¿Se puede tener a la vez déficit de atención y trastorno obsesivo compulsivo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sylvie Pérez Lima, Psicopedagoga. Psicóloga COPC 29739. Profesora tutora de los Estudios de Psicología y Educación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Denis Moskvinov/Shutterstock

Cuando hablamos del trastorno del déficit de atención e hiperactividad y del trastorno obsesivo compulsivo solemos imaginar dos mundos separados: uno asociado a la impulsividad y las dificultades para mantener la atención; el otro, a la necesidad de control, la rigidez y la repetición.

Pero la realidad clínica y educativa es bastante más compleja. Un estudio reciente ha encontrado que ambos trastornos se presentan juntos con más frecuencia de la que imaginamos, y cuando lo hacen transforman la manera en que los síntomas se expresan. Condicionan la respuesta terapéutica y qué tipo de acompañamiento resulta más adecuado, tanto en la escuela como en la vida diaria.

Las personas que en la edad adulta tienen el doble diagnóstico han solido presentar un inicio más precoz. Han sido niños o adolescentes con síntomas más marcados, problemas de conducta o incluso tics, afectándoles de manera más intensa en su vida diaria.

Déficits compartidos en funciones ejecutivas

Podemos atender y acompañar mejor a los niños y niñas en los que se presentan ambos trastornos si comprendemos el origen neurobiológico de las conductas que desarrollan: los déficits compartidos en TDAH y TOC en la inhibición, flexibilidad cognitiva, planificación o atención sostenida.




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Los circuitos frontoestriatales del cerebro están en la base de estas funciones.
Recientes estudios muestran que tanto en TDAH como en TOC aparecen alteraciones en ellos, aunque en sentido contrario:

  • En el TDAH suele observarse hipoconectividad, que se traduce en impulsividad, dificultad para sostener la atención o iniciar tareas, así como una fuerte implicación de los procesos de recompensa. Es decir, en el TDAH, los circuitos cerebrales que responden a estímulos inmediatos o gratificantes están más activos o son más determinantes en la conducta. Se produce entonces una mayor sensibilidad a las recompensas inmediatas, lo que hace que resulte más fácil centrarse en actividades estimulantes y más difícil iniciar o mantener tareas que no ofrecen un beneficio rápido.

  • En el TOC predomina la hiperconectividad, que se asocia a la sobreinhibición, el perfeccionismo y la rigidez cognitiva. Esto implica una inhibición exagerada de la respuesta, que no tiene que ver con ser introvertido, sino con un exceso de control que favorece el perfeccionismo y los patrones de repetición propios del TOC. Estos patrones de hipercontrol, junto a la tendencia a frenar en exceso la propia conducta y el pensamiento, son los que dificultan el poder detener una acción o idea una vez iniciada.

Un cerebro que acelera y bloquea

La presencia simultánea de circuitos hiperactivados, característicos del TOC, y otros hipoactivados, propios del TDAH, explica por qué algunos niños y adolescentes pueden oscilar entre impulsividad y sobrecontrol. Parecen hipervigilantes con los demás y, al mismo tiempo, incapaces de regularse.

Ambos trastornos comparten parte de su vulnerabilidad genética, y existen genes o variantes que aumentan el riesgo de ambos. Pero estos mecanismos de riesgo no buscan “explicar” a la persona desde un déficit. Se trata de entender para ajustar expectativas y sostener mejor a quienes viven con un cerebro que acelera y bloquea a la vez.




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Lo que nos dice la investigación es que cuando TDAH y TOC coexisten no es por casualidad. Hay piezas que se cruzan: déficits en funciones ejecutivas, circuitos frontoestriatales implicados en el control cognitivo e incluso ciertos factores genéticos compartidos. Pero también hay piezas que funcionan de forma muy distinta.

Este doble movimiento, convergente y divergente a la vez, nos recuerda que, más que pensar en diagnósticos separados, necesitamos comprender cómo se organizan estos mecanismos en cada caso, porque es ahí donde se juega el acompañamiento clínico y educativo.

¿Qué observamos en casa y en el aula?

Cuando el TDAH y el TOC conviven, la clínica se mezcla, dando lugar a patrones que desconciertan tanto a las familias como al profesorado.

En el aula, podemos encontrarnos con alumnos que parecen impulsivos, pero que, al mismo tiempo, necesitan verificar constantemente todo para sentirse seguros. O con aquellos que quieren empezar una tarea, pero quedan atrapados revisando mentalmente si lo ha entendido “bien”, mientras la inquietud propia del TDAH les impide sostener la atención para avanzar.

A ojos de los demás, esta combinación puede verse así:

  • Tiempos de trabajo muy irregulares: momentos de rapidez e impulsividad seguidos de bloqueos provocados por dudas o rituales internos.

  • Cambios bruscos entre movimiento y rigidez: pasar de no parar quieto a quedarse fijado en un detalle mínimo.

  • Dificultad para iniciar tareas (por miedo a equivocarse o por falta de foco) y dificultad para terminarlas (por revisiones excesivas).

  • Errores que parecen despistes. A menudo vienen de pensamientos intrusivos, de la necesidad de sentir control o de las dificultades en sostener la atención.

  • Frustración elevada. Vivir entre la desorganización del TDAH y la autoexigencia rígida del TOC es especialmente agotador.

¿Qué ocurre en la adolescencia?

En la adolescencia, se intensifican las demandas: emocionalmente, por la propia etapa; académicamente, por el aumento de la carga escolar y social. Las obsesiones pueden volverse más intrusivas y la impulsividad más disruptiva, generando una tensión entre control y autonomía.

Este tira y afloja frecuentemente se refleja en dificultades para planificar o completar tareas largas, gestionar el estrés académico y encontrar un sentido de identidad: muchos adolescentes se preguntan por qué lo que les parece fácil a otros, a ellos les cuesta tanto.

Desde fuera, puede parecer que “hay dos versiones del mismo alumno”. Y, en parte, es cierto: el sistema ejecutivo tira en direcciones distintas —una hacia la impulsividad y la rapidez; otra hacia el control y la repetición— y la persona queda en medio intentando regular ambas fuerzas, muchas veces sin tener aún las herramientas para hacerlo.

¿Qué puede ayudar en el día a día?

Para quien acompaña (sea familia o escuela), es importante entender que no se trata de “confundir diagnósticos”, sino de reconocer su posible combinación. No basta con tratar solo el TDAH o solo el TOC, sino que puede ser necesario pensar en estrategias que respondan a su interacción. Algunas claves para esta cotidianidad son:

  • Entender qué fuerzas se mueven por dentro. Un mismo niño puede ser muy impulsivo y muy rígido. No es una contradicción: es una forma de buscar calma. Si lo entendemos, dejamos de pensar “lo hace a propósito” o “no quiere”. Conviene entonces recordar que no es elección, observar sin juzgar y pensar qué necesita regular.

  • Dar estructura sin agobiar. La estructura ha de aportar seguridad. Pero no debe ser inflexible, para no aumentar la ansiedad. Puede ser útil llevar a cabo rutinas visibles, fragmentar las tareas en pasos cortos y establecer límites claros desde la calma.

  • Evitar que el tiempo se les caiga encima. El TDAH desordena y el TOC bloquea, así que las ayudas externas deben contribuir al equilibrio. Las herramientas que nos pueden servir son: temporizadores visuales, establecer pausas programadas, anticipar los cambios de actividad o entornos, y acompañar verbalmente cuándo parar.

  • Reducir la presión por buscar la perfección. Tenemos que recordar que por dentro estos niños y niñas viven una lucha: quiero que quede perfecto, pero no puedo sostenerlo. Y eso les desgasta enormemente y puede afectar su autoestima. Les ayuda que valoremos especialmente el proceso más que el resultado y los pequeños éxitos o avances. También recordarnos en voz alta que no es necesaria la perfección y evitar comparaciones.

  • Validar lo que sienten y recuperar el control. Muchos de los bloqueos parecen desobediencia pero son miedo o saturación. Si conseguimos nombrarlo, diciendo por ejemplo “veo que esto te cuesta, vamos a hacerlo por partes”, la tensión suele bajar.
    También es importante dar las instrucciones de una en una, y evitar preguntas abiertas, ofreciendo por ejemplo alternativas. Si en vez de preguntar “qué quieres hacer”, les proponemos si hacer X o Y, pueden recuperar un control seguro y ganar en autonomía.

  • Trabajar desde el vínculo. Para favorecer la regulación es importante que haya un vínculo con los adultos de referencia. De este modo favorecemos el aprendizaje. La clave se encuentra en no entrar en confrontación.

Acompañar a un niño con TDAH y TOC no va de corregir, sino de comprender. Adoptar una perspectiva más humana, más pedagógica y más compartida entre casa, escuela y salud ayuda a entender el comportamiento para encontrar las estrategias que optimicen el acompañamiento.

The Conversation

Sylvie Pérez Lima no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Se puede tener a la vez déficit de atención y trastorno obsesivo compulsivo? – https://theconversation.com/se-puede-tener-a-la-vez-deficit-de-atencion-y-trastorno-obsesivo-compulsivo-269951

¿Aprender Matemáticas en Historia? Así se conectan asignaturas, conocimientos y experiencias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Alejandro Garrido, Estudiante de Doctorado, Universidad de Huelva

Sala de profesores del centro en el que se hizo la investigación. Paula Alejandra Garrido.

La mente no es un vaso para llenar, sino una lampara para encender, decía Plutarco. Sin embargo, en muchos países –incluido España– el modelo escolar convencional sigue centrado en llenar vasos: transmitir contenidos, seguir el libro de texto, completar fichas y evaluar con exámenes escritos. Este enfoque prioriza memorizar y volcar después esos contenidos en un papel, aunque se olvidarán con facilidad y no es siempre cómo nuestro cerebro aprende.

En una sociedad marcada por el cambio constante, esta forma de enseñar corre el riesgo de no ser útil. Por ejemplo, fragmentar el aprendizaje por áreas o asignaturas no siempre ayuda a prepararse para un mundo que nos exigirá adaptarnos a nuevas realidades, comprender la interconexión de todo y realizar un buen uso de la tecnología si no se enseñan prácticas conscientes y responsables.

Cada vez que se revisan los currículos académicos, se modifican asignaturas, contenidos, metodologías… pero ¿y si lo que necesitamos no es añadir más, sino conectar mejor? Esta es la idea que está detrás del enfoque de “currículum integrado”.

Del fragmento a la conexión

El currículum integrado no es una moda metodológica, sino una manera distinta de concebir la enseñanza. Su finalidad es superar la fragmentación del conocimiento, conectando saberes y experiencias.

