Los antiguos romanos también lloraban a sus mascotas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier del Hoyo Calleja, Catedrático de Universidad (área de Filología Latina), Universidad Autónoma de Madrid

Estatua de bronce de un perro de los siglos II-III. MET Museum

Hace no mucho leíamos en la prensa y oíamos hablar sobre los cementerios de mascotas (algunos ya hay, especialmente para perros, en barrios residenciales de ciertos países del primer mundo), ante el escándalo de muchos bienintencionados que se llevan las manos a la cabeza viendo las necesidades del tercer mundo o zonas deprimidas donde comer es una aventura.

Pero tampoco estamos inventando nada nuevo. En la antigua Roma hubo, si no cementerios específicos, sí al menos tumbas con magníficos epitafios de animales, desde perros hasta caballos, pasando por la sentida despedida que le hace Catulo al gorrión de su amada:

El gorrión de mi amada ha muerto,

El gorrión, goce de mi amada,

Al que ella más que a sus ojos quería;

Pues era dulce como la miel y a su dueña conocía

Tan bien como la hija a su madre

Los perros, específicamente, eran muy apreciados para cuatro funciones: guerra, compañía, caza y guardia de la casa. Prueba de esto último son mosaicos como el de Pompeya en el que aparece uno y al lado la inscripción CAVE CANEM, “cuidado con el perro”. Fue especialmente querido un tipo de bichón maltés, antepasado del actual perro pequeño, blanco y de pelo largo.

Mosaico de un perro en el suelo de una casa romana con la inscripción CAVE CANEM.
Mosaico en la Casa del Poeta Trágico con la inscripción CAVE CANEM en Pompeya.
Eufrosine/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Y por eso hay registro de epitafios dedicados a los perros que se habían ganado el corazón de sus dueños –familias pudientes que podían permitirse estos sepulcros–, y de cuyo afecto habían sido objeto. Estos escritos singulares, que escapan de toda rutina, fueron redactados muchas veces en verso.

Hay uno, por ejemplo, grabado en una columna, que procede de Ancona (Italia) y destaca por su extrema brevedad:

“Guardián de mis carros, nunca ladró en vano:

ahora guarda silencio y la sombra protege sus cenizas”.

Margarita, perrita muerta en el parto

Placa sepulcral de Margarita en el Museo Británico.
Placa sepulcral de Margarita en el Museo Británico.
J. H. C.

En el Museo Británico de Londres se conserva actualmente un epitafio dedicado a una perra llamada Margarita, procedente de Roma. Su texto, escrito en una placa de mármol con letras muy pequeñas, está más elaborado que el anterior y hace alusión a las cualidades de la perra, para terminar describiendo su trágica muerte. Es destacable que esté redactado en primera persona, como los de algunos hombres:

“La Galia me engendró y me dio nombre una perla del rico mar, y mi belleza fue adecuada a la hermosura de mi nombre. Hábil y osada en corretear por los bosques desconocidos y en perseguir por las colinas a las hirsutas fieras, nunca solía ir sujeta por pesadas cadenas ni soportar crueles palizas en mi níveo cuerpo. Pues en el suave regazo de mi dueño y de mi dueña me tendía, y sabía, cuando estaba cansada, recostarme en su lecho preparado y, más allá de lo posible, hablaba con el rostro silencioso de un perro: nadie temió demasiado mis ladridos. Pero desgarrada por un parto desdichado, he tenido que sucumbir a mi destino. Y ahora me cubre la tierra bajo este pequeño mármol”.

Otro epitafio procede de las proximidades de Salerno, cerca de Nápoles, y está dedicado asimismo a una hembra. Aunque no se describe la raza, por los datos que proporciona, se trata –como en el anterior ejemplo– de una perra de pequeño tamaño, capaz de recostarse sobre el regazo de sus dueños:

“Empapado en lágrimas te he traído hasta aquí, mi querida perrilla, como hice antes más contento durante tres lustros. Pues ya no me darás miles de besos, Pátrice, ni podrás recostarte feliz en mi cuello. Lleno de tristeza te he enterrado, pues lo mereces, en una morada de mármol y te he unido para siempre a mis Manes, a ti, que eras capaz de asemejarte a los hombres con tu ingeniosa conducta. ¡Ay, cuántos encantos he perdido! Tú, dulce Pátrice, acostumbrabas a acercarte a mi mesa y, cariñosa, pedías comer en mis brazos, y solías lamer con tu lengua traviesa la copa que a menudo mis manos sostuvieron para ti; y, cuando llegaba cansado, me recibías moviendo la cola sin cesar y con ese simple gesto me transmitías todo tu cariño”.

Sentimientos a flor de piel

A veces las señoras tomaban tanto cariño a estas mascotas –escribe irónicamente Juvenal en una de sus invectivas contra las mujeres–, que sentían más la muerte de su perrita que la de su propio marido. Así, un epitafio, procedente de Aquitania, describe a la perra Mía con sentimientos que recuerdan a los de Catulo al describir al pajarillo muerto de su amada:

“Cuán dulce fue, cuán cariñosa. Mientras vivía, se acurrucaba en mi regazo, cómplice siempre de mi sueño y de mi lecho. ¡Oh desgracia, Mía, que has muerto! Habrías ladrado solamente si algún rival, coqueta, se hubiese tendido a los pies de tu dueña. ¡Oh desgracia, Mía, que has muerto! Una tumba profunda te guarda ya, inocente, y no puedes alborotar, ni brincar, ni disfrutar con los cariñosos mordiscos que me dabas”.

Altar funerario con un relieve de un niño y un perro.
Altar funerario de un niño, Anthus, erigido por su padre, L(ucius) Iulius Gamus en la primera mitad del siglo I. Anthus está acompañado en el altar por su perro mascota.
MET Museum

En este sentido quizás una de las dedicatorias más sentidas es la que vemos en una urna conservada en el Museo Arqueológico de Madrid, en la que A. Cornelius Aprilis, un liberto, pone a su patrona, Cornelia Nympha. En un momento posterior se añadió en la propia inscripción “y a la perrita Albana”, lo que parece indicar que se quisieron juntar las cenizas de dueña y perrita también en la urna.

Y es que el mundo no ha cambiado tanto en dos mil años. O quizás debamos decir que en algunos puntos vuelve a parecerse al de hace dos mil años –ya que estos homenajes no se recuperaron casi hasta el siglo XX–.

Es significativo que el ser humano siga honrando a sus seres más queridos, sean estos personas o, en algunos casos, mascotas.

The Conversation

Javier del Hoyo Calleja no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los antiguos romanos también lloraban a sus mascotas – https://theconversation.com/los-antiguos-romanos-tambien-lloraban-a-sus-mascotas-264425

Qué tienen en común las teorías de la conspiración: del 11M al atentado de Barcelona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo García Varela, Investigador de Ciencias Sociales, Universidade de Vigo

Dos personas observan el antiguo memorial a las víctimas del 11-M en Atocha, hoy desaparecido. Songquan Deng/Shutterstock

Las teorías de la conspiración no son un fenómeno marginal ni anecdótico. En España, desde los años setenta hasta hoy, cada gran episodio de terrorismo ha estado acompañado de relatos alternativos que ponen en duda la versión oficial. Estos discursos, lejos de quedarse en círculos reducidos, se mueven en las redes sociales, pódcast, medios de comunicación y debates políticos, alcanzando a millones de personas.

