¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura García-Urtiaga, Investigadora Predoctoral en Nutrición de Precisión – AZTI, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

InFocus.ee/Shutterstock

¿Y si una simple gota de sangre pudiera decirnos si nos estamos alimentando bien? Aunque muchas personas afirman seguir una dieta saludable, los métodos tradicionales para medir lo que comemos –como encuestas o diarios alimentarios– no siempre son fiables. Al fin y al cabo, es fácil olvidar lo que hemos comido o incluso tener percepciones erróneas sobre las cantidades ingeridas.

Por suerte, ahora hay alternativas. En un estudio que llevamos a cabo en el centro tecnológico AZTI, analizamos si una pequeña muestra de sangre recogida del dedo (lo que se llama dried blood spot o DBS) puede reflejar con precisión lo que comemos, especialmente respecto al consumo de pescado azul, rico en grasas saludables omega-3.

El estudio incluyó 18 participantes, hombres y mujeres de entre 18 y 65 años, sin enfermedades. Durante cinco semanas, las 18 personas participaron en una intervención nutricional. Primero siguieron su dieta habitual, luego evitaron el pescado y finalmente consumieron caballa enlatada varias veces por semana. En cada fase, recogimos muestras de sangre y analizamos los niveles de diferentes ácidos grasos.

De los cuestionarios a la analítica objetiva

Los resultados fueron claros. Antes de comenzar la intervención, el perfil de ácidos grasos reveló distintos patrones de dieta entre los participantes.

Por un lado, aquellas personas que habitualmente consumían lácteos azucarados, bebidas carbonatadas y azúcar presentaron mayores niveles de grasas omega-6 y menores niveles grasas omega-3. Esto es importante porque cuando el omega-6 está descompensadamente elevado, el riesgo de fallecer aumenta. Por el contrario, quienes consumían pescado azul, bebidas alcohólicas fermentadas, edulcorantes y nueces presentaron mayores niveles de grasas monoinsaturadas y omega-3.

Un tercer grupo con mayor consumo de verduras, cereales integrales, quesos y mantequilla presentó niveles intermedios de omega-3 y omega-6, y niveles más altos de grasas saturadas.

Pero ¿cuánto tardan en cambiar nuestro perfil de ácidos grasos tras consumir ciertos alimentos? Menos de lo que imaginamos. En los experimentos vimos que si los sujetos consumían latas de caballa, los niveles en sangre de ciertos omega-3 como el EPA aumentaban en un día. Sin embargo, otros como el DHA tardaban más en reflejarse. Esto demuestra que esta técnica puede detectar cambios en la dieta tanto a corto como a largo plazo.

Además, los niveles de estas grasas cambiaban de manera distinta según el patrón de dieta habitual de cada participante. En los participantes que normalmente no consumían pescado azul, aumentaban más sus niveles de EPA al día siguiente de comer pescado. Sin embargo, aunque el DHA también aumentó en estos participantes durante las dos semanas de intervención, los niveles no llegaron a igualarse a los de los participantes que normalmente sí consumían pescado. Esto quiere decir que para adquirir niveles de omega-3 correspondientes con un consumo de pescado azul adecuado, necesitarían seguir tomándolo durante más de dos semanas.




Leer más:
Cuidar la salud y el medio ambiente: dos razones para incluir pescado azul en nuestra dieta


Identificar si la dieta es adecuada sin cuestionarios

El nuevo método es, sobre todo, rápido, cómodo y poco invasivo. No requiere de profesionales médicos y puede aplicarse fácilmente en grandes muestras, o incluso en casa. Además, permite identificar si la dieta es adecuada y evitar los errores comunes de los cuestionarios alimentarios, que muchas veces no reflejan lo que realmente comemos. Por otro lado, gracias a los cambios a corto y largo plazo de diferentes grasas, también nos permite saber si las personas siguen las pautas indicadas en un plan nutricional.

Esta investigación nos coloca un paso más cerca de ofrecer recomendaciones nutricionales realmente personalizadas. Porque al final lo que importa no es lo que decimos que comemos, sino lo que realmente comemos.

The Conversation

Laura Garcia-Urtiaga recibe una beca predoctoral financiada por el Gobierno Vasco y está contratada como investigadora predoctoral en el centro tecnológico AZTI (Derio).

El presente estudio ha sido parcialmente financiado por el proyecto europeo Horizon Europe CoDiet (grant number 101084642) y por el proyecto OPTIPROT (CER-20231014) del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

ref. ¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta – https://theconversation.com/comemos-lo-que-decimos-una-gota-de-sangre-podria-revelar-la-verdad-sobre-nuestra-dieta-264461

Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Conde Melguizo, Investigador en el grupo ECSiT, Tecnología e Innovación para la Sociedad, la Cultura y la Educación, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Captura de pantalla de la entrada a Grokipedia.

El pasado 17 de octubre de 2025, Elon Musk anunció el lanzamiento de Grokipedia, una enciclopedia online similar a Wikipedia pero que, según el empresario sudafricano, “no tendría sesgos y contaría la verdad y solo la verdad”.

Tanto en esta presentación como en el pasado, Elon Musk había acusado a Wikipedia de estar sesgada políticamente. Como reacción, la Fundación Wikimedia, responsable de su mantenimiento y de otras iniciativas asociadas (Wikicommons, Wikidata, etc.), recordó que Wikipedia tiene un sistema de edición y moderación basado en humanos donde todo el mundo, de cualquier ideología o condición, está invitado a participar y carece de ánimo de lucro.

Dada la importancia de Wikipedia como fuente de información global, y teniendo en cuenta el peso mediático de cualquier declaración o lanzamiento de Elon Musk, parece necesario aclarar este debate y explicar qué es Grokipedia, cómo funciona Wikipedia y en qué se diferencian, pues, más allá de la similitud en el nombre, son diferentes.

Conocimiento libre y referenciado

Wikipedia ofrece un diseño fiable basado en los principios cooperativos y de conocimiento libre de la primera internet. Esta afirmación se fundamenta en que su diseño nos permite editar y verificar su contenido. La información sin referenciar o sin fuentes fiables es borrada, ya que se trata de una fuente de información secundaria.

Por otro lado, no se puede incorporar a Wikipedia un nuevo descubrimiento o un evento social. Primero, este debe ser recogido en una publicación de acreditada solvencia. Posteriormente, se volcaría esta información en Wikipedia referenciando la fuente original. Este es el motivo por el que suele quedar a salvo de desinformaciones que se viralizan rápidamente en las redes sociales, donde no existen sistemas de moderación tan exigentes.

