El entrenamiento de fuerza ayuda a recuperarse de la anorexia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hugo Olmedillas Fernández, Profesor en el Departamento de Biologia Funcional, Universidad de Oviedo

Igor Starodubtsev/Shutterstock

La anorexia nerviosa tiene la segunda tasa de mortalidad más alta entre las enfermedades psiquiátricas. Este trastorno mental se caracteriza por una restricción persistente de la ingesta de alimentos, un miedo intenso a ganar peso y una percepción distorsionada de la imagen corporal. Y aunque es más común en adolescentes y mujeres jóvenes, cada vez se ve más en edades tempranas, en hombres y en distintas culturas.

La mayoría de los fallecimientos ocurren por complicaciones físicas o por suicidio.

La anorexia nerviosa: un problema con muchas facetas

El problema va más allá de una simple pérdida de peso. El impacto físico y mental de la anorexia es profundo, y afecta tanto la calidad como la esperanza de vida de quienes la padecen.

A nivel mental, la anorexia nerviosa suele asociarse con ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo, factores que dificultan la recuperación.

Desde el punto de vista físico, la falta prolongada de energía reduce la masa muscular y las reservas de grasa. Eso puede derivar en problemas graves como alteraciones cardíacas, pérdida de densidad ósea (osteoporosis) o desequilibrios hormonales, aumentando significativamente el riesgo de enfermedad y mortalidad.

En estas circunstancias de falta de energía y debilidad muscular, ¿qué es mejor, hacer reposo para evitar un mayor desgaste o practicar ejercicio físico? Hasta ahora había diversidad de criterios entre los médicos, pero las evidencias científicas inclinan la balanza a favor de lo segundo.




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Cómo se trata la anorexia nerviosa

El tratamiento de la anorexia nerviosa es integral. Incluye una intervención médica para las complicaciones físicas, así como terapia psicológica para los aspectos cognitivos y conductuales. El problema es que suele funcionar solo a corto plazo ya que, debido a un fenómeno conocido como “puerta giratoria”, las tasas de recaída y reingreso suelen ser altas, lo que contribuye a que el trastorno se vuelva crónico.

Un momento clave en la recuperación es la transición del hospital –en personas ingresadas– a la vida diaria. Supone todo un reto, ya que implica que las personas con anorexia nerviosa deben adaptarse y recuperar hábitos saludables.

Hacer ejercico sin obsesionarse por el peso

Al no existir guías claras ni especialistas en prescripción de ejercicio, muchos médicos eligen enfoques conservadores como el reposo o la prohibición total o parcial de actividad.

Quienes aconsejan retomarlo, tampoco ofrecen pautas suficientes a los pacientes, por lo que reanudar la actividad física se convierte en algo improvisado, sin respaldo científico ni planificación nutricional ajustada. Con frecuencia, esto conduce a un patrón de ejercicio poco saludable, caracterizado por rigidez, obsesión y una motivación centrada en la preocupación por el peso y la forma corporal.

Este tipo de ejercicio, que suele emplearse como mecanismo de regulación emocional, carece de disfrute para el paciente y afecta negativamente a su bienestar psicosocial. Además, a menudo, se realiza a pesar de la presencia de lesiones o malestar físico. Alrededor del 31 % de los pacientes lo practican desde el inicio de la enfermedad, porcentaje que aumenta hasta un 80 % antes de la hospitalización.




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La anorexia nerviosa: hacia un ejercicio físico saludable y supervisado

Para que el ejercicio físico sea una herramienta útil, debe planificarse y supervisarse con cuidado, con profesionales cualificados. El entrenamiento de fuerza es una de las modalidades más adecuadas, eficaz tanto para recuperar masa muscular como para mejorar la calidad de vida. Además, si está diseñado de forma correcta, el ejercicio mejora también aspectos psicológicos como la autoestima, la ansiedad, la imagen corporal o el estado de ánimo. Todo ello sin interferir negativamente en la recuperación nutricional.

El proyecto DiANa

Hay proyectos de investigación que aplican estos principios en entornos clínicos reales, como el proyecto DiAna. Esta iniciativa, que aplica un programa estructurado de entrenamiento de fuerza, tiene como fin integrar el ejercicio físico seguro y supervisado en el tratamiento de la anorexia nerviosa.

El protocolo evalúa la composición corporal, fuerza, función cardiorrespiratoria, actividad física y la salud mental.

Los pacientes que completaron el programa de fuerza de 10 semanas experimentaron cambios positivos en varios parámetros de la composición corporal, como el índice de masa corporal y la masa muscular, además, también en la fuerza (reducción del tiempo en la prueba “Sit-to-Stand”).

Pero, al margen de los avances físicos, el impacto más relevante se produjo en la salud mental. No solo hubo una disminución en la preocupación por la forma corporal y la alimentación, sino también mejoras en el malestar psicológico, reduciéndose tanto la somatización como la ansiedad. El ejercicio dejó de emplearse como medio para controlar el peso o como conducta compensatoria.

Los resultados refuerzan el valor del ejercicio físico supervisado como complemento del tratamiento de la anorexia y abren una puerta prometedora hacia una recuperación más completa.

The Conversation

Los coautores que me acompañan en este trabajo son mis directores de tesis doctoral.

Hugo Olmedillas Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El entrenamiento de fuerza ayuda a recuperarse de la anorexia – https://theconversation.com/el-entrenamiento-de-fuerza-ayuda-a-recuperarse-de-la-anorexia-261922

Lecciones de liderazgo de Monroe Stahr, el magnate ideado por F. Scott Fitzgerald

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

Uno de los personajes de ficción más fascinantes y perspicaces del mundo de los negocios es Monroe Stahr, el protagonista de la novela El último magnate (1941) de Francis Scott Fitzgerald.

A diferencia de las representaciones idealizadas o santificadas que encontramos en muchas autobiografías de altos directivos –y que a veces llegan a rozar la hagiografía–, este personaje de novela parece un ser humano genuino, con virtudes y defectos.

Stahr es, por una parte, un líder en el sentido tradicional: está al mando en la toma de decisiones. Pero también un personaje complejo y multidimensional que encarna tanto las virtudes como los vicios que acompañan a quien ejerce un gran poder (y una gran responsabilidad). El término tycoon (magnate) con el que Fitzgerald lo describe proviene del japonés taikun, que significa “gran señor”.

Productor de cine exitoso en la época dorada de Hollywood, Stahr aún es relativamente joven pero su estilo de gestión ya es legendario. Es un jefe ejemplar, impulsado por una devoción inquebrantable por su oficio y una lealtad sólida hacia su equipo.




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Un hombre hecho a sí mismo

El sentido empresarial ideado por Fitzgerald para Stahr nace de algo mucho menos convencional que una escuela de negocios. Su educación, que él mismo describe como “fundada en nada más que un curso nocturno de taquigrafía”, apunta a un individuo hecho a sí mismo cuyo intelecto e instintos en el mundo de los negocios superan cualquier credencial formal. En muchos aspectos, Stahr representa el arquetipo del sueño americano: un hombre que llega a la cima a través de la pura fuerza de voluntad, intuición y un entendimiento intrínseco de la naturaleza humana.

Paternalista sería el término que mejor describe el estilo de gestión de Monroe Stahr. Opera con un profundo sentido de responsabilidad hacia sus subordinados, alentándolos no solo a sobresalir, sino también a prosperar como individuos. Es el tipo de jefe que nunca permitiría que alguien bajo su cargo fracasase.

Stahr es un defensor de la innovación y promueve una cultura corporativa en la que tanto los jóvenes como los experimentados pueden ascender. Ya sea un joven brillante y ambicioso o un empleado envejecido pero comprometido con su estudio de cine, Stahr les da a todos una oportunidad.




