Madres que quieren cuidar sin culpa: ¿cómo podemos conseguir la conciliación real?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Catalá Mesón, Profesora Titular de Universidad del Area de Psicología Social, Universidad Rey Juan Carlos

Jacob Lund/Shutterstock

La corresponsabilidad y la igualdad de género se han convertido en objetivos centrales de las políticas familiares. Sin embargo, la experiencia real de las madres sigue mostrando una tensión profunda entre el ideal de igualdad y el deseo de cuidado.

En nuestro estudio con más de quinientas mujeres i-materna (aún sin publicar, pero cuyo resumen puede ver aquí), el 98,2 % afirma que continúa asumiendo la carga mental del hogar (planificar, anticipar, recordar, organizar), especialmente en lo relativo a los hijos. Este trabajo invisible sigue recayendo, casi siempre, sobre los hombros de las madres.

Casi la totalidad de las participantes (98 %) expresó su deseo de pasar más tiempo con sus hijos durante los primeros años de vida. Lejos de responder a una falta de ambición profesional, esta preferencia está vinculada a una realidad biológica y emocional ampliamente respaldada por la ciencia.

Las teorías del apego, desarrolladas por el psiquiatra John Bowlby y ampliadas por Mary Ainsworth, muestran que el contacto continuado con la figura principal de cuidado (en la mayoría de los casos, la madre) es fundamental para el desarrollo emocional y la seguridad del bebé.

UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, un periodo que en España supera ampliamente las dieciséis semanas de permiso actual.

La paradoja de ejercer la maternidad plena

Esta distancia entre las recomendaciones científicas y las políticas públicas genera una paradoja: la maternidad se celebra simbólicamente, pero el tiempo para ejercerla plenamente se penaliza. Muchas madres acaban combinando vacaciones, días sueltos o reducciones de jornada para prolongar su presencia con el bebé, con el coste añadido de perder ingresos o estancarse profesionalmente.

Al mismo tiempo, se enfrentan a un discurso social que insiste en la igualdad formal, pero no en la libertad real de elección.

El resultado es una crisis silenciosa de identidad. Tras años de formación y crecimiento profesional, muchas mujeres sienten que su valor social se desvanece si deciden priorizar el cuidado.

La maternidad, que debería vivirse como una etapa de conexión y crecimiento, se convierte para muchas en una fuente de culpa: por querer quedarse con su hijo, por reincorporarse pronto al trabajo o por no poder hacerlo todo a la vez.

Y mientras tanto, la carga mental persiste. Aunque los padres se involucren más que antes, la responsabilidad de pensar por la familia (recordar vacunas, citas médicas, horarios escolares, comidas, actividades…) sigue recayendo mayoritariamente en las madres.

Este esfuerzo invisible no se contabiliza ni en las estadísticas laborales ni en los indicadores de bienestar, pero tiene un coste emocional y cognitivo considerable. Un informe del Instituto de la Mujer (2023) de España señala que las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a la planificación doméstica y al acompañamiento emocional de los hijos.

Esta carga mental no solo agota, sino que limita el desarrollo personal y profesional, generando un malestar que no siempre se visibiliza. La psicología y sociología contemporánea, como describen Arlie Hochschild o Nancy Chodorow, han evidenciado cómo la gestión emocional y logística del hogar constituye un “segundo turno” que impide desconectar incluso fuera del trabajo.

Las madres viven en una atención constante, anticipando necesidades ajenas antes que las propias. Esta hiperresponsabilidad perpetúa una desigualdad menos visible, pero estructural.

La pregunta, entonces, no es si las madres deben trabajar o cuidar, sino por qué las políticas no permiten elegir sin culpa ni penalización. La igualdad no puede imponerse como un molde único. Debe reconocer la diversidad de deseos y circunstancias.

Para muchas mujeres, poder quedarse con su bebé unos meses más no es un retroceso, sino una decisión consciente, emocionalmente necesaria y socialmente valiosa. Sin embargo, el discurso público rara vez valida esa elección; la maternidad sigue asociándose a sacrificio, dependencia o falta de ambición.

3 cambios para conseguir la conciliación

La conciliación real exige tres cambios de enfoque fundamentales:

  1. Reconocer la carga mental como parte del trabajo de cuidado, y repartirla de manera equitativa entre ambos progenitores, incluyendo su medición en indicadores de bienestar y políticas de salud mental.

  2. Garantizar flexibilidad y libertad de elección, de modo que cada familia pueda decidir cómo organizar el tiempo de crianza sin sanciones económicas ni sociales. Esto incluye revisar los permisos parentales para que reflejen las recomendaciones científicas sobre desarrollo infantil y lactancia.

  3. Revalorizar el cuidado como una contribución social esencial, no como una pausa en la productividad. Cuidar forma parte de la economía del bienestar y debería ser reconocido como tal por empresas y administraciones públicas.

Hablar de maternidad sin culpa es hablar de salud social. Si las políticas públicas no integran la dimensión afectiva del cuidado, seguirán midiendo la igualdad solo en términos de presencia laboral, ignorando la base emocional sobre la que se construye el bienestar infantil y familiar.

Como señala Bowlby, la calidad del vínculo temprano determina gran parte del desarrollo emocional posterior; y, sin tiempo ni apoyo, ese vínculo se resiente.
Además, pensar en la maternidad desde la libertad beneficia también a los hombres.

La corresponsabilidad no consiste solo en que ellos “ayuden”, sino en redefinir el cuidado como un valor compartido y universal, que no reste identidad ni oportunidad a nadie. Solo cuando cuidar deje de ser un asunto femenino podremos hablar de igualdad real.

Cuidar no debería sentirse como una renuncia, sino como un derecho. Reconocerlo no resta igualdad, la fortalece, porque permite que hombres y mujeres elijan desde la libertad y no desde la culpa. Una sociedad que valora el cuidado no solo protege a las madres y a los bebés: se protege a sí misma.

The Conversation

Este artículo se deriva del proyecto I-MARTERNA, financiado por la Comunidad de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos en el marco del convenio para la promoción de la investigación y transferencia de tecnología 2023–2026 (Código: 2023/00423/017, Línea A: Doctores emergentes).

ref. Madres que quieren cuidar sin culpa: ¿cómo podemos conseguir la conciliación real? – https://theconversation.com/madres-que-quieren-cuidar-sin-culpa-como-podemos-conseguir-la-conciliacion-real-267343

Los libros, motor cultural y económico de Guadalajara

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rogelio Martínez Cárdenas, Profesor Invetigador del Departamento de Estudios Organizacionales, especialista en turismo religioso y turismo accesible, Universidad de Guadalajara

Entrada a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara durante la edición de 2024. Aberu.Go/Shutterstock

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es el evento literario más relevante de América Latina y de la lengua española. Desde su aparición, en 1987, ha servido de vínculo entre escritores, editores, libreros, académicos y lectores.

Su consolidación como espacio para el diálogo y la promoción del libro y la lectura le valió, en 2020, ser reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Eje económico tapatío

La influencia de la FIL trasciende los límites de los libros. Se ha convertido en una impulsora de la economía local y nacional. La derrama económica que deja a la ciudad de Guadalajara es de 330 millones de dólares por edición. Cantidad que incluye el gasto en un amplio espectro de industrias, destacando la editorial y la turística.

Para el sector editorial, la FIL es un lugar esencial de reunión y negocios. Les permite cerrar tratos y hacer contactos nacionales e internacionales. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la Feria contribuye con 35 millones de dólares al sector de la edición y genera 10 000 puestos de trabajo temporales. Por otra parte, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana estima que, en 2021, contribuyó con el 2.4 % al PIB cultural. Esto supone aproximadamente 17 000 millones de pesos (unos 790 millones de euros) en 2021.

