La primera ministra japonesa arrasa en las elecciones. ¿Cumplirá con su agenda?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adam Simpson, Senior Lecturer in International Studies in the School of Society and Culture, Adelaide University

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha conseguido una victoria aplastante para el Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones parlamentarias que convocó poco después de asumir el cargo. Ahora que ha consolidado su poder en la legislatura japonesa (denominada Dieta), la gran pregunta es qué hará con él.

Desde su ascenso al cargo de primera ministra en una votación parlamentaria en octubre, la ultraconservadora Takaichi ha trastocado el normalmente sobrio sistema político japonés. Para empezar, porque ha conectado con los votantes más jóvenes como ningún otro líder japonés en la historia reciente gracias a su presencia en las redes sociales, su icónico sentido de la moda y su talento diplomático. Es más, en un momento digno de una estrella de rock, mostró sus habilidades con la batería en una jam session con el líder de Corea del Sur.

La primera ministra japonesa, Takaichi Sanae, y el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, tocando juntos la batería.

Takaichi ha aprovechado astutamente la fase de luna de miel de su liderazgo convocando elecciones anticipadas para ganar más poder en la Dieta antes de que su popularidad decaiga.

Eso sí, ahora los votantes esperan ver un retorno de su inversión, y Takaichi se enfrenta a la tarea de cumplir sus promesas. Mejorar el nivel de vida en un país con una población activa en rápido descenso y un envejecimiento demográfico sin inmigración masiva pondrá a prueba sus habilidades políticas mucho más que ganar unas elecciones.

Una victoria electoral improbable

Aunque el PLD de Takaichi ha estado en el gobierno durante la mayor parte de la historia de la posguerra de Japón, recientemente ha experimentado una serie de malos resultados electorales.

En 2024 perdió la mayoría en la Cámara Baja que ostentaba junto con su entonces socio de coalición, Komeito, tras una serie de escándalos de corrupción. Luego, el año pasado, la coalición perdió su mayoría en la Cámara Alta, dejando al gobierno pendiendo de un hilo.

El partido inició su notable cambio de rumbo tras la dimisión del entonces primer ministro Shigeru Ishiba en septiembre, a raíz de esos reveses electorales.

Muchas encuestas preelectorales predijeron una victoria considerable para el PLD y su nuevo socio de coalición, Nippon Ishin (el Partido de la Innovación de Japón). Takaichi también recibió un impulso con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump. Aunque la opinión pública japonesa tiene una impresión desfavorable de Trump, también sabe que Estados Unidos es su máximo garante de seguridad frente a China, además de ser el principal destino de las exportaciones de Japón.

No obstante, existían algunas dudas sobre si la popularidad de Takaichi, especialmente entre los votantes más jóvenes, se traduciría en votos.

Al final, su éxito electoral se ha contagiado al resto de su partido. A pesar de las temperaturas bajo cero y las nevadas récord en algunos lugares, el PLD ha vuelto cómodamente al poder con una mayoría mucho mayor en la Cámara Baja. La coalición cuenta ahora con una mayoría cualificada de dos tercios, lo que significa que puede pasar por alto a la Cámara Alta para impulsar su agenda legislativa.

¿Una postura más firme con China?

Desde que asumió el cargo de primera ministra, la belicista Takaichi ha adoptado una postura firme hacia China.

En noviembre, enfureció a Pekín al afirmar que Japón podría intervenir militarmente para ayudar a proteger Taiwán ante una posible invasión china. Esto provocó feroces ataques por parte de China contra Takaichi, que continuaron hasta bien entrado el nuevo año.

Aunque la opinión pública japonesa está dividida sobre si salir en ayuda de Taiwán en caso de conflicto con China, ahora existe un fuerte apoyo a la promesa de Takaichi de aumentar el presupuesto de defensa al 2 % del PIB para marzo de este año, dos años antes de lo previsto.

En diciembre, el Gabinete aprobó un aumento del 9,4 % en el gasto de defensa para alcanzar este objetivo, centrándose en la producción nacional y en capacidades avanzadas (cibernéticas, espaciales y de ataque a larga distancia).

En respuesta a las crecientes amenazas de China, Corea del Norte y Rusia, el Gobierno de Takaichi también tiene previsto revisar las estrategias fundamentales de seguridad y defensa de Japón este año.

Las dificultades económicas en primer plano

Por mucho que importe la defensa, Takaichi será juzgado en última instancia por la opinión pública en lo que respecta a la política económica.

La población está cada vez más preocupada por el aumento de la inflación y el estancamiento de los salarios, que provocan una caída del nivel de vida.

Un ejemplo claro de ello: el precio del arroz se ha duplicado desde 2024, alcanzando un nuevo máximo el mes pasado. La indignación pública por el aumento del precio del arroz incluso provocó la dimisión del ministro de Agricultura el año pasado.

La inflación estuvo 45 meses consecutivos por encima del objetivo del 2 % del Banco de Japón. Y aunque los salarios nominales han repuntado recientemente, los ingresos reales han disminuido durante los últimos cuatro años.

Takaichi ha convertido la lucha contra el coste de la vida en una prioridad. Ha prometido suspender durante dos años el impuesto del 8 % sobre los alimentos en Japón. Y el año pasado, su Gobierno anunció un paquete de estímulos de 135 000 millones de dólares estadounidenses (más de 130 000 millones de euros), que incluye subvenciones para las facturas de electricidad y gas.

Sin embargo, estas políticas aumentarán el déficit presupuestario del Gobierno, lo que se sumará a los ya altísimos niveles de deuda pública del país.

El mes pasado, los precios de los bonos del Estado japonés se desplomaron después de que Takaichi convocara las elecciones, ya que los mercados pronosticaban que una victoria del PLD daría lugar a una política fiscal más laxa y a un aumento de la deuda pública.

Es poco probable que el Banco de Japón intervenga para apoyar el mercado de bonos en cualquier crisis futura, lo que dejará al Gobierno con unos costes de financiación más elevados, lo que aumentará aún más la deuda pública.

Japón también se enfrenta a enormes retos relacionados con la disminución de la población y la mano de obra.

Es demasiado pronto para saber si Takaichi tiene las respuestas a estos retos. Pero ahora tiene el poder, la autoridad y la libertad para llevar a cabo con valentía su agenda política. Ahora tendrá que ofrecer el tipo de cambio que espera el electorado.

The Conversation

Adam Simpson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La primera ministra japonesa arrasa en las elecciones. ¿Cumplirá con su agenda? – https://theconversation.com/la-primera-ministra-japonesa-arrasa-en-las-elecciones-cumplira-con-su-agenda-275454

What the troubling use of the term ‘ghettos’ reveals about Denmark’s attitude towards immigration

Source: The Conversation – UK – By Garbi Schmidt, Professor of Cultural Encounter Studies and a member of the inter-institutional research group on migration, Roskilde University

Few countries talk about “ghettos” the way Denmark does. For more than a decade, the term has shaped national debates about migration, integration and who truly belongs.

What began as a policy tool to identify struggling neighbourhoods has evolved into a social experiment in how to manage so-called “parallel societies”. These are predominantly migrant communities considered by politicians to be functioning separately from mainstream Danish life.

In 2010 the then government created a “ghetto list”. This list ranks public housing areas with more than 1,000 residents where unemployment levels and crime rates are higher than average. These areas are also ranked on income and education levels, along with whether more than half of the residents come from non‑western countries.

Over the years, these areas have become shorthand for failed integration. Danish politicians use the list as a roadmap for intervention: tearing down apartment blocks, forcing long-term tenants to relocate. The goal, they say, is to “mix” populations and prevent segregation.

While the government replaced the official term “ghettoområder” (ghetto areas) with “parallelsamfundsområder” (parallel-society areas) in 2021 to reduce stigma, the criteria and policies affecting these neighbourhoods have largely stayed the same.

