Los memes y el patrimonio popular en internet

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

Memes: objetos y procesos culturales

En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

Memes y folclore digital

En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

Conflictos de hoy, propuestas de futuro

En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Nuria Rey Somoza trabaja para la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, España)

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Del brote a la vigilancia: así se han logrado reducir los casos de virus del Nilo Occidental en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Sepúlveda Crespo, Investigador Miguel Servet, Instituto de Salud Carlos III

El virus del Nilo Occidental se transmite a través de la picadura de los mosquitos del género _Culex_. Jens Goepfert/Shutterstock

Durante las últimas semanas, el virus del Nilo Occidental ha vuelto a ocupar titulares en España. Andalucía y Extremadura han notificado nuevos casos humanos, varios municipios están en alerta y cuatro personas han fallecido.

No obstante, aunque el patógeno sigue circulando, la situación es muy distinta a la de 2024, cuando España registró 158 infecciones, la cifra más alta desde que se detectó por primera vez en el país. Este año, los casos apenas superan la veintena. ¿Qué ha cambiado? La respuesta está en la vigilancia y la prevención.

¿Qué sabemos del virus del Nilo Occidental?

El virus se transmite a través de la picadura de mosquitos del género Culex, que transportan el patógeno entre aves, su principal reservorio, y otras especies. Basta una picadura “equivocada” para que salte a caballos o humanos

Ciclo de transmisión del Virus del Nilo Occidental.

La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas o sufren un cuadro leve similar a la gripe. Sin embargo, en menos del 1 % de los casos puede afectar al sistema nervioso, causando meningitis, encefalitis o incluso la muerte.

En los últimos años, se ha consolidado como un virus endémico en Europa, especialmente en la cuenca mediterránea. El aumento de las temperaturas, los inviernos suaves y los veranos más largos han creado el entorno ideal para los mosquitos Culex. España, con amplias zonas húmedas y un clima cálido, reúne las condiciones perfectas para su expansión.

De brote local a problema nacional

Los primeros casos humanos se notificaron en 2010, en la provincia de Cádiz. Durante casi una década, la enfermedad permaneció en niveles bajos. Pero en 2020 se produjo un brote sin precedentes: 77 casos, sobre todo en Andalucía y Extremadura. Desde entonces, el virus no ha desaparecido.

En los años siguientes, la circulación se mantuvo con altibajos. Como apuntábamos antes, en 2024 fueron notificadas 158 infecciones humanas, junto con casos en aves y caballos en distintas provincias. Este año, sin embargo, el panorama ha cambiado: a 27 de octubre de 2025 se han confirmado unos 27 casos humanos, concentrados en Extremadura, y un caso leve en Andalucía, detectado gracias a vigilancia activa. Además en esta última comunidad se ha constatado circulación del virus en mosquitos del valle del Guadalquivir, como en Coria del Río, Gerena o Villamanrique de la Condesa.

El descenso de casos refleja una vigilancia constante y una mejor coordinación entre autoridades sanitarias, veterinarias y ambientales.

La vigilancia ha cambiado el rumbo

Tras los brotes de 2020, Andalucía puso en marcha el Programa de Vigilancia del Virus del Nilo Occidental, un plan pionero que combina control entomológico, seguimiento veterinario y vigilancia epidemiológica para detectar el virus antes de que llegue a las personas.

El programa emplea trampas para capturar mosquitos, analiza aves silvestres y caballos, y activa alertas cuando se detecta circulación viral. Así, las autoridades pueden intervenir con fumigaciones selectivas, eliminación de criaderos y campañas informativas.

El modelo andaluz ha sido tan eficaz, que en 2025 se ha extendido a todo el país mediante el Programa Nacional de Vigilancia de la Fiebre del Nilo Occidental, coordinado por los ministerios de Agricultura y Sanidad. Extremadura, por ejemplo, ha reforzado la instalación de trampas en humedales del río Guadiana, lo que ha permitido detectar mosquitos portadores y limitar el riesgo de transmisión.

El resultado es claro: menos contagios, menos muertes y una respuesta más rápida ante los primeros signos del virus.

El papel de la ciudadanía

La vigilancia institucional no funciona sin la colaboración ciudadana. Las comunidades afectadas han lanzado campañas con medidas sencillas: eliminar el agua estancada, mantener limpios los bebederos, usar repelentes y colocar mosquiteras.

Aunque parezcan gestos menores, su impacto es enorme. Reducir los puntos de cría de mosquitos limita su población y, con ello, la posibilidad de transmisión. En Andalucía, la mayor sensibilización de la población ha sido clave para consolidar los buenos resultados de 2025.

Porque la prevención empieza en casa. Los mosquitos Culex no viajan lejos: suelen reproducirse a menos de dos kilómetros del lugar donde nacen. Cada acción local tiene un efecto directo en la protección de toda la comunidad.

Más allá del Nilo Occidental

El caso del virus del Nilo Occidental es también una advertencia sobre los desafíos del cambio climático. Las alteraciones en temperatura y lluvias están ampliando la distribución de mosquitos vectores en Europa, favoreciendo la aparición de otros virus como el dengue o el chikungunya.

La experiencia española ofrece una lección valiosa: la detección temprana y la coordinación entre administraciones son la mejor defensa frente a estas amenazas emergentes. Pero la vigilancia no puede relajarse. El virus del Nilo no se ha ido, simplemente está mejor controlado.

España ha pasado del brote a la vigilancia, y eso marca la diferencia entre reaccionar tarde o prevenir a tiempo. Mantener ese equilibrio dependerá de que ciencia, autoridades y ciudadanía sigan trabajando juntas para contener un virus que, aunque estacional, ha venido para quedarse.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Del brote a la vigilancia: así se han logrado reducir los casos de virus del Nilo Occidental en España – https://theconversation.com/del-brote-a-la-vigilancia-asi-se-han-logrado-reducir-los-casos-de-virus-del-nilo-occidental-en-espana-267801

Vocación, no desesperación: ¿cuál es el perfil de los jóvenes que eligen el ejército en España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramón Rueda-López, Profesor en el Dpto. de Organización de Empresas, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

shutterstock

¿Qué lleva a un joven a plantearse ser militar profesional? En plena era de job hopping o cambio de trabajo cada poco tiempo y empleos flexibles, podría esperarse que la respuesta a esta pregunta estuviera relacionada con factores como un sueldo estable o ventajas laborales. Pero un análisis de dos décadas de encuestas en España (1997-2017) muestra una realidad más compleja.

Las personas jóvenes se sienten atraídas por el ejército principalmente por valores altruistas, identificación con la profesión y prestigio institucional, no por razones económicas. Ni siquiera las crisis financieras aumentaron significativamente el interés por motivos materiales.