La Feria es un espacio de difusión para las empresas editoriales. Allí acuden tanto grandes empresas, como Planeta o Penguin Random House, como editoriales independientes medianas y pequeñas como Sexto Piso o Babidi-Bú. Pero no solo la industria editorial obtiene beneficios. También lo hacen hoteles, restaurantes, transportes y negocios de la región puesto que, normalmente, los visitantes permanecen dos o tres días.

En 2024, la Feria recibió un total de 907 300 asistentes. La inversión realizada tan solo por España, país invitado, alcanzó los 3 millones de euros, y el crecimiento en el volumen de negocios rondó el 40 %. Por otra parte, el flujo de asistencia al pabellón de España fue de 140 000 visitantes y se vendieron 16 000 libros. Así, en promedio, una de cada nueve personas que visitaron el pabellón compró un libro.

Premios y reconocimientos

La FIL tiene un impacto importante en el sector cultural iberoamericano. Además del premio Princesa de Asturias recibido en 2020, el Gobierno de Brasil le concedió en 2022 la Orden de Río Branco por su promoción de la literatura y la cultura brasileña.

Por otro lado, la Feria otorga desde 1991 el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances a escritores de las lenguas romances como reconocimiento al conjunto de su obra. Además, cada año hay un lugar invitado (lo han sido la Unión Europea, España e India, entre otros).

En 2025, será el escritor franco-libanés Amin Maalouf quien reciba el galardón, y Barcelona la ciudad invitada.

FIL, modelo de negocio

Por lo tanto, La FIL nació como un proyecto cultural pero se ha convertido en un motor económico y cultural de Guadalajara, que en 2022 fue nombrada por la Unesco Capital Mundial del Libro.

Concretamente, el modelo de la Feria genera ingresos de las instituciones que participan en el encuentro (B2B, business to business) y de sus visitantes (B2C, business to consumer) a través de:

  • Exposición y venta al público: el alquiler de espacios a editoriales y librerías en Expo Guadalajara, la venta directa de libros y merchandising, la venta de entradas al recinto y a través de actividades específicas (presentaciones, FIL Niños, FIL Pensamiento y FIL Ciencia, entre otros).

  • Plataforma profesional: acreditación de profesionales, agenda exclusiva de negocios y el Salón de Derechos (donde se negocian la compraventa de derechos, coediciones y traducciones). Este salón opera con mesas de trabajo contratadas por agentes y editoriales.

  • Patrocinios y alianzas: eventos de marketing y relaciones públicas para marcas, instituciones o regiones invitadas, que aprovechan la visibilidad y los públicos segmentados que ofrece la Feria.

  • Servicios turísticos: convenios con hoteles y operadores con tarifas preferenciales para expositores, profesionales y público, que integran la cadena de valor turística alrededor del recinto.

Este diseño híbrido cultural-comercial crea un mercado físico de contenidos (venta al público) y un mercado de derechos (licencias y propiedad intelectual), mientras activa un circuito de patrocinios, turismo de reuniones y servicios locales.

Se estima que los ingresos turísticos estuvieron en torno a 700 millones de pesos mexicanos en la edición 2024 (unos 32,5 millones de euros), impulsados por hospedaje, alimentación, transporte y compras, además del volumen de ventas editoriales. La zona hotelera alrededor de la Expo registra mayor ocupación y tarifas que el promedio de la ciudad durante la FIL y en la edición de 2023 la ocupación hotelera fue superior al 62 %.

Retos a futuro

Mantener el éxito alcanzado por la Feria conlleva desafíos. Es esencial la cooperación entre autoridades, empresas y comunidad para mantener la sostenibilidad del negocio y generar beneficios de forma equitativa entre todos los participantes: desde los grandes grupos pasando por editoriales medianas y pequeñas hasta proyectos independientes.

La FIL es un ejemplo más de que economía y cultura pueden coexistir y beneficiarse mutuamente. Promueve el desarrollo de la industria editorial en español a nivel global, a la vez que crea puestos de trabajo locales. Pero no solo eso, la Feria trasciende el encuentro entre los lectores y los escritores y sus obras, o la posibilidad de ampliar mercados editoriales para convertirse en el escaparate de una ciudad, Guadalajara, que durante 10 días se convierte en la capital mundial de la literatura iberoamericana.

The Conversation

Rogelio Martínez Cárdenas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los libros, motor cultural y económico de Guadalajara – https://theconversation.com/los-libros-motor-cultural-y-economico-de-guadalajara-258783

Liderazgo silencioso: cuando la influencia se ejerce sin ruido

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Díez Ruiz, Associate professor, Universidad de Deusto

En el reino animal, el liderazgo suele ser un asunto de presencia, fuerza y visibilidad. El lobo alfa que guía la manada, la matriarca elefante que abre camino hacia el agua, las orcas que generalmente también tienen una matriarca que lidera el grupo hacia la caza o el león que protege el territorio representan un tipo de autoridad clara, reconocible y basada en señales evidentes de poder. La jerarquía se refuerza mediante gestos, vocalizaciones, posturas y comportamientos de dominancia que el grupo identifica sin ambigüedades.

Durante mucho tiempo asumimos que nuestras organizaciones debían funcionar de la misma manera: líderes visibles, voces fuertes y personalidades que ocupan espacio. Sin embargo, existen otras formas de ejercer el liderazgo. Es el caso del liderazgo silencioso, un estilo que rompe con lo esperado y que es efectivo en entornos altamente complejos.

A diferencia del mundo animal, donde la supervivencia depende de señalizar poder, entre los humanos la influencia puede ejercerse sin levantar la voz, sin ocupar la escena y sin convertir la figura del líder en el centro del ecosistema. Este tipo de liderazgo se basa en la coherencia, la observación, la voluntad disciplinada y la ejemplaridad.

Sin embargo, hay líderes que prefieren permanecer en el anonimato, lejos de los focos, eludiendo el protagonismo para cedérselo a su equipo o a su empresa. Desvían el foco de atención, porque no quieren el protagonismo. ¿Cómo es posible? ¿Se puede liderar un equipo con un estilo de liderazgo silencioso? ¿Qué caracteriza a los líderes silenciosos? ¿Quiénes son? Vamos a tratar de dar respuesta a estas cuestiones.

En qué consiste el liderazgo silencioso

El liderazgo silencioso es un estilo caracterizado por una influencia ejercida desde la discreción y la coherencia, donde el líder orienta al grupo a través de comportamientos conscientes, capacidad de observación, humildad operativa y diseño de sistemas que permiten que la organización funcione sin necesidad de su presencia constante.

Es un liderazgo que:

  • No busca protagonismo.

  • Evita la autopromoción.

  • Prioriza la escucha frente al discurso.

  • Toma decisiones basadas en la evidencia.

  • Convierte los valores en estructuras, procesos y rutinas que sostienen al equipo de forma duradera y coherente.

En este estilo el poder no se expresa, se estructura. La autoridad no se impone, se gana. Y la influencia no se grita, se transmite de forma serena y sostenida.

Un estilo de poder caracterizado por cinco dimensiones

El liderazgo silencioso se articula desde cinco dimensiones que le caracterizan:

  1. Humildad: se renuncia al protagonismo, desplazando el mérito hacia el equipo y evitando la exposición innecesaria. La humildad se convierte en una fortaleza.

  2. Coherencia conductual: alinea valores, decisiones y acciones. La autoridad nace de la congruencia cotidiana, no del discurso. Y esto mismo hace que la autoridad sea moral.

