La privacidad nos persigue, pero nosotros somos más rápidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Jordá Sanz, Directora del Departamento de Criminología y Seguridad, Universidad Camilo José Cela

Cuando hablamos de ciudadanía, solemos pensar en derechos y deberes, aunque pocas veces nos paramos a analizar su significado e implicaciones. El concepto se remonta en Occidente a los tiempos de la Antigua Grecia, en el marco de la participación directa en las decisiones que afectaban a la colectividad.

Entre las dimensiones sobre qué es un ciudadano, se encuentran la política, la social, la cultural o la subjetiva, entre otras, que definen el conjunto de derechos, deberes, percepciones, responsabilidades y comportamientos sobre un conjunto de personas. Así pues, la ciudadanía digital no es solo un conjunto de habilidades técnicas, sino una forma de participación activa, crítica y responsable en la vida pública digital.

El contexto: ciudadanos de un mundo hiperconectado

¿Por qué es importante comenzar con esta aclaración? Porque el concepto “menor de edad” diluye las características y homogeneiza a todos aquellos niños y adolescentes que aún no han cumplido una determinada edad, sin matices. En el ámbito digital, además, en ocasiones, se vincula a una connotación infantilizadora que se orienta hacia la mera protección del niño o adolescente, sin una participación activa del mismo.

Basta con recalcar que, entre las concepciones sociales para potenciar su privacidad, destaca la insistencia en el reforzamiento de protocolos de seguridad para acceder a plataformas online o a contenido considerado perjudicial para su desarrollo. Por ejemplo, podemos encontrar la propuesta de implementar sistemas de verificación de edad para impedir el acceso a plataformas pornográficas (recordemos que en España la edad de acceso a este contenido llega a situarse en los 8 años).

Y es que el mayor riesgo en lo digital es la propia persona. No podemos olvidar que detrás de un ciberataque hay un autor, y detrás de cada pantalla atacada hay una víctima. En cuestiones digitales, se dice que el principal factor de riesgo no es la herramienta –la tecnología– en sí, sino el factor humano. De hecho, hasta el 95 % de los fallos de ciberseguridad tiene su origen en errores humanos. Por tanto, debemos tener una perspectiva social sobre la utilización de la tecnología: las herramientas digitales son medios, por y para personas.

Tampoco podemos –ni debemos– caer en el alarmismo generalizado que establece una relación causal entre la utilización de pantallas y redes sociales y consecuentes problemas en las personas, especialmente niños, adolescentes y jóvenes. Así lo muestra un estudio, que señala que el riesgo del uso de la tecnología en jóvenes es, en todo caso, bajo y muy variado.

En caso de materialización, los autores explican que no se relaciona de manera directa con el simple uso de la tecnología, entendido como las horas de pantalla, sino con variables moduladoras como el género, la edad o la supervisión parental.

Por tanto, abordar la privacidad y las posibles amenazas que conlleva la utilización de internet requiere una visión que integre a todo el conjunto de la sociedad, con especial atención a todos aquellos grupos más vulnerables. Considerar a los niños y jóvenes como ciudadanos digitales implica su derecho a participación y expresión, no como meros receptores de medidas coercitivas o de protección pasiva.

El dilema: la huella digital que siempre nos sigue

El desarrollo exponencial de internet y las redes sociales durante las últimas décadas ha supuesto una interconexión global sin precedentes, con numerosas ventajas e inconvenientes. Entre las ventajas, podemos destacar la democratización del conocimiento, las facilidades de comunicación o entretenimiento o los avances en múltiples campos de conocimiento científico.

En cambio, el acceso a redes sociales, especialmente para niños y adolescentes, ha ampliado el concepto de seguridad hacia nuevos horizontes que, hasta hace pocas décadas, no se contemplaban. Un ejemplo es el impacto de la huella digital, entendida como el rastro de información que dejamos en internet de manera voluntaria o involuntaria con cada foto, ubicación, búsqueda o comentario.

Un reciente estudio español ha revelado que el 62 % de adolescentes encuestados asegura entender el tipo de información que comparte en las plataformas y un 46 % ha mostrado preocupación por su huella digital; sin embargo, más de la mitad afirma no conocer cómo proteger su información personal en las redes.

El contenido que volcamos en internet, en general, no sale nunca de internet. Y esta exposición prolongada puede dar pie a problemas graves. En edades tempranas, el ciberacoso, es decir, el hostigamiento facilitado por el uso de nuevas tecnologías con el objetivo de atemorizar, humillar o ejercer algún tipo de daño a otras personas, es una de las principales amenazas derivadas de la utilización de redes sociales.

Son múltiples los casos que podríamos destacar, pero el ejemplo de Kayla Laws, una joven estadounidense que se vio sometida a un proceso de “pornovenganza”, muestra su impacto a diferentes niveles: individualmente, por los mensajes e insultos recibidos durante meses y que llegaron a traspasar el ámbito digital; socialmente, por el debate existente en torno a la privacidad y el intercambio de fotografías y vídeos de contenido sexual; y tecnológicamente, por el impacto que supuso la huella digital, que escapó del control de la víctima y fue utilizada en su contra.

Además, la persistencia de la huella digital deriva en numerosas implicaciones para cualquier persona, tanto en el presente como en el futuro: la reputación online influye cada vez más en procesos de selección de empleo, becas o admisión en universidades.

El reto: crear responsabilidad digital compartida

Agrupando estas ideas –tecnología producida por y para humanos, con errores humanos y que debe contar con una participación activa de todos los humanos–, resulta evidente que la línea a seguir no se orienta hacia la prohibición en el acceso a internet o las redes sociales, sino hacia la educación en su uso. La educación digital no puede limitarse a evitar daños. Debe aspirar a empoderar a una generación que puede ser nativa, pero no por ello necesariamente competente en la materia.

La mera prohibición impide o, al menos, dificulta el correcto desarrollo de competencias digitales, que además son clave para el futuro. La alfabetización digital, más allá de la seguridad en las contraseñas o el conocimiento sobre la utilización de software, debe incluir la correcta gestión de la identidad digital y la prevención de amenazas, como el ciberacoso, el grooming o la recopilación de información personal para utilizarla con fines de ingeniería social.

En este sentido, el marco de trabajo de competencias digitales propuesto por el Joint Research Centre y la Comisión Europea(DigComp) orienta estos esfuerzos en una de las prioridades del continente: la transición hacia la era digital.

Así, proponen que los ciudadanos deben contar con una serie de competencias que se enmarcan en cinco dimensiones: seguridad, alfabetización de información, creación de contenido digital, solución de problemas y, por último, comunicación y colaboración. Es en esta última dimensión sobre la que recae la principal responsabilidad sobre la educación digital, ya que educar en ciudadanía digital supone enseñar a convivir en un espacio donde lo tecnológico y lo social son inseparables.

La construcción de esta responsabilidad digital involucra la participación de múltiples actores y sectores: desde el familiar y educativo, para dotar de herramientas y conocimiento crítico sobre las redes sociales, hasta las organizaciones privadas, para integrar la privacidad en el diseño de plataformas seguras, siguiendo el marco privacy by design, es decir, diseñado para priorizar por defecto la privacidad del usuario.

En definitiva, necesitamos hacer de internet un espacio de oportunidad, participación y crecimiento, no un lugar de vulnerabilidad permanente. Si queremos una sociedad justa, segura y democrática, debemos formar ciudadanos críticos para navegar en esta compleja era tecnológica.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Carmen Jordá Sanz colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

ref. La privacidad nos persigue, pero nosotros somos más rápidos – https://theconversation.com/la-privacidad-nos-persigue-pero-nosotros-somos-mas-rapidos-264487

Cuando es el lobo quien narra el cuento: la perspectiva del asesino en el ‘true crime’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Sánchez Esparza, Periodista y docente, Universidad Rey Juan Carlos

Nicholas Alexander Chavez y Cooper Koch interpretan, respectivamente, a Lyle y Erik Menéndez en ‘Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez’. Netflix/IMDB

¿Hasta qué punto la voz y los ojos del narrador modifican la percepción de las historias de true crime? ¿Se puede alterar en la narración el sentido de los hechos, y conducir a la audiencia a identificarse con los criminales?

La respuesta a estas preguntas parece clara para personajes como César Román, protagonista de El Rey del Cachopo, la docuserie donde se relata el asesinato de su pareja, Heidi Paz, cuyo torso fue hallado en una maleta oculta en una nave industrial en Madrid, en 2018. Román, que cumple una condena de 15 años en la prisión de Alcalá Meco, aparece en la serie para dar su versión, y afirma sin pestañear que “el cuento es muy diferente si el que lo cuenta es el lobo o si es Caperucita”.

El género del true crime vive en este momento una auténtica edad de oro, impulsado por las plataformas de streaming. Así, se ha convertido en un campo de experimentación para la construcción de versiones y relatos alternativos en torno a crímenes y escándalos, donde cada vez es más frecuente encontrarse con acusados y condenados que tratan de empatizar con la audiencia.

