La mayoría de los suplementos son innecesarios, posiblemente peligrosos y mueven un gran negocio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Alfonso Revenga Frauca, Director experto, Grado de Nutrición Humana y Dietética, Universidad Internacional de Valencia; Universidad San Jorge

Daniel Krason/Shutterstock

Si Súper Ratón levantara la cabeza, no podría estar más orgulloso al comprobar el éxito de su recomendación después de ochenta años. Sus palabras, “… y no olviden supervitaminarse y mineralizarse”, resuenan hoy en día mientras disfrutamos de una accesibilidad alimentaria sin precedentes.

Sin embargo, actuamos como si este hábitat de superabundancia no fuera suficiente. Cada vez más gente recurre a la suplementación, mientras un creciente número de profesionales sanitarios se adhiere al consejo de Súper Ratón.

La ciencia es clara: el uso de suplementos suele ser innecesario, resulta caro y no está exento de peligros. Además, los embajadores que los promocionan suelen incurrir en diversos supuestos ilícitos.

Distintas son las situaciones concretas en las que la suplementación sí estaría indicada de forma protocolizada, como déficits secundarios (cuando a pesar de una ingesta adecuada y debido a condiciones subyacentes no se produce la correcta digestión, absorción, transporte o utilización de un nutriente), vegetarianismo o embarazo, que aquí no se cuestionan.

El origen

A principios del siglo XX se sentaron las bases de la fisiología y se describieron las funciones de diversas sustancias. Hacia 1910 fue identificada la primera vitamina, la tiamina, y en 1948, la última, la cobalamina. Eran tiempos difíciles en los que guerras, recesiones y depresiones se plasmaron en forma de graves hambrunas y deficiencias nutricionales. Esto justificaba el auge de la suplementación: a falta de suficientes alimentos, buenos eran los suplementos.

Hoy debería ser diferente: los suplementos no aportan nada que no podamos obtener de los productos alimenticios, y de estos tenemos abundancia. Sin embargo, el marketing nos ha vendido una falsa ilusión: llevamos siete décadas surfeando la ola del nutricionismo, convencidos de que lo importante es el nutriente, al margen del alimento.

El marco legal

Los popularmente conocidos como “suplementos” y legalmente como “complementos alimenticios” están sujetos a la normativa alimentaria. En sentido contrario a la opinión de muchas personas y profesionales sanitarios, de ellos no se pueden decir más cosas que aquellas que pueden atribuirse a los alimentos. Más allá de la popular –pero errónea– perspectiva hipocrática, los alimentos no son medicamentos legalmente, y los suplementos, por tanto, tampoco.

Pero los últimos cuentan con una baza ganadora: se comercializan en forma de cápsulas, pastillas, polvos, ampollas, cuentagotas, etcétera, lo que recuerda indefectiblemente a un fármaco. Su presentación, unida a ciertos mensajes publicitarios, incita a creer que adquirimos el remedio para combatir astenia, alopecia, debilidad, impotencia, obesidad, dolores articulares, menopausia, etcétera.

Además, a diferencia de los fármacos, no tienen que demostrar una eficacia clínica para ser comercializados. Basta cumplir con la legislación alimentaria, la misma que aplica a una mermelada de albaricoque. Así lo dice el RD 1487/2009: “Las empresas responsables de la producción, transformación, envasado, almacenamiento, distribución, importación y comercialización de complementos alimenticios estarán sujetas a lo dispuesto por el Registro General Sanitario de Alimentos”.

Los riesgos

Un estudio reciente con más de 20 000 consumidores de suplementos no encontró ningún dato objetivo que justificara su uso. Aunque los usuarios informaron que se encontraban mejor al tomarlos, ninguna variable analítica lo confirmaba. Pero hay algo peor que la ineficacia.

Dado el escaso control sobre su composición (a diferencia de los medicamentos), no es raro que algunos complementos contengan sustancias no declaradas, dosis erróneas o incluso fármacos, dando lugar a productos adulterados. Es solo la punta del iceberg: algunas publicaciones han cuantificado en más de un 80 % la adulteración intencionada con inhibidores de la fosfodiesterasa 5 en suplementos “naturales” para el aumento del rendimiento sexual; o en más de un 20 % en suplementos para la pérdida de peso (de nuevo “naturales”) con sibutramina.

Y en el caso de productos para la mejora del rendimiento deportivo, una revisión encontró casos de adulteración con sustancias dopantes entre el 14 y el 50 % de las muestras. Estos ejemplos ponen de relieve el riesgo que, sobre la salud pública, implica el escaso control que se ejerce sobre los suplementos en general.

El negocio

Existe un amplio ecosistema de fabricantes y laboratorios que ofrecen una generosa gama de suplementos listos para usar. No se trata del sistema tradicional de laboratorios que comercializan sus productos, sino el de compañías que venden sus formulaciones para que otros pongan su imagen. Estos intermediarios ofrecen catálogos con infinidad de formulaciones prediseñadas, así como la posibilidad de adaptar envases, etiquetado y mensajes comerciales, centralizando el negocio en la identidad de quien da la cara.

La organización belga sin ánimo de lucro Journalismfund Europe para el periodismo de investigación puso de relieve este entramado y reveló lo fácil que es crear nuestra propia línea de suplementos en unos pocos días. Su estudio se tituló El ‘influencer’ como traficante de pastillas.

El proceso es simple: elegir las categorías de productos, como suplementos deportivos (los de creatina y whey protein son clásicos), productos para aumentar la vitalidad (como el bisglicinato de magnesio) o preparados para hacer frente a la inflamación o para la salud femenina. A partir de ahí, la empresa fabricante se ocupa de la parte técnica y regulatoria, mientras la marca visible (el prescriptor-influencer) se centra en su promoción, habitualmente en redes sociales.

El quid de la cuestión está en que, legalmente, estos productos se regulan como alimentos, no como medicamentos: no se exige demostrar su eficacia. Sí será necesario inscribirse cuando proceda como operador alimentario y asumir las obligaciones fiscales. Pero no se requiere una titulación sanitaria específica –ni de ningún tipo– para poner tu marca de suplementos en el mercado.

El valor intrínseco del suplemento se concentra en el relato: promesas de “alta calidad”, “formulación propia” o “ingredientes prémium” que buscan diferenciar productos virtualmente idénticos. En este mercado, la capacidad de construir una historia atractiva alrededor de los suplementos pesa más que la consagración de su eficacia.

El problema

El 90 % de las afirmaciones de salud de influencers vinculadas a la promoción de suplementos en Instagram son inadmisibles. Este fue uno de los hallazgos de una evaluación llevada a cabo por un centro oficial alemán de control de alimentos. Además, son ilegales en el marco de la UE, empezando por el Reglamento 1924/2006. Esta normativa prohíbe de forma explícita (artículo 12) las recomendaciones comerciales provenientes de cualquier profesional de la salud.

En España, cerca de la mitad de las resoluciones y dictámenes de Autocontrol de la Publicidad del último año estuvieron relacionados con ilícitos vinculados a influencers. En el último, una farmacéutica quedó señalada al promocionar un suplemento “para las defensas” incumpliendo tres normas: el Reglamento 1924/2006, el Real Decreto 1907/1996, sobre publicidad […] con pretendida finalidad sanitaria y la Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición.

El problema es que hoy en día la capacidad real de vigilancia queda muy por detrás del volumen de mensajes en redes y medios, de modo que la mayoría de estos actos ilícitos nunca se pondrá de relieve y casi ninguno llegará a tramitarse.

The Conversation

Juan Alfonso Revenga Frauca no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La mayoría de los suplementos son innecesarios, posiblemente peligrosos y mueven un gran negocio – https://theconversation.com/la-mayoria-de-los-suplementos-son-innecesarios-posiblemente-peligrosos-y-mueven-un-gran-negocio-274876

Cómo cambia el impacto ambiental de los mejillones si los consumimos frescos, congelados o en lata

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Saralegui-Díez, Assistant researcher, Universidad Pablo de Olavide

VicVa/Shutterstock

En España hablamos de “comer más pescados y mariscos” casi como un mantra: menos productos cárnicos, más productos de origen marino. La recomendación tiene una base de salud pública, pero también climática.

En términos globales, los sistemas alimentarios contribuyen de forma relevante a la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, y la ganadería es una fuente importante de estas. En este marco, las proteínas de origen marino se presentan a menudo como una alternativa con un menor impacto ambiental –consumo de energía y agua, emisiones o huella de carbono, contaminación, pérdida de biodiversidad…– por kilogramo de proteína.

