda que se convertirá en su viaje personal hacia el autoconocimiento y la transformación personal.

Uno de los ganchos del filme es la pelea estilística entre Andy y su jefa, Miranda Priestly (interpretada por Meryl Streep), y la presión que ejerce el entorno sobre la joven para que cambie su vestuario. A nivel personal, su antagonista en la historia es Emily Charlton (Emily Blunt), la asistente personal de Miranda, una mujer glamurosa, ambiciosa y obsesionada con alcanzar el éxito en su trabajo.

Andy vive estas exigencias como una renuncia a sus valores, prioridades y percepciones para entrar en un mundo donde la apariencia decide quién pertenece a él y quién no.

La personalidad de las marcas

Las marcas han desarrollado sus propias personalidades, lo que les permite conectar emocionalmente con sus consumidores. En particular, las marcas de lujo funcionan como símbolos de estatus e identidad social. En la película de 2006, Miranda enseña a Andy que la ropa no sólo implica cubrirse: también se viste la filosofía de la marca. Por tanto, debe haber coherencia entre las prendas y la identidad que se desea proyectar.

Según el experto francés en marketing Jean-Noël Kapferer, una marca de lujo debe comportarse como una persona viva:

“La personalidad de la marca describe su carácter. La forma en que hablan sus productos o servicios muestra qué tipo de persona sería”.

De esta manera, las marcas deben desarrollar patrones o símbolos reconocibles colectivamente pero, al mismo tiempo, debe haber un toque de distinción que fortalezca la personalidad de la marca.

Únicas e inaccesibles

En las compañías de lujo hay dos principios fundamentales para la creación de su identidad de marca:

  • Diferenciación: una marca de lujo no es comparable con otra, tiene una personalidad única. Compararse es admitir que no es única.

  • Difícil acceso: la personalidad de una marca de lujo se vuelve aspiracional para el consumidor. Si se hace de accesible se pierde el deseo, la sensación de distancia y singularidad de la marca.

Jennifer Aaker, profesora de la Universidad de Stanford, definió cinco dimensiones de la personalidad de marca. Entre ellas está la sofisticación (estatus social, elegancia, encanto personal), que aplica en el caso de las marcas de lujo.

Arquetipos junguianos

También los arquetipos de la personalidad, desarrollados por el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Jung a partir de 1916, pueden aplicarse a la personalidad de las marcas para establecer una conexión emocional con los consumidores, facilitar su posicionamiento y diferenciación de la competencia y dar coherencia a su comunicación.

Marcas, anhelos y ‘lifestyle’

El lifestyle marketing gira en torno a las actitudes, intereses, valores y sentimientos de las personas, y su afinidad con otras que comparten formas de vida similares. Esta estrategia de marketing busca dar significado a patrones de comportamiento y decisiones de consumo aspiracionales que revelan elementos demográficos, sociales y económicos.

El método VALS (valores y estilo de vida), una metodología de segmentación psicográfica desarrollada por el Stanford Research Institute (SRI), clasifica a los consumidores según sus motivaciones (ideales, logros, autoexpresión) y recursos (ingresos, educación, confianza), dividiéndolos en tres dimensiones:

  1. Consumidores orientados por principios: tienen ideales concretos, son pensadores y creyentes de lo que debe estar bien y es correcto.

  2. Consumidores orientados por estatus: motivados por el logro, los define ser triunfadores y luchadores.

  3. Consumidores orientados a la acción: los mueve la autoexpresión y son arriesgados, experimentadores y creadores.

Por encima de estas tres dimensiones están los innovadores, que poseen todos los recursos para ser consumidores con valores, tener su propio estilo de vida y estar motivados a la acción. Y por debajo, los supervivientes, con menos recursos y motivaciones, cuyo enfoque principal es la seguridad y la satisfacción de sus necesidades básicas.

Quién es quién en la peli

Desde esta perspectiva, los personajes de El Diablo viste de Prada pueden interpretarse de la siguiente manera:

  • Andy Sachs: al comienzo de la historia se la identifica más con los creyentes o pensadores. Su consumo está guiado por la funcionalidad y los valores personales. Luego evoluciona hacia un perfil de triunfadora, o incluso experimentadora, motivada por el éxito, la imagen y la validación social.

