Por qué el ocio es importante para alcanzar una buena vida, según Aristóteles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ross Channing Reed, Lecturer in Philosophy, Missouri University of Science and Technology

Lo que hacemos en nuestro tiempo libre dice mucho sobre lo que nos hace felices. Halfpoint Images/Moment via Getty Images

En su impactante libro La sociedad del cansancio, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han sostiene que, en la actualidad, alcanzar el éxito se ha convertido en una obligación. Han denominado a esto una “sociedad del rendimiento”, en la que debemos convertirnos en “emprendedores”, promocionándonos y vendiéndonos a nosotros mismos. Como consecuencia, no hay tiempo libre.

En una sociedad así, incluso el ocio corre el riesgo de convertirse en otro tipo de trabajo. En lugar de proporcionar descanso y sentido, suele ser competitivo, performativo y agotador.

Quienes sienten la presión de promocionarse a sí mismos, por ejemplo, pueden pasar su tiempo libre publicando fotos de una carrera o de unas vacaciones lujosas en las redes sociales
para que las vean sus familiares, amigos y posibles empleadores, lo que aumenta el agotamiento y el desgaste.

Un hombre corriendo al aire libre por un camino pavimentado rodeado de palmeras y edificios.
El ejercicio debe realizarse con moderación para alcanzar los objetivos de salud.
AzmanL/E+ via Getty images

Como filósofo y consejero filosófico, estudio las conexiones entre el ocio poco saludable y el agotamiento. He descubierto que la filosofía puede ayudarnos a sortear algunos de los escollos en una sociedad orientada al rendimiento. El célebre filósofo griego Aristóteles, que vivió entre el 384 y el 322 a. e. c., en particular, ofrece importantes reflexiones.

Sobre el desarrollo personal

Aristóteles comienza Ética a Nicómaco señalando que todos buscamos la felicidad. Sin embargo, afirma que a menudo nos confunde cómo alcanzarla.

Él creía que el placer, la riqueza, el honor y el poder no nos hacen felices en última instancia. La verdadera felicidad, decía, requiere un desarrollo ético personal: “El bien humano resulta ser la actividad del alma de acuerdo con la virtud”.

En otras palabras, si queremos ser felices debemos tomar decisiones razonadas para desarrollar hábitos que, con el tiempo, se conviertan en rasgos de carácter como el coraje, la templanza, la generosidad y la veracidad.

Aristóteles vincula explícitamente la buena vida con convertirse en un tipo determinado de persona. No hay atajos para el desarrollo ético personal. Se necesita tiempo, tiempo libre, tiempo que no se dedique a ningún tipo de autopromoción empresarial.

Aristóteles también habla del poder de nuestras decisiones. Los hábitos, argumenta, no se refieren solo a la acción, sino también a los motivos y al carácter. Nuestras acciones, dice, cambian nuestros deseos. Aristóteles afirma: “Al abstenernos de los placeres, nos volvemos templados, y cuando lo somos es cuando somos más capaces de abstenernos de ellos”.

En otras palabras, los buenos hábitos son el resultado de avanzar gradualmente en la dirección correcta a través de la práctica. Y estos buenos hábitos conducen al desarrollo ético personal. Para Aristóteles, además, es esencial tener buenos amigos y mentores que guíen y apoyen el desarrollo moral.

Comprender el ocio

En una sociedad orientada a los logros, a menudo estamos condicionados a responder a presiones externas para promocionarnos a nosotros mismos y buscar la felicidad en el placer, la riqueza, el honor y el poder. Esto puede desviar el desarrollo ético necesario para alcanzar la verdadera felicidad.

El verdadero ocio, aquel que no está ligado a la necesidad de alcanzar algo, es el tiempo que podemos dedicar a reflexionar sobre nuestras prioridades reales, cultivar amistades, pensar por nosotros mismos y dar un paso atrás para decidir qué tipo de vida queremos vivir.

La palabra griega eudaimonia, que a menudo se traduce simplemente como “felicidad”, es el término que Aristóteles utiliza para describir la prosperidad y el florecimiento humanos. Según la filósofa Jane Hurly, él considera “el ocio esencial para la prosperidad humana”. De hecho, “tanto para Platón como para Aristóteles, el ocio… es un requisito previo para alcanzar la forma más elevada de la prosperidad humana, la eudaimonia”, como sostiene el filósofo Thanassis Samaras.

Aunque nuestros medios para adquirir placer, riqueza, honor y poder sean limitados, Aristóteles nos dice que tenemos control sobre la variable más importante de la buena vida: qué tipo de persona queremos ser. El ocio es crucial porque es el tiempo en el que decidimos qué hábitos desarrollaremos y quiénes llegaremos a ser. ¿Capitularemos ante la sociedad del éxito? ¿O utilizaremos nuestro tiempo libre para desarrollarnos como individuos?

Cuando el ocio se centra en la autopromoción, es difícil que se produzca el desarrollo moral. El tiempo libre que no está secuestrado por la necesidad imperiosa de alcanzar logros es necesario para desarrollar una relación coherente con uno mismo, lo que yo denomino una relación de autosolidaridad, un tipo de autoconciencia reflexiva necesaria para apuntar al objetivo correcto y tomar decisiones morales. Sin esa relación, la buena vida seguirá siendo esquiva.

El ocio reinventado

En lugar de adoptar la formulación de la sociedad del éxito, tal vez podamos crear nuestra propia visión. Sin esta, corremos el riesgo de caer en malos hábitos que nos alejen de un sano desarrollo moral.

Aristóteles deja claro que tenemos el poder de cambiar no solo nuestros comportamientos, sino también nuestros deseos y carácter. Este autodesarrollo es una parte necesaria de la buena vida, una vida de ‘eudaimonia’.

Las decisiones que tomamos en nuestro tiempo libre pueden acercarnos a ella. O pueden alejarnos y llevarnos al agotamiento.

The Conversation

Ross Channing Reed no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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La IA se hace cada vez más presente en las industrias creativas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Silvia María González Fernández, Profesora en sustitución en el área de Organización de Empresas. Universidad de Oviedo, Universidad de Oviedo

shutterstock El editorial/Shutterstock

La publicidad, la moda y el diseño. El teatro, el cine, la música y los videojuegos. Las artes visuales, la escultura, la pintura. La gestión del patrimonio y el turismo cultural. Las industrias culturales y creativas (ICC) están viviendo cambios muy rápidos con la irrupción de la inteligencia artificial.

Por un lado, se crean nuevas oportunidades de mejora. Por otro, surgen desafíos importantes para sus trabajadores. La inteligencia artificial consigue imitar la inteligencia humana para analizar datos, reconocer patrones o tomar decisiones. En las industrias culturales, la inteligencia artificial mejora la eficiencia, personaliza las experiencias y fomenta la creatividad.

Según datos de Eurostat y la Comisión Europea, las industrias creativas empleaban, a mediados de 2023, a más de 8,7 millones de personas. Esto supone que el 3,8 % del empleo europeo se ocupa en un sector en el que la innovación y la originalidad son esenciales.

Impacto de la IA en las industrias creativas

En el campo de la publicidad, las herramientas de IA mejoran los resultados de las campañas publicitarias. Obtener análisis de audiencias más precisos permite identificar a los clientes idóneos y luego llegar a ellos mediante el envío de mensajes personalizados.




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En arquitectura e ingeniería, la inteligencia artificial facilita el trabajo de diseño y mejora la eficiencia en los proyectos a través de simulaciones avanzadas. Este tipo de softwares permiten remodelar diseños complejos en 3D y tomar decisiones sostenibles en minutos. Como bien dice Lászlo Moholynagi ,“el diseño no es una profesión, es una actitud”.

En lo audiovisual

Con respecto al cine y la música, las plataformas digitales utilizan la IA para analizar los gustos y preferencias de sus usuarios. Esto les permite ofrecerles una oferta a medida, creada a partir de su historial de visualizaciones.

Así fidelizan a sus usuarios recomendándoles lo que el algoritmo considera que coincide con sus gustos. Si tiene una cuenta familiar en alguna de estas plataformas, pruebe a revisar la página de inicio de los distintos miembros y verá cómo la oferta es distinta para cada uno.