The first ghetto

For anyone outside Denmark, this language of “the ghetto” or “parallel societies” can sound unsettling. In most European countries, the word still evokes a dark past. From medieval Jewish quarters, to the Nazi-era ghettos where Jews were confined before being deported to death camps – the word ghetto has such a complex history.

Modern housing estates were once a point of pride in the Danish welfare model – clean, affordable and surrounded by green space. So why use such a charged term to describe them?

As part of my research, I look at the historical development of the ghetto in Denmark and Danish culture, and how this has changed over the years.

Indeed, it was back in 1692 when the idea of the ghetto first emerged in Denmark. This was after police constable Claus Rasch proposed confining the city’s Jewish population – of which there were very few – to a designated district. In a long letter to King Christian V, he suggested that all Jews be moved to the Christianshavn area.

There, he argued, they could continue their businesses, but their daily lives should be closely regulated so they would not disturb their Christian neighbours or cause “a scandal”.

The Jewish quarter Rasch imagined strongly resembled the ghettos across Europe that had existed for more than 150 years. Such ghettos were established specifically to enforce a clear boundary between Christians and Jews. And their creation was driven by prejudice and fear.




Read more:
Think twice before copying Denmark’s asylum policies


The answer from the king was a firm no. But a little more than two centuries later, in 1908, Danish newspapers began writing about a ghetto in a squalid part of Copenhagen. This ghetto had, the press reported, been established by Russian Jews in the slum then existing in the streets just east of Kongens Have, in the inner city of the capital.

Black and white photo of people standing on the street.
A Jewish newspaper vendor in the last century’s Eastern European ghetto in Vognmagergade, Copenhagen.
Copenhagen Museum and Josefine Ørskov

Inhabitants of this ghetto included Jewish immigrants who had fled the Russian empire due to religious and political persecution, along with others who wanted to find jobs and a better life. Emigration to North America was the final goal. A life in the slums of Copenhagen was only seen as a stop on the way.

Danish newspapers wrote with a mix of curiosity and excitement about the new “exotic” residents, who looked different and spoke Yiddish and Russian. Though these articles didn’t encourage people to visit the ghetto for a Sunday outing.
Quite the opposite. The area was poor and considered to be full of people with bad morals. Crime, drunkenness and suspicious political ideas were all part of its reputation. In other words, the ghetto was seen as dangerous.

Building division

Today’s “ghetto” or parallel society policies are built on that same instinct: that certain groups must be managed or dispersed to preserve cohesion.

Officially, the Danish government says it wants to break down parallel societies and promote integration. But in practice, the strategy has meant displacement. Families who have lived in the same neighbourhoods for decades are being moved, sometimes against their will, to prevent “concentrations” of non-western residents.

View of Superkilen park
Mjølnerparken in Copenhagen, a public housing estate that for years appeared on Denmark’s official ‘ghetto list’. The area has since undergone extensive renovation and social interventions as part of state efforts to dismantle so-called ‘parallel societies’.
Shutterstock/simona flamigni, CC BY

In 2024, the European Court of Justice (ECJ) ruled that Denmark’s housing policy – used to reshape these districts – amounted to racial discrimination. And at the end of last year, the ECJ said the legislation may be unlawful.

As Britain’s Labour government looks to Denmark for inspiration on asylum and migration reform, it’s worth paying attention to this parallel story. Denmark’s housing and asylum systems are two sides of the same coin: both built on the idea that tighter control creates cohesion.

But the Danish experience suggests something different – that in trying to dismantle “parallel societies”, the country may be building new divisions of its own.


This article was commissioned as part of a partnership between
Videnskab.dk and The Conversation. You can read the article in Danish here.

The Conversation

Garbi Schmidt has received funding from the Carlsberg Research Foundation

ref. What the troubling use of the term ‘ghettos’ reveals about Denmark’s attitude towards immigration – https://theconversation.com/what-the-troubling-use-of-the-term-ghettos-reveals-about-denmarks-attitude-towards-immigration-268581

Sudan’s latest peace plan: what’s in it and does it stand a chance?

Source: The Conversation – Africa (2) – By Samir Ramzy, Researcher, Helwan University

US president Donald Trump’s advisor on Arab and African Affairs, Massad Boulos, announced in February 2026 that Washington and three Middle East states – Saudi Arabia, Egypt and the United Arab Emirates (collectively known as the Quad) – were close to finalising a detailed initiative aimed at ending Sudan’s war. The plan resembled the roadmap shared by the Quad in September 2025.

According to Boulos, the proposal had received preliminary approval from the two warring parties in the civil war: Sudan’s Armed Forces and the paramilitary Rapid Support Forces (RSF).

Civil war erupted in the country in mid-April 2023 over disputes surrounding military reform and the future configuration of Sudan’s political system. Since then, more than 14 million Sudanese have been displaced inside and outside the country. Tens of thousands have been killed and more than half of the population – around 21 million people – are facing acute hunger.

Meanwhile, the battlefield has produced a de facto territorial split. The army and its allies remain entrenched in eastern, northern and central Sudan, including the capital, Khartoum. The RSF controls much of western Sudan, including all Darfur states.

Active fighting is now largely concentrated in Kordofan, which lies between the two zones of control. The region represents 20% of Sudan’s territory, extends over roughly 390,000 square kilometres and has a population of around 8 million.

Based on my research on Sudan’s political and conflict dynamics, I argue that the prospects for the Quad-led initiative remain limited in the short term, even if it could, over time, help pave the way for a ceasefire.

Continued military escalation, deep mistrust between the Sudanese army and the paramilitary forces, and the army’s refusal to legitimise the RSF undermine prospects for de-escalation.

Additionally, regional and international actors have yet to generate sufficient pressure for peace. Competing regional interests and continued external support for the warring parties reduce incentives for compromise. As a result, the most realistic outcome for now is a temporary humanitarian pause rather than a lasting political settlement.

The obstacles

The latest Quad framework has five main parts:

  • an immediate ceasefire

  • unhindered humanitarian access

  • civilian protection

  • the launch of a political process leading to civilian governance

  • a reconstruction pathway supported by a pledged US$1.5 billion.

Media leaks suggest the proposal includes coordinated withdrawals by Sudanese warring parties from major cities.

Under the proposal, the RSF would pull back from key positions in South Kordofan and around El-Obeid, the closest RSF-controlled area to Khartoum. Army units in the capital would, meanwhile, be replaced by local police as part of efforts to prepare urban centres for civilian governance.

A UN-led mechanism would monitor the ceasefire and secure humanitarian corridors.

Despite the seriousness of this proposal, developments on the ground indicate that neither side is ready to de-escalate. The biggest obstacles continue to be:

1. The army’s refusal to legitimise the RSF

Within hours of the initiative’s announcement, army commander Abdel Fattah al-Burhan publicly reiterated that he would not accept any political or military role for the RSF.

This stance aligns with reports that senior army figures objected to key provisions of the Quad proposal, particularly those allowing the RSF to retain local governance structures in areas under its control to facilitate aid delivery.

For the army, recognising such arrangements would amount to legitimising the RSF as a political actor.

2. The army’s broader insistence that it alone should oversee any reform of Sudan’s military institutions

This is the very issue that triggered the war in 2023.

3. Escalation on the battlefield

Neither side appears to be preparing for withdrawals. On the contrary, recent weeks have seen escalating clashes and the opening of new fronts.

For instance, the Sudan People’s Liberation Movement–North, an RSF ally, has launched new attacks against army forces in Blue Nile state.

At the same time, the army has succeeded in lifting sieges on key towns in South Kordofan that had been encircled by the RSF for nearly two years. This increasingly complex military map makes agreement on withdrawal zones exceptionally difficult.

