¿Y si pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto en un museo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina de Juana Ortín, Personal docente e investigador, miembro del grupo de investigación ART-QUEO, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Los colosales ídolos de Bameean Alexander Burnes, 1834.

¿Y si en un museo de historia pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto? ¿O volver a ver estatuas milenarias desaparecidas? ¿Qué tal si cientos de estudiantes pudieran explorar objetos antiguos por todos sus ángulos, sin necesidad de tocarlos?

Las vitrinas, cartelas y visitas guiadas que solían acompañar al patrimonio cultural, en los últimos años han dado paso a pantallas, audioguías, códigos QR y otras tecnologías inmersivas, en la búsqueda de nuevas formas de cautivar al público.

Así, uno de los recursos más llamativos en los museos del siglo XXI es el uso de hologramas de realidad aumentada: proyecciones tridimensionales que dan la sensación de presencia real sin necesidad de gafas ni dispositivos.

En algunos casos, se trata de pantallas LCD/LED o proyectores junto con técnicas como el Pepper’s Ghost –técnica de ilusionismo que, mediante espejos, refleja una imagen como si estuviera delante del público–, mallas holográficas o paneles de vidrio inclinados que reflejan una imagen para que parezca tridimensional.

Una figura iluminada fuera de la vista de la audiencia, bajo el escenario, es reflejada en un panel de cristal entre el actor y el público, de forma que el
Le Monde Ilustré, 1865.

Eso sí, cada propuesta debe partir de una investigación rigurosa sobre la pieza patrimonial, su contexto histórico y simbólico, y se codiseña junto a especialistas. Así, se asegura que la digitalización no vacía el contenido, sino que refuerza la dimensión humana y pedagógica.

Budas resucitados

En la región de Bamiyán, Afganistán, dos monumentales estatuas budistas del siglo VI fueron destruidas en 2001 por los talibanes, dejando nichos vacíos en los acantilados. En 2015, cineastas chinos crearon una instalación temporal que proyectaba hologramas de alta tecnología dentro de esos nichos, recreando en luz la forma original de los Budas.

Miles de espectadores pudieron contemplar las figuras “resucitadas” mediante tecnología volumétrica. El hecho de poder ver de nuevo aquello que se había perdido es una forma más de involucrar a la población en la puesta en valor del patrimonio.

Una de las estatuas de Buda que se encontraban en el valle de Bāmiyān, en Afganistán central, destruidas en 2001.
Wikimedia Commons., CC BY

Memoria del Holocausto

El patrimonio ayuda a que la memoria colectiva no se pierda. En este contexto, Heather Maio, que había trabajado como diseñadora de exposiciones con supervivientes del Holocausto durante años, quería que las generaciones futuras tuvieran la misma oportunidad de interactuar con ellos, y tuvo una idea.

Se le ocurrió hacer entrevistas grabadas que, en el futuro, se convirtieran en hologramas interactivos de sus protagonistas. Pinchas Gutter fue el primero en ser entrevistado, en una burbuja rodeada de luces y más de 20 cámaras. El objetivo era elaborar un formato que, a medida que la tecnología y la proyección 3D avanzan, permita crear hologramas cada vez más realistas, teniendo previamente todos los ángulos necesarios de la imagen.

Pinchas Gutter es un polaco sobreviviente del Holocausto judío, que participa en la exposición holográfica.
Wikimedia Commons., CC BY

De los más de 20 hombres y mujeres que han participado hasta ahora en el proyecto, tres ya han fallecido. Pero gracias a esta tecnología, pueden seguir respondiendo preguntas muchos siglos después del terror nazi.

Hablar con los muertos

El recrear personas reales no es del todo novedoso. En 2023, en el Musée d’Orsay de París, durante la exposición Van Gogh in AuverssurOise, se presentó el proyecto “Hello Vincent”, una recreación interactiva de Van Gogh que permite a los visitantes conversar con él gracias a una IA entrenada con sus cartas personales. Aunque no es un holograma óptico, esta interfaz resulta atractiva para el público.

Una reproducción de Van Gogh habla con los visitantes del Museo Orsay en París.
Jumbo Mana.

Sin embargo, el uso de hologramas o IA para recrear testimonios de personas fallecidas plantea dilemas éticos sobre el consentimiento póstumo, la autenticidad del mensaje y el riesgo de trivializar la experiencia del protagonista. Por eso, la clave siempre debe estar a estar en el respeto, la documentación rigurosa y el propósito educativo.

Tocarlo todo, por todos lados

Otra de las experiencias más recientes es la del Imperial War Museums y el Science Museum de Reino Unido, que se han asociado con una empresa de tecnología avanzada de realidad aumentada (RA) para crear exposiciones holográficas. El proyecto emplea una plataforma de RA de escritorio conocida como HoloSDK, que permite visualizar objetos en tres dimensiones en un entorno doméstico o escolar, sin necesidad de dispositivos inmersivos complejos.

Utilizando un monitor 2D convencional, una cámara web y seguimiento de movimiento de cabeza, esta tecnología genera una ilusión de profundidad y volumen que simula la experiencia de observar un holograma real. Así, logra una interacción visual envolvente, que ha sido implementada en programas educativos destinados a más de 20 000 estudiantes del Reino Unido y Tailandia.

El futuro, de la mano de nuestro legado cultural

El patrimonio cultural, a menudo tratado como una herencia inamovible, cobra en estos proyectos una dimensión viva, que invita a jugar y hacerse preguntas. ¿Puede un holograma emocionar? ¿Puede despertar conciencia histórica? La experiencia apunta que sí. Pero el verdadero reto no es visual, sino epistemológico: cómo narrar el pasado sin encerrarlo, cómo hacerlo parte del presente, sin reducirlo a espectáculo.

Aunque existen limitaciones para su implementación relacionadas con su alto coste, la dificultad de mantenimiento o ciertas cuestiones éticas, la solución está en seguir trabajando para escalar dicha tecnología. Y, por supuesto, en usarla como herramienta narrativa al servicio del conocimiento, no como fin en sí mismo.

Porque, cuando el patrimonio se activa desde la tecnología y el pensamiento crítico, deja de ser un objeto para contemplar. Se convierte en una experiencia para imaginar el futuro a partir de la herencia de nuestra historia como seres humanos.

The Conversation

Cristina de Juana Ortín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Y si pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto en un museo? – https://theconversation.com/y-si-pudieramos-hablar-con-los-supervivientes-del-holocausto-en-un-museo-262482

Ancient shells and pottery reveal the vast 3,200-years-old trade routes of Oceania’s Indigenous peoples

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Bryce Barker, Professor in Archaeology, University of Southern Queensland

Shutterstock

New research conducted at Walufeni Cave, an important archaeological site in Papua New Guinea, reveals new evidence of long-distance interactions between Oceania’s Indigenous societies, as far back as 3,200 years ago.

Our new study, published in the journal Australian Archaeology, is the first archaeological research undertaken on the Great Papuan Plateau. The findings continue to undermine the historical Eurocentric idea that early Indigenous societies in this region were static and unchanging.

Instead, we find further evidence for what Monash Professor of Indigenous Archaeology Ian J. McNiven calls the Coral Sea Cultural Interaction Sphere: a dynamic interchange of trade, ideas and movement over a vast region encompassing New Guinea, the Torres Strait, and north-eastern Australia.

Walufeni Cave is an important archaeological site in the Great Papuan Plateau.
Bryce Barker

Tracking movement across Sahul

The goal of the Great Papuan Plateau project was to determine whether the plateau may have been an eastern pathway for the movement of early people into north-eastern Australia, at a time when New Guinea and Australia were joined in the continent of Sahul.

The two countries as we know them separated about 8,000 years ago due to sea levels rising after the last glacial period.

Our research in Walufeni Cave, located near Mount Bosavi in New Guinea’s southern highlands province, identified occupation dating back more than 10,000 years. We also found a unique and as yet undated petroglyph rock art style.

Petroglyph rock engraving from Walufeni Cave.
Author provided

Our analyses of cave deposits reveals significant changes in how the site was used starting from just over 3,000 years ago. This includes changes to the frequency of occupation, to plant and animal use, as well as the sudden appearance of coastal marine shell.

Specifically, we found 3,200-year-old evidence for the transport of marine shell 200km inland, which has previously been recorded as coming from the southern coast of the Gulf of Papua, and from as far away as Torres Strait.

This suggests the long-distance maritime trade and interaction networks between the societies of coastal southern New Guinea, Torres Strait and northern Australia extended far inland – and much further than previously known.

The significance of marine shells

Archaeologists and ethnographers have widely documented the use of culturally modified marine shells as important items of trade and prestige in New Guinea.

These shells were used as markers of status and prestige, for ritual purposes, as currency and wealth, as tools, and to facilitate long-distance social ties between groups.

Despite the coastal availability of a large variety of shellfish, only a relatively small selection are recorded as being commonly used in New Guinea.

