Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Bravo-Fuentes, Profesora sustituta interina del área de Didáctica de la Expresión Musical, Universidad de Jaén

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La música es un lenguaje universal que nos emociona, despierta recuerdos y nos conecta con los demás, sin necesidad de palabras. Pero, como toda forma de expresión, también refleja nuestra sociedad y sus desigualdades. A lo largo de la historia, mujeres compositoras han sido invisibilizadas; instrumentos y géneros musicales han quedado encasillados según el género; y la diversidad cultural, muchas veces, no ha encontrado un espacio en las aulas.

Aquí propongo estrategias concretas y sencillas para llevar la música a las aulas como herramienta transformadora.

Voces femeninas olvidadas

A lo largo de la historia, mujeres compositoras han quedado en la penumbra, silenciadas por estructuras que privilegiaron otras voces, voces masculinas. Recuperar sus obras y contar sus historias en las aulas no solo es un gesto de justicia, sino también una forma de mostrar a niñas y niños que la creatividad no tiene género.




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De esta manera, en clase se pueden incluir aportaciones de compositoras menos conocidas tales como Elisabeth Jaquet de La Guerre (1665-1729) compositora de la corte de Luis XIV o Amy Beach (1867-1944) quién escribió la primera sinfonía compuesta por una mujer americana, en el repertorio a trabajar.




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En el aula podemos escuchar sus composiciones más accesibles, entender por qué se conocen menos y qué aportaron a la historia de la música. También se puede proponer a los estudiantes que investiguen sobre figuras de la historia de la música menos conocidas.

Pueden utilizar catálogos digitales como el de la International Music Score Library Project (IMSLP), bases de datos de bibliotecas nacionales y universitarias, o recursos especializados como el Oxford Music Online o el portal Women in Music.

Existen repositorios académicos (Google Scholar, Dialnet) en los que una búsqueda por palabras clave como “female composer”, “women in music history” o “compositoras olvidadas” ofrecerá resultados útiles para sus investigaciones. También pueden recurrir a plataformas de escucha (YouTube, Spotify, Naxos Music Library), donde cada vez se encuentran más grabaciones de obras recuperadas.

Estereotipos en la elección de instrumento musical

En algunos contextos educativos, aún persisten prejuicios: los niños son animados a tocar ciertos instrumentos como la guitarra o la batería; las niñas, hacia otros como la flauta o el piano.

En el aula se pueden organizar actividades en las se prueben diversos instrumentos sin sugerencias previas del profesorado. Resulta interesante concluir esta tarea con una “ronda de reacciones” en la que el alumnado comparta qué instrumento le ha sorprendido, cuál le ha gustado y por qué.

Músicas de otras culturas

La música de diferentes partes del mundo es una puerta directa a otras culturas. Enseñarla potencia el respeto
hacia lo distinto y ayuda al alumnado a ver la riqueza que nos rodea.

Mostrar vídeos breves de conciertos o actuaciones de diferentes culturas, indicando su origen o significado cultural y destacando los distintos elementos (ritmos, danzas, instrumentos) que se utilizan ayuda a abrir el horizonte crítico de los alumnos y fomenta su creatividad.

Por ejemplo, podemos utilizar el asalato (también llamado kass-kass), un instrumento de África Occidental formado por dos pequeñas calabazas unidas por un cordel. Su sonido surge al agitarlo y golpearlo entre sí y contra las manos, creando ritmos sorprendentes que acompañan cantos y danzas en celebraciones comunitarias.

Escuchar y ver cómo se toca este instrumento permite al alumnado reflexionar sobre cómo la música nace de los materiales disponibles en cada entorno y cómo, a partir de algo aparentemente sencillo, se pueden construir complejas tradiciones rítmicas. Además, la comparación con instrumentos más familiares, como las maracas o las castañuelas, ayuda a reconocer similitudes y diferencias, favoreciendo el respeto hacia la diversidad cultural.

