Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Garrido Moreno, Profesora del Departamento de Historia del Arte (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

Imagen de uno de los _collages_ del libro _Visión de Nueva York_ en el que Martín Gaite ‘sueña que es una artista singular que está trabajando en Nueva York’. C.L.R.

Entre septiembre de 1980 y enero de 1981, Carmen Martín Gaite residió en Nueva York como escritora visitante en el Barnard College. Había viajado hasta allí para impartir un curso de teoría literaria y se alojaba en un pequeño apartamento de Manhattan. Durante aquellos meses, también dio conferencias en distintas universidades americanas e hizo un viaje a Los Ángeles, invitada por el cineasta José Luis Borau. Fruto de aquella experiencia es una colección de más de 80 collages que hoy se conservan en su mítico cuaderno titulado Visión de Nueva York.

Portada del libro 'Visión de Nueva York' de Carmen Martín Gaite

Ediciones Siruela

Con motivo del centenario de su nacimiento, estamos redescubriendo la obra gráfica de esta autora, que ha sido expuesta recientemente en la Casa del Lector (Matadero Madrid) y en el Palacio de La Salina de Salamanca.

Diario de la experiencia

Los collages constituyen un auténtico diario visual. En su conjunto son un reflejo tanto su fascinación por la ciudad como de la necesidad de componer los recuerdos de su experiencia en fragmentos de imágenes.

Al igual que la pequeña Sara Allen descubre los secretos de Nueva York en Caperucita en Manhattan, los collages de Martín Gaite abren una ventana hacia el complejo territorio de la memoria. El sentir de una íntima experiencia se convierte en un material palpable formado por fragmentos dispersos de la ciudad que recomponen lo vivido, rescatan lo que parecía insignificante y, en conjunto, adquieren un sentido inesperado.

Los collages, que incorporan recortes de periódicos, revistas y fotografías de la ciudad, fueron realizados a lo largo de aquellos meses de estancia en Nueva York en un cuaderno personal. Al descubrir sus páginas captamos el dinamismo urbano, la superposición de voces y estímulos visuales que la autora percibía como un flujo incesante de imágenes. Entre anuncios publicitarios, encontramos a Mickey Mouse o Charlie Chaplin, Humphrey Bogart y Lauren Bacall junto a un puñado de dólares y una niña que juega con una boca de riego y deja salir un gran chorro de agua. Acompañando la escena, unas palabras manuscritas:

“Soñé que era una artista singular

que estaba trabajando en Nueva York.

Soñé que me aplaudían sin cesar

con Mickey, con la Betty y con Charlot”.

Una narración visual

Una particularidad excepcional de la obra gráfica de Martín Gaite es que sus creaciones son una naturaleza de “collages literarios”, si se me permite designarlos así. El collage no era una técnica nueva, pero sí el uso que ella hace de él. No solo utilizaba recortes de imágenes, fotografías y tipografías impresas para formar palabras, sino que combinaba el collage con su propia literatura manuscrita sobre el papel. De esta forma, daba luz a su maravilloso diálogo interior entre imagen y palabra.

Cada trozo de revista, cada recorte de periódico, cada imagen arrancada de su contexto original son clave en este relato personal. El gesto manual de cortar y pegar trozos diminutos se transforma en una forma de narrar algo más grande, más eterno. La misma mirada que en sus novelas se detiene en los detalles de una conversación, en la luz que entra por un visillo, o en el aleteo de una mariposa que se coló en el metro, aquí se concentra en la invisible conexión entre imágenes, colores y palabras, una tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta.

Pequeños guiños de humor

Collage de la mujer ventanera.
La mujer ‘ventanera’ en el libro de Carmen Martín Gaite.
C.L.R.

Los collages también están cargados del humor característico de su autora. En uno de ellos ironiza con el éxito que ha encontrado en el continente americano, donde su trabajo es estupendamente acogido y no paran de invitarla a impartir conferencias muy bien remuneradas. Las palabras “dólar que vas por el aire, detén tu vuelo” están escritas junto a una máquina de escribir que flota en un halo surrealista y de la que salen billetes, en lugar de folios escritos.

En otro, la autora hace referencia a algunos conceptos centrales en su obra literaria, como la “mujer ventanera”. Aquella era protagonista de su ensayo Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española y fue motivo de una de sus conferencias en el país. Junto a la fotografía de una mujer que observa de espaldas a través de una cortina (Entre visillos), incluye a varias figuras y esculturas masculinas sobre pedestales. En recortes de letras de imprenta se lee “La visión de lo cotidiano en la narrativa femenina” mientras que la autora deja escrito de su puño y letra:

“A espaldas de los hombres y de sus pretenciosos pedestales, la mujer ventanera siempre ha sabido observar por su cuenta, escaparse de lo interior a lo exterior y meter dentro lo de fuera, a su modo, sin ruido ni alharacas”.

De puertas afuera

Como habitualmente hacía en su obra literaria, en sus collages Carmen Martín Gaite retrata la mirada femenina hacia el mundo exterior. La trepidante ciudad es observada por una mujer que ha sabido escapar del aquel único lugar que tan injustamente nos había sido asignado: la casa, lo doméstico, el espacio privado.

Quizá por eso, al contemplar estas piezas una siente que está entrando en un espacio de confidencia. La autora nos invita a participar en el juego de recomponer el mundo con lo que otros han desechado. Y en ese gesto hay algo mucho más grande de lo que puedan parecer aquellos diminutos trozos de periódico pegados en un cuaderno: la convicción de que la belleza puede surgir de lo mínimo, de lo fragmentario y de todo aquello que parecía perdido.

The Conversation

Elisa Garrido Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando Martín Gaite se fue a Nueva York y lo contó en ‘collages’ – https://theconversation.com/cuando-martin-gaite-se-fue-a-nueva-york-y-lo-conto-en-collages-271157

‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Nila Martínez Díaz, Profesor Acreditado Contratado Doctor Filología Hispánica, Universidad Villanueva

Edición de Cátedra de _El cuarto de atrás_ de Carmen Martín Gaite. C.L.R.

A cien años del nacimiento de Carmen Martín Gaite, El cuarto de atrás destaca como uno de los títulos más singulares de la narrativa española del siglo XX. La novela transforma una noche de insomnio en una exploración impecable de la memoria, la identidad y la imaginación.

La prosa de la escritora salmantina brilla en esta obra por la originalidad de su arquitectura literaria: híbrida, juguetona y profundamente consciente del acto de escribir.

Su irrepetible mezcla de espontaneidad y rigor estilístico explica por qué la obra se mantiene viva a día de hoy. Ágil y cercana, es capaz de acompañar nuestras preguntas sobre quiénes somos y cómo narramos lo vivido.

‘El cuarto de atrás’ o el mapa de su autora

Ganadora del Premio Nacional de Narrativa en 1978, El cuarto de atrás arranca en una noche de insomnio, cuando la narradora recibe la visita inesperada de un personaje vestido de negro.

Ese “hombre de negro” no es solo un recurso de trama: funciona como catalizador de una poderosa cadena de recuerdos que permiten franquear los umbrales de la identidad, el pasado personal y el acto mismo de narrar. Gracias a este personaje, Carmen (la protagonista, a la vez autora y narradora) inicia un análisis en el que echa la vista atrás y, a partir de su historia, intenta comprenderse a sí misma.

Libro de memorias, relato fantástico, ensayo sobre el oficio o reflexión metaliteraria, pocas novelas condensan con tanta fidelidad los mimbres de la poética de Martín Gaite: la memoria como forma de conocimiento, la conversación como arquitectura narrativa y la subjetividad femenina como centro legítimo de la ficción.