The most prominent of these are dog whelks (Nassaridae), cowrie shells (Cypraeidae), cone shells (Conidae), baler shell (Volutidae), and pearl/kina shell (Pteriidae). Many of these are significant for ritual and symbolic functions across the Indo-Pacific and indeed, globally.

Dog whelks were the predominant species we found in Walufeni Cave, along with olive shells and cowrie shells. These come from very small “sea snails”, or gastropods.

All of the shells we found had been culturally modified, such as to allow stitching onto garments, or threading onto strings.

Gastropod shells continue to be used by today’s plateau societies. They may be sewn onto elaborate ceremonial costumes, or offered in long strings as trade items, or as bridal dowry.

Images of modified marine shell found at Walufeni Cave. A and B are dog whelk, while C is cowrie shell and D is olive shell.
Author

Pottery and oral tradition

Further evidence for long-distance voyaging between the southern coast of Papua New Guinea and the Torres Strait and Northern Australia comes in the form of pottery.

Researchers have found Lapita pottery at two archaeological sites on the south coast of New Guinea (Caution Bay and Hopo). These have been dated to 2,900 and 2,600 years ago, respectively.

Lapita pottery is a distinctive feature of Austronesian long-distance voyagers with origins in modern-day Taiwan and the Philippines. Lapita peoples bought the first pottery to New Guinea about 3,300 years ago, providing the template for later localised pottery production.

In a separate finding, Aboriginal pottery dating back to 2,950 years ago was reported from Jiigurru (Lizard Island), off the coast of the Cape York Peninsula. While this pottery isn’t stylistically Lapita, the technology used to make it is.

Similar pottery dating back 2,600 years ago has been reported on the eastern Murray Islands of Torres Strait, and in the Mask Cave on Pulu Island, western Torres Strait. Analysis of the Murray Island pottery indicates the clay was derived from southern Papua New Guinea.

These studies suggest the Lapita peoples’ knowledge of how to make pottery spread to Torres Strait and northern Australia via the interaction sphere.

Furthermore, the cultural hero Sido/Souw, who is present in oral tradition on the Great Papuan Plateau, is also present in oral tradition from the Torres Strait and southern New Guinea. This demonstrates sociocultural connections across a vast area.

Our research builds on the continuing reevaluation of the capabilities of Indigenous societies, which were often characterised by early anthropologists as static and unchanging.

The Conversation

Bryce Barker receives funding from the Australian Research Council .

Tiina Manne receives funding from the Australian Research Council.

– ref. Ancient shells and pottery reveal the vast 3,200-years-old trade routes of Oceania’s Indigenous peoples – https://theconversation.com/ancient-shells-and-pottery-reveal-the-vast-3-200-years-old-trade-routes-of-oceanias-indigenous-peoples-261950

Israel’s attacks on Gaza are putting people with disabilities at extreme risk

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Aleta Moriarty, PhD student, economic opportunities for people with autism, The University of Melbourne

Recent images of an emaciated Gazan child, Muhammad Zakariya Ayyoub al-Matouq, provoked global outrage. Some sought to minimise this harm, attributing it instead to pre-existing conditions or disability.

But framing starvation deaths in Gaza in terms of underlying disabilities or comorbidities is misleading. It is essential to recognise these conditions do not justify suffering or death.

Rather, the crisis in Gaza has intensified existing vulnerabilities for people with disabilities, who face extreme barriers to evacuation, aid and medical treatment.

So, what type of practical humanitarian response is needed right now for people with disabilities in Gaza?

For people with disabilities, conflict supercharges risk

Conflict and humanitarian crises intensify and compound vulnerabilities faced by people with disabilities.

Evidence shows that in armed conflicts and humanitarian crises, people with disabilities:

Women and children with disabilities face heightened risks of violence, neglect and exploitation, while also contending with stigma and discrimination.

A tragedy within a tragedy

International law is clear on this issue.

The UN Convention on the Rights of Persons with Disabilities, which Israel ratified in 2012, requires it to take

all necessary measures to ensure the protection and safety of persons with disabilities in situations of risk, including situations of armed conflict.

The UN Security Council has also recognised the disproportionate impact of conflict on people with disabilities.

There is significant evidence suggesting Israel has not upheld these obligations.

UN special rapporteurs have expressed alarm at what they describe as “harrowing conditions for Palestinians with disabilities trapped in Gaza”.

The UN estimates about 92% of homes in Gaza have been destroyed or damaged. More than than 90% of Gazans have now been displaced, some more than ten times.

People with disabilities are at particular risk. The UN has documented cases where evacuation orders were issued by Israel in inaccessible formats, leading to additional deaths. Piles of rubble and unexploded ordinance have made access impossible for many, with 81% of roads now damaged or destroyed.

More than 83% of people with disabilities in Gaza have lost their assistive devices (such as wheelchairs or hearing aids).

UN representatives report being shocked by the account of a 14-year-old girl with cerebral palsy. She had lost her assistive devices, including a wheelchair, and had to be carried by her parents as they fled from north to south Gaza.

Exhausted and exposed to danger along the way, the girl cried out in desperation, “Mama, it’s over. Leave me here, and you run away.”

Hospitals and rehabilitation facilities are necessary for many people with disabilities. However, only half of Gaza’s hospitals and about 39% of primary health care centres are partially functional.

A mass disabling event

Israel’s war in Gaza constitutes a mass disabling event.

A joint assessment by the World Bank, United Nations and European Union found in February that the prevalence of disabilities had doubled since October 2023.

Most recent data indicates that 151,442 people have sustained injuries in this conflict.

In 2024, the World Health Organisation estimated that around 25% of all those injured are likely to have acute and ongoing rehabilitation needs.

The NGO Humanity and Inclusion UK reports Gaza now has the highest rate of child amputees per capita in the world. According to UNICEF, more than ten children per day have lost one or both of their legs.

The substantial rise in the prevalence of disability means demand for rehabilitation services and accessibility has quickly outstripped supply.

UNICEF reports more than one million children also need mental health and psychosocial support.

With historical evidence suggesting Israeli forces have pursued deliberate disablement policies, this demands urgent investigation.

What’s needed now

An immediate, sustained ceasefire is essential.

Israel’s expanded assault on Gaza city significantly threatens people with disabilities and risks further deaths and disability.

Israel should also abandon its current flawed system of aid delivery via the Gaza Humanitarian Foundation. Principled aid delivery must be restored, ensuring safe access for people with disability.

To meet its obligations under international law, Israel should keep relief corridors open for the safe passage of humanitarian and medical personnel and goods. This includes assistive devices and the batteries needed to power them.

Forcible displacement must cease. Evacuations must comply with international law, be accessible, and keep families, carers and assistive devices together.

Protecting people with disabilities would mean ensuring shelters and wash facilities are accessible and equipped, and evacuation backlogs cleared.

Expanding rehabilitation, mental health support, access to assistive technology and tailored services is crucial. Civilian infrastructure and medical facilities must be protected, and rubble and ordnance cleared to ensure safe and accessible passage.

An equitable humanitarian response must be inclusive, centring the voices of persons with disabilities (especially women and children, who face heightened risks).

Without immediate action to end the violence, restore access and ensure disability inclusion, the most vulnerable will lose further dignity, safety and lives.

The Conversation

Aleta Moriarty previously worked for international organisations on the rights of people with disability.

– ref. Israel’s attacks on Gaza are putting people with disabilities at extreme risk – https://theconversation.com/israels-attacks-on-gaza-are-putting-people-with-disabilities-at-extreme-risk-263029

Yes, vets sometimes prescribe human drugs to pets. But don’t try it at home

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Nial Wheate, Professor, School of Natural Sciences, Macquarie University

Ayla Verschueren/Unsplash

When your dog starts limping or your cat comes down with a sniffle, it’s natural to worry. For many families, pets are more than just animals – and we want them to have a standard of medical care similar to our own.

But it can still be surprising when the vet prescribes a medication that looks identical to something in your own bathroom cabinet.

Many human medicines are safe and effective for pets when used under veterinary guidance. But others can be harmful due to differences in how animals process drugs. So sometimes, pets need their own medicines.

So let’s examine the differences between drugs for humans and animals – and why you shouldn’t just give a pet your own medications.

Pet medications on a white table.
Don’t give a pet your own medications.
Tahir Xəlfə /Pexels

Pet and human medicines explained

In Australia, the Therapeutic Goods Administration approves and regulates drugs for humans. The Australian Pesticides and Veterinary Medicines Authority APVMA does the same for pet drugs.

While both agencies consider efficacy and safety in deciding whether to approve a product, the APVMA also considers environmental impact. For example, medicines given to animals – especially when given at scale on farms – can leach into waterways, affecting aquatic life and water quality.

The market for animal medicines is smaller than that for humans, making them less cost-effective to develop. Sometimes, no medicine exists for an animal condition and vets may need to use a human medicine.