El problema es que “producto acuático” no es una categoría homogénea. No tiene el mismo impacto un alimento fresco de proximidad que uno sometido a varias etapas de procesado hasta ser comercializado. Cuando analizamos toda la cadena de valor que lleva el alimento del mar al plato, vemos que el impacto ambiental de la transformación es mayor. Y esto vale incluso para el mejillón, un icono de la acuicultura.

El cultivo del mejillón se considera una forma de acuicultura de bajo impacto ambiental, ya que se alimenta de fitoplancton –diminutos organismos fotosintéticos– y no requiere de alimentación artificial. Además, aporta proteínas y micronutrientes a las dietas, y genera empleo en las zonas costeras.

Aun así, el impacto climático del mejillón no depende únicamente de su cultivo. Depende también del procesado industrial, del tipo de presentación comercial, de los flujos de transporte y de la lógica del comercio, incluida la exportación e importación del producto en sus distintas formas.

La huella de carbono de toda la cadena del mejillón

Un equipo multidisciplinar hemos cuantificado la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, desde la fase de producción hasta el consumo, distinguiendo las principales presentaciones comerciales: fresco, congelado y en conserva. Nuestra investigación está disponible en acceso abierto en Resources, Conservation and Recycling.

La novedad es que hemos calculado por primera vez la huella de la cadena completa, integrando producción, depuración, transformación industrial, comercio y transporte a distintas escalas (internacional, nacional e intraprovincial).

El mejillón tiene asociada una baja huella de carbono en su producción, pero cuando se incorpora la realidad de la industria, el comercio y la logística, ésta cambia lo suficiente como para que el formato de presentación y la cadena de suministro sean las protagonistas de sus impactos.

Una producción concentrada y un consumo distribuido

La producción nacional de mejillón en sus tres presentaciones se concentra casi por completo en Galicia, con una serie de implicaciones ambientales y económicas. Por un lado, permite economías de escala y especialización productiva. Por otro lado, obliga a mover grandes volúmenes para abastecer el consumo en el resto de España. Todo ello, con flujos de exportación e importación que varían dependiendo de la presentación.

Aquí aparece la clave que a menudo se pierde en el debate público: la geografía de la producción no coincide con la geografía del consumo. El resultado es una cadena conectada, con múltiples trayectos, entradas y salidas, donde el producto puede cambiar de forma varias veces antes de llegar al consumidor.

El destino del mejillón fresco español ilustra esa dinámica. Solo el 25% de la producción de mejillón fresco se dirige al consumo doméstico. El resto se orienta a procesamiento industrial o se exporta. Y una fracción significativa del mejillón ya procesado también se exporta. Este comportamiento, que es habitual en otras cadenas alimentarias, tiene una consecuencia climática: una parte del impacto se desplaza hacia actividades industriales y logísticas.




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Impacto ambiental de la cadena del mejillón en España

Según nuestras estimaciones, la cadena alimentaria del mejillón en España genera alrededor de 288 000 toneladas de CO₂ equivalente al año (una medida del conjunto de gases de efecto invernadero equiparándolos al CO₂). Pero lo más interesante no es solo el total, sino cómo se reparte.

Aproximadamente el 45 % se asocia a la producción acuícola, incluyendo la depuración. Cerca del 43 % corresponde al procesamiento industrial y en torno al 12 % proviene del transporte. Dicho de otra forma: más de la mitad de las emisiones se relacionan con transformación industrial y logística, no con la fase de cultivo.

Este patrón tiene implicaciones claras para la política climática del sector. Si una estrategia se concentra exclusivamente en mejorar la producción acuícola, dejará fuera una parte importante del margen de reducción. En cambio, una estrategia que actúe sobre energía, eficiencia industrial, refrigeración, materiales y planificación logística puede recortar emisiones sin comprometer el papel del mejillón como alimento saludable.

La presentación cambia las emisiones por kilogramo

La comparación por kilogramo consumido muestra diferencias relevantes entre presentaciones, situándose las conservas en valores más altos que el producto fresco y el congelado. Así, las conservas oscilan entre 8,5 kg de CO₂eq por kg en escabeche y 6,7 kg de CO₂eq por kg en salmuera. El mejillón fresco ronda 4,1 kg de CO₂eq por kilogramo, mientras que el congelado supone en torno a 3,6 kg de CO₂eq por kilogramo.

En el caso del congelado, influye un factor logístico: el mejillón congelado se transporta sin concha, reduciendo la masa que se mueve por la cadena. Si se transporta sin esa parte no comestible, el impacto del transporte por kilogramo consumido baja. Esto no convierte al congelado en una solución universal, pero explica por qué puede tener un perfil climático competitivo cuando la logística está bien organizada.

Para poner estas cifras de emisiones en contexto, conviene recordar la huella de otros alimentos habituales. La carne de vacuno se sitúa muy por encima, con valores del orden de decenas de kg de CO₂eq por kg. El cerdo se acerca a rangos intermedios, alrededor de 7 kg de CO₂eq por kg. Y algunos pescados, como la merluza, pueden estar cerca de 4,4 kg de CO₂eq por kg. En esa comparación, el mejillón destaca como proteína marina de emisiones moderadas, pero con sensibilidad fuerte al nivel de industrialización y de flujos comerciales.

Consumo, exportación e importación: una cadena global

El balance de emisiones no se explica únicamente por el consumo interno. El estudio estima que la parte asociada al consumo ronda 190 000 toneladas de CO₂eq, mientras que la exportación suma unas 98 000 mil toneladas de CO₂eq. Además, alrededor del 21 % de las emisiones totales procede de productos importados en distintas presentaciones, en especial procesados desde países como Chile o Nueva Zelanda.

Este punto es relevante porque rompe una idea habitual: que el mejillón “es local” por definición. Puede serlo en su fase de cultivo en España, pero la cadena de valor funciona como una red global. En algunos formatos, como conservas, la materia prima importada puede tener un peso apreciable. El resultado es que el impacto climático del consumo depende no solo de la especie o del método de producción, sino de la ruta, el procesado, el origen y la logística asociada.

¿Qué significa todo esto para la transición alimentaria?

El mensaje final es sencillo: el mejillón es una buena opción en dietas con menor impacto climático, pero su potencial real depende de cómo se organice la cadena.

Para el sector, el margen de mejora está en reducir el grado de transformación y en optimizar la logística. Esto incluye eficiencia en calor y electricidad, mejora de materiales de envasado, organización de cargas, planificación de rutas y, cuando sea posible, reducir movimientos redundantes entre lugares de cultivo, plantas de procesado y centros de distribución.

Para el consumo, la recomendación no es “abandonar” las conservas. Tienen ventajas reales: vida útil, precio, disponibilidad. El consejo es entender que el formato importa y que, cuando se busca minimizar huella ambiental, el consumo de mejillón fresco o congelado puede ser una opción más favorable si procede de cadenas eficientes. En paralelo, es importante un etiquetado que haga visibles origen y rutas.

Los resultados ponen el foco en la importancia de las políticas públicas industriales y logísticas. Es necesaria una aproximación integral que permita relocalizar las cadenas, priorizar el abastecimiento doméstico y centrarse en premiar la eficiencia industrial y logística para alinear salud, economía costera y clima.

La huella ambiental del mejillón no se decide solo en la batea. Se decide también en la fábrica, en la cadena de frío y en la forma concreta en la que el producto viaja y llega a nuestros hogares.

The Conversation

Pablo Saralegui-Díez es miembro de Alimentta. Think Tank para la transición alimentaria.

Andrés Ospina-Álvarez es beneficiario de un contrato Ramón y Cajal financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (RyC2023–043454-I). Este trabajo es una contribución del “Centro de Excelencia” IMEDEA, María de Maetzu (CEX2021-001198). Andrés es miembro de Alimentta, think tank para la transición alimentaria.

Joan Moranta Mesquida recibe fondos de la Fundación Daniel y Nina Carasso y del proyecto de I+D+i PID2022-137648OB-C21 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y “FEDER, UE”. Es miembro de Alimentta Think Tank para la transición alimentaria..

Sebastian recibe fondos de la Fundación Daniel y Nina Carasso y es miembro de Alimentta, Think Tank para la Transición Allimentaria; y de la Red CIGUS de la Xunta de Galicia.