La intimidad, un laboratorio literario

El cuarto de atrás marcará el punto de mayor experimentación y madurez en la obra de Martín Gaite. En sus páginas, la escritora lleva a término aquello que se intuía en Retahílas o Fragmentos de interior: la mezcla de géneros, la voz que conversa consigo misma, la arquitectura nocturna donde el pensamiento fluye sin jerarquías.

La obra desborda todas las etiquetas. No es memoria, pero tampoco ficción pura; no es ensayo y, sin embargo, piensa con esa libertad; no es diario personal, aunque respira intimidad. En un panorama literario marcado por el realismo y la épica social, Martín Gaite llegaba como portadora de otra luz: una literatura de matices, de introspección y de una profundidad psicológica deslumbrante.

Retrato de una mujer con el pelo corto y un gorro.
Retrato a lápiz de Carmen Martín Gaite a los 65 años.
Alexandrapociello/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La novela convirtió lo doméstico en territorio literario, lo pequeño en revelación y lo íntimo en una forma de verdad. El cuarto de atrás es su texto más libre, pero también el más exacto. Un laboratorio narrativo donde experiencia e imaginación se confunden hasta producir una obra irrepetible.

La propia autora lo expresaba con nitidez en una entrevista: “Mientras vas viviendo, vas acumulando material narrativo. La vida es una especie de sarta de cuentos”. En esa convicción se sostiene la arquitectura fragmentaria de la novela.

Porque Carmen Martín Gaite renovó la novela española sin alardes vanguardistas. Fue una de las primeras escritoras españolas capaces de experimentar sin estridencias, con una audacia silenciosa que abriría caminos insospechados para las generaciones posteriores. Esto no surgió de un deseo de ruptura, sino de la búsqueda de una formulación que reflejase con nitidez su experiencia interior. Desde ahí fue capaz de reconocer lo ajeno y dialogar con ello, acogiendo tradiciones europeas sin perder su voz.

La escritura femenina como forma de revelación

En El cuarto de atrás la voz femenina es una atmósfera. Corre por el libro como una corriente cálida que se materializa en un modo de mirar y recordar, convirtiendo la rutina en materia luminosa.

Martín Gaite escribe desde un lugar privado, donde el detalle doméstico –una caja de lata, una fotografía perdida, un perfume– puede desvelar lo esencial. Para ella, lo cotidiano contiene un modo de mirar que conecta con una genealogía europea de escritoras –Virginia Woolf, Katherine Mansfield– que hicieron de la intimidad su laboratorio literario. Como Woolf, entendió pronto que la imaginación y la voz femenina necesitan “una habitación propia”.

Pero el libro también recuperó la herencia literaria de la Europa de entreguerras. La ironía introspectiva de Italo Svevo, el juego identitario de Luigi Pirandello, el monólogo sinuoso de James Joyce y la ligereza meditativa de Natalia Ginzburg encuentran acomodo en su obra sin que esta pierda acento propio.

Esta capacidad de acoger lo ajeno y convertirlo en una forma española de mirar el mundo es una de sus mayores aportaciones.

Una literatura atemporal

Puede que se cumplan cien años del nacimiento de Martín Gaite, pero el tiempo no pasa por sus obras.

Su prosa tiene claridad y hondura. En sus páginas, la memoria es un ser vivo; la intimidad, una forma de inteligencia, y la conversación, un modo de pensar. Sus personajes no desean conquistar el mundo; quieren comprenderlo, sobrevivirlo, reinventarlo. Y en esa búsqueda, el lector llega para reconocerse.

Por eso sus novelas no envejecen. Porque hablan desde un lugar que sigue siendo muy nuestro, ese espacio íntimo donde cada vida guarda su propio misterio.

The Conversation

Alicia Nila Martínez Díaz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘El cuarto de atrás’, la experimentación silenciosa de Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/el-cuarto-de-atras-la-experimentacion-silenciosa-de-carmen-martin-gaite-270748

La ficción del amor según Carmen Martín Gaite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Márquez Fernández, Profesora lectora de literatura española moderna y contemporánea, Universitat de Barcelona

Retrato de Carmen Martín Gaite en la exposición _El Equilibrio y el Caos: una mirada al mundo de Carmen Martín Gaite_, de 2014. Universidad Carlos III, CC BY-NC-SA

El amor es un cuento que nos contamos a nosotros mismos, y cuando nos lo contamos mal nos exponemos a un descalabro. Esta es una de las ideas esenciales del ensayismo de Carmen Martín Gaite. Y a ella se añade otra: a lo largo de la historia, los riesgos de la ficción amorosa han afectado sobre todo a la mujer.

No sabemos si la escritora salmantina habría suscrito la consigna de la feminista estadounidense Kate Millet: “el amor ha sido el opio de las mujeres”. Pero tampoco parece estar muy lejos de ella en su obra ensayística. Martín Gaite constata que la mujer lleva siglos colmando su ansia de libertad y reconocimiento mediante el amor.

Ahora bien, ese amor no lo ha definido ella misma, sino los modelos culturales. Modelos, por cierto, que dan gato por liebre: prometen plenitud y acaban propiciando una continua dependencia de la mirada masculina.

Martín Gaite trata este tema con una habilidad singular: la de encontrar agazapado el discurso cultural en nuestros gestos más cotidianos y nuestros deseos más íntimos. Por eso sus ensayos consiguen que nos interroguemos y nos encontremos.

Narraciones en soledad

Así sucede en La búsqueda de interlocutor (1974), obra que señala la clave del problema según la autora: la intolerancia a la soledad. Esa resistencia explicaría que las mujeres hayan asumido las distintas versiones de la relación amorosa que la cultura les ha proporcionado.

El dilema es que la soledad es fundamental para componer un relato propio sobre una misma. Solo así se evitaría la trampa de picar en el ajeno. La búsqueda de interlocutor describe con lucidez esa trampa: quedar a la intemperie existencial cuando el cuentito ya no se sostiene.

Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista _Triunfo_ en octubre de 1970.
Artículo de Carmen Martín Gaite en la revista Triunfo en octubre de 1970.
Triunfo digital

¿Qué une a Emma Bovary, Marilyn Monroe y el ama de casa de los 60 entregada al fetichismo consumista? Todas ellas han construido sus vidas sobre relatos ajenos: la literatura, el cine o la publicidad les han dado imágenes con las que identificarse. Al hacerlo así, se han convertido en criaturas que se buscan en los ojos de los hombres. Pero cuando falla ese espejo, la imagen cae y no se sabe o no se puede llenar el vacío con otro relato de una misma.

A Martín Gaite le parece sustancial crear esa nueva narración, sin la cual no puede sostenerse la personalidad. Tanto es así que advierte de su importancia a las feministas de los 70. No habrá emancipación, afirma la autora, si no se enraíza en un proceso íntimo de elaboración subjetiva.

De la devastación al diálogo

Para ello es necesario saber narrar, contarse el propio mundo con atención, paciencia y palabras bien afiladas. Ese es el hallazgo de El cuento de nunca acabar (1983), ensayo que describe el vínculo entre amor y narración y se pregunta por la posibilidad de una ficción amorosa que no desemboque en devastación emocional.

Martín Gaite afirma que nos hacemos en la mirada y los cuentos de la madre. Después, nos empezamos a entrenar como narradores para encandilar a los adultos con nuestros propios cuentos. El deseo de replicar esa sensación de reconocimiento nos lanza más tarde a la aventura amorosa: perseguimos “nuestro ‘yo’ reflejado en los ojos del otro”.