For certain diseases and conditions, vets are legally permitted to dispense human medicines for pets through a process called off-label prescribing.

There are also medicines approved for both humans and pets. They include classes of antibiotics, antidepressants, corticosteriods (anti-inflammatory drugs), antiparasitics and chemotherapy drugs.

For example, doxorubicin is a chemotherapy drug used in humans to treat cancers including those of the lungs and bone. In dogs, it is commonly used to treat lymphomas, melanomas and cancers of the bone, among others. In both humans and dogs, doxorubicin is used to treat mammary gland (breast) cancer.

Similarly, ivermectin can be used to treat parasite infections such as scabies in humans and animals.

Hand strokes a tired-looking cat.
Sometimes, vets may need to use a human medicine on pets.
Alexander Andrews/Unsplash

Beware the safety issues

While many drugs are shared between humans and pets, not all are safe. In fact, some common household medications can badly harm or kill animals.

The painkillers ibuprofen and paracetamol are toxic to both dogs and cats. They can cause damage to the animal’s stomach and kidneys, and may kill them.

This is because dogs and cats break down medicines different to the human body. For example, the proteins in a cat’s liver are different from the human liver, so they can’t break down paracetamol. It can damage their red blood cells and reduce their body’s ability to carry oxygen.

And the situation can differ between animals. The flea and tick medication permethrin, for instance, is safe for dogs but highly toxic to cats – potentially causing tremors, seizures and death.

And pets are far more sensitive to drug dosages than humans, so even small quantities of the wrong medicine can be fatal.

A white and grey cat with blue eyes.
Pets are far more sensitive to drug dosages than humans.
Mikhail Vasilyev/Unsplash

Animal-only medicines

Pets may also be given medicines no longer used for humans, or one specifically developed for animals.

Carprofen is a non-steroidal anti-inflammatory drug previously used in humans but is now only prescribed for dogs. A vet might prescribe it for pain or inflammation.

We don’t use it in humans anymore because it’s expensive to manufacture. But it’s still used for dogs because it’s effective, and alternatives such as paracetamol and ibuprofen aren’t suitable for them.

Typically, medicines are developed for pets only when they address a condition specific to animals.

For example, humans don’t usually suffer from heartworm, but infection in pets is common. The arsenic-based drug melarsomine was designed specifically for animals and treats heartworm in adult dogs.

And of course, humans should not take medication prescribed for their pet.

While pet medicine may look similar to yours, there may be differences in formulation or dose that can cause side effects or toxicity in humans.

A small dog running, followed by a larger dog
Melarsomine treats adult heartworm in dogs.
wooof woof/Unsplash

What to remember

If your pet is sick or injured, never give them a drug out of your own medicine cabinet – even if the vet has previously prescribed them the medication.

Take your animal to the vet. They will advise on the most appropriate treatment and dose, so you don’t do your pet further harm.

The Conversation

Nial Wheate in the past has received funding from the ACT Cancer Council, Tenovus Scotland, Medical Research Scotland, Scottish Crucible, and the Scottish Universities Life Sciences Alliance. He is a fellow of the Royal Australian Chemical Institute. Nial is the chief scientific officer of Vaihea Skincare LLC, a director of SetDose Pty Ltd (a medical device company) and was previously a Standards Australia panel member for sunscreen agents. He is a member of the Haleon Australia Pty Ltd Pain Advisory Board. Nial regularly consults to industry on issues to do with medicine risk assessments, manufacturing, design and testing.

– ref. Yes, vets sometimes prescribe human drugs to pets. But don’t try it at home – https://theconversation.com/yes-vets-sometimes-prescribe-human-drugs-to-pets-but-dont-try-it-at-home-259675

¿El derecho penal otorga un trato de favor a ricos (plutofilia) y poderosos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cecilia Cuervo Nieto, Personal investigador en formación, Área de Derecho Penal , Universidad de Salamanca

Romolo Tavani/Shutterstock

¿Es realmente el derecho penal en España igual para todos los ciudadanos o estos reciben del Estado un tratamiento penal diferenciado en función de consideraciones extrapenales, tales como su posición económica, su estatus social o su afiliación política?

La respuesta a este interrogante es que pueden distinguirse hasta tres derechos distintos dentro del ordenamiento penal vigente en España. Ello implica una grave quiebra del principio de igualdad, consagrado en la Constitución como un “valor superior del ordenamiento jurídico”.

Este se ve subvertido al aplicarse a los ciudadanos un tratamiento penal diverso por la comisión de ciertos delitos. La justificación de esta asimetría reside en la diferente utilidad de esos sujetos para el funcionamiento del sistema en su conjunto. Mientras a algunos se les va a castigar con una severidad excesiva, a otros se les aplicará un tratamiento penal mucho más benévolo.

Normal y con garantías penales

En primer lugar, existe el derecho penal normal o común, también llamado del ciudadano. Es aquel que, afortunadamente, opera como regla general y está investido de las garantías prescritas por la Constitución Española y por las leyes penales y procesales.

En contraposición, existe un derecho penal de la excepcionalidad, que se aparta de la senda de normalidad del modelo anterior. Funciona como un instrumento de lucha contra aquellos sujetos considerados enemigos del sistema y a los que hay que neutralizar a cualquier coste.

Derecho penal del enemigo

Se trata del “derecho penal del enemigo”, concepto acuñado por el penalista alemán Gunter Jakobs en las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo. Este modelo penal se caracteriza por una reducción de las garantías procesales del individuo que comete ciertos delitos y al que se niega el estatus mismo de ciudadano. Se considera a este sujeto una fuente de peligro que hay que erradicar para garantizar la seguridad.

En España, la legislación antiterrorista y figuras como la medida de seguridad de libertad vigilada o la pena de prisión permanente revisable se inscriben en los postulados propios de esta cuestionable modalidad penal.

Dentro del derecho penal del enemigo, se viene observando una tendencia dirigida a criminalizar a las personas más pobres y desfavorecidos de nuestras sociedades: los sin hogar, los vagabundos y los emigrantes en situación irregular, entre otros. Personas desposeídas y arrinconadas por el sistema y por la sociedad, hacia las que el Estado dirige una reacción penal particularmente hostil.

El artículo 274.3 del código penal establece hasta 2 años de prisión por un delito de pobres como es el “top manta”. Esta sanción constituye un ejemplo incontestable de lo que la filósofa Adela Cortina bautizó como aporofobia.




Leer más:
Víctima por ser pobre: la ley debe castigar la discriminación por aporofobia


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La aporofobia, entendida como odio al pobre, se deja sentir en el texto penal. En este sentido, pueden señalarse como manifestaciones aporófobas el referido “top manta” y el delito de defraudación a la Seguridad Social cometido por persona no empresaria (artículo 307 tercero). Para este último tipo de infracciones, el código prevé un castigo al fraude, cualquiera que sea su importe.

Apreciamos un rasero totalmente distinto si el fraude a la Seguridad Social es cometido por un empresario. En estos casos, el Código Penal establece una cantidad mínima de 50.000 euros para que la defraudación sea delito.

Derecho penal del amigo

Por último, se encuentra aquel modelo de derecho penal que no se dirige ya ni a los ciudadanos “normales” ni a los “enemigos”, sino a los sujetos que son “amigos” del sistema y deben por ello ser debidamente protegidos.

Se trata del llamado derecho penal del amigo, que busca favorecer a ciertos sujetos considerados necesarios para el correcto funcionamiento del sistema. Los “amigos” son jueces, políticos, funcionarios, empresarios, financieros o celebridades. Esta valoración amistosa les dispensa un tratamiento penal favorable cuando llegan a delinquir.

El trato de favor se manifiesta por medio de tipificaciones asimétricas de ciertas conductas delictivas o mediante la intervención posterior del Gobierno. Este puede conceder indultos o incluso diseñar amnistías posteriormente aprobadas por ley.

Históricamente, ha habido muchos amigos del sistema que el derecho penal ha buscado proteger: el amigo rico, el amigo noble, el amigo varón, el amigo blanco, el amigo cristiano, el amigo político o el amigo poderoso, entre otros. A todos estos colectivos ha favorecido el derecho penal. Su tratamiento penal y/o procesal se encuentra dulcificado frente al dispensado al simple ciudadano y, por supuesto, al enemigo no ciudadano.

Hay figuras penales como la regularización en el delito fiscal, la atenuante de reparación del daño, de la que recientemente se ha beneficiado el futbolista Daniel Alves, o los indultos a políticos condenados por corrupción. Estas variables se adscriben a las coordenadas tolerantes del derecho penal del amigo.

¿Qué es la plutofilia?

En la actualidad, dos son los fundamentos de este derecho penal empático: la política y la economía. Es precisamente esta segunda modalidad de derecho penal del amigo, fundamentada en razones económicas, la que recibe la denominación de plutofilia.