4. Deep mistrust between the warring parties

This mistrust derailed previous efforts. In May 2023, the US-Saudi mediated Jeddah agreement collapsed after both sides reneged on commitments to withdraw from civilian areas.

5. External actors are not yet incentivising peace

Regional and international dynamics remain a major obstacle. This includes some of the Quad’s members, who publicly endorse a ceasefire even as battlefield realities suggest otherwise. These actors have repeatedly denied accusations of providing military support to one side or the other.

As long as both Sudanese warring parties retain access to regional backing, there is little incentive to halt the fighting. Continued war allows them to compete over territory and extract resources while sidelining any meaningful civilian political alternative.

Chances of breakthrough

A breakthrough is possible. But it won’t happen quickly. A meaningful shift would require stronger international pressure.

Washington appears to be moving gradually in this direction as part of a broader effort to consolidate western influence in Sudan while curbing rival regional and global actors. This is happening most notably amid concerns over Russia’s reported interest in establishing a naval facility in Port Sudan.

A pillar of this approach is drying up the drivers of war, especially arms flows. In December 2025, the US Congress passed legislation expanding American intelligence engagement in Sudan to monitor and expose external actors fuelling the conflict. The language of the bill suggests that all suppliers are potential targets.

In this context, media leaks about external involvement in Sudan can be seen as a form of political pressure on arms suppliers. This places current providers in a difficult position: either align with Washington’s framework or risk confrontation with it.

Regional actors may gradually follow suit if Washington demonstrates sustained resolve. Egypt, in particular, could pivot towards a ceasefire as the conflict edges closer to Blue Nile state near Ethiopia’s Grand Renaissance Dam, a core national security concern for Cairo.

These dynamics could eventually restrict external military support to both Sudanese parties, narrowing their options and increasing the geopolitical cost of continued war. In this context, maintaining current suppliers of Russian, Chinese and Iranian weapons could provoke countermeasures by Washington and its allies, a costly gamble for both sides.

Over time, this may push the army and the RSF towards negotiations, at least to secure a humanitarian ceasefire.

The Conversation

Samir Ramzy does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Sudan’s latest peace plan: what’s in it and does it stand a chance? – https://theconversation.com/sudans-latest-peace-plan-whats-in-it-and-does-it-stand-a-chance-275456

Four symbolic moments in Bad Bunny’s Super Bowl halftime show

Source: The Conversation – UK – By Natalia Rodríguez Vicente, Lecturer in Translation & Interpreting Studies, University of Essex

The Super Bowl halftime show is one of the most watched cultural events in the US. Every year, tens of millions of viewers tune in, many of them less for the sport than for the spectacle. That reach makes halftime a rare moment in which ideas about national identity and belonging are staged for a global audience.

At the 2026 Super Bowl in Santa Clara, Puerto Rican artist Bad Bunny delivered a halftime performance almost entirely in Spanish and packed with carefully staged symbolism. To understand what the show was communicating, it helps to look closely at four key moments.

1. Sugar cane fields

The show opened in a landscape of sugar cane fields and performers dressed as jíbaros (rural farmers) wearing traditional pava hats. These elements nod to the island’s agricultural roots and carry deep historical and cultural weight, as sugar cane points directly to the plantation economy, first under Spanish colonial rule and later reorganised under US governance.

2. Ricky Martin and Lo Que Le Pasó a Hawái

Ricky Martin is a Puerto Rican singer best known internationally for hits like Livin’ la Vida Loca. Instead of performing one of his global anthems, he sang an excerpt from Bad Bunny’s song Lo Que Le Pasó a Hawái, which frames Hawaii as a cautionary tale for Puerto Rico, warning against the consequences of over-tourism and gentrification:

Quieren quitarme el río
Y también la playa.
Quieren el barrio mío
Y que abuelita se vaya.

No, no suelte’ la bandera
ni olvide’ el lelolai.
Que no quiero que hagan contigo
lo que le pasó a Hawái.

They want to take my river,
and want the beach as well.
They want my neighbourhood,
and want Grandma gone.

No, don’t let go of the flag,
and don’t forget the lelolai.
As I don’t want them to do to you
what they did to Hawaiʻi.

The lyrics trace loss as a gradual process that begins with land and natural resources (“the river” and “the beach”), then moves inward to community space (“my neighbourhood”), family continuity (“grandma”), and cultural memory itself (“lelolai”, a traditional refrain), urging listeners not to “let go of the flag”, as a symbol of identity.

3. Electricity poles sparking

The staging of jíbaros climbing sparking electricity poles, suggesting overload and failure, during El Apagón, Bad Bunny’s protest song about chronic power outages on the island, can be read as a visual reference to Puerto Rico’s fragile power grid following Hurricane Maria.

According to the latest data from the US Energy Information Administration, Puerto Rico experienced an average of around 27 hours of power outages per year between 2021 and 2024. By contrast, customers in the mainland US typically had about two hours of outages per year. The poles thus functioned as signs of uneven material conditions.

4. A continental roll call after God Bless America

The performance closed with Bad Bunny saying: “God Bless America” followed by a roll call of countries across South, Central and North America, as well as parts of the Caribbean. The sequence challenged a familiar assumption about who counts as “America”. In everyday US English, America is often used as shorthand for the United States as in Donald Trump’s slogan “Make America Great Again.” Across much of Latin America, América refers to the continent.

Why the symbolism matters

These four moments form one narrative: the sugar cane fields root the performance in Puerto Rico’s colonial history. Ricky Martin’s lyrics name the risk of cultural erasure. The electricity poles tie questions of identity to material inequality. Finally, the roll call after God Bless America expands the frame outward, celebrating the continent as a shared, plural space.

The show has provoked strong reactions, including Donald Trump dismissing it as “absolutely terrible, one of the worst, ever”.

On the biggest stage in US popular culture, the performance pushed Latin visibility at the highest mainstream level. Against the scale of the spectacle, and the controversy it provoked, a message glowed quietly in the background: “The only thing more powerful than hate is love.”


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The Conversation

Natalia Rodríguez Vicente does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Four symbolic moments in Bad Bunny’s Super Bowl halftime show – https://theconversation.com/four-symbolic-moments-in-bad-bunnys-super-bowl-halftime-show-275527

El norovirus que ha obligado a posponer un partido de los Juegos Olímpicos de Invierno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

MikeDotta/Shutterstock

El 5 de febrero, el Comité Olímpico Internacional, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026 y la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo decidieron posponer el partido que enfrentaba a Finlandia y Canadá, actual campeón olímpico, en la competición olímpica de hockey sobre hielo femenino.

La decisión fue tomada tras detectar varios casos de norovirus. Catorce integrantes del equipo finlandés, incluyendo jugadoras y personal técnico, resultaron infectadas o tuvieron que ser aisladas. Simultáneamente, apareció un caso positivo en el equipo de hockey sobre hielo femenino de Suiza, lo que obligó a la jugadora afectada a aislarse en una habitación individual y al resto del grupo a extremar las precauciones, llegando incluso a no estar presentes en el desfile de la ceremonia de apertura.

A pesar de la alarma inicial, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha intentado calmar los ánimos y ha declarado que de momento no hay un brote generalizado, sino casos aislados y contenidos en delegaciones específicas.

Un protocolo de respuesta rápida

Para contener un posible brote de norovirus en los Juegos de Milano Cortina 2026 y evitar que afecte a más disciplinas, el Comité Olímpico Internacional (COI) y las delegaciones nacionales han implementado un protocolo de respuesta rápida.