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Cuando el envejecido director Ridingwood comienza a desmoronarse en medio de un rodaje, Stahr actúa con decisión pero discretamente. En lugar de apartarlo, lo envía a terapia y financia personalmente su tratamiento. Es una decisión compasiva que resalta la creencia del magnate en las segundas oportunidades.

De manera similar, cuando su mejor camarógrafo comienza a perder la vista, toma medidas para asegurarse de que su atención médica se maneje de manera discreta. Y cuando el tratamiento tiene éxito, lo recibe nuevamente en el equipo.

Acciones como estas son raras en el mundo de los negocios, pero la compasión de Stahr es una característica definitoria. Él entiende que un empleado leal y cuidado es un activo, y que una organización solo es tan fuerte como los lazos entre sus líderes y sus trabajadores.




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Cuidador y estratégico

Stahr no es solo un líder que cuida, también es un líder estratégico. Reconoce el poder de la colaboración creativa y entiende que la competencia genera excelencia.

En un momento dado, encarga equipos paralelos de guionistas para trabajar sobre la misma historia con la intención de ver qué grupo puede producir el resultado más atractivo. Incluso mezcla las mejores contribuciones de ambos equipos. Si bien este enfoque puede parecer severo y poco convencional, es sorprendentemente eficaz. Empuja a los guionistas a dar lo mejor de sí mismos, sabiendo que están compitiendo para que su trabajo sea seleccionado.

Aunque es un método poco ortodoxo, tiene su mérito. De hecho, refleja las prácticas empresariales de muchas compañías del mundo real que fomentan la innovación a través de la competencia. Después de todo, a veces las empresas configuran equipos paralelos para resolver un problema o desafío determinado, o reciben ofertas de diferentes proveedores para asegurarse el mejor precio.

El enfoque de Stahr para obtener resultados mediante la competencia no solo resulta lógico, sino que es un testimonio de su profundo entendimiento de cómo obtener lo mejor del talento creativo.




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Monroe Stahr también se caracteriza por una pasión inquebrantable por su trabajo. Como observa uno de los personajes de la obra, “nació sin sueño, sin talento para el descanso ni deseo de él”. Su vida gira completamente en torno a su empresa, y su compromiso con su rol es absoluto. No tiene necesidad de ocio ni ansía tiempo libre. Toda su existencia está ligada a su profesión.

Sin embargo, esto tiene un coste: el trabajo le consume hasta el punto de no tener vida fuera del estudio. Su casa de Malibú sigue sin terminar: es más una estructura de madera sobre pilotes que una casa. Su vida personal se sacrifica en el altar de su éxito profesional. Cuando se casa con Cecile, la hija de otro productor, lo hace más por conveniencia que por auténtico amor.




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Ni maligno ni perfecto

En un mundo lleno de representaciones de líderes corporativos exagerados o unidimensionales, Monroe Stahr destaca porque no es excelso ni maligno: simplemente es humano. Encarna las complejidades del liderazgo: es visionario pero imperfecto, desinteresado aunque le impulsa su ambición personal, compasivo pero dispuesto a tomar decisiones difíciles, e incluso despiadadas. Su vida es un ensayo sobre el pensamiento estratégico, el impulso implacable y el sacrificio personal.

La historia de Stahr ofrece una rara visión del funcionamiento interno de un gran magnate, que entiende su industria a fondo. Su visión estratégica se complementa con una comprensión instintiva de las oportunidades de negocio, y su enfoque del liderazgo es una mezcla de autonomía y empatía. Lo que hace que Stahr sea tan fascinante es su capacidad para combinar la gestión diaria con la experimentación innovadora, siempre manteniendo el control mientras permanece abierto a nuevas ideas.

La decisión de Fitzgerald de no centrarse en los tecnicismos de la gestión empresarial, dado que no era un experto, juega a favor del personaje. Liberarlo de los clichés empresariales hace que Monroe Stahr se perciba como alguien real, con quien podemos identificarnos y aprender.




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Las lecciones de Stahr

Pese a ser un CEO ficticio, Monroe Stahr dejó una impresión indeleble en mí. Es un retrato del poder de la gestión efectiva, pero su historia también plantea preguntas sobre el papel de la educación, el equilibrio entre trabajo y vida personal, y la formación de los futuros líderes.

La pasión por el trabajo es un ingrediente crítico en el liderazgo efectivo. El compromiso inquebrantable de Stahr con su oficio y su empresa alimenta no solo su propio éxito, sino también la motivación de quienes lo rodean. La pasión impulsa la excelencia, y el liderazgo de Stahr se basa en este principio.




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La representación de Fitzgerald de Stahr nos recuerda que, aunque el conocimiento de la industria y la experiencia son invaluables, el liderazgo trata más sobre visión, empatía y la capacidad de inspirar a otros.


Una versión de este artículo se publicó en LinkedIn.

The Conversation

Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lecciones de liderazgo de Monroe Stahr, el magnate ideado por F. Scott Fitzgerald – https://theconversation.com/lecciones-de-liderazgo-de-monroe-stahr-el-magnate-ideado-por-f-scott-fitzgerald-262934

The creatine boom: Trends and facts about supplements and use

Source: The Conversation – Canada – By Scott Mills, PhD Candidate, Kinesiology and Health Studies, University of Regina

Creatine supplementation is booming among those seeking greater muscle size and performance.

Although creatine is certainly not a new discovery, with research dating back to the 1830s, its popularity and sales have continued to grow, and have expanded beyond bodybuilders and athletes to clinical applications and benefits beyond muscle performance.

Today, creatine stands as one of the most researched supplements, and new findings continue to support its use for consistent and measurable results in bodybuilding, fitness and overall health.

While creatine is naturally found in foods like red meat and seafood, and also produced naturally in the body, supplementation has surged in popularity, especially among young men.

This growth in popularity is largely due to young men’s desire to increase muscle size and muscle strength. Several meta-analyses have looked at the effects of creatine supplementation during resistance training on properties of muscle, and support its use and effectiveness when combined with resistance training.

Simply put, creatine can help maintain energy levels, especially during short-duration, high-intensity exercise like weight training.

Creatine’s role in the body

From a physiological perspective, once in the body, the majority of creatine is stored in the muscle as phosphocreatine (PCr). In this form, it can help maintain energy levels through the maintenance of adenosine triphosphate (ATP), which is the body’s primary energy currency.

Because creatine supplementation increases intramuscular levels of creatine, it may enable resistance training at a higher intensity and for longer durations, leading to greater gains in the gym.

Although creatine’s impact on muscle performance may be more well known, it does not paint the whole picture. Research is revealing creatine’s positive impact outside the muscular system, showing positive effects on the storage and metabolism of glucose, blood-flow dynamics, anti-inflammatory effects and positive benefits for cognition and brain function, to name a few.

Dosage and safety

From a research perspective, dosage recommendations for men can vary, but typically either five grams of creatine daily, or a customized dosage based on bodyweight of (0.1 grams per kilogram per day) have been shown to be well-tolerated and effective for increasing muscle performance.

From a food intake perspective, to consume about five grams of creatine in the diet, an individual would have to consume about 1.15 kilograms of beef, or about a kilogram of pork, for example. This means even a diet that is high in creatine-containing foods may not be enough to maximize its benefits.

The high calorie content of eating enough of these foods to reach the target creatine intake makes supplementation a practical and appealing option, both for ease of consumption and calorie considerations.

Also, from a cost perspective, at about $0.50 per serving, it’s an easy and cost-effective strategy to reach creatine intake goals. With new forms of creatine seemingly being released all the time (capsules, gummies and flavoured powders), it makes it easy to maintain intake.

Regarding the safety of creatine supplementation, a position stand paper by the International Society of Sports Nutrition concluded that creatine supplementation poses no greater adverse effects in healthy individuals compared to placebo, even with higher dosages.

With that being said, creatine hasn’t been immune to its share of negative claims. Anecdotally, creatine may have some whispers of undesirable side-effects; however, research looking at common myths and misconceptions of creatine (including concerns about water retention, hair loss and dehydration) have largely removed many of the fears.