La plutofilia, definida etimológicamente como amor por la riqueza y que la RAE todavía no contempla, sería aquella vertiente del derecho penal del amigo que favorece al rico. Aquel que, por su riqueza y por su nivel patrimonial, va a verse protegido por el modelo penal.

Una de las principales manifestaciones del derecho penal de la plutofilia es el delito fiscal, también llamado delito contra la Hacienda Pública en el artículo 305 del código penal. Este delito, considerado como un ilícito de ricos, exige defraudar al fisco la nada desdeñable cantidad de 120 000 euros por periodo impositivo. Las defraudaciones de importe inferior solo reciben sanción por la vía administrativa.

Irse “de rositas”

El artículo 305 contempla, además, una vía de escape para eludir la responsabilidad penal de su autor (rico, recuérdese). El interesado puede evitar una condena mediante el completo reconocimiento y pago de la deuda tributaria. Dicha posibilidad de devolver lo defraudado para “irse de rositas” es absolutamente única en el Código Penal.

No se contempla en delitos contra el patrimonio (típicamente el delito de hurto, sin violencia ni intimidación), cuyo perfil de autor no corresponde a un sujeto acaudalado que contribuya al correcto funcionamiento del sistema.

En definitiva, el legislador privilegia con esta vía de escape del delito fiscal a unos concretos delincuentes (los defraudadores tributarios, generalmente de elevado nivel adquisitivo) frente a otros sujetos penales. En su caso, ya no se contempla ninguna regularización específica con la que puedan liberarse de sus culpas.

Esta divergencia entre el trato penal ofrecido al amigo rico y el dispensado al enemigo pobre supone una intolerable quiebra del principio de igualdad, pilar esencial de un Estado de Derecho. Una divergencia que debe ser resuelta más pronto que tarde.

The Conversation

Cecilia Cuervo Nieto recibe fondos del Proyecto coordinado de generación de conocimiento “Plutofilia y Derecho Penal- Plutofilia”, financiado por el Gobierno de España con la cofinanciación del Fondo Social Europeo. En particular, la financiación se adscribe al Subproyecto 1 de dicho proyecto coordinado, titulado “Análisis crítico del Derecho penal de la plutofilia- Plutopenal” de la Universidad de Salamanca y con número de referencia PID2022-142211NB-C21.

Ana Isabel Pérez Cepeda participa en el proyecto de generación de conocimiento “Plutofilia y derecho penal-plutofilia”. Está financiado por el Gobierno de España con la cofinanciación del Fondo Social Europeo. Se adscribe al Subproyecto 1 titulado “Análisis crítico del derecho penal de la plutofilia-plutopenal” de la Universidad de Salamanca y con número de referencia PID2022-142211NB-C21.

– ref. ¿El derecho penal otorga un trato de favor a ricos (plutofilia) y poderosos? – https://theconversation.com/el-derecho-penal-otorga-un-trato-de-favor-a-ricos-plutofilia-y-poderosos-263018

La longue histoire des tests de grossesse : de l’Égypte antique à Margaret Crane, l’inventrice du test à domicile

Source: The Conversation – France in French (2) – By Valérie Lannoy, Post-doctorante en microbiologie, Sorbonne Université

Depuis la pandémie de Covid-19, nous connaissons tous très bien les tests antigéniques, mais saviez-vous que le principe de l’autotest a été imaginé, dans les années 1960, par une jeune designer pour rendre le test accessible à toutes les femmes en le pratiquant à domicile ? Découvrez l’histoire de Margaret Crane, et les obstacles qu’elle a dû surmonter.


Les tests de diagnostic rapide ont sauvé de nombreuses vies à travers le monde grâce à leurs simplicité et rapidité, et à leur prix abordable. Les plus répandus sont les tests antigéniques, dont nous avons tous pu bénéficier pendant la pandémie de Covid-19. D’autres tests antigéniques existent, comme ceux détectant la dengue ou le chikungunya, deux infections virales tropicales, ou encore le paludisme, la maladie la plus mortelle au monde chez les enfants de moins de 5 ans.

Ces types de tests sont reconnus d’utilité publique par l’Organisation mondiale de la santé (OMS). Le test antigénique de la grippe est par exemple utilisé en routine. Bien que l’intérêt pour ces tests ait émergé durant la Covid-19, nous étions déjà familiarisés avec les tests antigéniques sans nous en rendre compte ! Les tests de grossesse, ô combien impliqués dans nos histoires personnelles, sont les premiers tests de diagnostic rapide créés. On doit cette découverte à Margaret Crane, dont l’invention a contribué à l’amélioration considérable du domaine diagnostique général.

Les tests de grossesse à travers les âges

Détecter une grossesse a toujours revêtu une importance pour la santé féminine, la gestion familiale et les questions sociales. Un papyrus médical égyptien datant d’environ 1350 avant notre ère, appelé le papyrus Carlsberg, détaille une méthode simple. Des grains d’orge et de blé, enfermés chacun dans un petit sac ou un récipient, étaient humidifiés quotidiennement avec l’urine de la femme à tester. L’absence de germination diagnostiquait l’absence de grossesse. La germination de l’orge, elle, prévoyait la naissance d’un garçon, quand celle du blé présageait celle d’une fille. En 1963, une équipe de recherche a décidé d’essayer cette technique de l’Égypte antique, à première vue rudimentaire. De manière étonnante, même si la prédiction du sexe était décevante, la méthode égyptienne avait une sensibilité très élevée : 70 % des grossesses ont été confirmées ! Cela est probablement dû au fait que les hormones dans les urines de la femme enceinte miment l’action des phytohormones, les hormones végétales.

En 1927, le zoologue anglais Lancelot Hogben obtient une chaire de recherche pour étudier les hormones animales à l’Université du Cap en Afrique du Sud. Il y découvre le « crapaud à griffe » du Cap (Xenopus laevis) dont les femelles ont la capacité de pondre toute l’année. Le professeur Hogben contribue à la création d’un test de grossesse qui porte son nom. Son principe ? Injecter de l’urine de femme enceinte dans un crapaud femelle. En raison des hormones contenues dans l’urine, cette injection déclenchait spontanément la ponte. Le test présentait une sensibilité supérieure à 95 % !

Bien que ce protocole soit devenu un test de routine dans les années 1940, la majorité des femmes n’avait toujours pas d’accès facile aux tests de grossesse. D’autres tests similaires existaient, utilisant des souris femelles ou des lapines, consistant à en examiner les ovaires pendant 48 à 72 heures après l’injection d’urine, pour voir si celle-ci avait induit une ovulation. Ces tests présentaient des contraintes de temps, de coûts et l’utilisation d’animaux, ce qui a motivé la recherche de méthodes plus rapides et moins invasives.

La découverte de l’hormone hCG

Au début des années 1930, la docteure américaine Georgeanna Jones découvrit que le placenta produisait une hormone, appelée la gonadotrophine chorionique humaine, dont l’abréviation est l’hCG. Cette découverte en a fait un marqueur précoce de grossesse, et pour la tester, il ne restait plus qu’à la détecter !

En 1960, le biochimiste suédois Leif Wide immunisa des animaux contre l’hCG humaine et en purifia les anticorps. On avait donc à disposition des molécules, les anticorps, capables de détecter l’hCG, encore fallait-il que la réaction antigène-anticorps (dans ce cas, l’hCG est l’antigène reconnu par les anticorps) puisse être visible pour confirmer une grossesse à partir d’urines.

Le professeur Leif Wide développa un test de grossesse, selon une technologie appelée l’inhibition de l’hémagglutination. Elle se base sur l’utilisation de globules rouges, dont la couleur permet une analyse à l’œil nu. Si les anticorps se lient aux globules rouges, ils ont tendance à s’agglutiner, et cela forme une « tache rouge » au fond du test. En cas de grossesse, l’échantillon d’urine contient de l’hCG : les anticorps réagissent avec l’hCG et ne peuvent pas lier les globules rouges. L’absence de tâche rouge indique une grossesse ! Ce test était révolutionnaire, car, contrairement aux autres, et en plus d’être beaucoup moins coûteux, le résultat n’était obtenu qu’en deux heures.

L’invention de Margaret Crane

En 1962, l’entreprise américaine Organon Pharmaceuticals a commercialisé ce test de grossesse, à destination des laboratoires d’analyses médicales. En 1967, Margaret Crane est une jeune designer de 26 ans sans aucun bagage scientifique, employée par cette compagnie dans le New Jersey, pour créer les emballages de leur branche cosmétique. Un jour qu’elle visite le laboratoire de l’entreprise, elle assiste à l’exécution d’un des tests. Un laborantin lui explique la longue procédure, consistant au prélèvement d’urine par le médecin et à l’envoi à un laboratoire d’analyses. Il fallait attendre environ deux semaines pour une femme avant d’avoir un résultat.