Posibilidad pública de rectificar

Una vez la información está en Wikipedia, si consultamos un texto y dudamos de su veracidad, sesgo o incorrección, podemos acceder a la fuente original y contrastar nosotros mismos si es correcto. En caso de que, como Elon Musk, pensemos que se trata de una información sesgada, todos podemos participar en la página de discusión y exponer nuestros motivos solicitando fuentes alternativas.

Si esto no es suficiente, podemos editar nosotros mismos el texto y añadir nuevas fuentes. En caso de no ser compartido nuestro punto de vista por la comunidad, podemos solicitar la revisión por un bibliotecario en la página de discusión.

Estos bibliotecarios son elegidos en procesos democráticos en los que cualquiera puede participar. No exento de posibles errores, es un sistema que combate los sesgos mediante el debate y los equilibrios propios de una sociedad democrática.

En su contra, es un sistema que alarga las decisiones de edición de artículos. Se generan discusiones largas y, en ocasiones, deja fuera temas relevantes por carecer de atención suficiente por los medios o la academia. Es el caso de deportes minoritarios o artistas fuera de los circuitos comerciales habituales, que no consiguen enlaces a medios mayoritarios o artículos científicos que justifiquen su presencia en Wikipedia, aunque su importancia en algunos círculos sociales sea real.

Grokipedia, origen privado

Grokipedia es un proyecto administrado por xAI, una startup de inteligencia artificial fundada el 12 de julio de 2023 por Elon Musk. Actualmente, aún desconocemos el algoritmo que ha creado el contenido, el proceso de aprendizaje al que ha sido sometido o las fuentes con que se ha entrenado.

En caso de dudas, podemos sugerir ediciones con un formulario emergente, pero no podemos editar el texto, ni hablar con un humano que nos exponga los motivos que lo fundamentan. Esto no significa que el contenido de Grokipedia no sea válido o correcto, pero no tenemos manera de comprobarlo.

Artículos copiados y politizados

Diferentes estudios plantean que gran parte del contenido de Grokipedia está copiado literalmente de Wikipedia. Sin embargo, esos mismos estudios indican que hay entradas relacionadas con temas de debate político donde aparecen modificaciones que se inclinan hacia el discurso público de Elon Musk.

Por ejemplo, en la página sobre cambio climático, Wikipedia afirma que existe un consenso científico casi unánime sobre la intervención humana en el calentamiento global. La página está copiada casi literalmente en Grokipedia, salvo que sustituye el énfasis en la unanimidad por párrafos críticos al consenso, por lo que existe una reinterpretación del texto copiado, pero sin aportar fuentes o sin que sepamos cuál ha sido el proceso o los criterios de dicha reinterpretación.

¿Rapidez a cambio de veracidad?

A su favor, Grokipedia es un sistema mucho más rápido de creación de nuevos artículos, pues estos no están sometidos a un proceso de deliberación, ni existe un debate acerca de lo que es o no relevante como para tener página propia.

Así, mientras Wikipedia nos ofrece confianza, Grokipedia nos pide fe.

Wikipedia exige la participación activa del lector en la interpretación del contenido, propia del mundo académico y del primer internet; Grokipedia ofrece la rapidez del acceso a la información en un clic, propia del mundo actual y la inteligencia artificial.

Qué camino elegir es una decisión individual, pero esta decisión debe tomarse de manera consciente e informada, pensando en el tipo de información que deseamos para nosotros y para la red.

The Conversation

Rafael Conde Melguizo es miembro de Wikimedia España.

ref. Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia – https://theconversation.com/que-es-la-grokipedia-de-elon-musk-y-en-que-se-diferencia-de-wikipedia-270989

España ya no exporta artistas musicales en español, los importa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija

Shakira actúa durante el Festival Global Citizen 2025 en el Great Lawn de Central Park en la Nueva York, NY, en septiembre de 2025. lev radin/Shutterstock

A finales del siglo XX, España podía reconocer en el mundo con claridad “su” música, desde el melódico Julio Iglesias, el pop luminoso de Mecano o la fuerza de Héroes del Silencio a la sensibilidad con toques aflamencados de Alejandro Sanz o el indie que marcó a una generación.

Sin embargo, en 2025 la pregunta ya no es qué define la identidad de la música española, sino si ese concepto sigue teniendo sentido dentro de un ecosistema en el que el español se ha vuelto global, híbrido y profundamente interconectado.

Esta es una de las reflexiones del nuevo informe del Observatorio Nebrija del Español, donde se detecta cómo España ha pasado de exportar voces a formar parte de una red transnacional en la que los acentos se cruzan y los ritmos se comparten.

De la exportación de artistas a la importación de éxitos

España ha actuado como uno de los grandes emisores de música en español. Durante los años 80 y 90 se produjo la profesionalización de la industria española, marcada por la concentración del mercado en manos de compañías multinacionales. A diferencia de lo que sucedía en otras naciones europeas, la transformación fue vertiginosa.

Así, si en 1980 siete sellos globales controlaban un 52 % del mercado, ya en 1985 solo cinco discográficas aglutinaban el 87 %. Este crecimiento se sumó a la confluencia de una explosión creativa y al apoyo de la radio, algunos programas de televisión y las revistas musicales. También las nuevas tecnologías de consumo físico musical –como el CD– interpretaron su papel en la expansión internacional de los grandes referentes del pop español.

Pero a partir de los años 2000, esa fórmula de éxito comenzó a cambiar, primero de una manera tímida y luego de forma estructural. Así, pasamos de lo físico a lo digital impulsados por el auge de una piratería que sumió a la industria en una crisis de ventas que acabó afectando a todo el sistema.

En ese punto de inflexión, en 2005, una colaboración entre la colombiana Shakira y el español Alejandro Sanz reveló que el idioma era un vector más poderoso que cualquier identidad nacional. La canción “La tortura” anticipó la explosión de un pop latino-global cuya arquitectura ya no dependía del país de origen del artista sino de su conexión con una comunidad lingüística transcontinental.

Desde entonces, España comenzó a importar sonidos, estilos, productores y narrativas que provenían de América Latina. Los datos son reveladores: cuando analizamos el consumo musical en España de las últimas dos décadas, siete de cada diez canciones se cantan en español. De hecho, el 94 % de la música que consume esta audiencia YouTube se canta en español, al igual que el 87 % de lo que escuchan en Spotify. Pero solo una cuarta parte de esas canciones son de intérpretes originarios de España. Es decir, el español que está dominando las listas de éxitos posee muchos acentos.

No obstante, esto no indica una pérdida de relevancia cultural de los artistas españoles, sino un desplazamiento del eje. Podría decirse que la identidad musical está dejando de ser local para convertirse en lingüística y relacional. Así el Spanish sound ya no se entiende como una estética propia y diferenciada de un país sino como parte de un espacio común compartido, el “orgullo latino” que puede surgir desde Medellín, San Juan o Buenos Aires a Ciudad de México, Miami, Cuenca, Terrassa o las islas Canarias.

