Prince William says it was a “balancing act” for himself and his wife to share details of the family’s recent health challenges, including Catherine’s and King Charles’s cancer diagnoses.
In a rare and candid interview in Brazil, the prince said that “hiding stuff from them doesn’t work”.
He was responding to a question about how the couple had approached difficult moments with their three children — Prince George, 12, Princess Charlotte, 10, and Prince Louis, seven.
The princess spoke about her cancer diagnosis in a video in early 2024, after months of speculation about her health.
Over the past four years, terminal ovarian cancer has been shoving Cora Torr, 61, towards life’s exit door. To offset this rude intruder, she’s enlisted the help of a death doula.
The 43-year-old announced in March last year that she was undergoing treatment after tests following major abdominal surgery revealed she had cancer. She has never spoken publicly about the type of cancer.
“Every family has its own difficulties and its own challenges,” Prince William said in an interview with Brazilian TV host Luciano Huck.
“I think it’s very individual and sort of moment-dependent as to how you deal with those problems.
“We choose to communicate a lot more with our children, now that has its good things and its bad things.
“Sometimes you feel you’re oversharing with the children [and] you probably shouldn’t.
“But most of the time, hiding stuff from them doesn’t work.”
The Prince of Wales said explaining to the children “how they feel” and “why that’s happening” could sometimes help give them “a bigger picture”.
King Charles, pictured with Prince George and Kate as well as Queen Camilla, is continuing to receive treatment for cancer.
AFP / JACK TAYLOR
“They can relax more into it rather than being really anxious about ‘what are you hiding from me?'” he said.
“There are a lot more questions when there are no answers.
“How much do I say? What do I say? When do I say it?”
William spoke to Huck in Rio de Janeiro ahead of the Earthshot Prize awards ceremony earlier this month. He is the founder of the awards.
The prize, now in its fifth year, encourages inventors and entrepreneurs to develop technologies to combat global warming and mitigate its impact.
The prince later attended the 30th UN Climate Change Conference, known as COP30, in Belém.
William also said the couple’s three children did not have phones.
He said Prince George might be allowed to have a phone with “limited access” when he attended secondary school next year.
“It’s really hard,” he said.
“We communicate why we don’t think it’s right, and again, I think it’s the internet access I have a problem with.
“I think children can access too much stuff they don’t need to see online.”
Recently, the Princess of Wales warned that smartphones and other digital devices threatened the development of young children, in an essay published by Catherine’s Royal Foundation Centre for Early Childhood.
– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand
On 7 October 2023, Eli Sharabi was kidnapped by Hamas and held for 491 days.
He and his wife Lianne and two teenage daughters Noiya and Yahel were in their home on a kibbutz in Southern Israel when the attack happened.
When Sharabi and his wife realised he was likely going to be kidnapped they made the “cold” decision to protect their daughters.
Palestinian Hamas fighters escort Israeli hostages (L-R) Ohad Ben Ami, Or Levy and Eli Sharabi on a stage before handing them over to a Red Cross team in Deir el-Balah, central Gaza, on 8 February 2025.
Abdel Kareem Hana / AP via CNN
– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand
Hungarian British author David Szalay has won the prestigious Booker Prize, worth £50,000 (NZ$116,713), for his dark but strangely humorous book, Flesh.
The novel charts the life of the taciturn loner István, living in a housing estate in Hungary. His life is shaped by the affair he has as a teenager with his middle-aged neighbour.
Jumping forward in time each chapter, Flesh takes István from his small hometown to the Middle East, where he waits for a flight home after serving in the Iraq War.
Roddy Doyle, chair of the Booker judges, called this year’s shortlisted books “brilliantly written and brilliantly human”.
Yuki Sugiura for Booker Prize Foundation
– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand
En la Navidad de 2011, la llegada de Diego Pablo, el Cholo, Simeone al banquillo del Atlético de Madrid transformó al club. Desde el primer día, el técnico argentino, que en los noventa del siglo pasado había sido jugador y capitán del club, imprimió de inmediato una mentalidad nueva que ha sido el eje sobre el que ha girado la reconstrucción institucional y deportiva del Atlético de Madrid.
En noviembre de 2025, la evolución del Atlético de Madrid da un paso más –esta vez desde el punto de vista de su estructura de propiedad– con la entrada como accionista mayoritario de Apollo Sports Capital (ASC), una filial del grupo Apollo Global Management, especializada en inversiones en el ámbito deportivo y del entretenimiento.
El verano de 2011 marcó un punto de inflexión para el Atlético de Madrid. Concluida la temporada 2010-2011, el argentino Sergio Agüero anunció que su “etapa en el Atlético de Madrid había terminado”, lo que desencadenó una intensa oleada de salidas que se han recordado como “la desbandada”.
