Lola Flores, pionera del ‘crowdfunding’: qué hay detrás del éxito de este modelo de financiación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pau Sendra Pons, Profesor de Contabilidad, Universitat de València

Lola Flores, durante una actuación en Televisión Española. RTVE

En 1987, Lola Flores, La Faraona, se aventuró a dirigirse al pueblo español con una frase que se haría célebre: “Si una peseta diera cada español, no a mí, a donde tienen que darla, quizás saldría de la deuda”. La cantante de Ay pena, penita, pena y La Zarzamora tenía por entonces una enorme deuda con Hacienda por no haber presentado la declaración de la renta entre 1982 y 1985. Así se convirtió en precursora del micromecenazgo (crowdfunding) en España.

Emulando los numerosos proyectos financiados a lo largo de los siglos mediante aportaciones ciudadanas, Lola Flores hizo lo propio con su espontánea petición: pedir una peseta a un gran número de potenciales financiadores, apelando a la conexión profunda, casi íntima, entre la artista y sus seguidores.

Lola Flores en 1987, pidiendo la colaboración de los españoles ante sus problemas con Hacienda. Fuente: YouTube.

La cantante resumió en una sola frase los grandes principios que confluyen en la financiación alternativa a través del micromecenazgo:

  1. La solicitud de pequeñas cantidades a un número amplio de personas. Esto permite reducir el riesgo individual que cada una de ellas asume.

  2. La construcción de un relato atractivo, que apela a la emotividad y a la creencia de que una persona o un equipo merece nuestro apoyo, incentiva las contribuciones.

¿Qué es el ‘crowdfunding’?

El crowdfunding consiste en que una persona o colectivo que desea llevar a cabo un proyecto de voluntariado, emprendimiento o innovación solicita pequeñas sumas de dinero a la sociedad mediante campañas difundidas generalmente a través de la web. A cambio, puede ofrecer distintos tipos de recompensa:

  • Una recompensa moral, basada en el simple estímulo positivo de apoyar una causa justa.

  • Una recompensa tangible, en forma de unidades de producto o regalos corporativos.

  • Una participación en la empresa resultante del proyecto (en el caso del crowdfunding de capital) o un interés financiero (crowdfunding de préstamo).

Todo esto contribuye a generar una comunidad sin fronteras, formada por personas que colaboran activamente en la definición y el éxito del proyecto empresarial o de la causa filantrópica.

¿Qué hay detrás del éxito del ‘crowdfunding’?

La respuesta no es una receta única. Se deben analizar diversos factores (entre otros, la relevancia del diseño visual y narrativo de las campañas). No obstante, hay un aspecto que ha ganado protagonismo: el inversor ancla. Si un inversor respalda un proyecto con una cantidad significativa de dinero y anima a otros a hacer lo mismo –con un mensaje convincente y apoyado en su bagaje profesional–, muchas personas tenderán a seguir su recomendación.

Dos razones explican fácilmente este comportamiento: si el inversor ancla aporta su dinero para respaldar un proyecto, su compromiso financiero funciona como una señal de que anticipa su éxito. Algo similar ocurre cuando invierte su reputación profesional en favor del proyecto.




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Emotividad, un factor clave

A pesar de que existen diversos tipos de crowdfunding según la recompensa que reciben los contribuyentes, la emotividad y la conexión con el promotor de la iniciativa han demostrado ser clave para el éxito del proyecto.

Ese fue el recurso central que empleó Lola Flores en su llamamiento. La cantante continuaba su mítico discurso con estas palabras: “Y después yo, no sé, me iría al estadio con todos los que han dado esa peseta, o esas cien pesetas, para tomarme una copa con ellos y llorar de alegría”, ofreciendo así un beneficio tangible (la copa), pero, más importante aún, la recompensa intangible de llorar de alegría junto a la mismísima Faraona.

Una de las claves para el éxito de las campañas de crowdfunding es aplicar la dosis justa de emotividad en el discurso para apelar a los sentimientos de quienes financian el proyecto y luego recompensar su esfuerzo.




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Una herramienta accesible

El crowdfunding está al alcance de todos. Solo se necesita tener conexión a internet, un proyecto empresarial o social atractivo, un discurso persuasivo y, de ser posible, un inversor ancla. Este último facilitará que el público general, a menudo con poca información relevante para formarse una opinión sobre la viabilidad del proyecto, se decida a invertir en el proyecto.

Según datos de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), el crowdfunding es una alternativa más que útil para el talento emprendedor y asociativo que, con suerte y mejor resultado que La Faraona, puede ver en esta modalidad de financiación una opción menos costosa y arriesgada que las alternativas tradicionales.

The Conversation

Pau Sendra Pons no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lola Flores, pionera del ‘crowdfunding’: qué hay detrás del éxito de este modelo de financiación – https://theconversation.com/lola-flores-pionera-del-crowdfunding-que-hay-detras-del-exito-de-este-modelo-de-financiacion-271434

¿Cuánto peso puede aguantar una hiedra?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos M Vicient Sánchez, Investigador del CSIC, Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG, CSIC-IRTA-UAB-UB) en el grupo de investigación “Estructura y evolución de los genomas de las plantas”., Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Existen distintas variedad de hiedra que trepan por muros y pueden vivir hasta 500 años. Freepik., CC BY

Imagine a un ser vivo que puede vivir 500 años, alcanzar 30 metros de altura (un edificio de 10 plantas) y pesar varias toneladas. Así es la hiedra, una planta originaria de Europa, el norte de África y Asia occidental que puede crecer tapizando el suelo o trepando a árboles, paredes o cercas.

La presencia de hiedras cubriendo paredes de edificios antiguos no es inusual. Algunos ejemplos son los muros del Castillo de Windsor (400 años), la Universidad de Princeton (160 años) o el edificio New Court en Cambridge (180 años). Esta última tiene 10 metros de alto y 60 metros de ancho y, considerando que el peso de la hiedra madura es de unos 20 kg por m², se puede calcular que pesa unas 12 toneladas, sin contar las raíces.

Cuestión de peso

Este peso tiene implicaciones en la capacidad de aguante del soporte, especialmente si se trata de verjas o cercos, pero también plantea preguntas respecto a cómo una planta de hiedra puede mantener su propio peso agarrándose a una pared o a un árbol.

No se han hecho demasiados ensayos sobre la resistencia de los tallos de hiedra, que dependerá de su edad y diámetro. Según mi propia experiencia, un tallo maduro de no más de 2 cm de diámetro puede llegar a soportar 100 kg.

La clave está en las raíces adventicias que sujetan la planta a la pared o al árbol y pueden soportar una fuerza de unos 1 200 kilos por centímetro cuadrado. ¿Cómo hacen estas raíces adventicias para sujetarse?

Mecanismos de sujección

Darwin con siete años, en 1816.
Ellen Sarples / Wikimedia Commons., CC BY

Como describió Charles Darwin en un artículo publicado en 1865 en el Boletín de la Sociedad Linneana de Londres y, posteriormente, en 1875, en un libro titulado Los movimientos y hábitos de las plantas trepadoras, existen básicamente dos tipos de mecanismos por los que las plantas se enganchan a sus soportes: mecánicos y químicos.

