¿Vivimos en una simulación?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emilio José García Gómez-Caro, Responsable Unidad de Cultura Científica, Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)

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Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Ismael de la Rosa, de 14 años. IES Giner de los Ríos (Motril, Granada)


Imagina que eres un personaje de Minecraft y que pasas el tiempo recogiendo recursos, apilando cubos o luchando contra algún monstruo. De repente, un buen día, sin saber cómo ni por qué, adquieres conciencia de ti mismo y sospechas que ese mundo cúbico que habitas no es más que un juego creado por seres que viven fuera de él. Incluso sientes que no eres más que el avatar de un jugador que podría aburrirse de ti y borrar tu existencia con un clic.

En definitiva, te preguntas si no estarás viviendo en una simulación, si no serás parte de ella.

¿Y si la realidad no es más que una ilusión?

No hace falta ser un personaje de videojuego autoconsciente para preguntarse por la naturaleza de lo “real”. Mucho antes de que existieran videojuegos, computadoras o la propia palabra “simulación”, filósofos como Parménides, Platón, Descartes, Zhuang Zhou o Bertrand Russell ya habían puesto en duda si la realidad no es más que una ilusión, e incluso si habría alguna manera de confirmar que vivimos en un sueño.

En 2003, el filósofo de la Universidad de Oxford Nick Bostrom publicó un artículo con un título directo: ¿Estás viviendo en una simulación?. Allí planteaba la hipótesis de que seamos el NPC –las siglas en inglés de non playable character o “personaje no jugable” en un videojuego– de un universo creado por una especie tecnológicamente superior (humana, máquina, extraterrestre o deidad).

Es más, planteaba si esa especie no sería, a su vez, otra realidad simulada, y nosotros, como la serie de dibujos animados que ven los Simpson: una ficción dentro de otra ficción. Y así hasta quién sabe cuántos niveles de realidades anidadas. Algunos estudios posteriores incluso calcularon que la probabilidad de que seamos una simulación es solo un poco menor del 50 %.

Pero ¿por qué íbamos a vivir en una simulación? ¿Cuáles son las bases para creerlo? El argumento de Bostrom es relativamente sencillo. Imagina una civilización “posthumana”, con un desarrollo tecnológico y una capacidad de computación tan enormes que pueden simular universos con leyes bien definidas y habitantes autoconscientes. Llamemos a esa sociedad la “realidad base”.

Imagina ahora que no solo tienen la capacidad, sino también la voluntad de hacerlo, y que comienzan a generar simulaciones de todo tipo, algunas con capacidad para crear a su vez nuevas simulaciones. Si estas dos premisas se cumplen, para Bostrom resulta casi inevitable que seamos una de esas simulaciones.

Es pura estadística: de la infinidad de mundos posibles, solo existe una “realidad base”, el resto son simulaciones de simulaciones. Lo lógico es pensar que nosotros seamos una de ellas y no la realidad original. Lo paradójico es que Bostrom y su artículo también serían fruto de una simulación.

En busca del “fallo en la Matrix”

Para muchos, esto no pasa de ser un juego lógico-filosófico, casi una conversación divertida entre colegas. Para otros, es un tema de mayor calado, sobre todo cuando surge la pregunta de si habría alguna manera de demostrar, mediante la observación del mundo que nos rodea, si realmente vivimos en una simulación o no. O, dicho de otro modo: ¿puede la ciencia ayudarnos a encontrar un “fallo en la Matrix”? Pues tal vez sí.

Antes que nada, Houman Owhadi, experto en matemáticas computacionales del Instituto Tecnológico de California, nos advierte: “Si la simulación tuviera una potencia de cálculo infinita, no habría forma de saber si vivimos en ella, porque podría simularse con todo el realismo que se quisiera”. Es decir, en ese caso sería imposible ver las costuras del juego.

Asumamos entonces que nuestros programadores tienen una capacidad de cálculo grande, pero limitada. Para diseñar un mundo tan complejo como el nuestro, necesitan tomar algunos “atajos computacionales”, igual que hacemos en videojuegos y simulaciones numéricas. Estos atajos podrían provocar paradojas o irregularidades que, según algunos autores, podrían detectarse con experimentos de física cuántica o con observaciones cosmológicas. Sería como si nuestro personaje de Minecraft encontrara un bug (error) en el juego.

Por ejemplo, uno de estos atajos podría ser la discretización del espacio y del tiempo. La física teórica actual empieza a asumir que quizás no sean continuos, sino que vayan “a saltos”. Es decir, están discretizados. Esta estrategia es muy habitual en las simulaciones numéricas que hacemos en ordenadores para ahorrar recursos. Bajo la hipótesis de la simulación, demostrar que nuestro espacio-tiempo es discreto podría ser como “ver las tripas” del programa.

Un mundo solo para tu mente

Otros autores defienden que, si los programadores viven en un universo como el nuestro, simular nuestras leyes físicas exigiría una cantidad de energía y de potencia informática de tal calibre que sus propias leyes lo impedirían. Una alternativa en este caso es no recrear toda la realidad, sino únicamente la que tú –quien lees estas líneas– percibes. Así, los programadores solo tendrían que encargarse de simular un universo en tu mente, algo mucho menos costoso desde el punto de vista computacional.

En ese escenario, este artículo y yo mismo no seríamos más que parte de la ficción diseñada para ti.


El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Emilio José García Gómez-Caro recibe fondos de CSIC/FECYT

ref. ¿Vivimos en una simulación? – https://theconversation.com/vivimos-en-una-simulacion-262176

Opacidad, aforamientos y déficit de disciplina policial: por qué España no pasa la ‘ITV’ anticorrupción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan José Guardia Hernández, Profesor agregado de Derecho administrativo, Universitat Internacional de Catalunya

Sede del Ministerio de Justicia de España, en Madrid. Luis García/Wikimedia Commons, CC BY

España sigue sin pasar su “ITV” anticorrupción. El último informe del Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), publicado en agosto de 2025, concluye que de las 19 recomendaciones anticorrupción formuladas en la quinta ronda de evaluación, 16 están solo parcialmente implementadas y 3 permanecen incumplidas.

El GRECO es el órgano del Consejo de Europa que supervisa las políticas anticorrupción de sus 48 Estados miembros. Desde su creación en 1999, formula recomendaciones en rondas temáticas de evaluación y seguimiento.

La cuarta ronda se centró en la corrupción entre parlamentarios, jueces y fiscales. La quinta ronda, iniciada en 2017, se centra en los altos cargos del poder ejecutivo central y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en particular la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Una inspección periódica con calificaciones

El GRECO controla el grado de cumplimiento de sus recomendaciones con revisiones periódicas, como si se tratara de una “ITV” institucional. Cada recomendación se califica como implementada, parcialmente implementada o no implementada.

En el caso de España, la evaluación inicial de 2019 formuló 19 recomendaciones. El primer informe de cumplimiento, adoptado en 2021, dejó un panorama desalentador: ninguna plenamente cumplida y la mayoría aún pendientes.

La segunda evaluación, publicada en abril de 2025, constató algunos avances, pero insuficientes: 13 recomendaciones parcialmente implementadas y 6 sin cumplir.

Ante este balance, el GRECO activó en 2024 el procedimiento de incumplimiento.

La revisión de 2025 muestra una ligera mejora: 16 recomendaciones parcialmente puestas en marcha y 3 sin hacerlo, pero todavía ninguna completamente satisfecha.

¿Qué fallos se repiten?

Las tres recomendaciones aún no implementadas en 2025 ponen de relieve déficits persistentes.

La primera se refiere a los asesores gubernamentales. El GRECO exige que su régimen de transparencia e integridad se equipare al de los altos cargos. En la práctica, no se publican sus nombres, retribuciones, funciones ni trayectorias, lo que genera opacidad y episodios polémicos conocidos únicamente a través de la prensa.

Esta ausencia de publicidad impide el escrutinio público de posibles conflictos de intereses –personales, familiares, con empresas, partidos políticos, medios de comunicación u otras organizaciones sociales–. El resultado, según el GRECO, es claro: “La recomendación sigue sin implementarse”.

