¿Y si la economía circular fuera la respuesta al gran problema que generan los plásticos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Diaz Marcos, Profesor departamento materiales y microscopista , Universitat de Barcelona

Estamos abrumados por la avalancha de noticias sobre los graves problemas medioambientales que nos están causando los plásticos. Desde la omnipresente contaminación plástica que nos rodea, pasando por la ingestión de microplásticos en nuestra cadena alimentaria, hasta las vastas “islas o sopas” de plástico en los océanos. ¿Tiene solución este problema?

Esta pregunta tiene difícil respuesta. Hemos perdido el control sobre los residuos plásticos, entre otras razones, porque los intereses industriales tienen más peso que las políticas nacionales. Sólo una estrategia conjunta puede dar solución a un problema global.

Los primeros pasos se están dando. Por ejemplo, en marzo de 2022, durante la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-5.2), se adoptó una resolución histórica para desarrollar un instrumento internacional legalmente vinculante sobre la contaminación plástica. Esta propuesta está basada en un enfoque integral, abordando todo el ciclo de vida del plástico, desde su producción hasta su diseño y eliminación.




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Una solución circular

La economía actual se basa en el modelo “coger-hacer-desechar”, dependiente de recursos baratos y disponibles para crear condiciones de crecimiento y estabilidad. Y uno de los pilares de este modelo son los plásticos.

Sin embargo, su impacto ambiental es cada vez más evidente, a lo que hay que añadir un aumento continuado en sus precios en los últimos años. Además, se espera que para 2030 haya 3000 millones más de consumidores de clase media, lo que incrementará la demanda de recursos finitos y cuestionará nuestro sistema económico actual. Necesitamos un nuevo enfoque.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Econom%C3%ADa_circular.png
Economía circular.
CC BY

Muchas voces abogan por una economía circular como la forma de desvincular el crecimiento de las limitaciones de recursos. Este planteamiento abre caminos para reconciliar las perspectivas de crecimiento y participación económica con la prudencia y equidad ambiental.

La base de la economía circular es garantizar un crecimiento sostenible a lo largo del tiempo, lo que implica optimizar los recursos, reducir el consumo de materias primas y dar una nueva vida a los residuos a través del reciclaje y la reutilización. Acciones que pueden ser especialmente beneficiosas para el sector de los plásticos.




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Una solución integral

En 2018, la Comisión Europea lanzó la Estrategia Europea para el Plástico en una Economía Circular, basada en cuatro elementos principales: hacer que el reciclaje sea rentable para las empresas, reducir los residuos plásticos, acabar con el vertido de basura al mar y fomentar la inversión y la innovación.

La iniciativa presenta una “visión para un sector del plástico inteligente, innovador y sostenible que genere crecimiento y empleo en Europa y contribuya a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la dependencia de los combustibles fósiles importados”.

Para abordar la economía circular aplicada a los plásticos, es fundamental comprender primero su vida útil. Esta puede variar considerablemente, desde 1 hasta 50 años, aunque hay productos, como las tuberías utilizadas en construcción, que pueden durar hasta 100 años. Además, es crucial tener en cuenta las limitaciones inherentes al reciclaje de plásticos.

El reciclaje implica la reutilización de productos desechados para darles un nuevo uso después de ser recuperados, lo que representa la esencia de la economía circular. Por ejemplo, una botella desechada puede transformarse nuevamente en granza (materia prima) y utilizarse para fabricar una prenda de vestir.

Técnicas de la Economía Circular

Además del reciclaje, la economía circular también se desarrolla a través de la economía colaborativa, donde plataformas tecnológicas nos permiten compartir sus recursos, en lugar de adquirir nuevos. Esto ayuda a reducir la demanda de productos nuevos y promueve la reutilización y el uso eficiente de los recursos existentes.

Otra técnica de economía circular es el compostaje, que convierte los residuos orgánicos (incluidos los plásticos compostables) en fertilizante natural. De esta manera, se minimizan los residuos en vertederos y, en su lugar, son convertidos en recursos para la agricultura y la jardinería.

Hasta ahora, la economía circular depende de nosotros, pero existen otras posibilidades que dependen de los fabricantes y del modelo de sociedad de consumo actual. A continuación veremos algunos ejemplos.

Ejemplos exitosos de economía circular

Uno de los aspectos más molestos del modelo actual de consumo es la obsolescencia programada. En lugar de producir y comprar constantemente nuevos productos, la economía circular promueve la extensión de la vida útil de los productos existentes. Esto se puede lograr mediante el mantenimiento adecuado, la reparación y la actualización de productos electrónicos, electrodomésticos, muebles y otros bienes duraderos.

Para favorecer la vida útil de los productos, debemos diseñarlos con el objetivo de durabilidad y ser fácilmente reparables en caso de avería, en lugar de ser desechados y reemplazados. Este es un principio clave en toda economía circular que se precie: los productos deben ser diseñados para tener una vida útil más larga.

Además, debemos adoptar fuentes de energía renovable, como la energía solar y eólica. Estas fuentes pueden ser utilizadas de manera sostenible a diferencia de los combustibles fósiles, que se prevé que se agoten durante este siglo y que, además, implican problemas medioambientales evidentes.




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Por otra parte, el problema de los envases de un sólo uso se puede reducir mediante la utilización de envases reutilizables y retornables. Por ejemplo, en algunos países, los envases de vidrio para bebidas pueden ser devueltos y reutilizados después de su uso, evitando así residuos innecesarios. Esta práctica, por cierto, era habitual en tiempos de nuestros padres y abuelos.

Otra técnica alineada con la economía circular es la economía de la funcionalidad, un concepto en el que los fabricantes no venden los productos en sí, sino que proporcionan los servicios o funciones que dichos productos ofrecen. Por ejemplo, en lugar de comprar una impresora, se puede contratar un servicio de impresión a una empresa especializada, lo que promueve el uso eficiente de los recursos y favorece la generación de menos residuos.

A esto le podemos sumar el upcycling, o sea, convertir materiales o productos descartados en productos de más valor y utilidad. Un ejemplo es el de los parques infantiles con suelos reciclados producidos a partir de neumáticos viejos.

¿Seremos capaces de hacer un cambio?

Finalmente, la economía circular se puede complementar con la economía regenerativa, que potencia la regeneración y restauración de los recursos naturales, como bosques, suelos y fuentes de agua. Con este enfoque, logramos restablecer el equilibrio ecológico, logrando un impacto positivo en la naturaleza.

En resumen, la economía circular es una herramienta muy valiosa para repensar el posconsumo de los plásticos. Nos permite crear una economía más sostenible, con menos residuos y un mayor aprovechamiento de los recursos. Quizás sí sea la solución al problema de los plásticos. Pero ¿estamos preparados para este cambio?

Al menos, hay que darle una oportunidad.

The Conversation

Jordi Diaz Marcos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Y si la economía circular fuera la respuesta al gran problema que generan los plásticos? – https://theconversation.com/y-si-la-economia-circular-fuera-la-respuesta-al-gran-problema-que-generan-los-plasticos-267924

¿Qué papel jugaron las cajas de ahorro durante el franquismo? El caso de Caja Madrid

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Fernández Sánchez, Pedro Fernández Sánchez, Universidad CEU San Pablo

Sucursal de Caja Madrid en la primera década del siglo XXI. RTVE

La desaparición de la mayoría de la cajas de ahorro españolas tras la crisis de 2008 marcó el final de una etapa de casi dos siglos de historia. Estas instituciones habían formado parte de la vida diaria de millones de españoles y su presencia era habitual en pueblos y ciudades.

