Ahorro e inversión ‘con cabeza’ en cada momento de la vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gustavo Porporato Daher, Profesor de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad Autónoma de Madrid

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La gestión financiera de los ingresos constituye un aspecto central de la economía y el bienestar familiar. Las decisiones de ahorro e inversión se ven condicionadas por factores como la edad, el ciclo vital, el nivel educativo, la estabilidad de los ingresos y la aversión al riesgo. Este último factor es el que determina cuál instrumento financiero se adapta mejor a cada inversor, considerando la relación financiera entre riesgo y rentabilidad.

Comportamientos de ahorro e inversión

Gran parte de la riqueza de los hogares españoles se concentra en activos inmobiliarios. Esta estrategia, que es entendible por mucha gente, limita la disponibilidad de los activos (liquidez). El Banco de España señala que la base del patrimonio líquido de la mayoría de las familias son los depósitos bancarios y las cuentas de ahorro.

La mayoría prefiere destinar sus recursos financieros a productos de bajo riesgo, buscando conservar su capital, asegurar liquidez y planificar su jubilación. Sin embargo, la proporción entre activos líquidos y aquellos con mayor rentabilidad depende de la edad:

  • Jóvenes (20–39 años): aunque prefieren instrumentos altamente líquidos (depósitos o cuentas remuneradas) deberían aumentar tempranamente su participación en productos de ahorro previsional como planes de pensiones.

  • Mediana edad (40–59 años): tienden a diversificar más sus carteras de inversión, combinando vivienda, bonos gubernamentales, seguros de ahorro y fondos mixtos conservadores. Esta etapa concentra el esfuerzo de acumulación patrimonial y planificación de gastos futuros (educación, jubilación).

  • Jubilados (60+ años): estudios recientes sobre envejecimiento e inversiones seguras señalan que los hogares jubilados priorizan la estabilidad y reducen al mínimo su exposición al riesgo. Así, sus inversiones se concentran en activos de muy bajo riesgo, maximizando la liquidez y la estabilidad de ingresos. Los depósitos, bonos públicos a corto plazo y las rentas vitalicias constituyen instrumentos clave para ellos.

Productos financieros con menor riesgo

Cuentas de ahorro: permiten guardar dinero y disponer de él cuando se necesite. Algunas ofrecen una pequeña rentabilidad y no suelen tener comisiones se cumplen ciertos requisitos.

Cuentas remuneradas: similares a las cuentas de ahorro, tienen una rentabilidad más competitiva a cambio de ciertas condiciones (como domiciliar ingresos o limitar el saldo máximo remunerado).

Depósitos a plazo fijo: se destina una cantidad de dinero durante un tiempo determinado, a cambio de una rentabilidad pactada. El dinero queda inmovilizado hasta el vencimiento, pero suelen ofrecer mayores intereses que las cuentas anteriores.

Planes de pensiones: permiten ahorrar para la jubilación, con ventajas fiscales. El dinero invertido no está disponible hasta la jubilación o en situaciones excepcionales (y muchas veces con penalizaciones).

Seguros de ahorro: el ahorrador entrega una cantidad de dinero, llamada prima, a la aseguradora por un plazo previamente acordado, sin posibilidad de recuperarla antes del vencimiento. Al finalizar el plazo, recibe la prima invertida y posibles rendimientos garantizados. Si fallece, el capital y los intereses se transfieren a sus herederos.

Renta vitalicia
La renta vitalicia es un seguro donde se invierte un capital y, de inmediato o transcurrido un plazo, se recibe una renta mensual asegurada hasta el fallecimiento, pagada por la compañía aseguradora.

Productos financieros con riesgo medio

Fondos de inversión: invierten en activos de renta variable (acciones) o renta fija (deuda pública y privada). Ofrecen algo más de rentabilidad pero también una mayor exposición a los vaivenes del mercado.

Para minimizar el riesgo, los fondos de gestión pasiva intentan replicar, y no superar, el rendimiento de algún índice de referencia. Para ello, arman su cartera de inversión con los mismos valores y en la misma proporción que que el índice.

Productos financieros con riesgo alto

Fondos de inversión de gestión activa, donde los gestores deciden en qué valores invertir, buscando una mayor rentabilidad a cambio de mayor riesgo asumido.

Cartera propia de acciones, bonos, materias primas, criptoactivos, etc: en este caso, el inversor compra directamente los valores en el mercado, constituyendo su propia cartera.

Fomentar la estabilidad financiera

Las decisiones de ahorro e inversión familiar se ven fuertemente influidas por el ciclo vital. La aversión al riesgo aumenta con la edad, desplazando las carteras hacia instrumentos de menor riesgo y volatilidad. La vivienda constituye un activo predominante en las familias de mediana edad, mientras que los jubilados priorizan seguridad y liquidez.

Para fomentar la estabilidad financiera intergeneracional, las políticas públicas y los programas de educación financiera deberían promover desde edades tempranas el ahorro sistemático y la planificación previsional.

The Conversation

Gustavo Porporato Daher no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ahorro e inversión ‘con cabeza’ en cada momento de la vida – https://theconversation.com/ahorro-e-inversion-con-cabeza-en-cada-momento-de-la-vida-266613

Psicomotricidad en educación infantil: moverse, no estarse quieto, es lo que ayuda a aprender

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Pérez, Doctoranda investigadora en Psicomotricidad y primera infancia, Universidad Autónoma de Madrid

Poznyakov/Shutterstock

¿Cuánto debería moverse un niño o una niña de entre 3 y 6 años? La ONU recomienda tres horas al día. Pero en muchas escuelas españolas los niños de 5 años pasan el 89 % de su jornada escolar sin moverse. Surge una fricción estructural en esta etapa educativa: la infancia necesita moverse y jugar más, mientras que la escuela necesita que se quede quieta.

El niño se mueve porque es la manera en que existe, explora y se constituye como sujeto. El juego espontáneo no es accesorio ni un mero gasto de energía, sino un proceso vital en el que se integran lo biológico, lo psíquico y lo relacional, como demuestran perspectivas como la Práctica Psicomotriz Aucouturier.

No debemos reducir el movimiento infantil a un problema de conducta, ni interpretar la inquietud corporal como signo de inmadurez o falta de control, sino como expresividad motriz, es decir, como lenguaje a través del cual el niño comunica necesidades, elabora emociones, construye vínculos y desarrolla inteligencia.

Si se acepta este principio, la pregunta cambia de lugar: en lugar de preguntarnos “¿Cómo hacer que el niño se mueva menos?”, la tarea docente pasa a ser “¿Cómo acompañar y dar sentido a ese movimiento, para que sea fuente de desarrollo y aprendizaje?”.

Sin movimiento no hay desarrollo pleno

La escuela, por tanto, se enfrenta a un desafío crucial: abandonar la obsesión por la quietud como sinónimo de aprendizaje y reconocer que sin movimiento no hay desarrollo pleno. Esto no significa renunciar al orden o a la enseñanza de contenidos, sino repensar las condiciones pedagógicas para que el cuerpo sea la base del aprendizaje.