Sin embargo, esa persecución es el problema mismo: queremos afirmarnos en la persona amada, y así la ocultamos con nuestros propios deseos, heridas y fantasías. Superponemos nuestro cuento al suyo.

Lo deseable sería, en cambio, basar la relación en un diálogo cuidadoso para evitar esas proyecciones. Pero Martín Gaite no cree demasiado en esa posibilidad: “Yo, la verdad, lo veo muy difícil”. Y, sin embargo, no quiere acabar de desecharla. Por eso la inventa en sus novelas y la confía al futuro.

Tomar las riendas

Eso sí, esa apuesta por el futuro no dará fruto si no nos comprometemos a un trabajo: pasar del relato de La Cenicienta al de El Gato con Botas. Será necesario hacer como el felino protagonista, que inventa una ficción para construir su libertad. Así se deshace de lo que otros dicen que es o no es: contándose tan bien su propia historia que tanto él mismo como los demás tienen que creer en ella.

Para Martín Gaite, no habrá camino a otras narraciones amorosas –en caso de que las quisiéramos inventar– si las mujeres no toman las riendas de su propia historia interior.

En la actualidad, la copiosa cosecha narrativa de las novelistas es una indagación en ese sentido. Autoras como Sara Mesa, Elisa Victoria o Andrea Abreu, entre otras, están contando el cuento propio de sus protagonistas. El tiempo dirá si para inventar o no, entre todas, ficciones amorosas inéditas.

The Conversation

Gemma Márquez Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La ficción del amor según Carmen Martín Gaite – https://theconversation.com/la-ficcion-del-amor-segun-carmen-martin-gaite-270706

El mundo niega la protección a las anguilas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Anguila europea jack perks/Shutterstock

Los científicos tenemos información de sobra para saber que la crítica situación en la que se encuentran varias especies de anguila debe llevar a dejar de pescarlas, venderlas y comerlas. Sin embargo, la demanda de la anguila no para de crecer, en buena parte fomentada por el mercado del lujo, en el que el consumo de especies raras, y por ello caras, se convierte en una suerte de demostración de estatus. Las administraciones e instituciones con capacidad de actuar para proteger a las anguilas han sido siempre muy reticentes a hacerlo, y acaba de perderse una nueva oportunidad para ello en la última convención de las partes del convenio CITES.

Las anguilas del género Anguilla son un conjunto de 17 especies de peces muy parecidas entre sí. Todas esas especies se reproducen en el mar, cada una de ellas en una zona concreta, que solo en algunos casos conocemos con precisión. Tras nacer, migran a lejanos ríos y humedales para crecer. Más tarde, al alcanzar la madurez, vuelven a su lugar de nacimiento para reproducirse y morir.

Todas las anguilas europeas nacen en un lugar aún desconocido dentro del área que conocemos como Mar de los Sargazos, salida y destino de dos épicas migraciones de miles de kilómetros, las mayores entre todas las especies del género.

Mal estado de conservación

La mayor parte de las especies de anguila, por no decir todas ellas, tienen un mal estado de conservación, con declives poblacionales en los que la explotación comercial juega un papel fundamental, aunque pueda no ser su única causa.

La amenaza es mayor para las especies más intensamente explotadas: las anguilas europea (A. anguilla), japonesa (A. japonica) y americana (A. rostrata). El caso más extremo es el de la anguila europea, que se considera en peligro crítico de extinción (la máxima categoría de amenaza) desde 2008. Las especies japonesa y americana, al igual que la anguila de aleta larga de Nueva Zelanda (A. dieffenbachii), se consideran en peligro de extinción. Por dar contexto a las categorías de amenaza, estas cuatro especies de anguilas enfrentan un mayor riesgo de extinción que el lince ibérico o el panda gigante.

Frenar el comercio internacional

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) es un tratado multilateral para la protección de especies amenazadas que son objeto de comercio internacional, estableciendo límites en función de su grado de amenaza. Para ello, las especies de interés se incluyen en diferentes apéndices.

El Apéndice I debe incluir “todas las especies amenazadas de extinción que están, o pueden estar, afectadas por el comercio”, mientras el Apéndice II agrupa especies que, si bien no están necesariamente amenazadas, podrían llegar a estarlo si su comercio no se regula de forma estricta. Este último contempla también la posibilidad de incluir especies que no están amenazadas, pero pueden confundirse en el formato en el que se comercialicen con especies de los apéndices I o II.

El comercio internacional de las especies del Apéndice I queda en la práctica prohibido (solo se autorizaría “en circunstancias excepcionales”), mientras con las especies del Apéndice II podría hacerse un comercio internacional, a condición de que una evaluación formal acredite que éste “no será perjudicial para su supervivencia”.

Actualmente, solo la anguila europea está amparada por la CITES, que la incluye en su Apéndice II. En la vigésima convención de las partes de CITES, celebrada en Samarcanda (Uzbekistán) a finales de noviembre, se discutió la propuesta de la Unión Europea y Honduras de incluir a todas las especies del género Anguilla en el Apéndice II, el que figuraba ya la anguila europea. Sin embargo, una amplia mayoría de las partes (más del 75 %) se opuso al cambio.

Una oportunidad perdida

Se pierde, así, una oportunidad de mejorar el pobre papel que juega la CITES en la conservación de las anguilas. Teniendo en cuenta la grave situación en la que se encuentran varias especies del género, la propuesta era incluso descafeinada. Podía haber sido más ambiciosa si, como sugirió la Comisión Europea, se hubiese incluido a la anguila europea en el Apéndice I. Pero ante la presión del sector económico que explota la anguila, la comision optó por una propuesta más ligera.

Esta presión se ejerce a través de una entidad llamada Sustainable Eel Group, que tiene en nómina a renombrados estudiosos de la anguila y desarrolla una intensa y efectiva actividad lobista en las instituciones europeas. El grupo se opuso a la propuesta de la Comisión, argumentando que si la anguila europea entrase en el Apéndice I de CITES “sería imposible su explotación comercial”.

Como científico, me parece sorprendente que ese cese de la explotación de una especie al borde de la extinción se vea como un problema. El abandono de la pesca y comercialización debería ser un objetivo prioritario para la conservación de la anguila europea.

El reto de proteger a las anguilas

En mi opinión, las especies más amenazadas del género Anguilla deberían estar incluidas en el Apéndice I de CITES. Al menos cuatro especies cumplen sin lugar a dudas los criterios para ello, por estar amenazadas de extinción y verse afectadas por el comercio internacional.

Además, la protección estricta de las especies más amenazadas debería complementarse con la inclusión de las restantes en el Apéndice II, por tener un estado de conservación desfavorable (ocurre en varios casos) o por la posibilidad de confundirlas con otras anguilas más amenazadas al comercializarse. Esto último es relevante porque todas las especies de anguilas sirven entre sí de sustitutos en el mercado, tanto al natural como en formas procesadas.

La protección de las anguilas es, por diferentes motivos, una tarea compleja. Por un lado, al ser especies migradoras, utilizan un gran número de hábitats, y necesitan que todos ellos estén en un estado ecológico aceptable. Por otro, las amenazas que se ciernen sobre las distintas especies de anguilas son diversas, incluyendo, además de la sobrepesca, la pérdida de hábitats por el efecto barrera de presas, la aparición de parásitos y otras especies invasoras, la contaminación y/o desaparición de sistemas acuáticos o el cambio climático.