La identidad musical por contribución

El auge de la música en español en el escenario global no surge de la nada, ni es simplemente algo que el viento del mercado ha traído consigo. Es más bien el punto de encuentro de corrientes históricas y tecnologías que, en los últimos 20 años, han ido reconfigurando las rutas por las que viaja la cultura en un planeta interconectado.

En los años 90 la música en español funcionaba como un mercado fragmentado, jerarquizado, con flujos unidireccionales (en España ligado al pop y en Estados Unidos, al Spanglish). Hoy, sin embargo, actúa como una comunidad digital, fluida, global y dopada por los algoritmos. Las plataformas que han borrado fronteras también han revelado un dato fundamental: el español es uno de los idiomas más escuchados del mundo en las listas de éxitos.

En este contexto, los artistas españoles navegan entre la idea de preservar ciertas raíces culturales mientras adoptan sonidos y estéticas que conectan con audiencias globales. Se observa un cambio generacional de artistas superventas del pop español como Estopa, Pablo Alborán o Dani Martín para pasar a Juan Magán, Rosalía, Quevedo y RVFV, referentes de propuestas que se integran en un lenguaje musical más amplio.


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Las mujeres facturan

Otro vector clave que impulsa la música en español es el femenino.

La presencia de Karol G y Rosalía en las listas de éxitos globales, junto a una figura transgeneracional como Shakira –quien constituye un caso singular de reinvención sostenida dentro de la industria latina–, permite observar un cambio de ciclo en la música popular contemporánea.

A ellas se suman intérpretes españolas con fuerte impronta internacional. Así, y según Chartmetric, para Aitana, Bad Gyal y Ana Mena México es su mercado secundario, mientras que Argentina lo es para Lola Índigo. Por tanto, la relevancia de estas artistas no puede entenderse ya como regional o local, sino como parte de un ecosistema cultural crecientemente interconectado que les permite disputar espacios simbólicos históricamente masculinizados.

En uno de sus conciertos en Madrid en 2024, Karol G subió al escenario a Amaia Montero, entonces excantante de La oreja de Van Gogh, en un momento que ejemplificaba la unión de dos generaciones musicales en español.

Su visibilidad y su forma de reinterpretar el género, lejos de ser un fenómeno aislado marca un hito en la historia de la representación femenina. Este empoderamiento femenino y latino que encarnan abre puertas para nuevas generaciones y legitima una diversidad de expresiones que amplían los márgenes en la cultura popular contemporánea desde el español.

Al final, la música en este idioma no es un tema de banderas, sino voces que conquistan. Lo que importa no es el origen del sonido, sino la amplitud de su eco.

The Conversation

Lourdes Moreno Cazalla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. España ya no exporta artistas musicales en español, los importa – https://theconversation.com/espana-ya-no-exporta-artistas-musicales-en-espanol-los-importa-268594

Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros, Professor and Researcher in Information Science, Universidad de Guadalajara

T. Schneider/Shutterstock

Fundada el 15 de enero de 2001, Wikipedia cumple en estos días 25 años. Tras 25 años de historia, ha pasado de ser cuestionada por la academia a ser reconocida como un bien público global. Con más de 65 millones de artículos en su edición en inglés y presencia en más de 300 idiomas, hoy por hoy es reconocida como la mayor fuente de conocimiento colaborativo accesible y gratuito.

Su crecimiento ha logrado romper barreras geográficas y lingüísticas. Sin embargo, mantiene una lucha constante por ser más inclusiva. A través de iniciativas para reducir la brecha de género y visibilizar conocimientos del Sur Global, Wikipedia busca que el saber sea representativo.

Del estigma a la fiabilidad

Durante años, Wikipedia fue el enemigo en escuelas y bibliotecas. Se consideraba poco fiable porque cualquiera podía editarla, e incluso era común prohibir su uso y cita en los trabajos universitarios.

Las preocupaciones y discusiones sobre la fiabilidad de sus contenidos han sido objeto de constantes debates académicos y estudios críticos. Desafíos como los sesgos de género, las brechas geográficas, la calidad desigual entre idiomas y el vandalismo persistente son realidades vigentes que impactan fuertemente la credibilidad de Wikipedia.

Ante ello, la comunidad de wikipedistas ha afinado sus políticas y prácticas. Asimismo, el desarrollo de herramientas de verificación propias y externas ha mejorado la percepción sobre la enciclopedia. Aun así, la fiabilidad no es un estado fijo, sino un proceso en construcción permanente.

En la actualidad, tanto el ámbito de la educación como el mundo de la ciencia ven a Wikipedia como una aliada. Docentes e investigadores ayudan a mejorar los artículos con sus conocimientos. Sus aportaciones permiten que la sociedad acceda a información validada y de calidad.

La desconfianza inicial ha dado paso a alianzas y a una colaboración global. Universidades, instituciones culturales y ciudadanos construyen y mejoran juntos Wikipedia. El resultado es el acceso a un conocimiento humano, abierto, libre y gratuito.

Un bien público digital para el mundo

Wikipedia es una infraestructura esencial para el acceso al conocimiento en internet. Su historia como fuente de acceso libre y de código abierto es un ejemplo único del potencial de las tecnologías abiertas.

Su modelo colaborativo le ha permitido construir y contribuir a un acceso al conocimiento más equitativo. Su valor como proyecto fue reconocido en 2025 por la Digital Public Goods Alliance (DPGA). Esta iniciativa, respaldada por la ONU, gestiona un registro de bienes digitales que resultan de interés público: software de código abierto, modelos de IA, estándares y contenidos digitales.

El reconocimiento de Wikipedia como bien público digital certifica que cumple con estándares de software abierto, contenido libre y protección de la privacidad. Esta distinción también destaca su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La misión de la Fundación Wikimedia, la organización responsable de sustentar el proyecto Wikipedia, también se beneficia de esta acreditación y de su consecuente valoración.

Al ser un recurso gratuito, accesible y libre de barreras comerciales, Wikipedia contribuye a reducir la brecha digital. Su modelo democratiza el acceso a la información a nivel global y garantiza que el conocimiento sea un recurso compartido y protegido para las generaciones futuras.

Sin embargo, en la actualidad este modelo enfrenta un desafío existencial: el auge de la Inteligencia Artificial generativa. Wikipedia es una de las fuentes principales para entrenar los grandes modelos de lenguaje. Este fenómeno obliga al proyecto a repensar su sostenibilidad y a defender su valor como fuente primaria de información generada y verificada por personas. Frente la automatización, Wikipedia reivindica el factor humano como el único capaz de producir conocimiento enciclopédico confiable, algo que la tecnología por sí sola no puede reemplazar.