La segunda recomendación pendiente se refiere al aforamiento. El GRECO reclama su revisión para evitar que obstaculice los procesos penales por corrupción. El aforamiento es una figura jurídica que altera las reglas de competencia penal en beneficio de determinadas autoridades, al reconocerles el derecho a ser juzgadas por tribunales previamente designados, como el Tribunal Supremo o los Tribunales Superiores de Justicia.


Elaboración propia con datos de Europa Press.

Esta institución puede servir para evitar denuncias frívolas y, bien aplicado, también para salvaguardar la independencia judicial, al evitar que jueces de instancia inferior –y, por tanto, más vulnerables– sufran presiones de las autoridades investigadas.

Ahora bien, su alcance en España es excepcional: según datos del Consejo General del Poder Judicial, hay cerca de 250 000 personas aforadas, una cifra muy superior a la de otros países europeos.

La tercera recomendación se refiere al régimen disciplinario de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. El GRECO reclama una mayor transparencia y objetividad en la imposición de sanciones a sus miembros. La recomendación continúa “no implementada”.

Con todo, la reserva de los asuntos internos protege la reputación de los agentes cuando no procede sanción y, además, evita que una difusión masiva afecte a la percepción de seguridad ciudadana.

¿Dónde hay avances?

En materia de regulación de los lobbies, España acumula a nivel nacional más de una década de retraso: no existe todavía un registro obligatorio ni un régimen sancionador, y tampoco se impone la publicación de la agenda de reuniones de los altos cargos.

En materia de puertas giratorias, el GRECO valora la propuesta de extender a todos los altos cargos la prohibición de trabajar en el sector privado durante dos años tras dejar el cargo, pero advierte de la ausencia de un régimen de incompatibilidades integral supervisado por un órgano independiente.

La Oficina de Conflictos de Intereses, creada en 2006, depende en la actualidad del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública y no tiene presupuesto propio. Aunque controla declaraciones e incompatibilidades, el GRECO critica que carezca de autonomía real.

Por último, el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno dispone de un presupuesto reducido que condiciona su funcionamiento. Su reciente aumento, sin embargo, no evita que continúe adscrito al Gobierno y sin potestad sancionadora, de modo que su grado de independencia sigue siendo limitado.

Los indicadores internacionales no reflejan una mejoría: el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional 2024 otorgó a España 56 puntos sobre 100 en 2024, situándola en el puesto 46 de 180 países, cuando en 2018 alcanzaba 58 puntos y la posición 41.

Menos de un año para mejorar

Al mismo tiempo, los avances parciales reconocidos por el GRECO demuestran que las recomendaciones externas pueden servir de catalizador de políticas públicas. El calendario es estrecho: España dispone de menos de un año, hasta junio de 2026, para acreditar mejoras sustanciales.

Seguir bajo el procedimiento de incumplimiento del GRECO no es una simple etiqueta, sino una situación con consecuencias concretas. El organismo ha decidido mantener a España bajo supervisión intensificada. Además, ha invitado al Secretario General del Consejo de Europa, Alain Berset, a remitir una carta oficial al Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, advirtiendo del incumplimiento y reclamando “medidas decididas” para lograr avances tangibles.

Aunque el GRECO no dispone de poder sancionador directo, el procedimiento de incumplimiento genera presión política y reputacional. Si España no reacciona, el organismo podría intensificar sus actuaciones: desde enviar una misión de evaluación in situ hasta elevar el asunto a instancias superiores del Consejo de Europa.

Volviendo a la metáfora de la ITV institucional, España encara la decisión de corregir los defectos señalados antes de la próxima revisión. Sigue pendiente la recomendación de la cuarta ronda: que los jueces elijan directamente a una parte importante de los vocales del CGPJ sin intervención alguna del poder político, lo que aún no se ha cumplido.

Por otra parte, el GRECO detecta en la quinta ronda nuevas averías: opacidad en los asesores, abuso de aforamientos, controles internos débiles… La cuestión es si será posible aprobar la próxima ITV anticorrupción con menos suspensos. Todo dependerá de que las reformas anunciadas se conviertan en realidades verificables.

The Conversation

Soy miembro del proyecto de investigación titulado “La Persona como pilar jurídico y humanista del desarrollo sostenible en la Agenda 2030” financiado por la Universitat Internacional de Catalunya a través de las Ayudas a proyectos de investigación básica y aplicada 2024 (UIC Aid). Su duración se extiende desde el 1 de septiembre de 2024 hasta el 28 de febrero de 2026.

ref. Opacidad, aforamientos y déficit de disciplina policial: por qué España no pasa la ‘ITV’ anticorrupción – https://theconversation.com/opacidad-aforamientos-y-deficit-de-disciplina-policial-por-que-espana-no-pasa-la-itv-anticorrupcion-264719

Del 11-S a 2025: cómo se han reinventado el terrorismo y el miedo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Manfredi, Prince of Asturias Distinguished Professor @Georgetown, Universidad de Castilla-La Mancha

Varios bomberos en las inmediaciones de las Torres Gemelas de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Mike Goad/Wikimedia Commons, CC BY

Mis alumnos nacieron después del 11-S. Como ellos mismos dirían, son nacidos en “07” o “06”. Hablarles de los atentados de 2001 les suena, literalmente, a otro planeta. Y tienen razón. Aquel era otro planeta.

En 2001, aún vivíamos en un mundo feliz de libre comercio, dividendos de la paz, olas democratizadoras y prosperidad económica. China se integraba en la Organización Mundial del Comercio y el presidente Bush Jr. quería concentrar sus esfuerzos en la política doméstica.

Europa acaba de aprobar el Tratado de Niza, antesala de la gran ampliación de 2004.

¡Quién no recuerda lo felices que éramos!

Entonces llegaron aquellas conexiones en directo con las Torres Gemelas. El terrorismo global cambió el mundo que conocíamos.

Hoy, el terrorismo persiste, pero su forma ha mutado. Veamos cómo.

Al Qaeda en pleno auge

En 2001, Al Qaeda abre la puerta a una estructura terrorista global, con una ambición y una jerarquía clara. Los atentados se suceden y marcan una década de relaciones internacionales tras la invasión de Afganistán. Tras el 11-S, 11-M en Madrid y 7-J en Londres, el terrorismo islámico se convierte en el primer enemigo del orden internacional. Su marca representa la multinacional del terrorismo.

Al declive de Al Qaeda le sucedió un proyecto de Estado que protagonizó la guerra de Siria. El Estado Islámico (Daesh) se estructura con un modelo distinto: redes descentralizadas de franquicias armadas que se conectan al liderazgo global. Del Sahel al Sudeste asiático, grupos armados se identifican como parte de la red, aunque su conexión jerárquica es nula. Cada filial actúa con libertad.

El final abrupto de la guerra en Siria nos abre un interrogante sobre las nuevas formas de terrorismo. Hoy los atentados no son tan espectaculares, pero su recurrencia (atropellos, ataques en mercadillos, apuñalamientos) persigue el mismo objetivo: el miedo es soberano. Las estructuras no son rígidas, sino que son células pequeñas conectadas a través de las redes y los medios digitales.

Ahí radica la gran transformación del terrorismo global. En 2001, internet almacenaba propaganda, pero los terroristas se prestaban a entrevistas en medios internacionales. Hasta tres veces vimos a Osama Bin Laden en las grandes cadenas de televisión con entrevistas largas allá en su cueva.

Hoy, la transformación digital ha afectado a los modos y usos del terrorismo. En materia de propaganda, esta se crea y se consume en redes, videojuegos, canales de streaming o foros. Es comunicación nativa digital que conecta con las nuevas generaciones y se salta la mediación de periodistas, canales de televisión o comunicados.

La nueva propaganda tiene efectos en el reclutamiento, ya que los jóvenes quedan atrapados en redes de conexión, acceso y formación exprés para la comisión de atentados. Asimismo, la financiación ha cambiado. El dinero digital vuela y apenas deja rastro. Los pagos en criptomonedas son una pesadilla más para el contraterrorismo.

Nuevos objetivos y nuevas amenazas

Además de los ataques recurrentes, el terrorismo ha incorporado nuevos objetivos. Las infraestructuras críticas, de las redes de transporte a la energía, aparecen como elementos desestabilizadores. Y el caos, en democracia, alimenta las teorías conspirativas.

La amenaza, así, ha mutado, pero no tenemos una respuesta política sólida y unificada. Tampoco está claro que hayamos aprendido de nuestros errores.

