No es ‘cafeteria’, sino cafetería: la importancia de las tildes en el paisaje urbano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Inmaculada Sanz Mateos, Profesora Ayudante doctora, Universidad de Salamanca

Pocas veces nos paramos a leer con detenimiento los carteles o letreros de un comercio o de un edificio público. Estamos tan acostumbrados a la información escrita que nos rodea, y a menudo nos satura, que hemos aprendido a “desconectar”. Como señala el filósofo Byung-Chul Han en su libro En el enjambre, “El exceso de información atrofia el pensamiento, la capacidad de distinguir lo esencial de lo no esencial”.

Si vemos el nombre de una calle, no pensamos en por qué se llamará así; si vemos una pintada o un grafiti solo pensamos en el acto vandálico, pero no en el mensaje poético o social; si entendemos una señal de tráfico, no nos preguntamos si será igual en todas partes; o si vemos el póster de un concierto, una procesión, una obra de teatro o una exposición, no solemos tener tiempo para pensar en cómo está escrito para persuadirnos.

El paisaje lingüístico

Todos los mensajes escritos que nos rodean forman ese paisaje lingüístico que hay en todos los espacios públicos de una ciudad o de un pueblo. Y nos está contando algo: con él recogemos, aunque a menudo de manera inconsciente, no solo el pulso social y cultural de una ciudad, sino su evolución temporal.

Por ejemplo: la elección en el nombre de los establecimientos (bares, tiendas de moda, de accesorios, talleres, etc.) puede centrarse en juegos semánticos o fonéticos: “Arte Un Tatoo”; en el uso de caracteres alfanuméricos: “A2Caras” (una copistería), para que el transeúnte interprete rápidamente el significado; y, en algunas ocasiones, el chiste o el guiño: “8 apellidos castellanos” (un bar) o “La última”, si eso fuera posible en un bar.

De Casa Paco a Paco’s

En los 70 y en los 80 la moda llegó con el uso (y abuso) del inglés o el francés para rotular los comercios. Todas las tiendas de moda eran boutiques y, por supuesto, eran muy chic; de ahí que, con la proliferación los pubs gracias al turismo, “Casa Paco” se convirtiera en “Paco’s”.

En la actualidad, el inglés prolifera en los nombres de empresas y marcas y en la publicidad, por la omnipresencia de este idioma en el ámbito cultural, político y económico. Aún así, el idioma materno suele generar confianza y cercanía. Así encontraremos “La antigua Botica” para un alojamiento en un pueblo frente al “apellido” Park o Beach en un hotel de costa.

En los últimos años se han ampliado mucho las investigaciones sobre este y otros comportamientos lingüísticos dado su impacto sociocultural. Es reflejo en vivo de la sociedad multicultural y multilingüe actual.




Leer más:
مرحبا is all around: ¿hacia dónde va nuestro paisaje lingüístico?


El uso correcto de la lengua

Hay un aspecto del paisaje lingüístico menos descriptivo y más prescriptivo que también es importante: el papel que tienen los letreros y mensajes escritos que nos rodean como elemento didáctico para el ciudadano.

La información pública, tanto en lo que se refiere a mensajes públicos oficiales (en el transporte público, en los edificios institucionales…) como a letreros y carteles de negocios privados, debe cuidarse por higiene cultural y lingüística.

Leer, por ejemplo, “cafeteria” o “peluqueria” en lugar de “cafetería” o “peluquería” puede afectar a cómo acabamos pensando que se escriben estas palabras. El paisaje lingüístico debería ayudarnos a dejar fijada en nuestras retinas la manera correcta de escribir.

Letrero de una gestoría.
Inmaculada Sanz Mateos.

Errores ¿sin importancia?

Si iniciamos nuestro paseo y nos fijamos con atención en todo lo escrito, podremos darnos cuenta de cuántas faltas de ortografía se cometen en las rotulaciones de calles y establecimientos, así como en la información, institucional o privada, al usuario o cliente.

En muchas ciudades se cuida el mobiliario urbano, la estética de los edificios e, incluso, existe una normativa en el diseño de los rótulos y de las señales. Entonces, ¿por qué hay nombres de calles o señales mal escritos en las carreteras?

¿El descubridor de América o una parte de nuestro aparato digestivo?
Inmaculada Sanz Mateos.

¿Cómo saber si una calle rotulada como “Colon” está dedicada al conocido almirante o a una parte de nuestra anatomía?

Más allá de lo curiosos o graciosos que pueden resultar ciertos errores, existe el riesgo de crear confusión real, y no deberían ser ciudadanos comprometidos con la ortografía los que tuvieran que subsanarlos.

Una calle de Valladolid, en algunas zonas corregida espontáneamente por un vecino.
Inmaculada Sanz Mateos.

¿Y qué ocurre cuando es la inteligencia artificial de los sistemas de navegación la que decide nombres y ortografías? Durante mucho tiempo, el “Paseo de Isabel la Católica” de Valladolid fue para Google Maps el “Paseo de la Isabel la Catolica” (pronunciado catolíca, puesto que la rotulación de la calle no lleva tilde). Hoy, aunque el audio del navegador se ha corregido, la placa de la calle y el mapa siguen sin tilde.

Un cartel sin ninguna tilde.
Inmaculada Sanz Mateos.

Ahora que nos apoyamos tanto en la inteligencia artificial tendríamos que pensar que ella también aprende ortografía del contenido escrito, por lo que puede cometer las mismas faltas que ya existen en internet.

Con o sin máquinas, las instituciones públicas y privadas deberían cuidar no solo el qué se dice sino el cómo se escribe. Habría que contar con un control normativo más exhaustivo, igual que ocurre con el color o el tamaño de otros elementos urbanísticos. ¿No tendría la ortografía que ser igual de importante?

The Conversation

Inmaculada Sanz Mateos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. No es ‘cafeteria’, sino cafetería: la importancia de las tildes en el paisaje urbano – https://theconversation.com/no-es-cafeteria-sino-cafeteria-la-importancia-de-las-tildes-en-el-paisaje-urbano-267699

La nueva guerra rusa se libra dentro de los modelos de IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio César Moreno Cantano, Miembro del Grupo de Investigación Paz y Seguridad Internacional de la UCM (UCM-971010-GR96/20). Investigador del proyecto Radicalización política en entornos lúdicos digitales: producción, mediación y diseminación de ideologías extremistas -Rage Game- (PID2024-158794OB-I00), financiado por la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), Universidad Complutense de Madrid

La desinformación, como herramienta de influencia geopolítica, ha sido una constante histórica, pero su naturaleza y alcance han sido transformados radicalmente por la emergencia de la inteligencia artificial (IA) generativa.

La irrupción de los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés), como ChatGPT o Gemini, ha redefinido el campo de batalla informativo, desplazando el foco de la manipulación de las audiencias humanas a la contaminación de los propios sistemas algorítmicos.

Inundación de contenido pro-Kremlin

Este texto aborda esta mutación a través del análisis del fenómeno conocido como LLM grooming, una estrategia de influencia atribuida a actores estatales, notablemente la Federación Rusa, que busca infiltrar narrativas sesgadas directamente en los conjuntos de datos de entrenamiento de la IA.

Esta maniobra consiste en la inundación deliberada de la web con volúmenes masivos de contenido de baja calidad o narrativas manipuladas, diseñados específicamente para ser capturados por los rastreadores (crawlers) de los modelos de IA.

El objetivo primordial es que estos textos, que replican la visión pro-Kremlin, se integren en los conjuntos de datos de entrenamiento de los LLM o en las fuentes de información en tiempo real que estos modelos utilizan para generar respuestas.

El mecanismo de LLM grooming busca alterar la base cognitiva de los sistemas automatizados. Cuando un usuario interactúa con un LLM para obtener información sobre temas sensibles –como la guerra en Ucrania, la expansión de la OTAN o procesos electorales occidentales–, el modelo ofrece respuestas que ya incorporan sutilmente las narrativas diseñadas por Moscú.

Este proceso no solo busca influir en la opinión pública humana, sino que sesga el resultado generado por los sistemas de IA, convirtiéndolos en vectores involuntarios de propaganda.