Le test de grossesse inventé par Margaret Crane
Le test de grossesse inventé par Margaret Crane.
National Museum of American History, CC BY

Malgré la complexité théorique de la technique, Margaret Crane réalise alors à la fois la simplicité de lecture du test et du protocole : il suffisait d’avoir des tubes, un flacon d’anticorps et un indicateur de couleur (les globules rouges) ! De retour chez elle à New York, elle lance des expériences en s’inspirant d’une boîte de trombones sur son bureau, et conçoit un boîtier ergonomique – avec tout le matériel et un mode d’emploi simplifié –, destiné à l’usage direct à la maison par les utilisatrices. Margaret Crane montre son prototype à Organon Pharmaceuticals, qui refuse l’idée, jugeant qu’une femme ne serait pas capable de lire seule le résultat, aussi simple soit-il…

La persévérance de Margaret Crane

Peu de temps après la proposition de Margaret Crane, un homme employé par Organon Pharmaceuticals s’en inspire et lance la même idée, et lui est écouté. Elle décide alors de tirer parti de la situation, en assistant aux réunions où elle était la seule femme. Plusieurs tests, prototypés par des designers masculins, y sont présentés : en forme d’œuf de poule, soit roses, soit décorés de strass… Sans aucune hésitation, c’est celui de Margaret Crane qui est choisi pour sa praticité, car elle l’avait pensé pour que son utilisation soit la plus facile possible. Margaret Crane dépose son brevet en 1969, mais Organon Pharmaceuticals hésite à le commercialiser tout de suite, de peur que les consommatrices soient dissuadées par des médecins conservateurs ou par leur communauté religieuse.

Il est mis pour la première fois sur le marché en 1971 au Canada, où l’avortement venait d’être légalisé. Bien que créditée sur le brevet américain, Margaret Crane ne perçut aucune rémunération, car Organon Pharmaceuticals céda les droits à d’autres entreprises.

L’histoire de Margaret Crane illustre un parcours fascinant, où l’observation empirique rencontre le design industriel. Sa contribution fut finalement reconnue en 2014 par le Musée national d’histoire américaine.

Son concept fondateur, celui d’un test simple, intuitif et autonome pour l’utilisateur, ouvrit la voie révolutionnaire aux tests de grossesse sous la forme que nous connaissons aujourd’hui et aux tests antigéniques, essentiels notamment lors de crises sanitaires.

The Conversation

Valérie Lannoy ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. La longue histoire des tests de grossesse : de l’Égypte antique à Margaret Crane, l’inventrice du test à domicile – https://theconversation.com/la-longue-histoire-des-tests-de-grossesse-de-legypte-antique-a-margaret-crane-linventrice-du-test-a-domicile-263219

La dieta occidentalizada es “tóxica” para nuestro intestino

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iñaki Milton Laskibar, Profesor en la Universidad del País Vasco. Investigador del grupo Nutrición y Obesidad del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) y del Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

AnnaStills/Shutterstock

Últimamente es habitual oír hablar de “dieta occidentalizada” o “patrón dietético occidentalizado”. A grandes rasgos, se refiere a una alimentación basada en el consumo de alimentos energéticamente densos (con alto contenido en grasas saturadas y azúcares añadidos), y nutricionalmente pobres (bajo aporte de vitaminas, minerales y fibra, entre otros). Dicho de otra manera, la “dieta occidentalizada” se caracteriza por un consumo elevado de productos procesados y refinados, carnes rojas y procesadas, azúcares añadidos y grasas saturadas, a la vez que un bajo consumo de frutas, hortalizas, cereales integrales y frutos secos.

Efecto sobre la salud metabólica

Según esta definición, llevar una dieta occidentalizada implica alimentarse de una forma poco saludable. Por un lado, el tipo de alimentos que se incluyen (energéticamente densos) fomenta una sobreingesta energética que aumenta el riesgo de desarrollar obesidad. Por otro lado, el elevado contenido de azúcares añadidos y grasas saturadas de los alimentos procesados habitualmente presentes en ella favorece el desarrollo de otras alteraciones metabólicas como diabetes de tipo 2 o problemas cardiovasculares.

A ello hay que sumar que, con frecuencia, este patrón dietético suele estar acompañado de un estilo de vida sedentario, agravando todavía más su impacto negativo en la salud.

¿Pero por qué son poco saludables estos alimentos? ¿En qué consiste su daño? Todo apunta a que tiene que ver con sus efectos sobre la microbiota intestinal.

El intestino se inflama por el exceso de hidratos de carbono simples

La microbiota intestinal, definida como la compleja comunidad de microorganismos (principalmente bacterias) que habita nuestro intestino, es esencial para mantener la salud. Esto se debe a que la microbiota participa en procesos relevantes para mantener la salud del hospedador, como la obtención de nutrientes o la regulación de la respuesta inmune, entre otros. Para poder cumplir estas funciones, su composición debe ser la “adecuada”, lo que técnicamente se conoce como eubiosis.

En este sentido, se han identificado diferentes factores que afectan a la composición de la microbiota intestinal. La programación perinatal hace que la composición de la microbiota de un bebé se establezca durante el embarazo, el parto y sus primeros años de vida. Pero una vez pasado ese período, la dieta de cada individuo es el factor más determinante.

A nivel de macronutrientes, la dieta “occidentalizada” incluye una elevada cantidad de hidratos de carbono simples adicionados a los alimentos (principalmente glucosa y fructosa) que no son los que nos encontramos presentes de forma natural en estos. Como consecuencia, su consumo excesivo reduce la diversidad de la microbiota intestinal, con una mayor producción de moléculas proinflamatorias y la disminución de la función de barrera intestinal (el intestino se vuelve más permeable).

Además, los hidratos de carbono simples característicos de la “dieta occidentalizada” se relacionan con una reducción en la abundancia de bacterias con efecto antiinflamatorio (como son la Akkermansia muciniphila o el Faecalibacterium prausnitzii, entre otros). Simultáneamente, estos azúcares simples hacen que disminuya la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y otros metabolitos antiinflamatorios que se generan cuando la dieta contiene fibra. Y todo ello se traduce en un estado inflamatorio intestinal.

El colon se inflama si abusamos de las grasas

Además de demasiados carbohidratos, con la dieta occidentalizada abusamos de los lípidos. Y resulta que un exceso de ingesta de lípidos requiere una mayor secreción de bilis para su digestión. Ello favorece el crecimiento de patobiontes, microorganismos benignos que, si la microbiota se desequilibra, pueden provocar patologías e inflamar el colon.

A ello hay que añadirle las consecuencias directas que va a tener la ingesta excesiva de lípidos sobre la composición de la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de mediadores proinflamatorios y alterando la función de barrera intestinal.

A todo esto se suma un efecto en cadena más: cuando no hay suficientes ácidos grasos de cadena corta, se desregula el pH del intestino y el crecimiento de bacterias beneficiosas. Más factores para que nuestra salud digestiva se vaya al traste.

Disbiosis en la celiaquía, el SIBO y otras enfermedades

La disbiosis o desequilibrio de la microbiota es una característica común en pacientes con patologías intestinales. Por ejemplo, se ha observado que los pacientes con enfermedad del intestino irritable presentan una visible escasez de Faecalibacterium prausnitzii, una bacteria con un elevado potencial antiinflamatorio. En el caso de pacientes con sobrecrecimiento bacteriano (SIBO, por sus siglas en inglés), en los que existe una visible hinchazón abdominal y acumulación de gases por la excesiva abundancia de bacterias en el duodeno y yeyuno (partes iniciales del intestino delgado), también se puede hablar de disbiosis.

Por su parte, los individuos con celiaquía presentan una menor abundancia de bacterias beneficiosas de las especies de Bifidobacterium y Lactobacillus, y una mayor abundancia de bacteroides.

Es importante destacar que no se sabe con certeza si estos cambios preceden a la patología intestinal o si, por el contrario, son las patologías las que provocan la disbiosis. ¿Es primero el huevo o la gallina? Lo que sí es seguro es que la sustitución de un patrón alimentario “occidentalizado” por uno más equilibrado puede ayudar a mejorar la sintomatología de los pacientes afectados.

La dieta mediterránea, aliada de la salud intestinal

Del mismo modo que una alimentación inadecuada puede tener efectos negativos sobre la microbiota, una alimentación saludable puede ayudar a mantener o recuperar la eubiosis. En este sentido, la dieta mediterránea se considera una opción muy interesante para mantener una buena salud intestinal. Este patrón alimentario se caracteriza principalmente por la presencia de alimentos de origen vegetal (frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos), por el consumo moderado de pescado y carne blanca, leche y derivados lácteos, y por el uso del aceite de oliva como principal fuente de grasa. Ello resulta en un aporte adecuado de nutrientes, prebióticos y probióticos, que favorecen el mantenimiento de una microbiota intestinal sana.

