Sobra petróleo en los mercados pero faltan refinerías, por eso no baja el precio del gasóleo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Parra Iglesias, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Alcalá

dongfang/Shutterstock

Quien solo mire las cotizaciones del petróleo podría pensar que el alivio en los precios de la energía está a la vuelta de la esquina. El Brent, la referencia europea, ha caído un 36 % desde los máximos de abril, cuando la crisis del estrecho de Ormuz lo llevó a 138 dólares. Sin embargo, los precios del gasóleo en el surtidor apenas han bajado. ¿Por qué?

La respuesta tiene un nombre técnico, crack spread, y unas implicaciones económicas que van mucho más allá de lo que pagamos al repostar. El crack spread es la diferencia entre lo que cuesta un barril de crudo y lo que valen los productos que salen de la refinería. Cuando esa diferencia se dispara, el mercado está indicando que falta producto refinado: el consumidor paga más aunque el petróleo baje.

Según los datos spot (del mercado al contado) de la agencia oficial de estadística y análisis del Departamento de Energía de los Estados Unidos (EIA), el crack del gasóleo (el margen de beneficio bruto que obtienen las refinerías al transformar el petróleo crudo en gasóleo) en el golfo de México frente al Brent ha pasado de 20 dólares por barril en febrero a un pico de 92 dólares a finales de julio: más de cuatro veces. En Europa, el margen del gasóleo superó los 60 dólares por barril y el de la gasolina los 41, cifras que baten incluso las del verano de 2022, tras la invasión de Ucrania.

Refinerías: un sistema complejo

Para entender por qué ocurre esto conviene recordar que una refinería es un complejo industrial con decenas de unidades de proceso –destilación, craqueo catalítico, hidrocraqueo, coquización, desulfuración– cuya combinación determina qué crudos puede procesar y qué productos obtiene. Operan en el mundo unas 820 refinerías y ninguna es igual a otra: cada una tiene su complejidad, su dieta de crudos, su logística y sus contratos.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica cada mes unos indicadores de márgenes de refino que son la referencia mundial del sector. Pero su interpretación exige cautela. Lo que calcula la AIE es un margen teórico a coste variable para una refinería hipotética, combinando tres factores: un tipo de proceso de refino (simple, de craqueo o de coquización), un solo crudo de referencia (Brent, Dubai o WTI, según la región) y un mercado de destino para los productos (Rotterdam, Singapur o el golfo de México).

Ese margen se calcula a coste variable: descuenta el crudo, el flete y la energía consumida en el proceso, y ahí se detiene. Quedan fuera los costes fijos –personal, mantenimiento, seguros–, las amortizaciones de unas instalaciones que cuestan miles de millones, las provisiones por desmantelamiento y remediación ambiental, los gastos financieros de la deuda y de las líneas de crédito necesarias para comprar cada cargamento de crudo, y los impuestos. Sumados, esos conceptos pueden absorber entre 4 y 10 dólares por barril, de modo que un margen indicador de 5 dólares es compatible con pérdidas.

De marzo a julio: la crisis se agrava

El shock de marzo fue brutal. El cierre del estrecho de Ormuz interrumpió casi 20 millones de barriles diarios de exportaciones y disparó los indicadores de la Agencia Internacional de la Energía a niveles sin precedentes: el margen de craqueo en Singapur saltó de 2,7 a 42 dólares por barril en un solo mes.

Pero los resultados de julio han sido peores. La clave está en que la dinámica se ha invertido:

  • En marzo subieron a la vez crudo y productos, con los productos algo por delante.

  • En julio, la reapertura parcial del Estrecho ha permitido que el crudo fluya de nuevo y su precio baje, pero los productos siguen tensionados.

El Oil Market Report de la AIE de julio lo resume así: la desconexión entre unos mercados de crudo aparentemente bien abastecidos y unos mercados de productos tensionados ha llevado los cracks y los márgenes a máximos de cuatro años.

¿Por qué siguen tensionados los productos?

Porque la guerra no destruyó pozos sino refinerías. Las plantas de Oriente Medio no han podido reanudar su actividad y las rusas se enfrentan a los ataques ucranianos, hasta el punto de que en julio Rusia suspendió sus exportaciones de diésel –entre 0,8 y 1 millón de barriles diarios– para abastecer su propio mercado.

Sobre esos daños bélicos se acumulan otros problemas previos: Estados Unidos ha perdido 1,2 millones de barriles diarios de capacidad por cierres y conversiones desde 2019, y Europa lleva una década cerrando refinerías por falta de rentabilidad. El resultado es que hoy hay crudo disponible, pero no dónde convertirlo en gasóleo.

Lo que paga el transportista

El gasóleo no es solo lo que echamos al coche: mueve el transporte de mercancías, la maquinaria agrícola, la construcción y la flota pesquera. Cuando sube, el coste se traslada a toda la cadena productiva, desde la lechuga que viaja en camión frigorífico hasta el cemento.

Y lo que paga el transportista no es lo que marca el surtidor. Deduce el IVA (21 %) pero abona el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) del qe solo recupera 4,9 céntimos por litro mediante la devolución del gasóleo profesional. Calculado sobre los datos del Weekly Oil Bulletin de la Comisión Europea, ha pasado de 1,11 euros el litro en febrero a 1,43 en agosto: un 29 % más, unos 11 000 euros anuales adicionales para un transportista autónomo.

Atascos en la refinería

Medido de forma comparable, el abaratamiento del crudo no ha llegado al consumidor, se ha quedado en el camino porque el cuello de botella ya no está en el pozo sino en la refinería.

Entre el 23 de marzo y el 3 de agosto el Brent, convertido a euros por litro con los tipos diarios del BCE, bajó 11 céntimos por litro, un 18 %.

En ese mismo periodo, en España, el gasóleo antes de impuestos bajó dos décimas de céntimo: un 0,2 %. En el surtidor la caída fue del 5 %, pero solo porque los impuestos, al ser una cantidad fija por litro, amortiguan el porcentaje.

Una precisión necesaria: entre la salida de refinería y el surtidor hay un eslabón que no es refino, sino comercialización, logística, almacenamiento, distribución capilar y margen minorista. El precio antes de impuestos del gasóleo en España ha subido un 58 % desde febrero, frente al 39 % del crudo en euros: el diferencial entre ambos ha pasado de 42 a 73 céntimos por litro.

Ese diferencial engloba refino y comercialización, y separarlos exigiría comparar el precio español con la cotización del gasóleo CIF Mediterráneo (una cotización de referencia internacional para el precio del gasóleo entregado en puertos del mar Mediterráneo), algo que la estadística pública no permite hacer directamente con rapidez. Cuánto se ha quedado cada eslabón es una pregunta abierta, aunque hemos visto que el crack spread del gasóleo ha subido con fuerza.

Precios al alza más allá de los tipos

Una diferencia amplia y persistente entre lo que cuesta un barril de crudo y lo que valen los productos que salen de la refinería (crack spread) significa que, incluso si el crudo baja, los precios de los combustibles –y con ellos los de transporte, alimentación y manufacturas– pueden mantenerse altos.

Es una presión inflacionista cuyo origen no está en un exceso de demanda sino en un cuello de botella físico: no hay suficientes refinerías operativas para transformar el crudo disponible en los productos que el mundo necesita.

Los resultados del segundo trimestre de 2026 de las grandes petroleras lo confirman. Repsol, TotalEnergies, Shell, BP y Eni han declarado beneficios de refino entre dos y cuatro veces superiores a los del año anterior. Pero las propias compañías advierten de que sus márgenes realizados han quedado por debajo de los indicadores teóricos: Shell y Eni lo dicen textualmente, y BP señala que los márgenes capturados “pueden diferir significativamente” por los diferenciales de crudo, los fletes y el mix de producto. Es la mejor prueba de que esos indicadores, útiles como señal de tendencia, no son la cuenta de resultados de ninguna refinería.




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Evitar la lectura fácil

Lo que está encareciendo el gasóleo no es una decisión empresarial, sino una restricción física: hay crudo de sobra pero falta capacidad para transformarlo.

El problema es que construir una refinería lleva entre cinco y diez años, y pocos inversores comprometen miles de millones a muchos años vista en un activo que la transición energética condena a una vida útil incierta.

Mientras esa capacidad no se reponga, la inflación energética no se resolverá solo porque baje el precio del barril Brent.

The Conversation

Enrique Parra Iglesias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Sobra petróleo en los mercados pero faltan refinerías, por eso no baja el precio del gasóleo – https://theconversation.com/sobra-petroleo-en-los-mercados-pero-faltan-refinerias-por-eso-no-baja-el-precio-del-gasoleo-289450

El declive de nuestra mejor herencia: por qué los jóvenes españoles están abandonando la dieta mediterránea

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miriam Garrido Miguel, Profesora Titular de Universidad, Facultad de Enfermería de Albacete. Co-responsable del grupo de Investigación en Nutrición, Estilos de Vida y Salud Mental (Nutri&Mental), Universidad de Castilla-La Mancha

Julia Zavalishina/Shutterstock

La UNESCO reconoce la dieta mediterránea como una de las formas de comer más sanas y sostenibles del mundo. Basada en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, sus beneficios están sobradamente probados: ayuda a pensar mejor y reduce el riesgo de obesidad, cáncer y enfermedades del corazón.

Y, sin embargo, en los propios países mediterráneos, empezando por España, los jóvenes se están alejando de ella.

Así lo muestra nuestro estudio, publicado en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases. Hemos revisado cómo comen más de 84 000 niños, adolescentes y jóvenes de entre 2 y 24 años, reuniendo los datos de 70 estudios realizados en España entre 2004 y 2023. Es la imagen más completa que existe hasta ahora sobre cómo ha cambiado la dieta mediterránea entre los más jóvenes, y lo que hemos encontrado debería preocuparnos.

Los datos del abandono

En las dos últimas décadas, solo el 38 % de los jóvenes españoles ha comido siguiendo bien ese patrón nutricional. La mitad, un 51 %, lo practica solo a medias, y un 11 % apenas lo hace.