El principal proceso mecánico se basa en el uso de zarcillos, que son tallos u hojas modificadas que crecen enrollándose en el soporte, como ocurre en las habas o los guisantes.

Zarcillo de una viña.
John Sullivan / Wikimedia Commons., CC BY

Un segundo proceso mecánico utiliza una especie de zarcillos, pero mucho más cortos, en forma de gancho. Estos ganchos se introducen en las grietas y, luego, se ensanchan, quedando fijos. Es el mecanismo que usan las raíces de la hiedra para anclarse inicialmente al soporte. Pero la historia no acaba aquí.

Pegamento más potente que el del mejillón

Darwin observó como las radículas jóvenes –la primera parte de una planta que emerge de la semilla en el proceso de germinación– emiten un líquido transparente cuando son presionadas contra un vidrio. Este líquido ligeramente viscoso no se evapora y es capaz de unirse a granos de arena.

Además, cuando las radículas se dejan en contacto con algo sólido entre diez y quince días acaban emitiendo un líquido mucho más viscoso y adherente. Es decir, que las puntas de las raíces adventicias de la hiedra emiten un pegamento que las une al sustrato.

Posteriormente, ya en el siglo XXI, se determinó que este pegamento está formado por una mezcla de glicoproteínas. Se emite en forma de nanopartículas mil veces más pequeñas que un grano de arena (entre 50 y 80 nanómetros), lo que le permite interactuar de manera muy íntima con las superficies a las que se acaba adhiriendo y lo convierte en uno de los pegamentos naturales más poderosos que existen. Por ejemplo, es 100 veces más potente que el adhesivo secretado por los mejillones.

Cada una de las radículas no tiene más de un milímetro de diámetro, pero como existen decenas de ellas por centímetro de tallo, al final la capacidad de adhesión es muy alta, suficiente para soportar el gran peso de la planta.

Posibles aplicaciones prácticas

Curiosamente, estas nanopartículas absorben los rayos ultravioleta (UV). Los protectores solares comerciales ya contienen nanopartículas que bloquean los rayos UV y protegen contra las quemaduras. El problema es que son metálicas, como el dióxido de titanio y el óxido de zinc.

Según estudios recientes, las nanopartículas de hiedra podrían revelarse como una alternativa: han demostrado ser resistentes al agua, bloquean la radiación UV cuatro veces más que las metálicas y se descomponen naturalmente por las enzimas de la piel.

Quizás, dentro de un tiempo, aparezcan protectores solares obtenidos de la hiedra. Falta ver si no son tóxicas para las células vivas, que siempre es la parte más complicada del proceso de comercialización. También se está explorando su posible aplicación como superpegamento quirúrgico para sellar heridas.

Citando un fragmento de El origen de las especies, de Darwin, “en el futuro, veo más campos abiertos para otras investigaciones interesantes”. Aunque también sería aplicable una frase atribuída a Darwin por el zoólogo Edwin Ray Lankester: “Me encantan los experimentos tontos. Siempre los estoy haciendo”.

The Conversation

Carlos M Vicient Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cuánto peso puede aguantar una hiedra? – https://theconversation.com/cuanto-peso-puede-aguantar-una-hiedra-270197

Salud mental en Gaza: cómo sobrevivir emocionalmente a la barbarie

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Guarch-Rubio, Doctora en Psicología, Universidad San Jorge

Un padre y su hijo regresan a su hogar en Gaza tras el alto el fuego decretado el pasado 10 de octubre. Anas-Mohammed/Shutterstock

Hoy, la vida en Gaza es una cuestión de fe. La inseguridad acerca de la propia supervivencia o de la de los seres queridos es el pan de cada día. Literalmente, hay más incertidumbre que alimento.

En una guerra no solo se sufren los bombardeos con pérdidas humanas y materiales. Se padecen los desplazamientos forzados, las hambrunas y, en Gaza también, la escasez de agua y el bloqueo de la ayuda internacional por la acción de Israel.

Psicológicamente, en esta ofensiva contra la población palestina hay un fuerte componente de deshumanización, algo tan sencillo como no atribuir la categoría de persona a un ser humano. Son procesos característicos en el estudio de los genocidios a lo largo del tiempo y en la práctica de tortura.

Más vulnerables a los enfermedades mentales

Como consecuencia, ser superviviente conlleva una ruptura en ciertos valores morales. Por ejemplo, ante la creencia en la humanidad o ante el hecho de que todas las vidas tienen un mismo valor. La salud mental y el bienestar están conectados con la percepción de justicia social y de derechos humanos. Además, a todo esto se añade que antes del 7 de octubre de 2023, Gaza ya acusaba un contexto de años de inestabilidad sociopolítica, de ciclos de violencia, de privaciones económicas y de dificultades en el acceso a recursos, como los sanitarios. Estos factores han debilitado la salud mental de la población gazatí durante décadas y los palestinos han llegado exhaustos psicológicamente a su asedio actual.

Se ha demostrado que la exposición a conflictos armados tiene un importante impacto en la salud mental de la población civil. En concreto, desde 1948 el impacto del trauma intergeneracional en los palestinos ha aumentado su vulnerabilidad para el desarrollo de dolencias psíquicas.

En 2024, y a consecuencia del actual genocidio, se encontró ansiedad severa (65 %), depresión (72.7%) y probable trastorno de estrés postraumático (72.3 %) en la población palestina evaluada.

Un estudio reciente muestra que la probabilidad de padecer estrés en Gaza es doce veces superior a la probabilidad que se presentaba en 2020 y la prevalencia de angustia psicológica es tres veces mayor, aumentando del 19,5 % en 2020 al 67,2 % en 2025.

¿En qué apoyarse cuando todo se derrumba?

Sumud es un término árabe que alude a la capacidad psicológica de resistencia a la ocupación, definida como el corazón resiliente para muchos palestinos. El apoyo en la comunidad es esencial cuando todo falla, con una relevancia mayor cuando las vivencias son compartidas y unos necesitan de otros para sobrevivir. Recientemente se ha visto que en la población joven palestina el apoyo social es un elemento de protección que mitiga los síntomas del trastorno de estrés postraumático (reviviscencias, evitación, cognición y emoción negativas e hiperactivación).

Igualmente, las prácticas religiosas y espirituales, el apoyo entre iguales y la solidaridad comunitaria potencian el bienestar en los climas de adversidad, como en las guerras o en las crisis humanitarias.

De la misma forma que existe una transmisión generacional del trauma, existe una transmisión generacional de la resiliencia. En Palestina, la intencionalidad de mantener la cultura y la identidad dibujan tanto procesos como resultados resilientes y de crecimiento postraumático.

Manifestaciones que mejoraron la salud

En Gaza, algunas acciones políticas de resistencia como las movilizaciones por la “Gran Marcha del retorno” de 2018 tuvieron efectos positivos en la salud mental de los gazatíes. Fueron manifestaciones pacíficas convocadas a través de redes sociales, donde participaron jóvenes y familias en un ambiente lúdico y festivo. Las protestas incluían cánticos, actuaciones de clowns y acróbatas e incluso celebraciones de bodas, y se concentraban entre la Franja de Gaza e Israel.

