La expansión de un depredador silencioso podría poner fin a los mejillones cantábricos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emma Shorter Rodríguez, Doctoranda en Biogeociencias, Universidad de Oviedo

Nada hay más apetitoso para un gusano plano de la especie _Postenterogonia orbicularis _, originaria de Oceanía, que un rico mejillón. Los percebes, sin embargo, no son plato de su gusto. Así lo ha evidenciado un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Oviedo que desarrolló un estudio experimental para analizar qué prefiere y cuánto come esta nueva especie invasora.

Su aparición en las costas de Galicia, Asturias y País Vasco está generando cierta inquietud sobre cómo podía afectar a la biodiversidad de sus mares.
La presencia de esta especie de gusanos planos
en el mar Cantábrico se anunció por primera vez en la revista científica Regional Studies in Marine Science en 2022. Se trata de la primera detección de esta especie en Europa y fuera de su hábitat natural, es decir, Nueva Zelanda y Australia. La globalización y el transporte marítimo internacional favorecen la introducción de organismos exóticos en ecosistemas alejados de su hábitat natural. Aunque aún no se conoce con certeza cómo llegó hasta la costa norte de España, la prioridad actual se centra en determinar los posibles impactos ecológicos y económicos que esta invasión podría generar en el mar Cantábrico.




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Los mejillones, el menú favorito de los gusanos planos invasores

En su área de origen, la planaria está catalogada como una especie perjudicial para la acuicultura de moluscos, especialmente mejillones, ostras y almejas, dado que se alimenta de estos animales. Por ello, se podría considerar que su presencia en el norte de España podría tener consecuencias similares sobre las bateas locales, las plataforma de madera que se colocan en el mar para la cría o cultivo de mejillones y otros moluscos.

El cultivo de mejillón en el Mar Cantábrico, aunque no sea tan extenso como en otras zonas de España, sigue teniendo un peso notable tanto en la economía local como en la tradición gastronómica, lo cual inspira a cuidarlo.

Con el fin de evaluar esta hipótesis, nuestro equipo de investigación desarrolló un estudio experimental para analizar qué prefiere y cuánto come esta nueva especie invasora. Para ello, se recolectaron ejemplares de gusano plano en distintos tipos de hábitats: zonas intermareales naturales, áreas portuarias y también en bateas utilizadas para el cultivo de moluscos. Esta diversidad de lugares permitió obtener individuos expuestos a distintas condiciones ambientales.

Una vez reunidos, los gusanos fueron cuidadosamente trasladados al laboratorio. Allí, cada ejemplar se colocó en un tanque individual con agua de mar para asegurar su bienestar y evitar interacciones que pudieran alterar los resultados. En total se prepararon 60 tanques, organizados en grupos de diez para facilitar su control y mantenimiento durante todo el experimento.

El experimento consistió en ofrecer a los gusanos tres posibles presas: mejillón (Mytilus galloprovincialis), ostra (Magallana gigas) y percebe (Pollicipes pollicipes). Transcurridas 24 horas, los resultados mostraron que los gusanos planos rechazaron sistemáticamente los percebes, consumieron moderadamente las ostras y mostraron una marcada preferencia por los mejillones.




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Consecuencias para la biodiversidad y acuicultura del Cantábrico

Dado el comportamiento observado, se repitió el experimento utilizando exclusivamente mejillones. Los datos obtenidos revelaron que cada ejemplar de P. orbicularis consume en promedio 0,35 gramos de mejillón al día. Para dimensionar este valor, se puede tomar como referencia una de las bateas muestreadas, donde un solo cabo contenía aproximadamente 13 kilogramos de mejillones y albergaba 170 individuos de gusano plano. A este ritmo de consumo, dicha población sería capaz de consumir la totalidad de los mejillones del cabo en unos 131 días, es decir, en poco más de cuatro meses.

Mientras se analizaba el comportamiento depredador de esta especie de gusanos planos, también se llevó a cabo un estudio sobre su reproducción y su desarrollo larvario, ya que apenas existía información al respecto. Se observó que, además de su capacidad de regeneración, estos gusanos presentan un desarrollo larvario que se prolonga unos 13 días y culmina en una larva trocófora, un estadio que permanece flotando en la columna de agua y que puede sobrevivir de esta manera hasta tres meses.

Tras ese periodo, la larva experimenta una metamorfosis que da lugar al gusano plano adulto.) Además, el hallazgo de individuos de distintos tamaños y la presencia constante de ejemplares a lo largo del año sugieren que esta especie está bien establecida en la costa cantábrica.

Nuestra investigación muestra el potencial impacto que la expansión de P. orbicularis podría tener sobre la industria acuícola del mar Cantábrico, especialmente en el cultivo de mejillones. El estudio de especies exóticas e invasoras como esta no solo aporta información esencial sobre su biología y comportamiento, sino que resulta fundamental para diseñar estrategias de manejo y control que protejan un sector económico clave para el norte de España.

Una respuesta conjunta entre instituciones de investigación, organismos públicos y entidades privadas será clave para gestionar eficazmente la presencia de esta especie y prevenir consecuencias negativas sobre el medio marino y la acuicultura del Cantábrico.

The Conversation

José Manuel Rico Ordás recibe fondos de el programa Biodiversidad, denominado “Exploración, análisis y prospectiva de la biodiversidad: Posibles respuestas a la estrategia 2030 de desarrollo sostenible en un escenario de cambio global”, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y del Gobierno del Principado de Asturias

Emma Shorter Rodríguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La expansión de un depredador silencioso podría poner fin a los mejillones cantábricos – https://theconversation.com/la-expansion-de-un-depredador-silencioso-podria-poner-fin-a-los-mejillones-cantabricos-270409

Razones científicas para retrasar dos horas la entrada al instituto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Gabaldón Estevan, Profesor Titular de Universidad, Sociología, Universitat de València

PeopleImages.com/Shutterstock

El periodo vital en el que están los estudiantes de secundaria, entre los 12 y los 16 años (hasta los 18 si incluimos el Bachillerato) supone cambios biológicos de primer orden en su desarrollo. Algunos de ellos son muy evidentes, como el rápido crecimiento que se produce (los famosos “estirones”), y otros más sutiles, como el retraso de la fase de sueño. Sobre este último es sobre el que necesitamos reflexionar a la hora de definir la hora de arranque de la jornada escolar.

Cambios en la hora de irse a la cama

Desde el inicio de la pubertad (a finales de la primaria) hasta lo que se ha denominado el final de la adolescencia (19,5 años en mujeres y 21 en hombres) se produce un retraso paulatino en el horario natural en el que las personas estamos predeterminadas para iniciar el sueño .

Esto significa que de manera natural, conforme avanzamos hacia el final de la adolescencia, nuestro organismo está predeterminado para ir paulatinamente retrasando tanto el momento en el que conciliamos el sueño como la hora a la que nos despertaremos de manera natural.

Independientemente de que seamos por herencia genética más matutinos (alondras) o más vespertinos (búho), la etapa de la adolescencia será la más vespertina de nuestra vida, ya que a partir del final de este periodo hay un lento pero progresivo adelantamiento de nuestra fase de sueño, de manera que pasados los 40 años de edad prácticamente desaparece tal efecto de retraso.




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Cambios en la calidad del sueño

Por otro lado, en esta época de la vida se produce un incremento de las conexiones de la parte “afectiva o emocional” del cerebro, con un menor aumento de esas conexiones en la parte “ejecutiva” o de razonamiento del órgano, proceso que también contribuye a cambios fisiológicos en la calidad del sueño del adolescente.

Estos cambios relacionados con el retraso de la fase de sueño pueden provocar cefalea, somnolencia, fatiga, deterioro cognitivo y desregulaciones metabólicas e inmunológicas, así como predisposición a manifestar trastornos mentales como depresión, ansiedad y bipolaridad.

¿Qué pasa si el instituto empieza a las 8 de la mañana?

Cuando el horario de arranque de la jornada escolar se sitúa demasiado temprano con relación a la hora natural de despertarse del alumnado, se produce lo que se conoce como jetlag social”. Es un desfase entre la hora que marca el reloj interno del estudiante y lo que pauta el reloj social, con una diferencia de alrededor de dos horas del tiempo total de sueño entre días académicos y fines de semana, alterando el reloj biológico del estudiante.

