Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julio Díaz, Codirector de la Unidad de Referencia de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano. Profesor de Investigación. ISCIII, Instituto de Salud Carlos III

Ekrem sahin/Shutterstock

Los incendios forestales ocurridos en España en lo que va de 2025 han quemado más de 400 000 hectáreas, superando las 300 000 calcinadas en 2022. La superficie quemada este año supera la suma de lo quemado en los años 2019, 2020, 2021, 2023 y 2024.

Esta combustión de biomasa produce emisiones a la atmósfera de gran cantidad de partículas y gases. En el caso del dióxido de carbono (CO₂), las emisiones como consecuencia de los incendios de 2025 en España superan, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios forestales (EFFIS), las 13 megatoneladas y en toda Europa, las 20 megatoneladas. En España estas emisiones serían seis veces superiores a las emitidas como consecuencia de los incendios de 2022.

El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Solamente afecta a la salud humana en el marco del cambio climático, pero estrictamente no puede considerarse un contaminante atmosférico con efectos en la salud.

No ocurre lo mismo con otras sustancias que se emiten también en un incendio forestal y que tienen una clara incidencia en la salud humana a corto plazo. Entre los compuestos generados destaca el material particulado (PM, por sus siglas inglesas), que es bastante tóxico porque contiene hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), benzopireno y reteno.

Impacto en la salud de los incendios forestales

La toxicidad del material particulado emitido durante los incendios se ha investigado recientemente y se ha comprobado que podemos estar subestimando su impacto en la salud humana hasta en un 93 %.

El estudio analizó el efecto de las PM2.5 (partículas con un diámetro menor o igual a 2.5 micrómetros) originadas durante los incendios forestales y concluyó que, para cuantificar su efecto en la mortalidad, hay que tener en cuenta que estas partículas provienen de un incendio forestal y no de emisiones convencionales del tráfico.

¿Hasta dónde llegan las partículas tóxicas de un incendio?

Generalmente, cuando se tienen en cuenta los daños en salud producidos por los incendios forestales, estos suelen centrarse de forma casi exclusiva en la población que ha estado en contacto de forma directa o expuesta en las proximidades del fuego.

Pocas veces se considera que las sustancias generadas pueden recorrer largas distancias, por efecto del desplazamiento horizontal de las masas de aire que las transporta empujadas por los vientos, llegando a recorrer cientos e incluso miles de kilómetros. Por eso, sus posibles impactos en la salud pueden extenderse a lugares bastante alejados del foco del incendio.

Investigaciones recientes han establecido que el humo de estos incendios forestales, al contener también compuestos orgánicos volátiles (COV), pueden favorecer la formación de ozono troposférico (O₃) a grandes distancias del incendio. Por tanto, la calidad del aire puede verse muy deteriorada como consecuencia del aumento de las concentraciones de partículas y de O₃. Así se ha puesto de manifiesto en los altos valores de las concentraciones de contaminantes que se han registrado en algunas localidades españolas como consecuencia de los incendios forestales producidos recientemente.

Por lo tanto, los impactos en la salud se producen no solo por el aumento en las concentraciones del material particulado PM10 –partículas con un diámetro superior a 10 micrómetros– y PM2.5, sino también como consecuencia de la mayor toxicidad de estas partículas y por el aumento de las concentraciones de otros contaminantes generados, como el ozono troposférico.

A lo anterior hay que añadir que las condiciones meteorológicas óptimas para el desarrollo de un incendio forestal también concurren en ocasiones con temperaturas extremadamente altas (olas de calor), por lo que al efecto de la contaminación atmosférica habría que añadir el efecto en la salud de las altas temperaturas.




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Inflamación celular sistémica y estrés oxidativo

Un estudio realizado en España en 2018 sobre el efecto de la combustión de biomasa proveniente de incendios forestales muestra que la mortalidad diaria asociada al material particulado es mayor los días en los que hay transporte aéreo de partículas provenientes de incendios forestales que en aquellos días que no lo hay.

Además, este material particulado no solo tiene efecto a nivel respiratorio. Las partículas más finas depositadas en los pulmones pueden pasar al torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, pueden llegar a cualquier parte del cuerpo causando estrés oxidativo. El estrés oxidativo ocurre cuando hay un desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo que pueden dañar células y tejidos. Está relacionado con enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades neurodegenerativas y el envejecimiento prematuro.

Además, las partículas pueden originar procesos de inflamación celular sistémica, provocando una cascada de reacciones químicas que elevan los niveles de sustancias inflamatorias y la actividad de células inmunitarias en todo el organismo.




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Más partos prematuros

En el caso de mujeres en estado gestacional, como ejemplo de situación individual vulnerable, las partículas pueden producir hipertensión, afectando al funcionamiento de la placenta, y provocar un parto prematuro. Así se ha demostrado en un estudio publicado en 2020.

El trabajo revela que en los días en los que debido a la dirección de los vientos dominantes llegaban a cierta población partículas provenientes de un incendio forestal, en ese lugar aumentaban los partos prematuros y los nacimientos con bajo peso en relación a los días en los que el aire no contenía estas partículas.

Efectos en la salud mental

En el caso de la población general, esta inflamación sistémica y el estrés oxidativo también se han relacionado con el aumento de los ingresos hospitalarios urgentes a corto plazo tanto por causas circulatorias, como especialmente por causas respiratorias, así como con el aumento de ingresos hospitalarios con carácter de urgencia debidos a desórdenes mentales y del comportamiento, ansiedad y depresión.

En estos dos últimos estudios, el efecto que tienen sobre los ingresos hospitalarios el ozono troposférico en particular y las altas temperaturas, en algunas regiones, puede superar al efecto de las partículas. Por ello, ceñir el análisis de los impactos a estas podría estar subestimando el efecto a corto plazo de los incendios forestales en la salud de las personas.




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Adaptación, prevención y respuesta

La evidencia científica sobre cómo afecta el cambio climático a los factores de propagación de los incendios se conoce desde hace más de una década. Poner en marcha planes de monitorización y vigilancia de los riesgos en salud se hace cada vez más necesario en el contexto de la adaptación.

Prevenir los impactos sobre la salud en esta situación de emergencia no se limita a la vigilancia un solo factor ambiental, como el empeoramiento de la calidad del aire por aumento de las concentraciones de material particulado o de ozono, ni a las altas temperaturas. Debemos tener en cuenta el efecto conjunto de todos los factores de riesgo sobre las poblaciones afectadas, incluyendo además otro tipo de consecuencias como las relativas a la salud mental tanto a corto como a largo plazo.

The Conversation

Julio Díaz recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III (ENPY 436/21; ENPY204/25) y de FECYT (FCT-24-20138)

Cristina Linares Gil recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III (ENPY204/25) y de FECYT (FCT-24-20138)

José Antonio López Bueno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo afectan los incendios forestales a la salud de la población incluso en lugares alejados – https://theconversation.com/como-afectan-los-incendios-forestales-a-la-salud-de-la-poblacion-incluso-en-lugares-alejados-263834

La IA puede anticipar en minutos las reacciones del mercado a las noticias financieras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Lozano Reina, Profesor del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas, Universidad de Murcia

insta_photos/Shutterstock

Las emociones que generan las noticias financieras relacionadas con el anuncio de dividendos pueden influir en la cotización de las acciones en el día posterior a la publicación de tales informaciones. De ello ya hablamos en un artículo publicado en 2024.




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Dividendos, noticias financieras y sentimientos: un trío que ayuda a predecir el valor de mercado de una empresa


Ahora, hemos dado un paso más y nos hemos preguntado: ¿Y si en lugar de esperar al día siguiente pudiéramos anticipar la reacción del mercado en cuestión de minutos?

Los anuncios de dividendos: mucho más que cifras

Cuando una empresa anuncia que repartirá dividendos, los inversores no solo miran la cantidad a cobrar. También intentan interpretar el significado de ese anuncio: ¿Es una muestra de solidez financiera, un movimiento para calmar a los accionistas o una señal de que no hay oportunidades de inversión rentables?