Inicialmente, se reportaron mejoras en la salud mental de los participantes, en el sentido de un aumento de la esperanza y una capacidad de participación en movilizaciones sin precedentes. Se observaron mejoras en los estados de ánimo y en las respuestas al trauma, ya que el factor político es un elemento resiliente y protege frente a la violencia política.

Sin embargo, en marzo de 2019, los manifestantes y sus familiares sufrieron violencia en respuesta a su involucración en la marcha y se alcanzaron las tasas más altas de palestinos heridos desde las hostilidades de 2014.

En definitiva, trauma y resiliencia son conceptos que definen desde hace décadas la identidad palestina en Gaza, y cada vez con mayor frecuencia, la definen también en Cisjordania.

Hoy en día, resulta complicado abordar el estado de salud mental de una comunidad como la gazatí. Día a día la asfixia psicológica y de necesidades básicas y sociales es mayor. Por eso, estamos lejos de predecir el impacto psicosocial y clínico que acusará a largo plazo la población de Gaza.

The Conversation

Marta Guarch-Rubio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Salud mental en Gaza: cómo sobrevivir emocionalmente a la barbarie – https://theconversation.com/salud-mental-en-gaza-como-sobrevivir-emocionalmente-a-la-barbarie-270849

Ellas también tejen la ‘Odisea’: las voces femeninas que sostienen el viaje

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joana Rodríguez Pérez, Contratada predoctoral en el departamento de Historia del Arte y Filosofía, Universidad de La Laguna

Pintura de Charles Gleyre en la que se muestra el encuentro entre Ulises y Nausicaa. Wikimedia Commons

En los últimos años el cine ha vuelto a recurrir a la segunda épica homérica para adaptar las historias del héroe griego. En 2025 se estrenó la película El regreso de Ulises del director italiano Uberto Pasolini, protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, y se espera con ansias la producción dirigida por Cristopher Nolan para julio del 2026.

Esta recurrencia no debe sorprender: ya desde el periodo mudo los cineastas se inspiraron en los textos clásicos para realizar sus producciones atraídos por el tono aventurero que les proporcionaba. No obstante, ¿es la Odisea únicamente el relato de las hazañas de un héroe?

Según una encuesta realizada en 2018 por la BBC, la Odisea es la obra más influyente de la historia. En sus 24 cantos, esta epopeya narra los diez años del regreso de Ulises/Odiseo a su hogar, Ítaca, después de la guerra de Troya. El énfasis se pone en su lucha contra obstáculos naturales, divinos y humanos para volver a casa con su mujer Penélope y su hijo Telémaco.

Pero… imaginemos ahora que abrimos la Odisea con unas nuevas lentes. Más allá del héroe luchando contra monstruos o sorteando tempestades, encontramos una estructura femenina que sostiene la trama. Este enfoque exige reordenar nuestra expectativa: ya no asimilamos la historia de un solo hombre sino que en sus páginas hallamos un amplio universo femenino. Estas mujeres no se limitan a las funciones tradicionales, sino que se convierten en estrategas, mediadoras y guías fundamentales para el desarrollo del viaje.

Mujer (Penelope) tejiendo en un telar
Juliette Binoche como Penélope en un fotograma de El regreso de Ulises.
Filmaffinity

‘Invisibles’ pero imprescindibles

Desde el comienzo de la epopeya, la presencia femenina es central. La narración se inaugura invocando a la Musa, quien no solo inspira al poeta sino que establece un patrón estructural: la mujer como mediadora entre el conocimiento y la acción, la palabra y el destino.

Este tipo de figuras se configuran como “mujeres guía” y actúan con precisión estratégica, ya que su palabra es motor directo de la acción. Son ellas quienes diseñan rutas, negocian, intervienen en la voluntad divina, eligen los momentos oportunos de ocultamiento o revelación y, en definitiva, desbloquean conflictos y abren sendas.

No obstante, su papel va mucho más allá de asistir al héroe en momentos de dificultad. En la Odisea, las mujeres no solo guían: también piensan, deciden y actúan con una inteligencia tan afinada como la del propio protagonista.

Esa capacidad, conocida en la tradición griega como mêtis –inteligencia práctica, astucia estratégica–, es el rasgo que define a Odiseo. Sin embargo, en el poema no es un atributo exclusivo del héroe. Como señalan autoras como Grace LaFrentz, Odiseo aprende de las mujeres con las que se cruza una forma de mêtis más paciente y calculada, asociada al tejido: urdir planes, tramar soluciones, hilar el tiempo con prudencia…

La metáfora no es casual. La famosa estratagema de Penélope –tejer de día y destejer de noche para ganar tiempo frente a los pretendientes que quieren casarse con ella ante la ausencia de Ulises– es el ejemplo perfecto de esa inteligencia que combina ingenio, autocontrol y estrategia.

Las voces que configuran el viaje

De entre los múltiples personajes femeninos presentes en la epopeya, podemos encontrar modelos paradigmáticos que explican lo que defendíamos anteriormente.

Relieve de Atenea pensativa.
Relieve de Atenea pensativa.
Museo de la Acrópolis, Atenas.

Atenea podría considerarse el mejor ejemplo de la “mujer-guía”. No solo protege al héroe en el Olimpo, sino que diseña sus estrategias, le sugiere disfraces y le da los tiempos justos para actuar. Además, propicia el encuentro con otras mujeres que le ayudarán en momentos cruciales. Su intervención es constante y decisiva.

Helena de Troya aparece en la Odisea ejerciendo un papel de anfitriona y mediadora. En la gran sala de su palacio, junto a su marido y otros hombres, recibe y es la primera en reconocer e interpelar a Telémaco y darle noticias sobre su padre. Nausícaa, por su parte, cumple con una función orientadora muy concreta: al encontrar al náufrago, le indica cómo dirigirse ante su madre, la reina Arete –y no ante su padre, el rey Alcínoo– para ser recibido favorablemente en palacio. Esa mediación no es menor, pues abre la puerta política para que Odiseo tenga el apoyo de la corte feacia para volver a casa.

Calipso, Circe e incluso Ino aportan ayuda desde registros distintos. Lo hacen siendo hospitalarias –como Calipso–, consejeras –como Circe (quien le indica como sortear a las sirenas)– o con su sobrenatural auxilio salvador, como Ino, quien rescata al héroe tras un naufragio dándole un velo mágico que le permite mantenerse a flote y sobrevivir en aguas embravecidas.

Y por supuesto entre todas ellas destaca Penélope. Desde Ítaca, resiste con inteligencia: administra el reino, teje y desteje el sudario de Ulises para dilatar la espera de los pretendientes, decide ponerles a prueba para demostrar quién es digno de casarse con ella –sabiendo que ninguno superará el reto que les marca– y se mantiene firme en su posición todo el tiempo. Su agudeza es incluso reconocida por el héroe al compararla con un venerable rey.

De esta manera, la Odisea deja de ser la historia de un hombre que vuelve para mostrar el tejido de voces femeninas que no son extras sino nodos estratégicos del relato. Asumir esto no resta ni mucho menos valor a la peripecia central. Únicamente reconoce y resalta la importancia de los personajes femeninos que durante tanto tiempo han permanecido ensombrecidos.