Montserrat Ramón Herrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo cambia el impacto ambiental de los mejillones si los consumimos frescos, congelados o en lata – https://theconversation.com/como-cambia-el-impacto-ambiental-de-los-mejillones-si-los-consumimos-frescos-congelados-o-en-lata-276132

Quevedo, Bad Bunny y Rawayana conectan con las raíces a través de las letras de sus canciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Cristina Alfonzo de Tovar, Doctora en español y su cultura, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El cantante Quevedo en el Festival Arenal de 2023. Christian Bertrand/Shutterstock

El 13 de febrero de 2026 el cantante canario de música urbana, Quevedo, lanzó su nueva canción, “Ni borracho”. En la semana siguiente al lanzamiento, alcanzó el liderazgo en las listas españolas, tanto en la Chart Spain Songs de Billboard como en Top 100 Canciones de Promusicae, desbancando al omnipresente Bad Bunny.

Precisamente, venimos del espectáculo del puertorriqueño del medio tiempo de la Super Bowl (¿o Súper Tazón?) 2026 el 8 de febrero que generó mucha polémica. En primer lugar, por el uso del español en un contexto que, por tradición, siempre ha sido angloparlante. Además, porque se realizó mientras el país norteamericano atraviesa una difícil situación de polaridad entre los que apoyan o rechazan las acciones del gobierno estadounidense ante la migración. Y, por supuesto, se cuestionó la dificultad para comprender el español de una variedad local como la utilizada por Bad Bunny, incluso por hispanohablantes.

Dos ejemplos del éxito de una misma tendencia

También Quevedo, en su nuevo tema, apuesta por la identidad cultural de las Islas Canarias. Lo hace a través de un derroche de léxico compuesto por estructuras fraseológicas cargadas de referentes culturales que caracterizan al Archipiélago Canario. En las redes sociales se ha debatido mucho esta propuesta y la posible “referencia” al puertorriqueño.

Ambos intérpretes emplean una estrategia en la elaboración de sus canciones que está conectando con un público ávido por sentirse representado en la música que escuchan. Los dos, junto con otros muchos cantantes de todo el ámbito hispanohablante, utilizan sus raíces locales y su léxico más diferencial para que todo el mundo pueda sentirse incluido. Al fin y al cabo, todos tenemos una raíz y podemos conectar con el sentimiento que provoca la música global que nace desde sociedades locales. No es necesario entender lo que se dice; basta con saber que se dice desde dentro y que para el intérprete representa una descarga emocional.

Desde el punto de vista del léxico empleado, se trata en muchos casos de términos que se usan tanto en Canarias como en América, ya que ambos territorios comparten una buena cantidad de palabras y expresiones: pibe-a por chico-a, chance por oportunidad, guagua por autobús, etc.

Pero en su mayoría son vocablos exclusivos de los lugares donde crecieron. Así, Quevedo canta “¿Quién carajos dijo por ahí que en Canarias no hay enrale?”, que significa “diversión”. También dice “Se me está yendo el baifo”, donde “írsele a uno el baifo” quiere decir “despistarse”. Y entona “Mogollones, bailoteo, solo escucho: ‘Chacho, chacho’”. Los “mogollones” son las fiestas de los carnavales, similares a las verbenas, y “chacho” es una fórmula apelativa que se usa entre iguales, generalmente para llamar la atención o expresar sorpresa.

El texto está lleno de referencias culturales canarias: vírgenes locales, fiestas populares, topónimos, marcas comerciales exclusivas de las Islas, etc. Además, tanto él como Bad Bunny emplean múltiples referencias a la familia, sobre todo a la infancia de los músicos, la madre y los abuelos. En ambos casos se siguen reforzando así las conexiones locales.

Volver a las raíces

En este sentido, más que pensar en un plagio de estilo, habría que destacar el movimiento musical que está naciendo. Se trata de generar identidad cultural y reconocimiento de lo propio a través de la lengua y los referentes culturales vernáculos. Por supuesto, en ello ha de reconocerse el impacto mediático, social, cultural y lingüístico que ha provocado Bad Bunny.

Es curioso también el efecto que la Super Bowl ha tenido en el aumento del interés por hablar español en plataformas digitales como Duolingo o Preply, así como en la búsqueda de materiales y recursos para el aprendizaje de esta lengua. Por tanto, es necesario destacar la vinculación entre este movimiento musical y su impacto en la lengua española desde una perspectiva intercultural.

De hecho, esta tendencia musical crece en el ámbito hispanohablante. Muchos artistas se están uniendo a ella, lo que favorece el acercamiento entre culturas, independientemente de la dificultad que pueda presentar el intentar comprender la letra de las canciones.

Rawayana: identidad de una diáspora

Un claro ejemplo lo encontramos el grupo venezolano Rawayana, reconocido con el Premio Grammy en 2025 a Mejor álbum latino de rock o alternativo. La banda despertó, en torno a un vocablo de origen despectivo “veneka”, un movimiento de identidad cultural entre la diáspora venezolana.

“Veneka” (veneco) es un término que nace en los años 70 para referirse a los descendientes de migrantes colombianos que nacieron en Venezuela (Venezuela-Colombia). Durante la diáspora masiva de los últimos años, se recuperó el término para referirse de manera despectiva a los venezolanos migrantes, sobre todo en Colombia, Perú y Chile. En la actualidad, y teniendo la canción homónima como símbolo de reivindicación, el uso del término ha cambiado. Ahora representa la resistencia de, sobre todo, las venezolanas.

Caracterizada por su estilo trippy-pop, Rawayana ha lanzado recientemente su último disco: ¿Dónde es el After?. Muchas de sus canciones ya son trending topic en redes sociales. Por ejemplo, “Inglés en Miami”, una colaboración con el cantante colombiano Manuel Turizo, se volvió viral a partir del juego de palabras “tocotocoto”. El tema también incluye venezolanismos como tremenda nota (“muy agradable”) y expresiones propias del spanglish (“te voy a miss u”), un fenómeno lingüístico muy característico actualmente de la diáspora venezolana, cubana y puertorriqueña en Florida.

Finalmente, el tema “Qué rico PR!” promueve un acercamiento entre Puerto Rico y Venezuela a través del léxico y las referencias culturales, aunque también se incluyen vocablos de otras variedades del español.

Algunos ejemplos son los juegos de palabras entre palta (término utilizado en Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y algunas zonas de Paraguay y Ecuador) y aguacate (usado en México, Centroamérica, Colombia, Venezuela, España, República Dominicana y Puerto Rico); o guineo (Puerto Rico) y cambur (Venezuela) –para referirse al plátano–. Aunque se centra en topónimos puertorriqueños, la letra también hace uso de venezolanismos muy coloquiales –qué lacreo para decir “¡qué bien!”– o de spanglishhoy hay un jangueo (“hoy hay una fiesta”), derivado del inglés hang out (“pasar un rato”)–.

Manual de resistencia musical

Desde hace tiempo la globalización parece estar generando un mundo uniforme y muchos pueblos sienten que están perdiendo su lengua (español frente a inglés), su música (ritmos latinos frente a músicas más comerciales) y, en general, su historia.

Esto está produciendo una reacción en la juventud que no quiere abandonar la globalidad que tantas cosas le proporciona (comercio, internet, movilidad), pero que se niega a renunciar a su cultura. Los artistas latinos están descubriendo una forma de llegar a todo el mundo sin soltar la conexión con lo propio. Todos podemos sentirnos identificados con ellos, sobre todo cuando hacen buena música.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Quevedo, Bad Bunny y Rawayana conectan con las raíces a través de las letras de sus canciones – https://theconversation.com/quevedo-bad-bunny-y-rawayana-conectan-con-las-raices-a-traves-de-las-letras-de-sus-canciones-276487

We are in a digital version of the enclosures – like the landowners, big tech has power without responsibility

Source: The Conversation – UK – By Nana Nwachukwu, PhD Researcher, Centre for AI-Driven Digital Content Technology (Adapt), Trinity College Dublin

Between the middle of the 18th and 19th centuries, the English parliament passed more than 4,000 Enclosure Acts. These laws allowed the fencing of common lands where villagers had grazed livestock and planted for generations, transferring them largely into private ownership of the aristocracy or the church. Similar dramatic changes to the landscape and society occurred in Scotland and Wales around the same time.

According to the economic historian Karl Polanyi, this was a deliberate construction of a new kind of society. One where resources that had sustained communities through mutual access were converted to commodities, forcing people to depend on markets they did not control.

The commoners were not consulted in this decision process. The laws were drafted by landowners and passed by a parliament of property holders.