  3. Observación atenta: antes de intervenir, el líder analiza patrones, escucha y comprende el sistema. Es un liderazgo que se fundamenta en una mirada atenta de las personas y la realidad. Y que organiza desde esa mirada atenta los sistemas.

  4. Influencia indirecta: el líder diseña estructuras, procesos y culturas que transmiten sus valores, incluso cuando no está presente. El equipo se autodirige.

  5. Voluntad disciplinada: hay constancia, rigor y foco a largo plazo, sin necesidad de exhibiciones emocionales o épicas.

Estas cinco dimensiones no dependen del carisma, la visibilidad o la elocuencia, más propios de las teorías clásicas. Es liderazgo por consistencia, no por espectáculo.

Algunos líderes silenciosos

Aunque la cultura popular privilegie figuras ruidosas, existen numerosos líderes cuya fuerza proviene precisamente de su discreción. Vamos a analizar algunos ejemplos:

  • Vicente del Bosque (entrenador de fútbol). Nunca necesitó imponerse desde el grito, la autoridad rígida o el protagonismo personal. Su estilo se basaba en la observación tranquila, la gestión serena de los egos y una coherencia absoluta entre lo que decía y lo que hacía. Bajo su dirección, la selección española alcanzó su edad dorada (Mundial 2010 y Eurocopa 2012) gracias a un ambiente emocional estable y un sistema de juego que privilegiaba el colectivo por encima de cualquier individualidad. Del Bosque lideraba desde la discreción y el respeto, demostrando que la calma, bien ejercida, puede ser la fuerza más decisiva de un equipo campeón.

  • Amancio Ortega (empresario). Encarna como pocos el liderazgo silencioso. Su trayectoria combina humildad radical (evitó entrevistas, rechazó protagonismo y ni siquiera asistió a la salida a bolsa de Inditex), con una coherencia férrea entre valores y decisiones. Más que liderar desde la palabra, Ortega lo hizo desde el diseño: tiendas autónomas, estructuras ágiles y procesos eficaces. Su influencia no se proyectó: se institucionalizó. Su estilo demuestra que en el mundo empresarial el poder no siempre reside en la visibilidad, sino en la capacidad de construir sistemas que perduren más allá del fundador.

  • Satya Nadella (director ejecutivo de Microsoft). Ha transformado la cultura de la empresa desde la empatía, la escucha profunda y la humildad. Su revolución organizativa se ha basado más en conversaciones tranquilas y decisiones coherentes que en discursos grandilocuentes.

  • Tim Cook (director ejecutivo de Apple).
    Lejos del estilo carismático de Steve Jobs, ha consolidado a Apple como una de las empresas más valiosas del mundo mediante una gestión obsesiva por el detalle, la disciplina operativa y una presencia calmada. Algo que contrasta con el liderazgo más visible de otras figuras de Silicon Valley.

  • Mary Barra (directora ejecutiva de General Motors). Una de las directivas más influyentes del mundo, lidera desde la serenidad, el foco en procesos y la transformación cultural sostenida. Su estilo se caracteriza por hablar menos y trabajar más.

  • Rafa Nadal (tenista). Pocas figuras deportivas mostraron una combinación tan poderosa de disciplina, humildad y silencio en la pista. Su liderazgo no se expresaba mediante comportamientos altisonantes sino a través de una conducta coherente: respeto al rival, perseverancia extrema y autcontrol emocional. Nadal rara vez alzaba la voz, no lo necesitaba. Su ejemplo contagia compromiso, dignidad y resiliencia. Liderando sin pretenderlo y demostrando que la autoridad más profunda proviene del carácter, no del volumen.

  • Miguel Induráin (ciclista).
    Induráin es quizá el ejemplo más acabado del líder silencioso en el deporte. Dominó el ciclismo mundial sin estridencias, sin polémicas y sin construir un personaje público ruidoso. Su estilo combinaba una observación precisa del entorno, una humildad sincera y una voluntad disciplinada difícil de igualar. Gestionaba el equipo desde la calma: escuchando, trabajando, manteniendo un ritmo perfecto y sin gestos teatrales. Su liderazgo, como su pedaleo, era regular, constante y sorprendentemente eficaz. Induráin demostró que la grandeza puede expresarse con la voz más baja del pelotón.

¿Por qué es un liderazgo tan poco estudiado?

Paradójicamente el liderazgo silencioso ha sido poco estudiado por su propia naturaleza:

  1. Es difícil de observar porque opera sin gestos visibles.

  2. No genera titulares porque evita el protagonismo.

  3. Se diluye en otros estilos como el humilde, el auténtico o el de servicio.

  4. La investigación privilegia lo medible y el silencio es complejo de medir.

Sin embargo, el contexto actual (volátil, ruidoso, saturado de información y con hiperegos) lo convierte en una alternativa de liderazgo cada vez más relevante.

Para finalizar

El liderazgo silencioso no sustituye a otros estilos, pero sí recuerda algo esencial: la influencia no siempre requiere volumen, la influencia puede ejercerse con calma y los grandes cambios pueden surgir de pequeñas acciones integras, coherentes, repetidas sin hacer ruido.

En un mundo donde todos hablan, quizá los mejores líderes sean los que saben habitar el silencio.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Liderazgo silencioso: cuando la influencia se ejerce sin ruido – https://theconversation.com/liderazgo-silencioso-cuando-la-influencia-se-ejerce-sin-ruido-269861

Los niños españoles se quedan sin aliento: qué revela su capacidad cardiorrespiratoria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Saül Aixa Requena, Investigador en Formación, miembro del grupo de Investigación Movimiento Humano (2021 SGR 01619) y profesor en la Facultat de Educación en la Universidad de Lleida, Universitat de Lleida

Zoteva/Shutterstock

La aptitud cardiorrespiratoria es mucho más que una medida deportiva: refleja la capacidad del corazón, los pulmones y los músculos para suministrar y utilizar oxígeno durante el esfuerzo. Numerosas revisiones científicas han demostrado que los niños y adolescentes con mejor capacidad cardiorrespiratoria tienen menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad o diabetes tipo 2 en la edad adulta.

De ahí que dicha capacidad se haya convertido en una auténtica “señal vital” de salud infantil. Organismos como la OMS la consideran un marcador esencial del bienestar físico, tan relevante como la presión arterial o el índice de masa corporal. Mantenerla en niveles adecuados predice una mayor longevidad y menor riesgo de enfermedad en la edad adulta.

Por el contrario, su descenso no es casual ni aislado. Estudios internacionales muestran que la capacidad cardiorrespiratoria infantil y adolescente ha disminuido de forma sostenida en las últimas décadas. En promedio, se ha observado una reducción global del 7 % al 10 % en este indicador de salud. España no es una excepción.

El famoso “test del pip” que todos hicimos

Muchos lectores lo recordarán: el test de Léger o Course Navette, ese en el que sonaba un pitido (“pip”) y había que correr de una línea a otra cada vez más deprisa.

Detrás de ese sonido aparentemente simple hay mucha ciencia. Esta prueba permite estimar, de forma sencilla y fiable, la capacidad aeróbica máxima (la cantidad de oxígeno máxima que el cuerpo puede absorber, transportar y consumir durante un ejercicio intenso) sin necesidad de laboratorio.




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Lo que revelan los resultados

En el estudio COR-School, aplicamos esta prueba a más de 700 escolares españoles de entre 6 y 16 años y evaluamos su capacidad cardiorrespiratoria y su madurez biológica. Nuestros datos muestran que incluso los jóvenes que practican deporte no alcanzan los niveles mínimos de actividad física recomendados por la OMS: al menos 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa.