The Conversation

Joana Rodríguez Pérez recibe fondos de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información de la Consejería de Economía, Conocimiento y Empleo y por el Fondo Social Europeo (FSE) Programa Operativo Integrado de Canarias 2014-2020, Eje 3 Tema Prioritario 74 (85%)

Enrique Ramírez Guedes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ellas también tejen la ‘Odisea’: las voces femeninas que sostienen el viaje – https://theconversation.com/ellas-tambien-tejen-la-odisea-las-voces-femeninas-que-sostienen-el-viaje-267250

Changer les algorithmes des réseaux sociaux suffit à réduire l’hostilité politique

Source: The Conversation – in French – By Tiziano Piccardi, Assistant Professor of Computer Science, Johns Hopkins University

Des chercheurs ont développé un outil web open source permettant de réorganiser en temps réel les fils d’actualité de participants consentants sur X (anciennement Twitter). Bangla Press

Les fils d’actualité des réseaux sociaux sont conçus pour capter notre attention. Mais de simples ajustements dans les algorithmes qui les sous-tendent permettent d’apaiser le débat public.


Réduire la visibilité des contenus polarisants dans les fils d’actualité des réseaux sociaux peut diminuer de manière tangible l’hostilité partisane. Pour parvenir à cette conclusion, mes collègues et moi avons développé une méthode permettant de modifier le classement des publications dans les fils d’actualité, une opération jusque-là réservée aux seules plateformes sociales.

Le réajustement des fils pour limiter l’exposition aux publications exprimant des attitudes anti-démocratiques ou une animosité partisane a influencé à la fois les émotions des utilisateurs et leur perception des personnes ayant des opinions politiques opposées.

Je suis chercheur en informatique spécialisé dans l’informatique sociale, l’intelligence artificielle et le web. Comme seules les plateformes de réseaux sociaux peuvent modifier leurs algorithmes, nous avons développé et rendu disponible un outil web open source permettant de réorganiser en temps réel les fils d’actualité de participants consentants sur X, anciennement Twitter.

S’appuyant sur des théories des sciences sociales, nous avons utilisé un modèle de langage pour identifier les publications susceptibles de polariser les utilisateurs, par exemple celles prônant la violence politique ou l’emprisonnement des membres du parti adverse. Ces publications n’étaient pas supprimées ; elles étaient simplement classées plus bas dans le fil, obligeant les utilisateurs à défiler davantage pour les voir, ce qui a réduit leur exposition.

Nous avons mené cette expérience pendant dix jours, dans les semaines précédant l’élection présidentielle américaine de 2024. Nous avons constaté que limiter l’exposition aux contenus polarisants améliorait de manière mesurable ce que les participants pensaient des membres du parti adverse et réduisait leurs émotions négatives lorsqu’ils faisaient défiler leur fil d’actualité. Fait notable, ces effets étaient similaires quel que soit le parti politique, ce qui suggère que l’intervention bénéficie à tous les utilisateurs, indépendamment de leur affiliation.

Pourquoi c’est important

Une idée reçue veut que l’on doive choisir entre deux extrêmes : des algorithmes basés sur l’engagement ou des fils purement chronologiques. En réalité, il existe un large éventail d’approches intermédiaires, selon les objectifs pour lesquels elles sont optimisées.

Les algorithmes de fil d’actualité sont généralement conçus pour capter votre attention et ont donc un impact significatif sur vos attitudes, votre humeur et votre perception des autres. Il est donc urgent de disposer de cadres permettant à des chercheurs indépendants de tester de nouvelles approches dans des conditions réalistes.

Notre travail ouvre cette voie : il montre comment étudier et prototyper à grande échelle des algorithmes alternatifs, et démontre qu’avec les grands modèles de langage (LLM), les plateformes disposent enfin des moyens techniques pour détecter les contenus polarisants susceptibles d’influencer les attitudes démocratiques de leurs utilisateurs.

Quelles autres recherches sont menées dans ce domaine

Tester l’impact d’algorithmes alternatifs sur des plateformes actives est complexe, et le nombre de ces études n’a augmenté que récemment.

Par exemple, une collaboration récente entre des universitaires et Meta a montré que passer à un fil chronologique n’était pas suffisant pour réduire la polarisation. Un effort connexe, le Prosocial Ranking Challenge dirigé par des chercheurs de l’Université de Californie à Berkeley, explore des alternatives de classement sur plusieurs plateformes pour favoriser des résultats sociaux positifs.

Parallèlement, les progrès dans le développement des LLM permettent de mieux modéliser la façon dont les gens pensent, ressentent et interagissent. L’intérêt croît pour donner davantage de contrôle aux utilisateurs, en leur permettant de choisir les principes qui guident ce qu’ils voient dans leur fil – par exemple avec Alexandria, une bibliothèque des valeurs pluralistes ou le système de réorganisation de fil Bonsai. Les plateformes sociales, telles que Bluesky et X, s’orientent également dans cette direction.

Et après

Cette étude n’est qu’un premier pas vers la conception d’algorithmes conscients de leur impact social potentiel. De nombreuses questions restent ouvertes. Nous prévoyons d’étudier les effets à long terme de ces interventions et de tester de nouveaux objectifs de classement pour traiter d’autres risques liés au bien-être en ligne, comme la santé mentale et le sentiment de satisfaction. Les travaux futurs exploreront comment équilibrer plusieurs objectifs – contexte culturel, valeurs personnelles et contrôle par l’utilisateur – afin de créer des espaces en ligne favorisant des interactions sociales et civiques plus saines.

Retrouvez dans le Research Brief de The Conversation US une sélection travaux académiques en cours résumés par leurs auteurs.

The Conversation

Cette recherche a été partiellement financée par une subvention Hoffman-Yee du Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence.

ref. Changer les algorithmes des réseaux sociaux suffit à réduire l’hostilité politique – https://theconversation.com/changer-les-algorithmes-des-reseaux-sociaux-suffit-a-reduire-lhostilite-politique-271879

Airbus : D’où vient la panne qui a conduit l’entreprise à immobiliser des milliers d’avions ?

Source: The Conversation – in French – By David Monniaux, Chercheur en informatique, Centre national de la recherche scientifique (CNRS), Université Grenoble Alpes (UGA)

Fin octobre, Airbus demande aux compagnies aériennes de maintenir au sol 6 000 A320, à la suite d’un incident survenu en vol. L’entreprise l’explique par une mise à jour logicielle qui serait plus sensible aux rayonnements cosmiques. Si ce genre de problèmes existe, ils sont cependant détectés immédiatement en temps normal.


Le 30 octobre dernier, un vol de Cancún vers le New Jersey de la compagnie JetBlue a rapidement chuté en plein vol, avant que les pilotes puissent rétablir sa trajectoire, au bout de quelques secondes. Après un atterrissage en urgence en Floride, quelques passagers ont reçu des soins. À la suite de cet incident, Airbus a dû changer en urgence un logiciel de pilotage dans 6000 appareils de la famille A320. On a évoqué une « perturbation par une particule isolée » et le rôle des éruptions solaires. Qu’en est-il ?