En cuestión de semanas se materializó la marcha de figuras como Diego Forlán o David de Gea, mientras el equipo apenas había reforzado su plantilla. Esto generó enormes dudas sobre la capacidad del técnico Gregorio Manzano para afrontar la pretemporada con garantías. Esa conmoción estructural reflejaba, más que un simple mercado de traspasos, una crisis de proyecto, de identidad deportiva y de continuidad en el club rojiblanco. La marcha de los referentes dejó al Atleti debilitado, con un calendario exigente y sin apenas margen de error.
Unos meses después de ese convulso verano, la realidad no era mucho mejor. El Atleti fue eliminado tempranamente de la Copa del Rey por el Albacete Balompié (un equipo de Segunda División) y, al llegar diciembre de 2011, ocupaba una posición cercana a los puestos de descenso.
En ese contexto de crisis deportiva (que amenazaba con volverse estructural) llegó, el 23 de diciembre de 2011, la decisión que marcaría un punto de inflexión para el club: la contratación de Diego Pablo Simeone como nuevo entrenador del equipo.
Primera entrevista del Cholo Simeone como entrenador del Atleti, 27 de diciembre de 2011. Fuente: YouTube, Atlético de Madrid.
La era Simeone: crecimiento y éxitos
La evolución del Atleti durante la era Simeone es un caso ejemplar de simbiosis entre éxito deportivo y crecimiento institucional. Desde su llegada a finales de 2011, el técnico argentino ha conquistado dos Ligas, dos Europa League, dos Supercopas de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Además, ha disputado dos finales de la Liga de Campeones.
Este palmarés –sin precedentes en la historia moderna del club– ha coincidido con una expansión sostenida en sus dimensiones sociales y económicas: el número de socios superó los 140 000 (más del doble que en su primer año) y la facturación pasó de unos 100 millones de euros a rozar los 400 millones.
El éxito sobre el césped impulsó una marca global que permitió financiar su mudanza del Manzanares al nuevo estadio, el Metropolitano, de la avenida de Arcentales, y situar al club entre las veinte entidades deportivas más valiosas del mundo. Un salto que parecía impensable en el verano de “la desbandada”.
Nueva estructura accionarial
Según el acuerdo anunciado el 10 de noviembre de 2025, ASC se convertirá en el principal propietario del club, aunque sus actuales máximos dirigentes, Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, seguirán siendo accionistas (minoritarios) y conservarán sus cargos de consejero delegado y presidente, respectivamente.
El pacto contempla una inyección de capital destinada a respaldar los planes de largo plazo del club: reforzar la solidez financiera, la competitividad deportiva y el compromiso con la comunidad. También está el desarrollo de la Ciudad del Deporte, en las inmediaciones de su estadio, que por cuestiones de patrocinio y por lo menos hasta 2033 se llama Riyadh Air Metropolitano.
La nueva propietaria del Atleti es una empresa especializada en inversiones en deporte y entretenimiento. Se trata de un holding de capital permanente; esto es, que no opera con plazos fijos de salida (como los fondos de private equity tradicionales), sino que pretende mantenerse como socio a largo plazo en las entidades deportivas en las que invierte. En el contexto de la operación con el Atlético de Madrid, este perfil encaja con la estrategia anunciada de reforzar la solidez financiera, la competitividad deportiva y el desarrollo de infraestructuras asociadas al club.
Si el propósito último de un fondo como Apollo Sports Capital es crear valor, resulta inevitable preguntarse, ¿qué puede generar más valor para un club de fútbol que ganar la Liga de Campeones?
Éxitos deportivos y ganancias económicas
En la historia reciente, inversores individuales como Roman Abramóvich en el Chelsea o Silvio Berlusconi en el Milan demostraron que la conquista del gran título europeo puede multiplicar tanto el prestigio global como el valor económico de una entidad deportiva.
Sin embargo, mientras aquellos proyectos se sustentaron en el mecenazgo personal y una lógica de gasto ilimitado, los fondos institucionales como Apollo operan bajo parámetros distintos: buscan estabilidad financiera, sostenibilidad y retornos medibles en el tiempo.
Entonces, la pregunta es si el modelo de capital paciente –en los que la inversión es a largo plazo y no se espera un retorno rápido sino beneficios más sustanciales a futuro– puede compatibilizarse con la naturaleza imprevisible y emocional del fútbol de élite.
Win-win: aficionados y accionistas
El gran desafío del Atlético de Madrid en esta nueva etapa será armonizar los intereses de sus grupos de interés (stakeholders): los aficionados –la base emocional e histórica del club– aspiran a fichajes ambiciosos, victorias resonantes y, en última instancia, a títulos. Mientras, los nuevos accionistas persiguen la sostenibilidad económica y la creación de valor a largo plazo.