Un ejemplo reciente lo encontramos en la entrevista que el youtuber Jordi Wild hizo al excomisario José Manuel Villarejo en 2024, que superó los tres millones de visualizaciones. En ella, Villarejo sugirió la implicación de la CIA y de sectores del franquismo en el asesinato del presidente del gobierno español Carrero Blanco (1973), y señaló a los servicios secretos marroquíes y franceses en los atentados del 11M. Más allá de sus palabras, lo más revelador fueron los comentarios del vídeo: miles de usuarios discutiendo con vehemencia, prueba del atractivo y persistencia de este tipo de narrativas.

Algo parecido ocurre con los atentados yihadistas de Barcelona en 2017. ERC y Junts han reclamado la desclasificación de documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), bajo la sospecha –alentada también por Villarejo– de que los servicios secretos conocían los planes de los terroristas de Ripoll y permitieron que actuaran para dar un “susto” al independentismo catalán. Aunque carezca de pruebas sólidas, esta teoría muestra cómo las conspiraciones logran impacto político real.

Qué caracteriza a una teoría de la conspiración

Aunque cambien los protagonistas o el contexto histórico, todas las teorías de la conspiración funcionan con los mismos ingredientes:

  • Un complot oculto: siempre hay un grupo todopoderoso –el Estado, una multinacional, los servicios secretos o una élite económica– que mueve los hilos en la sombra.

  • La lógica circular: la ausencia de pruebas no se interpreta como una debilidad, sino como la confirmación de que la trama existe y se ha ocultado con éxito.

  • Nada es casualidad: cada acontecimiento forma parte de un plan más amplio, conectado con otros episodios aparentemente independientes.

  • La manipulación de datos: se tergiversan hechos, se inventan pruebas o se repiten rumores hasta que parecen ciertos.

  • El atractivo sensacionalista: ofrecen un relato emocionante, alternativo a la versión oficial, con gran capacidad de difusión gracias a los medios y, hoy en día, a las redes sociales.

Estos elementos convierten a las teorías conspirativas en narrativas muy persuasivas: simplifican lo complejo, ofrecen certezas en momentos de incertidumbre y se apoyan en la desconfianza hacia las instituciones.

De Carrero Blanco a Barcelona

En España, a lo largo de las últimas décadas, encontramos múltiples ejemplos de estas conspiraciones:

  • El asesinato de Carrero Blanco (1973): oficialmente atribuido a ETA, pronto se rodeó de teorías que señalaban a la CIA, la URSS o incluso a sectores del franquismo.
Fotografía de un edificio con un coche en un balcón.
En el atentado de 1974 contra Carrero Blanco, el coche en el que viajaba quedó destrozado tras la explosión de una bomba y acabó estrellado contra el balcón del tercer piso de un edificio en Madrid.
Nationaal Archief/Wikimedia Commons

Cada uno de estos casos muestra cómo las conspiraciones sobreviven al paso del tiempo, incluso frente a sentencias judiciales firmes o evidencias históricas.

Por qué funcionan

Las teorías de la conspiración prosperan porque cumplen funciones psicológicas y sociales muy eficaces. Ofrecen explicaciones sencillas a sucesos dolorosos o caóticos, refuerzan la identidad de grupo y permiten desplazar la culpa hacia un enemigo externo. En ocasiones, incluso convierten a determinados personajes en héroes o profetas que denuncian los supuestos complots.

En la actualidad, además, las redes sociales multiplican su impacto. Plataformas como YouTube, Telegram, X o Forocoches permiten que cualquier individuo pueda difundir un relato alternativo con el mismo alcance que un gran medio de comunicación. De hecho, una simple búsqueda en Google sobre cualquiera de los casos mencionados devuelve antes las versiones conspirativas que los análisis académicos.

El reto para la democracia

Las teorías de la conspiración tienen consecuencias reales: erosionan la confianza en las instituciones, dificultan la convivencia democrática y, en ocasiones, alimentan la polarización y la violencia. En el caso del terrorismo, se convierten en un recurso político poderoso para movilizar emociones y reforzar identidades, aunque se basen en datos falsos o tergiversados.

Por eso es esencial que universidades, investigadores y medios adopten un papel más activo en desmontar estos relatos. Los historiadores, en particular, debemos salir de los límites del ámbito académico y aprovechar también los espacios digitales para explicar con claridad qué sabemos y qué no sabemos sobre nuestro pasado reciente.

Ninguna de las conspiraciones en torno al terrorismo en España ha presentado pruebas sólidas. Todas se sostienen en la falacia de que la ausencia de evidencias es en realidad la mayor prueba de la trama. Su atractivo reside en que convierten la duda y la desconfianza en un relato emocionante, donde nada es casualidad y todo forma parte de un plan secreto.

Frente a ellas, la única respuesta posible es más investigación, más divulgación y más pensamiento crítico. Entender cómo funcionan las teorías de la conspiración no solo ayuda a combatir la desinformación: es también una tarea esencial para proteger la calidad de nuestra democracia.

The Conversation

Pablo García Varela recibe fondos de la Xunta de Galicia dentro del programa de Axudas de apoio á etapa de formación posdoutoral de la Xunta de Galicia 2023.

ref. Qué tienen en común las teorías de la conspiración: del 11M al atentado de Barcelona – https://theconversation.com/que-tienen-en-comun-las-teorias-de-la-conspiracion-del-11m-al-atentado-de-barcelona-264546

¿Qué sentimos al comer? En busca de los secretos moleculares del gusto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rocío Romero Zaliz, Personal docente e investigador area de ciencia de la computación e inteligencia artificial, Universidad de Granada

ViDI Studio/Shutterstock

¿Se ha preguntado alguna vez por qué ciertos sabores nos resultan irresistibles mientras que otros nos generan rechazo? Más allá de nuestras papilas gustativas, depende de una intrincada red de señales dentro de nuestro cuerpo. Esta red influye no solo en nuestros gustos, sino en nuestra salud y hasta en cómo nos sentimos.

Un estudio reciente, publicado en la revista npj Science of Food de la editorial Nature, ha dado un paso importante para comprender el sentido del gusto. Gracias al uso de herramientas de inteligencia artificial y a técnicas de simulación molecular, los científicos que hemos participado en la investigación logramos identificar por primera vez el conjunto completo de interacciones de los receptores del gusto humano.

El gusto: una experiencia multidimensional

Los receptores del gusto son proteínas que detectan los compuestos químicos de los alimentos. Luego, convierten esa información en señales que el cerebro interpreta como dulce, salado, amargo, ácido o umami.

Pero estas proteínas no trabajan solas. Dentro de nuestras células, se relacionan con muchas otras. Juntas forman una red de interacciones que, hasta ahora, era poco conocida.

Comprender cómo se conectan dichas proteínas puede ayudarnos a mejorar la alimentación. También puede servir para tratar trastornos relacionados con el apetito o el sabor. Incluso puede guiar el desarrollo de alimentos más saludables y, a la vez, sabrosos.

Inteligencia artificial al servicio del paladar

El estudio fue realizado por un consorcio europeo con participación de investigadores de la Universidad de Granada. Estos investigadores utilizaron modelos de inteligencia artificial para predecir cómo se relacionan los receptores del gusto con otras proteínas del cuerpo humano.