Resistance training is key

It’s important to note that while creatine consumption on its own may still show some positive effects, it is largely creatine consumption in combination with resistance training that leads to benefits.

Resistance training can increase measures of muscle growth and performance (muscle power, muscle strength and muscle endurance) and it’s the combination of creatine with resistance training that will maximize its effects. So resistance training is a paramount component to the positive effects of creatine.

Of course, creatine is not an essential nutrient. Individuals can see improvements in muscle growth and muscle performance while focusing on the intake of high-quality and nutrient-rich foods, a well-designed individualized resistance training program, combined with adequate high-quality sleep and proper stress management without the need to supplement creatine.

A healthy lifestyle is the foundation of well-being, including the groundwork for effectively building muscle.

Creatine supplementation has made its way into the hands of those seeking the secret to greater muscle size and performance. It is well researched and widely accepted, and it continues to increase in popularity due to the positive effects when paired with a solid resistance training program, its safe risk profile when consumed at evidence-based dosages and its low-cost.

While creatine supplementation is not essential, it may be a practical, affordable and effective choice for those seeking muscle growth benefits and beyond.

The Conversation

Scott Mills does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The creatine boom: Trends and facts about supplements and use – https://theconversation.com/the-creatine-boom-trends-and-facts-about-supplements-and-use-261817

DIY air cleaners are an easy and cost-effective way to help ventilate homes during wildfires

Source: The Conversation – Canada – By Anne-Marie Nicol, Associate Professor, Health Sciences, Simon Fraser University

In recent decades, the number and severity of wildfires across Canada has increased due to climate change and a more wildfire-prone landscape.

While wildfires can wreak havoc in their immediate area, wildfire smoke can travel thousands of kilometres, putting millions more people at risk from the adverse impacts.

Research on wildfire smoke and health shows that smoke is more than just an irritant. It is increasingly clear that older adults, pregnant people and young children face higher risks to their health, including premature birth, hospitalization and premature death.

One way to reduce smoke exposure is to stay indoors and create a “clean air shelter” by closing the doors, windows and using an air cleaner to remove smoke and other particles from the air.

However, that is easier said than done for many people. While effective, store-bought air cleaners can be expensive and require pricey replacement filters.

In addition, many homes don’t have air conditioners and easily trap heat. Closing all windows means reducing ventilation, and can make hot summer days even more unpleasant. Another option, popularized during the COVID-19 pandemic, is the idea of building your own air cleaner, using easily sourced parts from local hardware stores.

Do-it-yourself air cleaners

An infographic explaining how a DIY air cleaner works
An infographic explaining how a DIY air cleaner works.
(Author provided/The BREATHE Project)

In British Columbia, we started The BREATHE Project to study the impacts of wildfires and distribute information about DIY air cleaners.

A 2023 article by the National Collaborating Centre for Environmental Health compiled evidence on the effectiveness of do-it-yourself (DIY) air cleaners as an alternative to store-bought units.

The results showed that DIY air cleaners are not only more affordable and accessible, but are equally as effective, as long as the correct parts are used and the room size is taken into consideration.

This includes the use of a MERV-13 filter, a minimum 75-watt box fan, duct tape and a shroud cover on the front corners of the fan. One unit can clean a small room, and multiple units can be used for larger spaces.

DIY air cleaners also help reduce other air contaminants including allergens, mold spores, emissions from woodstoves, respiratory pathogens, dust, and traffic related air pollutants.

The U.S. Environmental Protection Agency found similar results in their analysis of DIY air cleaners and determined that the units are safe to use as built.

The BREATHE Project

A short clip about the BREATHE Project and the DIY air cleaner worskshops. (The BREATHE Project)

Our team at Simon Fraser University partnered with the BC Lung Foundation to share this knowledge about cleaner indoor air with communities across British Columbia.

In 2023, we launched a pilot project in the Lower Mainland to find out if workshops about making DIY air cleaners could be feasible. These workshops were held in community centers, libraries, seniors’ centers and neighbourhood houses, with the average participant being over 70 years old and with at least one medical condition.

We were surprised to find that our workshops were fully booked within days of advertising, and that news of our project was quickly spreading by word of mouth within communities.

We used participant feedback to fine-tune our materials and created instructional videos, and a train-the-trainer manual to guide other organizations on how to host similar workshops.

In 2024, we took the project into B.C.’s Interior Health Authority region, where fires were more frequent and more severe.

We named our project BREATHE: Building Resilience to Emerging Airborne Threats and Heat Events and have since added additional resources for communities grappling with the co-exposure of wildfire smoke and extreme heat.

fan blades inside a box with holes for air to pass through held together using duct tape.
A DIY air cleaner being assembled at one of the BREATHE Project’s workshops.
(Author provided/The BREATHE Project)

BREATHE has now partnered with all of B.C.’s health authorities. We have hosted over 90 workshops so far this year, many in northern, rural and remote regions. Workshops have been held in the Cowichan Valley, Lower Mainland, Central Okanagan, the Kootenays and the Northern Rockies.

The project has helped build over 2,500 air cleaners and brought important information about community resilience to people directly impacted by these exposures.

BREATHE also serves as a launchpad for research on the impacts of wildfire smoke on at-risk populations across the province.

Everyone can take steps to protect their health when it is smoky outside. Our resources, including our train-the-Trainer guides and step-by-step videos are free and available on our website. If you are interested in hosting your own workshops, or seeking a collaboration, please reach out through our website.

The Conversation

Anne-Marie Nicol is a Knowledge Mobilization Specialist at the BC Centre for Disease Control.

Prem Gundarah does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. DIY air cleaners are an easy and cost-effective way to help ventilate homes during wildfires – https://theconversation.com/diy-air-cleaners-are-an-easy-and-cost-effective-way-to-help-ventilate-homes-during-wildfires-261336

Is AI coming for your creative job? Maybe not – with some human intervention

Source: The Conversation – Canada – By Afsoon Soudi, Assistant Professor, RTA school of Media, Toronto Metropolitan University

The AI robot, Ai-Da, at a United Nations summit with its paintings, which sold for US$1 million. 2025 © Ai-Da Robot Studios

Many writers, actors and other creatives are currently experiencing a small wave of panic about artificial intelligence (AI) taking over their jobs.

Generative AI (GenAI) is making machine learning and creative work more accessible to everyone. But for industry professionals, the rise of generative AI can signal the destruction of creative jobs.

Yet, according to a recent report by the World Economic Forum, AI will create more jobs in the next five years than it will displace.

We are four scholars in different creative industries hoping to explore educational approaches to AI. We want to help prepare the next generation to innovate within human-AI collaborative frameworks. To do this, we have begun to confer with other creative professionals through an online survey.

What if AI can actually support human creativity and productivity? Can we use these technologies to our advantage? What we can expect for the future?

We believe creative professionals can harness new technologies while still upholding their foundational creative and ethical principles.

How AI is being used in creative sectors

AI is becoming deeply embedded within the operational workflows of creative industries, from a nascent concept to an integrated reality.

Media and creative workers have gone on strike to protest the use of AI, sparking important conversations. For example, Screenwriters in Hollywood and the Writers’ Union of Canada have raised concerns and helped shape new policies around AI and creative work.

Within media production, large language models (LLMs) can facilitate the rapid prototyping of narrative concepts, scripts and audiovisual materials, while automated editing platforms and AI-driven visual effects create massive efficiency gains in post-production. This technological integration allows creators to shift their focus from laborious manual tasks to higher-level creative refinement.

In graphic communication and packaging, AI and machine learning are acknowledged drivers of change. AI can enhance processes from ideation to production logistics like sorting and personalized web-to-print platforms. In the realm of Digital Asset Management, AI is instrumental in improving asset discoverability and utility through automated metadata tagging and sophisticated image recognition.