Conciliar ambas dimensiones no es tarea menor, implica redefinir la gobernanza del club para equilibrar pasión y prudencia financiera. El Atlético ya ha sido pionero en la exploración de nuevos modelos de relación con su comunidad: a comienzos de 2020 lanzó, a través de la plataforma socios.com, fan tokens con los que pretendía, mediante la tecnología blockchain, hacer sentir a sus seguidores más partícipes del día a día del club a sus seguidores. No obstante, hoy, esos activos cotizan en valores mínimos, reflejo del escaso papel real que han tenido los tokenistas en la toma de decisiones.
El reto para el Atlético de Madrid es aún más complejo si se enmarca en el ecosistema particular del fútbol español, históricamente dominado por el FC Barcelona y el Real Madrid. Ambos clubes concentran la mayoría de los ingresos comerciales y televisivos, y, además, ejercen una influencia estructural sobre la narrativa mediática e institucional. Su capacidad para duopolizar la atención (y con ello la facturación derivada de patrocinadores, audiencias y derechos de imagen) deja a los demás competidores en una posición desigual y de desventaja.
La trayectoria del Atlético de Madrid en los últimos quince años resume, en buena medida, la transformación del fútbol europeo en una industria global. De la crisis identitaria de 2011 pasando por la consolidación del cholismo hasta la actual entrada de Apollo Sports Capital, el club ha pasado de ser una institución con problemas estructurales a convertirse en un activo financiero de interés internacional.
Pero esta evolución también plantea una paradoja: cuanto más sólido es el proyecto empresarial más difícil resulta preservar su alma popular. El desafío para el Atleti (y, por extensión, para el fútbol moderno) está en encontrar el punto de equilibrio entre capital y sentimiento, entre el beneficio económico y la pertenencia emocional.
Si lo logra, podrá demostrar que, en el siglo XXI, todavía es posible competir con los gigantes sin perder la esencia de club que, durante más de un siglo, ha hecho latir a varias generaciones de rojiblancos.
Jose Torres-Pruñonosa es socio del Futbol Club Barcelona.
Benito Pérez-González es socio-abonado del Atlético de Madrid
Raúl Gómez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Con el carbón, empezó la Revolución Industrial. Facilitó la obtención del hierro y el acero para fabricar máquinas que se movían gracias al trabajo mecánico del motor de vapor que, a su vez, funcionaba con carbón. La capacidad de trabajo de un obrero se multiplicó. Fue el inicio del período de progreso más espectacular de la humanidad.
Actualmente, nos resulta evidente la relación entre la disponibilidad de fuentes abundantes de energía y el desarrollo económico y social. Sin embargo, el papel singular de la energía en el funcionamiento de las sociedades avanzadas no se reveló de forma indiscutible hasta que los países de la OPEP limitaron la extracción de petróleo. Fue el origen de las crisis de los años 1973-1975 y 1979-1981.
Sin relación de causalidad
Desde entonces, hemos interiorizado la convicción de que el progreso económico, medido según el producto interior bruto (PIB), solo es posible con un incremento sostenido del consumo de energía. Aceptando que así ha sido durante décadas, no podemos caer en el error de pensar que es la generación de energía la que impulsa el crecimiento económico.
Se está produciendo, pues, el desacoplamiento deseado entre el consumo de energía y el crecimiento económico. En los países avanzados, es la actividad económica la que acaba determinando el consumo de petróleo, gas, carbón o electricidad; no es la oferta de energía la que determina el crecimiento económico.
Renovables y crecimiento
En el contexto actual de transición energética, esta reflexión es necesaria para evitar caer en la trampa de creer que limitando el despliegue de las energías renovables se obtendrá un decrecimiento de la economía, ya que la economía sigue su dinámica propia.
Si la producción de energía renovable no es suficiente, las empresas (y las familias) continuarán consumiendo combustibles fósiles, a pesar de las normativas que se dicten en su contra. Las prohibiciones o limitaciones serán insostenibles si, por ejemplo, conllevan un incremento del paro o una disminución del bienestar.
El crecimiento continuado del consumo de bienes y servicios pone en riesgo la sostenibilidad de la civilización global. Ahora bien, la solución no pasa por limitar el despliegue de las energías renovables. Los problemas derivados del crecimiento económico deben resolverse desde la economía, no desde la energía. Si lo hacemos al revés, o caeremos en el caos social o agravaremos aún más la crisis climática, ya de por sí crítica.