Proteger Wikipedia frente al futuro digital

A pesar de su consolidación como infraestructura libre y gratuita, la viabilidad de Wikipedia como modelo y plataforma abierta enfrenta, junto con otros proyectos de conocimiento libre, desafíos y amenazas globales. Estas presiones han venido generando temores sobre la fragmentación de internet y la posible vulneración de los derechos humanos en el entorno digital.

En este escenario, la gobernanza de internet es una prioridad. Según los principios impulsados por la UNESCO, es vital que internet se mantenga como un recurso basado en los derechos humanos, abierto y accesible para todos.

Sin embargo, las políticas diseñadas para regular los entornos digitales a menudo no consideran la naturaleza única de los bienes públicos digitales. Con ello se pone en riesgo el principio de cooperación global, necesario para un futuro inclusivo en este ámbito.

Frente a estos riesgos, y en el marco del Pacto Digital Mundial de las Naciones Unidas, la Fundación Wikimedia ha liderado una carta abierta instando a los Estados miembros de las Naciones Unidas a proteger los proyectos de conocimiento libre y colaborativo.

Este llamado es un recordatorio de que la sostenibilidad de Wikipedia y otros proyectos de interés público no depende solo de su comunidad, sino de un marco normativo global que reconozca que el acceso al saber es un derecho humano fundamental y un pilar del desarrollo de la sociedad.

25 años de conocimiento humano

Celebrar el 25 aniversario de Wikipedia es una muestra y una defensa de que el conocimiento no es un producto estático, sino un proceso social vivo.

El lema “El conocimiento es humano” nos recuerda que detrás de cada artículo hay una comunidad global que defiende la verdad y la apertura. Lo que comenzó como un experimento audaz es hoy un patrimonio compartido. Proteger su legado no representa solo un acto de preservación tecnológica: implica garantizar que, en el futuro digital, el conocimiento sea un derecho, libre, accesible, de todos y para todos.

The Conversation

Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros es miembro del Capítulo Wikimedia México. Wikimedia México es el capítulo de la Fundación Wikimedia en México, creado con objeto de difundir los proyectos de la misma en ese país. Los capítulos son organizaciones locales de wikipedistas y de personas interesadas en los proyectos de Wikipedia que pretenden difundir el conocimiento libre y la información.

ref. Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital? – https://theconversation.com/wikipedia-cumple-25-anos-como-la-enciclopedia-que-la-academia-rechazaba-se-ha-convertido-en-un-bien-publico-digital-272651

¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

Fusión de la nieve en primavera en el Pirineo occidental. Josep Bonsoms, CC BY-SA

La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.

Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.

No nieva igual todos los inviernos

La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.

Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.

A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.

¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?

A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.

Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.

En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.

Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.




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El cambio climático y la actividad humana están transformando las montañas en todo el mundo


¿Qué pasará en el futuro?

Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.

En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.

Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).

Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.

Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.




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A mayor calentamiento global, ¿menos nieve en las montañas?


Implicaciones para el clima y los ecosistemas

La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.

La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.

Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.




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Los peligrosos efectos del cambio climático en las masas glaciares


En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.

The Conversation

Josep Bonsoms recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España (PRE2021-097046).

ref. ¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático? – https://theconversation.com/se-quedaran-sin-nieve-los-pirineos-por-culpa-del-cambio-climatico-272626

The UK’s offshore wind auction broke records, but its clean power target remains unrealistic

Source: The Conversation – UK – By Thomas York, Postgraduate Researcher in Human Geography, University of Leicester

The UK government has just announced the results of its biggest-ever auction for new offshore wind projects. By doubling the budget at the eleventh hour, it managed to award contracts for a massive 8.4 gigawatts of new capacity. Energy secretary Ed Miliband described it as “a monumental step towards clean power by 2030”.

But despite the headline success, this outcome actually makes the government’s own clean power targets harder – not easier – to meet. While the auction successfully awarded contracts, it does nothing to address the bottlenecks that mean these projects won’t start producing electricity for many years.

German company RWE dominated the auction. It has been awarded contracts for 6.9GW of capacity, securing revenue for its Dogger Bank South, Norfolk Vanguard and Awel y Môr projects. The only other big winner was SSE, for the next phase of its Berwick Bank project in the North Sea, currently the largest planned offshore wind farm in the world.

The government’s “contracts for difference” scheme guarantees developers a fixed price for electricity to protect them from market volatility. This auction result should help stabilise an industry that was running into problems.

After the disastrous collapse of projects like the proposed Hornsea 4 wind farm last year, the government tweaked the rules for this round of auctions to prioritise deliverability over costs. It also extend guaranteed revenue contracts from 15 to 20 years, giving investors long-term certainty.

It’s a pragmatic move. By relying on established giants like RWE and prioritising projects that are actually likely to get built, the UK hopes to leave the era of high-profile collapses in the past.

Large ship, even larger wind turbine
Installing a large floating wind turbine at a pilot project in France, 2023.
Obatala-photography / shutterstock

Floating wind risks sinking

But this safety-first approach has left the more innovative end of the sector out in the cold.

Floating turbines are the next big thing in the wind industry. They enable electricity generation further offshore, where winds are even stronger and more consistent.

However, their low level of funding was already a talking point in the industry, and in these new auctions the budget for floating wind projects remained stagnant. Only two floating offshore wind farms have been awarded contracts, each a modest 100 megawatts (these days, a single big fixed-bottom turbine can generate about 15 megawatts).

The UK government has doubled down on established technology, but has missed a crucial chance to drive the standardisation floating wind will need before it can be deployed on a much larger scale.

Behind the bottleneck

But the ultimate problem is time.

The government’s clean power 2030 action plan sets the ambitious target of taking fixed-bottom offshore wind capacity from around 16GW today to nearly 50GW by 2030. The new 8.4GW may sound like a huge step towards that total, but signed contracts aren’t the same as actual turbines.

In the short-term, there are still serious bottlenecks. There aren’t enough of the huge and specialised ships needed to transport and deploy offshore wind farms. Grid connections are backlogged, and essential port upgrades can take a decade to complete.

Despite the government prioritising the most mature projects, doubling the budget at the last minute just adds even more capacity lined up behind these backlogs. In fact, the UK already has a significant pipeline of 96.4GW of offshore wind in various stages of development.

The newly-awarded projects will almost certainly not be generating power by 2030. Even with more investment in ports and supply chains, the timing is simply too tight.

The new auction demonstrates the balancing act between the need to grow confidence among investors and progress towards renewable energy generation targets.

Tweaks made to the auction design should result in fewer incidents like Hornsea 4 and will help revive a struggling industry, but political uncertainty is growing. In the UK, Reform is leading the polls and has promised to roll back net zero initiatives while, in the US, Donald Trump’s vendetta against offshore wind has resulted in legal battles that have global ramifications for the industry.