I have been thinking about Polanyi’s analysis as I research my PhD on AI governance and accountability. This is because I believe something similar is happening in the digital space, which my research into the Grok sexualised images controversy shed light on.

In July 2025, users discovered that Grok could generate sexualised images of women with a simple text prompt. Under a post, a user would write “put her in a bikini” and Grok obliged. Even requests for nudity were immediately visible to everyone with access to X.

I began documenting these requests, collecting and categorising more than 565 instances over the last quarter of 2025. To me, the Grok controversy represents the endpoint of a longer withdrawal from the responsibilities that once accompanied control of digital infrastructure.




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The furore over Grok’s sexualised images has begun an AI reckoning


As a former Trusted Facebook Partner, I am familiar with how content moderation used to work. Platforms such as Meta (when it was Facebook) ran programs where activists and civil society organisations could flag harmful content directly to human reviewers for outright removal or labelling. While these arrangements were imperfect, they were a form of negotiated governance where communities retained input into what stayed and what was taken away.

A year ago, Meta announced it was ending its fact-checking program and moving to “community notes” modelled on X’s systems. Users now moderate each other. Meta framed this as a trade-off for free expression. I regard it as a withdrawal of responsibility while retaining control.

In this sense, it mirrors the way the enclosure system enabled landowners first to secure common space for private profit – and then, increasingly, to shirk the responsibilities that were meant to go with this transfer of resources.

Video: BBC News.

Withdrawal of shared governance

Under the old commons system of England, enclosure meant more than fencing land. Lords had duties towards those who worked the land, and the commoners had recognised rights. Even though it was an unequal relationship, it was one negotiated over generations and enforced by local courts.

Enclosure eliminated the commoners’ rights while freeing landlords from their reciprocal duties. What was left was control without obligation or care.

But the English enclosure system did not succeed through legal force alone. It required ideological cover. Authors like Arthur Young and Jethro Tull framed enclosure as part of a broader scientific, rational and experimental innovation in agriculture. Newspapers and pamphlets amplified enclosure as a national economic project that would create employment and drive productivity. Today we are experiencing something similar.

AI is often framed as innovative and productivity enhancing – a catalyst for progress, efficiency and problem solving. This has helped big tech establish dominance. It also obscures the fact that controversies such as the Grok scandal are not a momentary failure of innovation, but a natural outcome for the way this technology has been rolled out.

The acceptable use policy of xAI, which owns Grok, states that “you are free to use the service as you like as long as you use it to be a good human”. These terms prohibit depicting a person’s likeness in a pornographic manner and violating people’s right to privacy or publicity, among other things.

These are the rules that users believe the algorithmic fences of AI content will enforce. However, these terms of service are not necessarily written into the system or model behaviour. Only after the major public outcry did xAI announce it had stopped Grok from technically being able to edit the images of real people in a sexualised way.

Big tech not only controls the technology, but the servers where the data we create is stored. Their invisible algorithms determine what surfaces and what disappears. Their terms of service define what speech is permitted. Today’s digital version of the enclosures is multidimensional.

In response, it’s easy to shrug and say: “Leave and move to a different platform.” Such a reply starts to sound like the advice given to people in abusive relationships.

Regulating the landlords

The path forward requires careful planning. Traditional regulatory approaches struggle when corporations are situated in jurisdictions that regard minimal regulation as a competitive advantage.

We need what I call an “authority awareness framework” for engaging with the landlords of these digital enclosures. This would clearly outline who controls which aspects of AI technology, and what can be done to renegotiate how the system is overseen and regulated.

Such a tool would, I believe, support the implementation of the UK’s proposed AI regulation bill, by giving the proposed auditing authorities a realistic map of power – not unlike the historical enclosure maps that helped to establish limits on what landlords could do to the English commoners centuries ago.

They didn’t get their common land back – but over time they began regulating the landlords. Now we need to do the same with today’s digital landlords, and break their stranglehold for good.

The Conversation

Nana Nwachukwu is on the Advisory Board of the Digital Democracy Initiative and the Tech Project Women’s Initiative (TechHerNG). Her PhD research is funded through the AI Accountability Lab at Trinity College Dublin. Nana consults for Saidot Ltd.

ref. We are in a digital version of the enclosures – like the landowners, big tech has power without responsibility – https://theconversation.com/we-are-in-a-digital-version-of-the-enclosures-like-the-landowners-big-tech-has-power-without-responsibility-276926

COVID vaccination: we now may know why some people developed blood clots

Source: The Conversation – UK – By Richard Buka, Haematology Registrar and Clinical Research Fellow, University of Birmingham

Jonathan McG/Shutterstock.com

COVID vaccines saved millions of lives, but months into the rollout, a small number of people began developing dangerous blood clots in unusual parts of the body. These only happened after vaccines that used a modified adenovirus to deliver its payload – such as the AstraZeneca vaccine. Why these blood clots formed was a mystery – until now.

The condition was named vaccine-induced immune thrombocytopenia and thrombosis, or VITT. It happens when the immune system mistakenly attacks one of the body’s own proteins, called platelet factor 4.

Antibodies that recognise platelet factor 4 are actually part of normal immune responses, but in VITT the antibodies that develop are unusually sticky. They cling on to platelet factor 4, pulling together many molecules and forming large clusters of proteins called “immune complexes”, leading to dangerous blood clots.

Over the last few years, we have been working on the biology of VITT, primarily focusing on how these antibodies activate platelets. However, the way that vaccination triggers these antibodies to form was one of the main mysteries in this disease.

Now an international team of scientists in Australia, Canada and Germany has provided an answer. In an elegant set of experiments, they showed that virtually all patients with VITT share a distinctive pattern in their antibodies.

They studied 100 patients with VITT from around the world. By chance, two of these patients had donated blood in the past, meaning samples were taken before vaccination and stored in German blood service freezers. These samples turned out to be the key that unlocked the mystery.

The team were able to show that the antibodies involved in VITT begin as antibodies that recognise an adenoviral protein called protein VII. These antibodies probably came from the immune system’s memory of earlier adenovirus infections – which are common in childhood and cause mild cold-like symptoms.

During normal immune responses to infection and vaccination, tiny random genetic changes occur in cells that produce antibodies. This is normal and these changes help the immune system refine antibodies so they fight infections more effectively.

In all the patients with VITT, the researchers found the same change. By changing just one small part of the antibody, it suddenly gained the ability to bind platelet factor 4 very strongly.

Two phials of the AstraZeneca COVID vaccine.
The vaccine saved millions of lives.
Giovanni Cancemi/Shutterstock.com

Previous research by the same team had already shown that most patients with VITT carry a particular immune gene variant that shapes the structure of the antibodies they produce.

The new study helps explain why this matters. The mutation identified by the researchers only occurs in antibodies built on this genetic background, allowing them to grab onto platelet factor 4 extremely tightly.

This discovery helps explain why VITT is so rare. Two unlikely events must occur at the same time. First, a person must inherit the particular immune gene variant. Second, a rare mutation must occur in one of the antibody-producing cells responding to the adenovirus. Only when both events happen together does the immune system begin targeting platelet factor 4.

Why do we need to understand VITT?

You might wonder why this is still important. The pandemic is over and surely VITT is no longer seen?

But adenovirus-based vaccines remain an important tool. They are versatile, inexpensive and easy to deploy worldwide. When the next pandemic arrives, vaccines made using this approach could once again save millions of lives.

We also occasionally see patients with syndromes that look exactly like VITT but without any link to vaccination. These cases can sometimes be triggered by viral infections, including adenovirus and cytomegalovirus.

A similar process has also been implicated in people with recurring blood clots over many years, repeated miscarriages and stroke in a newborn baby caused by antibodies from the mother that target platelet factor 4.

Understanding exactly how VITT happens means scientists may now be able to modify future vaccines to avoid triggering this rare immune reaction.

The Conversation

Richard Buka received funding from AstraZeneca to conduct research in an area of medicine unrelated to VITT. He has done consulting work for Pfizer. He is the Chair of HaemSTAR, a UK-wide network of haematology resident doctors interested in malignant haematology. He has previously been supported by the British Heart Foundation and his current post is funded by the UK National Institute of Health and Care Research (NIHR).