El verdadero problema no está en la foto fija, sino en cómo ha evolucionado con el tiempo. Entre 2011 y 2014, y entre 2019 y 2023, el porcentaje de jóvenes que comía bien cayó del 41,4 % al 24,3 %. Al mismo tiempo creció el número de los que no siguen la dieta mediterránea. En poco más de diez años casi la mitad de los jóvenes que llevaban una buena alimentación ha dejado de hacerlo.

¿Quiénes son los más vulnerables?

En cuanto al rango de edad, los niños menores de 12 años comen algo mejor que los adolescentes y los jóvenes de más edad. Tiene sentido: al llegar a la adolescencia, empiezan a decidir por sí mismos con qué alimentarse, reciben mucha publicidad de comida poco sana, siguen modas que ven en redes sociales y sus padres dejan de vigilar tan de cerca lo que hay en su plato.

Un dato nos sorprendió especialmente: los chicos comen algo mejor que las chicas, justo al contrario de lo que habían encontrado otros estudios. Una posible explicación es la presión que sufren muchas adolescentes en redes sociales, donde se idealizan cuerpos extremadamente delgados. Esa presión podría llevarlas a hacer dietas muy estrictas, en lugar de seguir una alimentación variada y equilibrada como la mediterránea.

Los verdaderos culpables

¿Qué está desplazando a las verduras, las legumbres y al aceite de oliva de la mesa? El principal sospechoso es el avance de la llamada dieta occidental, alta en grasas saturadas, azúcares y alimentos ultraprocesados. Además, estos últimos son promocionados con envases llamativos y a través de figuras influyentes en redes sociales que captan la atención de niños y adolescentes.

A esto se suma el factor económico. Tanto la crisis de 2008 como la que trajo la pandemia de covid-19 golpearon los bolsillos de muchas familias. Comprar pescado y verduras frescas se volvió más complicado. Durante el confinamiento, además, los jóvenes pasaron mucho más tiempo delante de pantallas, se movieron menos y comieron peor. No hemos podido comprobar directamente si el nivel económico de cada familia influye en todo esto, pero otros estudios apuntan a que sí, y de forma importante.

Una llamada urgente a la acción

Los datos no dejan lugar a dudas: España continúa situándose entre los países europeos con mayores prevalencias de sobrepeso y obesidad infantil (link text. Abandonar la dieta mediterránea no es solo perder una seña de identidad cultural. Es un problema de salud pública que alimentará enfermedades crónicas durante la edad adulta.

Revertir esta tendencia exige actuar en varios frentes:

  1. Reforzar la educación nutricional en las escuelas y las familias.

  2. Mejorar el etiquetado de los alimentos.

  3. Regular la venta de ultraprocesados en los centros educativos.

  4. Facilitar el acceso económico a productos frescos, como fruta, verdura, aceite de oliva, especialmente para las familias con menos recursos.

A esto se suman medidas, como fomentar las comidas en familia, cuidar el descanso nocturno y promover la actividad física.

Proteger la dieta mediterránea no es solo preservar un patrimonio cultural milenario: es proteger la salud y la calidad de vida de las próximas generaciones de españoles.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El declive de nuestra mejor herencia: por qué los jóvenes españoles están abandonando la dieta mediterránea – https://theconversation.com/el-declive-de-nuestra-mejor-herencia-por-que-los-jovenes-espanoles-estan-abandonando-la-dieta-mediterranea-287131

Las ficciones no dejan de mirar al pasado para entender qué sucede en el presente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Ares Cuba, Profesor de literatura española, Universidade da Coruña

Imagen de una escena de _Barry Lindon_, de Stanley Kubrick. Warner Bros.

En 1982, Stanley Kubrick confesó en una entrevista que, desde principios de los años 70, rondaba por su imaginación la idea de filmar “una historia contemporánea que realmente comunicase cómo es esta época psicológicamente, sexualmente, políticamente, personalmente… Sería la película más difícil de realizar”.

Algunas críticas señalan que se refería a la futura Eyes Wide Shut, estrenada poco después de su fallecimiento en 1999. Sin embargo, otras apuntan a que Kubrick dedicó toda su carrera a filmar alguna versión de esa historia.

Sin ir más lejos, Barry Lyndon, estrenada en 1975, está construida sobre personajes arquetípicos que el público moderno podía reconocer. La intención de Kubrick nunca fue trazar los rasgos de la sociedad del XVIII, sino retratar una visión contemporánea sobre ella. El cineasta consideraba que, para que un espectador de finales del siglo XX empatizara con un personaje de casi dos siglos antes, era necesario recoger sus rasgos más intemporales y humanos. Esta idea incluso determina el lenguaje que se utiliza en la película, en donde se huye constantemente de fórmulas arcaicas como el voseo, las voces de germanía, el énfasis retórico, etc.

Las múltiples vidas de Alonso Quijano

Kubrick sistematizó un modelo de lectura histórica que, sin embargo, ya había sido descubierto por la literatura siglos antes. Solo así se puede explicar la capacidad de una novela como El Quijote para despertar la simpatía de épocas tan antagónicas como el Barroco, la Ilustración y el Romanticismo. Cada uno de estos siglos fue enriqueciendo, con su visión, el sentido de la novela.

Composición fotográfica en donde se retrata al Quijote a lomos de un caballo y con armadura, y a Sancho Panza a su lado a lomos de un burro.
Composición fotográfica de Luis de Ocharan, en la revista española La Esfera en donde se retrata al Quijote y a Sancho Panza.
Wikimedia Commons

Así, el lector barroco solo veía en ella una parodia de los libros de caballerías que, hacia principios del siglo XVI, eran el no va más del incipiente mercado editorial. Posteriormente, intelectuales ilustrados como Gregorio Mayans elogiaron su verosimilitud y su lenguaje, pero se distanciaron de su protagonista, a quien consideraban un ser extravagante, en cierto modo enemigo de los ideales ilustrados del buen gusto y el bienestar social. El Romanticismo, por su parte, rechazó esa visión satírica y ensalzó a Alonso Quijano como un exponente de libertad espiritual frente a una realidad material limitante.

La teoría de la literatura ya ha conceptualizado este fenómeno como “horizonte de expectativas”. Es decir, el conjunto de criterios utilizados por los lectores para juzgar textos literarios en un periodo determinado. Estos criterios están marcados por la sociedad del momento y definen aquello que debe ser considerado literario (un poema, una novela, etc.) y aquello que no (una receta de cocina, un manual científico, etc.). De esta manera, podemos afirmar que la cualidad literaria de una obra no depende de sus elementos intrínsecos, sino del estatus que se le otorgue en cada época.

Así, por ejemplo, la Odisea no era una obra literaria para la sociedad griega, sino un compendio de teorías sobre el mundo mezcladas con consideraciones ético-morales y estructuradas sobre una narrativa. Para la visión contemporánea, la Odisea es literatura porque la hemos despojado de su carácter teórico y la hemos interpretado como una sucesión de aventuras fantásticas.

Un hombre apunta con un arco desde la cubierta de un barco hacia algo fuera de campo.
Para los lectores (y, ahora, espectadores) contemporáneos la Odisea es una historia de aventuras.
Universal Pictures

El arte transformado en tiranía

Este mismo proceso es el que explica por qué los medios de la cultura pop, tales como el cine, las series o los videojuegos, no pueden retratar con absoluta fidelidad el sentir general de las épocas históricas que en teoría representan: porque hacerlo no aportaría nada. Cuanto más alejada es la época que se retrata, más protagonismo parece tener la mirada contemporánea. No nos interesan las sensibilidades del pasado, sino cómo sirve este de marco para nuestros intereses actuales.

Un ejemplo de ello es la saga cinematográfica de El señor de los anillos. Esta adaptación de la trilogía de novelas de principios del siglo XX muestra una sociedad medieval idealizada. Pero no idealizada por la presencia de dragones, trols, elfos o magia –que hasta cierto punto podríamos considerar herencias del medievo europeo–, sino por la finalidad que estos tienen en la obra.

En la Edad Media, los héroes eran humanos elegidos por Dios. Solo podían ser humanos, ya que es el único ser creado a imagen y semejanza de la divinidad omnipotente. El resto de criaturas mitológicas quedaban entonces relegadas al papel de monstruos, encarnaciones del demonio. Sin embargo, en El señor de los anillos, los enanos o los elfos son tan heroicos como los humanos. Trabajan codo a codo con ellos. La comunidad del anillo está formada por hombres, por hobbits, por enanos, por elfos.

La trilogía dirigida por Peter Jackson seculariza asimismo el conflicto. Los personajes no hacen ofrendas ni piden clemencia, sino que su destino depende de sus acciones en la tierra, en el mundo material. Además, trae conceptos contemporáneos, como nación o totalitarismo, incomprensibles bajo una mentalidad medieval, pero perfectamente entendibles a principios del siglo XXI, cuando se estrenó.

La mirada al Medievo

De hecho, la épica es el género medieval que más fortuna ha encontrado en la cultura actual. Así, aporta una estructura narrativa muy tensionada que enfrenta a un protagonista débil y vulnerable contra enemigos que parecen superar los límites humanos.

Los juegos y videojuegos basados en el juego de rol Dragones y mazmorras emulan esta dinámica a través de un personaje que tiene que ir acumulando puntos de experiencia para aumentar sus capacidades. Mientras en las narraciones medievales ese protagonista estaba destinado a vencer gracias a una fuerza metafísica, en videojuegos como Baldur’s Gate III son las propias acciones del jugador las que determinan su destino, que no tiene por qué ser positivo.

Cuatro personajes con armas medievales observan a lo lejos el paisaje en medio de una montaña.
Imagen del juego Baldur’s Gate III.
Larian Studios

En esta línea, hay que destacar el uso educativo de la saga Assassin’s Creed, que en ocasiones permite al jugador explorar épocas históricas como el antiguo Egipto, Grecia, la era vikinga o el mundo árabe medieval sin misiones. Aunque dichos escenarios estén supervisados por expertos, no necesariamente se trata de un fiel reflejo del sentir de sendas etapas históricas. Si bien el juego transmite con mucha fidelidad elementos materiales como la arquitectura, la tecnología o la geografía, en lo que respecta a los acontecimientos políticos está más limitado, debido a su componente narrativo. Esto no desvirtúa su potencial educativo, sino al contrario, porque siembra una curiosidad en el jugador que podrá ser saciada a posteriori.