Las primeras entidades de este tipo surgieron a comienzos del siglo XIX. Su objetivo era sencillo: ayudar a los trabajadores a ahorrar una pequeña parte de su salario. Esta reserva les ayudaría en caso de algún imprevisto como enfermedad o pérdida de trabajo.

Además, desde sus inicios promovieron prácticas poco habituales para su tiempo. El Estatuto de Ahorro Popular de 1933 legalizó una práctica propia que las cajas venían realizando desde sus inicios: que mujeres casadas abrieran cuentas sin permiso del marido. Además, los menores también podían hacerlo sin la figura de un tutor. Estas medidas reforzaron la idea de que las cajas estaban al servicio de quienes tenían menos recursos.

El origen del Monte de Piedad y de la Caja de Ahorros de Madrid

El Monte de Piedad de Madrid nació en 1702. Su objetivo era ofrecer pequeños préstamos para los que el prestatario ponía como garantía un objeto, como una joya, ropa o utensilios del hogar. La persona entregaba esa prenda y recibía una cantidad en efectivo. Luego, si devolvía el dinero, podía recuperar el objeto. El acceso a un préstamo pequeño podía evitar problemas graves. También ofrecía una alternativa a prestamistas que cobraban intereses muy altos.

Más de un siglo después, en 1838, se creó la Caja de Ahorros de Madrid (CAM). Ambas instituciones funcionaron unidas desde el principio. La Caja fomentaba el ahorro de las familias y el Monte atendía a quienes necesitaban un crédito sencillo, seguro y a un bajo tipo de interés.

Esta combinación permitió que muchos hogares salieran adelante en momentos de dificultad.

El interés del franquismo por las cajas de ahorro

La popularidad de las cajas llamó la atención del régimen franquista (1939-1975). También despertó interés su naturaleza jurídica, ya que no eran entidades privadas. Las autoridades consideraban que sus fondos podían servir a los objetivos del Estado.

Desde la década de 1940 comenzó un proceso de control sobre estas entidades, que tuvieron que invertir en productos elegidos por el Gobierno. También debían conceder préstamos para la construcción y la adquisición de vivienda. Además, a través de su Obra Social asumieron funciones que el Estado no ofrecía: educación, cultura y salud. Así, atendían necesidades básicas en un país que salía de una guerra y en el que no existía el Estado del bienestar.

En los años 60, el Gobierno impulsó la ordenación del sector bancario para introducir mayor competencia en el sector y, al menos nominalmente, hacer desaparecer el modelo mixto y que los bancos privados tuvieran que elegir entre desarrollar actividades industriales o comerciales.

Para ello promulgó, en 1962, La Ley de Ordenación del Crédito y de la Banca (LOCB) que, además, integró a las cajas de ahorro en el sistema financiero español. La nueva normativa amplió las posibilidades de actuación de las cajas al establecer la reforma y ampliación de sus operaciones. Estas se dirigían ahora hacia créditos a empresarios agrícolas y artesanos y a empresas comerciales, industriales y pesqueras, así como a los pequeños ahorradores para favorecer el acceso a la propiedad agrícola, de vivienda y de valores mobiliarios. El cambio coincidió, además, con un periodo de fuerte crecimiento económico en España.

El Estado, que históricamente había justificado su intervención en las
cajas de ahorro por la necesidad de garantizar los ahorros depositados en ellas, encontró con esta legislación un mecanismo para asegurar la financiación de actividades y empresas que consideraba prioritarias, pero en las que la banca privada quizás no estaba interesada en invertir por los bajos rendimientos.

Así, las cajas fueron un eficaz instrumento gubernamental para financiar el desarrollismo de los años sesenta, como ya lo habían sido durante el periodo de autarquía de los primeros años de posguerra. De hecho, eran las instituciones financieras con una mayor proporción de activos invertidos en deuda pública.

Durante el franquismo, las cajas de ahorro dejaron de ser instituciones de beneficencia social para serlo de la Administración, del Instituto Nacional de Industria, de un buen número de grandes empresas privadas españolas y también de determinados sectores económicos, con la construcción de viviendas ocupando un lugar muy destacado.




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La competencia entre bancos y cajas

Los tipos de interés los fijaba el Gobierno a través del Ministerio de Hacienda. Por ello, los bancos y cajas buscaron mejorar su posición en el mercado mediante la apertura de sucursales, la publicidad, la creación de nuevos tipos de productos financieros y una incipiente informatización y mecanización de los procesos. Pero de todos estos métodos, la apertura de sucursales fue el favorito del sector financiero.




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La Caja de Madrid ofrecía productos atractivos para las familias, como la cuenta de ahorro vivienda o la cuenta de ahorro escolar, que aumentaron su popularidad entre los madrileños.

Además, en la década de los 60, comenzó una fuerte expansión por los pueblos y ciudades de la región. En 1975, el 64 % de sus sucursales estaban en la capital, un 28,2 % en otras localidades provinciales y un 7,8 % en provincias limítrofes.

Entre 1960 y 1975, la CAM era la institución financiera con mayor presencia en la provincia de Madrid. Si en 1960 tenía 17 sucursales, en 1970 eran 121 (un aumento del 612 % frente a un crecimiento de sucursales bancarias del 52 %).

No obstante, durante los cinco años siguientes las tornas cambiaron y las aperturas de la banca privada aumentaron un 123 % frente a un 57 % de la CAM. A pesar de ello, la CAM era la institución financiera con mayor presencia en la región: a comienzos de 1975, había 10 localidades madrileñas con oficina de la caja pero no de bancos privados. Boadilla del Monte era la única localidad madrileña en la que se daba el caso contrario.

Y en términos de ahorro, si en 1965 gestionaba 3,84 pesetas de cada 100 depositadas en Madrid, en 1975 ya eran 8,64 de cada 100, y pasó de ser la octava entidad financiera de la provincia a ser la cuarta en 1975.

De la expansión nacional a su desaparición

La reforma legislativa de 1962 y la estrategia temprana de apertura de oficinas de la CAM permitieron reducir la concentración bancaria en Madrid durante los últimos años del franquismo y convertir a esta caja de ahorros en una institución financiera de referencia en la región.

Tras la llegada de la democracia, las cajas pudieron abrir oficinas fuera de sus provincias. La entidad madrileña siguió creciendo con rapidez en ese nuevo escenario: su presencia se extendió por gran parte del país, convirtiéndose en la cuarta entidad financiera española.

La crisis de 2008 cambió la situación. Muchas cajas tuvieron pérdidas graves por su exposición al sector inmobiliario y, para garantizar su supervivencia, muchas de ellas se fusionaron. La unión de Caja Madrid con otras seis cajas de ahorro regionales llevó a la creación, en 2011, de una nueva entidad: Bankia. Un año después, y debido a sus problemas financieros, fue nacionalizada.