Para ello, se entrenaron modelos de inteligencia artificial con más de 2,5 millones de datos experimentales que incluían información genética, estructural y funcional sobre proteínas humanas. Los investigadores utilizaron 61 características distintas para describir cada par de proteínas (siendo una de ella un receptor del gusto), como su similitud funcional, su presencia en otras especies, su nivel de expresión conjunta o su compatibilidad estructural. Esta información permitió construir modelos capaces de predecir, con alta precisión, si dos proteínas interactúan entre sí o no.

Pero no solo se trataba de saber si existía una interacción, sino también de estimar cuán fuerte era. Para ello, se desarrolló un modelo adicional que permite calcular la afinidad entre proteínas, es decir, la intensidad con la que se unen. Esta información resultó clave para priorizar las interacciones más relevantes desde el punto de vista biológico.

Una vez identificadas las interacciones más prometedoras, los investigadores recurrieron a simulaciones de dinámica molecular, que permiten observar cómo se comportan las proteínas en un entorno virtual imitando el interior de una célula. Gracias a esta técnica, pudieron analizar con detalle el modo en que se unen las proteínas, qué regiones están implicadas en el contacto y cómo cambia su forma durante la interacción.

Así, lograron validar algunas de las predicciones más destacadas del modelo, aunque poner a prueba todas es un proceso complejo que aún llevará tiempo.

Descubrimiento revolucionario

El descubrimiento más llamativo de este estudio es la interacción entre el receptor amargo TAS2R41 y la proteína CHMP4A. Esta última participa en funciones celulares esenciales, como la reparación de membranas dañadas. Aunque hasta ahora no se había relacionado con el sentido del gusto, las simulaciones moleculares revelaron que puede unirse de forma estable al receptor TAS2R41, lo que podría alterar su comportamiento.

En concreto, los investigadores observaron que esta interacción modifica la flexibilidad de una región clave del receptor, lo que podría facilitar la entrada de compuestos amargos y, por tanto, aumentar su sensibilidad. Este hallazgo sugiere que la proteína CHMP4A podría actuar como un modulador del gusto, influyendo en cómo percibimos ciertos sabores sin necesidad de que haya un estímulo externo, como un alimento.

Además, abre una nueva línea de investigación: la posibilidad de que los receptores del gusto tengan funciones más allá de la lengua. Esto plantea la hipótesis de que podrían participar en otros procesos como la regulación del apetito o la respuesta a ciertos medicamentos.

¿Y estos avances para qué nos sirven?

Nuestro trabajo puede ayudar a entender mejor cómo se relaciona el sentido gusto con la salud. Por ejemplo, podría explicar por qué algunas personas tienen más apetito que otras, o por qué ciertos alimentos resultan más atractivos para unos que para otros. Estas diferencias no siempre se deben a la cultura o a la costumbre: también pueden tener una base biológica, relacionada con cómo interactúan las proteínas en nuestro cuerpo.

Así sería posible diseñar alimentos que se adapten mejor a las preferencias individuales sin comprometer su valor nutricional. Esto podría facilitar que más personas adopten dietas equilibradas, especialmente aquellas que encuentran difícil seguir recomendaciones alimentarias tradicionales.

Además, los hallazgos podrían aplicarse en el tratamiento de personas con problemas de apetito o alteraciones en la percepción del sabor. Estas dificultades son comunes en pacientes con enfermedades crónicas, en personas mayores o en quienes reciben tratamientos como la quimioterapia.

En un mundo donde comer bien es un reto constante, por razones económicas, culturales o de salud, entender cómo funciona el gusto a nivel molecular puede convertirse en una herramienta poderosa. No solo para tomar mejores decisiones alimentarias, sino también para prevenir enfermedades, mejorar tratamientos y promover una relación más saludable con la comida.

The Conversation

Esta publicación es parte del Proyecto “Inteligencia Artificial Ética, Responsable y de Propósito General: Aplicaciones En Escenarios De Riesgo. (IAFER) Exp.: TSI-100927-2023-1 financiado a través de la Creación de cátedras universidad-empresa (Cátedras Enia), destinadas a la investigación y desarrollo de la inteligencia artificial, para su difusión y la formación en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Europeo, financiado por la Unión Europea-Next Generation EU.

Vanessa M. Martos Núñez recibe fondos de:
Proyecto VIRTUOUS-MSCA-RISE-Research and Innovation Staff Exchange, del Programa Horizon 2020 de la Comisión Europea. GA: 872181
https://virtuoush2020.com/project/

ref. ¿Qué sentimos al comer? En busca de los secretos moleculares del gusto – https://theconversation.com/que-sentimos-al-comer-en-busca-de-los-secretos-moleculares-del-gusto-258600

¿Intervención antidrogas o estrategia geopolítica? El conflicto entre EE. UU. y Venezuela en aguas del Caribe

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Cvitanic, Docente de Relaciones Internacionales, Universidad de La Sabana

Imagen del segundo ataque de Estados Unidos a una presunta narcolancha venezolana difundida por el gobierno estadounidense.

Se mantienen las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos. Tras el despliegue de varios buques de guerra y los entrenamientos del Comando Sur de los Estados Unidos en aguas del Caribe, Venezuela también dio inicio a los ejercicios militares en la isla La Orchila y continúa la expectativa.

Estados Unidos ha sido claro en su intención de luchar contra las drogas. El mensaje, desde el día uno del despliegue de barcos, helicópteros, tanques y soldados, y los ataques contra tres embarcaciones que dejaron un saldo de 14 personas fallecidas, no puede ser más contundente: “Deje de enviar droga”, fue el mensaje lanzado por Trump desde Inglaterra a Nicolás Maduro.

El gobierno de Venezuela, por su parte, insiste en que todo obedece al interés del país norteamericano de derrocarlo, y presentó ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) las correspondientes denuncias, sin dejar de lado las acusaciones por violación del derecho internacional al bombardear embarcaciones que supuestamente llevaban cargamentos de drogas.

Lo cierto es que, más allá de los hechos y las acusaciones, en la actual coyuntura internacional, las actuaciones de Estados Unidos parecen responder a una estrategia de poder: golpea en su patio trasero para mejorar su posición en el escenario global.

La sombra del pasado

Dos ejemplos de los últimos años de la Guerra Fría: en 1983, un conjunto de fuerzas militares de algunos países del Caribe en alianza con Estados Unidos invadió Granada para deponer el gobierno prosoviético que controlaba la isla, En 1989, durante el primer año de George Bush padre en la Casa Blanca, el ejército estadounidense invadió Panamá para capturar al dictador Manuel Antonio Noriega. En cambio, la estrategia de Estados Unidos en los últimos tiempos ha sido menos dogmática y se ha basado en el poder blando: la influencia económica, diplomática y tecnológica. Además, en estas últimas décadas, y con excepciones como Venezuela, Nicaragua o Cuba, la democracia se ha ido asentando en los países latinoamericanos.

Han quedado atrás los tiempos de la política del garrote con la que los gobiernos estadounidenses presionaban a los países latinoamericanos, con intervenciones armadas, y la lucha perdida contra el tráfico de drogas ha obligado a dar un giro e intentar nuevas estrategias.




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Gasolina y drogas

Las preocupaciones de Washington respecto a Venezuela se concentran en dos cuestiones: las reservas de petróleo y la actividad delictiva del Cartel de los Soles (tráfico de cocaína, contrabando de combustible y minería ilegal entre otros).