Y así se ha intentado en las últimas décadas. La psicomotricidad ha ido ganando presencia en los centros de educación infantil en España. A partir de la reforma educativa de los años noventa, y más recientemente con la LOMLOE, se ha empezado a reconocer su valor como herramienta práctica para favorecer el desarrollo infantil y el aprendizaje.




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Una sala con colchonetas es mucho más que eso en la escuela infantil


¿Qué es exactamente “psicomotricidad”?

Sin embargo, en paralelo a este avance, en educación infantil persiste una confusión entre “psicomotricidad”, “motricidad” y “neuromotricidad”.

La motricidad busca el desarrollo de habilidades funcionales de movimiento (caminar, trepar, correr); la neuromotricidad trabaja específicamente sobre las funciones ejecutivas del cerebro (planificación, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva y y control inhibitorio) para que el niño organice sus pensamientos y comportamientos; y la psicomotricidad se basa en el juego para contribuir al desarrollo integral de la persona: cualquier movimiento o juego no implican “psicomotricidad”.

Cuando el malestar emocional se hace físico

Cuando observamos a una niña que es un poquito más “torpe” en sus movimientos; a un niño que coordina peor, o con excesiva tensión muscular (o lo contrario); incluso en casos en los que vemos que la regulación emocional y la comunicación y relación con los iguales no son óptimas, estamos hablando también de alteraciones del desarrollo psicomotriz.

Estas alteraciones psicomotrices no tienen un diagnóstico clínico. Los expertos en psicomotricidad las consideran “somatopsíquicas”: es decir, no solo funcionales sino emocionales y relacionales. No suelen detectarse en la consulta de pediatría, antes de la escolarización: por ejemplo, al llegar a la escuela aparece un 12 % de sospecha de trastorno del desarrollo de la coordinación.




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Más que una lista cerrada de síntomas, se trata de una serie de manifestaciones de malestar en diferentes dimensiones del desarrollo, como por ejemplo:

  • Alteraciones en el tono corporal (hiper/hipotonía): cuerpo muy tenso o “blando”.

  • Agitación y exceso de movimiento sin un “para qué”: deambula, choca, salta de una tarea a otra.

  • Bloqueo o inhibición: presenta una quietud rígida, evita iniciar actividades o establecer contacto con otros.

  • Torpeza y equilibrio: experimenta tropiezos o derrames muy habituales, evita recortar o abotonar.

  • Espacio-tiempo desajustados: calcula mal las distancias, la duración de las actividades y de los turnos.

  • Juego simbólico pobre o repetitivo: le cuesta imaginar, sostener escenas de “como si” o pasar del juego corporal a la representación en papel o construcciones.

  • Relación invasiva o evitativa con sus iguales.

  • Frustración desregulada: estallidos o tristeza ante los límites.

  • Tics o estereotipias puntuales: movimientos repetidos en tensión.

  • Somatizaciones: quejas físicas sin causa médica clara que limitan la acción.

Lo que se puede hacer en el aula

La cuestión no es corregir conductas aisladas, sino analizar a qué malestar responden y ofrecer experiencias pedagógicas para superarlo.

Aquí, el rol docente es decisivo. El psiquiatra y psicoanalísta argentino Enrique Pichon-Rivière, con su “teoría del grupo operativo”, invita a entender el aula como un espacio donde el grupo aprende y se transforma, y donde el adulto coordina, contiene y facilita.

Esa coordinación no consiste solo en poner normas, sino en leer “señales” del grupo que revelan necesidades, posibilidades u obstáculos y reformular la tarea docente en función de lo que necesitan. Por ejemplo: cambiar los tiempos o modos de participación, ofrecer apoyos intermedios o ajustar las demandas al momento madurativo.

Desde esa lectura, se pueden ofrecer experiencias corporales y simbólicas como las que se dan en la sala de psicomotricidad, que permitan a cada niño volver a jugar, regularse y estar disponible para aprender: un ritual cotidiano de encuentro con el grupo, el juego sensoriomotor, la utilización de cuentos y la representación a través del dibujo y la construcción.

Un enfoque global, no actividades sueltas

La psicomotricidad es una práctica con un encuadre específico que no se puede reducir a actividades sueltas en el aula. Requiere condiciones de tiempo, espacio, materiales y acompañamiento profesional. Para beneficiarse del movimiento como motor del aprendizaje, es ideal que haya una sala de psicomotricidad en cada centro y de sesiones integradas en el horario escolar.

Si aceptamos que el juego y el movimiento son el lenguaje natural de la infancia, pedir una quietud prolongada pierde sentido pedagógico. La psicomotricidad y el trabajo grupal ofrecen claves para acompañar desde el aula. El reto está en enseñar a las maestras y maestros a actuar con sensibilidad y conocimiento. Quizá así podamos transformar las escuelas en espacios donde moverse no sea un problema, sino una forma legítima de aprender, crecer y estar en el mundo. ¿No es ese, al fin y al cabo, el propósito de la educación infantil?

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Psicomotricidad en educación infantil: moverse, no estarse quieto, es lo que ayuda a aprender – https://theconversation.com/psicomotricidad-en-educacion-infantil-moverse-no-estarse-quieto-es-lo-que-ayuda-a-aprender-267174

‘Femigenocidio’ en Gaza: una guerra también contra las mujeres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mª Teresa López de la Vieja, Catedrática Emérita Honorífica de Filosofía, Universidad de Salamanca

Ha sido, es genocidio. El 16 de septiembre de 2025 el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas calificó así las actuaciones de las fuerzas de seguridad de Israel en Gaza. De igual manera, la Declaración, aprobada el 4 de agosto, condenaba rotundamente los atentados cometidos por el grupo Hamás hace dos años.

El término “femigenocidio” aparecía este año en el informe de Naciones Unidas sobre la violencia a gran escala contra las mujeres palestinas. ¿Qué hacer? El marco normativo está definido desde 1949 con la Convención de Ginebra: la protección de civiles es una obligación. Incluso en los conflictos armados se debe reconocer el “derecho a tener derechos”, como lo llamó la filósofa alemana Hannah Arendt.

Genocidio engloba todos los actos cometidos con el propósito de destruir un grupo de forma total o parcial. En 2023, Sudáfrica denunció a Israel por genocidio ante el Tribunal Penal Internacional, solicitando medidas de protección para el pueblo palestino.

En Israel, y en 2025, el informe “Nuestro Genocidio”, de B’Tselem –Centro por los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados– denuncia la limpieza étnica y el genocidio en Gaza. Physicians for Human Rights Israel (PHRI) ha documentado también el impacto de los ataques en la salud, la vida de la población en la zona ocupada.

Datos sobre el número de fallecimientos, destrucción de infraestructuras sanitarias y las condiciones de quienes aun sobreviven en Gaza son actualizados cada mes por la Organización Mundial de la Salud. Más de 1 700 000 niños necesitan urgentemente asistencia, asegura UNICEF. En la franja de Gaza y con la hambruna, entre la población más vulnerable están los menores y las mujeres, según la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC).

28 000 mujeres fallecidas

Desde octubre de 2023, han muerto 28 000 mujeres. Pueden ser muchas más, con las víctimas no contabilizadas tras los bombardeos sufridos en los territorios ocupados de forma ilegal por Israel.