El gran giro silencioso de las Fuerzas Armadas

Para entender este fenómeno, primero debemos contextualizar la transformación del Ejército español. Tras la dictadura, la profesionalización del ejército (1996-2008) implicó cambios profundos que podrían evidenciarse a través de los siguientes aspectos:

  • El tránsito del soldado “héroe” al soldado gestor de la paz. Así, las misiones bélicas dieron paso a operaciones humanitarias y seguridad internacional.

  • La revolución de género. España superó la media de la OTAN en cuanto a la incorporación de las mujeres a las Fuerzas Armadas, aunque persistan desafíos en cuanto a la de igualdad de género.

  • La modernización chocó con las limitaciones presupuestarias que afectaron condiciones laborales.

Pese a estos cambios, el estudio mencionado demuestra que la imagen social de las Fuerzas Armadas apenas ha actualizado sus motivos de reclutamiento. Los jóvenes aún perciben la profesión con lentes más tradicionales de lo que podría esperarse.

Analizando las encuestas sobre Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas realizadas en España por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre 1997 y 2017, esta investigación ha observado algunos patrones curiosos:

  • Altruismo activo: la voluntad de defender España voluntariamente es el factor más determinante. Las personas jóvenes que considerarían ser soldados profesionales muestran un 40 % más de predisposición a servir a España que el resto.

  • Fascinación por lo castrense: el interés por temas militares (conversaciones, seguimiento informativo) es el segundo motor. Quienes muestran esta curiosidad tienen 2,5 veces más probabilidad de plantearse la carrera militar. No obstante, cuestiones relacionadas con la vida castrense, como la disciplina o el uso de uniforme, no tienen relevancia en cuanto al interés por lo militar.

  • Prestigio institucional: la valoración positiva del ejército como institución triplica su influencia respecto a factores como salario o estabilidad. Aquí hay un matiz clave: no es admiración por símbolos (bandera o himno), sino confianza en su función social.

Los mitos, derribados por los datos

Lo anterior refuerza el hecho de desterrar alguno mitos previos.

  • Mito 1. “En crisis, el ejército atrae por seguridad laboral”: falso. Los incentivos económicos como, por ejemplo, el sueldo digno o la posibilidad de promocionar son valorados genéricamente, pero no diferencian a quienes realmente consideran la carrera. Incluso en el periodo entre 2009 y 2013, cuando la crisis económica era más acuciante, estos factores no ganaron peso.

  • Mito 2. “Las personas jóvenes buscan aventuras”: parcialmente falso. Viajar o practicar deporte extremo apenas influyen. Solo el 15 % de quienes son aspirantes potenciales menciona estos aspectos. Lo que importa es el trabajo en sí, no sus “beneficios colaterales”.

  • Mito 3. “La familia militar es decisiva”: verdad a medias. Tener un familiar en las Fuerzas Armadas aumenta la predisposición, pero su influencia es menor que el altruismo o la valoración institucional. Además, este factor se mantiene estable desde 1997.

Entender estas motivaciones tiene implicaciones prácticas en lo que respecta, por ejemplo, al reclutamiento inteligente, es decir, abordar campañas centradas en el salario o las ventajas es poco efectivo. Funcionan mejor mensajes sobre servicio a la sociedad y profesionalismo. También a la gestión de talento –retener efectivos requiere potenciar camaradería y sentido de misión, no solo mejoras salariales– y al diálogo civil-militar –la ciudadanía valora más al ejército como garante de paz (66 % en 2017) que como fuerza bélica–. Reflejar esto mejora la imagen de las Fuerzas Armadas.

¿Soldados del futuro?

Los datos hasta 2017 no capturan impactos recientes (pandemia, guerra en Ucrania), pero dan pistas clave como la resistencia de los valores –pese a los cambios sociales, el núcleo duro de la vocación militar persiste–; la brecha generacional –las personas jóvenes privilegian servicio concreto sobre símbolos abstractos– y la visión de un futuro prometedor.

En tiempos de empleo volátil, la paradoja militar española ofrece una lección: cuando el trabajo tiene sentido trascendente, los incentivos económicos pasan a segundo plano. Quizás por eso, mientras otros sectores luchan por retener talento, el ejército sigue encontrando jóvenes dispuestos a servir.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Vocación, no desesperación: ¿cuál es el perfil de los jóvenes que eligen el ejército en España? – https://theconversation.com/vocacion-no-desesperacion-cual-es-el-perfil-de-los-jovenes-que-eligen-el-ejercito-en-espana-261498

Las figuras de Francisco de Quevedo en el ‘reality’ de internet de ZonaGemelos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Ferreira Barrocal, Profesor e investigador en el Departamento de Lengua Española, Universidad de Salamanca

Carlos y Daniel Ramos en un momento de la retransmisión de ‘La casa de los gemelos’, el ‘reality’ de los dos hermanos que fue cancelado tras 10 horas. ZonaGemelos/YouTube

ZonaGemelos es un canal que echó a rodar entre 2022 y 2023. Opera actualmente en YouTube, Instagram, TikTok y en la polémica Kick. Su impacto en internet queda evidenciado en el número de seguidores que suman sus cuentas.

La cifra sobrepasa el millón, y la suma no tiene en consideración el número de seguidores que indicaba el marcador de su cuenta en Twich en el momento en que fue prohibida (119 412, aunque ha subido). Recientemente emitieron un reality, La Casa de los Gemelos (cancelado después de 10 horas), que llegó a ocupar el segundo lugar en tendencias en España en X. Le siguió La gala de la Casa de los Gemelos, que llegó a concitar a 150 000 personas en YouTube. Los datos dejan fuera de toda duda que ZonaGemelos ha llegado para quedarse.

Los organizadores, los hermanos Carlos Ramos y Daniel Ramos (25 años, Getafe), han querido dejar claro que son dos chicos normales de barrio. Pero lo que vienen haciendo en los últimos tiempos trasciende todo aquello que pueda considerarse común.

¿Qué es ZonaGemelos?

El contenido de sus streams (emisiones continuadas) se podría resumir de este modo: personajes altamente dispares entre sí –muchos de ellos con algún tipo de diversidad funcional– se enzarzan en debates insustanciales que carecen de sentido alguno. Esto ha generado mares inmensos de clips que circulan a altas velocidades, sobre todo en TikTok.

El primer elemento que debe ser analizado en ZonaGemelos son los participantes. Citemos arbitrariamente los nombres de algunos de ellos: David Evil, Pájaro Azul, La Maeb, el Churumbel de Málaga, Mr. Tartaria, Misha, Mala Rodríguez, Paco Porras, Aramís Fuster, la Falete, Coto Matamoros, Pipi Estrada, Modric Shaolin, la Marrash, Manolito, Ruth “la Peke”, Skippy, etc. Los nombres de algunas de estas personas les sonarán a algunos lectores, pues varios de ellos han participado en programas televisivos como Crónicas Marcianas o Sálvame.




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También ha habido apariciones estelares de artistas musicales en el género urbano como Bryant Myers o Morad, que han jugado, lógicamente, un rol diferente al de los anteriores.