En 2021 se aprobó su integración en CaixaBank. Con ello terminó la historia de más de 180 años de la Caja de Ahorros de Madrid. No obstante, el Monte de Piedad de Madrid sigue funcionando, aunque ahora es la Fundación MonteMadrid

The Conversation

Formo parte de dos grupos de investigación:
1.- Grupo de Investigación “España siglo XX: cambios económicos transformaciones institucionales y desigualdad” del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2023-149820NB-I00)
2.- Grupo de Investigación “Financiación del Desarrollo” de la Universidad San Pablo CEU (G20/2-01).

ref. ¿Qué papel jugaron las cajas de ahorro durante el franquismo? El caso de Caja Madrid – https://theconversation.com/que-papel-jugaron-las-cajas-de-ahorro-durante-el-franquismo-el-caso-de-caja-madrid-269846

¿Puede verse la curvatura de la Tierra desde un avión? Matemáticas antiterraplanistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Sobrevolando el Atlántico, imagen tomada desde el avión con la curvatura de la Tierra en el horizonte. Juan Antonio Aguilar Saavedra

Todos sabemos que la Tierra es redonda. Todos… salvo algunas excepciones marginales. Los antiguos griegos ya conocían la esfericidad de nuestro planeta. Entre otras evidencias, habían observado que cuando un barco se pierde en el horizonte, lo último en desaparecer es el mástil. Fue Aristóteles el primero en compilar una lista de evidencias empíricas de esa esfericidad. Posteriormente, Eratóstenes de Cirene calculó con notable precisión la circunferencia terrestre, estimándola en unos 40 000 km.

Mirando al cielo

Que la Tierra es una esfera resulta bastante evidente al contemplar el cielo de noche. La posición de las estrellas observadas a la misma hora varía dependiendo de la latitud. Dentro de España, si miramos al cielo desde Granada o Santander (ambas ciudades aproximadamente con la misma longitud), el cielo se muestra diferente a la misma hora de la noche.

¿Terraplanismo en la Edad Media?

Durante la Edad Media también se aceptaba la esfericidad, aproximada, del planeta. Por ejemplo, en la biblioteca de Merton College, en Oxford, se conserva un libro que resume el trabajo de escolares del siglo XIV mostrando que la Tierra es redonda. La sombra que proyecta sobre la Luna durante los eclipses nos permite inferir su forma. Como ejemplo, se muestra la forma que tendría la sombra si nuestro planeta fuera triangular, cuadrado o incluso hexagonal.

Peter Apian, Cosmographia (Antwerp, 1545). Biblioteca de Merton College, Oxford.
Juan Antonio Aguilar Saavedra

La certeza de que la Tierra es redonda llevó a Cristóbal Colón a proponer su viaje a las Indias navegando hacia occidente, convencido de que podría llegar a Asia por el otro lado del mundo. Hoy sabemos que los cálculos que Colón presentó para justificar su expedición estaban equivocados, lo que hizo que su propuesta fuera rechazada por los asesores del rey de Portugal. Aunque se debate si fue un error intencionado para conseguir la aprobación real de su viaje.

Matemáticas antiterraplanistas

El enorme tamaño del planeta, en comparación con nuestras escalas cotidianas (del orden del metro), unido a la irregularidad del relieve, hace que la curvatura terrestre sea prácticamente imperceptible a simple vista. Es decir: la observación directa de que la Tierra es redonda es sumamente difícil. Salvo que uno sea astronauta y la observe desde el espacio, ¿o tal vez también al volar sobre el océano? Llegamos a la respuesta usando matemáticas de nivel ESO.

Los aviones comerciales vuelan a altitudes de crucero de entre 10 y 12 km. A esa altura, es fácil calcular hasta dónde alcanza la vista.
Si llamamos “h” a la altitud y “d” a la distancia al horizonte, basta aplicar el teorema de Pitágoras, contando con que la Tierra es esférica con radio “R”, que son 6 370 km.

El resultado es, aproximadamente:

d = √(2Rh)

Tomando R = 6 370 km y h = 10 km, obtenemos una distancia de visión de 357 km. ¡Nada mal para una vista desde la ventanilla!

A mayor altura, por ejemplo a 12 km, la distancia aumenta hasta 391 km.

Los objetivos principales de muchos teléfonos móviles (no el gran angular, que distorsiona la imagen) abarcan un campo visual de unos 70–80 grados. Usando un poco de geometría, podemos estimar la curvatura de la Tierra correspondiente a ese ángulo de visión. Si dicho ángulo es θ, la línea del horizonte tiene una longitud de θ·d, y corresponde a un arco de circunferencia de θ·d/R.

Para θ = 70°, el arco visible en el horizonte abarca unos 4°. Aunque parezca poco comparado con los 360° de una circunferencia completa, ¡es suficiente para que la curvatura sea perceptible!

Basta con observar la figura de abajo. Para θ = 80° y h = 12 km, el arco aumenta hasta 4,9°.

Por tanto, la respuesta a nuestra pregunta inicial es: sí. En buenas condiciones, sin nubes y con buena visibilidad, la curvatura del planeta puede verse a simple vista desde un avión. Es realmente emocionante comprobar, en primera persona, un fenómeno tan conocido como difícil de observar. Y nos invita a reflexionar.

En palabras de Michael Collins, astronauta del Apolo 11:

“Curiosamente, la sensación predominante que tuve al mirar la Tierra fue: ‘Dios mío, esa cosita es tan frágil ahí fuera’”.

Desde 10 km de altura en un avión, nosotros podemos experimentar, aunque sea a pequeña escala, un atisbo de esa misma sensación.

The Conversation

Juan Antonio Aguilar Saavedra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Puede verse la curvatura de la Tierra desde un avión? Matemáticas antiterraplanistas – https://theconversation.com/puede-verse-la-curvatura-de-la-tierra-desde-un-avion-matematicas-antiterraplanistas-261679

Federal budget 2025: Is Canada Strong actually weak on AI?

Source: The Conversation – Canada – By Nicolas Chartier-Edwards, PhD student, Politics, Science and Technology, Institut national de la recherche scientifique (INRS)

Prime Minister Mark Carney’s Liberal government has tabled its first official budget, entitled Canada Strong. It frames itself as a road map of investments being made to strengthen national sovereignty via economic productivity and national defence. Central to those efforts is artificial intelligence.

AI-heavy technologies have been identified by eight federal agencies in the 2025 budget as a way to reduce operational expenditures while fuelling productivity.

Many of the investments in the budget are aimed at developing the defence industry through the creation and commercialization of what’s known as dual-use technology — goods, software and technology that can be used for both civilian and military applications — which can also include AI.

But is Canada Strong actually weak on AI?

Given the current legislative landscape and the new budget, we argue that Canada Strong’s AI plan downplays regulation and guardrail development, since funding is geared chiefly toward adoption. It overlooks the risks, impacts and potential weaknesses that come with an over-reliance on these technologies.

Past budgets

Indirectly, the Canadian government has consistently supported AI research through the Federal Granting Agency, the Canada Foundation for Innovation and the Canadian Institute for Advanced Research.

Between 2006 and 2015, Prime Minister Stephen Harper’s government invested more than $13 billion in science, technology and innovation during its mandate.

Justin Trudeau’s government changed how AI was marketed to Canadians and how it was funded. The 2017 budget, entitled Building a Strong Middle Class, made the first explicit references to AI in a federal budget, describing it as representing a transformative force for the Canadian economy.

The government emphasized “Canada’s advantage in artificial intelligence,” which it said could translate into “a more innovative economy, stronger economic growth, and an improved quality of life for Canadians.”

Bill Morneau, the finance minister at the time, proposed funding AI superclusters and allocating $125 million to establish the first Pan-Canadian Artificial Intelligence Strategy.