  • Miranda Priestly: se aproxima a los innovadores, posee altos recursos, liderazgo y orientación al cambio y la mejora continua.

  • Emily Charlton: puede vincularse con los triunfadores, su consumo está orientado al reconocimiento y la pertenencia (lifestyle).

Con El diablo viste de Prada el cine ha creado una narrativa que pone al descubierto cómo el consumo de moda es un proceso en el que influyen elementos psicológicos y sociales, y que vestirse es un acto simbólico que refleja identidad, aspiración y pertenencia.

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María de Jesús De la Mora no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Moda, personalidad y consumo, más allá de vestirse de Prada – https://theconversation.com/moda-personalidad-y-consumo-mas-alla-de-vestirse-de-prada-280829

El regreso silencioso del déficit de yodo: ¿tiene la culpa el tipo de sal que consumimos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

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El déficit de yodo parece un problema del pasado, pero no lo es del todo, tal y como ponía de relieve la periodista científica Alice Klein en un artículo reciente de la revista New Scientist . Durante el siglo XX, la yodación de la sal se convirtió en una de las intervenciones de salud pública más eficaces para prevenir trastornos por deficiencia de ese mineral, incluidos el bocio (agrandamiento de la glándula tiroides) y daños evitables en el desarrollo neurológico.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue considerándola una estrategia segura y eficaz, y UNICEF señala que continúa siendo la herramienta más utilizada para mejorar la ingesta de yodo en el mundo.

Ese éxito, sin embargo, ha generado una paradoja: precisamente porque funcionó tan bien, el yodo desapareció del debate público. Hoy, en varios países, vuelven a detectarse señales de ingesta insuficiente en determinados grupos, sobre todo en embarazadas, mujeres lactantes y personas con dietas restrictivas o mal planificadas. No se trata de un retorno dramático de los cuadros más graves en todas partes, sino de un riesgo silencioso de carencia en contextos donde se ha relajado la atención.

Qué hace el yodo en el cuerpo

El yodo es un micronutriente esencial para la síntesis de tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), hormonas que regulan el metabolismo, el crecimiento y múltiples procesos fisiológicos. Su disponibilidad adecuada durante la gestación y la primera infancia resulta especialmente importante para el desarrollo normal del sistema nervioso central y para la maduración cerebral temprana.

Además, los requerimientos aumentan durante el embarazo y la lactancia debido al incremento de la producción materna de hormonas tiroideas, la mayor eliminación renal de yodo y la transferencia de ese mineral al feto y al lactante.

Por qué podría estar reapareciendo el problema

La cuestión no es que la población haya dejado de consumir sal, sino que ha cambiado qué tipo de sal consume y de dónde procede el sodio de la dieta. En los últimos años, la sal yodada ha sido desplazada en muchos hogares por sales “gourmet” o “naturales”, como la sal marina, la sal rosa del Himalaya, las escamas o la sal kosher, que a menudo se perciben como más saludables o sofisticadas, aunque no siempre estén yodadas.

La enriquecida tiene, en cierto modo, un problema de imagen: frente al prestigio culinario de sus rivales de moda, ha quedado asociada a un producto corriente, casi anticuado.

A ello se suma que una gran proporción del sodio ingerido procede hoy de alimentos procesados y ultraprocesados, en los que la presencia de sal yodada no está garantizada. La OMS ha insistido en que las políticas de reducción de sodio y de yodación de la sal deben coordinarse precisamente por esta razón.

También ha cambiado la composición de muchas dietas. El yodo se encuentra de forma natural sobre todo en alimentos marinos, en algunos lácteos y en huevos, aunque su contenido puede variar mucho según el entorno y el sistema alimentario. Cuando una persona reduce o elimina varias de esas fuentes a la vez, y además no utiliza sal yodada o alimentos fortificados, el riesgo de ingesta insuficiente aumenta.

El resultado es una paradoja: un micronutriente básico, barato y eficaz ha perdido visibilidad justo cuando ciertos grupos vuelven a correr riesgo de no consumir suficiente yodo.