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Crece el uso de la inteligencia artificial por los desarrolladores de videojuegos. ¿Su utilidad? Por ejemplo, el uso de algoritmos adaptativos permite ajustar los desafíos al nivel del jugador: desde enemigos que se adaptan al nivel del usuario hasta historias interactivas. La IA permite automatizar tareas repetitivas y ahorrar costes.

Patrimonio cultural, inteligencia artificial

A través de la realidad virtual se pueden hacer visitas virtuales a museos y recorridos por lugares históricos. Esto hace que el patrimonio sea más accesible para todos.

En el área museística, la aplicación de programas de realidad aumentada o realidad virtual mejoran las experiencias del público y cómo se interrelacionan con las obras de arte.




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La Universidad de Glasgow está desarrollando una plataforma digital en la que se expondrán modelos en 3D de obras custodiadas en los museos escoceses. Los grandes museos solo pueden mostrar una parte de sus colecciones, así que la idea subyacente es eliminar las limitaciones espaciales gracias a la realidad virtual y dar mayor visibilidad a los fondos artísticos.

Proyecto “Museos en el metaverso”. Objetos y realidad virtual. Fuente: University of Glasgow.

Por su parte, entre las acciones de divulgación del Museo del Prado está “Contar el Prado”, un algoritmo identifica y enumera objetos y personas en una serie de obras y luego reta a los usuarios a que hagan sus propias cuentas.

En moda y diseño, la IA ayuda a predecir tendencias., crear colecciones más sostenibles (al permitir el aprovechamiento máximo de los materiales), mejorar las cadenas de suministro y el manejo de inventarios, entre otras tareas.




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Por ejemplo, el proyecto AI4FIBRES –desarrollado por la Universidad de Kingston, la organización benéfica Royal Opera House y dos empresas de gestión de residuos textiles– propone la utilización de la IA para el reciclaje de materiales, clasificando y procesando eficazmente los residuos textiles, aumentando las tasas de reciclaje y reduciendo los vertederos.

Se abre el debate

La integración de la inteligencia artificial en las industrias culturales libera a los profesionales de las tareas más repetitivas y les permite centrarse en otras funciones más creativas.

Un ejemplo: la IA tiene la capacidad de transcribir, traducir o subtitular contenidos culturales (textos, audios y producción audiovisual), lo que facilita un acceso rápido y globalizado a los contenidos culturales. No obstante, esto también genera controversia tanto por la fiabilidad y calidad del producto final, como por los riesgos para el futuro del empleo en el sector y la protección de los derechos de autor y los datos personales de los usuarios.

The Conversation

Silvia María González Fernández es miembro de la Universidad de Oviedo.

ref. La IA se hace cada vez más presente en las industrias creativas – https://theconversation.com/la-ia-se-hace-cada-vez-mas-presente-en-las-industrias-creativas-243410

Cuando la democracia ya no enamora: terreno fértil para la ultraderecha

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Aurrekoetxea Casaus, Profesora Doctora en Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Deusto

Manifestación de jóvenes ultraderechistas en Wismar (Alemania) el 14 de septiembre de 2024. Wilhelm Hermann/Shutterstock

Los altercados recientes en Torre Pacheco (Murcia) a raíz de una agresión a una persona mayor por inmigrantes no constituyen un hecho aislado. Son el síntoma visible de una enfermedad más profunda: el avance del discurso xenófobo en territorios donde la democracia pierde valor simbólico, especialmente entre los jóvenes.

Ver a grupos de jóvenes empleando la violencia en las calles demostró que estos hechos no son solo un problema de seguridad o convivencia, sino producto de una erosión democrática que allana el camino a la ultraderecha.

Incluso el lenguaje empleado en las redes sociales sobre los hechos en Torre Pacheco, “caza al magrebí”, indicaban un desapego a los principios democráticos. La ultraderecha va ganando terreno político y legitimidad cultural en las redes sociales.

La adhesión a la democracia va por países

Al analizar el nivel de adhesión declarada a la democracia, los países nórdicos, Alemania, Países Bajos y Suiza se sitúan en los rangos más altos: más del 90 % de su población considera que la democracia es importante. En cambio, países como Rusia, Bielorrusia, Georgia, Serbia, Bulgaria o Rumanía registran niveles de apoyo que caen por debajo del 70 %.

Esta fractura coincide, y no por azar, con las líneas divisorias del mapa ideológico: donde predomina el conservadurismo, la democracia tiende a estar menos consolidada como valor normativo.

Si la democracia no se vive como una convicción compartida, sino como un sistema que no cumple sus promesas, las alternativas autoritarias se van abrir paso con mayor facilidad.

Este es el marco: la ultraderecha no se presenta como una ruptura radical, sino como una propuesta legítima para recuperar el control, la soberanía o la estabilidad perdida frente a una amenaza: en este caso, la inmigración. Según el estudio European Values Study (2017-2020), la ultraderecha da un paso más y se vincula a actitudes morales conservadoras en asuntos como vida, muerte, género y sexualidad.

Aparecen espacios como NoFap, donde se ofrecen temas como la abstinencia sexual y que evolucionan hacia comunidades donde se glorifica una masculinidad tradicional y excluyente. Se convierten en puentes hacia ideologías de ultraderecha al ofrecer a los jóvenes marcos identitarios claros y “soluciones” a crisis personales vinculadas con precariedad emocional, aislamiento o frustración sexual.

No es casual que los referentes de estos espacios de ultraderecha promuevan una exaltación de la fuerza física, el orden y la agresividad, proyectando un ideal masculino autoritario, protector y dominante.
Esta masculinidad se presenta como antídoto frente a un supuesto “declive moral” atribuido al feminismo, la diversidad sexual o al supuesto invasor inmigrante.

Cierto es que la satisfacción democrática de las nuevas generaciones está más condicionada por variables económicas que en cohortes previas, pero este conservadurismo moral empieza a ser un ariete de la ultraderecha.

¿Existe el agotamiento democrático en los jóvenes?

En Europa, el patrón comienza a ser una constante: los jóvenes expresan un compromiso más débil con los principios democráticos. Concretamente, en paises europeos como Dinamarca, Alemania, Polonia, Francia y Croacia, la Generación Z (18-24 años) muestra un apoyo significativamente más bajo a la democracia en comparación con los Baby Boomers –nacidos entre 1946 y 1964– o la Generación del Silencio –personas nacidas entre 1928 y 1945–.

Esta brecha generacional no debe interpretarse como apatía política, sino como expresión de una desafección activa: una respuesta a instituciones que no han sabido representar ni proteger los intereses de los más jóvenes.

La democracia pierde su capacidad de emocionar y movilizar. En ese vacío simbólico, la ultraderecha ofrece respuestas simples, identidades fuertes y enemigos claros. Apelan no a la deliberación, sino a la pertenencia. No prometen justicia, sino orden. No buscan incluir, sino diferenciar.

Así, cuando la democracia deja de ofrecer un horizonte deseable, el autoritarismo no aparece como una amenaza, sino como una salida.

¿Qué está en juego?

En parte de la juventud europea, el apego emocional a la democracia se ha debilitado. No por ideología, sino por la sensación de que el sistema ya no ofrece respuestas. La ultraderecha sabe leer el momento y lo ocupa con una narrativa eficaz: [si todo está roto, hace falta orden]; si los políticos son todos iguales, necesitamos mano dura; si la democracia no funciona, quizás ha llegado la hora de saltarse intermediarios.

Esa lógica de despreciar la mediación institucional allana el camino para que emerjan líderes autoritarios que no se presentan como una opción más, sino como la única salida posible. Personajes en las redes sociales despliegan sus discursos que ganan adhesiones, no por convicción ideológica, sino por contagio emocional.

Y lo que es más preocupante: no necesitan convencer, solo explotar la fatiga democrática y ofrecer certezas rápidas para tiempos inciertos.

Por eso, el verdadero debate no es sobre partidos ni campañas, es sobre el tipo de sociedad que queremos construir y los valores que queremos que la sostengan. Si la democracia no es capaz de renovarse, de incluir, de cuidar y de representar, perderá su fuerza de atracción.

Los proyectos autoritarios no necesitarán imponer su fuerza: solo ocuparán el espacio que la democracia está dejando libre.