El gráfico muestra cómo la desincronización se incrementa conforme el alumnado va avanzando en la adolescencia.
Distribución del jetlag social por edad del alumnado participante en el proyecto Kairós: la desincronización medida con el Munich Chronotype Questionnaire (https://doi.org/10.3389/fpubh.2024.1336028) se incrementa conforme el alumnado va avanzando en la adolescencia. Dos tendencias contrapuestas estarían detrás de este fenómeno: el retraso de la fase de sueño y el adelanto en la hora de entrada al instituto.
Gráfico sacado del Proyecto Kairós (PID2021-126846NA-I00/AEI/10.13039/501100011033 y CIACO/2023/120), coordinado por el autor., CC BY

Por eso, pedirle a un adolescente que se despierte a las 7 a. m. es como pedirles a sus padres que se despierten a las 4 o 5 a. m. Esto afecta mucho a la salud física y mental, sobre todo porque no se duermen suficientes horas, pero también por el desajuste en los horarios interno y externo.

Veámoslo:

  • Al no poder dormirnos antes de que llegue nuestra ventana de sueño (momento en el que podemos conciliar el sueño de manera natural) y al tener que levantarnos a una hora anterior a nuestro despertar natural, el organismo no puede descansar lo suficiente, generando una “reparación deficitaria”: durante el sueño el sistema glinfático impide la acumulación de toxinas en el sistema nervioso; si no descansamos lo suficiente, la limpieza no es completa.

  • Si no descansamos lo suficiente la noche de antes de clase, nuestro estado de alerta durante la vigilia se ve perjudicado, lo que afecta a nuestra capacidad de concentrarnos y de aprender (prestar atención y atender en clase, relacionar y asimilar conceptos) . Si dormimos solo 6 horas y perdemos el último 25 % del sueño, podríamos estar perdiendo entre el 60 y el 90 % de todo el sueño REM, el encargado de reforzar las conexiones neuronales.

  • Si no descansamos suficiente la noche tras un día de clase, la capacidad de nuestro cerebro para procesar la información adquirida y nuestra memoria se verán comprometidas. De hecho, estudios sobre el sueño y la memoria indican que quienes tienen la oportunidad de dormir en el intervalo de 8 horas entre el aprendizaje y el recuerdo mejoran entre un 20 y un 40 % su capacidad de retener lo aprendido.

  • Además, no dormir lo suficiente afecta a nuestro sistema inmune, haciéndonos más vulnerables a contraer enfermedades como depresión, ansiedad, diabetes, cáncer, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

  • Nuestro estado de humor también se ve comprometido cuando no descansamos. De hecho, se ha observado que la amígdala, que es clave para desencadenar emociones fuertes como la ira o la rabia, sufre una amplificación de más del 60 % en la reactividad emocional en personas privadas de sueño. Toda una bomba de relojería para la convivencia en los centros escolares.




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Dos horas más tarde: múltiples beneficios

Diversos estudios han determinado que cuando se retrasa la hora de entrada al instituto se produce una ganancia neta de descanso: el alumnado sigue acostándose a la misma hora que lo hacía, pero se levanta más tarde, dedicando alrededor del 80 % del tiempo extra a dormir.

Dormir más reduce la somnolencia diurna, la depresión, el consumo de cafeína, los retrasos y la dificultad para mantenerse despierto, y mejora la calidad del sueño, la satisfacción vital y el malestar psicológico. Otros estudios sugirieren que cuanto mayor es el tiempo adicional de sueño, mejor es la calidad del mismo, el funcionamiento diurno y el bienestar subjetivo.

El retraso en la entrada al instituto reduciría además la desincronización del alumnado más vespertino, aliviando la brecha que se produce entre los estudiantes más matutinos y los más vespertinos.

Dejarles dormir lo que necesitan y cuando lo necesitan es, en definitiva, respetar su derecho a hacer las cosas cuando más les conviene para su salud, su desarrollo y su bienestar.

The Conversation

Daniel Gabaldón Estevan recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (PID2021-126846NA-I00/AEI/10.13039/501100011033) y de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana (CIACO/2023/120) ambos por el proyecto Student chronotype (mis)match with school time organization: its effects on health, learning, time use and satisfaction (Kairos)

ref. Razones científicas para retrasar dos horas la entrada al instituto – https://theconversation.com/razones-cientificas-para-retrasar-dos-horas-la-entrada-al-instituto-269332

Durante el ‘procés’, las organizaciones empresariales catalanas optaron por una estrategia de comunicación despolarizadora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Aracil, Profesora del Departamento de Economía e Investigadora del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT), Universidad Pontificia Comillas

Manifestación independentista en Barcelona el 17 de octubre de 2017. caesarjulivs/Shutterstock

Durante la última década hemos visto cómo cada vez más empresas intervienen en debates sociales y políticos. Desde derechos civiles hasta guerras, pasando por conflictos territoriales, el activismo sociopolítico corporativo se ha convertido en una expectativa social. Pero ¿qué ocurre cuando se vive una escalada de tensión política tan profunda como la que se vivió en Cataluña entre 2014 y 2017, cuando cualquier posicionamiento podía aumentar el riesgo de ruptura institucional?

Hemos querido analizar cómo gestionaron su comunicación durante el procés tres grandes organizaciones empresariales catalanas: Foment del Treball, Pimec y Cecot. Y los resultados de nuestra investigación han sido reveladores: lejos de tomar partido o callar, estas organizaciones adoptaron una estrategia a la que hemos llamado mediación discursiva. Todas usaron su voz para reducir la polarización, no para reforzarla.

A partir del análisis de más de 18 000 documentos –tuits, comunicados, entrevistas y material contextual– identificamos un conjunto de prácticas discursivas orientadas a rebajar tensiones en un momento en que la sociedad catalana se dividía en términos de “ellos” y “nosotros”, y en un contexto incendiario.

En los años del procés se construyeron relatos crecientemente hostiles. Una parte del independentismo catalán presentaba al Estado como un actor esencialmente corrupto y opresor. Por otra parte, los sectores contrarios describían a los independentistas como radicales, fanáticos o incluso antidemocráticos. En este clima, las empresas se enfrentaban a un dilema: si hablaban podían irritar a parte de sus socios, clientes o empleados, pero si callaban, también.

Frente a esta trampa discursiva, las organizaciones empresariales catalanas decidieron hacer algo distinto: usar la comunicación para frenar la escalada.

Llamada al diálogo

La primera línea de actuación que destaca el estudio es la insistencia pública de las empresas analizadas en la necesidad de dialogar. Desde 2014, los comunicados de Foment del Treball, Pimec y Cecot llamaron a negociar, pactar y evitar decisiones unilaterales. No defendían un resultado concreto, sino un proceso: hablar, escuchar, sentarse a la mesa.

Estas intervenciones buscaban reabrir el espacio político que la polarización estaba cerrando. También transmitía la idea de que aún existían alternativas pactadas antes de llegar a escenarios de ruptura.

Discrepar pero no polarizar

Una segunda práctica consistió en deconstruir los relatos hostiles que alimentaban la polarización. Las organizaciones empresariales evitaron replicar el lenguaje agresivo de ambos bandos. Cuando criticaban decisiones del Gobierno central lo hacían sin culpar a “España” como un todo. Cuando hablaban del referéndum o la consulta, lo presentaban como un ejercicio democrático habitual, no como un acto de insurrección.

Este tipo de formulaciones reducía la carga emocional del conflicto. También enviaba un mensaje crucial: era posible discrepar sin convertir al otro en una amenaza existencial.

Proponer alternativas

El tercer eje de la mediación discursiva consistió en introducir alternativas políticas y económicas que no implicaran ni la inmovilidad absoluta ni la ruptura institucional. Mientras los independentistas defendían la secesión como única salida y los contrarios rechazaban cualquier cambio, las organizaciones empresariales proponían reformas intermedias como revisiones fiscales, inversiones en infraestructuras, reconocimiento de singularidades culturales.