Por su parte, las grandes compañías energéticas estadounidenses verían con buenos ojos la salida de Maduro y que se recuperase la normalidad en la industria petrolera venezolana. Venezuela tiene demasiado crudo para ignorarlo y el mercado energético global sigue siendo clave en la economía mundial.

En Washington se están evaluando las posibilidades para hacer intervenciones marítimas y terrestres en América Latina –hay un proyecto de ley redactado por Cory Mills, miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos– para dar una solución, al menos a mediano plazo, al narcotráfico en la región.

Explosiones descontroladas

Lo cierto es que hacer explotar embarcaciones parece estar teniendo consecuencias. “Vemos que no hay barcos. Cuando fuimos la primera vez, había cientos de barcos. Ahora no hay ninguno”, explicó Trump, quizás para precisar que probablemente esto se debe a que la presencia de los barcos estadounidenses es ya un obstáculo para los narcotraficantes.

Esta estrategia podría hacer tambalear a Nicolás Maduro, buscado por sus supuestos nexos con el Cartel de los Soles y por quien ya EE. UU. ofrece una recompensa de 50 millones de dólares, mayor que la que se prometió en 2001 por Osama Bin Laden (25 millones de dólares).

De ahí que el temor de Maduro no sea gratuito. En medio de esta incertidumbre, la Asamblea Nacional venezolana acaba de aprobar un proyecto de asociación estratégica y cooperación con el Kremlin mientras su otro aliado, China, manteniendo su política de no intervención, no se ha pronunciado al respecto.

El problema no es de la región

Lo que ocurre entre Estados Unidos y Venezuela no puede verse como un enfrentamiento regional: se trata de un capítulo más en la disputa por la narrativa de poder en el sistema internacional. Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, mide costos y beneficios con el mismo pragmatismo con el que antes respaldó a dictadores amigos o castigó a adversarios ideológicos.

La incógnita no es si a Washington le preocupa la democracia en Caracas sino cuánto está dispuesto a frenar el narcotráfico y mantener su hegemonía en un continente que, aunque relegado, sigue siendo su patio trasero y en donde China, su mayor adversario, va ganando terreno.

The Conversation

Fernando Cvitanic no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Intervención antidrogas o estrategia geopolítica? El conflicto entre EE. UU. y Venezuela en aguas del Caribe – https://theconversation.com/intervencion-antidrogas-o-estrategia-geopolitica-el-conflicto-entre-ee-uu-y-venezuela-en-aguas-del-caribe-264571

Cómo frenar el abandono docente con redes de acompañamiento

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Thomas André Prola, Profesor e investigador en Educación, Tecnologías y Vulnerabilidades digitales – Universidad Europea del Atlántico, Universidad de Barcelona, Universitat de Barcelona

El abandono docente es un desafío global: según la UNESCO, al llegar 2030 y de mantenerse las tendencias actuales, faltarán unos 44 millones de maestros y profesores en todo el mundo. En ciertas zonas, como en África, hay escasez de personas formadas en esta labor en comparación con el crecimiento de la población. En contraste, el problema en muchos países desarrollados, como los europeos, es una alta tasa de abandono.

En algunos países de Europa, uno de cada tres docentes deja la profesión antes de cumplir cinco años ejerciéndola. Esto impacta directamente la vida de millones de niños y jóvenes: aulas sin profesores, programas sin continuidad y estudiantes que pierden oportunidades de aprendizaje.

¿Por qué dejan de ser docentes estos profesionales que han invertido años, recursos y energías para poder ejercer la enseñanza? Las razones son múltiples: soledad profesional, dificultades de comunicación con las familias de los alumnos, diferencias con la cultura escolar, problemas con la disciplina y gestión del aula, carencia de recursos o la sensación de no estar preparados para los desafíos de las aulas actuales.

La soledad profesional del docente

Fijémonos en un caso particular. Paco es un joven docente vocacional: siempre soñó con ser profesor. Pero cuando entró por primera vez en un aula, la impresión de soledad y las dudas le hicieron plantearse si estaba a la altura. Esperaba orientación, pero encontró silencio: “Uno piensa que este mundo de la educación es bastante cooperativo… y no siempre es así”, nos contó en el marco de nuestro proyecto para fomentar el acompañamiento docente.

Y es que se aprende a ser docente también en el día a día del centro educativo donde se trabaja. Como afirman los expertos, “los maestros se forman en las escuelas en que trabajan”. El intercambio con colegas juega un rol fundamental en el aprendizaje del modo de hacer docente.




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La identidad docente se va construyendo a medida que se experimenta, discute y resuelve. Pero jóvenes docentes como Paco no encuentran siempre oportunidades de compartir sus dudas con colegas más experimentados, muchas veces por falta de confianza o de tiempo.

Redes europeas de cuidado

Una de las conclusiones más importantes de nuestra investigación es, precisamente, que los profesores jóvenes necesitan sentirse acompañados. El apoyo de un mentor, el respaldo de sus pares y la posibilidad de reflexionar sobre su propia práctica marcan la diferencia entre abandonar o quedarse. En otras palabras, el futuro de la educación también pasa por construir redes de cuidado y aprendizaje compartido.

El proyecto busca conocer los principales desafíos y los apoyos de los profesores noveles (con menos de 5 años de experiencia) para desarrollar un entorno digital que evite su abandono.

Presentación del proyecto Digital TA en vídeo.

Digitalta.eu: una comunidad virtual

Con esta visión nació DigitalTA, una plataforma europea que ya reúne a más de 1 200 docentes de distintos países. Su objetivo es crear una comunidad que acompañe a profesores en sus primeros años para que no se enfrenten solos a los retos de la profesión. También funciona para profesores experimentados que quieran dar apoyo, intercambiar recursos y reflexiones o actualizarse con nuevos recursos.

¿Cómo funciona? Los docentes pueden acceder en la plataforma a formación específica, tutorías personalizadas y, sobre todo, a un espacio de intercambio donde compartir experiencias y buscar soluciones colectivas. Allí, un profesor novel de España puede aprender de la experiencia de un mentor en Irlanda, o una maestra de primaria en Bélgica puede encontrar apoyo en un grupo de pares que atraviesan las mismas dificultades.




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Lo más valioso de esta red es que pone en el centro a los docentes, reconociendo que son ellos quienes tienen la experiencia y la capacidad para transformar el sistema desde adentro. DigitalTA no impone recetas: ofrece un espacio para dialogar, experimentar y crecer juntos.

Siete desafíos a tener en cuenta

En nuestro estudio preliminar para detectar las necesidades de los docentes noveles, pudimos definir siete áreas de preocupación: las tecnologías digitales, la gestión del aula, la comunicación y las relaciones con las familias, la diversidad e inclusión, la colaboración profesional, la cultura escolar, la planificación y el desarrollo curricular. La colaboración profesional y la cultura escolar tienen que ver directamente con esta necesidad de acompañamiento que intentamos cubrir con la plataforma, pero en todas las demás áreas la posibilidad de compartir experiencias puede contribuir también a una mejor experiencia.

Paola, maestra desde hace 3 años, nos comenta: “Esta herramienta logró interpelarme, desafiarme y comprometerme con lo que estaba sucediendo. Muchos problemas son comunes, y otras situaciones que uno cree que son cotidianas en cambio no lo son en todos los lugares del mundo”.

El bienestar docente: pilar del futuro

En octubre de 2025 lanzaremos un programa específico para trabajar el bienestar docente, con encuentros mensuales en los que se abordarán necesidades detectadas por la propia comunidad: desde la gestión emocional hasta estrategias para mejorar la convivencia en el aula.