The Conversation

Maite Aurrekoetxea Casaus no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando la democracia ya no enamora: terreno fértil para la ultraderecha – https://theconversation.com/cuando-la-democracia-ya-no-enamora-terreno-fertil-para-la-ultraderecha-260649

La IA reduce drásticamente los riesgos de la extubación en pacientes con ventilación artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Fernando Giraldo-Cadavid, Profesor Titular de Medicina, Universidad de La Sabana

sfam_photo/Shutterstock

Aliento es respiración y respiración es vida. Si respiramos, vivimos. Pero cuando esa función vital falla –por un trauma, una infección, una inflamación pulmonar grave o un daño neurológico–, el cuerpo deja de recibir el oxígeno que necesita y de eliminar el dióxido de carbono. En esos casos, conectar al paciente a un ventilador mecánico que le suministre oxígeno y elimine el dióxido de carbono a través de un tubo no es una opción: es una necesidad para mantenerlo con vida.

Irónicamente, más allá del proceso de intubar, uno de los grandes desafíos médicos consiste en retirar esos dispositivos en el momento correcto para que el proceso de inhalar y exhalar vuelva a su curso natural.

Decirlo es simple, pero en la práctica se presentan fallos en esa predicción. De hecho, se estima que un 20 % de los pacientes extubados tienen que ser reintubados, lo que aumenta el riesgo de traumatismos en la vía aérea y la introducción de microorganismos susceptibles de generar infecciones.

Retirar o no retirar el tubo, he aquí el dilema

Decidir si retirar o no un tubo no es asunto para tomar a la ligera. Varios factores deben tenerse en cuenta para hacerlo de una manera responsable, como la capacidad para toser adecuadamente, necesaria para limpiar las vías respiratorias de secreciones (medición objetiva de la tos), o una correcta función del diafragma, que permita inhalar bien el aire (velocidad de contracción diafragmática).

En definitiva, cada paciente que es conectado a un ventilador debe cumplir con unas condiciones específicas. Hay que revisar su oxigenación, observar cuánto puede movilizar su volumen respiratorio y fijarse en el estado de su metabolismo para que no haya una alteración que debilite los músculos. Cuando ya se le va disminuyendo el soporte del ventilador y el paciente mejora en todos esos aspectos, llega el momento de hacer una prueba de respiración espontánea, desconectando el ventilador. Si pasa esa prueba, el tubo es retirado.

El problema es que, en muchas ocasiones, tanta información puede ser abrumadora y abocar a un retiro fallido. Por eso, varios investigadores hemos desarrollado un modelo de inteligencia artificial que asiste a los médicos en estos procedimientos. En el estudio analizamos la capacidad predictiva de cinco métodos, dos no supervisados y tres supervisados. Más adelante veremos en qué se diferencian.

Los modelos de IA que fueron explorados

Utilizando los datos obtenidos del ensayo de respiración espontánea, la medición objetiva de la tos y la velocidad de contracción diafragmática, pudimos determinar la efectividad en la predicción de esos modelos. Para ello, recurrimos a 367 pacientes de cuatro unidades de cuidados intensivos en Bogotá (Colombia).

En los modelos no supervisados se utilizan los datos de todos los pacientes, tanto de aquellos que tuvieron éxito en la extubación como de quienes no lo lograron. Sin embargo, esta información sobre el resultado no es proporcionada al sistema. Posteriormente, se le solicita al software identificar por sí mismo las características que podrían predecir si el procedimiento de extubación será exitoso o fallido.

Esta primera aproximación se hace con el fin de identificar algún patrón desconocido. No obstante, la precisión del diagnóstico fue más alta cuando el sistema de inteligencia artificial fue supervisado, es decir, cuando se le indicó a la máquina cuáles pacientes experimentaron un proceso exitoso y cuáles no. En particular, fueron los árboles de decisiones los que ofrecieron un mejor rendimiento, seguidos de las redes neuronales.

Los árboles de decisiones son un sistema de aprendizaje automático donde el computador, a través de múltiples pruebas, de forma muy rápida y a partir de preguntas cerradas que constan de respuestas positivas o negativas, asigna paulatinamente a cada respuesta un valor, hasta llegar a la predicción definitiva. Por su parte, las redes neuronales procesan los datos, aprenden patrones complejos y van asociando características que permiten obtener una mayor capacidad de predicción.

Para llevar a cabo este proceso, fue necesario separar aleatoriamente el grupo de pacientes en dos, uno con el que se entrenaba el modelo y otro donde se realizaba la validación. Así obtuvimos una predicción correcta de extubación exitosa de un 95 %; es decir, se redujo la posibilidad de error del 20 % al 5 %.

Por ahora, este trabajo debe complementarse con el desarrollo de una aplicación que permita validar los modelos predictores desarrollados en otros grupos de pacientes. Si dicha validación arroja resultados similares a los encontrados en nuestra investigación, esta app ayudará a decidir en las unidades de cuidados intensivos cuándo retirar el tubo con éxito para que los pacientes vuelvan a tener aliento, respirar y vivir.

The Conversation

Luis Fernando Giraldo-Cadavid no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La IA reduce drásticamente los riesgos de la extubación en pacientes con ventilación artificial – https://theconversation.com/la-ia-reduce-drasticamente-los-riesgos-de-la-extubacion-en-pacientes-con-ventilacion-artificial-261325

Sean Feucht au Québec : la décision d’annuler ses concerts est contre-productive

Source: The Conversation – in French – By Frédéric Dejean, Professeur en sciences des religions, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Le chanteur évangélique et pro-Trump Sean Feucht a fait irruption dans l’actualité québécoise cet été. Un concert annulé, une amende, et une polémique : l’affaire relance le débat sur la liberté religieuse.

Sean Feucht, chanteur évangélique américain et fervent soutien de Donald Trump, est aussi connu pour ses prises de position controversées contre la communauté LGBTQ+ et le droit à l’avortement, souvent exprimées sur ses réseaux sociaux. Jusqu’à récemment inconnu du grand public québécois, il a gagné en notoriété cet été après l’annulation de dernière minute de son concert prévu à Québec le 25 juillet, dans la foulée de la controverse.

La Ville de Montréal a emboîté le pas en interdisant à son tour la tenue d’un spectacle allant « à l’encontre des valeurs d’inclusion, de solidarité et de respect prônées à Montréal », a dit la porte-parole de l’administration de Valérie Plante.

Qu’à ce la ne tienne, une église évangélique de Montréal a quand même organisé un événement avec Feucht, déclenchant une manifestation réunissant partisans et opposants. Feucht a largement relayé ces controverses sur ses réseaux sociaux, dénonçant une atteinte à la liberté religieuse. L’église s’est quand à elle vue infliger une amende de 2500 $ par la Ville de Montréal, car elle ne détenait pas de permis pour organiser un tel événement.

Cochercheur au sein de la Chaire de recherche France-Québec sur les enjeux contemporains de la liberté d’expression, je poursuis actuellement une enquête sur le prosélytisme évangélique dans les transports en commun et l’espace public montréalais. J’ai développé dans ce cadre la notion d’« effet Sainte Blandine », en référence à cette esclave chrétienne de la ville de Lyon (Lugdunum à l’époque), qui a été martyrisée en juillet 177 et qui, dans la tradition catholique, constitue un symbole de résistance face aux persécutions.

L’historiographie du christianisme primitif a montré que les persécutions n’ont pas du tout eu pour effet de freiner la diffusion du christianisme. Au contraire, les martyrs sont devenus des modèles vénérés capables de susciter la ferveur religieuse.

L’« effet Sainte Blandine » : la foi renforcée dans l’adversité

Par l’expression d’« effet Sainte Blandine » je désigne des situations où la marginalisation sociale des personnes croyantes renforce leurs convictions et affermit en elles la certitude de la justesse de leur cause.

Prenons un exemple : lors d’une séquence d’observation d’une personne qui évangélisait à une station de métro de Montréal, j’ai eu l’occasion d’entendre des propos assez virulents de la part d’usagers qui interrompaient le prêche par des propos injurieux. Discutant avec elle de ces moments de tension, je lui ai demandé si de telles réactions pouvaient la conduire à cesser d’évangéliser. Elle m’a simplement répondu que ceux qui réagissaient de la sorte étaient « conduits par le diable » et qu’il était donc d’autant plus nécessaire de continuer.