Sacar la música del aula

Organizar talleres de música compartida los cuales pueden adoptar dos formatos complementarios: por un lado, talleres teóricos, en los que se expliquen de manera sencilla los rasgos de una pieza o corriente musical; y, por otro, talleres prácticos, donde alumnado y familias puedan tocar instrumentos, cantar o bailar juntos. Ambos enfoques se enriquecen mutuamente, ya que entender el contexto de una música ayuda a valorarla más cuando se interpreta en grupo.

Un ejemplo concreto sería un taller en el que las familias sean invitadas a traer canciones tradicionales de su cultura de origen. Algunas pueden animarse a interpretarlas en directo si tocan un instrumento, mientras que otras pueden compartir grabaciones o enseñar letras y significados. El alumnado, por su parte, puede preparar breves presentaciones para introducir los estilos escuchados o acompañar las piezas con percusión sencilla en clase. De este modo, se genera un espacio de encuentro intergeneracional y multicultural que refuerza el vínculo entre escuela y comunidad.




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En cuanto a la organización, no se trata de que el profesorado lo asuma en solitario, fuera de su horario y sin recursos. Lo más viable es plantearlo como una iniciativa del centro educativo, apoyada por la dirección y reconocida dentro del proyecto pedagógico, de manera que forme parte de la programación oficial. Así se pueden destinar tiempos específicos, coordinar con las asociaciones de familias y contar con apoyos logísticos para que la actividad sea sostenible y tenga continuidad.

En tiempos de pantallas, cuando la necesidad de empatía y conexión humana aumenta, la educación musical no solo enseña conceptos sino a escuchar con el corazón, valorar cada voz y crear un futuro donde nadie quede fuera.

The Conversation

Paloma Bravo-Fuentes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música – https://theconversation.com/cuatro-maneras-de-hacer-mas-participativa-e-igualitaria-la-clase-de-musica-262887

Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Ibarra Berastegui, Catedrático de Mecánica de Fluidos, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Es previsible que los cambios en el viento y la altura de ola en el Mediterráneo afecte a la importancia geopolítica del canal de Suez. Byvalet/Shutterstock

La mayor parte de los estudios científicos sobre clima se centran en las proyecciones futuras de temperatura debidas a las emisiones de gases de efecto invernadero. Un fenómeno que también afecta al oleaje de los mares.

Investigadores de la Universidad del País Vasco hemos analizado cómo el sistema atmósfera-océano terrestre absorbe los cambios de temperatura debidos al cambio climático e impacta en el medio marino. El calentamiento de la atmósfera se traslada de manera no lineal a los vientos y olas dando lugar a patrones complejos y con grandes diferencias en los distintos mares.

Los resultados obtenidos muestran que la evolución previsible del viento y la altura de las olas será muy desigual en los distintos océanos hasta finales del siglo XXI, con implicaciones futuras de tipo económico y geopolítico.

El Ártico: menos hielo y más olas

Un informe de la OCDE) señala las ventajas que el deshielo en el Ártico podría representar para el transporte marino de mercancías: se estima que el tiempo de tránsito se reducirá en un 40 % con respecto a la ruta actual entre Asia y Europa.

Sin embargo, una vez desaparecido el hielo, aunque sea de forma parcial, nuestro pronóstico indica que para finales de siglo, el Ártico sufrirá el incremento más importante de viento y altura de olas de todos los océanos.

Este importante aumento, sin duda, dificultará la navegación por lo que, incluso en ausencia de hielo, quizás haga que el tránsito comercial por el Polo Norte siga siendo casi imposible.

Por ello, es improbable que esta combinación de cambios en el Ártico resulte en un debilitamiento sustancial del tráfico marítimo que, a través de Suez y finalizando en el Mediterráneo, conecta hoy Asia y Europa.




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El Mediterráneo: olas, energías renovables y seguridad

El Mediterráneo constituye un eslabón clave en una segunda ruta marítima: la del petróleo y gas que se teje desde el Índico hacia Europa. En nuestra investigación, ambos mares muestran un comportamiento opuesto al del Ártico, con reducciones notables de viento y olas hasta finales de siglo. A nivel global, el Mediterráneo es el mar del que se esperan las mayores disminuciones tanto en viento como en altura de olas hasta el año 2100.