This commitment to AI was reaffirmed in the 2021 budget, when the technology was presented as “one of the most significant technological transformations of our time.” The federal government’s investments in the sector were portrayed as essential to ensure the economy benefited, and that Canada’s position of strength enabled the “integration of Canadian values into global platforms.”

The government renewed the Pan-Canadian AI Strategy with another $368 million. An additional $2.4 billion was committed in the 2024 budget, which emphasized the “safe and responsible use” of AI, notably through the creation of new standards and the establishment of a Canadian AI Safety Institute

Sovereignty focus

The 2025 budget marks another substantial shift in Canada’s approach to AI. This third phase of funding focuses on adoption, productivity, sovereignty and the fundamental principle of dual use, both civilian and military.

But we don’t believe it fosters research and projects addressing the key issues tied to AI, and instead amplifies promotional language.

We believe the large-scale adoption of AI across federal departments and agencies (like the Canada Revenue Agency, Employment and Social Development Canada, Fisheries and Oceans Canada, Public Services and Procurement Canada, Statistics Canada, Natural Resources Canada and Canadian Heritage) will actually reduce the capacity to pursue regulatory development, guardrail design, ethical deliberation and meaningful civil-society input because its widespread integration will permeate the entire bureaucracy.

AI presented as an economic driver through cost reduction and dual-use applications has become the new promotional narrative for the government.




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The AI weakness in Canada Strong

What vulnerabilities arise when AI is aggressively deployed within the public service? Since the abandonment of the Artificial Intelligence and Data Act in 2025, Canada’s approach to AI governance has relied more on norms and standards than on the rule of law.

This environment could risk overturning a perceived AI advantage into one of weakness. This is especially true given an over-reliance by the government on foreign software (such as Microsoft CoPilot) and hardware (NVIDIA chips needed for super computers), a lack of comprehensive understanding of the technologies already in use by different agencies and no guidelines on lethal autonomous weapons — weapons systems that can independently search for, identify and attack targets without direct human intervention.




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Promoting rapid regulatory design and AI adoption within a budget focused on stimulating dual-use research, development, commercialization and implementation risks overlooking many of AI’s pitfalls, including:

Promotion AI as an economic boon — through public administration automation and military dual use — within an unregulated environment, and without dedicated funding for oversight, risks disrupting key sectors and services that sustain Canadian democracy, the very foundation of “Canada Strong.”

The Conversation

Nicolas Chartier-Edwards receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

François-Olivier Picard does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Federal budget 2025: Is Canada Strong actually weak on AI? – https://theconversation.com/federal-budget-2025-is-canada-strong-actually-weak-on-ai-269230

Will AI automation really kill jobs? A new survey finds Canadian workers are split on the answer

Source: The Conversation – Canada – By Scott Schieman, Professor of Sociology and Canada Research Chair, University of Toronto

Since 2023, there has been a steady increase in media stories about the potential for automation by artificial intelligence (AI) to displace workers. As sociologists who study what people think and feel about work, we wondered if these narratives were gaining any traction among workers.

Understanding worker attitudes toward automation is a crucial part of studying AI’s broader impact on work and society. If large segments of the workforce feel threatened or left behind by AI, we risk not just economic disruption but a loss of trust in institutions and technological progress.

To explore these attitudes, we fielded a nationally representative survey of 2,519 working Canadians from Sept. 8 to 18 with the support of the Angus Reid Forum. The survey was designed to assess public attitudes and perceptions about the AI-related threat of job displacement.

We found Canadians’ responses were far from uniform, reflecting a mix of concern, skepticism and cautious optimism.

Mixed reactions to job loss

We asked respondents:

“A CEO of a major AI company recently made this statement: ‘AI could wipe out half of all entry-level white-collar jobs and spike unemployment to 10 to 20 per cent in the next one to five years.’ How likely do you think this is?”

The quote came from Dario Amodei, CEO of Anthropic, who was interviewed in an Axios article in May. The central thrust of the article was the imminent AI-related turbulence in the world of work.

In our survey, however, Canadian workers expressed mixed reactions to that dismal scenario: 16 per cent felt it was “very likely,” while another 48 per cent said it was only “somewhat likely.” The remaining 36 per cent said it was “not too likely” or “not at all likely.”

We then asked open-ended followup questions to gather qualitative insights about the ways that people are thinking and feeling about the AI threat. Most respondents expressed a pessimistic outlook, but a significant minority contrasted their view with optimism.

Concerns about corporate greed and job loss

A common thread among pessimistic responses was concern over corporate greed and profit. “Companies are greedy,” a 63-year-old writer said. “They want to get rid of as many jobs as possible.”

A 66-year-old clinical manager echoed the sentiment: “Companies are always looking to reduce cost and improve efficacies, so there is a strong probability this is going to happen in many organizations over the next 5 to 10 years as AI continues to be used.”

Some respondents felt these trends were happening already. “The trends and increases in speed of which AI has begun dominating the business world,” a 30-year-old engineer said. “I believe that whether or not society approves, companies will attempt to replace their entry level-jobs with AI.”

A 32-year-old real estate legal assistant said: “AI has already advanced so much in a short space of time. Combined with our society’s prioritization of profit, I doubt many companies will have any scruples about replacing people with machines.”

Others were concerned about the looming loss of dignity and respect for workers. “Executives do not see the value of the human mind compared to a machine,” a 53-year-old senior government policy analyst told us. “It shows they have no concern for employees, just profits.”

A 70-year-old civil construction inspector similarly said: “Worker productivity is low, immigration has overwhelmed services and housing, corporations have no respect for workers no matter where or what the task. There will simply be too many people competing for jobs.”

“Companies see AI as a cheap way to lay off many workers and maximize their own profits — even though doing so will make their products worse,” said a 22-year-old barista. “Companies only care about money, not the workers that generate their revenue.”

Optimism about human adaptability

Not everyone was so gloomy. Many expressed optimism about AI and the human capacity to adapt and evolve.

“AI is not a replacement for humans,” said a 54-year-old community television producer, while emphasizing that rather than replace humans, AI “should allow humans to accomplish more at their jobs.”

Others shared this confidence, drawing parallels to other historical changes in technology. “The job market will adapt as needed,” speculated a 34-year-old service officer, “switching to different roles that match the current technology, just as we have done in the past.”

A 33-year-old project co-ordinator said: “I think people and jobs will adapt to utilize technology in the same way we adapted to the internet. I think the job market will change, but overall, we’re more likely to adapt than have high unemployment.”




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Some reinforced the human relevance of work. “Regardless of the nature of the job, individuals will still need to train the younger generation” said a 32-year-old economist. “While we might not need data entry people anymore, we still need to understand how data entry works to hold upper-level positions — it can’t just be taken away from people completely.”

What this tells us

These findings show that, despite sensational headlines about AI and job loss, Canadian workers’ perceptions about the issue are complex.

It’s clear that the emotional landscape of work is filled with frustrations about corporate priorities and skepticism about whether workers will be protected. And yet, our survey found traces of resilience in the belief in the essential humanness of work.

Over the next one to five years, we’ll continue to track how this all plays out, and the ways that Canadian workers, business leaders and policymakers adapt and evolve to the ongoing changes brought by AI.