Hacer visible la situación de las mujeres y el impacto directo de la ocupación de Israel sobre la salud sexual y reproductiva es clave para entender lo ocurrido en Gaza. Además de la carencia de alimentos y agua potable, sin medidas de higiene accesibles y con apartheid sanitario, se tiene que hablar abiertamente de mujeres y genocidio o femigenocidio en Gaza. Lo ha hecho la relatora de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.

Violencia masiva y exterminio

“Femigenocidio” es violencia masiva e impersonal contra las mujeres en procesos de exterminio de un pueblo, en la definición de Rita Segato, profesora de Antropología y Bioética en la Cátedra UNESCO de la Universidad de Brasilia (Brasil). El feminicio, asesinato de mujeres, tiene lugar en otro ámbito, las relaciones de género.

Como en anteriores intentos de acabar con la población de un país, la violencia a gran escala contra las mujeres –violaciones incluidas– ha sido utilizada en Gaza [como arma de guerra]. En el Estatuto de Roma, la violencia sexual en los conflictos armados es considerada un crimen contra la humanidad.

Ellas son fundamentales en los procesos de paz

En conclusión, la violencia sistemática tiene especiales formas y consecuencias para ellas, la mitad de la población. Así ha ocurrido en Gaza en durante la ocupación y los ataques por parte de Israel. Conviene recordar, entonces, que la participación de las mujeres es clave para llevar adelante los procesos para una paz sostenible.

Lo viene defendiendo Naciones Unidas desde hace años, tanto para documentar los ataques que ellas padecen en los conflictos armados como para subrayar su papel activo –positivo– en las complejas negociaciones y procesos de paz.
Esto vale también para las iniciativas sobre el futuro de las zonas bajo control de Israel o del comité internacional, al que se refiere el plan de Trump. Nada de eso aparece, sin embargo, en las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre el acuerdo de alto el fuego y el plan de paz.

¿Qué hacer ahora? Es evidente la brutalidad en los ataques del grupo Hamás. Por lo mismo, por el rechazo a la violencia contra los civiles o no combatientes, se debe tener en cuenta la magnitud de los daños provocados en Gaza y Cisjordania por Israel y, ante todo, los derechos de toda la población. También el “derecho a tener derechos” de las mujeres en las zonas ocupadas. De lo contrario, el plan defendido por el presidente Trump –junto al jefe de gobierno de Israel, Benjamín Netanyahu– no será un plan de paz. Será algo distinto.

The Conversation

Mª Teresa López de la Vieja no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Femigenocidio’ en Gaza: una guerra también contra las mujeres – https://theconversation.com/femigenocidio-en-gaza-una-guerra-tambien-contra-las-mujeres-266939

¿Para qué sirve un detector de neutrinos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Daniel Santos Rodríguez, Catedrático de Física Aplicada, Universidad de Oviedo

El proyecto Hyper-Kamiokande comenzó con la excavación de un gigantesco espacio subterráneo para albergar el mayor detector de neutrinos del mundo. High Energy Accelerator Research Organization / Universidad de Oviedo. , CC BY

La física de neutrinos constituye en la actualidad uno de los campos más dinámicos de investigación en física. Los neutrinos son partículas elementales con masa minúscula, sin carga eléctrica y con una capacidad de interacción con la materia extraordinariamente reducida. Esto provoca que su detección experimental represente un reto sin precedentes.

La investigación de estas partículas no solo persigue la caracterización de sus propiedades fundamentales: también proporciona una vía privilegiada para explorar cuestiones abiertas en física.

Primera observación de un neutrino en una cámara de burbujas, en 1970, en el Laboratorio Nacional Argonne de los Estados Unidos. La observación se realizó gracias a las líneas observadas en la cámara de burbujas basada en hidrógeno líquido.
United States Department of Energy.

Difíciles de detectar

El espectro energético de los neutrinos, es decir, la distribución de energía sobre el espectro de frecuencias o longitudes de onda, cubre un rango extraordinariamente amplio. Cada rango energético requiere técnicas específicas de detección, lo que ha dado lugar a una amplia diversidad de detectores y metodologías experimentales.

En las últimas décadas, la serie de detectores construidos en Kamioka (Japón) ha marcado hitos fundamentales en la física de neutrinos. El primero, un experimento bautizado como Kamiokande, permitió la detección en tiempo real de neutrinos solares. El siguiente, conocido como Kamiokande-II, registró en 1987 los neutrinos de una supernova. Ello valió a sus investigadores, Raymond Davis Jr y Masatoshi Koshiba, el premio Nobel de Física en 2002.

Maqueta a escala del Super-Kamiokande.
Motokoka / Wikimedia Commons., CC BY

Super-Kamiokande tomó el relevo a los anteriores y proporcionó en 1998 la primera evidencia directa de las oscilaciones de neutrinos, es decir, la capacidad de cambiar de “sabor” o tipo a lo largo de su desplazamiento. Así se estableció que estas partículas poseen masa, por lo que Takaaki Kajita y Arthur B. McDonald ganaron el premio Nobel en 2015.

Piscinas de agua pura

Hyper-Kamiokande representa la siguiente generación en esta línea de experimentos. Actualmente en construcción en Kamioka, se trata del mayor detector de neutrinos del mundo, con una masa 8.4 veces superior a la de Super-Kamiokande. Esta ampliación de escala permitirá alcanzar niveles de sensibilidad sin precedentes.

El proyecto, que reúne a 630 investigadores de 22 países, se localizará dentro de un espacio subterráneo excavado en la roca, de 330 000 metros cúbicos. Su techo abovedado tiene 69 metros de diámetro, seguido de un cilindro de 73 metros de altura.

En su interior, albergará un tanque equivalente en volumen a decenas de piscinas olímpicas, que se llenará de agua con un elevado grado de pureza.

A pesar de la dificultad de detección de los neutrinos por su escasa interacción con la materia, están involucrados en numerosos procesos físicos. Al llenar el tanque de Hyper-Kamiokande de agua ultrapura, aumenta sustancialmente la probabilidad de que algún neutrino interactúe con protones y electrones y, por tanto, pueda ser detectado.

Probando los fotosensores del Hyper-Kamiokande.
Hiper-K / Universidad de Oviedo.

Capturados por la luz

Cuando un neutrino interacciona en el agua, se generan partículas cargadas secundarias que se propagan más rápido que la velocidad de la luz en el medio y emiten un cono característico de luz Cherenkov –una radiación de tipo electromagnético producida por el paso de partículas cargadas eléctricamente en un determinado medio a velocidades superiores a la velocidad de fase de la luz en dicho medio–.

La superficie interior del tanque cilíndrico estará recubierta por decenas de miles de tubos multiplicadores de esa señal luminosa, conocidos como tubos fotomultiplicadores. Los tubos son capaces de registrar con alta precisión los fotones que conforman la luz y la correspondiente radiación Cherenkov, aportando información de la interacción que la produjo.