La década de 2010-2020 representa un punto de inflexión para un mar que en las pasadas décadas ha tenido un comportamiento constante y que ahora, hasta final de siglo, se encamina hacia una reducción de su viento y oleaje.

Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Gabriel Ibarra, CC BY-SA

La incipiente implantación de plantas de extracción de energía de las olas podría verse comprometida ya que el diseño elegido en la primera planta operativa del Mediterráneo, situada en Jaffa (Israel), se basa en unos pistones cuyo rendimiento depende de la altura de ola. La previsible disminución de altura de la olas trae nuevos desafíos al desarrollo tecnológico de futuras plantas similares en el Mediterráneo.

Por otro lado, también se esperan cambios en el sector eólico y los parques marinos proyectados para las próximas décadas, que deberán hacer frente a una caída en su producción debido a la disminución de la velocidad del viento.




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A lo largo del eje central del Mediterráneo, por donde transitan dos rutas marítimas fundamentales, las disminuciones de viento y oleaje estimadas en nuestro trabajo son del 2 % por década hasta finales del siglo.

Estos futuros cambios favorecerán una navegación más fluida en el Mediterráneo, lo cual conllevará un reto de seguridad adicional debido a la proliferación esperable de actividades ilegales, como el tráfico de armas, de drogas y personas.

Por ello, la propia estabilidad futura de los países ribereños representa en sí misma un reto para hacer del Mediterráneo un mar seguro para el tráfico de mercancías y el suministro energético.




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¿Se puede contar con rutas alternativas a futuro?

Un menor oleaje reduce tiempos de navegación y costes, por lo que estos cambios futuros debidos al cambio climático reforzarán el papel de esas dos rutas marítimas centradas en el Mediterráneo. Uno de los principales patrones globales que emergen en las proyecciones de vientos y olas hasta 2100 es una intensa asimetría entre los hemisferios Norte y Sur, concentrándose en este último los mayores incrementos. Por ello, hay que considerar, además, que la vía alternativa al Mediterráneo, es decir, rodeando África, se verá dificultada debido a un sostenido incremento de viento y olas esperable para las próximas décadas en el Indico y Atlántico Sur.

Este debilitamiento en las perspectivas de consolidación de rutas alternativas incrementa todavía más la importancia geopolítica de tres nodos clave en dichas rutas: el canal de Suez, el estrecho de Bab-el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, crucial para el suministro global de gas y petróleo. Así lo confirman las recientes tensiones bélicas en el golfo Pérsico. Paradójicamente, hemos visto que en esta reciente crisis la relevancia clave de estos nodos ha actuado como factor de estabilización para el comercio mundial, ya que la proyección simultánea de los intereses vitales contrapuestos de diferentes actores internacionales ha resultado en el mantenimiento de las rutas abiertas.

Pacífico Norte y acceso al Atlántico

En otras zonas como el Atlántico y Pacífico Norte también se prevén reducciones de viento y altura de olas. Esto se traducirá en una navegación más fluida y con menos costes, reforzándose así la importancia geopolítica del canal de Panamá como eslabón estratégico en el tráfico marítimo mundial.

Los recientes movimientos por parte de Estados Unidos para asegurar su control constituyen un indicador de la extraordinaria relevancia que en las próximas décadas se espera tenga el canal de Panamá. Entre las razones de esta importancia destaca el esperable incremento del tráfico en las próximas décadas debido a una navegación cada vez más fluida.




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Geopolítica de las olas

Cuanto más favorables resultan las perspectivas geofísicas de consolidación de las actuales rutas de navegación hasta 2100, mayor es el potencial disruptivo que concentran los eslabones clave que las integran ante acontecimientos desestabilizadores de orden geopolítico.

Ante la falta de nuevas rutas alternativas, los actores interesados deberán concentrar sus esfuerzos en el control total o parcial de las actuales, lo cual paradójicamente puede dar lugar a acuerdos inesperados como el señalado más arriba en la reciente crisis del Golfo Pérsico.