Por otra parte, más allá de los números, el tono con el que se comunique la noticia puede marcar la diferencia. Comparemos estos dos titulares:

  • “La compañía X mantiene el dividendo pese a la incertidumbre”.

  • “La compañía X anuncia con optimismo la continuidad del dividendo”.

Ambos informan un mismo hecho, pero según el tono empleado transmiten emociones muy diferentes. Y ese tono es importante porque las emociones que genera influyen en la toma de decisiones de los inversionistas.

ChatGPT como ‘lector’ de noticias

Para medir esas emociones o sentimientos utilizamos ChatGPT, el modelo de lenguaje desarrollado por OpenAI.

En concreto, analizamos 4 682 noticias relacionadas con anuncios de dividendos de 394 empresas del índice S&P 500 (compuesto por 500 grandes empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York o el NASDAQ) publicadas entre enero de 2023 y enero de 2024. Le pedimos a ChatGPT que evaluara el tono de cada noticia en una escala de -1 (muy negativo) a +1 (muy positivo) utilizando diferentes instrucciones (prompts).

Así obtuvimos un indicador cuantitativo del sentimiento asociado a cada noticia.




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Cómo convertir a ChatGPT en el asistente perfecto


El tiempo es oro

Nuestros hallazgos fueron claros:

  1. El sentimiento predice el movimiento de la acción: en concreto, las noticias con tono positivo suelen ir seguidas de subidas en el precio del título, mientras que las negativas tienden a asociarse con bajadas.

  2. La ventana de oportunidad es muy corta. Ello implica que el impacto del sentimiento es máximo en las primeras dos horas después de la publicación de la noticia. Tras ello, el efecto tiende a diluirse de forma rápida.

  3. Las estrategias basadas en el sentimiento marcan la diferencia. Invertir en acciones con noticias positivas y vender (o apostar a la baja) cuando las informaciones son negativas genera mejores resultados que las estrategias tradicionales, especialmente en las primeras horas tras el anuncio.

¿Por qué funciona?

En los mercados financieros, las reacciones rápidas suelen estar guiadas por las emociones y la interpretación inmediata de la información, más que por un análisis profundo de los fundamentos de la empresa.

En este contexto, ChatGPT actúa como un sensor, capaz de procesar al instante grandes volúmenes de texto y de detectar matices que a veces pasan desapercibidos incluso para analistas humanos. Aunque no significa que los inversores estén usando directamente esta herramienta, sí refleja que su interpretación se aproxima a la forma en que reaccionan los participantes del mercado bajo presión de tiempo.

Un ejemplo práctico

Imagine que a las nueve y media de la mañana se publica la siguiente noticia:

“La empresa X anuncia un dividendo récord impulsado por sus sólidos resultados trimestrales”.

ChatGPT la clasifica como +0,85 (muy positiva). En los minutos siguientes, la acción empieza a subir, impulsada por el optimismo de los inversores. Una estrategia basada en este tipo de señales podría haber capturado esa subida siempre que se actuara rápido.

Lo que esto significa para el inversor

Para quien invierte en bolsa, estos hallazgos tienen varias implicaciones:

  1. El análisis de sentimiento es una herramienta valiosa para detectar oportunidades a muy corto plazo.

  2. La rapidez de reacción es clave, dado que las oportunidades se evaporan en horas.

  3. Incluso modelos sencillos pueden generar señales útiles si se alimentan con datos de calidad y se aplican de forma consistente.

En cualquier caso, hay que recordar que no hay fórmulas mágicas: el riesgo siempre está presente y estas estrategias no garantizan beneficios.

Nuestros resultados refuerzan una idea fundamental: los mercados no se mueven solo por datos y balances, sino también por emociones colectivas. Herramientas como ChatGPT nos permiten medirlas y actuar sobre ellas, abriendo nuevas posibilidades para entender y anticipar el comportamiento del mercado.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Caso del ‘streamer’ francés Pormanove: el espectáculo de la humillación bajo el foco de la psicología

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria de la Universidad Europea de Canarias, Universidad Europea

El _streamer_ Jean Pormanove. Narutovie/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La muerte del streamer francés Raphaël Graven (Jean Pormanove) el 18 de agosto durante una emisión en la plataforma de transmisión en directo Kick ha devuelto a primer plano una pregunta incómoda: ¿por qué algunas personas convierten la violencia sobre sí mismas en entretenimiento público y por qué tantos nos quedamos a mirar?

Aunque los indicios apuntan a que el fallecimiento no se debió directamente a los golpes sufridos en emisión, el caso señala algo más amplio: la economía de la humillación en el ecosistema de streaming y redes sociales. En Francia, la Fiscalía ha abierto diligencias para investigar la responsabilidad de la plataforma Kick bajo la normativa europea de servicios digitales.

El sufrimiento ajeno se ha convertido históricamente en espectáculo. Lo distintivo hoy es la inmediatez y monetización: un móvil, una audiencia y un sistema de donaciones bastan para transformar el cuerpo propio en contenido.

El refuerzo es inmediato (visualizaciones, likes, propinas…), y esa recompensa social rápida activa los circuitos de motivación y aprendizaje, volviendo más probable repetir el comportamiento.

Qué empuja a la autoviolencia pública

  1. Recompensas sociales inmediatas. Los likes y donaciones operan como reforzadores potentes y variables: atención hoy, promesa de más mañana. La literatura académica sobre neurociencia social explica cómo esas señales de aprobación social se vinculan a sistemas de recompensa, lo que ayuda a entender por qué algunas conductas extremas se repiten.

  2. Exhibición de la identidad. En un mundo donde parece que todos compiten por llamar la atención, muchos sienten que solo se puede destacar haciendo algo que nadie más se atreve a hacer. En su versión más dañina, eso significa convertir el propio cuerpo en escenario: mostrar cuánto dolor puedes soportar o cuánta vergüenza eres capaz de aguantar, como si el mensaje fuera “yo voy más allá que los demás”.

  3. Sensación de riesgo y búsqueda de intensidad. Parte del fenómeno se relaciona con el sensation seeking (búsqueda de estímulos intensos) y con los desajustes típicos del desarrollo: sistemas de recompensa hiperreactivos con control inhibitorio aún inmaduro (no sólo en adolescentes).

  4. Desinhibición online. La pantalla reduce frenos: anonimato relativo, sensación de impunidad, minimización de la autoridad y “realidad disociada” favorecen lo que algunos investigadores han llamado efecto de desinhibición online.

  5. Autoplacer y erotización del dolor. En algunos casos, la exposición al dolor se entrecruza con el placer (por ejemplo, en formatos de humillación consensuada). Lo problemático es su traslado a las plataformas digitales, donde la búsqueda de límites compite con la búsqueda de atención.

El papel de los espectadores

Nada de esto funciona sin audiencia. Quien se expone lo hace porque alguien mira, comenta y paga. La investigación sobre schadenfreude –disfrutar con el mal ajeno– muestra que el infortunio de otros puede generar placer, sobre todo en contextos competitivos o de antagonismo, lo que ayuda a entender por qué ciertos directos humillantes retienen público durante horas.

Los ejemplos de esta tendencia son numerosos y ayudan a entender que el caso de Raphaël Graven no es aislado. El propio Graven pasó días retransmitiendo en directo a través de Kick mientras sufría vejaciones ante miles de espectadores, lo que ha acabado en investigación fiscal en Francia y ha puesto a la plataforma bajo el foco internacional.

En España, Simón Pérez y Silvia Charro fueron expulsados de esa misma plataforma tras protagonizar emisiones de corte autodegradante a cambio de donaciones, lo que les obligó a buscar refugio en otros espacios digitales.

En cualquier caso, no se trata de un fenómeno nuevo. A mediados de los 2000 se popularizó el llamado happy slapping: grabar agresiones para difundirlas entre iguales. Entonces el centro de la violencia estaba en el otro; hoy, con frecuencia, se ha desplazado hacia uno mismo en clave de performance.