The Conversation

Scott Schieman receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

Alexander Wilson receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

ref. Will AI automation really kill jobs? A new survey finds Canadian workers are split on the answer – https://theconversation.com/will-ai-automation-really-kill-jobs-a-new-survey-finds-canadian-workers-are-split-on-the-answer-268649

La Constitution québécoise prétend vouloir protéger les femmes. La réalité est toute autre

Source: The Conversation – in French – By Naïma Hamrouni, Professeure agrégée de philosophie et titulaire de la Chaire de recherche du Canada en éthique féministe, Université du Québec à Trois-Rivières (UQTR)

Écoutez cet article en version audio générée par l’IA.

Le Québec pourrait bientôt inscrire le droit à l’avortement dans sa Constitution. Présenté au public comme un symbole fort pour l’égalité des sexes, ce geste risque paradoxalement de fragiliser l’accès réel des femmes à ce service, en plus de véhiculer une vision réductrice de la lutte féministe pour la justice reproductive.

Le 9 octobre dernier, le ministre de la Justice du gouvernement caquiste Simon Jolin-Barrette déposait le projet de Loi 1, visant à doter le Québec de sa propre Constitution. Présenté comme un geste d’affirmation nationale progressiste, visant à « définir la nation québécoise » et ses « valeurs sociales distinctes, dont l’égalité entre femmes et hommes », ce projet inclut deux dispositions touchant spécifiquement l’égalité des sexes.

Ce texte se concentre sur la disposition prévoyant l’inscription constitutionnelle du droit à l’avortement. À travers ce débat ouvert par le gouvernement, je propose, à titre de titulaire de la Chaire de recherche du Canada en éthique féministe à l’Université du Québec à Trois-Rivières, d’y voir une occasion rare de réfléchir collectivement – en incluant les Premiers peuples, grands oubliés de ce projet – à la perspective féministe que nous souhaitons voir structurer et inspirer notre projet de société.




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Contre la constitutionnalisation de l’avortement

En 2023, la Coalition avenir Québec a tenté d’inscrire le droit à l’avortement dans la Charte des droits et libertés de la personne. De nombreux groupes de femmes, le Barreau du Québec ainsi que plus de 400 médecins, s’y sont alors opposés, craignant d’abord qu’en ciblant l’avortement comme un service de santé distinct des autres, on risquait de raviver la stigmatisation des femmes qui y ont recours.

Ils rappelaient surtout que l’enchâssement du droit à l’interruption volontaire de grossesse dans une loi constitutionnelle ouvrirait de facto la porte à sa contestation devant les tribunaux. Cela fragiliserait des acquis menacés par les vents conservateurs qui soufflent sur la province depuis le renversement, en 2022, de l’arrêt Roe v. Wade, qui, depuis 1973, accordait aux États-Uniennes le droit d’avorter dans tout le pays.

Comme pour la vasectomie ou la chirurgie de la hanche, il n’est pas nécessaire de constitutionnaliser l’accès à l’avortement, mieux protégé comme soin que comme droit. Rappelons qu’au Québec, comme ailleurs au Canada, l’avortement n’est pas un droit constitutionnel : il est entièrement décriminalisé depuis 1988, à la suite d’une décision de la Cour suprême ayant invalidé les restrictions du Code criminel – qui, depuis 1969, n’autorisait l’avortement que dans certaines circonstances exceptionnelles et sous des conditions très restrictives. Depuis, l’interruption volontaire de grossesse relève du réseau de la santé, et non de la Constitution.

En décembre 2023, la ministre responsable de la Condition féminine Martine Biron avait su écouter les groupes de femmes et faire marche arrière sur son projet de loi. Aujourd’hui, le gouvernement caquiste choisit de faire fi de leurs voix – tout en s’autoproclamant champion de l’égalité des sexes. Il voudrait délibérément mettre en péril la protection du droit à l’avortement qu’il ne s’y prendrait pas autrement.

Ce qui menace le droit à l’avortement

Les groupes de femmes et les chercheuses féministes n’ont jamais demandé la constitutionnalisation du droit à l’avortement, qu’elles ont même critiquée. Elles rappellent toutefois que l’accès réel à ce service reste entravé par des obstacles concrets : manque de services hors des grands centres, manque d’accès à la pilule abortive, délais d’attente longs, absence de congés payés, et manque d’investissement dans l’accompagnement de celles qui subissent violence ou contrôle de la part de leur partenaire.

Mais constitutionnaliser un droit à l’avortement est plus spectaculaire et politiquement payant. Ce geste qui frappe l’imaginaire citoyen dispense surtout de s’engager là où cela ferait une véritable différence pour les femmes. L’exercice réel de notre liberté reproductive dépend d’autres facteurs sur lesquels nos gouvernements ont un pouvoir d’agir : l’existence d’une clinique à distance raisonnable et l’accès rapide à une consultation dans une société féministe qui soutient et valorise les femmes et leur autonomie.

S’ajoutent aussi des facteurs socio-économiques et relationnels sur lesquels le gouvernement peut agir par l’éducation et les programmes sociaux : vivre une relation égalitaire et respectueuse, et avoir des moyens financiers permettant de réaliser ses projets reproductifs ou de quitter une relation toxique. La pauvreté, la crise du logement et la réduction des ressources pour femmes et enfants victimes de violence conjugale restent des enjeux féministes cruciaux, liés à la justice reproductive.

Au-delà de ces obstacles pratiques à la liberté reproductive, les féministes s’entendent pour dire que la principale menace à nos droits à l’heure actuelle est représentée par la montée des droites conservatrices. En ligne, ces mouvements tissent de nouvelles communautés réactionnaires, nourries par des discours natalistes, nostalgiques des rôles de genre traditionnels et d’une époque pure-laine fantasmée.

Vers une pleine justice reproductive

L’histoire classique du féminisme présente le droit à l’avortement comme un combat emblématique des années 1960. Mais ce récit est partiel. Il occulte les expériences des femmes autochtones, noires et racisées, des femmes vivant avec une déficience intellectuelle et de celles en situation de handicap, qui ont fait les frais des politiques génocidaires et eugénistes : stérilisations imposées, coercition reproductive, et retraits d’enfants, justifiés par des préjugés sur leur capacité à être mères.

Pour élargir la compréhension des droits reproductifs, la militante et cofondatrice du collectif SisterSong Loretta Ross – elle-même stérilisée sans consentement à l’âge de 23 ans –, a élaboré avec ses consœurs le concept de justice reproductive. Ancrée dans une compréhension intersectionnelle des oppressions (sexiste, mais aussi capacististe, raciste et coloniale), cette notion relie le droit de ne pas avoir d’enfants à celui d’en avoir, librement. Elle intègre également aux droits d’avorter et de mettre des enfants au monde, celui d’élever nos enfants dans la dignité, dans des conditions sociales qui soutiennent la valeur égale de leurs vies et des nôtres.


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Dans cette perspective élargie, la justice reproductive implique donc bien davantage que la seule lutte pour l’accès à l’avortement. Elle conçoit comme indissociable de la liberté reproductive l’accès universel aux soins de santé, aux services sociaux et à une éducation de qualité. La justice reproductive implique aussi la lutte pour l’accès des femmes et de leurs enfants à un logement abordable et sain, à une alimentation nourrissante et suffisante, et à une vie libérée de la pauvreté et de la violence, qu’elle soit exercée au sein du foyer ou par l’État.

Autrement dit, en plus de fragiliser l’accès à l’avortement en ouvrant la porte à sa contestation devant les tribunaux, l’inscription de ce droit dans la Constitution refléterait une vision bien partielle de la lutte féministe pour la justice reproductive.