Frente al enfoque disciplinar, es decir, a la división del conocimiento en diferentes áreas y asignaturas, propone trabajar problemáticas cercanas a partir de los intereses, necesidades o preguntas reales del alumnado.




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Por ejemplo, no es lo mismo trabajar el cuidado y conservación del entorno de manera aislada, que aprovechar el comentario de un alumno acerca de ello para elaborar un proyecto.

Esto se puede conseguir a través de distintas metodologías:

  • Las WebQuest, que consisten en el empleo de recursos digitales con los que el alumnado explora y analiza información online mediante tareas diseñadas a priori por el docente. De esta manera, se prima el desarrollo de competencias digitales, habilidades de pensamiento crítico y de búsqueda de información, en un entorno controlado y seguro.

  • El “pensamiento de diseño” (design thinking) combina colaboración, creatividad y producciones tangibles buscando, de forma innovadora, abordar y solucionar problemas, delegando al docente la tarea de guía y promotor de ideas.

  • En el aprendizaje basado en proyectos se desarrollan productos que integran las diferentes áreas de conocimiento con la finalidad de potenciar tanto habilidades duras como blandas. Esta estrategia prima la colaboración y parte del contexto real teniendo en cuenta los intereses del alumnado.

Redes neuronales, experiencias y contextos

La neurociencia explica que las redes neuronales constituyen sistemas dinámicos formados por muchas unidades simples interconectadas, que aprenden a través de la contextualización y asociación de experiencias. En definitiva, se trata de un modelo que “aprende” ajustando sus conexiones internas de acuerdo a los estímulos que recibe.

El pedagogo y psicólogo estadounidense Jonh Dewey ya advertía que los aprendizajes desligados de la experiencia cotidiana acaban volviéndose inservibles a largo plazo. El conocimiento cobra sentido cuando se convierte en experiencia viva recurriendo a saberes y contenidos muy diversos.




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Esto no elimina el valor del trabajo disciplinar. Contenidos como la resolución formal de operaciones matemáticas o ciertos aspectos de gramática pueden abordarse de una forma más directa dentro del proyecto: calcular distancias, escribir textos vinculados a la temática o mejorar la caligrafía para elaborar un producto final. En estos casos, trabajar ciertos componentes de forma aislada facilita la comprensión de los mismos.

Estudio de un caso: una escuela que conecta

Para analizar qué ocurre al llevar estas ideas a la práctica, realizamos un estudio de caso en un centro público rural de carácter compensatorio, puesto que atiende a una población con desventajas socioeducativas significativas. En este centro, situado en la provincia de Huelva, se ha puesto en marcha un currículo basado en el aprendizaje basado en proyectos. A través de entrevistas, observaciones y documentos, recogimos las voces de docentes y estudiantes.

En el caso del curso que hemos documentado, el proyecto central que vertebraba todo el aprendizaje de ese año era La huella del tiempo, dedicado a Albert Einstein. Los demás proyectos –que se trabajan a lo largo del curso y se conectan entre sí– se organizan en cinco ejes estables: “Vivir en sociedad” (entorno y patrimonio), “El mundo en el que vivimos” (del pueblo al universo), “Actividad científica y tecnológica”, “Seres vivos” y “Ser humano y salud”.




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Un ejemplo de esta conexión fue la canción sobre la fotosíntesis: se compuso en Música, se escribió en Lengua y se explicó en Conocimiento del Medio dentro del proyecto de “Seres vivos”, propio del tercer trimestre. Aunque no pertenece directamente al proyecto de Einstein, forma parte de esta lógica globalizadora en la que todos los proyectos se conectan y el aprendizaje fluye entre áreas y momentos del año.

Cada curso, los trabajos y creaciones del alumnado se recogen en un libro que se imprime y cada estudiante recibe un ejemplar. En el aparecen textos, fotografías, experimentos, dibujos y relatos elaborados durante los proyectos. Las familias colaboran aportando materiales, participando en actividades y contribuyendo a algunas de las creaciones. El libro se convierte así en un símbolo de unión y aprendizaje compartido entre escuela, comunidad y entorno.

Dar sentido al aprendizaje: mejorar la motivación

Una docente explicaba la importancia de este tipo de enfoques educativos en un contexto con alumnado con muy baja motivación: “No es igual que uno explique cosas aleatorias a que le demos un sentido coherente. Trabajando de esta forma, ese granito de motivación se puede transformar en algo muy grande”. Cuando los proyectos parten de la realidad cercana, los niños se implican de otra manera y los aprendizajes se vuelven significativos y duraderos.

En este curso, Einstein se volvió cercano gracias a experimentos sencillos sobre luz y energía, la recreación de su infancia y la conexión con fenómenos cotidianos. El alumnado descubría que este genio también había sido un niño curioso y con dificultades.

Ilusionar a los propios docentes

Otra profesora confesó: “Nosotras nos nutrimos de la ilusión de los niños, pero también de la nuestra propia.”. El enfoque integrado permitió a muchos redescubrieron como profesionales creativos, capaces de diseñar experiencias más vivas y menos burocráticas.

Esta ilusión se podría ver reflejada en gestos cotidianos: docentes que buscan ideas nuevas desde casa, maestras que diseñan canciones o materiales propios, equipos que se quedan por la tarde decorando pasillos para sorprender al alumnado y la energía colectiva que envuelven preparativos como la jornada de puertas abiertas.

‘Me gusta mi escuela’: la cohesión de la comunidad

El currículum integrado, en esta escuela, favorece la coordinación entre docentes, genera un clima de colaboración con las familias y refuerza la identidad del centro como comunidad educativa. Todo ello lo podemos comprobar a través de las entrevistas y la observación: las familias participan decorando espacios, asistiendo a actividades, colaborando en talleres y acompañando la lectura en casa. Los docentes destacan que esta metodología ha mejorado la comunicación con las familias y ha fortalecido el sentido de pertenencia al centro.

Las resistencias, sin embargo, existen: apego al libro de texto, miedo a perder nivel académico o dudas de algunas familias. El centro las aborda mediante el diálogo, evidencias y transparencia. Mostrar el trabajo, compartir los productos finales y observar la evolución de los estudiantes ayudan a transformar estas ideas.

Más que leyes, prácticas vivas

Desde la LOGSE (1990) hasta la LOMLOE, las leyes educativas españolas han introducido términos como globalización, interdisciplinariedad o competencias clave. La UNESCO exige currículos “más relevantes y contextualizados”, y la OCDE pide un enfoque flexible y centrado en el alumnado.

Pero, en la práctica, los marcos legales se convierten en obstáculos si no se acompañan de recursos y confianza. Las leyes deberían traducirse en tiempo, formación práctica, estabilidad de los claustros y confianza institucional para que los centros innoven sin miedo. Sin estos apoyos, los discursos sobre competencias y globalización se quedan en papel.

Un currículum integrado no es una receta mágica, pero sí una brújula. Nos recuerda que aprender tiene que ver con conectar: conectar unos conocimientos con otros, conectar al profesorado y al alumnado, conectar saberes y emociones, escuela y vida.

Volviendo a Plutarco, quizá el reto de la escuela del siglo XXI sea precisamente este: encender lámparas en lugar de llenar vasos. La experiencia analizada demuestra que, cuando se apuesta por integrar y no fragmentar, en las aulas prende la curiosidad y la creatividad y florece el sentido de comunidad.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Aprender Matemáticas en Historia? Así se conectan asignaturas, conocimientos y experiencias – https://theconversation.com/aprender-matematicas-en-historia-asi-se-conectan-asignaturas-conocimientos-y-experiencias-267804

School breaks privilege Christmas, and classroom strategies are needed to foster inclusion

Source: The Conversation – Canada – By Amina Yousaf, Associate Head, Early Childhood Studies, University of Guelph-Humber

What some school boards now call the “winter break,” over the days leading up to and after Christmas, is approaching.

But in Canada’s diverse public schools, centring one religious holiday sends a subtle message to many children: your family’s traditions don’t quite belong here.

Our publicly funded schools are designed to be welcoming to everyone. Ministries of education and school curricula acknowledge the importance of equity and inclusion in supporting student learning, yet how this is applied in different contexts and classrooms can vary widely.

The focus around Christmas — experienced as holidays that privilege this festival, and sometimes also experienced as winter-themed events that pick up Christmas aspects — can make students from different cultural and religious backgrounds feel marginalized or left out.

As educators look to best practices for implementing guidance around supporting inclusion and affirming diversity in their classrooms, there are opportunities to build in-classroom activities that genuinely reflect and embrace every learner in our vibrant pluralistic communities.

The real impact of feeling left out

When a child’s family life, traditions or identity are missing from the school environment, this can have adverse consequences.

Research shows that school social exclusion is consistently linked to poorer well‑being, higher emotional distress and even changes in adolescent brain development. Large-scale studies have also shown that exclusion undermines belonging, while belonging acts as a protective factor for mental health and engagement. In other words, inclusion isn’t optional, it is essential for students’ emotional safety and academic success.

On the flip side, when students feel they belong, they thrive. Feeling personally accepted and socially valued at school is associated with better mental health and stronger academic trajectories, including lower depression, anxiety and stress into young adulthood. Creating a truly inclusive school environment is therefore not just an extra step, it’s fundamental to student well-being.

Four simple, powerful strategies for inclusion

While overhauling the entire school calendar may be out of reach, educators can start with four classroom changes that research shows are meaningful.

1. Start a storytelling circle with a trauma-informed lens.

Where generic holiday parties exist near the end of term, instead consider a storytelling circle: invite students to share “something special I enjoy in winter,” “a tradition from my community” or “a tradition I’d like to create.”

This keeps open invitations for students who may not have stable family contexts, such as children in foster care or those who’ve experienced loss.




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Why storytelling? Oral storytelling, especially when culturally referenced and developmentally scaffolded, builds identity, empathy and early literacy and has shown measurable gains for Indigenous learners. Story‑based routines are also a powerful vehicle for culturally responsive teaching across subjects.

Guidance from the the National Association for the Education of Young Children, a non-profit organization in the U.S., emphasizes that holiday activities should be approached through an anti-bias lens, ensuring they affirm all children’s identities rather than privileging one tradition.

Evidence shows that storytelling circles can support both cultural identity and emotional safety when implemented thoughtfully, through predictable routines and student choice. Trauma-informed classroom frameworks emphasize safety, trust and empowerment as core principles — all of which align with open-ended storytelling prompts.

So, instead of focusing on family-centric tasks, try the following:

  • Make participation voluntary and provide alternative options;

  • Use broad prompts that don’t require family disclosures;

  • Embed predictable routines and emotional safety as recommended by trauma-informed frameworks.