Algo parecido ocurre con los retos virales: ingestión de sustancias no comestibles que han disparado las alertas en centros toxicológicos; desafíos “picantes extremos”, como el de la famosa “spicy chip”, que llevó incluso a retirar el producto tras el fallecimiento de un adolescente con problemas cardíacos; o el cinnamon challenge o reto de la canela –consistente en ingerir una cucharada de canela molida en 60 segundos sin beber agua–: muchos pediatras alertaron de riesgos respiratorios en menores que lo imitaban.

También abundan los riesgos físicos en busca de la foto más impactante. Los selfis en lugares extremos o el rooftopping (colgarse de edificios o estructuras a gran altura) tienen como objetivo captar una imagen más espectacular que la anterior.

En el terreno del streaming, los maratones de horas o incluso días –los llamados subathons extremos– convierten el agotamiento y la pérdida de control en parte de la narrativa del show, donde la humillación aparece como gag recurrente.

Rechazo y atracción al mismo tiempo

El fenómeno se produce en parte porque genera una mezcla de emociones contradictorias: rechazo y atracción a la vez. Esa tensión es adictiva, nos mantiene mirando aunque sepamos que lo que vemos es dañino. También juega un papel la comparación social: al ver a otros “caer”, muchas personas sienten una especie de alivio o de superioridad, como si su propia vida quedara mejor parada en contraste.

A esto se suma el papel de los algoritmos, que premian lo que retiene la atención. Y lo extremo, lo que provoca un shock, siempre retiene más que lo cotidiano.

Pero este fenómeno no es responsabilidad de una sola parte. Los creadores de contenido tienen que contar con herramientas y formación para reconocer límites y con mecanismos de seguridad que les permitan parar antes de que el daño sea irreversible.

Las audiencias, por su parte, pueden decidir no alimentar la maquinaria: no mirar, no compartir y no financiar cuando lo que se ofrece es sufrimiento.

Las plataformas deberían asumir un papel activo, con moderación en vivo y sistemas que interrumpan emisiones peligrosas. De hecho, en la Unión Europea ya se están abriendo vías legales para exigirlo. Y también los medios de comunicación tienen un papel: informar sin glorificar, aportando contexto y evidencia, sin difundir enlaces que puedan incentivar imitaciones.

Un espejo incómodo

El caso de Graven y los ejemplos mencionados no nos hablan sólo de quién hace qué en internet, sino de quiénes somos como público. Si el dolor genera atención y la atención genera ingresos, la pregunta ética ya no es solo “¿hasta dónde se expone quien emite?”, sino “¿hasta dónde contribuimos quienes miramos?”. Convertir la humillación en espectáculo nos empobrece a todos.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Caso del ‘streamer’ francés Pormanove: el espectáculo de la humillación bajo el foco de la psicología – https://theconversation.com/caso-del-streamer-frances-pormanove-el-espectaculo-de-la-humillacion-bajo-el-foco-de-la-psicologia-263989

¿Cannabis contra el insomnio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

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El [cannabis o cáñamo](https://es.wikipedia.org/wiki/Cannabis_(g%C3%A9nero) es conocido por sus efectos sobre el sistema nervioso. Ahora, un estudio publicado por el investigador Arushika Aggarwal y colaboradores en la revista científica Plos Mental Health analiza su uso en el tratamiento del insomnio.

El trabajo se basa en información proveniente del Registro Médico sobre el Cannabis de Reino Unido. Concretamente, en datos de personas que fueron tratadas con productos derivados de Cannabis sativa y que respondieron a una serie de encuestas para determinar su efecto sobre la calidad del sueño, la ansiedad, hábitos de vida o estado de salud general.

Aunque el uso de productos de esta planta –como el hachís o la marihuana– en el tratamiento del insomnio puede llamar la atención, los resultados del estudio en sí son poco prometedores y muestran problemas en el uso de estos compuestos. El más evidente es el desarrollo de tolerancia por parte del sistema nervioso, o lo que es lo mismo, un descenso en la sensibilidad de las células frente a las moléculas activas del cannabis.

Compuestos activos del cannabis

Para entender el efecto en humanos de compuestos farmacológicos provenientes de otros organismos como bacterias, hongos, plantas u otros animales debemos tener en cuenta la relación entre un compuesto y su receptor.

Nuestras células expresan receptores para los compuestos derivados del cannabis conocidos como cannabinoides. El receptor presente en las células del sistema nervioso es el CB1R, mientras que el CB2R está asociado con el sistema inmunitario.

La anandamida, nuestro propio cannabinoide

Estos receptores existen porque nuestro organismo ya produce un compuesto de la familia de los cannabinoides llamado anandamida. La anandamida es un neurotransmisor, es decir, transmite señales entre las neuronas, y lo producen nuestras células. Es nuestro cannabinoide endógeno.

Entre otras funciones, anandamida regula el estado de ánimo, la memoria y la percepción del dolor, y actúa como un vasodilatador.

Aunque nuestro cuerpo sintetiza anandamida de forma natural, también la podemos obtener a partir de algunos nutrientes como el chocolate, la trufa negra, los erizos de mar y las huevas de algunos peces. Tal vez por ella y otros compuestos que encontramos en el chocolate nos resulta tan placentero y relajante tomarlo.

El THC y el sistema nervioso

Los componentes activos del cannabis son el cannabidiol o CBD y el delta⁹-tetrahidrocannabinol o THC.

De los dos, el THC es el que presenta mayor actividad psicoactiva, ya que activa el receptor CB1R. El CBD parece actuar como inhibidor, aunque puede incrementar los niveles de anandamida, produciendo un efecto paradójico, inhibiendo al receptor a la vez que aumenta los niveles del estimulador natural al inhibir su degradación. Por tanto, el CBD nos relajaría porque su efecto inhibidor sobre el receptor quedaría anulado por el aumento de la anandamida.




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Tolerancia, la base de la dependencia

Aunque se ha discutido mucho sobre la dependencia de los cannabinoides, lo cierto es que también inducen tolerancia, es decir, una disminución de la sensibilidad de las células a los cannabinoides que se agrava con el paso del tiempo. Este efecto genera que sea necesaria una mayor cantidad de compuesto para producir el mismo efecto; la clave de la drogodependencia.

El trabajo recién publicado muestra claramente este aumento en la tolerancia. En todos los cuestionarios utilizados con la población de estudio se observó un efecto mayor de los cannabinoides tras un mes de tratamiento, que fue reduciéndose hasta alcanzar niveles previos al tratamiento a los 18 meses. Es decir, al final del estudio la percepción de los participantes fue la misma que antes del tratamiento pese a haber estado tomando los compuestos durante este tiempo y pese a haber aumentado la dosis.

Aunque los autores tratan de explicar este proceso por un posible efecto placebo o por un número limitado de participantes, un total de 124, no se puede descartar el efecto debido a la tolerancia. De hecho, ellos mismos afirman que no se puede descartar.

Bases moleculares de la tolerancia a los fármacos

Cualquiera que dependa de algún fármaco de forma crónica puede darse cuenta de que su cuerpo genera tolerancia. En especial, en los casos de tratamientos con ansiolíticos o analgésicos. Las células necesitan de estímulos para poder actuar de manera coordinada a lo que ocurre en el resto del cuerpo. Estos estímulos dependen de la activación de sus receptores.

Las neuronas necesitan de neurotransmisores para enviar sus señales a otras neuronas u órganos. Los receptores de estos neurotransmisores pueden ser estimulados por sustancias, como los compuestos del cannabis, similares a las que se encuentran naturalmente en nuestro cerebro, pero pueden sufrir modificaciones si la señal es intensa o duradera.