Le palliatif proposé par Airbus est de faire revenir la version de certains logiciels de pilotage à une version antérieure. Sur les forums spécialisés, on spécule sur les causes techniques de ce dysfonctionnement, sur d’éventuelles fonctionnalités ajoutées entre ces deux versions, qui seraient insuffisamment protégées contre les effets que des rayonnements cosmiques peuvent avoir dans les composants informatiques. Il vaut mieux, toutefois, attendre le rapport officiel de l’enquête sur l’incident. En attendant, nous pouvons revenir sur l’explication invoquée et en quoi elle peut surprendre.

Les rayons cosmiques, ennemis de nos systèmes électroniques

La Terre est en permanence bombardée par des particules venant de l’espace – du Soleil ou de corps plus lointains. La plupart de ces particules sont déviées par le champ magnétique terrestre, une autre partie est absorbée ou transformée par l’atmosphère, mais certaines d’entre elles peuvent atteindre la surface terrestre. Elles forment une partie de la radioactivité naturelle, et sont plus abondantes en périodes d’éruption solaire.

Ces particules arrivant de l’espace ont des effets variés. Dans les régions polaires, moins protégées par le champ magnétique terrestre, elles provoquent de magnifiques aurores dans le ciel de nuit. On leur attribue également les flashes lumineux que les astronautes perçoivent dans leurs yeux. Comme il s’agit de rayonnements ionisants, les particules reçues peuvent avoir des effets sur la santé. Ainsi, Thomas Pesquet, en six mois de séjour dans la station spatiale internationale, a bien dépassé le quota annuel maximum d’exposition aux radiations permis pour un travailleur français.

Les particules issues de l’espace peuvent provoquer des dysfonctionnements dans les circuits électroniques. Par exemple, dans les années 1990, des composants électroniques de puissance, notamment conçus pour des trains, grillaient pour des raisons mystérieuses. Pour trier parmi les diverses hypothèses envisagées, on a essayé ces composants à la surface et dans une mine de sel, sous 140 mètres de roche : les problèmes ne se produisaient pas dans la mine ! Une fois le problème identifié, on a pu concevoir des composants et des modes d’utilisation beaucoup moins vulnérables.

Qu’est-ce qu’une perturbation par une particule isolée ?

Il est plus courant que, plutôt que de griller un composant, les particules modifient une donnée qui y est stockée. Les ordinateurs retiennent les informations sous forme de 0 et de 1, et une particule peut provoquer le basculement d’un 0 en 1 ou l’inverse, ce qu’on appelle une « perturbation par une particule isolée », ou single event upset en anglais.

En 2003, dans la commune belge de Schaerbeek, une liste a obtenu lors d’une élection un excès de précisément 4 096 voix, ce qui correspond exactement au basculement d’un 0 en 1 à l’intérieur d’un nombre écrit en binaire. Un tel basculement s’expliquerait par un single event upset.

Bien évidemment, et notamment pour les applications aérospatiales, particulièrement exposées, on a développé des parades. Certaines parades sont matérielles : par exemple, les mémoires vives peuvent être munies de codes correcteurs d’erreurs fondés sur du matériel spécifique pour coder et décoder très rapidement. C’est habituellement le cas de la mémoire vive des serveurs, les machines qui stockent des données dans les data centers, mais pas des ordinateurs de bureau ou des portables, du fait de leur coût. Ces codes permettent de corriger à coup sûr certaines erreurs et, dans d’autres cas, d’au moins signaler qu’il s’est passé quelque chose d’incorrect.

D’autres parades sont logicielles : procéder régulièrement à certaines vérifications, dupliquer des données à conserver sur de longues durées, éviter de garder trop longtemps des données dans des mémoires vulnérables, enregistrer certaines informations importantes d’une façon telle que le basculement d’un chiffre fournit une valeur absurde, donc détectable… Les possibilités sont nombreuses. Il y a par ailleurs des protocoles de test, y compris consistant à placer les circuits dans le faisceau d’un accélérateur de particules (grand instrument de sciences physiques).

Des commandes de vol électriques touchées par une panne

Voyons maintenant les implications pour l’aviation. La transmission des ordres des pilotes de ligne à leurs gouvernes, les parties mobiles de l’avion qui permettent de contrôler sa trajectoire, se faisait historiquement par des systèmes de câbles, de poulies ou de circuits hydrauliques assez compliqués. Il faut en plus assurer la redondance, c’est-à-dire prévoir plusieurs modes de transmission en cas de panne. Depuis les années 1980, les nouveaux modèles d’avions utilisent des commandes de vol électriques, c’est-à-dire que ces transmissions mécaniques sont remplacées par des câblages et des calculateurs électroniques.

Ces calculateurs diminuent la charge de pilotage (ils automatisent des actions que les pilotes devraient sinon faire manuellement) ainsi que la sécurité. Ils peuvent vérifier si les pilotes commandent une manœuvre qui sortirait l’avion du domaine des manœuvres qu’il peut faire en sécurité, et peuvent par exemple prévenir le décrochage. La panne qui a valu le rappel des avions Airbus concerne un calculateur appelé ELAC, qui commande les élévateurs et les ailerons, qui sont respectivement des gouvernes situées sur le stabilisateur arrière de l’avion et sur l’arrière du bout des ailes.

Les commandes de vol sont particulièrement sécurisées

Un point qui peut tout d’abord nous rassurer est que les problèmes de particules venues de l’espace se produisent plutôt à haute altitude, lorsqu’il y a moins d’atmosphère protectrice, alors que les étapes les plus dangereuses dans un vol sont plutôt le décollage et l’atterrissage. Ceci n’excuse cependant pas le dysfonctionnement constaté. Voyons un peu pourquoi ce problème n’aurait pas dû se produire.

Les calculateurs informatisés d’aviation civile sont classés, suivant les standards internationaux de l’aviation civile, en cinq niveaux de criticité, selon la sévérité des conséquences possibles d’un dysfonctionnement : du niveau A, où un dysfonctionnement peut provoquer une catastrophe aérienne, au niveau E, où il n’y aurait pas de conséquences pour la sécurité de l’aéronef. Les commandes de vol électriques sont du niveau A, elles sont donc soumises aux normes les plus sévères. On peut donc raisonnablement supposer que les commandes de vol des A320 sont équipées de mécanismes de détection et/ou de remédiation de dysfonctionnements, y compris dus aux radiations.

Sur les Airbus A330/A340, par exemple, il existe deux niveaux de commande de vol, primaires et secondaires. Il y a trois boîtiers de commandes primaires, et lorsqu’un boîtier a subi un problème, il est temporairement désactivé – ce n’est pas grave, car il en a deux autres pour le relayer. S’il y avait un problème générique sur les commandes primaires, on pourrait fonctionner avec les commandes secondaires, qui utilisent d’autres types de composants.

Chaque boîtier de commande de vol primaire consiste en deux calculateurs, l’un qui commande les gouvernes, l’autre qui surveille celui qui commande – ils doivent produire environ les mêmes résultats, sinon le système détecte que quelque chose ne va pas. Normalement, sur un tel système, en cas de dysfonctionnement d’un des calculateurs, le problème est rapidement détecté, le boîtier est désactivé, on passe sur un autre et une chute comme celle qui s’est passée en octobre est impossible.

Pourquoi les systèmes n’ont-ils pas détecté le problème ?