Permítasame añadir ahora una precisión sobre el modo de actuar de los personajes en el programa. Los gemelos insisten mucho en el carácter novedoso y renovador de su método, pero lo que hacen es bastante tradicional. Algunos colaboradores reciben instrucciones para enfurecer a un compañero que jamás está prevenido, y ello genera una discusión que no pasa de insultos, procacidades, etc.

Con todo, hay aspectos que se remontan aún más al pasado, pues los gemelos –claramente sin ser conscientes de ello– activan mecánicas propias de la poética clásica de lo grotesco, pues buscan generar la risa con las singularidades de sus invitados.

Desde Quevedo (el del Siglo de Oro)

Esto en el mundo clásico era conocido como turpitudo et deformitas (que podría traducirse como “fealdad moral y fealdad física”). Los factores de este binomio sustentaron también la estética de la risa en la literatura del Siglo de Oro, y fue Francisco de Quevedo quien puso nombre a las posibilidades jocosas de la fealdad con la acuñación del concepto de figura en su obra Vida de la Corte y capitulaciones matrimoniales. El escritor distinguía entre figuras naturales y artificiales:

“Los naturales son los enanos, agigantados, contrahechos, calvos, corcovados, zambos y otros que tienen defectos corporales, a los cuales fuera inhumanidad y mal uso de razón censurar ni vituperar, pues no se lo adquirieron ni compraron excepto a los que de tal defecto hacen oficio”.

“Hay figuras artificiales que usan bálsamo y olor para los bigotes, copete, guedejas y aladares, de que usan mucho jaboncillo de manos y pelotilla de cera de oídos. Su conversación es damas, caballos y caza, visten y platican degenerando de la plebe y tal vez se tientan de poesía, a que se inclinan los enamorados, a quienes no satisface menos talento que el de Lope de Vega o don Luis de Góngora, por lo que han oído. Lo superior llaman bonito: lo bueno, razonable, y a lo malo, pésimo; nada les contenta: la causa nunca la dan por ser inferioridad. […] Son grandes estadistas de la vida, cobardes en extremo; tienen rufianes que riñan sus pendencias y los saquen de afrentas; rinden vasallaje de miedo a los desalmados y zainos; sus fiscales tratan con matusalenes, a quien estafan; son amigos de olor, comen más; juran ‘a fe de hidalgo’, ‘a fe de quien soy’ y ‘como quien soy’”

Como podemos ver, Quevedo distingue entre sujetos que resultan ridículos por sus características físicas y por sus conductas sociales. En el opúsculo de Vida de la Corte, el autor sugiere que los que han de ser censurados son los segundos: “Y porque he dicho sumariamente de las figuras naturales, diremos de las artificiales, contra quien mi intento va dirigido”.

Ni nuevo ni novedoso

Retrato de Francisco de Quevedo.
Retrato de Francisco de Quevedo en Francisco Pacheco, ‘El libro de descripción de verdaderos retratos, ilustres y memorables varones’.
Wikimedia Commons

Quevedo degrada a un amplio elenco de figuras artificiales en sus entremeses ya que –y esto es muy importante advertirlo– el poeta los despreciaba profundamente. Reprueba a los maridos consentidores en Diego Moreno, a las busconas en Bárbara o La polilla de Madrid, a los tacaños en El caballero de la Tenaza o a las personas que son incapaces de asumir los deterioros del paso del tiempo en La ropavejera.

Eugenio Asensio, uno de los filólogos más agudos del siglo XX, definió con precisión este tipo de entremeses, indicando que su “encanto reside en la variedad de tipos caricaturizados […] Es como una procesión de deformidades sociales, de extravagancias morales o intelectuales”. Asimismo, la poesía de Quevedo se mofó en algunas oportunidades de las figuras naturales. Baste rememorar el soneto “Érase un hombre a una nariz pegado” o los dos que dedicó a burlarse de los calvos.

El programa de los hermanos Ramos puede equipararse sin mayores dificultades con los catálogos de figuras de Francisco de Quevedo, puesto que unos y otros buscan provocar la carcajada del público a partir de las extravagancias.

No cabe tratar aquí el debate moral que ha suscitado ZonaGemelos, pero conviene señalar que estos métodos no son ni nuevos ni novedosos. De hecho, si fuésemos estrictamente rigurosos en lo que atañe a la cronología de la historia literaria, nos tendríamos que haber retrotraído a los poemas de la Antología griega, a los epigramas del poeta romano Marcial, al Cancionero de obras de burlas provocantes a risa o la Floresta Española de Melchor de Santa Cruz.

Es decir, la cosa es básica, tópica y frecuente, porque así lo permite sustentar la evidencia literaria.


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The Conversation

Jorge Ferreira Barrocal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las figuras de Francisco de Quevedo en el ‘reality’ de internet de ZonaGemelos – https://theconversation.com/las-figuras-de-francisco-de-quevedo-en-el-reality-de-internet-de-zonagemelos-267257

El arte (y la química) de un buen rizo: así funcionan los enlaces de hidrógeno del cabello

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Peña Rueda, Investigadora predoctoral en Química Analítica, Universidad de Jaén

Una mañana húmeda puede arruinar el peinado más perfecto. El pelo se encrespa, los rizos se deshacen y el pelo liso se ondula sin remedio. No es culpa del azar ni del secador: es pura química. Pero ¿qué pasa exactamente dentro de cada cabello para que el agua tenga tanto poder?

Cada mechón está formado, principalmente, por queratina, una proteína fibrosa rica en azufre que se acumula, sobre todo, en las capas más externas del tallo capilar: la cutícula y la corteza. Estas zonas aportan resistencia, elasticidad y forma al cabello, y, por ello, son las más sensibles a la humedad y el calor.

Las cadenas de queratina se mantienen unidas por millones de enlaces químicos que se agrupan en tres tipos: disulfuro, iónicos y de hidrógeno. Cada uno cumple una función distinta en el aspecto y el comportamiento del cabello.

Enlaces de hidrógeno que actúan como velcros

Los enlaces disulfuro, formados entre átomos de azufre (-S-S-), son enlaces covalentes y, por tanto, muy resistentes. Constituyen el pilar estructural de la fibra capilar. En el pelo liso se distribuyen de forma uniforme, mientras que en el rizado, aparecen zonas con mayor densidad de estos enlaces, haciendo que la fibra se doble o enrosque.

Los enlaces disulfuro solo se pueden romper mediante procesos químicos, como los tratamientos de alisado o rizado permanente, en los que se aplican productos reductores, como el tioglicolato de amonio, capaces de romperlos. Al usarlos, la fibra se puede moldear con facilidad (alisarse o rizarse) mientras su estructura molecular se reorganiza. Después, los agentes oxidantes, como el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), estabilizan la nueva forma del cabello. Al modificar la organización interna de la queratina, el resultado es duradero, aunque reduce su resistencia y brillo.