Una de estas modificaciones es la insensibilidad de los receptores o la reducción de estos frente a un estímulo continuo e intenso. Es lo que conocemos como tolerancia por disminución del receptor. Esta tolerancia es muy conocida en el caso de los opioides y es el principio de la narcodependencia a estos. Las células reducen la cantidad de receptores ya que el estímulo es anormalmente alto, de manera que para producir una misma señal y, por tanto, el mismo efecto, necesitan cada vez de más estímulo.

Así, el cuerpo se adapta con el tiempo a los opioides y pierden eficacia, por lo que los pacientes necesitan cada vez más. Este problema se ha dado, por ejemplo, en Estados Unidos con el el exceso de consumo de oxicodona.

La investigación ahora presentada parece resaltar la idea de una posible terapia contra el insomnio en el tratamiento con productos derivados de la marihuana. No obstante, aunque al principio los participantes notaban un efecto positivo, el nulo efecto observado al final del periodo de estudio, pese al incremento en las dosis de CBD o THC, parece un claro signo de que las neuronas estaban perdiendo sensibilidad a los cannabinoides y se estaba generando dependencia.

Tal vez terapias basadas en el incremento del cannabinoide endógeno, la anandamida, serían más interesantes para tratar los problemas de sueño.

The Conversation

Guillermo López Lluch es miembro de la Sociedad Española de Biología Celular, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Society for Free Radical Research y presidente de la International Coenzyme Q10 Association. Las investigaciones realizadas por el autor están financiadas por fondos públicos provenientes del Gobierno de España o del Gobierno Autonómico de Andalucía.

ref. ¿Cannabis contra el insomnio? – https://theconversation.com/cannabis-contra-el-insomnio-263548

Classe d’accueil: les élèves qui y séjournent trop longtemps font face à des choix éducatifs plus restreints

Source: The Conversation – in French – By Roberta Soares, Assistant Professor, Faculty of Education, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa

De longs séjours dans des classes distinctes d’apprentissage linguistique, ainsi que les placements en éducation spécialisée ou en formation générale des adultes, peuvent avoir des conséquences profondes dans la vie des élèves immigrants. (Kenny Eliason sur Unsplash), CC BY-NC-ND

Différents pays et régions adoptent divers modèles d’intégration des élèves immigrants qui doivent apprendre ou perfectionner leur langue de scolarisation. Au Québec, un modèle pour les jeunes est la classe d’accueil.

Elle fait partie du programme d’intégration linguistique, scolaire et sociale du ministère de l’Éducation du Québec. Selon les documents provinciaux, la classe d’accueil est destinée aux élèves « ayant besoin de soutien » pour améliorer leurs compétences linguistiques.

La classe d’accueil peut être offerte de la maternelle au secondaire dans la province, mais elle est surtout présente au secondaire et dans les régions où le nombre d’élèves apprenant la langue de scolarisation est élevé, comme à Montréal.

Les élèves qui ne maîtrisent pas suffisamment le français pour être classés en classe ordinaire sont orientés vers la classe d’accueil pour l’apprentissage du français. Au secondaire, les élèves en classe d’accueil étudient principalement le français, mais aussi les mathématiques, les arts et l’éducation physique, et ce, séparément des élèves fréquentant la classe ordinaire.

Entrevues avec des élèves et des intervenants scolaires

Ma recherche doctorale portait sur les procédures de classement des élèves du secondaire immigrants nouvellement arrivés avant et après leur séjour en classe d’accueil à Montréal.

J’ai recueilli et analysé différents types de données : documents, observations en milieu scolaire et entrevues auprès de 37 intervenants scolaires et de sept élèves afin de connaître leurs expériences et leurs points de vue sur le sujet.

Ma recherche suggère que, même si la classe d’accueil est considérée comme une « transition » vers la classe ordinaire, la réalité est plus complexe.

En fait, certains élèves pourraient ne jamais intégrer la classe ordinaire. Mes recherches révèlent de longs séjours en classe d’accueil, des élèves immigrants classés en dessous du niveau d’âge habituel des élèves de la classe ordinaire et des classements en éducation générale pour adultes et en adaptation scolaire.

Défis pour les élèves immigrants

Certains élèves peuvent rester des années en classe d’accueil s’ils ne sont pas jugés prêts à intégrer la classe ordinaire.

Pour certains adolescents plus âgés qui arrivent sans maîtriser la langue de la société d’accueil, il y a de fortes chances qu’ils soient, après le secondaire, dirigés vers l’éducation des adultes. Ils peuvent se retrouver à étudier avec des adultes beaucoup plus âgés qu’eux, ce qui peut nuire à leur motivation.

Le classement en adaptation scolaire veut dire que ces élèves peuvent être considérés comme ayant des difficultés d’apprentissage ou qu’ils peuvent être orientés vers des programmes techniques les préparant directement au marché du travail.

Une approche « déficitaire » de l’accompagnement des élèves

Selon les intervenants scolaires que j’ai interrogés dans le cadre de mon étude, seuls certains élèves répondent aux exigences du milieu d’accueil en termes de performance et de comportement et peuvent donc réussir leurs études.

Les élèves qui ne s’adaptent pas peuvent être perçus comme présentant des « déficits » individuels ou culturels, par exemple des difficultés d’apprentissage ou des retards scolaires. Certains intervenants scolaires ont aussi souligné des problèmes structurels du milieu d’accueil. Ils ont notamment mentionné que les systèmes scolaires manquaient de ressources pour répondre aux besoins des élèves immigrants.

Mes recherches suggèrent que ce qui était censé être un soutien temporaire devient un mécanisme de tri qui peut orienter les immigrants vers un parcours éducatif susceptible de les conduire à des difficultés.

Il est donc nécessaire d’examiner de manière critique la manière dont sont prises les décisions de classement et de maintien des élèves dans la classe d’accueil.

Familles insuffisamment informées

Selon les élèves de mon étude, eux et leurs parents ne sont pas suffisamment informés du système éducatif de leur province d’accueil.

Par conséquent, ils ont tendance à accepter les décisions de classement – en classe d’accueil, en éducation générale pour adultes et en adaptation scolaire – sans en comprendre pleinement les implications.

D’autres recherches ont également montré que les parents immigrants peuvent ne pas connaître le système éducatif local et hésiter à remettre en question les recommandations des professionnels de l’éducation.

En fait, comme ils se concentrent sur la sécurité et l’apprentissage de leurs enfants, ils ont tendance à faire confiance au système éducatif et à ses professionnels pour les guider.

Les décisions de classement façonnent l’avenir

De longs séjours en classe d’accueil, ainsi que des classements en adaptation scolaire et en éducation des adultes, peuvent avoir de profondes conséquences sur la vie des élèves immigrants, en particulier ceux qui sont racialisés, qui sont issus de milieux défavorisés ou qui ont interrompu leur scolarité.

D’après les témoignages des élèves participant à mon étude, le classement en classe d’accueil, en éducation spécialisée ou en éducation des adultes peut renforcer la dynamique d’altérisation. Comme l’ont souligné d’autres chercheurs, les formes d’éducation « spécialisées » ou « séparées » contribuent souvent à la perception des élèves à travers le prisme de la différence, notamment raciale, linguistique et culturelle.

Le discours sur l’intégration peut masquer les processus de catégorisation et de gestion des élèves fondés sur la conformité aux normes dominantes.

Cependant, cela ne signifie pas que les personnes qui, au sein des systèmes scolaires, facilitent le classement en classe d’accueil, en adaptation scolaire ou en éducation des adultes, manquent de bonnes intentions envers les élèves immigrants.

De nombreux personnels scolaires semblent faire de leur mieux dans des conditions difficiles. Il s’agit d’un enjeu systémique, profondément ancré dans la structure du système scolaire. Néanmoins, si le système lui-même reproduit les inégalités, reconnaître les bonnes intentions ne suffit pas.


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Ainsi, pour assurer une éducation équitable à tous les élèves, il est essentiel de :

1) veiller à ce que les familles immigrantes disposent d’informations claires et accessibles sur leurs droits et leurs options, en leur fournissant un soutien adéquat, comme des services de traduction, et en garantissant la pleine participation des élèves et des parents à la prise de décision.