2. A “celebrations wall.”

Mindful of open-ended prompts and children’s emotional safety, create a “celebrations wall” or “seasonal traditions corner” that invites students and families to share images, artifacts or descriptions of winter or year‑end traditions.

These could include religious and cultural festivals such as Hanukkah, Kwanzaa and Lunar New Year.

It could also include personal family traditions such as a special recipe or a trip.

Culturally responsive environments and tasks increase engagement and participation among diverse learners.

Feeling recognized in affirmative ways also strengthens belonging, which relates to motivation and persistence. Practical exemplars from classrooms show how inclusive displays foster voice and connection.

3. Use language that includes everyone.

Language signals who belongs. Replace event names and communications that tie activities to one tradition with neutral, inclusive terms (for example, “winter celebration,” “year‑end gathering”) alongside culturally affirming practices.

Canadian federal guidance provides explicit strategies for inclusive wording that avoids bias across gender, culture, religion and ability. Equity, diversity and inclusion resources align with these practices and emphasize mirroring how people self‑identify. Resources such as Celebrate! An Anti-Bias Guide to Including Holidays in Early Childhood Programs provide practical steps for creating inclusive celebrations.

4. Partner with communities.

Reach beyond school walls. School‑community partnerships bring cultural expertise, resources and authentic experiences into classrooms, and are associated with better attendance, engagement, social‑emotional outcomes and academics.




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This reduces the burden on educators while widening access to experiences that enrich curriculum and affirm diversity.

Examples could include nurturing community partnerships that support Indigenous storytelling, Lunar New Year presentations or settlement supports for refugee children.

A call for active inclusion

Fostering an inclusive environment is an active choice. It means examining inherited structures and building classroom cultures that affirm every student’s sense of self.

By celebrating the many narratives students bring, educators counteract the emotional toll of exclusion, strengthen resilience and equip young people to navigate a pluralistic society with confidence and respect.

The most important message schools can offer during holidays, and year round, is the certainty that every child belongs.

The Conversation

Amina Yousaf does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. School breaks privilege Christmas, and classroom strategies are needed to foster inclusion – https://theconversation.com/school-breaks-privilege-christmas-and-classroom-strategies-are-needed-to-foster-inclusion-271671

Canada’s North is warming from the ground up, and our infrastructure isn’t ready

Source: The Conversation – Canada – By Mohammadamin Ahmadfard, Postdoctoral Fellow, Mechanical & Industrial Engineering, Toronto Metropolitan University

On a winter day in Northern Canada, the cold feels absolute. Snow squeaks underfoot and rivers lie silent beneath thick ice. Yet beneath that familiar surface, the ground is quietly accumulating heat.

That hidden warming is destabilizing the frozen foundation on which northern communities depend. Permafrost — the permanently frozen ground that supports homes, roads, airports and fuel tanks across much of Northern Canada — is warming as a result of climate change. The North has warmed roughly three times faster than the global average, a well-documented effect of Arctic amplification — the process causing the Arctic to warm much faster than the global average.

Permafrost does not fail suddenly. Instead, it responds slowly and cumulatively, storing the heat of warm summers year after year. Over time, that heat resurfaces in visible ways: tilted buildings, cracked foundations, slumping roads and buckling runways. Long-term borehole measurements across Northern Canada confirm that permafrost temperatures continue to rise even in places where the ground surface still refreezes each winter.

Communities in the Northwest Territories, Nunavut and the Yukon are already living with these consequences. As permafrost degrades, it undermines housing and transportation corridors and disrupts mobility and land-based activities. The impacts are uneven, with Indigenous communities often facing the greatest exposure and paying the highest costs.

A damaged access road or unstable fuel tank is not just an engineering inconvenience; it can interrupt supply chains, emergency access and daily life. What these patterns reveal is that permafrost thaw is not simply a surface problem. It’s the result of long-term, uneven warming below ground that reshapes soils, water, ice and infrastructure together, often accelerating damage well after climate warming begins.




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Permafrost failure

A map of canada with areas of the north shaded in different colours
A map showing areas of Canada with continuous permafrost (purple) and discontinuous permafrost (blue) and sporadic permafrost (green).
(Natural Resources Canada)

Monitoring and numerical modelling point to a consistent conclusion: permafrost degradation is controlled less by individual warm years than by the long-term balance of heat entering and leaving the ground. Accumulated energy, combined with the large amount of heat required to thaw ice-rich soils, explains why damage often accelerates long after warming begins.

Summer warmth penetrates deeper into the ground than winter cold can fully remove. Snow further reshapes this balance by insulating the ground, especially as a warmer, more moisture-laden atmosphere delivers heavier snow in cold regions, earlier autumn cover, longer spring persistence and uneven accumulation around infrastructure, all of which limit winter heat loss.

Buildings, foundations and buried infrastructure add their own steady sources of warmth. Each input may seem modest on its own. Over decades, their combined effect becomes decisive.

For much of the past century, northern engineering has been designed to keep heat out of frozen ground. Practices such as elevating structures on piles, minimizing ground disturbance and installing passive cooling systems like thermosyphons have proven effective under historically cold conditions. But these approaches depend on long, reliably cold winters. As winters shorten and insulating snow arrives earlier, the benefits of those practices are becoming harder to sustain.




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From blocking heat to managing it

Engineers in Canada have already demonstrated ways to deliberately influence subsurface temperatures. Along northern highways and embankments, ventilated shoulders and air-convection systems have been used to increase winter heat loss from permafrost foundations, measurably cooling the ground beneath key infrastructure. These projects show that underground temperatures can be deliberately managed, not just endured.

More recently, work in the Yukon has shown that sloped thermosyphons installed beneath highway embankments can lower permafrost temperatures and raise the permafrost table, stabilizing ice-rich ground that would otherwise continue to settle. These systems are effective but only as long as winters remain cold enough to drive heat extraction.

Geothermal engineering offers a more adaptable approach. In southern Canada and elsewhere, some buildings already use foundation piles that serve two purposes: structural support and heat exchange. Rather than allowing waste heat to leak passively into surrounding soil, these systems circulate fluid to move heat in or out of the ground as conditions require.

In northern permafrost regions, the same principle could be applied differently. Instead of allowing heat from buildings, pipelines or power systems to migrate downward into thaw-sensitive soils, foundation piles could intercept some of that energy and return it to buildings during winter, when heat demand is highest. In summer, operation would focus on limiting new heat input, preserving seasonal cooling gains.

This is not about turning permafrost into an energy resource. It is about preventing uncontrolled heat leakage, sustaining the very foundations that hold northern infrastructure in place.

Protecting what holds communities together

The implications extend far beyond individual buildings. Roads, airstrips, fuel storage facilities, water treatment plants, power lines and communication systems across Northern Canada all depend on stable ground. Many also introduce persistent sources of warmth through traffic, buried utilities and electrical infrastructure.

As thaw progresses, roads deform, fuel tanks shift and runways become unsafe. A settling airport runway, for example, can ground flights that deliver food, fuel and medical supplies for weeks at a time.

For infrastructure expected to remain in service for 50 years or more, managing subsurface temperature may matter as much as structural design itself. When these systems fail, the effects ripple outward, increasing isolation, raising costs and limiting access to essential services.

Indigenous partnership is essential

The impacts of permafrost thaw are not shared equally. Indigenous communities are often the most exposed, facing disproportionate damage to housing and infrastructure that underpins mobility, food security and access to health and education services.

Many northern communities also remain heavily dependent on diesel for heat and electricity, locking in energy systems that add persistent heat to the ground and raise the long-term cost of maintaining infrastructure.

Any approach to geothermal or ground-temperature management must therefore be developed in genuine partnership with Indigenous governments and residents. Engineering solutions that stabilize the ground while reducing fuel dependence will only succeed if they align with local priorities and support long-term community self-determination.

None of this replaces the need to rapidly reduce greenhouse-gas emissions. No technology can preserve all permafrost under unchecked warming. But in Northern Canada, adaptation is no longer optional.

Research shows that long before damage becomes visible, heat accumulates underground, weakening soils and reshaping landscapes. This is where infrastructure can play a central role, by influencing how heat enters, moves throughout and leaves the ground.

Canada now faces a choice: it can continue building as if frozen ground were static, or it can design for permafrost as what it is: a sensitive thermal system with a long memory. The heat accumulated below ground over decades reflects past decisions. But how much heat we add next, and how carefully we manage it, is a choice.

The Conversation

Mohammadamin Ahmadfard receives funding from the Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada and Mitacs Inc. for his postdoctoral research at Toronto Metropolitan University.

Ibrahim Ghalayini receives funding from the Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada (NSERC) and Mitacs, and has also been the recipient of academic scholarships in support of his research at Toronto Metropolitan University.

Seth Dworkin does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Canada’s North is warming from the ground up, and our infrastructure isn’t ready – https://theconversation.com/canadas-north-is-warming-from-the-ground-up-and-our-infrastructure-isnt-ready-272005

Le pragmatisme du Mexique de Claudia Sheinbaum face à la pression exercée par Donald Trump

Source: The Conversation – in French – By Sylvain Bellefontaine, Économiste senior, spécialiste des pays émergents et en développement et analyste risque pays, en charge de l’économie internationale, de la Chine, de la Turquie, du Mexique et du Nigeria, Agence Française de Développement (AFD)

Donald Trump s’en prend avec virulence au Mexique, le présentant comme un pays trop laxiste à l’égard du passage vers son territoire de nombreux migrants, comme un hub du trafic de drogue à destination des États-Unis et comme le cheval de Troie des importations en provenance de Chine. Dans ce contexte, l’administration de gauche de Claudia Sheinbaum défend les intérêts nationaux avec pragmatisme, en donnant des gages de bonne volonté (déploiement des militaires à la frontière, mesures « anti-Chine ») mais sans représailles, contrairement au Canada. Dans un scénario de guerre commerciale universelle sans remise en cause profonde du partenariat privilégié au sein de l’espace économique nord-américain, le Mexique pourrait ressortir comme un « gagnant relatif » et préserver sa rente géoéconomique. Le scénario du pire serait bien entendu une répudiation pure et simple de l’accord Canada-États-Unis-Mexique (ACEUM, ex-ALENA) par l’administration Trump.


Les tensions commerciales avec les États-Unis mettent en exergue l’ultra-dépendance du modèle économique mexicain vis-à-vis de la première puissance économique mondiale.

Les perspectives positives pour le Mexique en termes de commerce et d’investissements amorcées sous l’administration Biden par des mesures telles que l’Inflation Reduction Act) et suscitées par le nearshoring dans le cadre de la reconfiguration des chaines de valeur sont sérieusement remises en question depuis la réélection de Donald Trump.