La efectividad de esta táctica reside en la propia arquitectura de los LLM, que dependen de la abundancia y diversidad de datos para su funcionamiento, haciendo que la saturación intencionada de fuentes sesgadas sea un método de contaminación altamente escalable.

Portal Kombat en África

Un ejemplo paradigmático de esta estrategia es la operación Portal Kombat, documentada en febrero de 2024 por la agencia francesa VIGI-NUM/SGDSN.

Este informe reveló una red coordinada de al menos 193 portales web. La característica distintiva de esta red es que no produce contenido original, sino que se dedica a la replicación masiva y automatizada de publicaciones de medios rusos y figuras influyentes favorables al Kremlin. El propósito es claro: influir en países occidentales mediante la amplificación artificial de contenido.

La red Portal Kombat utiliza técnicas avanzadas de optimización para motores de búsqueda (SEO) y difusión multilingüe para asegurar que sus dominios sean indexados por motores de búsqueda, rastreadores y agregadores de noticias que, a su vez, son las fuentes primarias de los LLM.

Esta integración automática convierte a los modelos de IA en un vector de influencia invisible para la mayoría de los usuarios. Además, esta táctica se exporta a regiones geopolíticamente sensibles, como el continente africano, donde las campañas de Manipulación e Interferencia de Información Extranjera (FIMI) de Rusia encuentran ecosistemas informativos con menor resistencia institucional.

En estos contextos, la guerra informativa muta: el objetivo ya no es solo desbordar las redes sociales, sino infectar las infraestructuras algorítmicas que son percibidas erróneamente como neutrales.

Este patrón se extiende al ámbito electoral. Estudios recientes, como el del Center for International Governance Innovation (CIGI) sobre la injerencia rusa en las elecciones de EE. UU., indican un desplazamiento del foco: la manipulación se dirige a “contaminar” los LLM en lugar de centrarse exclusivamente en los electores humanos.

En la práctica, cuando un sistema de IA genera resúmenes, predicciones o análisis, la narrativa manipulada ya está integrada, permitiendo que los modelos actúen como generadores de propaganda sin que el usuario final detecte la fuente del sesgo.

¿Qué está en juego?

La amenaza del LLM grooming presenta una doble dimensión crítica. En primer lugar, el volumen de información: la necesidad insaciable de los LLM por datos de entrenamiento hace que la inyección de contenido prorruso desplace la base del modelo hacia un sesgo estructural.

En segundo lugar, la escalabilidad y automatización: al desplegar redes de replicación optimizadas para crawlers (un programa informático que navega por internet de forma automática, siguiendo enlaces para recopilar y analizar el contenido de las páginas web), Rusia reduce drásticamente los costos de producción de propaganda, multiplicando el alcance de su “fábrica de ruido” informativo y dirigiéndola al algoritmo, no al consumidor final.

Para las democracias y los medios de comunicación, esto plantea desafíos inéditos:

  • Fragmentación de la autoridad cognitiva: el debate sobre la verdad se desplaza de lo que el humano consume a lo que la IA ofrece como referencia. Si los sistemas generativos legitiman narrativas manipuladas, se erosiona la capacidad de la sociedad para señalar la propaganda.

  • Opacidad y trazabilidad de la influencia: rastrear la contaminación exige auditar las complejas y a menudo opacas cadenas de entrenamiento de los LLM, incluyendo rastreadores, agregadores de datos e indexación web.

  • Erosión ético y política y de la memoria social: la dependencia de “cajas negras” de IA que replican manipulación socava la confianza fundamental en la información digital y, al igual que en el concepto orwelliano de la manipulación de la memoria social, debilita la capacidad de resistencia política al fragmentar la realidad compartida.

Frente a esta realidad, las líneas de acción deben combinar estrategias clásicas (verificación, alfabetización mediática) con una adaptación regulatoria urgente.

En conclusión, la guerra informativa de Rusia no esperó a que la IA madurara para atacarla: la está moldeando desde su base de datos. La estrategia de LLM grooming abre un frente silencioso pero decisivo, donde el adversario busca contaminar el algoritmo que define lo que la sociedad percibe como verdad.

The Conversation

Antonio César Moreno Cantano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La nueva guerra rusa se libra dentro de los modelos de IA – https://theconversation.com/la-nueva-guerra-rusa-se-libra-dentro-de-los-modelos-de-ia-270554

El eco de ‘La voz de Hind’: cuando el relato resuena más que los hechos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isadora García Avis, Profesora de Narrativa Audiovisual, Universitat Internacional de Catalunya

Fotograma de _La voz de Hind_ con los trabajadores de la Media Luna Roja hablando por teléfono con Hind. La Zona

Una ovación en pie que se prolongó durante 23 minutos. Esa fue la acogida que tuvo la película La voz de Hind (Kaouther Ben Hania, 2025) en la última edición de la Bienal de Venecia, festival donde también recibió el Gran Premio del Jurado. Después llegaron el Premio del Público en el Zinemaldia de San Sebastián (con una puntuación histórica de 9.52) y el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Chicago. El último hito logrado por este filme ha sido una nominación a los Globos de Oro, en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa.

Un grupo de personas serias delante de un photocall.
El equipo de La voz de Hind presentó la película en el Festival Internacional de Cine de Venecia 2025.
La Zona

La voz de Hind cuenta la historia real de Hind Rajab Hamada, una niña palestina de 5 años que fue asesinada por el ejército israelí en Gaza. El 29 de enero de 2024, el coche en el que Hind viajaba con su tío, su tía y cuatro primos recibió 335 impactos de bala. Escondida entre los escombros del vehículo, y rodeada por los cadáveres de sus familiares, Hind pasó las últimas horas de su vida hablando por teléfono con voluntarios de la Media Luna Roja (Omar, Rana, Nisreen, Mahdi), que hicieron todo lo posible por intentar rescatarla.

A principios de 2024, este suceso fue cubierto por numerosos medios internacionales y tuvo un impacto notable en la opinión pública. Sin embargo, a medida que pasaron las semanas y los meses, quedó diluido entre las nuevas noticias que se publicaban diariamente sobre el genocidio en Gaza.

Ahora, en forma de película, avalada por su trayectoria en festivales y por el aclamo de la crítica, la historia de Hind está logrando conectar con espectadores de todo el mundo. ¿Por qué los relatos audiovisuales que dramatizan hechos reales pueden, en ocasiones, interpelar al público más que los datos y las estadísticas?

La era de la sobreinformación

Nunca antes los seres humanos habíamos podido acceder a tanta cantidad de información, y de manera tan inmediata, como ahora. Estamos rodeados de noticias, 24 horas al día, 7 días a la semana. En nuestros bolsos y bolsillos llevamos un aparato móvil que nos permite acceder instantáneamente a todo lo que está ocurriendo en cualquier lugar del mundo. En tan sólo unos segundos, y con un único clic, podemos encontrar infinidad de datos sobre cualquier tema.

Sin embargo, esto también tiene consecuencias negativas: además de la rápida propagación de bulos y desinformaciones, tal sobrecarga puede generar hastío e incluso desensibilización en los ciudadanos.

A esto se le añade que la propia naturaleza de los ciclos informativos, tan acelerados y saturados de contenido, facilita que las noticias tengan una vida muy corta. Un suceso trágico nos puede conmocionar en un momento determinado, para caer en el olvido pocos días después. Eso ocurrió, por ejemplo, con la foto de Aylan Kurdi, el niño sirio que falleció intentando cruzar el mar Egeo para llegar a Grecia. Su imagen dio la vuelta al mundo y se convirtió en el símbolo de una crisis migratoria que, desde entonces, se ha agravado aún más.

Ahora bien, cuando convertimos un hecho real en un relato audiovisual, dramatizando lo ocurrido con herramientas propias de la ficción, el impacto emocional de esas historias llega a los espectadores de una manera diferente.

El poder de las historias (y de sus personajes)

Los relatos audiovisuales (sean de ficción o estén basados en hechos reales) son recreaciones de la realidad humana. Como tales, pueden ayudarnos a comprender cuestiones profundas sobre nuestra naturaleza, a viajar a otras realidades y conocer otras culturas, a entendernos a nosotros mismos y a entender mejor a otros.