Ce petit exemple fait écho à l’ouvrage classique en psychologie sociale L’échec d’une prophétie, ouvrage dans lequel Leon Festinger montrait comment l’individu surmonte la situation d’échec par un travail de rationalisation.

C’est bien le même « effet Sainte Blandine » à l’œuvre lors de la controverse autour de Sean Feucht qui affirmait sur son compte Instagram en date du 23 juillet :

Je n’ai pas ressenti un tel niveau de résistance depuis un bon moment, pas depuis 2020. […] C’est toujours le même stratagème du diable. Il veut que le peuple de Dieu se taise, reste chez lui, remette son masque et garde le silence.




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La pandémie comme catalyseur de notoriété et de discours

La référence à la pandémie de Covid-19 n’est pas fortuite. C’est en effet à cette occasion que Sean Feucht a vu croître sa notoriété, plus précisément quand il a initié le mouvement « #LetUsWorship » qui se voulait une réponse aux restrictions sur les rassemblements pour des raisons sanitaires. Il a déployé alors une rhétorique victimaire assez classique, mais très efficace : la liberté religieuse aurait été injustement confisquée par des responsables politiques qui instrumentaliseraient l’urgence sanitaire à des fins idéologiques.

Les événements de cet été ont donné lieu à une exploitation assez similaire de la part de Feucht puisque dans une vidéo sur Instagram en date du 25 juillet, il évoquait également la liberté religieuse bafouée par les élus du Québec : « Mais cette liberté est en ce moment même menacée au Canada », écrivait-il aussi.

Loin de se résigner, il invitait les chrétiens à se mobiliser (« We need to take a stand in this nation ») de trois façons : par la prière, par la signature d’une pétition et par la participation au concert de Montréal. Cet appel a été relayé et amplifié par des responsables chrétiens québécois.

Ainsi, Emmanuel Ouellet, un jeune pasteur montréalais qui s’est fait connaître l’an dernier par l’organisation de l’évènement « Revival Montreal », a publié sur Instagram une vidéo dans laquelle il affirmait :

la guerre est ouverte, il n’y a plus aucun doute, il est temps pour les chrétiens de sortir la tête du sable […] J’invite tous les chrétiens à se joindre à nous afin d’invoquer la puissance du Saint Esprit afin que Dieu se révèle à nos élus.

Un récit de persécution chrétienne au Québec

Pour bien comprendre le sens donné à cet événement par un certain nombre de chrétiens évangéliques, il est indispensable de le replacer dans un récit plus large qui se développe au Québec, au moins depuis la pandémie, selon lequel la liberté religieuse, en particulier celle des personnes chrétiennes, serait systématiquement attaquée. Par exemple, les Églises montréalaises Good News Chapel ou Nouvelles Création avaient résisté aux mesures sanitaires liées à la Covid-19.

Plus récemment, cette perception d’hostilité s’est exprimée dans l’émission Le Panel proposée par la chaîne chrétienne Théovox, où l’animateur dénonçait « une culture d’annulation ou antichrétienne » et des gestes perçus comme des tentatives d’effacement de la foi dans l’espace public. Il évoquait notamment deux cas : la résiliation, fin 2024, d’un contrat de location entre la Commission scolaire de Montréal et l’Église évangélique La Chapelle, qui y tenait des cultes, ou encore l’annulation au printemps 2023 d’un événement anti-avortement, jugé incompatible avec les valeurs d’égalité par le gouvernement.


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Pour ces raisons « l’Église » (terme utilisé dans le monde évangélique pour désigner les personnes chrétiennes) doit sortir de sa réserve et faire entendre sa voix dans le débat public.

Analysée à travers la lunette de l’« effet Sainte Blandine », la controverse entourant la venue de Sean Feucht montre comment certaines décisions politiques peuvent, paradoxalement, renforcer la mobilisation qu’elles cherchent à freiner.

Alors qu’il s’agissait de dénoncer des valeurs négatives portées par Feucht, ce dernier a non seulement adroitement réactivé une rhétorique ayant fait ses preuves en endossant le rôle de victime, mais a en plus fourni des éléments qui alimentent le récit d’un Québec en guerre contre le christianisme.

La Conversation Canada

Frédéric Dejean a reçu des financements du FRQSC

ref. Sean Feucht au Québec : la décision d’annuler ses concerts est contre-productive – https://theconversation.com/sean-feucht-au-quebec-la-decision-dannuler-ses-concerts-est-contre-productive-263389

Hurricane Katrina: 3 painful lessons for emergency management are increasingly important 20 years later

Source: The Conversation – USA (2) – By Eric Kevin Stern, Professor of Political Science, Department of Emergency Management and Homeland Security, University at Albany, State University of New York

National Guard trucks carry rescued residents through floodwaters to the Superdome on Aug. 30, 2005, a day after Hurricane Katrina hit in New Orleans. AP Photo/Eric Gay

Hurricane Katrina looms large in the history of American emergency management, both for what went wrong as the disaster unfolded and for the policy changes it triggered.

As the nation looks back on the disaster 20 years later, I believe as a crisis and emergency management specialist that it is more important than ever to remember Katrina’s lessons to avoid repeating past mistakes.

When Katrina hit New Orleans on Aug. 29, 2005, its storm surge broke through levees protecting the city. Water quickly poured into low-lying neighborhoods, flooding houses up to their rooftops and inundating an estimated 80% of the city. People who could not evacuate before the storm and were lucky enough to escape to their roofs were stranded for days in some cases.

Once the water had receded and the death toll counted, it became clear that nearly 1,400 people had died as a result of this devastating storm. The hurricane did more than $100 billion in damage, equivalent to about US$170 billion today when adjusted for inflation.

A helicopter hovers above a rooftop with people on it.
Helicopters rescue stranded residents from rooftops on Sept. 1, 2005, three days after the hurricane.
AP Photo/David J. Phillip

While there were many unsung heroes during Katrina, the tragic missteps and missed opportunities at all levels of government emergency management are what no emergency manager ever wants to repeat. The response failed in many areas, from broken communications among federal, state and local agencies to the reported horrors in the Superdome as 16,000 evacuees faced failed generators, poor security, dwindling supplies and overflowing toilets.

Three lessons from Katrina stand out today as the Trump administration talks about dismantling the Federal Emergency Management Agency and putting more responsibility for disaster management on local and state agencies.

1. Emergency response is only as strong as the weakest links

FEMA took the brunt of the criticism after Hurricane Katrina. However, serious analyses of what went wrong recognize that good disaster response requires effective governance at all levels.

Before FEMA could spend significant money to deploy people and aid, the state of Louisiana had to request a presidential disaster declaration. However, tensions between the state and federal governments reportedly delayed President George W. Bush’s approval, according to a Senate committee report assessing the response. The committee also found that New Orleans Mayor Ray Nagin’s decision to first issue a voluntary evacuation and not issue a mandatory order until a day before the storm cost precious time.

A police officer points at someone while talking to people on a  downtown street.
New Orleans Police Superintendent Eddie Compass tells people in front of the New Orleans Convention Center on Sept. 2, 2005, that they will get food and water. A heavily armed military convoy arrived in hurricane-devastated New Orleans that day, four days after the hurricane, with urgently needed supplies.
Robert Sullivan/AFP via Getty Images

Once the storm hit, communication and coordination fell apart.

Vehicles badly needed for the disaster response were damaged by the storm. Problems with communication systems and a breakdown in situation reporting from local law enforcement and rescue services left state and federal government decision-makers flying blind, without up-to-date reports of conditions on the ground. Media reports of a “war zone” in New Orleans exaggerated the extent of public disorder and threats to responders. That further delayed the arrival of federal military and National Guard assistance – and hindered some local efforts – because it required additional precautions for coping with a hostile security environment.

As challenging as the information environment was during Hurricane Katrina, it is more difficult now. Social media, hyper-partisanship and deliberate misinformation attempts complicate emergency response and recovery efforts.

If the federal government now proposes to push more responsibility for disaster relief to the state and local levels, emergency managers at those levels will be taking on highly complex disasters in a potentially toxic information environment with less support.