Para complicar más el escenario, la mayoría de las especies de anguilas tienen amplias áreas de distribución que abarcan múltiples países, cada uno con sus marcos legales y sus prioridades de conservación.

Información de sobra para dejar de comer anguilas

Tenemos información de sobra para saber que tenemos que dejar de pescar, vender y comer anguilas. Y podemos hacerlo con un coste social pequeño y fácilmente compensable mediante una moratoria en su explotación comercial. La coordinación internacional es imprescindible para que la protección de las anguilas sea efectiva, pero existen pocos marcos en los que pueda cristalizar esa coordinación. La CITES parece una de las mejores opciones para que lo hiciera, pero lamentablemente sigue sin servir para ese fin. Mientras CITES se decide a dar el paso de proteger a las anguilas, la Comisión Europea tendría potestad para vedar la pesquería de la anguila europea, algo que su consejo asesor en materia de pesca le lleva pidiendo sin éxito desde hace años. Frenar el comercio legal de anguilas entre países dificultaría también el comercio ilegal, a menudo ligado a pesquerías legales, y tendría el potencial de reducir la demanda de estos amenazados animales.

Si no somos capaces de adoptar medidas urgentes y aparentemente sencillas, como las que llevarían a proteger las anguilas, ¿cómo decidiremos cambios tan ambiciosos como los necesarios para afrontar la emergencia climática?

The Conversation

Miguel Clavero Pineda es investigador principal del proyecto CRAYMAP (PID2020-120026RB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el cuál se enmarca este trabajo

ref. El mundo niega la protección a las anguilas – https://theconversation.com/el-mundo-niega-la-proteccion-a-las-anguilas-270893

El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aritz Obregón Fernández, Investigador y profesor de Derecho internacional, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

La Resolución 2803 fue aprobada en el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado 17 de noviembre. lev radin/Shutterstock

Más de 100 años después del Mandato Británico de Palestina ha comenzado el nuevo mandato estadounidense que se extenderá, al menos, hasta finales de 2027.

Con 13 votos a favor y las abstenciones críticas de China y Rusia, así como con el apoyo político de algunos Estados árabes y musulmanes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldó y legitimó a mediados de noviembre el Plan integral del presidente Donald Trump a través de la Resolución 2803 (2025).

Nos encontramos ante una decisión sui generis que rompe con la práctica habitual del Consejo de Seguridad en la formulación de sus resoluciones: el preámbulo es extremadamente corto, se califica la situación en la Franja de Gaza como una amenaza para la paz regional y la seguridad de los Estados vecinos y no se ampara en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas para autorizar la fuerza armada.

Contenido de la resolución

En línea con el Plan Integral, la resolución ha creado una Junta de Paz a fin de supervisar la reconstrucción, recuperación económica y desmilitarización absoluta de la Franja de Gaza. No así para garantizar el fin de ocupación israelí y que el pueblo palestino ejerza su derecho a la libre determinación.

Este gobierno transitorio cuenta con amplios poderes para llevar a cabo su labor y tendrá el mando general de todo lo que acontezca en Gaza. Está previsto que la gestión diaria de los servicios públicos esté a cargo de un comité tecnocrático apolítico palestino constituido por palestinos cualificados y expertos internacionales.

La resolución no detalla tampoco la composición de la Junta, si bien sabemos que estará dirigida por el presidente Trump y compuesta por otros líderes, como Tony Blair, y jefes de Estado de la región.

Para hacer frente a los desafíos de seguridad, se ha creado una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de garantizar la seguridad de la zona y los civiles, desarmar a Hamás y otros actores no estatales y desmilitarizar Gaza. Asimismo, está previsto que capacite y apoye a unas fuerzas policiales palestinas sin presencia de Hamás que Egipto y Jordania llevan meses formando.

Esta fuerza multinacional no constituirá una operación de cascos azules al uso, sino lo que los especialistas denominan “fuerzas de imposición de la paz”, autorizadas a utilizar la fuerza armada para cumplir su mandato.

En este sentido, destaca la amplitud de la autorización del uso de la fuerza, alejándose de la práctica de establecer mandatos específicos. Visto el crítico comunicado de Hamás sobre la resolución, cabe plantearse qué ocurrirá si la organización sigue rechazando desarmarse al amparo de su derecho para hacer uso de la fuerza contra fuerzas de ocupación.




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La fuerza internacional contará presumiblemente con fuerzas militares de Azerbaiyán, Egipto, Indonesia, Catar y Turquía y comenzará a desplegarse en enero de 2026.

Plan para parte de Gaza sin palestinos

El elemento más reseñable es la ausencia de los palestinos tanto durante el proceso de negociación del plan de paz y la resolución como durante el nuevo mandato estadounidense. Más allá del comité tecnocrático, sometido a la supervisión de la Junta, no se ha buscado el consentimiento previo de la Organización para la Liberación de Palestina o la Autoridad Nacional Palestina en la creación de la Junta, ni en el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización.

Durante esta etapa tampoco se contempla recabar la opinión del pueblo palestino; por el contrario, la resolución ha explicitado que la fuerza multinacional deberá coordinarse estrechamente con Egipto e Israel.

De la misma manera, la retirada de Israel del territorio de la Franja de Gaza que mantiene ocupado militarmente se hará de forma paulatina, condicionada a “hitos y plazos de desmilitarización” que se pactarán entre la fuerza multinacional, Israel y la Junta. En todo caso, se prevé que Israel conserve una “zona de seguridad” alrededor de la Franja hasta que no exista una “amenaza terrorista resurgente”.

Un diálogo condicionado a que solo cumpla Palestina

Otro aspecto particularmente negativo de la resolución es que solamente se refiere a Gaza, rompiendo la integridad territorial de Palestina, y no reafirma el compromiso con la solución de los dos Estados, limitándose a comprometerse al impulso de un diálogo para acordar un “horizonte político” de coexistencia pacífico y próspero.

Este diálogo parece estar condicionado, al igual que el periodo de transición de la Junta, a que la reconstrucción esté avanzada y la Autoridad Nacional Palestina “cumpla plenamente” con un programa de reformas no concretado.

Probablemente, el mejor análisis de la situación lo haya aportado un funcionario israelí al señalar que la resolución debilita la causa palestina: “Se les exige que realicen cambios tan estrictos y radicales que las posibilidades de que lo consigan son nulas. Para conseguir un Estado, tendrían que convertirse en algo parecido a Suecia”.

Tampoco es alentador que el mando de todo este intento esté dirigido únicamente por Estados Unidos, un actor que ha demostrado reiteradamente que es un aliado incondicional de Israel. Sin ir más lejos, al día siguiente de la aprobación de la resolución, votó en contra de una resolución en favor del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

Con todo, la resolución ha sido saludada por la Autoridad Nacional Palestina con una declaración en la que subraya su derecho a la autodeterminación. Ante la disyuntiva de que continúen los crímenes de Israel y este mandato estadounidense, sobre el que existen serias dudas de su licitud, se ha tenido que optar por el mal menor.

Mientras tanto, Israel, que rechaza abiertamente la creación del Estado palestino, sigue con su política de colonización de Cisjordania e insiste en que la única solución para Gaza es la emigración de la población gazatí.