Journalism is also undergoing a significant transformation. AI has been used for a while now to analyze large datasets for investigative reporting, but LLMs now routinely streamline article summarization. More advanced applications are emerging: AI systems are designed to identify news values and auto-generate articles from live events. Major news organizations like the Financial Times and The New York Times are already deploying AI tools in their newsrooms.

Ethical challenges

The integration of AI is not without considerable challenges.

The generation of fabricated information and non-existent sources are documented failures. These examples highlight critical issues with accuracy and reliability.

Many people have said they do not fully understand the extent to which AI is incorporated into their standard software. This disparity between deployment and user consciousness underscores the subtle yet pervasive nature of AI’s integration. This points to an urgent need for greater transparency and digital literacy.

Bias and intellectual property

Models trained on vast, uncurated internet data often replicate and amplify existing societal biases. For example, studies demonstrate persistent issues such as anti-Muslim bias in LLMs.




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At the same time, urgent ethical and legal questions regarding intellectual property have emerged. The training of LLMs on copyrighted content without compensation has created significant friction. For example, the pending New York Times litigation against OpenAI highlights unresolved issues of fair use and remuneration for creative work.

Conversely, GenAI demonstrates considerable potential to democratize creative production. These tools, by lowering technical barriers and automating complex processes, can provide access to individuals and groups historically excluded from creative fields due to resource or educational constraints.

Specific applications are already enhancing media accessibility, such as AI-powered tools that automatically generate alt text for images and subtitles for video content.

Navigating this dual-use landscape necessitates the adoption of robust governance frameworks. Fostering industry-wide equity, diversity and innovation education is essential to mitigate risks while harnessing GenAI’s potential for an inclusive creative ecosystem.

Labour and skill evolution

Technological revolutions have historically catalyzed significant transformations in creative labour markets and GenAI represents the latest disruptive force.

The proliferation of GenAI has once again reshaped the creative industries, demanding new professional competencies.

Human creativity and intervention are indispensable, providing cultural and contextual accuracy. Humans must also review AI-generated content for quality and inclusivity.

In response to this shift, higher education institutions need to recalibrate curricula from tool-specific training towards fostering curiosity, ethical reasoning and AI literacy.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Is AI coming for your creative job? Maybe not – with some human intervention – https://theconversation.com/is-ai-coming-for-your-creative-job-maybe-not-with-some-human-intervention-252796

I’m a physicist who studies fossils, and I recently discovered preserved blood vessels in the world’s largest T. rex

Source: The Conversation – Canada – By Jerit Leo Mitchell, Physics PhD Candidate, University of Regina

Advanced technologies reveal new information about ancient fossils. (J. Mitchell), CC BY

Despite the fact that much of the current research in paleontology focuses on trying to find traces of organic remains in fossils, dinosaur DNA has unfortunately never been recovered.

A lot of what we know about dinosaurs comes from preserved bones and teeth that are dug out of the ground. These hard tissues alone, however, are limited in the information they provide.

Soft tissues are extremely rare in the fossil record, but can help provide a much more life-like reconstruction of ancient life. This includes things like muscles and ligaments, pigments or even skin (like scales or feathers), which contain detailed information on how dinosaurs lived and what they looked like.

Another interesting soft tissue that can be found in bones are blood vessels. My research team and I discovered blood vessels preserved in a Tyrannosaurus rex fossil, and our findings were recently published in Scientific Reports.

CBC News Saskatchewan reports on an unexpected discovery in a Tyrannosaurus rex fossil.

As an undergraduate physics student at the University of Regina, I joined a research team using particle accelerators to study fossils. There, I first discovered blood vessels in a bone from a T. rex using advanced 3D models. It’s been nearly six years since that moment; I am now working on my PhD where I use my background in physics to advance analysis techniques in fossil research.

An extraordinary specimen

The vessels were found in a remarkable T. rex specimen nicknamed Scotty. Held in the Royal Saskatchewan Museum’s collection in Canada, Scotty is the largest T. rex ever unearthed. The fossil also remains one of the most complete specimens of T. rex.

Scotty appeared to have had a rough life 66 million years ago; many of the recovered bones appeared to have injuries, possibly due to a fight with another dinosaur, or disease. One bone in particular, a section of rib, features a large partially healed fracture.

In general, after bones experience a traumatic event like a fracture, there is a huge increase in the activity of blood vessels in the affected area as part of the healing process. We believe this is what was found in Scotty’s rib: an extensive network of mineralized vessels that we were able to examine using reconstructed 3D models.

a boomerang shaped fossil bone with the fracture labelled
A fossil from Scotty the T. rex, showing a fractured bone.
(J. Mitchell), CC BY

Revolutionizing paleontology research

When analyzing fossil bones, there are two main challenges. The first is how to examine the interior of the bones without damaging the fossil. And second, the bones are very large and can be quite dense due to the fossilization process, where minerals replace and fill in original organic materials.

At first, we thought we could perform an computed topography (CT) scan of the bone, similar to what is used for medical purposes, which allows imaging of bones without damaging them. While this solves the first problem, the second problem means that a conventional medical CT machine is not nearly powerful enough to penetrate the dense bone.

For our examination, we used synchrotron light, special high-intensity x-rays. These are produced at select particle accelerator labs, and allow us to investigate microstructures such as blood vessels in the bone with ease.

Synchrotron x-rays can also be useful for chemical analysis. We found the vessels were preserved as iron-rich mineralized casts, a common form of fossilization, but in two distinct layers. This layering is due to the complicated environmental history that led to the exceptional preservation seen in Scotty’s rib.

3D printed bone fragments
3D-printed models of the vessel structures found in Scotty’s rib bone.
(J. Mitchell), CC BY

Written in blood vessels

By analyzing blood vessels produced by an incompletely healed fracture, we can hopefully learn how T. rex healed, helping speculation on how Scotty was able to survive after sustaining injuries. This could lead to evolutionary information comparing the vessel structures seen in Scotty to other dinosaur species, as well as modern relatives to dinosaurs like birds.

The results may also help future fossil exploration by guiding scientists to target bones that show signs of injury or disease, potentially increasing the chances of discovering more vessels or other types of preserved soft tissues.

With cross-disciplinary research and novel applications of advanced technologies, there is so much potential to recreate the past lives of dinosaurs like never before.

The Conversation

Jerit Leo Mitchell receives funding from Mitacs Accelerate and the Sylvia Fedoruk Centre for Nuclear Innovation.

ref. I’m a physicist who studies fossils, and I recently discovered preserved blood vessels in the world’s largest T. rex – https://theconversation.com/im-a-physicist-who-studies-fossils-and-i-recently-discovered-preserved-blood-vessels-in-the-worlds-largest-t-rex-261786

Why do we agree to take off our shoes at the airport?

Source: The Conversation – France – By Emmanuel Carré, Professeur, directeur de Excelia Communication School, chercheur associé au laboratoire CIMEOS (U. de Bourgogne) et CERIIM (Excelia), Excelia

It is 7.30am at Terminal 2E at Charles de Gaulle airport near Paris, and in the line leading to the security gates, an executive is removing his belt with a mechanical gesture, a mother is taking baby bottles out of her bag, and a tourist is sighing as he unties his shoes. Everyone is moving forward in beep-punctuated silence, only disturbed by the sound of bins moving along the conveyor belts.

This scene repeats itself relentlessly: according to the International Air Transport Association, 4.89 billion passengers took a flight in 2024, meaning that more than 13 million people a day go through such security checkpoints. (The Trump adminisration recently ended the requirement for people to remove shoes at US airports “during regular security checks”.

At first glance, going through airport security may seem like nothing more than a necessary technical procedure. Viewed from an anthropological perspective, however, this mundane moment reveals a transformation of our identities that is as effective as it is subtle. Something strange happens in these queues: we enter them as citizens, consumers, professionals – and leave them as “passengers in transit”. This metamorphosis, which we take for granted, deserves a closer look.