Por el contrario, los enlaces de hidrógeno son mucho más débiles, aunque también más abundantes. Ya en los años 60 se estimó que, en la fibra capilar, hay alrededor de nueve enlaces de hidrógeno por cada enlace disulfuro. Esta proporción hace que, pese a su fragilidad individual, los enlaces de hidrógeno sean los responsables de los cambios temporales en la forma del cabello cuando intervienen agentes externos como el agua o el calor.

En realidad, no son enlaces químicos en sentido estricto, sino atracciones electrostáticas débiles entre un átomo de hidrógeno (con carga positiva parcial) y otro muy electronegativo, como el oxígeno o el nitrógeno. En las queratinas actúan como “velcros” que mantienen unidas las hebras. Los enlaces iónicos también se basan en este tipo de atracciones entre grupos funcionales de la proteína con cargas positivas y negativas.

El temido frizz

Cuando la fibra capilar absorbe humedad, las moléculas de agua interfieren en Los enlaces de hidrógeno de la queratina, compitiendo por los mismos puntos de atracción y sustituyéndolos. Al romperse estos “puentes” de hidrógeno, el cabello húmedo se vuelve más flexible, pero también más propenso a deformarse.

Estas reorganizaciones a nivel molecular explican el encrespamiento: cuando el aire está cargado de humedad, el agua se infiltra entre las cadenas de queratina, generando zonas con distinta cantidad de enlaces activos, lo que provoca tensiones internas desiguales. El resultado es una fibra que se curva de manera irregular y da lugar al temido frizz.

Para contrarrestarlo, los productos anti-frizz actúan cubriendo el cabello con una fina capa hidrofóbica (aceites, siliconas o ceras) que impide la entrada de agua. No eliminan el problema, pero ayudan a mantener estables los puentes de hidrógeno durante más tiempo.

Alisado con calor

Estos enlaces también pueden manipularse intencionadamente. El calor del secador o la plancha rompen temporalmente los enlaces de hidrógeno y nos permiten alisar o rizar el pelo. Una vez que se enfría o se seca, el peinado se “fija”, hasta que la humedad vuelva a intervenir. Por eso, alisarse el cabello un día de lluvia suele ser un ejercicio de paciencia: el vapor de agua del aire rompe de nuevo los puentes, y el pelo recupera su forma original.

Lo mismo ocurre con los rizos: el agua o el sudor relajan las ondas porque la humedad desactiva esos enlaces. Todo ello explica la elasticidad del cabello y su capacidad para memorizar un peinado durante horas.

Este fenómeno, lejos de ser solo una cuestión estética, es una demostración perfecta de cómo un cambio físico tan simple como la cantidad de vapor de agua en el aire puede reorganizar millones de enlaces químicos en cuestión de segundos.

Cuando la ciencia se traduce en cuidado capilar

El conocimiento sobre la química del pelo ha inspirado una nueva generación de productos que prometen “reconstruirlo desde dentro”. Algunos tratamientos de peluquería (los llamados bond builders) intentan recrear artificialmente los enlaces disulfuro o proteger los puentes de hidrógeno durante procesos agresivos. Aunque no son milagrosos, sí reflejan cómo la ciencia se traduce en cuidado capilar.

Cada vez que nos peinamos, alisamos o simplemente dejamos que la humedad haga lo suyo, miles de enlaces se rompen y se rehacen. Así que, la próxima vez que nuestro cabello se rebele en un día lluvioso, podemos culpar a la meteorología… o agradecerle a la química su obra de arte.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El arte (y la química) de un buen rizo: así funcionan los enlaces de hidrógeno del cabello – https://theconversation.com/el-arte-y-la-quimica-de-un-buen-rizo-asi-funcionan-los-enlaces-de-hidrogeno-del-cabello-267802

More than 40 years after police killed Eleanor Bumpurs in her Bronx apartment, people still #sayhername

Source: The Conversation – USA – By LaShawn Harris, Associate Professor of History, Michigan State University

New York City has a long history of police using violence to control people experiencing mental health crises. Beata Zawrzel/NurPhoto via Getty Images

When people with mental health problems are in crisis, police often are the first responders. Since many officers have little to no training on how to assess or treat mental illness, these situations can easily become violent.

In 2024, for example, 118 people were killed across the U.S. after police responded to reports of someone having a mental health episode. Such cases can lead to charges of police brutality.

This problem is not new. One of the first cases to receive wide attention and spur reform efforts happened 41 years ago, on Oct. 29, 1984. On that day, a white New York City police officer fatally shot 66-year-old Eleanor Bumpurs, a Black woman. Bumpurs, who lived in public housing and had a history of mental health problems, was killed during an eviction.

Bumpurs’ death ignited one of New York’s most significant social justice campaigns of the 1980s, centering on Black women’s encounters with police. It influenced decades of debate over police response to those with mental illness, which have continued right up to New York City’s current mayoral election.

Bumpurs lived across the street from my childhood home, and I was 10 years old when she was killed. In my new book, “Tell Her Story: Eleanor Bumpurs & the Police Killing That Galvanized New York City,” I explain how the police shooting of a grandmother roiled my neighborhood and sparked citywide action.

A Black woman wearing a bathrobe looks to her left with a serious expression.
Eleanor Bumpurs in an undated photo.
Associated Press

The eviction

On the day of the shooting, officers from the New York City Police Department’s Emergency Service Unit and the city housing agency gathered with a city marshal, public housing and welfare workers and medical technicians outside Bumpurs’ apartment. They were there to evict Bumpurs, who was four months behind on her rent and owed the city a little over US$400, equivalent to about $1,240 in today’s dollars. Housing Authority policy required police to accompany city marshals to all evictions.

As I recount in my book, this group believed Bumpurs was violent. Housing officers told the police that she was mentally ill and had a history of throwing lye on strangers.

While Bumpurs had a history of mental illness, she was also an elderly woman in need of medical care. As The New York Times editorial board later pointed out:

“… neither the city’s Housing Authority nor Human Resources Administration seemed able to help. Officials were unable to secure an emergency rent grant, for which she would have easily qualified. A consulting psychiatrist found her unable to function and recommended hospitalization, but no one moved fast enough.”

The officers were tasked with subduing Bumpurs. They had little information about her underlying condition or training to manage it.

Armed with gas masks, plastic shields, a restraining bar and a shotgun, six officers entered Bumpurs’ apartment. Police observed Bumpurs wielding a butcher knife in her right hand. Officer Stephen Sullivan fired two blasts with the shotgun. The first severely damaged Bumpurs’ right hand; the second struck her in the chest. Bumpurs died at a local hospital.

Paton Blough, who has bipolar disorder that triggers delusions, explains what it’s like to be arrested during a mental illness episode.

Public outrage

Bumpurs’ killing shocked New Yorkers. City leaders and community activists condemned what they saw as the NYPD’s use of excessive force against Black people and other people of color, particularly those with mental health conditions.

As then-city clerk and future mayor David Dinkins put it, “It is inconceivable to me that deadly force was employed here.” The New York Times called Bumpurs’ death “a grave error of police procedure and judgment.”