The Conversation

Aritz Obregón Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El nuevo ‘mandato estadounidense’ en Gaza: en qué consiste la Resolución 2803 en la que no participan los palestinos – https://theconversation.com/el-nuevo-mandato-estadounidense-en-gaza-en-que-consiste-la-resolucion-2803-en-la-que-no-participan-los-palestinos-270543

Peste porcina africana: la hipótesis del bocadillo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), Universidad de Navarra

Una familia de jabalíes busca comida junto a una carretera. Davide Zanin Photography/Shutterstock

Hasta el momento se han detectado nueve casos de jabalíes muertos por peste porcina africana en el municipio de Cerdanyola del Vallés (Barcelona). Es decir, por un enfermedad que se erradicó en España en 1995.

La primera pregunta que surge es de dónde ha venido el virus, cómo ha vuelto a España después de 30 años sin detectarse ningún caso. Se ha sugerido que el origen del brote provenga de restos de un bocadillo con embutido contaminado por el virus: la hipótesis del bocadillo. Suena curioso, pero ¿es posible que empezara así?

Muy contagioso, pero no patógeno para el ser humano

Endémica en el África subsahariana, la peste porcina africana se detectó por primera vez en Kenia a principios del siglo pasado. El ciclo biológico original del virus que la causa es una transmisión entre garrapatas y cerdos salvajes, como el facóquero común, de donde puede saltar a cerdos domésticos.

El patógeno se transmite muy fácilmente por contacto directo (vía oral o nasal) entre estos animales y por garrapatas del género Ornithodorus. Es capaz de permanecer viable más de tres meses en carnes y embutidos, más de un año en sangre refrigerada e incluso varios años en carne congelada. En jabalíes muertos, puede sobrevivir varios meses si el cadáver está en un lugar frío.

La vía de entrada más frecuente del virus es a través de alimentos o productos contaminados que sirven de alimento a cerdos o jabalíes. Además, al ser muy estable en el ambiente, puede transmitirse a través de material contaminado como vehículos, ropa, calzado, herramientas, piensos…

La enfermedad solo afecta a cerdos salvajes y domésticos, y su mortalidad puede llegar al 100 %. No existe ni tratamiento ni vacuna comercial, aunque hay varios prototipos en desarrollo. Y, por último, hay que aclarar que no es un virus zoonotico, es decir, no resulta patógeno para el ser humano. Consumir carne o embutidos contaminados no supone ningún riesgo para las personas.

Las dos oleadas del virus en Europa

El virus se detectó por primera vez en Europa en 1957. Llegó a Portugal desde Angola en avión, a través del catering. Los desperdicios de la comida fueron consumidos por cerdos de una granja próxima al aeropuerto.

Aunque este primer brote logró controlarse, en 1960 se desencadenó una primera oleada en Europa. Desde Portugal, el virus entró en España por Badajoz y se extendió por todo el país. Durante los años siguientes, otros países europeos también resultaron afectados: Italia, Francia, Malta, Bélgica y Países Bajos. Fueron sacrificados millones de cerdos y se establecieron estrictas medidas de control.

Se tardaron 35 años en erradicar la enfermedad, oficialmente en 1995. La excepción ha sido la isla de Cerdeña (Italia), donde los cerdos se crían libremente en contacto con los jabalíes y la peste porcina africana ha seguido siendo endémica (aunque no se ha detectado ningún caso desde 2019). Se ha sugerido que el virus entró en la isla en 1978 a través de alimentos contaminados procedentes de España.

Después de esta primera “ola” epidémica, que duró desde 1960 hasta 1995, una segunda oleada ocurrió en 2007. En este caso, el virus entró por barco por el puerto de Poti, en Georgia. De nuevo, fueron cerdos domésticos que se alimentaron de restos de comida de un barco procedente de África.

Desde Georgia, la infección se diseminó por el este de Europa: desde Armenia a Rusia y de ahí a Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Letonia, Estonia y Polonia, donde se han notificado casos tanto en jabalíes silvestres como en explotaciones de cerdo doméstico. En los últimos años se han detectado brotes en otros países europeos como Alemania, Italia, República Checa, Grecia y Rumanía, siendo este último el más afectado. Desde 2019 hay una propagación lenta pero constante por gran parte de los países europeos y alrededores.

Y el virus ha seguido viajando: la enfermedad llegó a China en 2018 y de ahí se ha extendido por otros países asiáticos, con Vietnam como uno de los países más afectados. Se ha estimado que solo en China fueron sacrificados más de 200 millones de cerdos. En 2021, el virus llegó al continente americano, a través de República Dominicana. A principios de febrero de 2023, la peste porcina africana estaba presente en más de 50 países de los cinco continentes.

La tormenta perfecta

Como vemos, el virus está presente en poblaciones de jabalíes y cerdos domésticos en varios países, especialmente de Europa del Este. El tráfico, comercio y movimiento de personas y mercancías por Europa es muy intenso, a lo que hay que sumar que el patógeno puede permanecer meses en carnes, embutidos y otros alimentos.

En otras ocasiones se ha documentado su entrada a través de restos de comida contaminada. Llevamos años con una gestión de la población de jabalíes muy cuestionable: se ha estimado que su población en España puede superar los dos millones de ejemplares. Son animales que se reproducen fácilmente, sin depredadores, carroñeros que se acercan al ámbito urbano para alimentarse.

Que el virus haya podido entrar en España a través de jabalíes o cerdos infectados que viajaran desde el este de Europa es muy improbable, porque el movimiento de estos animales es limitado y está controlado. La hipótesis más plausible, efectivamente, es que fuera transportado por el ser humano y que haya infectado a jabalíes a través de restos de comida contaminada.

Desde hace años se sabe que el control de la población de jabalíes es una de las herramientas más efectivas contra la peste porcina africana. Este evento es una demostración más de que a la naturaleza no solo hay que protegerla, sino que también hay que gestionarla.

The Conversation

Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Peste porcina africana: la hipótesis del bocadillo – https://theconversation.com/peste-porcina-africana-la-hipotesis-del-bocadillo-271274

Preventing gender-based violence in trades is both a labour issue and an education one

Source: The Conversation – Canada – By Shannon Welbourn, Assistant Professor and Technological Education Program Coordinator, Brock University

The recent killing of a 20-year-old tradeswoman in Minnesota has struck a nerve across Canada’s skilled trades community. Amber Czech, a welder, was slain by a male colleague while on a work site.

Statements from labour unions and personal stories from tradeswomen shared recurring themes of harassment, exclusion, unsafe conditions and retaliation for reporting.

This tragedy is not isolated to the United States, and exposes a larger pattern of hostile and unsafe work sites for women and gender-diverse workers.

The timing of Czech’s death has fuelled calls to action. In Canada, Dec. 6 marks the National Day of Remembrance and Action on Violence Against Women, honouring 14 women students murdered in 1989 at École Polytechnique. Preventing gender-based violence is not only a labour issue, but also an education issue.

A long-standing pattern

As a researcher and educator in technological education, I see an opportunity. I help experienced tradespeople become high school teachers. They become certified to teach in one of the 10 broad-based technology subject areas — communications, computers, construction, green industries, hairstyling and esthetics, health care, hospitality and tourism, manufacturing, technological design or transportation.

The culture of industry has an impact on the adults who enter teacher education, and those teachers in turn shape the culture of tomorrow’s shops and labs. For safer workplaces, the work of prevention must start long before anyone steps onto a job site.

Czech’s death reflects painful familiarity that research has documented for decades. Studies across construction, transportation and manufacturing show that women and gender-diverse workers continue to face barriers.

These extend beyond individual incidents, including exclusion from key tasks, minimal mentorship and ineffective or risky reporting systems.