Éste incluye el aislamiento de los deportistas con síntomas, posponer partidos si fuera necesario para permitir que el periodo de incubación y contagio pase sin afectar la integridad de la competición y establecer un sistema de vigilancia activa para cualquier persona que haya compartido transporte o vestuarios con los casos positivos. También se han intensificado las labores de desinfección en la Milano Rho Ice Hockey Arena y en las zonas comunes de las seis Villas Olímpicas, además de instalar puntos adicionales de lavado de manos, reforzar las inspecciones de seguridad alimentaria y evitar el autoservicio en el catering.

La principal causa de gastroenteritis aguda en el mundo

El norovirus es un virus de ARN monocatenario perteneciente a la familia Caliciviridae, y es la principal causa de gastroenteritis aguda (GEA) en el mundo, provocando cerca de 685 millones de casos al año. Globalmente, se estima que ocurren 1,5 millones de muertes por GEA, de las cuales entre 136 000 y 278 000 son debidas al norovirus.

Fue identificado por primera vez en 1968 durante un brote de gastroenteritis aguda en Norwalk (Ohio, EE. UU.), donde se aisló de las heces de pacientes afectados. Por esta circunstancia, en primera instancia recibió el nombre de “virus de Norwalk”.

En la actualidad, se conocen 10 genogrupos y 49 genotipos. La clasificación en genogrupos y genotipos está basada en la diversidad de aminoácidos en dos proteínas, VP1 y ORF1. Las infecciones humanas se deben predominantemente a los genogrupos GI, GII y GIV, siendo el genogrupo GII la causa más común de gastroenteritis.

Mueren más niños y ancianos

Los niños, ancianos y personas inmunocomprometidas son especialmente susceptibles a desarrollar cuadros graves. En países de bajos ingresos, la mortalidad es común en niños debido a la deshidratación. Por el contrario, en países desarrollados, las muertes ocurren principalmente en ancianos.

El norovirus es muy contagioso y se propaga con mucha facilidad y rapidez a través de personas enfermas y alimentos, agua y superficies contaminadas. La infección causa náuseas, dolor abdominal y vómitos y diarrea graves y repentinos.

Por lo general, las personas empiezan a tener síntomas entre 12 y 48 horas después de haber estado expuestas al norovirus. Aunque dichos síntomas suelen durar entre 24 y 48 horas, la debilidad posterior puede afectar seriamente el rendimiento de un atleta de élite.

El norovirus es ampliamente reconocido por su capacidad de provocar brotes rápidos y masivos en lugares cerrados o semicerrados, donde la alta concentración de personas y la convivencia estrecha facilitan la transmisión. Es el caso de hospitales, residencias de ancianos, guarderías, escuelas y, en especial, en cruceros. Y desde luego, una villa olímpica también puede ser un escenario perfecto para que se produzca un brote.

Ya pasó en el Campeonato Mundial de Atletismo de Londres 2017

El brote de norovirus ocurrido durante el Campeonato Mundial de Atletismo de Londres 2017 fue uno de los incidentes sanitarios más mediáticos en la historia reciente del deporte, generando una controversia significativa sobre las medidas de cuarentena. Afectó al rendimiento de varios atletas de élite, como el velocista de Botsuana Isaac Makwala, uno de los favoritos para las medallas en los 200 y 400 metros lisos.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 también hubo un brote de norovirus, con 261 casos totales confirmados.

El norovirus representa una amenaza para la industria turística porque tiene un impacto desproporcionado debido a la alta visibilidad mediática. Por esa razón, la prevención y el manejo de brotes de gastroenteritis aguda en cruceros siguen estándares y planes de higiene acordados internacionalmente. Entre otras medidas, se realiza un cribado previo al embarque, existe un protocolo de vigilancia una vez a bordo y se aisla a las personas infectadas. La aplicación de medidas de higiene ambiental y la educación de la tripulación y los pasajeros sobre el lavado de manos y la notificación de síntomas también son esenciales. En caso de brote, se cierran los restaurantes de autoservicio.

En el año 2025 fueron confirmados al menos 17 brotes en cruceros.

Sin medicamentos específicos

No hay medicamentos específicos para tratar las infecciones por norovirus. En la mayoría de los casos los síntomas desaparecen por sí solos después de unos días. Sin embargo, es importante mantenerse hidratado para prevenir la deshidratación severa y guardar reposo.

Los casos más graves pueden requerir tratamiento médico para prevenir la deshidratación, especialmente en niños pequeños, ancianos y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El norovirus que ha obligado a posponer un partido de los Juegos Olímpicos de Invierno – https://theconversation.com/el-norovirus-que-ha-obligado-a-posponer-un-partido-de-los-juegos-olimpicos-de-invierno-275467

¿Nacemos sabiendo lo que es la belleza… o lo aprendemos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Félix Vico Prieto, Profesor Educación Musical, Universidad de Jaén, Universidad de Jaén

_Venus del espejo_ de Velázquez, uno de los ejemplos sobre los que se estudia la composición áurea en el arte. National Gallery/Wikimedia Commons

Desde hace siglos, artistas, arquitectos y científicos han sentido una fascinación especial por un número: 1,618…. Es la famosa proporción áurea, una relación matemática que aparece en templos griegos, las pinturas de Mondrian, conchas de nautilus, plantas, galaxias y hasta en las proporciones del cuerpo humano.

Con semejante currículum, no es extraño que se haya ganado la fama de ser el número de la “belleza universal”. Tanto es así, que si ponemos dos figuras con distintas proporciones delante de una persona, esta tenderá a seleccionar como más armoniosa la que respeta la proporción áurea.

Pero ¿realmente percibimos su belleza de manera instintiva? ¿O depende de nuestra formación y experiencia? En un estudio que realizamos en la Universidad de Jaén nos propusimos responder a estas preguntas comparando algo tan cotidiano como dos tipos de mirada: la de quienes han recibido formación artística y la de quienes no.

La belleza bajo la lupa (y el microscopio) de la ciencia

La fascinación por esta proporción no es nueva. Ya en el Renacimiento, el matemático Luca Pacioli la describía como “de divina proportione” y explicaba, en un famoso escrito del mismo nombre, su presencia en numerosas obras de arte y formas naturales. Desde entonces, no han faltado intentos por encontrar en ella una base biológica de la percepción estética, algo así como si nuestro cerebro llevara incorporado un detector interno de proporciones armoniosas.

Fotografía en la que se ha sobreimpreso la cuadrícula de composición según la proporción áurea: la torre sur del puente Golden Gate se encuentra exactamente en la línea áurea vertical derecha y la calzada en la línea áurea horizontal inferior.
Imagen de Brocken Inaglory con cuadrícula de Friederike Wiegand., CC BY

A lo largo de los siglos XIX y XX, varios estudios trataron de comprobar esta hipótesis de manera experimental. Algunos de ellos sugerían que existe una preferencia por rectángulos cercanos a la proporción áurea, pero otros trabajos cuestionaron estos resultados mostrando que la supuesta preferencia no era tan consistente como se creía.

Y claro, a la luz de esos hallazgos, surgía una pregunta tan necesaria como incómoda: si la proporción áurea se presenta como una forma de belleza universal, ¿por qué no la prefiere todo el mundo?

Cuando la belleza no salta a la vista

En un estudio previo ya habíamos detectado algo curioso.

Las personas sin formación artística preferían obras de arte basadas en la proporción áurea frente a composiciones basadas en proporciones muy extremas (por ejemplo, 1/6, una proporción que difícilmente pasaría el filtro estético de Instagram). Curiosamente, esa preferencia desaparecía cuando la comparación se hacía con una proporción más equilibrada (por ejemplo, ½, una proporción clásica, simétrica y que produce serenidad según algunos ascetas… e instagramers).

El resultado despertó una sospecha razonable: tal vez esas personas no estaban eligiendo la proporción áurea persuadidas por una armonía matemática que ellas mismas desconocían, sino simplemente porque la proporción más extrema les resultaba poco agradable.