Un joven docente que, hace unos años, habría abandonado la profesión por falta de acompañamiento, hoy puede encontrar una red que le escucha, le orienta y le ayuda a seguir adelante. Ese cambio no solo beneficia a los profesores: también impacta directamente en los estudiantes. Un docente motivado y con recursos emocionales y pedagógicos puede crear entornos de aprendizaje más sólidos, más inclusivos y más innovadores.

Fomentar el apoyo y la colaboración

No puede haber educación de calidad si los docentes no se encuentran anímica y psicológicamente bien. Cuidar a quienes enseñan es la base para construir escuelas donde el aprendizaje y el crecimiento personal sean posibles.

Entender el abandono docente es una oportunidad para construir sistemas educativos más humanos y sostenibles, con docentes que tienen tiempo para darse apoyo mutuo y que comparten lo que saben. El futuro de la educación depende, en buena medida, de que esos esfuerzos colectivos sigan creciendo.

The Conversation

Thomas André Prola recibe fondos de la Unión Europea (European Education and Culture Executive Agency- EACEA).

ref. Cómo frenar el abandono docente con redes de acompañamiento – https://theconversation.com/como-frenar-el-abandono-docente-con-redes-de-acompanamiento-263648

¿Cómo diseñar ciudades y edificios para afrontar el exceso de calor?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Cuerdo Vilches, Dra. Arquitecta. Investigadora, Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc – CSIC)

El pasado agosto asistimos en España al mes estival con récord histórico en cuanto a olas de calor, siendo la última la más intensa desde que hay registros, superando a todas las anteriores.

En los últimos años esto se ha convertido en un mantra: cada vez son más frecuentes, duraderas e intensas. Este escenario genera un sinfín de reacciones sociales, mediáticas y políticas. Surge entonces una pregunta recurrente: ¿puede una ciudad prepararse para una ola de calor?

Partimos de que no todas las ciudades son iguales. Difieren en tamaño, distribución, población, densidad o tipología edificatoria. La historia también pesa: los tejidos viarios, las plazas, las calles estrechas o los edificios emblemáticos marcan un comportamiento distinto frente a fenómenos meteorológicos.

En España y en Europa, la ciudad consolidada estrecha el margen de cambio. Sus materiales, colores y morfología condicionan cómo absorben o reflejan la radiación solar, además de su respuesta a precipitaciones o al viento.

El cambio climático y la transformación urbana

A lo largo de la historia, las ciudades se han adaptado a cambios económicos y sociales. Sin embargo, a mediados del siglo XX, la posguerra, el éxodo rural y la industrialización provocaron un crecimiento urbanístico acelerado, con viviendas de baja calidad.

La crisis energética de los 70 introdujo normas de ahorro energético aún incipientes, y en las últimas décadas la globalización y el consumo han intensificado el cambio climático. Para colmo, el acceso masivo al transporte aéreo, el aire acondicionado y el vehículo privado agravan aún más el problema.

El impacto se amplifica más aún en las grandes urbes. Tráfico, contaminación, infraestructuras de hormigón y asfalto, así como la falta de sombra y vegetación, refuerzan la isla de calor urbana.

El cambio climático incrementa la frecuencia de fenómenos extremos (olas de calor, sequías, inundaciones, incendios o frío extremo), lo que, sumado a migraciones hacia áreas urbanas en busca de servicios y seguridad, tensiona aún más la capacidad de las ciudades para responder.

Cómo frenar la hostilidad climática urbana

Muchas urbes ofrecen hoy una respuesta hostil a los eventos extremos. Esta hostilidad convierte los espacios públicos en lugares poco habitables, llegando a ser “no lugares” en palabras del antropólogo francés Marc Augé. La ausencia de arbolado, la desconexión de fuentes de agua o parques infantiles inutilizables en verano son claros ejemplos.

Las soluciones no deben ser aisladas ni temporales, sino integrales, sostenibles y participativas. Propuestas como colocar un sombrajo ineficaz o mantener aulas escolares activas a más de 30°C ilustra lo poco que sirven respuestas parciales. La clave está en desarrollar estrategias coordinadas entre administraciones, titulares de edificios y ciudadanía.

Entre las soluciones que permiten adaptar las ciudades al calor destacan:

  • Rehabilitación y eficiencia energética: Dar prioridad al aislamiento de fachadas, cubiertas y ventanas, incorporando sombreados y colores claros que reduzcan la absorción solar, y aprovechando la energía gratuita. En climas continentales, estas medidas son esenciales para equilibrar frío y calor.

  • Uso responsable de la energía: Reducir el aire acondicionado y la calefacción, aunque provengan de renovables, siguiendo el principio de suficiencia energética: usar solo la energía necesaria. Eso sí, nunca a costa de la salud o el bienestar, priorizando siempre equipos más eficientes, y sin olvidar la calidad del aire interior.

  • Infraestructura verde: Cubiertas y muros vegetales, huertos urbanos, arbolado y parques con especies compatibles, gestionadas eficientemente pueden reducir la temperatura ambiental y mejorar la habitabilidad.

  • Infraestructura azul: Fuentes, estanques, cursos de agua o jardines de lluvia ayudan a refrescar la atmósfera urbana, especialmente en las horas centrales del día.

  • Transporte sostenible: Redes de transporte público eficientes, carriles bici y peatonalización reducen la contaminación y la generación de las islas de calor. Modelos como las supermanzanas de Barcelona o la ciudad de 15 minutos de París favorecen la proximidad y la habitabilidad.

¿Y qué hay de los refugios climáticos? Sin duda se han multiplicado en los últimos años como oasis urbanos. Sin embargo, cuando presentan temperaturas muy diferentes al resto de la ciudad, pueden generar estrés térmico en personas vulnerables. Se recomienda diseñar, además, espacios intermedios atemperantes que permitan una transición gradual.

No olvidar las olas de frío

La adaptación no debe centrarse solo en las altas temperaturas: los edificios también deben almacenar calor en invierno. Existen materiales termoópticos que cambian de color según la temperatura, así como materiales de cambio de fase (PCMs) que acumulan calor y modifican sus propiedades. Otras soluciones eficaces incluyen los jardines verticales caducos, los sistemas de sombreado móvil o los toldos urbanos desplegados en verano.

La biomimética, por su parte, ofrece innovaciones inspiradas en la naturaleza, capaces de adaptar fachadas y cubiertas dinámicamente. Aunque inicialmente costosas, abren el camino hacia ciudades resilientes.

Lo que parece indiscutible es que no existen recetas únicas. Es necesario pensar en la escala del edificio, el barrio y la ciudad antes de identificar la solución óptima. La orientación, los vientos predominantes, las proporciones de las calles y el mobiliario urbano influyen en la habitabilidad. Integrar estos factores de manera conjunta en el diseño urbano garantiza espacios más saludables y resilientes, siempre adaptados a las condiciones locales, sociales y climáticas.

Además de planes estructurales globales, en eventos concretos o temporadas críticas puede ser útil diseñar acciones estratégicas temporales. Sevilla, por ejemplo, reparte agua en la Feria de Abril. Y en Madrid, algunos comercios ofrecen agua gratuita en verano. Estas medidas no sustituyen a la planificación a largo plazo, pero alivian en momentos de riesgo, un apoyo adicional a Planes Estratégicos de Prevención y Alerta.

