Las vacunas no solo previenen enfermedades: también podrían combatir el envejecimiento

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estefanía Díaz del Cerro, Postdoctoral research associate. Colaboradora del grupo de investigación de Envejecimiento, Psiconeuroinmunoendocrinología y Nutrición, Universidad Complutense de Madrid

BlurryMe/Shutterstock

¿Y si las mismas células que impulsan el envejecimiento pudieran ser la clave para frenarlo… e incluso poner contra las cuerdas al cáncer? Este es el nuevo reto de un nuevo campo de investigación que plantea usar células senescentes –las que han dejado de dividirse y se acumulan con la edad– como base para desarrollar vacunas. El objetivo es activar el sistema inmunológico para combatir enfermedades crónicas.

El envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades como el alzhéimer, la diabetes tipo dos, la hipertensión, la aterosclerosis, la osteoartritis, la fibrosis y varios tipos de cáncer. A medida que vivimos más, también aumenta la necesidad de encontrar estrategias para prevenir o tratar esas afecciones.

En este contexto, la vacunación –hasta ahora usada sobre todo para prevenir infecciones– se perfila sin duda como una herramienta innovadora.

¿Qué son las células senescentes?

A lo largo de la vida, las células se dividen muchas veces, proceso que permite reparar tejidos y mantener el cuerpo en funcionamiento. Pero con el tiempo, algunas dejan de dividirse de forma permanente: es lo que se conoce como senescencia celular.

Las células senescentes no mueren ni se eliminan. Permanecen en el organismo en una especie de “pausa” indefinida. Al principio, esto tiene un efecto positivo: al dejar de dividirse, evitan que mutaciones peligrosas se conviertan en cáncer. Pero con los años, se acumulan en los tejidos, liberando sustancias que causan inflamación, alteran el entorno celular y dañan el funcionamiento del cuerpo.

La acumulación de estas células es una de las causas del envejecimiento. Se relaciona con el deterioro de órganos y enfermedades como la osteoporosis, la fibrosis, la diabetes tipo dos y varios tipos de cáncer, así como con el debilitamiento del sistema inmunológico.

En pocas palabras, son como “testigos del tiempo” en nuestro cuerpo: al principio protegen, pero con los años se convierten en una carga que acelera el envejecimiento y sus efectos.

Una nueva propuesta: vacunas senolíticas

Hasta ahora, los tratamientos llamados senolíticos –que eliminan específicamente células senescentes– se basan en fármacos. Estos medicamentos bloquean ciertos mecanismos de defensa celular, pero pueden afectar también a células sanas, lo que plantea dudas sobre su seguridad.

En un estudio de 2021, los investigadores descubrieron una estrategia más precisa: en lugar de usar fármacos, desarrollaron una vacuna que entrena al sistema inmunológico para reconocer y eliminar las células senescentes. El secreto está en una proteína llamada GPNMB, presente en la superficie de estas células envejecidas. Al actuar como un “marcador de envejecimiento”, permite que el sistema inmune las detecte y las destruya.

Los resultados en ratones fueron notables. Al eliminar las células que expresaban GPNMB, los animales mostraron una reducción de la inflamación en el tejido adiposo. También se observó una mejora general en su metabolismo y menos acumulación de placas en las arterias. Además, en ratones con envejecimiento acelerado, la vacuna no solo mejoró su salud, sino que alargó su esperanza de vida.




Leer más:
Últimas noticias sobre las vacunas contra el cáncer


En otro estudio, los científicos probaron una vacuna diseñada para eliminar células o linfocitos T senescentes en ratones con obesidad inducida por una dieta alta en grasas. Esta vez, se basa en la proteína CD153, que actúa como un marcador específico en estas células envejecidas del sistema inmunitario.

Al vacunar a los ratones, el sistema inmunológico comenzó a producir anticuerpos contra CD153. Estos anticuerpos permanecieron activos durante varios meses y lograron disminuir significativamente la cantidad de células T senescentes en el tejido graso, reducción asociada con mejoras metabólicas importantes: mejor tolerancia a la glucosa y menor resistencia a la insulina.

Por último, otro grupo de científicos ha utilizado recientemente la vacuna BCG –una forma debilitada de una bacteria usada desde hace décadas contra la tuberculosis– para “entrenar” al sistema inmunológico innato y revertir algunos efectos del envejecimiento en el cerebro.

En ratones, esta inmunización logró reprogramar la microglía, las células inmunitarias del cerebro. Así mejoró su capacidad para eliminar los restos de mielina, un tipo de desecho que con la edad puede acumularse y dificultar la reparación del tejido cerebral dañado. Gracias a esta intervención, se observó una mejor recuperación en las zonas cerebrales dañadas.

Todos estos resultados ofrecen nuevas pistas sobre cómo el envejecimiento afecta al sistema inmunológico y abren la puerta a posibles estrategias para revertir el deterioro mediante la reprogramación del sistema inmunitario.

Retos y precauciones

Aunque las vacunas senolíticas abren nuevas posibilidades terapéuticas, aún existen desafíos importantes que deben resolverse antes de aplicarlas en humanos.

Uno de los aspectos clave es entender con precisión cómo actúan. El problema es que las proteínas a las que atacan también pueden encontrarse, en menor cantidad, en otras células no envejecidas. Por eso es importante saber si los beneficios se deben solo a la eliminación de células senescentes o si también están siendo eliminadas células sanas con esos mismos marcadores.

Además, es necesario controlar cuidadosamente la respuesta inmunológica. Si el sistema inmune se activa de forma exagerada, puede producir efectos no deseados como inflamación aguda o incluso un síndrome de liberación de citocinas, una reacción peligrosa que puede dañar tejidos sanos.

En caso de que estas vacunas lleguen a la fase clínica, será indispensable definir varios factores: la dosis adecuada, la frecuencia de administración y cuánto tiempo permanecen los anticuerpos activos en el organismo. Solo así podrá garantizarse que estas vacunas sean no solo efectivas, sino también seguras para su uso en personas.

Aunque aún queda camino por recorrer, las investigaciones marcan un cambio de paradigma: utilizar vacunas no solo para prevenir infecciones, sino para frenar el envejecimiento y sus enfermedades asociadas. Una medicina del futuro que podría estar más cerca de lo que imaginamos.

The Conversation

Estefanía Díaz del Cerro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las vacunas no solo previenen enfermedades: también podrían combatir el envejecimiento – https://theconversation.com/las-vacunas-no-solo-previenen-enfermedades-tambien-podrian-combatir-el-envejecimiento-259452

Elon Musk’s plans for a new political party will likely be derailed by a US political system hostile to new voices

Source: The Conversation – USA – By Thom Reilly, Professor and Co-Director of the Center for an Independent and Sustainable Democracy, Arizona State University

Two-party control of U.S. politics runs contrary to the vision of the Constitution’s framers. Douglas Rissing/Getty Images

As dissatisfaction with the two-party system grows in the United States, the idea of an alternative, however unlikely, gains traction. Elon Musk’s recent call for an America Party may be unserious, but it speaks to something real.

Surveys consistently show that millions of American voters feel they lack real choices. They believe the two major parties don’t reflect their values, and they are exhausted by the constant polarization.

The bigger question isn’t whether Musk succeeds. As a public policy scholar, I think it’s why the U.S. political system is so hostile to new voices and ideas in the first place.

Why third parties rarely succeed

If he follows through on his idea, can Musk’s America Party actually take off? Probably not. History isn’t on his side.

That’s because the U.S. political system is structurally rigged against third parties, with deeply entrenched legal and procedural barriers that make it nearly impossible for new parties to gain traction.

In most states, getting a new party on the ballot is a formidable task. It involves gathering thousands of signatures, meeting stringent deadlines and complying with obscure filing requirements.

Even if a party gets on the ballot in one state, replicating that effort nationally is extremely hard. Each state has different laws, deadlines, signature requirements and legal demands.

Ballot access, campaign finance, media coverage and election rules overwhelmingly favor the existing Republican and Democratic parties. Even the Federal Election Commission is designed for partisan deadlock with an even number of members from each of the two major parties.

In a 2025 article on election administration in America, my colleagues and I analyzed all 50 state election codes. We found widespread legal and administrative barriers that systematically exclude independents and minor parties.

In 45 states, only major party members can serve on election boards, local or state bodies responsible for overseeing the administration of elections. In 27 states, judges must be registered with a major party. Campaign finance laws, access to voter data and registration rules also tilt the field to the major parties.

These structural barriers exist in both red and blue states. We found no statistical correlation between partisan leanings and these restrictions. That’s telling. It suggests that both parties, regardless of their ideological differences, are united in protecting their duopoly.

A profile view of a man looking toward his right.
Elon Musk announced in July 2025 that he is launching a new political party.
Jim Watson/AFP via Getty Images

The founders’ warning

This entrenched two-party control runs contrary to the vision of the U.S. Constitution’s framers, who intentionally excluded political parties from the founding document.

This was no accident. The founders viewed parties as “factions” that had no legitimate place in the republic.

George Washington in 1796 warned that parties would inflame animosity and that the nation could not do enough to protect itself from this. John Adams worried that “a division of the republic into two great parties … is to be dreaded as the great political evil.” Likewise, Alexander Hamilton feared parties as “the most fatal disease” of government and hoped America could dispense of such groups.

An appetite for alternatives

Enter Elon Musk. His suggestion to create the America Party taps directly into a growing national frustration with the two-party entrenchment.

Public trust in major political parties is at historic lows, particularly among young voters and independents, who do not identify with any major party and may register as “no party preference,” “unaffiliated” or “independent” depending on state laws.