La literatura, el cine y los videojuegos siguen utilizando el antiguo Egipto, el mundo grecorromano, la Edad Media o el viejo Oeste como ambientaciones para su ficción. ¿Es que no nos hemos cansado ya?

No. Porque lo que percibimos no es el sentir de una edad que ya conocemos a través de los libros e internet, sino nuestra mirada cambiante, que golpea la caja de resonancia del pasado.


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Gabriel Ares Cuba no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las ficciones no dejan de mirar al pasado para entender qué sucede en el presente – https://theconversation.com/las-ficciones-no-dejan-de-mirar-al-pasado-para-entender-que-sucede-en-el-presente-285562

Carabelas portuguesas, algas tóxicas y otros nuevos habitantes del mar Cantábrico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Seoane Parra, Profesor Pleno de Ecología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Ramon grosso dolarea/Shutterstock

Si un veraneante de la década de 1980 fuese transportado en el tiempo a una playa cántabra o vasca actual, no daría crédito a lo que ven sus ojos. Más allá de los cambios urbanísticos, le impactarían los nuevos “habitantes” que hoy nos acompañan de forma habitual: carabelas portuguesas, microalgas tóxicas y otras especies invasoras.

Sin embargo, quizá, antes de sorprenderse por esto, le resultaría curiosa la facilidad para entrar en el agua de los bañistas. No sería una sensación subjetiva: según el Informe 2025 del Estado del Clima en Euskadi, la temperatura de la superficie del mar en el golfo de Vizcaya desde los años 1980 ha aumentado en torno a 0,25 °C por década. En 2023, las anomalías –desviaciones significativas de los valores medios o normales del clima– superaron el umbral de 1 °C respecto al periodo 1991-2020. Y estos datos de 2023 se quedan muy por debajo de los que hemos observado desde entonces.

El Cantábrico se mediterraneiza

Los registros observados en la demarcación noratlántica este 2026 muestran que la tendencia no remite, especialmente en los meses estivales. Sirva como ejemplo el registro observado a finales de julio de este año en la boya costera de Bilbao, donde se llegó a la máxima temperatura observada desde que hay registros: 25,4 grados.

Estas temperaturas dan la razón a aquellos expertos que vienen hablando de la mediterraneización del mar Cantábrico como una tendencia clara en los ecosistemas del norte de España en los últimos años.

El alga asiática que huele a podrido

Alga asiática, Rugulopteryx_okamurae.
Quintaro Okamura.

Pero a ese hipotético viajero en el tiempo no solo le sorprendería el aumento de la temperatura del agua. Es posible que, en determinados arenales, le llegara un olor putrefacto de materia orgánica en descomposición, proveniente del alga invasora Rugulopterix Okamurae, conocida como alga asiática.

Tras varios años arribando a las playas del sur de la península, esta alga comienza a expandirse por la región cantábrica. Ha protagonizado episodios como el del verano pasado en la playa de Tregandín (Noja, Cantabria), donde se recogieron miles de toneladas en pocos días. En menor medida, el mismo escenario se ha repetido estos días, con su aparición en distintos lugares de la costa guipuzcoana.

La facilidad de traslocación de organismos marinos a través del agua de lastre, unida a la degradación de los ecosistemas y a las capacidades invasoras de algunos organismos, nos hacen pensar que no vaya a tratarse de una invasión aislada.

Carabela portuguesa, Physalia physalis.
Wikimedia Commons., CC BY

La urticante carabela portuguesa

Mientras, al acercarse a la orilla, esperan decenas de estructuras transparentes y azuladas sobre la arena, convertidas en el foco de fotos y alertas en los grupos de WhatsApp: es la carabela portuguesa, Physalia physalis.

A diferencia de lo que se suele creer, no es una medusa, sino una colonia flotante de pólipos, también del filo de los cnidarios. Sus tentáculos suelen medir entre 10 y 20 metros de longitud y están dotados de células urticantes llamadas nematocistos, que contienen un cóctel de toxinas capaz de provocar intensas quemaduras cutáneas. En casos graves, debido a la variedad de toxinas presentes, pueden desencadenar problemas neuronales, gastrointestinales y respiratorios.

Estos organismos son arrastrados por el viento gracias a su vela, una estructura que flota por encima del agua. Los vientos que las arrastran hasta el golfo de Vizcaya se han intensificado en los últimos años con el desplazamiento del anticiclón de las Azores hacia el Norte, y este factor es clave para que haya aumentado su presencia entre nosotros.

Lesiones por Carabela portuguesa Physalia physalis.
CC BY-SA

Respirar microalgas tóxicas desde el paseo marítimo

Si el bañista de los ochenta tuviera visión microscópica, descubriría además un diminuto organismo que también ha elegido nuestras costas para proliferar en verano y que interfiere con la calma y el bienestar de los veraneantes. Nos referimos al género de microalgas Ostreopsis, microorganismos que viven sobre las macroalgas o sobre fondos someros y rocas donde incide la luz solar.

Desde finales de la pasada década, el vértice del golfo de Vizcaya registra concentraciones elevadas de Ostreopsis durante el verano, que han llegado a provocar problemas de salud pública. Lo más preocupante de esta microalga es su vía de afectación. Al romper las olas en la orilla, sus toxinas se integran en los aerosoles marinos, es decir, las microgotas que flotan en el aire. Su inhalación provoca afecciones respiratorias, tos e irritación ocular y cutánea, incluso, a las personas que pasean por el paseo marítimo sin tocar el agua.

Célula de Ostreopsis.
Sergio Seoane Parra.

Para combatir y anticipar sus riesgos, la comunidad científica coordina iniciativas como el proyecto Ostreobila, enfocado en descifrar la ecología, fisiología y distribución de estos pequeños microorganismos para diseñar sistemas de alerta temprana.

Como vemos, la estampa actual de nuestras costas dista mucho de la que disfrutaron las generaciones pasadas. La mediterraneización del Cantábrico ha transformado el ecosistema. Esperemos que los esfuerzos científicos actuales den frutos y eviten que el veraneante del año 2080 termine añorando, con melancolía, las playas que tenemos hoy.

The Conversation

Sergio Seoane Parra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Carabelas portuguesas, algas tóxicas y otros nuevos habitantes del mar Cantábrico – https://theconversation.com/carabelas-portuguesas-algas-toxicas-y-otros-nuevos-habitantes-del-mar-cantabrico-289823

Incendies : comprendre le mystère des pyromanes

Source: The Conversation – in French – By Thierry Toutin, Chercheur associé en criminologie


L’ESSENTIEL

  • Plus de 400 incendiaires ont été interpellés en France à la suite des incendies de juillet 2026.

  • Quels sont les profils des personnes mises en cause ?

  • Pyromanes et psychopathes, incendiaires par vengeance, pour motifs économiques ou politiques : que dit la criminologie ?


En 1938, le philosophe Gaston Bachelard écrivait :

« Œuvre de jouissance, le feu est aussi œuvre de destruction, le feu se dématérialise, se déréalise, il devient esprit. Un incendie détermine un incendiaire presque aussi fatalement qu’un incendiaire allume un incendie. Le feu couve dans une âme plus sûrement que sous les cendres, et l’incendiaire est le plus dissimulé des criminels. »

Criminel mystérieux et difficile à appréhender pour l’entendement commun, l’incendiaire – communément appelé « pyromane » – intrigue. Qui est-il ?

Les profils sont en fait nombreux, de l’individu indemne du moindre trouble mental jusqu’à la personne au discernement aboli, au sens pénal du terme. L’homme incendiaire, la femme incendiaire, les adolescents et les enfants incendiaires, agissent tous, chacun en ce qui les concerne, pour des motifs variés et parfois obscurs. Très peu étudié par la criminologie française, l’incendiaire reste dans l’ombre.

Les incendiaires sont désignés généralement sous le terme de « pyromanes », par la sphère médiatico-politique. Or, il n’est pas certain que toutes les personnes arrêtées soient des « pyromanes ». La prudence indique que le diagnostic de pyromanie ne peut être dressé que par un expert psychiatre qui a examiné le suspect. Parmi les quelque 400 individus incendiaires qui ont été interpellés,, nous ne savons pas encore quelle est la part précise qu’occupent les « pyromanes », ni celles des « négligents », ni celle des individus alcoolisés. Nous connaissons juste la proportion de mineurs – 156 au total – sans savoir s’ils avaient agi par pulsions pyromaniaques, par ludisme, par vengeance ou par mimétisme.

Des statistiques éparses et parcellaires

Lorsque l’on étudie l’incendie criminel et l’incendiaire, il est très difficile de donner un aperçu statistique de la situation en France.

Comme le rappelait une proposition de loi de 2022 visant à combattre la pyromanie, il y aurait environ 300 000 incendies par an en France, toutes origines confondues, dont 10 % seraient d’origine criminelle. Ce qui signifie qu’il y aurait environ 30 000 incendies criminels commis chaque année dans notre pays.

Du côté des sanctions pénales, les sources officielles indiquent entre 900 et 1 000 condamnations par an d’incendiaires (dont la proportion de pyromanes au sens strict du terme n’est pas connue). Ce qui peut paraître peu par rapport au nombre d’incendies criminels estimés (environ 30 000). Mais, il convient de noter que plusieurs incendies peuvent être attribués à un seul et même auteur, que tous les incendies volontaires ne sont pas élucidés et que toutes les affaires élucidées ne débouchent pas forcément sur une condamnation.

Enfin, en ce qui concerne le taux d’élucidation des incendies, s’il est généralement faible par rapport à d’autres infractions graves, c’est parce que le feu détruit souvent tous les indices matériels, privant les enquêteurs de preuves. Dans ce cas, faute d’avoir pu prouver l’origine criminelle de l’incendie en question, ce dernier ira grossir les chiffres des incendies pour causes « suspectes », « douteuses » ou « indéterminées »…

Une indispensable classification des profils et des mobiles incendiaires

Il n’existe pas de classifications officielles récentes des divers types d’incendiaires. En France, les classifications sont rares et anciennes, l’une datant de 1947 et l’autre de 1979.