Bumpurs’ killing was discussed in Sunday morning sermons, university lecture halls, beauty salons and barbershops. Many New Yorkers denounced the shooting, although others praised Sullivan for protecting the lives of his fellow officers.

Artists took up Bumpurs’ cause. In her 1986 poem “For the Record: In Memory of Eleanor Bumpers,” Audre Lorde wrote:

 Who will count the big fleshy women
 the grandmother weighing 22 stone
 with the rusty braids
 and gap-toothed scowl
 who wasn’t afraid of Armageddon
 . . . . 
 and I am going to keep writing it down
 how they carried her body out of the house
 dress torn up around her waist
 uncovered
 past tenants and the neighborhood children
 a mountain of Black Woman
 and I am going to keep telling this
 if it kills me
 and it might in ways I am
 learning

In 1989, Brooklyn filmmaker Spike Lee dedicated his movie “Do the Right Thing” to Bumpurs and other Black New Yorkers killed by police officers.

Critics argued that Sullivan should be terminated and charged with homicide. They called for holding city workers responsible for mishandling the eviction and pressed Mayor Edward Koch and U.S. Attorney Rudolph Guiliani to investigate it.

Through rallies, grassroots lobbying and letter-writing campaigns, activists demanded legal justice for Bumpurs. They also called for reforms, including new police policies.

Amid activists’ calls for his arrest, Sullivan said he had been justified in shooting Bumpurs. He insisted that he had followed police procedures.

City action

In response to Bumpurs’ death, the NYPD implemented new procedures. Public pressure from activists inspired policy changes.

Officers were instructed not to confront “an emotionally disturbed person believed to be armed or violent. No action will be taken until the Precinct Commander or Duty Captain arrives and evaluates the situation.”

The new policies prioritized nonlethal methods for responding to these emergencies, instructing officers to use nets, Tasers and restraining bars and shields rather than guns.

Bumpurs’ family filed a $10 million lawsuit against the city, which ultimately led to a $200,000 settlement in 1990. In 1985, Sullivan was indicted by a Bronx grand jury on a manslaughter charge, which carried a maximum of 15 years in prison. He was convicted but acquitted on appeal in 1987 and restored to full duty.

Little lasting change

Even as the NYPD has adopted various training programs, people with mental illnesses continue to face excessive and deadly force when they confront the police.

Protesters hold signs reading 'Eleanor Bumpurs,' 'No Justice No Peace,' and 'Ferguson is Everywhere Justice for Michael Brown and Eric Garner'.
Protesters in New York City demonstrate over police violence against Black people, including Eric Garner and Michael Brown, who were both killed by police in 2014.
Viviane Moos/Corbis via Getty Images

Most recently, then-Mayor Bill de Blasio launched the Crisis Intervention Team in 2015 and the Behavioral Health Emergency Assistance Response Division program in 2021. In 2016, approximately 4,700 NYPD officers out of a force of slightly over 35,000 completed Crisis Intervention Team training, which provided instruction for responding to mental health emergencies.

Nonetheless, New Yorkers continued to confront police violence. On Oct. 18, 2016, police Sgt. Hugh Barry responded to reports that 66-year-old Deborah Danner, who was schizophrenic, had been screaming in the halls of her Bronx apartment building. Barry, who had not received CIT training, fatally shot Danner when she allegedly swung a bat at him. Barry was later indicted and acquitted of murder in 2018.

The B-Heard program dispatches mental health professionals and fire department paramedics to 911 mental health calls. As of 2024, however, it covered only 31 out of 77 NYPD precincts. Police officers still respond to many mental health calls using Tasers or firearms.

On March 27, 2024, for example, 19-year-old Queens resident Win Rozario called 911 because he was experiencing a mental health episode. Since no B-Heard unit served Rozario’s neighborhood, police were dispatched. Rozario was fatally shot minutes after officers entered his home.

Other U.S. communities have had greater success using civilian response teams. Examples include Denver’s Support Team Assistance Response program and Seattle’s Law Enforcement Assisted Diversion initiative.

More than a dozen U.S. cities are increasingly responding to nonviolent mental health crises with clinicians and EMTs or paramedics instead of police.

Research shows that such initiatives are safer and more effective than relying on law enforcement interventions. They produce better outcomes for people with mental health conditions and help keep communities safer.

In interviews with Bumpurs’ daughter, Mary, I asked what she saw as the legacy of her mother’s case.

She replied, “To keep her spirit moving. To let people know what happened to her.”

More than 40 years after Bumpurs’ death, the public continues to remember her death. Activists and writers have paid tributes and written articles about Bumpurs, signaling the importance of her tragic killing to the current political movement against police violence.

The Conversation

LaShawn Harris does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. More than 40 years after police killed Eleanor Bumpurs in her Bronx apartment, people still #sayhername – https://theconversation.com/more-than-40-years-after-police-killed-eleanor-bumpurs-in-her-bronx-apartment-people-still-sayhername-267609

New research reveals that almost half of Canadians believe in the paranormal — ghosts and all

Source: The Conversation – Canada – By Tony Silva, Associate Professor of Sociology, University of British Columbia

What would you say if you were told that paranormal activity exists? Well, nearly half of Canadians would agree.

What is the paranormal, exactly? It refers to phenomena that science cannot explain and are not part of a major religion in a particular society. In contrast, religious phenomena are part of an established doctrine. For example, in Canada, psychic abilities and Bigfoot or Sasquatch are considered paranormal, while angels and demons are associated with religion.

In the summer of 2025, we launched a survey of Canadian attitudes regarding paranormal beliefs in which participation was confidential. And for the first time in decades, we have nationally representative data on paranormal beliefs and encounters in Canada.

Although news outlets regularly publish stories about paranormal beliefs on Halloween, the results they discuss are usually based on convenience samples. Ours is the first study in 20 years to use randomly selected people from the Canadian population to ask these questions — meaning the results are representative.

And it turns out that almost one in two Canadians believe in at least one paranormal phenomenon, and one-quarter report encounters with spirits.

We asked about ghostly hauntings, alien visitations, psychic abilities, telekinesis, astrology and other unexplained phenomena. We also asked about cryptids — animals or creatures whose existence has been suggested but not (yet) proven by science — specific to Canada. They include creatures with roots in First Nations folklore like the large serpentine sea monster, the Cadborosaurus, off the B.C. coast and the Ogopogo in Lake Okanagan.

The believers, the skeptics and the in-between

Canada is one of the world’s most secular societies. Here, religion has little impact on the way people act or view the world.

How Canadians think about the paranormal, however, has been mostly unknown. It’s expensive to gather representative data in Canada and few social scientists think it’s important to study belief in the paranormal. The combination of these two factors has meant Canadian paranormal beliefs have gone unexamined for decades.

What we found is that Canadians have embraced the paranormal — to a point.