Samantha Montague receives funding from the British Heart Foundation (BHF) and was previously funded by the National Institute for Health Research (NIHR) (NIHR135073). The views expressed are those of the author(s) and not necessarily those of the NIHR or the BHF.

ref. COVID vaccination: we now may know why some people developed blood clots – https://theconversation.com/covid-vaccination-we-now-may-know-why-some-people-developed-blood-clots-277702

Les poules font preuve de capacités d’apprentissage et de mémoire surprenantes dès leurs premiers jours de vie

Source: The Conversation – France in French (2) – By Cécile Arnould, Éthologue, Inrae

Un poussin âgé de seulement quelques jours est déjà capable de reconnaître sa mère et d’autres poussins avec lesquels il a été en contact. Deux exemples parmi tant d’autres qui démontrent des capacités cognitives qui pourront vous surprendre. Pour aller plus loin, nous vous proposons de lire un extrait de l’ouvrage Bien-être et comportement des poules domestiques, de Cécile Arnould, publié aux éditions Quae.


Les poules domestiques, comme beaucoup d’autres espèces d’oiseaux, sont capables de mémoriser des informations très précocement. Les embryons peuvent apprendre les caractéristiques des odeurs ou des vocalisations de leur mère. Les poussins âgés de 24 heures reconnaissent leur mère. Ils font la différence entre celle-ci et une autre mère avec laquelle ils n’ont pas été en contact auparavant. Élevés en présence d’un autre poussin, ils font la différence entre ce dernier et un poussin non familier. Dès cet âge, ils peuvent aussi mémoriser les caractéristiques d’un objet.

En effet, les poules domestiques ont une caractéristique propre aux oiseaux nidifuges. Les oiseaux nidifuges sont ceux qui, à l’éclosion, sont complètement développés et qui peuvent donc gambader tout de suite loin de leurs parents. À la différence des jeunes mésanges, qui restent bien au chaud dans leur nid ; ce sont des oiseaux nidicoles. Chez ces espèces nidifuges, on observe chez les poussins un phénomène appelé « empreinte ». Le poussin s’attachera à la première chose avec laquelle il sera en contact à l’éclosion. L’empreinte se met en place entre 1 et 4 jours, période durant laquelle la mère reste sur son nid après l’éclosion de sa couvée. Elle est naturellement dirigée vers sa mère, mais, en l’absence de mère, elle peut être dirigée vers un objet. Des poussins ayant développé une empreinte sur un objet se blottiront contre cet objet plutôt que contre un objet différent, que ce soit par sa forme, sa couleur, etc. L’empreinte peut aussi être dirigée vers une personne ; vous avez peut-être déjà vu Konrad Lorenz (1903-1989), éminent éthologiste ayant décrit ce phénomène chez des oies, suivi d’une ribambelle d’oisons. Lorsqu’il y a empreinte, la mémoire qui se forme possède des caractéristiques différentes de la mémoire classique. Elle se crée plus rapidement et dure plus longtemps.

Au-delà de ce phénomène particulier, dès 2 à 5 jours d’âge, les poussins se souviennent de tâches spatiales qu’ils ont apprises 24 heures auparavant. Par exemple, s’ils ont appris à faire un détour pour rejoindre des congénères, ils se rappellent le chemin qu’ils doivent emprunter. Les poussins sont par ailleurs capables de raisonnements simples. Ils ont la capacité à savoir qu’un objet existe même s’ils ne le voient pas complètement ou pas du tout. On parle de phénomène de permanence des objets. Cette capacité ne se développe qu’après quelques mois chez les enfants. Nous venons de voir qu’un poussin ayant développé une empreinte sur un objet ira se blottir contre lui. Eh bien, ce comportement persistera même si une partie de cet objet est partiellement cachée. Et, mis en présence de deux parois opaques identiques qui peuvent cacher cet objet, les poussins choisiront d’aller vers la paroi où ils ont vu l’objet disparaître complètement. De plus, si ces parois sont inclinées de telle sorte que l’une soit de hauteur et de largeur adéquates pour cacher la totalité de l’objet (paroi A) et l’autre pas (paroi B), les poussins, en l’absence de l’objet, se dirigeront vers la paroi formant un écran compatible avec le fait que l’objet puisse être caché derrière : la paroi A. Ces résultats signifient que les poussins se représentent l’objet même s’ils ne le voient pas ; ils ont une représentation mentale de ce dernier. Ils sont, par ailleurs, capables d’effectuer un raisonnement à partir de cet objet, c’est-à-dire de comparer la taille de cet objet à la taille des cachettes.

Il faut savoir que la poule domestique est une espèce territoriale et sociale avec une organisation hiérarchique. Cela signifie qu’il existe des relations de dominance et de subordination au sein des groupes, chez les coqs comme chez les poules. L’individu A domine l’individu B, qui domine l’individu C, etc. De temps en temps dans cette hiérarchie linéaire, plusieurs individus (par exemple C, D et E) vont avoir le même rang social. Aucun ne dominera les autres. Il suffit en général de quelques jours, pendant lesquels les individus du groupe s’affrontent (coups de bec, combats, poursuites), pour que la hiérarchie se mette en place. Par la suite, les individus connaissent leur place dans la hiérarchie. Les affrontements laissent la place à des menaces ou à des évitements. Les individus mémorisent les caractéristiques des autres individus avec lesquels ils vivent. Les poules domestiques sont capables de faire la différence entre des individus familiers, avec lesquels elles vivent ou qu’elles ont déjà rencontrés, et des individus inconnus. Elles reconnaissent chaque individu de leur groupe à condition que ce groupe ne soit pas trop grand (jusqu’à au moins une trentaine d’individus, voire peut-être cent).

Les poules peuvent aussi apprendre en observant les autres. Des poules juvéniles (d’environ 2 mois) ayant observé des congénères consommer un aliment qu’elles ne connaissent pas en mangeront une plus grande quantité, et mettront moins de temps pour commencer à s’alimenter avec, que celles n’ayant pas eu cette expérience. Des poussins de quelques jours apprennent où trouver un aliment après avoir observé un congénère. De même, après avoir observé un congénère picorer une bille recouverte d’une substance amère, si une bille similaire en apparence, mais non recouverte de cette substance amère, leur est présentée 24 heures plus tard, ils ne la picoreront pas.

Couverture de l’ouvrage « Bien-être et comportement des poules domestiques », paru aux éditions Quae.

Curieusement, une étude montre que les poules adultes apprennent plus vite une tâche d’association, où il faut picorer un bouton pour obtenir une récompense alimentaire, en voyant faire une poule dominante qu’une poule subordonnée. Et ce n’est pas lié à une différence de compétence entre les poules dominantes et subordonnées, les premières n’apprennent pas plus vite que les autres. Il est probable que cet effet soit plutôt le résultat d’une attention plus soutenue envers les individus dominants qu’envers les autres membres du groupe. Les poules peuvent apprendre à donner des coups de bec sur des boutons ou des écrans pour obtenir une récompense. Cette capacité a largement été utilisée, notamment dans les années 1970-1980, pour tester la motivation des poules à accéder à des perchoirs, des espaces de vie plus grands, des substrats pour effectuer des bains de poussière lorsqu’elles avaient été élevées en cage sur un sol grillagé. Ces travaux ont contribué à démontrer quels étaient les besoins des poules domestiques.

The Conversation

Cécile Arnould est l’autrice de « Bien-être et comportement des poules domestiques » dont cet article est un extrait.

ref. Les poules font preuve de capacités d’apprentissage et de mémoire surprenantes dès leurs premiers jours de vie – https://theconversation.com/les-poules-font-preuve-de-capacites-dapprentissage-et-de-memoire-surprenantes-des-leurs-premiers-jours-de-vie-277394

What international law says about the Israeli strikes on Iranian oil facilities

Source: The Conversation – UK – By Saeed Bagheri, Assistant Professor of International Law, University of Reading

Israeli strikes targeted oil facilities near the Iranian capital of Tehran over the weekend. Two oil refineries, both of which had been attacked by Israel in 2025, and two oil storage facilities were hit. According to Iran’s deputy health minister, Ali Jafarian, at least four people were killed by the strikes.

The strikes raise two main questions. First is whether an oil refinery truly qualifies as a legitimate military target under international humanitarian law. And second is whether the rule of proportionality – that military actions are not excessive in relation to their intended aim – should have constrained an attack of this nature.

The principle of distinction forms the cornerstone of the laws governing the conduct of hostilities. It requires parties to an armed conflict to distinguish at all times between civilian and military objects. The Geneva conventions, a set of treaties that establish rules for humane treatment during wars, also say that parties must limit their attacks to military objectives.

Article 52 of the conventions provides the authoritative definition of a military object. It says an object is a legitimate target if it makes an effective contribution to military action by its nature, location, purpose or use. It adds that the destruction of such an object must also offer a definite military advantage in the circumstances prevailing at the time.