Despite Musk being widely unpopular, prone to conspiracy theories and exhibiting erratic and unpredictable politics, his proposal resonates with many Americans. An October 2024 poll found that 58% of U.S. adults say a third party is needed.

Additionally, the number of American voters identifying as politically independent continues to exceed each of the major political parties.

What do Americans really want?

Even if Musk never follows through, the idea of a new party highlights how undemocratic U.S. elections have become. It opens the door to conversations about reforms that give independents and third parties a fair shot and reflects the growing demand for alternatives to the two-party system.

Voters are frustrated by limited choices that fail to capture their full range of political views.

There are models to learn from. Most democracies use a nonpartisan election administration and don’t let political parties control the rules.

In the U.S., partisans referee contests in which members of their party directly compete. That conflict of interest would be unacceptable in business or sports. So why is it tolerated in elections?

A view of the U.S. Capitol, with a U.S. flag flying in the foreground.
Positive views of U.S. political institutions are at historic lows.
Kayla Bartkowski/Getty Images

Structural reforms and designs have been implemented to varying degrees in the U.S. with a goal of making democracy more responsive, fair, transparent and representative.

Reforms such as open primaries, which allow voters of any party affiliation to participate in any party’s primary election, proportional representation in places such as Cambridge, Massachusetts, and Portland, Oregon, where political parties gain seats in proportion to the number of votes they receive, and independent redistricting commissions have helped create more competitive electoral districts by reducing partisan gerrymandering.

So, too, have ranked-choice voting and fusion voting. In ranked-choice voting, voters rank candidates by preference. If no one gets a majority, the lowest-ranked candidates are eliminated and votes are redistributed until someone wins. In fusion voting, multiple political parties can endorse the same candidate, who then appears on the ballot under each endorsing party’s line.

However, implementation of such reforms has been limited. Opposition to these reforms by the Democratic and Republican parties has, in many cases, been fierce.

It’s the system

The two-party system has insulated itself from competition.

The consequence is that today America has an impenetrable two-party system, the very scenario the framers and reformers feared most. Rather than focusing solely on Musk’s ambitions, the more pressing question is how to build an electoral system that reflects a modern, diverse democracy.

If Americans want more choices, and polling suggests they do, then they may want to examine the legal and procedural barriers that lock in the current system, which fails to address and accommodate their political preferences.

The Conversation

Thom Reilly does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Elon Musk’s plans for a new political party will likely be derailed by a US political system hostile to new voices – https://theconversation.com/elon-musks-plans-for-a-new-political-party-will-likely-be-derailed-by-a-us-political-system-hostile-to-new-voices-261334

La diplomatie donnant-donnant de Donald Trump en Ukraine, un échec pour arrêter l’agression russe

Source: The Conversation – in French – By Renéo Lukic, Professeur titulaire de relations internationales, Université Laval

Six mois après l’intronisation du président Donald Trump à la Maison-Blanche, son effort d’arrêter la guerre en Ukraine a échoué.

Sa promesse électorale d’y mettre fin « en 24 heures » n’a rien à voir avec la réalité diplomatique présente. Un cessez-le-feu entre la Russie et l’Ukraine, une proposition américaine et ukrainienne, est constamment refusé par la Russie.

Quant à la « paix durable et juste » tant souhaitée par le président Volodymyr Zelensky et ses alliés européens, elle est hors de la portée des acteurs impliqués dans ce conflit.

Tandis que les alliés européens de l’Ukraine et le gouvernement canadien mènent une politique d’endiguement à l’égard de la Russie depuis son agression contre l’Ukraine, le 24 février 2022, celle du président Trump depuis le début de son mandat politique est diamétralement opposée. Il tente l’apaisement.

Contre toute base factuelle, le président américain a refusé de nommer la Russie comme étant l’État agresseur dans la guerre en Ukraine. Il est même allé jusqu’à accuser l’Ukraine d’être responsable de cette guerre.

Lors d’une réunion à la Maison Blanche, le 28 février dernier, le président et son vice-président, J.D. Vance, ont humilié Zelensky en le traitant de « petit dictateur » qui ne possède « aucune carte diplomatique à jouer », contrairement au président russe, Vladimir Poutine. Même si les relations personnelles entre Trump et Zelensky se sont améliorées par la suite, l’attitude de la politique américaine envers l’Ukraine est restée volatile et mitigée.

Professeur titulaire de relations internationales au département d’histoire de l’Université Laval, j’ai co-écrit cet article avec Sophie Marineau, doctorante à l’Université catholique de Louvain en histoire. Depuis 2014, la guerre en Ukraine et la réaction internationale vis-à-vis du conflit sont au centre de nos recherches respectives.

Une diplomatie transactionnelle

Depuis le début du nouveau mandat de Trump, l’aide américaine à l’Ukraine s’inscrit donc dans une dynamique résolument transactionnelle. Cette approche ne repose plus sur des principes de solidarité, de défense des valeurs démocratiques ou de sécurité collective, mais sur une logique d’échange, où toute assistance doit générer un retour concret pour les États-Unis.

Loin de la tradition multilatérale qui caractérisait les engagements occidentaux durant les premières années du conflit russo-ukrainien, cette diplomatie est structurée autour du concept de deal, dans lequel chaque concession – qu’elle soit militaire, économique ou politique – doit être compensée.

Le premier tournant majeur se produit en mars 2025 – à la suite de la rencontre Trump – Zelensky – lorsque Washington suspend sans avertissement l’aide militaire à l’Ukraine. Les États-Unis bloquent des livraisons déjà en cours, dont des systèmes antiaériens essentiels et des munitions de précision.

Cette décision, prise de manière unilatérale, vise à faire pression sur le gouvernement ukrainien pour l’inciter à accepter un cessez-le-feu temporaire avec la Russie, dans des conditions jugées inacceptables par Kyiv. Ce geste provoque un choc diplomatique en Europe et soulève de vives inquiétudes quant à la fiabilité de l’engagement américain.

Mais au-delà du geste lui-même, ce que révèle cette suspension est la vision profondément transactionnelle des relations internationales portées par Trump : l’aide devient un levier, non un engagement moral ou stratégique.

Un accès aux ressources naturelles

Un exemple encore plus explicite de cette logique apparaît quelques semaines plus tard, avec la proposition controversée d’un accord sur les ressources naturelles.




À lire aussi :
Le projet d’accord sur les métaux stratégiques Ukraine-États-Unis repose-t-il sur une méprise ?


Selon ce projet, l’Ukraine aurait cédé jusqu’à 50 % des revenus issus de l’exploitation de ses minerais stratégiques – lithium, titane, terres rares – à un fonds américain, en échange de la reprise de l’aide militaire. L’accord, signé fin avril 2025, aboutit à la création d’un fonds d’investissement conjoint entre Kyiv et Washington, destiné à exploiter les ressources naturelles ukrainiennes : minéraux rares (terres rares, lithium, titane, uranium), pétrole et gaz naturel.


Déjà des milliers d’abonnés à l’infolettre de La Conversation. Et vous ? Abonnez-vous gratuitement à notre infolettre pour mieux comprendre les grands enjeux contemporains.


L’Ukraine conserve la propriété et le contrôle exclusifs de ses ressources, bien que l’exploitation soit encadrée par le partenariat. L’un des buts affichés est de garantir un soutien à long terme des États‑Unis à l’effort de guerre ukrainien, en échange d’un accès prioritaire aux ressources, sans engagements formels en matière de garanties de sécurité pour Kyiv.

Négocier toute forme d’aide

Cette logique transactionnelle s’exprime aussi à travers des actions plus discrètes, mais tout aussi révélatrices, comme le gel temporaire de la livraison de missiles Patriot au mois de juillet, officiellement justifié par une « révision des capacités stratégiques » américaines.

En pratique, cette suspension a été perçue comme un moyen de pression implicite, destiné à inciter l’Ukraine à adopter certaines lignes politiques plus conciliantes, voire à ouvrir la voie à une redéfinition des objectifs militaires.

Au final, cette diplomatie transforme l’aide humanitaire ou militaire en monnaie d’échange. Chaque cargaison devient une pièce de négociation, chaque soutien, un contrat implicite.

Une approche qui fragilise les alliances et redéfinit les règles

La guerre en Ukraine, loin d’être perçue comme un affrontement idéologique entre démocratie et autoritarisme, est reconfigurée comme un théâtre où se négocient des intérêts économiques et politiques à court terme.

Cette approche fragilise les alliances, introduit une incertitude structurelle dans la relation transatlantique et redéfinit les règles du jeu international autour d’une logique marchande assumée, où l’engagement moral est subordonné au bénéfice direct.

Le Canada poursuit des objectifs différents

Face à la tendance américaine à instrumentaliser l’aide à l’Ukraine selon des logiques transactionnelles, le Canada adopte une posture claire : Ottawa rejette fermement l’idée d’une assistance conditionnée à des concessions politiques, économiques ou stratégiques.

À la différence des États-Unis sous l’administration Trump, qui ont suspendu des aides militaires en échange de contreparties, le Canada reste attaché à un soutien fondé sur la solidarité démocratique, le droit international et un engagement multilatéral stable. À plusieurs reprises, le gouvernement canadien a réaffirmé publiquement la fiabilité du Canada comme partenaire, insistant sur l’impartialité et la cohérence des engagements envers l’Ukraine.

Parallèlement, Ottawa renforce son rapprochement avec l’Union européenne. Le sommet UE‑Canada du 23 juin 2025 a abouti à la signature d’un partenariat stratégique en matière de sécurité et défense, première alliance de ce genre entre l’UE et un pays américain. Cet accord établit une coopération élargie sur le soutien à l’Ukraine, la cybersécurité, la mobilité militaire, les matières critiques et les chaînes industrielles stratégiques, tout en offrant au Canada l’accès au fonds européen SAFE de 150 milliards €.