De este modo, el conflicto dejaba de ser un dilema binario. Había más vías posibles que “separarse” o “quedarnos como estamos”.

¿Por qué las empresas asumieron este papel mediador?

El estudio identifica tres funciones que explican por qué esta forma de activismo corporativo puede ser atractiva para las organizaciones en contextos polarizados:

  1. Función instrumental. Esta estrategia les permitió influir en la agenda política sin alinearse con un actor concreto y defender los intereses de sus miembros sin quedar atrapadas en la lógica del enfrentamiento.

  2. Función defensiva. La polarización extrema aumenta el riesgo de fractura institucional y genera incertidumbre jurídica y económica. Reducir la tensión es también proteger el entorno de negocio en el que operan las empresas.

  3. Función de refuerzo de la identidad institucional. Las organizaciones empresariales negocian y median entre partes con intereses diversos. Presentarse como actores dialogantes es coherente con su rol social y les otorga legitimidad ante los distintos grupos de interés.

Un activismo empresarial despolarizador

El aporte central de nuestro estudio es conceptual: existe una forma de activismo sociopolítico corporativo que no alimenta la polarización, sino que la frena. El lenguaje empleado puede alimentar el conflicto o atenuarlo. En un mundo donde se exige a las empresas hablar cada vez más, y más rápido, esta investigación sugiere que pueden intervenir para ayudar a construir puentes y no a levantar muros.

La mediación discursiva podría ser especialmente útil en otros conflictos similares: desde tensiones territoriales hasta debates polarizados sobre inmigración o cambio climático. Su eficacia, sin embargo, tiene límites. El estudio recuerda que cuando una de las partes del conflicto tiene un poder muy superior para imponer su voluntad, la capacidad de las palabras para frenar la escalada se reduce considerablemente.

Con todo, la conclusión general es clara: las organizaciones no tienen por qué convertirse en agitadoras ni en actrices silenciosas. También pueden hablar para bajar el volumen. Y, en tiempos de polarización creciente, esa capacidad es más valiosa de lo que solemos admitir.

The Conversation

Elisa Aracil recibe fondos de Ministerio de Educación

Carlos Bellón Núñez-Mera recibe fondos de la Comunidad de Madrid.

Carmen Valor Martínez recibe fondos de la Comisión Europea (proyectos H2020).

Laura Fernández-Méndez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Durante el ‘procés’, las organizaciones empresariales catalanas optaron por una estrategia de comunicación despolarizadora – https://theconversation.com/durante-el-proces-las-organizaciones-empresariales-catalanas-optaron-por-una-estrategia-de-comunicacion-despolarizadora-271193

¿Siente y padece la inteligencia artificial?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joaquín Fernández Mateo, Profesor Contratado Doctor, Universidad Rey Juan Carlos

Ole.CNX/Shutterstock

El 29 de octubre de 2025, un equipo de la empresa Anthropic publicó un estudio sobre los procesos internos de los modelos de lenguaje. El trabajo se centraba en cómo estos sistemas parecen describir sus propios pasos de razonamiento. No trataba de defender que exista conciencia artificial, sino aclarar por qué estos modelos generan explicaciones sobre lo que “ocurre” dentro de ellos cuando producen una respuesta.

Los autores muestran que algunos modelos pueden revisar inferencias, detectar incoherencias y explicar sus pasos con cierta consistencia. Esta capacidad no implica experiencia subjetiva. Aun así, abre una pregunta inevitable: si un sistema basado en patrones estadísticos –como es la inteligencia artificial– puede evaluar su propio funcionamiento, ¿qué necesitaría para que apareciera algo parecido a una “vivencia interior”?

¿Por qué la IA no piensa como nosotros?

Los sistemas que usamos cada día aprenden patrones a partir de enormes cantidades de datos. Ajustan millones de parámetros para predecir una palabra, clasificar una imagen o escoger una acción probable. En eso son muy eficaces.

Pero predecir no equivale a experimentar. Y ajustar parámetros no da lugar a experiencias comparables a las de un organismo con historia, necesidades y un cuerpo vulnerable.

Los modelos de lenguaje actuales operan como máquinas de correlaciones. Pueden destacar en tareas concretas y fallar de forma extraña en otras. Lo decisivo es que no tienen un trasfondo vital significativo moralmente. Por eso conviene evitar expresiones como la IA “quiere” o la IA “entiende”, salvo como atajos comunicativos.

¿Es la mente un computador?

Aunque la IA sea noticia por avances recientes, su posibilidad se ha incubado durante siglos. Galileo separó “cualidades primarias”, medibles, de “cualidades secundarias”, por ejemplo, el color tal y como lo experimentamos. Esa visión reforzó la idea de un mundo gobernado por relaciones matemáticas.

Galileo Galilei, retratado en 1636.
Justus Sustermans.

Mientras, Gottfried Leibniz soñó con un lenguaje lógico universal y un “cálculo del razonamiento”: pensar sería, idealmente, computar.

Por su parte, Alan Turing formalizó en el siglo XX el concepto moderno de cómputo. Mostró que una máquina ideal podía simular cualquier procedimiento descrito con precisión. Desde entonces, muchos pensaron que la mente podría entenderse como un sistema de procesamiento de información.

Con esto nació una visión poderosa: si puede describirse de forma precisa, puede calcularse.

La teoría computacional de la mente

Esta perspectiva sostiene, de forma sintética, que pensar consiste en manipular representaciones siguiendo reglas. En ella, el cerebro actúa como un soporte físico que permite ese proceso.

La idea ha sido muy influyente en ciencias cognitivas y en el desarrollo de sistemas automáticos. Pero deja sin resolver una cuestión central: la experiencia subjetiva.

Tenemos una ciencia de los mecanismos de la conciencia. Lo que falta es entender por qué esos procesos generan una vivencia interior: esa sensación de que “hay alguien en casa”.

Un modo sencillo de verlo es la diferencia entre el tiempo medido de los relojes y el minuto vivido como experiencia subjetiva. Ambos son reales, pero no son iguales. Es la diferencia entre el mapa y el territorio.

¿Cómo inferimos otras mentes?

No tenemos un “termómetro de conciencia”. En humanos y animales, inferimos estados internos mediante señales externas: conducta, autoinformes, expresiones o reacciones corporales. No accedemos a su interior; comparamos hipótesis y adoptamos la que mejor explica lo observable.

Así, en este momento, las pruebas no permiten afirmar que los sistemas de IA actuales tengan experiencias. Para algunos, se trata de una conclusión provisional. Depende de cómo evolucionen las arquitecturas y las dinámicas funcionales. Los sistemas aún operan a partir de modelos de sí mismos superficiales, memoria a corto plazo e interacciones diseñadas.

Pero si diseñamos sistemas diferentes, con memoria autobiográfica funcional, persistencia de objetivos y sensibilidad al contexto social, esas “simulaciones” podrían transformarse en estados que “parezcan” internamente dirigidos.

Fenomenologías sintéticas

Algunos enfoques sostienen que estas capacidades podrían aumentar el “riesgo fenomenológico”, es decir, la posibilidad de que emerjan “ciertos estados internos”.

Llamamos fenomenologías sintéticas a posibles experiencias subjetivas en sistemas artificiales. No sabemos si aparecerán, pero tampoco podemos descartar que lo hagan.

El estudio de Anthropic es relevante por eso. Algunos modelos muestran indicios de autoevaluación bajo condiciones especiales. Los propios autores aclaran que esto no implica conciencia en modo alguno. Aun así, indica que han surgido formas básicas de monitorizar su propio funcionamiento.

En este contexto, la ética de la precaución es razonable: si existe un riesgo no despreciable de generar estados funcionales capaces de padecer experiencias, las decisiones de diseño de las compañías desarrolladoras no son moralmente neutras.

Un punto importante: equivocarnos por exceso de cautela es, en general, menos grave que equivocarnos por defecto. Tratar como posible “paciente moral” a algo que no tiene intereses expresa una actitud de diligencia y prudencia debida. En cambio, ignorar los intereses de un sistema que sí experimenta constituye un daño moral mucho más serio.

Por eso, cuando las consecuencias morales de un falso negativo son altas, la prudencia recomienda diseños responsables y compasivos.