Participantes mSRT.

Al analizar las diferencias, observamos varios patrones claros:

· Ventaja masculina, pero con matices: los chicos tienden a presentar mejores niveles de forma cardiorrespiratoria que las chicas. No obstante, la diferencia no se debe solo al sexo, sino también a los patrones de actividad, descanso y alimentación.

La edad juega en contra: conforme crecen, muchos adolescentes pierden forma física si no mantienen rutinas activas.

Más allá del peso: la composición corporal importa. Quienes tienen más masa muscular y menos grasa obtienen mejores resultados.

El poder de los hábitos: moverse más, dormir bien y comer equilibrado es una combinación sencilla, pero cada vez menos común.

Es decir, si los adolescentes deportistas apenas llegan a cumplir las recomendaciones, quienes no hacen actividad estructurada están muy por debajo de lo considerado saludable. España necesita más movimiento cotidiano, no solo más deporte.

Un contexto europeo y nacional preocupante

En comparación con los datos de referencia europeos, los jóvenes españoles muestran niveles de forma física similares o apenas superiores, pero no lo suficiente para situarse dentro de los rangos óptimos.

Y esto es especialmente preocupante si recordamos que nuestra muestra estaba compuesta por niños y adolescentes que ya participan en clubes deportivos o actividades organizadas. Si la “élite activa” de nuestras escuelas apenas supera la media europea, ¿cómo estarán los jóvenes sedentarios?

La evidencia reciente en España apunta en la misma dirección. En Cataluña, un estudio documentó un descenso sostenido de la resistencia cardiorrespiratoria del alumnado de secundaria entre 1999 y el 2019, enfocado especialmente entre las chicas. En Aragón, investigadores de la Universidad de Zaragoza han observado una pérdida de entre el 5 % y el 10 % de la condición aeróbica en escolares aragoneses en los últimos 25 años.

Nuestro trabajo describe lo que denominan la “tríada pediátrica”: actividad diaria insuficiente, pérdida de forma física y analfabetismo motor (es decir, incapacidad o dificultad para realizar movimientos básicos y coordinados de manera adecuada).

Más allá del deporte: el reto del movimiento cotidiano

Durante años, la educación física se ha tratado como una asignatura “menor”, fácilmente sacrificable frente a otras materias académicas. Sin embargo, los datos muestran que moverse no es un lujo, sino una necesidad biológica.

La actividad física regular fortalece el corazón, mejora la concentración, el rendimiento escolar, el estado de ánimo y la calidad del sueño. Invertir en movimiento es invertir en salud, aprendizaje y bienestar.

Cada generación tiene su propio desafío de salud pública. Tal vez, la del siglo XXI podría ser devolver el movimiento al día a día: recuperar patios escolares vivos, trayectos activos al colegio y tiempo de calidad lejos de las pantallas.

No hablamos solo de ejercicio, sino de una cultura del movimiento que devuelva a la infancia el derecho a jugar, explorar y respirar sin prisa.




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Devolver el aire a una generación

La capacidad cardiorrespiratoria es uno de los indicadores más potentes de salud futura. Si nuestros jóvenes “pierden el aliento” en esta etapa de la vida, lo pagarán más adelante en forma de enfermedades cardiovasculares o metabólicas,

Ante este preocupante escenario, España necesita una respuesta colectiva, enfocada en más educación física en las escuelas, con tiempo y recursos suficientes para desarrollar la capacidad aeróbica. También un mayor apoyo a las familias activas, para que integren el movimiento en su día a día. Además, resulta fundamental la creación de más espacios públicos y seguros para jugar, moverse y respirar aire libre.

No se trata de competir, sino de recuperar algo tan básico como correr, saltar o jugar: hacer que el movimiento vuelva a ser parte natural del día a día.

Porque cada minuto de actividad cuenta. Y si conseguimos que nuestros niños y niñas lleguen al final del día un poco más cansados (pero felices), estaremos construyendo un futuro mucho más sano, fuerte y lleno de aire.

The Conversation

Saül Aixa-Requena es beneficiario de una beca predoctoral del programa FI SDUR del Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Catalunya, cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus (2024 FISDU 00122). Además, ésta investigación ha recibido fondos del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de I+D+i 2020–2024. El título del proyecto es: “Evaluación de diversos parámetros de salud y niveles de actividad física en la escuela primaria y secundaria” (número de subvención PID2020-117932RB-I00). Además, la investigación cuenta con el apoyo del grupo de investigación consolidado “Movimiento Humano” de la Generalitat de Cataluña (021 SGR 01619).

Alejandro Legaz Arrese recibe fondos en el marco del Grupo de Investigación Movimiento Humano de la Universidad de Zaragoza y financiado por el Gobierno de Aragón.

Joaquin Reverter Masia recibe fondos del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de I+D+i 2020–2025. El título del proyecto es: “Evaluación de diversos parámetros de salud y niveles de actividad física en la escuela primaria y secundaria” (número de subvención PID2020-117932RB-I00).

Además, la investigación cuenta con el apoyo del grupo de investigación consolidado “Human Movement” de la Generalitat de Catalunya (referencia 021 SGR 01619)

ref. Los niños españoles se quedan sin aliento: qué revela su capacidad cardiorrespiratoria – https://theconversation.com/los-ninos-espanoles-se-quedan-sin-aliento-que-revela-su-capacidad-cardiorrespiratoria-267807

¿Pondría su salud en manos de un algoritmo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aníbal M. Astobiza, Profesor-Investigador EMERGIA, especializado en ciencias cognitivas y éticas aplicadas, Universidad de Granada

raker/Shutterstock

Cada día, médicos y profesionales de la salud de todo el mundo tienen a su disposición a la inteligencia artificial (IA) para buscar apoyo en la toma de decisiones sobre el diagnóstico, pronóstico y tratamientos de posibles enfermedades. Eso incluye desde la interpretación de imágenes en radiología, dermatología y oncología hasta recomendaciones personalizadas de tratamiento.

Sin embargo, su uso no está tan extendido como cabría esperar. Si los médicos no acuden a la IA no es por un problema tecnológico: un metaanálisis de 2023 identificó que el principal obstáculo para pasar del laboratorio a la cama del enfermo es la desconfianza.

Indiscutiblemente, acceder a diagnósticos más certeros, cirugías mejor planificadas o medicamentos ajustados al paciente afecta positivamente a la calidad de vida de los individuos y a la salud pública en general. Pero para que aumente la presencia de sistemas artificiales y técnicas de aprendizaje-máquina en la práctica asistencial, deben ser confiables.

Eso implica superar algunos de los obstáculos que dificultan que los profesionales de la salud comprendan y confíen completamente en las decisiones del sistema. Entre ellos, la naturaleza de “caja negra” de muchos algoritmos de IA, los sesgos en los que pueden incurrir, la deshumanización de la relación entre profesionales de la salud y sus pacientes y la dependencia excesiva de la IA. Todo esto puede generar “puntos únicos de falla” (SPOF, por sus siglas en inglés), donde un único componente o elemento fallido puede provocar un colapso del conjunto. Y eso aumenta la fragilidad de todo el sistema de atención sanitaria.

Ni desconfianza ni confianza ciega

En este contexto se crea CONFIIA (acrónimo de Confianza y Nuevas Formas de Integración de la Inteligencia Artificial), un proyecto español integrado por profesionales de la filosofía, la psicología, la labor asistencial, la medicina y la ingeniería.