El caso de Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez es un ejemplo. Los hermanos, que asesinaron a tiros a sus padres en su mansión de Beverly Hills en 1989, llevan 35 años en prisión. Tras el lanzamiento de la exitosa serie de ficción en Netflix y su correspondiente docuserie, aprovecharon el impacto social y la empatía generada para solicitar la revisión de su condena.

Lo lograron el pasado mayo, cuando un juez conmutó la pena de cadena perpetua por otra de 50 años de cárcel. No han obtenido por ahora la libertad provisional, que también habían solicitado.

La serie sobre los Menéndez, que acumuló 19,5 millones de vistas en su primera semana en Netflix, y alcanzó el top 10 de las series más vistas en 89 países, construye sólidamente dos versiones contrapuestas, creíbles y fuertemente impactantes, y lo hace mediante la perspectiva del narrador. Tan poderoso es el relato de la acusación –que representa la frivolidad y crueldad de los hermanos–, como el de la defensa –que narra una escalofriante historia de maltrato y abusos sufridos por los autores del crimen–.

La voz del lobo

El poder del narrador es patente también en el caso de Rosa Peral, condenada a 25 años de prisión por asesinar en 2017 a su pareja. En la reciente docuserie de Netflix Las cintas de Rosa Peral, la asesina es entrevistada desde prisión, protagonizando escenas en las que habla de sus hijas pequeñas, se comporta como víctima de una injusticia e incluso rompe a llorar.

El caso ha sido abordado de forma diferente en programas como Crims, de TV3, en la serie de ficción El cuerpo en llamas y la ya mencionada Las cintas de Rosa Peral, donde la reconstrucción de los hechos varía en función del narrador. Éste tiene el poder para dotar de sentido a toda la historia. La selección que haga del material, el orden y la presentación tendrá claros efectos retóricos sobre la audiencia.

Un hombre y una mujer se sientan, muy separados, en el banco de los acusados en un juicio.
En El cuerpo en llamas, Quim Gutiérrez y Úrsula Corberó interpretan a los dos acusados por el llamado ‘crimen de la Guardia Urbana’, Albert López y Rosa Peral.
FilmAffinity

En nuestro análisis hemos descubierto una variada clasificación de narradores en el género del true crime, que puede sintetizarse en cinco tipos: testigo, protagonista, informativo, moralizante o performativo. Este último busca generar un efecto con su relato, que normalmente es corregir la versión oficial o priorizar la versión de una de las partes.

Tradicionalmente el true crime había tendido a presentar una oposición simplista entre “buenos y malos”, una visión acorde con una ideología de orden y control.

Sin embargo, en la década de 2010, producciones como Serial (2014), Making a Murderer (2015) o The Staircase (2018) subvirtieron ese orden al dar voz y protagonismo a los acusados, y retratar sus historias y experiencias vitales en contraposición a las versiones oficiales. En casos como estos, la perspectiva del narrador pone en cuestión el relato oficial y desafía las formas en las que se representa al criminal y a la justicia.

Una segunda oportunidad

La posibilidad de que el acusado ofrezca su propia versión tiene efectos en la reconstrucción de la historia, y en la imagen pública del sospechoso o condenado. En ocasiones, sirve para empatizar con su historia y sus motivaciones, para redimir ante la opinión pública a alguien falsamente condenado, o para asistir a una historia de reinserción.

Un claro ejemplo de esto lo ofrece Dolores. La verdad sobre el caso Wanninkhoff, de HBO. En ella, la voz principal es la de la propia acusada del asesinato de Rocío Wanninkhoff, Dolores Vázquez, quien se acerca a la audiencia mediante su vida y sus emociones. El cambio de narrador provoca que este true crime se convierta en un juicio al primer relato periodístico, y en la redención de quien fue considerada villana –y, posteriormente, exonerada–, a la que este género permite explicarse.

La perspectiva del acusado, inocente o culpable, desafía la verdad oficial construida a partir de la información de las instituciones. Además, incrementa el impacto emocional de la historia, dotándola de mayor dramatismo y permitiendo al público acceder a la mente del criminal y a sus motivaciones. Esto pone sobre la mesa muchas cuestiones. ¿Es correcto dar voz a un posible asesino para que mienta? ¿Es ético que un criminal se lucre comerciando con la historia de su crimen? ¿De qué forma debe salvaguardarse la dignidad de las víctimas?

Dar voz al acusado puede crear conciencia sobre condenas injustas y fallos en el sistema, pero también puede tergiversar la verdad y revictimizar a los afectados. Es necesario un esfuerzo de los creadores para ofrecer información precisa y contextualizada, equilibrando narrativas cautivadoras con el respeto y la sensibilidad hacia las víctimas.

La perspectiva del asesino en el true crime contemporáneo se ha convertido en un elemento clave, creando historias más impactantes y emocionales, y puede servir para revisar versiones equivocadas y redimir a algunos ante el tribunal de la opinión pública. Pero se impone un trabajo minucioso de los profesionales para evitar el sensacionalismo o el engaño y respetar la dignidad de las víctimas. Importa, y mucho, si el cuento lo narra el lobo o Caperucita.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


The Conversation

Marta Sánchez Esparza es vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Investigación (API).

Alfonso Méndiz Noguero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando es el lobo quien narra el cuento: la perspectiva del asesino en el ‘true crime’ – https://theconversation.com/cuando-es-el-lobo-quien-narra-el-cuento-la-perspectiva-del-asesino-en-el-true-crime-263882

La montée de l’appui à la souveraineté chez les jeunes au Québec, feu de paille ou vague de fond ?

Source: The Conversation – in French – By Éric Bélanger, Professeur en science politique, McGill University

L’été 2025 n’a pas seulement été chaud, il a électrisé la scène politique québécoise. Le Parti québécois (PQ) a fait élire un autre candidat lors d’une élection partielle dans Arthabaska en août, et des sondages récents laissent présager un regain de popularité pour la souveraineté, notamment chez les jeunes. Assiste‑t‑on à un renouveau souverainiste solide ou à une simple poussée estivale d’émotion politique ?

Avec 35 % des voix (contre 46 % pour le PQ), la défaite a été crève-cœur pour Éric Duhaime qui a perdu son second pari visant à se faire élire et à amener le Parti conservateur du Québec à l’Assemblée nationale. Elle aura été cependant l’occasion de se réjouir pour le chef du PQ Paul St-Pierre Plamondon.

Parallèlement, on constate un certain regain dans l’opinion publique alors que des sondages récents ainsi que des jeunes artistes comme Lou-Adriane Cassidy ou le rappeur kinji00 remettent la question de la souveraineté du Québec à l’ordre de jour.

Pour nous, cotitulaires de la Chaire de recherche sur la démocratie, le vivre-ensemble et les valeurs communes au Québec, et spécialistes de la politique québécoise et de l’opinion publique, cette dynamique mérite un regard approfondi. Nous l’examinons sous trois angles : la méthodologie des sondages, les motivations profondes du regain, et les précédents historiques.

Interroger les sondages : ce qu’ils disent… et ce qu’ils ne disent pas

Dans un premier temps, il importe de s’attarder à la dimension méthodologique des sondages cités dans les médias. Ces coups de sondes ont des limites bien réelles. D’abord, l’appui de 56 % des jeunes de 18-34 ans, mesuré par la firme CROP au début du mois d’août, ne correspond pas à une intention de vote à un éventuel référendum – où la réponse se résumerait à « Oui » ou « Non ». Il s’agit plutôt d’un appui exprimé sur une échelle en quatre points, allant de « très favorable » à « très défavorable » à l’idée de souveraineté.

En juin dernier, la firme Léger a quant à elle mesuré une hausse des intentions de vote en faveur du « Oui » dans la même tranche d’âge, s’élevant à environ 48 %.

Sans mettre en doute l’existence de cette évolution chez les jeunes, on n’en sait très peu sur la taille exacte et la provenance des échantillons qui ont été rejoints dans ces deux enquêtes ni sur la manière avec laquelle les deux firmes de sondage ont pondéré les réponses de ces jeunes à ces questions. Par exemple, le chiffre de 48 % chez Léger paraît reposer sur les réponses de 195 jeunes individus seulement. L’appui de ce même groupe d’âge à la souveraineté est d’ailleurs retombé à 42 % dans leur enquête suivante publiée au mois d’août. De manière générale, plus les échantillons sont petits, plus les opinions mesurées sont susceptibles d’être volatiles.

Enfin, on a déjà observé par le passé que les appuis à la souveraineté ont tendance à diminuer une fois le PQ porté au pouvoir. Ces appuis avaient par exemple reculé de 8 points de pourcentage en quelques mois seulement à la suite de la victoire de Pauline Marois en 2012. Ce phénomène peut être attribuable à l’ambivalence qu’entretiennent généralement les Québécois vis-à-vis le PQ : ils aiment l’idée que ce parti dirige le Québec mais ils entretiennent des réserves face à son option constitutionnelle. Il est donc ici important d’offrir une nuance quant aux « réelles » préférences politiques des jeunes personnes sondées.