2) Offrir une formation et un soutien aux enseignants qui encouragent une réflexion axée sur les atouts plutôt que sur les déficits, afin de légitimer et d’adopter différentes façons d’apprentissage.

3) Envisager des modèles inclusifs au sein des classes ordinaires, en mettant à disposition des ressources scolaires suffisantes pour faciliter un plus large éventail d’options de classement.

Ainsi, en adoptant des approches plus souples, plus équitables et plus centrées sur l’élève, nos systèmes scolaires peuvent mettre en œuvre différentes façons de soutenir la réussite scolaire des élèves.

La Conversation Canada

Cette recherche a reçu l’appui financier du Fonds de recherche du Québec – Société et Culture (FRQSC) et du Conseil de recherches en sciences humaines du Canada (CRSH). 

ref. Classe d’accueil: les élèves qui y séjournent trop longtemps font face à des choix éducatifs plus restreints – https://theconversation.com/classe-daccueil-les-eleves-qui-y-sejournent-trop-longtemps-font-face-a-des-choix-educatifs-plus-restreints-262853

The European Union excluded Greenland from public consultations on the EU seal product ban. Why?

Source: The Conversation – Canada – By Danita Catherine Burke, Senior Research Fellow, Center for War Studies, University of Southern Denmark

In 2024, the European Union held public consultations to review the fitness of the EU’s seal product ban regulations. The results of these public consultations are available now and reveal zero public feedback from people in Kalaallit Nunaat, or Greenland.

The lack of input from the Kalaallit/Greenlandic public is strange given the importance of seals and sealing to Kalaallit Nunaat. So why is the EU proceeding without them?

In 2009, the EU banned the import of seal products. The
ban was revised in 2015 after a World Trade Organization ruling to permit two exceptions: certified Indigenous/Inuit pelts from subsistence hunting and personal-use items brought into the EU by people from their travels.

The EU based its ban on “public moral concerns.” The ban came about after decades of anti-sealing activism. The EU was heavily influenced by the International Fund for Animal Welfare (IFAW); arguably the leading anti-sealing advocacy group.

Is the ban ‘fit for purpose?’

In 2020, the Kalaallit government called for the EU to help combat the stigma against seal products. It wants the EU to do more to educate the European public on what the Indigenous exception means and why it exists; for example, to make clear that Greenlanders don’t hunt baby seals.

This call, however, has had little impact, though the EU claims the “rights of Indigenous peoples are a thematic priority under the European Initiative for Democracy and Human Rights.”

The European Commission launched a public consultation process on the fitness of its seal trade regulations in 2024 that ran from May 15 to August 7, 2024.

The purpose of the fitness check was to “assess if the rules in place remain fit for purpose,” focusing on their socio-economic impact and the impact on seal populations.

Negative feedback

The consultation process resulted in 14,146 public comments, most of them from France (82.74 per cent), Belgium (4.4 per cent) and the Netherlands (3.52 per cent).

A lot of the comments were negative, and included remarks in this vein:

Against this barbarism, unnecessary cruelty … these ‘killers’ [show so much] indifference, are clearly psychologically suspicious.”

Some questioned the validity of the exemptions for seal product imports, with one writing:

“These exceptions to the marketing of seal products within the EU are dangerous and can lead to abuses.”

There was a lot of feedback from IFAW and Sea Shepherd supporters; both organizations are prominent anti-sealing advocates.

Though negative comments dominated the feedback, support was also expressed by Indigenous and coastal peoples and organizations from Arctic states.

Most notably, the consultations indicated no contributions from Kalaallit Nunaat. This is odd, considering the emphasis of the EU process on ostensibly learning more about the socio-economic impact of the ban on communities most affected.

Feedback from Kalaallit hunters

In interviews with Kalaallit hunters in July 2025, my co-author Erik Kielsen and I found seal hunters were unaware of the consultation process.

As part of ongoing research project entitled Seals, Stigma and Survival funded by the Nordic Council in Greenland’s Nordic Arctic Programme, we spoke with Ole Jørgen Davidsen of Narsaq and Thor Eugenius of Nanotalik.

Davidsen and Eugenius are the community leaders for the hunting and fishing association KNAPK (the Fishermen and Hunters Association in Greenland) in Kalaallit Nunaat.

Both men were surprised the EU had conducted and concluded public consultations without hearing from Kalaallit hunters. They only learned about the EU review and consultations when talking to us.

Eugenius said: “I hadn’t heard that. I also don’t even know if the KNAPK has heard about it.”

Davidsen echoed his colleague’s surprise:

“This is the first time I’m hearing about it. From you. It would have been very important for the EU to have us have a say in these processes, and I would have had something to say, to include, if I had known it was happening but I’m just hearing about it now.”

The EU ostensibly wanted its review to provide information on the socio-economic impacts of its sealing regulations on those most affected. Kalaallit Nunaat has been significantly impacted by the ban. Kalaallit hunters have endured loss of income, restrictions on their marine ecosystem management and socio-cultural consequences from the anti-seal hunt stigma.

So the EU’s assertion that it wanted to hear from those impacted is suspect.

What’s next?

The EU report on its seal trade ban is still pending.

The people of Kalaallit Nunaat, however, have been devastated by the fallout of the ban. It is unclear why the EU appears to be proceeding with its review without public input from Kalaallit Nunaat, given the impact the ban has had on their communities and economy.

The EU has time to address its research gap, given its report is not yet published. It should immediately solicit Kalaallit public input. In doing so, the EU would signal that it takes its legislative review seriously and it would show a commitment to its stated prioritization of Indigenous human rights and democracy.


Erik Kielsen, Founder of Kielsen Coordination in Kalaallit Nunaat, co-authored this article.

The Conversation

Danita Catherine Burke does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The European Union excluded Greenland from public consultations on the EU seal product ban. Why? – https://theconversation.com/the-european-union-excluded-greenland-from-public-consultations-on-the-eu-seal-product-ban-why-263387

Young people in coastal towns are getting left behind – here’s what could help

Source: The Conversation – UK – By Sam Whewall, Research Fellow, Centre for Global Youth, UCL Institute of Education, UCL

JJ pixs/Shutterstock

When you think of the English seaside, what probably springs to mind are childhood summer holidays, donkey rides on the beach and scenic clifftop walks. The reality for young people growing up on the coast tells a different story.

Today, some of England’s most deprived communities are coastal. Recent research suggests economic stagnation, climate change, housing, and transport connectivity are among the core challenges facing coastal areas. In 2021, Chris Whitty – England’s chief medical officer – published a report drawing attention to the poor health and low life expectancy of those in many coastal areas.

Unemployment is also high in some coastal towns. And a recent study found that young adults on the English coast are three times more likely to have an undiagnosed mental health condition than those inland.

Young people are often an afterthought in these reports, but in our ongoing research on young people’s experiences of growing up on the coast, we have learned that scarce leisure opportunities and crippled youth services are key challenges facing coastal youth.

We spoke with 50 professionals from around the coastline about the range of issues facing 15- to 20-year-olds on the coast, and their suggestions for what can be done to address them.

Young people are bored

It was pointed out by many of those we spoke to that, when the season ends and tourists go home, there’s next to nothing to do in their towns. In some areas, from October through April, cafes close, theme park rides grind to a halt and work opportunities dry up. Worse still, many towns have virtually no indoor spaces where young people can spend time.

Deserted beach and tower
The beachfront in Blackpool, UK, in March 2025.
Pajor Pawel/Shutterstock

Like the rest of the country, youth services in these towns have been decimated by cuts. As our recent report points out, services that remain are overstretched and rely on patchwork, competitive, short-term funding.

As many we spoke to suggested, because of this lack of resources, young people are, at best, bored. As a youth practitioner from Great Yarmouth put it: “You get a lot of young people congregating at the pier, just standing around looking for something to do.”