J’ai personnellement travaillé sur l’analyseur statique Astrée, un outil destiné à vérifier que des logiciels de contrôle ne se mettent jamais dans des situations d’erreur. Il a notamment été utilisé par Airbus sur ses commandes de vol électriques. J’ai eu l’occasion, au fil des années, d’apprécier le sérieux et la volonté de cette société de se doter d’approches à la pointe de l’état de l’art en matière de technologies logicielles, notamment de vérification formelle.

Plus récemment, j’ai également travaillé sur des contre-mesures à des erreurs de fonctionnement informatique provoquées volontairement à l’aide de rayonnements électromagnétiques. Il existe en effet la possibilité que des personnes induisent volontairement des pannes afin de les exploiter dans un but frauduleux, c’est donc nécessaire de travailler à prévenir ces tentatives pour des cartes à puce et d’autres équipements sécurisés.

L’hypothèse qu’il s’agisse bien d’une perturbation par une particule isolée reste plausible, mais il est surprenant qu’il ait fallu plusieurs secondes pour traiter le problème. Le système de sécurité du boîtier de commande affecté par l’irradiation aurait dû détecter l’incident, le boîtier touché aurait dû être automatiquement désactivé et l’avion basculé sur un autre, en secours. Il faut donc attendre d’autres éléments pour déterminer si c’est la bonne explication, et comment cela a pu alors se produire, ou si d’autres scénarios sont à envisager.

The Conversation

David Monniaux a reçu des financements de l’ANR (PEPR Cybersécurité). En tant que co-développeur de l’analyseur Astrée, il touche une prime d’intéressement à la valorisation de ce logiciel, donc à ses ventes.

ref. Airbus : D’où vient la panne qui a conduit l’entreprise à immobiliser des milliers d’avions ? – https://theconversation.com/airbus-dou-vient-la-panne-qui-a-conduit-lentreprise-a-immobiliser-des-milliers-davions-271579

Co-operatives empower people — and students need to know about them

Source: The Conversation – Canada – By Michelle Stack, Associate Professor, Department of Educational Studies, University of British Columbia

Canadian students are struggling. Many cannot afford housing, are struggling with mental health crises and increasing numbers don’t have enough money for food.

At the same time, universities are spending time and money chasing media-driven rankings that don’t offer tools for responding to these challenges or improve the quality of education or research in Canada.

But there’s a proven alternative that generates trillions in the global economy but remains largely invisible in higher education: co-operatives.

Canada’s 2025 budget mentions co-operative housing as a way to deal with the housing crisis, but co-ops go beyond housing. They could provide a place for students to practise democratic governance, to have a sense of community, to find dignified work and affordable food and housing — and to make research more accessible.

Co-operatives come in different forms, but they all sign on to key principles, many of which are similar to those espoused by educational institutions.

These include democratic member control, economic participation by members, autonomy and independence, voluntary and open membership, education and training and concern for the community.




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Housing co-ops could solve Canada’s housing affordability crisis


Thriving Canadian co-operatives

As university professors, we frequently hear from students who struggle to make ends meet. For many, the first time they learn about co-operatives is in our classes, yet Canada developed a robust system of co-operatives during other periods of hardship, including the Great Depression. Many of these co-ops continue to thrive today.

Some co-ops are huge and others are small. In 2023, it was estimated that the most profitable 300 co-operatives globally made a combined total of USD $2.79 trillion.

Vancity is an example of a financial co-op. It started in 1946 to provide loans for working-class people in the east side of Vancouver. Today, its total assets are $36 billion. Co-operatives in Canada hold $50.5 billion in assets and employ more than 100,000 people.

Co-op innovators are often people who have been excluded or marginalized from systems that measure an individual’s economic wealth with success and leave out their contributions to society and sustainability. For example,
In 2015, Solid State Communities Industries was founded. It’s well known for its success in building a solidarity economy in Surrey, B.C., and is led by racialized communities including students.

Mondragon co-operative

The co-operative Mondragon was founded in the 1950s in the town of the same name in the Basque region of Spain. It started by selling parrafin heaters and expanded to create a range of goods and services providing financial, education and health services, and has inspired many co-operative ventures, including in Winnipeg.




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Today, Mondragon employs more than 70,000 people and comprises 92 autonomous co-operatives, including a university with approximately 5,000 students who learn and have opportunities to practise democratic governance throughout their education. Students also have employment opportunities at a Mondragon co-operative.

Mondragon was key to the region during Spain’s recession and was able, through co-operation, to minimize harm caused by lost housing, jobs and cuts to social services. Research and innovation is central to the strength of Mondragon.

Co-operatives come in different forms

An often overlooked but important part of the co-operative movement is Rotating Savings and Credit Associations (ROSCAs).

One of the authors of this story, Caroline Shenaz Hossein, chronicles how these work in her book The Banker Ladies: Vanguards of Solidarity Economics and Community-Based Banks. In a ROSCA, a group of people contribute a set amount to a common fund at regular intervals, and each member takes turns receiving the total amount collected.




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ROSCAs foster connection, community, trust, mutual support and financial inclusion. ROSCAS show that co-operative principles can thrive in formal organizations and everyday community life, including on university campuses.

Democratic decision-making

Co-operatives are not utopias — they are, after all, run by humans — but they do provide a structure for democratic decision-making, fairness and security. None of us is an island unto ourselves.

We need each other to ensure we all have the necessities of life — and the co-operative structures — to grapple with the existential threats we all face including climate change, the rise of disinformation and authoritarianism.

Co-operatives are a proven model for creating connection and providing affordable housing. They can also provide a means to make knowledge more freely available and to authenticate sources.

Canadian universities could choose to move away from competing over rankings to building a collaborative educational ecosystem that strengthens Canada’s ability to create and share knowledge.

As living co-operative labs, universities could connect economic capacity and democratic governance with well-being. That means providing all students opportunities to learn about co-ops and creating government and university policies that support the development of co-operatives on campuses.

The mention of co-ops in the 2025 budget is a start — but we need to do more to connect co-operatives to improving education, access to research and well-being across university campuses.

The Conversation

Caroline Shenaz Hossein receives funding from the Canada Research Chair program.

Michelle Stack does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Co-operatives empower people — and students need to know about them – https://theconversation.com/co-operatives-empower-people-and-students-need-to-know-about-them-269345

What’s in a label? Rethinking how we talk about gender-based violence

Source: The Conversation – Canada – By Dianne Lalonde, PhD, Political Science, Western University

The words we use to describe gender-based violence (GBV), such as “victim,” “survivor” and “person with lived experience,” aren’t neutral. These labels are powerful. They can affirm dignity or reinforce stigma. They can mobilize movements or obscure systemic issues.

GBV can include sexual, physical, mental and economic abuse. Coercive control and manipulation in intimate partner relationships are an example, as is sexual assault, child marriages or technology-facilitated violence. And in Canada, GBV disproportionately impacts women and girls.




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As GBV evolves across digital and in-person contexts, the stakes of language are especially high.

Drawing on our research and practice, we explore what these labels mean, how they are used and the impact they have on people’s lives. Our aim is to support intentional language as part of the broader work of violence prevention, collective action and addressing harm.

Two starting points help anchor this discussion. The first is that when you are in direct contact with someone who has experienced GBV, follow their lead in how they describe their own experience. The second is to recognize that different communities use terms rooted in their own histories that demand our respect, not our translation.