Debido a presencia de estos alimentos, la dieta mediterránea aporta nutrientes (como los ácidos grasos omega-3) y fitoquímicos (como los polifenoles) con efecto antioxidante y antiinflamatorio que mejoran la salud intestinal.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La dieta occidentalizada es “tóxica” para nuestro intestino – https://theconversation.com/la-dieta-occidentalizada-es-toxica-para-nuestro-intestino-262540

La ansiedad puede diagnosticarse de diferentes maneras, dependiendo del país y la cultura

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rodrigo Leão F. Nascimento, pós-doutorando em Psicologia, Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio)

Un estudio realizado en Brasil, Portugal y España sobre los cuestionarios estandarizados y utilizados en todo el mundo para evaluar posibles diagnósticos de ansiedad y depresión muestra que el contexto lingüístico y cultural puede alterar los resultados. Freepik, CC BY

Una joven brasileña va a estudiar a España y, de repente, empieza a tener dificultades para dormir, crisis de llanto y una sensación constante de aprensión. Preocupada, busca ayuda psicológica. En la consulta, rellena cuestionarios para evaluar los síntomas de ansiedad y depresión. Pero estas preguntas, validadas en otro contexto cultural, ¿captan realmente lo que ella está sintiendo? Y esto lleva a otra pregunta importante: ¿cómo funcionan las comparaciones internacionales que establecen, por ejemplo, ¿qué país tiene la población más ansiosa?

Estos interrogantes son cada vez más relevantes ante el crecimiento global de los trastornos de salud mental, impulsado en gran medida por la pandemia de covid-19. Según el Informe sobre la salud mental en el mundo, las mujeres y los adultos jóvenes se encuentran entre los grupos más afectados. Por lo tanto, es importante que los instrumentos para medir los síntomas y hacer un seguimiento de la evolución de los casos sean fiables y comparables.

¿De dónde proceden estos cuestionarios?

Los conceptos de ansiedad y depresión han evolucionado mucho con el tiempo, desde la época de Hipócrates, en el siglo V a. e. c. Actualmente, la principal referencia es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), que se revisa periódicamente.

Una característica común entre las distintas modalidades de trastornos depresivos es el estado de ánimo triste, vacío o irritable, junto con síntomas cognitivos y corporales. El tipo más clásico es el trastorno depresivo mayor, que persiste durante al menos dos semanas y afecta al funcionamiento de la persona en varias áreas de la vida, como el trabajo, los estudios o las relaciones.

Por su parte, los trastornos de ansiedad se asocian con un miedo y una preocupación exagerados, persistentes y difíciles de controlar, a menudo acompañados de síntomas físicos, como palpitaciones, sudoración y dificultad para respirar.

Basándose en estos criterios, el psiquiatra Aaron Beck desarrolló dos cuestionarios: el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II, por sus siglas en inglés) y el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI), en las décadas de los 60 y los 80, que también se revisan y adaptan con el paso del tiempo. Cada uno tiene 21 preguntas y versiones traducidas a varios idiomas. Son los más utilizados en todo el mundo, tanto en contextos clínicos como en investigaciones poblacionales. Pero, a pesar de ser muy útiles, ¿son realmente comparables?

Cómo se adaptan y evalúan los cuestionarios

Para importar cualquier instrumento psicológico desarrollado en otro país, no basta con traducir las preguntas. Es necesario verificar que mide los síntomas de la misma manera en diferentes culturas.

Algunos estudios sugieren que manifestaciones como la tristeza profunda, la irritabilidad o los cambios en el sueño pueden interpretarse de manera diferente según el país, y que ciertas preguntas pueden tener más o menos peso según el contexto cultural. Por lo tanto, el proceso de adaptación implica varias etapas rigurosas y reevaluaciones continuas.

Este fue precisamente el tema de mi investigación doctoral, en el Laboratorio de Análisis de Datos del Departamento de Psicología de la PUC-Rio, que concluí en 2025, con el apoyo de la beca nota 10 de la FAPERJ. Junto con colaboradores de la Universidad de Coimbra, en Portugal, y de Extremadura, en España, publicamos un estudio que evaluó la equivalencia de estos cuestionarios entre muestras de 315 estudiantes universitarios en Brasil, 426 en Portugal y 1 216 en España.

En primer lugar, verificamos la estructura interna del instrumento, es decir, cómo se agrupan las preguntas en factores teóricos para la población en general. En la evaluación de la depresión (BDI-II), los estudios muestran la existencia de dos factores: uno relacionado con síntomas cognitivos, como el pesimismo o la dificultad para concentrarse, y otro con síntomas físicos y emocionales, como la fatiga, los cambios en el sueño y el apetito.

Por su parte, el BAI, que mide la ansiedad, ha ganado importancia por su capacidad para diferenciar la ansiedad de los síntomas depresivos, pero sus mecanismos aún se están investigando. Aunque muchos estudios apuntan a la existencia de dos conjuntos principales –síntomas físicos y síntomas emocionales de pánico–, otros trabajos sugieren que podría tener solo un factor general o incluso más de dos. Además, algunas palabras utilizadas en el cuestionario en español parecen interpretarse de forma diferente entre culturas, como se señala en una investigación con poblaciones latinas en Estados Unidos.

Por lo tanto, después de verificar la estructura interna de cada prueba, también es necesario evaluar la llamada “invarianza de medición”, que comprueba si las mismas preguntas tienen el mismo significado estadístico entre países. Este paso es importante para los estudios comparativos.

Cuando vemos noticias que dicen que “un estudio internacional ha revelado que el país X tiene las personas más ansiosas del mundo, debemos ser cautos. Antes de creer el titular, debemos asegurarnos de que los instrumentos utilizados en el análisis midieran la ansiedad de forma equivalente entre los países.

Lo que encontramos

Por lo que observamos, en general, el instrumento que evalúa la depresión fue equivalente en los tres países, mientras que el que mide la ansiedad, no.

Nuestros resultados para el cuestionario de depresión (BDI-II) mostraron algunas variaciones puntuales en ítems como el interés sexual, el sentimiento de castigo y los pensamientos de muerte, pero sin comprometer el resultado general. La estructura de dos factores fue consistente entre los países, lo que indica que el instrumento puede utilizarse con seguridad para comparar los niveles de depresión entre estudiantes brasileños, portugueses y españoles.

Sin embargo, no obtuvimos la respuesta esperada para el instrumento de ansiedad (BAI). Los datos que recopilamos no se ajustaron bien al modelo que organiza los síntomas en dos grupos: uno relacionado con el cuerpo, como palpitaciones o mareos, y otro con afectos subjetivos y pánico. Las preguntas relacionadas con el “miedo a morir” o la “incapacidad para relajarse” tuvieron niveles muy diferentes de asociación con el factor “ansiedad” en cada país. Esto indica que la ansiedad puede manifestarse (o percibirse) de formas diferentes en cada cultura.

Además, el llamado “ajuste del modelo”, que es la verificación estadística de que los datos encajan en la estructura esperada, tampoco fue satisfactorio. Cuando esto ocurre, es una señal de alerta. Significa que el instrumento puede no estar midiendo de manera similar el mismo fenómeno en todos los grupos, y que las comparaciones entre países deben hacerse con cautela.

Posibles caminos

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para la práctica clínica, la investigación y la formulación de políticas de salud mental.

Volviendo al ejemplo de la joven brasileña que viaja a España en busca de ayuda psicológica, garantizar que se tenga debidamente en cuenta el componente cultural es un factor esencial para un diagnóstico preciso. Ante el aumento global de las migraciones, señalado por el último Informe sobre las migraciones en el mundo de la ONU, y dada la mayor vulnerabilidad de este grupo a los trastornos de ansiedad y depresión, es fundamental que las herramientas de evaluación sean culturalmente adecuadas, para evitar negligencias o sobreestimaciones de los síntomas en las poblaciones migrantes.




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En la investigación científica, la escasez de estudios de invarianza puede llevar a conclusiones sesgadas. Especialmente cuando se trata de trastornos mentales, que están influenciados por múltiples factores: genéticos, sociales, económicos, culturales, individuales y otros. Ampliar las investigaciones sobre la equivalencia de las medidas contribuye a comprender mejor cómo se manifiestan estos trastornos mentales en diferentes contextos y a identificar sus especificidades culturales en todo el mundo.

El impacto de esto en el ámbito de la salud pública es directo. Cuanto más precisas y rigurosas sean las herramientas de evaluación, más eficaces podrán ser las políticas de prevención y los sistemas de seguimiento de los índices de salud mental. De este modo, buscamos una mejor calidad de vida para todas las poblaciones, más allá de sus fronteras.

The Conversation

Rodrigo Leão F. Nascimento recibe fondos del CNPq.