Mayor sensibilidad

Un aspecto técnico de gran relevancia en Hyper-Kamiokande es la necesidad de compensar la influencia del campo magnético terrestre sobre los fotomultiplicadores. Este campo puede desviar las trayectorias de los fotoelectrones, que son los electrones emitidos dentro del tubo por la radiación recogida y generan una corriente que se puede detectar.

En experimentos anteriores, este efecto se mitigó mediante el blindaje individual de cada fotomultiplicador con escudos magnéticos. Sin embargo, la escala de Hyper-Kamiokande, que involucra decenas de miles de tubos fotomultiplicadores, hace inviable este enfoque, tanto desde el punto de vista económico como logístico.

La alternativa adoptada consiste en implementar un sistema de compensación mediante bobinas magnéticas distribuidas a lo largo de la superficie interior del tanque. Estas bobinas, al paso de una corriente controlada por ellas, generan un campo magnético que se opone al geomagnético, minimizando así la desviación de los fotoelectrones. El diseño de este sistema constituye un reto de gran complejidad, al requerir un equilibrio entre diversos parámetros.

Nuestro equipo de la Universidad de Oviedo desempeña un papel fundamental en este desarrollo, liderando el diseño y la supervisión del sistema. Esta contribución resulta estratégica para asegurar que el detector alcance la sensibilidad proyectada, así como el posterior trabajo en el análisis de datos.

Interrogantes por resolver

La construcción de Hyper-Kamiokande responde a la necesidad de abordar cuestiones fundamentales de la física contemporánea. Entre ellas destaca la determinación de la escala absoluta de la masa de los neutrinos, así como la jerarquía de la misma. Si bien las oscilaciones han demostrado inequívocamente que poseen masa, su valor absoluto sigue siendo desconocido.

Otra incógnita es si los neutrinos constituyen sus propias antipartículas. La confirmación de esta hipótesis tendría implicaciones en la comprensión de la asimetría entre la materia y la antimateria del universo. Esto abriría la posibilidad de la existencia de un comportamiento diferenciado entre neutrinos y antineutrinos en los primeros instantes del cosmos, lo que explicaría por qué la materia prevaleció sobre la antimateria.

Otros aspectos que se pretenden estudiar incluyen realizar estudios precisos de neutrinos procedentes de supernovas, para esclarecer el papel que estas partículas juegan en los fenómenos astrofísicos de mayor energía en el cosmos.

Una llave al cosmos

De forma paralela, el detector ofrece la posibilidad de abrir nuevas líneas de investigación interdisciplinar como las que ya se ponen de manifiesto en la construcción, al colaborar personal científico y de ingeniería de diversas áreas.

Hyper-Kamiokande constituye no solo un experimento de nueva generación, sino una infraestructura que permitirá responder a preguntas clave de la física, al tiempo que abre el camino hacia nuevas aplicaciones. El estudio de los neutrinos, lejos de estar cerrado, se presenta como un campo para descubrimientos que pueden redefinir nuestra comprensión del universo.

The Conversation

Jesús Daniel Santos Rodríguez recibe fondos de Gobierno de España.

Sergio Luis Suárez Gómez recibe fondos de Gobierno de España, por medio de plan nacional MCINN-23-PID2022-139198NB-I00.

ref. ¿Para qué sirve un detector de neutrinos? – https://theconversation.com/para-que-sirve-un-detector-de-neutrinos-263823

Paulino Uzcudun, de ídolo del boxeo a icono falangista y “juguete roto”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Mota Zurdo, Profesor Titular de Historia Contemporánea, Universidad de Valladolid

Hoy pocos recuerdan el nombre de Paulino Uzcudun. Sin embargo, en las décadas de 1920 y 1930, fue una celebridad mundial. En los cuadriláteros de Estados Unidos se enfrentó a los mejores pesos pesados del momento (Delaney, Godfrey o Schmeling) y fue aclamado por la prensa como The Basque Woodchopper.

Fue el boxeador “jamás noqueado” hasta que, en 1935, cuando su carrera se apagaba, tropezó con Joe Louis (El bombardero de Detroit), uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, quien lo batió por KO.

Con todo, la historia de Uzcudun ha sido olvidada tanto por sus vínculos con el franquismo como por la emergencia de otra figura del boxeo en la década de 1960: el también guipuzcoano José Manuel Ibar (Urtain).

De leñador a campeón

Nacido en 1899 en Régil –hoy Errezil– (Guipúzcoa), Paulino fue el hijo pequeño de una familia de labradores. En el difícil contexto económico de entreguerras, buscó valerse por sí mismo y se dedicó a diferentes actividades: leñador, albañil y operario de una fábrica de embutidos. Pero, con 23 años, después del servicio militar, decidió dejarlo todo y apostar por el boxeo en una época en la que el deporte profesional todavía era una práctica inusual para la clase trabajadora.

Así que se mudó a Francia y se preparó con los mejores entrenadores de boxeo de la Europa del momento. El vasco demostró ser un portento. Para 1924 ya era campeón de España de peso fuerte (hoy, peso pesado) y, dos años después, lo era de Europa tras vencer al italiano Erminio Spalla.

Aquellas victorias, que aumentaron su fama, resultaron muy provechosas para la dictadura de Primo de Rivera, que para entonces irradiaba a través del deporte sus valores y concepto de España: masculinidad, regeneración racial, disciplina y patrioterismo. Para el régimen dictatorial, Uzcudun era símbolo de todo ello: un héroe popular con atributos idóneos.




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El salto a América

Durante los felices años veinte, Estados Unidos fue el país del boxeo. Allí estaban los principales cuadriláteros y en estos era donde se dirimía el campeonato mundial de peso fuerte. En el país norteamericano, Paulino peleó contra los mejores púgiles del momento, como Max Baer, Joe Louis o Jack Sharkey.

Aunque nunca alcanzó el cinturón de campeón, se hizo un hueco entre los mejores y obtuvo una gran fama. Para los emigrantes españoles, especialmente los de origen vasco, se convirtió en un símbolo de orgullo. Uzcudun era el vasco inquebrantable, el que mejor representaba la personalidad de su tierra y así lo recogió la prensa desde distintos espacios ideológicos.


Boxeo. Sesión de entrenamiento del púgil Paulino Uzcudun (en el centro).

Kutxa Fundazioa Fototeka. Fondo Photo Carter. Ricardo Martín (Fotógrafo). ID. 12707959.

Cuando el ring se volvió ideología

Su carrera deportiva coincidió con el auge del fascismo y el nazismo en Europa, dos ideologías de masas que utilizaron el deporte, y en concreto el boxeo, como un espacio político más.

En 1933, en los días de la Segunda República, Uzcudun disputó el título europeo a Primo Carnera, el “Gigante Fascista”, representante de la Italia de Mussolini.

En 1935, se midió en Berlín con el campeón del mundo Max Schmeling, símbolo deportivo del Tercer Reich. El vasco perdió ambos combates. Sin embargo, mostró un gran nivel en dos encuentros que fueron mucho más que duelos deportivos: pugnas propagandísticas entre naciones y modelos políticos diferentes, entre democracia y fascismo.