La IA de hoy y la de mañana

La IA actual no es una mente no biológica: es un proceso de optimización estadística. Eso le da potencia en muchas tareas y ceguera en otras. También abre una posibilidad: lo mental podría no requerir la ruta evolutiva biológica. Tal vez ciertos perfiles funcionales, si llegan a existir, basten para que haya “alguien en casa”.

Si nunca surgen experiencias artificiales, contaremos con herramientas más seguras y fáciles de controlar. Si llegan a surgir, es mejor que nos encuentren preparados. Y eso exige ampliar guías éticas como los Principios de Asilomar, que aún no contemplan el bienestar de sistemas futuros.

The Conversation

Este texto ha sido posible gracias a las Jornadas “La IA y las fronteras de la consideración moral” organizadas por el proyecto de investigación “Environmental practice and wild animal ethics in the context of the climate crisis: a longtermist approach” (EALONG), ref. PID2022-142980NB-I00, financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del cual soy investigador.

ref. ¿Siente y padece la inteligencia artificial? – https://theconversation.com/siente-y-padece-la-inteligencia-artificial-270095

Zohran Mamdani: cómo su historia personal lo llevó a la alcaldía de Nueva York

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Caballé May, Profesor de creatividad, storytelling y comunicación política creativa, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Zohran Mamdani comparece ante los medios durante la campaña a la alcaldía de Nueva York. Ron Adar/Shutterstock

Zohran Mamdani, un completo desconocido 10 meses antes de las elecciones a la alcaldía de Nueva York, se convirtió en su ganador. Y lo hizo contra pronóstico, sin dinero y sin los poderes a favor.

Mucho se ha escrito sobre las claves de su éxito: un mensaje claro centrado en necesidades básicas –congelación de los alquileres, autobuses gratuitos, cuidado infantil universal…–, un ejército de 100 000 voluntarios coordinados para hacer llegar este mensaje, puerta a puerta, a tres millones de hogares, y una brillante estrategia de redes sociales.

Pero no fue solo gracias a esto. Detrás hubo una estrategia política que tomó como base la autenticidad del hoy alcalde para construir un determinado relato político.

Joven, inmigrante, musulmán y un socialista demócrata

La campaña de Mamdani se fundamentó en una apuesta clara por la autenticidad centrada en sus rasgos más íntimos y personales: es un joven inmigrante musulmán (nacido en Uganda) y se considera un socialista demócrata, un término tradicionalmente tabú en la escena política estadounidense.

En lugar de distanciarse de todas estas etiquetas, las abrazó para construir una personalidad auténtica y crear un relato creíble sin huir de lo que es, construyendo así confianza.

En política a menudo se habla de autenticidad como una característica personal: alguien es natural, espontáneo, genuino. Pero la autenticidad no es solo una actitud casual, sino una decisión estratégica que convierte una forma de ser en una arquitectura comunicativa que se trabaja, construye y cuida.

En su caso, la aprovechó para convertirse en una especie de creador de contenido de redes sociales que, en lugar de dar mensajes institucionales, usó el estilo que caracteriza a esas plataformas aplicado a su campaña.

Vídeos cortos, un lenguaje claro y directo (en diferentes idiomas), visitas a colmados, conversaciones con taxistas, entrevistas o colaboraciones con influencers… Usó la cotidianidad, las historias de la gente de la calle y los escenarios del día a día de muchas personas como escenario y recurso narrativo.

De esta forma, consiguió conectar emocionalmente con las diferentes comunidades de neoyorquinos, haciendo que muchos de ellos se vieran representados a sí mismos en la campaña y percibieran a Mamdani como “uno de los nuestros”.

O, como dijo Immanuel Kant, consiguiendo crear “el sentimiento universal de sentirse parte de algo”, de ser parte de algo.

Storytelling: la construcción de relato en política

Pero en política no hay nada casual. Y, aunque haya un punto de partida real (personalidad y autenticidad del candidato), hay otra parte de construcción narrativa.

La narración de historias es una herramienta que se ha utilizado en la publicidad para transmitir mensajes y valores, en la educación para enseñar a través de las moralejas y en política para generar imágenes que consolidan conceptos y provocan emociones.

Como bien apunta el profesor de comunicación política Toni Aira en su libro Mitólogos, la pasión de las historias permite generar una fuerte conexión con el público. De ahí que la imagen que proyectan los políticos esté cuidadosamente diseñada con intención de emocionar, evocar recuerdos, activar ideas profundas y generar adhesión.

Actualmente, en muchos casos, mirar ha sustituido a pensar, porque es más eficaz un símbolo fuerte que un argumento largo. De este modo, lo que cuenta ya no es lo que un político dice, sino la imagen que proyecta, su “mito personal” ante la masa.

El objetivo es que la ciudadanía conecte con el político de manera pasional, que este le explique algo que le interese, que le divierta, que le sorprenda, que le entienda, que le guste, pero sobre todo, que le implique personalmente. Y las historias son un vehículo perfecto para ello.

Christian Salmon, escritor y autor de libros sobre la materia como Storytelling: La máquina de fabricar historias y formatear las mentes, afirma que esta técnica narrativa es un arma de distracción masiva, una manera de utilizar la narración para convencer y movilizar a la opinión.

Para Salmon, las campañas electorales son duelos de historias en las que intervienen 4 elementos, que podemos identificar claramente en la campaña de Mamdani:

Storyline (relato central): explicar una historia capaz de formar la identidad narrativa del candidato. En este caso, joven outsider con raíces comunitarias y compromiso con políticas de accesibilidad que representa el cambio y una alternativa al establishment.

Framing (marco discursivo): enmarcar el mensaje ideológico del candidato mediante un registro de lenguaje coherente y creando metáforas. El mensaje de Mamdani se enmarcó en las necesidades básicas de la gente (no se puede vivir en Nueva York), no en retórica económica abstracta, y usó metáforas como “poder popular” para dar un sentido simbólico a la participación colectiva.

Timing (temporización): inscribir la historia en el tiempo de la campaña, gestionando los ritmos y tensión narrativa a lo largo de la misma. Mamdani construyó impulso a medida que avanzaba la campaña, pasando de ser el “candidato outsider” a ser “el candidato que puede ganar”. Además, una vez ganó, activó su web de transición The Work Starts Now, para que la historia de campaña quedara conectada con la futura historia de gobierno (relato continuo).

Networking (creación de redes): crear una comunidad en internet y sobre el terreno. Propiciar un entorno contagioso capaz de captar la atención del público. Él lo hizo con un ejército de 100 000 voluntarios entusiastas encargados de generar energía y contagio para movilizar el voto y crear conversación.

La campaña funcionó, en palabras de la periodista política Makena Kelly, como una especie de “fandom político” –una comunidad de aficionados apasionados que comparten un interés profundo por un tema específico– donde Mamdani no solo era un candidato, sino un personaje con seguidores que creaban memes y contenido proactivo. Esto convirtió la campaña en un movimiento cultural participativo, no solo electoral.

Las narrativas no son ni buenas ni malas, pero existen

El uso del storytelling, la narración personal y comunitaria, la utilización de redes y la movilización cultural se aleja mucho del modelo tradicional de carteles, mítines y discursos formales y lleva las campañas políticas a un terreno en el que la imagen, la narrativa y la proximidad emocional cuentan igual (o más) que el discurso ideológico puro y duro.

Por otro lado, Christian Salmon apunta que vivimos un clima político y social donde las narrativas se convierten en herramientas poderosas para crear polarización y dividir a la sociedad en grupos enfrentados. Narrativas que refuerzan los conflictos en lugar de promover el diálogo, como las que representa el trumpismo.

Por lo tanto, es importante ser conscientes de que la seducción y la persuasión no son ni buenas ni malas por sí mismas; todo depende de cómo se usen. Pueden servir tanto para influir de manera positiva como para manipular.

Comprender cómo las narrativas influyen en nuestra visión del mundo es esencial para poder desenmascarar la manipulación y, al mismo tiempo, aprovechar esas mismas herramientas para comunicarnos de forma efectiva y persuasiva.