Dans l’étude de 1947 (celle de Raymond Faralicq), cinq types d’incendiaires sont identifiés :

  • les incendiaires par vengeance comprenant « la jalousie, l’envie et la concurrence »,
  • les incendiaires par intérêt (fraude à l’assurance),
  • les incendiaires par « état morbide et sadisme malfaisant » (profil correspondant probablement à celui du pyromane),
  • les incendiaires « anarchistes révolutionnaires dont les actes constituent des sortes de représailles collectives contre la société »,
  • et les incendiaires « détraqués cérébraux ».

Dans la catégorie des « détraqués cérébraux », Raymond Faralicq évoque le cas d’un incendiaire reflétant l’époque. Ce dernier fut arrêté après la commission de « 41 incendies d’urinoirs, [de] kiosques à journaux, [d’]édicules de marchés, 20 incendies de voitures de paille et 11 incendies de magasins à fourrage… ». Dans cette affaire, l’auteur des faits sera arrêté et « interné dans un asile d’aliénés » après avoir été reconnu irresponsable de ses actes.

Dans l’étude de 1979, la classification (Pierre Grapin, Les Incendies, Collection « Que Sais-je ? », PUF) repose sur quatre catégories d’incendiaires :

  • les incendiaires par intérêt financier,
  • les incendiaires par vengeance (« mise à feu d’étables, de granges, d’écuries, de meules de paille ou de foin »),
  • les incendiaires par ludisme qui concernent essentiellement des mineurs qui « se grisent du pouvoir de faire jaillir des flammes et d’effrayer les adultes par une agression aussi spectaculaire que gratuite »,
  • les incendiaires pervers qui se « délectent sensuellement à la vue des flammes ».

Classification contemporaine des types d’incendiaires

Ces classifications anciennes nécessitaient une mise à jour que nous avons proposée en 2025. Les auteurs d’incendies volontaires y sont regroupés en quatre groupes : incendiaires conflictuels, économiques, idéologiques et pathologiques.

  • Incendiaires par motivations conflictuelles (conflits de voisinage, vengeances conjugales, vandalisme urbain). On y trouve également les incendiaires agissant par règlement de comptes, notamment dans le cadre du narcotrafic dont la mise à mort d’un individu brûlé constitue un avertissement aux rivaux et aux témoins gênants.

  • Incendiaires par motivations économiques. Ce groupe concerne les incendiaires « fraudeurs » au préjudice des compagnies d’assurance ou visant l’appât du gain.

  • Incendiaires par motivations idéologiques et politiques.

  • Incendiaires à connotation pathologique. Dans ce groupe, on distingue les profils pathologiques et les pyromanes.

Psychotiques et pyromanes

Si les psychotiques sont généralement reconnus irresponsables pénalement en raison de l’abolition de leurs facultés psychiques ou neuropsychiques (article 122-1 du Code pénal), pour les pyromanes – incendiaires à répétition – la responsabilité pénale est généralement engagée. La pyromanie relève du trouble du contrôle des impulsions, selon la Classification internationale des maladies (CIM) de l’OMS). Il s’agit de l’impossibilité de résister à l’impulsion d’allumer de manière compulsive des incendies. Ce trouble s’accompagne d’une fascination et d’un plaisir intense, pour ne pas dire jouissif, à contempler les incendies, comme l’ensemble des évènements en résultant.

Après le diagnostic des psychiatres experts judiciaires, il sera tenu compte de l’état des facultés psychiques ou neuropsychiques des individus mis en cause, considérées altérées au sens de l’article 122-1, al.2 du Code pénal. Ceux-ci sont donc tenus pour responsables de leurs actes, mais leur comportement semi-pathologique sera pris en compte lors du prononcé de la peine et de son exécution.

Au XIXᵉ siècle la pyromanie était désignée sous le terme de « monomanies incendiaires », par les aliénistes de l’époque, tels que Jean-Étienne Esquirol (1772-1840) et Valentin Magnan (1835-1916).

« Les auteurs classiques européens considéraient la pyromanie comme une obsession-impulsion consciente, une impulsion obsédante appartenant plus ou moins au registre de la névrose obsessionnelle. »
– selon le psychiatre Michel Bénézech.

Progressivement le terme de « pyromanie » s’est imposé au cours du XXᵉ siècle.

Qui sont les auteurs d’incendies de forêt ?

Si l’on s’intéresse uniquement aux individus qui mettent le feu dans les bois et les forêts françaises, on observe (mais il n’existe aucune statistique précise) que deux types de profils dominent en particulier : ceux des « incendiaires pyromanes » et ceux des « incendiaires négligents » (l’individu qui connaît les risques et qui ne respecte pas les règles de sécurité).

Sont-ils les seuls ? Ce n’est pas certain, dans la mesure ou l’on aurait tendance à oublier les mineurs incendiaires qui agissent par mimétisme, provocation et surenchère, à la faveur du retentissement médiatique qui en est fait, et les individus sous imprégnation alcoolique, qui agissent par désœuvrement, par vengeance ou pour nuire.

Quid des fameux pompiers pyromanes ? ll n’existe pas de statistiques fondées sur la catégorie professionnelle des auteurs d’incendies volontaires. Ce qui ne permet pas d’affirmer que les pompiers pyromanes sont nombreux ni plus nombreux que dans toutes autres professions. Parmi les quelques cas recensés, il s’agit essentiellement de « pyromanes » attirés par le feu, qui sont ensuite devenus pompiers et non l’inverse, celui de pompiers devenus pyromanes.


Thierry Toutin est l’auteur d’ Incendies volontaires et profilage criminel, éditions Eska, 2025.

The Conversation

Thierry Toutin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Incendies : comprendre le mystère des pyromanes – https://theconversation.com/incendies-comprendre-le-mystere-des-pyromanes-289244

Le Canada vieillit. Ce sera sa plus grande force en 2067

Source: The Conversation – in French – By Parminder Raina, Scientific Director, McMaster Institute for Research on Aging, McMaster University

Le Canada franchira cette année le seuil d’une société « hyperâgée », avec au moins une personne sur cinq âgée de plus de 65 ans.


D’ici 2067, année où le Canada fêtera ses 200 ans, les personnes âgées représenteront une part bien plus importante de la population, tandis que la croissance de la tranche d’âge traditionnellement considérée comme « en âge de travailler » sera modeste. Cette évolution est souvent présentée comme une crise imminente pour les soins de santé et les systèmes de retraite.


Cet article fait partie de notre série La Révolution grise. La Conversation vous propose d’analyser sous toutes ses facettes l’impact du vieillissement de l’imposante cohorte des boomers sur notre société. Manières de se loger, de travailler, de consommer la culture, de s’alimenter, de voyager, de se soigner, de vivre… découvrez avec nous les bouleversements en cours, et à venir.


Il ne s’agit pas d’une crise. C’est la preuve que les Canadiens vivent plus longtemps et en meilleure santé, un exploit dont les générations précédentes n’auraient pu que rêver.

La véritable question n’est pas de savoir si le Canada a les moyens de vieillir. La question est de savoir si nous saurons saisir cette occasion pour faire du Canada le pays qui vieillit le mieux au monde.

Le vieillissement est un triomphe, pas un fardeau

La première étape consiste à s’attaquer de front à l’âgisme. Des termes tels que « tsunami gris » évoquent une vague destructrice imparable. Or, le vieillissement n’est pas une catastrophe naturelle ; c’est le résultat prévisible du progrès social.

Les pays qui vieillissent le plus rapidement, notamment le Canada, le Japon, la Corée du Sud et l’Italie, affichent une espérance de vie élevée, un niveau d’éducation élevé et des systèmes de protection sociale solides. En d’autres termes, le vieillissement de la population est un indicateur de réussite nationale, et non d’échec.

Pourtant, le débat public continue de considérer les personnes âgées avant tout comme un coût :

lits d’hôpital, places en établissement de soins de longue durée, aides au revenu.

Cette vision ignore ce que font réellement chaque jour de nombreux Canadiens âgés de 70, 80 et 90 ans : ils font du bénévolat, s’occupent de leur conjoint, de leurs petits-enfants et de leurs voisins, ont un emploi et dirigent des associations locales. De vastes études nationales, telles que l’Étude longitudinale canadienne sur le vieillissement, montrent que de nombreuses personnes âgées restent actives, engagées et résilientes jusqu’à un âge avancé.

Si une personne de 65 ans est autonome, engagée et heureuse, pourquoi voudrait-elle se sentir comme si elle en avait 40 ? L’objectif des politiques ne devrait pas être d’« inverser » le vieillissement, mais de veiller à ce que les personnes de tous âges puissent bien vivre.

Pourquoi les communautés comptent plus que les hôpitaux

Le vieillissement ne se produit pas dans une clinique ou un laboratoire. Il se produit dans les quartiers et les communautés, façonnés par le travail, le logement, les transports, les soins prodigués, la qualité de l’air et les revenus.

Des décennies de recherche montrent que ces conditions sociales et environnementales affectent la biologie elle-même : elles déterminent les processus inflammatoires et les maladies chroniques, et même la vitesse à laquelle les cellules vieillissent par le biais de processus tels que le raccourcissement des télomères, où la gaine protectrice des chromosomes s’amenuise à mesure que les cellules se divisent. Deux personnes du même âge chronologique peuvent vieillir de manière très différente selon l’endroit où elles vivent et leur mode de vie.

Cela a des implications majeures pour l’avenir du Canada. Notre système de santé a été en grande partie conçu dans les années 1960, à une époque où l’âge médian était d’environ 26 ans et où l’accent était mis sur les épisodes aigus de courte durée.

Ce modèle est mal adapté à un pays où de nombreuses personnes vivent avec plusieurs maladies chroniques.

Si le Canada veut prospérer en 2067, nous devons rééquilibrer nos investissements. Les hôpitaux et les spécialistes resteront toujours indispensables. Mais nous avons besoin d’investissements tout aussi importants dans les services sociaux et les services de proximité qui permettent aux personnes de rester en meilleure santé plus longtemps et de vivre chez elles pour un coût bien inférieur à celui des soins en établissement.