The industry needed a win and it got one. The new auction should ultimately deliver more wind farms. However, it won’t accelerate the transition to net zero. If the goal really is clean power by 2030, the government will need to do much more.

The Conversation

Thomas York receives funding from the University of Leicester’s Future 50 Doctoral Training Pathway.

ref. The UK’s offshore wind auction broke records, but its clean power target remains unrealistic – https://theconversation.com/the-uks-offshore-wind-auction-broke-records-but-its-clean-power-target-remains-unrealistic-273493

Voici ce que les dernières recherches révèlent sur le traitement hormonal de la ménopause et la santé cognitive

Source: The Conversation – in French – By Zahinoor Ismail, Professor, Cumming School of Medicine, University of Calgary

Au début des années 2000, une importante étude sur la santé des femmes, la Women’s Health Initiative (WHI), a fait la une des journaux. Lancée dans les années 1990 et toujours en cours, elle vise à déterminer si le traitement hormonal de la ménopause (THM), utilisé pour soulager leurs symptômes, pouvait également protéger contre des problèmes de santé graves survenant à un âge avancé.

Une sous-étude, la WHI Memory Study (WHIMS), s’est concentrée sur la santé cognitive des femmes ne souffrant pas de démence au départ.


Cet article fait partie de notre série La Révolution grise. La Conversation vous propose d’analyser sous toutes ses facettes l’impact du vieillissement de l’imposante cohorte des boomers sur notre société, qu’ils transforment depuis leur venue au monde. Manières de se loger, de travailler, de consommer la culture, de s’alimenter, de voyager, de se soigner, de vivre… découvrez avec nous les bouleversements en cours, et à venir.


Ses résultats, diffusés en 2002, ont provoqué un choc. Les personnes sous THM présentaient un risque accru de développer des maladies cardiaques, des accidents vasculaires cérébraux, des cancers du sein et de la démence. Les médecins ont rapidement déconseillé le THM, les ordonnances ont chuté et ce traitement a pratiquement disparu du débat public.

Les conclusions diffusées à l’époque étaient incomplètes. Les résultats de l’étude n’étaient pas faux, ils révélaient des risques réels. Mais au cours des années qui ont suivi, les chercheurs ont réexaminé les données, non seulement celles concernant le cerveau, mais aussi celles relatives au cœur, aux accidents vasculaires cérébraux et au cancer, afin de mieux comprendre quand, pourquoi et comment on devrait avoir recours au THM.

Aujourd’hui, les experts s’accordent à dire que pour de nombreuses femmes qui commencent ce traitement autour de la ménopause et qui n’ont pas de contre-indication médicale, les avantages l’emportent sur les risques. Dans de tels cas, le THM peut être prescrit en toute sécurité pour traiter les symptômes de la ménopause.

Pourtant, plusieurs mythes persistent, notamment concernant le vieillissement cérébral.

Nous allons examiner ici les principaux mythes à ce sujet.

Mythe n° 1 : le THM augmente le risque de démence chez toutes les femmes

Selon l’étude WHIMS, les femmes ayant commencé un traitement hormonal à 65 ans ou plus présentaient un risque accru de développer une démence par rapport à celles qui n’en avaient pas pris. Cependant, la plupart des femmes entreprennent un THM beaucoup plus tôt, généralement dans la quarantaine ou la cinquantaine, à la périménopause.

Le moment où l’on débute le traitement est important.

Les chercheurs évoquent l’hypothèse d’une « fenêtre critique » : entreprendre un THM autour de la ménopause pourrait favoriser la santé cérébrale, tandis que le commencer plusieurs années plus tard pourrait augmenter le risque de déclin cognitif et de démence.

L’étude WHIMS n’a pas testé cette « fenêtre » : la plupart des participantes avaient dépassé depuis longtemps l’âge de la ménopause et ne présentaient plus de symptômes. Les résultats n’offrent donc pas de conclusion quant aux effets du traitement hormonal lorsqu’il est utilisé au bon moment et pour les bonnes raisons (présence de symptômes de la ménopause).

Des études récentes apportent un tableau nuancé : certaines femmes qui commencent un THM autour de la ménopause vont constater des bienfaits cérébraux plus tard dans leur vie, comme une meilleure mémoire et un risque de démence réduit. Pour d’autres, les résultats en termes de cognition et de risque de démence seront peu marqués, mais pas moins bons.

Cependant, entreprendre un THM plus tard, par exemple après 70 ans ou plus de cinq ans après la ménopause, peut être associé à une accumulation accrue de protéines Tau, marqueur de la maladie d’Alzheimer.

En résumé, le THM n’est pas nécessairement mauvais pour le cerveau, mais ses effets peuvent dépendre du moment où il est commencé et du type d’hormones utilisé.

Mythe n° 2 : tous les THM ont le même effet sur le cerveau

Lorsqu’on évoque le THM (anciennement connu sous le nom de traitement hormonal substitutif ou THS), on peut penser qu’il existe un traitement standard. Or, le THM se présente sous de nombreuses formes, et celles-ci changent la donne. Dans le cadre de l’étude WHIMS, les femmes recevaient des comprimés d’œstrogène équin, et de l’acétate de médroxyprogestérone si elles avaient un utérus. Cette combinaison était autrefois le traitement standard, mais elle est rarement utilisée de nos jours.

Aujourd’hui, on a plutôt recours au 17-bêta– œstradiol (un type d’œstrogène) qui est associé à des bienfaits pour le cerveau et à un risque moindre de déclin cognitif.

Les femmes avec un utérus prennent aussi un progestatif pour réduire le risque de cancer de l’utérus. Si les progestatifs peuvent favoriser la santé cérébrale, ils peuvent également atténuer les effets protecteurs des œstrogènes, notamment leur rôle dans la croissance, le maintien et le fonctionnement des cellules cérébrales qui soutiennent la mémoire et la pensée. Ainsi, le type et la combinaison des hormones ont leur importance.

Le mode d’administration du THM (comprimé, timbre, gel, crème, vaporisateur ou anneau vaginal) est important, car chacun est métabolisé différemment.

Les comprimés oraux passent par le foie et peuvent accroître le risque de formation de caillots sanguins et d’hypertension artérielle. Ces effets peuvent avoir des répercussions sur la santé du cerveau, en ralentissant le flux sanguin et en augmentant le risque d’AVC.

Les timbres et les gels, absorbés par la peau, présentent moins de risques, car ils contournent le foie.

En bref, tous les THM ne se valent pas. Mais si on a la forme et le moment appropriés, les THM peuvent-ils prévenir la démence ?