En 2001, la respuesta fue una guerra global contra el terror con dudoso resultado (900 000 muertos directos, 38 millones de desplazados y un coste aproximado de 8 billones de dólares).

En 2025, el terrorismo mira a casa: prevención de la radicalización, control de fronteras, cooperación judicial y contraterrorismo. Avanzar en estas políticas muestra las contradicciones de los países democráticos. ¿Cuánta seguridad queremos a costar de nuestra libertad? No, no hay una única respuesta correcta y sí, hay que marcar los límites a la vigilancia, el control, el seguimiento de las finanzas y muchas otras cuestiones que afectan a nuestra intimidad. Por eso, no hay una solución estándar y universal.

La única certeza consiste en que el terrorismo global forma parte de eso que llamamos “amenazas asimétricas” y está lejos de desaparecer. Al terrorismo se le han sumado nuevos “apellidos”: extrema derecha, supremacismo o conspiranoicos. El reciente asesinato de Charlie Kirk confirma la espiral de violencia política con nuevas formas, pero igual resultado. Es el peor de los caminos.

Usemos, pues, esta fecha para recordar y aprender de los estragos del terrorismo en las sociedades abiertas. Porque no va a cesar.

The Conversation

Juan Luis Manfredi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del 11-S a 2025: cómo se han reinventado el terrorismo y el miedo – https://theconversation.com/del-11-s-a-2025-como-se-han-reinventado-el-terrorismo-y-el-miedo-265133

Observar y comprender el comportamiento de las personas ayuda a transformar los negocios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo José Navarro del Toro, Profesor Investigador, Universidad de Guadalajara

Yossakorn Kaewwannarat/Shutterstock

En un mercado saturado de productos y servicios que compiten por la atención del consumidor, las empresas más exitosas no son necesariamente aquellas que tienen un mejor producto, sino las que comprenden mejor a los usuarios.

Para alcanzar este conocimiento, la etnografía se incorpora al mundo empresarial convertida en un recurso esencial para la innovación.

¿Qué es la etnografía y por qué usarla en los negocios?

Tradicionalmente asociada a la antropología, la etnografía es la observación de las personas en su entorno cotidiano para entender sus comportamientos, valores, creencias y emociones.

En lugar de estudiar comunidades remotas, ahora los etnógrafos investigan en supermercados, cafeterías, oficinas, redes sociales e incluso sesiones de videojuegos. Esta mirada profunda permite descubrir patrones que se hacen invisibles a los métodos cuantitativos de investigación.

Por ejemplo, mientras una encuesta puede determinar que a los consumidores les gusta el café artesanal, la etnografía revela por qué: ¿por el ritual?, ¿por la sensación de comunidad?, ¿por una búsqueda de autenticidad? Esa diferencia es clave para diseñar experiencias y estrategias centradas en el cliente.

Etnografía e ideas de negocio

Cuando hablamos de empresas solemos pensar en modelos de negocio, validación de ideas y tecnología. Sin embargo, la comprensión etnográfica puede ser el primer paso para detectar necesidades reales y resolver problemas que aún no han sido abordados por el mercado. Es decir, la etnografía no solo ayuda a vender mejor, sino a emprender mejor.

Un buen ejemplo es la reinvención de los cepillos de dientes infantiles. En 1996, una consultora de innovación llevó a cabo investigaciones de campo para la compañía de cuidado bucal Oral-B. El objetivo era determinar por qué a los niños no les gustaba cepillarse los dientes. La observación in situ les permitió ver que, debido a su escasa destreza manual, los niños sostenían el cepillo con el puño y no entre los dedos, por lo que los mangos delgados eran incómodos de agarrar para sus pequeñas manos, algo que ninguna encuesta había identificado.

Gracias a este hallazgo la empresa desarrolló el Squish Gripper, un cepillo infantil con un mango ancho y de textura blanda. El producto fue un éxito de ventas durante 18 meses y transformó el estándar de los cepillos infantiles

El consumidor como sujeto, no como objeto

Uno de los errores más comunes en el diseño de productos es tratar a los consumidores como estadísticas. La etnografía propone lo contrario: convertirlos en protagonistas. Esta perspectiva permite cocrear soluciones junto con los usuarios, no solo para ellos. De ahí su enorme potencial para el marketing y el desarrollo de productos.

Estas son algunas formas prácticas de llevar la etnografía al terreno emprendedor:

  • Observación participante: pasar tiempo en el entorno de los usuarios, sin intervenir, solo observando cómo interactúan con un determinado producto o servicio.

  • Diarios de usuario: pedir a las personas que registren durante unos días sus experiencias, frustraciones o emociones respecto a una necesidad específica.

  • Entrevistas etnográficas: conversaciones abiertas en espacios cotidianos, sin guiones rígidos, para permitir que surjan necesidades o deseos inesperados.

  • Mapeo de experiencias: crear recorridos visuales del cliente desde que detecta una necesidad hasta que interactúa con el producto.

Etnografía digital

Los estudios etnográficos en el espacio digital permiten analizar cómo son las relaciones en línea. Por ejemplo, el área de marketing de una empresa puede analizar cómo los consumidores utilizan las plataformas digitales para compartir experiencias y expresar inquietudes. A través de la etnografía digital (o netnografía) se pueden observar las conversaciones, los hashtag y los memes que circulan en las redes para identificar temas recurrentes y tendencias de mercado.

Esta metodología permite captar no solo lo que los usuarios dicen explícitamente, sino también los significados implícitos y las dinámicas sociales que influyen en su comportamiento. Con esta información, las empresas pueden diseñar programas de apoyo más adecuados y promover una comunicación más efectiva con su comunidad.




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Las redes sociales mejoran la comunicación con el cliente y pueden hacer que la empresa ingrese más


La empatía como motor de innovación

En un mundo obsesionado con la disrupción tecnológica, la etnografía nos recuerda que la disrupción más poderosa puede venir de algo profundamente humano: comprender al otro.

En lugar de adivinar qué necesita el cliente, la etnografía invita, primero, a escuchar y observar, para luego desarrollar propuestas innovadoras desde la empatía y la comprensión.

The Conversation

Guillermo José Navarro del Toro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Observar y comprender el comportamiento de las personas ayuda a transformar los negocios – https://theconversation.com/observar-y-comprender-el-comportamiento-de-las-personas-ayuda-a-transformar-los-negocios-262086

La geometría oculta en el cerebro: así construimos mapas mentales para orientarnos en el mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Liset Menéndez de la Prida, Directora del Laboratorio de Circuitos Neuronales, Instituto Cajal – CSIC

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Cuando entramos por primera vez en una habitación, nuestra mente pone en marcha todos sus trucos. De manera totalmente subconsciente, se activa un sistema de representación que no solo nos permite ubicarnos en el espacio, sino también poner en relación todo lo que acontece en ese instante y la memoria de las cosas que pasaron. Las ventanas, las puertas, la orientación de los muebles, la disposición de los libros sobre una mesa… todo queda registrado de golpe en nuestro cerebro.

Pongamos que salimos de la habitación por un pasillo. Mientras nos alejamos, un mapa mental tejido por la actividad eléctrica de cientos de neuronas emerge en nuestra consciencia.

Como Alicia en la madriguera del conejo, el pasillo se alarga. Lo recorremos tocando las paredes, sintiendo los cambios de rugosidad, captando pequeñas señales que nos dan pistas sobre dónde estamos. Al fondo hay una puerta; la cruzamos, pero sorprendentemente, desemboca en la misma habitación por el lado contrario. Entonces lo entendemos todo: el pasillo es circular. En ese momento, nuestro cerebro ha cerrado un bucle: ha tejido un mapa mental que conecta las representaciones mentales del inicio y el fin del recorrido.

Neuronas que se activan en anillos

En un reciente estudio, publicado en Neuron, hemos demostrado por primera vez que la información de nuestro entorno se organiza en el cerebro de forma geométrica. Lo hemos conseguido analizando los registros de la actividad de cientos de neuronas en el hipocampo, una región del cerebro clave para la memoria y la navegación. En el caso de la habitación y el pasillo, esta representación adopta la configuración de anillos tridimensionales.

En el laboratorio, hemos podido observar que cada vez que un ratoncito va y viene por los pasillos de un laberinto, sus neuronas se activan siguiendo una trayectoria que da una vuelta completa en un espacio abstracto: un anillo que representa la experiencia completa del recorrido.