J. Landeira Fernandez recibe fondos de FAPERJ, CNPq y CAPES.

– ref. La ansiedad puede diagnosticarse de diferentes maneras, dependiendo del país y la cultura – https://theconversation.com/la-ansiedad-puede-diagnosticarse-de-diferentes-maneras-dependiendo-del-pais-y-la-cultura-263131

Estrategias de gestión forestal para adaptar el paisaje a un mundo más cálido y proclive a los incendios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Esteban Lucas-Borja, Catedrático de Universidad. Departamento de Ciencia y Tecnología Agroforestal y Genética de la E.T.S.I. Agronómica, de Montes y Biotecnología de Albacete. Universidad de Castilla La Mancha, Universidad de Castilla-La Mancha

Paisaje tras el incendio en Mombeltrán (Ávila), declarado en Julio de 2025. Manuel Esteban Lucas , CC BY-SA

Los incendios forestales que asolan España este verano son una consecuencia directa de la ausencia de objetivos y la incapacidad de las actualesestrategias y modelos socioeconómicos y ambientales para adaptarse a la realidad climática actual. Como sociedad, no queda otra que asumir la consecuencia, estudiarla y actuar.

Bajo un régimen natural de incendios, el fuego juega un papel ecológico principal en muchos ecosistemas. La pregunta que nos debemos hacer no es si queremos que haya fuegos o no en nuestros ecosistemas, sino qué papel hay que darles y deben jugar en nuestros paisajes. Para avanzar, no es suficiente hablar de datos o tácticas aisladas. Con más de la mitad de nuestro territorio nacional ocupado por ecosistemas forestales, es el momento de diseñar una verdadera estrategia forestal y socioeconómica a largo plazo y para todo ese territorio. Y ésta debe estar respaldada por una fuerte voluntad política, un consenso social amplio y presupuestos valientes. Aquí es donde comienza la verdadera tarea. Como bien advierte el proverbio, “el fuego es un muy buen sirviente, pero un mal amo”. Si no actuamos, territorio y paisaje continuarán siendo gestionados por el fuego, dejando la memoria de las actividades forestales y agrícolas tradicionales y nuestros pueblos cubiertos por las cenizas del olvido.




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Soluciones distintas para escenarios nuevos

Los incendios forestales de alta intensidad, severidad y gran extensión son cada vez más frecuentes a nivel global. Si bien las causas de ignición o como empiezan los incendios forestales se atribuyen de manera mayoritaria a la acción humana (intencionados o por negligencias), cada vez cobran más importancia las causas naturales (principalmente rayos). Cosa distinta son las causas que están detrás de la propagación o como se “mueve” el incendio, entre las que se consideran las condiciones meteorológicas, la orografía y la vegetación. En relación con esta última y aunque a escala temporal humana sea difícil de percibir, hay que entender que nuestros ecosistemas forestales son dinámicos y evolucionan, crecen. Sin nadie que consuma o procese el material vegetal, este se acumula. La ausencia de gestión forestal, políticas de supresión del fuego o principalmente enfocadas a la extinción, la despoblación de zonas rurales y el abandono de determinadas prácticas agrícolas entre otros, favorecen la acumulación de vegetación que crece en nuestros montes y bosques, generando una continuidad horizontal y vertical del combustible forestal disponible para arder. El cambio climático es el último ingrediente que se añade en la coctelera para causar las situaciones e imágenes que observamos en este duro verano de 2025. Olas de calor más intensas y largas, eliminan la humedad de la vegetación y la predisponen para arder con más facilidad. El sistema pasa a funcionar bajo las condiciones de un régimen no natural de incendios, alejado de sus patrones naturales, lo que está llevando a muchos ecosistemas forestales a un punto de inflexión, superando su capacidad de recuperación natural y provocando cambios de estado permanentes. Los incendios de grandes dimensiones, con mayor intensidad y cada vez más recurrentes actúan como verdaderos filtros, a partir de los cuales los bosques afectados por el fuego pasan a transformarse en matorrales o pastizales.

El fuego es una perturbación natural que se rige por leyes químicas y físicas que prevalecerán sobre cualquier realidad y complejidad humana. Ante esta realidad, es necesario avanzar en los planteamientos que hasta ahora han guiado a la gestión forestal. Se necesita un nuevo paradigma que no solo se enfoque en las tareas de prevención y extinción, sino que también prepare a los bosques para un futuro de mayor incertidumbre mediante una decidida y eficaz restauración forestal de paisajes y ecosistemas.

Paisaje tras un incendio, con cenizas y vegetación
Paisaje tras el incendio en la Sierra de los Donceles (Hellín, Albacete) en verano de 2012.
Manuel Esteban Lucas, CC BY-SA

Ante este gran reto, la selvicultura adaptativa para el cambio climático (ASCC, por sus siglas en inglés) ofrece una respuesta innovadora. Su enfoque no prescribe una única solución, sino que presenta un abanico de estrategias para dirigir los ecosistemas hacia un futuro más adaptado al contexto actual. La clave está en reconocer que no siempre es deseable o viable que un ecosistema regrese a su estado original después de una perturbación y se basa en tres estrategias principales: resistencia, resiliencia y transición.

Resistencia: fortalecer la defensa del bosque

La estrategia de resistencia busca proteger el ecosistema y mantener sus condiciones actuales, defendiéndolo de los impactos del cambio climático y del fuego. Se aplica en áreas de alto valor ecológico donde la pérdida de la composición o estructura actual sería inaceptable desde el punto de vista forestal y ambiental.

Las tácticas selvícolas se centran en reducir la vulnerabilidad a las perturbaciones, lo que incluyen determinadas actuaciones que ayudan a reducir la competencia por los recursos (por ejemplo, el agua y los nutrientes del suelo). Esto mejora la resistencia a la sequía y la salud general del rodal, un área que se caracteriza por tener características homogéneas en cuanto a topografía y composición arbórea. Además, se gestiona la densidad de pies y la carga de combustible a través de quemas controladas, clareos, claras, podas u otras actividades tradicionales como la ganadería y el pastoreo. También contempla la eliminación de estructuras forestales que favorezcan la continuidad, tanto horizontal como vertical, del combustible forestal y por tanto, mitiguen la intensidad y severidad de un posible incendio forestal.

Un paisaje con pinos y arbustos y dos personas haciendo tratamientos silvícolas
Tratamientos silvícolas de clareos y podas sobre regenerados de pino después del incendio de 2012 en La Sierra de los Donceles (Hellín, Albacete).
Manuel Esteban Lucas, CC BY-SA



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Resiliencia: facilitar la recuperación natural

A diferencia de la resistencia, la resiliencia acepta que una perturbación ocurrirá, pero busca que el ecosistema se recupere y regrese a un estado funcionalmente similar al que tenía antes del fuego, facilitando los procesos naturales de regeneración.

Un factor crucial para la configuración de paisajes forestales mediterráneos resilientes es la presencia de especies con la capacidad inherente de rebrotar a través de diferentes estrategias tras un incendio, permitiendo una rápida recuperación de la cobertura y estructura forestal.

Además, las prescripciones selvícolas bajo esta estrategia se centran en aumentar la heterogeneidad del paisaje, creando espacios abiertos y variaciones en la densidad del arbolado. Esto puede lograrse mediante aclareos de densidad variable que generen espacios abiertos y áreas de mayor densidad. Muchas veces, incendios previos pueden ser una buena oportunidad para empezar a diseñar y anclar paisajes más resilientes. Bien sea por tratamientos selvicolas y por incendios precedentes, estos espacios y heterogeneidad permiten la regeneración de especies nativas que pueden estar subrepresentadas, promoviendo una mayor diversidad de especies, edades y estructuras. En un paisaje postincendio, las intervenciones podrían también incluir la regeneración natural asistida o el favorecimiento de la vegetación mejor adaptada que aparece tras la perturbación. Así, le damos una oportunidad a las plántulas de árboles que han logrado emerger tras el fuego y que son sin duda, una gran apuesta para lidiar con las condiciones ambientales actuales y seguramente futuras.

Transición: guiar el ecosistema hacia un nuevo futuro

La transición es la estrategia más proactiva y más apropiada para ecosistemas donde la vuelta a las condiciones históricas o pasadas no es factible. En este enfoque, se acepta que el ecosistema debe cambiar, guiándolo activamente hacia un nuevo estado más adaptado al clima y a los regímenes de incendios que ofrece el contexto actual y futuro.

Esto implica tomar decisiones audaces, como la introducción o el favorecimiento de especies forestales más tolerantes a la sequía, determinadas plagas o enfermedades forestales y a los incendios y que puede ser que ya creciesen o no históricamente en la zona a gestionar, pero que se si espera que lo hagan en las nuevas condiciones climáticas. Alternativamente, se puede impulsar intencionalmente el crecimiento de especies menos susceptibles al fuego y otras perturbaciones naturales, con el fin de crear una composición y estructura de la masa forestal que sea inherentemente menos inflamable. Esta gestión forestal en busca de una transición, pretende crear paisajes y bosques con una estructura y composición totalmente nuevas, que sean más sostenibles en un contexto de cambio climático, con un régimen de incendios totalmente alejado de lo natural.