Mythe n° 3 : l’étude WHIMS a démontré que le THM pouvait prévenir la démence

Avec le temps, le THM est passé de traitement contre les symptômes de la ménopause à moyen de prévention de la démence. C’est l’étude WHIMS, qui visait à déterminer s’il pouvait réduire le risque de démence, qui a engendré cette vision.

Cependant, réduction des risques ne signifie pas prévention. L’étude WHIMS n’a pas évalué si le THM prévenait la démence. Comme elle portait sur des femmes longtemps après la ménopause, ses résultats ne permettent pas de savoir ce qui se produit lorsque le THM est administré pendant la transition ménopausique. Ses conclusions sont néanmoins utilisées pour étayer des affirmations plus générales sur le THM et la santé cérébrale, alors que ce traitement n’a jamais été conçu pour prévenir la démence ou servir de stratégie unique pour en réduire les risques.

Ce ne sont pas toutes les femmes qui ont besoin de suivre un THM, ou qui devraient le faire. Certaines traversent la ménopause sans difficulté, tandis que d’autres rencontrent davantage de problèmes. Le traitement hormonal n’est pas une solution universelle.

Mais pourquoi certaines femmes présentent-elles des symptômes et d’autres non ? De nouvelles recherches suggèrent que les symptômes de la ménopause pourraient fournir des indices sur la santé du cerveau, reflétant sa sensibilité à la baisse du taux d’œstrogènes. Comme les œstrogènes influencent la mémoire, la réflexion et l’humeur, un nombre plus important de symptômes pourrait indiquer une vulnérabilité accrue au vieillissement cérébral.

Il ne s’agit pas seulement des symptômes, mais aussi de leur impact sur la vie quotidienne. Lorsque les sueurs nocturnes perturbent le sommeil ou que les changements d’humeur mettent à rude épreuve les relations sociales, le stress et la fatigue peuvent être néfastes pour le cerveau.

En résumé, le THM n’est pas un remède miracle contre la démence. Toutefois, la prise en charge des symptômes de la ménopause peut contribuer au bien-être actuel et à la santé cérébrale future des femmes qui souffrent et peuvent avoir recours à ce traitement.

Et la suite ?

L’étude WHIMS a marqué une étape importante dans l’histoire du THM, mais la recherche continue d’évoluer.

Les scientifiques se posent les questions suivantes : quel est le meilleur moment pour entreprendre un THM ? Quelles sont les hormones les plus importantes ? Qui en bénéficie et pourquoi ?


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La ménopause est différente pour chaque femme. Pour certaines, le traitement hormonal apporte un soulagement et améliore la qualité de vie. Il n’offre toutefois aucune garantie contre la démence. Mais pour les personnes qui en ont besoin, le THM commencé au bon moment peut favoriser un vieillissement cérébral sain, ce qui est encourageant pour la prochaine génération qui entre dans l’âge mûr avec plus de connaissances et de soutien que jamais.

Vous souhaitez participer à l’évolution de la science ? Vous pourriez vous joindre à des études canadiennes telles que CAN-PROTECT ou BAMBI, qui explorent comment le THM et les expériences de la ménopause influencent le vieillissement cérébral.

La Conversation Canada

Zahinoor Ismail reçoit un financement des Instituts de recherche en santé du Canada et de Gordie Howe CARES.

Jasper Crockford reçoit un financement des Instituts de recherche en santé du Canada, de l’unité de soutien SPOR de l’Alberta, de la Fédération canadienne des femmes diplômées des universités, de la plateforme de formation vasculaire et de Brain Health Care Canada.

Maryam Ghahremani ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Voici ce que les dernières recherches révèlent sur le traitement hormonal de la ménopause et la santé cognitive – https://theconversation.com/voici-ce-que-les-dernieres-recherches-revelent-sur-le-traitement-hormonal-de-la-menopause-et-la-sante-cognitive-271913

Governments are rushing to embrace AI. They should think twice

Source: The Conversation – UK – By Akhil Bhardwaj, Associate Professor (Strategy and Organisation), School of Management, University of Bath

Have a nice day Photo/Shutterstock

Governments across the world want AI to do more of the heavy lifting when it comes to public services. The plan is apparently to make make things much more efficient, as algorithms quietly handle a country’s day to day admin.

For example, AI might help tackle tax fraud, by working out ways of targeting those most likely to be offending. Or it might be to help public health services screen for various cancers, triaging cases at scale and flagging those deemed most at risk.

But what happens when such a triaging system makes a mistake? Or when government agencies deploy AI to identify fraud and the model simply gets it wrong?

There is already sobering evidence that AI errors can have devastating consequences. In the Netherlands for example, flawed algorithmic assessments of tax fraud were dealt with in ways which tore families apart and separated children from their parents.

In that case, a risk‑scoring system was used to identify families it deemed likely to be committing benefits fraud. It then fed these assessments into automated operations that ordered repayments, driving innocent households into financial ruin.

So states should be extremely wary of substituting human judgement with AI. The assumption that machines will almost always get it right is simply not true. People’s lives cannot be easily reduced to data points for algorithms to draw conclusions from.

And when things do go wrong, who is responsible? What happens to human accountability?

These are the kind of questions that have often been overlooked amid all the clamour – and vast levels of investment – that AI has attracted. Yet even if we set aside the possibility that this is another speculative bubble ready to burst, there is growing evidence that AI in its current form does not deliver what it promised. The problem of “hallucinations” – when AI generates plausible yet nonfactual content – [remains unresolved] [https://dl.acm.org/doi/pdf/10.1145/3703155], and expensive developments have often been underwhelming.

Even leading figures in the industry, including the co-founder of OpenAI have acknowledged that that simply making large language models (LLMs) larger will not improve things significantly.

Yet these systems are rapidly being embedded into key sectors of our lives, including law, journalism and education.

It’s not even that hard to imagine a future university where lectures and assignments are generated by LLMs operated by a particular faculty, to be absorbed and completed by LLMs operated by students. Human learning could then become a byproduct of machine-to-machine communication, and the long-term consequence could be that critical thinking and expertise are hollowed out in the very institutions charged with cultivating them.

All In?

But all of this integration is highly profitable for AI companies. The more AI is woven into public infrastructures and business operations, the more indispensable these firms become, and the harder they are to challenge or regulate.

Integration into the defence sector for example, with the development of autonomous weapons could simply make a firm too big to fail, if a country’s military security depended on it.

And when things go wrong, the asymmetry of expertise between governments and citizens on one side, and AI developers on the other, simply increases the overall reliance on the very firms whose systems created the problems in the first place.

To understand where this trajectory might lead, it’s worth looking back a couple of decades to when social media companies first appeared, apparently with the simple goal of connecting people across the world.

Today though, the reach and power of some of those firms is the source of major concerns around privacy, surveillance and manipulation. There have been scandals on everything from undermining democracy and spreading misinformation to inciting violence.