The dynamics of ritual transformation

What strikes us first in these airport scenes is the gradual, systematic dispossession of personal belongings, clothing, and status symbols deposited into plastic bins before they disappear from view. Then, there is the arbitrary character of the underlying logic: why shoes and not underwear? Why 100 ml and not 110 ml? This apparent lack of coherence actually serves a symbolic purpose: it’s there to create a sense of dispossession that touches on the individual’s social status attributes.

As early as 1909, ethnographer Arnold van Gennep identified separation as the first phase of rites of passage. Individuals must abandon their previous state, shedding what defined them in the secular world. The suited executive becomes an anonymous body, temporarily stripped of his attire, and subjected to the same technological gaze as everyone else. This forced egalitarianism is not a side effect. It is actually central to the process: it prepares for a transformation of identity by neutralizing, albeit temporarily, the usual social hierarchies.

Then comes the screening: scanners, detectors, questions about intentions. “Why are you travelling? Who are you going to see? Did you pack your bags yourself?” Every traveller becomes a temporary suspect who must prove their innocence. This reversal of the burden of proof – of the fundamental principle that one is “innocent until proven guilty” – goes largely unnoticed since it seems entirely “logical” in these circumstances.

This phase corresponds to what Van Gennep called the margin or liminality, a concept later developed by anthropologist Victor Turner: a moment when subjects, deprived of their usual social attributes, find themselves in a state of vulnerability that makes them malleable and ready to be transformed. In this technological in-between, we are no longer fully citizens, nor are we travellers just yet.

Trailer for the film Border Line (2023), by Juan Sebastián Vásquez and Alejandro Rojas, which illustrates the all-security approach to border controls.

Eventually, there is what is called reintegration, to use another term coined by Van Gennep: we are now permitted to enter the area beyond security checks. Officially, we have become “passengers” – a status that requires docility, patience, and the acceptance of various constraints “for the sake of our own safety”. This area, with its duty-free shops and overpriced cafés, highlights this ritual transformation, since we are no longer citizens exercising our right to travel, but global consumers in transit, stripped of our political and territorial roots.

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The paradox of the ‘security theater’

The troubling paradox with security scanners is that although they effectively detect prohibited items (forgotten knives, suspicious liquids) and act as a real deterrent, they fall short when faced with sophisticated threats: in 2015, US test teams succeeded in smuggling fake weapons in 95% of their attempts.

Between 2007 and 2013, the US behaviour detection programme SPOT failed to detect a single terrorist, at a cost of $900 million. It missed the only real terrorists who passed through airports, but there were no hijackings in the United States. The programme therefore appears to be both useless (in the absence of any real threat) and ineffective (in failing to detect real threats).

This lack of operational efficiency is compounded by a major economic imbalance: according to engineer Mark Stewart and political scientist John Mueller, the actual reduction in the risk of terrorism resulting from the tens of millions invested annually by airports is so limited that the costs far outweigh the intended benefits.

Security expert Bruce Schneier refers to this logic as “security theater” – measures primarily designed to reassure the public rather than neutralize the most serious threats. These measures are not dysfunctional, but rather a rational response to social expectations.

After a terrorist attack, the public expects visible measures that, although of questionable effectiveness, will calm collective fears. The “security theater” responds to this demand by producing a sense of protection that helps maintain confidence in the system. Researchers Razaq Raj and Steve Wood of Leeds Beckett University describe how this theater is staged in a way that is reassuring, but sometimes discriminatory, at airports.

This explains why these measures persist and are becoming more common despite their limited results. In addition, they help reinforce a tacit acceptance of authority. This phenomenon relies largely on the status quo bias, which locks us into established systems, and on a societal dynamic of ever-increasing demands for security, with no apparent possibility of turning back.

Learning to be docile

These security checks teach us something more significant than meets the eye. They condition us to accept surveillance as something normal and necessary, benevolent even. This acceptance isn’t limited to airports; it extends to other social contexts. We learn to “show our ID”, to provide justification for our movements, and accept that our bodies be scrutinized “for our own good”.

This system also works by reversing the roles. Resistance becomes suspicious: anyone who questions the procedures, refuses an additional search or gets annoyed by delays is automatically labelled as a “problem”. The binary character of such moral classification – good, docile passengers versus difficult passengers – tends to turn criticism into an indication of potential guilt.

Over time, airport security gestures and their repetition become part of our bodily habits. We anticipate constraints by wearing shoes without laces, carrying prepackaged liquids and making our computers accessible. We develop what philosopher Michel Foucault called “docile bodies”: bodies trained by discipline to internalize constraints and facilitate control.

Beyond airports

The Covid-19 pandemic also introduced similar practices: certificates, passes and behaviours that have become near-rituals. We have become accustomed to “showing ID” for access to public spaces. With each new shock, new collective rules are established, which permanently alter our reference points.

The requirement for passengers to remove their shoes at airports actually dates back to a single failed attempt to carry out a terrorist attack: the December 2001 incident in which a man named Richard Reid concealed explosives in his shoes. One man, one failure… and travellers routinely complying 24 years later where the requirement still exists. This is just one example of an event among others which resonate as “founding myths” used to normalize a number of constraints.

French sociologist Didier Fassin notes the emergence of a “moral government” where obedience becomes a proof of ethics and where questioning control turns into a sign of civic irresponsibility. This evolution is remarkable in that it is largely invisible: we do not see the ritual at work, we just experience “necessary measures”. This normalization probably explains why such transformations encounter little to no resistance.

Anthropology teaches us that the most effective rituals are those that are no longer perceived as such. They become obvious, necessary and indisputable. The system uses what US political scientist Cass Sunstein calls “sludge”. Unlike “nudge”, which subtly encourages good behaviour, sludge operates through friction, making resistance more costly than cooperation. Social psychology research on compliance without pressure suggests that we are more likely to accept constraints when we feel we chose them. By believing that we are making a free choice to board a plane, we freely accept all the constraints that come with it.

Challenging the obvious

The conscious recognition of such mechanisms does not necessarily imply that they should be criticized or opposed. There are legitimate requirements associated with collective security. Being aware of these transformations, however, leads us to question and discuss their rationale, rather than just blindly submitting to them.

Philosopher Hannah Arendt pointed out that understanding power is a step toward regaining one’s capacity for action. Perhaps this is what is at stake here – not rejecting all constraints, but retaining the ability to think them through.

The Conversation

Emmanuel Carré ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Why do we agree to take off our shoes at the airport? – https://theconversation.com/why-do-we-agree-to-take-off-our-shoes-at-the-airport-262931

Sydney Sweeney, American Eagle et le retour à une féminité « traditionnelle »

Source: The Conversation – in French – By Meaghan Furlano, PhD Student, Sociology, Western University

L’actrice Sydney Sweeney est une nouvelle fois au cœur d’une polémique. Après avoir fait parlé d’elle pour la vente de savons infusés avec l’eau de son bain ou pour la publication de photos où ses invités portent des casquettes rouges inspirées du mouvement MAGA, la star d’Euphoria fait cette fois la une pour son rôle dans une campagne publicitaire controversée menée par American Eagle Outfitters.

Si l’ensemble de la campagne a suscité un vif débat en ligne, une publicité en particulier a été la cible de critiques spécialement virulentes.

On y voit Sweeney allongée avec élégance sur une chaise longue, en train d’enfiler un jean American Eagle. D’une voix haletante, elle dit : « Les gènes sont transmis des parents à leurs enfants et déterminent souvent des traits tels que la couleur des cheveux, la personnalité et même la couleur des yeux. »

Alors que la caméra se déplace lentement et qu’elle tourne les yeux vers le spectateur, Sweeney conclut : « Mon jean est bleu. »

Des commentateurs et des utilisateurs des réseaux sociaux ont affirmé que cette campagne était un message codé destiné aux conservateurs, exprimant un soutien à peine voilé à la suprématie blanche et à l’eugénisme.