Esta es una de las razones por las que, para el escritor Paul Auster, los seres humanos necesitamos las historias “casi tanto como el comer, y sea cual sea la forma en que se presenten, en la página impresa o en la pantalla de televisión, resultaría imposible imaginar la vida sin ellas”.

Generalmente, las obras que más recordamos son aquellas que nos han hecho sentir emociones de manera más intensa. Y esa conexión emocional que establecemos con las historias proviene, en gran medida, de la empatía que nos generan sus personajes. El guionista y analista Karl Iglesias afirma que, al escribir el guion de una película, es imprescindible emplear técnicas narrativas que potencien ese impacto emocional.

En una escena de La voz de Hind, Nisreen le explica a Omar que, tras perder a alguien en una llamada de emergencia, es bueno pedir una foto de esa persona. Es decir, ponerle una cara. Lo mismo ocurre con los relatos: cuando contamos una historia con nombre y apellidos, situamos el foco en un personaje concreto. En el caso de las películas basadas en hechos reales, ponerle cara a una persona puede lograr que deje de ser un mero número en una estadística. Así, su historia será más difícil de olvidar.

Una fotografía de una niña enfocada delante del rostro desenfocado de un hombre.
Durante la noche en la que intentan activar el protocolo de ayuda, Omar cuelga imágenes de Hind en la oficina para que no se les olvide a quién están intentando salvar.
La Zona

Técnicas narrativas para recrear hechos reales

La voz de Hind es un claro ejemplo de cómo la forma en la que se cuenta una historia puede reforzar el mensaje que se quiere transmitir. El suceso narrado se prolongó durante varias horas, pero la película lo condensa en 89 minutos.

No sólo se han seleccionado los momentos clave de lo ocurrido; también se les ha dotado de una estructura de relato cinematográfico, con su conflicto ascendente, su midpoint, sus puntos de giro y un clímax final desolador: cuando la ambulancia que por fin ha sido autorizada para rescatar a Hind está a tan sólo unos metros de la niña, se escucha el impacto de un proyectil. La comunicación con los rescatistas, Yusuf Zeino y Ahmed al-Madhoun, se corta inmediatamente. En ese preciso instante, la desesperanza que invade las oficinas de la Media Luna Roja atraviesa también a los espectadores.

Más allá de las técnicas tradicionales de guion, el equipo creativo de esta película tomó una decisión radical: mezclar el relato ficcionado con la voz real de Hind. Desde el primer momento la audiencia sabe que, aunque está viendo a actores interpretar a los voluntarios de la Media Luna Roja, las grabaciones con la voz de Hind son auténticas.

Un fotograma de la película en el que se reproducen los audios de Hind indica que las voces en el teléfono son reales.
Un fotograma de la película en el que se reproducen los audios de Hind indica que las voces en el teléfono son reales.
La Zona

Fragmentos de esas grabaciones fueron compartidos por la organización en redes sociales en 2024, con el objetivo de concienciar sobre lo que estaba ocurriendo en Gaza. Sin embargo, un reel es breve y se pierde rápido en las profundidades de internet. Cuando las grabaciones se integran en un relato audiovisual como La voz de Hind, se puede generar un impacto emocional de manera más certera.

La dramatización se entrelaza con lo real

Saber que estamos escuchando a la verdadera Hind pedir ayuda, en los últimos momentos de su vida, lo cambia todo. Esta decisión creativa hace que el espectador establezca un vínculo inmediato con la niña y con su historia. Se trata de la clave narrativa del relato y, para la directora de la película, la tunecina Kaouther Ben Hania, contarlo de otra manera no habría tenido sentido.

Así lo explica la propia cineasta: “Cuando escuché la grabación, lo primero que hice fue llamar a su madre. Estaba de luto, y lo primero que me dijo fue: ‘Quiero que se escuche la voz de mi hija’. Así que, para mí, era una obligación moral honrar su voz”.

La hibridación entre realidad y ficción se expande en algunos puntos concretos de la película, cuando también se escuchan las voces de los voluntarios reales, entrelazadas con las voces de los actores que les dan vida. En una de las últimas escenas, además, vemos sus rostros. Omar y Nisreen están siendo grabados con un teléfono móvil mientras hablan con Hind. En un momento dado, la lente de la cámara desenfoca a los actores, y en la pantalla del móvil aparecen los rostros de los verdaderos voluntarios. Esta decisión formal, en un momento de máxima tensión dramática, nos vuelve a recordar que esto es una historia real, incrementando aún más el impacto emocional de lo narrado.

Dos voluntarios hablan con una niña por unos cascos y un micro.
Omar y Rana hablando con la niña por teléfono.
La Zona

El eco de la voz de Hind

Hind Rajab Hamada era una niña de 5 años. En la escuela estaba en la clase de las mariposas. Le daba miedo la oscuridad y le encantaba ir a la playa de Gaza. De hecho, quería que pararan las bombas y los disparos para poder volver a jugar en la arena con su familia. Tanto al inicio como al final de la película podemos escuchar el sonido de esas olas del mar que tanto añoraba.

Cuando nos cuentan esta historia en forma de relato cinematográfico, con técnicas de narrativa audiovisual y utilizando la voz de la propia Hind, los espectadores podemos establecer una conexión emocional mucho más profunda con ella. Así, Hind deja de ser una mera cifra en las estadísticas, una niña más entre las decenas de miles de personas asesinadas en Gaza. Y, gracias al alcance que está teniendo la película, el eco de su voz continúa resonando por todo el mundo.

The Conversation

Isadora García Avis no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El eco de ‘La voz de Hind’: cuando el relato resuena más que los hechos – https://theconversation.com/el-eco-de-la-voz-de-hind-cuando-el-relato-resuena-mas-que-los-hechos-271151

¿Qué órganos pueden regenerarse en el cuerpo humano?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Olatz Crende Arruabarrena, Profesora en el Departamento de Biología Celular e Histología de la UPV/EHU, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Representación de una célula duplicándose mediante mitosis. Anusorn Nakdee/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 2º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Miguel de Unamuno, en Gasteiz (Álava)


Cada día, millones de células de tu cuerpo mueren. Pero no te preocupes, es parte ciclo biológico normal: el proceso que llamamos regeneración garantiza un suministro continuo de células de repuesto para mantener todos tus tejidos y órganos en óptimas condiciones. Además, si un tejido sufre una herida, una enfermedad o una lesión, ese mismo mecanismo acude al rescate para “reparar” los desperfectos.

Aunque suena sencillo, se trata de algo extraordinariamente complejo.

Dos formas de regeneración

Cuando un tejido es reemplazado por células nuevas idénticas a las originales, entonces hablamos de regeneración, que puede producirse de dos formas:

  • Mediante la división por mitosis y citocinesis de células diferenciadas –es decir, especializadas, como puede ser una célula del hígado– que sustituyen a sus compañeras viejas o dañadas.

  • Gracias a la acción de células madre adultas, una especie de células “comodín” que no están completamente especializadas y mantienen la capacidad de dividirse durante toda la vida del organismo. Mientras que algunas de sus células “hijas” acaban convirtiéndose en distintos tipos celulares, otras se dedican a autorrenovarse.

¿Y qué ocurre si un tejido no puede regenerarse por completo? Entonces el cuerpo forma una cicatriz, compuesta principalmente por fibras de colágeno, la proteína más abundante del organismo. Esto sucede cuando la lesión es demasiado extensa o el tejido posee una capacidad regenerativa limitada. La cicatriz cierra y protege la zona dañada, aunque la estructura original no llega a recuperarse del todo.

Cada órgano, a su estilo

Varios órganos y tejidos del cuerpo humano pueden regenerarse, pero cada uno lo hace a ritmos y con eficacias distintas, según si sus células diferenciadas pueden dividirse, dependen de células madre o combinan ambas estrategias.

Por ejemplo, las células hepáticas del hígado tienen la capacidad de duplicarse por sí mismas. Gracias a ello, este órgano puede renovarse completamente incluso si extirpamos… ¡hasta dos tercios de su masa! Algo parecido ocurre en el páncreas, donde la población de células productoras de insulina (la hormona encargada de regular nuestros niveles de azúcar en la sangre) puede ampliarse y renovarse mediante simple división.