What ‘victim’ reveals and what it distorts

“Victim” centres the harm experienced by individuals and the impacts it has had on their lives. It first gained prominence early in the women’s rights movement, when it was deployed to evoke sympathy and action. Today, it remains central to the legal system.

Research indicates that labelling someone as a victim frames them as someone in need of saving or protection rather than being recognized as knowledgeable and capable.

The label has also been criticized for reinforcing the “perfect victim” stereotype, suggesting that only those who appear innocent or socially respectable deserve empathy or justice. This stereotype often dismisses and blames certain groups, including Black women and women with disabilities who face compounded discrimination and disbelief.

Yet some individuals embrace the label of “victim” as an honest reflection of what they endured.

As American writer Danielle Campoamor states:

“As a victim of sexual assault, I am not a happy ending. I do not exist for others to feel better about a systemic problem.”

‘Survivor’ — the resilience story

“Survivor” foregrounds empowerment and resilience. People labelled as survivors are generally perceived more positively than people labelled as victims.

For men who have experienced sexual violence, “survivor” can offer a way to name harm in a context where acknowledging victimization is socially discouraged.

However, the label can shift attention away from aggressors and toward expectations that individuals demonstrate strength or recovery. Healing is not a linear process, and the label of “survivor” can create pressure that a person or community simply “get over it.” These expectations stigmatize people whose healing does not align with socially accepted ideas of recovery or “good” behaviour.

A focus on personal resilience can also reflect society’s discomfort with GBV by celebrating endurance rather than confronting the systems that create harm.

“Victim-survivor” has also been proposed as an umbrella term that aims to disrupt the victim/survivor binary, though it can reproduce some of the same pressures attached to both.

Does person-first language respect or obscure?

Person-first language, such as “individual who experienced GBV,” emerged from disability activism. It leads with the person rather than the label, offering an alternative to identity-first terms like “victim” or “survivor.”

Person-first language has been found to affirm dignity and emphasize that violence is only one part of a person’s story. It highlights individuality and complexity, reflecting the wide range of experiences within this group.

But person-first language can unintentionally portray the person’s identity as inherently negative or shameful. It can also individualize violence, obscuring the broader social and political structures that enable it.

Ultimately, the value of person-first language depends on how it is applied and whether it recognizes both personal experience and systemic accountability.

Navigating labels in real-life contexts

Every label captures something true while also missing something else.

The goal is not perfection or consistency; it is intention. Ask: What purpose does this label serve? How is it shaping assumptions about harm and agency? How might you capture what the label misses? Are you imposing one term universally or making space for the multiplicity of language people actually use? If you are speaking to or about an individual, what term do they prefer?

While we recognize that institutional settings often limit the language used, these questions remain useful because they help guide how those terms are applied, offering space to challenge harmful assumptions even when the terminology itself cannot change.

No single label can fully and accurately summarize experiences of violence. Labels often overlap, shift with context and evolve over time.

What matters most is using language that reflects care and respect. Our words should neither confine people to their experiences of violence nor erase the realities of that harm. Intentional language is one way we move closer to a world where GBV is actively named and dismantled.

The Conversation

Dianne Lalonde is affiliated with the Federation for the Humanities and Social Sciences.

Sue O’Neill received funding from the Social Sciences and Humanities Research Council. Sue O’Neill is on the board of directors for Bryony House, a crisis GBV shelter in Halifax, Nova Scotia.

ref. What’s in a label? Rethinking how we talk about gender-based violence – https://theconversation.com/whats-in-a-label-rethinking-how-we-talk-about-gender-based-violence-270650

The rise of sinkholes: How to spot the risks before disaster strikes

Source: The Conversation – Canada – By Peter Adesina, Postdoctoral Fellow in Geotechnical Engineering, University of Toronto

You trust the road beneath your tires. But what if that trust is misplaced? Sinkholes are increasingly turning ordinary streets into danger zones. And the cost of ignoring them is skyrocketing.

Each year, sinkholes swallow roads, homes and businesses around the world, including Canada, the United Kingdom, Kenya, South Africa and the United States.

They disrupt daily life, contaminate water supplies and cause significant damage to buildings and structures — often with devastating economic impact in economically disadvantaged regions. Repairs can cost hundreds of thousands to millions of dollars. With government budgets already stretched thin, it is critically important to prevent rather than fix sinkholes.

What causes sinkholes?

Sinkholes are sometimes mistaken for potholes, but they are far more dangerous.

Potholes are surface nuisances that form on the surface due to wear and tear and freeze-thaw cycles. Sinkholes, meanwhile, start deep underground. They form when water dissolves rocks like limestone and gypsum or when underground soils are eroded by water, creating hidden cavities.

Leaks from damaged pipes or concentrated rainwater runoff can trigger this process, as seen recently in downtown Toronto.

These cavities grow silently until the surface collapses, sometimes swallowing entire streets. Human activities like construction and mining, and natural events such as earthquakes, can accelerate their formation.

Loose, sandy soils and fast-moving water make the ground even more vulnerable. When collapse happens, the results can be catastrophic.




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What is a sinkhole? A geotechnical engineer explains


Climate change and aging infrastructure

Extreme weather events — heavy rains, droughts and freeze-thaw cycles — put stress on underground pipes, making them susceptible to damage that releases water into the ground.

Climate change worsens this by lowering water tables during droughts, causing cracks in soils and weakening binding strength, making the ground weaker and more likely to collapse.

Aging underground infrastructure compounds the problem: old pipes fail more easily releasing water into the ground. Both climate change and aging infrastructure can explain why sinkholes are appearing more frequently around the world.




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From earthquakes to wildfires, Canada is woefully ill-prepared for disasters


Can we predict sinkholes?

To build resilience against sinkholes forming in the ground, it’s imperative to be able to predict sinkholes. A comprehensive understanding of soil properties in locations of importance is required to assess the potential for sinkhole formation and develop predictive models and early warning systems.

Surveys and geological inspections have been used to map the risk of sinkhole formation in the Canadian province of Nova Scotia, where sinkholes are prevalent.

Technologies like satellite-based remote sensing and subsurface-deformation sensing techniques, like distributed fibre optic sensing, can be used to identify existing underground cavities and decipher areas of low density where sinkholes could occur in the future.

Tools used to monitor water table level can also be useful to predict future sinkholes. Damage detection sensors installed in underground water infrastructure can provide early warnings before flows from water mains result in sinkholes.

Preventing sinkholes before they happen

Cities can act now to take steps to prevent sinkholes before they happen. Rainwater runoff should be redirected into existing natural water channels to avoid pooling in high-risk areas.

Loose soils can be compacted to make them more stable and, in large projects where a sinkhole could have huge economic implications, replacing weak material with stronger fill may be necessary.

Engineers can also reinforce soils with geosynthetics and seal underground drainage channels with grout or concrete to prevent erosion and sinkhole formation. These measures cost far less than repairing catastrophic damage.

A call to action

The cost of sinkholes to economic activities and property are enormous.

Sinkholes are not just costly inconveniences, they are growing threat to commercial activities, livelihood and property. With climate change, sinkholes are becoming more frequent and will worsen with huge implications for now and in the future.