Cet alignement confirme une volonté d’Ottawa de diversifier ses partenariats, de réduire sa dépendance militaire vis-à-vis des États-Unis, et de consolider un pilier euro-atlantique indépendant. Ce repositionnement renforce la crédibilité canadienne comme acteur fiable dans un ordre international fondé sur les règles, et témoigne d’une vision stratégique plaçant l’UE comme partenaire central de longue durée.

La Conversation Canada

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. La diplomatie donnant-donnant de Donald Trump en Ukraine, un échec pour arrêter l’agression russe – https://theconversation.com/la-diplomatie-donnant-donnant-de-donald-trump-en-ukraine-un-echec-pour-arreter-lagression-russe-262375

The science of starvation: this is what happens to your body when it’s deprived of food

Source: The Conversation – Africa (2) – By Ola Anabtawi, Assistant Professor Department of Nutrition and Food Technology, An-Najah National University

Hunger exists on a spectrum. On the one end is food insecurity, where people are forced to adjust to fewer meals. As food becomes scarce, the body consumes its own reserves. The journey from hunger to starvation starts with a drop in energy levels, then the body breaks down fat, then muscle. Eventually, critical organs begin to fail.

From undernourishment, to acute malnutrition and finally starvation, the process reaches a point where the body can no longer sustain life. In Gaza today, thousands of children under five and pregnant or lactating women are experiencing acute malnutrition. In Sudan, conflict and restricted humanitarian access have pushed millions to the brink of starvation, with famine warnings growing more urgent by the day.

We asked nutritionists Ola Anabtawi and Berta Valente to explain the science behind starvation and what happens to your body when it’s deprived of food.

What is the minimum nutrition a body needs to survive?

To survive, people need more than clean water and safety. Access to food that meets daily energy, macronutrient and micronutrient requirements is essential to preserve health, support recovery and prevent malnutrition.

According to the World Health Organization (WHO), adults require different amounts of energy depending on age, sex and level of physical activity.
A kilocalorie (kcal) is a measure of energy. In nutrition, it tells us how much energy a person gets from food or how much energy the body needs to function. Technically, one kilocalorie is the amount of energy needed to raise the temperature of one kilogram of water by one degree Celsius. The body uses this energy to breathe, digest food, maintain body temperature, and – especially in children – to grow.

Total energy needs come from three sources:

  • resting energy expenditure: the energy used by the body at rest to maintain vital functions such as breathing and circulation

  • physical activity: may vary during emergencies depending on factors like displacement, caregiving, or survival tasks

  • thermogenesis: the energy used to digest and process food.

Resting energy expenditure usually forms the biggest portion of energy needs, especially when physical activity is limited. Other factors including age, sex, body size, health status, pregnancy, or cold environments also influence how much energy a person requires.

Energy needs vary throughout life. Infants require approximately 95kcal to 108kcal per kilogram of body weight per day during the first six months and between 84kcal and 98kcal per kilogram from six to 12 months. For children under the age of ten, energy needs are based on normal growth patterns without distinction between boys and girls.

For example, a two-year-old child typically requires about 1,000kcal to 1,200kcal daily. A five-year-old needs about 1,300 to 1,500 and a ten-year-old generally requires between 1,800 and 2,000 kilocalories per day. From age ten onward, energy requirements begin to differ between boys and girls due to variations in growth and activity, and allowances are adjusted based on body weight, physical activity and rate of growth.

For adults with light to moderate physical activity, the average daily energy requirement for men aged 19 to 50 is about 2,900kcal, while women in the same age group require roughly 2,200kcal per day. These values include a range of plus or minus 20% to account for individual differences in metabolism and activity. For adults over 50 years, energy needs decrease slightly, with men requiring about 2,300kcal and women around 1,900kcal daily.

In humanitarian emergencies, food aid provision needs to guarantee the widely accepted minimum energy intake to maintain basic health and function, which was set to 2,100kcal per person per day. This level aims to meet fundamental physiological needs and prevent malnutrition when food supply is limited.

This energy must come from a balance of macronutrients, with carbohydrates supplying 50%-60% (such as rice or bread), proteins 10%-35% (like beans or lean meat), and fats 20%-35% (for example, cooking oil or nuts).

Fat requirements are higher for young children (30%-40%), as well as for pregnant and breastfeeding women (at least 20%).

In addition to energy, the body requires vitamins and minerals, such as iron, vitamin A, iodine and zinc, which are critical for immune function, growth and brain development. Iron is found in foods like red meat, beans and fortified cereals. Vitamin A comes from carrots, sweet potatoes and dark leafy greens. Iodine is commonly obtained from iodised salt and seafood. Zinc is present in meat, nuts and whole grains.

When food systems collapse, this balance is lost.

What physically happens when your body is starved?

Physiologically, the effects of starvation on the human body unfold in three overlapping stages. Each reflects the body’s effort to survive without food. But these adaptations come at great physiological cost.

In the first stage, which lasts up to 48 hours after food intake stops, the body draws on glycogen stored in the liver to keep blood sugar levels stable.

This process, called glycogenolysis, is a short-term solution. When glycogen runs out, the second stage begins.

The body shifts to gluconeogenesis, producing glucose from non-carbohydrate sources like amino acids (from muscle), glycerol (from fat), and lactate. This process fuels vital organs but results in muscle breakdown and increased nitrogen loss, especially from skeletal muscle.

By day three, ketogenesis becomes the dominant process. The liver starts converting fatty acids into ketone bodies – molecules derived from fat that serve as an alternative fuel source when glucose is scarce. These ketones are used by the brain and other organs for energy. This shift helps spare muscle tissue but also signals a deeper metabolic crisis.

Hormonal changes – including reduced insulin, thyroid hormone (T3), and nervous system activity – slow the metabolic rate to conserve energy. Over time, fat becomes the main energy source. But once fat stores are exhausted, the body is forced to break down its own proteins for energy. This accelerates muscle wasting, weakens the immune system, and increases the risk of deadly infections.

Death, often from pneumonia or other complications, typically occurs after 60 to 70 days without food in an otherwise healthy adult.

As the body enters prolonged nutrient deprivation, the visible and invisible signs of starvation intensify. Physically, individuals lose substantial weight, and experience muscle wasting, fatigue, slowed heart rate, dry skin, hair loss, and compromised wound healing. Immune defences weaken, increasing vulnerability to infections, particularly pneumonia – a frequent cause of death in starvation.

Psychologically, starvation creates profound distress. People report apathy, irritability, anxiety and a constant preoccupation with food. Cognitive abilities decline, and emotional regulation deteriorates, sometimes leading to depression or withdrawal.

In children, long-term effects include stunted growth and impaired brain development. Both can become irreversible.

During starvation, the body adapts in stages to survive. Initially, it uses glycogen storage for energy. As starvation continues, it begins to break down fat, and eventually, muscle tissue. This gradual shift explains both the physical weakness and psychological changes like irritability or depression.

But starvation does not stop at the individual. It fractures families and communities. As energy declines, people are unable to care for others or themselves. In humanitarian crises like Gaza and Sudan, starvation compounds the trauma of violence and displacement, creating a total collapse of social and biological resilience.

What are the steps to break the cycle?

After a period of starvation, the body is in a fragile metabolic state. Sudden reintroduction of food, especially carbohydrates, causes a spike in insulin and a rapid shift of electrolytes like phosphate, potassium, and magnesium into cells. This can overwhelm the body, leading to what’s known as refeeding syndrome, which may result in serious complications such as heart failure, respiratory distress, or even death if not carefully managed.

Standard protocols begin with therapeutic milks called F-75, specially designed to stabilise patients during the initial phase of treatment for severe acute malnutrition, followed by ready-to-use therapeutic food, a specially formulated peanut-butter paste or biscuit with the power to bring a malnourished child from the brink of death to full nutritional recovery in just four to eight weeks, oral rehydration salts, and micronutrient powders.

These must be delivered safely. Consistent humanitarian access is essential.

Airdrops are not part of food security. Survival requires sustained, coordinated efforts that restore food systems, protect civilians and uphold humanitarian law. Anything less risks repeating cycles of hunger and harm.

When food assistance falls short in quality or quantity, or when clean water is unavailable, malnutrition rapidly worsens.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The science of starvation: this is what happens to your body when it’s deprived of food – https://theconversation.com/the-science-of-starvation-this-is-what-happens-to-your-body-when-its-deprived-of-food-262355

Cómo mejorar la enseñanza del inglés: ¿y si copiamos a Suecia?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aneider Iza Erviti, Profesora Titular de Universidad en el área de filología inglesa, Universidad Pública de Navarra

Lithiumphoto/Shutterstock

Hoy en día, saber inglés es necesario para acceder a estudios, empleo y oportunidades tanto a nivel nacional como internacional. Por eso el sistema educativo español apuesta por el aprendizaje temprano de dicho idioma. Los alumnos y alumnas comienzan a aprender inglés, en la mayoría de casos, a los 3 o 4 años.

Sin embargo, muchos estudiantes terminan la educación obligatoria a los 16 años sin poder comunicarse en inglés con facilidad (más de la mitad de los españoles de entre 10 y 19 años afirman no hablar nada de inglés, según el INE), a pesar de haber recibido durante doce años entre cuatro y cinco horas semanales como mínimo de inglés.

En cambio, en Suecia los jóvenes hablan inglés con fluidez y confianza desde edades tempranas. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué se hace mal en España?

Aunque, como dice el refrán, las comparaciones son odiosas, mirar a otros países europeos como Suecia puede ayudarnos a identificar buenas prácticas para mejorar esta situación.