Almost half — 44 per cent — believe in at least one paranormal phenomenon. About one-third did not report belief in any paranormal phenomenon but did indicate neutrality about at least one. For example, several respondents did not believe in ghosts, but were on the fence about extraterrestrial visitations.

A graph shows how many canadians believe in paranormal activity
Many non-probability samples of Canadians have been surveyed over the last few years, but unlike ours, those results tell us little because they did not use random sampling to recruit respondents. This graph shows how many Canadians believe, are neutral or don’t believe in the existence of paranormal activity.
(Sophia Dimitrakopoulos), CC BY-ND

Only about one-quarter said they did not believe in any of the 10 phenomena we asked about. The percentage of firm non-believers is similar to the 28 per cent figure in the United States and the United Kingdom Belief varied by specific phenomenon. People were most likely to believe in ghostly hauntings.

A graph showing the types of paranormal activity that people most likely believe in.
Respondents answered the authors’ survey on a granular lever, revealing whether they neither disagree nor agree, somewhat agree or strongly agree with whether each type of 10 paranormal phenomenon exists or not.
(Sophia Dimitrakopoulos), CC BY-ND

Overall, it is more common for Canadians to believe in at least one paranormal phenomenon than to not believe in any.

Who is most likely to believe?

Patterns of belief vary somewhat by demographic group.

Women are more likely than men to believe in ghosts and psychics, reflecting how women have a higher probability of being open to phenomena with a spiritual dimension.

People with bachelor’s degrees or higher are less likely to believe in most paranormal phenomena. There are few racial or ethnic differences.

Interestingly, people aged 19-29 are less likely to believe in many paranormal phenomena than those aged 30-44 or 45-64. These findings suggest that young Canadians tend to opt out of any non-scientific belief system, whether religious or paranormal.

Few differences by region or language exist, though Francophones are less likely to believe in Sasquatch than Anglophones are.

Paranormal experiences in Canada

About one-quarter of Canadians claim to have heard, seen or felt a ghost or spirit. Some experiences were connected to religion, such as feeling the Christian Holy Spirit.

More often, experiences were associated with the death of a loved one and were personally meaningful. As one participant explained: “Soon after my mother’s death, I woke up suddenly and she was standing beside my bed. She smiled at me and faded away. I was comforted.”

Others reported spooky encounters associated with a place. A different participant wrote: “I was managing a motel and saw a ghostly man walking along the upper balcony. I asked the locals, and they said on the property that the motel was on, there was a house that burned down — and he lived in the house!”

Cryptid sightings are less common.

“I was operating a high-clearance sprayer, in a 1,300-acre field. I sat about 10 feet in the air in the cab on this machine,” one participant said. “I came around the corner of a bluff and saw a blurry, bipedal creature. It was furry, had a long snout and long arms, and in an instant turned into a moose. I have no idea to this day what that was.”

What our beliefs reveal

Our goal is not to prove or disprove any experience or belief, but to analyze what they mean for individuals and for Canada.

And to that end, our survey showed us that while many Canadians have replaced or supplemented religious belief with paranormal belief, most trust science. Belief in the paranormal or religion does not mean Canadians reject science, but rather that they believe some phenomena cannot yet be explained by science.

While the paranormal is fun — or creepy — to think about around Halloween, it is also part of the everyday belief system of many Canadians.

The Conversation

Tony Silva (as co-applicant) received funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada for the first survey wave of this project, which focused on attitudes about politics and decarbonisation. No grant or taxpayer funds were used for the second survey wave, which included questions about paranormal beliefs.

Emily Huddart received funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada to support an earlier wave of this project (with Tony Silva).

ref. New research reveals that almost half of Canadians believe in the paranormal — ghosts and all – https://theconversation.com/new-research-reveals-that-almost-half-of-canadians-believe-in-the-paranormal-ghosts-and-all-267912

Nuevas drogas: baratas, “legales” y a un clic de distancia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martalu D Pazos, Investigadora predoctoral en neuropsicofarmacología de derivados anfetamínicos y otras nuevas sustancias psicoactivas del Departamento de Farmacología, Toxicología y Química Terapéutica, Universidad de Barcelona., Universitat de Barcelona

Maksim Kabakou/Shutterstock

¿Imagina poder comprar una droga por internet y que llegue a su casa por correo? Pues la opción existe. Y no es una sola, sino cientos. Se trata de las llamadas nuevas sustancias psicoactivas (NPS), y su presencia no para de aumentar.

Estas sustancias se crean con un objetivo muy claro: imitar los efectos de otras drogas más conocidas, como el cannabis, la cocaína, el éxtasis (MDMA) o la LSD, pero modificando ligeramente su estructura química para esquivar las leyes existentes. Que sean “legales” puede dar una falsa sensación de seguridad, pero nada más lejos de la realidad: se trata de sustancias poco investigadas sobre las que la información de seguridad es, en gran parte, desconocida. Este fenómeno es difícil de controlar porque cambia constantemente: cuando una se prohíbe, ya hay varias sustancias nuevas listas para reemplazarla.

El narcotráfico se digitaliza

Comprar drogas fiscalizadas implica, normalmente, conocer a alguien en el barrio que las tenga y las venda, es decir, “trapichear” y exponerse tanto a problemas legales como a situaciones de riesgo. Aunque existen maneras de adquirirlas por internet de forma más anónima y segura, esto conlleva saber acceder a la internet profunda o deep web y manejar criptomonedas.

Sin embargo, con las NPS la cosa cambia. Al no ser ilegales, cualquiera puede adquirirlas fácilmente online. Basta con una tarjeta de crédito y una dirección, como si fuera cualquier otro producto, y nos la envían a domicilio. Para ello, se utilizan los servicios postales o los sistemas de logística internacional. En el etiquetado se imprime la advertencia “no apto para consumo humano” o algo cotidiano como “sales de baño”.

Sales de baño

A la cocaína, la anfetamina y la MDMA en estos momentos les hace la competencia un grupo de sustancias que las imitan: las llamadas catinonas sintéticas o “sales de baño”. Son los estimulantes modernos más populares en España y han venido para quedarse.

Dentro de esta familia, la más popular es la mefedrona, que comenzó a venderse por internet en 2007 como MDMA legal. Sus efectos de euforia, mayor apreciación por la música, empatía y una leve estimulación sexual la llevaron a popularizarse en las noches de fiesta. Además, la duración de sus efectos es más corta, lo que invita a consumir repetidamente durante la misma sesión, aumentando los riesgos. Tras su prohibición, el ritmo de aparición de nuevas catinonas que cubrieran su nicho de mercado ha sido elevado.

Las drogas de los festivales

¿Qué pasó hace un año en el Primavera Sound de Barcelona? Con la llegada del buen tiempo, suelen aflorar los festivales de música. Y no es raro que, además del alcohol y el tabaco, los asistentes también busquen una pasti para “mejorar la experiencia”. Las más habituales en estos contextos suelen ser las de MDMA. Por desgracia, en un mercado desregulado como el de las drogas ilegales, estas pastillas no cuentan con los controles de calidad que sí tienen las drogas legales o medicamentos. Eso hace que el fraude en cantidad o composición de la droga sea una práctica extendida en el narcotráfico para abaratar costes, potenciar efectos o eludir consecuencias legales.