Lo más fascinante es que no todas las neuronas participan igual. Algunas codifican información sensorial muy concreta, como la textura del suelo, la presencia de una recompensa o la dirección de los giros en el laberinto. Otras, en cambio, registran y utilizan información externa al laberinto para organizar la representación, es decir, se apoyan en señales del entorno más amplio, como la localización respecto a la habitación donde se encontraba o la posición de un objeto de referencia, para mantener la orientación estable.

Estas diferentes poblaciones neuronales forman anillos paralelos en el espacio de la actividad neuronal, pero tienen una función distinta. Cuando todo va bien, trabajan coordinadas para dar estabilidad a la experiencia. Pero si algo nos desorienta (por ejemplo, si alguien nos diera vueltas o nos cubriera los ojos mientras nos guía hacia otro punto), entonces se despliegan otros mecanismos.

En ese caso, una de estas representaciones se mantiene fija, como una brújula interna, y ayuda a mantener la percepción del entorno. Otras neuronas se reorientan buscando representar el cambio. De ese reajuste mental nos llega la certeza de que estamos orientados.




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La geometría de la actividad cerebral

El espacio es el contenedor habitual de nuestras vivencias. Saber que el cerebro codifica su estructura con formas geométricas precisas abre nuevas puertas para entender cómo pensamos, recordamos y nos orientamos en el mundo.

El estudio de la geometría y la topología de la actividad cerebral es un campo emergente que aúna matemáticas y ciencia de datos con las más sofisticadas herramientas de bioingeniería aplicadas al estudio del cerebro. Hoy podemos identificar subtipos de neuronas en base a su perfil genético –por ejemplo, las neuronas excitadoras, las inhibidoras y las que producen dopamina son genéticamente diferentes– y modificarlo para expresar proteínas fluorescentes que nos permitan ver su actividad y controlarla en tiempo real.

Estos abordajes están permitiendo avanzar en una comprensión mucho más profunda de cómo el cerebro construye sus mapas internos. Cada descubrimiento no solo nos ayuda a descifrar los fundamentos biológicos de la memoria y la orientación, sino que también abre el camino a nuevas aplicaciones en neurotecnología, inteligencia artificial y, algún día, quizá, en el tratamiento de trastornos neurológicos donde estos mapas se deterioran, como el alzhéimer.

The Conversation

Liset Menéndez de la Prida recibe actualmente fondos de la Fundación La Caixa y la Agencia Estatal de Investigación para el estudio del cerebro.

ref. La geometría oculta en el cerebro: así construimos mapas mentales para orientarnos en el mundo – https://theconversation.com/la-geometria-oculta-en-el-cerebro-asi-construimos-mapas-mentales-para-orientarnos-en-el-mundo-264286

El gran día de las ondas gravitacionales: una década escuchando señales invisibles del universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Sintes, Catedrática de física teórica e investigadora principal, Universitat de les Illes Balears

Simulación del efecto de la colisión de los dos agujeros negros que generaron la primera onda gravitacional detectada en la historia, GW150914 Sascha Husa y Rafel Jaume Amengual (UIB)

El 14 de septiembre de 2015 amaneció como un lunes cualquiera, pero terminó cambiando para siempre nuestra manera de observar el universo.

Esa mañana, los dos detectores LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), en Estados Unidos, registraron por primera vez una señal inequívoca de ondas gravitacionales, provocada por la colisión de dos agujeros negros. La señal, brevísima y nítida, fue tan sorprendente como esperada. Tras décadas de búsqueda, un eco de apenas dos décimas de segundo bastó para abrir una nueva era en la astronomía.

El 14 de septiembre celebramos el 10⁰ aniversario de la primera detección de ondas gravitacionales.

El Grupo de Física Gravitacional (GRAVITY) de la Universidad de las Islas Baleares participó en este histórico éxito para la astrofísica.

El hallazgo nos sorprendió a todos: esperado, sí, pero también insólito en su contundencia.

Simulación de la espiral y la fusión de dos agujeros negros comparables al GW150914. La altura de la superficie coloreada ilustra la curvatura del espacio. Los colores azul y morado a mayor distancia muestran las ondas gravitacionales propagándose.

La predicción de Einstein

Las semanas que siguieron fueron de intensa emoción y trabajo frenético para quienes participamos en su análisis, conscientes de estar viviendo un momento histórico. Más allá de confirmar una predicción clave de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, la detección abrió una ventana inédita al cosmos: la astronomía de ondas gravitacionales, que nos permite escuchar fenómenos invisibles para los telescopios tradicionales. Einstein nunca supo si estas ondas podrían detectarse algún día, pero su existencia quedó confirmada cien años después de su predicción.

Este avance fue comparable a hitos como la demostración de la expansión del universo mediante la astronomía óptica o el descubrimiento del fondo cósmico de microondas gracias a la radioastronomía. En cada caso, una nueva “ventana” nos ha permitido descubrir aspectos insospechados del cosmos.

¿Qué son las ondas gravitacionales?

Las ondas gravitacionales son diminutas ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo, generadas por materia acelerada. Nacen en algunos de los escenarios más extremos del cosmos: fusiones de agujeros negros, colisiones de estrellas de neutrones o explosiones de supernovas. Incluso el propio Big Bang pudo dejar su eco en forma de estas ondas.

A diferencia de la luz, que puede ser absorbida o bloqueada por el polvo y el gas interestelar, las ondas gravitacionales atraviesan el universo prácticamente sin alterarse. Son mensajeros directos de los fenómenos que las originan.

Pero captarlas es extraordinariamente difícil. Las distorsiones que producen son tan pequeñas que modifican las distancias en menos de una fracción del tamaño de un protón, incluso después de viajar durante miles de millones de años.

Para detectarlas se necesitan instrumentos de una precisión sin precedentes: interferómetros láser como LIGO y Virgo, capaces de medir variaciones diminutas en la distancia entre espejos separados por varios kilómetros.

El primer hito: GW150914

Como decíamos, la primera señal, bautizada como GW150914, se detectó el 14 de septiembre de 2015. Su origen fue la fusión de dos agujeros negros de unas 30 masas solares cada uno, situados a 1 300 millones de años luz de la Tierra. En apenas una fracción de segundo liberaron tanta energía como la que resultaría de convertir tres soles en radiación gravitacional. La señal duró 0,2 segundos, pero bastó para revolucionar la física.

Este vídeo muestra el nacimiento, hace 1 300 millones de años, de las ondas gravitacionales que LIGO descubrió el 14 de septiembre de 2015. Las ondas son generadas por dos agujeros negros que giran en espiral uno alrededor del otro, luego colisionan y se fusionan.

Tras meses de análisis y verificación rigurosa –en los que participamos desde la Universidad de las Islas Baleares–, el descubrimiento fue anunciado el 11 de febrero de 2016 y ocupó portadas en todo el mundo. Fue celebrado como el nacimiento de una nueva disciplina científica: la astronomía de ondas gravitacionales.

Razones para un premio Nobel

En 2017, el Premio Nobel de Física reconoció este logro histórico, concediéndolo a Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish. Weiss, fallecido el pasado mes de agosto, fue una figura clave: ideó el concepto del interferómetro láser que haría posible la detección y dedicó su vida a convencer a la comunidad científica y a las agencias financiadoras de la importancia de apostar por esta búsqueda. Su visión y perseverancia fueron decisivas para que el sueño de Einstein se hiciera realidad un siglo después.

Los ganadores del Premio Nobel de Física 2017: de izquierda a derecha, Barry C. Barish, Kip S. Thorne y Rainer Weiss posan durante una rueda de prensa conjunta en diciembre de 2017 en la Real Academia Sueca de Ciencias de Estocolmo.
wjct public media, CC BY

El Nobel honró tanto a estos pioneros como al esfuerzo colectivo de centenares de investigadores que durante décadas trabajaron para hacerlo posible. Gracias a ellos, hoy contamos con una herramienta poderosa para explorar el cosmos. El legado de Weiss trasciende los premios: su impulso ha inspirado a nuevas generaciones a interesarse por la física, la astronomía y la tecnología. Que su fallecimiento coincida con el décimo aniversario de la primera detección y con la publicación de nuevos resultados otorga a este momento un simbolismo especial.