Pour le gouvernement mexicain, ce contexte ajoute un degré supplémentaire de complexité à une situation marquée par une croissance économique poussive, la déliquescence du secteur pétrolier, les contraintes pesant sur les finances publiques, et les divers freins au développement socio-économique et à la transition énergétique – même si le Mexique ne présente plus les fragilités macroéconomiques des années 1980-1990 susceptibles de générer une crise de balance des paiements.

Le Mexique, premier fournisseur des États-Unis

Déployé depuis les années 1960, le modèle des maquiladoras – ces usines situées à la frontière nord du Mexique (mais aussi dans le centre du pays) qui produisent des biens pour l’exportation – a structuré un écosystème transfrontalier, employant quelques 3 millions de Mexicains et profitable à des milliers d’entreprises états-uniennes.

Le Mexique a pleinement capitalisé sur les avantages comparatifs fondés sur sa position géographique privilégiée, un faible coût du travail et l’accord de libre-échange nord-américain (ALENA depuis 1994 et ACEUM depuis 2020). Des économies d’échelle ont été réalisées dans certains secteurs comme l’automobile, l’électronique et l’aéronautique.

D’après l’Organisation des Nations unies pour le développement industriel (UNIDO), le Mexique se classait en 2023 au 9e rang en termes de contribution à la valeur ajoutée manufacturière mondiale (1,8 %). Près de 80 % de ses exportations de biens manufacturés sont des produits medium et high-tech : dans ce domaine, le Mexique occupe le 4e rang mondial derrière Taïwan, les Philippines et le Japon.

Toutefois, la production locale est constituée essentiellement de chaînes d’assemblage de produits finis ou semi-finis. La valeur ajoutée domestique intégrée dans les exportations est donc estimée à seulement 9 % des exportations totales mexicaines en 2020 (OCDE, base de données TiVA, 2020.

Profitant des tensions commerciales entre Washington et Pékin depuis 2018, le Mexique est devenu en 2023 le premier fournisseur des États-Unis. Face à la tourmente commerciale mondiale depuis le début de l’année 2025, les recettes d’exportations mexicaines vers les États-Unis ont, jusqu’à présent, affiché une bonne résistance.

Évolution de l’excédent commercial bilatéral de la Chine et du Mexique avec les États-Unis entre 2000 et 2024 (en milliards de dollars). Évolution de la part de marché de la Chine et du Mexique dans les importations américaines entre 2000 et 2024 (en %).
Bureau de recensement du ministère du commerce des États-Unis, FMI (DOTS), calculs fournis par l’auteur, Fourni par l’auteur

La part de marché du Mexique a culminé à 15,5 % en 2024, contre 13,5 % pour la Chine (cette dernière était à 21,6 % en 2017). La part des exportations mexicaines à destination des États-Unis a crû de 79,5 % en 2018 à 83,1 % en 2024 – essentiellement des biens manufacturés ou semi-finis, mais aussi des produits agricoles et du pétrole brut. Particulièrement décrié par Donald Trump, l’excédent commercial bilatéral sur les biens avec les États-Unis s’est accru continûment depuis 2009 pour atteindre 247 milliards de dollars (210 milliards d’euros) en 2024, au deuxième rang mondial derrière la Chine (360 milliards de dollars).

Sécuriser la pérennité de l’ACEUM

L’accord de coopération sur la sécurité signé le 4 septembre 2025 entre le Mexique et les États-Unis apparaît comme un succès de la capacité de négociation de la présidente Claudia Sheinbaum.

Il fait suite à l’annonce en février du déploiement de 10 000 militaires mexicains à la frontière et à l’extradition de 55 narcotraficants vers les États-Unis au cours des huit premiers mois de l’année.

Les autorités mexicaines souhaitent désormais anticiper la révision de l’Accord Canada États-Unis Mexique (ACEUM) prévue en juillet 2026, en comptant sur une position moins radicale et plus pragmatique de l’administration Trump.

À date, le taux moyen de droits de douane acquitté par le Mexique est estimé à 5 % (contre 0,2 % en 2024), alors que le taux moyen appliqué par les États-Unis serait de 11 % au niveau mondial (contre 2 % en 2024) et de 40 % sur les importations chinoises (contre 10 % en 2024).

Selon le ministère des finances du Mexique, mi-2025, 81 % des exportations mexicaines vers les États-Unis étaient conformes à l’ACEUM et seraient entrées sur le territoire sans droits de douane, contre à peine 50 % en 2024. Cette progression s’explique notamment par des efforts en matière de traçabilité.

Par ailleurs, le Mexique cherche à diversifier ses partenaires commerciaux. Le pays est signataire de 14 autres accords de libre-échange avec une cinquantaine de pays, sans compter le nouvel Accord global modernisé avec l’UE conclu le 17 janvier 2025, en cours de ratification.

L’administration Sheinbaum vise aussi à renforcer les relations commerciales avec les pays voisins. Un exemple est l’accord avec le Brésil, renouvelé en août dernier dans le secteur agricole et des biocarburants.

En parallèle, des tarifs douaniers de 10 à 50 % devraient être imposés sur certains produits importés au Mexique, notamment venant de pays avec lesquels il n’a pas d’accord de libre-échange. Les produits en provenance de Chine et d’autres pays sans traités de libre-échange seront taxés jusqu’à 50 % afin de protéger l’emploi dans les secteurs sensibles.

En réponse, la Chine évoque des mesures de représailles envers le Mexique, devenu un partenaire commercial important au cours des dix dernières années, notamment dans l’automobile.

Rester attractif pour les investisseurs

L’attractivité du Mexique pour les investisseurs étrangers post-pandémie pourrait être remise en cause par la politique protectionniste de l’administration Trump, à l’origine de l’attentisme de certaines firmes et d’une possible révision de leur stratégie de nearshoring vers les États-Unis ou d’autres pays.

En 2024, le Mexique a accueilli un niveau record d’investissements directs étrangers (IDE) depuis 2013 (44 milliards de dollars, ou 37 milliards d’euros, soit 2,4 % du PIB), devenant le 9e récipiendaire mondial et le 2e parmi les pays émergents, derrière le Brésil et devant l’Inde, l’Indonésie, le Vietnam et surtout la Chine, dont les flux d’IDE se sont effondrés.

Flux entrants d’IDE du Mexique, du Brésil, de l’Indonésie, du Vietnam de l’Inde et de la Chine entre 2000 et 2024 (en milliards de dollars).
FMI (DOTS), calculs fournis par l’auteur, Fourni par l’auteur

Depuis 2018, la majorité des IDE entrants au Mexique sont provenus des États-Unis ; pourtant, l’encours total demeure dominé par les entreprises européennes (54 %), devant les entreprises états-uniennes ou ayant investi depuis les États-Unis (32 %), les investisseurs chinois ne constituant que 1 % des IDE installés.

Si les flux d’IDE totaux sont demeurés très dynamiques au premier semestre 2025 (+ 2 % par rapport à 2024), ils ont baissé dans le secteur manufacturier. Des projets d’investissements ont été annulés, suspendus ou reportés depuis la réélection de Donald Trump et l’adoption de la réforme judiciaire mexicaine.

Selon le Consejo Coordinador Empresarial, un organisme autonome représentant les entreprises mexicaines, plus de 60 milliards de dollars (50,9 milliards d’euros) d’investissements seraient actuellement gelés.

Les autorités chinoises auraient, par exemple, refusé au constructeur BYD l’autorisation d’implanter une usine automobile au Mexique avec 10 000 emplois à la clé.

Préserver des comptes externes solides

Le contexte international ne suscite pas d’inquiétude majeure, à ce stade, quant à un risque de dérive des comptes externes mexicains à court ou à moyen terme.

Le déficit du compte courant de la balance des paiements est structurellement modéré (- 0,9 % du PIB en moyenne sur 10 ans et – 0,3 % du PIB en 2024) et couvert par les flux nets d’IDE (2,1 % du PIB en moyenne sur 10 ans). Les réserves de change sont confortables et la Banque centrale n’intervient pas sur les marchés des changes, laissant flotter le peso librement. L’endettement externe est aussi modéré (36 % du PIB).

Le compte courant a pu profiter des mannes records de recettes touristiques (33 milliards de dollars, ou 28 milliards d’euros, soit 1,8 % du PIB en 2024), minorant le déficit de la balance des services, et surtout de remesas, c’est-à-dire les transferts d’argent de la diaspora (64 milliards de dollars, ou 54 milliards d’euros, soit 3,5 % du PIB en 2024).

Mais ces remesas, à 97 % en provenance des États-Unis, ont chuté de 6 % au premier semestre 2025 par rapport au premier semestre 2024. Leur évolution sera importante à suivre, compte tenu de leur rôle de soutien au pouvoir d’achat de nombreuses familles mexicaines. Les transferts hors virements bancaires, soit environ les trois quarts des transferts totaux, seront assujettis à une taxe de la part des États-Unis à compter de janvier 2026.

Par ailleurs, la structure de son commerce extérieur explique les difficultés du Mexique à générer des excédents commerciaux pérennes (hors période Covid), affichant un déficit de la balance des biens de 0,4 % du PIB en moyenne sur 10 ans.

En effet, dans le cadre de l’intégration industrielle nord-américaine, les importations mexicaines de biens intermédiaires ont représenté pas moins de 77 % des importations totales en moyenne depuis 2010, induisant une forte corrélation entre la dynamique des importations et celle des exportations et limitant la valeur ajoutée nette locale.

Parallèlement, la balance énergétique du Mexique est déficitaire depuis 2015
(- 1,2 % du PIB), compte tenu de la baisse de production de pétrole et de la dépendance aux produits raffinés en provenance des États-Unis.

Le solde du compte courant est aussi affecté par le déficit substantiel de la balance des revenus primaires (- 2,7 % du PIB sur 10 ans), lié aux rapatriements de profits et dividendes des nombreuses firmes étrangères implantées sur le territoire.

Prendre son destin économique en main, sans renier l’ancrage nord-américain

Au final, les tensions avec les États-Unis interrogent sur le modèle économique mexicain.

Pays émergent, le Mexique a vu sa croissance économique plafonner au niveau de celle des pays développés en moyenne sur les vingt dernières années (1,7 %), le positionnant dans le Top 10 des pays émergents et en développement les moins dynamiques. Le niveau et la volatilité de la croissance illustrent les limites de l’arrimage au marché nord-américain, en l’absence de puissants leviers de croissance endogènes (consommation, investissement public et privé, financement de l’économie par les banques).