States, counties and cities vary greatly in their readiness to shoulder this responsibility.

2. Leave no one behind

An enduring image of Hurricane Katrina was the plight of residents who lacked transportation and took shelter at the New Orleans Superdome, where conditions quickly deteriorated.

Another was the harrowing tales of gravely ill patients and exhausted medical staff stranded at Memorial Medical Center for five days without power as temperatures rose and the lower floors flooded.

A man carries a smaller man from a boat to dry land while people wait in the boat behind him on a flooded city street.
A volunteer who used his boat to rescue several residents from a flooded east side New Orleans neighborhood carries a man who could not walk to safety on Aug. 31, 2005, two days after the storm.
AP Photo/Eric Gay

These extreme predicaments and the deaths of people trapped in flooding homes in the Lower Ninth Ward were powerful reminders of the vulnerability of many low-income, elderly and ill residents who were unable to get out ahead of the disaster.

A few years after Katrina, Obama administration FEMA Administrator Craig Fugate and his team placed a new focus on forging a “whole community” emergency management strategy. It is designed to include marginalized populations in emergency planning and ensure that those who aren’t able to evacuate due to disability or financial limitations are not forgotten during disasters.

Government guidance now states that emergency mass care shelters be in buildings that people who have trouble walking can navigate easily. Emergency information is typically distributed in multiple languages, accessible for people with impaired hearing or vision, and written in ways adapted to the cultures and circumstances of minority groups.

Three older women in portable chairs look for arriving transportation. Many more people crowd the curb around them.
Hurricane Katrina victims wait for transportation at the convention center in New Orleans on Sept. 1, 2005.
AP Photo/Eric Gay

However, many of these advances are in jeopardy today as the Trump administration seeks to eliminate initiatives that might be considered DEI – diversity, equity and inclusion. The misery and death caused by Hurricane Katrina should serve as vivid reminders of why many existing emergency management programs emphasize the needs of socially vulnerable populations.

3. Professional emergency management is essential

The face of the federal government’s shortcomings in responding to Hurricane Katrina was then-FEMA Administrator Michael Brown. Initially, he was publicly praised by President Bush, who declared: “Brownie, you’re doing a heck of a job!”

But Brown was not a professional emergency manager. His prior on-the-job experience in the role did not prove sufficient in this extreme situation. As the problems with the response to Katrina became increasingly evident, Brown proved unable to provide effective leadership in the crisis and was forced out.

A man in party rolled up shirt sleeves points to a map while President George W. Bush stands listening nearby with his arms crossed.
FEMA Administrator Michael Brown, center, updates President George W. Bush, left, on the aftermath of Hurricane Katrina on Sept. 2, 2005.
Jim Watson/AFP via Getty Images

Part of the legislative legacy of Katrina is the Post-Katrina Emergency Management Reform Act of 2006. It requires that FEMA chief administrators have extensive knowledge of emergency management and substantial relevant executive leadership experience. All of the subsequent confirmed heads of FEMA were once state emergency management directors or had been in charge of emergency management in major cities.

However, those requirements do not always apply to acting administrators. In his second term, President Donald Trump has had two acting FEMA administrators – Cameron Hamilton and David Richardson. Both lacked prior experience managing major disasters on a statewide or comparable basis. Hamilton was abruptly fired after suggesting to Congress that FEMA should not be eliminated. Richardson’s leadership was quickly tested during the Texas flash flood tragedy on July 4, 2025, that killed more than 135 people.

The shortcomings of the response to Hurricane Katrina also led to wider adoption of the National Incident Management System, which helps all levels of government, nongovernmental organizations and the private sector work together in an emergency.

If more responsibility for emergency management devolves to states in the future, they will need to cultivate the ability to coordinate and collaborate effectively to respond to disasters.

Looking ahead

Leaders and organizations such as FEMA have learned from crises such as Hurricane Katrina.

However, political priorities come and go, staff turns over, and generations pass the torch to their successors. Leaders and organizations can forget critical lessons from the past.

As efforts to reform – and possibly rebalance – the U.S. emergency management system continue during the Trump administration, it is essential to remember and heed the costly lessons of Hurricane Katrina.

The Conversation

Eric Stern has recently received funding from DHS Science and Technology for an extreme weather informatics project and from NOAA for work on extreme heat events. He has lectured at the National Emergency Management Executive Academy and many similar programs around the country and the world.

ref. Hurricane Katrina: 3 painful lessons for emergency management are increasingly important 20 years later – https://theconversation.com/hurricane-katrina-3-painful-lessons-for-emergency-management-are-increasingly-important-20-years-later-260907

The rise of humanlike chatbots detracts from developing AI for the human good

Source: The Conversation – Canada – By Mark Daley, Professor & Chief AI Officer, Western University

Grok is a generative artificial intelligence (genAI) chatbot by xAI that, according to Elon Musk, is “the smartest AI in the world.” Grok’s latest upgrade is Ani, a porn-enabled anime girlfriend, recently joined by a boyfriend informed by Twilight and 50 Shades of Grey.

This summer, both xAI and OpenAI launched updated versions of their chatbots. Each touted improved performance, but more notably, new personalities. xAI introduced Ani; OpenAI rolled out a colder-by-default GPT-5 with four personas to replace its unfailingly sycophantic GPT-4o model.

Similar to claims made by Google DeepMind and Anthropic, both companies insist they’re building AI to “benefit all humanity” and “advance human comprehension.” Anthropic claims, at least rhetorically, to be doing so responsibly. But their design choices suggest otherwise.

Instead of equipping every person with an AI assistant — a research collaborator with PhD-level intelligence — some of today’s leaders have released anthropomorphized AI systems that operate first as friends, lovers and therapists.




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More people are considering AI lovers, and we shouldn’t judge


As researchers and experts in AI policy and impact, we argue that what’s being sold as scientific infrastructure increasingly resembles science fiction gone awry. These chatbots are engineered not as tools for discovery, but as companions designed to foster para-social, non-reciprocal bonds.

Human/non-human

The core problem is anthropomorphism: the projection of human traits onto non-human entities. As cognitive scientist Pascal Boyer explains, our minds are tuned to interpret even minimal cues in social terms. What once aided our ancestors’ survival now fuels AI companies by capturing the minds of their users.

a hand holding a smartphone showing ChatGPT on the screen
AI companies claim to work towards equipping every person with an AI-assistant.
(Matheus Bertelli/Pexels), CC BY

When machines speak, gesture or simulate emotion, they trigger those same evolved instincts such that, instead of recognizing it as a machine, users perceive it like a human.

Nonetheless, AI companies have pushed on, building systems that exploit these biases. The justification is that this makes interaction feel seamless and intuitive. However, the consequences that result can render anthropomorphic design deceptive and dishonest.

Consequences of anthropomorphic design

In its mildest form, anthropomorphic design prompts users to respond as if there were another human on the other side of the exchange, and can be as simple as saying “thank you.”

The stakes grow higher when anthropomorphism leads users to believe the system is conscious: that it feels pain, reciprocates affection or understands their problems. Although new research reveals that it’s possible the criteria for consciousness may be met in the future, false attributions of consciousness and emotion have led to some extreme outcomes, such as leading users to marry their AI companions.

However, anthropomorphic design does not always inspire love. For others it has led to self-harm or harming others after forming unhealthy attachments.

Some users even behave as though AI could be humiliated or manipulated, lashing out abusively as if it were a human target. Recognizing this, Anthropic, the first company to hire an AI welfare expert, has given its Claude models the unusual capacity to end such conversations.

Across this spectrum, anthropomorphic design pulls users away from leveraging AI’s true capabilities, forcing us to confront the urgent question of whether anthropomorphism constitutes a design flaw — or more critically, a crisis.

De-anthropomorphizing AI

The obvious solution seems to be stripping AI systems of their humanity. American philosopher and cognitive scientist Daniel Dennett argued that this may be humanity’s only hope. But such a solution is far from simple because the anthropomorphization of these systems has already led users to form deep emotional attachments.