Prendre les droits des femmes au sérieux exige un leadership politique capable de dénoncer d’un même souffle les menaces au droit à l’avortement et les injustices issues des systèmes d’oppression qui limitent l’exercice réel de notre liberté reproductive. Sans un tel programme d’action féministe ambitieux, l’engagement de notre gouvernement pour l’égalité des sexes n’est qu’un vernis superficiel appliqué à un projet constitutionnel qui, fondamentalement, n’a rien de féministe.

La Conversation Canada

Naïma Hamrouni a reçu des financements du CRSH et du FRQSC.

ref. La Constitution québécoise prétend vouloir protéger les femmes. La réalité est toute autre – https://theconversation.com/la-constitution-quebecoise-pretend-vouloir-proteger-les-femmes-la-realite-est-toute-autre-265843

Quatre méthodes pour combattre la déprime hivernale, selon la science

Source: The Conversation – in French – By Gio Dolcecore, Assistant Professor, Social Work, Mount Royal University

À l’approche de l’hiver et avec la fin de l’heure d’été, beaucoup de gens se préparent à affronter des journées de plus en plus courtes, un temps de plus en plus froid, ainsi que la fameuse « déprime hivernale ». Ces changements saisonniers sont toutefois plus qu’un simple désagrément passager, car ils peuvent perturber l’énergie, l’humeur et les habitudes quotidiennes.

Le trouble affectif saisonnier (TAS) se caractérise par une intensification des symptômes dépressifs pendant les mois d’automne et d’hiver, tandis que la « déprime hivernale » désigne une baisse de l’humeur temporaire et est moins grave.

Au Canada, environ 15 % de la population souffre de déprime hivernale, et de 2 à 6 % de TAS. Bien que la cause exacte du TAS soit incertaine, il semblerait qu’il soit lié à la diminution de l’exposition à la lumière naturelle en automne et en hiver, ce qui peut perturber le rythme circadien.

Une faible luminosité affecte la chimie du cerveau en réduisant le taux de sérotonine, un neurotransmetteur qui régule l’humeur, le sommeil et l’appétit, tout en maintenant un taux élevé de mélatonine pendant la journée, ce qui entraîne somnolence et fatigue.

La bonne nouvelle, c’est qu’avec de la volonté et des pratiques fondées sur des preuves, il est possible de transformer l’hiver en une saison porteuse de sens, de liens sociaux et même de joie. À titre de travailleuse sociale et de thérapeute en santé mentale, je vous propose quatre approches qui, selon la recherche et ma pratique clinique, peuvent rendre les mois d’hiver plus agréables.




À lire aussi :
Déprime saisonnière : pourquoi les skieurs de fond ne la connaissent pas


1. Faire du temps son ami

L’hiver peut engendrer de l’apathie et de la démotivation. Cependant, il est possible d’y remédier en instaurant des routines.

Des recherches en psychologie comportementale montrent que des activités structurées, même simples, peuvent stimuler la motivation. Essayez de prévoir des rituels hebdomadaires, comme prendre un café avec un ami, aller à la bibliothèque ou regarder votre émission préférée, afin de vous donner des points d’ancrage lorsque vous avez des baisses d’énergie.

Accordez à votre temps le même soin que vous accordez à celui des autres et planifiez des moments de qualité pour vous-même.

Un autre outil utile est le « body doubling » (ou travail en parallèle), qui consiste à accomplir des tâches en même temps que quelqu’un d’autre, que ce soit en personne ou virtuellement. Cela peut signifier regarder le même film même si on n’est pas au même endroit, discuter au téléphone tout en pliant son linge ou travailler ensemble dans un café. Ces routines partagées favorisent le sentiment de responsabilité et renforcent les liens.

Les routines sociales structurées sont un élément de la thérapie cognitivo-comportementale, qu’on utilise pour traiter le TAS et la déprime hivernale, et qu’on considère comme efficace pour prévenir les rechutes dépressives.

2. On sort !

Lorsque la température baisse, il est tentant de rester à l’intérieur. Pourtant, passer un bref moment à l’extérieur dans le froid présente de réels avantages.

L’exposition à la lumière naturelle, même par temps couvert, permet de réguler les rythmes circadiens, d’améliorer la qualité du sommeil et de stabiliser l’humeur. Essayez de sortir au moins 10 minutes par jour. Que vous fassiez une marche rapide, du patinage ou que vous restiez dehors sans bouger, cela vous aidera à vous sentir mieux.

Si vous présentez des symptômes dépressifs, parlez-en à votre médecin pour savoir si la luminothérapie pourrait vous convenir. Des études cliniques ont montré qu’il s’agit de l’un des traitements les plus efficaces contre le TAS.

Essayez de voir la neige comme quelque chose d’attirant plutôt que comme un obstacle. Vous pouvez prévoir toutes sortes d’activités, comme des pique-niques hivernaux, des chasses au trésor avec des pommes de pin ou de la peinture sur neige, ou encore des activités plus calmes comme l’observation d’oiseaux, la photo ou la raquette. Si vous êtes du style à aimer l’adrénaline, les sports comme la planche à neige peuvent vous apporter des sensations fortes.

3. Des moments de joie

La joie est souvent perçue comme un trait de caractère ou une capacité innée, mais on peut la cultiver intentionnellement. Des gestes simples peuvent reprogrammer le cerveau petit à petit pour qu’il se tourne vers des états plus positifs.

Une façon de cultiver la joie consiste à trouver des activités qui favorisent ce que les chercheurs appellent le « flow », un terme qui décrit le fait d’être complètement absorbé par ce qu’on fait au point où tout le reste disparaît.

Cet état se produit lorsque le défi et les compétences sont en parfait équilibre, quand une activité est captivante sans être trop difficile au point qu’on se sente dépassé. Cela stimule les circuits émotionnels positifs du cerveau, renforçant ainsi les voies liées à l’attention, à la motivation et à la créativité. Les activités engendrant le flow ne sont pas les mêmes pour tout le monde : on peut penser aux casse-têtes, aux jeux vidéo, à la cuisine, au crochet, à la peinture ou à la poésie.


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La joie peut être collective. Les rires partagés, le travail en parallèle ou les gestes d’hospitalité nous rappellent que la joie est plus grande lorsqu’elle est vécue en communauté. Un repas où chacun apporte un plat, une soirée au cinéma ou un simple coup de fil peuvent contrer l’isolement et faire de la joie une ressource renouvelable que l’on crée avec les autres.

4. Prendre le temps de s’arrêter

La pleine conscience et la méditation sont deux pratiques qui peuvent être intégrées à la vie quotidienne pour atténuer le stress et la dépression, améliorer l’attention et la régulation émotionnelle, et diminuer la rumination mentale.

La méditation est une technique qui permet de cultiver le calme, en utilisant entre autres la respiration profonde, tandis que la pleine conscience consiste à demeurer présent au quotidien, par exemple en savourant le goût de son café du matin. Il a été prouvé que ces deux pratiques accroissent la concentration, régulent les émotions et réduisent les pensées négatives répétitives.

Des études montrent qu’il suffit de dix minutes de pause par jour, en étant attentif à l’instant présent, pour diminuer considérablement le stress.

On recommande d’intégrer ces moments à la routine quotidienne, par exemple en prenant cinq respirations profondes dès le réveil, en faisant une pause après une séance de sport ou en restant assis en silence dans la voiture avant d’entrer chez soi. Les applications proposant de courtes méditations, des histoires pour dormir ou des rappels permettent de développer cette habitude.