Sydney Sweeney dans la publicité controversée de American Eagle.

American Eagle a publié un communiqué défendant la publicité le 1er août, affirmant que « Sydney Sweeney Has Great Jeans » (Sydney Sweeney a de beaux jeans) faisait toujours référence aux jeans.

Marketing innocent ou message subliminal intentionnel ?

L’eugénisme est une idéologie discréditée enracinée dans la suprématie blanche et le racisme scientifique. Elle promeut la fausse croyance selon laquelle les groupes raciaux sont déterminés biologiquement et que certains groupes sont génétiquement supérieurs à d’autres, et devraient se reproduire de manière sélective afin de préserver leurs « bons gènes ».

Historiquement, l’objectif ultime de l’eugénisme a été d’éliminer les soi-disant « mauvais gènes » — souvent associés aux communautés non blanches, aux personnes handicapées, aux populations pauvres ou marginalisées — afin que les élites sociales puissent maintenir leur domination.

La publicité dans le domaine de la mode qui joue sur les thèmes de l’eugénisme a une longue histoire. Des commentateurs ont souligné les similitudes entre la publicité de Sweeney et la célèbre campagne Calvin Klein des années 1980 mettant en scène Brooke Shields, alors âgée de 15 ans, qui se roule dans ses sous-vêtements Calvin Klein tout en parlant de codes génétiques, d’évolution et de survie du plus apte, un langage évocateur de la pensée eugéniste.

La campagne American Eagle semble être un hommage direct à celle de Calvin Klein, mais la rhétorique eugéniste est-elle vraiment quelque chose que nous voulons voir employée dans le marketing ?

Le retour de la féminité « traditionnelle »

La campagne American Eagle est intitulée de manière provocante « Sydney Sweeney Has Great Jeans » (Sydney Sweeney a de beaux jeans), le mot « jeans » étant parfois remplacé par « gènes ». Il s’agit clairement d’une plaisanterie.

Mais elle n’est pas pour autant inoffensive. Si la campagne ne reflétait pas des tensions culturelles plus larges, ni le président américain Donald Trump ni le sénateur Ted Cruz n’auraient pris la peine de s’y intéresser.

« La gauche folle s’en prend aux belles femmes », a écrit Cruz dans un tweet à propos de la controverse. Un média de droite est allé plus loin, affirmant que la positivité corporelle menait « la blonde rieuse à la poitrine généreuse… au bord de l’extinction. »

En célébrant l’apparence conventionnellement attirante de Sweeney, American Eagle a réintroduit haut et fort la silhouette féminine « traditionnelle ». En ce sens, cette campagne symbolise un changement de tendance culturelle : fini la positivité corporelle, place à la « poitrine généreuse » et tout ce qu’elle implique.

Dans le contexte culturel actuel, saturé de messages conservateurs, il n’est guère surprenant de voir Sweeney, une jeune star hollywoodienne mince, blanche et sexualisée, vendre la qualité de ses « gènes » (pardon, de ses « jeans »).

De la montée en puissance des tradwife influencers et des SkinnyTokers à la performance féminine ritualisée des « morning shedders », la campagne s’inscrit clairement dans un renouveau plus large des idéaux féminins régressifs, enrobés d’une esthétique policée et édulcorée.


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Exorciser l’amour-propre de l’agenda des entreprises

En tant que chercheuse féministe spécialisée dans les médias et intéressée par l’intersection entre la culture pop et l’extrême droite, mes recherches actuelles explorent la montée de l’antiféminisme et de la politique de droite. Nous ne sommes plus à l’ère du féminisme populaire, où les entreprises s’appropriaient avec empressement la rhétorique féministe pour vendre leurs produits et services.

À la place, les marques reviennent à des images traditionnelles : des femmes minces et blanches stylisées pour le regard masculin, un terme qui désigne l’objectivation et la sexualisation des femmes dans les médias populaires, du cinéma et de la télévision aux publicités de mode. C’est une stratégie qui a longtemps fonctionné et que les marques se réjouissent de voir redevenir tendance.

La régression esthétique incarnée par la campagne Sweeney/American Eagle révèle ce que de nombreux critiques soupçonnaient depuis longtemps : l’adhésion des entreprises au féminisme n’a jamais été sincère.

Les campagnes vantant « l’amour de son corps », « l’émancipation » et « la confiance en soi » à la fin des années 2010 et au début des années 2020 ont été délibérément conçues pour séduire les consommateurs progressistes et tirer profit de la popularité du féminisme. Le modèle économique fondamental de ces entreprises – vendre des insécurités et engranger des profits pour leurs actionnaires – n’avait pas fondamentalement changé.

Au contraire, comme le soutiennent d’autres chercheurs, le marketing de l’amour de soi a encouragé les femmes à améliorer non seulement leur corps, mais aussi leur esprit. Il n’était plus culturellement acceptable que les femmes soient belles ; elles devaient également se sentir bien dans leur corps. Cette norme exigeait davantage d’efforts et, bien sûr, davantage de produits, que les marques se faisaient un plaisir de vendre.

Poussées par un climat politique de plus en plus conservateur, de nombreuses marques n’hésitent plus à exprimer leurs motivations. La minceur est de retour et la blancheur est à nouveau associée à la « rectitude »

Vivre le contrecoup culturel

Comme je l’ai expliqué ailleurs, nous vivons actuellement une période de contrecoup. Dans son livre publié en 1991, la journaliste Susan Faludi écrit que le contrecoup est « un phénomène récurrent qui revient chaque fois que les femmes commencent à faire des progrès vers l’égalité ».

Bien que de nombreux articles décrivent une « réaction négative » des consommateurs à la campagne Sweeney/American Eagle, je parle ici d’une réaction négative culturelle contre les mouvements sociaux et politiques progressistes. Elle se manifeste aujourd’hui dans les sphères politique, juridique et économique, et va bien au-delà d’une simple publicité.

Le contrecoup actuel vise le féminisme populaire, le mouvement Black Lives Matter, la diversité, l’inclusion et à l’équité (DEI) et les analyses systémiques incisives issues des études et du militantisme féministes, antiracistes et queer. La campagne Sweeney n’en est qu’un symptômes parmi d’autres.

Faludi a observé que « les images de femmes contraintes tapissent les murs de la culture populaire » dans les périodes de contrecoup. Cette remarque semble tristement d’actualité.

Quelques jours seulement après l’abandon de la campagne d’American Eagle, la marque SKIMS de Kim Kardashian a lancé ses « sculpt face wraps », un produit destiné à donner à celles qui les portent un menton plus « sculpté ». Les photos promotionnelles montrent des femmes emprisonnées dans des produits qui ressemblent au célèbre masque d’Hannibal Lecter ou à un appareil orthodontique. Des images particulièrement dérangeantes.

Si Faludi nous a appris quelque chose, c’est que la tendance à montrer des images de femmes contraintes — physiquement ou par des rôles rigides — ne préfigure pas seulement un avenir inquiétant : elle reflète aussi un présent alarmant, qu’il faut reconnaître pour pouvoir y résister.

La Conversation Canada

Meaghan Furlano ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Sydney Sweeney, American Eagle et le retour à une féminité « traditionnelle » – https://theconversation.com/sydney-sweeney-american-eagle-et-le-retour-a-une-feminite-traditionnelle-262852

Résurgence du paludisme aux Comores : où en est-on de son élimination ?

Source: The Conversation – in French – By Attoumane ARTADJI, Géographe de la santé et Ingénieur de Recherche en Sciences de l’Information Géographique au LPED, AMU, IRD, Institut de recherche pour le développement (IRD)

Depuis vingt ans, une lutte intensive est engagée contre le paludisme aux Comores, en Afrique australe. À terme, l’élimination de cette maladie dans ce pays n’est pas un rêve impossible, mais cet objectif demeure encore lointain. On fait le point sur la stratégie dite de « traitement de masse » mise en œuvre sur l’archipel, ses succès et ses limites.