Yet we now find ourselves experimenting with a potent mix of social media, AI and machine learning. Social media feeds on attention while LLMs can generate vast amounts of attention grabbing content. Meanwhile, machine learning systems determine what each of us sees on our various screens, trapping us in ever tighter informational bubbles.

Graffiti on wall, which reads: 'AI will replace you.'
Graffiti at a beach in Cornwall.
studiogeorge/Shutterstock

So even if, for the sake of argument, AI evolves as promised, becoming more accurate, more robust and more capable, should we really be ceding control over more domains of life to algorithmic coordination in pursuit of order and efficiency?

Technology alone cannot resolve social, economic or moral problems. If it could, children would not go hungry in a world that already produces enough food to feed everyone.

Critics of AI are often dismissed as Luddites. But this is a misreading of history. Luddites, the 19th-century English textile workers who opposed some automated machinery in the mills where they worked, were not opposed to technology per se.

They were simply opposed to its misuse and unreflective deployment, and sought a deeper examination of how technology reshapes work, communities and everyday life. Some 200 years later, surely that remains a reasonable demand.

The Conversation

Akhil Bhardwaj does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Governments are rushing to embrace AI. They should think twice – https://theconversation.com/governments-are-rushing-to-embrace-ai-they-should-think-twice-272455

Wikipedia at 25: can its original ideals survive in the age of AI?

Source: The Conversation – UK – By Vassilis Galanos, Lecturer in Digital Work in the Management, Work and Organisation Division, Stirling Business School, University of Stirling

Ink Drop/Shutterstock

Around the turn of the century, the internet underwent a transformation dubbed “web 2.0”. The world wide web of the 1990s had largely been read-only: static pages, hand-built homepages, portal sites with content from a few publishers.

Then came the dotcom crash of 2000 to 2001, when many heavily financed, lightly useful internet businesses collapsed. In the aftermath, surviving companies and new entrants leaned into a different logic that the author-publisher Tim O’Reilly later described as “harnessing collective intelligence”: platforms rather than pages, participation rather than passive consumption.

And on January 15 2001, a website was born that seemed to encapsulate this new era. The first entry on its homepage read simply: “This is the new WikiPedia!”

Screenshot of the Wikipedia homepage in 2001.
Screenshot of the Wikipedia homepage in 2001.
Wikimedia Commons

Wikipedia wasn’t originally conceived as a not-for-profit website. In its early phase, it was hosted and supported through co-founder Jimmy Wales’s for-profit search company, Bomis. But two years on, the Wikimedia Foundation was created as a dedicated non-profit to steward Wikipedia and its sibling projects.

Wikipedia embodied the web 2.0 dream of a non-hierarchical, user-led internet built on participation and sharing. One foundational idea – volunteer human editors reviewing and authenticating content incrementally after publication – was highlighted in a 2007 Los Angeles Times report about Wales himself trying to write an entry for a butcher shop in Gugulethu, South Africa.

His additions were reverted or blocked by other editors who disagreed about the significance of a shop they had never heard of. The entry finally appeared with a clause that neatly encapsulated the platform’s self-governance model: “A Wikipedia article on the shop was created by the encyclopedia’s co-founder Jimmy Wales, which led to a debate on the crowdsourced project’s inclusion criteria.”

As a historical sociologist of artificial intelligence and the internet, I find Wikipedia revealing not because it is flawless, but because it shows its workings (and flaws). Behind almost every entry sits a largely uncredited layer of human judgement: editors weighing sources, disputing framing, clarifying ambiguous claims and enforcing standards such as verifiability and neutrality.

Often, the most instructive way to read Wikipedia is to read its revision history. Scholarship has even used this edit history as a method – for example, when studying scientific discrepancies in the developnent of Crispr gene-editing technology, or the unfolding history of the 2011 Egyptian revolution.

Co-founder Jimmy Wales explains how Wikipedia was created, July 2005. Video: TedX.

The scale of human labour that goes into Wikipedia is easy to take for granted, given its disarming simplicity of presentation. Statista estimates 4.4 billion people accessed the site in 2024 – over half the world and two-thirds of internet users. More than 125 million people have edited at least one entry.

Wikipedia carries no advertising and does not trade in users’ data – central to its claim of editorial independence. But users regularly see fundraising banners and appeals, and the Wikimedia Foundation has built paid services to manage high-volume reuse of its content – particularly by bots scraping it for AI training. The foundation’s total assets now stand at more than US$310 million (£230 million).

‘Wokepedia’ v Grokipedia

At 25, Wikipedia can still look like a rare triumph for the original web 2.0 ideals – at least in contrast to most of today’s major open platforms, which have turned participation into surveillance advertising.

Some universities, including my own, have used the website’s anniversary to soothe fears about student use of generative AI. We panicked about students relying on Wikipedia, then adapted and carried on. The same argument now suggests we should not over-worry about students relying on generative AI to do their work.

This comparison is sharpened by the rapid growth of Elon Musk’s AI-powered version of Wikipedia (or “Wokepedia”, as Musk dismissively refers to it). While Grokipedia uses AI to generate most of its entries, some are near-identical to Wikipedia’s (all of which are available for republication under creative commons licensing).

Grokipedia entries cannot be directly edited, but registered users can suggest corrections for the AI to consider. Despite only launching on October 27 2025, this AI encyclopedia already has more than 5.6 million entries, compared with Wikipedia’s total of over 7.1 million.

So, if Grokipedia overtakes its much older rival in scale at least, which now seems plausible, should we see this as the end of the web 2.0 dream, or simply another moment of adaptation?

Credibility tested

AI and the human-created internet have always been intertwined. Voluntary sharing is exploited for AI training with contested consent and thin attribution. Models trained on human writing generate new text that pollutes the web as “AI slop”.

Wikipedia has already collided with this. Editors report AI-written additions and plausible citations that fail on checking. They have responded with measures such as WikiProject AI Cleanup, which offers guidance on how to detect generic AI phrasing and other false information.

But Wales does not want a full ban on AI within Wikipedia’s domain. Rather, he has expressed hope for human-machine synergy, highlighting AI’s potential to bring more non-native English contributors to the site. Wikipedia also acknowledges it has a serious gender imbalance, both in terms of entries and editors.

A video made by Wikipedia to mark its 25th anniversary.

Wikipedia’s own credibility has regularly been tested over its 25-year history. High-profile examples include the John Seigenthaler Sr biography hoax, when an unregistered editor falsely wrote about the journalist’s supposed ties to the Kennedy assasinations, and the Essjay controversy, in which a prominent editor was found to have fabricated their education credentials.

There have also been recurring controversies over paid- or state-linked conflicts of interest, including the 2012 Wiki-PR case, when volunteers traced patterns to a firm and banned hundreds of accounts.