El caso de las dietas basadas en plantas

Las dietas vegetarianas y veganas pueden ser saludables, pero nuestro protagonista es uno de los nutrientes que requieren más atención en su planificación. Una revisión reciente publicada en British Journal of Nutrition concluyó que quienes siguen patrones nutricionales estrictamente vegetales, especialmente veganos, pueden tener dificultades para alcanzar las recomendaciones de yodo solo a partir de los alimentos.

Esto no significa que una dieta vegetal sea deficiente por definición. Supone algo más simple: igual que ya se habla con naturalidad de la vitamina B12, el yodo debería incorporarse a la conversación nutricional cuando se reduce el consumo de pescado o lácteos, o cuando se sustituyen productos convencionales por alternativas vegetales no fortificadas.

Embarazo y lactancia: el punto más sensible

Si hay un momento en el que el yodo merece especial atención, es el embarazo. La evidencia es robusta respecto a que el déficit grave del micronutriente puede afectar al desarrollo fetal y a la función tiroidea, y por eso los organismos internacionales utilizan puntos de corte específicos para valorar el estado de yodo en embarazadas. El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos recoge que una concentración urinaria de 150–249 microgramos por litro 150 (μg/L) en gestantes se considera adecuada a nivel poblacional.

Ahora bien, conviene matizar el debate. La preocupación por la insuficiencia leve o moderada es legítima, pero la evidencia sobre los beneficios cognitivos de suplementar a todas las gestantes en contextos de déficit leve no siempre resulta concluyente. Revisiones y ensayos han señalado que, aunque existe preocupación biológica plausible y algunos estudios sugieren una asociación con peores resultados infantiles, los ensayos controlados no han mostrado de forma uniforme mejoras claras en el neurodesarrollo.

Aun así, varias sociedades científicas han optado por una postura prudente. Por ejemplo, la Asociación Americana de Tiroides recomienda que las mujeres en preconcepción, embarazo y lactancia reciban 150 μg diarios de yodo en suplementos prenatales o multivitamínicos, normalmente en forma de yoduro potásico, para ayudar a cubrir unas necesidades aumentadas.

El error más común: pensar que la solución es “tomar más sal”

Aquí hace falta hacer una precisión importante. Defender la sal yodada no equivale a aconsejar un mayor consumo de sal. La OMS mantiene la recomendación de reducir la ingesta de sodio por su relación con hipertensión y enfermedad cardiovascular. La clave de salud pública no es “más sal”, sino menos, pero yodada. De hecho, la misma OMS ha subrayado que la reducción de este condimento y la fortificación con yodo son políticas compatibles si se ajusta adecuadamente la concentración del mineral y si la fortificación abarca también la sal utilizada por la industria alimentaria.

Este punto es central porque evita dos errores frecuentes: convertir el asunto en una defensa nostálgica de la sal de mesa o, en el extremo opuesto, asumir que cualquier reducción del sodio resolverá automáticamente todos los problemas de salud sin consecuencias nutricionales. El equilibrio correcto es combinar prevención cardiovascular y prevención de la deficiencia de yodo.

The Conversation

José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El regreso silencioso del déficit de yodo: ¿tiene la culpa el tipo de sal que consumimos? – https://theconversation.com/el-regreso-silencioso-del-deficit-de-yodo-tiene-la-culpa-el-tipo-de-sal-que-consumimos-281363

¿Qué nos dice la espuma del mar de la salud de las playas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química. Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales – CRETUS, Universidade de Santiago de Compostela

Gumersindo Feijoo

Un simple paseo por la playa en un día ventoso sirve para que el mar despierte nuestra admiración y curiosidad al ver romper las olas y observar la formación de espuma. Se trata de un fenómeno efímero y hermoso que, además, puede darnos pistas sobre la salud del océano.

Formación de la espuma de mar

La espuma de mar se genera por la agitación producida por la fuerza de las olas y los vientos que, al combinarse con la materia orgánica disuelta (fundamentalmente plancton, organismos microscópicos que habitan en el agua), forma una dispersión de agua y burbujas de aire que se agrupan y suben a la superficie en forma de espuma.