La oposición al despliegue de las energías renovables con el argumento de que la economía debe decrecer es un gran regalo a las compañías petroleras. No está de más recordar que, por suerte o por desgracia, tenemos combustibles fósiles para muchas décadas.
Una de las condiciones de supervivencia de la civilización pasa por saber vivir mejor con menos. Sin embargo, no intentemos conseguir este objetivo estrangulando la economía con un despliegue insuficiente de energía renovable. Supeditando este despliegue a un decrecimiento de la economía no tomaríamos un atajo, sino que daríamos un rodeo.
Vale la pena recordar, por otro lado, que la transición energética trae consigo un decrecimiento respecto al consumo de los combustibles fósiles en dos aspectos clave. Primero, una mejora substancial de la eficiencia energética asociada con la electrificación, es decir, un decrecimiento energético –por ejemplo, el caso del coche eléctrico–. Y, segundo, una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero –por ejemplo, los asociados a la generación de electricidad–.
Pere Roura Grabulosa es miembro del colectivo Renovem-nos
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Corachán García, Investigadora Postdoctoral en Medicina Reproductiva, Instituto de Investigación Sanitaria La Fe
Una de cada tres mujeres en edad reproductiva presenta miomas uterinos, unos tumores que crecen en la capa muscular del útero. A pesar de ser benignos, causan síntomas que afectan notablemente a la calidad de vida. En concreto, las personas afectadas experimentan reglas abundantes y dolorosas, anemia, dolor en la parte baja del abdomen, incontinencia urinaria, infertilidad y aborto recurrente.
Aunque existen distintos tratamientos, como terapias hormonales y procedimientos quirúrgicos, no hay ninguno totalmente eficaz ni sin efectos secundarios. Pero ¿y si algo tan sencillo e inocuo como la vitamina D fuera la solución? Veamos primero cómo se aborda actualmente este extendido problema.
Los límites de los tratamientos
El tratamiento más habitual es la cirugía. Existen dos opciones: la eliminación solo de los miomas, conocida como miomectomía, o la extirpación del útero completo, lo que se conoce como histerectomía. Este último es el único método capaz de eliminarlos por completo, pero también impide que las pacientes puedan quedarse embarazadas en el futuro.
En cuanto a la miomectomía, más de la mitad de las mujeres vuelve a presentar miomas en los cinco años posteriores a la cirugía. Por tanto, a pesar de ser un tratamiento muy invasivo, no es efectivo. Además, estas intervenciones suponen un alto coste a los sistemas de sanidad: el gasto anual estimado es de 34 000 millones de dólares en Estados Unidos, 348 millones de euros en Alemania y 120 millones en Francia.
Como alternativa, existe la opción de los medicamentos. Para comprender cómo funcionan, debemos tener en cuenta que son las hormonas sexuales, los estrógenos y la progesterona, los que controlan el crecimiento de los miomas. Basándose en esto, los fármacos bloquean la acción de dichas hormonas.
Ahora bien, las hormonas sexuales tienen un papel clave en la reproducción femenina. Esto quiere decir que los medicamentos que las bloquean producen síntomas similares a la menopausia como sofocos, osteoporosis e infertilidad. Por este motivo, no pueden administrase durante periodos largos, lo cual conlleva que los miomas vuelvan a crecer cuando se deja el tratamiento. Además, al causar infertilidad, tampoco son una opción en mujeres que quieran quedarse embarazadas.
Pero en primer lugar, ¿qué es la vitamina D? Conocida como “la vitamina del sol”, ya que la mayor parte se produce naturalmente en la piel con la exposición a la luz solar, se trata de un nutriente esencial para que el cuerpo humano funcione correctamente. Su cometido principal reside en ayudar al organismo a absorber el calcio, un proceso necesario para tener huesos fuertes y sanos.
Aunque eso no es todo. También resulta indispensable para el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario, muscular y nervioso. De hecho, los niveles bajos de vitamina D se relacionan con multitud de enfermedades.
Experimentos prometedores
Para averiguar si la vitamina D puede ser un tratamiento viable de los miomas, el primer paso fue estudiar su efecto en el laboratorio. Los primeros experimentos demostraron que frenaba el crecimiento de las células de mioma cultivadas in vitro. Después, se confirmó que reducía el tamaño de estos tumores en un modelo animal de ratón, sin efectos secundarios sobre su salud.