When OpenAI replaced GPT-4o with GPT-5 as the default in ChatGPT, some users expressed genuine distress and genuinely mourned the loss of 4o. However, what they mourned was the loss of its prior speech patterns and the way it used language.

a bust with the top half showing a paper saying loading
A public installation in Paris by the artist Rero.
(Mathias Reding/Unsplash), CC BY

This is what makes anthropomorphism such a problematic design model. As a result of the impressive language abilities of these systems, users attribute mentality to them — and their engineered personas exploit this further.

Instead of seeing the machine for what it is — impressively competent but not human — users read into its speech patterns. While AI pioneer Geoffrey Hinton warns that these systems may be dangerously competent, something much more insidious seems to result from the fact these systems are anthropomorphized.




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Flaw in the design

AI companies are increasingly catering to people’s AI companion desires, whether sexbot or therapist.

Anthropomorphism is what makes these systems dangerous today because humans have intentionally built them to mimic us and exploit our instincts. If AI consciousness proves impossible, these design choices will be the cause of human suffering.

But in a hypothetical world in which AI does attain consciousness, our choice to force it into a human-shaped mind — for our own convenience and entertainment, replicated across the world’s data centres — may invent an entirely new kind, and scale, of suffering.




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The real danger of anthropomorphic AI isn’t some near or distant future where machines take over. The danger is here, now, and hiding in the illusion that these systems are like us.

This is not the model that will “benefit all humanity” (as OpenAI promises) or “help us understand the universe” (as xAI’s Elon Musk claims). For the sake of social and scientific good, we must resist anthropomorphic design and begin the work of de-anthropomorphizing AI.

The Conversation

Mark Daley receives funding from NSERC, SSHRC and Schmidt Initiative for Long Covid.

Carson Johnston is supported in part by funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

ref. The rise of humanlike chatbots detracts from developing AI for the human good – https://theconversation.com/the-rise-of-humanlike-chatbots-detracts-from-developing-ai-for-the-human-good-261787

New age-gating laws aimed at making the internet safer actually threaten free speech

Source: The Conversation – Canada – By Neil McArthur, Director, Centre for Professional and Applied Ethics, University of Manitoba

The United Kingdom recently launched a broad system of age verification that requires any platforms that host pornography or other “harmful” content to ensure their users are 18 or older.

Around the world, large swathes of the open web are being replaced by walled gardens. In June, the U.S. Supreme Court upheld the constitutionality of Texas’s age restriction law. Twenty-one other states have similar laws in place, and more have been proposed.

Australia restricts young people’s access not just to specific websites, but to all social media, and it will soon extend this to search engines.




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In Canada, Bill S-209, which would require age verification for adult websites, could soon become law. It is at the reporting stage in Parliament, the final stage before it comes to a vote.

The spread of these age-gating laws is a disaster for free speech, privacy and the future of the internet itself. It is not too late to take a stand against them.

CBC News reports on internet age restrictions.

Think about the children

The basic purpose of these laws is admirable enough. We all want to protect children from harm. But we need to ask two questions. First, do they actually accomplish their goal? And second, do the benefits of these laws outweigh the costs?

We should be clear on one thing at the outset. Proponents of the laws sometimes talk about protecting children from exploitation. But age-gating does nothing to address the problem of child pornography. It restricts access based on the age of the user, not the age of the person depicted. And almost all child-abuse material is already on the dark web or on other sites that do not adhere to any laws.

When it comes to restricting young people’s access, the reality is that age gates are easily bypassed by a determined user. A recent Australian survey showed that almost a quarter of teens routinely get around age barriers.

The simplest circumvention method is through the use of a virtual private network to hide a user’s location. These are easy to set up and many are free. However, young people can also, depending on the verification technology being used, upload an adult’s credentials or use simple tricks to fool facial recognition systems.

A massive cost

Even if some young people are circumventing the blocks, many are not, and so age verification will reduce the exposure some young people have to banned material. But this modest victory comes at a massive cost.

First of all, these laws place the burden on adults who are trying to access material they have a right to see. We are, in the name of protecting children, sleepwalking into a dystopian vision of the internet where every user must flash their papers before being allowed to go online.

To verify their age, people have to upload photos of their government-issued identification without knowing if their data is secure. Often, it won’t be.

One major age-verification service left users’ data, including their legal identification, exposed for more than a year.

Second, these laws define harmful material so vaguely that it is impossible for content producers to predict when they will fall afoul of them. This affects not just the producers of explicit content, but the internet as a whole. Smaller websites in particular cannot afford to hire lawyers to vet all of their content, or to fight for their rights if they’re charged.

It’s easier just to block access to everyone in an age-gated jurisdiction, which many sites have already started doing, or to shut down entirely.

Third, the laws make the state the arbiter of what young people can read and see. But what is appropriate to a particular user is highly individual. It depends on their age and their emotional maturity. And inevitably, censorship gives governments the power to impose their own moral agendas.

Not surprisingly, some American states have used their age-gate laws to censor material related to abortion, sexual health and LGBTQ identity.




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Russell Vought, at the time the vice president of a conservative lobbying organization and currently the head of the U.S. Office of Management and Budget, was caught last year on a hidden camera admitting that age-verification laws were meant as a move towards banning pornography altogether.

In 1997, the U.S. Supreme Court found an early age-restriction law, the Communications Decency Act, unconstitutional. Explaining the court’s unanimous decision, Justice John Paul Stevens wrote that the law “threaten[ed] to torch a large segment of the internet community” and declared that “the interest in encouraging freedom of expression in a democratic society outweighs any theoretical but unproven benefit of censorship.”

Though a more conservative Supreme Court has set aside this precedent, Stevens’ prescient words remain as true today as ever.

Parental involvement

There is a better alternative to age-gating, one that places the power where it belongs: in the hands of parents. Many devices, including those made by Apple and Google, already offer parental controls. While not perfect, they are both less intrusive and harder to circumvent than online age verification systems.

These measures place data security in the hands of a small number of trusted companies and remove the need for constant age verification when accessing different websites. These controls could be mandatory for all mobile devices and computer operating systems.

This is a crucial moment for the internet. The walls are coming up fast, and if we do not stop them now, they will be hard to tear down.

The Conversation

Neil McArthur does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. New age-gating laws aimed at making the internet safer actually threaten free speech – https://theconversation.com/new-age-gating-laws-aimed-at-making-the-internet-safer-actually-threaten-free-speech-263401

Le projet de budget 2026 sous la menace de la censure… et du FMI – Bayrou demande un vote de confiance

Source: The Conversation – in French – By Éric Pichet, Professeur et directeur du Mastère Spécialisé Patrimoine et Immobilier, Kedge Business School

C’est à une clarification qu’appelle François Bayrou. Le premier ministre a indiqué lors d’une conférence de presse lundi 25 août qu’il prononcera un discours de politique générale qui sera soumis au vote des députés, comme l’autorise l’article 49.1 de la Constitution. Son objet sera de faire approuver la nécessité d’un plan sur quatre ans pour réduire les dépenses et la dette. Une fois la confiance des députés obtenue, le premier ministre a indiqué que les différentes mesures jusqu’à présent évoquées pourront être discutées, amendées ou votées. Décryptage du plan général et des mesures prévues.


Lors de sa conférence de presse de rentrée du 25 août, le premier ministre a confirmé la philosophie du plan qu’il avait présenté le 15 juillet dernier, mais a revu la procédure. Évoquant la nécessité d’une « clarification », alors que « notre pays est en danger car nous sommes au bord du surendettement », le premier ministre a indiqué qu’il procédera à un vote de confiance le lundi 8 septembre prochain. L’objet ? Vérifier qu’une majorité de députés partage la trajectoire de réduction des dépenses et enclencher une spirale favorable au désendettement. « Ne débattre que des mesures, c’est ne pas débattre de la nécessité du plan d’ensemble » estime le premier ministre.

Les grandes lignes des efforts budgétaires visent à réduire le déficit public de 5,4 % attendu en 2025 à 4,6 % en 2026, soit toujours le plus élevé de la zone euro. Pour ce faire, il prévoit un effort de 43,8 milliards d’euros. Diagnostiquant à juste titre l’endettement actuellement hors de contrôle du secteur public comme une malédiction, il appelle « tout le monde à participer à l’effort ».