The Conversation

Jordi Caballé May no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Zohran Mamdani: cómo su historia personal lo llevó a la alcaldía de Nueva York – https://theconversation.com/zohran-mamdani-como-su-historia-personal-lo-llevo-a-la-alcaldia-de-nueva-york-271167

A conversar se aprende

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estrella Montolío Durán, Catedrática de Lengua Española. Universitat de Barcelona, Universitat de Barcelona

Dime Berlin

Las redes sociales y los móviles se han revelado como un gran disruptor para las conversaciones cara a cara. Investigaciones recientes están demostrando de manera fehaciente que el uso irreflexivo (y casi adictivo) del móvil tiene un efecto directo en la calidad de las conversaciones que mantenemos.

La relación compulsiva con los dispositivos vampiriza la atención, base de la escucha y de la conversación significativa. Los estudios revelan que la simple presencia de un móvil, aunque esté en modo silencio, divide la atención de los participantes entre las personas reales presentes y la gente virtual. Ese móvil silencioso inhibe la posibilidad de iniciar y compartir conversaciones de interés, dado que los participantes sospechan de manera inconsciente que el dispositivo puede reclamar la atención de su propietario en cualquier momento desde un universo virtual paralelo, por lo que deciden “surfear” los temas de conversación en lugar de profundizar en ellos.

De hecho, los niños y jóvenes que han crecido en familias en las que las comidas familiares han estado colonizadas por pantallas (televisión, tablet y el omnipresente móvil) muestran un déficit manifiesto de habilidades comunicativas y conversacionales. No saben interpretar las señales no verbales de sus interlocutores (activan menos neuronas espejo, base de la empatía); y temen exponerse a la conversación real “no editada previamente”, es decir, realizada aquí y ahora. Claro está, saben “hablar”, pero no gestionan con solvencia el intercambio cooperativo que nos ha permitido a los humanos llegar hasta el siglo XXI: la conversación.

Aprender a conversar de manera competente

El lenguaje articulado, una capacidad intrínsecamente humana, es de naturaleza genética; esto es, cualquier ser humano, por remoto que sea el lugar en el que ha nacido, puede hablar. La dimensión más genuina del lenguaje como herramienta de comunicación es la conversación cotidiana. Y a conversar de manera solvente se aprende. Entre otras habilidades, se aprende cómo entrar de manera adecuada en las conversaciones, cómo mantenerlas en un tono cooperativo o cómo afrontar con empatía y asertividad los diálogos difíciles.

En otras palabras, el lenguaje es, por tanto, un don innato. La conversación, en cambio, es un aprendizaje cultural.

En este sentido, es necesario subrayar la importancia educativa de la familia en las capacidades conversacionales de sus retoños. Del mismo modo que nuestras familias nos dotan de un determinado capital económico –y, así, algunos tienen la fortuna de heredar un piso, mientras que otros tenemos que adquirirlo con nuestros propios medios–, las familias nos proporcionan también un determinado capital lingüístico. Por ejemplo, el acceso a un léxico amplio, preciso, cuidado, quizá incluso plurilingüe; o, con menor fortuna familiar, a un vocabulario simple y reducido. Lo mismo cabe decir sobre la sintaxis: algunos heredan el contacto desde la infancia con construcciones sintácticas complejas que permiten elaborar el pensamiento con mayor sofisticación, mientras que otros infantes reciben de su entorno verbal solo estructuras paratácticas sin apenas conexión entre ellas.

Pues bien, de la misma manera, nuestras familias nos confieren también un determinado capital conversacional. Todos hemos podido observar niños que pueden afrontar con tranquilidad conversaciones, por ejemplo, con adultos de mayor jerarquía que sus padres, mientras que otros se sienten confusos porque no saben cómo deben reaccionar. Hay niños que han aprendido a inhibir su habla mientras habla su interlocutor y a esperar su momento, frente a otros chiquillos (y multitud de adultos) que no han recibido nunca esa enseñanza.

En las sociedades desarrolladas, el ideal es que la escuela funcione como instrumento de igualación que permita que los niños que han crecido con una práctica lingüística y conversacional de menor calidad en sus familias puedan entrar en contacto con modelos lingüísticos más ricos y estimulantes, que les permitan reconocer y expresar mejor sus emociones, sentimientos y argumentaciones. Sin embargo, esa igualación no siempre funciona de manera óptima.

Nuestras conversaciones nos identifican

Educar(nos) en el lenguaje y la conversación es crucial por muchas razones, que se concretan en el hecho de que nuestra manera de conversar tiene un impacto decisivo en la construcción de nuestra imagen, de la percepción que los demás tienen de nosotros.

Nuestras conversaciones nos identifican, nos construyen como individuos y crean o destruyen nuestras relaciones sociales, tanto las personales como las profesionales. Sherry Turkle lo expresa así en su metaestudio sobre la conversación: “La calidad de nuestras conversaciones está directamente ligada a nuestra felicidad personal y a nuestro éxito social y profesional”.

Necesitamos urgentemente una alfabetización conversacional

Si lo pensamos, resulta llamativo el muy distinto grado de interés que reciben en el espacio público diferentes –por así decirlo– “automatismos humanos”. La respiración o la alimentación son un caso claro: la nutrición se ha convertido en un tema prioritario de salud pública. Por el contrario, conocemos muy poco la extraordinaria capacidad humana que es el lenguaje articulado. ¿Qué sabemos acerca de cómo afrontar una conversación que se anticipa incómoda? ¿Sobre cómo dialogar con personas diferentes a nosotros? ¿Sobre cómo –lección primera de empatía y cooperación– escuchar al otro cuando habla?

Necesitamos urgentemente una alfabetización conversacional en nuestros espacios públicos que nos permita tener mayor reflexividad y conocimiento sobre las extraordinarias potencialidades de la conversación cotidiana, así como identificar cuándo nos encontramos ante una conversación basura, que, como la comida basura, no alimenta, sino que, antes bien, intoxica.

Cuando mantenemos una conversación humana, aquí y ahora, en la que los cuerpos están presentes y la atención también, ocurren fenómenos fascinantes. Por un lado, se produce una sincronización corporal: los cuerpos de las personas que interactúan se adaptan el uno al otro, se imitan inconscientemente, coordinándose entre sí. Y no solo eso, sino que las tomografías muestran que los cerebros de quienes conversan se sincronizan igualmente y que la sincronización es tanto más intensa cuanto más profunda y significativa resulta la conversación para quienes hablan.

Una sugerencia: cenar en casa sin móviles ni dispositivos a la vista manteniendo una conversación genuina tiene un impacto en el éxito personal y profesional de los más jóvenes de la familia superior a pagarles un máster en una escuela de negocios.

The Conversation

Estrella Montolío Durán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. A conversar se aprende – https://theconversation.com/a-conversar-se-aprende-270502

La despedida de Robe Iniesta, un poeta que transformó la música española

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Amorós Sánchez, Directora del Área de Música, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Extremoduro en su gira realizada en el año 2014. Ruben Ortega/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Si te vas… me quedo en esta calle sin salida”.

Ese verso, de una de las canciones míticas de Robe Iniesta, resuena hoy como un sentimiento compartido entre los miles de seguidores que despiden al artista tras conocerse la noticia de su adiós definitivo. La muerte inesperada de Robe Iniesta (1962–2025), ocurrida en la madrugada del 10 de diciembre a los 63 años, ha sacudido al país: las redes se han llenado de homenajes sinceros, a los que se han sumado artistas y figuras públicas de todos los ámbitos.

¿Quién fue Robe Iniesta?

Quienes lo hemos seguido durante décadas sabemos que no solo nos unió su música, sino la certeza de que sus versos arropaban y daban forma a emociones difíciles de nombrar. Robe no fue únicamente un referente de la música en español; fue, para muchos, quien reinventó la sensibilidad del rock nacional, marcó una forma de mirar a la vida y creó una obra capaz de atravesar generaciones enteras.

En los últimos y escasos conciertos del cantante se podía ver ese legado evidente: públicos de todas las edades compartiendo letras míticas; rockeros abriéndose a baladas; amantes del pop descubriendo la fuerza de sonoridades más crudas; padres que crecieron con Extremoduro acompañados por hijos que heredaron esa devoción; y jóvenes recién llegados que encontraban en su directo una calidad musical y una sensibilidad que parecía venir de otra época y, al mismo tiempo, adelantarse a todas.