Imaginez un Canada où :

  • Les personnes âgées peuvent rester au sein de leur communauté, soutenues de manière abordable et dans la dignité ;

  • Les villes comme les zones rurales offrent un air pur, des transports en commun accessibles et des centres communautaires dynamiques ;

  • Les logements sont conçus pour favoriser la cohabitation intergénérationnelle, et non la ségrégation par âge ;

  • Les employeurs accordent autant d’importance aux responsabilités liées à la prise en charge d’un proche qu’au congé parental ;

  • Chaque mesure politique majeure concernant les personnes âgées est fondée sur des données concrètes, et non sur des hypothèses dépassées sur la dépendance.

Rien de tout cela n’est utopique. Il s’agit de choix de conception concrets.

La confiance, une infrastructure essentielle

Il existe cependant un élément moins visible qui déterminera si le Canada peut devenir un chef de file mondial en matière de vieillissement : la confiance.

Nous avons besoin de confiance pour concevoir de nouveaux modèles de soins, de nouvelles formes de logement et de nouveaux systèmes de revenus qui tiennent compte de l’allongement de la durée de vie. Nous en avons besoin pour partager des données sanitaires et sociales de manière à protéger la vie privée tout en permettant une recherche à grande échelle, notamment sur de vastes cohortes telles que l’Étude longitudinale canadienne sur le vieillissement. Et nous en avons besoin pour rétablir la confiance dans des institutions dont de nombreux Canadiens estiment qu’elles ne les servent plus.

Lorsque la confiance est faible, même des réformes modestes peuvent susciter des réactions négatives. Mais lorsque la confiance est forte, des changements ambitieux deviennent possibles.

Dans le domaine du vieillissement, instaurer la confiance pourrait permettre :

  • des aides aux aidants qui reflètent les réalités des familles modernes, et non le modèle dépassé d’un aidant unique restant à la maison ;

  • Des programmes de santé publique adaptés aux communautés à faibles revenus et aux communautés racialisées, qui supportent souvent un fardeau disproportionné en matière de santé ;

  • Des partenariats nationaux réunissant gouvernements, chercheurs, industries et organismes communautaires pour mettre à l’essai de nouvelles solutions ;

  • Des collaborations internationales qui font du Canada un chef de file en matière de longévité en bonne santé et d’« économie de la longévité ».

La confiance n’est pas une préoccupation secondaire ou accessoire. C’est une infrastructure essentielle d’une société vieillissante.


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Un autre récit pour l’avenir du Canada

Le changement démographique est inévitable ; le déclin ne l’est pas. Nous pouvons considérer le vieillissement de notre population comme une menace budgétaire, ou comme une occasion de repenser, pour le mieux, nos communautés, nos systèmes et nos attentes. Les projections démographiques récentes montrent à quel point ce choix est urgent.

Si nous faisons le second choix, le Canada pourrait être reconnu non seulement pour son système de santé universel d’ici 2067, mais pour quelque chose d’encore plus ambitieux : une société où les personnes de tous âges vivent plus longtemps, avec du sens, des liens et de la joie.

Cet avenir ne se produira pas par hasard. Mais il est à notre portée.

La Conversation Canada

Parminder Raina reçoit des financements des Instituts de recherche en santé du Canada, de la Fondation canadienne pour l’innovation, de la Fondation de la famille Weston, de l’Agence de la santé publique du Canada et du programme Horizon 2020 de l’Union européenne.

– ref. Le Canada vieillit. Ce sera sa plus grande force en 2067 – https://theconversation.com/le-canada-vieillit-ce-sera-sa-plus-grande-force-en-2067-286427

L’histoire de la « double fente », l’expérience qui contient tout le mystère de la quantique

Source: The Conversation – in French – By Fabrizio Bucella, Full Professor, Université Libre de Bruxelles (ULB)

Depuis plus de deux siècles, les physiciens réalisent une expérience au principe simple, qui permet toujours de mettre en évidence les mystères de la mécanique quantique. ©Université de Vienne

Quelle est l’expérience qui permet aux novices d’appréhender les mystères de la mécanique quantique et qui continue de faire vibrer les physiciens ? Partons à la découverte de l’expérience de la « double fente » !


Le physicien américain Richard Feynman (1918-1988) disait de la « double fente » que c’était l’expérience qui contenait tout le mystère de la quantique. L’eau a coulé sous les ponts depuis ses cours des années 1960, mais, conceptuellement, les choses n’ont pas changé : on peut toujours expliquer les dernières expériences de la physique quantique en revenant à la double fente et à son formalisme.

Embarquons pour un tour du propriétaire, remontant aux anciens – bien avant Feynman – aux modernes… puisque la dernière instance en date de l’expérience de la double fente date de… 2026.

L’étude de la nature de la lumière, avant la physique quantique

La double fente démarre comme une expérience totalement classique.

portrait
Portrait de Thomas Young en 1822, par Henry Perronet Briggs d’après Thomas Lawrence.
Wikimédia.

En 1801, le physicien Thomas Young éclaire deux petits trous percés dans un carton. Ces deux trous deviennent à leur tour des sources lumineuses secondaires. Sur le mur de sa chambre, au-delà des trous, Young constate l’apparition de franges d’interférences. Donc, les deux trous, en tant que sources lumineuses, interfèrent l’un avec l’autre : en fonction de la position sur le mur, Young observe des interférences soit constructives (on a une bande claire), soit destructives (on a une bande sombre).

Si vous voulez essayer à la maison, on peut facilement obtenir des franges d’interférence par diffraction avec un laser de poche et un cheveu, le cheveu jouant le rôle des deux fentes, car il sépare le faisceau en deux de part et d’autre.

un schéma décrivant des franges d’interférences
La planche historique de l’expérience de Young.
Wikimédia, CC BY

Cette expérience réalisée un peu par hasard et avec les moyens du bord sera reprise dans ses Lectures en 1807. Elle deviendra la preuve expérimentale canonique que la lumière se comporte comme une onde. En effet, si la lumière se comportait comme des particules, on trouverait deux taches lumineuses sur le mur en regard des deux fentes.

Fin du premier acte.

La double fente de Feynman, ou la nature des électrons

Puis, au début du XXᵉ siècle, est apparue la « nouvelle physique », qu’on a depuis appelée « mécanique quantique ». C’est la théorie qui décrit la matière aux plus petites échelles. En 1924, le Français Louis de Broglie ose l’hypothèse décisive : toute particule de matière possède aussi un comportement d’onde.

Richard Feynman
Richard Feynman en 1984, aux États-Unis.
Tamiko Thiel, Wikipédia.

Pour illustrer ce comportement, Richard Feynman utilise la double fente dans son article fondateur sur les intégrales de chemin (1948), mais la version la plus célèbre arrivera dans ses cours à Caltech donnés de 1961 à 1963 aux premières et deuxièmes années. Pour Feynman, la double fente est l’expérience qui recèle tout le mystère de la physique quantique (ou « mécanique quantique », comme on disait à l’époque).

Feynman réalise cette expérience comme une expérience de pensée, sans vérification expérimentale, mais le formalisme de la quantique étant tellement puissant et tellement précis, nul doute que, si on devait faire cette expérience en vrai, on trouverait le résultat prévu.

Schéma de l’expérience de la double fente.
NekoJaNekoJa, traduit en français par Christophe Dioux., CC BY-SA

Pour ne pas porter à confusion avec les fentes de Young et la nature de la lumière, Feynman décrit une expérience avec des électrons. C’est le premier point qui perturbe souvent mes étudiants. Si ce point vous gêne, vous pouvez imaginer que les électrons sont des photons sans aucun souci, car cette expérience montre en fait que les électrons se comportent comme des photons, et les photons comme des électrons.

Imaginez un écran percé de deux ouvertures en forme de fentes. Derrière cet écran se trouve un second écran, qui sert simplement à enregistrer les impacts des particules. Imaginez aussi que vous disposez d’un canon capable d’envoyer des électrons. Que devrait-il se passer ? Si l’on tire des électrons vers l’écran, la plupart seront arrêtés par le premier écran, sauf ceux qui passent par les fentes. On s’attend donc à voir apparaître sur le second écran deux zones d’impact, alignées avec les deux fentes.

Mais ce n’est pas ce qui se produit. À la place, on observe sur le deuxième écran un motif appelé « franges d’interférence » : une alternance régulière de bandes claires et de bandes sombres.

Pourquoi ? Parce que les électrons ne se comportent pas comme des particules, mais comme des ondes. Et les ondes peuvent se combiner entre elles. Lorsque deux ondes s’additionnent, elles produisent une interférence constructive, qui donne une zone claire. Lorsqu’elles s’annulent partiellement, elles produisent une interférence destructive, qui donne une zone sombre. L’interférence constructive ou destructive dépend de la différence de chemin parcouru par les deux ondes depuis chaque fente jusqu’à un point de l’écran (exactement comme dans l’expérience de Young).

Jusqu’ici, cela peut encore sembler compréhensible. Mais imaginons maintenant que l’on envoie les électrons un par un avec notre canon à électrons, sans viser une fente en particulier. Dans ce cas, chaque électron est seul. Intuitivement, il devrait donc passer par une seule fente, et on ne devrait plus observer de franges d’interférence. Pourtant, ce n’est toujours pas ce qui se produit. Au fur et à mesure que les électrons arrivent un par un sur l’écran, le motif d’interférence finit malgré tout par apparaître.

Comment l’expliquer ? En mécanique quantique, on décrit l’électron par une fonction d’onde, c’est-à-dire une description probabiliste de son comportement. Cette fonction d’onde peut passer simultanément par les deux fentes, se superposer à elle-même et produire les interférences observées sur l’écran. Attention, on ne dit pas que l’électron passe par les deux fentes à la fois. L’électron n’est pas aux deux endroits à la fois, c’est sa fonction d’onde (c’est-à-dire sa description de probabilité quantique) qui se propage à travers les deux fentes et interfère avec elle-même.

apparition des franges d’interférences
La construction des franges d’interférence électron par électron, dans un film réalisé en 2013.
Roger Bach et collaborateurs, « New J. Phys. » 15 033018, 2013., CC BY

Mais allons encore plus loin. Imaginons que l’on place un détecteur après une des fentes afin de savoir par quelle fente l’électron passe réellement. Parfois, on entend un clic : cela signifie que l’électron est passé par cette fente. S’il n’y a pas de clic, on en déduit qu’il est passé par l’autre fente. Que se passe-t-il alors sur l’écran ? Les franges d’interférence disparaissent. Le simple fait de mesurer le passage de l’électron force le système quantique à interagir avec l’appareil de mesure. Cette interaction détruit la superposition des états et empêche la formation des interférences. Les physiciens ont appelé ce phénomène l’« effondrement de la fonction d’onde ». Le mécanisme à l’œuvre, l’interaction avec le détecteur qui brouille la superposition, porte le nom de « décohérence quantique ».