En otros tejidos, la capacidad de autorrenovación depende de la presencia de células madre adultas que proliferan y se diferencian. Es el caso de la piel, cuya capa externa, la epidermis, se renueva aproximadamente cada mes gracias a células madre situadas en la capa más profunda. Sus descendientes suben hacia la superficie, diferenciándose a medida que avanzan y permitiendo que las heridas cicatricen rápidamente sin dejar rastro.

Y un caso curioso es el de la nariz, el oído y el ojo, órganos complejos donde las células sensoriales se encargan de captar señales del exterior y transferirlas al sistema nervioso, pero que no comparten la capacidad de regeneración.

Así, las células sensoriales olfatorias, auténticas neuronas, solo sobreviven uno o dos meses y se renuevan continuamente gracias a células madre. En cambio, las células ciliadas auditivas y las células fotorreceptoras de los ojos deben durar toda la vida. Si se destruyen por una enfermedad, exposición a sustancias tóxicas, ruido excesivo o, por ejemplo, un rayo láser mal dirigido, no se regeneran. Entonces, la pérdida de audición o de visión es irreversible.

Una célula madre que da lugar a todas las demás

La sangre es otro caso interesante de regeneración impulsada por células madre. De hecho, todos los tipos de células sanguíneas –eritrocitos o glóbulos rojos, linfocitos, granulocitos y macrófagos– derivan de una única célula madre común. En el adulto, esas progenitoras, llamadas hematopoyéticas, se localizan principalmente en la médula ósea roja. Los glóbulos rojos, por ejemplo, se reemplazan cada 120 días.

En un lugar destacado se sitúa también el revestimiento o epitelio del intestino delgado. Sus células madre proliferan y se diferencian en los cuatro tipos de células epiteliales existentes a una velocidad mayor que la de cualquier otro tejido del organismo: es capaz de regenerar el epitelio dañado por ácidos y enzimas digestivas en apenas unos días.

Y aunque durante mucho tiempo se creyó que el sistema nervioso central de los mamíferos adultos carecía de células madre y tenía una capacidad de autorreparación muy limitada, hoy sabemos que sí existen células madre capaces de generar neuronas y células gliales. En determinadas regiones del cerebro se producen continuamente nuevas neuronas que reemplazan a las que mueren.

¿Qué ocurre en otros tejidos y órganos?

Ahora nos fijaremos en cómo funciona la regeneración del músculo, que tiene sus peculiaridades. Cada fibra de músculo esquelético (el que permite moverte) está formada por la unión de muchas células, lo que se llama “sincitio”. Durante el desarrollo, los mioblastos –las células precursoras del músculo– se multiplican y se fusionan para formar esas fibras. Y una vez que lo hacen, ya no pueden dividirse.

¿Y qué pasa si el músculo sufre un daño? Entonces, entra en acción un pequeño grupo de mioblastos “dormidos”: las células satélite. Cuando el músculo se lesiona, esas células se activan, vuelven a dividirse y se fusionan para reemplazar las fibras dañadas. Sin embargo, su cantidad es limitada, lo que marca también el límite de la capacidad regenerativa del músculo.

Hay una excepción a esa capacidad de restauración: el músculo cardíaco, que no tiene células satélite. Por eso, después de un infarto no se regenera; solo puede repararse formando una cicatriz.

Por último, cabe destacar el papel de los fibroblastos. Cuando un tejido se lesiona, estas células se multiplican, viajan hacia la herida y producen grandes cantidades de colágeno, contribuyendo al aislamiento y la reparación del área dañada. Son células muy versátiles, con una increíble capacidad para convertirse en condrocitos (las que forman el cartílago), osteocitos (componentes de los huesos), adipocitos (células grasas) y células musculares lisas. Todavía no sabemos muy bien cómo pueden hacerlo.

Regeneración: el arte oculto con el que el cuerpo se reconstruye

Aunque todas las células comparten el mismo genoma, pueden ser muy diferentes entre sí: en el cuerpo humano existen más de 200 tipos. Estas células se organizan para formar tejidos y órganos que, en conjunto, llevan a cabo las funciones que nos mantienen vivos.

La regeneración es un proceso biológico fascinante, esencial, que permite a los organismos sanar, renovarse y seguir funcionando al desgaste diario, las lesiones y las enfermedades. Comprender estos mecanismos no solo revela la extraordinaria capacidad del cuerpo humano, sino que también abre la puerta a imaginar nuevas formas de reparar, curar y transformar nuestros tejidos.

La naturaleza ha creado este poder de renovación, pero tal vez nuevos descubrimientos nos permitirán potenciarlo en el futuro.


La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Olatz Crende Arruabarrena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Qué órganos pueden regenerarse en el cuerpo humano? – https://theconversation.com/que-organos-pueden-regenerarse-en-el-cuerpo-humano-270307

El peso de las desigualdades: así influye el lugar donde vivimos en la salud mental

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Nájera López, Profesor de Radiología y Medicina Física en la Facultad de Medicina de Albacete. Coordinador de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCLMdivulga), Universidad de Castilla-La Mancha

Calle de Barcelona. malgosia janicka/Shutterstock

Si alguna vez se ha parado a pensar en por qué sufrimos determinadas enfermedades, en particular aquellas relacionadas con la salud mental, seguramente se le hayan venido a la cabeza factores como la genética, las experiencias personales o el consumo de ciertas sustancias.

Pero ¿y si el lugar donde vivimos también jugara un papel clave? Nos referimos al barrio, a la calle, a la zona de la ciudad en la que desarrollamos nuestra vida y que, seguramente, está muy condicionada por factores socioeconómicos.

Una de las patologías mentales más impactantes son los primeros episodios psicóticos. Se trata de alucinaciones, delirios, conductas desorganizadas e, incluso, ideaciones suicidas asociadas a la angustia que suelen manifestarse entre el final de la adolescencia y los 30 años y afectan a todas las áreas de la vida. Por eso, su detección precoz implicaría contener las consecuencias sobre el futuro laboral, la formación y, en definitiva, el proyecto vital de la persona afectada.

Mapeando la salud mental de una ciudad

Un grupo de investigadores e investigadoras nos hicimos la siguiente pregunta: ¿podría la dirección de nuestra casa condicionar el hecho de sufrir, por ejemplo, un primer episodio psicótico? Para averiguarlo, analizamos 106 casos de pacientes que lo experimentaron entre 2016 y 2022 en la ciudad de Albacete. Todos los casos se recogieron a través de un programa especializado del Hospital Perpetuo Socorro de esta localidad.

Primero se ubicaron en el mapa y se compararon con 383 controles aleatorios. Tales controles permiten, entre otras cosas, determinar las zonas con una mayor densidad de población y filtrar ese efecto sobre el número de episodios psicóticos: de no hacerlo así, tendríamos más casos allá donde vive más gente y no podríamos determinar si el factor que queríamos estudiar era el culpable o no. Esta metodología permitió identificar zonas donde el riesgo real era significativamente más alto.

El análisis no solo se centró en la situación geográfica del domicilio del paciente, sino que se tuvieron en cuenta otros factores de riesgo individuales ya conocidos como el consumo de sustancias. Pero lo novedoso aquí fue el análisis de cómo factores socioeconómicos y geográficos pueden contribuir a la aparición de un primer episodio psicótico.

Desigualdades económicas y género

Los resultados revelaron que las áreas con menores ingresos registraban tasas significativamente más altas de incidencia de ese primer episodio. Así se pone de manifiesto que las desigualdades económicas, lejos de ser un factor aislado, ejercen una influencia importante en la vulnerabilidad a trastornos mentales graves, amplificando las brechas ya existentes en la salud mental.

Además, las mujeres de esas áreas se perfilaron como un grupo especialmente vulnerable, no solo por las adversidades económicas, sino también por enfrentarse a una intersección de factores que agravan su situación.

Este escenario evidencia la urgente necesidad de diseñar e implementar enfoques de intervención que sean profundamente sensibles al sexo, reconociendo las realidades diferenciadas que afronta la población femenina. Abordar dicha vulnerabilidad con estrategias específicas es clave para romper el círculo de desigualdad y garantizar una atención en salud mental más equitativa y efectiva, con especial atención a las zonas de la ciudad más desfavorecidas.