Para testar esta hipótesis, planteamos la investigación comparando dos grupos: estudiantes de Psicología, sin formación artística específica (grupo “Naïve”) y estudiantes de Bellas Artes, con entrenamiento y experiencia artística (grupo “Cuasi-experto”). La pregunta que nos hacíamos era sencilla y directa: ¿la educación artística aumenta la sensibilidad hacia cierto tipo de armonía visual?

Veamos qué sucedió en “el combate por la belleza”.

Áurea vs. extrema

En un primer experimento, a los participantes se les presentaban, durante apenas un segundo y medio, dos versiones de un mismo cuadro inspirado en Mondrian: uno ajustado a la proporción áurea y otro basado en una proporción extrema (1/6). La tarea era muy sencilla: solo tenían que elegir cuál les parecía más bello.

Los resultados no dejaron lugar a dudas. Ambos grupos prefirieron los inspirados en la proporción áurea, aunque los estudiantes de Bellas Artes (como si les fuese su prestigio en ello) lo hicieron con mucha más convicción. Esto indicaba que esta relación clásica parecía funcionar como un criterio estético básico, incluso para personas sin formación artística.

Pero claro, los resultados no resolvían la cuestión clave: ¿preferimos la proporción áurea por sí misma o solo porque la alternativa es poco atractiva? Para abordar este punto, diseñamos otro experimento. El segundo asalto del combate prometía ser más revelador.

Un duelo más equilibrado

Esta vez, la proporción áurea se enfrentaba a un rival más digno: la proporción ½. Tradicionalmente ambas armónicas se consideran armónicas, así que la comparación permitiría evaluar si la supuesta superioridad estética de la proporción áurea se sostenía en condiciones más ajustadas.

Cada columna corresponde a un grupo de pinturas adaptadas de Mondrian utilizadas en los experimentos 1 y 2. Las filas corresponden a diferentes disposiciones geométricas: proporción áurea (GR), media proporción (1/2) y sexta proporción (1/6).
Cada columna corresponde a un grupo de pinturas adaptadas de Mondrian utilizadas en los experimentos 1 y 2. Las filas corresponden a diferentes disposiciones geométricas: proporción áurea (GR), media proporción (½) y sexta proporción (1/6).
A. Félix Vico-Prieto, Ángel Cagigas, Juan M. Rosas y José E. Callejas-Aguilera, CC BY

Fue aquí donde apareció la diferencia clave, el golpe maestro. Las personas sin formación artística no mostraron una preferencia clara entre ambas. Sin embargo, y de nuevo haciendo una broma pugilística, los estudiantes de Bellas Artes no dieron su brazo a torcer y se inclinaron de forma significativa por la proporción áurea. Para ellos, no solo destacaba frente a proporciones extremas, sino que superaba incluso a otras proporciones que también consideramos equilibradas y armoniosas.

Más allá de las matemáticas: la experiencia de la belleza

Esto nos permite asomarnos a un territorio fascinante: el de la experiencia real de la belleza. Casi por knock out, los resultados nos llevan a recordar algo fundamental: la percepción de la belleza no se reduce a aplicar una fórmula matemática.

Sin duda alguna, la proporción áurea ejerce un atractivo universal. Podemos inferir que quizá existe cierta predisposición natural hacia ella, ya que incluso personas sin ningún tipo de formación artística suelen preferirla.

Sin embargo, cuando observamos a quienes han dedicado años a mirar, analizar y crear imágenes, la historia parece cambiar. Para los estudiantes de Bellas Artes, la proporción áurea adquiere un matiz distinto. Ellos no solo se inclinan por ella con mayor claridad. Además, su mirada entrenada les permite detectar diferencias sutiles que para otros pasan desapercibidas. No es que vean “más bonito”, sino que ven de otra manera.

Todo esto invita a pensar que la percepción de belleza no es únicamente un fenómeno biológico o instintivo. Con seguridad debe existir una mirada natural hacia ella, sí, pero la educación y la experiencia parecen jugar un papel decisivo en cómo percibimos y valoramos lo que vemos.

El estudio, por supuesto, deja preguntas abiertas: ¿las personas con mayor sensibilidad estética nacen así o es precisamente esa sensibilidad la que se construye a través del aprendizaje? Posiblemente no se trate solo de una cuestión de educación, sino que quienes tienen esa sensibilidad innata orienten sus intereses y formación hacia el arte. No obstante, también es probable que predisposición y educación dialoguen, se influyan y se potencien.

Lo que este trabajo pone sobre la mesa es que la percepción de la belleza quizá no sea algo universal, sino una experiencia en constante construcción que reside en la manera en la que hemos aprendido a mirar.


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The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Nacemos sabiendo lo que es la belleza… o lo aprendemos? – https://theconversation.com/nacemos-sabiendo-lo-que-es-la-belleza-o-lo-aprendemos-273153

¿Exámenes en primaria? Todo depende de cómo, cuándo y para qué

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Matxalen Belausteguigoitia Arrien, Profesora docente investigadora especializada en Dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje, así como en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y formación online, Universidad de Deusto

Anastasia Shuraeva/Pexels, CC BY

Sara tiene 8 años y, aunque no está enferma, lleva dos días entrando al colegio con “dolor de tripa”. Su tutora conoce el motivo: el examen del viernes. Historias como la de Sara explican por qué los exámenes en educación primaria se convierten en debate: para muchas familias y docentes, el concepto sigue ligado al juicio, el estrés y las posibles etiquetas.

Esta disyuntiva entre rigor académico y bienestar emocional desplaza el debate hacia “exámenes sí o no” y oculta lo realmente relevante. El impacto de una prueba no depende del formato, sino de su finalidad, del contexto y la temporalidad en que se aplica, y de cómo se comunican los resultados, además de sus consecuencias. La cuestión central es: ¿qué evidencias de aprendizaje necesitamos en cada etapa del desarrollo, cómo las recogemos y con qué finalidad las utilizamos?

Evidencias para orientar

Desde esta perspectiva, evaluar no es verificar resultados en un momento puntual, sino acompañar el proceso de aprendizaje para saber cómo orientar la enseñanza. La evaluación solo es útil si las evidencias recogidas sirven para intervenir a tiempo y ofrecen oportunidades reales de mejora.

La investigación indica que cuando se prioriza esta función reguladora de una prueba, de manera que permita ajustar el proceso de enseñanza mientras ocurre, el estudiante comprende mejor sus propios mecanismos de aprendizaje y alcanza un conocimiento transferible y profundo.




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Evaluar, no calificar

Deberíamos distinguir entre la evaluación, entendida como la búsqueda e interpretación de evidencias, de la calificación, que no deja de ser un acto administrativo. Gran parte del estrés, la desmotivación y ese estudio superficial que vemos en los exámenes nacen, precisamente, de utilizarlos para comparar y etiquetar.

Si el examen se convierte en una “sentencia”, el alumno deja de mirar lo que aprende para mirar solo su nota. En cambio, cuando se aplica con fines diagnósticos o formativos, y se desvincula de consecuencias sancionadoras (malas notas), pueden contribuir al rendimiento académico y la autorregulación. Es lo que el experto Dylan William denomina evaluación formativa, un escenario donde enseñar y evaluar son, sencillamente, dos caras de la misma moneda.

Recuperación activa: la importancia del examen

El examen, entonces, no es el problema. Precisamente es la herramienta que nos hace trabajar la “recuperación activa” (recordar sin apoyos), un mecanismo necesario para consolidar la memoria a largo plazo. De hecho, así lo demuestran diferentes estudios: los alumnos que realizan tareas de recuerdo retienen mejor la información que aquellos que se limitan a releer, incluso cuando su desempeño inmediato es inferior. Un ejemplo es la práctica y repetición espaciada en el tiempo de contenidos del código de circulación utilizando test de autocorrección inmediata.