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Le curieux calcul des 44 milliards

François Bayrou a repris le raisonnement – quelque peu spécieux – initié à l’automne 2024 par son prédécesseur Michel Barnier, qui avait alors mis en scène le projet de budget pour 2025 en le rapportant non pas au budget 2024, mais à une estimation contrefactuelle 2025 à cadre législatif et réglementaire inchangé. Détaillées par la ministre chargée des comptes publics, Amélie de Montchalin, lors d’une audition au Sénat, le 17 juin 2025 les dépenses publiques prévisibles en 2026 sont estimées par Bercy à 1 750 milliards d’euros.

Sénat 2025.

Pour que l’écart entre dépenses et recettes ne dépasse pas les 4,6 % du PIB visé, « les dépenses devraient donc s’établir à environ 1 710 milliards d’euros » et la différence entre les deux donne le fameux montant d’environ 44 milliards d’euros. Ce mode de calcul revient à comparer l’objectif d’un déficit de 4,6 % du PIB non pas aux 5,4 % prévus en 2025, mais aux 5,9 % attendus en 2026 ceteris paribus c’est-à-dire si rien n’était fait. La diminution mise en avant représente ainsi 1,3 % du PIB, au lieu de 0,8 % ou 24 milliards en comparant plus simplement 2026 avec 2025.

Gel des dépenses

La stratégie budgétaire et fiscale du premier ministre s’inscrit toujours dans le prolongement de la politique de l’offre définie par le président de la République, Emmanuel Macron, dès son arrivée à l’Élysée en 2017. En 2026, les fameux 44 milliards d’effort budgétaire proviendraient donc pour environ 14 milliards de recettes supplémentaires et pour 30 milliards d’économies sur l’évolution tendancielle des dépenses (il ne s’agit donc pas de réelles coupes dans les dépenses). Ces économies se répartiraient comme suit :

Les dépenses de l’État seraient gelées en valeur en 2026 au niveau de 2025, hors défense qui gonflerait de 6,7 milliards et hors charge de la dette étatique (incompressible et qui augmentera de 8 milliards de 59 milliards d’euros à 67 milliards).

Pour ralentir les dépenses de sécurité sociale, celles qui dérivent le plus avec un déficit attendu de 22 milliards cette année, le gouvernement veut instaurer une année blanche en gelant les prestations sociales et les retraites en 2026 (qui touchera surtout les plus pauvres), soit une économie attendue 7 milliards d’euros. Diverses mesures sur l’assurance maladie sont également prévues dans le cadre d’un plan de réduction de 5 milliards en 2026 comme le doublement à 100 euros de la franchise annuelle, un durcissement de l’accès et des avantages des affections de longue durée ou encore des économies sur les transports sanitaires déjà en partie appliquées par voie réglementaire.

Les collectivités territoriales seraient mises à contribution pour un montant de plus de 5 milliards mais sans plus de détail.

Des hausses d’impôts déguisés

Les ménages ne seraient pas épargnés car le gel du barème de l’impôt sur le revenu traditionnellement augmenté de l’inflation (pour éviter de taxer une hausse des revenus purement nominale) se traduirait par une hausse supplémentaire du rendement de l’IR de 1,8 milliard et surtout, mesure encore plus difficile à faire accepter, par l’entrée dans l’impôt de quelque 400 000 nouveaux foyers fiscaux.

Enfin la suppression de deux jours fériés constituerait une double peine : pour les salariés (les indépendants… et les parlementaires… n’étant pas concernés) puisque ces deux jours de travail ne seraient pas payés ce qui fait dire aux syndicats qu’il s’agit du rétablissement de la corvée d’Ancien Régime mais aussi pour les entreprises qui seraient taxées sur le gain théorique (et très hypothétique) qu’elles tireraient des deux jours d’activité supplémentaires soit 4,3 milliards d’euros. Pour les plus fortunés, une contribution de solidarité est envisagée sans plus de précision à ce jour.

L’analyse des mesures annoncées oblige à douter de leur efficacité : ainsi l’année blanche ne rapporterait que 5,7 milliards au lieu de 7 milliards et plusieurs effets d’annonce n’auront pas d’impact en 2026. Ainsi la règle de non-remplacement d’un fonctionnaire sur trois partant à la retraite pour les années qui viennent ou le dépôt d’un projet de loi « contre la fraude sociale et fiscale » n’auront aucun effet en 2026. Quant aux sanctions contre les entreprises qui tardent à régler leurs partenaires commerciaux ou celles qui imposent des retards de paiement trop longs à leurs partenaires commerciaux pouvant aller « jusqu’à 1 % du chiffre d’affaires », elles resteront très marginales.

La coalition des mécontents

Au vu des réactions des principaux groupes parlementaires, on peut aisément identifier un large front du refus de toute la gauche et du RN soit une majorité favorable à la censure sans même prendre en compte les réticences des Républicains et d’une partie du camp présidentiel qui refusent toute ponction sur les entreprises au nom de la sauvegarde de l’emploi.

Nous nous retrouvons une fois de plus face au cocktail explosif d’une Assemblée nationale fragmentée, réceptacle de colères sociales qui comme le souligne Giulano Da Empoli, quoique de nature différente voir opposées ne se combattent pas mais s’additionnent.

Un effet boule de neige des intérêts à payer

Face à la paralysie parlementaire, le principal risque est donc de revivre le scénario de blocage budgétaire de la fin 2024 avec la chute annoncée du gouvernement Bayrou et une absence de budget au début 2026. Dans ces conditions, le déficit public resterait figé au delà de 5 % en 2026, tout comme le déficit structurel qui est du même niveau, lui aussi le plus élevé de la zone euro malgré les rustines mise en place sous forme de gel des dépenses par décret.




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Or la remontée des taux longs depuis 2022 au-delà de 3 % (ce qui est plutôt bas comparé à la moyenne historique) se traduira mécaniquement par une envolée des intérêts de l’ensemble de la dette publique (au sens de la Commission européenne, c’est-à-dire en intégrant notamment les intérêts des 60 milliards de dettes de l’assurance-chômage et des 140 milliards de la dette sociale cantonnée dans la CADES). La charge de la dette publique qui représente déjà aujourd’hui 5,6 % des recettes fiscales en France contre 2 % aux Pays-Bas et 2,7 % en Allemagne passera de 74 milliards d’euros en 2025 à 90 milliards d’euros en 2026 puis s’envolera inexorablement dans les prochaines années,

Qui disciplinera les comptes publics ?

Pour y faire face, il faudra dans les toutes prochaines années faire totalement disparaître le déficit public primaire (hors intérêts de 3 % en 2025) soit un effort de près de 100 milliards d’euros, puis dégager un excédent primaire pour réduire la dette. Dans ces conditions, rien d’étonnant à ce que les taux des emprunts d’État français à 10 ans rejoignent aujourd’hui ceux des emprunts de l’État italien autour de 3,4 %, hypothèse inimaginable il y a peu ni que la dégradation du rating du pays actuellement de AA – (soit l’équivalent de 17/20) soit inévitable à court terme. Le chemin de l’austérité est bien balisé depuis 15 ans par les pays du sud de l’Europe, Grèce, Italie, Espagne et Portugal qui en sortent actuellement.

La France va y entrer très vite mais il est peu probable que la classe politique, responsable de la dérive des comptes publics depuis 1981 accepte de s’autodiscipliner ni que la Commission européenne pourtant gardienne du Pacte de stabilité et de croissance n’abandonne sa coupable indulgence envers la France. De manière très symptomatique, aujourd’hui le principal contempteur de la dérive des comptes publics n’est autre que le président de la Cour des comptes qui fut… ministre des finances puis commissaire européen aux affaires économiques et monétaires. La potion amère nécessitera alors un gendarme extérieur : bienvenue au FMI.