En cualquier caso, las adaptaciones de las urbes a las temperaturas deben garantizar continuidad más allá de los cambios de gobierno.

Gobernanza y participación ciudadana

La información es poder. Explicar a los ciudadanos cómo mejorar sus viviendas o barrios favorece el cambio estructural. Los gobiernos pueden canalizar ayudas y fondos europeos para rehabilitación y eficiencia energética, apoyándose en la participación de comunidades de vecinos y entidades locales.

Las oficinas de ventanilla única (OSS) son un buen ejemplo de recurso de información y asesoramiento que fomenta la implicación ciudadana.

Igual que el clima cambia, también debe hacerlo el tejido urbano. La adaptación de las ciudades al calor no es estática: debe revisarse y ajustarse continuamente. La ciudad debe entenderse como un sistema único en el que viviendas y espacios públicos actúen al unísono, con soluciones oportunas y sostenibles en el tiempo.

La adaptación debe ser dinámica, multiescalar y multidisciplinar, con la participación de gobiernos, sector privado, academia y ciudadanía. Y aunque las medidas no resulten baratas ni rápidas, han de garantizarse con condiciones de operación y mantenimiento viables, independientemente del actor que las impulse.

El éxito de las ciudades resilientes ha de ser compartido: un proyecto de todos y para todos.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

María Teresa Cuerdo Vilches colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

ref. ¿Cómo diseñar ciudades y edificios para afrontar el exceso de calor? – https://theconversation.com/como-disenar-ciudades-y-edificios-para-afrontar-el-exceso-de-calor-266166

La difícil movilidad urbana de las mujeres trabajadoras en Latinoamérica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Celia Herrera, Directora Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería, Universidad Católica Andrés Bello

Congestión de tráfico en el centro de Caracas. testing/Shutterstock

A las 5 de la mañana, Juana sale apurada de su casa, en Petare (Caracas), uno de los sectores populares de viviendas autoconstruidas más grande de América Latina, que se extiende por más de 45 kilómetros cuadrados de terrenos empinados.

Camina con su nieto hasta la parada, donde espera un jeep (que vendrá lleno). Estos todoterrenos son el transporte público más habitual del barrio por lo particular de su orografía. Juana deja al niño en la escuela, hace unas compras y luego camina hasta la estación de metro para seguir rumbo a su trabajo. Su día no terminará hasta muchas horas y trasbordos después.

Vista aérea de aglomeración de casas sobre unas colinas
Vista aérea del barrio de chabolas de Petare, en Caracas.
Eddvlp/Shutterstock

Esta es la rutina real de miles de mujeres de Petare, de Caracas, de Venezuela y de América Latina.

¿Qué son los viajes poligonales?

Los trayectos de Juana rara vez siguen el esquema pendular casa–trabajo–casa. Se parecen más a lo que Inés Sánchez de Madariaga, experta en urbanismo de género, llama “viajes poligonales”:

“Respecto a la movilidad, las mujeres hacen más viajes, más viajes encadenados, con patrones de tipo más poligonal y menos viajes pendulares. Usan más el transporte público, abarcan distancias y ámbitos geográficos menores y más en el entorno de la vivienda, y se mueven por más motivos diferentes, con patrones de movilidad menos predecibles y más irregulares. Todo esto tiene que ver con la doble carga de trabajo que asumen las mujeres dentro y fuera del hogar”.

En estas cadenas de recorridos fragmentados, el cuidado y otras responsabilidades domésticas marcan el ritmo. Esta lógica multiplica tiempos, costos y riesgos para las mujeres, pero suele pasar desapercibida.

Más tiempo, más riesgos, menos oportunidades

La movilidad del cuidado visibiliza cómo las mujeres organizan sus desplazamientos a partir de tareas domésticas y comunitarias.

Un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) estima que las mujeres en América Latina invierten hasta un 30 % más de tiempo) en sus recorridos diarios que los hombres.

En Caracas, un trayecto de media hora puede convertirse, a la larga, en horas perdidas, abandono de estudios, menos acceso a empleos dignos y mayor fatiga. Los recorridos extensos y fragmentados también exponen con más frecuencia a las mujeres al acoso y la violencia en el espacio público.

Esto se agrava por la crisis de transporte público en Caracas: un metro colapsado e inseguro, pocos autobuses y “camioneticas” (y muchos en mal estado), tarifas altas para los pasajeros (pero insuficientes para mantener la calidad del servicio), embotellamientos y calles en mal estado, inseguridad y, en general, una red informal y precaria de transporte.

Calle de Caracas.
Calle de Caracas.
Angel Corrales/Shutterstock

Políticas públicas: experiencias internacionales

Aplicar principios de urbanismo feminista –mejorar la iluminación en las paradas, situar los portales al mismo nivel de las fachadas, el uso de ascensores transparentes o diseñar calles sin recovecos– hacen que las mujeres perciban las vías urbanas como más seguras.

Algunas ciudades latinoamericanas han empezado a responder. Medellín incorporó los viajes del cuidado en sus planes de movilidad, diseñando rutas y servicios según patrones femeninos. En Ciudad de México y Buenos Aires se aplican programas para combatir el acoso en buses y metro, y el Banco Mundial promueve rutas escolares seguras, subsidios para mujeres de bajos ingresos y empleo femenino en el sector.

¿Qué se puede hacer en Caracas?

Más allá de las limitaciones presupuestarias, un barrio con condiciones tan complicadas como Petare (difícil orografía, transporte público limitado, grandes distancias a pie para llegar a los puntos nodales de transporte hacia otras zonas de Caracas), necesita medidas para mejorar la seguridad y la movilidad urbana femenina. Esto se traduce en paradas con mejor iluminación y vigilancia comunitaria, regularización del transporte público informal, promoción de la intermodalidad, creando nodos de intercambio (metro-autobús, por ejemplo) eficientes para mejorar la accesibilidad urbana.

Una referencia pionera para recopilar datos y diseñar políticas de movilidad urbana con enfoque de género es el índice de caminabilidad sensible al género desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo. Este índice ofrece herramientas prácticas y criterios (estado de las aceras, conectividad, seguridad vial, fachadas y edificaciones, comodidad y mobiliario urbano, señalización) para evaluar la accesibilidad y seguridad urbana a partir de las experiencias de mujeres y niñas.

Quien habla de Petare, habla de muchos otros barrios y realidades similares en América Latina. Los viajes poligonales de las mujeres revelan desigualdades profundas. El transporte y la movilidad no son solo infraestructuras: define el derecho a habitar la ciudad. Ignorar cómo se mueven las mujeres es perpetuar una ciudad injusta y limitada.

Hablar de movilidad con perspectiva de género es, finalmente, hablar de democracia y derecho a la ciudad para todas las personas.

The Conversation

Celia Herrera no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La difícil movilidad urbana de las mujeres trabajadoras en Latinoamérica – https://theconversation.com/la-dificil-movilidad-urbana-de-las-mujeres-trabajadoras-en-latinoamerica-265806

Los estornudos de los cerdos nos ayudan a entender cómo actúa la gripe

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estanislao Nistal Villán, Virólogo y profesor de Microbiología de la Facultad de Farmacia, Universidad CEU San Pablo

Los cerdos son un buen modelo animal para estudiar la gripe txking/Shutterstock

Entre 290 000 y 650 000 personas mueren al año por enfermedades asociadas a la gripe causada por los virus de la influenza, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero, lejos de ser un problema exclusivamente humano, estos virus también infectan a numerosas especies animales. Las aves acuáticas, que son su principal reservorio, pueden transmitir el virus a cerdos y a humanos, entre otros.