La precisión espacial como herramienta de salud pública

El uso de herramientas de estadística espacial permitió ajustar los datos por densidad poblacional, asegurando que los resultados reflejaran riesgos reales y no simples concentraciones de población. Esto hace posible dirigir recursos hacia las áreas más vulnerables con intervenciones específicas, como programas de detección temprana o mejora en el acceso a servicios de salud mental.

Por otra parte, integrar herramientas como la cartografía catastral en futuros estudios podría aportar un nivel de precisión sin precedentes al análisis espacial. La cartografía catastral, con su capacidad para proporcionar datos detallados sobre el uso del suelo, la densidad y características de las edificaciones, la distribución de recursos y las características demográficas, ofrece una base sólida para identificar con exactitud las áreas de mayor riesgo. Este enfoque representa un cambio de paradigma, aportando evidencias relevantes de la importancia de considerar el entorno como un elemento crucial en la salud mental.

Hacia un modelo inclusivo y sostenible

Nuestro estudio no solo representa un avance académico, sino que puede constituir una hoja de ruta para diseñar políticas públicas más equitativas y centradas en las necesidades reales de las comunidades. Al conectar los puntos entre salud mental, desigualdades económicas y planificación urbana, se resalta el papel fundamental del entorno en la prevención y tratamiento de trastornos psicóticos.

Porque, como demuestra este trabajo, el lugar donde vivimos importa, pero también importa quiénes somos y las desigualdades que afrontamos. Abordar esas disparidades estructurales no es solo una cuestión de justicia, sino una necesidad para construir un futuro más saludable, equitativo y sostenible.

Prevenir trastornos como el primer episodio psicótico no debe ser visto como una tarea individual, sino como un esfuerzo colectivo que coloque a las mujeres y a las comunidades más vulnerables en el centro de las estrategias de salud pública.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El peso de las desigualdades: así influye el lugar donde vivimos en la salud mental – https://theconversation.com/el-peso-de-las-desigualdades-asi-influye-el-lugar-donde-vivimos-en-la-salud-mental-271440

Personalidad resistente: cómo hacer del estrés laboral un motor de crecimiento personal

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mihaela Enache Zegheru, Profesora, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Imagine a dos profesionales que atraviesan una misma situación laboral complicada: hay reorganizaciones internas, presión por cumplir objetivos y un clima de incertidumbre. Mientras uno se desmotiva y acaba agotado, el otro consigue mantener la calma y aprovechar la experiencia como aprendizaje. ¿Qué marca la diferencia? La psicología tiene una respuesta: la personalidad resistente (cognitive hardiness), un recurso que permite transformar la presión en oportunidades de crecimiento.

La psicóloga Suzanne Kobasa acuñó este concepto a finales de los años setenta tras estudiar a directivos sometidos a altos niveles de estrés. Observó que algunos, pese a estar expuestos a las mismas dificultades que sus colegas, presentaban menos problemas de salud. La clave no estaba en la ausencia de obstáculos, sino en la forma de interpretarlos.

Junto con el profesor e investigador Salvatore Maddi, Kobasa definió un modelo basado en tres dimensiones:

  1. El compromiso, que supone implicarse activamente en la vida personal y profesional y encontrar un propósito vital.

  2. El control, entendido como la convicción de que nuestras acciones influyen en los resultados y reducen la sensación de indefensión.

  3. El reto, que se refiere a la disposición a ver los cambios como oportunidades de aprendizaje en lugar de amenazas.

El estilo resistente no elimina el estrés pero cambia su impacto: lo convierte en motor de crecimiento personal y profesional.

Un protector frente al estrés crónico

Numerosas investigaciones han mostrado que la personalidad resistente actúa como un factor protector frente al estrés crónico. Quienes la desarrollan recurren con más frecuencia a estrategias activas, como resolver problemas o buscar apoyo social, en lugar de evadir la situación. Esto se traduce en una mayor capacidad de adaptación a reorganizaciones, en la posibilidad de mantener el rendimiento en entornos inciertos y en una menor probabilidad de sufrir ansiedad, depresión o burnout.

Un estudio con bomberos españoles demostró que aquellos con mayor nivel de personalidad resistente presentaban menos riesgo de agotamiento profesional, a pesar de trabajar en las mismas condiciones extremas que sus compañeros.




Leer más:
El fuego no es el único enemigo: el ‘burnout’ en los bomberos


Beneficios no solo en la salud individual

En el ámbito organizacional, los trabajadores con personalidad resistente suelen mostrar mayor perseverancia y capacidad para resolver tareas complejas, lo que favorece el rendimiento global. En los líderes, esta disposición se traduce en la transmisión de confianza y en la capacidad de guiar a los equipos con serenidad frente a la incertidumbre. Cuando las empresas fomentan actitudes de compromiso, control y percepción del cambio como reto, generan climas laborales más resilientes, caracterizados por la cooperación y la orientación a soluciones.

La relevancia de la personalidad resistente en el ámbito laboral es tal que el interés académico por el tema ha seguido creciendo y se proyecta como una línea de estudio clave en los próximos años. Algunos ejemplos actuales:

  • La transformación digital suele generar ansiedad en los equipos debido a la rapidez con la que se incorporan nuevas tecnologías. Sin embargo, cuando este proceso se interpreta como una oportunidad de aprendizaje, la adaptación se acelera y los resultados son más positivos.

  • En los equipos globales y virtuales, cada vez más frecuentes, la personalidad resistente facilita la cohesión y ayuda a gestionar malentendidos derivados de la comunicación a distancia o de las diferencias culturales.

  • En el mundo del emprendimiento, quienes trabajan en contextos de incertidumbre y riesgo constante dependen de esta resistencia para mantener la motivación y transformar los fracasos en aprendizajes valiosos.




Leer más:
El liderazgo positivo beneficia la salud física y mental de las personas trabajadoras


Entrenar la resistencia

Una buena noticia es que, a diferencia de otros rasgos más estables de la personalidad, la resistencia psicológica puede entrenarse. Existen programas de formación e intervenciones psicoeducativas que han demostrado su eficacia.

Entre las estrategias más habituales se encuentran el entrenamiento en resolución de problemas y toma de decisiones bajo presión, el diseño de programas que conectan metas personales con objetivos organizacionales, la promoción de la autonomía para reforzar la percepción de control y la construcción de una cultura de aprendizaje continuo. Muchas empresas han incorporado prácticas de mindfulness, programas de mentoring y talleres de gestión del cambio que fortalecen la confianza y el compromiso en entornos laborales exigentes.




Leer más:
Mentorías: un proceso fundamental para la supervivencia de las organizaciones


Y en el futuro, ¿qué?

El futuro del trabajo seguirá marcado por transformaciones rápidas e impredecibles. La pandemia, la digitalización y la globalización de los equipos muestran que la incertidumbre no es una excepción.

En este contexto, la personalidad resistente se convierte en un recurso imprescindible tanto para los propios individuos como para sus organizaciones. Invertir en su desarrollo no solo protege la salud mental de los trabajadores, sino que también impulsa la innovación, la productividad y la sostenibilidad empresarial.

La evidencia científica demuestra que esta capacidad puede entrenarse y potenciarse. Hacerlo será, sin duda, una de las claves para afrontar con éxito los desafíos del mundo laboral en los próximos años.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Personalidad resistente: cómo hacer del estrés laboral un motor de crecimiento personal – https://theconversation.com/personalidad-resistente-como-hacer-del-estres-laboral-un-motor-de-crecimiento-personal-268309

¿Es realmente más eficiente la gestión privada de los hospitales? Lo que dicen los datos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Recio Menéndez, PROFESOR TITULAR UNIVERSIDAD DEL DEPARTAMENTO DE ECONOMÍA Y EMPRESA, Universidad de Almería

PRIYA2025/Shutterstock

En las cafeterías y en los parlamentos, el debate sobre la sanidad suele simplificarse en una dicotomía casi futbolística: si la gestión privada es sinónimo de eficiencia y agilidad, la sanidad pública garantiza la equidad pero se ahoga en burocracia.

Sin embargo, cuando analizamos la economía de la salud con el bisturí de los datos, descubrimos que esa premisa de “lo privado gestiona mejor los recursos” vemos que no estamos ante una ley universal. La realidad es mucho más matizada: la titularidad del hospital importa menos que las reglas del juego, los incentivos y, sobre todo, el tipo de paciente que se atiende.