Todavía se requieren estudios más regionalizados sobre la evolución, frecuencia e intensidad de futuros eventos marinos extremos. Con ellos será posible la previsión de escenarios para una mejor adaptación, planificación y gestión de los océanos. Esto permitirá también perfilar con más detalle las implicaciones económicas y geopolíticas derivadas de los cambios que sufran.

The Conversation

Gabriel Ibarra Berastegui recibe fondos de la Universidad del País Vasco.

– ref. Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica – https://theconversation.com/asi-afectara-el-cambio-climatico-al-oleaje-de-los-oceanos-las-rutas-maritimas-y-la-geopolitica-260769

Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuela Rodríguez Gallardo, Profesora Tiular de Universidad en Física Atómica, Molecular y Nuclear, Universidad de Sevilla

Sergey Nivens/Shutterstock

Aunque pueda sonar chocante, la física nuclear no es solo un asunto relacionado con la energía o las bombas atómicas: está detrás de tecnologías que usamos cotidianamente sin notarlo. Pero, ¿podemos hacer cálculos de esas reacciones nucleares del día a día? Gracias a herramientas como Theo4Exp, hacer cálculos avanzados de física nuclear puede resultar mucho más sencillo de lo que imaginamos.

El núcleo atómico

Tras la confirmación de su existencia en 1911, gracias al experimento de Ernest Rutherford, la investigación del núcleo atómico vivió una etapa de avances vertiginosos durante la primera mitad del siglo XX. Se abrió un mundo hasta entonces desconocido.

Representación aproximada del átomo de helio-4: en el núcleo los protones están representados en rojo y los neutrones en azul.
Wikimedia Commons., CC BY

Los propios investigadores de la época no sabían hasta donde podían llegar, como se muestra en la película Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023). En esta, podemos ver cómo Robert Oppenheimer, junto a un nutrido equipo de investigadores, cambia el rumbo de la historia durante la Segunda Guerra Mundial gracias al desarrollo de la bomba atómica, en 1945. Aunque la bomba atómica lo que realmente libera es energía nuclear, mucho más intensa que la atómica.

Su uso en el día a día

La investigación en física nuclear abarca mucho más que el ámbito militar. Se utiliza en nuestro día a día para proporcionarnos electricidad, para el tratamiento del cáncer con radioterapia así como para su diagnóstico usando radiofármacos, para el estudio de obras de arte (incluyendo la datación por carbono-14), etc.

Pero hay algo más que le debemos al núcleo atómico. Se trata de nuestra mayor fuente de energía diaria, el Sol, que nos envía energía gracias a las reacciones nucleares de fusión (unión de dos núcleos para formar otro más pesado) que se producen continuamente en su interior.

Comportamientos por estudiar

Alguien puede pensar que a estas alturas ya está todo dicho sobre el núcleo atómico. Pero lo cierto es que hay muchos núcleos poco conocidos que tienen estructuras exóticas, que pueden romperse fácilmente o transferir parte de sus componentes (protones y neutrones) a otro núcleo, al chocar con él. La investigación básica para conocer las propiedades de estos núcleos atípicos es relevante para poder llegar a aplicaciones en nuestra vida cotidiana.

Muchos de los avances de la física nuclear se llevan a cabo en grandes instalaciones especializadas que cuentan con aceleradores de partículas, reactores, detectores e instrumentación especializada. En ellas, se realizan experimentos que permitan aprender sobre la estructura de los núcleos y cómo se comportan si los hacemos chocar entre ellos.

Pero ¿y si para estudiar el comportamiento de los núcleos atómicos no hiciera falta hacer pruebas reales y el resultado pudiera simularse de forma sencilla en un ordenador? ¿Avanzaría la física más rápido?

La física nuclear como ciencia abierta

Ahí es donde nace Theo4Exp, una plataforma de acceso virtual desarrollada dentro de un proyecto con financiación de la Comisión Europea que permite que cualquier persona con nociones básicas de física pueda realizar cálculos.