Bref, tant qu’on ne regarde pas, le monde quantique se permet des comportements bizarres. Dès qu’on l’observe, il rentre dans le rang.

Fin du deuxième acte.

Mais, pour l’anecdote, et la correction historique, notons que si, pour Feynman, l’expérience était vraiment une expérience de pensée, le physicien Claus Jönsson avait déjà réalisé à Tübingen (Allemagne) l’expérience avec une vraie double fente et de vrais électrons en 1961 ! Ses résultats avaient été publiés dans Zeitschrift für Physik. Feynman l’ignorait, car l’article n’a été traduit en anglais qu’en 1974 dans l’American Journal of Physics. C’était une époque – tout à fait révolue – où les publications de physique ne se faisaient pas forcément en anglais.

Une avancée spectaculaire

Le trio des Italiens : Merli, Missiroli et Pozzi.
Image tirée du documentaire « L’esperimento più bello » (2010), Consiglio Nazionale delle Ricerche, Cineteca di Bologna (Italie)

La double fente connaîtra une avancée spectaculaire en 1974 lorsque les Italiens Pier Giorgio Merli, Gian Franco Missiroli et Giulio Pozzi vont envoyer les électrons un par un à travers un biprisme, qui est une sorte de paire de fentes virtuelles créée par un champ électrique. C’était à Bologne et ils vont même en tirer un film, qui sera primé au festival du film scientifique et technique de Bruxelles en 1976. La différence avec l’expérience de Claus Jönsson en 1961 est capitale. Jönsson envoyait un flot d’électrons, les Italiens les envoient un par un et le motif d’interférence se construit impact après impact. C’est bluffant.

Ensuite, en 1989, les Japonais Akira Tonomura, Junji Endo, Tsuyoshi Matsuda, Takeshi Kawasaki et Hiroshi Ezawa, chez Hitachi, vont réaliser la même opération, toujours avec un biprisme.

Malheureusement, la prouesse italienne des électrons un par un passera par pertes et profits. Dans les manuels, on retient l’expérience japonaise alors que l’expérience italienne a eu lieu quinze ans avant… juste parce qu’un « concours » lancé en 2002 par le philosophe des sciences Robert P. Crease dans la revue Physics World a désigné l’expérience de la double fente avec les électrons un par un comme « la plus belle expérience de physique de tous les temps »… mais, pas de bol, la revue a attribué l’expérience aux Japonais au lieu des Italiens. Malgré un rectificatif publié plus tard, le mal était fait et bien fait, d’autant que Crease surfera sur la vague du concours avec un livre à succès.

Fin du troisième acte.

Au XXIᵉ siècle, l’épopée de la double fente continue

Pour avoir une vraie double fente et des électrons un par un, comme l’avait décrit Feynman, il faudra attendre 2013 avec Roger Bach, Damian Pope, Sy-Hwang Liou and Herman Batelaan, à l’Université du Nebraska à Lincoln. Ici, on a littéralement le dispositif décrit par Feynman soixante-cinq ans auparavant : un canon à électrons qui les envoie un par un, de vraies fentes découpées dans de la vraie matière et même un dispositif qui ferme une des deux fentes à la demande.

Mais l’histoire de la double fente ne s’arrête pas là…

Début 2026, le groupe de Markus Arndt à l’Université de Vienne (Autriche) vient de publier le résultat d’interférences avec des agrégats de sodium d’environ 8 nanomètres et 170 000 unités de masse atomique, soit l’équivalent de 170 000 atomes d’hydrogène. C’est totalement bluffant, car la taille des amas métalliques envoyés dans le dispositif est comparable aux plus petites échelles de la microélectronique actuelle !

La double fente continue de nous épater.


Cet exposé suit le déroulé de la conférence donnée aux lycéens du Lycée français de Rabat (Maroc), dont la vidéo est en ligne.

The Conversation

Fabrizio Bucella ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. L’histoire de la « double fente », l’expérience qui contient tout le mystère de la quantique – https://theconversation.com/lhistoire-de-la-double-fente-lexperience-qui-contient-tout-le-mystere-de-la-quantique-289548

L’utilisation de l’IA par Al-Qaida et l’État islamique : deux approches différentes

Source: The Conversation – in French – By Sara Harmouch, Research Fellow in Counterterrorism, George Washington University


L’ESSENTIEL

  • Les réseaux djihadistes s’emparent eux aussi de l’intelligence artificielle, notamment pour la propagande, la traduction et la production de contenus.

  • Al-Qaida et l’État islamique mettent en œuvre, dans ce domaine comme dans d’autres, des approches différentes : la première privilégie une stratégie de long terme, tandis que le second recherche davantage des effets rapides et visibles.

  • L’adoption de l’IA met en lumière ces deux cultures organisationnelles : au-delà de pratiques similaires, les deux mouvements n’envisagent pas le rôle de la technologie de la même manière.


L’intelligence artificielle ne créera peut-être pas une nouvelle forme de terrorisme, mais elle rend les tactiques existantes moins coûteuses, plus rapides et plus faciles à mettre en œuvre. C’est en tout cas l’argument central d’un rapport publié en juillet 2026 par le Center for Strategic and International Studies, un think tank basé aux États-Unis.

Ce texte, par ailleurs tout à fait convaincant, laisse une question sans réponse : les différents groupes terroristes envisagent-ils tous cette technologie de la même manière ?

En tant qu’experte en terrorisme qui étudie la manière dont les groupes militants raisonnent et s’adaptent, j’ai analysé de nombreux éléments de propagande, manuels et documents stratégiques des deux mouvements djihadistes les plus influents du XXIᵉ siècle – Al-Qaida et l’État islamique –afin d’observer comment ils interprètent et adoptent les nouvelles technologies. Mes travaux reposent notamment sur l’analyse des utilisations documentées de l’IA par leurs médias et leurs partisans.

Ces groupes utilisent l’un comme l’autre l’IA à des fins de propagande, de recrutement, de sécurité et de planification. Mais Al-Qaida et les réseaux liés à l’État islamique l’abordent chacun différemment, conformément à la manière dont ils mènent leurs combats.

Al-Qaida est plus méthodique et pense en termes de décennies. L’État islamique, lui, agit rapidement et recherche des résultats immédiats.

En d’autres termes, l’approche de chaque groupe reflète sa culture organisationnelle et révèle une vision différente du temps et de la guerre. L’État islamique a construit son projet autour d’un califat à conquérir au plus vite – une urgence qui récompense quiconque produit un effet visible aujourd’hui. Al-Qaida, à l’inverse, a bâti son projet autour d’une guerre d’usure générationnelle, misant sur l’idée que la volonté et l’endurance pourraient triompher d’un ennemi technologiquement supérieur.

Pour l’État islamique, une stratégie d’adaptation

L’État islamique a longtemps été le plus offensif des deux mouvements en matière d’innovation médiatique.

Au plus fort de son califat autoproclamé en Syrie et en Irak, l’État islamique a mis en place un appareil sophistiqué, misant sur la rapidité et un haut niveau de professionnalisation. Cette dynamique s’est prolongée à l’ère de l’IA, portée par des partisans et des recrues plus jeunes, immergés dans la culture numérique, qui n’hésitent pas à expérimenter de nouveaux outils.

Depuis 2023, les affiliés de l’État islamique recourent de plus en plus à l’IA générative pour produire leur propagande. Après l’attentat perpétré en mars 2024 dans une salle de concert près de Moscou, qui a fait plus de 130 morts, des partisans du groupe ont diffusé une vidéo célébrant l’attaque. Celle-ci mettait en scène un faux présentateur arabophone, généré artificiellement, qui présentait l’attentat comme un épisode de la guerre plus large menée par l’organisation contre ses ennemis.

Des réseaux liés à l’État islamique ont également utilisé l’intelligence artificielle pour générer des images, accélérer les traductions et produire de la propagande multilingue.

En juin 2025, la branche afghane du groupe État islamique, l’État islamique du Khorasan (ISIS-K), a diffusé un numéro de son magazine en anglais, Voice of Khorasan, publié par la Fondation al-Azaim, qui présentait la maîtrise de l’IA comme un devoir religieux pour chaque musulman. Cela a conduit à assimiler juridiquement cette compétence au djihad défensif, que les idéologues djihadistes présentent souvent comme un devoir de combattre lorsque les musulmans, leur foi ou leur territoire sont attaqués. Selon cet article, l’IA est une force qui façonne déjà la guerre, le monde des affaires et l’identité. Le document met également en garde contre les deepfakes, la surveillance et la collecte de données, tout en proposant des conseils pratiques pour se protéger.

La Fondation a par la suite retiré la qualification religieuse, semble-t-il après avoir été raillée par d’autres groupes djihadistes, mais a maintenu les recommandations pratiques. Cet épisode, inscrit dans le cadre plus large des expérimentations menées par l’État islamique, reflète un schéma récurrent : une adoption rapide, suivie d’une correction doctrinale. Il révèle également une logique de mobilisation particulière. Les adeptes sont encouragés à considérer leur méconnaissance de cette technologie comme une vulnérabilité face à des adversaires qui l’utilisent déjà.

Dans les documents examinés, la question centrale n’est pas de savoir si l’IA modifie la nature de la guerre, mais comment l’utiliser, se protéger contre elle et éviter de se retrouver à la traîne.

Al-Qaida se lance aussi dans l’expérimentation

Les branches et les partisans d’Al-Qaida s’essaient également à cette technologie.

Des médias pro-Al-Qaida ont diffusé des images probablement générées par l’IA dès 2023, et ses réseaux ont fait la promotion d’ateliers et de guides sur les chatbots. En 2024, l’Armée électronique Al-Malahem a publié un guide intitulé « Des façons incroyables d’utiliser l’IA », offrant à ses partisans de nombreux conseils.