Even the beach is not necessarily an appealing space to spend time – especially in winter. We heard reports of beaches that are considered unsafe or strewn with litter. In some towns, including Bridlington and Paignton, some young people have never visited their local beach. Unsurprisingly, many we spoke to were concerned that young people in their towns would leave when they were old enough and simply not return.

At worst, young people are engaging in high-risk activities and entering unsafe environments. The lack of leisure activities means anti-social behaviour – including vandalism and violence – is widespread in some towns. And over half of those we spoke to raised concerns about the prevalence and risks posed to local youth by county lines activity. This is the supply and dealing of drugs between large cities and smaller centres, often involving vulnerable young people, and is a particular problem in coastal areas.

Shoring up support

Despite widespread funding constraints, efforts are being made across statutory and voluntary services to support young people. What coastal towns need, though, is sustained, ring-fenced support for long-term projects. Our professionals made two key suggestions for improving the lives of the young people they work with.

The first is to invest in safe spaces and leisure activities that are available outside of the short summer season. This could include skate parks, music venues and sports facilities. The intention is not just to keep young people out of trouble, but to provide spaces where they can socialise and enjoy themselves, and opportunities to build a sense of pride in where they live.

The second suggestion is to invest in and rebuild youth services. The youth workers we spoke with are working hard to fill gaps left by public service cuts, but without the resources they need to do so.

Funding is desperately needed to support, train and retain quality youth workers and other professionals, to create facilities and programmes embedded in local communities that respond to local need. They also call for improved youth mental health services to address limited availability and long waiting lists, a problem disproportionately affecting coastal areas.

There are reasons for hope. Cross-party support for a UK government minister for coastal communities has grown, and the All-Party Parliamentary Group for Coastal Communities relaunched earlier this year, with young people at the heart of their agenda. Meanwhile, however, those working on the ground in coastal communities require fast action – during the process of writing our report, one of the youth centres we worked with closed down due to lack of funding.

The cost of doing nothing – for coastal towns and the young people who live there – are severe. Young people’s mental health is at risk, particularly in the most deprived coastal communities, driven in part by economic and social challenges and geographic isolation.

Failing to invest in the young people who live in these towns year-round risks a continued cycle of deprivation, poor health and wellbeing, and outward migration.

The Conversation

Sam Whewall is the Postdoctoral Research Fellow for the Coastal Youth Life Chances project, which receives funding from the UKRI Economic and Social Research Council, Grant/Award Number: ES/X001202/1

Avril Keating is Project Leader for the Coastal Youth Life Chances project and receives funding from UKRI-Economic and Social Research Council, Grant/Award Number: ES/X001202/1

Emily Clark is a Research Assisant for the Coastal Youth Life Chances project, which is funded by UKRI-Economic and Social Research Council, Grant/Award Number: ES/X001202/1

ref. Young people in coastal towns are getting left behind – here’s what could help – https://theconversation.com/young-people-in-coastal-towns-are-getting-left-behind-heres-what-could-help-262771

From sulphur to selenium, calcium to copper, here’s what your body’s made of – and why it matters

Source: The Conversation – UK – By Dan Baumgardt, Senior Lecturer, School of Psychology and Neuroscience, University of Bristol

Cagkan Sayin/Shutterstock

In my youth, I spent an unreasonable amount of time questioning why A-level chemistry was a prerequisite for medical school. Why was it as essential as biology? Why did I need to learn about electrons and entropy? The penny finally dropped when my rather brilliant teachers turned my attention towards the periodic table.

Every single atom in our bodies can be found in the periodic table – from chlorine to chromium, magnesium to manganese. In fact, just six elements make up about 98.5% of our body mass: 65% oxygen, 18% carbon, 10% hydrogen, 3% nitrogen, 1.5% calcium, and just over 1% phosphorus. The remaining 1.5% is made up of trace elements – potassium, sulphur, iron, zinc, copper, and many others – all of which play crucial roles in keeping us alive.

It might be more accurate to describe ourselves as oxygen-based life forms, rather than carbon-based.

The final 1% consists of trace elements. Though they’re present in smaller amounts, they’re no less essential. Many of them come from our diet, which is why we’re advised to balance our meals with sufficient vitamins and minerals.

But what exactly should we be eating to fulfil these requirements – and can you have too much of a good thing?

Calcium

Crucial for healthy bones and teeth, calcium is abundant in dairy products, nuts and leafy greens. It also plays a vital role in nerve and muscle function. When the body is deficient in calcium, numbness, muscle twitching and even seizures may ensue. Dietary supplementation with calcium or vitamin D, which aids calcium absorption, becomes necessary.

However, too much calcium can be just as harmful. In people with cancer, tuberculosis or an overactive parathyroid gland, levels can rise too high, causing kidney stones, depression and abnormal heart rhythms.

Dangers of high calcium levels, The Doctors.

Phosphorus

Phosphorus – the same element used in the striking surface of matchboxes – is fundamental to life. It’s a key component of DNA, the blueprint of our being, and of adenosine triphosphate (ATP), the molecule that stores and delivers energy in cells.

Most of us get more than enough phosphorus through our diet – in meat, fish, dairy, grains and nuts. It’s also added as phosphate to many processed foods and fizzy drinks.

Magnesium

From the same periodic group as calcium, magnesium plays a role in muscle and nerve function, and contributes to bone health. You’ll find it in plant-based foods like beans and grains.

Magnesium supplements are widely available, but most people don’t need them. Some people are at a greater risk of magnesium deficiency, including those with chronic alcoholism or malabsorption disorders.

While toxicity from dietary sources is rare, excessive magnesium from supplements can lead to diarrhoea, nausea and, in severe cases, cardiac complications.

Sodium, potassium and chloride

Sodium and potassium share a role in electrical activity within neurons and muscle cells, including those in the heart. Sodium also regulates fluid balance within the body.

The body maintains these minerals within a tight range to ensure optimal function. Too much sodium or potassium can be extremely dangerous. In fact, the traditional lethal injection protocol in the US involved an intravenous dose of potassium to stop the heart.

High potassium (hyperkalemia) – symptoms and causes | National Kidney Foundation.

Deficiencies of sodium and potassium can cause multiple symptoms, including muscle weakness, confusion and other neurological symptoms.

Dietary sources of potassium include bananas and potatoes. For sodium and chloride (the latter also being involved in fluid regulation and stomach acid production), the most familiar source is table salt. We do need some, but no more than 6g a day. High salt intake is linked to high blood pressure and cardiovascular disease.

Sulphur

The smell of sulphur (or more precisely, sulphur-containing compounds) will be familiar to anyone who remembers the acrid odour of school chemistry labs: think rotten eggs, overcooked cabbage and bad breath. Unsurprisingly, cabbage, garlic and onions are rich in sulphur.

Sulphur is found in certain amino acids (protein building blocks) and is essential for growth and development. A diet with lean protein and vegetables usually provides everything you need.

Trace minerals

So far, we’ve looked at macrominerals, those needed in larger quantities. But the trace minerals, needed in smaller amounts, are no less vital.

Take iron, crucial for the production of red blood cells, which carry oxygen throughout the body. Iron deficiency (common in children, menstruating women and people with restrictive diets) can cause anaemia, plus symptoms like fatigue, dizziness and shortness of breath. Iron is plentiful in red meat, legumes and green vegetables.

Other essential trace elements include zinc, which supports immune function, wound healing and cell growth and iodine, needed for the production of thyroid hormones, which both regulate metabolism. Selenium, rich in Brazil nuts, acts as an antioxidant and supports reproductive and thyroid health, while fluoride helps strengthen tooth enamel and prevent decay.

You’ll also find manganese, chromium and copper in the body, all playing key physiological roles. Manganese supports bone development and helps the body metabolise amino acids and carbohydrates. Chromium is involved in glucose regulation through enhancing insulin action. Copper has many varied roles, including iron metabolism, and the maintenance of healthy connective and nervous tissue.