Aparte de ser una experiencia deportiva, aquellos combates sirvieron para iniciar su acercamiento ideológico a la extrema derecha. Atraído por la heroización de los deportistas, la glorificación de su pasado y, entre otras cosas, su imagen pública, Uzcudun acabó aproximándose al discurso fascista.

Del estrellato mundial a la propaganda política

La biografía de Uzcudun también tiene episodios grises que forman parte de su compleja figura. En 1935 estuvo implicado en el escándalo de corrupción derivado de las máquinas del Straperlo, de las que participó y en el que se involucró por sus contactos en círculos políticos y empresariales derechistas.

Según cuenta el diario bilbaino El Liberal (8 de febrero de 1936, página 3), fue juzgado por ello, pero el estallido del golpe de Estado del 18 de julio de ese año interrumpió el proceso. En esos meses, se acercó a la extrema derecha, alineándose con Falange. Y así lo demostró en la Guerra Civil, combatiendo en sus columnas, siendo rostro visible de su propaganda e incluso formando parte de uno de los comandos que planearon asaltar la cárcel de Alicante para liberar a José Antonio Primo de Rivera en octubre de 1936.

El guipuzcoano fue uno de los ejes de las actividades de Auxilio Social, la organización de socorro humanitario del bando franquista, para la que hizo giras de combates benéficos en España y Portugal entre 1937 y 1939. Falange lo convirtió en modelo de patriotismo, disciplina y masculinidad, y, mediante su imagen, buscaron ganar apoyos a la causa sublevada.

Grupo de soldados. En el medio, el más alto, Paulino Uzcudun. San Sebastián. Septiembre de 1936. Colección Foto Marín. Pascual Marín (fotógrafo). Fototeca Kutxa Fundazioa. Id. 23867147.
Colección Foto Marín. Pascual Marín (fotógrafo). Fototeca Kutxa Fundazioa. Id. 23867147

Entre la gloria y el olvido

Tras la Guerra Civil, Uzcudun se situó en el corazón de una España donde la frontera entre negocio, política y propaganda fue difusa. En plena Segunda Guerra Mundial, montó una empresa de gasógenos e hizo negocios con miembros del Tercer Reich.

Según informes de la Oficina Federal de Investigación (FBI) estadounidense, estuvo relacionado con Rudy de Merode, un colaborador nazi refugiado en España al que sirvió de guardaespaldas y con el que colaboró tanto en una red de contrabando de bienes robados a ciudadanos de origen judío como en una red de evasión nazi en la frontera vasco-francesa.

También trató de regresar al boxeo con 46 años. Lo hizo contra Rodolfo Díaz en un improvisado ring en El Escorial (Madrid) y, tras la victoria, prometió combatir en Nueva York. Pero nunca lo hizo. La negativa del FBI a que se le concediera visado se lo impidió.

Fue entonces cuando su vida dio un giro de 180 grados.

Modelo de padre de familia para el franquismo

En 1942 se había casado con Isabel Huerta Vera, de la familia de ganaderos de Victoriano de la Serna, con la que se mudó a Torrelaguna, en la Sierra Norte de Madrid, de donde ella era originaria y poseía una hacienda.

Ambos dedicaron su vida al campo y a sus cuatro hijos, y la prensa franquista vio en ese cambio un filón para explotar los valores del régimen: un famoso boxeador que, como el hijo prodigo, había decidido regresar a los orígenes, al campo, tras estar en lo alto de la fama, para dedicarse a los suyos. Uzcudun se convirtió así en uno de los modelos de padre de familia del franquismo.


Grupo de personas, con el boxeador Paulino Uzcudun en primer plano, en un salón.

Kutxa Fundazioa Kutxateka. Id. 70456271. Fondo: Foto Marín. Pascual Marín (fotógrafo).

El eco de los golpes

Su estrella, entonces, se apagó. Siguió teniendo contacto con el boxeo, pero dejó de ser reconocido y se convirtió en un “juguete roto”, tal como lo retrató Manuel Summers en el documental del mismo título.

En la década de 1960, recibió pequeños homenajes de federaciones de boxeo como la catalana, pero la dictadura, a la que tanto había servido con su imagen y puños, le olvidó, y nunca le otorgó la Medalla al Mérito Deportivo, distinción con la que el régimen reconocía el esfuerzo de sus atletas.

Paradójicamente, tuvo que ser el gobierno democrático de Adolfo Suárez el que en febrero de 1979 le otorgó el galardón, cuando estaba ya muy enfermo y Urtain eclipsaba su recuerdo, como contó su hijo menor Juan en el programa Documentos, de RNE.

Un solitario final

En 1985, tras una larga enfermedad degenerativa, Uzcudun murió al calor de los suyos, pero lejos de la memoria pública. En aquellos momentos, mientras Rocky IV se convertía en la segunda película más taquillera del año, la consideración social del boxeo en España era pésima.

Los pocos que recordaban a Uzcudun lo asociaban a la dictadura, a un héroe deportivo y figura propagandística del franquismo. Un tiempo que superar. De algún modo, representaba lo que la democracia trataba de dejar atrás.

En 2025, después de 40 años de su muerte, su nombre apenas se conoce, pero su biografía demuestra que el deporte es una forma de hacer política. Su caso ilustra cómo los ídolos deportivos no son solo deportistas, sino espejos de la sociedad que los aclama, de sus contradicciones y de su selectiva memoria.

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David Mota Zurdo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Paulino Uzcudun, de ídolo del boxeo a icono falangista y “juguete roto” – https://theconversation.com/paulino-uzcudun-de-idolo-del-boxeo-a-icono-falangista-y-juguete-roto-266909

Por un mundo sin caprichos individuales: el bien común según Rousseau

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús David Cifuentes Yarce, Profesor de filosofía, Universidad de La Sabana

Una imagen de la Marcha sobre Washington demandando igualdad en derechos civiles, en agosto de 1963. United States Library of Congress’s Prints and Photographs division

Los seres humanos de cada época histórica se han enfrentado a retos impulsados por la idea de conseguir una mejor vida. Nosotros ahora no somos la excepción. Hoy en el escenario de las preocupaciones sociales están, como actores protagónicos, los nuevos avances tecnológicos, el cambio climático, la guerra, la inmigración, etc. Sin embargo hay, tras bambalinas, un problema que podría ser la clave para iluminar la escena social y en ello, quizás, encontrar una solución.

El mundo actual se debate entre intereses particulares. Hay naciones que se enriquecen tras la opresión de otras, economías que se dinamizan gracias a la muerte de muchos seres humanos en guerra y desprecio por la vida humana, como si nacer en determinado país fuera un sino de dolor ante el privilegio de unos pocos.

En este sentido, el filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau se convierte en un referente obligado para pensarnos de otra manera y poder dirigir nuestra fuerza vital a ello. Rousseau considera que lo más importante para estructurar un contrato social es la voluntad general. Esta no debe entenderse como la sumatoria del arbitrio de cada individuo, sino como la búsqueda de un bien común como un deber de la vida en sociedad. Es un principio constitutivo de la sociedad.