Para ello es necesario introducir (o elegir) los datos del problema en una interfaz amigable, que convertirá esos datos en un fichero de entrada del programa, hará el cálculo y le devolverá los resultados. Estos se podrán ver en ficheros de texto o gráficamente en la misma plataforma. El usuario no tendrá que preocuparse de todo el proceso intermedio, sólo decidir de qué núcleo quiere ver la estructura o qué par de núcleos quiere hacer chocar.

Theo4Exp se compone de tres plataformas: dos de ellas están dedicadas a cálculos de estructura y una a reacciones nucleares. MeanField4Exp, hospedada en IFJ PAN en Cracovia, y Structure4Exp, hospedada en la Universidad de Milán, se complementan entre ellas, ofreciendo una gran variedad de modelos sobre la estructura nuclear.

Instalaciones del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla.

Mientras, la plataforma Reaction4Exp, hospedada en la Universidad de Sevilla, permite realizar cálculos de reacciones nucleares que estiman la probabilidad de que, tras el choque, el núcleo que hemos lanzado –el proyectil– pueda estar en diferentes situaciones. Concretamente estar igual, haber pasado a un estado de más energía, haberse roto en diferentes fragmentos o haber transferido parte de él al núcleo con el que choca.

Plataforma web Reaction4Exp.

¿Quién usa esta plataforma?

Es ahora cuando nuestro lector se pregunta: ¿quién usa realmente estos cálculos y con qué propósito? Para empezar, antes de hacer un experimento de física nuclear en una gran instalación es necesario tener estimaciones previas sobre su viabilidad y cuáles podrían ser los resultados. Por otro lado, tras el experimento, esta plataforma es útil para el estudio de los datos en comparación con modelos teóricos. O para realizar cálculos más avanzados a medida que la investigación los vaya requiriendo.

En ciencia básica, estos cálculos pueden servir para estudiar la estructura de un núcleo y su comportamiento. Y también para simular procesos nucleares en las estrellas. Sin embargo, su fin último es el desarrollo de tecnología nuclear.

Otro uso de Theo4Exp es la formación en los estudios de máster de los futuros investigadores que realizarán experimentos en las instalaciones de física nuclear.

¿Puedo entonces jugar a ser un científico nuclear?

Se ha mencionado más arriba que la energía nuclear es mucho más intensa que la atómica. ¿Por qué razón? Si la manera que tienen de interactuar entre sí los componentes del núcleo atómico, neutrones y protones fuera la bien conocida fuerza eléctrica, la energía que se liberaría al romper un núcleo sería aproximadamente igual que al romper un átomo –por romper un átomo se debe entender separar el núcleo atómico de los electrones que andan alrededor del mismo–. Además, la fuerza eléctrica dentro del núcleo es repulsiva porque solo hay cargas positivas, los protones.

Entonces, ¿cómo se mantienen los componentes del núcleo unidos? Tiene que existir otra fuerza atractiva, es decir, que los una y no los separe. Y necesariamente debe ser más potente que la eléctrica.

Experimento para principiantes

¿Cómo podemos comprobar de una manera relativamente sencilla que existe esa fuerza de unión y que es muy intensa? Pues hagamos chocar dos núcleos atómicos, un núcleo de helio-4 (esto quiere decir 2 protones y 2 neutrones) y un núcleo de plomo-208 (82 protones y 126 neutrones). Alguien, un físico nuclear o más bien un grupo de ellos, realiza ese experimento en un gran acelerador lanzando el proyectil con una energía de 40 megaelectronvoltios (MeV) y mide la probabilidad de que ambos núcleos salgan después del choque intactos. También pueden medir cuánto se desvía el núcleo más pequeño, helio-4, de su línea incidente. Eso implica medir un ángulo y la probabilidad para cada ángulo, lo que se conoce como dispersión elástica.