Una nueva astronomía

En menos de una década hemos pasado de celebrar una primera detección a registrar centenares de señales. La colaboración internacional LIGO-Virgo-KAGRA ha observado sobre todo fusiones de agujeros negros, pero también colisiones de estrellas de neutrones.

El caso más célebre es GW170817, detectado en 2017: por primera vez, un mismo fenómeno fue observado simultáneamente en ondas gravitacionales, luz, rayos gamma y otras señales. Fue de nuevo un momento histórico: el nacimiento de la astronomía multimensajero, que nos permite mirar y escuchar el cosmos al mismo tiempo, combinando distintas ventanas para comprender un mismo suceso desde perspectivas complementarias.

Simulación del efecto de la fusión de dos estrellas de neutrones en ondas gravitacionales y luz.

Cada detección nos ha acercado un poco más a preguntas fundamentales. Hemos puesto a prueba la relatividad general en los límites más extremos, explorado cómo nacen y evolucionan los agujeros negros, y hasta nos hemos topado con sorpresas, como los agujeros negros de masas intermedias, que desafiaron lo que creíamos saber sobre la evolución estelar.

Al mismo tiempo, el campo ha crecido de forma extraordinaria: hoy son miles los investigadores y estudiantes de todo el mundo que trabajan en este ámbito, atraídos por la emoción de participar en una ciencia joven que está redefiniendo nuestra manera de explorar el universo.

Este crecimiento ha traído consigo un florecimiento de nuevas ideas. Se han desarrollado técnicas de análisis cada vez más sofisticadas –muchas de ellas basadas en inteligencia artificial–, y la colaboración internacional se ha convertido en un ejemplo del poder de la ciencia global. No solo hemos abierto una nueva ventana al cosmos: también hemos impulsado innovaciones tecnológicas y métodos de trabajo que trascienden la propia investigación fundamental, con beneficios inesperados para la sociedad.

El horizonte es aún más apasionante

Los detectores terrestres –LIGO, Virgo y KAGRA– siguen perfeccionando su sensibilidad, lo que permitirá captar señales más débiles y lejanas. En paralelo, se preparan proyectos de nueva generación como Einstein Telescope y Cosmic Explorer, junto con la misión espacial LISA (Laser Interferometer Space Antenna). Con ellos podremos estudiar agujeros negros supermasivos, explorar los primeros instantes del universo e incluso descubrir fenómenos todavía desconocidos que podrían transformar la física fundamental.

Nuestro grupo en la Universidad de las Islas Baleares seguirá plenamente implicado en esta aventura. Lo hacemos con la experiencia acumulada de varias décadas, pero también con la ilusión y las nuevas ideas que aportan los jóvenes investigadores que se incorporan cada año. Participar en este esfuerzo colectivo global es un privilegio y una fuente constante de emoción: sabemos que lo mejor aún está por llegar.

Una década después de aquel descubrimiento que cambió la astronomía, las ondas gravitacionales siguen recordándonos que el universo tiene mucho que contar. Y hemos aprendido a escucharlo.

The Conversation

Alicia Sintes recibe fondos de la Universitat de les Illes Balears (UIB); los proyectos de la Agencia Estatal de Investigación PID2022-138626NB-I00, RED2024-153978-E, RED2024-153735-E, financiados por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FEDER/UE; y por la Comunitat Autònoma de les Illes Balears a través de la Conselleria d’Educació i Universitats con fondos de la Unión Europea – NextGenerationEU/PRTR-C17.I1 (SINCO2022/6719) y de la Unión Europea – Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) (SINCO2022/18146).

ref. El gran día de las ondas gravitacionales: una década escuchando señales invisibles del universo – https://theconversation.com/el-gran-dia-de-las-ondas-gravitacionales-una-decada-escuchando-senales-invisibles-del-universo-262641

Beyond lavender marriages: What queer unions and relationships can teach us about love and safety

Source: The Conversation – Canada – By Gio Dolcecore, Assistant Professor, Social Work, Mount Royal University

Lavender marriages, traditionally entered into by LGBT+ individuals to conceal their sexual orientation, are on the rise, according to several news sources, with some even calling them a “trend.”

Historically, lavender marriages refer to unions — often between two consenting LGBT+ individuals — formed as a way of concealing same-sex attraction in a society where being openly queer could mean social ostracism, career ruin or even criminalization.

Crucially, they were not loveless. On the contrary, they were bonds of protection and safety between two people navigating the reality of bias, prejudice and discrimination of society and politics.

Lavender marriages can be confused with mixed orientation marriages, but there is a difference: in mixed-orientation marriages, partners have different sexual orientations from one another. That doesn’t mean these relationships don’t make sense — plenty of couples do well without sharing the same orientation.

But are lavender marriages actually making a comeback? The answer is complicated. While social progress has made queer lives more visible, many still fear coming out because of social, religious, cultural and political pressures.


Dating today can feel like a mix of endless swipes, red flags and shifting expectations. From decoding mixed signals to balancing independence with intimacy, relationships in your 20s and 30s come with unique challenges. Love IRL is the latest series from Quarter Life that explores it all.

These research-backed articles break down the complexities of modern love to help you build meaningful connections, no matter your relationship status.


The roots of lavender marriages

Nowhere were lavender marriages more visible than during Hollywood’s Golden Age (1930-60s), when the Motion Picture Production Code — known as the Hays Code after the president of the Motion Picture Producers and Distributors of America from 1922 to 1945 — imposed restrictions on “immorality” and demanded that stars maintain a carefully constructed image.

For example, the 1933 film Queen Christina portrayed an androgynous queen who shared a kiss with another woman. If the film were released a year later than it was, the androgynous image and kiss would have had to be removed to comply with Hays Code.

Notable examples in Hollywood include actor Rock Hudson, whose studio reportedly orchestrated a marriage to shield his private life from public scrutiny, and stage actress Katharine Cornell, whose marriage to director Guthrie McClintic was widely regarded as a partnership of convenience that allowed both to live more authentically in private.

Earlier still, silent film idol Rudolph Valentino faced speculation about his sexuality, and was rumoured to have entered into marriages that offered him protection amid tabloid attacks.

For these celebrities, lavender marriages were not only about survival in a hostile era, but also a way of retaining access to their careers, audiences and cultural influence.

Queer censorship today

It is unsurprising that lavender marriages have returned to public discussion, given that similar concerns of queer censorship are currently happening.

Inside Out 2 (2024) was rumoured to remove a transgender character to avoid international backlash, while Elio (2025) was also rumoured to erase queer subtext from the movie’s final cut.

Censorship of queer culture is on the rise as political and social movements directly attack the LGBTQ+ community. Examples include book censorship policies, exclusion of queer art and rising violence against drag performances.




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We must all speak out to stop anti-LGBTQ legislation


These realities were poignantly illustrated in the 2022 Pakistani film Joyland, which captures the grief and danger of living inauthentically when family bonds, social safety and political punishment are at stake.

Trailer for the 2022 film ‘Joyland.’

Similar stories are surfacing in real life. In 2024, People profiled a 90-year-old grandmother who came out as bisexual after her husband’s death, revealing their 63-year union had been a lavender marriage of mutual protection.

Another People story followed a woman raised in a conservative Mormon community who married a man to conform, only to come out at 35 and reconnect with her first love.

Even today, couples negotiate these dynamics in new ways — Business Insider recently highlighted a gay man and straight woman who married not to hide but to redefine love on their own terms, while rejecting the label of “lavender marriage.”

The pressure to pass as heterosexual — whether by marrying, dating or travelling with opposite-sex friends — remains a strategy of safety for many queer people around the world.

Lavender and lesbians

Cover image of a magazine titled 'Lavender woman' with an image of Alice from Alice in Wonderland kissing a chess piece with the head of a woman
November 1971 issue of Lavender Woman, a lesbian periodical produced in Chicago, Illinois, from 1971 to 1976. The title comes from lavender’s association with lesbianism dating back to the 1950s and 60s.
(Women’s Caucus of Chicago Gay Alliance)

The symbolism of lavender itself has particular resonance in lesbian culture. Throughout the 20th century, the colour became a coded reference to women who loved women, at once stigmatizing and unifying.