Esos resultados sentaron las bases para evaluar el tratamiento en mujeres con miomas y déficit de vitamina D. En primer lugar, los investigadores comprobaron que cuando las afectadas eran tratadas con dosis altas de esa vitamina, el crecimiento de los miomas se frenaba.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que un exceso de vitamina D es malo: puede causar náuseas, vómitos, debilidad o fallo en el funcionamiento de los riñones. Teniendo esto en cuenta, un estudio reciente ha demostrado que dosis bajas de la vitamina reducen también el tamaño de los miomas. Estos confirma que no hace falta usar cantidades tan elevadas para frenar su crecimiento, reduciendo los posibles efectos secundarios de la terapia.
Los resultados son esperanzadores, pero hay que tener en cuenta que el efecto de la vitamina D solo se ha probado en mujeres con niveles de este nutriente por debajo de la normalidad. Esto quiere decir que no se sabe si reduciría el tamaño de los miomas en mujeres con niveles normales.
Por último, es importante recordar que el tratamiento siempre debe ser prescrito por personal sanitario cualificado, dado el riesgo de ingerir dosis elevadas de esa vitamina. Además, cada mujer y cada mioma son únicos, por lo que los tratamientos pueden variar de una persona a otra.
En resumen, la vitamina D podría frenar el crecimiento de los miomas o incluso prevenir su aparición. Es un tratamiento seguro, sin efectos negativos sobre la fertilidad y, además, económico. Su uso podría mejorar la calidad de vida de muchas mujeres y reducir los costes para los sistemas de salud públicos. Aunque todavía se necesitan más estudios, parece que podría ser una clave para acabar con los miomas.
Ana Corachán García recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III (CD23/00157) y la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo (Comunidad Valenciana) (CIGE/2023/072).
Hortensia Ferrero recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III, Cofundado por el Fondo Social Europeo (FSE) «Invertir en tu futuro» a través del Programa Miguel Servet (CP20/00120); (PI21-00184) y (PI24/00961), así como del Ministerio de ciencia e Innovación y Universidades (CNS2024-154868).
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo definida por dificultades en la comunicación e interacción social, así como comportamientos e intereses restringidos y repetitivos. Se presenta en una amplia variedad de formas y suele afectar al procesamiento sensorial (hiper o hiporreactividad). En España, más del 1 % de escolares, entre infantil, primaria y secundaria, están diagnosticados.
Los niños y niñas con este trastorno tienen dificultades en la adaptación a la escuela. La falta de formación específica del profesorado y el personal escolar, y la falta de recursos adecuados y sensibilidad institucional impiden que se atienda de manera adecuada a las necesidades sensoriales, emocionales y de apoyo individualizado que requieren estos escolares.
A continuación explicamos algunos errores comunes en la atención a estos alumnos en el seno de los centros escolares ordinarios.
Firmeza mal entendida: más ansiedad y rechazo
Existe cierta confusión entre las “pataletas” (explosiones emocionales debidas a la sobrecarga sensorial o emocional) y las conductas maleducadas o desafiantes.
En el alumnado autista son frecuentes las crisis de desregulación (meltdown, pataleta, o shutdown, ensimismamiento), respuestas no voluntarias a la sobrecarga sensorial o emocional. Cuando el profesorado no está formado en autismo, tiende a leer la desregulación como desobediencia.
Esto conduce a recomendaciones hacia las familias de “ser más firmes” o “no ceder”, reforzando un enfoque conductista que resulta contraproducente. El trastorno del espectro autista suele coincidir con la ansiedad y la depresión: reaccionar con castigos o riñas puede agravar estos comportamientos, aumentando la angustia del menor y generando rechazo profundo hacia la escuela.
Algunas madres con las que hablo en mi consulta relatan que tardan más de dos horas cada mañana en lograr que su hijo se vista y salga de casa. Esta resistencia no es fruto de desobediencia, sino de ansiedad provocada por entornos que los niños con esta neurodivergencia experimentan como inseguros y abrumadores.
Es fundamental entender que muchos niños con autismo no obedecen, se levantan de la silla o intentan salir del aula no para desafiar, sino porque no entienden lo que ocurre o existe una sobreestimulación sensorial que el adulto no percibe. Por ejemplo, tras un ruido intenso o un cambio imprevisto, el alumno puede taparse los oídos, gritar o esconderse; en lectura silenciosa, en cambio, puede bromear para llamar la atención aun sin señales de sobrecarga.
Para intervenir de forma ajustada, ante señales de sobrecarga conviene reducir estímulos, permitir una pausa breve en un lugar tranquilo (muchas escuelas ya cuentan con un “rincón de la calma”), ofrecer auriculares y usar instrucciones cortas y literales. Es útil anticipar los cambios con apoyos visuales, dar tiempo de transición, desglosar las tareas en pasos pequeños y permitir elegir entre dos opciones equivalentes. Resulta práctico pactar una señal sencilla para pedir pausa o ayuda y reforzar de forma específica las conductas adecuadas cuando aparecen.