‘Si te vas’, de Extremoduro.

El rock transgresivo

Roberto Iniesta Ojeda nació en Plasencia en mayo de 1962 y su interés por la música y la escritura le llevaron a formar con apenas 20 años Dosis Letal, el grupo precursor a su proyecto más conocido: Extremoduro. Esta nueva banda nació en 1987 como un proyecto local y autogestionado, que grabó su primer disco con una especie de crowfounding antes siquiera de que existiera este término. El resultado, Rock transgresivo (1989), dio nombre a un estilo propio que marcaría el resto de sus discos posteriores, 11 en total.

Extremoduro pasó del underground a la primera línea del rock español, especialmente tras Agila (1996), el álbum que introdujo arreglos más complejos –como en el tema “So Payaso”– y consolidó a Robe como un letrista único, capaz de unir metáfora, humor negro y una profundidad emocional rara en el género.

Durante su etapa de madurez, Robe desarrolló una poética más introspectiva y elaborada. Yo, minoría absoluta (2002) consolidó el prestigio de la banda con himnos como “La vereda de la puerta de atrás” o “Standby”, mientras que el conceptual La ley innata (2008) los catapultó a una consagración definitiva.

Este último álbum, considerado una de las propuestas más ambiciosas del rock español, quebró los esquemas de la industria con una estructura continua en seis movimientos, enmarcados por una introducción y una coda, como si de una sinfonía clásica se tratara. Sus canciones, que duplican o incluso triplican la duración de un tema convencional, incluyen auténticas joyas como “Dulce introducción al caos”, cuyos acordes iniciales son ya parte de la historia de la música en España.

En esos años, Extremoduro movilizó a auténticas multitudes. En 2008, reunió a más de 400 000 personas en 48 conciertos por toda España. El tour terminó con dos noches consecutivas en el entonces Palacio de los Deportes (hoy Movistar Arena) de Madrid, con 14 000 asistentes en cada fecha, en una época en la que esas cifras eran mucho menos comunes que hoy en día.

Su siguiente gira multitudinaria llegó en 2014, con un directo de más de tres horas y una calidad inmejorable. Yo, personalmente, nunca olvidaré aquel concierto de la Plaza de Toros de Las Ventas el 13 de septiembre. En aquellos espectáculos, el público se organizaba en zonas delimitadas para “marchosos” y “tranquis”, aunque Robe insistía siempre en que cada cual “se colocara” donde quisiera… en todos los sentidos.

Con el tiempo, la energía del directo fue apagándose, pero no sucedió lo mismo con su vínculo con el público ni con la vigencia de obra. Hoy, Extremoduro mantiene cerca de dos millones de oyentes mensuales en Spotify, pese a no haber publicado un álbum en más de doce años.

En definitiva, a lo largo de sus 105 canciones originales, la banda construyó himnos del rock español y un catálogo que desafió los estándares de la música. Su libertad creativa se convirtió en su sello inconfundible: extremo y duro. El nombre del grupo siempre ha llevado consigo esa doble lectura, cargada de intención, que los fans acogimos desde el principio.

Una leyenda sin límites, un legado infinito

A partir de 2015, Robe inició su carrera en solitario en una versión más depurada del creador, con un mayor componente literario y conceptual. Mayéutica, de nuevo con una estructura de sinfonía, es uno de los trabajos más brillantes del cantante en su última etapa. Un álbum con mucha música y sonidos nuevos que, a su vez, recordaban a los de siempre.

La historia de Robe Iniesta no es solo la de un músico, sino la de un creador que convirtió la marginalidad en poesía, la rebeldía en filosofía cotidiana y el rock español en un refugio emocional compartido. Muchas de sus frases han trascendido la música para acabar estampadas en libretas, camisetas, paredes, cuadernos de instituto y, sobre todo, en la piel de miles de personas. Algunas como “sueña que sueña con ella; si en el infierno le espera, quiero fundirme en tu fuego como si fuese de cera”, “Bebe rubia la cerveza pa’acordarse de su pelo” o “¿Dónde están los besos que te debo? En una cajita… que nunca llevo el corazón encima, por si me lo quitan” no se nos olvidan por mucho tiempo que pase.

Hoy nuestros corazones están encogidos, como en esa cajita de la que él hablaba en “A fuego”, sabiendo que no habrá nuevas canciones de Robe, pero agradecidos también por el legado infinito que nos deja y que, ahora más que nunca, seguirá sonando en nosotros.

The Conversation

Beatriz Amorós Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La despedida de Robe Iniesta, un poeta que transformó la música española – https://theconversation.com/la-despedida-de-robe-iniesta-un-poeta-que-transformo-la-musica-espanola-271788

‘Buy now, pay later’ is everywhere this holiday season. Here’s how to avoid a debt hangover

Source: The Conversation – Canada – By Vivek Astvansh, Associate Professor of Quantitative Marketing and Analytics, McGill University

Each holiday season brings a predictable surge in consumer spending, but the way shoppers finance that spending is changing rapidly. While credit cards once dominated online checkouts, the growing popularity of buy now, pay later (BNPL) arrangements is changing how households manage short-term expenses.

BNPL refers to a short-term payment plan that retailers offer to shoppers at the point of purchase. The most common model is “pay-in-four” — rather than paying the full amount up front, the shopper pays 25 per cent immediately and the remaining 75 per cent over three equal instalments, typically debited automatically every two weeks.

This structure makes BNPL feel relatively frictionless and, for many shoppers, deceptively inexpensive.




Read more:
The hidden risks of buy now, pay later: What shoppers need to know


In 2024, BNPL accounted for five per cent of e-commerce transactions, a proportion expected to increase by 58 per cent by 2030. In comparison, credit cards accounted for 20 per cent of e-commerce transactions in 2024, and this share is projected to increase by only three per cent by 2030.

With half of consumers planning to rely on BNPL for their holiday purchases in 2025, understanding this shift has never been more timely.

As households prepare for another holiday season of spending, BNPL will appear across many checkout pages with promises of convenience and flexibility. But before clicking “pay later,” consumers should recognize that these loans carry real financial consequences.

Why is BNPL so attractive?

Two factors explain BNPL’s appeal. First, the time value of money suggests that funds available in the present are more valuable than the same amount in the future. By reducing the immediate out-of-pocket cost, it offers the impression of greater financial breathing room.

Many consumers also believe BNPL is always interest-free. While the pay-in-four model usually carries no interest, monthly payment plans usually do, sometimes as high as 35.99 per cent. The comparable highest annual percentage rate for credit cards is 26 per cent.

Second, BNPL loan provider companies such as Klarna, Affirm and Afterpay usually run only “soft” credit checks, which don’t affect a borrower’s credit score. This has led to a widespread assumption that BNPL primarily serves individuals with limited credit access.

But in practice, usage spans income levels. In Canada, for example, 40 per cent of BNPL users report high household incomes.

Such widespread use, however, is not without risks.

Why is BNPL risky?

Despite its user-friendly design, BNPL changes how people evaluate purchases. Its psychological effects can encourage overspending and contribute to longer-term financial strain.

BNPL can lead shoppers to prioritize immediate gratification over the delayed pain of payment, instilling what I call a “buy now, regret later” mentality.

Research has found that BNPL adoption increases shoppers’ purchase frequency and purchase amount. The effect is stronger for shoppers who are promotion-sensitive, young and low-income.

More worryingly, BNPL users incur higher overdraft charges, credit card interest and late fees than non-users. Shoppers are particularly vulnerable to overspending during the holiday season. While spending increases in holiday seasons, income does not, leading to debt accumulation.

5 points to keep in mind

Before choosing BNPL at checkout, shoppers should take a moment to consider what they’re agreeing to. The five points below can help consumers navigate these services more safely and avoid common pitfalls.

1. BNPL appears under other names. Not all instalment plans are described as BNPL, so make sure to read terms carefully to avoid being misled by marketing language.