During the “Lavender Scare” of the 1950s, the U.S. government dismissed and persecuted lesbians and gay men in federal employment under the guise of “security risks.”

Yet lavender was also reclaimed as a badge of solidarity and resistance. Early lesbian feminists incorporated lavender into marches, protest sashes and art, using it as a way of asserting presence and pride in a culture that demanded invisibility.

The impact of concealment

Academic research consistently shows that concealment of sexual orientation remains widespread. A 2019 global public health study from estimated that 83 per cent of lesbian, gay and bisexual people worldwide hide their orientation from most people in their lives.

Research in Hong Kong found that concealment increases loneliness and diminishes feelings of authenticity, directly impacting well-being.

In Canada, a 2022 study of LGBTQ+ health professionals revealed how concealing one’s identity shapes daily decisions about disclosure, often producing stress and internal conflict in professional settings. Bisexual individuals frequently report concealing their orientation to avoid stigma from both heterosexual and queer communities.




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Queerphobic hate is on the rise, and LGBTQ+ communities in Canada need more support


“Passing” as straight is often a survival strategy shaped by stigma, with lasting consequences for identity, relationships and health. Lavender marriages remind us that queer lives have always been shaped by the tension between resistance and survival. Visibility itself can be an act of defiance, whether on a movie screen, in a march or in daily life.

However, visibility carries real risks: estrangement from family, discrimination or social backlash, political punishment or threats to personal safety. At the same time, concealment has often been a pragmatic choice to preserve dignity, livelihood and community.

Redefining marriage and partnership

These histories and contemporary examples reveal that marriage and partnership have never been one-size-fits-all.

For queer people, unions can be built around protection, friendship, parenting, finances or chosen kinship, just as much as romance or desire. To call them all “lavender marriages” risks oversimplifying the complex ways people craft love and survival.

Modern marriage is not bound by tradition alone; it is defined by the people who build it and by the choices they make to balance safety, authenticity and resistance in a world still learning to accept them.

This dual significance — lavender as both concealment and resistance — helps explain why the term continues to resonate today, as scholars, activists and communities revisit these marriages not simply as personal compromises, but as reflections of broader homophobia and gendered policing that continue to share queer history.

The Conversation

Gio Dolcecore does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Beyond lavender marriages: What queer unions and relationships can teach us about love and safety – https://theconversation.com/beyond-lavender-marriages-what-queer-unions-and-relationships-can-teach-us-about-love-and-safety-264179

L’assassinat de Charlie Kirk, le dernier acte de violence politique dans un pays sous tension

Source: The Conversation – in French – By Jared Mondschein, Director of Research, US Studies Centre, University of Sydney

Dans un nouvel acte choquant de violence politique aux États-Unis, Charlie Kirk a été abattu alors qu’il débattait avec des étudiants dans une université de l’Utah. Il s’était fait connaître en tant qu’influenceur conservateur et partisan de Donald Trump,

Âgé de 31 ans, il était devenu célèbre en confrontant ses idées avec tous ceux qui souhaitaient s’engager avec lui. Il était indéniablement la figure conservatrice la plus influente chez les jeunes.

L’annonce de son assassinat a immédiatement enflammé les réseaux sociaux, où les camps politiques opposés se sont mutuellement accusés d’alimenter le climat de tension actuel aux États-Unis. Elle a aussi ravivé les craintes d’une nouvelle escalade de violence.

Qui était Charlie Kirk ?

La modeste tente où Kirk s’installait sur les campus universitaires américains pour débattre avec les étudiants ne doit pas faire oublier l’ampleur de son influence.

Son organisation politique, Turning Point USA (TPUSA), avait un chiffre d’affaires de 78 000 dollars lorsqu’il l’a fondée en 2012. L’année dernière, ses revenus annuels avaient atteint 85 millions de dollars américains.

Son podcast, The Charlie Kirk Show, attirait entre 500 000 et 750 000 téléchargements par épisode, le plaçant parmi les 25 podcasts les plus populaires au monde. Le compte X de Kirk, avec ses sept millions d’abonnés, dépasse celui de MSNBC (cinq millions).

En dehors du monde virtuel, TPUSA est aujourd’hui présent dans plus de 3 500 écoles et campus universitaires, regroupant plus de 250 000 étudiants membres et plus de 450 employés à temps plein et à temps partiel. Mais le chiffre le plus révélateur est celui d’une enquête TikTok menée auprès de jeunes de moins de 30 ans : parmi les électeurs pro-Trump, Kirk jouissait d’une confiance supérieure à celle de toute autre personnalité.

Bien que Kirk ait suscité de nombreuses critiques, notamment pour ses positions sur les Noirs, les Juifs, les personnes transgenres et les immigrants, ainsi que pour sa lutte contre ce qu’il qualifiait de « propagande gauchiste » chez les professeurs, il restait prêt à débattre avec presque n’importe qui.

Que ce soit dans les amphithéâtres renommés d’Oxford ou sur des campus progressistes américains, Kirk participait à des débats politiques avec quiconque voulait s’exprimer, invitant souvent les étudiants à « prouver qu’il avait tort ». Les vidéos de ces échanges — souvent un étudiant progressiste posant une question à Kirk, qui lui répondait avec une argumentation vive — ont cumulé des centaines de millions de vues sur les réseaux sociaux.

Soutien à Trump

Kirk s’est d’abord fait connaître en défendant des politiciens républicains plus conventionnels, notamment le sénateur du Texas Ted Cruz et l’ancien gouverneur du Wisconsin Scott Walker. Mais il a fini par soutenir Trump en 2016, et il lui est resté fidèle depuis.

En effet, alors que beaucoup — en particulier au sein du parti républicain — cherchaient à se distancier de Trump après des incidents tels que les violences au Capitole américain, le 6 janvier 2021, Kirk a maintenu le cap.

Sa loyauté indéfectible envers Trump et sa popularité grandissante chez les jeunes électeurs lui ont permis de gagner en influence dans les cercles conservateurs. Grâce à ce pouvoir, son organisation a financé à hauteur de plusieurs millions de dollars différentes campagnes pro-Trump. TPUSA a aussi renforcé son soutien à Pete Hegseth, candidat controversé au poste de secrétaire à la Défense, et lancé des actions pour évincer Ronna McDaniel, ancienne présidente du Comité national républicain.

La victoire politique la plus marquante de Kirk reste peut-être d’avoir mobilisé un nombre record de jeunes électeurs pour Trump en 2024. Il était alors la plus jeune personne à avoir dirigé une campagne présidentielle républicaine.

Violence politique aux États-Unis

Certains pourraient voir dans cet épisode meurtrier de violence politique aux États-Unis un événement ponctuel et se demander s’il aura un impact durable. Pourtant, la naissance du pays même résulte d’un acte de violence politique — la guerre d’indépendance. Depuis, d’autres périodes marquées par des violences politiques ont jalonné son histoire, comme la guerre civile, la reconstruction et le mouvement des droits civiques, entre autres.

Cependant, même si l’histoire des États-Unis est truffée de tels incidents, on ne peut nier que la situation s’est aggravée, en particulier au cours des dernières années.

Plusieurs études ont montré que le nombre d’attaques et de complots visant élus, candidats, responsables de partis et militants politiques a considérablement augmenté ces dernières années. En examinant les données des trois dernières décennies, le Center for Strategic and International Studies (CSIS) a constaté que le nombre d’attaques et de complots au cours des cinq dernières années est près de trois fois supérieur à celui des 25 années précédentes combinées.


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Mais au-delà des chiffres, de plus en plus de politiciens américains évoquent la menace de la violence comme l’une des raisons de leur retrait de la vie politique ou, plus inquiétant, comme un facteur ayant influencé leurs choix de vote.

Il ne fait guère de doute que les États-Unis continueront à souffrir de la violence politique. La question est plutôt de savoir dans quelle mesure et à quel prix.

La mort de Kirk aura des répercussions bien au-delà de ses proches, notamment sa veuve et ses deux jeunes enfants. Aujourd’hui, le mouvement conservateur américain perd l’une de ses voix les plus influentes.