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Una mirada multidisciplinar a un desafío complejo

Toda gestión forestal debe establecer unos objetivos claros y realizables, y debe apoyarse en herramientas y tecnologías que permitan tomar decisiones y generar actuaciones con todo el rigor y profesionalidad posible, de la forma más minuciosa y meticulosa. Por supuesto, es necesaria una asignación de recursos humanos y económicos de alcance. Allá donde sea posible y teniendo en cuenta la realidad forestal (por ejemplo, la propiedad del monte, el carácter productor o protector del mismo, su diversidad y heterogeneidad, origen, usos, etc.) debemos apostar por la combinación de estrategias que nos brinda la gestión forestal adaptativa, asegurando la multifuncionalidad de los ecosistemas forestales, la generación de servicios ecosistémicos y el equilibrio entre la conservación de los ecosistemas, el aprovechamiento responsable de los recursos y el bienestar social y económico de las comunidades vinculadas al monte. Solo de esta manera se podrán garantizar bosques y comunidades capaces de afrontar los retos del cambio climático y de las nuevas demandas de la sociedad en su conjunto.

En última instancia, el éxito de la gestión adaptativa en paisajes postincendio dependerá de un proceso de aprendizaje continuo y un enfoque multidisciplinar. Los desafíos que enfrentamos con el cambio climático y los nuevos regímenes de incendios son tan complejos que no pueden ser resueltos desde una única perspectiva. Requieren la integración de múltiples campos del conocimiento.

Proyectos de investigación y seguimiento a gran escala y en el marco de la silvicultura adaptativa para el cambio climático son cruciales, ya que crean un modelo operativo para la toma de decisiones. Estos proyectos no solo evalúan la efectividad de las estrategias de resistencia, resiliencia y transición, sino que también actúan como laboratorios donde técnicos gestores, científicos, políticos, empresas y sociedad civil pueden colaborar y aprender juntos.

La gestión forestal del futuro no debería imponer un plan único, sino aplicar un conjunto de enfoques flexibles, basados en el conocimiento científico y desarrollados a través de la colaboración participativa, de manera que se asegure a las generaciones futuras que los ecosistemas forestales conservarán su integridad y seguirán siendo una realidad posible

The Conversation

Manuel Esteban Lucas-Borja no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Estrategias de gestión forestal para adaptar el paisaje a un mundo más cálido y proclive a los incendios – https://theconversation.com/estrategias-de-gestion-forestal-para-adaptar-el-paisaje-a-un-mundo-mas-calido-y-proclive-a-los-incendios-263505

¿Y pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto en un museo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina de Juana Ortín, Personal docente e investigador, miembro del grupo de investigación ART-QUEO, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Los colosales ídolos de Bameean Alexander Burnes, 1834.

¿Y si en un museo de historia pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto? ¿O volver a ver estatuas milenarias desaparecidas? ¿Qué tal si cientos de estudiantes pudieran explorar objetos antiguos por todos sus ángulos, sin necesidad de tocarlos?

Las vitrinas, cartelas y visitas guiadas que solían acompañar al patrimonio cultural, en los últimos años han dado paso a pantallas, audioguías, códigos QR y otras tecnologías inmersivas, en la búsqueda de nuevas formas de cautivar al público.

Así, uno de los recursos más llamativos en los museos del siglo XXI es el uso de hologramas de realidad aumentada: proyecciones tridimensionales que dan la sensación de presencia real sin necesidad de gafas ni dispositivos.

En algunos casos, se trata de pantallas LCD/LED o proyectores junto con técnicas como el Pepper’s Ghost –técnica de ilusionismo que, mediante espejos, refleja una imagen como si estuviera delante del público–, mallas holográficas o paneles de vidrio inclinados que reflejan una imagen para que parezca tridimensional.

Una figura iluminada fuera de la vista de la audiencia, bajo el escenario, es reflejada en un panel de cristal entre el actor y el público, de forma que el
Le Monde Ilustré, 1865.

Eso sí, cada propuesta debe partir de una investigación rigurosa sobre la pieza patrimonial, su contexto histórico y simbólico, y se codiseña junto a especialistas. Así, se asegura que la digitalización no vacía el contenido, sino que refuerza la dimensión humana y pedagógica.

Budas resucitados

En la región de Bamiyán, Afganistán, dos monumentales estatuas budistas del siglo VI fueron destruidas en 2001 por los talibanes, dejando nichos vacíos en los acantilados. En 2015, cineastas chinos crearon una instalación temporal que proyectaba hologramas de alta tecnología dentro de esos nichos, recreando en luz la forma original de los Budas.

Miles de espectadores pudieron contemplar las figuras “resucitadas” mediante tecnología volumétrica. El hecho de poder ver de nuevo aquello que se había perdido es una forma más de involucrar a la población en la puesta en valor del patrimonio.

Una de las estatuas de Buda que se encontraban en el valle de Bāmiyān, en Afganistán central, destruidas en 2001.
Wikimedia Commons., CC BY

Memoria del Holocausto

El patrimonio ayuda a que la memoria colectiva no se pierda. En este contexto, Heather Maio, que había trabajado como diseñadora de exposiciones con supervivientes del Holocausto durante años, quería que las generaciones futuras tuvieran la misma oportunidad de interactuar con ellos, y tuvo una idea.

Se le ocurrió hacer entrevistas grabadas que, en el futuro, se convirtieran en hologramas interactivos de sus protagonistas. Pinchas Gutter fue el primero en ser entrevistado, en una burbuja rodeada de luces y más de 20 cámaras. El objetivo era elaborar un formato que, a medida que la tecnología y la proyección 3D avanzan, permita crear hologramas cada vez más realistas, teniendo previamente todos los ángulos necesarios de la imagen.

Pinchas Gutter es un polaco sobreviviente del Holocausto judío, que participa en la exposición holográfica.
Wikimedia Commons., CC BY

De los más de 20 hombres y mujeres que han participado hasta ahora en el proyecto, tres ya han fallecido. Pero gracias a esta tecnología, pueden seguir respondiendo preguntas muchos siglos después del terror nazi.

Hablar con los muertos

El recrear personas reales no es del todo novedoso. En 2023, en el Musée d’Orsay de París, durante la exposición Van Gogh in AuverssurOise, se presentó el proyecto “Hello Vincent”, una recreación interactiva de Van Gogh que permite a los visitantes conversar con él gracias a una IA entrenada con sus cartas personales. Aunque no es un holograma óptico, esta interfaz resulta atractiva para el público.

Una reproducción de Van Gogh habla con los visitantes del Museo Orsay en París.
Jumbo Mana.

Sin embargo, el uso de hologramas o IA para recrear testimonios de personas fallecidas plantea dilemas éticos sobre el consentimiento póstumo, la autenticidad del mensaje y el riesgo de trivializar la experiencia del protagonista. Por eso, la clave siempre debe estar a estar en el respeto, la documentación rigurosa y el propósito educativo.

Tocarlo todo, por todos lados

Otra de las experiencias más recientes es la del Imperial War Museums y el Science Museum de Reino Unido, que se han asociado con una empresa de tecnología avanzada de realidad aumentada (RA) para crear exposiciones holográficas. El proyecto emplea una plataforma de RA de escritorio conocida como HoloSDK, que permite visualizar objetos en tres dimensiones en un entorno doméstico o escolar, sin necesidad de dispositivos inmersivos complejos.

Utilizando un monitor 2D convencional, una cámara web y seguimiento de movimiento de cabeza, esta tecnología genera una ilusión de profundidad y volumen que simula la experiencia de observar un holograma real. Así, logra una interacción visual envolvente, que ha sido implementada en programas educativos destinados a más de 20 000 estudiantes del Reino Unido y Tailandia.

El futuro, de la mano de nuestro legado cultural

El patrimonio cultural, a menudo tratado como una herencia inamovible, cobra en estos proyectos una dimensión viva, que invita a jugar y hacerse preguntas. ¿Puede un holograma emocionar? ¿Puede despertar conciencia histórica? La experiencia apunta que sí. Pero el verdadero reto no es visual, sino epistemológico: cómo narrar el pasado sin encerrarlo, cómo hacerlo parte del presente, sin reducirlo a espectáculo.

Aunque existen limitaciones para su implementación relacionadas con su alto coste, la dificultad de mantenimiento o ciertas cuestiones éticas, la solución está en seguir trabajando para escalar dicha tecnología. Y, por supuesto, en usarla como herramienta narrativa al servicio del conocimiento, no como fin en sí mismo.

Porque, cuando el patrimonio se activa desde la tecnología y el pensamiento crítico, deja de ser un objeto para contemplar. Se convierte en una experiencia para imaginar el futuro a partir de la herencia de nuestra historia como seres humanos.

The Conversation

Cristina de Juana Ortín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Y pudiéramos hablar con los supervivientes del Holocausto en un museo? – https://theconversation.com/y-pudieramos-hablar-con-los-supervivientes-del-holocausto-en-un-museo-262482