Su misión es evaluar el nivel de confianza de la IA en salud desde una doble vertiente. Por un lado, los posibles recelos en profesionales sanitarios y pacientes en el uso de aplicaciones de IA en el ámbito de la salud. Por otro, y en un sentido opuesto, el problema que generaría una confianza ciega que no tenga en cuenta la falta de integración de mecanismos de seguridad en el desarrollo de esas aplicaciones a partir de elementos como exactitud, precisión, trazabilidad y transparencia.

La confianza es multifacética. Reducirla a números sin perder matices es un equilibrio delicado y difícil. Por ello es preciso medir sin simplificar.

A esto se suma que los modelos de IA cambian en cuestiones de meses, e incluso semanas: cualquier conclusión se vuelve pronto obsoleta. De ahí la necesidad de que toda la investigación se sustente en una evaluación continua de la voz de profesionales, pacientes y desarrolladores.

¿Se puede medir algo tan escurridizo como la confianza?

Traducir un concepto multidimensional como la confianza a datos comparables no es sencillo. Requiere emplear tanto metodologías cuantitativas (encuestas validadas) como cualitativas (entrevistas en profundidad) con el personal sanitario y los pacientes, como propone CONFIIA.

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Después se aplica UMAP, una técnica de análisis topológico capaz de “dibujar” clusters de confianza con multitud de variables a la vez. El mapa que dibuje mostrará grupos que confían ciegamente, quizá porque solo perciben beneficios, perfiles prudentes que piden explicaciones transparentes y personas escépticas movidas por experiencias fallidas.

El propósito de nuestro proyecto es trazar la confianza en todas sus dimensiones para, a partir de los rasgos demográficos, calcular con qué perfil de pacientes y usuarios del sistema sanitario es más probable que una persona concreta se identifique. Y, con esa información, desarrollar intervenciones personalizadas, guías de uso seguro para desarrolladores, materiales formativos para profesionales de la salud y mensajes claros para pacientes en contextos de uso de la IA.

Cada propuesta se pilotará en centros clínicos españoles entre 2027 y 2028, con un objetivo medible: incrementar al menos en un 20 % los niveles de confianza respecto del punto de partida.

Atlas de confianza en otras áreas

Nuestro proyecto aspira a generar un “atlas de confianza” reproducible, útil para reguladores y empresas tecnológicas que busquen introducir la IA responsablemente en el ámbito de la salud, pero también en otros servicios críticos (energía, transporte, justicia…).

En última instancia, CONFIIA interpela a responder preguntas que ya no podemos aplazar. ¿Quién asume la responsabilidad si un algoritmo se equivoca? ¿Cómo explicamos sus decisiones a quienes no hablan el lenguaje del algoritmo? ¿Queremos realmente introducir la voz de la ciudadanía en el desarrollo de la IA? ¿Cuánto confiamos o debemos confiar en la IA en salud?

The Conversation

Aníbal M. Astobiza recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

Belén Liedo recibe fondos proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

José Ríos Díaz recibe fondos de del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+.

Marcos Alonso recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

Mar Vallès Poch recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

NATIVIDAD GARRIDO RODRIGUEZ recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE +; del Programa de Ayuda a la formación del personal de investigación “Catalina Ruiz” del Ministerio de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias y el Fondo Social Europeo y del proyecto de I+D+i PID2022-142120NB-I00 financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por el “Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), Una manera de hacer Europa”.

Patricia García Garrido recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

Pedro Chana Valero recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

Rafael Mestre recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+; y de Responsible AI UK (EP/Y009800/1; IP0033) del Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC) de UK Research and Innovation (UKRI).

Ramón Ortega Lozano recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+

Txetxu Ausín recibe fondos del proyecto CONFIIA, PID2024-156166OA-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+. Asimismo, es Asesor Científico del proyecto EmpoderDAT: Empoderamiento del paciente, espacio de datos de salud e inteligencia artificial como pilares del nuevo sistema sanitario (Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia, referencia: 22041/PI/22).

ref. ¿Pondría su salud en manos de un algoritmo? – https://theconversation.com/pondria-su-salud-en-manos-de-un-algoritmo-262549

La revolución que inició Francisco Suárez, el primer arquitecto del Estado de derecho

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Angel Poncela-Gonzalez, Profesor Doctor en Filosofía. Especialización: suarismo; hispanismo filosófico; historia de la filosofía medieval y renacentista., Universidad de Salamanca

Relieve conmemorativo de Francisco Suárez en la fachada del Palacio Arzobispal de Granada, de 1917.

Renata Sedmakova/Shutterstock

A comienzos del siglo XVII, un jesuita español transformó el pensamiento político y jurídico europeo. Francisco Suárez (1548–1617), el más ilustre heredero de la Escuela de Salamanca, sistematizó y reelaboró sus ideas proyectándolas hacia la modernidad.

En una época de monarquías absolutas y guerras de religión, defendió que la ley no nace de la fuerza, sino de la razón; que la soberanía pertenece al pueblo y que la libertad humana es el fundamento de la justicia. Suárez fue, en cierto modo, el primer arquitecto del Estado de derecho.

En su Tratado de las leyes, afirmó que “la libertad es un don inseparable de la naturaleza racional del hombre”. Rompía entonces con la visión medieval del ser humano como súbdito de la voluntad divina. Para él, la razón humana puede descubrir el orden moral por sí misma. La libertad no se concede, sino que se posee por naturaleza. De esta idea brota el principio moderno que Immanuel Kant formularía un siglo y medio después al sostener que “la autonomía de la voluntad es el principio supremo de la moral”.

Este concepto de libertad es la raíz de su concepción jurídica. Suárez redefine el derecho como una “facultad moral que pertenece al individuo en cuanto persona libre”. El derecho deja de ser un conjunto de normas impuestas desde el exterior y se convierte en el poder legítimo del sujeto racional. Esta innovación, el derecho subjetivo –el paso del derecho como orden al derecho como facultad– será la semilla de la noción moderna de los derechos humanos.

El filósofo inglés John Locke lo retoma al afirmar que “cada hombre tiene una propiedad en su propia persona”, y se consagra en el ideario kantiano: “El hombre no tiene precio, sino dignidad”.

Un sistema jurídico para abarcarlos a todos

Sobre estos fundamentos, Suárez erige su sistema jurídico. En su Tratado de las leyes distingue entre ley eterna, ley natural, ley humana y ley divina positiva. Pero su gran innovación consiste en concebirlas no como un orden jerárquico y estático, sino como expresiones coordinadas de una misma razón.

“La ley humana –dice– es participación de la ley natural en la razón práctica del hombre”. Así, la legitimidad de la norma civil no depende de su naturaleza religiosa, sino de su racionalidad. El jurista y escritor neerlandés Hugo Grocio recoge esta idea cuando sostiene que el derecho natural “sería válido incluso si Dios no existiera”.

Negativo de una imagen de un dibujo de Francisco Suárez que forma parte de la colección de Harris & Ewing.
Negativo de una imagen de un dibujo de Francisco Suárez que forma parte de la colección de Harris & Ewing.
Library of Congress’s Prints and Photographs division

La ley natural, para Suárez, es “un dictamen de la razón recta que muestra que un acto es conforme a la naturaleza racional, y por ello, conforme a la ley eterna”. El énfasis en el papel fundacional de la razón supone el tránsito hacia una moralidad universal. La noción moderna de derecho subjetivo nace con él.

En relación con el pensamiento jurídico internacional define el derecho de gentes como “un consenso del género humano”. Al concebir la paz como fruto del acuerdo racional y no de la imposición religiosa, Suárez abre el camino a la diplomacia contemporánea y a la noción de comunidad internacional. En Sobre las tres virtudes teologales sostiene que “la guerra solo es justa cuando se ordena a reparar una injuria y es declarada por autoridad legítima”. Kant recogerá esa línea al afirmar que “ningún Estado debe intervenir violentamente en la constitución y gobierno de otro”. Los dos pensadores coinciden a la hora de subordinar la fuerza al derecho.