La Conversation Canada

Jared Mondschein ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. L’assassinat de Charlie Kirk, le dernier acte de violence politique dans un pays sous tension – https://theconversation.com/lassassinat-de-charlie-kirk-le-dernier-acte-de-violence-politique-dans-un-pays-sous-tension-265135

Cuándo podremos decir un “sí” rotundo a “hemos encontrado vida en Marte”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Ygnacio Pastor Caño, Catedrático de Universidad en Ciencia e Ingeniería de los Materiales, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Las manchas de leopardo encontradas en el crater Jerezo de Marte podrían indicar que, hace miles de millones de años, las reacciones químicas en esta roca podrían haber sustentado vida microbiana NASA/JPL-Caltech/MSSS, CC BY

Una roca moteada, bautizada como “Cheyava Falls” y situada en un antiguo cauce fluvial del cráter Jezero, ha encendido de nuevo una pregunta antigua con traje moderno: ¿hay o hubo vida en Marte?

Entre minerales rojos y firmas orgánicas, la NASA acaba de anunciar el hallazgo de posibles biofirmas en un roca marciana. El comunicado ha desatado el frenesí, pero en ciencia es un frenesí cauto.

Este es un análisis –con los pies en los datos– sobre pistas, escalas de certeza y lo que significaría oír, por fin, un “sí, esto es vida extraterrestre”. Pero aún no ha llegado el momento.

Los indicios de vida que han visto las sondas de la NASA

Desde hace años, la NASA ha ido informando de hallazgos que se acercan a lo que podría parecerse a una huella de vida.

En 1976, las sondas Viking realizaron los primeros experimentos biológicos en Marte. Sus resultados fueron intrigantes, pero también muy polémicos, y no se consideraron una prueba concluyente de vida. Desde entonces, ninguna misión ha vuelto a llevar experimentos tan directos. La lección de Viking es clara: en la exploración del planeta rojo, conviene mantener la curiosidad… pero también la cautela en las expectativas.

En 2018, la NASA informó de indicios de vida orgánica en barro antiguo de Marte. Entonces el rover Curiosity detectó en el cráter Gale moléculas orgánicas preservadas en lutitas lacustres (un tipo de roca sedimentaria, compuesta por partículas muy finas de arcilla y limo que se depositaron en el fondo de los lagos) de aproximadamente 3500 millones de años y una variación estacional del metano de fondo. Son ingredientes y pistas, pero no es propiamente vida.

En el estudio reciente, la NASA informa que en la zona conocida como Bright Angel, el instrumento SHERLOC del rover Perseverance también identificó la presencia de moléculas orgánicas, mientras que el instrumento PIXL mapeó minerales como vivianita y greigita en un lodo rico en hierro, fósforo y azufre.

Pero este tipo de mezcla puede formarse tanto por la acción de microorganismos como por procesos puramente químicos. Así que puede ser un indicio de vida, o no.

Esa ambigüedad es justo lo que resalta la síntesis publicada en Nature, que subraya cómo estos hallazgos mantienen abierto el debate sobre si Marte albergó vida o no.

Las muestras de metano

Anteriormente, el Curiosity detectó variaciones locales y estacionales en la presencia de metano en el planeta vecino, algo que también podría asociarse con una biofirma. Sin embargo, el orbitador europeo TGO (de la misión ExoMars) no ha encontrado prácticamente nada: sus mediciones ponen un límite global muy estricto, menos de 0,05 partes por mil millones.

El reto ahora es conciliar ambos resultados: ¿se trata de pequeñas emisiones superficiales que la atmósfera elimina rápidamente, o de mediciones que están sesgadas por factores aún desconocidos? La ciencia sigue en curso y la respuesta todavía no está cerrada.

¿Qué sería una prueba irrefutable?

Tras varias decepciones, la comunidad científica ha elaborado una “escala de confianza” para detectar vida, llamada Confidence of Life Detection (CoLD).. Es como una escalera de siete peldaños: primero se detecta una posible señal y después hay que descartar contaminación; demostrar que la biología sería viable en ese entorno; excluir explicaciones no biológicas; encontrar otra señal independiente; derrotar hipótesis alternativas… y, por último, conseguir confirmación por distintos equipos. ¿Cómo se sube esa escalera? No con un único hallazgo espectacular, sino con varias pruebas que, juntas, formen un caso sólido.

Una química orgánica compleja con homoquiralidad (se refiere a moléculas que tienen una estructura no superponible con su imagen especular, similar a la de nuestras manos) sería un buen indicio, porque es extremadamente difícil de generar sin vida.

Otro rastro lo darían los isótopos: variaciones en elementos como el carbono o el azufre que, dentro de su contexto geológico, se ajusten a lo que esperaríamos de procesos biológicos. Sin ese contexto, el isótopo puede engañar.

También podrían encontrarse texturas microscópicas que recuerden a células o biofilms, siempre asociadas a moléculas orgánicas e isótopos de “firma biológica”.

Una sola pista nunca basta: se necesitan varias, y que se repitan de manera independiente, con instrumentos distintos.

Lo ideal sería confirmar en la Tierra, con muestras traídas de Marte bajo protocolos estrictos para evitar contaminación. Al final, no se trata de obtener una foto espectacular, sino un expediente coherente y abrumador.

De Europa a Venus

¿Y en qué otros mundos podría asomarse la vida? Estos son los candidatos:

  • Europa (Júpiter). Es el favorito: oculta un océano salado bajo el hielo. la misión Europa Clipper, que llegará hacia 2030, hará casi 50 sobrevuelos para estudiar si allí existen condiciones habitables. No busca vida directamente, pero sí comprobar si podría haberla.

  • Encélado (luna de Saturno). Sus espectaculares géiseres conectan el océano interno con el espacio. Allí se ha detectado fósforo en abundancia, un nutriente esencial para la vida. Es, literalmente, un laboratorio natural abierto.

  • Titán (luna de Saturno). Con su atmósfera densa y rica en compuestos orgánicos, es un lugar único para explorar química prebiótica. La misión Dragonfly despegará a finales de esta década (si no entra en el grupo de recortes de Donald Trump) y aterrizará hacia mediados de los 30, para estudiar si podrían darse formas de bioquímica distintas a las terrestres.

  • Venus. En sus nubes se han detectado posibles rastros de fosfina, aunque el debate sigue abierto. Para unos es una señal sugerente; para otros, un artefacto de las observaciones. El debate es un buen antídoto contra el autoengaño.

¿Y si se encuentra vida?

En ciencia y tecnología, aceleraríamos las misiones de retorno de muestras y desarrollaríamos sistemas de contención de máximo nivel, además de nuevas herramientas para detectar formas de vida “no terráqueas”; en filosofía, nos obligaría a dejar de confundir singularidad con privilegio; en religión, probablemente inspiraría lecturas más inclusivas de la creación, más que crisis de fe; en política y ética, reforzaría la necesidad de no contaminar otros mundos ni traer riesgos a la Tierra.

Y en lo cotidiano, se abriría la puerta a nuevos materiales, sensores y biotecnologías

Pero más allá de lo práctico, nos brindaría una cura contra el provincianismo: nos recordaría que no somos el centro del universo.

¿Cuándo podríamos afirmarlo rotundamente?

Hay dos ventanas realistas. En primer lugar, hacia la década de 2030. El rover europeo Rosalind Franklin, cuyo lanzamiento está previsto para 2028, llegará a Marte en unos cinco años. Está diseñado para perforar hasta dos metros bajo la superficie, donde la radiación no ha destruido los compuestos más delicados. Con su instrumento MOMA podría encontrar moléculas orgánicas complejas, señales de quiralidad (esa preferencia por una “mano” molecular que suele asociarse a la vida) y posibles texturas biológicas. No será fácil, pero las posibilidades están ahí.

La segunda ventana sería el retorno de muestras. La misión conjunta de NASA y ESA, que busca traer rocas marcianas a la Tierra, se ha encarecido y retrasado, por lo que lo más probable es que su “veredicto de laboratorio” no llegue antes de la década de 2040.

Eso sí, incluso si la roca Cheyava Falls ofrece biofirmas tentadoras, la confirmación no llegará con un único indicio. Habrá que recorrer toda la “escalera CoLD”: descartar explicaciones no biológicas y repetir pruebas de forma independiente, idealmente en laboratorios terrestres. El calendario es incierto. Mientras tanto, el escepticismo no supone un freno: es la dirección en la que vamos.

Si la vida marciana existe o existió, nos esperará, no tiene nuestras prisas. Y si no existió nunca, el hallazgo más grande será comprender por qué aquí sí. Esa respuesta también nos pertenece y entusiasma.