No aceptar el uso de auriculares
Las aulas ordinarias están diseñadas para un perfil neurológico estándar, y a menudo, como ocurre en España en las aulas de secundaria, hay un número de alumnos muy elevado, hasta 30 por clase. Para el alumnado con hipersensibilidad sensorial, frecuente en los trastornos del espectro autista, estos espacios pueden resultar insoportables por los ruidos constantes, reverberaciones, luces fluorescentes, olores intensos, falta de espacios de calma. Esta sobreestimulación genera desregulación, fatiga y conductas de huida.
Los docentes deben permitir que estos estudiantes acudan al aula con auriculares provistos de cancelación activa de ruido, pues constituyen un ajuste sensorial básico para mitigar la sobrestimulación. Aunque el reglamento de régimen interno del centro prohíba el uso de auriculares durante el horario lectivo, hay que tener en cuenta que en el caso de los estudiantes con autismo debidamente diagnosticados no se trata de un uso recreativo, sino por motivos de salud o discapacidad reconocida.
Castigar las ausencias o exigir justificación médica
Cuando el entorno escolar se vuelve intolerable, muchas familias optan por ausencias intermitentes, adaptaciones horarias o incluso desescolarización temporal. Estas decisiones, lejos de ser respetadas, comprendidas y acompañadas, desencadenan la apertura de protocolos de absentismo, con el consiguiente señalamiento institucional.
Para evitar sanciones, se exigen informes médicos. Sin embargo, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos ha recordado que los pediatras y médicos no deben justificar faltas escolares: su función se limita a informar sobre el estado de salud. La justificación corresponde a los tutores legales, y el centro aplica su normativa educativa; el informe médico acredita la situación clínica, pero no “da o quita” la justificación.
No apoyar la atención domiciliaria en secundaria
La educación secundaria supone un punto de inflexión para una parte del alumnado con autismo. El aumento de las exigencias académicas, un entorno más anónimo y más agresivo sensorialmente que en los centros de primaria provocan un deterioro en el bienestar de los escolares autistas. En España, se estima que el 70 % de los estudiantes con TEA presenta algún trastorno mental como ansiedad o depresión.
La única opción viable para muchos es la solicitud de atención educativa domiciliaria. Pero algunos centros educativos no aceptan informes médicos privados. Esta negativacarece de amparo normativo. Tal rechazo fuerza a las familias a volver al sistema público, con tiempos de espera excesivos que impiden una intervención oportuna.
Los estudiantes que acceden a la escolarización domiciliaria también denuncian deficiencias: los contenidos no siempre se ajustan a los planes individualizados del centro, y el aprendizaje recae exclusivamente sobre ellos o sobre sus familias, lo que les obliga a jornadas interminables de tareas sin acompañamiento docente efectivo.
No priorizar la protección frente al acoso
Los casos de acoso escolar hacia menores autistas también están en aumento en todo el mundo. Las familias relatan (según testimonios recogidos en mi práctica profesional que se incluyen aquí a modo ilustrativo, no como muestra estadística) burlas, exclusión o agresiones físicas o verbales, sin una respuesta clara por parte de los centros.
Incluir de verdad supone más esfuerzo
La inclusión exige mucho más que ubicar físicamente a un alumno autista en un aula ordinaria. Es necesario que los docentes entiendan qué es el autismo, en sus muchas presentaciones, y tengan herramientas pedagógicas para adaptar su enseñanza a este perfil de estudiante; también, que los centros pongan de su parte aceptando el uso de auriculares de cancelación del ruido, apoyando y escuchando a las familias en sus decisiones, aceptando los informes médicos privados y activando un ambiente de comprensión y respeto entre todos los alumnos para reducir al máximo el acoso escolar.
Ubicar alumnos autistas en aulas ordinarias sin ajustes ni comprensión es una forma encubierta de exclusión. La escuela debe ser un entorno que proteja, comprenda y acompañe. Es urgente revisar el modelo educativo desde una mirada ética y estructural, porque están en juego los derechos, la salud y la dignidad de miles de niños y sus familias.
Lidia Arroyo Navajas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fotograma del videoclip de ‘Berghain’, de Rosalía.Rosalía/YouTube
El pasado 20 de octubre, el nuevo álbum de Rosalía, Lux, se presentó como un acto ritual colectivo. En directo desde sus redes sociales, la cantante convocó al público a participar en su anuncio: la portada, el título y la fecha de lanzamiento se revelaron en la madrileña plaza del Callao.
Luego vino “Berghain”, una canción cuya letra y videoclip prometían un imaginario del renacer, en el que la artista se transfigura. El fervor colectivo se ha extendido entre devotos y escépticos, pues todo el mundo parece tener algo que decir.