Dispersión elástica del helio-4 contra plomo-208. Se puede observar como el helio-4 se desvía de su linea incidente debido a la interacción nuclear.
CC BY-SA

Nosotros podemos acudir a la plataforma Reaction4Exp y clicar en elastic scattering. Escogemos nuestro proyectil, helio-4, nuestro blanco, plomo-208, la energía a la que lanzamos el proyectil, 40 MeV, y el tipo de interacción entre ellos. Tomemos primero sólo la interacción eléctrica y hacemos el cálculo. En unos segundos tenemos el resultado y, si colocamos juntos el cálculo y los datos experimentales, resulta que no casan.

Probabilidad de que el choque entre los núcleos elegidos sea elástica en función del ángulo en el que se desvía el núcleo proyectil. Panel izquierdo solo con interacción eléctrica. Panel derecho con interacciones eléctrica y nuclear.
Manuela Rodríguez.

Modelemos ahora una interacción atractiva y mucho más intensa que la eléctrica, solo cuando los núcleos estén cerca. Volvemos a calcular, ahora con la suma de estas dos interacciones y, ¡sorpresa!, experimento y cálculo coinciden. Podríamos decir que hemos hecho ciencia y hemos comprobado que existe una fuerza atractiva entre protones y neutrones que es más fuerte que la eléctrica.

La física nuclear hoy en día, como la mayoría de disciplinas científicas, se orienta hacia una ciencia abierta en la que todos los resultados y avances puedan ser consultados y reproducidos. En ese sentido, el desarrollo de plataformas de acceso virtual que faciliten información, cálculos y resultados está convirtiéndose en una puerta de entrada a un conocimiento más colaborativo y global.

The Conversation

Manuela Rodríguez Gallardo recibe o ha recibido fondos de la Junta de Andalucía, de la Agencia Estatal de Investigación y del Ministerio de Ciencia e Innovación de España así como de la Comisión Europea, para llevar a cabo sus investigaciones.

Carla Tatiana Muñoz Chimbo trabaja para la Fundación de la Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS) y recibe fondos del proyecto EURO-LABS, del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación a través del proyecto PID2023-146401NB-I00.

– ref. Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto – https://theconversation.com/como-hacer-calculos-avanzados-de-fisica-nuclear-sin-ser-un-experto-263557

Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria R. Vicente, Profesora de Economía Aplicada, Universidad de Oviedo

gopixa/Shutterstock

La inteligencia artificial (IA) es uno de los grandes motores del cambio económico del mundo. Estados Unidos y China están a la cabeza. La Unión Europea también apuesta por la IA, especialmente con el Programa Década Digital 2030. Este plan busca que al menos el 75 % de las empresas usen estas tecnologías para 2030. Pero este objetivo tiene un problema: no todas las regiones europeas están avanzando al mismo ritmo.

¿Qué regiones están liderando la adopción empresarial de la IA? ¿Quiénes están atrás? ¿Hay relación con la conocida brecha digital?

Responder a estas preguntas es el objetivo de nuestra investigación académica, publicada en la revista Telecommunications Policy. Ahí estudiamos las diferencias que existen entre las distintas regiones europeas en cuanto al uso empresarial de la IA. Identificamos las regiones en cabeza y las rezagadas, y también analizamos los factores que podrían explicar esas diferencias. Para ello usamos datos regionales del año 2024, procedentes de Eurostat.

¿Existen diferencias regionales?

Los resultados muestran que las regiones danesas y belgas lideran el uso de IA. Destacan también Viena (Austria) y la región occidental de Eslovenia. En el extremo opuesto se encuentran la mayoría de las regiones rumanas, algunas búlgaras y Melilla (España).

Uso empresarial de IA en las regiones de la UE.
Fuente: elaboración propia

Pero también hay diferencias dentro de los países. Las naciones más avanzadas en IA presentan mayores desigualdades internas. Este es el caso de Dinamarca y Bélgica. En cambio, en Rumanía y Hungría las diferencias internas son menores. Esto se explica por el patrón de difusión en forma de S: en los países más rezagados, la adopción es lenta y no surgen grandes brechas entre sus regiones. Por el contrario, en los más avanzados, donde el proceso es más acelerado, algunas regiones despegan antes que otras. Y esto dar lugar a brechas internas.