La soberanía popular

En el terreno político, el pensamiento de Suárez no fue menos revolucionario. En la Defensa de la fe católica, sostuvo que “Dios no confiere el poder político a un hombre determinado, sino al conjunto del pueblo”. El poder, por tanto, procede de la comunidad, que lo delega para el bien común. Esta tesis influiría en los filósofos Thomas Hobbes (quien la interpreta como pacto de obediencia), Locke (quien la considera delegación revocable) y Jean-Jacques Rousseau (quien la contempla como expresión de la voluntad general).

Suárez subrayó que la soberanía popular es el fundamento de toda legitimidad: “El poder reside radicalmente en el pueblo, que lo transfiere a los gobernantes para el bien común”. Precisamente por ello, si el gobernante abusa de ese poder, el pueblo conserva su derecho a retirárselo y en casos límite, cumple el deber ciudadano de recuperarlo.

La difusión de sus ideas fue sorprendente. Aunque la Facultad de Teología de París y Jacobo I condenaron y mandaron quemar sus obras en 1614 y 1615, sus tratados circularon ampliamente por las universidades reformadas. Uno de los juristas más importantes del siglo XVII en los Países Bajos, Arnold Vinnius, reconoció que nadie había explicado mejor las leyes divinas que Francisco Suárez.

El suarismo inspiraría después a los juristas alemanes. En opinión del historiador del pensamiento político Richard Tuck, “la influencia de Suárez en el pensamiento protestante” fue “la semilla del individualismo político moderno”.

Más allá del océano

Pero las ideas de Suárez no se circunscribieron al ámbito continental; también cruzaron el Atlántico. El principio de soberanía inspiró la revolución liberal y los movimientos independentistas americanos, que vieron en Suárez un antecedente del derecho de rebelión contra la tiranía. Su huella está presente en los puritanos de Nueva Inglaterra –como John Cotton y Roger Williams– y, más tarde, en los libertadores latinoamericanos, desde Francisco de Miranda hasta Simón Bolívar.

Como ha señalado el filósofo político Leo Strauss, “la modernidad política nace del intento de racionalizar el orden suareciano: conservar la forma de la ley natural, eliminando su referencia teológica. Suárez es el último teólogo de la cristiandad y el primer jurista de la razón moderna”.

La obra de Suárez es la demostración de que la modernidad no surgió por oposición a la escolástica, sino a partir de ella. Su racionalismo jurídico y su fe en la libertad anticipan los principios del Estado constitucional contemporáneo.

Cuando los límites del poder en ocasiones se vuelven difusos, la legitimidad de algunas leyes se pone en cuestión y el uso de la fuerza impera sobre la razón discursiva, volver a los escritos de Suárez es una invitación a recordar cuáles son los fundamentos del Estado de Derecho, qué papel cumple el ciudadano en su relación con el poder político y cómo las relaciones entre los diversos estados están sometidas a unas normas jurídicas para la resolución pacífica de los conflictos que no se pueden ignorar.


Este artículo surge de la colaboración con la Fundación Ignacio Larramendi, institución centrada en desarrollar proyectos relacionados con el pensamiento, la ciencia y la cultura en Iberoamérica con el objetivo de ponerlos a disposición de todo el público.

Más información aquí.


The Conversation

Angel Poncela-Gonzalez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La revolución que inició Francisco Suárez, el primer arquitecto del Estado de derecho – https://theconversation.com/la-revolucion-que-inicio-francisco-suarez-el-primer-arquitecto-del-estado-de-derecho-267256

The biggest climate stories often aren’t labelled ‘climate’ – so newsrooms miss them

Source: The Conversation – UK – By Doug Specht, Reader in Cultural Geography and Communication, University of Westminster

Rachel Reeves did not deliver a climate focused budget on November 26 2025. The Chancellor’s statement was framed around growth, productivity and the cost of living. Climate change and net zero were not primary headings. The word “climate” barely featured in her speech.

Yet dig into the budget document and climate was everywhere. The government announced the end of the energy company obligation (ECO), a long-standing scheme funding energy efficiency and low-carbon home upgrades.

The budget also introduced a new per-mile levy on electric vehicles from 2028. It extended the 5p fuel duty cut, kept the windfall tax on North Sea oil and gas at 78% until 2030, created new permissions for drilling near existing oil fields, committed billions to nuclear power, extended the UK emissions trading scheme to maritime routes, and introduced a carbon border adjustment mechanism from 2027.

These are not minor technical adjustments. They are decisions that will shape Britain’s emissions trajectory, energy infrastructure and climate resilience for decades. Some push in a low-carbon direction; others cut against or complicate decarbonisation. The tensions and trade-offs embedded in this budget deserve public scrutiny.

But you would struggle to learn much of this from the media coverage.

Searching across major UK news outlets on budget day revealed a striking pattern. Some outlets made climate connections: the BBC covered the oil industry windfall tax, the new electric vehicle levy and grid charge changes. The Independent and Daily Mirror reported on energy bills and green levies. The Telegraph and Reuters touched on energy elements in their roundups.

But other major outlets published multiple budget articles with little to no dedicated climate coverage at all. The Sun, Sky News and ITV News between them produced numerous pieces on the budget’s tax implications, benefit changes and political fallout, and the unprecedented leak of the Office for Budget Responsibility’s (OBR) forecasts – yet barely mentioned the climate implications of the policies announced.

The substantive analysis of what the budget means for Britain’s climate trajectory appeared almost entirely in specialist publications. Carbon Brief produced a comprehensive breakdown. Climate think tank E3G warned that ending the Energy Company Obligation scheme risks 10,000 jobs and will prevent a million families from insulating their homes. The LSE’s Grantham Institute, BusinessGreen, Offshore Energies UK and others provided detailed coverage of implications for the energy transition.

This work is valuable. But specialist outlets reach specialist audiences. The gap between expert analysis and public information is vast. Most people who read about the budget on November 26 encountered stories about tax raids, benefit caps and political drama, not stories about home insulation, fuel duty’s climate impact, or the contradictions between new North Sea drilling and net zero.

Why climate remains a side story

The pattern reflects structural problems in how British media covers climate. Several factors were at play on budget day.

First, dominant frames crowded out climate. The budget was presented by government as being about growth and cost of living. The leak before the Chancellor’s speech dominated the news cycle, with procedural scandal trumping policy substance. Tax changes and benefit reforms fit familiar political narratives that journalists and audiences recognise.

Second, climate connections require explanation. Linking the end of the ECO scheme to insulation jobs and fuel poverty requires context. Connecting the emissions trading scheme extension to maritime emissions needs specialist knowledge. On budget day, with tight deadlines and competing stories, reporters default to familiar frames.

Third, climate remains a “beat” rather than a “lens” in most newsrooms. Environment reporters cover climate; political reporters cover budgets. The integration has not happened. Climate implications of fiscal policy fall between desks.

The result is that detailed climate analysis exists, but in a specialist niche that mass audiences do not access. The public receives fragmented, decontextualised information about policies that will affect their lives for decades.

A different approach is possible

Other media systems demonstrate that climate connections can be mainstreamed. In France, broadcasters and newspapers have transformed their coverage of extreme weather events, explicitly drawing connections between heatwaves, wildfires and flooding and the documented effects of global warming. Headline language has shifted from “exceptional heatwave” to “symptom of climate change”. Climate is now treated as context, not occasional specialist story.