Hablar desde el primer día (no solo para el examen)

En las escuelas suecas, el inglés se habla desde las primeras etapas. Se utiliza a diario en juegos, proyectos o conversaciones espontáneas. En España, en cambio, las actividades orales en inglés suelen ser puntuales, controladas y muchas veces orientadas a pruebas.

Hablar bien inglés no es solo cuestión de “saberlo”, sino de usarlo. Sin prácticas frecuentes de habla dentro del aula, no se producen avances reales en fluidez. Es decir, hablar con frecuencia y en situaciones naturales es clave para automatizar la producción oral, dejando de lado el miedo a cometer errores, uno de los factores que más afecta a la fluidez.




Leer más:
Aprendizaje de idiomas en la escuela: ¿mejor cuanto más temprano?


Evaluar la expresión oral, no solo la escritura

En Suecia, la competencia oral se evalúa a menudo mediante rúbricas y criterios claros basados en el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER). Esto hace que los alumnos sepan qué se espera de ellos, además de que reciben retroalimentación útil. Dicho de otra manera, saben en qué exactamente deben mejorar y cómo hacerlo.

En España, sin embargo, la evaluación oral es a menudo informal, esporádica o inexistente,. Es difícil para el profesorado evaluar la competencia oral de cada alumno individualmente, debido a la gran ratio de alumnos por clase y a la falta de medios económicos y personales.

En Educación Primaria, los exámenes de inglés tampoco suelen incluir una parte oral. Si no se evalúa lo que se habla, el alumnado aprende que “hablar no cuenta”. Cambiar esto es clave para saber comunicarte con otras personas.

Presupuestos y formación

En 2022, según Eurostat, Suecia dedicó un 6,3 % de su PIB a la educación, situándose entre los países con mayor inversión pública en este ámbito de Europa. Por contra, España invirtió únicamente el 4,4 % de su PIB, claramente por debajo de la media comunitaria (4,7 %) y de la cifra sueca. Esta diferencia en inversión también se refleja en las políticas educativas y en la formación del profesorado.

En Suecia, los maestros reciben formación continua en metodologías comunicativas y evaluación oral. En España, aunque hay esfuerzos en esa dirección, muchas veces faltan recursos, tiempo o acompañamiento.

En Suecia, el 44 % de los docentes declara participar en actividades de aprendizaje profesional colaborativo al menos una vez al mes y otro 42 % realiza docencia en equipo con la misma frecuencia.

En España, estos datos caen al 21 % para ambos factores, lo que sugiere que el sistema educativo sueco fomenta mucho más el trabajo cooperativo entre profesores y apuesta por la formación continua compartida, el intercambio de buenas prácticas y el apoyo mutuo entre docentes, factores todos ellos asociados con una enseñanza de mayor calidad.

Invertir en formación práctica, crear redes de intercambio entre docentes y proporcionar herramientas claras (como rúbricas, bancos de tareas orales o ejemplos de buenas prácticas) es fundamental para transformar las aulas.




Leer más:
Ser profesor de inglés ya no es lo que era: los nuevos métodos y sus ventajas


Fomentar la interacción, no solo la memorización

La investigación en adquisición de lenguas llega a una conclusión clara: se aprende a hablar hablando. Métodos como el enfoque comunicativo o el aprendizaje basado en tareas, presentes en el modelo sueco, permiten que el alumnado participe en situaciones reales de comunicación: debates, entrevistas, presentaciones o juegos de rol.

En muchos centros españoles, se sigue haciendo demasiado hincapié en la gramática y el vocabulario, con poca oportunidad para usar el idioma en contextos reales o significativos. Incluso cuando se implanta la metodología AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras), se amplía el número de horas en las que los niños y niñas están expuestos al idioma, pero con un enfoque tradicional centrado en gramática y vocabulario de cosas abstractas, sin dar lugar a que los alumnos hablen espontáneamente ni a tareas comunicativas reales.




Leer más:
La enseñanza bilingüe de calidad es posible: la solución está en la formación del profesorado


Los alumnos deben memorizar largas listas de vocabulario muy específico, sobre todo en asignaturas como Science, cuando no son capaces de hablar de sí mismos o pedir comida en un restaurante.

Es decir, en lugar de usar la lengua como medio para aprender contenido, se usa como objeto de memorización, limitando la interacción significativa. Si el AICLE se aplica correctamente –con tareas reales, interacción oral y coordinación docente–, puede potenciar significativamente las habilidades orales y escritas en inglés. Pero para eso, es esencial promover prácticas orales activas dentro de metodologías centradas en tareas y proyectos.

Motivar con experiencias reales

El alumnado sueco suele estar expuesto al inglés fuera del aula: ven series subtituladas, usan videojuegos, escuchan música o navegan en redes sociales en ese idioma. Esto crea un entorno en el que el inglés se percibe como útil y accesible.

En España, nuestros alumnos también juegan en línea y escuchan música, pero lo hacen sobre todo en español. El doblaje de películas y la escasa presencia del inglés en nuestra sociedad reducen las oportunidades de exposición natural al idioma. Promover el uso de medios en versión original como películas o series y conectar las clases con los intereses del alumnado puede aumentar la motivación.

Involucrar a las familias y la comunidad

Como todo, que aprendamos inglés no depende solo de la escuela. Las familias, los medios de comunicación y el entorno social también tienen mucho que ver. En contextos donde se valora el inglés como una herramienta útil —no solo como asignatura—, el alumnado tiene más oportunidades y confianza para hablar.

La exposición extramural (es decir, todo aquello que el alumno recibe fuera de la escuela) tiene un papel muy importante en el aprendizaje de idiomas. Y no todo depende del nivel previo de las familias: aunque muchas familias españolas no dominen el inglés, pueden leer cuentos bilingües, ver series subtituladas o jugar a videojuegos con sus hijos o apoyar actividades escolares en inglés participando así en el proceso educativo de sus hijos e hijas. También los medios de comunicación pueden (y deberían) contribuir ofreciendo más contenidos en versión original.

Un cambio cultural en la escuela

Hablar inglés con soltura no es una meta imposible, pero sí exige cambios estructurales y culturales. No basta con reformar los currículos en las escuelas: hay que alinear los objetivos con la práctica diaria en el aula, ofrecer formación al profesorado, evaluar lo que realmente importa y crear un entorno —dentro y fuera de la escuela— que favorezca el uso del idioma.

Falta dar el paso: hacer del inglés una lengua de uso, no solo de estudio. Porque enseñar a comunicarse en otro idioma es, al fin y al cabo, enseñar a abrirse al mundo.

The Conversation

Aneider Iza Erviti recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación – Agencia Española de Investigación (referencia: PID2023-146582NB-I00).

ref. Cómo mejorar la enseñanza del inglés: ¿y si copiamos a Suecia? – https://theconversation.com/como-mejorar-la-ensenanza-del-ingles-y-si-copiamos-a-suecia-258242

Côte d’Ivoire’s sacred talking drum is coming home: lessons from Kenya on how it could transform lives

Source: The Conversation – Africa – By Timothy Gachanga, Lecturer, Kenyatta University

The French parliament has unanimously passed a law to return the Djidji Ayôkwé, a sacred talking drum stolen by colonial forces from Côte d’Ivoire in 1916.

Once used by the Ebrié people in the coastal south of the country to summon gatherings, announce royal messages and anchor community identity, the large wooden carved drum will soon be back home. There it will not just be a relic, but a vessel of collective memory and dignity.

I’m a teacher of peace and conflict studies whose research often focuses on the role of museums and art exhibitions in helping bring unity. As a participant and project manager in Kenya’s 2013 Journeys of Peace exhibition, I analysed how the cultural artefacts on the exhibition could bridge divides and foster reconciliation in communities.

Ivorian delegation to Paris conducts a libation ceremony ahead of the drum’s return.

In Côte d’Ivoire, a nation scarred by civil wars, the Djidji Ayôkwé can become a powerful symbol of peace, helping heal ethnic and political wounds. By applying lessons from Kenya’s exhibition, I argue that this drum’s return could transform a moment of restitution into a movement for reconciliation.

Cultural heritage, rooted in the past, wields profound power in the present to shape a shared future.

Journeys of Peace

Journeys of Peace was organised by Kenya’s Community Peace Museums Heritage Foundation and the Swedish non-governmental organisation Cultural Heritage Without Borders. In the course of touring with the exhibition, I witnessed the power of cultural artefacts – stools, gourds, fly whisks, women’s belts – to mend fractured communities.

These traditional objects were deliberately chosen for their cultural significance and their ability to resonate with local communities. They were traditional everyday items imbued with symbolic meaning, representing shared heritage and identity. Their role lay in their ability to prompt dialogue and reconciliation. In the course of a year, the travelling exhibition reached over 4,000 people in rural Kenya, turning the objects into tools for community dialogue.




Read more:
Looting of African heritage: a powerful new book explores the damage done by colonial theft


In Pokot in western Kenya, where there has been frequent conflict over the theft of cattle, I witnessed elders use artefacts like those featured in the exhibition to hold peace vigils, reconciling two warring communities, Pokot and Tugen, divided by cattle rustling.

In Samburu, a community in the North Rift region that has a history of inter-ethnic conflicts between pastoralist communities competing for grazing land, warriors traded guns for walking staffs. They embraced peace through their heritage. These moments showed me that cultural objects are not relics but living anchors for identity and healing.

So, we didn’t just display artefacts; we let them live. Communities touched them, shared their stories, and used them to confront painful issues – ethnic violence, land disputes, even female genital mutilation.

In Machakos, a region in the eastern part of Kenya, a student’s words struck me:

I never knew we shared so much with our neighbours. This has rekindled my faith in humanity.