En juillet 2025, les Nations unies ont indiqué qu’Al-Shabaab, la branche somalienne d’Al-Qaida, utilisait des outils d’intelligence artificielle pour traduire ses messages en plusieurs langues.

En mai 2026, l’Agence nationale d’enquête indienne a engagé des poursuites concernant un attentat à la voiture piégée perpétré en novembre 2025 à Delhi, qui avait fait 11 morts. Les enquêteurs ont affirmé que la cellule responsable était liée à Al-Qaida dans le sous-continent indien et employait un ingénieur qui utilisait YouTube et ChatGPT pour effectuer des recherches sur les explosifs.

Par ailleurs, certains analystes ont émis l’hypothèse que les récentes adaptations en matière de drones menées par la branche ouest-africaine d’Al-Qaida pourraient impliquer des outils d’IA en open source. Les preuves restent toutefois fragiles.

Des militants liés à Al-Qaida ont mis en garde contre le risque que des « deepfakes » ne s’infiltrent dans leurs discussions en ligne ou ne les manipulent. Les comptes de réseaux sociaux liés à Al-Qaida ont également débattu de l’utilisation de l’IA pour la recherche religieuse. Certains messages affirmaient que s’appuyer sur cette technologie témoignait d’une connaissance religieuse insuffisante.

La nature de la guerre en mutation

Les deux mouvements enseignent donc à leurs partisans comment utiliser ces outils et s’en prémunir. Mais certains acteurs de l’écosystème médiatique pro-Al-Qaida posent une question différente : la technologie modifie-t-elle la nature même de la guerre ?

L’exemple le plus frappant est celui de la Fondation Anaziat, pro-Al-Qaida. Au fil de six numéros consécutifs de sa série Fiqh al-Harb (Jurisprudence de la guerre), parue en 2025, la fondation a publié des traductions en arabe d’ouvrages stratégiques occidentaux consacrés à l’IA, à la cyberguerre et aux évolutions technologiques.

Un texte examine ainsi l’IA et l’avenir de la guerre. Un autre se demande si les stratèges devraient prendre au sérieux la philosophie de l’IA. Deux autres débattent de la question de savoir si l’IA pourrait changer la nature même de la guerre. La série critique ensuite la cyberguerre et l’hypothèse selon laquelle la supériorité technologique pourrait venir à bout des réalités persistantes du conflit.

Ces textes donnent lieu à un débat révélateur qui revient sans cesse sur l’action humaine, la conscience, la finalité politique, la persévérance et la volonté. Cette série ne rend pas de verdict contre l’IA. Son intérêt réside plutôt dans les questions qu’elle choisit de poser et les hypothèses qu’elle ne cesse de remettre en question.

Des cultures organisationnelles différentes

Ces approches reflètent différents instincts organisationnels. Al-Qaida s’est historiquement montrée plus patiente et mesurée, envisageant sa lutte comme une guerre de longue haleine et contrôlant minutieusement ses messages. Sa stratégie repose sur un pari : la volonté politique et l’endurance peuvent l’emporter sur la supériorité technologique. Le mouvement a survécu à l’essor des drones, de la surveillance de masse et des frappes de précision en se dispersant, en encaissant les pertes subies, en s’adaptant et en patientant.

Les choix éditoriaux d’Anaziat se distinguent car ils font écho à ces hypothèses. Sa série d’articles s’appuie sur des chercheurs occidentaux qui se demandent si les machines et l’IA peuvent remplacer le jugement humain et surmonter l’incertitude de la guerre, et si des armes supérieures peuvent se substituer à l’endurance, à la volonté politique et à la volonté humaine. Ces réflexions mettent à l’épreuve la stratégie de « guerre longue » d’Al-Qaida, qui en revient sans cesse à la même conclusion : la technologie peut changer la manière dont les guerres sont menées sans pour autant déterminer qui, en fin de compte, tiendra le plus longtemps ou l’emportera.

Al-Qaida estime que l’endurance, la volonté politique et l’action humaine jouent en sa faveur. Selon elle, la supériorité militaire ou technologique ne garantit pas la victoire.

Les deux mouvements djihadistes utilisent l’IA pour bon nombre d’objectifs et de pratiques identiques. Il existe néanmoins une différence dans leur conception de cette technologie et dans les questions qu’ils se posent au-delà de son utilisation immédiate.

Le discours lié à l’État islamique considère l’IA principalement comme un outil à maîtriser dès maintenant. C’est également le cas d’une partie de l’écosystème pro-Al-Qaida, mais celui-ci l’inscrit également dans un débat plus large sur la guerre, la persévérance et la victoire stratégique. Ces cultures organisationnelles pourraient déterminer non seulement quels outils d’IA chaque mouvement adoptera à l’avenir, mais aussi à quelles fins – et de quelle manière – il les utilisera.

The Conversation

Sara Harmouch ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. L’utilisation de l’IA par Al-Qaida et l’État islamique : deux approches différentes – https://theconversation.com/lutilisation-de-lia-par-al-qaida-et-letat-islamique-deux-approches-differentes-289822

Une bouse de vache vaut-elle un crottin de cheval ? Les bousiers n’ont pas tous les mêmes préférences gustatives

Source: The Conversation – France (in French) – By Cloé Joly, Postdoctoral fellow, Centre national de la recherche scientifique (CNRS); Université de Montpellier; Université de Rouen Normandie

Bousier de l’espèce _O. Vacca_ avec des acariens sur le dos. Martin A. Prinz (martin_der_prinz)/iNaturalist, CC BY-NC

L’ESSENTIEL

  • Les bousiers sont une grande famille d’insectes coléoptères qui se nourrit et pond dans les excréments d’animaux, parmi lesquels les grands mammifères d’élevage (vaches, chevaux…).

  • On pensait jusqu’alors que, dans le sud de la France, les bousiers de l’espèce Onthophagus vacca privilégiaient les déjections de vaches. Une nouvelle étude contredit ces résultats : les coléoptères y ont préféré les crottins d’équidés. Plusieurs hypothèses sont à l’étude pour expliquer ces différences.

  • Comprendre l’écologie des bousiers est important, car ceux-ci rendent des services écosystémiques précieux dans les pâturages, où ils jouent à la fois un rôle de nettoyeurs et de disséminateurs de graines.


L’élevage a pour objectif de produire des ressources utilisables par les humains : lait (et, par extension, produits laitiers), laine, viande… Nous ne sommes toutefois pas les seuls à profiter indirectement de l’occupation des pâturages par les animaux d’élevage. Les bousiers, ces insectes coléoptères coprophages, prospèrent dans leurs excréments.

Mais est-ce que, pour le bousier, une bouse de vache vaut un crottin de cheval ? Sont-ils de fins gourmets, avec des préférences gustatives caractéristiques en fonction des espèces ? Cette question était au cœur de notre récente étude.

Mais y répondre est plus compliqué qu’il n’y paraît : les goûts des bousiers pourraient ne pas dépendre uniquement de leur espèce au sens strict, mais également des types de déjections auxquelles ils auraient été exposés pendant leur développement, notamment au stade larvaire.

Les bousiers, ces fins gourmets

Le terme « bousiers » correspond à plusieurs centaines d’espèces différentes, appartenant toutes à la superfamille des scarabées (Scarabaeidae). Leur point commun est de toutes se nourrir, à un moment de leur vie au moins, de déjections.

On en compte plus de 150 espèces rien que dans le pourtour méditerranéen, 900 espèces en Europe et plus de 6 000 dans le monde.

Généralement, on peut distinguer trois grandes classes de bousiers, selon leur manière d’utiliser la déjection :

  • les endocoprides, dont les larves sont disposées soit directement dans la déjection, soit à l’interface avec le sol ;

  • les paracoprides, qui forment des pilules de déjections, enterrées en dessous de celles-ci et dans lesquelles la femelle dépose un œuf ;

  • et les télécoprides, qui forment des boulettes de déjections en les roulant sur le sol, dans lesquelles la femelle dépose un œuf qui sera enterré un peu plus loin.

Les trois groupes fonctionnels des bousiers.
Fourni par l’auteur

Choisir la bonne déjection représente donc un enjeu de taille pour les parents bousiers, puisqu’il en va de la survie de leur descendance. C’est par l’odorat qu’ils vont se diriger dans leur environnement, jusqu’à trouver une ressource qui leur convienne.




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Toutes les déjections ne se valent pas

Mais, pour les bousiers, toutes les déjections ne se valent pas. Et pour cause, elles n’émettent pas les mêmes composés odorants, ne présentent pas les mêmes compositions nutritionnelles ni les mêmes caractéristiques physiques (taille des particules, taux d’humidité, taille des déjections, etc.). Ces différences dépendent, entre autres, du régime alimentaire de l’animal producteur et de son métabolisme.

Certaines espèces de bousiers peuvent alors montrer des préférences alimentaires. Par exemple, une étude menée par Laurent Dormont et son équipe, publiée en 2004, a montré que les déjections de bovins sont plus attractives dans le contexte méditerranéen, aussi bien sur le terrain qu’en laboratoire.

Avec mon équipe, nous sommes allés dans le sud de la France, où la communauté de bousiers est la plus riche, et nous avons testé leurs préférences alimentaires. Pour cela, nous avons travaillé au sein de la Réserve africaine de Sigean, entre Narbonne (Aude) et Perpignan (Pyrénées-Orientales), un zoo qui a la particularité de présenter des enclos où cohabitent plusieurs espèces de grands herbivores.

Nous avons disposé des pièges à bousiers, afin de les appâter par des déjections soit de zèbres, soit de bovins, soit d’antilopes, soit d’autruches. Puis nous avons attendu 24 heures pour compter le nombre d’espèces de bousiers représentées dans les pièges et le nombre d’individus capturés.

Les bousiers de l’espèce Onthophagus vacca sont supposés préférer les bouses de vache, mais ont plébiscité le crottin de zèbre.
Antoine Joris (directeur zoologique de la Réserve africaine de Sigean), Fourni par l’auteur

Nos résultats ont montré que les bousiers de la Réserve africaine de Sigean sont moins attirés par les déjections d’autruches et préfèrent les déjections de zèbres aux déjections d’antilopes ou de bovins.