When climate policy is made through non-climate budgets, as it was on November 26, audiences need journalists who can surface those connections. This requires climate literacy across newsrooms, not confined to environment desks. It requires editorial decisions to treat climate as relevant to fiscal, economic and political coverage.

What gets lost

When climate connections go unreported, democratic accountability suffers. The public did not easily learn from mainstream coverage that ending the ECO scheme trades lower bills now for reduced home insulation in future. They did not learn that fuel duty cuts work against emissions reduction. They did not learn that this budget embeds climate choices in infrastructure spending for decades.

Policy contradictions go unscrutinised. Trade-offs are not debated. Climate measures, both positive and negative, happen without public understanding.

November 26, 2025 was not a climate budget. But it was a budget with significant climate consequences. The gap between those two facts, and the media’s failure to bridge it, matters for how Britain navigates the transition ahead.

If climate policy is everywhere, climate journalism needs to be too.

The Conversation

Doug Specht does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The biggest climate stories often aren’t labelled ‘climate’ – so newsrooms miss them – https://theconversation.com/the-biggest-climate-stories-often-arent-labelled-climate-so-newsrooms-miss-them-270833

Drones have changed warfare. Two new weapons might be about alter its course again

Source: The Conversation – UK – By Matthew Powell, Teaching Fellow in Strategic and Air Power Studies, University of Portsmouth

DragonFire is being developed by the Royal Navy and is expected to be deployed as early as 2027. Ministry of Defence

Like so many conflicts before it, the Russo-Ukraine war has forced both sides to innovate. Since they have been able to gain control of opposition air space, neither side has made wide use of traditional air assets such as fast fighter jets. which take much time and money to manufacture and so can’t be risked in active operations.

Instead, drones are now dominating the war. According to figures emerging from Ukraine, drones are causing an overwhelming percentage of all the casualties the country is suffering, amounting to between 60% to 70%.

However, history shows that this kind of technological advance in warfare is often followed by the development of counter measures. And we’re now seeing the emergence of anti-drone weapons that could reduce the importance of unmanned aerial vehicles in the Ukraine conflict and beyond.

The use of drones has changed the character of warfare with the zone in which ground forces are vulnerable to lethal attack extending to between six and nine miles behind the front lines. This has made trenches, fortified positions and armoured vehicles much more vulnerable than they would have been previously.

It is not just in the attack role that drones have proved their value, although their use in the intelligence, surveillance and reconnaissance role is remarkably similar to that performed by aircraft and balloons in the first world war. Drones have been used to provide real-time intelligence and situational awareness of the battlefield to aid planning and mid-level command, control and communication on the battlefield.

The ability for drones to loiter for prolonged periods of time, combined with the difficulty in successfully targeting these assets, has also seen their use in artillery spotting.

Drones are being used on the battlefield, but also against civilian populations in Ukraine and Russia.

It has been argued that drones – and uncrewed aerial vehicles more generally – represent a radical change in the way moderns wars are fought and that these assets will shape the future of aerial warfare for a significant period. But what this argument fails to take into account is that when new technologies are deployed in warfare, counter measures and innovations can often quickly emerge that reduce their effectiveness.

The first use of tanks on the western front was during the five-month Battle of the Somme in 1916. Despite the radical boost the first tanks gave the allied forces, the Germans had soon negated this effect through the use of anti-tank guns by early 1917.

Countering drones

Similar developments are being seen in Ukraine where simple countermeasures such as netting are being used to reduce drones effectiveness. While this is providing a limited degree of protection, more technologically sophisticated countermeasures are being developed elsewhere.

The UK’s navy has recently announced it will deploy a direct-energy weapon that has been named DragonFire. DragonFire is a laser-based defensive capability that has the capability to target and destroy small offensive weapons such as drones.

While there are limitations to Dragonfire, such as the requirement to be able to see the target in order to engage it, it demonstrates the continual tit-for-tat developments that widely encompass warfare.

The cost per shot of Dragonfire is as low as £10 and it can engage a target the size of a one-pound coin from a distance of one kilometre. This will mean that assets such as drones more vulnerable to defensive capabilities and calls into question the claim that drones are the future of aerial warfare. The Royal Navy plans to begin deploying DragonFire from 2027.

The UK is also experimenting with another form of direct-energy weapon that relies on radio-frequency systems. This new defensive weapon, which is currently undergoing trials, would use a pulse of directed radio waves in order to disable the internal electronics of assets such as drones.

The UK is trialling a radio frequency directed energy weapon which would take out enemy drones with a radio wave.

This system has advantages over Dragonfire. The first is that it is not a line-of-sight weapon, so it can be deployed in bad weather and in low cloud cover. DragonFire has to be able to see its target in order to be able to engage it effectively.

The second is that a radio pulse weapon can engage several targets in a specified area, whereas Dragonfire is only able to engage one target at a time.

But the major disadvantage to a radio pulse weapon is that it cannot discriminate between the targets which it engages. This means that friendly aircraft cannot fly when this target is being utilised.

The traditional tempo of technological developments and countermeasures that is a major character in warfare shows no sign of abating in 21st-century conflicts. So while drones are likely to remain important weapons, the idea that they will revolutionise warfare and make crewed warplanes obsolete is still to be seen.

The Conversation

Matthew Powell does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Drones have changed warfare. Two new weapons might be about alter its course again – https://theconversation.com/drones-have-changed-warfare-two-new-weapons-might-be-about-alter-its-course-again-267895

How the financial markets reacted to the UK budget (and why they matter)

Source: The Conversation – UK – By Alex Dryden, PhD Candidate in Economics, SOAS, University of London

Who is Danny/Shutterstock

Rachel Reeves’s second budget landed in an unusual fashion. Before she delivered it, most of the key details had already been revealed accidentally by the Office for Budget Responsibility.

This meant many observers – including the financial markets – had an unprecedented preview of the chancellor’s announcement. But what are these markets that governments are so mindful of when they come up with economic policy, and why does it matter what they think or do?

Generally, “the markets” refers to a broad set of investors who buy, sell and set the price of financial assets such as shares, bonds and currencies.

Key among them are the buyers of UK government bonds (commonly known as “gilts”), which is a form of government debt. Investors effectively lend money to the government, which pays it back with interest.

Buyers of gilts include pension funds, insurance companies, asset managers, banks and overseas investors. Their willingness to hold UK debt determines how much it costs the government to borrow (the more willing the investors, the cheaper it is for the government).

Alongside them are currency traders, who buy and sell the pound based on how they view the UK’s economic outlook. Their decisions feed directly into the value of sterling. A third group are equity investors, who assess how tax and spending changes will influence the profitability of companies listed on the stock market.

These different groups don’t coordinate with one another, but together they form the landscape described as “the markets”.

Rachel Reeves will have been relieved that the fairly muted reaction from all of the markets, despite the unprecedented preview, was striking mainly for its lack of drama. Traders still watched the chancellor’s speech line by line, but because so much of the package had been briefed in advance, there was very little for investors to reassess.

The £26 billion increase in taxes helped calm the markets’ fears of reckless fiscal giveaways. As a result, the bond markets barely moved.

Currency traders responded in much the same way. Growth estimates have been downgraded but with no unexpected measures, the pound held steady against other major currencies. This signalled that investors saw nothing in the announcement to shift the UK’s inflation outlook or expectations over interest rates.

Equity markets too were largely unchanged, as the measures affecting specific sectors were already anticipated and mostly priced in. Overall, investors appeared to take the view that the budget simply confirmed what they already knew.