Individualidades vs. piedad

Mientras el mundo en general siga conformado por la búsqueda de intereses particulares, el único camino que tenemos a la vista seguirá siendo el odio entre los seres humanos. Así lo planteó el ginebrino en su célebre Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres:

“las usurpaciones de los ricos, los bandidajes de los pobres y las pasiones desenfrenadas de todos ahogaron la piedad natural y la voz todavía débil de la justicia, e hicieron a los hombres avaros, ambiciosos y malvados”.

Rousseau buscó entonces al ser humano en la naturaleza, no para regresar a una vida en las montañas fuera de las ciudades, sino para conocer su origen y poder mejorar su realidad actual, ya que el transcurrir de la historia y las sociedades había ocultado su verdadero rostro. De ahí su hermosa metáfora en el prefacio del Discurso en la que plantea que el alma humana, al igual que la estatua de Glauco, se ha desfigurado con el paso del tiempo.

Ahora bien, ¿cuál es el verdadero rostro del ser humano? Si bien son muchas las características que se pueden citar, sería pertinente hablar de la piedad y el amor a sí mismo. En ellas reside el cultivo de un ciudadano y una sociedad que busca el bien común:

“parece pues indudable que la piedad es un sentimiento natural que, al moderar en cada individuo la actividad del amor a sí mismo, contribuye a la conservación mutua de toda la especie. Ella es la que nos hace acudir sin reflexión en auxilio de aquellos a quienes vemos sufrir; la que, en el estado de naturaleza, suple a las leyes, a las costumbres y a la virtud, con la ventaja de que nadie se siente incitado a desobedecer su dulce voz”.

Valorar la individualidad para valorar la sociedad

Cabe aclarar que el mismo Rousseau diferenció el amor propio del amor a uno mismo. El segundo es un sentimiento natural que “guiado por la razón y modificado por la piedad determina la humanidad y la virtud” y busca conservar la vida. Sin embargo, el primero es el sentimiento originado en sociedad “que mueve a cada individuo a hacer más caso de sí que de cualquier otro”.

Portada de un libro en francés, El contrato social, de Jean Jacques Rousseau.
Portada de Principes du Droit Politique (El contrato social), de Jean Jacques Rousseau en 1763.
Ambre Troizat/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Respecto a esto, ¿no sería urgente pensar, pues, en un mundo donde la base de la ley sea la piedad cuya máxima reza “procura tu bien con el menor mal posible para tu prójimo” para poder dejar atrás las leyes que son solo el reflejo del amor propio como manifestación de los intereses particulares?

En la búsqueda de la respuesta es donde reside el bien común, mientras se trabaje por una sociedad civil con base en una voluntad general que no desconozca la libertad de cada persona –en ello reside el contrato social– y que sea reflejo de la bondad natural del ser humano.

Al basarse en la piedad, este bien común descubre que el mayor mal que debemos destruir es la desigualdad entre los seres humanos para que juntos habitemos un mundo común. Como dice un antiguo proverbio de las comunidades palenqueras colombianas, debemos construir juntos para sonreír juntos.

The Conversation

Jesús David Cifuentes Yarce no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por un mundo sin caprichos individuales: el bien común según Rousseau – https://theconversation.com/por-un-mundo-sin-caprichos-individuales-el-bien-comun-segun-rousseau-265697

Cuidando nuestra boca protegemos el cerebro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Teresa Morera Herreras, Profesora agregada del Departamento de Farmacología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Cuando pensamos en salud oral, solemos imaginar dientes blancos y encías firmes. Pero mantener una buena higiene bucal va mucho más allá de una cuestión estética: puede influir directamente en la salud de todo nuestro organismo.

Porque lo que ocurre en la boca no se queda en la boca. Las bacterias que se acumulan en los dientes y encías pueden viajar por el cuerpo y tener consecuencias en órganos tan distintos como el corazón o el cerebro.

Una mala salud oral no solo favorece la aparición de caries, la pérdida de dientes o la inflamación de encías (gingivitis): también puede agravar enfermedades crónicas como la diabetes, aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer e incluso contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrales y neurodegenerativas.

En concreto, se ha observado que las personas que padecen periodontitis –una inflamación crónica de las encías causada por la acumulación de placa bacteriana– presentan más posibilidades de desarrollar complicaciones en otras partes del cuerpo. Los datos son claros: un paciente con periodontitis no tratada tiene 2,5 veces más riesgo de sufrir un ictus y casi 3 veces más de probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca en comparación con quienes mantienen una buena salud bucodental.

Además, la inflamación crónica asociada con la periodontitis también podría contribuir al deterioro cognitivo, como ocurre en el alzhéimer.

Alzhéimer: el olvido que lo cambia todo

El alzhéimer es la causa más frecuente de demencia neurodegenerativa. A nivel mundial, más de 57 millones de personas viven con demencia, de las cuales entre el 60 % y el 70 % padecen alzhéimer. En España, afecta a unas 800 000 personas, y se estima que su prevalencia se duplicará en los próximos 20 años.

Aunque aún no conocemos su causa exacta, sí sabemos que influyen tanto la genética como factores ambientales, incluido nuestro estilo de vida. Y es aquí donde aparece una conexión inesperada: el cuidado de las encías podría desempeñar un papel protector frente al deterioro cognitivo.

Bacterias, seres invisibles que dejan huella

La boca alberga unas 770 especies de microorganismos que componen la microbiota oral. En equilibrio, esta comunidad bacteriana cumple funciones beneficiosas. Pero cuando la higiene es deficiente o existen factores que alteran ese equilibrio, las bacterias patógenas se multiplican, favoreciendo la aparición de enfermedades como la enfermedad periodontal.

La gingivitis, la forma más leve, afecta hasta al 90 % de la población y puede revertirse con una correcta higiene. Sin embargo, si progresa, puede convertirse en periodontitis, una afección crónica, inflamatoria e irreversible con consecuencias que van mucho más allá de la pérdida de dientes.

Las bacterias implicadas, especialmente Porphyromonas gingivalis, y las moléculas inflamatorias que el sistema inmunitario libera al intentar combatirlas pueden viajar por la sangre y alcanzar órganos distantes, como el cerebro. Allí pueden contribuir a procesos inflamatorios y al desarrollo o progresión de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

De hecho, varios estudios recientes refuerzan la hipótesis de esa conexión. En modelos animales, la exposición prolongada a toxinas de bacterias como Porphyromonas gingivalis ha inducido neuroinflamación, acumulación de proteína beta-amiloide y deterioro de la memoria, tres características típicas del alzhéimer.

En humanos, también se ha hallado evidencia sorprendente: la cantidad de bacterias orales en el tejido cerebral de personas fallecidas con esa patología es hasta siete veces mayor que en quienes no padecían la enfermedad.

Cepillarse: una rutina que podría proteger nuestra mente

Así pues, dedicar apenas 10 minutos al día a la higiene oral es una inversión para la salud futura. Cada vez que olvidamos cepillarnos, las bacterias se multiplican y pueden acabar en otras partes del cuerpo con efectos imprevisibles.