Esquema de la espuma de mar que distingue las burbujas de aire y la capa de agua
Estructura esquemática de la espuma de mar.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

Esta dispersión coloidal se produce porque la materia orgánica reduce la tensión superficial, una propiedad fisicoquímica por la que los líquidos se comportan como si estuvieran recubiertos por una fina membrana elástica.

Así, si queremos mezclar sustancias en dos fases inmiscibles como agua y aire o agua y aceite, debemos reducir la tensión superficial con la adición de tensioactivos (compuestos químicos con una parte hidrófila e hidrófoba) que sirven de puente, creando una interfase de conexión entre las dos fases (líquida-gaseosa, líquida-sólida o entre dos fases líquidas: acuosa y orgánica).

Esta propiedad es fundamental, por ejemplo, para conseguir la biodisponibilidad de compuestos orgánicos en la formulación de productos agroquímicos, la biodegradación de mareas negras o la recuperación de suelos contaminados con combustibles. O simplemente para conseguir un lavado eficaz de la ropa con manchas de grasa persistentes.

¿Qué nos dice su aspecto?

La luz solar es una forma de radiación electromagnética esencial para la vida en la Tierra al proporcionar calor y energía. Se compone de radiación visible, infrarroja (calor) y ultravioleta (UV). Las principales características de la luz son la longitud de onda y la frecuencia.

Gráfico que muestra dos ondas de luz, una de alta y otra de baja frecuencia
Características básicas de la luz solar. La longitud de onda (λ) se mide en nanómetros (nm) y la frecuencia (f) en hercios (Hz). El símbolo ‘c’ en la ecuación representa la velocidad de la luz.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

La luz visible (con una longitud de onda de aproximadamente entre 400 y 700 nanómetros) es una pequeña porción del espectro que el ojo humano percibe. Así, cuando la luz incide sobre un objeto, su superficie absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras. Solo las reflejadas podrán ser vistas por el ojo y por tanto en el cerebro solo se percibirán esos colores.

El color del mar cambia debido a la absorción selectiva de la luz por el agua derivada de su composición química, la vida marina y las condiciones climáticas. El agua es transparente, pero cuando hay gran cantidad de ella, también aumenta la absorción de luz en el espectro reflejando un patrón de color azul.

Espuma de mar blanca sobre la arena
Espuma de mar en un ecosistema sano.
Gumersindo Feijoo, CC BY-SA

En la espuma de mar, las burbujas de aire dispersan y reflejan la luz en todas las direcciones sin prácticamente absorberla, lo que explica nuestra percepción de color blanquecino. Es necesario distinguir esta realidad del concepto del color “espuma de mar” en pinturas o moda, que suele representarse como una mezcla suave de verde y azul para rememorar el ambiente marino.

De hecho, una espuma blanca que desaparece de forma casi instantánea es un claro indicador de un ecosistema sano. Por el contrario, una espuma persistente (por una alta densidad), una coloración oscura (parduzca) o algún olor desagradable son síntomas de contaminación bien química (por fertilizantes agrícolas, vertidos industriales o urbanos…) bien biológica (por ejemplo, por un crecimiento desmesurado de algas).

Un ejemplo de este fenómeno de contaminación son los episodios recurrentes de formación de espumas en las playas del sur de Australia durante los meses de febrero y marzo de los años 2025 y 2026 (verano austral), con consecuencias terribles para la salud de los animales y las personas.

Un surfista se adentra en las aguas espumosas afectadas por la floración de algas.
Un surfista entre la espuma del mar provocada por la floración de algas en Christies Beach (Australia), a 22 de octubre de 2025.
Troy Rigney, CC BY-ND

Si cuidamos del planeta y evitamos contaminarlo, nos seguirá ofreciendo entornos saludables y estampas de belleza extraordinaria. Si no lo hacemos, además de dañar la naturaleza y con ello, nuestra salud, estaremos renunciando a los paisajes de los que hoy todavía podemos disfrutar.