En este contexto, las nuevas drogas resultan muy atractivas: son más baratas, fáciles de conseguir y, en muchos casos, todavía “legales”. Esto las convierte en una opción ideal para reemplazar sustancias tradicionales muy demandadas como la MDMA. De esta forma, cuando escasea una droga popular, las nuevas drogas se utilizan para dar gato por liebre.

Esto ocurrió el año pasado en el Primavera Sound de Barcelona, uno de los festivales más importantes de España. Una pastilla de color rosa y forma cuadrada se vendía como si fuera MDMA. Pero al analizarla en el servicio estacionario de Energy Control, se descubrió que contenía clefedrona, una catinona sintética que la imita. Esto significa que se podría haber consumido una nueva droga sin saberlo, lo que aumenta los riesgos para la salud.

Más allá del tabú: hablar de drogas para salvar vidas

El consumo de estimulantes crece cada año y con él, también su producción. Así, las catinonas se consolidaron en el mercado para satisfacer una creciente demanda global cada vez más establecida.

Alrededor de 73 millones de personas en el mundo consumieron anfetaminas, cocaína o éxtasis en 2022. Esto muestra que el debate sobre un mundo “con o sin drogas” queda obsoleto: el consumo es una realidad instalada.

Cuando hablamos de los peligros de las drogas, solemos pensar solo en la adicción. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Incluso si no nos hacemos adictos, consumir puede afectar a nuestra salud física y mental, impactar en el trabajo o los estudios, afectar a las relaciones personales y a la económica, entre otros problemas.

La forma más segura de evitar los riesgos del consumo de drogas es no consumirlas. Pero si se decide tomarlas, es crucial conocer los riesgos y tener información sobre cómo reducirlos, porque nadie sale de fiesta pensando en acabar en urgencias. La información salva vidas.

La paradoja de la prohibición

Las políticas basadas únicamente en la prohibición no logran reducir el consumo, el tráfico o los daños asociados. De hecho, pueden tener el efecto contrario: favorecen la aparición de nuevas sustancias diseñadas para esquivar la ley, pero sobre las que sabemos aún menos. Esto incrementa los riesgos para la salud de quienes las consumen.

Por eso, es necesario romper el tabú y hablar de drogas. No se trata de fomentar su consumo, sino de reconocer una realidad y apostar por estrategias basadas en la prevención, la reducción de daños y, en algunos casos, la regulación de ciertas sustancias sobre las que ya hay un conocimiento científico y médico sólido.

The Conversation

Martalu D. Pazos recibe financiación a través de una beca de doctorado concedida por la Generalitat de Catalunya (AGAUR), 2023 FISDU 00182. Desde el año 2022, es voluntaria en el programa Energy Control de reducción de riesgos en consumos recreativos de drogas de la organización sin ánimo de lucro ABD – Asociación Bienestar y Desarrollo.

David Pubill Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevas drogas: baratas, “legales” y a un clic de distancia – https://theconversation.com/nuevas-drogas-baratas-legales-y-a-un-clic-de-distancia-267149

Fed struggles to assess state of US economy as government shutdown shuts off key data

Source: The Conversation – USA (2) – By Jason Reed, Associate Teaching Professor of Finance, University of Notre Dame

The shutdown has closed off some of the Fed’s key economic data taps. picture alliance/Getty Images

When it comes to setting monetary policy for the world’s largest economy, what data drives decision-making?

In ordinary times, Federal Reserve Chair Jerome Powell and voting members of the Federal Open Market Committee, which usually meets eight times a year, have a wealth of information at their disposal, including key statistics such as monthly employment and extensive inflation data.

But with the federal shutdown that began Oct. 1, 2025, grinding on, government offices that publish such information are shuttered and data has been curtailed. Now, Powell and his Fed colleagues might be considering the price of gas or changes in the cost of coffee as they meet on Oct. 29 to make a judgment on the strength of the U.S. economy and decide where to take interest rates.

The Federal Reserve’s mandate is to implement monetary policy that stabilizes prices and promotes full employment, but there is a delicate balance to strike. Not only do Powell and the Fed have to weigh domestic inflation, jobs and spending, but they must also respond to changes in President Donald Trump’s global tariff policy.

As an economist and finance professor at the University of Notre Dame, I know the Fed has a tough job of guiding the economy under even the most ideal circumstances. Now, imagine creating policy partially blindfolded, without access to key economic data.

But, fortunately, the Fed’s not flying blind – it still has a wide range of private, internal and public data to help it read the pulse of the U.S. economy.

Key data is MIA

The Fed is data-dependent, as Powell likes to remind markets. But the cancellation of reports on employment, job openings and turnover, retail sales and gross domestic product, along with a delay in the September consumer price information, will force the central bank to lean harder on private data to nail down the appropriate path for monetary policy.

Torsten Slok, chief economist for the Apollo asset management firm, recently released his set of “alternative data,” capturing information from a wide range of sources. This includes ISM PMI reports, which measure economic activity in the manufacturing and services sectors, and Bloomberg’s robust data on consumer spending habits.

“Generally, the private data, the alternative data that we look at is better used as a supplement for the underlying governmental data, which is the gold standard,” Powell said in mid-October. “It won’t be as effective as the main course as it would have been as a supplement.”

But at this crucial juncture, the Fed has also abruptly lost one important source of private data. Payroll processor ADP had previously shared private sector payroll information with the central bank, which considered it alongside government employment figures. Now, ADP has suspended the relationship, and Powell has reportedly asked the company to quickly reverse its decision.

espresso falls from a coffee machine into a blue cup
With some key data unavailable, the Fed may pay more attention to the price of a cup of coffee to help determine how to set interest rates.
AP Photo/Julio Cortez

Internal research

Fortunately for the Fed, it has its own sources for reliable information.

Even when government agencies are working and producing economic reports, the Federal Reserve utilizes internal research and its nationwide network of contacts to supplement data from the U.S. Census Bureau, the Bureau of Labor Statistics and the Bureau of Economic Analysis.

Since the Fed is self-funded, the government shutdown didn’t stop it from publishing its Beige Book, which comes out eight times a year and provides insight into how various aspects of the economy are performing.

Its Oct. 15 report found that consumer spending had inched down, with lower- and middle-income households facing “rising prices and elevated economic uncertainty.” Manufacturing was also hit by challenges linked to higher tariffs.

Leading indicators

And though no data is being released on the unemployment rate, historical data shows that consumer sentiment can act as a leading indicator for joblessness in the U.S.

According to the most recent consumer confidence reports, Americans are significantly more worried about their jobs over the next six months, as compared to this time last year, and expect fewer employment opportunities during that period. This suggests the Fed will likely see an uptick in the unemployment rate, once the data resumes publishing.