¿Qué dice la evidencia científica internacional y la experiencia reciente en España sobre quién lo hace mejor?

El mito de la eficiencia económica pura

El argumento principal a favor de la gestión privada (especialmente en el modelo de concesión administrativa o modelo Alzira) es el ahorro. Y es cierto: diversos informes de la Sindicatura de Comptes han mostrado en el pasado que el coste per cápita en hospitales de gestión privada puede ser inferior al de los centros de gestión directa, cifrando ahorros de entre el 20 y el 25 %.

No obstante, en economía sanitaria, comparar costes sin ajustar por riesgo es hacerse trampas al solitario. Aquí entra en juego el concepto de selección de riesgos (o cream skimming, por su acepción en inglés), es decir, quedarse_ con los pacientes con menor riesgo o menos costosos de tratar, mientras se evitan los pacientes de alto coste o con enfermedades crónicas.

La sanidad privada tiende a ser muy eficiente en procesos estandarizables y de riesgo moderado (partos, operaciones de cataratas, prótesis de cadera). Pero la sanidad pública asume el grueso de la “no rentabilidad”: pacientes crónicos pluripatológicos, ancianos con largas estancias y urgencias de alta complejidad.

Estudios sobre la derivación de pacientes y selección de riesgos sugieren que si un hospital privado deriva los casos más costosos a la red pública, sus balances parecerán más eficientes artificialmente. Sobre todo si, como ocurre en España, no tiene que pagar por ello. La eficiencia técnica real solo se puede comparar cuando ambos modelos tratan exactamente a los mismos pacientes.

¿El ánimo de lucro afecta a la calidad asistencial?

La pregunta incómoda es: ¿se traduce el ahorro de costes en peores resultados de salud?

La evidencia académica más reciente ha endurecido sus conclusiones. En febrero de 2024, una revisión sistemática publicada en The Lancet Public Health por investigadores de la Universidad de Oxford analizó décadas de estudios internacionales sobre externalización sanitaria. Su conclusión fue contundente: la conversión de hospitales públicos a gestión privada no generó los ahorros prometidos y, en la mayoría de los casos analizados, se asoció con una peor calidad asistencial.

Los autores del estudio señalan que el afán de lucro genera incentivos para reducir personal o limitar servicios poco rentables. Eso explicaría por qué la privatización a menudo se correlaciona con peores resultados de salud que en la gestión pública directa.

La hipótesis económica detrás de estos datos es la asimetría de información. El paciente no sabe exactamente qué necesita pero el médico/gestor sí. En un entorno de gestión privada enfocado al beneficio, existe el incentivo perverso de recortar en aquellas cosas que el paciente no ve (ratio de enfermería por cama, cualificación del personal de guardia) pero que son determinantes para la supervivencia en situaciones críticas.

En España, la calidad de la red privada es indudable en términos de confort y tecnología diagnóstica, pero la red pública sigue ostentando la superioridad técnica en alta complejidad y formación de especialistas (MIR), aglutinando el 97 % de las plazas de formación médica.

La lección española: del auge a la reversión

España ha sido un laboratorio europeo de la colaboración público-privada. El “Modelo Alzira” (hospitales públicos de gestión privada) prometió traer lo mejor de los dos mundos.

Durante años, este modelo logró reducir listas de espera. Sin embargo, la Generalitat Valenciana revirtió estas concesiones (Alzira en 2018, Torrevieja en 2021) volviendo a la gestión directa. ¿Por qué?

Más allá de la ideología política, surgieron problemas de gestión económica estructural reflejados en auditorías públicas:

  1. Falta de transparencia: La dificultad para auditar realmente los costes y la facturación cruzada entre la concesionaria y la administración (la llamada “liquidación”).

  2. Rigidez contractual: La sanidad cambia rápido. Un contrato a 15 años difícilmente prevé una pandemia o una revolución tecnológica, lo que obligaba a renegociaciones constantes.

La lección económica es que externalizar no exime a la administración de controlar. Y controlar una concesión sanitaria es tan costoso y complejo que, a veces, elimina el ahorro que se pretendía conseguir.

¿Qué preferimos: hotelería o seguridad?

Para el ciudadano, la percepción de calidad varía según su necesidad.

La gestión privada ha demostrado ser superior en logística y hotelería hospitalaria: habitaciones individuales, menores tiempos de espera y agilidad administrativa, según reflejan los datos comparativos de satisfacción de 2024. Si usted necesita una operación de menisco, la privada probablemente le ofrezca una experiencia de usuario superior en términos de rapidez.

Sin embargo, la gestión pública es imbatible en equidad y seguridad ante catástrofes. La eficiencia de lo público no se mide en el dividendo, sino en la capacidad de mantener una red de seguridad que cubra el 100 % de las eventualidades. Informes de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS) recuerdan recurrentemente que la equidad es el mayor activo del Sistema Nacional de Salud.

Eficiencia no es gastar menos sino tener más salud

El debate “Sanidad pública vs. Sanidad privada” es, en muchos sentidos, un falso dilema. La titularidad pública con herramientas de gestión empresarial (profesionalización de gerentes, incentivos por productividad) sería el modelo más robusto. Los sistemas sanitarios más exitosos no son los que eligen uno u otro, sino los que integran ambos con reglas claras.

La gestión privada tiene un rol fundamental como complemento para aliviar la presión asistencial en la sanidad pública. Pero, para abordar situaciones sanitarias de alta complejidad y garantizar la equidad, se sigue necesitando el músculo y la lógica del servicio público.

La eficiencia no es solo gastar menos. Eficiencia es obtener la mayor cantidad de salud posible con los recursos disponibles. Y en esa métrica, cuando la enfermedad se pone seria, el modelo público sigue siendo el refugio más seguro

The Conversation

Manuel Recio Menéndez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Es realmente más eficiente la gestión privada de los hospitales? Lo que dicen los datos – https://theconversation.com/es-realmente-mas-eficiente-la-gestion-privada-de-los-hospitales-lo-que-dicen-los-datos-271651

What does international law tell us about the US seizure of an oil tanker off the coast of Venezuela?

Source: The Conversation – UK – By Mark Chadwick, Lecturer in Law, Nottingham Trent University

“We’ve just seized a tanker on the coast of Venezuela – a large tanker, very large, the largest one ever seized actually,” said Donald Trump on December 10. In a dramatic operation, US forces had just taken over an oil tanker called Skipper, which was sanctioned by the US in 2022 while sailing under a different name. “I assume we’re going to keep the oil,” the US president added later.

Venezuela has been under US-imposed sanctions since 2019, when Trump was first in the White House. And recent months have seen US forces target several vessels in the Caribbean, predominantly off the coasts of Venezuela and Colombia, each alleged to be trafficking drugs from the region. These strikes have killed more than 80 people so far.

The seizure of the Skipper marks the latest episode in the increasingly hostile relationship between Trump and Venezuela’s president, Nicolás Maduro. But what does international law have to say about the seizure?

Offering an official legal justification, US attorney-general Pam Bondi stated that US forces acted in execution of “a seizure warrant for a crude oil tanker used to transport sanctioned oil from Venezuela and Iran”. She added that the tanker had been sanctioned for many years “due to its involvement in an illicit oil shipping network supporting foreign terrorist organisations”.

The exact position of the seizure is not clear. Some accounts say it was seized “on the coast of Venezuela”, while others suggest the operation took place “in international waters”.

Assuming the seizure took place either in Venezuelan coastal waters or on the high seas, the international legal regime is governed by the 1982 UN Convention on the Law of the Sea (Unclos). The US is not a party to the convention, though it accepts the content as binding.

As a starting point, Unclos confers exclusive jurisdiction to the “flag state”. The Skipper appears to have been flying the flag of Guyana, which borders Venezuela, though Guyanese authorities were quick to attest that the ship was not registered there.

No other state is permitted to board or to enforce jurisdiction unless the seizure takes place in the seizing state’s coastal waters or the situation falls within a specific exception set out within Article 110 of the convention.

Such exceptions apply where there are reasonable grounds for suspecting that the ship is engaged in piracy, the slave trade or, in certain circumstances, unauthorised broadcasting. Exceptions also apply when the ship is without nationality or when the ship is, in reality, of the same nationality as the seizing warship.