Langue, culture, crises politiques : ce qui motive l’appui à la souveraineté

Dans un second temps, nos travaux de recherche portant sur l’appui à l’indépendance au Québec et ailleurs dans le monde, notamment en Écosse et en Catalogne, indiquent que c’est surtout la volonté de protéger sa langue ou de conserver sa culture qui alimentent l’intérêt pour cette option constitutionnelle.

Il y a ici lieu de se questionner sur le rapport à la langue française des jeunes interrogés. Quelle est réellement l’importance de cette langue pour eux ? Certains, notamment ceux qui consomment beaucoup de contenu sur les plates-formes numériques comme TikTok, sont plus près des préoccupations des vlogeurs français (voir l’étude de l’Institut de la statistique du Québec). Ces jeunes parlent français certes, mais leurs référents culturels sont beaucoup plus franco-français que québécois.

Par ailleurs, les recherches ont aussi montré que les griefs, stimulés par des crises politiques tels l’échec de l’Accord du lac Meech ou le scandale des commandites, sont parmi les facteurs qui font le plus augmenter les appuis à la souveraineté. Or, il n’y a pas, présentement, de tels griefs ou de telles crises qui soient clairement en place au Québec.

Le poids de l’histoire : les jeunes (presque) toujours en tête du mouvement

Dans un troisième temps, c’est en posant un regard historique qu’il est possible d’offrir un autre éclairage sur cette montée, même modeste, de l’appui à la souveraineté. Historiquement, ce sont les jeunes qui ont surtout appuyé l’idéal d’indépendance. Ce fut le cas tant au Québec qu’ailleurs, comme en Écosse. Il est donc cohérent que ce soit la jeunesse québécoise qui soit à l’avant-garde de ce regain de soutien pour la cause souverainiste.

C’est notamment ce qui a été observé dans les précédents regains d’intérêt pour la souveraineté (chez les baby-boomers durant les années 1970 ; dans une moindre mesure chez la génération X durant les années 1990). Avec le recul, on se rend compte que la réelle anomalie historique tient peut-être à la cohorte des millénariaux (les individus nés entre 1980 et 1995) qui a davantage boudé le mouvement souverainiste que les autres.

À la lumière de ces différents travaux, les causes actuelles de ce regain pour la souveraineté chez les jeunes sont donc loin d’apparaître claires. Verrons-nous un réel engouement pour le Parti québécois ou bien seulement un passage à ce parti en raison de la fatigue envers le gouvernement de la Coalition avenir Québec (CAQ) ?

Ces trois dernières années, le PQ a su tirer son épingle du jeu, profitant d’une période de turbulence pour le Parti libéral du Québec (PLQ) et Québec solidaire (QS), moins présents dans le débat public. Même s’il formait l’opposition officielle, le PLQ a été affaibli par une absence de chef permanent depuis 2022, comblée seulement en juin par l’élection de Pablo Rodriguez, ce qui a freiné son redéploiement politique. Quant aux membres et aux élus de QS, ils étaient trop occupés par leurs guerres intestines pour fonctionner ensemble et offrir une seule voix commune à l’Assemblée nationale et aux médias.

Et maintenant ?

Les jeunes ont presque toujours été attirés par la souveraineté. Cet attrait observé actuellement est-il lié à un rapport à l’avenir qui serait fondamentalement différent chez cette cohorte ? Se transformerait-il en appui réel dans l’urne à l’occasion d’un nouveau référendum ? Est-ce que les votes enregistrés dans les élections partielles étaient des votes de protestation ou bien un appui réel au PQ et à son option constitutionnelle ?

Nous avons des bémols. L’évolution de l’appui à la souveraineté demeure bien sûr à surveiller et à étudier.

La Conversation Canada

Éric Bélanger a reçu des financements du programme de Chaires de recherche du Québec (FRQSC)

Mireille Lalancette a reçu des financements du programme de Chaires de recherche du Québec (FRQSC)

ref. La montée de l’appui à la souveraineté chez les jeunes au Québec, feu de paille ou vague de fond ? – https://theconversation.com/la-montee-de-lappui-a-la-souverainete-chez-les-jeunes-au-quebec-feu-de-paille-ou-vague-de-fond-264227

Attacks on school boards threaten local democracy

Source: The Conversation – Canada – By Marianne A. Larsen, Professor Emerita, Faculty of Education, Western University

Elected school boards across Canada are increasingly threatened. Ontario Education Minister Paul Callandra recently said he is open to eliminating elected trustees altogether. This would would follow the lead of Nova Scotia and Québec, where they have already been abolished.

As a temporary measure, Ontario has taken over the role of elected trustees in five boards by appointing supervisors to oversee their finances and operations.

I’m an educational historian who has studied the comparative history of teaching and development of educational systems and an elected school board trustee for the Thames Valley District School Board (TVDSB), which the province recently put under supervision following an investigation of the TVDSB’s financial affairs.

I cannot comment here on the specifics of the TVDSB or any other school board.

The province says it put the TVDSB and other four boards under supervision to address growing deficits, strengthen accountability and, in the case of the other four boards, to restore financial stability.

However, researcher Joel Westheimer, professor of democracy and education, writes that Ontario is the latest province to “have signalled its intent to eliminate or weaken” elected school boards and put decision-making more firmly with the ministry.

“In reality,” he writes, “it’s a power-grab — and another step toward centralizing authority in order to sideline communities, parents and students.”

Based on my historical research, this article examines the broader history of provincial governments extending their control over democratically elected school boards.

Local democracy rooted in elected boards

Local democracy rooted in elected school boards has a long history in Canada going back more than 200 years. Education legislation in Nova Scotia in 1811, New Brunswick and Ontario (formerly Upper Canada) in 1816, Prince Edward Island in 1825 and Newfoundland in 1836 established elected school boards even before a country called Canada, with federal and provincial governments, existed.

Much has changed in school boards across Canada over the last two centuries. The powers and responsibilities of elected school board trustees have been eroded considerably. Current moves to restrict the powers of school board trustees are a part of a longer history of broadening government control over local communities.

Familiarity with local conditions

In Canada, each province/territory has its own educational system with a ministry/department that oversees the organization, delivery and assessment of education, and each province is divided into school board districts.

Board members (trustees) who are familiar with local conditions are elected by supporters within each district to represent their community’s interests and provide a liaison between electors and their provincial government.

My research on teachers shows that in early 19th century settler-colonial pioneer settings in North America, schooling was closely integrated into local community life.




Read more:
Reckoning with the history of public schooling and settler colonialism


Early emigrants to Upper Canada valued education for their children and, as a result, a variety of small schools emerged in local communities. In response, the British colonial government passed the first Common School Act in 1816 that provided each of the 10 school districts with 6,000 pounds annually to establish schools where there were at least 20 pupils.

Empowering local communities

The 1816 act also stated that when a schoolhouse was built, local communities were empowered to elect three “fit and discreet persons” to serve as trustees to manage their school.

Trustees had the authority “to examine into the moral character and capacity of any person willing to become a Teacher of such Common School” and subsequently nominate and appoint teachers on behalf of the community.

Trustees not only had the power to hire, pay and remove teachers, but also “to make Rules and Regulations for the good government” of the school and notify the District Board of Education about the books used and general state of the local school. By 1841, trustees were authorized to tax local inhabitants to supplement the government grant.




Read more:
Black History: How racism in Ontario schools today is connected to a history of segregation


State-controlled educational systems

Around the world throughout the late 18th and 19th centuries, governments began the work of building state-funded, public educational systems. Building standardized, state-controlled educational systems took place gradually as legislation was enacted to construct systems to educate the poor and working classes who did not have access to formal schooling. In colonial societies like Canada, building public educational systems was a part of the process of building a country.




Read more:
Truth before reconciliation: 8 ways to identify and confront Residential School denialism


The reasons governments got into the business of providing free education to the general populace included fear of social unrest, rising crime rates and the belief that government control of education would help create an obedient and moral Christian population.

Schooling underwent a gradual shift of being largely in the hands of local communities to being more under government control. This was the beginning of long process, still ongoing today, of centralizing educational authority at the expense of local autonomy and community, and the work of school board trustees.

Second World War and onwards

As Canadian historian Bruce Curtis has argued, building the educational state in Ontario in the 19th century necessitated eroding the close relationship between locally elected school board trustees and their communities.

A brick building with Canadian flag out front.
A former school building in Elora, Ont.
(Bill Badzo/Flickr), CC BY

That process continued during the post-Second World War period, as the organization and structures of schools boards were reformed to deal with the expansion and increasing complexity of educational systems.