Canadian reports from the Canadian Labour Congress, the B.C. Centre for Women in the Trades and the Canadian Association of Women in Construction highlight recurring issues. These problems are rooted in workplace culture and everyday norms that determine who gets opportunities, whose concerns are taken seriously and how co-workers respond when something goes wrong. These shape whether workers feel safe.

These patterns are not new. Interviews with tradeswomen from the 1970s and ‘80s described similar conditions. The fact that the same issues are still being raised decades later reveals a deep systemic culture that has been slow to transform.

Efforts at progress

There are initiatives happening aimed at bringing about change. Fostering women in trades, the federal Canadian Apprenticeship Strategy announced several projects in March 2024. These were funded under the Women in the Skilled Trades Initiative.

The Canadian Apprenticeship Forum, a non-profit organization that connects the country’s apprenticeship community, has an initiative entitled Supporting Equity in Trades (SET).

In Ontario, the province says its recently announced Skills Development Fund is investing more than $8.6 million to support women in the skilled trades. The province’s College Trades organization highlights young women’s initiatives and pathways to the trades.

Shared responsibility is also highlighted in the federal government’s National Action Plan to End Gender-Based Violence:

“Preventing and addressing GBV (gender-based-violence) in Canada requires a co-ordinated national approach, with federal, provincial and territorial governments working in close partnership with survivors, Indigenous partners, direct service providers, experts, advocates, municipalities, the private sector and researchers … Joint efforts in support of this National Action Plan will align with and complement the Truth and Reconciliation Commission’s Calls to Action and the National Inquiry into Missing and Murdered Indigenous Women and Girls’ Calls for Justice.”

A broader context of violence

Global statistics are reinforcing the urgency. The United Nations
Office on Drugs and Crime (UNODC) and UN Women report 50,000 women and girls were killed by intimate partners or family members in 2024, or one every 10 minutes.

While home is unsafe, so too are workplaces. Violence reflects broader societal norms that shape all institutions, including education. Yet many trades and apprenticeship systems lack the structures to protect women.

At first glance, the slaying of a U.S. welder may seem distant from Canadian high school classrooms. But in technological education, the connection is direct.

In Ontario, the pathway to becoming a technological education teacher begins with years of related industry experience. Those, who are transitioning from the trades in favour of a second career as a high school teacher, come from spaces where these cultural issues persist.

They bring valuable practical expertise but also the norms, assumptions and coping strategies formed in their prior workplace environments.

Some have spent years navigating exclusion or witnessing harassment. Others come from supportive workplaces and are surprised to learn how widespread these issues are. This means teacher education programs cannot assume shared understanding of safety, inclusion or harassment.

Instead, programs must deliberately prepare future teachers to recognize and challenge the norms that reproduce inequity.

This dynamic creates both a responsibility and an opportunity. Technological Education teachers shape learning spaces where young people first encounter trades culture. They influence whether girls, gender-diverse students and other underrepresented learners feel welcome or pushed out, long before they reach apprenticeships.

4 ways to help aspiring teachers tackle GBV

Teacher education programs can help shift ingrained attitudes in trades-related fields. Research on adult learning, workplace culture and gender-equity education points to several effective strategies:

1. Explicitly teach about gender-based violence in trades contexts

Gender-based violence is often taught as a general social issue, not as a trades-specific concern. Programs should address how harassment and exclusion appear in shops, labs, apprenticeships, co-operative placements and how school reporting structures differ from those in industry.

2. Use experiential, reflective learning

Experiential learning emphasizes structured reflection. Case studies, workplace scenarios and opportunities to practice inclusive responses in realistic contexts deepen learning more effectively than policy readings alone. For second-career learners, connecting personal experience with broader patterns is especially meaningful.

3. Teach candidates to identify early warning signs

High school technological education environments can subtly reproduce workplace hierarchies, for example with task assignments, uneven access to tools or normalizing jokes about who is naturally mechanical. Teacher candidates need practice spotting and interrupting these patterns early.

4. Position tech ed teachers to lead and advocate workplace culture

Technological education teachers often maintain close ties to industry, apprenticeship and co-ops. They can advocate for safe placement sites, challenge stereotypes about who belongs in the trades and create spaces where all students feel welcome. Preparing candidates for these responsibilities means inspiring them to be culture shapers.

Cultural change begins before the job site

The National Day of Remembrance and Action on Violence Against Women reminds Canadians to confront the roots of gender-based violence and commit to dismantling them.

Czech’s killing is a painful reminder that the trades remain a vocation where cultural transformation initiatives are urgently needed.

But responsibility cannot rest solely with employers and unions. It must extend into teacher education programs and the high school classrooms where young people first experience skilled trades instruction.

By equipping future technological education teachers to recognize, prevent and challenge gender-based violence, we take meaningful steps toward safe workplaces and a skilled trades sector where everyone truly belongs.

The Conversation

Shannon Welbourn does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Preventing gender-based violence in trades is both a labour issue and an education one – https://theconversation.com/preventing-gender-based-violence-in-trades-is-both-a-labour-issue-and-an-education-one-270932

Fairness for whom? The human toll of Alberta’s trans-exclusionary sports law

Source: The Conversation – Canada – By Gio Dolcecore, Assistant Professor, Social Work, Mount Royal University

Alberta’s Fairness and Safety in Sport Act promises protection. The reality is that it discriminates and decides who gets to belong in sport.

The act, which received royal assent in December 2024 and came into effect on Sept. 1, 2025, requires organizations like school divisions, post-secondary institutions and provincial sport bodies to create and implement policies for athlete eligibility, including limiting eligibility for female-only divisions to people assigned female at birth.

While framed by the province’s United Conservative Party government as a measure to protect competition and ensure athletes “are able to participate in the sports they love fairly, safely, and meaningfully,” the act bans transgender girls aged 12 years and older from participating in competitive sports for women.

As there is no consistent evidence to show that transgender athletes have an inherent advantage, the act appears to be part of an organized anti-trans backlash occurring across the country, and a broader targeting of transgender and gender-nonconforming athletes internationally.

Far from just a local or niche issue, the implementation of this act exposes inconsistencies in sport policy and raises urgent questions about how anti-trans politics are shaping access to sport.

The impact on youth

The Fairness and Safety in Sport Act empowers just about anyone to file a complaint related to an organizations’ eligibility determinations. Incidents like one in British Columbia in 2023
a man attending a girls’ track and field meet demanded that a nine-year-old cisgender girl with a pixie cut prove she was not a boy through documentation — demonstrate the impact of this type of gender policing.

The consequences fall on transgender and gender non-conforming youth. For them, being banned from participation brings not only the loss of athletic opportunities, but also heightened experiences of exclusion and stigma.

Teammates and coaches must also navigate fractured team dynamics and a school-based athletic culture that risks becoming less about belonging and more about surveillance. The policy undermines the very developmental and educational values that sport is meant to cultivate.

It also places heavy and often invisible demands on the people who support these children. Parents and caregivers are left to shoulder the emotional work of helping their children process the psychological repercussions of exclusion in ways that surpass the normal responsibilities of parenting.

Research consistently shows that parents of transgender and gender-diverse children face significantly elevated levels of stress compared to parents of non-transgender children. This is largely due to the chronic strain of stigma, discrimination and navigating hostile environments along with the emotional labour of advocating within schools, health care and peer groups.

The impact on society

The act also has implications for varsity athletics and broader sporting cultures at post-secondary institutions.

Universities across the province have been forced to create new internal policies and procedures to align with the act, which place incoming and existing athletes participating in women’s varsity sport under increased scrutiny.