Ahora, tras tres años en silencio desde Motomami, los cuatro movimientos del nuevo disco nos transportan a un universo de destellos, palomas y santas. Pero ¿qué referencias construyen esta estética?
Ella misma, en recientes entrevistas, confiesa la inspiración: hagiografías de santas de alrededor del mundo y su producción mística. La necesidad de unión con lo sagrado se hace patente desde la portada de Lux. Los labios dorados, la cofia y el hábito blanco que la cubre simbolizan, además, su compromiso con la música.
Rosalía interpreta ‘Reliquia’, canción de su nuevo álbum LUX, en LOS40 Music Awards de 2025.
La mística como espacio para la libertad
Ya en su segundo álbum de estudio, El mal querer, Rosalía ofrecía un discurso visual cargado de referencias a la tradición mariana.
En Lux, la cantante explora un camino similar al interpretar libre y desacralizadamente la mística femenina. En sus propias palabras, el proyecto nace del deseo de conectarse con algo superior: “Si tú haces espacio, quizá alguien que está por encima de ti puede llegar y pasar a través de ti”. Y encuentra en el misticismo, en la unión con lo espiritual, un lugar de libertad. Un lugar que permite salir de la ortodoxia y generar otros discursos.
Sin embargo, la artista no inventa nada; la historia de la mística femenina está repleta de ejemplos de mujeres que subvirtieron y distorsionaron las normas eclesiásticas. Más allá de aquellas a las que alude el disco –santa Teresa de Jesús, Hildegarda de Bingen, santa Olga de Kiev, Rabia al Adawiyya o Simone Weil–, existen muchos más nombres, como santa Catalina de Siena o Margarita Porete, condenada a la hoguera en 1310 por la Inquisición. Son mujeres que generaron obras entre lo textual y visual al aproximarse a los preceptos de lo sagrado y subvertir parte de los mandatos.
Superada la portada, el interior ofrece nuevas imágenes. Son tomas realizadas por el polifacético Noah Dillon. Algunas de ellas están en el libreto del CD y en el póster cruciforme que incluye el vinilo. Rosalía desnuda, tendida sobre una cama blanca, emula posiciones cristológicas, se desvela y asiste a una lluvia nívea, y termina bañada de luz, en un mundo donde parece no encajar. El momento de unión con lo divino –ese “Dios desciende y yo asciendo, nos encontramos en el medio”– se completa con la escucha.
La mística, de esta forma, es propiedad de cualquier persona que ansíe apartarse de una realidad hostil. Y la cantante ofrece su música al mundo –al igual que hicieron las místicas que la precedieron– como gesto de gratitud.
Entre la nada y la luz del mundo
En su primera aparición pública en torno al disco, Rosalía vistió símbolos próximos al poder papal. Ropajes blancos, zapatos rojos y una aureola decolorada en su cabello referenciando la santidad y el poder. En los sucesivos eventos promocionales, ha seguido apostando por esta estela visual.
La puesta en escena en el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya) para la presentación en Barcelona se ha convertido en una suerte de performance de purificación y éxtasis. Ella, en el centro de un escenario cubierto de sábanas blancas, se exhibió pasiva al público mientras sonaba su obra. No cantó, no actuó, solo esperó que se produjese la comunión.
En su sinfonía, la artista se presenta como un ser vulnerable, de porcelana. Y, por tanto, humana. Cargada de contradicciones, entre la luz y la ruina. Pero es esa condición la que le permite la experiencia mística. “No soy una santa, pero estoy blessed”, es decir, bendecida. Reivindica el amor como avalancha que alumbra e incluso llega a declararse la luz del mundo. ¿Hay algo más transgresor que colocarse en el papel de Dios?
Al final, Rosalía proyecta la imagen de un ser ambivalente, harta de los mandatos heteronormativos. A ello se suma la posición de volcel –célibe voluntaria– que ha adoptado últimamente. De nuevo, siguiendo la tendencia de muchas místicas, que se apartaban del mundanal ruido en un recogimiento interior.
En Al comienzo era el amor, la filósofa Julia Kristeva ofrece una clave importante. Las experiencias místicas –simplificando mucho– permiten reparar “nuestros malestares de Narcisos heridos”. Sustituyendo al Verbo como principio, el Amor deviene experiencia central en la constitución de la subjetividad humana.
La misma artista ha insistido en las cualidades inmersivas, innovadoras, transformadoras y espirituales del álbum, que responden a una búsqueda de conocimiento trascendente. ¿Qué es si no la luz?