The Conversation

Gumersindo Feijoo Costa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué nos dice la espuma del mar de la salud de las playas? – https://theconversation.com/que-nos-dice-la-espuma-del-mar-de-la-salud-de-las-playas-281042

Ni solo salario ni solo vocación: qué esperan hoy los jóvenes del trabajo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco J. Pérez Latre, Profesor. Director Académico de Posgrados de la Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra

WUT.ANUNAI/Shutterstock

¿Cómo sienten, valoran y proyectan el trabajo los jóvenes de entre 18 y 29 años? Esa es la pregunta a la que hemos querido contestar en el grupo de investigación internacional “Footprints” con el proyecto de investigación “Young People’s Values, Hopes and Expectations — Work and Civic Engagement”, que abarca nueve países de cuatro continentes.

Para ello, hemos entrevistado a 9 018 personas en Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, Filipinas, Italia, Kenia, México y Reino Unido. Los hallazgos, con un 95 % de confianza y un margen de error de ±1,1%, desafían los estereotipos sobre la generación Z: ni son puramente materialistas ni plenamente idealistas. Son, sobre todo, gente pragmática con aspiraciones personales.

El salario manda, pero no lo es todo

Para el 29 % de los encuestados, un buen salario es el aspecto más importante del trabajo, por delante de la realización personal (14 %) y el buen ambiente laboral (13 %). Pero el valor que dan al dinero tiene sus límites. Un 48 % dice que abandonaría un trabajo ante un ambiente difícil, tenso o desagradable, aunque estuviera bien pagado y tuvieran un contrato indefinido. Entre las mujeres el porcentaje sube hasta el 53 %.

La incompatibilidad con los valores de la empresa (25 %), la dificultad de conciliación familiar (23 %) o el sentimiento de no poder realizarse profesionalmente (22 %), son otros motivos para el abandono.

El teletrabajo: libertad con coste social

El 71 % de los jóvenes ha trabajado o estudiado en remoto al menos ocasionalmente. La flexibilidad horaria (60 %) y el mejor equilibrio entre vida y trabajo (58 %) son especialmente valorados por los jóvenes. Pero un 44 % de los encuestados teme el aislamiento social que puede producir mientras que el 39 % cree que el teletrabajo empeora la comunicación de los equipos de trabajo.

La paradoja es elocuente: valoran la flexibilidad pero echan de menos la dimensión relacional del espacio de trabajo. Los jóvenes del Reino Unido (50 %) y Kenia (51 %) son los más preocupados por el aislamiento social que produce el teletrabajo.




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Optimismo selectivo y brecha entre países

Tres de cada cuatro jóvenes afirman tener algún tipo de vocación profesional. Además, el 55 % de los jóvenes con una vocación clara se consideran felices frente al 27 % de quienes no la tienen. Esta vocación es más habitual en las áreas de sanidad y educación (84 %) e ingeniería (81 %). “Pasión” (15 %) y “carrera profesional” (14 %) encabezan la lista de palabras con las que los jóvenes definen su relación con el empleo. Solo el 5 % lo asocia con “sacrificio” o “servicio”.

El 60 % de los encuestados cree que las oportunidades laborales serán mejores en el futuro. Pero ese optimismo no se distribuye de forma homogénea: en México supera el 70 % mientras que en Italia solo alcanza el 32 % y en Estados Unidos el 42 %.

La esperanza también tiene relación con la espiritualidad: los jóvenes creyentes muestran mayores niveles de esperanza y confianza en el futuro laboral (48 %) que los no creyentes (33 %).




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Los jóvenes españoles y latinoamericanos frente al trabajo

El joven español medio califica su satisfacción vital con un 6,7 sobre 10 y muestra un marcado pragmatismo: el sector público se alza como el destino preferido de empleo. Además, la tecnología proyecta inquietudes específicas y el 47 % teme que la inteligencia artificial reemplace sus funciones, tres puntos por encima de la media internacional.

En el ámbito del teletrabajo, España refleja la misma paradoja que sus pares: se valora la flexibilidad y la conciliación, pero se sufre el aislamiento social. Los jóvenes otorgan mucha más importancia a las habilidades humanas, como el trabajo en equipo (27 %) y la comunicación (24 %), que a las competencias digitales (11 %) o el dominio de idiomas (10 %).