An inconsistency emerges when Alberta athletes step onto fields, rinks and courts outside the province.

Since the national institution for post-secondary sport in Canada (U Sport) still allows transgender athletes to compete according to their gender identity, Alberta now risks excluding its own youth while requiring them to compete under different eligibility standards when facing athletes from other provinces.

In addition, implementing this act will eventually create financial strain for organizations. Administering exclusionary rules requires new systems of eligibility verification, monitoring and appeals — an administrative burden that smaller leagues in particular are ill-equipped to manage.

A 2024 statement by the Alberta 2SLGBTQI+ Chamber of Commerce even urged the government to reject this trans-exclusionary legislation on the basis that it would also reduce Alberta’s market share of tourism and 2SLGBTQI+ travel revenue.

Resistance is necessary

Public response so far to the Fairness and Safety in Sport Act has been mixed.

Since it’s provincial law, school districts and universities have complied, creating internal policies and processes to fulfil the requirements of the act even while its trans-exclusionary nature runs counter to many of their values and commitments to equity, diversity and inclusion.

Some, however, have taken action. One University of Lethbridge faculty member, for example, resigned from the Board of Governors after it was forced to accept the new act.

Egale Canada, a national 2SLGBTQI organization — which, along with Calgary-based non-profit support organization Skipping Stone — has launched legal action against the Alberta government, challenging the constitutionality of the province’s anti-trans laws, and released a statement condemning the Fairness and Safety in Sport Act.

On Nov. 17, the Alberta government tabled legislation that seeks to invoke the notwithstanding clause of the Charter of Rights and Freedoms to insulate its laws from legal challenges. Using the clause would prevent courts from striking down laws for being unconstitutional, and in this context specifically, overrides the Charter rights of gender-diverse people.

This action has spurred widespread condemnation, including from the Canadian Civil Liberties Association and the Alberta Medical Association. Albertans are also making their views heard through MLA recall petitions and public protests.

The human toll of the Fairness and Safety in Sport Act must be recognized and challenged. When people refuse to accept exclusion and the overriding of basic human rights in sport, it can become a space for play, belonging and personal growth.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Fairness for whom? The human toll of Alberta’s trans-exclusionary sports law – https://theconversation.com/fairness-for-whom-the-human-toll-of-albertas-trans-exclusionary-sports-law-265565

Why Canada needs to recognize the crime of femicide — on Dec. 6 and beyond

Source: The Conversation – Canada – By Myrna Dawson, Professor, Department of Sociology & Anthropology, University of Guelph

It’s been 36 years since a mass femicide occurred at École Polytechnique in Montréal. A man shot and killed 14 women because of their sex.

Described as “violent misogyny” by the federal government, the killings have nonetheless never officially been called femicide in Canada despite its global recognition as one of the most vivid examples of femicide in the western world.

Women and girls continue to be killed every two days somewhere in Canada, mostly by men. And the numbers continue to rise.

The majority of these killings are femicide, according to the United Nations statistical framework for measuring the gender-related killing of women and girls. Femicide is broadly defined as the killing of a woman or girl because of their sex or gender.

Podcast focused on femicide

podcast promotional material
The podcast tells the stories of 580 Canadian women and girls killed by men since 2020.
(Canadian Femicide Observatory for Justice and Accountability), CC BY

For these reasons, the Canadian Femicide Observatory for Justice and Accountability (CFOJA) launched its Too True Crime podcast on Nov. 25, 2025, the International Day for the Elimination of Violence Against Women. The podcast spotlights the stories of 580 women and girls killed by men in cases of femicide since 2020.

It only includes cases where available information indicated it was a femicide; some may have flown under the radar of authorities and remain unknown. But since the observatory launched in 2018, more than 1,100 women and girls were documented to have been killed by men.

Part of the podcast’s calls to action include a petition asking Canada to officially recognize the crime of femicide and include it in the Criminal Code.




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Laws help bring about change

Italy is the most recent country to create a stand-alone femicide offence in its national laws. According to the World Bank, 30 countries now define femicide in law.

This approach has its critics. They argue:

  • It does not emphasize prevention;
  • It does not address the culture facilitating femicide;
  • It may produce unintended consequences;
  • It’s difficult to achieve consensus on a definition of femicide;
  • It has not reduced femicide.

But criminalization versus prevention is not an either/or question.

Laws are a key element of a public health approach to violence prevention. National femicide laws have generally been accompanied by prevention programs, training for law enforcement and public awareness campaigns. Italy’s law, for example, includes stronger measures against gender-based crimes like stalking and revenge porn.

Laws are not stand-alone responses. They are only one part of multi-sector responses to a social problem that must include monitoring of implementation processes and outcomes.

Changing laws can change cultures

In Italy, some women’s advocates have complained the law doesn’t go far enough, especially in changing the country’s culture. In Canada, one feminist lawyer suggests that a “radical rethink” about the entire issue may be required instead of creating a new offence in the Criminal Code.

But to call the crime femicide — a sex- or gender-specific term — is in fact a radical rethink in a climate of neutrality that too often masks the disproportionate burden women and girls bear for some forms of male violence.

State responses through laws reflect cultural values. At the moment, these values regard femicide as an individual problem rather than the product of social structures and processes built on entrenched inequalities.

A femicide law would recognize that male violence against women and girls is systemic and requires attitudinal shifts in Canada’s cultural values.

Helping women and marginalized populations

Laws meant to provide protections for women can have unintended consequences, as documented by mandatory charging for intimate partner violence where police are required to lay charges if they have reasonable grounds to believe an assault occurred. And gender-neutral laws may work against rather than for women, especially some women and girls, when applied within a sexist and racist environment.




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That’s why Canada needs to include femicide in its Criminal Code. Femicide is not gender-neutral, and recognizing it formally will help define how and why women are killed by men, which is crucial for effective prevention.

Such a law could also benefit particular groups of women and girls whose deaths are often discounted because of who they are and where, how and by whom they were killed.

A femicide law isn’t about increasing penalties; it’s about ensuring charges, convictions and sentences are appropriate and perpetrators are held accountable in the killings of women and girls from all walks of life.

Achieving consensus is possible

Canada needs to achieve consensus on what is meant by femicide and to clearly identify its elements.

All countries with femicide laws have achieved consensus, although not all have defined femicide the same way. But there is significant guidance to be found in model protocols and model laws available to countries that are considering including femicide in their national laws and criminal codes.

Some research suggests femicide laws are failing; they haven’t reduced cases of femicide. But others point out femicide laws have increased accountability and improved reporting, survivor protections and awareness about all forms of gender-based violence.

The varying impacts of a law depends on context, including who knows about it, whether it’s clear and concise and whether those tasked with applying it are responsive.

Femicide laws on their own won’t immediately reduce the number of women being killed by men or other forms of gender-based violence. Few laws have that kind of power. The key challenge is whether and how a femicide law is implemented.

A whole-of-society response

Femicide laws are about prevention and they can change our culture. They could benefit women and girls, particularly those whose lives and deaths are now marginalized and discounted.




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Like many countries have, Canada can reach a consensus on what femicide is and produce a femicide law that leads to meaningful change. But it requires proactive consultations, political will and leaders who listen.

The 580 stories in Too True Crime demonstrate clearly and starkly that the lives of women and girls depend on it.