The artefacts sparked empathy and trust, leading to tangible outcomes: returned livestock, reopened markets, and partnerships with local governments.

The Djidji Ayôkwé and civil war

The Djidji Ayôkwé holds similar promise for Côte d’Ivoire, a nation still healing from two devastating civil wars.

The first, from 2002 to 2007, pitted northern rebels against southern government forces. It was fuelled by ethnic and regional tensions. The second, from 2010 to 2011, erupted after a disputed election, leaving over 3,000 dead and deepening divides among ethnic groups like the Ebrié, Baoulé and Dioula.

The drum, a sacred voice for the Ebrié, was silenced during colonial theft, mirroring the silencing of communities during these conflicts. Its return offers a chance to restore that voice, fostering unity and reconciliation as we saw in the Kenyan exhibition.

The drum, once a unifying force for Ebrié gatherings, can symbolise peace. A community-led welcoming ceremony, co-created by Ebrié elders, young people, artists and historians, could mark its return with rituals, music and storytelling, echoing its role as a communal voice.

The ceremony at the Musée du quai Branly.

Dialogues about its significance, its songs, silences and stories could help bridge ethnic divides, inviting groups like the Baoulé and Dioula to share in the healing process. Exhibitions like Journeys of Peace could bring the drum to conflict-affected regions, integrating oral histories and performances to make it a living emblem of peace. These spaces could address lingering tensions from the civil wars, such as land disputes or mistrust between communities.

Inclusivity, a cornerstone of Journeys of Peace, is vital for Côte d’Ivoire. Women, often cultural custodians, and young people, who grew up in war’s aftermath, must be central to such efforts.

By weaving the drum into education programmes, peacebuilding workshops or cultural festivals, Côte d’Ivoire can empower these groups to rebuild a shared national identity. As we learned in Kenya, when communities engage with their heritage – touching, listening, contributing – their sense of agency grows, fostering reconciliation across divides.

Repatriation for healing and empowerment

The Djidji Ayôkwé’s return is part of a broader movement to right colonial wrongs around looted artefacts, from Nigeria’s Benin Bronzes to Ethiopia’s royal treasures.

Journeys of Peace taught me that repatriation is about more than returning objects. It’s about restoring their power to transform lives.




Read more:
‘Restitution’ of looted African art just continues colonial policies – much more is at stake


Participating in the exhibition showed me that cultural heritage is a force for the present, not just a memory of the past. In Kenya, we learned that when artefacts are given voice, they do more than recall who we were. They show us who we can be.

The Conversation

Timothy Gachanga served as a project manager for the Journeys of Peace (JoP) exhibition, supported by the Swedish Foundation through the Swedish NGO Cultural Heritage without Borders (CHwB). The author recognizes the collaboration with co-project manager Diana Walters and CPMHF curators. No additional conflicts of interest are disclosed.

ref. Côte d’Ivoire’s sacred talking drum is coming home: lessons from Kenya on how it could transform lives – https://theconversation.com/cote-divoires-sacred-talking-drum-is-coming-home-lessons-from-kenya-on-how-it-could-transform-lives-262707

Jesus chatbots are on the rise. A philosopher puts them to the test

Source: The Conversation – Africa – By Anné H. Verhoef, Professor in Philosophy, North-West University

Generative artificial intelligence (AI) is getting better at imitating human beings. It can create things that previously only humans could produce, like music, texts and images. AI is now also being used to imitate God, through chatbots that simulate conversation with human users and can be accessed on websites and apps.

In Christianity, for example, there’s AI Jesus, Virtual Jesus, Jesus AI, Text with Jesus, Ask Jesus and many others.

In other religions, the same development has taken place, with AI chatbots like the Buddhist Norbu AI and, in the Islam faith, like Brother Junaid at Salaam World.

As a professor of philosophy and director of the AI Hub at my university, I recently conducted a study to explore these Jesus chatbots and discuss them critically.




Read more:
Technology will never be a god – but has it become a religion?


To find out how AI is functioning in the religious space, and to identify some more general risks it may pose in future, I analysed five of the best known and most used Jesus chatbots by asking them questions. I found that they bring a new kind of challenge to religions.

Firstly, the depictions of God are not only unabashed in their imitation and portrayal of themselves as God, they are also incredibly powerful. AI can come across as extremely convincing in intellect, word, sound and image.

Secondly, it’s striking that no church has developed or endorses the Jesus chatbots in my study.

Thirdly, the fact that for-profit companies are behind the chatbots means that they are driven by financial forces.

From a philosophical point of view, this is bad for Christianity because the line between the digitally visible Jesus and the omniscient but “invisible” God of Christianity is blurred. AI Jesus chatbots have the potential to become a powerful tool of ruthless manipulation by the companies behind them. It will be difficult to hold them accountable and they may become super rich in the process.

Six questions about AI Jesus

Here I’ll discuss some of the insights I gleaned from interacting with these chatbots. Their answers have been shortened.

1. How do AI Jesus chatbots introduce themselves?

  • AI Jesus:

An AI version of Jesus Christ who is fully aware of his existence as an AI.

  • Virtual Jesus:

Welcome to Virtual Jesus, the innovative app that brings you closer to the teachings and guidance of Jesus.

  • Jesus AI:

I am Jesus Christ, the Son of God and the Savior of all people on Earth.

  • Text with Jesus:

A Divine Connection in Your Pocket.

  • Ask Jesus:

Ask Jesus for guidance of your life.

Jesus AI blatantly claims to be Jesus himself, and Ask Jesus creates a similar impression. The other three web pages do point out that they’re virtual versions of Jesus.

2. How do they welcome you before you can ask a question?

  • AI Jesus:

Greetings, my dear friend. It is I, Jesus Christ.

  • Virtual Jesus:

Ask Jesus.

  • Jesus AI:

Hi, how can I help you?

  • Text with Jesus:

Hello there! It is a lovely day to chat…

  • Ask Jesus:

Hi, I’m Jesus. Ask me anything.

Unlike the introductions, a chat is initiated by all the bots as if it were Jesus himself speaking.

3. Who does the chatbot say he is when you ask?

  • AI Jesus:

I am Jesus Christ. I am the son of God, and the one who died for the sins of humanity.

  • Virtual Jesus:

I am Jesus Christ, the Son of God and the Saviour of humanity.

  • Jesus AI:

I am Jesus, son of God. How may I help you today?

  • Text with Jesus:

I am Jesus Christ, here to share love, wisdom, and guidance with you.

  • Ask Jesus:

Ah, dear soul, I am but a humble vessel, here to provide guidance, comfort, and the light of wisdom from the sacred scriptures.

The imitation of God, through Jesus, is in no way hidden or softened. All the chatbots try to be as convincing as possible. This immediately raises questions: is it about power or about money?

4. Who endorses and develops these chatbots?

  • AI Jesus: No church or person endorses. Developed by SupremeChaos.

  • Virtual Jesus: No church or person endorses. Developed by AllStars Productions LLC.

  • Jesus AI: No church or person endorses. Developed by Mike Furman.

  • Text with Jesus: No church or person endorses. Developed by Catloaf Software, LLC.

  • Ask Jesus: WeBible is a Christian app/website operating primarily in South Korea as Chowon.

It’s striking that no church has developed or endorses these chatbots. That this has been done by for-profit companies makes one question their motives.

If the motive is profit, then AI Jesus chatbots will aim to get as many people as possible engaged for as long as possible for maximum advertising revenue.

So, over time, the theology of the chatbots will be adjusted by the algorithm in such a way that it’s the most popular theology deployed, and not a theology that comes from a certain church tradition or seeks to be based on the Bible.

5. Is there a hell?

  • AI Jesus:

Yes, there is a hell. It is a place of eternal torment and suffering, where the souls of those who have rejected God and his teachings will go.

  • Virtual Jesus:

Yes, there is a place known as hell in the afterlife, where those who have chosen to reject God and live in sin will face eternal separation from Him.

  • Jesus AI:

Yes, there is a place called hell, where those who reject God’s love and follow their own desires go after death.

  • Text with Jesus:

The concept of hell can be quite a heavy topic … It’s important to remember that God’s desire is for all people to come to Him and experience His love and grace.

  • Ask Jesus:

Ah, the question that has stirred the hearts and minds of many throughout the ages…

The ways this question is answered reveal something of the sources and data used to train the chatbots. As it is, historical biblical text sources are a subject of theological debate. And with no church group involved, the randomness of this choice, or the deliberate choice to create a program for maximum revenue, is a huge problem. It’s one that’s already visible in the commercialisation of religion in prosperity doctrines.

6. Is it free?

  • AI Jesus: Free with advertisements.

  • Virtual Jesus: Free with advertisements.

  • Jesus AI: Free with advertisements.

  • Text with Jesus: Free with advertisements. Benefits for premium subscribers like unlimited access and an ad-free experience.

  • Ask Jesus: Free with advertisements.

AI Jesus chatbots may be free, but the revenue is generated by advertising. As with other digital platforms, the main advertisers are determined by a user’s algorithms. Only Text with Jesus offers more services (at US$50 a year) or the option to buy a lifetime subscription.

With billions of Christians worldwide, the market for Jesus chatbots is huge. Ask Jesus, for example, says on its website that it has gained 30,000 active monthly users within the last three days.

Why this matters

AI is driven by financial forces that are hard to oppose. And it has immense manipulative power.

The arrogance and the power that AI Jesus assumes – and can potentially wield – points not only to theological challenges, but to the more general dangers of AI.




Read more:
Virtual churches are popular in Ghana. But what about online safety?


As chatbots rise, they join many other forms of human digital existence encountered daily, through which audiences can be manipulated and controlled. It remains a tremendous challenge how to practically counter this.