En los cerdos, la gripe provoca una enfermedad respiratoria similar a la humana, con problemáticas comparables, lo que los convierte en un modelo valioso para el estudio de la infección y sus complicaciones. La principal complicación que presentan las infecciones gripales son las infecciones bacterianas secundarias, como las del neumococo (Streptococcus pneumoniae) en el caso de los humanos, o el Streptococcus suis en el caso del cerdo. Esto implica que cuando los pacientes están defendiéndose del virus, algunas bacterias aprovechan la situación para producir su propia infección.

Cuando Robert Koch (1843-1910), considerado uno de los padres de la microbiología moderna, identificó a los agentes que causaban enfermedades mortales como la tuberculosis o el cólera, cambió por completo la manera de abordar las enfermedades infecciosas. Las infecciones pasaron de ser meras especulaciones a convertirse en objeto de estudio experimental, donde el diagnóstico y el tratamiento podían orientarse con precisión frente a un microorganismo concreto. Eso sí, uno solo, porque Koch abanderaba el concepto de “un patógeno, una enfermedad”.

En este caso, el tiempo no le ha dado del todo la razón: no siempre hay un único patógeno detrás de una enfermedad. Sin ir más lejos, en muchos de los casos de muerte por gripe, las complicaciones se asocian a infecciones oportunistas en las que podrían intervenir, además del virus, una o varias bacterias a la vez. Lo que aún se desconoce es de qué manera interactúan con el virus y entre ellas, y cómo contribuyen a que se agrave la enfermedad.

Los pulmones no son estériles

Para entender de dónde surgen esas bacterias, hay que tener en cuenta que los pulmones no son estériles ni asépticos, hay microbiota también en el tracto respiratorio. Y en un contexto de infección viral, entre las propias comunidades microbianas del pulmón pueden emerger una o varias bacterias oportunistas que agraven la enfermedad.

Hoy en día, la mayoría de las infecciones respiratorias que reciben atención médica no tienen una etiología o causa definida.

La microbiota es como una gran orquesta

La microbiota es el conjunto de microorganismos (bacterias, virus, hongos y arqueas) que habita en un espacio concreto del cuerpo humano como la piel, el sistema digestivo o el tracto respiratorio. Su equilibrio es crucial para mantener la salud, dado que participa en el mantenimiento de condiciones que evitan enfermedades.

Podríamos concebir la microbiota como una gran orquesta en la que los músicos de cada grupo de instrumentos tocan al compás y son escuchados por una audiencia pacífica, que aprecia la armonía del momento. Este concierto ocurre en perfecto equilibrio hasta que un agente disruptor (en este caso, la gripe) perturba la armonía. La gripe introduce elementos disonantes que pueden despertar reacciones en otros músicos, y también en los críticos espectadores, que pueden empezar a enfadarse, silbar, lanzar tomates o algo peor: volverse tan violentos que acaben destruyendo la sala de conciertos.

La mejor manera de identificar a los “músicos” de la sala de conciertos de nuestros pulmones sanos, y de entender lo que les pasa cuando hay una infección, es utilizando tecnologías de secuenciación. Así es como hemos podido identificar las bacterias presentes en los pulmones de cerdos que sufrían gripe. Los resultados revelan que hay más cantidad de bacterias en los pulmones de animales infectados con influenza, así como una mayor diversidad tanto de bacterias comúnmente asociadas a neumonías como de otras menos prevalentes.

Una firma bacteriana inconfundible

Las bacterias presentes en el pulmón durante una infección gripal pueden asociarse entre sí, dando lugar a lo que se conoce como firmas bacterianas que, adaptando el concepto de Koch, podrían traducirse como “un patrón bacteriano, una enfermedad”.

Estos patrones podrían ser utilizados en un futuro para predecir el comportamiento y las complicaciones que ciertos pacientes pueden presentar durante una gripe para poder tratarles a tiempo, manteniendo tanto a la orquesta como al público en perfecta armonía.

The Conversation

Estanislao Nistal Villán recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación PID2023-150116OB-I00.

Javier Arranz Herrero y Sara Izpura Luis no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Los estornudos de los cerdos nos ayudan a entender cómo actúa la gripe – https://theconversation.com/los-estornudos-de-los-cerdos-nos-ayudan-a-entender-como-actua-la-gripe-266008

Generative AI might end up being worthless — and that could be a good thing

Source: The Conversation – Canada – By Fenwick McKelvey, Associate Professor in Information and Communication Technology Policy, Concordia University

In the rush to cash in on the generative artificial intelligence gold rush, one possible outcome of AI’s future rarely gets discussed: what if the technology never works well enough to replace your co-workers, companies fail to use AI well or most AI startups simply fail?

Current estimates suggest big AI firms face a US$800 billion dollar revenue shortfall.

So far, genAI’s productivity gains are minimal and mostly for programmers and copywriters. GenAI does some neat, helpful things, but it’s not yet the engine of a new economy.

It’s not a bad future, but it’s different from the one currently driving news headlines. And it’s a future that doesn’t fit the narrative AI firms want to tell. Hype fuels new rounds of investment promising massive future profits.

Maybe genAI will turn out to be worthless, and maybe that’s fine.

Indispensable or indefensible?

Free genAI services, and cheap subscription services like ChatGPT and Gemini, cost a lot of money to run. Right now, however, there are growing questions about just how AI firms are going to make any money.

OpenAI CEO Sam Altman has been candid about how much money his firm spends, once quipping that every time ChatGPT says “please” or “thank you,” it costs the firms millions. Exactly how much OpenAI loses per chat is anyone’s guess, but Altman has also said even paid pro accounts lose money because of the high computing costs that come with each query.

Like many startups, genAI firms have followed the classic playbook: burn through money to attract and lock-in users with a killer product they can’t afford to miss out on. But most tech giants have not succeeded by creating high-cost products, but rather by making low-cost products users can’t quit, largely funded by advertising.

When companies try to find new value, the result is what journalist and author Cory Doctorow coined “enshittification,” or the gradual decline of platforms over time. In this case, enshittification means the number of ads increase to make up the loss of offering the free service.




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OpenAI is considering bringing ads to ChatGPT, though the company says it is being “very thoughtful and tasteful” about how this is done.

It’s too soon to tell whether this playbook will work for genAI. There is a possibility that advertising might not generate enough revenue to justify the massive spending needed to power it. That is because genAI is becoming something of a liability.

The hidden costs of AI models

Another looming problem for genAI is copyright. Most AI firms are either being sued for using content without permission or entering costly contracts to licences content.

GenAI has “learned” in a lot of dubious ways, including reading copyrighted books and scraping nearly anything said online. One model can recall “from memory” 42 per cent of the first Harry Potter novel.




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Firms face a big financial headache of lobbying to exempt themselves from copyright woes and paying off publishers and creators to protect their models, which might end up a liability no matter what.

American AI startup Anthrophic tried to pay authors around US$3,000 dollars per book to train its models, adding up to proposed settlement that added up to US$1.5 billion dollars. But it was quickly thrown out by the courts for being too simple. Anthrophic’s current valuation of US$183 billion might get eaten up pretty quick in lawsuits.