Sin embargo, los metaanálisis más recientes subrayan que estos efectos no son automáticos, sino que dependen de factores como la frecuencia, el tipo de tarea y, especialmente, las emociones asociadas a su aplicación. Esto indica que el uso del examen como herramienta de aprendizaje requiere un diseño cuidadoso y una implementación sensible al contexto.

Experiencia emocional

Como muestra el caso de Sara, la evaluación en primaria es una experiencia profundamente emocional. En estas edades, con un sistema neurocognitivo aún en desarrollo, la ansiedad aparece cuando el examen se vive como un evento impredecible o una sentencia. Sin embargo, este estrés no es una consecuencia inevitable de evaluar, sino del diseño de la prueba.

La evidencia científica determina que si las evaluaciones son frecuentes, de baja presión calificativa y con una devolución inmediata del profesor, no solo reducen el cortisol sino que activan la participación.

Retroalimentación imprescindible

A partir de esta evidencia, resulta esencial destacar el valor de la retroalimentación como componente clave de una evaluación eficaz. Retroalimentación entendida como la información que ayuda a reducir la distancia entre el estado actual y el deseado. Aunque los estudios de síntesis confirman su impacto positivo, también advierten que, para ser eficaz, debe ser clara, específica y orientada a la mejora, ajustándose al momento y nivel cognitivo del alumno.

Este planteamiento se extiende a la capacidad del alumnado para interpretar y aplicar la retroalimentación recibida: una capacidad que debemos ayudarles a desarrollar.




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Enseñar a usar esa retroalimentación

En primaria, al ser la autorregulación una capacidad en desarrollo, su enseñanza debe ser progresiva y explícita. Asimismo, para que las prácticas de autoevaluación y coevaluación –que han demostrado efectos positivos sobre el rendimiento académico y el desarrollo de la autorregulación– sean efectivas en edades tempranas, deben introducirse de forma gradual y adaptadas al contexto, con orientaciones claras, acompañamiento sistemático y espacios estructurados de reflexión.

Finalmente, ningún modelo evaluativo puede ser eficaz sin respetar el ritmo madurativo del niño. Pretender que un mismo formato de examen sirva para todo el alumnado carece de sentido pedagógico, pues ignora las diferencias individuales en autorregulación, lectura o expresión escrita.

Por eso es necesario ofrecer múltiples formas de demostrar lo aprendido a los alumnos es lo que permite asegurar la equidad sin rebajar la exigencia.

Diseñar un examen

Para que las pruebas de evaluación sirvan como herramientas para el aprendizaje, debería responder a estas preguntas:

  • El propósito: ¿Qué decisión pedagógica o ajuste en la enseñanza/aprendizaje se tomará a partir de los resultados de esta prueba?

  • La utilidad de la información: ¿Qué información práctica se obtendrá para que el docente y el alumno puedan aplicarla?

  • Compromiso con la mejora: ¿Existe un plan y tiempo asignado para la reenseñanza, la práctica adicional o el reintento basado en los resultados?

  • Equidad y transparencia: ¿La prueba es justa y accesible (lenguaje, formato, apoyos), y los criterios de evaluación son claros y concretos, comprensibles por el alumnado?

  • Prioridad del aprendizaje: ¿El enfoque se centra en cómo la prueba guía el proceso de aprendizaje, haciendo que la calificación sea secundaria a la retroalimentación?

Un buen uso pedagógico del examen

En definitiva, la evidencia no avala posiciones a favor o en contra de los exámenes en primaria: su impacto depende de su función, diseño y frecuencia y, sobre todo, del uso pedagógico de la información que generan. Si una prueba no cambia lo que el docente hará la semana siguiente, no es evaluación para aprender: es clasificación.

Por ello, la cuestión debería ser: qué evidencias de aprendizaje se necesitan en cada etapa, cómo recogerlas y con qué finalidad para que la evaluación contribuya al desarrollo integral del alumnado.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Exámenes en primaria? Todo depende de cómo, cuándo y para qué – https://theconversation.com/examenes-en-primaria-todo-depende-de-como-cuando-y-para-que-274079

¿Qué piensa la generación Z de la imagen que proyecta la publicidad de las personas mayores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Fernández Blanco, Profesora Titular de Planificación Estratégica Publicitaria, Universidad Pontificia de Salamanca

Davor Geber/Shutterstock

Durante años, la publicidad ha venido mostrando una imagen limitada de las personas mayores. Abuelas ligadas al hogar o jubilados pasivos han sido figuras habituales en muchos anuncios.

Sin embargo, esta imagen no refleja la realidad social. Ahora, en el espacio público, el consumo y los medios, conviven varias generaciones. Y la publicidad no puede permanecer ajena a este cambio.

Porque la publicidad no solo vende productos. También transmite valores y modelos sociales. Por eso puede influir en cómo entendemos la vejez y en el lugar que damos a las personas mayores.

¿Cómo perciben los jóvenes esta representación? ¿Rechazan a las personas mayores en la publicidad o rechazan la forma en que se las muestra?

Silver y Z: dos generaciones clave para las marcas

La generación Silver la conforman aquellos miembros de la generación del baby boom (1946-1964) que, se dice, están viviendo una segunda juventud por su mejor calidad de vida frente a la que tuvieron generaciones anteriores en ese mismo periodo vital. El aumento de la esperanza de vida y unas pensiones suficientes hacen que su número crezca y su papel económico sea cada vez mayor. Este grupo concentra una parte relevante del consumo y protagoniza lo que se conoce como economía silver.




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Por su parte, la generación Z agrupa a las personas nacidas entre finales de la década de 1990 y principios de los 2000. Es un grupo con peso cultural, fuerte presencia digital y capacidad de influir en el consumo. Sus valores y actitudes interesan mucho a las marcas.

Ambas generaciones son estratégicas para el marketing. El crecimiento del consumo de los silver ha ido en aumento en los últimos cinco años, y los zeta tienen sus propias pautas de consumo. Sin embargo, no reciben el mismo trato en la publicidad. Las personas mayores aparecen menos y, cuando lo hacen, suelen ocupar roles simples o secundarios.

Este tratamiento refuerza prejuicios ligados a la edad. Reduce la vejez a estereotipos y limita su diversidad. Este fenómeno se conoce como edadismo.




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El objeto de nuestra investigación

Hemos analizado cómo perciben los jóvenes la presencia de personas mayores en la publicidad. Encuestamos a 200 estudiantes universitarios españoles para medir sus actitudes, percepciones y emociones ante anuncios protagonizados por personas mayores. También analizamos su valoración de campañas publicitarias emitidas en España.

Nuestro objetivo era saber si la generación Z rechaza la vejez o rechaza su mala representación en la publicidad. Con este enfoque pusimos el acento en la percepción: no analizamos únicamente qué dicen los anuncios sino también cómo los interpretan los jóvenes.

Una percepción mayoritariamente positiva

Los resultados muestran una percepción generalmente positiva. La vejez no genera rechazo entre los jóvenes. Más del 94 % reconoce el valor de la experiencia y el conocimiento de las personas mayores. Muchos destacan su papel social y su trayectoria vital. También valoran las relaciones sociales y afectivas en esta etapa de la vida y reconocen su capacidad para disfrutar del ocio y del tiempo libre.

Estos datos cuestionan la idea de un conflicto generacional. Para la generación Z, la vejez no es un problema en sí misma.

Estereotipos que aún persisten

Esta valoración positiva convive con algunos prejuicios. Muchos jóvenes creen que las personas mayores dominan peor la tecnología. También dudan de su influencia como prescriptores publicitarios.

Que estas ideas sigan presentes en el imaginario juvenil genera una percepción ambivalente. Se valora a las personas mayores, pero se las sitúa en ciertos límites simbólicos. No hay rechazo a la vejez sino una visión parcial de ella.