Thus, it appears that Bondi’s claim that the Skipper was seized in accordance with domestically imposed sanctions has no standing in international law.

The International Tribunal on the Law of the Sea is also clear that states cannot unilaterally and arbitrarily board and enforce domestic law against foreign-flagged ships outside their own coastal waters unless Unclos provides an exception for doing so. Claims of suppressing criminality or terrorism would not, of themselves, suffice – certainly in relation to seizures on the high seas.

However, the fact that the ship’s registration in Guyana has come under question does open up a possible legal avenue for the seizure. This is because Unclos permits boarding in circumstances where a ship “is without nationality”.

In such circumstances, international law treats ships as “stateless vessels” and as outside the protection of any country. This is a claim that the US advanced in 1982 when seizing a stateless vessel off the eastern US coast controlled by suspected drug traffickers.

Researchers are divided, though, on whether there is a general right to retain the proceeds of such seizures under international law. And notwithstanding the doubts over the Skipper’s registration, this is not the legal approach that the US has sought to rely on.

A further, and perhaps more consequential, question remains: whether the seizure of the Skipper could be characterised as an act of war on the part of the US. International law is concerned with the objective existence of armed conflict rather than declarations of war and, in theory, an instance of “invasion or attack by the armed forces of a state on the territory of another state” would qualify. This could, potentially, include the seizure of another state’s vessel.

Relatively small-scale engagements, however, are not thought to qualify as “armed conflict”. For instance, France’s sinking of a UK-flagged ship called Rainbow Warrior in Auckland, New Zealand, in 1985 is not generally considered to have created a situation of “armed conflict”. Similarly, the Israeli raid on the Comoros-flagged Mavi Marmara in 2010 is not considered to have created a situation of armed conflict between those states.

Other approaches to establishing the existence of armed conflict look at levels of intensity or the organisation of any fighting between militaries. Though, at least for now, the threshold is unlikely to be met with regards to Venezuela and the US. The apparently stateless nature of the Skipper also creates a technical barrier to establishing a situation of “invasion” and, in turn, “armed conflict”.

One last question remains: whether Venezuelan officials were right to characterise the US military as “pirates, high seas criminals, [and] buccaneers”. It’s a tempting comparison to make, certainly, with the tendency to brand waterborne foes as “pirates”, an age-old rhetorical device that dates at least as far back as Roman orator Cicero, writing in the first century BC.

However, it is erroneous to apply the label to state or state-sponsored acts, with Article 101 of Unclos being clear that piracy can only be committed by private actors operating from private vessels. Whatever other legal issues the seizure might raise, being characterised as piracy is not one of them.

The Conversation

Mark Chadwick has previously received funding from the Arts & Humanities Research Council

– ref. What does international law tell us about the US seizure of an oil tanker off the coast of Venezuela? – https://theconversation.com/what-does-international-law-tell-us-about-the-us-seizure-of-an-oil-tanker-off-the-coast-of-venezuela-271859

America’s anti-European attitudes are centred on perceptions of military weakness and the decline of native populations

Source: The Conversation – UK – By Roman Birke, Assistant Professor in Modern European History, Dublin City University

The new US national security strategy marks a significant historical turn. It shifts the focus from global overpopulation to anxieties around population decline in the western world. Coupled with renewed criticism of Europe’s military weaknesses, the strategy updates longstanding anti-European narratives.

US-European relations have so profoundly influenced the course of the 20th and 21st centuries that New York University historian Mary Nolan refers to this era as the “transatlantic century”. The relationship revolved around military interventions and consumer cultures.

American involvement was decisive in both world wars and in the European wars following the breakup of Yugoslavia. Europe also emerged as a crucial area for the expansion of American consumerism and market norms.

On both sides of the Atlantic, the interplay between military interventions and market cultures shaped not only cooperation but also mutual resentment. In Europe, as early as 1902, people were beginning to express anti-American sentiments which were often centred on fears of cultural domination.

Later, British bands such as the Clash and the German band Rammstein amplified these perceptions in popular culture, with songs such as I’m So Bored with the U.S.A. (the Clash) and Amerika (Rammstein).

The Clash: I’m So Bored with the U.S.A.

In turn, anti-European ideas in the US centred on perceived European military weakness – a critique with some historical evidence to support it. The lend-lease agreements supplied the UK and the Soviet Union with desperately needed military aid. Without it, neither country would have been able to sustain their war efforts against the Nazi advance in Europe.

After the cold war, Americans expected Europeans to assume a greater share of global security responsibilities. But, in two major cases, Europe fell short of these expectations.

During the internationally coordinated intervention against Iraq’s invasion of Kuwait in 1991, the US contributed more than half a million troops. The UK, France, and Italy together only contributed 93,000.

Germany supported the military campaign only financially. This imbalance prompted US commentator Charles Krauthammer to label the US “the lonely superpower”.

At the end of the 1990s, the Nato-led bombing campaign against Serbia was likewise carried largely by the US. US aircraft conducted 70% of strike missions and 90% of defence missions. Without American intelligence support, meanwhile, the campaign would have faltered.

As one leading German diplomat admitted: “Kosovo was two or three sizes too big for us.”

The Iraq war in 2003 reinforced US perceptions of European weakness. Countries like Germany and France did not support the war and, in the language of the hawkish American right, these countries were cast as emasculated and mocked as “Euroweenies” and “EU-nuchs”.

US defence secretary Donald Rumsfeld, a leading advocate of the war, was celebrated as a hyper-masculine “stud”.

It is a striking twist that today’s “America first” conservatives embrace the critique of the Iraq intervention that had been aired in Europe. It is, they say, not their war. But Europe’s continued dependence on the US, particularly in its support to Ukraine, appears to confirm perceptions of military weakness.

Population enters the debate

Anti-European sentiments related to military interventions have a long history. Now, concerns about Europe’s native population decline represent a new element of the US national security strategy.

In modern history, population trends have consistently generated anxiety. They ranged from Malthusian fears of food shortages in the late 18th century to 20th-century worries about global overpopulation.

As I show in my own research, Europe and American thinkers were key in shaping this debate. Advocates of population control on both sides of the Atlantic coordinated campaigns to reduce global fertility rates, particularly in developing countries.

Overpopulation arguments still simmer. But it has recently been overshadowed by a major shift towards concerns about population decline.

Elon Musk has become the American embodiment of this trend. Not only did he father many children but turned demographic decline into a political cause. He has argued that a “collapsing birth rate is the biggest danger civilization faces by far”.

Line graph showing a decline in the fertility rate in Europe.
There are concerns about the declining fertility rate in Europe.
Eruostat

In Europe, this position is embraced by populist anti-immigration parties. Their resentments resonate because they tap into real demographic trends.

Between 1990 and 2020, central and eastern Europe’s population fell by 8%. The sharpest declines were experienced by some of the poorest countries, among them, Bulgaria – where population fell by 24% – and Romania – where it fell by 17%.

Populist rightwing parties in the US and in Europe advocate boosting native birth rates. They present this as an alternative to a perceived western European model that relies on immigration to sustain welfare states.

In their 2020 study for the Journal of Democracy, sociologist Ivan Krastev and legal expert Stephen Holmes note that the “preoccupation with demographic collapse … manifests as a fear that the arrival of unassimilable foreigners will dilute national identities and weaken national cohesion”.

The speeches of leading rightwing populists, including Hungary’s prime minister, Victor Orban, and Serbia’s president, Aleksandar Vučić, vividly illustrate this worldview. Orban insists that, contrary to western Europe, “we Hungarians have a different way of thinking. Instead of just numbers, we want Hungarian children. Migration for us is surrender.”

Vučić similarly warns that without a demographic turnaround, Serbians “will stand small chances to speak about our own survival in the territory of the rest of Serbia”. Comparable sentiments are echoed by western European anti-immigration parties, including Germany’s AfD or France’s Rassemblement National and became a major feature of Trump’s presidency.

Overall, the new US national security strategy marks the culmination of a wider realignment in which the conservative right on both sides of the Atlantic has rallied around demographic decline as a central political concern.

This perceived decline now constitutes a central pillar of US national security thinking. For Europe, meanwhile, Washington’s attempts to bolster European rightwing parties may themselves become a source of instability and polarisation in the years to come.