2. BNPL can amount to a loan on top of a loan. When payments are drawn from a credit card, you are effectively borrowing twice and incurring a double risk. If an automatic debit fails, late payment fees can be substantial. Do not be misled when the checkout page states “you’ll never pay interest or late fees.”

3. Governments are increasingly asking BNPL companies to conduct hard credit checks and report defaulters to other financial institutions and governments. As a result, assurances that “your score won’t be affected” may no longer be reliable.

4. Consumer protection remains uneven. It’s unclear which government agency (if any) oversees BNPL complaints. Until regulations are fully developed and consistently enforced, your financial security is your responsibility.

5. BNPL expands the number of companies that handle your data. With credit cards, one financial institution manages the transaction. Under BNPL, consumers may shop at numerous retailers using different BNPL providers. Tracking which provider handled which purchase can be difficult and complicate disputes over unrecognized credit card charges.

3 questions to ask yourself before using BNPL

BNPL can be useful when employed thoughtfully, but it’s not suitable for every shopper or every purchase. Asking yourself the following questions can help you determine whether BNPL aligns with your financial habits and long-term goals.

  1. Who is offering the loan? Review the BNPL provider’s frequently asked questions and payment policies. Compare firms such as Affirm, PayPal, Afterpay and Klarna. Obfuscated and unclear answers signal less transparency, and you should avoid using such companies.

  2. Do you tend to buy products on impulse and lack financial self-control? If yes, be mindful of the risks of BNPL usage, as it may amplify that tendency.

  3. Would strengthening your financial literacy improve your decision-making? If so, consider subscribing to reliable financial education resources before relying heavily on BNPL.

BNPL is a fintech innovation. Used responsibly, it can help shoppers maintain liquidity. However, used carelessly, it can make it easier for shoppers to accumulate debt. As the holiday season approaches, an informed approach will help you appreciate its benefits and avoid risks.

The Conversation

Vivek Astvansh does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. ‘Buy now, pay later’ is everywhere this holiday season. Here’s how to avoid a debt hangover – https://theconversation.com/buy-now-pay-later-is-everywhere-this-holiday-season-heres-how-to-avoid-a-debt-hangover-271286

Novel ‘body-swap’ robot provides insights into how the brain keeps us upright

Source: The Conversation – Canada – By Jean-Sébastien Blouin, Professor, School of Kinesiology, University of British Columbia

Imagine driving a car with a steering that doesn’t respond instantly and a GPS that always reflects where you were a second ago. To stay on course, you must constantly infer how to steer the wheel from outdated information.

Our brains do exactly that every time we move: sensory signals reach the brain tens of milliseconds after an event and motor commands take similar time to travel to the muscles, which then need extra time to generate force. In other words, the brain is always working with “old news” and must predict the future outcome of every action.

This predictive ability is most impressive when we stand upright because it requires keeping a tall, top‑heavy body balanced on two small feet.

Balance challenges

Scientists have long known that neural delays make balance hard to control. Even in healthy young adults, it takes about one-sixth of a second for information from the feet, muscles and inner ears to reach the brain and for a corrective signal to return to the muscles. Simple physics models treat the body as a mass balanced around the ankles and predict that if the delay is too long, standing becomes impossible.

The physical properties of our bodies similarly shape how we move. Just as a large van steers more sluggishly than a compact car, a large person standing upright resists motion and feels sudden pushes or bumps less sharply.

To test whether the brain treats delayed signals similar to changes in body mechanics, a team at the University of British Columbia and the Erasmus University Medical Centre in the Netherlands built a life‑size “body‑swap” robot.

A man stands in a large piece of machinery.
A participant stands in the ‘body-swap’ robot at the University of British Columbia.
(Sensorimotor Physiology Lab/UBC), CC BY-NC-SA

Participants stand on two force‑sensing footplates and are secured to a padded frame. Motors move the frame in response to the forces they generate, making the whole system behave like their real body swaying under gravity.

Crucially, the robot can alter the simulated body mechanics on the fly: it can make you feel lighter or heavier, add or remove energy from your motion, or insert a delay between your forces and the motion you feel — mimicking the brain’s own sensory‑motor lag.

Three experiments

With this tool, researchers asked whether the brain treats time (delay) and space (body dynamics) independently, under three experiments:

1. Changing body dynamics and delays alter balance similarly: Participants stood while the robot inserted a 0.2‑second lag between their commands and resulting motion. That pause — a blink of an eye — caused larger sway and pushed many participants to a virtual “fall” boundary. Similarly, sway increased when the robot made the body feel lighter or added energy to the motion, much like a gust of wind pushes you forward.

2. Delays feel like altered body mechanics: With the delay turned off, participants adjusted their bodies’ mechanical properties until their sensation matched the delayed condition they had just experienced. They chose a lighter body or a setting that added energy. When they were asked to make the delayed condition feel “natural,” participants selected a heavier body or a setting that dissipated energy from the motion. Hence, tweaking the body’s mechanical properties can recreate or cancel the feeling of delayed information.

3. Improving balance under delay: Volunteers who never experienced the robot stood on it with the 0.2‑second delay present, combined with a heavier body or one that dissipated energy from the motion. Their balance improved instantly: sway dropped by up to 80 per cent and most participants no longer reached the virtual fall boundary.

Blending time and space

Taken together, the three experiments support one conclusion: the brain does not store separate solutions for “late information” and an “unstable body.”
Instead, it maintains a unified internal model that blends time and space into one representation of movement.

When sensory feedback is outdated and the body feels unstable, adding heaviness and dissipating energy from the motion restores balance. Conversely, making the body lighter or adding energy reproduces the instability caused by delays. In either case, a unified representation of balance is used to keep you upright.

These findings are more than a laboratory curiosity. As we age or when diseases damage long nerves, signals travel slower and are more disrupted, leading to balance deficits and a higher risk of falls. According to the World Health Organization, about one in three older adults falls each year, and falls are the leading cause of injury‑related hospital stays, costing health systems billions of dollars.

The body‑swap robot offers a new perspective to this problem: assistive devices and wearable exoskeletons that supply just enough “helpful resistance” the moment a person begins to sway can counteract the destabilizing effects of neural delays.

They also raise a broader question: have the body sizes of animals and the mechanics that compensate for neural delays evolved to enhance their survival?

The next time you lean over a sink or chat in a doorway, remember that your brain is quietly juggling time‑and‑body representations in the background. The fact that you never notice this balancing act may be the most astonishing finding of all.

The Conversation

Jean-Sébastien Blouin receives funding from the Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada.

Patrick A. Forbes receives funding from the Dutch Research Council (NWO).

ref. Novel ‘body-swap’ robot provides insights into how the brain keeps us upright – https://theconversation.com/novel-body-swap-robot-provides-insights-into-how-the-brain-keeps-us-upright-270846

L’Australie interdit les réseaux sociaux aux moins de 16 ans : un modèle bientôt suivi par d’autres pays ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Lisa M. Given, Professor of Information Sciences & Director, Social Change Enabling Impact Platform, RMIT University

L’accès aux réseaux sociaux doit-il être restreint jusqu’à un âge donné, et si oui, jusqu’à quel âge, et comment exactement ?
Sanket Mishra/Unsplash

C’est le résultat de plusieurs années de campagne du gouvernement australien et de parents d’enfants victimes de harcèlement en ligne : l’entrée en vigueur d’une loi interdisant les réseaux sociaux aux moins de 16 ans. Des applications telles qu’Instagram, Snapchat, X, Facebook ou encore Reddit sont désormais soumises à l’obligation de bannir tous les utilisateurs de moins de 16 ans sous peine d’amendes. Si cette loi soulève de nombreuses questions sur son efficacité réelle et ses modalités de mise en œuvre, et si d’autres pays privilégient des mesures moins contraignantes, le texte n’en constitue pas moins une première mondiale et suscite un intérêt à l’international. Affaire à suivre…


Après des mois d’attente et de débats, la loi sur les réseaux sociaux en Australie est désormais en vigueur. Les Australiens de moins de 16 ans doivent désormais composer avec cette nouvelle réalité qui leur interdit d’avoir un compte sur certaines plates-formes de réseaux sociaux, notamment Instagram, TikTok et Facebook.