The Conversation

Myrna Dawson has received prior funding from the Social Sciences and Humanities Research Council and the Canada Research Chair program.

ref. Why Canada needs to recognize the crime of femicide — on Dec. 6 and beyond – https://theconversation.com/why-canada-needs-to-recognize-the-crime-of-femicide-on-dec-6-and-beyond-271055

Terraplanismo, espíritus y teorías conspirativas: ¿por qué hay creencias impermeables a las pruebas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eli Elster, Doctoral Candidate in Evolutionary Anthropology, University of California, Davis

_La pesadilla_, de Johann Heinrich Füssli. Wikimedia Commons

El 22 de febrero de 2020, Mad Mike Hughes remolcó un cohete casero hasta el desierto de Mojave y se lanzó al cielo. ¿Su objetivo? Comprobar que la Tierra era plana desde el espacio. Era su tercer intento y, trágicamente, resultó fatal. Hughes se estrelló poco después del despegue y murió.

El apodo de Hughes, Mad Mike, puede parecer muy acertado. ¿Acaso no es una locura arriesgar la vida luchando por una teoría que fue refutada en la antigua Grecia?

Pero la convicción de Hughes, aunque sorprendente, no es única. En todas las culturas registradas, las personas han mantenido creencias firmes que parecían carecer de pruebas a su favor, algo que podríamos denominar “creencias extraordinarias”.

Para los antropólogos evolutivos como yo, la omnipresencia de este tipo de creencias es un enigma. El cerebro humano evolucionó para formar modelos precisos del mundo, y la mayoría de las veces lo hacemos bastante bien. Entonces, ¿por qué las personas también suelen adoptar y desarrollar creencias que carecen de pruebas sólidas que las respalden?

En una nueva reseña publicada en la revista Trends in Cognitive Sciences, propongo una respuesta sencilla: las personas llegan a creer en la Tierra plana, los espíritus y las vacunas con microchips por las mismas razones por las que llegan a creer en cualquier otra cosa. Sus experiencias les llevan a pensar que esas creencias son ciertas.

Teorías de creencias extraordinarias

La mayoría de los científicos sociales han adoptado un punto de vista diferente sobre este tema. Ciertas creencias sobrenaturales, las teorías conspirativas y la pseudociencia han sorprendido a los investigadores por ser totalmente impermeables a las pruebas que las contradicen. En consecuencia, han asumido que la experiencia no es relevante para la formación de esas creencias. En cambio, se han centrado en otros dos factores explicativos.

La primera explicación común son los sesgos cognitivos. Muchos psicólogos sostienen que los seres humanos poseen atajos mentales para razonar sobre cómo funciona el mundo. Por ejemplo, las personas son muy propensas a ver intenciones e inteligencia detrás de acontecimientos aleatorios. Un sesgo de este tipo podría explicar por qué la gente suele creer que las deidades controlan fenómenos como el clima o las enfermedades.

El segundo factor es la dinámica social: las personas adoptan ciertas creencias no porque estén seguras de que son ciertas, sino porque otras personas las tienen o porque quieren transmitir algo sobre sí mismas a los demás. Por ejemplo, algunos teóricos de la conspiración pueden adoptar creencias extrañas porque dichas creencias vienen acompañadas de una comunidad de creyentes leales y solidarios.

Ambos enfoques pueden explicar en parte cómo las personas llegan a tener creencias extraordinarias. Pero descartan tres formas en las que la experiencia, junto con los otros dos factores, puede moldear esas ideas.

vast grassy landscape with blue sky and white clouds
La ciencia dice una cosa, pero tus ojos te dicen que la Tierra parece bastante plana.
sharply_done/E+ via Getty Images

La experiencia como filtro

En primer lugar, propongo que la experiencia puede actuar como un filtro. Determina qué creencias extraordinarias pueden difundirse con éxito entre la población.

Tomemos como ejemplo la teoría de que la Tierra es plana. Sabemos con absoluta certeza que es falsa, pero no es más o menos errónea que la teoría de que la Tierra tiene forma de cono. Entonces, ¿qué hace que solo el terraplanismo tenga éxito frente a otras alternativas igualmente incorrectas?

La respuesta es tan obvia como parece: la Tierra parece plana cuando estamos sobre ella, no tiene forma de cono. La evidencia visual favorece una creencia extraordinaria sobre las demás. Por supuesto, la evidencia científica muestra claramente que nuestro planeta es redondo, pero resulta extraño que algunas personas prefieran confiar en lo que les dicen sus ojos.

2. La experiencia como chispa

Mi segundo argumento es que la experiencia actúa como chispa para las creencias extraordinarias. Las experiencias extrañas, como las alucinaciones auditivas, son difíciles de explicar y comprender. Por eso, las personas hacen todo lo posible por explicarlas y, al hacerlo, se les ocurren creencias que parecen adecuadamente extrañas.

Para esta vía, la parálisis del sueño es un buen caso de estudio. Este fenómeno se produce en el espacio entre el sueño y la vigilia: sentimos que estamos despiertos, pero no podemos movernos ni hablar. Es aterrador y bastante común. Y, curiosamente, quienes lo padecen suelen sentir como si hubiera un agente amenazante sentado sobre su pecho.

Como científico, interpreto la parálisis del sueño como el resultado de una confusión neuronal. Pero no es difícil imaginar cómo alguien sin formación científica –es decir, casi todos los seres humanos a lo largo de la historia– podría interpretar la experiencia como una prueba de la existencia de seres sobrenaturales.

La experiencia como herramienta

Para mí, la tercera vía potencial hacia creencias extraordinarias es especialmente intrigante. En muchos casos, las personas no solo adoptan dichas creencias, sino que desarrollan prácticas inmersivas que hacen que parezcan verdaderas.

Por ejemplo, imagine que es usted una agricultora que vive en las tierras altas de Lesoto, en el sur de África, donde realiza trabajo de campo etnográfico. Sufre una serie de abortos espontáneos y quiere saber por qué. Así que acude a una curandera tradicional, quien le dice que puede obtener la respuesta de sus antepasados bebiendo una bebida alucinógena. Usted toma la bebida y, poco después, comienza a ver espíritus que le hablan y le explican los motivos de su desgracia.

Chamán con traje colorido y collares sirviendo con un cucharón de una olla de barro
Un chamán podría administrar una sustancia psicoactiva que afecta la forma en que experimentas el mundo que te rodea.
Luis Acosta/AFP vía Getty Images

Es evidente que una experiencia como esta podría reforzar su creencia en la existencia de los espíritus. Estas prácticas inmersivas, como la oración, la danza ritual y el uso religioso de sustancias psicoactivas, crean pruebas que hacen que las creencias asociadas parezcan ciertas.

¿Qué viene después?

Las creencias extraordinarias no son intrínsecamente buenas o malas. En particular, las creencias religiosas proporcionan significado, seguridad y un sentido de comunidad a miles de millones de personas.

Sin embargo, algunas creencias extraordinarias son motivo de gran preocupación. Concretamente, la desinformación sobre ciencia y política es muy peligrosa. Al reconocer cómo esas creencias se forman a partir de la experiencia, los investigadores pueden encontrar mejores formas de combatir su propagación.

No obstante, es igualmente importante que la perspectiva que sugiero pueda fomentar una mayor compasión y afinidad hacia las personas que tienen creencias que parecen muy diferentes a las suyas. No están “locas” ni son insinceras. Como cualquier otro ser humano, consideran que las pruebas están de su parte.

The Conversation

Eli Elster no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Terraplanismo, espíritus y teorías conspirativas: ¿por qué hay creencias impermeables a las pruebas? – https://theconversation.com/terraplanismo-espiritus-y-teorias-conspirativas-por-que-hay-creencias-impermeables-a-las-pruebas-271317