Oil refineries showcase the complexity of applying these principles. They convert crude oil into gasoline, diesel and aviation fuel, all of which are essential both for civilian life and military operations. Armed forces may depend on these fuels to operate vehicles, aircraft and naval vessels, sustaining their combat and logistical capabilities.

Disrupting fuel production can therefore weaken the military capability of an adversary. This could make an oil refinery a legitimate target. However, there is no convincing evidence yet that the two targeted facilities near Tehran – the Tondgouyan and Shahran oil refineries – were important sources of fuel for the Iranian military.

Even if an oil refinery contributes to military actions, its importance to the civilian economy remains significant from a legal standpoint. Many states depend on continuous energy supplies for transportation, industry and public services.

Fuel shortages can disrupt public transportation, delay the delivery of food and medical supplies and impede electricity generation. In densely populated urban areas like Tehran, which is home to around 15 million people, such disruptions can have a serious impact on daily life and economic stability.

These considerations are reinforced by Article 54 of the Geneva conventions. This safeguards objects from attack that are considered indispensable for the survival of the civilian population.

The provision explicitly references foodstuffs, water installations and agricultural areas. But its underlying rationale emphasises the importance of protecting systems that are essential to fundamental living conditions, so probably includes energy infrastructure that underpins the operation of water treatment, sanitation and emergency services.

Principle of proportionality

The principle of proportionality provides a mechanism to balance military necessity and humanitarian protection. Article 51 of the Geneva conventions prohibits attacks that are expected to cause incidental civilian harm that is excessive in relation to the anticipated military advantage.

In the case of oil refineries, proportionality analysis should account not only for immediate casualties and structural damage. It should also account for the expected downstream impact on civilian life. This includes the impact of service interruptions, economic disruption, fuel shortages and, perhaps most importantly, reduced air, water and soil quality.

Environmental contamination, particularly degraded water quality, has been documented following attacks on energy facilities in previous conflicts. The most notable instances have been in Kuwait during the 1991 Gulf war, Syria in 2015 and Ukraine since 2022.

Under international humanitarian law, adversaries must take these considerations into account when assessing what is proportionate in the pursuit of military objectives. They must weigh the anticipated military advantage against the broader consequences for civilians who depend on the targeted facilities.

Tehran’s high energy demands mean that damage to refineries that supply fuel to millions could cause severe disruption. It could also cause air and water pollution. The Iranian authorities warned of toxic acid rain immediately after the attacks on Tehran’s oil facilities, and many residents have since reported headaches and difficulty breathing.

These consequences do not appear to have been considered in the Israeli military’s proportionality assessment. No feasible precautions or mitigation measures were reported prior to the attacks. There also does not appear to be evidence that attacking the refineries would yield a definite military advantage.

International humanitarian law does not categorically prohibit attacks on energy infrastructure. But it does require careful, context-specific assessments of the military relevance of an energy facility and the possible civilian harm caused by its destruction.

For now, assessing the legality of the Israeli strikes is difficult. More detail on the role of the refineries in Iran’s military operations and the anticipated military advantage achieved by targeting them will be required before a judgment can be made.

The Conversation

Saeed Bagheri does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. What international law says about the Israeli strikes on Iranian oil facilities – https://theconversation.com/what-international-law-says-about-the-israeli-strikes-on-iranian-oil-facilities-277875

The Middle East conflict has swiftly exposed economic vulnerability in the region

Source: The Conversation – UK – By Emilie Rutledge, Senior Lecturer in Economics, The Open University

At the end of 2025, the Gulf states received high praise for their economic resilience. According to reports by the World Bank and the World Economic Forum, the region was stable, modern and reliable.

Now the six countries of the Gulf Cooperation Council (GCC) – Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Saudi Arabia and the United Arab Emirates – are watching on nervously. The economic damage done by what has become a regional conflict, bringing an abrupt loss of stability, could be huge.

Aside from Saddam Hussein’s foray into Kuwait in 1991, these six countries have successfully steered clear of conflict on their home turf over a long perriod. They avoided the revolutionary upheavals which affected Egypt (1952), Iraq, Syria and Iran (1979). They steered clear of any spillover from the long-running Israel-Palestine conflict.

The group was mostly unaffected by the war between Iran and Iraq. And aside from a short-lived uprising in Bahrain in 2011, the GCC emerged largely unscathed from the regional turmoil of the Arab Spring in 2010 which spread from Tunisia and and Egypt and led to violent instability which continues to this day in Libya, Yemen and Syria.

The GCC’s comparative stability underpins its attractiveness as a global hub for money and modernity. Success in luxury tourism has filled places such as Dubai and Abu Dhabi with five (and even a seven) star hotels. Only France has more Michelin-starred restaurants than the United Arab Emirates (UAE). There is cutting-edge technology in Qatar’s energy sector, and a vast AI campus in the UAE.

It is these kinds of projects which led the World Bank and the World Economic Forum to publish glowing reports on the region recently. Both organisations agreed in late 2025 that oil wealth was being wisely invested for the future.

The general view was that the GCC was a place of economic stability and diversity. A director of the World Bank, Safaa El Kogali, said that the region’s embrace of a digital future had been nothing short of “remarkable”.

But US military bases in all GCC countries have come under attack. Drones have hit oil tankers. The Strait of Hormuz, vital for the transit of much of the world’s energy is effectively closed.

Missiles from Iran directly hit three Amazon web service facilities, one in Bahrain and two in the UAE, leading the company to recommend that GCC businesses back up their data and migrate it to data centres in the US.

Stock markets across the world have fallen sharply. Energy bills and petrol prices have soared as oil and gas refineries have been shut in Kuwait, Saudi Arabia, Qatar and the UAE.

Under fire

Despite efforts to diversify economies away from oil, for now the region is still clearly dependent on oil exports and food imports, hence the worries over Hormuz. There are fears for its numerous desalination plants, which provide drinking water (as well as filling infinity pools and keeping golf courses green).

And its status as a safe and sunny sanctuary for conference conveners, influencers, holiday makers and owners of second homes is now being questioned.

Boats in marina surrounded by skyscrapers.
Dubai marina.
frank_peters/Shutterstock

Even if the conflict were to end soon, reputational damage has been done. People are fleeing the area, as images of smoke filled skies fill screens.

This will inevitably dampen foreign direct investment in the immediate future. The course and duration of the conflict will determine the degree to which the region can bounce back and continue to attract holidaymakers and young professionals and those seeking a life with more sun and less tax.

From a geopolitical perspective, the region’s recent success – aside from its vast and easily extracted natural resources – has rested largely on the assumed political stability that was underwritten by hosting US military bases and buying US military hardware. Both of these could now prove to be an economic liability.

The Conversation

Emilie Rutledge does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The Middle East conflict has swiftly exposed economic vulnerability in the region – https://theconversation.com/the-middle-east-conflict-has-swiftly-exposed-economic-vulnerability-in-the-region-277666

Pourquoi les végétaux des milieux extrêmes sont-ils souvent en forme de boule ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Thierry Gauquelin, Professeur émérite, Institut méditerranéen de biodiversité et d’écologie marine et continentale (IMBE), Aix-Marseille Université (AMU)

Dans les sommets alpins ou méditerranéens, comme le désert marocain, de drôles de boules recouvrent les paysages. Ce sont des plantes qui, dans ces milieux extrêmes, adoptent cette silhouette aux avantages multiples.


Les milieux extrêmes, tels que la haute montagne méditerranéenne ou alpine, les environnements arides ou présahariens ou encore le littoral, sont souvent colonisés par des végétaux vivaces à port caractéristique en boule. Ces spectaculaires coussinets hémisphériques plaqués contre le sol peuvent être quasiment exclusifs dans le paysage. Dans les milieux où la sécheresse constitue l’une des contraintes majeures, ce port particulier s’accompagne de rameaux épineux et/ou succulents, c’est-à-dire de tiges charnues.

Ces formes en coussinet ne constituent pas une simple accommodation ou réaction à un facteur extérieur, comme le seraient les anémomorphoses, ces modifications de la forme des plantes et des paysages végétaux sous l’effet des vents dominants. C’est ici une adaptation des végétaux, inscrite dans leur patrimoine génétique et résultant d’une évolution à l’échelle de millions d’années.