Seul le temps dira si cette expérience audacieuse, une première mondiale, sera couronnée de succès. En attendant, de nombreux pays envisagent déjà de suivre l’exemple de l’Australie, tandis que d’autres adoptent une approche différente pour tenter d’assurer la sécurité des jeunes en ligne.

Un mouvement global

En novembre, le Parlement européen a appelé à l’adoption d’une interdiction similaire des réseaux sociaux pour les moins de 16 ans.

La présidente de la Commission européenne, Ursula von der Leyen, a déclaré qu’elle avait étudié les restrictions australiennes et la manière dont elles traitent ce qu’elle a qualifié d’« algorithmes qui exploitent la vulnérabilité des enfants », laissant les parents impuissants face au « tsunami des big tech qui envahit leurs foyers ».

En octobre, la Nouvelle-Zélande a annoncé qu’elle allait introduire une législation similaire à celle de l’Australie, à la suite des travaux d’une commission parlementaire chargée d’examiner la meilleure façon de lutter contre les dommages causés par les réseaux sociaux. Le rapport de la commission sera publié début 2026.

Le Pakistan et l’Inde visent à réduire l’exposition des enfants à des contenus susceptibles de leur porter préjudice, en introduisant des règles exigeant l’accord parental et la vérification de l’âge pour accéder aux réseaux sociaux, ainsi que des exigences en matière de modération adressées aux plates-formes.

La Malaisie a annoncé qu’elle interdirait l’accès aux réseaux sociaux aux enfants de moins de 16 ans à partir de 2026. Cette mesure s’inscrit dans la continuité de l’obligation imposée à partir de janvier 2025 aux réseaux sociaux et aux plates-formes de messagerie comptant au moins huit millions d’utilisateurs d’obtenir une licence d’exploitation et de mettre en place des mesures de vérification de l’âge et de sécurité des contenus.

De son côté, la France envisage d’interdire les réseaux sociaux aux moins de 15 ans et d’imposer un couvre-feu de 22 h à 8 h pour l’utilisation des plates-formes aux 15-18 ans. Ces mesures font partie des recommandations formulées par une commission d’enquête française en septembre 2025, qui a également prescrit d’interdire les smartphones à l’école et d’instaurer un délit de « négligence numérique pour les parents qui ne protègent pas leurs enfants ».

En 2023, la France a promulgué une loi contraignant les plates-formes à obtenir l’accord des parents des enfants de moins de 15 ans pour que ces derniers puissent créer un compte sur les réseaux sociaux. Pour autant, cette mesure n’a pas encore été mise en application. C’est également le cas en Allemagne : dans ce pays, les enfants âgés de 13 à 16 ans ne peuvent accéder aux plates-formes qu’avec l’accord de leurs parents, mais dans les faits, aucun contrôle réel n’est exercé.

En Espagne, l’âge minimum pour créer un compte sur les réseaux sociaux passera de 14 ans actuellement à 16 ans. Les moins de 16 ans pourront tout de même créer un compte à la condition expresse d’avoir l’accord de leurs parents.

La Norvège a annoncé en juillet son intention de restreindre l’accès aux réseaux sociaux pour les moins de 15 ans. Le gouvernement a expliqué que la loi serait « conçue dans le respect des droits fondamentaux des enfants, notamment la liberté d’expression, l’accès à l’information et le droit d’association ».

En novembre, le Danemark a annoncé souhaiter « l’interdiction de l’accès aux réseaux sociaux à toute personne âgée de moins de 15 ans ». Cependant, contrairement à la législation australienne, les parents peuvent passer outre ces règles afin de permettre aux enfants âgés de 13 et 14 ans de conserver leur accès à ces plates-formes. Toutefois, aucune date de mise en œuvre n’a été fixée et l’adoption du texte par les législateurs devrait prendre plusieurs mois. On ignore la façon dont l’interdiction danoise sera appliquée. Mais le pays dispose d’un programme national d’identification numérique qui pourrait être utilisé à cette fin.

En juillet, le Danemark a été sélectionné pour participer à un programme pilote (avec la Grèce, la France, l’Espagne et l’Italie) visant à tester une application de vérification de l’âge qui pourrait être lancée dans toute l’Union européenne à l’intention des sites pour adultes et d’autres fournisseurs de services numériques.

Une femme aux cheveux blonds portant un blazer blanc
La présidente de la Commission européenne, Ursula von der Leyen, étudie les restrictions imposées par l’Australie sur les réseaux sociaux. L’Union européenne pourrait suivre l’exemple de l’Australie.
Wikimedia, CC BY

Des résistances

Pour autant, ce type de restrictions n’est pas appliqué partout dans le monde.

Par exemple, la Corée du Sud a décidé de ne pas adopter une interdiction des réseaux sociaux pour les enfants. Mais elle interdira l’utilisation des téléphones portables et autres appareils dans les salles de classe à partir de mars 2026.

Dans la ville de Toyoake (au sud-ouest de Tokyo, au Japon), une solution très différente a été proposée. Le maire de la ville, Masafumi Koki, a publié en octobre une ordonnance limitant l’utilisation des smartphones, tablettes et ordinateurs à deux heures par jour pour les personnes de tous âges.

Koki est informé des restrictions imposées par l’Australie en matière de réseaux sociaux. Mais comme il l’a expliqué :

« Si les adultes ne sont pas tenus de respecter les mêmes normes, les enfants n’accepteront pas les règles. »

Bien que l’ordonnance ait suscité des réactions négatives et ne soit pas pas contraignante, elle a incité 40 % des habitants à réfléchir à leur comportement, et 10 % d’entre eux ont réduit le temps passé sur leur smartphone.

Aux États-Unis, l’opposition aux restrictions imposées par l’Australie sur les réseaux sociaux a été extrêmement virulente et significative.

Les médias et les plateformes états-uniens ont exhorté le président Donald Trump à « réprimander » l’Australie au sujet de sa législation. Ils affirment que les entreprises états-uniennes sont injustement visées et ont déposé des plaintes officielles auprès du Bureau américain du commerce.

Le président Trump a déclaré qu’il s’opposerait à tout pays qui « attaquerait » les plates-formes états-uniennes. Les États-Unis ont récemment convoqué la commissaire australienne à la sécurité électronique Julie Inman-Grant pour témoigner devant le Congrès. Le représentant républicain Jim Jordan a affirmé que l’application de la loi australienne sur la sécurité en ligne « impose des obligations aux entreprises américaines et menace la liberté d’expression des citoyens américains », ce que Mme Inman-Grant a fermement nié.

Maintien de la vigilance mondiale

Alors que la plupart des pays semblent s’accorder sur les préoccupations liées au fonctionnement des algorithmes et aux contenus néfastes auxquels les enfants sont exposés sur les réseaux sociaux, une seule chose est claire : il n’existe pas de solution miracle pour remédier à ces problèmes.

Il n’existe pas de restrictions faisant consensus ni d’âge spécifique à partir duquel les législateurs s’accorderaient à dire que les enfants devraient avoir un accès illimité à ces plates-formes.

De nombreux pays en dehors de l’Australie donnent aux parents la possibilité d’autoriser l’accès à Internet s’ils estiment que cela est dans l’intérêt de leurs enfants. Et de nombreux pays réfléchissent à la meilleure façon d’appliquer les restrictions, s’ils mettent en place des règles similaires.

Alors que les experts soulignent les difficultés techniques liées à l’application des restrictions australiennes, et que les jeunes Australiens envisagent des solutions de contournement pour conserver leurs comptes ou trouver de nouvelles plates-formes à utiliser, d’autres pays continueront à observer et à planifier leurs prochaines actions.

The Conversation

Lisa M. Given a reçu des financements de l’Australian Research Council et de l’eSafety Commission australienne. Elle est membre de l’Académie des sciences sociales d’Australie et de l’Association for Information Science and Technology.

ref. L’Australie interdit les réseaux sociaux aux moins de 16 ans : un modèle bientôt suivi par d’autres pays ? – https://theconversation.com/laustralie-interdit-les-reseaux-sociaux-aux-moins-de-16-ans-un-modele-bientot-suivi-par-dautres-pays-271774