This resulted in the amalgamation of many school boards. In Ontario, there were thousands of elected local school boards in the mid-19th century. Following many stages of amalgamation, the most significant being in the mid-1990s, the province has only 72 district school boards.

Loss of the local

As a result of school boards increasing in size alongside population growth and shrinking in number, the role of school board trustees has diminished. A report by the Education Improvement Commission in 1997 concluded because of 1990s-era educational reforms in Ontario, each trustee would represent more constituents over a larger area. They would therefore need to devote significant time to pulling their communities together to overcome the loss of their local board in favour of a district board.

The power to raise funds through local taxation, to determine teacher’s pay and working conditions and to determine what is and is not taught in local schools are no longer responsibilities of local school board trustees.

The Ontario government now aims to pass Bill 33, the Supporting Children and Students Act, which would substantially expand the education minister’s ability to investigate a board’s conduct, give directions and assume a board’s powers if those directions aren’t followed.

These moves are about enhancing government control over school boards and, according to educational researcher Sachin Maharaj, “part of the government’s ongoing bid to assert its own vision of schooling.”

Navigators and representatives

Such power plays have negative consequences for local democratic voices, public accountability and transparency and for schools.

Educational history sheds light on the close relations between early 19th-century elected school board trustees and their local communities. Over the last two centuries, governments have increased the number of constituents trustees serve and centralized powers once held by trustees.

But this has led to the severing of relations between local communities and elected school board trustees, which is neither good for grassroots democracy, nor for our schools, our students and their families.

The Conversation

Marianne A. Larsen does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Attacks on school boards threaten local democracy – https://theconversation.com/attacks-on-school-boards-threaten-local-democracy-261895

Mars has a solid core, resolving a longstanding planetary mystery — new study

Source: The Conversation – UK – By Kevin Olsen, UKSA Mars Science Fellow, Department of Physics, University of Oxford

NASA

Scientists have discovered that Mars has an interior structure similar to Earth’s. Results from Nasa’s Insight mission suggest that the red planet has a solid inner core surrounded by a liquid outer core, potentially resolving a longstanding mystery.

The findings, which are published in Nature, have important implications for our understanding of how Mars evolved. Billions of years ago, the planet may have had a thicker atmosphere that allowed liquid water to flow on the surface.

This thicker atmosphere may have been kept in place by a protective magnetic field, like the one Earth has. However, Mars lacks such a field today. Scientists have wondered whether the loss of this magnetic field led to the red planet losing its atmosphere to space over time and becoming the cold, dry desert it is today.

A key property of the Earth is that its core has a solid centre and liquid outer core. Convection within the liquid layer creates a dynamo, producing the magnetic field. The field deflects charged particles ejected by the Sun, preventing them from stripping the Earth’s atmosphere away over time and leading to the habitable conditions we know and enjoy.

From residual magnetisation in the crust, we think that Mars did once have a magnetic field, possibly from a core structure similar to that of Earth. However, scientists think that the core must have cooled and stopped moving at some point in its history.

On the surface of Mars there is a tremendous amount of evidence that liquid water once flowed, suggesting more hospitable conditions in the past. The evidence comes in many forms, including dry lake beds with minerals that formed under water, or the dramatic valley networks carved by rivers and streams. However, the Martian atmosphere is thin today and the necessary amount of water is nowhere to be found.

Teams working with the seismometers on Nasa’s InSight Mars lander first identified the Martian core and determined that it was actually still liquid. Now, the new results from Huixing Bi, at the University of Science and Technology of China in Hefei and colleagues, show that there may also be a solid layer inside the liquid core.

The nature of the interior structure of Mars has been an intriguing mystery. Was it ever like Earth’s, with a dynamic liquid layer around a solid centre? Or did Mars’ smaller size prevent such a formation? How big must a planet be to gain the protection of a magnetic field, like Earth’s, and support a habitable climate?

To understand what happened, how Mars evolved, we need to understand Mars today. These questions about Mars’ atmosphere, water, and core have motivated several high profile Mars missions. While the Nasa Mars rovers, Spirit, Opportunity, Curiosity, and Perseverance have studied the surface mineralogy, the European Space Agency’s ExoMars Trace Gas Orbiter is studying the water cycle, Nasa’s Maven spacecraft is studying atmospheric loss to space, and Nasa’s InSight lander was sent to study seismic activity.

Insight
The Insight mission landed on Mars in 2018.
JPL-Caltech

In 2021, Simon Stähler, from ETH Zurich in Switzerland, and colleagues, published a seminal paper from the InSight mission. In it, they presented an analysis of the way that seismic waves pass through Mars from Mars quakes in the vicinity of InSight, through the mantle, through the core, and then reflecting off the other side of the planet and reaching InSight.

They detected evidence of the core for the first time and were able to constrain its size and density. They modelled a core with a single liquid layer that was both larger and less dense than expected and without a solid inner core. The size was huge, about half of Mars’ radius of 1,800 km, and the low density implied that it was full of lighter elements. The light elements, such as carbon, sulphur, and hydrogen, change the core’s melt temperature and affect how it could crystallise over time, making it more likely to remain liquid.

The solid inner core (610 km radius) found by Huxing Bi and colleagues is hugely significant. The very presence of a solid inner core shows that crystallisation and solidification is taking place as the planet cools over time.

The core structure is more like Earth’s and therefore more likely to have produced a dynamo at some point. On Earth, it is the thermal (heat) changes between the solid inner core, the liquid layer, and the mantle that drive convection in the liquid layer and create the dynamo that leads to a magnetic field. This result makes it more likely that a dynamo on Mars was possible in the past.

With Simon Stähler and co-authors reporting a fully liquid core and Huxing Bi and colleagues reporting a solid inner core, it might seem as if there will be some controversy. But that is not the case. This is an excellent example of progress in scientific data collection and analysis.

The findings will help guide scientists towards a better understanding of Mars’ evolution as a planet.
JPL-Caltech

Competing models of Mars

InSight landed in November 2018 and its last contact with Earth occurred in December 2022. With Stähler publishing in 2021, there is some new data from InSight to look at. Stähler’s model was revised in 2023 by Henri Samuel, from the Université Paris Cité, and colleagues. A revised core size and density helped reconcile the InSight results with some other pieces of evidence.

In Stähler’s paper, a solid inner core is specifically not ruled out. The authors state that the signal strength of the analysed data was not strong enough to be used to identify seismic waves crossing an inner core boundary. This was an excellent first measurement of the core of Mars, but it left the question of additional layers and structure open.

For the latest study in Nature, the scientists achieved their result through a careful selection of specific seismic event types, at a certain distance from InSight. They also employ some novel data analysis techniques to get a weak signal out of the instrument noise.

This result is sure to have an impact within the community, and it will be very interesting to see whether additional re-analyses of the InSight data support or reject their model. A thorough discussion of the broader geological context and whether the model fits other available data that constrain the core size and density fit will also follow.

Understanding the interior structure of planets in our Solar System is critical to developing ideas about how they form, grow, and evolve. Prior to InSight, models for Mars that were similar to Earth were investigated, but were certainly not favoured.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Mars has a solid core, resolving a longstanding planetary mystery — new study – https://theconversation.com/mars-has-a-solid-core-resolving-a-longstanding-planetary-mystery-new-study-264325

¿Cómo se mantienen en pie los puentes? Desvelamos el secreto de su resistencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Lázaro, Profesor Titular de Ingeniería de Estructuras, Universitat Politècnica de València

El viaducto de Santa Ana, construido en 1915, estuvo operativo más de 100 años, como parte de la línea de tren entre Alicante y Dénia, en España. Fue el puente real en el que se basó la simulación 3D utilizada por los investigadores. José M. Adam.

Cuando circulamos por nuestras carreteras o vías férreas, atravesamos con frecuencia puentes que salvan obstáculos naturales o cruces con otras vías de comunicación. Algunos de ellos son celosías metálicas: estructuras en las que una serie de barras de acero se unen entre sí formando celdas triangulares. Estos puentes eran frecuentes a principios del siglo XX, tanto en la red de carreteras como en las entonces incipientes redes ferroviarias. Y no solo son bastantes los que se conservan o siguen en servicio, sino que incluso se han seguido construyendo hasta la actualidad.

Por desgracia, de vez en cuando recibimos noticias del colapso de algún puente de este tipo. Fue tristemente famoso el hundimiento repentino del puente de la autopista I-35 sobre el río Mississippi en el año 2007. Y más recientemente, en 2024, el derrumbe del puente Francis Scott en Baltimore por el impacto de un buque. En otros casos, se han detectado daños en algunos de sus elementos que no han llegado a progresar, y ha dado tiempo a tomar medidas para evitar una desgracia.

Derrumbe del puente Francis Scott Key, en Baltimore, EE. UU.
Wikimedia Commons., CC BY

¿Por qué algunos puentes fallan catastróficamente?