Une espèce en particulier, appelée Onthophagus vacca (du latin vacca, pour vache) justement parce qu’elle est connue pour apprécier particulièrement les bouses bovines, a démontré une forte préférence pour les déjections de zèbres dans nos conditions expérimentales.

Nos résultats sont donc en contradiction avec les études précédentes. Pourquoi ?

« Goûter de tout pour aimer de tout »

Chez les insectes, l’hypothèse de « l’héritage chimique » suppose que lorsque des larves sont exposées à une certaine ressource alimentaire durant leur développement, les adultes qu’elles deviendront préféreront déposer leurs propres œufs dans le même type de ressource. L’idée, c’est que comme l’adulte a réussi à se développer sur une ressource en particulier, c’est la garantie qu’elle sera également utilisable pour ses descendants.

Cycle vie du bousier O. vacca.
Fourni par l’auteur

Dans notre cas, la Réserve africaine de Sigean est implantée depuis cinquante ans, soit 50 générations de bousiers environ. Une des hypothèses expliquant pourquoi on a observé une préférence alimentaire d’O. vacca pour les déjections équines est que le succès reproducteur de l’espèce serait meilleur dans les déjections de zèbres par rapport aux déjections d’autres herbivores, dans le contexte particulier de ce zoo. Au cours du temps, ce comportement alimentaire aura donc été sélectionné. À l’inverse, l’étude de Laurent Dormont a utilisé des bousiers provenant d’enclos de bovins, dont les préférences alimentaires auraient pu être déjà sélectionnées.

Selon cette hypothèse, les préférences alimentaires des bousiers dépendraient avant tout de l’accessibilité des différentes ressources.

Deux espèces de bousiers très proches, mais aux préférences différentes

Mais il pourrait y avoir une autre explication à ces résultats contradictoires.

En Europe, il existe une espèce de bousiers qui ressemble beaucoup à O. vacca et qui se nomme Onthophagus medius. Elles sont tellement similaires visuellement que ce n’est qu’en étudiant leur ADN que la communauté scientifique s’est rendu compte qu’il s’agissait de deux espèces distinctes.

Grâce à ces études menées dans les années 2010, on sait qu’O. vacca se trouve plutôt dans les régions chaudes par comparaison à O. medius, et plutôt en faible altitude.

Or, ces deux espèces, si similaires visuellement, pourraient ne pas partager les mêmes goûts, expliquant que nos résultats diffèrent de ceux décrits précédemment, quelques années avant la distinction officielle des deux espèces. En effet, ce qu’on a pris pour O. vacca quelques années plus tôt dans les bouses de vaches pourrait bien avoir été le fait d’O. medius.

Préférences alimentaires et services écosystémiques

Prenons de la hauteur : pourquoi s’intéresser aux préférences alimentaires des bousiers ? Le sujet peut prêter à sourire, et pourtant. En se nourrissant de déjections et en enterrant une grande partie de celles-ci, les bousiers réalisent un travail monumental dans nos pâturages, où ils rendent des services écosystémiques considérables.

En effet, ils permettent de nettoyer les pâturages, laissant des herbages propres pour les herbivores qui souhaitent brouter. Avec les déjections, les bousiers enfouissent aussi tout un tas de graines, précédemment avalées par les herbivores, et participent ainsi à la dispersion des plantes.

Ils accélèrent aussi la décomposition de la matière organique, permettant l’enrichissement de la terre, et par la suite de la végétation, dont la pousse est aussi accélérée par cet engrais naturel. Enfin, en présence de bousiers, les parasites des grands herbivores, dont les œufs se trouvent dans les déjections de l’hôte, voient leur taux de survie diminuer, ce qui réduit les risques d’infestation.

En bref, les bousiers rendent une multitude de services à nos pâturages. Pour cette raison, il est crucial de mieux comprendre leur écologie, afin d’adapter si nécessaire nos habitudes d’élevage pour mieux les protéger.


L’autrice remercie chaleureusement Pierre Jay-Robert, Freddie-Jeanne Richard et Alix Ortega, les co-auteurs de l’article scientifique qui a donné lieu à ce partage de connaissance avec le grand public.

The Conversation

Cloé Joly ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Une bouse de vache vaut-elle un crottin de cheval ? Les bousiers n’ont pas tous les mêmes préférences gustatives – https://theconversation.com/une-bouse-de-vache-vaut-elle-un-crottin-de-cheval-les-bousiers-nont-pas-tous-les-memes-preferences-gustatives-289166

Suplemento cultural: el museo y la moralidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

Imagen de un vestido de John Galliano para Christian Dior expuesto en París, en La Galerie Dior. Lila Louisa/Shutterstock

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Les confesaré que el último escándalo en el mundo de la moda me pilló en la playa y no me enteré del mismo hasta unos días después. Resulta que el Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York anunció a principios de agosto cuál será la temática de la exposición temporal que se inaugurará en la primavera de 2027 y que corresponderá, previsiblemente, al enfoque de la próxima Met Gala.

El objeto de atención no es otro que el británico John Galliano. Galliano, diseñador estrella de la casa Dior durante quince años, cayó en desgracia después de aparecer en unos vídeos insultando, borracho, a una pareja en una terraza de París y, posteriormente, alabando la figura de Hitler. El racismo y antisemitismo de su actitud llevaron a que la marca francesa prescindiese de sus servicios y tras pedir perdón se mantuvo en un discreto segundo plano, incluso tras volver a diseñar para Maison Margiela. Galliano ha sido noticia recientemente también por firmar un contrato con Zara para trabajar sobre prendas de su archivo.

Que una persona con un pasado conflictivo haya sido elegida como figura central de la exposición del Metropolitan ha despertado no solo recelos sino también protestas activas. Sandra Bravo Durán explica en su artículo la grandeza de Galliano –“Si Galliano hubiera sido un diseñador menor, probablemente este debate no tendría la misma intensidad”– y también analiza certeramente la necesidad de abordar el reconocimiento de determinadas figuras teniendo en cuenta su creatividad y también su personalidad, en una reflexión que va mucho más allá de la moda.

Después de todo, como declara en la introducción de la pieza, “una exposición no es exactamente un premio y un museo no es un salón de la fama para figuras moralmente ejemplares”.

Las mujeres siguen muriendo

El caso de la guardia civil Laura Cruz, asesinada por su expareja en el cuartel de la Guardia Civil de Llanes después de más de una década de maltrato y acoso, ha demostrado lo difícil que todavía resulta para la justicia determinar y condenar actos de violencia machista reiterada. Cruz es una de las 36 mujeres asesinadas en España en 2026. En México, en 2025, se contabilizaron oficialmente 721 feminicidios, aunque las asociaciones cuadruplican o quintuplican esa cifra.

Es llamativo echar la vista atrás, a 1905, y ver cómo Benito Pérez Galdós ya se fijó en esta lacra y la desarrolló en su obra Bárbara. En ella consiguió “representar con singular profundidad los mecanismos psicológicos, emocionales y sociales del maltrato ejercido contra una mujer”. Es necesario que enfoques como los de Galdós sigan creciendo hasta permear toda la sociedad. La educación, el conocimiento y la empatía son la única forma de hacer entender que ningún hombre tiene derechos sobre la vida de ninguna mujer.

El K-pop vuelve a alzar la voz

Se acordarán de que Bad Bunny ganó a principios de año el premio a mejor álbum en los premios Grammy. Tal vez no se acuerden –pero ya lo mencionamos aquí– de que la Mejor Canción para Medios Audiovisuales recayó en “Golden”, el omnipresente tema de la película Las guerreras K-pop, haciendo que por primera vez una canción de ese género surcoreano se llevase uno de esos galardones.

Pues hace un par de meses los Grammy decidieron crear nuevas categorías, dos de ellas relacionadas con las músicas latina y asiática. Lo que algunos han visto como una forma de incluir géneros populares de otros continentes –no nos olvidemos de que los Grammy son esencialmente anglosajones–, otros han considerado que es una forma de relegar aquello que ahora domina el mercado global a categorías menores. Así al menos se lo ha tomado el grupo coreano BTS, que ha decidido no presentarse con su último álbum a los premios este año.

Aprovechamos esto para recuperar un artículo sobre el nacimiento del K-pop, su esencia disruptiva y cómo esta no es la primera vez –ni probablemente será la última– en la que BTS alce la voz para protestar contra algo que considera injusto.

El mix estival

Sigue el verano en el hemisferio norte del planeta así que traemos un popurrí de temas ideales para estas fechas.

Tenemos por un lado el texto –uno de los clásicos de The Conversation– en el que Ricardo Navarrete Franco compara zambullirse en el Ulises de Joyce con nadar en una playa de, pongamos, las Rías Baixas gallegas: “Se puede llevar una vida normal sin leer el Ulises. Y sin nadar. Sin embargo, hay algo que nos empuja mar adentro…”.

Si, a pesar de todo, seguimos sin atrevernos a entrar en el agua helada, siempre podemos atemperarnos en el chiringuito, con un refresco. El origen de estas palabras, y algunas otras que escuchamos con frecuencia en estos meses, es tan curioso como ingenioso.

Hace ya años, cuando Luis Fonsi y Daddy Yankee recomendaban aquello de ligar des-pa-ci-to, el filósofo Txetxu Ausín abogó por aplicar el estribillo no solo a los romances sino a la vida. Su elogio de la lentitud es perfecto para estos días en los que no solo vivimos con más calma sino que aspiramos a extender este ritmo al resto del año.

Un lugar en el que definitivamente los expertos recomiendan tranquilidad es el museo. Aunque muchos aprovechamos la visita a otras ciudades para empaparnos de su cultura y sus riquezas, a veces, como dice el refrán, “quien mucho abarca poco aprieta”.

Y de la lentitud pasamos a velocidad. La mítica Ruta 66 cumple 100 años y en medio de las celebraciones hay quien se plantea si hay razón para tanto aniversario. Después de todo, durante varias décadas una gran parte de la población estadounidense no pudo disfrutar ni de los restaurantes ni de los moteles de esa famosa carretera. ¿La razón? Su tono de piel.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: el museo y la moralidad – https://theconversation.com/suplemento-cultural-el-museo-y-la-moralidad-288829