Si on vit avec d’autres personnes, on peut prendre le temps de poser des questions comme : « Quel a été ton meilleur et ton pire moment de la journée ? », de manière à favoriser la réflexion et la gratitude. Ces petits rituels de respiration et d’introspection peuvent aider à prévenir la fatigue émotionnelle durant l’hiver.

L’hiver, une saison pour pratiquer

Au lieu de simplement survivre à l’hiver, on peut l’aborder comme une saison pour apprendre, s’adapter et renforcer sa résilience. Pour cela, on peut faire du temps son allié, rechercher l’émerveillement en plein air, cultiver la joie comme une compétence et trouver sa façon de pratiquer la méditation et la pleine conscience.

Ces stratégies ne feront pas disparaître les défis liés aux journées courtes et au temps froid, mais des études montrent qu’elles peuvent aider à atténuer leur impact sur l’humeur et le bien-être. En considérant délibérément l’hiver comme une période de croissance, on peut changer son état d’esprit et envisager cette saison comme une occasion de renouveau.

Le solstice d’hiver symbolise l’obscurité qui cède la place à la lumière. Célébrer le solstice en allumant des bougies, en se réunissant en communauté ou en prenant des résolutions pour les mois à venir peut transformer le jour le plus sombre de l’année en un moment de connexion, de renouveau et d’amour pour la saison hivernale.

La Conversation Canada

Gio Dolcecore ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quatre méthodes pour combattre la déprime hivernale, selon la science – https://theconversation.com/quatre-methodes-pour-combattre-la-deprime-hivernale-selon-la-science-269767

La selección: hoy he sentido la llamada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Gracia Olayo y Belén Cuesta en un fotograma de _La llamada_, la adaptación cinematográfica de la obra de teatro de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Apache Films

En los últimos años, hay tendencias culturales españolas que pasan irremediablemente por los Javis, directores de cine, televisión y escena. Una de ellas es la dedicada a tratar temas religiosos en obras literarias, musicales y cinematográficas, que parece estar, en 2025, en auge.

Pero no olvidemos que en 2013, en el vestíbulo del Teatro Lara madrileño, se puso en pie una obra sobre la historia de una adolescente, fan del reguetón y el electro latino, que en pleno campamento veraniego escuchaba la llamada de un Dios (católico) que se comunicaba con ella a través de canciones de Whitney Houston.

Lo que en el papel parecía una insolencia se convirtió, sobre el escenario, en una obra fresca, respetuosa y tierna que atrajo a la sala a miles de espectadores de todo tipo y condición. En 2017 los propios Javier Ambrossi y Javier Calvo dirigieron la adaptación cinematográfica.

No fueron los únicos que sintieron la llamada. La cantante Rigoberta Bandini estuvo girando durante un tiempo vestida con el uniforme del colegio teresiano al que había ido de niña (el mismo uniforme que llevaba esta que ahora escribe). Y en sus letras también se pueden encontrar referencias a la propia Teresa de Ávila y a las místicas en general.

Porque… ¿cómo no va a haber inspirado la rompedora y rebelde santa Teresa, una de las grandes autoras del Siglo de Oro español, el trabajo de múltiples creadoras posteriores a ella? Poco más de 60 años después de su muerte, irrumpió en México sor Juana Inés de la Cruz y, con ella, su defensa del derecho de la educación para las mujeres.

Porque entrar en un convento entonces no se percibía como la tragedia que algunos pueden ver ahora. En la Edad Media, por ejemplo, la clausura proporcionaba libertad para ejercer oficios creativos e instruirse sin depender de un hombre. La religiosa En, desde su monasterio en San Salvador de Tábara, Zamora, plasmó en las iluminaciones del Beato de Girona su forma extraordinaria de ver las revelaciones divinas y la historia de la humanidad.

Y después está Hildegarda. Hildegarda de Bingen hizo muchas cosas en la vida, entre ellas inventar la cerveza, lo cual merecería por sí solo un lugar en la historia. Pero ¿qué otra herencia nos ha dejado esta buena monja medieval? Pues, por ejemplo, describir el orgasmo masculino, el orgasmo femenino y defender el placer de las mujeres.

Por supuesto, con tanta rebeldía en los monasterios, los hombres intentaron limitar la capacidad de actuación de las señoras que vivían en clausura y en el siglo XVIII se intentó enseñar a ser “buena monja”. Sin embargo, las monjas, como las personas, son buenas o malas independientemente de lo que diga un cuadernillo. A veces, hasta se ponen a calcular y acaban ayudándonos a llenar el cielo de estrellas.

Ahora que se pone de moda volver a un monasterio para pensar, crear y alejarse del ruido, casi podemos darle la razón a las Hijas de Felipe. En su pódcast, además de citar constantemente a santa Teresa, defienden que todo lo que nos pasa ahora ya le pasó a alguien (probablemente a una monja) de los siglos XVI y XVII.

Así que sí, había vida (y religiosas) antes de Rosalía.

The Conversation

ref. La selección: hoy he sentido la llamada – https://theconversation.com/la-seleccion-hoy-he-sentido-la-llamada-269822

Reduced air pollution is making clouds reflect less sunlight

Source: The Conversation – Canada – By Knut von Salzen, Senior Research Scientist, Marine Cloud Brightening Research Program, University of Washington

Winter is setting in across the Northern Hemisphere, and with it, cold and cloudy winter days. Clouds play a vital role in the environment, providing rain but also reflecting sunlight before it reaches the Earth’s surface.

But between 2003 and 2022, clouds over the North Atlantic and Northeast Pacific became less reflective, allowing more sunlight to reach the ocean surface and causing sea surface temperatures to rise.

My colleagues and I recent conducted research that shows global efforts to improve air quality have unintentionally accelerated climate warming by modifying clouds.

While cleaner air has major health benefits, decreasing the amount of particulate pollution has also reduced the cooling effect of clouds, accelerating climate warming.

Dimming clouds and rising temperatures

Our study relied on two decades of satellite data to analyze the impacts of changes in particulate pollution and climate warming on the clouds. The data shows that low-level clouds in the Northern Hemisphere have dimmed rapidly since 2003.

In particular, cloud reflectivity over the North Atlantic and Northeast Pacific has fallen by nearly three per cent per decade. During the same period, sea surface temperatures rose about 0.4 C, intensifying marine heatwaves that have damaged ecosystems and fisheries.

We expected that climate warming from greenhouse gas increases would lead to a decrease in low clouds over the ocean. However, the observed changes were too large to be explained by this process or by natural climate variability, pointing to an additional cause of warming that many climate models underestimated.

The key factor turned out to be aerosols — tiny particles that act as seeds for cloud droplets. When there are fewer aerosols, clouds contain fewer but larger droplets. Those droplets reflect less sunlight and are more likely to rain out quickly, producing shorter-lived, darker clouds. This process weakens the cooling influence that low clouds have over marine areas.

The effect stems from two known mechanisms: the Twomey effect, where fewer aerosols make clouds less reflective, and the Albrecht effect, where larger droplets shorten cloud lifetime. Together, these changes reduce the planet’s overall reflectivity.

a cloudy sky above a rocky shoreline
View of an overcast sky from the coast near Ogunquit, Maine. With fewer aerosols in the air, clouds become less reflective, allowing more sunlight to reach the ocean surface.
(Unsplash/Logan Hughes)

A cleaner atmosphere, a warmer planet

Ultimately, our study exposes a paradox: cleaner air benefits human health while also revealing the full force of greenhouse-gas warming, which has historically been “masked” by the cooling effect of particulate pollution.