¿Por qué algunos puentes fallan catastróficamente y otros no? Esta es la pregunta que motiva el artículo que investigadores de la Universitat Politècnica de València y la Universidade de Vigo publicamos hoy en la revista Nature. Después de un trabajo intenso de tres años, que incluye ensayos en laboratorio a escala y simulaciones computacionales masivas, hemos logrado darle respuesta.

En las estructuras de edificación, los mecanismos resistentes tras un fallo inicial son bien conocidos, ya que son objeto de investigación desde hace décadas. No sucede así en los puentes en celosía, cuyos mecanismos resistentes secundarios apenas se habían estudiado hasta ahora.

Caminos alternativos de carga

Sabemos que, cuando se produce un fallo local en una construcción (por ejemplo, el fallo de una unión entre barras), los esfuerzos resistidos por los elementos estructurales se redistribuyen para adaptarse a la nueva situación. De manera gráfica, decimos que las cargas exteriores toman un camino alternativo dentro de la estructura para llegar a los apoyos.

En un puente en celosía, hay múltiples caminos posibles, debido a la propia configuración de la estructura. La forma de resistir las cargas exteriores puede ser completamente diferente de la prevista en el diseño inicial, y es la que va a determinar si la estructura puede resistir en pie o no tras el daño.

La analogía de la tela de araña

Tal y como ha demostrado la ciencia en numerosas ocasiones, es positivo aprender de la naturaleza que nos rodea. Durante la fase final de nuestra investigación, encontramos un artículo publicado en Nature sobre la robustez de las telarañas, cuyas conclusiones mostraban paralelismos con los resultados de nuestro trabajo. Al analizarlo, advertimos las sorprendentes semejanzas entre las telarañas y los puentes de celosía.

Ambas estructuras están formadas por elementos lineales y se caracterizan por una notable redundancia, en la que el impacto de un fallo depende de la función que desempeñe el hilo o elemento afectado dentro de la estructura.

Gracias a estas características, incluso frente a un fallo crítico, la extraordinaria capacidad para redistribuir las cargas puede evitar el colapso y mantener niveles de resistencia próximos (o superiores, en el caso de las telarañas) a los de la estructura intacta. Estas similitudes muestran cómo la naturaleza ofrece soluciones que la ingeniería aún sigue perfeccionando.

Ensayos y simulaciones

Para desvelar los mecanismos resistentes secundarios actuamos en dos frentes. En primer lugar, mediante ensayos de laboratorio en un modelo a escala 1:3,5, se recrearon nueve escenarios de fallo característicos de los puentes de celosía metálica y se aplicaron cargas equivalentes al paso de un tren. Además, se instaló un amplio sistema de monitorización que permitió detectar con precisión las variaciones en la respuesta del puente.

Los investigadores de ICITECH-UPV reproduciendo las estructuras del puente para los experimentos en el laboratorio.
José M. Adam.

De este modo, observamos cómo variaba la respuesta ante la pérdida de sus elementos y, en consecuencia, pudimos empezar a entender cómo se manifestaban los mecanismos resistentes latentes. También estudiamos cómo se propaga el fallo, incrementando la carga en el último de los escenarios hasta el colapso de la estructura.

Por otra parte, un amplio programa de simulaciones computacionales (222 en total) nos permitió analizar cómo varían las respuestas estructurales del puente, sometido a la carga del tren, ante el fallo de cada uno de sus componentes individuales. Gracias a ello fue posible identificar patrones de comportamiento y complementar la información obtenida en la campaña experimental.

Los investigadores de ICITECH-UPV en sus experimentos con la estructura del puente en el laboratorio.
José M. Adam.

Finalmente, se llevaron a cabo otras diez simulaciones en las que se aplicó una carga incremental hasta provocar el colapso total de la estructura. El objetivo era comprender con mayor profundidad la redistribución de esfuerzos y el papel que desempeña cada elemento en la robustez del conjunto.

¿Qué hemos aprendido?

Después de analizar los datos experimentales y las simulaciones, sabemos que el fallo de un elemento del puente en celosía puede desencadenar una combinación de hasta seis tipos de mecanismos resistentes secundarios que redistribuyen las cargas de la estructura. Estos pueden ser clave para evitar el colapso. Los mecanismos involucrados y su interacción dependen de qué elemento falla inicialmente.

También hemos analizado la progresión del fallo más allá de la redistribución inicial, y hemos mostrado que la celosía dañada puede tener una capacidad resistente residual significativamente mayor que la prevista para las cargas de diseño.

Esperamos que estos hallazgos puedan influir en el modo en el que se reacondicionan y reparan estructuras antiguas de este tipo, así como en el diseño de puentes en celosía nuevos, para incrementar la seguridad de uso, extender su vida útil y reducir el riesgo de colapso.

The Conversation

Carlos Lázaro recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Belén Riveiro Rodríguez recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

José M. Adam recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Brais Barros González, Juan Camilo Reyes Suárez, Manuel Buitrago, Nirvan Makoond y Safae Mammeri no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Cómo se mantienen en pie los puentes? Desvelamos el secreto de su resistencia – https://theconversation.com/como-se-mantienen-en-pie-los-puentes-desvelamos-el-secreto-de-su-resistencia-264502

El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Esteban Ruiz, Profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

MAXIMUM ART/Shutterstock

Cada día tomamos decisiones casi sin darnos cuenta, como qué ropa ponernos, qué comer, qué dirección seguir cuando caminamos o, al conducir, si girar, frenar o cambiar de carril.

Algunas de estas elecciones pueden ser rápidas y casi automáticas, pero detrás de ellas el cerebro está procesando información, valorando opciones y anticipando lo que va a suceder.

Y ¿cómo logra este complejo y enigmático órgano transformar las señales del entorno, las expectativas y los deseos propios en movimientos tan precisos? He aquí una de las grandes preguntas que, durante décadas, ha tratado de resolver la neurociencia, aunque solo había conseguido respuestas parciales.

Ahora, y gracias a un esfuerzo internacional sin precedentes, el International Brain Laboratory (IBL), una red de 12 laboratorios en Europa y Estados Unidos, ha logrado una respuesta global al registrar la actividad neuronal de prácticamente todo el cerebro de ratones mientras tomaban decisiones.

Los resultados, que acaban de publicarse en dos artículos complementarios en Nature, ofrecen un mapa cerebral con resolución de célula individual y muestran cómo las expectativas previas moldean nuestras elecciones.

Un mapa completo de la actividad cerebral

El primer trabajo describe el mayor estudio de actividad neuronal jamás realizado en animales, con más de 621 000 neuronas registradas en 279 áreas del cerebro de 139 ratones. Tras un filtrado de calidad, se analizaron 75 000 células con señales estables.

En este estudio, los ratones realizaron la siguiente tarea de decisión: una rejilla con luz aparecía en una pantalla y debían mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla. A cambio, recibían agua como recompensa, o dos segundos de ruido blanco si no lo conseguían.

Aunque pueda parecer trivial, esta tarea combina percepción, memoria y acción, y permite estudiar cómo el cerebro transforma la información sensorial en comportamiento.

El mapa reveló que la actividad no se limita a unas pocas zonas: aunque la información visual apareció primero en las áreas de visión, pronto se propagó a otras zonas como el mesencéfalo y el rombencéfalo.

Además, las señales motoras y las relacionadas con la recompensa se detectaron en casi todo el cerebro, lo que demuestra que la toma de decisiones no sigue el esquema jerárquico lineal de “ver”, “pensar” y “actuar”, sino que surge de una red distribuida y coordinada de regiones.

Los investigadores lo describen de un modo muy gráfico: cuando llega la recompensa, el cerebro se ilumina “como un árbol de Navidad”, lo cual puede observarse en este bonito vídeo.

O sea, que debemos replantear la idea de que existen centros únicos de decisión, pues todo el cerebro participa en la orquesta.

Las expectativas se extienden por todo el cerebro

El segundo artículo se centró en cómo influyen nuestras expectativas previas. Utilizando la misma tarea experimental que en el antes comentado (en el que una rejilla con luz aparece en una pantalla y los ratones deben mover un volante hacia la izquierda o la derecha para centrarla), los investigadores, además, introdujeron bloques donde el estímulo aparecía con probabilidades distintas: en algunos, un 80 % de las veces a la izquierda y un 20 % a la derecha; en otros, al revés.

Los ratones no recibían ninguna señal de aviso pero, durante nada más y nada menos que 459 sesiones de entrenamiento, fueron aprendiendo esas pautas y las usaron para mejorar su rendimiento. Incluso cuando la rejilla era tan tenue que resultaba invisible, sus elecciones se inclinaban hacia el lado más probable, guiadas por la expectativa.

Lo sorprendente es que dichas expectativas no estaban confinadas a unas pocas zonas relacionadas con la toma de decisiones, sino que se encontraron asociadas a una amplia variedad de regiones cerebrales.