La diversidad de edades suma

La diversidad generacional es uno de los aspectos mejor valorados. Los jóvenes aprecian que la publicidad muestre distintas edades. Más del 85 % cree que esta diversidad refleja mejor la realidad social. También considera que mejora la comunicación de las marcas.

Además, la edad no actúa como barrera. Más del 70 % afirma que consumiría marcas que promueven vínculos entre generaciones. Para la generación Z, la presencia de personas mayores puede humanizar los mensajes y aumentar la credibilidad del anuncio.

Qué tipo de anuncios funcionan mejor

No todas las campañas generan la misma respuesta. El enfoque narrativo marca la diferencia. Los jóvenes valoran mejor los anuncios con historias emocionales y también aquellos que muestran relaciones entre generaciones.

Las campañas que rompen estereotipos conectan más. Generan empatía y mejor recuerdo de marca. En cambio, los mensajes basados en clichés funcionan peor. La caricatura crea distancia y reduce la identificación.

Los jóvenes no rechazan a las personas mayores. Rechazan las representaciones poco creíbles.




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Los jóvenes detectan fácilmente la autenticidad, un factor clave para la generación Z. Los anuncios creíbles generan emociones positivas y favorecen la empatía. Cuando la emoción parece forzada, el rechazo aumenta. El problema no es la edad del protagonista si no la falta de coherencia del relato.

La responsabilidad de la publicidad

La publicidad construye imaginarios sociales. Decide quién aparece y cómo aparece.
Sus imágenes influyen en cómo se entiende la vida, incluida la vejez, y en el lugar que ocupan las personas mayores en la sociedad.

La publicidad puede reforzar el edadismo, pero también puede cuestionarlo. Representar bien la vejez no implica idealizarla. Implica mostrar su pluralidad real. Los resultados muestran apertura a una representación más realista: los jóvenes valoran la autenticidad y la diversidad.




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Una representación diversa de la generación Silver puede reforzar la confianza en las marcas y la empatía entre generaciones. En una sociedad que envejece, la publicidad tiene una responsabilidad clara. Cómo muestra la vejez influye en cómo la entendemos hoy y en cómo la imaginamos mañana.

The Conversation

Esta investigación ha sido premiada con la Mejor Comunicación en el VII Congreso Internacional de Silver Economy (Zamora, noviembre 2025). https://www.congresosilvereconomy.es/es

Pedro Luis García Linarez y Sandra Lizzeth Hernández Zelaya no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Qué piensa la generación Z de la imagen que proyecta la publicidad de las personas mayores? – https://theconversation.com/que-piensa-la-generacion-z-de-la-imagen-que-proyecta-la-publicidad-de-las-personas-mayores-271188

A las marismas de Doñana podrían quedarles 60 años de vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emilio Ramírez Juidías, Tenured Lecturer at University of Seville (Spain). Founding member of the knowledge-based company RS3 Remote Sensing S.L.., Universidad de Sevilla

Caballos pastando en las marismas de Doñana. Right Perspective Images/Shutterstock

Las marismas de Doñana constituyen uno de los ecosistemas más valiosos de Europa. Situadas en el suroeste de la península ibérica, actúan como refugio para cientos de especies de aves migratorias, regulan el ciclo natural del agua y desempeñan un papel clave en el equilibrio ecológico del territorio. Sin embargo, este paisaje emblemático se encuentra hoy en una situación crítica.

Un humedal único que se está secando

Los datos científicos más recientes indican que Doñana está perdiendo agua a un ritmo constante y preocupante. Si esta tendencia continúa, las marismas podrían desaparecer en torno a 60 años, transformándose en un territorio seco e incapaz de cumplir las funciones ecológicas que lo han caracterizado durante siglos. Esta previsión no es alarmismo: es el resultado de un análisis riguroso basado en observaciones satelitales y modelos científicos.

Imágenes del proyecto Aplicación del tratamiento digital de imágenes para el monitoreo de recursos hídricos en línea con la Agenda 2030.
Emilio Ramírez.

Lo que los satélites nos dicen

Durante décadas, el seguimiento de los humedales se ha basado principalmente en observaciones de campo. Hoy, la tecnología permite ir mucho más allá. Gracias a los satélites del programa europeo Copernicus, en particular Sentinel-2, es posible observar con gran detalle la presencia de agua superficial y su evolución en el tiempo.

A partir de estas imágenes, se ha desarrollado un índice espectral específico (WIMI, Water Inference Moisture Index o Índice de Humedad de Inferencia de Agua) que permite detectar con precisión las zonas inundadas y medir cómo varía el agua en la marisma año tras año.

Zona de marismas en el Parque Natural de Doñana, en 1999.
Wikimedia Commons., CC BY-NC-SA

El análisis de largas series temporales revela una tendencia clara: la superficie inundada disminuye progresivamente, incluso en años que no pueden considerarse excepcionalmente secos.

Este enfoque, apoyado además en técnicas de aprendizaje automático, permite identificar patrones que antes pasaban desapercibidos. La conclusión es inequívoca: Doñana se está secando de forma estructural, no puntual.

Las causas: menos lluvia y más presión humana

El deterioro de las marismas de Doñana responde a una combinación de factores naturales y humanos. El primero es el cambio climático. En el sur de la península ibérica, las precipitaciones han disminuido en las últimas décadas y, cuando llueve, lo hace de forma más irregular. Esto reduce la recarga natural tanto de las marismas como de los acuíferos que las alimentan.

A este problema se suma la sobreexplotación de las aguas subterráneas. El crecimiento de la agricultura intensiva en el entorno de Doñana ha incrementado la extracción de agua, muchas veces por encima de la capacidad de recuperación del sistema.

Aunque no siempre visible, esta pérdida de agua subterránea tiene un efecto directo sobre la marisma, que depende del equilibrio entre agua superficial y freática.

Imágenes Sentinel-2 L2A del índice WIMI (valores en mm/h): (a) 10 de marzo de 2016, (b) 24 de enero de 2017, (c) 17 de abril de 2018, (d) 15 de febrero de 2019, (e) 24 de mayo de 2020, (f) 3 de enero de 2021, (g) 15 de febrero de 2022, (h) 19 de diciembre de 2023 y (i) 9 de abril de 2024. La línea azul representa las marismas de Doñana.
Emilio Ramírez, a partir del VI Informe de Expertos en Cambio Climático (2021)

Por último, el aumento de las temperaturas incrementa la evaporación, lo que acelera la pérdida de agua y agravando aún más el desequilibrio hídrico.

Consecuencias ecológicas de un humedal herido

La pérdida progresiva de agua en las marismas de Doñana tiene consecuencias ecológicas profundas, acumulativas y, en muchos casos, irreversibles. Las lagunas temporales, que constituyen uno de los elementos clave del sistema marismeño, dependen de ciclos naturales de inundación y desecación para mantener su biodiversidad. Cuando estos ciclos se acortan o se interrumpen, muchas especies no logran completar sus fases reproductivas.

Anfibios, macroinvertebrados acuáticos y plantas hidrófilas ven reducido su hábitat disponible, lo que provoca una simplificación progresiva del ecosistema.

Las aves acuáticas y migratorias se encuentran entre los grupos más afectados. Doñana ha funcionado históricamente como un enclave estratégico en las rutas migratorias entre Europa y África, ofreciendo alimento y descanso en momentos críticos del año.

La reducción de la superficie inundada disminuye la disponibilidad de recursos tróficos y de refugio, lo que obliga a muchas especies a modificar sus rutas, concentrarse en zonas cada vez más limitadas o abandonar el humedal. Estas alteraciones no solo afectan a Doñana, sino que tienen repercusiones a escala continental.