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Por su parte, Latinoamérica lidera los índices de felicidad y satisfacción vital del estudio, con una conexión muy marcada con las creencias religiosas. Los jóvenes de Brasil (7.5/10) y México (7.4) encabezan el ranking global de felicidad, situándose significativamente por encima de países europeos como España (6.7) o Italia (6.5).

En cuanto al trabajo, el factor económico sigue siendo un motor primordial. Argentina y México son los países que más priorizan un “buen salario” (35 %) por encima de cualquier otro aspecto, superando el promedio global del 29 %.

Los jóvenes brasileños muestran una de las tasas de confianza más altas en la educación como herramienta para conseguir empleos bien remunerados (92 %). En cambio, Argentina destaca negativamente por ser el país donde los jóvenes reportan mayores dificultades para encontrar empleo debido a la escasez de vacantes (67 %) y la falta de experiencia previa (48 %).

Ante la incertidumbre, la familia sigue siendo el principal refugio. Cuando solo el 54 % de los jóvenes españoles dedica tiempo intencionado al descanso y la renovación personal –por debajo del 64 % global–, la familia se consolida como el principal sistema de apoyo frente a los obstáculos académicos y laborales.




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Lo que los empleadores deben escuchar

Los jóvenes no han renunciado al trabajo, pero le exigen una dimensión humana que las estructuras tradicionales a menudo ignoran. Quieren un sueldo digno, pero también un propósito que no colisione con sus valores y un ambiente que no les pase factura emocional.

Los datos sugieren que la respuesta al futuro del trabajo no es tecnológica sino profundamente relacional, y que el éxito de las organizaciones dependerá de su capacidad para ofrecer algo más que una nómina: un lugar donde ser y crecer.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Ni solo salario ni solo vocación: qué esperan hoy los jóvenes del trabajo – https://theconversation.com/ni-solo-salario-ni-solo-vocacion-que-esperan-hoy-los-jovenes-del-trabajo-280625

La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rebeca García-Ramos, Profesora de Economía Financiera, Universidad de Cantabria

Andrey_Popov/Shutterstock

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una realidad en el mercado laboral español. Este fenómeno se deriva de múltiples factores como la división sexual del trabajo, la segregación de las mujeres en sectores peor remunerados o la falta de corresponsabilidad. Sin embargo, al observar las trayectorias profesionales a lo largo del tiempo, hay un patrón claro: la maternidad marca un punto de inflexión en la carrera de muchas mujeres, mientras que la paternidad apenas altera la de los hombres.

Este fenómeno, conocido en la literatura económica como motherhood penalty o penalización por maternidad, ha sido documentado en muchos más países. El informe del Banco Mundial Women, Business and The Law 2026, muestra que la normativa sobre maternidad y cuidado sigue limitando las oportunidades laborales de las mujeres y contribuye a la persistencia de la brecha de género.
Así lo confirma [el Informe Mujeres y Hombres en España elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024] (link text Mientras que la tasa de empleo de los hombres aumenta con la paternidad (del 85,8 % al 90,3 %), en las mujeres disminuye a medida que crece el número de hijos e hijas (del 77,9 % al 71,5 %, y hasta el 52,2 % con tres o más).

La penalización aparece tras el primer hijo

La evidencia económica muestra que el nacimiento de hijos e hijas marca un antes y un después en la carrera profesional de las mujeres. La economista estadounidense Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía en 2023, especialista en la desigualdad laboral de género, ha documentado este patrón. Al inicio de la vida laboral las diferencias salariales son más pequeñas. Tras la llegada de la descendencia, persisten y crecen notablemente.

Un estudio realizado por investigadores del Banco de España, basado en la Muestra Continua de Vidas Laborales,revela que los ingresos de las mujeres caen alrededor de un 11 % el primer año tras la maternidad. Sin embargo, los ingresos de los hombres casi no cambian. Diez años después, las madres acumulan una pérdida cercana al 28 % respecto a su trayectoria previa.

Una brecha que se amplía con el tiempo

Otros datos confirman esta tendencia. El Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, sitúa (con datos del INE de 2023) la brecha salarial en España en el 15,74 %. La diferencia media salarial es de 4 781 euros anuales a favor de los hombres. Aunque es el valor más bajo desde 2008, la desigualdad alcanzó su punto máximo en 2013 (23,99 %) y aumenta con la edad. La mayor divergencia se da entre los 55 y 59 años.