You might even find trace amounts of arsenic, lead or gold in the body – and not just in dental work. These elements are not beneficial. They are toxic rather than therapeutic. Lead can accumulate in bones and organs, interfering with nervous system function. Arsenic, depending on the form, can be carcinogenic and disrupt cellular respiration – the process cells use to convert oxygen and nutrients into energy – essentially poisoning the cell’s energy supply.

So, the periodic table is not just a baffling grid of letters and numbers. It’s a map of you, and the body’s delicate balance between minerals that can be both essential in the right doses, and dangerous in the wrong amounts.

The Conversation

Dan Baumgardt does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. From sulphur to selenium, calcium to copper, here’s what your body’s made of – and why it matters – https://theconversation.com/from-sulphur-to-selenium-calcium-to-copper-heres-what-your-bodys-made-of-and-why-it-matters-262772

Corps humain : l’hypothèse d’un budget énergétique limité pour gérer notre santé

Source: The Conversation – in French – By Frédéric N. Daussin, Professeur d’Université en STAPS, Université de Lille

Des travaux de recherches émergents s’intéressent aux liens entre, d’une part, les dépenses énergétiques du corps humain et, d’autre part, la longévité ou encore la survenue de certaines pathologies. Une bonne gestion de l’énergie dont dispose l’organisme – par le sommeil, par la pratique d’une activité physique comme le yoga et par les interactions sociales – pourrait avoir un impact positif sur la santé.


L’énergie est l’élément vital pour la vie de l’être humain. Elle alimente toutes les réactions cellulaires nécessaires à notre bon fonctionnement, pour faire battre notre cœur, respirer, penser ou bouger.

L’énergie transformée de la nourriture que l’on mange en molécules d’ATP au sein de nos cellules provient d’organites appelés mitochondries.




À lire aussi :
Images de science : la dynamique des mitochondries éclairée par la microscopie à fluorescence


Les mitochondries sont principalement connues pour leur capacité à fournir l’énergie mais elles participent également à d’autres processus essentiels tels que la production d’hormones ou la mort cellulaire.

Une approche énergétique du fonctionnement du corps humain

En 1988, le professeur Doug Wallace a découvert que les mitochondries jouaient un rôle central dans la santé humaine et il a suggéré d’orienter les recherches scientifiques vers l’étude de leur fonctionnement pour mieux comprendre l’étiologie de nombreuses maladies. En effet, une incapacité à produire suffisamment d’énergie ne permet pas à nos cellules de fonctionner correctement.

Ce dysfonctionnement jouerait un rôle dans des pathologies comme certaines maladies cardiovasculaires, neurodégénératives ou encore des cancers.

Fondée sur cette approche énergétique du fonctionnement du corps humain, une théorie émergente soutient que nous disposerions d’un budget énergétique limité que notre corps répartirait en fonction de ses priorités.

Répartition de l’énergie et santé, une théorie émergente

Trois grands types de besoins énergétiques sont identifiés :

  • les besoins vitaux, indispensables à la survie, représentent une dépense énergétique fixe. Ils permettent de faire battre le cœur et de respirer …

  • les besoins couvrant toutes les actions ponctuelles, qui ont pour effet de produire un stress sur notre organisme. Ces besoins peuvent être liés à différents types de stress tels qu’un effort physique ou une situation de stress psychologique. Par exemple, lors d’une situation stressante psychologiquement, notre corps augmente sa fréquence cardiaque ou sa sudation. Or, toutes ces réponses ont un coût ;

  • les besoins d’entretien du corps, comme l’augmentation de la masse musculaire à la suite d’un entraînement en force ou encore les actions de réparation suite à des dommages oxydants.

En temps normal, et en moyenne, les besoins vitaux représenteraient 60 % des besoins énergétiques d’une personne au repos, ceux liés à l’entretien du corps 30 % et les 10 % restant seraient dédiés aux réponses à un stress. Cette répartition suivrait une hiérarchie inspirée de la pyramide de Maslow. On couvre d’abord les besoins vitaux ; puis, si on a les ressources nécessaires, on couvre ceux liés au stress, et enfin ceux associés à l’entretien de notre corps.

Notre budget n’est pas extensible à l’infini. Dans certaines situations, notre organisme peut être amené à faire des choix. Une ressource énergétique insuffisante met en compétition les besoins et il est possible qu’il n’y ait plus assez d’énergie pour maintenir ses fonctions vitales.

Selon ce modèle, le coût énergétique de la réponse de l’organisme pour lutter contre un virus, lors d’une infection comme le Covid, peut dépasser notre capacité. Dans les cas graves, cela vient amputer notre budget associé aux fonctions vitales entraînant la mort de la personne.

Dépense énergétique et longévité

Heureusement, notre organisme est capable d’ajuster sa production d’énergie et sa gestion. Il est ainsi capable de répondre à des besoins importants sur de courtes périodes. Par exemple, lors d’un exercice physique, le corps est capable de multiplier jusqu’à 20 fois sa production d’énergie de repos. Mais suite à cet effort, un temps de récupération sera nécessaire. L’alternance de périodes d’hypermétabolisme (activité) et d’hypométabolisme (repos) est essentielle pour maintenir l’intégrité du corps humain.

À l’inverse, une période de stress prolongée empêchera le corps de se réparer correctement. Une cellule qui n’a pas suffisamment d’énergie réduira sa capacité entretenir ses composants et se traduira par une accumulation de dommages. L’augmentation de ces dommages favorise les dysfonctionnements et peut conduire au développement de pathologies chroniques qui, en retour, réduisent l’espérance de vie.

Une étude états-unienne menée pendant quarante ans a, ainsi, mis en évidence que les personnes ayant une dépense énergétique au repos élevée présentaient un risque de mortalité jusqu’à 1,5 fois plus élevé que celles ayant une dépense énergétique plus faible. Ce résultat, soutenu par une autre étude, suggère qu’un rythme métabolique trop élevé peut raccourcir la vie… comme une chandelle qui brûlerait trop vite.

Notre mode de vie et ses effets délétères

Nos modes de vie modernes sont caractérisés par l’augmentation du stress, le manque de sommeil ou l’obésité qui perturbent l’allocation de notre énergie et favorisent le risque de développer des pathologies ou le vieillissement.

Par exemple, en réponse à une situation de stress psychosocial, notre corps produit une quantité importantes d’hormones qui nous permettent de répondre à la situation. Mais ces hormones coûtent de l’énergie, et ont donc pour effet d’accroître les besoins énergétiques.

Ce cercle vicieux altère l’entretien des cellules et peut accélérer la diminution de la longueur des télomères (les extrémités des chromosomes qui diminuent avec l’âge) ou encore augmenter le stress oxydant.

Quelles stratégies pour gérer notre énergie ?

Il est possible d’agir pour mieux répartir notre énergie et pour préserver notre santé. Une bonne santé requière de consacrer suffisamment d’énergie à nos processus d’entretien pour nous permettre de vieillir en bonne santé.

Plusieurs stratégies ont démontré leur efficacité pour réduire notre demande énergétique de repos et ainsi libérer de l’énergie et la rendre disponible pour l’entretien de nos cellules :

  • Un sommeil adéquat permet de réduire notre métabolisme de repos. Quelques heures de sommeil permettent de compenser des coûts énergétiques élevés.

  • La pratique d’activité de relaxation ou de méditation limite le stress et la consommation d’énergie. Par exemple, la pratique régulière du yoga est associée à une diminution de la consommation d’énergie au repos.

  • Maintenir des interactions sociales et éviter l’isolement favorise la diminution de notre consommation d’énergie au repos. Une méta-analyse portant sur plus d’un million de personnes a mis en évidence le fait que l’isolement social augmente le risque de mortalité.

La vie en société permettrait de partager les efforts pour affronter les menaces, ce qui pourrait expliquer pourquoi la consommation énergétique au repos a diminué lors des trente dernières années.

Bref, pour gérer votre énergie, mieux vaut dormir suffisamment, bouger, et maintenir des liens sociaux.