Préserver la rente géo-économique, diversifier les marchés d’exportation et autonomiser le régime de croissance par un renforcement de la demande interne sont les principaux défis pour les prochaines années. Y répondre passera par des réformes repoussées ad vitam aeternam, notamment en matière fiscale et énergétique, de gouvernance publique et d’environnement des affaires.

Les orientations de politiques économiques et de politiques publiques seront cruciales afin de préserver les finances publiques tout en répondant aux importants besoins en termes de dépenses sociales, de retraite et d’infrastructures pour libérer le potentiel de croissance et assurer à la fois la stabilité macro-financière, le développement socio-économique et la transition énergétique du pays.

The Conversation

Sylvain Bellefontaine ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le pragmatisme du Mexique de Claudia Sheinbaum face à la pression exercée par Donald Trump – https://theconversation.com/le-pragmatisme-du-mexique-de-claudia-sheinbaum-face-a-la-pression-exercee-par-donald-trump-270858

La libre circulation en Afrique de l’Ouest est-elle menacée ?

Source: The Conversation – in French – By Delphine Perrin, Chargée de recherche, Institut de recherche pour le développement (IRD)

On le sait, les ressortissants des pays africains éprouvent souvent de grandes difficultés pour obtenir des visas vers l’Europe. Mais qu’en est-il de leur capacité à voyager ou à émigrer à l’intérieur même du continent ? Examen de la situation en Afrique de l’Ouest, où des dispositions visant à rendre ces déplacements moins fastidieux existent, mais où les infrastructures de transport sont lacunaires et la tendance semble être à une méfiance toujours plus grande à l’égard des étrangers.


Citée en modèle en Afrique, la Communauté économique des États d’Afrique de l’Ouest (Cédéao) est une des huit communautés économiques régionales africaines, la seule à être parvenue à faire de son espace une région de libre circulation entre l’ensemble de ses membres. L’Afrique de l’Ouest se caractérise par une forte mobilité des personnes, surtout intra-régionale, avec de grandes variations entre pays. Cette mobilité est pourtant menacée.

Les Ouest-Africains, parmi les moins bien pourvus en termes de droits à la mobilité hors de la région

Dans le classement de la puissance des passeports dans le monde, établi en fonction du nombre de pays imposant un visa d’entrée à leurs détenteurs, les premières nationalités ouest-africaines figurent aux 65e (Ghana) et 66e (Cap Vert) rangs sur 94. En dernière position, le Nigéria est à la 86e place.

Cette capacité de mobilité limitée (le taux de refus pouvant être important) s’observe également au sein de l’Afrique. Malgré le Protocole de l’Union africaine pour la libre circulation adopté en 2018 mais ratifié par seulement 4 États membres sur 55, moins d’un tiers des voyages intra-africains se font sans visa. Par exemple, les Sénégalais ont besoin d’obtenir un visa avant le départ pour se rendre dans 22 pays africains, mais n’imposent cette obligation qu’à 6 nationalités.

Carte présentant les pays membres de la Cédéao (avant le départ du Burkina Faso, du Mali et du Niger).
Organisation ouest-africaine de la santé

Tandis que la demande de visa avant le départ est une démarche contraignante (en termes de documents à fournir et de déplacement à l’ambassade), l’achat du visa à l’arrivée a surtout un but financier. Les Sénégalais doivent acheter un visa à l’arrivée dans 9 pays africains, et 25 nationalités africaines doivent payer un visa à l’arrivée à Dakar.

En dehors d’accords régionaux, c’est bilatéralement que se prévoient des avantages. Les Sénégalais entrent sans visa en Mauritanie et au Maroc, sur une base réciproque. En revanche, s’ils entrent sans visa au Tchad, les Tchadiens doivent obtenir un visa à l’arrivée au Sénégal. Avec la France ou l’Espagne, c’est sur une base asymétrique que Français et Espagnols entrent sans visa au Sénégal, tandis que les Sénégalais se voient souvent refuser le visa avant le départ vers ces destinations. L’Afrique de l’Ouest est la région la plus ouverte au monde, mais ses citoyens peuvent difficilement circuler hors de la région.

Un espace sans visa mais pas sans contrôles ni obstacles

Dès sa création en 1975, la Cédéao avait fixé l’objectif d’assurer liberté de mouvement et de résidence des citoyens de la Communauté entre ses 15 membres. Le Protocole de 1979 a défini la démarche, sur 15 ans, et plusieurs textes sont venus ultérieurement engager les États membres. Depuis 40 ans, les citoyens ouest-africains peuvent circuler sans visa, munis d’un passeport ou d’une carte d’identité. Cette condition est d’autant plus importante qu’à la différence de l’espace Schengen, la Cédéao n’a pas supprimé les contrôles aux frontières internes. Au contraire, par voie terrestre, les postes-frontières sont multiples et les contrôles s’exercent aussi bien aux frontières qu’à l’intérieur des États.

Les « tracasseries » sur les routes – euphémisme utilisé pour désigner la corruption forcée – sont documentées depuis des années, sans grande amélioration. Même avec tous les papiers en règle, il faut souvent payer. L’absence de papiers, qu’il s’agisse du document de voyage ou du carnet de vaccination, n’empêche pas toujours de franchir la frontière, mais elle fait monter la facture.

Voyager par avion est plus sûr, mais les vols sont très chers et rarement directs, même entre grandes capitales ouest-africaines.

« Afrique : vols indirects, prix non-stop », AJ+, 2 avril 2025.

Le train est inexistant et le transport par voie maritime est rare et peu sûr. Le manque d’infrastructures ne facilite pas la mobilité.

Dans un contexte d’insécurité croissante dans la région, notamment sa partie sahélienne, les velléités de mieux contrôler les déplacements s’intensifient, justifiant l’adoption de réglementations plus sévères ainsi que l’aménagement et la modernisation des postes-frontières.

Une insécurité juridique

La Cédéao est une organisation respectueuse de la souveraineté des États membres et le droit communautaire offre généralement la possibilité d’atténuer les engagements pris. Par exemple, le Protocole de 1979 garantit la libre entrée au sein de la zone Cédéao, mais autorise les États membres à refuser celle des étrangers « entrant dans la catégorie des immigrants inadmissibles aux termes de leurs lois et règlements en vigueur », ce qui leur laisse une large marge de manœuvre.

Les règles sont aussi diversement respectées par les États membres. En 2014, ceux-ci ont décidé la création d’une carte d’identité biométrique Cédéao (ENBIC), qui servirait de document de voyage. À ce jour, seuls six États la délivrent à leurs citoyens. La même année, une série d’actes a été adoptée, renforçant substantiellement le droit de circulation et de résidence. Jusqu’alors, la liberté de circulation valait pour 90 jours, au-delà desquels l’étranger communautaire devait demander un titre de séjour. En 2014, la limite de 90 jours et la nécessité de demander une carte de résident ont été supprimées. Or, ce droit est resté méconnu dans la Communauté, y compris des policiers, des magistrats ou des avocats.

En 2024, la Commission de la Cédéao a lancé une campagne de plaidoyer dans plusieurs pays, avec un triple objectif : accélérer le déploiement de l’ENBIC, amener à la suppression de la limite de 90 jours et de la carte de résident. Plusieurs États imposent encore cette carte. Dans d’autres, sans forcément procéder à des contrôles, les autorités sont convaincues que les ressortissants communautaires devraient la détenir.

« Carte nationale d’identité biométrique | Cédéao | République de Guinée | Guinée-Conakry », 13 septembre 2020.

La méconnaissance du droit est facteur d’insécurité juridique car les citoyens peuvent être confrontés à des difficultés en fonction de leur interlocuteur, sans pouvoir faire valoir leurs droits. La réciprocité dans l’accès aux emplois est aussi très diversement appliquée d’un pays à l’autre.

L’insécurité juridique s’est récemment accentuée avec le départ de trois États membres. Le Burkina Faso, le Mali et le Niger ont quitté la Cédéao en janvier 2025 après avoir créé l’Alliance des États du Sahel (AES). L’AES est aussi un espace de libre circulation, et ses propres passeports sont en cours de création. Afin de maintenir des droits auxquels les citoyens sont très attachés, l’AES de son côté, la Cédéao du sien ont déclaré continuer à garantir réciproquement la liberté de circulation et le droit de résidence.

Néanmoins, ces droits ne bénéficient plus de la stabilité du cadre juridique multilatéral, mais s’appuient sur des déclarations sujettes aux aléas diplomatiques. Il est vrai que le trio sahélien demeure membre de l’Union économique et monétaire ouest-africaine (l’UEMOA), un espace de libre circulation partagé avec cinq États de la Cédéao (Bénin, Côte d’Ivoire, Guinée-Bissau, Sénégal et Togo), mais plusieurs questions pratiques restent ouvertes. Par exemple, les citoyens de l’AES doivent-ils aussi être dispensés de carte de résident ? Conservent-ils l’accès aux emplois sur une base égalitaire avec les nationaux des pays d’accueil ?

Ces privilèges du droit communautaire sont mis à mal au sein même de la Cédéao.

Nationalismes et xénophobie

Le départ des trois États sahéliens a pris corps dans un contexte régional
– comme mondial – de montée des nationalismes. C’est au nom de la défense de leur souveraineté qu’ils ont annoncé en 2023 leur intention de quitter la Cédéao, considérée comme étant sous influence extérieure.

Les militaires au pouvoir partagent avec les nouveaux dirigeants sénégalais, ainsi qu’avec une grande part de la jeunesse ouest-africaine, une aspiration souverainiste et panafricaniste, qui se traduit principalement par un « dégagisme ».

Le nouveau régime du Niger a d’ailleurs immédiatement abrogé une loi de lutte contre le trafic de migrants, adoptée en 2015, vue comme servant les intérêts de l’Europe, qui amenait Niamey à violer les règles de la libre circulation dans la Cédéao. Les pays européens exercent effectivement une pression sur les États ouest-africains pour les conduire à renforcer les contrôles des mobilités, contenir les migrants, développer la biométrisation des documents d’identité et de voyage, élaborer des stratégies de lutte contre la migration irrégulière. Ils influencent ainsi les politiques et le narratif autour des migrations et contribuent sans doute à la stigmatisation des migrants et à la politisation de la question migratoire.




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Nationalisme et stigmatisation ne sont pas pour autant nouveaux dans la région, mais ils ont le vent en poupe, dans un contexte où, des États-Unis à l’Europe et jusqu’en Afrique, l’altérité est vilipendée et les droits ouvertement bafoués.