These vulnerabilities have seen claims of political bias gain traction. Musk has repeatedly framed Wikipedia and mainstream outlets as ideologically slanted, and promoted Grokipedia as a “massive improvement” that needed to “purge out the propaganda”.

As Wikipedia reaches its 25th anniversary, perhaps we are witnessing a new “tragedy of the commons”, where volunteered knowledge becomes raw material for systems that themselves may produce unreliable material at scale. Ursula K. Le Guin’s novel The Dispossessed (1974) dramatises the dilemma Wikipedia faces: an anarchist commons survives only through constant maintenance, while facing the pull of a wealthier capitalist neighbour.

According to the critical theorist McKenzie Wark: “It is not knowledge which is power, but secrecy.” AI often runs on closed, proprietary models that scrape whatever is available. Wikipedia’s counter-model is public curation with legible histories and accountability.

But if Google’s AI summaries and rankings start privileging Grokipedia, habits could change fast. This would repeat the “Californian ideology” that journalist-author Wendy M. Grossman was warned about in the year Wikipedia launched – namely, internet openness becoming fuel for Silicon Valley market power.

Wikipedia and generative AI both alter knowledge circulation. One is a human publishing system with rules and revision histories. The other is a text production system that mimics knowledge without reliably grounding it. The choice, for the moment at least, is all of ours.

The Conversation

Vassilis Galanos has received funding from the University of Edinburgh and the University of Stirling. He is affiliated with the Hype Studies group, the AI Ethics & Society network, and We and AI.

ref. Wikipedia at 25: can its original ideals survive in the age of AI? – https://theconversation.com/wikipedia-at-25-can-its-original-ideals-survive-in-the-age-of-ai-273473

28 Years Later: The Bone Temple explores the legacy of shared trauma on the national psyche

Source: The Conversation – UK – By Matt Jacobsen, Senior Lecturer in Film History in the School of Society and Environment, Queen Mary University of London

Few long-running horror franchises manage to feel both expansive and intimate. The Bone Temple, the second film in a projected trilogy revisiting the world of classic British horror 28 Days Later, achieves exactly that balance.

The Bone Temple is a brilliant example of a well-told, powerful yet small-scale story operating confidently within the parameters of an existing franchise. With this film, American film-maker Nia DaCosta takes the directorial reins from Danny Boyle and puts her unique stamp on the series. Working from writer Alex Garland’s screenplay, she has created a wonderfully off-kilter, wild horror film about survival and the legacy of shared trauma on the national psyche.

In the world of the franchise, Britain has been overrun with the hyper-contagious “rage” virus, resulting in hordes of violent infected.

Garland and Boyle changed the zombie genre forever in 28 Days Later (2002) by making the traditionally shambling creatures fast-moving and aggressive. This newest film follows the example set by the first film by asserting that the most immediate threat following the collapse of civilisation may not be the zombies themselves but fellow survivors, irrevocably altered by the breakdown of society.

Returning from the excellent, bracing 28 Years Later (2025) are teenage Spike (Alfie Williams) and former GP Ian Kelson (Ralph Fiennes). The hauntingly beautiful and brilliantly conceived bone temple of the title is Kelson’s monumental construction, first revealed in 28 Years Later. It’s a sprawling series of obelisks made from the bones of the dead, created as a memorial to the loss of British life.

The trailer for 28 Years Later: The Bone Temple.

In the last film’s most memorable and impressive scene, Spike ascends a tower of skulls to place and memorialise the remains of his mother (Jodie Comer). The act signifies a cultural commemoration and a momentary acknowledgement of grief and mourning that is usually unavailable to survivors living with uncertainty.

The Bone Temple follows two stories that converge inevitably and explosively in a startling climax. In the first, Kelson forms an unexpected bond with the “Alpha” – an infected man he names Samson – and the discoveries he makes about the rage virus in the process. The other follows Spike’s encounter with the group of survivors called The Jimmys, named and styled by their leader Jimmy Crystal (Jack O’Connell) after British celebrity Jimmy Savile.

Sporting Savile’s trademark tracksuit, platinum blonde wig and gold chains, the group are trained in martial arts. Crystal is convinced he is the offspring of Satan – as teased in the superbly baffling final minutes of the previous film.

Savile, the formerly well-loved presenter of Jim’ll Fix It – the BBC programme that delivered life-changing experiences to needy children – was revealed to be a serial child sex offender in 2012, a year after his death. In the film’s world, where society collapsed in 2002, Savile is still an apparently charitable if eccentric personality.

It is deeply unsettling and uncomfortably humorous seeing his tarnished image animated so aggressively in acts of extreme violence. A version of his catchphrase “Howzat!” is uttered by the group in cultish reverence.

Through The Jimmys and their peculiarly brutal, ritualised existence, DaCosta’s tragic film is concerned with the psychological effect of collective trauma and suffering.

DaCosta’s brilliance

DaCosta has spoken about Garland and Boyle’s encouragement that she take creative control and put her stamp on the material, and about her attitude to making this film as “letting her freak flag fly”.

She has certainly delivered on that promise. This is a brilliantly strange film that is continuously surprising and provocative despite its small-scale storytelling.

I would be surprised if anything else at the cinema in 2026 can match the bizarre spectacle of The Bone Temple’s best sequence. In a tour de force of over-the-top theatrics that is as joyously silly as it is visionary, Fiennes gives a career highlight performance, complemented by pyrotechnics and set to the searing riffs of Iron Maiden’s heavy metal anthem The Number of the Beast.

DaCosta’s treatment of location plays a key role in defining the eerie, unsettling character of The Bone Temple. While the director’s father is British-born and raised and she visited the UK regularly during her childhood, as an American she brings an outside perspective and sense of wonder to the northern British rural landscape.

Where 28 Days Later gained its critical reputation from the melancholy uncanniness of dilapidated urban spaces fallen into disrepair, this film is set entirely in the lush, dramatic pastoral environments of Cumbria.

DaCosta intersperses the action of the film with deeply unsettling, atmospheric shots of the countryside. The choice recalls the mythic strangeness of influential folk horror films Witchfinder General (1968) and The Wicker Man (1973).

More so than any other film genre, horror pushes boundaries and it must evolve to stay relevant and potent. DaCosta and Garland follow that ethos and have crafted a continuously surprising, spiky and abrasive take on familiar elements of folk horror and the zombie film.

The Bone Temple stands proudly within the recent wave of acclaimed horror films including Weapons and Bring Her Back as a bold and original experience that genre fans will celebrate.


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The Conversation

Matt Jacobsen does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. 28 Years Later: The Bone Temple explores the legacy of shared trauma on the national psyche – https://theconversation.com/28-years-later-the-bone-temple-explores-the-legacy-of-shared-trauma-on-the-national-psyche-273416