Le 25 avril 2025, l’Union des Comores a célébré, comme le reste du monde, la Journée mondiale de lutte contre le paludisme. Ce pays de moins de 900 000 habitants s’est engagé depuis 20 ans dans une course à l’élimination du paludisme, dont il convient de retracer l’évolution.

Sur les trois îles (Grande Comore, Mohéli et Anjouan) de l’archipel des Comores, situé au sud-est du canal du Mozambique, entre le Mozambique et Madagascar, des efforts de contrôle considérables ont permis une spectaculaire « diminution de 97 % des cas de paludisme entre 2010 et 2016 » (passant de plus de 103 600 en 2010 à moins de 1 500 en 2016).

Une stratégie dite de « traitement de masse »

Ces efforts ont porté sur des distributions massives de moustiquaires imprégnées d’insecticides puis sur des campagnes de traitement de masse (TDM) par des médicaments proposés par la Chine : l’Artequick (qui est une combinaison d’artemisinine et de piperaquine) associé à la primaquine. Le paludisme a ainsi été quasiment éliminé à Mohéli et à Anjouan, mais est resté présent à la Grande Comore à des proportions faibles par rapport à 2010, laissant espérer son élimination définitive.

Malheureusement, le miracle de ce traitement de masse n’a pas suffi et le nombre de cas de paludisme n’a cessé d’augmenter depuis 2017, pour atteindre 21 079 en 2023, soit une augmentation de 87 %. Son élimination est-elle encore possible ?

Le succès de l’expérimentation à ciel ouvert de Mohéli

En novembre 2007, le programme « Fast Elimination of Malaria by Source Eradication » (FEMSE) a été lancé à Mohéli. Il s’agissait d’une campagne expérimentale visant à éliminer les parasites du paludisme (Plasmodium falciparum, Plasmodium malariae, Plasmodium vivax et Plasmodium ovale) dans le sang des habitants de cette île dont la population a été estimée à moins de 40 000 personnes (d’après des chiffres de 2007). Mohéli est ainsi devenue un laboratoire à ciel ouvert pour l’expérimentation du traitement de masse du paludisme.

Ce programme était dirigé par des experts de l’université de médecine traditionnelle chinoise de Guangzhou (Canton), accompagnés par des équipes du Programme national de lutte contre le paludisme (PNLP-Comores).

Concrètement, une bulle sanitaire a été mise en place dans toute l’île pour distribuer à tous les résidents, malades ou non, un traitement d’Artequick (composé d’artémisinine et de piperaquine) ainsi que de la primaquine. Ce traitement a également été imposé à tous les visiteurs de l’île pendant trois ans. La finalité de ce programme était d’éliminer le réservoir de parasites pour interrompre la chaîne de transmission entre l’humain et les moustiques vecteurs (Anopheles gambiae et Anopheles funestus) en moins de deux ans.

En moins de six mois, à Mohéli, une réduction de 98 % de la charge parasitaire a été constatée chez les enfants. Un recul spectaculaire de la charge parasitaire chez les anophèles, les moustiques responsables de la transmission du paludisme, a également été observé.

Le traitement de masse élargi à toutes les Comores

Les résultats concluants de l’expérimentation de Mohéli ont convaincu les autorités comoriennes et leurs partenaires d’élargir le traitement de masse aux deux autres îles, Anjouan en 2012 et la Grande Comore en 2013. Plus de 80 % de la population des deux îles a pris ce traitement. Parallèlement, la campagne de distribution de moustiquaires imprégnées d’insecticide à longue durée d’action (MILD) a connu le même succès.

Mais cette joie a été de courte durée. En effet, une recrudescence de l’incidence du paludisme a été observée dès 2017, avec plus de 500 cas pour 100 000 habitants. En 2023, ce sont plus de 2 400 cas pour 100 000 habitants qui ont été recensés, soit 12 fois plus qu’en 2016.

Cette résurgence du paludisme a suscité l’inquiétude des autorités comoriennes et de leurs partenaires.

Un effet de résistance aux médicaments ?

En réponse à cette crise, dès 2018, plusieurs campagnes de traitement de masse ont été réalisées à la Grande Comore dans des zones géographiques ciblées. La dernière en date a été réalisée en décembre 2024 dans la région de Hamahamet-Mboinkou, à Moroni, et dans bien d’autres régions de l’île.

Combien faudra-t-il encore de traitement de masse pour mettre fin à la transmission du paludisme aux Comores ? La multiplication de ces traitements de masse à la Grande Comore sans réelle efficacité, contrairement à ce qui fut observé lors des campagnes de 2007 à Mohéli ou à Anjouan en 2012, suscite de nombreuses inquiétudes. Peut-on avancer l’hypothèse de résistances à l’Artequick ?

La littérature scientifique confirme que certaines mutations observées dans les gènes du P. falciparum entraînent, dans certains pays d’Afrique, une résistance aux deux molécules contenues dans l’Artequick, c’est-à-dire l’artémisinine et la pipéraquine.

Or, les études évaluant la résistance aux médicaments antipaludiques aux Comores sont peu nombreuses. La dernière étude, réalisée entre 2013 et 2014 par les mêmes équipes ayant conduit le traitement de masse, a montré qu’aucune forme de résistance n’avait été observée à la Grande Comore. Depuis, ce constat serait-il encore le même ? Comment expliquer alors cet échec ?

La population pointée du doigt par les autorités sanitaires ?

D’après les déclarations des autorités sanitaires publiées dans les journaux, la Grande Comore « empêcherait » l’élimination du paludisme en Union des Comores. Les habitants de cette l’île seraient « méfiants » à l’égard de la prise de médicaments et « moins adhérents » aux efforts de lutte, ce qui a entraîné un faible taux de couverture des traitements de masse par rapport au reste des îles.

Aussi, la population « refuserait » d’utiliser les moustiquaires. Selon elles, la population devrait plutôt « coopérer » davantage, car l’élimination du paludisme nécessite un « engagement national ». Mais la population serait-elle l’unique coupable ?

Quelle place, à côté du nouveau vaccin antipaludique ?

Peut-on envisager une alternative au traitement de masse aux Comores ? Dès le début de l’année 2024, plusieurs pays d’Afrique ont introduit, dans leur programme de lutte contre le paludisme, le vaccin antipaludique RTS,S de l’Organisation mondiale de la santé (OMS). C’est le cas notamment du Cameroun, du Burkina Faso, du Bénin et de la Côte d’Ivoire, pour n’en citer que quelques-uns.

Interrogées sur la possibilité d’intégrer ce vaccin aux Comores, les autorités ont déclaré ce qui suit :

« Cela ne veut pas dire qu’on est contre la vaccination, mais nous préférons poursuivre la stratégie nationale déjà conçue avec la mission chinoise à travers la sensibilisation, le traitement de masse et la distribution de moustiquaires imprégnées ». La stratégie du traitement de masse va donc se poursuivre.

Lutte contre le paludisme : un financement compromis sous l’ère Trump ?

Outre le soutien de la Chine, l’Union des Comores bénéficie de financements de partenaires internationaux pour la lutte contre le paludisme. Il s’agit principalement du Fonds mondial et de l’OMS, des institutions largement soutenues financièrement par les États-Unis. Or, la rétractation de l’administration Trump risque de mettre en péril la lutte contre le paludisme aux Comores.




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En effet, le diagnostic et le traitement gratuits des patients dans les structures de soins, la distribution de moustiquaires dans les villages et la collecte de données épidémiologiques dans les districts sanitaires en sont dépendants. Avec un financement réduit, un retour à un nombre important de cas menace les Comores.