The Conversation

José Ygnacio Pastor Caño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuándo podremos decir un “sí” rotundo a “hemos encontrado vida en Marte” – https://theconversation.com/cuando-podremos-decir-un-si-rotundo-a-hemos-encontrado-vida-en-marte-265117

S’indigner des dépassements de coûts des projets publics ? Certainement, mais pas toujours !

Source: The Conversation – in French – By Pierre-André Hudon, Professeur agrégé | Associate Professor, Université Laval

Le gouvernement a récemment annoncé que le coût du nouveau complexe hospitalier de Québec augmentera de 418 M$, pour atteindre près de 2,66 G$, soit une augmentation de plus de 18%. Gabriel Picard, CC BY-SA

Les dépassements de coûts des projets publics font régulièrement la une… et aboutissent parfois en commission d’enquête, comme c’est le cas actuellement avec la commission Galant sur le scandale SAAQClic.

Difficile de s’en étonner : voir s’ajouter des millions de dollars aux frais des contribuables a de quoi indigner. Mais l’expression « dépassements de coûts » cache une réalité plus complexe. On doit notamment se demander par rapport à quoi, exactement, les dépassements sont mesurés.

Le sens du mot peut varier énormément.

Compare-t-on les coûts réels des projets aux toutes premières estimations, souvent imprécises et réalisées avant même que les détails ne soient connus ? À des estimations solides, mais rapidement rendues obsolètes par l’inflation et l’évolution des conditions de marché, surtout si le lancement du projet a tardé ? À un design initial qui, fût-il pertinent, ne correspond plus au projet final puisque celui-ci a évolué en raison de changements légitimes ou de nouvelles contraintes techniques découvertes en cours de route ? Ou même à des coûts volontairement sous-estimés pour faciliter l’acceptation des projets ?

Même lorsque des surcoûts surviennent alors que les estimations initiales sont bonnes, cela ne veut pas nécessairement dire que l’on s’est « fait avoir » et que la gestion des équipes de projet et des sous-traitants n’était pas assez diligente.

Des conditions structurelles, comme des contrats inflexibles, des exigences de réponses aux appels d’offres trop contraignantes, ou des mécanismes de planification budgétaire mésadaptés pourraient expliquer des coûts systématiquement plus élevés dans les projets publics. Dans d’autres occasions, les gestionnaires peuvent, au contraire, avoir réagi avec diligence en réalisant les changements nécessaires, quitte à payer un peu plus cher.

La négligence, l’incompétence, voire la corruption peuvent peut-être expliquer certains dépassements, mais d’autres raisons le peuvent également. Il importe à cet égard de ne pas systématiquement interpréter les dépassements de coûts comme relevant de la première catégorie. Bien souvent, seule une analyse détaillée peut discriminer entre dépassements de coûts justifiés et injustifiés.

En tant que professeur de gestion de projets à l’Université Laval, je m’intéresse depuis longtemps aux questions de gouvernance des projets publics et d’octroi des contrats publics, deux activités qui sont au cœur de la mission de l’État.

Une analyse minutieuse pour bien comprendre

Plutôt que de dépassements de coûts, il serait donc plus exact de parler d’écarts entre les coûts estimés et réels. Et pour évaluer ces coûts, autant estimés que réels, et les écarts qui en découlent, il faut bien comprendre les variables de base.

  1. La portée du projet, qui détermine ce qui est inclus ou non dans l’évaluation.

  2. Le moment où la portée et les coûts sont évalués.

  3. Les quantités et l’effort, soit les volumes de biens et services et le nombre d’heures de travail nécessaires à la réalisation du projet.

  4. Les coûts unitaires, qu’il s’agisse des taux horaires pour la main-d’œuvre ou de prix pour les biens et services.




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Explosion des coûts dans les mégaprojets : pire au Québec, vraiment ?


L’analyse des écarts exige donc un portrait complet, ventilé par catégories détaillées, tant des estimations que des coûts réels. Ce n’est que dans ces conditions, grâce à un exercice de comparaison systématique, que l’on peut identifier précisément la nature des anomalies : taux horaires excessifs imposés par des sous-traitants, comme dans le scandale SAAQClic ; coûts moyens par pied carré hors normes, comme avec cette école secondaire à un demi-milliard de dollars ; volumes d’heures exagérés pour des tâches simples ; prix excessifs pour certains équipements ou matériaux, comme ceux pour remplacer les feux de circulation à Longueuil, dénoncés par la mairesse Catherine Fournier ; « extras » douteux, comme ceux maintes fois dénoncés durant les audiences de la commission Charbonneau, notamment dans le domaine du génie civil, etc.

Sans ce travail minutieux, toute discussion sur ce qu’on qualifie de dépassements reste largement spéculative.

Transparence et changement

La tâche se complique toutefois dans la pratique, car une grande part des travaux est souvent confiée à des sous-traitants rémunérés à forfait, souvent peu enclins à dévoiler le détail de leurs heures et de leurs taux horaires.

Il faut aussi rappeler que les coûts unitaires peuvent fluctuer considérablement dans le temps et selon l’état du marché, par exemple en période de forte demande, en fonction du niveau de risque perçu du projet, ou lorsqu’un fournisseur est en situation de monopole.

Quant aux variations dans les quantités et l’effort requis, elles traduisent le plus souvent une définition initiale insuffisante des besoins et de la portée, une gestion trop permissive, ou encore des changements introduits en cours de route, qu’ils soient légitimes ou non.

Des données, de la transparence et de l’expertise pour alimenter l’analyse

Tout ce travail d’analyse requiert l’accès à des données fiables, permettant de suivre l’évolution des prix sur de longues périodes, ainsi que des estimations détaillées précisant la portée et le niveau d’effort prévus des projets.


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Le développement d’une véritable infrastructure de données et d’intelligence d’affaires apparaît indispensable. Au Québec, les données ouvertes sur les marchés publics sont un bon début, mais les informations disponibles demeurent trop partielles pour permettre une analyse rigoureuse.

À cela s’ajoute la nécessité de disposer d’une expertise publique solide, capable de produire des estimés indépendants, plutôt que de dépendre des mêmes firmes privées qui décrochent ensuite trop souvent les contrats.

Des pratiques d’approvisionnement qui doivent évoluer

Sur le plan des pratiques, la tendance à privilégier les contrats à prix fixe, censés limiter les « extras », a parfois un effet paradoxal : elle incite les sous-traitants à gonfler leurs prix lorsqu’ils perçoivent un projet comme risqué.

Des approches permettant un meilleur partage des risques pourraient atténuer ce phénomène, d’autant plus que la Loi sur les contrats des organismes publics a récemment été réformée pour permettre les approches collaboratives et faciliter les évaluations des soumissions basées sur la qualité – plutôt que sur le prix le plus bas –, lesquelles reflètent souvent une réflexion en profondeur sur les besoins et une planification plus soignée.

Aussi, des équipes d’approvisionnement dédiées, capables de suivre de près l’état du marché, de comprendre et de traduire les besoins techniques des professionnels variés en devis clairs et flexibles semblent nécessaires.

Au Québec, des équipes spécialisées comme celles du Centre d’acquisitions gouvernementales, de la Société québécoise des infrastructures ou de la division des approvisionnements stratégiques d’Hydro-Québec offrent déjà un début de solution, mais les ressources manquent dans bien d’autres secteurs.

Une autre solution consisterait à chercher à accélérer l’autorisation des projets publics. Éviter que de longues périodes ne s’écoulent entre la planification et l’exécution permettrait au minimum de limiter l’effet de l’inflation et des changements de conditions de marché qui contribuent souvent à gonfler les coûts.

La Conversation Canada

Pierre-André Hudon possède le titre de professionnel en gestion de projet (PMP). Il reçoit actuellement du financement de recherche du Conseil de recherches en sciences humaines du Canada (CRSH) et collabore à des projets de recherche commandités par l’Ordre des ingénieurs du Québec (OIQ) et de l’Autorité des marchés publics du Québec (AMP).

ref. S’indigner des dépassements de coûts des projets publics ? Certainement, mais pas toujours ! – https://theconversation.com/sindigner-des-depassements-de-couts-des-projets-publics-certainement-mais-pas-toujours-264430