La identificación de Rosalía con la mística, la fusión y la transmisión mediante la palabra cantada tratan de curar una herida: la suya y la nuestra. La de una sociedad cansada de desear, pero todavía esperanzada. Que lucha contra lo mundano y anhela creer que existen otros caminos.
Raquel Baixauli Romero ha recibido fondos de Universitat de València
Esther González Gea recibió fondos de de la Universitat de València a través de una ayuda Predoctoral
Un año después de las elecciones presidenciales de 2024 en EE. UU. –en las que el electorado hispano tuvo un papel clave–, el balance confirma que el voto hispano se decantó mayoritariamente por la candidata demócrata, Kamala Harris –alrededor del 56 %–, pero con un dato relevante: Donald Trump habría alcanzado cerca del 42 % de este electorado, una cota inédita para un republicano desde que hay registros comparables.
Hoy, la población hispana representa cerca del 15 % del censo electoral –unos 36,2 millones de personas– y aportó la mitad del crecimiento del electorado desde 2020, según Pew Research Center.
Estas cifras, que deben leerse con la cautela propia de las estimaciones postelectorales, confirman un desplazamiento sostenido que ha vuelto más competitiva la disputa por el voto hispano. Aún estamos entendiendo las razones de este cambio y las cifras que damos a continuación podrán ayudarnos a ello.
Del 71 % demócrata de 2012 al estrechamiento de 2024
En 2012, Barack Obama obtuvo el 71 % del voto hispano frente al 27 % de Mitt Romney. A partir de 2016, el margen comenzó a erosionarse: Trump subió del 28 % (2016) al 32 % (2020) y dio un salto adicional en 2024, mientras la candidata demócrata retuvo la mayoría.
En la recta final de 2024, los datos de intención de voto entre hispanos registrados ya apuntaban al 57 % de Harris vs. el 39 % de Trump. Y, ya con “votantes validados”, Trump ganó terreno en varios grupos clave, consolidando un avance que explica parte del resultado de 2024.
Su interés por los asuntos económicos
La “gran cifra” oculta heterogeneidad. Un informe de American Society destaca avances republicanos entre hombres hispanos (Trump habría rozado el 47 % en ese subgrupo) y estrechamientos notables en condados mayoritariamente hispanos de la frontera de Texas y en el sur de Florida.
La evidencia académica ayuda a ordenar el fenómeno. Un reciente estudio realizado en Arizona (Senado 2024) pone de manifiesto que la fuerza de la autoidentificación se asocia con evaluaciones más favorables del candidato hispano; sin embargo, la congruencia del programa electoral y las políticas públicas (inmigración, vivienda, educación) emerge como predictor más potente de la valoración que la etnicidad per se.
En otras palabras: la identidad importa, pero la alineación en ciertos temas cuenta más a la hora de juzgar candidaturas. La identificación partidaria no es el factor decisivo en la toma de decisiones de su voto.
Un voto menos “monolítico”
La realidad estatal invita a matices. En Arizona, el demócrata Rubén Gallego se impuso por 50,1 % vs. 47,7 % en un estado con aproximadamente 1,3 millones de votantes hispanos, un resultado estrecho en el que la “fluidez” del voto hispano pudo inclinar la balanza.
Esa fluidez se ve reforzada por la estructura demográfica del electorado hispano: en 2024, eran el 14,7 % de los votantes habilitados y su perfil es, en promedio, más joven que el conjunto del electorado (solo un 33 % tiene más de 50 años). Esto sugiere márgenes para nuevas recomposiciones según contexto y temas.
Indicios y cautelas
Tras 2024, diversos reportes periodísticos han descrito casos de voto dividido –apoyar a un partido para la presidencia y a otro en instancias estatales/locales– en segmentos hispanos. El medio de comunicación Politico documentó el fenómeno a inicios de 2025, con señales en áreas competitivas y entre votantes menos anclados partidariamente. Conviene, no obstante, tratar estos hallazgos con prudencia metodológica.
Qué implica para 2026 y 2028
Para las futuras elecciones de medio mandato (2026) y presidenciales (2028), hay tres claves:
Política de temas, no de etiquetas. La mayoría hispana sigue votando demócrata, pero evalúa ofertas concretas (inflación, empleo, vivienda, servicios). En contextos de incertidumbre, el “voto de gestión” puede pesar más que la identidad.
Comunicación culturalmente competente. Los mensajes genéricos a “la comunidad hispana” rinden peor que las propuestas verificables y específicas por subsegmento.
El electorado hispano en EE. UU. evoluciona hacia posiciones más competitivas entre partidos y prioriza temas económicos y políticas concretas sobre identidades étnicas. Estos aspectos redefinirán, sin duda, las estrategias electorales en los próximos comicios.
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