Cette résurgence du paludisme démontre les limites de la stratégie du traitement de masse imposée à une population qui la déboute depuis un certain temps.

Alors, sans stratégie alternative de lutte et sans autres sources de financement, le rêve d’un « avenir sans paludisme en Union des Comores à l’horizon 2027 » semble compromis et prolongé pour une période encore indéterminée.

The Conversation

Attoumane Artadji a bénéficié d’une Allocation de Recherche pour une Thèse au Sud (ARTS, 2015 à 2017) de l’IRD et a été financé en 2016 par le Fonds de coopération régionale via la préfecture de La Réunion pour mener des enquêtes de terrain dans le cadre du projet « GeoH2O-Comores, enquête sur l’eau et la santé dans l’Union des Comores ».

Vincent Herbreteau a coordonné le projet « GeoH2O-Comores, enquête eau et santé dans l’Union des Comores » financé en 2016 par le Fonds de Coopération Régionale via la Préfecture de La Réunion.

ref. Résurgence du paludisme aux Comores : où en est-on de son élimination ? – https://theconversation.com/resurgence-du-paludisme-aux-comores-ou-en-est-on-de-son-elimination-259965

Muere Miguel Uribe Turbay y la democracia colombiana pierde una voz para la disensión y el debate

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Andrés Morales-Barreto, Coordinador académico y profesor del Departamento de Teoría Jurídica y de la Constitución de la Facultad de Estudios jurídicos, políticos e internacionales, Universidad de La Sabana

Miguel Uribe Turbay, rodeado de seguidores durante una marcha pacífica de protesta en Bogotá contra el gobierno de Gustavo Petro el 27 de septiembre de 2022. Anamaria Mejia/Shutterstock

La muerte de Miguel Uribe Turbay, ocurrida el 11 de agosto de 2025, se suma a la lista de episodios que han marcado la historia política colombiana con la tragedia de un líder silenciado antes de tiempo. Apenas dos meses antes, el 7 de junio, el senador y precandidato presidencial había sobrevivido a un atentado en Bogotá. Este suceso evocó, inevitablemente, el asesinato de su madre, la periodista Diana Turbay, en 1991, durante un fallido operativo de rescate tras su secuestro, ordenado por el narcotraficante Pablo Escobar.

En diversas entrevistas, Uribe relató que perdonar a los responsables de la muerte de su madre fue su manera de romper el ciclo de venganza que tanto daño ha causado al país. Al igual que otros líderes de su generación que, desde orillas ideológicas distintas, enfrentaron tragedias familiares similares, Uribe optó por participar en la vida pública colombiana. Para ellos, la política no fue un vehículo de revancha, sino una apuesta por preservar el debate y la pluralidad que sostienen al Estado.

La continuidad de una historia inconclusa

La política colombiana ha visto cómo líderes que hacían vislumbrar un cambio fueron abatidos en momentos decisivos. Jorge Eliécer Gaitán en 1948; Luis Carlos Galán en 1989; Carlos Pizarro en 1990; y los dirigentes del partido Unión Patriótica, víctimas de un exterminio político que la Corte Interamericana calificó como sistemático.

Uribe Turbay es un símbolo que trasciende su trayectoria individual; hoy nos recuerda que ni en Colombia ni en ningún otro Estado puede utilizarse la eliminación del adversario como método político. Su vida reflejó la idea de que la oposición implica disentir, debatir y confrontar con argumentos. En ese sentido, su presencia –y ahora su ausencia– interpelan a un país que solo puede sostener su democracia si el disenso se preserva como derecho y no se convierte en una sentencia de silencio.

Estado, soberanía y democracia bajo presión

La desaparición de un líder plantea algunas preguntas: ¿puede el Estado cumplir su deber de garantizar la vida y la participación política sin temor? El Estado, definido por su territorio, población y poder soberano, pierde legitimidad cuando uno de esos pilares –la seguridad– se quiebra.

El politólogo italiano Giovanni Sartori advertía que la democracia no se sostiene solo en elecciones periódicas, sino en un ecosistema de libertades y garantías que permiten que la oposición exista sin amenazas. Por su parte, el estadounidense Robert Dahl hablaba del “gobierno de muchos” y subrayó que el pluralismo político es un requisito para cualquier poliarquía funcional.

La muerte de Uribe Turbay no es únicamente una tragedia personal o partidista; es un golpe a estos ideales.

Este asesinato pone en cuestión la soberanía colombiana. Esto es, la autoridad suprema del Estado sobre su territorio y su población. Cuando actores armados, redes criminales o ideologías intolerantes logran restringir la acción política, la soberanía se convierte en un concepto incompleto. Y aquí emerge el riesgo de los nacionalismos exacerbados y la tentación de cohesionar al pueblo excluyendo a quienes piensan distinto, debilitando así el concepto de nación como comunidad plural.

Nacionalismo y el riesgo del enemigo interno

La historia latinoamericana ofrece lecciones claras. El nacionalismo ha sido fuerza liberadora en procesos de independencia, pero también una herramienta para justificar persecuciones políticas. La literatura regional lo ha mostrado con precisión. Mario Vargas Llosa –escritor, ensayista, político– ya advirtió contra los proyectos que, en nombre de la nación, sofocan la diversidad.

En Colombia, la desaparición de un opositor abre un vacío que, si no se maneja con compromiso democrático, puede llenarse con discursos que buscan unidad a través del miedo. Ese es el punto en el que la nación corre el riesgo de convertirse en un relato excluyente, donde la discrepancia se interpreta como traición.

Memoria y advertencia

La vida y la muerte de Miguel Uribe Turbay dialogan con la advertencia final de Cien años de soledad: Macondo no se desvaneció por falta de historia, sino por exceso de olvido. Gabriel García Márquez, que narró en Noticia de un secuestro el drama de la familia Turbay, entendía que la memoria no es solo recordar hechos, sino también impedir que se repitan.

En la política colombiana, olvidar un asesinato político es permitir que la historia vuelva a escribirse con las mismas armas. Uribe hizo de su trayectoria una apuesta por la vía institucional, incluso después de que la violencia tocase de lleno a su familia. La nación no debería dejar que se pierda esa parte de su legado.

Un compromiso que trasciende ideologías

Más allá de sus posturas políticas –algunas controvertidas para sus críticos, emblemáticas para sus partidarios–, Uribe representaba una pieza del pluralismo que la Constitución de Colombia de 1991 buscó garantizar. Sin voces divergentes, la democracia se empobrece y la ciudadanía pierde su derecho a un debate amplio y real.

Su ausencia es, por tanto, una pérdida para el conjunto de la nación, no solo para un sector político. Como señalaba el politólogo y filósofo Isaiah Berlin, la libertad requiere no solo de leyes e instituciones: también necesita un espíritu público que la defienda incluso frente a sus excesos. La tarea de preservar ese espíritu no corresponde únicamente al Estado, sino también a la sociedad civil, que debe rechazar cualquier intento de normalizar lo inaceptable.

Colombia, que ha sobrevivido a guerras, magnicidios y pactos incumplidos, enfrenta una vez más el reto de decidir si su historia será repetición o transformación. En pocas semanas será clave que todos los actores democráticos estén a la altura.

Las elecciones al Congreso serán el 8 de marzo de 2026, mientras que las presidenciales tendrán lugar el 31 de mayo siguiente. Este período que comienza ahora necesita de actores conscientes de su responsabilidad. Defender la democracia no es esperar resultados, sino comprometerse con cada voto, debate y participación ciudadana consciente.

The Conversation

Sergio Andrés Morales-Barreto no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Muere Miguel Uribe Turbay y la democracia colombiana pierde una voz para la disensión y el debate – https://theconversation.com/muere-miguel-uribe-turbay-y-la-democracia-colombiana-pierde-una-voz-para-la-disension-y-el-debate-262980