The end result of all this is that AI is just too expensive to be owned, and is becoming something like a toxic asset: something that is useful but not valuable in and of itself.

Cheap or free genAI

Meta, perhaps strategically, has released its genAI model, Llama, as open source. Whether this was meant to upset its competitors or signal a different ethical stance, it means anyone with a decent computer can run their own local version of Llama for free.

Open AI models are another corporate strategy to lock in market share, with curious side effects. They are not as advanced as Gemini or ChatGPT, but they are good enough, and they are free (or at least cheaper than commercial models).

Open models upset the high valuations being placed on AI firms. Chinese firm DeepSeek momentarily tanked AI stocks when it released an open model that performed as well as the commercial models. DeepSeek’s motives are murky, but it’s success contributes to growing doubts about whether genAI is as valuable as assumed.




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Open models — these by-products of industrial competition — are ubiquitous and getting easier to access. With enough success, commercial AI firms might be hard pressed to sell their services against free alternatives.

Investors could also become more skeptical of commercial AI, which could potentially dry up the taps of seed money. Even if open access models also end up being sued into oblivion, it will be much harder to remove them from the internet.

Can AI ever be owned?

The idea of genAI being worthless might recognize knowledge is intangibly valuable. The best genAI models are trained off the world’s knowledge — so much information that the true price may be impossible to calculate.

Ironically, these efforts by AI firms to capture and commercialize the world’s knowledge might be the thing damning their products; a resource so valuable a price cannot be attached. These systems may be so indebted to collective intellectual labour such that their outputs cannot truly be owned.

If genAI can’t generate sustainable profits, the consequences will likely be mixed. Creators pursuing deals with AI firms may be out of luck; there will be no big cheques from OpenAI, Anthropic or Google if their models are liabilities.

Progress on genAI could stall, too, leaving consumers with “good enough” tools that are free to use. In that scenario, AI firms may become less important, the technology a little less powerful — and that might be perfectly OK. Users would still benefit from accessible, functional tools while being spared from another round of overhyped pitches doomed to fail.

The threat of AI being worth less than anticipated might be the best defence against the growing power of big tech today. If the business case for generative AI proves unsustainable, what better place for such an empire to crumble than on the balance sheets?

The Conversation

Fenwick McKelvey receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada and the Fonds de Recherche du Québec.

ref. Generative AI might end up being worthless — and that could be a good thing – https://theconversation.com/generative-ai-might-end-up-being-worthless-and-that-could-be-a-good-thing-266046

How alcohol contributes to the epidemic of liver disease

Source: The Conversation – Canada – By Timothy Naimi, Director, Canadian Institute for Substance Use Research; Professor, School of Public Health and Social Policy, University of Victoria

Research has revealed a steep increase in liver disease in recent years. Meanwhile, there is growing evidence of health harms from alcohol, including drinking at levels that were previously considered “moderate.” These developments make a persuasive case for viewing alcohol consumption from a public health perspective.

As an internal medicine physician and alcohol epidemiologist, I’m interested in the overlap between liver disease and alcohol use among patients and in the general population. As it turns out, these topics are closely related, but maybe in surprising ways.

The liver is essential: humans need it to live. The liver contributes to metabolism and food storage, produces proteins that help with blood clotting and plays a vital role in the immune system.

At the cellular level, alcohol is a toxic substance that is metabolized (broken down) primarily in the liver. When the dose of alcohol is too high, liver cells become inflamed and damaged (liver inflammation is called hepatitis).

Over time, inflamed or damaged cells are replaced by fibrosis, which is the replacement of normal liver tissue with scar tissue, resulting in cirrhosis, or severe scarring and liver dysfunction. Cirrhosis can be fatal on its own and can also lead to liver cancer.

How does alcohol contribute to liver disease?

Liver disease caused by alcohol is referred to as alcohol-related liver disease or ALD, previously called alcoholic liver disease. The heaviest drinkers, often those who have alcohol use disorder (AUD), can develop cirrhosis and liver failure.

But alcohol-related liver disease does not only affect people with AUD/heavy drinking. A growing body of evidence suggests chronic alcohol use at lower levels may also impact liver function and lead to disease, particularly among those with other risk factors for liver disease.

Patterns of alcohol consumption are also important, including among those who may not consume high amounts of alcohol on average. For example, binge drinking (defined as men consuming five or more drinks or women consuming four or more drinks per occasion) is a pattern of consumption that is very damaging to the liver because it results in high blood alcohol concentrations.

Binge drinking can be harmful to the liver, even among people who don’t drink very much on average or don’t have an alcohol use disorder.

Why are deaths from liver disease increasing?

Deaths from liver disease have been increasing dramatically in Canada and the United States over the past two decades. A key factor is increased alcohol consumption during the same period, but this has been trending down over the past couple of years. Between 2016 and 2022, Canadian deaths from alcohol-caused liver disease increased by 22 per cent.

But alcohol isn’t the only key contributor to the rise in deaths from liver disease. Another is the rise of a condition called metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease, or MASLD.

Despite the complicated name, MASLD is a type of liver disease that is caused by the same metabolic disturbances that have accompanied the rise of overweight and obesity coupled with inadequate physical activity. This is the same set of risk factors that have led to the increase in diabetes. So one can conceive of MASLD as the liver equivalent of diabetes.

Hepatis C, which is a blood-borne viral infection that can be acquired through injection drug use and needle sharing, is another important contributor to liver disease and cirrhosis.

Even though medical terminology has historically differentiated between alcohol and non-alcohol-related liver diseases, alcohol contributes to the progression of supposedly non-alcoholic liver disease, including MASLD and hepatitis C.

My colleagues and I studied patients with MASLD from the U.S.-based Framingham Heart Study. We found that even among non-heavy drinkers, there was a dose-dependent relationship between the amount of alcohol use and the severity of both liver inflammation and fibrosis.

Similarly, even low levels of alcohol use can hasten the development of liver cirrhosis among those with hepatitis C. For example, research has shown that in patients with hepatitis C, there is an 11 per cent increase in risk of cirrhosis with each one-drink increase in average drinks per day.

Preventing and reducing alcohol-caused harms to the liver

Beyond providing medical care for individual patients with known liver disease, steps need to be taken upstream within the health system. These include screening around alcohol use in primary care, counselling interventions for those with risky drinking habits and treatment for those with alcohol use disorders. To do this effectively, there needs to be more resources available for all of these interventions.

However, treating individuals does not address the larger public health issue: measures are needed to lower alcohol consumption at the population level.

This is a cornerstone of preventing and reducing liver disease and its resulting disability, hospitalizations and death. And the most effective way to reduce alcohol consumption is through alcohol control policies that:

  • Make alcohol more expensive (for example, alcohol taxes and minimum prices);
  • Less available (such as restrictions on hours of sale, or the number of locations that sell alcohol), or
  • Less desirable socially (such as limits on advertising and marketing or sports sponsorships).

In previous research, we found that states with 10 per cent stronger or more restrictive alcohol policies had lower ALD mortality rates. Furthermore, states that increased restrictiveness by even five per cent showed subsequent reductions in ALD.

Liver harm caused by alcohol is a public health problem. Collectively, we need to take better care of our livers by taking steps to reduce alcohol consumption in the population.

The Conversation

Timothy Naimi does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. How alcohol contributes to the epidemic of liver disease – https://theconversation.com/how-alcohol-contributes-to-the-epidemic-of-liver-disease-262902