Concretamente, se detectaron en áreas sensoriales tempranas –es decir, aquellas que reciben directamente la información visual, como la corteza visual primaria y el tálamo–, en áreas motoras que preparan la acción y en zonas asociativas como la corteza orbitofrontal y la cingulada anterior.

Los hallazgos respaldan la idea de que el cerebro funciona como una máquina de predicción distribuida que no solo procesa lo que vemos o escuchamos, sino que genera constantemente hipótesis sobre lo que va a ocurrir, y esas hipótesis influyen en lo que percibimos.

Además, este mecanismo puede tener relevancia clínica en trastornos como la esquizofrenia o el autismo, ya que se sospecha que la dificultad para actualizar expectativas y creencias sobre el entorno está en el origen de algunos de sus síntomas. Entender cómo el cerebro sano integra expectativas podría ayudarnos a comprender mejor estas enfermedades.

Un nuevo modelo de ciencia colaborativa

Estos hallazgos no habrían sido posibles sin una nueva forma de trabajar en ciencia. El International Brain Laboratory se inspiró en proyectos como el CERN o el Proyecto Genoma Humano, en los que la colaboración global permitió avanzar en problemas demasiado grandes para un solo laboratorio.

Durante años, los 12 equipos del consorcio usaron protocolos idénticos, compartieron herramientas y pusieron todos los datos a disposición de la comunidad. El resultado no es solo un descubrimiento científico, sino también un recurso abierto con cientos de miles de registros neuronales accesibles públicamente.

Este modelo de ciencia abierta y colaborativa marca un cambio cultural que permite pasar de experimentos fragmentados a proyectos internacionales capaces de dar una visión integrada del cerebro. Y esto, sin duda, es todo un logro.

Melodía de neuronas

En definitiva, los dos estudios coinciden en que la toma de decisiones no se concentra en un único punto o pocas zonas del cerebro, sino que surge de la coordinación de múltiples regiones donde también se codifican nuestras expectativas previas.

Esta visión del cerebro como una máquina de predicción distribuida se une al ejemplo multicéntrico del IBL, que anticipa una neurociencia cada vez más global, abierta y colaborativa.

Entender cómo decidimos ya no es buscar un centro de mando en el cerebro sino aprender a interpretar la melodía de neuronas que, en conjunto, nos permite percibir, anticipar y actuar en la gran sinfonía del mundo.

The Conversation

Francisco José Esteban Ruiz recibe fondos para investigación de la Universidad de Jaén (PAIUJA-EI_CTS02_2023), de la Junta de Andalucía (BIO-302), y está parcialmente financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) bajo el proyecto PID-156228NB-I00.

ref. El primer mapa global de la actividad cerebral revela que no hay centro de mando en las decisiones – https://theconversation.com/el-primer-mapa-global-de-la-actividad-cerebral-revela-que-no-hay-centro-de-mando-en-las-decisiones-264408

Pourquoi y a-t-il encore des éboulements rocheux alors que des solutions de protection existent ?

Source: The Conversation – in French – By Marion Bost, Directrice technique Géotechnique, PhD, HDR, experte internationale en mécanique des roches, Cerema

Une zone d’habitation sécurisée par des écrans de filets à Foix, dans l’Ariège. Marion Bost, Fourni par l’auteur

En montagne, les éboulements sont fréquents. Leurs conséquences peuvent être dramatiques au dessus des routes et des installations humaines, de plus en plus présentes en montagne. Comment nous protéger ?


Le 20 août dernier, un éboulement rocheux dans la descente des Egratz vers Chamonix (Haute-Savoie) sur la RN 205 a causé un accident mortel. Début février 2025, à une semaine des vacances d’hiver, la route nationale 90 était bouchée à l’entrée de la vallée de la Tarentaise (Savoie). Le trafic ferroviaire entre Paris et Milan a été interrompu pendant plus d’un an et demi… à cause d’un éboulement rocheux fin août 2023. Ces évènements nous rappellent que ces phénomènes naturels constituent encore aujourd’hui une forte menace dans les territoires de montagne.

Entre 1900 et 2021, sur le territoire national, on recense 18 éboulements rocheux qui ont fait des victimes. Mais une route coupée peut aussi conduire à des effets que l’on imagine moins spontanément : une rupture dans l’accès aux soins, dans le transport transfrontalier de personnes et de marchandises et aussi, bien sûr, l’accès aux stations de ski – secteur qui représente plus de 10 milliards d’euros de chiffre d’affaires annuel en France.

Comment se protéger des éboulements rocheux ?

Pour protéger les personnes et les biens, des structures de protection « passives » peuvent être mises en œuvre, soit en interceptant les blocs rocheux lors de leur propagation dans la pente, soit en les déviant. Les merlons comme les filets métalliques peuvent servir aux deux actions selon leur conception.

Un bloc de 4 mètres cubes arrêté par un écran de filets à Notre-Dame-de-Briançon sur la route nationale 90 en Savoie.
Fourni par l’auteur

Ainsi les écrans souples de filets sont constitués de nappes de filets déformables maintenues par des poteaux et par des câbles, qui sont fixés au sol par des ancrages. Des systèmes de dissipation d’énergie (appelés « freins ») sont disposés sur les câbles ou au niveau des ancrages pour limiter les efforts dans la structure et dissiper l’énergie cinétique d’impact du bloc.

Les écrans de filets peuvent arrêter des blocs avec une énergie d’impact jusqu’à 12 000 kilojoules, ce qui correspond à des blocs de 15 mètres  cubes, soit l’énergie d’un bloc du volume d’un SUV circulant à la vitesse de 90 kilomètres par heure.

Les merlons sont des structures massives en élévation par rapport au terrain naturel, constituées de matériaux de remblai, comme le sol en place, renforcés ou non par différentes technologies (géosynthétique, armature métallique, pneu…).

Selon leur conception, la capacité d’arrêt des merlons peut être supérieure à celle des écrans de filets métalliques, et atteindre plusieurs dizaines de milliers de kilojoules, soit plus de trois à quatre blocs de quinze mètres cubes à 90 kilomètres par heure.

immense construction en béton devant une montagne
Merlon pour le chantier EDF à Livet-Gavet dans l’Isère.
Marie-Aurélie Chanut, Fourni par l’auteur

La solution des écrans souples de filets est cependant souvent privilégiée en zone de montagne, car elle nécessite peu d’emprise au sol et peut être installée en forte pente grâce à des hélicoptères.

Comment conçoit-on ces ouvrages de protection ?

Comme tout ouvrage du génie civil, un écran de filets doit être dimensionné. Pour cela, il faut recenser sur le terrain les blocs potentiellement instables et évaluer s’ils sont susceptibles de s’ébouler. Dans un second temps, nous réalisons des simulations numériques pour estimer l’énergie et la hauteur de passage de chaque bloc, afin de définir l’endroit dans la pente où positionner l’ouvrage de protection et avec quelles caractéristiques. Ensuite, un produit existant sur le marché permettant de remplir ces conditions est choisi.

des blocs au dessus d’une route en montagne
Des blocs arrêtés par les écrans de filets souples installés au-dessus de la route nationale 90 en Savoie.
Marie-Aurélie Chanut, Fourni par l’auteur

Notons que la capacité d’arrêt de certains produits marqués CE a été testée par des essais d’impact réalisés en grandeur réelle. De plus, après l’installation des structures sur le terrain, des inspections détaillées et un entretien des ouvrages permettent d’assurer le niveau de service attendu pendant la durée de vie de chaque ouvrage, soit au minimum vingt-cinq ans en atmosphère peu corrosive.

La conception d’un écran de filets de protection contre les chutes de blocs est cependant complexe. Elle doit tenir compte d’un comportement dynamique et non linéaire de l’ouvrage sous l’impact d’un bloc. Ce type d’ouvrage favorise de grands déplacements au sein de la nappe de filets, qui limitent la concentration des efforts. Certains composants, essentiellement les freins, se déforment alors de façon irréversible.

un bloc tombe dans un filet. Simulation numérique
Simulation numérique d’un bloc rocheux impactant un écran de filets.
Jibril Coulibaly et collaborateurs, C2ROP, Fourni par l’auteur

Ainsi depuis les années 1970, la communauté scientifique et technique se mobilise pour améliorer la compréhension du comportement de ces ouvrages sous sollicitation dynamique.

Quand les filets ne remplissent pas leur mission

Malgré ces efforts pour améliorer la fiabilité des écrans de filets, ces ouvrages peuvent encore être mis en défaut aujourd’hui.

Par exemple, un éboulement exceptionnel peut dépasser la sollicitation prise en compte lors du dimensionnement. Ce fut le cas lors de l’éboulement déjà cité sur la RN90, pendant lequel trois blocs de plus de 10 mètres cubes ont percuté à grande vitesse, estimée à 28 mètres par seconde, et presque simultanément, un écran de filets neuf de capacité d’arrêt maximale égale à 8 000 kilojoules (c’est-à-dire pouvant arrêter un seul bloc de 8 mètres cubes chutant à plus de 100 kilomètres par heure).