Hay otros informes sobre desigualdad salarial que apuntan en la misma dirección. El Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) estima que la brecha salarial media supera el 20 % y crece a lo largo de la vida laboral.

A nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que en 2024 la brecha salarial media en la UE fue del 11,1 %. Pero existen grandes diferencias entre países. La brecha oscila entre el -0,8 % en Luxemburgo y el 18,8 % en Estonia. España se sitúa en un nivel intermedio.

Qué cambia en la carrera profesional de las madres

La penalización por maternidad no tiene una única causa. Uno de los factores principales es la reducción en la participación laboral.

Después de ser madres, muchas mujeres reducen su presencia en el trabajo. Durante el primer año, se calcula que las madres trabajan alrededor de un 10 % menos de días. En cambio, los padres casi no cambian su actividad laboral.

También aumenta la probabilidad de que las mujeres trabajen a tiempo parcial o en empleos menos estables. Esto reduce sus ingresos y limita sus opciones de promoción.

El impacto no es igual para todas. Las mujeres con estudios superiores suelen seguir trabajando, pero con menos horas. Las que tienen menor nivel educativo trabajan menos días al año o interrumpen temporalmente su empleo con mayor frecuencia.




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El peso del reparto de los cuidados

Más allá de las decisiones individuales, el reparto de las tareas de cuidado sigue siendo la clave. En España, como en la mayoría de países, las mujeres asumen gran parte del trabajo doméstico y del cuidado de hijos e hijas. Esto provoca más interrupciones en sus carreras, menor disponibilidad horaria, mayor presencia femenina en el empleo a tiempo parcial y más barreras para acceder a puestos de responsabilidad.

Las investigaciones de Claudia Goldin también destacan el papel de aquellos empleos que premian la disponibilidad horaria total (los trabajos codiciosos o greedy jobs). Cuando los salarios dependen en gran medida de esa disponibilidad, cualquier interrupción o reducción de jornada puede tener un impacto económico considerable.

Una de las características más llamativas de este fenómeno es que no existe un efecto equivalente para los hombres. Los datos muestran que los ingresos masculinos apenas se ven afectados tras el nacimiento de los hijos o hijas. En algunos casos, incluso se observa un ligero aumento. Este fenómeno se conoce en la literatura económica como fatherhood premium o “premio a la paternidad”.

La persistencia de expectativas sociales que sitúan al hombre como principal sostén económico del hogar, y la mayor continuidad en las trayectorias laborales masculinas, podrían explicar este fenómeno.

Consecuencias económicas y demográficas

La penalización por maternidad tiene efectos que van más allá del salario. Amplía la brecha de género, genera carreras más cortas o intermitentes y reduce las cotizaciones y las pensiones futuras. También puede limitar el potencial productivo de la economía.

Además, puede influir en la decisión de tener hijos. En España, un país con una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, la dificultad para compatibilizar empleo y cuidado pesa cada vez más en esa decisión.

Reducir la penalización

La evidencia internacional muestra que algunas políticas ayudan a reducir estas desigualdades. Entre ellas destacan los permisos parentales igualitarios para ambos progenitores, el acceso a servicios de educación infantil de calidad y modelos laborales menos dependientes de jornadas excesivamente largas.

Como indican los estudios citados, la penalización por maternidad y su impacto en la brecha salarial, no responden solo a decisiones individuales. También reflejan cómo se organizan el trabajo y los cuidados. Reducir esta penalización requiere actuar en ambos ámbitos. De lo contrario, tener descendencia seguirá contribuyendo a aumentar y mantener la brecha salarial a lo largo del ciclo vital.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial – https://theconversation.com/la-penalizacion-economica-de-la-maternidad-por-que-tener-hijos-sigue-ampliando-la-brecha-salarial-278477

‘Executive power is subject to checks and balances’: why King Charles cited Magna Carta in the US Congress

Source: The Conversation – UK – By Nicholas Vincent, Professor of Medieval History, University of East Anglia

In his speech to Congress during a trip to the US to mark the country’s 250th anniversary, King Charles made repeated references to Magna Carta, the medieval English charter that laid the foundations for the modern rule of law. Dating back to 1215, Magna Carta also established for the first time that the monarch was not above the law. Charles used his speech to reference the common Anglo-American tradition of law, and of how the charter has been cited in more than 160 US judgments of the US Supreme Court.