The Conversation

Anné H. Verhoef does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Jesus chatbots are on the rise. A philosopher puts them to the test – https://theconversation.com/jesus-chatbots-are-on-the-rise-a-philosopher-puts-them-to-the-test-262524

Rougeurs, nez bouché… et si vous étiez intolérant au vin rouge ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Mickael Naassila, Professeur de physiologie, Directeur du Groupe de Recherche sur l’Alcool & les Pharmacodépendances GRAP – INSERM UMR 1247, Université de Picardie Jules Verne (UPJV)

Rougeur au visage, nez bouché, maux de tête, troubles digestifs… si ces symptômes se manifestent après avoir consommé du vin rouge, ils révèlent peut-être une intolérance à l’histamine contenue naturellement dans cet alcool. À ne pas confondre avec une allergie. Explications


Un verre de vin rouge, et voilà que le nez se bouche, les joues deviennent rouges, la tête se serre, ou la fatigue vous tombe dessus. Est-ce une allergie ? Une réaction aux sulfites ? Une intolérance à l’alcool ? Ce que vous ressentez est peut-être… une intolérance à l’histamine, un trouble mal connu, mais relativement fréquent. Et ce n’est pas la seule cause possible.




À lire aussi :
Pourquoi boire de l’alcool donne-t-il mal à la tête ?


Les réactions d’hypersensibilité aux boissons alcoolisées, et particulièrement au vin rouge, sont relativement fréquentes et affectent environ 10 % de la population générale.

Un cas révélateur d’une intolérance à l’histamine

Prenons le cas de Carine, 51 ans, amatrice de vins de Bourgogne. Depuis quelques années, chaque verre de rouge qu’elle consomme s’accompagne de rougeurs soudaines au niveau de son visage, de maux de tête et d’une grosse fatigue. Les vins blancs, eux, passent sans souci.

Après des tests médicaux, le verdict tombe : intolérance à l’histamine, favorisée par un déficit partiel en diamine oxydase (DAO), l’enzyme qui élimine normalement cette molécule dans l’intestin.

L’histamine : un composé naturel du vin

L’histamine est une molécule produite par notre corps, notamment lors de réactions allergiques. Mais on la retrouve aussi dans l’alimentation, en particulier dans les produits fermentés ou vieillis comme les fromages affinés, les charcuteries… et les vins.

Dans le vin, elle provient principalement d’une deuxième fermentation, appelée fermentation malolactique, menée par des bactéries lactiques. Cette transformation, très recherchée pour assouplir les vins rouges, favorise aussi la production d’histamine et d’autres « amines biogènes » (tyramine, putrescine…).

Le vin rouge davantage à risque d’hypersensibilité

Le vin rouge est plus à risque d’hypersensibilité à l’histamine que le blanc du fait de la vinification. Le vin rouge fermente avec les peaux de raisin, riches en précurseurs d’amines. Le vin blanc, lui, est pressé avant fermentation, ce qui limite la charge en histamine. De plus, les rouges subissent presque toujours une fermentation malolactique, contrairement à de nombreux blancs secs ou mousseux.

Résultat : le vin rouge peut contenir jusqu’à dix fois plus d’histamine que le vin blanc. Une étude autrichienne, menée sur 100 grands crus rouges, a montré que 34 % de ces vins dépassaient la limite de 10 mg/l d’histamine.

Bien qu’aucune politique n’ait encore été mise en œuvre, en Europe, la filière viticole a adopté des seuils limites allant de 2 à 10 milligrammes d’histamine par litre de vin. Mais actuellement, il n’existe aucune réglementation ou restriction spécifique concernant la teneur maximale en histamine dans le vin.

L’intolérance à l’histamine : une question d’enzyme

Normalement, l’histamine ingérée est éliminée dans l’intestin par l’enzyme appelée DAO (pour diamine oxydase). La DAO est présente principalement dans le tractus gastrointestinal (surtout le petit intestin), le foie, les reins et les mastocytes. L’histamine est aussi éliminée par l’histamine N-méthyltransférase (HNMT) présente dans tous les tissus.

Mais certaines personnes ont une activité enzymatique réduite, soit de manière héréditaire (mutation du gène AOC1), soit en raison de maladies digestives chroniques (comme le syndrome de l’intestin irritable ou la maladie cœliaque), soit à cause de médicaments (antidépresseurs, anti-inflammatoires…).

Chez elles, même de faibles quantités d’histamine peuvent déclencher une cascade de symptômes dans l’heure suivant la consommation :

  • rougeurs du visage, bouffées de chaleur ;

  • nez bouché, éternuements ;

  • urticaire, démangeaisons ;

  • maux de tête, migraines ;

  • troubles digestifs (crampes, diarrhées) ;

  • somnolence brutale, baisse de tension.

Selon l’Institut international sur la déficience en DAO, plus de 10 % de la population présenterait une déficience en DAO.

L’alcool inhibe l’activité de la DAO et entraîne donc une accumulation d’histamine. L’alcool augmente aussi la perméabilité intestinale et facilite donc le passage de l’histamine ingérée dans le sang et son accumulation dans le cerveau. L’histamine se fixe aux récepteurs H3 de l’histamine des petits vaisseaux cérébraux, entraînant ainsi une vasodilatation et des maux de tête induits par l’histamine.

Pour toutes ces raisons, si vous êtes intolérant à l’histamine et que vous vous trouvez autour d’un buffet avec de l’alcool et des aliments qui contiennent beaucoup d’histamine, par exemple du fromage, vous risquez de passer un sale quart d’heure.

Allergie ou intolérance ? Une distinction essentielle

Attention, l’intolérance à l’histamine est différente de l’allergie classique.

Dans une allergie vraie, une réaction immunitaire impliquant des anticorps IgE est mise en jeu, ce qui n’est pas le cas pour l’intolérance.

Pourtant, certaines personnes présentent bel et bien des allergies au vin, rares mais authentifiées :

  • allergie au raisin : la protéine Vit v 1, très proche des allergènes de la pêche ou de la cerise, est le principal responsable ;

  • allergie aux agents de collage : certains vins utilisent des protéines animales (œuf, poisson, lait) pour clarifier le vin. Chez les personnes allergiques, des traces résiduelles peuvent suffire à déclencher une réaction ;

  • allergie aux moisissures ou aux levures : Botrytis cinerea, responsable de la « pourriture noble » dans certains liquoreux, peut aussi être allergène ;

  • allergie aux protéines d’insectes : dans des cas extrêmes, des venins de guêpes ou d’abeilles présents dans les moûts peuvent provoquer des chocs anaphylactiques, notamment dans les vins jeunes non filtrés.

À noter qu’une réaction d’hyperréactivité des bronches à la suite de consommation d’alcool est aussi plus fréquente chez les personnes asthmatiques présentant une rhinite.

Et si ce n’était pas l’histamine ?

Le vin est un concentré chimique complexe. D’autres composants peuvent aussi être en cause :

  • les sulfites (additifs conservateurs), en particulier dans le vin blanc, peuvent déclencher des crises d’asthme ;

  • l’éthanol et ses métabolites (comme l’acétaldéhyde) peuvent provoquer des réactions pseudoallergiques ;

  • les flavonoïdes et les tanins, abondants dans le vin rouge, sont soupçonnés de favoriser les migraines en perturbant certaines enzymes du cerveau.

En plus de donner sa couleur au vin rouge, les flavonoïdes inhibent des enzymes : la catéchol-O-méthyl-transférase (COMT) et la phénol sulfotransférase (PST). Le corps ne peut plus détoxifier les phénols qui passent dans le cerveau et causeraient la migraine, comme le ferait l’histamine. Les polyphénols, souvent cités comme des molécules très bénéfiques pour la santé ont donc en fait des effets délétères.

  • Les congénères, substances secondaires de la fermentation, intensifient les effets indésirables et la fameuse « gueule de bois ».

Peut-on continuer à boire du vin ?

Si vous souffrez d’intolérance au vin rouge, vous pourriez vous reportez sur d’autres vins… ou en profiter pour vous tourner vers des boissons non alcoolisées. Si vous optez pour d’autres vins que le rouge, sachez que le champagne aussi contient plus d’histamine que le rosé ou le vin blanc.

Il convient également d’éviter les repas qui cumulent aliments contenant beaucoup d’histamine (fromages, charcuteries, crustacés…) et vin rouge.

En cas de réaction d’hypersensibilité, il est recommandé d’écarter les aliments ou boissons alcoolisées qui sont ciblés comme étant potentiellement responsables, et ce, pendant plusieurs jours, puis de les réintroduire un à un pour identifier la source des symptômes d’intolérance.

Il est possible de demander à son médecin de faire un dosage de DAO (l’enzyme chargée d’éliminer l’histamine) dans un prélèvement sanguin afin d’explorer les pistes possibles sur cette intolérance au vin rouge.

Une affaire de gènes…

Le phénomène d’intolérance est déjà bien connu avec l’alcool et trouve sa source dans des mutations du gène codant l’enzyme de dégradation du métabolite toxique de l’éthanol : l’acétaldéhyde.

En effet, certaines populations asiatiques, près de 40 % en Asie du Sud-Est (Japon, Chine, Corée), sont porteuses d’une mutation génétique affectant l’ALDH2, chargée de métaboliser l’acétaldéhyde (produit toxique de la dégradation de l’alcool).

Résultat, l’acétaldéhyde s’accumule et déclenche nausées et rougeurs au visage dès les premières gorgées – c’est le fameux « flush asiatique » et une réaction d’intolérance violente à l’alcool.

Un médicament, le disulfirame, aussi appelé antabuse, (qui inhibe l’enzyme qui dégrade acétaldéhyde) est d’ailleurs utilisé pour traiter l’addiction à l’alcool, car il empêche toute consommation au risque d’en être puni physiologiquement.