L’impact d’un bloc rocheux de forme tranchante présentant une vitesse de rotation significative ou encore un impact au niveau des câbles de haubanage ou des extrémités de l’ouvrage peuvent être également plus sévères que l’impact dans les conditions des essais en vraie grandeur de certification du produit.

Écrans de filets 8 000 kilojoules, installés dans le versant de Ponsérand pour sécuriser la RN 90 en Savoie.
Laurent Dubois, Fourni par l’auteur

Enfin, des erreurs de montage ou encore le vieillissement de certaines pièces métalliques par corrosion peuvent avoir une incidence sur la capacité d’arrêt de l’ouvrage tout au long de sa durée de vie.

Des enjeux qui évoluent

Les enjeux (bâtiments, infrastructures de transports…) situés dans les fonds de vallée des régions montagneuses sont de plus en plus vulnérables. En effet, les dernières décennies ont vu l’augmentation du trafic et de la pression foncière, en lien notamment avec l’essor du tourisme de montagne. En conséquence, les besoins en ouvrages de protection performants et fiables ne font qu’augmenter.

Des stratégies territoriales de protection doivent donc être mises en place. Mais les coûts élevés de mise en œuvre et d’entretien obligent à définir et à prioriser les actions de sécurisation vis-à-vis du risque rocheux.

The Conversation

Marion Bost a reçu des financements de la Direction Générale de la Prévention des Risques du Ministère de la Transition écologique, de la Biodiversité, de la Forêt, de la Mer et de la Pêche.

Laurent Dubois travaille avec des entreprises de travaux construisant des merlons ou des écrans de filets sur les chantiers et dans le cadre de groupes de travail méthodologiques ou de normalisation.

Marie-Aurélie Chanut a reçu des financements de IREX.

ref. Pourquoi y a-t-il encore des éboulements rocheux alors que des solutions de protection existent ? – https://theconversation.com/pourquoi-y-a-t-il-encore-des-eboulements-rocheux-alors-que-des-solutions-de-protection-existent-261712

Why Indonesia’s parliament struggles to maintain independence and trust

Source: The Conversation – Indonesia – By Jefferson Ng, PhD student, Australian National University

The iconic building of the Indonesian Parliament complex in Jakarta on July 20, 2023 ahead of the Independence Day celebration preparation.
Disto De Niro/Shutterstock

Large demonstrations hit Jakarta over the past week as angry protesters demanded the dissolution of Indonesia’s Parliament.

Under the hashtag #BubarkanDPR (“Dissolve the Parliament”), frustration spilled onto the streets, fuelled by discontent over the country’s economic direction and the perceived disconnect between lawmakers and ordinary citizens.

The spark was the revelation that each Member of Parliament (MP) receives a monthly housing allowance of Rp50 million (US$3,000) — about 10 times Jakarta’s minimum wage and 20 times the minimum wage in poorer regions. On top of this, each MP also receives Rp4.2 billion ($242,000) annually in constituency expenses.

The anger deepened when one MP reportedly dismissed critics as “dumb”, and another publicly complained about traffic jams on the way to the Parliament building.

For citizens facing layoffs and higher taxes amid a government “efficiency” drive, parliament seemed tone-deaf and out of touch.

But the problem runs deeper than high salaries or insensitive remarks. The crisis of legitimacy facing the Indonesian lawmakers reflects the slow erosion of the parliament’s independence and relevance within the country’s democracy.

Why reforms fail to live up to their promise

When Suharto fell in 1998, democratic reformers sought to build a strong parliament that could counterbalance presidential power. The constitutional amendments that followed introduced term limits, direct presidential elections, and more robust checks and balances.

Large-scale protests against the Indonesian parliament and police occurred in Indonesia in the past week.
A crowd of protesters in front of the Mobile Brigade Police Headquarters, Jakarta, on 29 August 2025.
Wulandari Wulandari/Shutterstock

The president could no longer dissolve parliament. Its agreement was required to pass laws and budgets, and it was tasked with overseeing the executive.

For a time, it lived up to that role. As one MP told political scientist Patrick Ziegenhain in his 2008 book “The president has a lot of power, and it is our job to limit it.”

Between 1999 and 2014, MPs frequently used their powers to scrutinise the government and speak on behalf of the public. But two institutional flaws weakened this democratic experiment.

First, reformers’ fears of continued dominance of Golkar — once Suharto’s electoral vehicle — led them to adopt proportional representation. This produced extreme multipartyism: a fragmented party system in which no president commands a stable majority.

Second, parliament retained the New Order’s consensus procedure. In the parliamentary commissions, faction leaders or MPs appointed by party bosses act as proxies for party elites. Real bargaining happens behind closed doors between party chairs and the president, leaving individual MPs with little voice.

The result is a parliament where members are more accountable to their party boards than to their voters. Meaningful policy debate is minimal, and MPs have little incentive to develop expertise in their committees.

As one MP bluntly told a minister lobbying for a bill: “Please don’t lobby here, sir. We are all subordinates. Speak to the party chairmen first.”

Electoral costs and representation

One of the root causes of parliament’s institutional decline is that electoral campaign costs have spiralled beyond the reach of most citizens.

Indonesia's parliament sparks public outcry over high salaries, triggering large-scale protests across the country.
Several members of parliament chat in the plenary meeting hall at the parliament building in Jakarta.
Stagehunter.id/Shutterstock

Unsurprisingly, nearly half of the MPs elected for the 2019–2024 period came from business backgrounds or had wealthy patrons. A study, for instance, found that in average, a legislative candidate might have spent millions of dollars to get elected during the 2024 election.

This trend has further narrowed representation. Elected MPs are widely perceived as serving their financiers and party leaders rather than their constituents.

Once elected, MPs are reluctant to challenge the system. Having sunk fortunes into their campaigns, they need to stay on good terms with party elites to secure their political future.

⁠In Indonesia’s fragmented multiparty system, where campaign costs are very high, access to ministries and state resources is critical for parties to sustain themselves — often resulting in an oversized coalition supporting the ruling party.

Between elections, political parties scramble for access to positionsministries, parliamentary chairs, state-owned companies’ executives — and government contracts. Government ministries also fund a variety of discretionary appointments that can be filled by party members.

Conversely, a party that becomes too critical risks losing access to patronage or face direct government intervention. As such, institutional incentives are heavily stacked in favour political parties being within rather than without the system.

Loss of independence

Since the start of Indonesia’s democratic era, every Indonesian president had been a minority president, unable to secure a parliamentary majority through his own party, including Prabowo-led Gerindra Party.

In a fragmented multi-party system where the president’s party does not hold a majority, a powerful parliament can easily become obstructionist or disruptive.

Indonesian parliament sparks public outcry over high salaries, corruption and low legislative performance.
A situation inside the plenary session hall of the Indonesian Parliament building in Jakarta, on Dec. 3, 2024.
Stagehunter.id/Shutterstock

Former President Susilo Bambang Yudhoyono lamented in his memoir that Indonesia had effectively become “semi-parliamentary or semi-presidential,” with parties in parliament strong enough to block presidential agendas.

The response from successive presidents has been to co-opt parliament by controlling political parties from within. Yudhoyono, for example, brought the Golkar Party into his coalition by backing then–Vice President Jusuf Kalla’s bid for party chairmanship.

His successor, President Joko “Jokowi” Widodo, followed a similar playbook. Although he initially promised a “slim coalition”, he quickly expanded it after facing legislative resistance — even intervening directly in party leadership disputes to secure loyal chairs.

President Prabowo Subianto inherited Jokowi’s broad coalition and rewarded party leaders with key cabinet posts.

As a result, almost every major party in parliament is now part of the ruling coalition. Lawmakers answer primarily to their party chairmen — who are themselves embedded in government — making parliament a subordinate institution rather than an independent counterweight.

Institutional decline

To maintain stability in an extreme multiparty system, Indonesian presidents are compelled to build oversized coalitions — a safeguard in case one or more parties defect.

During the presidential election campaign, Prabowo Subianto was endorsed by majority of political parties in Indonesia.
A large billboard in Surabaya, East Java, with information about the three pairs of candidates of the Indonesia’s 2024 Presidential Election.
Ridho Sakti/Shutterstock

Presidential pressure, combined with the need to access state resources, makes parties reluctant to challenge the government.

In addition, the high cost of entry and Parliament’s poor public image deters many capable Indonesians from running for office.

There is also little incentive for MPs to develop strong capabilities in the policy area that they are overseeing. As a result, Parliament has become less representative and less capable over time.

This hollowing out of parliament has left it neither independent from the executive branch nor accountable to voters.

The chants of “Bubarkan DPR” carry a truth reformers cannot ignore: unless parliament is reformed to restore its independence, transparency, and representativeness, Indonesia’s democratic institutions will continue to decay.