Des expulsions collectives de citoyens ouest-africains ont été menées par des dirigeants locaux, en dépit de discours panafricanistes, sans condamnation par les institutions de la Cédéao. Dans certains pays, c’est parfois au nom du patriotisme que des collectifs appellent à l’expulsion de voisins ouest-africains, prônent la préférence nationale, réclament des restrictions aux frontières, désignent certaines nationalités comme responsables de tous les maux de la société et leur réservent des appellations dénigrantes.

Face à ces racismes qui ont souvent des racines anciennes, mais tendent à être occultés par un discours de fraternité africaine, les dirigeants de la Cédéao ont tout intérêt à valoriser la migration ouest-africaine et à soutenir le statut de « citoyens communautaires ».

La performativité des discours sur la migration n’est plus à démontrer et c’est par l’amélioration du narratif que l’on peut au mieux contribuer à l’unité ouest-africaine et endogénéiser le discours sur la migration. Encore s’agit-il de la connaître car la migration intra-régionale est aujourd’hui bien moins documentée que la migration africaine vers l’Occident, au cœur de toutes les attentions. Il en est de même du droit de la Cédéao, insuffisamment connu et enseigné dans la région.

Il est primordial de contrer les fausses informations sur la présence et l’impact des étrangers, et de développer la connaissance et la sensibilisation pour favoriser le vivre-ensemble.

The Conversation

Delphine Perrin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. La libre circulation en Afrique de l’Ouest est-elle menacée ? – https://theconversation.com/la-libre-circulation-en-afrique-de-louest-est-elle-menacee-271581

Santé reproductive des femmes et applis : quand l’intime devient une donnée à exploiter

Source: The Conversation – in French – By Karen Sandoval, Postdoctoral Research Fellow at the University of Ottawa, Faculté droit civil, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa

Imaginez recevoir un message « Félicitations pour votre grossesse »… après une fausse couche. On pourrait croire à un épisode de la série techno-dystopique Black Mirror, mais c’est la réalité que certaines applications de santé féminine pourraient engendrer, transformant vos données intimes en outils exploités bien au-delà de votre écran.

Ces applications, appelées Femtech (pour female technologies) désignent l’ensemble des produits et services technologiques médicaux qui ciblent notamment la santé reproductive des femmes, à savoir la contraception, la grossesse, les menstruations et d’autres dimensions de la santé gynécologique. Le marché mondial des FemTech, évalué à 25 milliards de dollars en 2021, pourrait atteindre 100 milliards d’ici 2030, avec déjà 1400 start-up actives à cette date. Parmi les exemples notables figurent des applications telles que Flo, Period Tracker, Clue, Glow ou encore Natural Cycle.

Ces données sont sujettes à des fuites, des usages détournés ou des traitements algorithmiques souvent insensibles à la vulnérabilité des utilisatrices. Au Canada, l’ampleur du problème est palpable : même après une fausse couche, ces applications peuvent continuer à diffuser des publicités ciblées. À Toronto, l’hôpital Sunnybrook a lancé la campagne #UnsilenceTheConversation, une initiative de sensibilisation destinée à briser le tabou entourant la perte de grossesse et à dénoncer l’insensibilité des algorithmes publicitaires. Dans la foulée, l’hôpital a développé Baby Ad OptOut, une extension de navigateur qui permet aux parents endeuillés d’échapper à ces messages. Ces initiatives révèlent la collision entre intimité, publicité et données sensibles, un enjeu central des Femtechs.

Face à l’opacité de ces technologies, nous avons lancé le projet Jeunes femmes branchées, mais à quel prix ! « FemTech » et risques pour la vie privée. Soutenus par le Commissariat à la protection de la vie privée du Canada, nous cherchons à montrer dans quelle mesure la loi fédérale peine à encadrer la collecte massive de données de santé des femmes.




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Une intimité sous surveillance

Si ces applications ont permis de lever certains tabous sur la santé des femmes, ce secteur fait l’objet de critiques, qu’il s’agisse de la tendance à compartimenter la santé des femmes, de l’exclusion potentielle de personnes appartenant à la communauté LGBTQIA+, ou encore des préoccupations persistantes liées à la confidentialité des données.

En effet, les applications de suivi menstruel collectent les données portant sur les dates de règle, les tentatives de conception, la géolocalisation, les données de santé mentale. Or, beaucoup d’utilisatrices ignorent que ces informations peuvent alimenter un modèle d’affaires lucratif basé sur la revente et l’exploitation de données sensibles à des fins, entre autres, publicitaires.




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Un risque élevé pour la sécurité et la santé mentale

Les risques pour les utilisatrices sont multiples. Une étude de l’Université A&M du Texas souligne que 61 % de ces applications présentent des failles de sécurité majeures, ce qui expose directement ces données à des risques d’exploitation. Les garanties contractuelles sont faibles : 85 % des politiques de confidentialité manquent de clarté sur les dispositifs de sécurité, augmentant le risque d’atteinte à l’intimité et l’asymétrie d’information.

Au-delà du vol de données, perdre le contrôle sur des informations aussi intimes que ses cycles, ses tentatives de grossesse ou, au contraire, la gestion de sa contraception peut provoquer un sentiment de trahison profond. Le partage de données sensibles alimente la publicité ciblée agressive pour des traitements de fertilité ou des campagnes idéologiques anti-avortement, pouvant provoquer de la culpabilité et du harcèlement.

Enfin, l’exploitation de ces données par des employeurs ou des assureurs fait peser un risque réel de discrimination, tant sur le plan professionnel que sur le coût de la couverture santé.




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Quand la techno-dystopie devient réalité

Ce danger n’est plus théorique. Des litiges aux États-Unis révèlent le partage non consenti de données de santé par les applications de fertilité. En 2023, la Federal Trade Commission, équivalent au Bureau de la concurrence ou aux agences de protection du consommateur canadiennes, a sanctionné Premom pour avoir partagé des données sensibles (cycles menstruels, grossesses, localisation) avec notamment Google. L’autorité a également enquêté sur Flo Health, accusée d’avoir divulgué des informations à de tierces parties, y compris Facebook et Google. Les plaignantes affirment que Flo a autorisé Meta, Google et d’autres à obtenir des données de santé confidentielles sans consentement, grâce à des composants logiciels intégrés.

À la suite d’une action collective, Google paiera 48 millions de dollars et Flo 8 millions. Meta, jugée responsable de violation de la vie privée, interjettera appel.

Femtechs au Canada : une protection à deux vitesses ?

Face à ces menaces, les Canadiennes sont mal protégées. La Loi fédérale sur la protection des renseignements personnels et les documents électroniques (LPRPDE), datant de 2000, est inadaptée à l’économie numérique. Elle repose sur l’autorégulation des entreprises et n’encadre pas strictement les transferts de données vers l’étranger. Les données transférées aux États-Unis perdent la protection canadienne, faute d’une législation fédérale états-unienne unifiée pour le secteur privé, la protection y variant fortement selon les États.

Au Canada, l’écart se retrouve aussi entre provinces : le Québec, grâce à sa Loi 25 inspirée du modèle européen, impose une confidentialité par défaut et des sanctions dissuasives, tandis que les réformes fédérales restent bloquées au Parlement.


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Moderniser, encadrer, sanctionner

Pour rétablir la confiance, des mesures individuelles existent (minimisation des données, refus des traceurs, choisir des applications sobres en données), mais restent insuffisantes. Le Canada doit impérativement moderniser son cadre législatif. La réforme doit encadrer sévèrement les transferts internationaux et classer les données de santé reproductive comme « sensibles », exigeant un consentement explicite pour tout partage commercial.

Enfin, il est crucial de doter le Commissariat à la protection de la vie privée de véritables pouvoirs de sanction, incluant des amendes importantes, afin de passer de la recommandation à l’action coercitive.

Les scandales autour des Femtechs soulèvent une rupture de confiance et la fragilité de la souveraineté numérique canadienne face aux structures états-uniennes. Moderniser la loi fédérale LPRPDE n’est pas un luxe, mais une urgence pour la dignité, la santé publique et les droits à la vie privée des citoyennes. Tant que la réforme fédérale demeure en suspens, les données intimes de millions de Canadiennes risquent d’être exploitées à des fins commerciales ou pourraient être transférées aux forces de l’ordre de juridictions où le droit à l’avortement est restreint.

Une action du gouvernement fédéral en vue de réformer la loi fédérale est donc impérative, car la santé des femmes, déjà sujette à des inégalités systémiques, ne doit pas devenir un vecteur de vulnérabilité juridique supplémentaire.

La Conversation Canada

Karen Sandoval a reçu des financements du Commissariat à la protection de la vie privée du Canada.

Céline Castets-Renard a reçu des financements du Commissariat à la protection de la vie privée du Canada.

ref. Santé reproductive des femmes et applis : quand l’intime devient une donnée à exploiter – https://theconversation.com/sante-reproductive-des-femmes-et-applis-quand-lintime-devient-une-donnee-a-exploiter-271470

Projet de loi de finances 2026 : La suppression des APL pour les étudiants étrangers, une mesure idéologique ?

Source: The Conversation – in French – By Marion Tissier-Raffin, Maîtresse de conférences en droit public, Université de Bordeaux

Dans le projet de loi de finances 2026 figure la suppression des aides personnelles au logement (APL) pour les étudiants étrangers. Une proposition qui s’inscrit dans la politique d’« attractivité sélective » consacrée par le plan « Bienvenue en France » de 2018.


Parmi les nombreuses mesures du projet de loi de finances 2026 encore en débat, l’article 67 porte sur la suppression des aides personnelles au logement (APL) pour les étudiants étrangers extra-européens, à l’exception de ceux qui bénéficient d’une bourse sur critères sociaux. Les étudiants ressortissants de l’Union européenne, boursiers et non boursiers, représentant environ 25 % des étudiants étrangers, ne sont pas concernés car ils sont protégés par le droit communautaire.

En revanche, l’écrasante majorité des étudiants extra-européens en mobilité internationale et une partie des étudiants étrangers résidant en France sont visés. En effet, pour bénéficier d’une bourse de l’enseignement supérieur sur critères sociaux, il faut être domicilié fiscalement en France depuis au moins deux ans.

On estime que seuls 2 à 3 % des étudiants extra-européens, au nombre de 315 000 environ, sont éligibles à une telle bourse. Cela signifie donc que plus de 300 000 étudiants étrangers extra-communautaires ne sont pas boursiers et qu’ils risquent – si l’article 67 du projet de loi de finances est voté en l’état – de perdre leur APL dès la rentrée universitaire 2026, ce qui représente entre 100 et 250 euros d’aides financières mensuelles en moins pour se loger.