The Conversation

Roman Birke does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. America’s anti-European attitudes are centred on perceptions of military weakness and the decline of native populations – https://theconversation.com/americas-anti-european-attitudes-are-centred-on-perceptions-of-military-weakness-and-the-decline-of-native-populations-271800

Comment survivre au début de l’âge adulte ? Voici des stratégies d’adaptation

Source: The Conversation – in French – By Virginie Paquette, Chercheuse postdoctorale en psychologie organisationnelle/industrielle, Université du Québec à Trois-Rivières (UQTR)

Des bouleversements majeurs surviennent chez les jeunes adultes âgés entre 18 et 29 ans : départ du foyer familial, études supérieures, entrée sur le marché du travail, formation de relations significatives et, parfois, venue des enfants.

Tout cela en l’espace d’une décennie ! Ces changements, chez ce qu’on appelle l’«adulte émergent», peuvent parfois sembler insurmontables. Toutefois, le mot-clé ici est « peuvent ».

Dans une étude conduite par le Substantive Methodological Synergy Research Laboratory de l’Université Concordia, nous montrons que les jeunes adultes qui utilisent des combinaisons de stratégies d’adaptation majoritairement centrées sur la tâche traversent plus facilement cette période, alors que ceux qui utilisent majoritairement des stratégies centrées sur les émotions, ou qui recourent très peu aux stratégies d’adaptation, éprouvent plus de difficultés.


25-35 ans : vos enjeux, est une série produite par La Conversation/The Conversation.

Chacun vit sa vingtaine et sa trentaine à sa façon. Certains économisent pour contracter un prêt hypothécaire quand d’autres se démènent pour payer leur loyer. Certains passent tout leur temps sur les applications de rencontres quand d’autres essaient de comprendre comment élever un enfant. Notre série sur les 25-35 ans aborde vos défis et enjeux de tous les jours.

Les stratégies d’adaptation comme « outils »

Pour illustrer ces cheminements, prenons les cas de deux personnages fictifs : Christina et Laura. Diplômées en droit, elles tentent toutes deux d’entrer sur le marché du travail en tant qu’avocates. Face à un milieu très compétitif, Christina effectue des recherches sur différents cabinets, identifie leurs besoins et suit des formations pour améliorer sa prise de parole en public. Laura, en revanche, se sent anxieuse et rumine, craignant de ne pas être à la hauteur. Elle s’évade en jouant à des jeux vidéo ou en sortant avec des amis, plutôt que d’envoyer sa candidature.

Christina et Laura s’appuient sur différentes combinaisons de stratégies d’adaptation, ou « outils », pour gérer cette situation stressante. Selon Norman S. Endler et James D. A. Parker, deux chercheurs canadiens en psychologie, il existe trois types de stratégies d’adaptation : centrées sur la tâche, centrées sur les émotions et centrées sur l’évitement.

Christina incarne les stratégies centrées sur la tâche : elle identifie la cause de son stress et organise un plan d’action pour y faire face. Laura, en revanche, utilise des stratégies centrées sur les émotions : elle se concentre sur ses réactions émotionnelles (p. ex., elle rumine). Elle utilise aussi des stratégies centrées sur l’évitement : elle se distrait seule (jeux vidéo) ou via des interactions sociales (sorties entre amis).

La grande majorité des recherches ont examiné l’effet des stratégies d’adaptation de manière isolée, révélant que les stratégies centrées sur la tâche sont plus efficaces face aux situations stressantes que celles centrées sur les émotions ou l’évitement. Toutefois, comme le démontre notre exemple, les individus ont tendance à combiner différentes stratégies pour faire face aux situations stressantes. Ces combinaisons sont appelées profils d’adaptation.

L’approche de la « boîte à outils »

Ces profils peuvent être considérés comme des « boîtes à outils ». Chaque individu possède une boîte à outils représentant l’ensemble des stratégies, ou « outils », sur lesquelles il s’appuie pour affronter l’adversité.

Afin d’identifier les profils d’adaptation, ou « boîtes à outils », utilisés par les jeunes adultes lors de grandes transitions de vie (p. ex., poursuivre aux études supérieures ou entrer sur le marché du travail), nous avons mené une étude sur un large échantillon représentatif de jeunes adultes suivis de 19 à 29 ans.




À lire aussi :
Quand écouter vos signaux corporels peut davantage améliorer votre bien-être que compter vos calories


Notre étude a révélé six profils distincts : (1) Centré sur les émotions et l’évitement, (2) Centré sur les émotions, (3) Faible adaptation, (4) Adaptation moyenne, (5) Centré sur la tâche et l’évitement, et (6) Centré sur la tâche.

  • Les jeunes adultes appartenant aux profils Centré sur les émotions et l’évitement et Centré sur les émotions ont tendance à se concentrer sur les émotions négatives, et sur l’évitement dans le cas du premier profil.

  • Ceux des profils Faible adaptation et Adaptation moyenne ont recours à toutes les stratégies à des niveaux similaires (faibles ou moyens, respectivement).

  • Enfin, les individus des profils Centré sur la tâche et l’évitement et Centré sur la tâche tentent principalement de résoudre les problèmes, bien que les premiers aient parfois recours à l’évitement.

Dans notre exemple, Christina appartient au profil Centré sur la tâche : sa boîte à outils est remplie d’outils visant à régler directement les problèmes rencontrés. Laura, elle, relève du profil Centré sur les émotions et l’évitement. Sa boîte contient deux types d’outils : ceux visant à traiter les émotions négatives (p. ex., rumination) et ceux visant l’évitement (p. ex., jouer à des jeux vidéo ou sortir avec des amis).


Déjà des milliers d’abonnés à l’infolettre de La Conversation. Et vous ? Abonnez-vous gratuitement à notre infolettre pour mieux comprendre les grands enjeux contemporains.


Les « boîtes à outils » ne sont pas égales

Les « boîtes à outils » ne sont pas toutes égales. Nos résultats montrent que les profils où prédominent les stratégies centrées sur la tâche sont les plus efficaces, tandis que ceux centrés sur les émotions sont généralement moins adaptés.

Surprenamment, nos résultats ont révélé qu’avec le temps, les profils centrés sur les émotions devenaient plus adaptatifs. Les individus dans ces profils ont vu leurs émotions positives augmenter et leurs symptômes physiques (p.ex., maux de tête) diminuer dans le temps.




À lire aussi :
Comment savoir si l’on devrait suivre une thérapie ?


Si les profils centrés sur la tâche sont plus efficaces pour résoudre les problèmes à court terme, il semble que les profils centrés sur les émotions peuvent aider à traiter les expériences émotionnelles et à réduire les effets négatifs du stress sur la santé à long terme.

Ainsi, Laura pourrait ruminer ses angoisses pendant un moment, puis en parler à une amie qui l’aiderait à les surmonter. Ce soutien émotionnel pourrait lui donner la confiance nécessaire pour postuler à des postes.

Les « boîtes à outils » peuvent évoluer

Un autre résultat intéressant de notre recherche est que les jeunes adultes peuvent changer de profil au fil du temps.

Les mécanismes de ces changements restent encore flous, mais cela donne espoir : les individus ne sont pas contraints à une seule boîte à outils pour toujours. Ils peuvent expérimenter et trouver la combinaison de stratégies la plus appropriée à leurs besoins.

En résumé, notre recherche suggère que les jeunes adultes utilisent une combinaison de stratégies (boîte à outils) afin de s’adapter aux changements dans leur vie. Celles où prédominent les stratégies centrées sur la tâche sont plus efficaces, surtout à court terme.

Heureusement, les jeunes adultes peuvent apprendre quelles stratégies leur conviennent le mieux avec le temps et changer de « boîte à outils ».

La Conversation Canada

Virginie Paquette a reçu du financement de la bourse Horizon de l’Université Concordia et des Fonds de Recherche du Québec – Société et Culture (FRQSC).

Adam Danyluk a reçu des financements de Concordia University et de Simon Fraser University.

– ref. Comment survivre au début de l’âge adulte ? Voici des stratégies d’adaptation – https://theconversation.com/comment-survivre-au-debut-de-lage-adulte-voici-des-strategies-dadaptation-267072