The Conversation

Frédéric N. Daussin a reçu des financements de la région Hauts-de-France et de la Fondation de l’université de Lille.

Martin Picard a reçu des financements du NIH (États-Unis) et de Baszucki Group.

ref. Corps humain : l’hypothèse d’un budget énergétique limité pour gérer notre santé – https://theconversation.com/corps-humain-lhypothese-dun-budget-energetique-limite-pour-gerer-notre-sante-262154

Corps humain : l’hypothèse d’un budget énergétique limité pour gérer notre santé santé

Source: The Conversation – in French – By Frédéric N. Daussin, Professeur d’Université en STAPS, Université de Lille

Des travaux de recherches émergents s’intéressent aux liens entre, d’une part, les dépenses énergétiques du corps humain et, d’autre part, la longévité ou encore la survenue de certaines pathologies. Une bonne gestion de l’énergie dont dispose l’organisme – par le sommeil, par la pratique d’une activité physique comme le yoga et par les interactions sociales – pourrait avoir un impact positif sur la santé.


L’énergie est l’élément vital pour la vie de l’être humain. Elle alimente toutes les réactions cellulaires nécessaires à notre bon fonctionnement, pour faire battre notre cœur, respirer, penser ou bouger.

L’énergie transformée de la nourriture que l’on mange en molécules d’ATP au sein de nos cellules provient d’organites appelés mitochondries.




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Les mitochondries sont principalement connues pour leur capacité à fournir l’énergie mais elles participent également à d’autres processus essentiels tels que la production d’hormones ou la mort cellulaire.

Une approche énergétique du fonctionnement du corps humain

En 1988, le professeur Doug Wallace a découvert que les mitochondries jouaient un rôle central dans la santé humaine et il a suggéré d’orienter les recherches scientifiques vers l’étude de leur fonctionnement pour mieux comprendre l’étiologie de nombreuses maladies. En effet, une incapacité à produire suffisamment d’énergie ne permet pas à nos cellules de fonctionner correctement.

Ce dysfonctionnement jouerait un rôle dans des pathologies comme certaines maladies cardiovasculaires, neurodégénératives ou encore des cancers.

Fondée sur cette approche énergétique du fonctionnement du corps humain, une théorie émergente soutient que nous disposerions d’un budget énergétique limité que notre corps répartirait en fonction de ses priorités.

Répartition de l’énergie et santé, une théorie émergente

Trois grands types de besoins énergétiques sont identifiés :

  • les besoins vitaux, indispensables à la survie, représentent une dépense énergétique fixe. Ils permettent de faire battre le cœur et de respirer …

  • les besoins couvrant toutes les actions ponctuelles, qui ont pour effet de produire un stress sur notre organisme. Ces besoins peuvent être liés à différents types de stress tels qu’un effort physique ou une situation de stress psychologique. Par exemple, lors d’une situation stressante psychologiquement, notre corps augmente sa fréquence cardiaque ou sa sudation. Or, toutes ces réponses ont un coût ;

  • les besoins d’entretien du corps, comme l’augmentation de la masse musculaire à la suite d’un entraînement en force ou encore les actions de réparation suite à des dommages oxydants.

En temps normal, et en moyenne, les besoins vitaux représenteraient 60 % des besoins énergétiques d’une personne au repos, ceux liés à l’entretien du corps 30 % et les 10 % restant seraient dédiés aux réponses à un stress. Cette répartition suivrait une hiérarchie inspirée de la pyramide de Maslow. On couvre d’abord les besoins vitaux ; puis, si on a les ressources nécessaires, on couvre ceux liés au stress, et enfin ceux associés à l’entretien de notre corps.

Notre budget n’est pas extensible à l’infini. Dans certaines situations, notre organisme peut être amené à faire des choix. Une ressource énergétique insuffisante met en compétition les besoins et il est possible qu’il n’y ait plus assez d’énergie pour maintenir ses fonctions vitales.

Selon ce modèle, le coût énergétique de la réponse de l’organisme pour lutter contre un virus, lors d’une infection comme le Covid, peut dépasser notre capacité. Dans les cas graves, cela vient amputer notre budget associé aux fonctions vitales entraînant la mort de la personne.

Dépense énergétique et longévité

Heureusement, notre organisme est capable d’ajuster sa production d’énergie et sa gestion. Il est ainsi capable de répondre à des besoins importants sur de courtes périodes. Par exemple, lors d’un exercice physique, le corps est capable de multiplier jusqu’à 20 fois sa production d’énergie de repos. Mais suite à cet effort, un temps de récupération sera nécessaire. L’alternance de périodes d’hypermétabolisme (activité) et d’hypométabolisme (repos) est essentielle pour maintenir l’intégrité du corps humain.

À l’inverse, une période de stress prolongée empêchera le corps de se réparer correctement. Une cellule qui n’a pas suffisamment d’énergie réduira sa capacité entretenir ses composants et se traduira par une accumulation de dommages. L’augmentation de ces dommages favorise les dysfonctionnements et peut conduire au développement de pathologies chroniques qui, en retour, réduisent l’espérance de vie.

Une étude états-unienne menée pendant quarante ans a, ainsi, mis en évidence que les personnes ayant une dépense énergétique au repos élevée présentaient un risque de mortalité jusqu’à 1,5 fois plus élevé que celles ayant une dépense énergétique plus faible. Ce résultat, soutenu par une autre étude, suggère qu’un rythme métabolique trop élevé peut raccourcir la vie… comme une chandelle qui brûlerait trop vite.

Notre mode de vie et ses effets délétères

Nos modes de vie modernes sont caractérisés par l’augmentation du stress, le manque de sommeil ou l’obésité qui perturbent l’allocation de notre énergie et favorisent le risque de développer des pathologies ou le vieillissement.

Par exemple, en réponse à une situation de stress psychosocial, notre corps produit une quantité importantes d’hormones qui nous permettent de répondre à la situation. Mais ces hormones coûtent de l’énergie, et ont donc pour effet d’accroître les besoins énergétiques.

Ce cercle vicieux altère l’entretien des cellules et peut accélérer la diminution de la longueur des télomères (les extrémités des chromosomes qui diminuent avec l’âge) ou encore augmenter le stress oxydant.

Quelles stratégies pour gérer notre énergie ?

Il est possible d’agir pour mieux répartir notre énergie et pour préserver notre santé. Une bonne santé requière de consacrer suffisamment d’énergie à nos processus d’entretien pour nous permettre de vieillir en bonne santé.

Plusieurs stratégies ont démontré leur efficacité pour réduire notre demande énergétique de repos et ainsi libérer de l’énergie et la rendre disponible pour l’entretien de nos cellules :

  • Un sommeil adéquat permet de réduire notre métabolisme de repos. Quelques heures de sommeil permettent de compenser des coûts énergétiques élevés.

  • La pratique d’activité de relaxation ou de méditation limite le stress et la consommation d’énergie. Par exemple, la pratique régulière du yoga est associée à une diminution de la consommation d’énergie au repos.

  • Maintenir des interactions sociales et éviter l’isolement favorise la diminution de notre consommation d’énergie au repos. Une méta-analyse portant sur plus d’un million de personnes a mis en évidence le fait que l’isolement social augmente le risque de mortalité.

La vie en société permettrait de partager les efforts pour affronter les menaces, ce qui pourrait expliquer pourquoi la consommation énergétique au repos a diminué lors des trente dernières années.

Bref, pour gérer votre énergie, mieux vaut dormir suffisamment, bouger, et maintenir des liens sociaux.

The Conversation

Frédéric N. Daussin a reçu des financements de la région Hauts-de-France et de la Fondation de l’université de Lille.

Martin Picard a reçu des financements du NIH (États-Unis) et de Baszucki Group.

ref. Corps humain : l’hypothèse d’un budget énergétique limité pour gérer notre santé santé – https://theconversation.com/corps-humain-lhypothese-dun-budget-energetique-limite-pour-gerer-notre-sante-sante-262154