The Conversation

Éric Pichet ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le projet de budget 2026 sous la menace de la censure… et du FMI – Bayrou demande un vote de confiance – https://theconversation.com/le-projet-de-budget-2026-sous-la-menace-de-la-censure-et-du-fmi-bayrou-demande-un-vote-de-confiance-263819

Purificateurs d’air : la plupart des tests sont insuffisants pour évaluer leur efficacité ou leur  innocuité

Source: The Conversation – in French – By Amiran Baduashvili, Associate Professor of Medicine, University of Colorado Anschutz Medical Campus

Certains purificateurs d’air portables génèrent des substances chimiques telles qu’ozone, formaldéhyde ou radicaux hydroxyles pour tuer les microbes. ArtistGNDphotography/E+/Getty Images

En matière de protection contre les infections, la capacité réelle des purificateurs d’air portatifs est rarement évaluée correctement. En outre, seul un très petit nombre d’études ont évalué les effets potentiellement délétères qui pourraient découler de la production par ces dispositifs de divers composés toxiques. C’est la conclusion d’une revue détaillée de la littérature scientifique, menée sur près de 700 études, dont les auteurs nous présentent ici les conclusions.


De nombreux virus respiratoires, comme le coronavirus SARS-CoV-2 responsable de la pandémie de Covid-19 ou comme le virus de la grippe, peuvent se propager via l’air intérieur. Différentes technologies dites « d’ingénierie de contrôle des infections » visent à prévenir la diffusion de virus et d’autres agents pathogènes en assainissant l’air intérieur, par exemple grâce à des filtres HEPA (de l’anglais, High Efficiency Particulate Air), à l’emploi de lumière ultraviolette ou à la mise en place de types spécifiques de ventilation.

Avec nos collègues, qui travaillent au sein de trois établissements universitaires et de deux agences scientifiques gouvernementales, nous avons recensé et analysé toutes les études visant à évaluer l’efficacité de telles technologies publiées entre 1920 et 2023, ce qui représente 672 articles scientifiques.

Pour mesurer les performances des dispositifs testés en matière d’assainissement de l’air, trois approches principales se détachent :

  • leur capacité à diminuer les infections chez l’être humain ;

  • leur capacité à protéger des animaux de laboratoire, tels que des cobayes ou des souris ;

  • leur capacité à réduire le nombre de particules fines ou de micro-organismes en suspension.

Sur l’ensemble de ces travaux, environ 8 % des études seulement ont employé la première approche (tests de l’efficacité chez l’être humain), tandis que plus de 90 % des auteurs se sont contentés d’évaluer les dispositifs d’assainissement dans des lieux inoccupés.

Ainsi, sur les 44 études visant à mesurer de l’efficacité de l’oxydation photocatalytique (un procédé de purification de l’air qui produit des substances chimiques capables de tuer les microbes), une seule a examiné la capacité de cette technologie à réellement prévenir les infections chez l’être humain. D’autres études (35 au total) ont évalué des technologies basées sur l’emploi de plasmas pour détruire les microbes, mais aucune d’entre elles n’a inclus de participant humain.

Enfin, sur les 43 études consacrées à des filtres intégrant des nanomatériaux conçus pour, à la fois, capturer et détruire les microbes que nous avons identifiées, aucune n’a fait l’objet de tests chez l’être humain.

Pourquoi c’est important

La pandémie de Covid-19, qui a coûté des millions de vies à l’échelle mondiale, mis à rude épreuve les systèmes de santé et entraîné la fermeture d’innombrables écoles et lieux de travail, nous a rappelé à quel point les conséquences des infections transmissibles par les airs peuvent être lourdes. À l’époque, dès lors que les premières études ont établi la que le coronavirus SARS-CoV-2 se propageait de façon aérienne, l’amélioration de la qualité de l’air intérieur est devenue un axe majeur dans la lutte contre la pandémie.

L’enjeu reste d’actualité : parvenir à mettre au point des technologies efficaces pour éliminer les micro-organismes de l’air intérieur pourrait non seulement avoir des retombées considérables en matière de santé publique, mais aussi contribuer à limiter les dommages économiques que pourraient engendrer de futures pandémies. Et ce, sans que les personnes protégées n’aient à faire d’effort particulier, puisque de telles mesures d’ingénierie de contrôle des infections opéreraient en arrière-plan des activités de leur vie quotidienne, sans qu’elles en aient conscience.

Jeune fille lisant en salle de classe
Installer des systèmes d’épuration de l’air efficaces dans les écoles, dans les établissements de santé et dans les autres espaces publics pourrait protéger la population des infections.
Bruce Ayres/Stockbyte/Getty Images

Les fabricants de purificateurs d’air portatifs intégrant des technologies supposées détruire les micro-organismes l’ont bien compris. Ils n’hésitent pas à formuler des affirmations ambitieuses quant à la capacité des produits qu’ils commercialisent à purifier l’air et à prévenir les infections, qu’ils soient destinés au grand public ou à être utilisés dans les crèches, dans les écoles, dans les cliniques ou sur les lieux de travail.

Pourtant, nous avons constaté que la plupart de ces appareils n’avaient pas été correctement testés quant à leur efficacité. Faute de résultats scientifiques solides issus d’études menées chez l’être humain, il est donc impossible de savoir si ces promesses commerciales correspondent à la réalité.

Nos résultats suggèrent que les consommateurs devraient faire preuve de prudence avant d’investir dans de tels dispositifs d’épuration de l’air (en France, dans son rapport d’expertise « Identification et analyse des différentes techniques d’épuration d’air intérieur émergentes », publié en 2017, l’Agence nationale de sécurité sanitaire de l’alimentation, de l’environnement et du travail constate que « les technologies implémentées étaient souvent mal décrites sur les dispositifs d’épuration et que l’efficacité revendiquée était peu justifiée », ndlr).

L’écart entre les promesses commerciales et les preuves réelles d’efficacité n’a rien d’étonnant, mais l’enjeu s’étend au-delà des seules déclarations marketing. En effet, pour détruire les microbes, certaines de ces technologies de purification d’air génèrent des substances chimiques telles qu’ozone, formaldéhyde (classé comme cancérigène et mutagène, ndlr) ou radicaux hydroxyles. Autant de composés qui peuvent potentiellement nuire à la santé lorsqu’ils sont inhalés.

De ce fait, être certain de l’innocuité de ces dispositifs devrait constituer un prérequis à tout déploiement à grande échelle. Or, sur les 112 études destinées à évaluer certaines des technologies microbicides actuellement commercialisées que nous avons analysées, seules 14 se sont attelées à rechercher la présence de sous-produits nocifs dans l’air traité par les dispositifs testés.

Le contraste est saisissant avec les standards de sécurité auxquels est soumise la recherche pharmaceutique.

Ce que l’on ignore encore

Plus de 90 % des études que nous avons recensées ont évalué les technologies de purification d’air en s’intéressant à l’air lui-même – par exemple, en analysant dans quelle mesure elles étaient capables d’éliminer les particules de poussière, les microbes ou certains gaz.

L’hypothèse de travail justifiant cette approche est que respirer un air plus pur devrait se traduire par un moindre risque d’infection. Pourtant, on ne sait pas si ces mesures atmosphériques se traduisent réellement par une réduction effective des infections chez les personnes qui évoluent dans des environnements ainsi traités ni, si une telle réduction existe, quel est son ordre de grandeur.

En définitive, identifier les technologies de purification de l’air les plus sûres et les plus efficaces nécessitera d’autres recherches, destinées à détecter d’éventuels sous-produits toxiques et à évaluer ces technologies en contexte réel (autrement dit, dans des environnements dans lesquels évoluent des êtres humains).

En outre, il sera nécessaire de standardiser les protocoles de mesure. C’est seulement à ce prix que l’on pourra espérer collecter des données probantes qui permettront de prendre les bonnes décisions pour améliorer la qualité de l’air dans les logements, les écoles, les établissements de santé, etc.

The Conversation

Amiran Baduashvili, docteur en médecine, a reçu, par l’intermédiaire de l’université du Colorado, un financement du National Institute of Occupational Safety and Health (Institut national pour la sécurité et la santé au travail) pour l’étude évoquée dans cet article.

Lisa Bero, par l’intermédiaire de l’université du Colorado, a reçu un financement du National Institute of Occupational Safety and Health (Institut national pour la sécurité et la santé au travail) pour l’étude évoquée dans cet article.

ref. Purificateurs d’air : la plupart des tests sont insuffisants pour évaluer leur efficacité ou leur  innocuité – https://theconversation.com/purificateurs-dair-la-plupart-des-tests-sont-insuffisants-pour-evaluer-leur-efficacite-ou-leur-innocuite-263649