Sulfur dioxide (SO₂) emissions — the main source of sulfate aerosols — have fallen sharply as countries adopted stricter air-quality regulations. China’s SO₂ emissions alone dropped by about 16 million metric tonnes per decade since 2003, with similar reductions in the United States and Europe. Cleaner air means fewer aerosol particles available to form bright, reflective clouds.

Our study showed five to 10 per cent declines in cloud droplet concentrations, especially in regions where cloud brightness fell most. The close correspondence between reduced aerosols, larger droplet size and cloud dimming confirmed that cleaner air was driving regional warming.

We analyzed 24 Earth system models and found that most underestimated the magnitude and extent of observed cloud changes. Only models that accurately represented how aerosols affect clouds matched real-world observations, highlighting a major modelling weakness.

In our study, we separated the effects of particulate air-pollution cuts from cloud changes driven by general warming. The results showed that declining aerosols accounted for 69 per cent of the cloud reflectivity loss, while warming explained 31 per cent. Our simulations indicate that changes in cloud lifetime in response to having larger droplets (the Albrecht effect) proved more influential in the change in cloud droplet size itself (the Twomey effect).

Reduced cloud brightness in these ocean regions added about 0.15 watts per square metre (W/m²) per decade to Earth’s global energy imbalance, even though the regions cover only 14 per cent of the planet’s surface. Rising global CO₂ levels added roughly 0.31 W/m² per decade during the same time, meaning cleaner air produced nearly half as much additional warming as CO₂ itself in those areas.

This finding creates a policy challenge: air-quality improvements that save lives also remove a cooling shield that has been masking a significant portion of greenhouse-gas warming. Because aerosol emissions are projected to keep falling through mid-century, this “unmasking” could continue to contribute to faster rates of warming for decades.

Importance of continued observation

The satellites observing clouds and aerosols are nearing the end of their mission, with a phaseout expected in 2026. Long-term satellite monitoring proved essential for revealing the link between cleaner air, dimmer clouds and regional warming, and will continue to be essential for understanding future warming.

Our results suggest that many climate models may underestimate near-term regional warming as air particulate pollution declines. Improving the representation in models of how aerosols affect clouds and continuing global observations will be critical for more accurate projections.

Addressing the paradox of cleaner air uncovering hidden warming demands integrating air-quality and climate policy and accelerating the reduction of greenhouse gases — the only lasting way to cool the planet.

The Conversation

Knut von Salzen receives funding from the University of Washington’s Marine Cloud Brightening Research Program, which is funded by a consortium of individual and foundation donors. He is affiliated with the Climate Research Division of Environment and Climate Change Canada and the University of Victoria.

ref. Reduced air pollution is making clouds reflect less sunlight – https://theconversation.com/reduced-air-pollution-is-making-clouds-reflect-less-sunlight-269805

Denmark’s prime minister has led the country’s hardline migration policy – now she is trying to influence the rest of Europe

Source: The Conversation – UK – By Mette Wiggen, Lecturer, School of Politics and International Studies, University of Leeds

The social democrat Mette Frederiksen won Denmark’s 2019 elections on a platform of radical reforms to reach climate targets, lowering the pension age for manual workers – and stricter migration policies.

Denmark has some of the strictest asylum legislation in Europe. The country grants only temporary asylum to refugees, regardless of their need for protection. It has tightened laws on family reunion, and introduced policies focused on prioritising deportation, rather than integration.

Frederiksen has justified such policies by pitting the challenges of immigration against the affordability of public services and the welfare state.

Hardline asylum legislation was in place in Denmark before Frederiksen came to power, but has become even more draconian under her administration. In her own words, migration “is challenging Europe, affecting people’s lives, and the cohesion of our societies”.

Now, Frederiksen’s approach has become a model for other left-wing governments in Europe, including the UK, struggling to address voter concerns about immigration.




Read more:
Think twice before copying Denmark’s asylum policies


How did a left-wing leader come to lead such a strict migration regime, and how might it influence the rest of Europe?

Danish migration policy has been influenced by the far right for years. Minority coalitions have long depended on the vote of the far right in parliament. Frederiksen won the 2019 elections on a migration agenda almost identical to that of the far-right Danish People´s party.

The country’s asylum policies had already been tightened during the 2015 refugee crisis. New legislation placed restrictions on refugees bringing their families to stay, introduced temporary permits which could be revoked at any time, and placed more demands linked to integration on asylum seekers and immigrants.

In 2018, a law targeting “parallel socieites” came into force, allowing the government to demolish or sell off social housing areas where more than half of residents are from a “non-western” background, if those areas also meet other criteria related to crime and poverty. Refugees in these areas are also not eligible for family reunion.

In 2021 Frederiksen introduced a new deportation law allowing for refugees to be returned to their country of origin if Denmark deemed it safe.

Her government ruled Syria safe for refugees to return to, allowing it to withdraw the residence permits of Syrian refugees. But because Denmark did not have diplomatic relations with the Syrian government to allow deportations, people were taken out of education and employment and put in deportation camps.

In 2021, the European Commission deemed new Danish legislation on transferring asylum seekers to third countries to process asylum claims incompatible with EU law.

But Denmark is in a unique position, having negotiated opt-outs from the Maastricht Treaty in 1992. One of these opt-outs means that Denmark is not bound by EU laws on border control and immigration policy.

Influencing Europe

Over the last few months, Denmark has held the presidency of the Council of the European Union, where migration has been at the top of the agenda.

Frederiksen has used this position to advocate for stricter, Danish-style migration policies across Europe. In her speech at the official opening ceremony for the Danish EU presidency, she said:

Many come here to work and to contribute. But some do not. And around Europe, we see the consequences. Crime. Radicalization. And terror. We have built some of the best societies ever. But we cannot accept anyone who wants to come here.

Denmark has supported the EU´s 2024 Pact on Migration and Asylum, which sets out new common rules on managing migration. It prioritises support to border states, with financial support from other EU countries. Its aim is to secure external borders with a faster and more efficient asylum procedure. The pact will be implemented in 2026.

Denmark’s policies have not been without controversy. The country has been criticised by the European Court of Justice, the UN committee against torture, Amnesty International and other international bodies.

But Frederiksen has received some support, including from Italian Prime Minister Giorgia Meloni, who has reached deportation deals with authoritarian regimes and governments like Libya, Tunisia and Egypt.

Frederiksen and Meloni led a group of EU countries pushing for reform of the European convention on human rights to ease deportation. She has also clearly had an influence on Keir Starmer, with the Labour government now seeking to implement Danish-style migration policies.

Fredriksen’s ideology and actions have been widely criticised by human rights groups. But they may further Frederiksen´s meteoric rise to a top position in international politics. She will need it, as her party is set to lose to the parties further to the left in the upcoming local elections.

The Conversation

Mette Wiggen does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Denmark’s prime minister has led the country’s hardline migration policy – now she is trying to influence the rest of Europe – https://theconversation.com/denmarks-prime-minister-has-led-the-countrys-hardline-migration-policy-now-she-is-trying-to-influence-the-rest-of-europe-263932