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Sinkholes: when the ground fights back after centuries of exploitation


Research is needed to understand the impact of extreme weather events on accelerated sinkhole formation so we can build sinkhole-resilient roads and infrastructure and avoid disasters that will happen if we fail to act.

Governments need to invest in the development of predictive tools and sinkhole prevention strategies by providing research funding and support for scaleable technologies emanating from research on sinkholes. Supporting preventive measures will help minimize overall costs since prevention is a lot cheaper than repairs.

The Conversation

Peter Adesina does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The rise of sinkholes: How to spot the risks before disaster strikes – https://theconversation.com/the-rise-of-sinkholes-how-to-spot-the-risks-before-disaster-strikes-271799

Comment transformer l’aura des stars en multiplicatrice de dons

Source: The Conversation – France (in French) – By Thomas Leclercq, Professeur ordinaire en marketing, IESEG School of Management (LEM-CNRS 9221), Head of Marketing and Sales Department, IÉSEG School of Management

Plusieurs jours après la guerre entre Israël et le Hezbollah, le chanteur Mika a lancé un appel aux dons sur ses réseaux sociaux afin de soutenir les populations civiles du Liban, notamment les enfants. IgnazioFiorenza/Shutterstock

Une recherche met en lumière les stratégies permettant de transformer l’aura des célébrités en crédibilité à l’égard d’une cause d’intérêt général. Alors, ces leaders d’opinion permettent-ils aux associations de récolter davantage de dons ? D’influencer nos élans de générosité ? Explications en graphiques.


Les célébrités, et plus récemment les influenceurs, ne se contentent plus de divertir : ils orientent nos choix. Des marques que nous achetons, jusqu’aux positions que nous adoptons sur des enjeux éthiques, leur empreinte est partout. Ils s’imposent comme de véritables sources d’information pour les consommateurs.

Leur influence ne s’arrête pas aux décisions de consommation. Acteurs, humoristes ou streamers façonnent nos élans de générosité et les causes que nous choisissons de soutenir. De nombreuses personnalités mettent en avant leur engagement caritatif : Pierre Garnier avec Imagine for Margo, Florence Foresti avec la Fondation des femmes ou encore Omar Sy avec les Restaurants du cœur. Côté influenceurs, le ZEvent 2025 a marqué les esprits : en trois jours de marathon sur Twitch, plus de 16,2 millions d’euros ont été récoltés grâce à des figures comme ZeratoR, Kameto ou Baghera Jones.

Pour mieux comprendre ces mécanismes, nous avons mené une série d’études pour comprendre si l’aura des célébrités apportait une crédibilité envers la cause à soutenir. Concrètement, nous avons présenté à des consommateurs plusieurs personnalités, ambassadrices d’une cause, et analysé si elles avaient un impact positif sur la crédibilité des causes d’intérêt général.

Transformer l’aura en crédibilité

Notre première étude, intuitive, consiste à choisir une personnalité dont l’histoire est directement liée à la cause. Par exemple, des personnalités telles que Selena Gomez et Lady Gaga peuvent être des ambassadrices crédibles pour les causes liées à la santé mentale chez les jeunes, compte tenu des traumatismes qu’elles ont vécus dans leur jeunesse. Il en va de même pour le combat d’Emma Watson pour l’égalité homme-femme, renforcé par son expérience des traitements des jeunes femmes et adolescentes dans l’industrie cinématographique.

La seconde étude repose sur ce que les chercheurs appellent le transfert de sens. Dans ce processus, les symboles associés à une personne sont transférés à un produit, une marque ou une organisation. De cette manière, une personnalité peut apporter à la cause son aura culturelle, son univers ou ses valeurs symboliques à une cause, même sans lien direct apparent.

Quand la notoriété devient expertise

Dans une étude auprès de 200 répondants, nous avons testé l’impact de l’attractivité de la personnalité ambassadrice sur son niveau de crédibilité perçue envers la cause et le nombre de dons générés.

À cette fin, nous avons indiqué aux participants de l’étude que le tennisman Andy Muray était le nouvel ambassadeur de « Let’s Green Up ! », une ONG fictive. Dans un premier groupe, nous avons décrit le tennisman en insistant sur son attractivité et son aura. Dans un second groupe, nous avons présenté une description plus neutre du sportif. Nous avons ensuite mesuré la crédibilité perçue de la personnalité grâce à des affirmations telles que « Cet influenceur est une source d’information fiable » ou « Je peux faire confiance à cette personne ».

Les répondants avaient enfin la possibilité de faire un don à l’ONG proposée. Les résultats sont unanimes : la présence de cette aura est une condition essentielle au succès des campagnes de récolte de dons. Elle fait augmenter la chance de faire un don de 43 % à 54 %.

Un passé qui donne du poids

Au-delà de leur aura, certaines célébrités renforcent leur crédibilité en mettant en avant un lien personnel avec la cause qu’elles soutiennent. Lorsque Mika s’engage auprès d’associations venant en aide au Liban, son message gagne en force, car il souligne son attachement à ce pays d’origine.

Pour tester cette hypothèse, nous avons réalisé une seconde étude auprès de 402 répondants. Ces derniers pouvaient soutenir une cause associée à une personnalité, en faisant varier le type de cause et la personnalité. Pour ce faire, nous avons comparé l’efficacité de l’annonce quand la cause est soutenue par Léonardo DiCaprio, célébrité connue pour son aura, et Greta Thunberg, davantage connue pour son activisme. Nous avons d’abord comparé des groupes où ces personnalités soutenaient une campagne pour l’écologie, en lien avec le passé des deux célébrités, et une autre campagne soutenant l’accès à l’éducation. Nous avons ensuite mesuré la crédibilité de la personnalité ambassadrice.

Lorsque ce lien est mis en évidence, la crédibilité de la célébrité ou de l’influenceur envers la cause augmente donc davantage.

Le pouvoir du transfert symbolique

Même lorsqu’elles n’ont pas de lien direct avec une cause, les célébrités peuvent lui donner de la crédibilité en y associant leur univers symbolique. Un humoriste qui prête son image à une campagne solidaire, ou une chanteuse pop qui soutient la recherche médicale, n’est pas forcément expert du sujet. Ce transfert de sens, présenté plus haut, permet aux associations de toucher le public par ricochet, en capitalisant sur l’image culturelle de la personnalité.

Nous avons réalisé une troisième étude auprès de 400 répondants. L’idée : inviter les participants à soutenir une association pour l’écologie. Dans un groupe, la personnalité ambassadrice est Keanu Reeves et dans l’autre, Eminem. Nous avons pu établir au préalable que Eminem démontrait un capital symbolique plus important que Keanu Reeves. Dans les deux cas, nous avons fait varier l’attractivité et l’aura de la personnalité ambassadrice en la présentant dans une posture favorable ou neutre.

Les résultats montrent qu’une personnalité présentant un capital symbolique plus élevé, comme Eminem, est perçue comme étant davantage crédible, ce qui accroît leur capacité à générer un élan de générosité.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Comment transformer l’aura des stars en multiplicatrice de dons – https://theconversation.com/comment-transformer-laura-des-stars-en-multiplicatrice-de-dons-264383