Étudiants étrangers : un durcissement des conditions d’accueil depuis 2018

Cette proposition s’inscrit d’abord dans la continuité de la politique d’attractivité sélective des étudiants internationaux consacrée dans le plan « Bienvenue en France » en 2018. Ce plan ambitionnait d’attirer 500 000 étudiants étrangers en 2027 en multipliant par quinze les frais d’inscription pour les étudiants extra-européens, passant de 178 euros à 2 770 euros pour une inscription en licence et de 254 euros à 3 770 euros pour celle en master.

Il s’agissait de remédier au déclassement de la France dans les rankings internationaux en développant une stratégie d’attractivité ciblée sur les étudiants internationaux solvables, c’est-à-dire ceux qui sont suffisamment fortunés pour ne pas faire reposer le coût de leur formation en France sur le seul financement public par l’impôt.

La suppression des APL pour les étudiants extra-européens non boursiers s’inscrit dans la même logique économique. Seuls ceux capables de financer le coût de leurs études, mais aussi leur logement, sont dès lors « bienvenus en France ». Ces mesures tendent donc à abandonner toute ambition d’accueil universaliste des étudiants internationaux dans les universités françaises.

Cette proposition s’inscrit ensuite dans la continuité du durcissement des conditions d’accès des étrangers à la protection sociale. En effet, lors des débats parlementaires concernant la loi Immigration du 25 janvier 2024, un article proposait d’instaurer une condition de séjour régulier de cinq ans en France pour bénéficier de certaines prestations sociales, ce qui incluait les APL. Mais le Conseil constitutionnel l’avait censuré pour des raisons procédurales.

Les parlementaires du groupe « Les Républicains » avaient alors fait une seconde tentative en déposant une proposition de loi référendaire reprenant la même proposition. Le Conseil constitutionnel avait cette fois-ci censuré la mesure sur le fond (Décision n° 2024-6 RIP du 11 avril 2024. Si ce dernier a rappelé qu’il est possible de conditionner l’accès à certaines prestations sociales à une durée de résidence, celle de cinq ans était disproportionnée au motif qu’elle portait une atteinte excessive aux droits fondamentaux à la protection sociale des étrangers résidant de manière régulière et stable en France.

En mars 2025, une troisième proposition de loi était donc déposée, visant cette fois à conditionner l’accès des étrangers à certaines prestations sociales à une condition de résidence de deux ans.

Un traitement différencié contraire au droit européen

Toutes ces propositions revendiquent un argument principal, celui de la théorie de l’appel d’air migratoire, à savoir que « l’accès immédiat aux prestations sociales constitue de fait un élément d’attractivité concernant la migration ». Non seulement aucune étude n’est venue étayer une telle théorie, mais aucun de nos partenaires européens n’a fixé de conditions d’antériorité de résidence aux étrangers pour bénéficier des aides au logement.

Surtout, lors de trois tentatives précédentes, les étudiants étrangers étaient exclus de leur application pour le bénéfice des APL. Si l’article 67 du projet de loi de finances était voté, il serait donc encore plus restrictif et instaurerait un véritable traitement différencié selon la nationalité et la durée de résidence des étrangers dans l’aide au logement.

Or, il existe des doutes sérieux quant à la légalité d’un tel traitement différencié, au regard de la Constitution française mais aussi par rapport aux règles du droit européen. En effet, la directive européenne sur le permis unique reconnaît que les nationaux et les étrangers titulaires d’un titre de séjour qui les autorise à travailler, ce qui inclut la carte de séjour pour motifs d’études, doivent bénéficier d’une égalité de traitement au regard des prestations sociales.

Des étudiants en situation précaire

Au-delà des questions juridiques, il faut rappeler que la situation sociale des étudiants étrangers est loin d’être particulièrement enviable, notamment dans le secteur du logement. Comme le souligne l’Observatoire de la vie étudiante, les étudiants de nationalité étrangère sont moins nombreux à toucher les APL que ceux de nationalité française (61 % contre 73 %).

Dans certaines régions de France, les étudiants extra-européens en mobilité internationale sont par ailleurs parfois exclus de l’accès aux résidences étudiantes du Crous. Ces derniers sont donc souvent contraints de se loger dans le parc locatif privé, dans lequel les prix sont plus élevés et les pratiques discriminatoires plus répandues. Ils n’ont alors souvent pas d’autres choix que de se loger dans des habitats précaires ou chez un tiers, ce qui les expose à diverses formes d’inégalités et de prédation, incluant le harcèlement et le chantage.

Le vote de l’article 67 contribuerait donc à renforcer la logique discriminatoire et la précarité résidentielle à laquelle sont déjà exposés les étudiants étrangers en France.

Plus globalement, la suppression des APL risque d’aggraver la précarité multidimensionnelle que connaissent ces étudiants. Ils figurent parmi les plus touchés par les difficultés financières : 40 % d’entre eux déclarent ne pas être en mesure de couvrir leurs besoins essentiels (alimentation, loyer, gaz ou électricité), contre 16 % des étudiants français. Par ailleurs, 30 % ont eu recours à l’aide alimentaire ou estiment qu’ils en auraient eu besoin, contre 8 % des étudiants français. Ils sont également davantage affectés par des problèmes de santé : 42 % d’entre eux présentent des signes de détresse psychologique, contre 35 % des étudiants français.

Un apport économique passé sous silence

Le témoignage des étudiants met en lumière un isolement accru, doublé d’une perception d’invisibilité et d’un enfermement dans une boucle inégalitaire, vouée à s’aggraver avec la suppression des APL. Or, toute cette précarité multidimensionnelle compromet la régularité de leur parcours académique et in fine leur réussite académique, alors même que les études constituent le motif principal de leur arrivée en France.

L’argument économique invoqué pour la suppression des APL interroge car la mesure n’a pas fait l’objet d’étude d’impact ni d’évaluation chiffrée des économies escomptées. À l’inverse, l’apport économique des étudiants étrangers en France est systématiquement passé sous silence, alors que leurs dépenses mensuelles moyennes du quotidien rapportent à l’État 2,8 milliards d’euros. En occupant des emplois, souvent précaires et en tension, ces étudiants cotisent par exemple aux caisses sociales, sans pouvoir toujours bénéficier des prestations chômage. De plus, la mesure risque de ne pas être applicable à de nombreuses nationalités en vertu des clauses d’égalité inscrites dans plusieurs accords bilatéraux signés avec des pays tiers, dont ceux du Maghreb.

À défaut d’argument économique, la proposition de supprimer les APL pour les étudiants extra-européens semble donc davantage relever d’une mesure idéologique que d’une mesure pragmatique. Or, cette instrumentalisation politique des étudiants étrangers risque de nuire à l’attractivité de l’enseignement supérieur français en décourageant certains étudiants de choisir la France, et d’aggraver encore plus leur précarité économique et sociale.

The Conversation

Marion Tissier-Raffin a reçu des financements publics de la Région Nouvelle-Aquitaine.

Hachem Benissa ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Projet de loi de finances 2026 : La suppression des APL pour les étudiants étrangers, une mesure idéologique ? – https://theconversation.com/projet-de-loi-de-finances-2026-la-suppression-des-apl-pour-les-etudiants-etrangers-une-mesure-ideologique-271772

Hydrogène vert : un couteau suisse de la décarbonation qui peine à réellement émerger

Source: The Conversation – France (in French) – By Valery Michaux, Enseignante chercheuse, Neoma Business School

L’hydrogène vert ou décarboné revient régulièrement sur le devant de la scène depuis vingt-cinq ans, drainant un flux régulier de capitaux comme le montre le dernier rapport de l’Agence internationale de l’énergie, sorti il y a quelques semaines. Comment expliquer que, depuis aussi longtemps, cette énergie et ses technologies associées peinent à décoller, tout en continuant à susciter des investissements ? On parle d’« innovation éternellement émergente » pour désigner ce phénomène paradoxal propre à la transition.


La place de l’hydrogène vert (ou bas carbone) suscite aujourd’hui des controverses plus vives que jamais. Certains ont peur d’une récupération par le secteur des énergies fossiles, qui pourrait être tenté de promouvoir l’hydrogène bleu produit à partir de gaz naturel. D’autres annoncent l’effondrement de cette filière naissante en France.

Il faut dire que le passage brutal à l’électrique des taxis parisiens à hydrogène Hype, lancés en 2015 lors de la COP21, envoie un signal hautement symbolique de la forte déstabilisation des acteurs français de l’hydrogène. Les débats autour du potentiel de cette énergie ne sont pas nouveaux : depuis vingt-cinq ans, l’hydrogène suscite un engouement récurrent et des investissements importants, sans pour autant décoller, son adoption demeurant relativement limitée.

Des innovations qui ne trouvent pas leur public, il y en a beaucoup, mais le cas de l’hydrogène est un peu différent. Nous nous sommes penchés sur le sujet pour tenter de résoudre ce paradoxe qui dure depuis les années 2000, à travers une étude longitudinale socioéconomique sur l’hydrogène.

Habituellement, les analyses classiques se concentrent sur les caractéristiques de l’innovation en elle-même pour expliquer leur adoption ou non-adoption : dans le cas de l’hydrogène, elles portent sur les technologies liées à la production et la distribution d’hydrogène vert et décarboné, sur leurs caractéristiques (coûts, rendement énergétique, facilité d’utilisation, etc.), sur les effets de réseaux (existence d’infrastructures de production et de stations de rechargement) ou sur les utilisateurs et les consommateurs.

L’originalité de notre recherche qui s’intéresse plus particulièrement à la mobilité, repose sur une autre grille d’analyse : l’approche dite multiniveau, qui resitue les innovations dans un contexte de concurrence avec d’autres technologies répondant aux mêmes besoins, tout en prenant en compte les conséquences des évolutions géopolitiques et sociétales sur les secteurs économiques.

Elle met en outre l’accent sur la façon dont le contexte politique, sociologique et géopolitique est susceptible de créer dans le temps assez de tensions pour déstabiliser les usages des acteurs du secteur.

Une « innovation perpétuellement émergente »

Nos résultats montrent un phénomène propre à la transition énergétique que nous avons appelé : « innovations perpétuellement émergentes ». Ce phénomène ne peut être compris qu’en tenant compte de trois éléments distincts fortement corrélés.

  • Tout d’abord, l’analyse d’une innovation verte ne peut faire abstraction des évolutions induites par le contexte géopolitique sur les représentations collectives de ce qu’est la transition énergétique et comment la gérer.

  • Ensuite, ces évolutions transforment le contexte de concurrence et d’arbitrages entre différentes innovations vertes visant à répondre aux mêmes besoins de décarbonation.