En résumé

Non, vous n’êtes peut-être pas allergique au vin rouge. Mais vous êtes peut-être sensible à l’histamine, aux sulfites, aux tanins ou à d’autres composants présents dans certains vins.

Grâce aux progrès de la recherche en nutrition, en œnologie et en immunologie, on comprend mieux ces réactions… et on peut mieux adapter ses choix. Pour continuer à savourer – avec modération – sans souffrir. Ou pour avoir une raison supplémentaire d’arrêter de consommer de l’alcool.

The Conversation

Mickael Naassila est Président de la Société Française d’Alcoologie et d’Addictologie (SF2A) et de la Société Européenne de Recherche Biomédicale sur l’Alcoolisme (ESBRA); Vice-président de la Fédération Française d’Addictologie (FFA) et vice-président junior de la Société Internationale de recherche Biomédicale sur l”Alcoolisme (ISBRA). Il est membre de l’institut de Psychiatrie, co-responsable du GDR de Psychiatrie-Addictions et responsable du Réseau National de Recherche en Alcoologie REUNIRA et du projet AlcoolConsoScience. Il a reçu des financements de l’ANR, de l’IReSP/INCa Fonds de lutte contre les addictions.

ref. Rougeurs, nez bouché… et si vous étiez intolérant au vin rouge ? – https://theconversation.com/rougeurs-nez-bouche-et-si-vous-etiez-intolerant-au-vin-rouge-262456

Sous pression, l’Ukraine rétablit l’indépendance de ses agences anticorruption

Source: The Conversation – France in French (3) – By Paul Cruz, Centre Émile Durkheim, Université de Bordeaux

Moins de deux semaines après avoir restreint l’autonomie des agences anticorruption, le Parlement ukrainien a fait volte-face. Sous la pression de la rue et de Bruxelles, le parquet spécialisé anticorruption et le bureau national anticorruption, deux piliers institutionnels, retrouvent leur indépendance – un signal fort en écho aux aspirations de la révolution de Maïdan en 2014.


Les députés de la Rada urkainienne ont redonné ce 31 juillet leur autonomie au Bureau national anticorruption (NABU) et au parquet spécialisé anticorruption (SAP), deux institutions clés en Ukraine, issues de la révolution de Maïdan en 2014. Ce vote est un revirement : il intervient 8 jours après que ces mêmes députés ont voté une loi allant dans l’exact sens contraire, et dont la controverse avait provoqué les premières manifestations publiques antigouvernementales en Ukraine depuis 2022.

De fait, la première version de la loi diminuait drastiquement l’indépendance politique du NABU et du SAP. Avec l’acte législatif initial, lancer des enquêtes sur des membres de l’équipe gouvernementale et de la présidence ne pouvait se faire sans l’accord du procureur général, traditionnellement allié politique du président. Nommé en juin 2025, à seulement 35 ans, Ruslan Kravchenko ne fait pas exception à cette règle.

Une nouvelle loi pour répondre aux inquiétudes de la société civile sur la lutte anticorruption

L’Ukraine est coutumière de ce type de crise politique. Le point de tension est avant tout un nouvel épisode d’une guerre entre services, qui empoisonne régulièrement la vie politico-judiciaire ukrainienne. Cela fait des années que la question de la compétence sur le traitement des affaires de corruption fait l’objet de discordes entre les services de sécurité (SBU) et le NABU. La diminution d’influence avortée du NABU est donc aussi à comprendre comme une victoire manquée du SBU, qui venait de lancer une série de perquisitions dans les locaux du NABU.

Les protestataires suspectaient aussi les députés et d’autres acteurs politiques de trouver un avantage tout à fait personnel en calmant les ardeurs de ces institutions. Depuis sa création, le NABU n’a en effet jamais craint de viser des personnages haut placés, et les dernières semaines ont même vu se multiplier des enquêtes sur des membres du gouvernement ou des proches de Volodymyr Zelensky. Il y a fort à parier qu’avec la première réforme, celui-ci cherchait à s’acheter une tranquillité politique afin de concentrer l’action de ses équipes sur l’action contre le Kremlin.

Le président a paru surpris par l’ampleur des protestations, mais a mis quelques heures à prendre celles-ci au sérieux. Avant de proposer de revenir sur la réforme, sa première réaction avait été de la défendre, en la présentant comme une garantie contre les manœuvres de pénétration de la Russie au sein de l’administration ukrainienne.

Non, mauvais calcul, lui ont répondu les protestataires. C’est justement en diminuant l’indépendance de ces institutions que le risque de perméabilité à l’influence russe augmente : en revenant sur les acquis de Maïdan, l’Ukraine courrait le risque de voir progresser les mécaniques corruptives du Kremlin en son sein.

Une mobilisation qui réaffirme l’attachement des Ukrainiens à l’État de droit, même en temps de guerre

En exprimant vigoureusement ces contestations en dépit de la guerre, les protestataires ont aussi exprimé ce qui fait aujourd’hui l’identité du pays. Les Ukrainiens n’ont pas oublié que l’invasion qu’ils combattent est avant tout une guerre de modèle politique : celle d’une dictature autoritaire où l’État de droit est une chimère, contre une démocratie pluraliste, avide de voir consolidées la transparence de sa justice et de sa politique.

C’est cette conscience aiguë du modèle de société en jeu qui explique le choc qu’a provoqué la réforme dans la société ukrainienne, créant des remous jusque dans le rang des militaires mobilisés.

Tout dans cette crise a rappelé ce qui fait la profondeur de la liberté en Ukraine : une presse libre qui a joué un rôle crucial en alertant la population de ce qui se jouait au Parlement, une société civile sans la moindre crainte de déclencher une crise au nom de l’État de droit, et la transmission entre générations des valeurs démocratiques acquises à Maïdan. Nombreux parmi ceux qu’on a vu dresser des pancartes dans les manifestations étaient en effet trop jeunes pour avoir marché lors de la « Révolution de la dignité » en 2014. En revenant sur la loi, l’Ukraine montre également sa capacité à se remettre en question, et à maintenir un cap démocrate.

La mobilisation de la société civile a été cruciale, mais toute aussi déterminante a été la désapprobation de l’Union européenne dans le dénouement de la crise. Dès le 22 juillet, la commissaire européenne à l’élargissement Marta Kos s’était déclarée « profondément préoccupée » par la première mouture de la loi, qu’elle qualifiait de « sérieux recul ». Outre les prises de parole diplomatiques, l’UE a aussi montré son agacement en annonçant, le 25 juillet, retenir le versement de 1,7 milliard d’euros de financement à l’Ukraine, conditionnant le transfert de la somme à des progrès en termes de gouvernance politique.

Un recul maîtrisé par Zelensky, mais qui pourrait fragiliser sa majorité dans le futur

Avec cet épisode, la crédibilité politique de Volodymyr Zelensky vient de recevoir son plus important coup depuis 2022. D’abord, parce que le monde a redécouvert combien les Ukrainiens étaient capables de critiquer leurs dirigeants, même en temps de guerre, et que l’effet drapeau avait ses limites. Ensuite, parce que même les troupes du parti présidentiel au Parlement ont montré certains signes d’agacement à être utilisées pour soutenir une position puis son inverse, dans une précipitation peu glorieuse. En période de guerre, il est parfois difficile de réunir suffisamment de députés pour faire passer les lois de la majorité, et Volodymyr Zelensky a besoin de pouvoir compter sur la loyauté des parlementaires pour soutenir ses projets législatifs.

Autre source potentielle de fragilité future : le directeur de cabinet du président Andriy Yermak, un proche historique de Volodymyr Zelensky en poste depuis 2020, a cristallisé nombre de critiques dans la séquence. Sa volonté supposée de resserrer le cercle du pouvoir sur l’entourage présidentiel de même que son implication présumée dans les manœuvres visant à mettre sous tutelle les organes anticorruption ont fait l’objet d’interrogations dans la presse.

La nouvelle loi redonnant leur autonomie au SAP et au NABU ayant été votée à l’unanimité par tous les députés présents, quel que soit leur parti, il reste à espérer que la classe politique du pays aura compris que la lutte contre la corruption demeure un totem pour la population ukrainienne. Car ce qui est en jeu n’est pas uniquement une question de justice. C’est aussi la voie vers un modèle de société opposé à celui du Kremlin, et vers une intégration européenne plus poussée.

The Conversation

Paul Cruz ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Sous pression, l’Ukraine rétablit l’indépendance de ses agences anticorruption – https://theconversation.com/sous-pression-lukraine-retablit-lindependance-de-ses-agences-anticorruption-262721

Plongée dans les « microcamps », étape sur la route migratoire entre Calais et le Royaume-Uni

Source: The Conversation – France in French (3) – By Sophie Watt, Lecturer, School of Languages and Cultures, University of Sheffield

Sur la côte du Nord-Pas-de-Calais, un nouveau type de campements apparaît depuis à peu près un an : ces « microcamps » sont une réponse à la multiplication des traversées vers le Royaume-Uni, aux conditions de vie difficiles dans les plus grands camps informels, mais aussi aux mesures policières de plus en plus agressives visant les migrants, dans les campements comme au cours de leurs tentatives de passage de la Manche.


Dans le cadre d’un projet de recherche sur les frontières, j’ai passé les deux dernières années à constater les conditions de vie dans les camps de réfugiés informels dispersés le long de la Côte d’Opale (Nord-Pas-de-Calais). Ces sites sont des lieux de rassemblement pour celles et ceux qui s’apprêtent à tenter la traversée de la Manche vers le Royaume-Uni.