¿Cómo se explican estas diferencias?

Estudiamos la relación entre el uso de la IA y los tres niveles de brecha digital (acceso, uso, y resultados). Para ello usamos modelos estadísticos tomando en cuenta las características de cada región y también las de las regiones vecinas.
Observamos, por una parte, que las empresas que ya usaban tecnologías digitales son las que emplean IA y, además, que su uso en regiones cercanas favorece una mayor adopción de la inteligencia artificial.

Sin embargo, parece existir cierta competencia por los recursos entre regiones. Cuando las vecinas están muy digitalizadas, una región parece usar menos IA.

En resumen, nuestros resultados muestran que es clave reforzar la base digital en las zonas que van más lentas. Se trataría de evitar así que la IA acabe ampliando aún más las desigualdades entre territorios.

También es importante aprovechar bien los recursos que ya existen, como la red europea de centros de innovación digital. Todo ello con el objetivo último de fomentar la colaboración y el intercambio de conocimientos entre regiones y empresas.


Carla Álvarez Rodríguez, investigadora contratada en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, es coautora de este artículo y ha recibido fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).


 

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Maria R. Vicente recibe fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).

Ana Suárez Álvarez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo – https://theconversation.com/europa-avanza-en-ia-pero-no-todas-sus-regiones-van-al-mismo-ritmo-262134

Voces ucranianas (II): cuando la solidaridad de Polonia comenzó a agrietarse

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Léna Georgeault, Directora del Grado en Relaciones Internacionales, Universidad Villanueva

Con la mirada perdida, Artem parece ajeno a la amplia sala que nos rodea, donde coloridas guirnaldas de papel adornan un escenario que acoge, desde hace más de una década, eventos que tejen puentes entre ucranianos y polacos. “Las actividades de integración ya no son suficientes para ayudar a los ucranianos hoy”, sentencia el presidente de Fundación Ucrania. “Hace falta un cambio mayor. La situación en Polonia está yendo en una mala dirección”.

Pero no siempre fue así. Al principio, la solidaridad era espontánea, “casi un reflejo”, recuerda Jacek*, funcionario de la administración polaca. Oleg, miembro de la asociación Nomada, evoca aquellos días en los que personas sin ninguna vinculación previa con el activismo o la ayuda humanitaria se volcaron con los recién llegados. Su compañera polaca, Kinga, lo confirma: “Al principio, todo el mundo fue muy amable con los ucranianos”. Y añade: “Los polacos les invitaban a sus casas. Era un auténtico movimiento: te sentías inspirado por los demás, con la sensación de estar viviendo un momento histórico”.

La acogida de refugiados fue “más una evolución que una revolución”, en palabras de Jacek. “Solíamos vivir en el mismo país”, explica. Desde hace más de cinco siglos, las trayectorias de Ucrania y Polonia se entrelazan, marcadas por anexiones, particiones y fronteras móviles que unieron y separaron a ambos pueblos, hasta que el siglo XX los situó del mismo lado del Telón de Acero: Ucrania como parte de la URSS, y Polonia en su órbita.

En particular, la región de Breslavia ya tenía una presencia ucraniana significativa, desplazada forzosamente en 1947 por el régimen comunista para desarticular la insurgencia nacionalista.

De ese trasfondo compartido se derivan afinidades culturales. Ivan*, refugiado ucraniano, recuerda que, en su juventud, leía los mismos libros que los polacos –los únicos autorizados por el Partido Comunista– y escuchaba las mismas canciones: “Sintonizaba la radio polaca porque no estaba interferida; allí descubrí a ABBA y a Boney M”. “Polonia me parecía hermosa, idílica”, rememora con una sonrisa.

La incomodidad polaca

Con el tiempo, la solidaridad inicial dio paso al desgaste. “Muchos polacos que abrieron sus casas no estaban preparados para enfrentarse al trauma ajeno”, señala Kinga. “Esperaban más gratitud”. Los efectos tangibles de la hospitalidad se notan también en el acceso a servicios y recursos.