And if you did notice an increase in the price of your morning coffee, you’re not mistaken – both private and market-based data suggest inflation is a pressing concern, with expectations that price increases will remain at about the 2% target set by the Fed.

It’s clear that there is no risk-free path for policy, and a wrong move by the Fed could stoke inflation or even send the U.S. economy spiraling into a recession.

Uncertain path ahead

At the Fed’s September monetary policy meeting, members voted to cut benchmark interest rates by 25 basis points, while one member advocated for a 50-point cut.

It was the first interest rate cut since December – one that Trump had been loudly demanding to help spur the U.S. economy and lower the cost of government debt. Markets expect the Fed to cut interest rates by another quarter of a percentage point at its Oct. 28-29 meeting and then again in December. That would lower rates to a range of 3.5% to 3.75%, from 4% to 4.25% currently, giving the labor market a much-needed boost.

After that, the near-certainty ends, as it’s anyone’s guess where interest rates will go from there. At quarterly meetings, members of the Federal Open Market Committee give projections of where they think the Fed’s benchmark interest rate will go over the next three years and beyond to provide forward guidance to financial markets and other observers.

The median projection from the September meeting suggests the benchmark rate will end 2026 a little lower than where it began, at 3.4%, and decline to 3.1% by the end of 2027. With inflation accelerating, Fed officials will continue to weigh the weakening labor market against the threat of inflation from tariffs, immigration reform and their own lower interest rates – not to mention the ongoing impact of the government shutdown.

Unfortunately, I believe these risks will be difficult to mitigate with just Fed intervention, even with perfect foresight into the economy, and will need help from government immigration, tax and spending policy to put the economy on the right path.

The Conversation

Jason Reed does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Fed struggles to assess state of US economy as government shutdown shuts off key data – https://theconversation.com/fed-struggles-to-assess-state-of-us-economy-as-government-shutdown-shuts-off-key-data-267204

Were Neanderthals capable of making art?

Source: The Conversation – UK – By Paul Pettitt, Professor in the Department of Archaeology, Durham University

Neanderthal handprints in a replica of Maltravieso Cave, Spain. WH Pics / Shutterstock

The ability to make art has often been considered a hallmark of our species. Over a century ago, prehistorians even had trouble believing that modern humans from the Upper Palaeolithic (between 45,000 and 12,000 years ago) were capable of artistic flair.

Discoveries of uncontrovertibly old artworks from the caves and rockshelters of Europe soon dispelled their doubts. But what of the Neanderthals; an ancient, large-brained sister group to our own species? We now know that they were capable of making art too.

However, at present, all of the Neanderthal evidence is non-figurative – they have no depictions of animals, including humans. This latter form of art was perhaps exclusive to Homo sapiens. Instead, the Neanderthal examples consist of hand stencils, made by blowing pigment over the hand, finger flutings – where the fingers were pressed into a soft surface – and geometric markings.

Neanderthals inhabited western Eurasia from about 400,000 years ago until their extinction about 40,000 years ago and have often been caricatured as the archetypal “cavemen”.

Questions about their cognitive and behavioural sophistication have never quite gone away, and whether they produced art is at the forefront of this issue.

Despite the fact that we know that Neanderthals were capable of producing jewellery and using coloured pigments, there has been much objection to the notion that they explored deep caves and left art on the walls.

But recent work has confirmed beyond doubt that they did. In three Spanish caves – La Pasiega in Cantabria, Maltravieso in Extremadura and Ardales in Malaga, Neanderthals created linear signs, geometric shapes, hand stencils, and handprints using pigments. In La Roche Cotard, a cave in the Loire Valley, France, Neanderthals left a variety of lines and shapes in finger flutings (the lines that fingers leave on a soft surface).

And deep in the Bruniquel cave, southwest France, they broke off stalactites into sections of similar length and constructed a large oval wall of them, setting fires on top of it. This was not a shelter but something odder, and if it was constructed in a modern art gallery we’d no doubt assume it was installation art.

Now that we have well-established examples of Neanderthal art on cave walls in France and Spain, more discoveries are inevitable. However, the job is hard because of difficulties in establishing the age of Palaeolithic cave art. In fact, it is often the focus of intense debate among specialists.

Relative dating schemes based on the style and themes of cave art and comparisons of objects recovered from dated archaeological levels have proven useful, but they have their limits.

To produce real ages requires at least one of three conditions. The first is the presence of a charcoal pigment which can be dated using the radiocarbon method. This will establish exactly when the charcoal was created (when its wood died). However, black pigments are often from minerals (manganese) and therefore a large amount of black coloured cave art is simply not dateable.

A further problem is that the production of the charcoal may or may not be of the same age as the date that it was used as a pigment. I could pick up some 30,000-year-old charcoal from a cave floor and write “Paul was here” on a cave wall. The radiocarbon date wouldn’t reflect when my grafitto was actually made.

A second condition is the presence of calcite flowstones (stalactites and stalacmites) that have formed over the art. If they demonstrably grew on top of a piece of art, then they must be younger than it. A dating method based on the decay of uranium into an isotope – a particular form – of the element thorium can be used to establish exactly when flowstones formed, producing a minimum age for the art underneath.

I was part of a team who used this method to date flowstones overlying red pigment art in the three Spanish caves mentioned earlier, demonstrating that hand stencils, dots and colour washes must have been created over 64,000 years ago. This is a minimum age: the actual age of the images could be much older.

But even at its youngest range, the images predate the earliest arrival of modern humans (Homo sapiens) in Iberia by at least 22,000 years. As Middle Palaeolithic archaeology – the calling cards of the Neanderthals – is common in all three caves, the simplest interpretation that fits the dating is that the authors of the images were Neanderthals.

Objections to our results ignored supporting information we’d published. Did the dated samples really overlie the art? They did. Can we trust the technique? We have for half a century.

The third condition has just provided further evidence of Neanderthal artistic activity. Meandering lines left by tracing fingers along the soft muds of the walls of the Roche Cotard cave reveal another form of interacting with this mysterious subterranean realm. These markings include wavy, parallel and curved lines in organised arrangements that show they were made deliberately.

The dating of sediments which formed over its entrance show that it was completely sealed no later than 54,000 years ago – probably earlier. As with our Spanish examples, this was long before Homo sapiens arrived in the region and the cave contains only tools made by Neanderthals. It adds another art form to the Neanderthal repertoire.

Even ardent sceptics must agree that this data unambiguously reveal artistic activities in deep caves which can only have been made by Neanderthals.

The art could represent Neanderthal individuals becoming more aware of their own agency in the world. It might constitute the first evidence of engagement with an imaginary realm. The coming years will no doubt reveal even more subjects for debate.

The Conversation

Paul Pettitt does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Were Neanderthals capable of making art? – https://theconversation.com/were-neanderthals-capable-of-making-art-268239