The Conversation

Jefferson Ng tidak bekerja, menjadi konsultan, memiliki saham, atau menerima dana dari perusahaan atau organisasi mana pun yang akan mengambil untung dari artikel ini, dan telah mengungkapkan bahwa ia tidak memiliki afiliasi selain yang telah disebut di atas.

ref. Why Indonesia’s parliament struggles to maintain independence and trust – https://theconversation.com/why-indonesias-parliament-struggles-to-maintain-independence-and-trust-264282

Maroc, États-Unis, Brésil : La recomposition géopolitique de l’arc atlantique Sud

Source: The Conversation – in French – By Xavier Carpentier-Tanguy, Indopacifique, Géopolitique des mondes marins, réseaux et acteurs de l’influence, diplomatie publique, Sciences Po

Les pays de la façade atlantique de l’Afrique, au premier rang desquels le Maroc, aspirent à mettre en œuvre un ensemble de projets économiques, énergétiques et sécuritaires conjointement avec les puissances de l’autre rive de l’océan, à savoir les États-Unis et le Brésil. Il s’agit entre autres, pour ces États, de réduire leur dépendance à l’égard de la Chine et de la Russie, de plus en plus présentes sur le continent.


En mai 2025, le Maroc a présenté une ambitieuse initiative portuaire et logistique, reprenant son Initiative atlantique, lancée en 2023 (et destinée alors aux seuls Mali, Burkina Faso, Niger et Tchad) et visant à positionner le royaume en pivot stratégique entre l’Afrique, l’Europe et les Amériques.

Bien au-delà du simple renforcement d’infrastructures existantes, ce projet vise à façonner l’ossature d’un espace atlantique multipolaire en fédérant Mauritanie, Sénégal, Guinée-Bissau, Liberia et Gabon autour d’un réseau régional de coopération inédit. Cette diplomatie d’intégration a été rappelée le 7 août 2025, à la troisième Conférence des Nations unies sur les pays en développement sans littoral. L’intérêt pour une sécurisation et un désenclavement du Sahel est également porté par les États-Unis, ce qu’a illustré la réunion, le 9 juillet 2025, des présidents de ces cinq États avec Donald Trump à Washington afin d’échanger sur les richesses minérales de ces pays.

Le signal est important. Alors que la fermeture de l’Agence des États-Unis pour le développement international (USAID), décidée dès le 20 janvier 2025, a des conséquences directes sur les structures locales comme certaines écoles ou des coopératives agricoles – par exemple, dans la ville de Fès, un centre qui offrait des cours d’alphabétisation et de formation professionnelle à des femmes en situation de précarité a dû réduire ses activités –, la Chine et la Russie, puissances rivales des États-Unis, ont récemment réalisé des avancées majeures dans la région.

Pékin a consenti des investissements substantiels sur le continent. Pour ne prendre que le cas du Maroc, la RPC a cofinancé le pont à haubans Mohammed VI, d’une longueur de 950 mètres, ainsi que le complexe solaire Noor, situé à Ouarzazate. Elle ambitionne également de participer aux futurs chantiers d’extension de la ligne de train à grande vitesse entre Kénitra, Marrakech et Agadir, et a annoncé vouloir investir 10 milliards d’euros dans la fabrication de batteries électriques et leurs composants au Maroc.

Moscou, pour sa part, a apporté son soutien à la nouvelle Alliance des États du Sahel (AES), composée du Mali, du Burkina Faso et du Niger, qui partagent des frontières avec plusieurs de ces pays.

Une recherche d’autonomie accrue

Dans ce contexte, l’initiative marocaine s’inscrit dans un triptyque géopolitique novateur.

Premièrement, sur le plan africain, Rabat catalyse une intégration fondée sur la coordination logistique et industrielle, la ministre de la Transition énergétique et du Développement durable, Leila Benali, rappelant à cet égard lors d’une réunion ministérielle lors de la COP29 à Bakou que le royaume constitue « le seul corridor énergétique et commercial reliant l’Europe, l’Afrique et le bassin atlantique ».

Deuxièmement, les liens avec les États-Unis sont considérablement renforcés depuis la reconnaissance officielle de la souveraineté du Maroc sur l’ensemble du territoire du Sahara occidental en 2020, réaffirmée en avril 2025 par le secrétaire d’État Marco Rubio. La coopération militaire entre Rabat et Washington est particulièrement intense. Elle se manifeste par leur participation commune aux exercices conjoints annuels « African Lion » et, surtout, par le fait que le Maroc a été le seul pays africain et arabe invité à participer aux exercices navals UNITAS.

Ce rapprochement avec les États-Unis, qui démontre la volonté d’offrir une alternative à la fragmentation logistique générée par la Belt and Road Initiative (BRI) mise en œuvre par Pékin depuis 2013, consacre le Maroc et ses alliés comme les porteurs d’un projet capable d’influer sur la structuration des réseaux de commerce mondiaux.

La dimension structurante du projet s’exprime dans ses infrastructures : la stratégie marocaine s’étend au-delà de la croissance des terminaux portuaires (Tanger Med, Dakhla Atlantique, Nador West Med), projetant un maillage intégré de zones franches, corridors ferroviaires et industriels, et plates-formes d’innovation technologique. Le gazoduc Afrique-Atlantique traverse sur 6 900 km onze pays et offre également des perspectives d’exportation vers l’Europe d’un transport potentiel d’hydrogène.

L’ambition n’est pas seulement d’exporter des matières premières, mais de générer de la valeur ajoutée autour de clusters industriels, d’attirer les industries vertes et de positionner l’Atlantique africain comme hub de la transition énergétique. Ce modèle s’oppose à la centralisation des chaînes logistiques du modèle chinois : il propose la fédération des chaînes africaines au sein d’un réseau régional interconnecté, flexible et souverain.

Aspects sécuritaires

La consolidation de cette stratégie repose aussi sur le déploiement d’un maillage SIGINT transatlantique. Grâce à un réseau dense et intégré de stations terrestres, de plates-formes navales et de relais satellitaires, le dispositif déployé depuis 2018 assure le contrôle des flux maritimes et la gestion des menaces hybrides, y compris la piraterie, les trafics illicites ou les actions des groupes djihadistes.

Renforcé par la coopération technologique américaine, ce dispositif dote le Maroc et ses alliés d’une capacité de surveillance accrue, alignée sur les standards des grandes puissances. La piraterie dans le golfe de Guinée et la pêche illégale constituent, par exemple, des préoccupations majeures. Les États-Unis, l’UE, le Maroc et le Brésil collaborent déjà via le système SisGAAz (Sistema de Gerenciamento da Amazônia Azul, soit Système de gestion de l’Amazonie bleue).

Le Brésil, qui protège son « Amazonie bleue » – un concept proposé dès 2004, désignant la zone maritime sous juridiction du pays, riche en pétrole offshore, en gaz et en minerais rares – entend également affirmer un leadership régional sur l’Atlantique sud. Depuis 2023, Lula da Silva a renforcé la présence brésilienne en Afrique via des partenariats économiques et militaires.

Enfin, indéniablement, un objectif clé du projet marocain consiste à neutraliser le verrou stratégique que représente l’Algérie pour l’accès au détroit de Gibraltar. L’Algérie, dotée de capacités militaires et de techniques sous-marines russes, et capable de mettre en œuvre une politique d’interdiction de manœuvrer dans une zone spécifique (A2/AD (Anti-Access/Area Denial)), pouvait espérer contrôler ce passage stratégique par lequel transite une part déterminante du commerce maritime mondial (plus de 53 000 navires par an y transitent soit 12 % du commerce mondial).

Le projet marocain, via la multiplication des corridors atlantico-africains et l’intégration logistique, réduit ce risque et offre aux États sahéliens et à l’Afrique de l’Ouest un accès sécurisé aux flux mondiaux, affranchissant la région d’un possible isolement imposé. Enfin, le projet vise à assurer le développement du Sahara occidental sous l’égide du Maroc, court-circuitant les revendications algériennes.

Un espace au cœur de la mondialisation

L’ensemble de ces grands projets atlantique illustre une ingénierie diplomatique cherchant à accentuer la coproduction institutionnelle, l’alignement sécuritaire et la mutualisation des grandes infrastructures portuaires.

Dans ce grand dessein, le Maroc se veut l’interface entre les dynamiques africaines profondes et les priorités stratégiques occidentales, contribuant à dessiner l’Atlantique africain comme future colonne vertébrale de la mondialisation. Avec l’émergence d’acteurs comme le Brésil, l’arc Atlantique Sud, longtemps périphérique, dessine un nouveau centre de gravité dans la recomposition géo-économique mondiale.

The Conversation

Xavier Carpentier-Tanguy ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Maroc, États-Unis, Brésil : La recomposition géopolitique de l’arc atlantique Sud – https://theconversation.com/maroc-etats-unis-bresil-la-recomposition-geopolitique-de-larc-atlantique-sud-261883