Cepillarse los dientes, usar hilo dental y acudir regularmente al dentista no solo cuida la sonrisa: también puede ayudar a proteger el corazón, el cerebro y, posiblemente, la memoria. El alzhéimer borra recuerdos, pero hay algo que conviene no olvidar: cuidar de nuestra boca es cuidar de nuestra mente.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cuidando nuestra boca protegemos el cerebro – https://theconversation.com/cuidando-nuestra-boca-protegemos-el-cerebro-266680

Worried about turning 60? Science says that’s when many of us actually peak

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Gilles E. Gignac, Associate Professor of Psychology, The University of Western Australia

As your youth fades further into the past, you may start to fear growing older.

But research my colleague and I have recently published in the journal Intelligence shows there’s also very good reason to be excited: for many of us, overall psychological functioning actually peaks between ages 55 and 60.

And knowing this highlights why people in this age range may be at their best for complex problem-solving and leadership in the workforce.

Different types of peaks

There’s plenty of research showing humans reach their physical peak in their mid-twenties to early thirties.

A large body of research also shows that people’s raw intellectual abilities – that is, their capacity to reason, remember and process information quickly – typically starts to decline from the mid-twenties onwards.

This pattern is reflected in the real world. Athletes tend to reach their career peak before 30. Mathematicians often make their most significant contributions by their mid-thirties. Chess champions are rarely at the top of their game after 40.

Yet when we look beyond raw processing power, a different picture emerges.

From reasoning to emotional stability

In our study, we focused on well-established psychological traits beyond reasoning ability that can be measured accurately, represent enduring characteristics rather than temporary states, have well-documented age trajectories, and are known to predict real-world performance.

Our search identified 16 psychological dimensions that met these criteria.

These included core cognitive abilities such as reasoning, memory span, processing speed, knowledge and emotional intelligence. They also included the so-called “big five” personality traits – extraversion, emotional stability, conscientiousness, openness to experience, and agreeableness.

We compiled existing large-scale studies examining the 16 dimensions we identified. By standardising these studies to a common scale, we were able to make direct comparisons and map how each trait evolves across the lifespan.

Peaking later in life

Several of the traits we measured reach their peak much later in life. For example, conscientiousness peaked around age 65. Emotional stability peaked around age 75.

Less commonly discussed dimensions, such as moral reasoning, also appear to peak in older adulthood. And the capacity to resist cognitive biases – mental shortcuts that can lead us to make irrational or less accurate decisions – may continue improving well into the 70s and even 80s.

When we combined the age-related trajectories of all 16 dimensions into a theoretically and empirically informed weighted index, a striking pattern emerged.

Overall mental functioning peaked between ages 55 and 60, before beginning to decline from around 65. That decline became more pronounced after age 75, suggesting that later-life reductions in functioning can accelerate once they begin.

Getting rid of age-based assumptions

Our findings may help explain why many of the most demanding leadership roles in business, politics, and public life are often held by people in their fifties and early sixties. So while several abilities decline with age, they’re balanced by growth in other important traits. Combined, these strengths support better judgement and more measured decision-making – qualities that are crucial at the top.

Despite our findings, older workers face greater challenges re-entering the workforce after job losses. To some degree, structural factors may shape hiring decisions. For example, employers may see hiring someone in their mid-fifties as a short-term investment if retirement at 60 is likely.

In other cases, some roles have mandatory retirement ages. For example, International Civil Aviation Organisation sets a global retirement age of 65 for international airline pilots. Many countries also require air traffic controllers to retire between 56 and 60. Because these jobs demand high levels of memory and attention, such age limits are often considered justifiable.

However, people’s experiences vary.

Research has found that while some adults show declines in reasoning speed and memory, others also maintain these abilities well into later life.

Age alone, then, doesn’t determine overall cognitive functioning. So evaluations and assessments should focus on individuals’ actual abilities and traits rather than age-based assumptions.

A peak, not a countdown

Taken together, these findings highlight the need for more age-inclusive hiring and retention practices, recognising that many people bring valuable strengths to their work in midlife.

Charles Darwin published On the Origin of Species at 50. Ludwig van Beethoven, at 53 and profoundly deaf, premiered his Ninth Symphony. In more recent times, Lisa Su, now 55, led computer company Advanced Micro Devices through one of the most dramatic technical turnarounds in the industry.

History is full of people who reached their greatest breakthroughs well past what society often labels as “peak age”. Perhaps it’s time we stopped treating midlife as a countdown and started recognising it as a peak.

The Conversation

Gilles E. Gignac does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Worried about turning 60? Science says that’s when many of us actually peak – https://theconversation.com/worried-about-turning-60-science-says-thats-when-many-of-us-actually-peak-267215

Your body can be a portable gym: how to ditch membership fees and expensive equipment

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Dan van den Hoek, Senior Lecturer, Clinical Exercise Physiology, University of the Sunshine Coast

monika kabise JeCVBSpS xU unsplash Monika Kabise/Unsplash

You don’t need a gym membership, dumbbells, or expensive equipment to get stronger.

Since the beginning of time, we’ve had access to the one piece of equipment that is essential for strength training – our own bodies.

Strength training without the use of external forces and equipment is called “bodyweight training”.

From push-ups and squats to planks and chin-ups, bodyweight training has become one of the most popular ways to exercise because it can be done anywhere – and it’s free.

So, what is it, why does it work and how do you get started?

A man attempts a chin-up on a metal bar in a park outside

Lawrence Crayton/Unsplash

What is bodyweight training?

Bodyweight training simply means you use your own body weight as resistance, instead of external weights such as barbells and dumbbells.

Common exercises include push-ups, squats, lunges and sit-ups.

But bodyweight training can also use static holds that challenge your body without moving, like planks or yoga poses.

Bodyweight training can be used for any muscle group. Typically, we can break down the exercises by movement type and/or body region:

  • upper body: push-ups, pull-ups, handstands
  • lower body: squats, lunges, step-ups, glute bridges
  • core: sit-ups, planks, mountain climbers
  • whole body: burpees, bear crawls, jump squats.

Bodyweight training can also be done with equipment: calisthenics is a style of bodyweight training that uses bars, rings and outdoor gyms.

What are the main forms?

Types of bodyweight training include:

  • calisthenics: often circuit-based (one exercise after another with minimal rest), dynamic and whole-body focused. Calisthenics is safe and effective for improving functional strength, power and speed, especially for older adults
  • yoga: more static or flowing poses with an emphasis on flexibility and balance. Yoga is typically safe and effective for managing and preventing musculoskeletal injuries and supporting mental health
  • Tai Chi: slower, more controlled movements, often with an emphasis on balance, posture and mindful movement
  • suspension training: using straps or rings so your body can be supported in different positions while using gravity and your own bodyweight for resistance. This type or training is suitable for older adults through to competitive athletes
  • resistance bands: although not strictly bodyweight only, resistance bands are a portable, low-cost alternative to traditional weights. They are safe and effective for improving strength, balance, speed and physical function.

What are the pros and cons?

There are various pros and cons to bodyweight exercises.