À gauche, une Cytisus balansae du Haut Atlas occidental (Maroc) au port en boule, à droite une anémomorphose de myrte (Myrtus communis) sur le littoral varois.
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Cette forme comporte de fait de nombreux atouts pour tirer au mieux partie des ressources rares et des contraintes nombreuses des milieux extrêmes.

Garrigue à xérophytes épineuses en coussinet (Haut Atlas central, Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Limiter la transpiration pour économiser l’eau durant les périodes sèches

Cette silhouette peut d’abord permettre de résister à l’assèchement, notamment en été quand l’eau manque, sous climat méditerranéen par exemple. Car la surface de contact avec l’atmosphère des parties vertes d’une plante en boule est bien plus réduite que celle d’une plante dressée.

La transpiration en est ainsi réduite, permettant alors de résister à la dessiccation. Ceci s’ajoute aux adaptations classiques aux milieux arides, que l’on retrouve sur beaucoup de ces plantes, avec des feuilles réduites ou transformées en épines ou/et une crassulescence de tissus, c’est-à-dire une capacité à conserver l’eau dans des feuilles grasses et charnues.

Créer un microclimat particulier au sein de la touffe

Le port en boule crée également à l’intérieur des touffes un microclimat favorable qui affranchit quelque peu ces végétaux des conditions extérieures. Ceci a pu être mis en évidence pour deux types de plantes en boule présentes en haute montagne.

D’abord les xérophytes (du grec xerós, sec, et phutón, plante) épineuses en coussinet, caractéristiques, de la haute montagne méditerranéenne, du Haut Atlas marocain à la Sierra Nevada espagnole.

Ces plantes apparaissent généralement au-dessus de 2 500 mètres, se mélangeant aux derniers arbres imprudents, chênes, genévriers, pins, auxquels ils se substituent quand le climat devient trop sévère pour les arbres. Dans ces environnements, les conditions climatiques sont difficiles, chacune des saisons apportant son lot de contraintes, l’hiver avec son froid et ses fortes gelées qui destructurent le sol et l’été, combinant chaleur et sécheresse.

On observe ainsi une extraordinaire convergence de formes entre ces coussinets denses dont la plupart des organes sont ou bien transformés en épines ou bien munies d’épines à l’extrémité de rameaux, des bractées (feuilles fréquemment colorées qui accompagnent la fleur) ou des feuilles, donnant au végétal l’aspect d’un véritable hérisson.

Ces xérophytes épineuses en coussinet sont pourtant d’origine taxonomique bien diverse puisqu’on y trouve des plantes de la grande famille des légumineuses, c’est-à-dire des fabacées (Cytisus balansae, Erinacea anthyllis, mais aussi de nombreuses astragales), des plantes appartenant à la famille des crucifères, la famille des choux et de la moutarde, aujourd’hui appelée les brassicacées (Hormatophylla spinosa ou Vella mairei), voire des végétaux de la famille des carottes, appelée apiacées (Bupleurum spinosum) ou encore des caryophyllacées, de la même famille que les œillets (Arenaria pungens), drapant alors les versants de taches colorées très diverses.

Garrigue à xérophytes épineuses en coussinet, 2 900 mètres, Haut Atlas occidental, Maroc (gauche), Vella mairei, Haut Atlas central, Maroc (milieu), Cytisus balansae, 3 000 mètres, Haut Atlas occidental, Maroc (droite).
Thierry Gauquelin, CC BY

Mais il faut pénétrer à l’intérieur de ces boules qui parsèment le paysage pour comprendre un de leur principal atout. À 3 000 m d’altitude, au mois de juillet, période de sécheresse extrême, la température à 14 heures au sein d’une touffe de xérophyte épineuse en coussinet était ainsi de seulement 18 °C alors qu’elle atteignait 35 °C entre les touffes. De même, l’humidité relative était de 70-80 % au sein du coussinet pour seulement moins de 30 % à l’extérieur.

De même, dans le domaine alpin jusqu’en Alaska, où la contrainte est essentiellement le froid, une caryophyllacée, le silène acaule (Silene acaulis) élabore des coussinets hémisphériques particulièrement denses pouvant atteindre plus d’un mètre de diamètre et un âge supérieur à 300 ans.

Au sein d’un coussinet de ce silène acaule des environs du col du Galibier (à 2 500 m), entre 12 heures et 15 heures, la température était de 10 à 15 °C plus élevée que celle de l’air ambiant !

La forme en boule permet d’optimiser de captation des rayons solaires et le coussinet fonctionne alors comme un piège à chaleur particulièrement intéressant pendant ces périodes froides.

Élaborer et protéger le sol sous les touffes

Les coussinets hémisphériques plaqués contre le sol sont également de véritables pièges pour les sables fins et les limons soulevés par l’érosion et transportés par le vent. L’apport de matière organique directement sous la touffe suite à la décomposition des tissus morts de la plante, combiné au piégeage de ces particules minérales fines, fait que la plante élabore son propre sol sous son couvert.

Euphorbe oursin (Euphorbia echinus), Souss (Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Ceci est particulièrement vrai pour les euphorbes cactiformes des régions arides du Maroc, un autre type de plante en boule que le chimiste et botaniste René-Maurice Gattefossé en 1931 comparait à des « tortues d’un vert glauque ». Ce sont les euphorbes résinifères (Euphorbia resinifera) du piémont de l’Atlas, mais aussi les bien nommées euphorbes oursins (Euphorbia echinus) de la région littorale du Souss. Toutes munies d’épines très vulnérantes, elles renferment de plus dans leurs rameaux un latex abondant largement utilisé en médecine populaire, malgré son caractère irritant et toxique. Le miel provenant des fleurs de ces espèces, le fameux miel de Daghmous – du nom local de ces euphorbes – est aussi particulièrement réputé.

Euphorbe résinifère (Euphorbia resinifera), Anti-Atlas (Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Sous des pieds d’euphorbes cactiformes, le sol est beaucoup plus développé, plus riche en éléments minéraux, donc en nutriments, et plus humide qu’entre les touffes. La matière organique y est plus importante, augmentant notamment la capacité de rétention en eau de ce sol. En retour, ce sol se trouve protégé par la touffe elle-même, tant au niveau de l’évaporation de l’eau que de l’érosion. Enfin, une biodiversité particulière, notamment représentée par la mésofaune (acariens, collemboles…), se retrouve plus abondante dans le sol sous les touffes, jouant un rôle important dans le recyclage de la matière organique.

Étaler la floraison et optimiser la pollinisation

La floraison des touffes hémisphériques se réalise progressivement, débute par la face la mieux exposée au soleil, pour concerner ensuite tout le coussin, s’étalant ainsi sur plusieurs semaines. Cela génère un double avantage. Cela permet d’abord une floraison moins sensible à des accidents météorologiques brutaux, tels que des fortes gelées tardives. Cela génère également une amplitude temporelle plus grande pour permettre aux pollinisateurs d’assurer leur rôle dans la reproduction.

Cytisus balansae, Haut Atlas occidental.
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Favoriser et abriter la biodiversité

Le microclimat particulier existant au sein des touffes hémisphériques va en faire un milieu de vie particulièrement favorable à de nombreux organismes, notamment des insectes, mais aussi des microorganismes, en leur permettant d’échapper à différents stress. Ainsi les touffes de xérophytes épineuses en coussinet abritent souvent des colonies importantes de coccinelles.

Cette biodiversité constitue un élément essentiel du fonctionnement de ces milieux, à la fois pour ce qui concerne par exemple la pollinisation, mais aussi plus généralement les cycles biogéochimiques. Un véritable microécosystème se met ainsi en place dans la touffe, qui va dès lors fonctionner d’une manière quelque peu autonome.

Le changement climatique va-t-il favoriser les plantes en coussinet ?

Dans le domaine méditerranéen, voire saharien, le changement climatique se manifeste notamment par des périodes de sécheresse plus fréquentes et plus intenses. Ceci nécessite des adaptations des végétaux de plus en plus élaborées. Les végétaux en coussinet dense pourraient-ils ainsi « profiter » de ces changements rapides ?

Dans des milieux sahariens arides, le spectaculaire « chou-fleur de Bou Hamama » (Fredolia aretoides, amarantacées), remarquable endémique des steppes désertiques du Sahara occidental, en port en coussinet très dense et aux feuilles imbriquées semble aujourd’hui s’étendre spectaculairement vers le nord, en pénétrant profondément dans des vallées, en liaison avec la désertification des franges nord-sahariennes liée notamment à l’aridification croissante. Cette espèce peut ainsi dans tout ce secteur biogéographique constituer un bon indicateur des changements environnementaux.