Un regulador natural de sequías

Además, la desaparición de la marisma implica la pérdida de un regulador natural frente a eventos extremos. Un humedal sano amortigua inundaciones, almacena carbono y contribuye a la estabilidad climática local.

Por el contrario, la degradación del sistema reduce su capacidad para retener agua durante episodios de lluvias intensas y para liberarla de forma gradual en periodos secos, aumentando así la vulnerabilidad del territorio frente a sequías prolongadas y fenómenos meteorológicos extremos.

A estas consecuencias, se suma la degradación progresiva del suelo y de los procesos biogeoquímicos asociados al humedal. La pérdida de humedad favorece la oxidación de los sedimentos, altera la disponibilidad de nutrientes y puede incrementar la salinización del terreno, dificultando la regeneración natural del ecosistema, incluso, en escenarios futuros de recuperación hídrica. Este deterioro del sustrato compromete la resiliencia del sistema y reduce su capacidad de respuesta ante medidas de restauración.

En términos ecológicos, Doñana no se estaría “transformando”, sino colapsando como sistema funcional.

Aún estamos a tiempo de evitarlo

El horizonte de 60 años no es una fecha escrita en piedra. Es una advertencia basada en datos actuales que puede cambiar, si se toman decisiones valientes y urgentes. La misma tecnología que permite detectar el problema ofrece también una herramienta poderosa para evaluar soluciones y medir su eficacia en tiempo real.

Reducir la extracción de agua subterránea, restaurar el funcionamiento natural del acuífero, apostar por una agricultura verdaderamente sostenible y reforzar las políticas de adaptación al cambio climático son medidas imprescindibles. Pero también lo es asumir que Doñana no puede seguir soportando la presión actual.

Salvar sus marismas no es solo conservar un espacio natural emblemático: es decidir qué modelo de gestión del agua y del territorio queremos para el futuro. Los datos científicos ya han hablado.

Ahora, la respuesta debe ser política y social.

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Emilio Ramírez Juidías no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. A las marismas de Doñana podrían quedarles 60 años de vida – https://theconversation.com/a-las-marismas-de-donana-podrian-quedarles-60-anos-de-vida-272461

Por qué perdura la corrupción: vigilar y castigar no basta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Hortal, Visiting assistant professor, Wake Forest University; University of North Carolina – Greensboro

PeopleImages.com/Shutterstock

Los casos de corrupción se suceden con una regularidad casi previsible. Cambian los nombres, pero no la lógica que los sostiene. A menudo se presentan como simples episodios de avaricia o fallos éticos individuales. Sin embargo, esta explicación es incompleta si no tenemos en cuenta los contextos institucionales que facilitan estas conductas. La corrupción adopta múltiples formas, erosiona la confianza en las instituciones, influye en la desigualdad y obstaculiza el desarrollo social.

Durante mucho tiempo, la corrupción se ha explicado como un problema de control (modelo principal–agente). Los ciudadanos o el Estado delegan poder en funcionarios o políticos, que pueden aprovecharse de esa posición. La solución, según este enfoque, consiste en controlar y sancionar con mayor dureza.

Esta explicación no basta para entender por qué la corrupción persiste y se normaliza, incluso cuando no responde a necesidades económicas. El modelo asume decisiones racionales e ignora cómo influyen los sesgos, las normas sociales y el contexto institucional. Para entender y reducir la corrupción debemos también atender a lo que se ha venido a llamar la arquitectura de las decisiones: cómo se estructuran y diseñan los entornos e instituciones en los que las personas actúan.

Cómo el entorno moldea nuestras decisiones

La economía de la conducta muestra que nuestras decisiones están influidas por la complejidad del entorno, sesgos cognitivos y por limitaciones de atención y memoria. En muchas situaciones no decidimos tras un análisis cuidadoso, sino mediante atajos mentales propios de una racionalidad acotada. El entorno y la forma en que se presentan las opciones influyen de manera decisiva.

Desde esta perspectiva, las conductas corruptas no son solo inmorales y están relacionadas con la avaricia, sino que también pueden aparecer cuando los incentivos, las normas sociales y el diseño de los procedimientos las facilitan. Esto no significa que no haya responsabilidad moral o legal, sino que es importante reconocer que existen entornos que hacen que comportarse de forma indebida resulte más fácil, más tentador o incluso esperable.

Cuando la corrupción se vuelve normal

Muchos estudios muestran que tendemos a imitar lo que hacen los demás. Cuando la corrupción parece habitual, aumenta la disposición a aceptarla. Si “todo el mundo lo hace”, nadie quiere ser el tonto honesto que se queda fuera. Así se crea una trampa social que se reproduce y se normaliza.

Además, vigilar y castigar no siempre reduce la corrupción y, en algunos contextos, puede incluso incrementarla al transformar la decisión en un cálculo estratégico de riesgos. Cuando las personas saben que existen inspecciones o castigos, pueden dejar de evaluar la conducta en términos morales y pasar a hacerlo en términos de un juego probabilístico: “¿me descubrirán o no?”.

En la corrupción política, las respuestas habituales suelen fallar. Más castigo penal llega tarde, más leyes no resuelven el problema y apelar a la ética individual no basta si el sistema empuja en la dirección contraria. Por eso, las soluciones más prometedoras pasan por reducir la discrecionalidad, aumentar la trazabilidad y rediseñar los procesos de decisión para que la corrupción sea más difícil, más visible y más costosa.

Además, es crucial evitar que la corrupción se perciba como algo habitual, ya que, como hemos visto, cuando se ve como frecuente aumenta la probabilidad de que ocurra.

Cambiar el contexto para cambiar conductas

Para explicar por qué el contexto importa, el economista y politólogo estadounidense Herbert Simon recurrió a la imagen de una hormiga en la playa. Si miramos solo a la hormiga, no entendemos su comportamiento. Para comprenderlo, debemos observar la playa, los montículos de arena y los obstáculos que debe sortear. Del mismo modo, nuestras decisiones solo se entienden si atendemos al entorno en el que actuamos. Como diría Simon, nuestras decisiones se parecen a unas tijeras, cuyas hojas inseparables son nuestras capacidades y el entorno.

Como las reformas legales y los controles no han logrado reducir de forma sostenida la corrupción, resulta clave rediseñar los contextos de decisión. Esto incluye medidas organizativas –como la rotación de personal, la reducción de intermediarios o la limitación de interacciones discrecionales– y el uso de políticas públicas conductuales como nudges: pequeños cambios en los procedimientos que aumentan la transparencia, introducen fricciones al comportamiento corrupto y facilitan denunciar y actuar de forma honesta.

Algunos ejemplos ilustran este enfoque:

  • Argentina: los pagos vinculados a programas sociales y ayudas se han digitalizado mediante plataformas como Mercado Pago, reduciendo el uso de efectivo y aumentando la capacidad de seguimiento, lo que limita oportunidades de corrupción.

  • Chile: la plataforma ChileCompra estandarizó y transparentó la contratación pública, limitando la discrecionalidad administrativa.

  • Nigeria: estudios sobre contratación pública digital (e-procurement) muestran que estos sistemas reducen la discrecionalidad y el contacto directo entre funcionarios y proveedores, lo que dificulta prácticas corruptas.

No se trata de sustituir a las leyes, sino de reforzarlas modificando los contextos en los que se toman las decisiones. Si queremos dejar de sorprendernos ante cada nuevo escándalo, quizá convenga mirar menos a las “manzanas podridas” y más al cesto que las contiene: combatir la corrupción exige repensar el diseño de nuestras instituciones y los comportamientos que estas facilitan.

The Conversation

Alejandro Hortal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué perdura la corrupción: vigilar y castigar no basta – https://theconversation.com/por-que-perdura-la-corrupcion-vigilar-y-castigar-no-basta-273642