  • Enfin, il existe des phénomènes de verrouillage sociotechnique autour de certaines innovations vertes qui viennent encore modifier le contexte de ces concurrences intertechnologiques et influencer à leur tour les arbitrages de tous les acteurs du secteur.

L’hydrogène est un très bon exemple de ces technologies perpétuellement émergentes.




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Le mythe d’une voiture qui ne rejette que de l’eau

Reprenons le cours de son histoire. Jérémy Rifkin, prospectiviste américain, publie en 2003 un ouvrage qui va faire le tour du monde, l’Économie hydrogène.

Pour faire face à la diminution des ressources en pétrole, explique-t-il, il faudra développer une économie décentralisée fondée sur la production locale d’énergies renouvelables et le stockage de cette énergie intermittente dans l’hydrogène vert.

La représentation collective qui se construit à l’époque autour de ce gaz vert est marquée par le fait que les véhicules électriques à l’hydrogène ne rejettent que de l’eau et que le produire localement diminuera la dépendance de l’occident aux pays pétroliers. Cette vision s’érige en mythe partout dans le monde à mesure que le problème du changement climatique devient central.

Outre ne rejeter que de l’eau, l’hydrogène vert est aussi neutre en carbone. Cette vision va influencer le développement de l’hydrogène dans la mobilité, d’abord aux États-Unis puis, à partir du début des années 2010, en Europe. Dès 2015, plusieurs régions en France et en Europe lancent des expérimentations locales autour d’écosystèmes hydrogène dédiés à la production et à la mobilité locale.




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La concurrence de la voiture électrique

Entre 2015 et 2019, on observe une déstabilisation du moteur thermique dans la mobilité et le renforcement de cette vision de la transition très centrée sur les émissions de gaz à effet de serre et la qualité de l’air dans les villes (notamment à la suite du scandale sanitaire du dieselgate).

Dès 2019-2020, l’UE met en place des normes beaucoup plus strictes et les constructeurs sont forcés de s’adapter. Ils se tournent alors vers la seule technologie mature à l’époque : la voiture électrique à batterie. En effet, si l’hydrogène est évoqué de longue date dans le futur de la mobilité, les véhicules à batterie sont dans la course depuis plus longtemps. La troisième génération de batteries est déjà présente, le réseau de recharges, bien que sommaire, existe. Et le carburant – l’électricité – ne pose aucun problème.

Face à l’hydrogène qui ne possède aucune infrastructure, les jeux sont faits. Les expérimentations en la matière passent au second plan et les territoires hydrogène prennent du retard. En théorie de l’innovation, ce phénomène est connu sous le nom d’effet de verrouillage, qui se crée autour d’une technologie qui devient dominante.

Entre 2020 et 2022, les experts considèrent toutefois encore l’hydrogène comme une technologie clé dans la mobilité lourde. C’est sans compter sur la vitesse extrêmement rapide des effets de verrouillage. Environ 320 000 camions électriques et 220 modèles étaient en circulation fin 2022 dans le monde : une hausse spectaculaire et totalement inattendue, même par les experts. À titre de comparaison, il n’y avait que 12 modèles de poids lourds hydrogène à pile à combustible disponibles fin 2022 dans le monde.




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Le coup de grâce de la guerre en Ukraine

2022 marque aussi le début de la guerre en Ukraine, qui va déclencher une crise énergétique et une flambée de l’inflation qui achèveront de reléguer l’hydrogène au second plan dans la mobilité. Parallèlement, notre vision de la transition évolue beaucoup à cette période. L’énergie devient une ressource précieuse que l’on ne peut plus gaspiller : la philosophie de l’économie circulaire est de plus en plus intégrée.

Or fabriquer de l’hydrogène vert (ou décarboné) à partir d’électricité renouvelable est moins efficace qu’utiliser directement cette électricité, en raison des pertes liées aux rendements de conversion. Face aux limites planétaires, il est impératif de prolonger la durée de vie de nos objets de consommation tout en garantissant leur recyclage complet. Les Allemands saisissent dès 2023 cette opportunité pour imposer une nouvelle vision de l’hydrogène qui permettrait de continuer à utiliser nos bonnes vieilles voitures thermiques.

Lors de la décision finale pour interdire les moteurs thermiques en 2035 à l’échelle européenne, l’Allemagne force les autres pays européens à laisser la porte ouverte : les moteurs thermiques resteront autorisés, à condition d’avoir recours à des e-fuels ou des carburants de synthèse liquides « zéro émission » produits à partir d’hydrogène vert ou décarboné.

Cette décision a pour effet de continuer à déstabiliser la filière hydrogène dans la mobilité car les investisseurs ne savent finalement plus sur quelles technologies hydrogène parier : gaz/pile à combustible ? Liquide/moteur thermique ?




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Une solution parmi d’autres

Pourtant, cette situation tout à fait originale continue d’expliquer pourquoi partout dans le monde, on maintient un niveau d’investissement dans cette technologie, et pourquoi elle reste perçue comme une solution pour le futur, parmi les autres.

L’hydrogène est un couteau suisse, que l’on peut utiliser pour substituer des matières premières ou des énergies fossiles dans le cadre de nombreux processus industriels, y compris pour fabriquer des fertilisants bas carbone. Le récent rapport de l’Agence internationale de l’énergie montre une progression sans précédent des investissements dans les e-fuels à base d’hydrogène vert ou décarboné.

Il demeure toutefois en concurrence avec d’autres solutions, avec lesquelles il est comparé en matière de coûts financiers et énergétiques, d’impacts environnementaux et de consommation de ressources. Quelles technologies gagneront cette saine rivalité ? Il n’y a pas de bonne réponse, tout dépendra des cas d’usage.

The Conversation

Valery Michaux ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Hydrogène vert : un couteau suisse de la décarbonation qui peine à réellement émerger – https://theconversation.com/hydrogene-vert-un-couteau-suisse-de-la-decarbonation-qui-peine-a-reellement-emerger-265758

The trouble with idioms: How they can leave even fluent English speakers behind

Source: The Conversation – Canada – By Frank Boers, Professor of Applied Linguistics, Western University

Being a linguist — and someone who has tried to learn several languages (including English) in addition to my mother tongue (Flemish Dutch) — I have an annoying habit: instead of paying attention to what people are saying, I often get distracted by how they are saying it. The other day, this happened again in a meeting with colleagues.

I started writing down some of the expressions my colleagues were using to communicate their ideas that may be puzzling for users of English as a second or additional language.

In a span of about five minutes, I heard “it’s a no-brainer,” “to second something,” “being on the same page,” “to bring people up to speed,” “how you see fit,” “to table something” and “to have it out with someone.”

These are all expressions whose meanings do not follow straightforwardly from their lexical makeup — they’re called idioms by lexicologists.

Idioms are part of daily communication. But this anecdote also suggests that we take it for granted that such expressions are readily understood by members of the same community. However, when it comes to people who are new to said community, nothing could be further from the truth.

Idioms and the limits of language proficiency

Research conducted at the University of Birmingham several years ago revealed that international students for whom English is an additional language often misunderstand lecture content because they misinterpret their lecturers’ metaphorical phrases, including figurative idioms.

More recent research confirms that English idioms can remain elusive to second-language learners even if the expressions are intentionally embedded in transparent contexts.

One of my own recent studies, conducted with international students at Western University in Canada, also found that students incorrectly interpreted idioms and struggled to recall the actual meanings later on after being corrected.

This shows just how persistently confusing these expressions can be.

It’s worth mentioning that we’re talking about students who obtained high enough scores on standardized English proficiency tests to be admitted to English-medium universities. Knowledge of idioms appears to lag behind other facets of language.

When literal meanings get in the way

The challenge posed by idioms is not unique to English. All languages have large stocks of idioms, many of which second-language learners will find puzzling if the expressions do not have obvious counterparts in their mother tongue.

There are various obstacles to comprehending idioms, and recognizing these obstacles can help us empathize with those who are new to a community. For one thing, an idiom will inevitably be hard to understand if it includes a word that the learner does not know at all.

However, even if all the constituent words of an expression look familiar, the first meaning that comes to a learner’s mind can be misleading. For example, as a younger learner of English, I was convinced that the expression “to jump the gun” referred to an act of bravery because, to me, the phrase evoked an image of someone being held at gunpoint and who makes a sudden move to disarm an adversary.

I only realized that this idiom means “to act too soon” when I was told that the gun in this phrase does not allude to a firearm but to the pistol used to signal the start of a race.

I also used to think that to “follow suit” meant taking orders from someone in a position of authority because I thought “suit” alluded to business attire. Its actual meaning — “to do the same thing as someone else” — became clear only when I learned the other meaning of suit in card games such as bridge.

The idea that idioms prompt a literal interpretation may seem counter-intuitive to readers who have not learned a second language because we normally bypass such literal interpretations when we hear idioms in our first language. However, research suggests that second-language learners do tend to use literal meanings as they try to make sense of idioms.

Unfortunately, when language learners use a literal reading of an idiom to guess its figurative meaning, they are very often misled by ambiguous words. For example, they will almost inevitably misunderstand “limb” in the idiom “to go out on a limb” — meaning “to take a serious risk” — as a body part rather than a branch of a tree.

Recognizing the origin of an idiomatic expression can also be difficult because the domains of life from which certain idioms stem are not necessarily shared across cultures. For example, learners may struggle to understand English idioms derived from horse racing (“to win hands down”), golf (“par for the course”), rowing (“pull your weight”) and baseball (“cover your bases”), if these sports are uncommon in the communities in which they grew up.

A language’s stock of idioms provides a window into a community’s culture and history.

Same language, same idioms? Not exactly

Idiom repertoires vary across communities — whether defined regionally, demographically or otherwise — even when those communities share the same general language.

For example, if an Aussie were to criticize an anglophone Canadian for making a fuss by saying “you’re carrying on like a pork chop,” they may be lost in translation, even if there isn’t much of one. At least, linguistically that is.

Although people may have learned a handful of idioms in an English-language course taken in their home country, those particular idioms may not be the ones they will encounter later as international students or immigrants.

The moral is simple: be aware that expressions you consider perfectly transparent because you grew up with them may be puzzling to others. We need to have more empathy for people who are not yet familiar with the many hundreds of potentially confusing phrases that we use so spontaneously.

The Conversation

Frank Boers receives funding from the Social Science and Humanities Research Council of Canada.

ref. The trouble with idioms: How they can leave even fluent English speakers behind – https://theconversation.com/the-trouble-with-idioms-how-they-can-leave-even-fluent-english-speakers-behind-271681