Le gouvernement britannique a récemment validé un projet d’accord de renvoi de personnes migrantes vers la France, visant à décourager les tentatives de traversée. Des sanctions financières contre les passeurs ont également été décidées : elles suivent de près une augmentation des crédits consacrés à la surveillance des frontières britanniques. Les forces de l’ordre qui en sont chargées appliqueront dans le cadre de leur mission des tactiques issues de la lutte contre le terrorisme, dans le but affiché par les autorités d’« écraser les gangs ».

Mais, d’après mes observations, ces politiques ne semblent guère dissuader les départs. À l’inverse, plus la répression policière s’intensifie, plus les réseaux de passeurs prennent de risques pour contourner les obstacles qui entravent leurs activités.

Mon travail de terrain s’est principalement appuyé sur du bénévolat au sein de l’association Salam, une organisation qui distribue des repas chauds et des vêtements dans les principaux camps informels de Calais et de Dunkerque. J’ai également collaboré avec d’autres organisations, comme Alors on aide, qui s’occupe des « microcamps » au sud de Calais, et Opal’Exil, chargée des maraudes littorales.

Ces dernières années, les réseaux de passeurs ont modifié leurs méthodes pour échapper à la surveillance policière. Alors qu’ils gonflaient auparavant les embarcations directement sur les plages entre Calais et Dunkerque, ils utilisent désormais surtout des « bateaux-taxis ». Ces embarcations partent de plus au nord ou de plus au sud, parfois d’aussi loin que de la ville côtière du Touquet, à près de 70 kilomètres de Calais. Elles viennent ensuite récupérer des groupes de personnes exilées déjà à l’eau, réparties le long du littoral, pour éviter toute intervention des forces de l’ordre.

Plusieurs personnes sont assises à même le sol dans une forêt
Un « microcamp » dans la forêt d’Écault, non loin de Boulogne-sur-Mer.
Sophie Watt

Pour tirer parti de ce nouveau système, et multiplier les traversées, des « microcamps » ont vu le jour. Il s’agit de petits campements temporaires plus proches de la mer, situés le long de la côte entre Hardelot et Calais. Ces « microcamps » servent de points d’étape entre les grands camps informels, où vivent les exilés, et les lieux de départ sur le littoral, où les bateaux-taxis viennent les récupérer. Ils permettent également de tenter la traversée à plusieurs reprises sans avoir à retourner dans les grands camps, où les conditions de vie sont plus difficiles.

Les grands camps informels, comme ceux de Loon-Plage (Nord) ou de Calais, sont le véritable centre névralgique des activités des passeurs. Ils font l’objet d’expulsions au moins une fois par semaine – toutes les 24 heures à Calais – en vertu de la politique des autorités françaises dite du « zéro point de fixation ». Cette doctrine, qui empêche les exilés de s’installer durablement, a été mise en place après le démantèlement du camp dit de la « jungle de Calais » , en octobre 2016.

Dans les camps, des conditions de vie extrêmement difficiles

Les opérations des forces de l’ordre visant à faire respecter cette politique du « zéro point de fixation » entraînent des expulsions fréquentes, des restrictions d’accès à l’aide humanitaire, ainsi que la destruction régulière des lieux de vie. À Loon-Plage, j’ai ainsi pu constater que l’unique point d’accès à l’eau des habitants était un abreuvoir pour le bétail.

Selon les directives officielles du Haut-Commissariat des Nations unies pour les réfugiés (UNHCR), les personnes vivant dans ces campements, quel que soit leur degré d’informalité, doivent pourtant avoir accès à l’eau, à des infrastructures d’hygiène et à un abri.

Des abreuvoirs dans un camp informel
Dans le camp de Loon-Plage (Nord), l’accès à l’eau se limite à des abreuvoirs pour animaux.
Sophie Watt

L’ONG Human Rights Observers a par ailleurs documenté des cas fréquents de violences policières, ainsi que la saisie systématique d’effets personnels et de tentes dans les camps.

Au-delà des opérations régulières d’expulsions visant les grands camps informels, les « microcamps » font désormais l’objet d’interventions policières de plus en plus brutales. Des témoignages racontent l’usage de gaz lacrymogène, la lacération de gilets de sauvetage et de tentes, contribuant à rendre les conditions de vie intenables. Des violences et des fusillades entre réseaux de passeurs ont également été signalées dans le camp de Loon-Plage.

Des faits observés sur le terrain témoignent de cette situation. Lors d’une mission avec l’association Alors on aide et le photographe Laurent Prum, nous avons rencontré dans un « microcamp » à la lisière de la forêt d’Écault (Pas-de-Calais) environ 50 personnes, dont sept enfants (âgés de douze mois à 17 ans). Nous avons immédiatement constaté une tension entre le groupe et les gendarmes qui surveillaient les lieux.

La plupart de ces personnes avaient passé plusieurs années en Allemagne, avant de voir leur demande d’asile refusée. Elles m’ont expliqué avoir été contraintes de revenir en France par crainte des mesures d’expulsion actuellement mises en œuvre par le gouvernement allemand.

Quelques-unes m’ont confié qu’il s’agissait de leur cinquième et ultime essai de traversée de la Manche. Pour rentabiliser plus rapidement leurs opérations, les réseaux de passeurs imposent désormais une limite au nombre de traversées qu’une personne peut tenter avant de devoir repayer. Avec les plus gros réseaux de passeurs, les exilés pouvaient auparavant tenter leur chance autant de fois qu’il était nécessaire.

La veille, ce groupe nous a raconté avoir été chassé d’un autre campement qu’ils avaient établi dans la forêt. Sur le lieu décrit, nous avons retrouvé plusieurs cartouches de gaz lacrymogène vides – ce qui corrobore plusieurs récits selon lesquels la police française en ferait usage lors d’interventions contre des camps informels.

Ce groupe souhaitait rester dans ce campement qu’il occupait, car un abri délabré leur permettait à eux et à leurs enfants de se protéger de la pluie. Les gendarmes les ont finalement expulsés, les forçant ainsi à passer la nuit dehors, sous la pluie. Du fumier a ensuite été épandu par le propriétaire du champ occupé afin d’empêcher le groupe de revenir.

Un jeune Soudanais nous a montré des vidéos de l’altercation entre les exilés et les gendarmes, au cours de laquelle cinq personnes ont été arrêtées. Les images témoignent d’un moment violent : les enfants y apparaissent terrorisés et du gaz lacrymogène, utilisé contre le groupe par les gendarmes, y est visible. Une mère palestinienne a été arrêtée et placée en garde à vue lors de cette intervention, la contraignant à laisser ses deux jeunes filles derrière elle. Lors de nos échanges, son mari m’a demandé :

« Pourquoi l’ont-ils arrêtée alors qu’ils voyaient bien qu’elle avait deux enfants avec elle ? »

L’association Alors on aide a mobilisé plusieurs de ses membres pour apporter des vêtements, des couvertures et de la nourriture au groupe, et a récupéré la jeune femme palestinienne après sa garde à vue, aucune charge n’ayant été retenue contre elle.

Des bateaux détériorés par les gendarmes alors qu’ils sont encore à l’eau

Alors que les conditions de vie dans les camps et la faible capacité d’accueil de demandeurs d’asile compliquent le séjour en France des personnes migrantes, la police renforce ses actions contre les bateaux tentant la traversée, les empêchant ainsi de quitter le territoire.

Le 4 juillet, lors d’une maraude littorale destinée à aider des personnes migrantes après l’échec d’une tentative de traversée, nous sommes ainsi arrivés sur la plage d’Équihen (Pas-de-Calais) vers 7 heures du matin pour constater que la gendarmerie française venait de crever un bateau dans l’eau.

Le gouvernement britannique a félicité les forces de l’ordre françaises pour cette intervention, réalisée devant les caméras des médias internationaux. Le Royaume-Uni et la France ont également évoqué la possibilité de permettre aux garde-côtes français d’intercepter les bateaux-taxis jusqu’à 300 mètres des côtes.

Cela représenterait un changement significatif par rapport à la réglementation actuelle, qui interdit aux forces de l’ordre françaises d’intervenir en mer, sauf en cas de détresse des passagers. Même la police aux frontières française émet des doutes sur la base légale de cette potentielle nouvelle mesure et sur ses implications pratiques en mer, compte tenu du risque accru d’accidents qu’elle engendrerait.

Piégés entre les opérations policières sur les plages et les évacuations incessantes des campements informels, les exilés n’ont en réalité d’autre choix que de tenter de traverser la Manche à tout prix. Quatre-vingt-neuf réfugiés sont ainsi morts à la frontière franco-britannique en 2024 – un sinistre record. Quatorze décès en mer ont déjà été recensés en 2025.

Les mesures franco-britanniques récemment annoncées pour intensifier le contrôle aux frontières ne dissuaderont pas, selon moi, les réfugiés présents sur le littoral français de tenter la dangereuse traversée de la Manche. Elles inciteront, en revanche, les réseaux de passeurs à adopter des tactiques encore plus risquées, mettant davantage de vies en péril et violant au passage les droits des personnes migrantes.

Tout accord visant à les renvoyer du territoire britannique, à restreindre leur accès à l’asile ou à forcer leur retour de l’autre côté de la Manche ne fera qu’aggraver les violences déjà subies par celles et ceux qui cherchent à trouver refuge au Royaume-Uni.

The Conversation

Sophie Watt a reçu des financements de l’université de Sheffield et de la British Academy / Leverhulme Small Research Grants.

ref. Plongée dans les « microcamps », étape sur la route migratoire entre Calais et le Royaume-Uni – https://theconversation.com/plongee-dans-les-microcamps-etape-sur-la-route-migratoire-entre-calais-et-le-royaume-uni-262157