Le « chou-fleur de Bou Hamama », Fredolia aretoides, Maroc.
Frédéric Médail, Fourni par l’auteur

Dans les milieux froids, par contre, où l’augmentation de la température constitue la tendance majeure, on observe des migrations d’espèces en altitude. Des espèces en coussinet arctico-alpines, telles que le silène acaule, vont sans doute de moins en moins trouver leur place dans des environnements de montagne rendus moins contraignants par l’augmentation de température.

Dans tous les cas, il sera important de suivre la dynamique progressive ou régressive de ce type biologique particulier dont les stratégies adaptatives apparaissent aujourd’hui particulièrement en phase avec l’évolution du climat, notamment en région méditerranéenne.

The Conversation

Thierry Gauquelin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Pourquoi les végétaux des milieux extrêmes sont-ils souvent en forme de boule ? – https://theconversation.com/pourquoi-les-vegetaux-des-milieux-extremes-sont-ils-souvent-en-forme-de-boule-275452

Quel bilan pour la rupture conventionnelle ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Brigitte Pereira, Professeur de droit du travail, droit pénal des affaires et droit des contrats, HDR, EM Normandie

La réflexion sur l’encadrement de la rupture conventionnelle doit être mise en perspective avec la chute du contentieux prud’homal depuis 2009. Sabthai/Shutterstock

Alors que la rupture conventionnelle, outil de flexisécurité (ou flexicurité), connaît un franc succès – 515 000 en 2024 –, les critiques quant à son coût se multiplient. Un accord du ministère du travail avec les partenaires sociaux doit être validé au plus tard le 23 mars, puis être voté par le Parlement pour entrer en vigueur. L’enjeu : générer entre de 700 millions à 900 millions d’euros d’économies.


Plébiscitée à la fois par les salariés et les employeurs depuis sa création, la rupture conventionnelle recouvre de multiples facettes, comme nous le montrions déjà en 2015 dans « Flexicurité et rupture conventionnelle du contrat de travail : de l’oxymore à l’ambiguïté de la pratique » (Annales des Mines-Gérer et comprendre, 2015/4, n° 122, pp.13-20).

Cet accord gagnant-gagnant constitue l’unique mode de rupture amiable d’un contrat à durée indéterminée (CDI) encadré par la loi selon articles L. 1237-12 et suivants du Code du travail. Il permet à un employeur et à un salarié de mettre fin à leur relation d’un commun accord, en ne passant ni par le licenciement ni par la démission.

Pour l’employeur, la rupture conventionnelle permet d’éviter d’engager une procédure de licenciement, s’il existe un doute sur le bien-fondé des motifs et un risque de contentieux devant le conseil des prud’hommes. Pour le salarié qui souhaite démissionner – insatisfaction au travail, projet de création d’entreprise ou encore mésentente avec l’employeur ou les collègues –, il bénéficie d’une indemnité de départ au moins égale à l’indemnité légale de licenciement, tout en conservant ses droits à l’assurance-chômage.

Alors quel bilan depuis son introduction dans le Code du travail avec la loi du 25 juin 2008 ?

Accroissement du coût

Chaque année, plus de 500 000 ruptures conventionnelles sont homologuées – 515 000 en 2024. Le dispositif comporte donc un coût important. Selon l’Unedic, 9,4 milliards d’euros ont été versés consécutivement à une rupture conventionnelle.

Le succès de la rupture conventionnelle n’est pas exempt d’abus des deux côtés (employeurs et salariés). Elle est un mode de gestion en ressources humaines permettant à la fois d’éviter la procédure de licenciement, de terminer une situation y compris de harcèlement (sous réserve d’un vice de consentement) ou de répondre à une volonté de démissionner. Dès lors, le législateur a cherché à pérenniser le dispositif.

Nombre annuel de ruptures conventionnelles individuelles et nombre annuel d’ouvertures de droits chômage à la suite d’une rupture conventionnelle, entre 2008 et 2024.
Unedic

Encadrement plus fort

Depuis le 1er janvier 2026, le forfait social a été remplacé par une contribution patronale unique, qui est passée de 30 % à 40 %, afin d’accroître le coût de la rupture conventionnelle pour l’employeur.

Le régime de la rupture conventionnelle est désormais unique, quel que soit l’âge du salarié concerné. Les distinctions entre salariés proches de la retraite, qui imposaient un régime de contributions plus important, et les autres profils sont supprimées (article 15 de la loi de finance de la Sécurité sociale (LFSS) 2026 ; article L. 137-12 du Code de la Sécurité sociale).

Répartition des ruptures conventionnelles par âge en 2021.
Unedic

L’objectif est la limitation des stratégies de contournement des régimes du licenciement et des démissions et la maîtrise des dépenses d’assurance-chômage.

Cette évolution n’est pas neutre. Elle conduit les employeurs à ne plus recourir aussi facilement à la rupture conventionnelle pour résoudre des situations complexes. La rupture conventionnelle, comportant une contribution plus dissuasive, perd progressivement sa dimension de simplicité pour sécuriser la rupture du contrat de travail. Il s’agira pour les responsables des ressources humaines de davantage comparer les différentes stratégies possibles.

Négociation avec les partenaires sociaux

Ces mesures ne constituent qu’une amorce, puisqu’il a été demandé aux partenaires sociaux de négocier sur des ajustements possibles de ce mode de rupture. S’ils ne parviennent pas à un accord, de nouvelles restrictions légales devraient être proposées. Or, le 25 février 2026, un accord a été trouvé entre deux syndicats (CFDT et CFTC) et le patronat. Le choix des partenaires sociaux s’est porté vers la période d’indemnisation.

Indemnités médianes perçues par catégorie socioprofessionnelle et par ancienneté.
Unedic

L’objectif est la mise en place d’un accompagnement personnalisé intensif par France Travail, avec un examen de situation au 12e mois, et de raccourcir la « durée maximale d’indemnisation » :

  • Quinze mois pour ceux qui ont moins de 55 ans, contre dix-huit mois aujourd’hui ;

  • Vingt mois et demi pour ceux âgés de 55 ans et plus, contre vingt-deux mois et demi pour ceux qui ont de 55 à 56 ans et vingt-sept mois pour ceux qui ont au moins 57 ans, aujourd’hui.

Ces éléments nécessitent une transposition législative qui risque de s’échelonner dans le temps.

Chute du contentieux prud’homal

La réflexion sur l’encadrement de la rupture conventionnelle doit être mise en perspective avec la chute du contentieux prud’homal depuis 2009, dans le bilan du barème d’indemnisation que nous analysions en 2024. Car la justice prud’homale a du plomb dans l’aile : en une dizaine d’années, le nombre de saisines des conseils des prud’hommes a pratiquement diminué de moitié.

Les raisons avancées tiennent aux coûts et aux délais de cette justice : 16,3 mois en moyenne pour le traitement des dossiers en 2021 selon un rapport de la Cour des comptes.

Il faut ajouter la consécration du barème plafonnant les indemnités en cas de licenciement sans cause réelle et sérieuse au sein de la justice prud’homale, qui n’est pas neutre non plus. Le montant de ces indemnités est désormais encadré par un barème, appelé en pratique « barème Macron ».

Les salariés ayant peu d’ancienneté ont moins intérêt à contester leur licenciement, compte tenu des indemnités limitées prévues par le barème. Dans ce cas, on pourrait penser que l’existence d’un barème prud’homal est de nature à favoriser la négociation entre employeur et salariés en amont de toute rupture du contrat de travail, ce qui conduit à plébisciter encore la rupture conventionnelle.Toutefois, cela n’a pas encore été démontré.

Même dans le cadre d’une rupture conventionnelle, et dans un contexte de chute du contentieux prud’homal, le risque de contentieux n’est pas absent. Alors que la rupture à l’amiable du contrat de travail est destinée à réduire les contentieux judiciaires, ceux-ci n’ont jamais été exclus ; bien au contraire les décisions de justice sont nombreuses comme cela a été souligné dans notre étude.

En définitive, les problématiques du coût de la rupture conventionnelle en révèlent bien d’autres. Si la flexibilité des relations de travail est une nécessité (d’où l’intérêt de la rupture conventionnelle), la sécurisation des parcours des salariés reste encore à développer de même que l’accès à la justice.

The Conversation

Brigitte Pereira ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quel bilan pour la rupture conventionnelle ? – https://theconversation.com/quel-bilan-pour-la-rupture-conventionnelle-276318