Pros:

  • builds strength: a 2025 meta-analysis of 102 studies in 4,754 older adults (aged 70 on average) found bodyweight training led to substantial strength gains – which were no different from those with free weights or machines. These benefits aren’t just for older adults, though. Using resistance bands with your bodyweight workout can be as effective as traditional training methods across diverse populations
  • boosts aerobic fitness: a 2021 study showed as little as 11 minutes of bodyweight exercises three times per week was effective for improving aerobic fitness
  • accessible and free: bodyweight training avoids common barriers to exercise such as access to equipment and facilities, which means it can be done anywhere, without a gym membership
  • promotes functional movement: exercises like squats and push-ups mimic everyday actions like rising from a chair or getting up from the floor.

Cons:

  • difficulty progressing over time: typically, we can add weight to an exercise to increase difficulty. For bodyweight training, you need to be creative, such as slowing your tempo or progressing to unilateral (one-sided or single-limb) movements
  • plateau risk: heavy external loads are more effective than bodyweight training for increasing maximal strength. This means if you stick to bodyweight training alone, your strength gains are more likely to plateau than if you use machines or free weights.

Tips for getting started (safely)

As with any form of exercise, it’s always best to speak to a medical professional before starting.

If you are ready to get going, here’s some tips:

  • start small: pick simple moves to begin and progress them as you gain strength, confidence and experience
  • focus on form: think quality over quantity. Completing movements with good control and body position is more important than how many you can do with poor control
  • progress gradually: vary the number of sets or repetitions to make your exercise more challenging. You can progress the movements from easier (push-ups on your knees) to harder (decline push-ups) as you get stronger and need more of a challenge
  • mix it up: use a variety of types of bodyweight training as well as targeting different muscle groups and movements
  • seek guidance: reach out to your local exercise professionals or use apps like the Nike Training Club to help guide your planning and progress.

Bodyweight training means you don’t need expensive equipment to improve your health. Whether it’s squats in the park, push-ups at your children’s football game, or yoga at home, your body is a portable gym.

With consistency, creativity and time, bodyweight exercises can help you build strength and fitness.

The Conversation

Dan van den Hoek received research funding from Aus Active (2024) and is a member of Exercise and Sports Science Australia.

Jackson Fyfe does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Your body can be a portable gym: how to ditch membership fees and expensive equipment – https://theconversation.com/your-body-can-be-a-portable-gym-how-to-ditch-membership-fees-and-expensive-equipment-264036

AI systems and humans ‘see’ the world differently – and that’s why AI images look so garish

Source: The Conversation – Global Perspectives – By T.J. Thomson, Senior Lecturer in Visual Communication & Digital Media, RMIT University

Andres Aleman/Unsplash

How do computers see the world? It’s not quite the same way humans do.

Recent advances in generative artificial intelligence (AI) make it possible to do more things with computer image processing. You might ask an AI tool to describe an image, for example, or to create an image from a description you provide.

As generative AI tools and services become more embedded in day-to-day life, knowing more about how computer vision compares to human vision is becoming essential.

My latest research, published in Visual Communication, uses AI-generated descriptions and images to get a sense of how AI models “see” – and discovered a bright, sensational world of generic images quite different from the human visual realm.

This image features a pixelated selfie featuring an individual with long brown hair and a fringe. The person has their tongue out and is smiling too. Most of the parts of the image are pixelated with red and yellow squares focusing on certain parts of the
Algorithms see in a very different way to humans.
Elise Racine / Better Images of AI / Emotion: Joy, CC BY

Comparing human and computer vision

Humans see when light waves enter our eyes through the iris, cornea and lens. Light is converted into electrical signals by a light-sensitive surface called the retina inside the eyeball, and then our brains interpret these signals into images we see.

Our vision focuses on key aspects such as colour, shape, movement and depth. Our eyes let us detect changes in the environment and identify potential threats and hazards.

Computers work very differently. They process images by standardising them, inferring the context of an image through metadata (such as time and location information in an image file), and comparing images to other images they have previously learned about. Computers focus on things such as edges, corners or textures present in the image. They also look for patterns and try to classify objects.

A screenshot of a CAPTCHA test asking a user to select all images with a bus.
Solving CAPTCHAs helps prove you’re human and also helps computers learn how to ‘see’.
CAPTCHA

You’ve likely helped computers learn how to “see” by completing online CAPTCHA tests.

These are typically used to help computers differentiate between humans and bots. But they’re also used to train and improve machine learning algorithms.

So, when you’re asked to “select all the images with a bus”, you’re helping software learn the difference between different types of vehicles as well as proving you’re human.

Exploring how computers ‘see’ differently

In my new research, I asked a large language model to describe two visually distinct sets of human-created images.

One set contained hand-drawn illustrations while the other was made up of camera-produced photographs.

I fed the descriptions back into an AI tool and asked it to visualise what it had described. I then compared the original human-made images to the computer-generated ones.

The resulting descriptions noted the hand-drawn images were illustrations but didn’t mention the other images as being photographs or having a high level of realism. This suggests AI tools see photorealism as the default visual style, unless specifically prompted otherwise.

Cultural context was largely devoid from the descriptions. The AI tool either couldn’t or wouldn’t infer cultural context by the presence of, for example, Arabic or Hebrew writing in the images. This underscores the dominance of some languages, like English, in AI tools’ training data.

While colour is vital to human vision, it too was largely ignored in the AI tools’ image descriptions. Visual depth and perspective were also largely ignored.

The AI images were more boxy than the hand-drawn illustrations, which used more organic shapes.

Two similar but different black and white illustrations of a bookshelf on wheels.
The AI-generated images were much more boxy than the hand-drawn illustrations, which used more organic shapes and had a different relationship between positive and negative space.
Left: Medar de la Cruz; right: ChatGPT

The AI images were also much more saturated than the source images: they contained brighter, more vivid colours. This reveals the prevalence of stock photos, which tend to be more “contrasty”, in AI tools’ training data.

The AI images were also more sensationalist. A single car in the original image became one of a long column of cars in the AI version. AI seems to exaggerate details not just in text but also in visual form.

A photo of people with guns driving through a desert and a generated photorealistic image of several cars containing peopl with guns driving through a desert.
The AI-generated images were more sensationalist and contrasty than the human-created photographs.
Left: Ahmed Zakot; right: ChatGPT

The generic nature of the AI images means they can be used in many contexts and across countries. But the lack of specificity also means audiences might perceive them as less authentic and engaging.

Deciding when to use human or computer vision

This research supports the notion that humans and computers “see” differently. Knowing when to rely on computer or human vision to describe or create images can be a competitive advantage.

While AI-generated images can be eye-catching, they can also come across as hollow upon closer inspection. This can limit their value.

Images are adept at sparking an emotional reaction and audiences might find human-created images that authentically reflect specific conditions as more engaging than computer-generated attempts.

However, the capabilities of AI can make it an attractive option for quickly labelling large data sets and helping humans categorise them.

Ultimately, there’s a role for both human and AI vision. Knowing more about the opportunities and limits of each can help keep you safer, more productive, and better equipped to communicate in the digital age.

The Conversation

T.J. Thomson receives funding from the Australian Research Council. He is an affiliate with the ARC Centre of Excellence for Automated Decision Making & Society.

ref. AI systems and humans ‘see’ the world differently – and that’s why AI images look so garish – https://theconversation.com/ai-systems-and-humans-see-the-world-differently-and-thats-why-ai-images-look-so-garish-260178