Mute market

Even a muted reaction carries meaning for the wider economy. Small declines in gilt yields (the interest paid to investors) still help lower government borrowing costs, easing the pressure on the public finances at the margin. And because gilt yields serve as a benchmark for mortgages and business loans, even modest downward movements can help gently soften borrowing conditions across the economy.

A stable pound also matters. When exchange rates remain steady, the cost of imports becomes more predictable, which supports efforts to control inflation. It also reinforces the sense that markets see no new risks on the horizon, which is a form of reassurance in itself.

Rachel Reeves with her red briefcase.
Target market.
Fred Duval/Shutterstock

Behind these movements lies a broader judgement about credibility. Markets constantly assess whether the government’s plans are coherent, deliverable and consistent with long-term economic goals.

They do not demand austerity, but they do look for fiscal plans that add up and do not introduce unnecessary risk. The absence of significant volatility after Reeves’ announcement suggests that investors concluded the budget was neither a breakthrough nor a cause for concern. It simply met expectations.

In financial markets, credibility sits at the centre of every reaction. The muted response implies that investors were broadly satisfied that the government’s plans were realistic and contained no unwelcome surprises.

But credibility is not something won permanently. It can take years to build in the eyes of bond markets, yet it can evaporate in a single misstep. The UK still has a long road back to genuine fiscal sustainability – but for now at least, the financial markets seem content with what they heard.

The Conversation

Alex Dryden does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. How the financial markets reacted to the UK budget (and why they matter) – https://theconversation.com/how-the-financial-markets-reacted-to-the-uk-budget-and-why-they-matter-270820

Cop30 saw important developments amid huge disappointment

Source: The Conversation – UK – By Will de Freitas, Environment + Energy Editor, The Conversation

MN84 / shutterstock

This roundup of The Conversation’s climate coverage was first published in our award-winning weekly climate action newsletter, Imagine.

Cop30 was never just another UN climate summit. Its setting in Belém, at the mouth of the Amazon, was a reminder that negotiations now unfold within the crisis they are meant to solve.

Ultimately the summit, which wrapped up last weekend, was a disappointment. The core negotiations on emissions reductions produced an underwhelming deal, and many academics argue that these days the most exciting progress happens in the side events. Yet even as political negotiations faltered, Cop30 revealed the rising power of first-hand experience – from indigenous leaders and youth negotiators to people using stories not spreadsheets to cut through climate fatigue.

The ‘people’s Cop’ that wasn’t

Brazil promised this would be the “implementation Cop” – one with more action than words, focused on the people most affected by climate change. But Simon Chin-Yee, who was at the negotiations in Belém, and his colleagues at UCL say it failed on that count.

They note that over 5,000 indigenous people were at the summit, but that “only 360 secured passes to the main negotiating ‘blue zone’, compared to 1,600 delegates linked to the fossil fuel industry”.

With the US having withdrawn from the Paris agreement (again), China became “one of the loudest voices in the room” in an attempt to cement its status as a green technology superpower. The absence of America came as a relief for some delegates, say Chin-Yee and colleagues:

“Without the distraction of the US attempting to ‘burn the house down’ … the conference was able to get on with the business at hand: negotiating texts and agreements that will limit global warming.”

But, nonetheless, they say the agreement reached – the Belém package – is “weak” and won’t get us anywhere near limiting warming to 1.5˚C.

“Most striking,” they write, “is the absence of the words ‘fossil fuels’ from the final text even though they were central to the Glasgow climate pact (2021) and the UAE consensus (2023).”




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Cop30: five reasons the UN climate conference failed to deliver on its ‘people’s summit’ promise


The Amazon speaks

If the main negotiations were disappointing, perhaps Cop30 will be mostly remembered for its location. “The pivot from the two previous conferences in petrostates Azerbaijan and UAE … was jarring.”

That’s according to Alexander Lees, who researches tropical ecology at Manchester Met and has lived in Belém for many years. Lees, with two colleagues, says the city’s climate even “became a protagonist in its own right”. “A huge thunderstorm during one afternoon flooded many roads and brought down trees across the city, causing power outages.”

people in indigenous clothing outside cop30 building
Mundukuru indigeous protesters in Belém.
Antonio Scorza / shutterstock

Meanwhile, Belém’s oppressive heat and humidity was noticeable even in the negotiating rooms: “This catalysed an official complaint from UN climate chief Simon Stiell about the climate conditions in the Cop venue, asking for ‘a clear delivery plan on how temperatures will be brought down within the next 24 hours’. The parallels to the goals of the wider negotiation process were hard to miss.




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Why hosting the UN climate summit in the Amazon was so important, despite the disappointing outcome


Stories cut through the noise

The image of climate diplomats wiping sweat from their brows as they struggle to focus in a stuffy room is compelling. And it’s this sort of stuff that often gets people interested.

Until the final few days of Cop30, the biggest stories to emerge from the summit all had a human angle: the floods, an indigenous protest, a fire that briefly evacuated the negotiations.

That makes sense. The negotiators speak in mitigation pathways and emissions curves, while people speak in memories, anecdotes and daily struggles shaped by a changing climate. The latter is just much more compelling.

Indeed, stories of personal experience cut through “climate fatigue” in ways that global negotiations can’t, according to climate psychologists Gulnaz Anjum of the University of Limerick and Mudassar Aziz of the University of Oslo.

“Psychology research consistently shows that people engage more deeply when they can recognise themselves, their families, their fears and their hopes in climate stories. Without that human connection, climate messages often become background noise.”

One problem is that people are often exhausted by gloomy climate news. This isn’t them being disengaged, say Anjum and Aziz, it’s a sign they are overwhelmed. “Years of catastrophic headlines, stalled policies and political gridlock create a sense of powerlessness. This ‘climate fatigue’ is often mistaken for apathy, yet it is more accurately a form of emotional self-protection.”

What works, they say, is “grounded hope”, and “stories that reflect their own struggles and resilience: a family rebuilding after a hurricane; neighbours sharing water during heatwaves; young people restoring mangroves to protect coastlines; mothers comforting frightened children as storms approach.”




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How stories of personal experience cut through climate fatigue in ways that global negotiations can’t


We gambled and lost

With all that said, let’s end on a gloomier note. Our final story doesn’t open with a personal narrative, but it does have a nice metaphor: the lost gamble.

Ten years ago the world placed a bet, say James Dyke of the University of Exeter and Johan Rockström of the Potsdam Institute in Germany. The Paris agreement, and its system of voluntary emissions cuts and agreement by consensus, would put humanity on a path to avert dangerous climate change.

A decade on, after another underwhelming summit, they reckon “we can definitively say humanity has lost this bet.”

Referring to scientific attempts to map out plausible scenarios for the future, they say the best on offer is now “a future where peak warming reaches 1.7°C before returning to within 1.5°C in 75 years”.

That’s certainly better than the scenario in which we do nothing. But even that modest win will require “immediate action” on multiple fronts: a fossil fuel phase out; a food system that absorbs carbon instead of emitting it; removal of carbon dioxide from the atmosphere on an unprecedented scale.

Belém may have failed politically but it highlighted something academics have been saying for years: narrative and symbolism can sometimes be as powerful as facts and laws. If Cop30 taught us anything, it’s that the era of negotiating climate change at arm’s length is hopefully coming to a close. The crisis is no longer outside the venue – it’s flooding the streets and overheating the negotiating rooms. Whether world leaders listen is one question hanging over the road to Cop31 host Turkey, and beyond.




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ref. Cop30 saw important developments amid huge disappointment – https://theconversation.com/cop30-saw-important-developments-amid-huge-disappointment-270712