It was notable that the king chose to cite this ancient charter, which stands as a symbol of protecting freedom and guarding against tyranny, at such a tricky moment for US-UK relations. Perhaps not surprisingly in the context of an erratic and controversial US president, the remarks from the king were well received by parts of the audience.

In fact, Charles enjoyed a standing ovation when he stated that Magna Carta was the very “foundation of the principal that executive power is subject to checks and balances”. In other words, it serves as the basis for the rule of law.

Checks, balances and applause for the king.

Charles is only the third ruling British monarch to visit the US. But during all three visits, Magna Carta has been trumpeted in support of a supposedly very special alliance. King George VI, Charles’ grandfather, began this in 1939. Back then, he visited the New York World Fair where Lincoln Cathedral’s original Magna Carta of 1215 was on display as the centrepiece of the British pavilion.




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War broke out that same year, and so Lincoln’s Magna Carta became stranded in the US. It was guarded in the gold depository at Fort Knox, Kentucky, until it could be returned to England in 1946.

At a low point in British fortunes following both the fall of France and the Blitz, in the summer of 1941, prime minister Winston Churchill even considered gifting it to the American people. Had he done so, this would have served as a reminder of America’s responsibilities to war-torn Europe.

In 1976, when Charles’ mother, Queen Elizabeth II, visited Washington for the bicentenary of American independence, there was again talk – not least from the British prime minister Harold Wilson – of gifting a Magna Carta to the US.

In the end, this was resolved by the presentation of a replica crafted in gold and enamel (which is now somewhat sheepishly displayed in the crypt of the US Capitol).

Legacy in US statute

In all of this, Magna Carta for many Americans remains an icon of the rule of law, or what in the US is called “due process”. Where only four of the charter’s original 60 clauses are still operative under English law, the entire text was incorporated in the statute books of no less than 17 US states, beginning with South Carolina in 1836 and ending with North Dakota in 1943.

Images of England’s King John presenting Magna Carta to his barons are carved or painted in many state capitols or court houses, including on the vast bronze doors of the Supreme Court building in Washington.

The US National Archives (thanks to a long-term loan), and Harvard Law School both possess originals of the English charter. That of the National Archives is via a reissue of 1297, sold to the presidential candidate Ross Perot in 1984, while Harvard’s is from a 1300 reissue, purchased in 1946 as a mere “copy” for US$27.50 (around £7 at the time). This was reauthenticated in 2025 as a lost (and therefore extremely valuable) original.

united states 5 cent postage stamp commemorating the 750th anniversary of magna carta in 1965
The US issued a commemorative postage stamp in 1965 to mark the 750th anniversary of the sealing of Magna Carta.
SUDARSHAN BHATLA/Shutterstock

And in the UK, an acre of Runnymede in England, where Magna Carta was sealed, was granted to the American people in perpetuity in 1965. This was done both in honour of a shared respect for the principle of liberty, and as a memorial to President John F. Kennedy, assassinated in 1963.

Of course, there are aspects of this story that belong more to the realm of myth than reality. For instance, of Magna Carta’s many appearances in US supreme court judgments, a surprising number cite it not as a touchstone of liberty or the rights of man, but in defence of commercial or corporate privilege.

Even so, the standing ovation for King Charles and his remarks about checks and balances suggest that Magna Carta remains a potent symbol. In what was widely received as a pitch-perfect speech, the king reminded the land of the free that the price of US (or indeed UK) freedom is not only eternal vigilance, but a healthy respect for the shared Anglo-American past.

The Conversation

Nicholas Vincent does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. ‘Executive power is subject to checks and balances’: why King Charles cited Magna Carta in the US Congress – https://theconversation.com/executive-power-is-subject-to-checks-and-balances-why-king-charles-cited-magna-carta-in-the-us-congress-281887