“La realidad cotidiana ha cambiado en Polonia”, admite Artem: más colas en los ambulatorios, menos plazas en las guarderías. “Los polacos sienten incomodidad; no les gusta ver que algunos ucranianos viven mejor que ellos. Por ejemplo, puedes trabajar aquí, sí, pero no toleran que tengas un puesto de responsable”.

La erosión del apoyo se cristalizó en junio con la victoria de Karol Nawrocki, candidato conservador y nacionalista, en las elecciones presidenciales. En su discurso, la acogida de los ucranianos dejó de presentarse como un gesto humanitario para enmarcarse como respuesta a la crisis demográfica.

“No les interesa la integración, les interesa la asimilación”, analiza Oleg. Se buscan perfiles productivos: niños escolarizados en programas polacos y adultos jóvenes en edad de trabajar y de formar familias. “Pero los mayores, las personas con discapacidad, las madres solteras… nadie los necesita, porque no pueden aportar nada ni a la economía de Polonia ni a la de Ucrania”.

“Los polacos culpan a los ucranianos de su declive económico”, explica Artem. “Pero estos refugiados aportan un 2,7 % al PIB polaco”, rebate, citando un informe conjunto de ACNUR y Deloitte publicado en 2024. Para los sectores más extremos del espectro político, las causas de las dificultades de Polonia entrelazan la guerra entre Rusia y Ucrania con la Unión Europea y, detrás de ella, Berlín. “Para algunos, Bruselas es casi tan enemiga como Rusia”, observa Artem con sorna.

Los ucranianos del este, en el punto de mira

Jacek es uno de los polacos que se adhieren a esa narrativa. Comentando casos documentados de ciudadanos rusos que se han hecho con pasaportes ucranianos para infiltrarse en Europa, asegura: “Están financiados por Rusia y Alemania”. “Es una política profesional de desestabilización”, añade, convencido de que ambos países buscan debilitar a Polonia y Ucrania para apropiarse de sus recursos y su tecnología.

La sospecha se agudiza especialmente contra los ucranianos del este, rusoparlantes. “Los ucranianos que hablan ruso están luchando contra Ucrania”, afirma. “Son una quinta columna. Por eso ahora se revisa a fondo el pasado de cada uno. Nos mantenemos vigilantes”. Theodor, estudiante ucraniano en Breslavia, y Oleg, ambos bilingües en ruso y ucraniano, rechazan esa visión. “Hay ucranianos rusoparlantes matando a soldados rusos en el frente ahora mismo, mientras hablamos”, recalca el primero.

Para alimentar esta desconfianza, Nawrocki moviliza un relato nacional con raíces históricas profundas. El recuerdo de la masacre de Volinia –la matanza de decenas de miles de polacos a manos de nacionalistas ucranianos en 1943– ha cobrado nueva vida. Un gesto oportunista, según Artem, que denuncia que esa memoria sólo se activa en periodos electorales. “En el discurso polaco, la masacre ocurrió simplemente porque los ucranianos son malas personas. No los nacionalistas, no los extremistas: los ucranianos”, lamenta. Y advierte: “Polonia quiere cerrar ese capítulo ahora, pero Ucrania necesita unidad, héroes y mitos. No es un gesto amistoso exigirlo en este momento”.

La hostilidad se palpa. “Cada ucraniano tiene al menos una historia de esas que contar”, me confía Oleg. Para Ivan, que nunca se sintió extranjero porque su madre es polaca, fue el día en que le gritaron a su mujer en la calle que se volviera a Ucrania, mientras ella cargaba bolsas del supermercado. Theodor y su novia ya no hablan ucraniano en voz alta por la calle. “Es difícil de definir”, dice. “Se nota en el aire”.

Para Artem, que ha dedicado su vida a fomentar la convivencia entre polacos y ucranianos, la situación es desgarradora. Su mirada vaga por la sala como si buscara algo que ya no está. “Arruinaron en una campaña electoral el trabajo de diez años”, dice en voz baja, como si hablara para sí.


Los nombres marcados con asterisco han sido modificados para proteger la identidad de las personas entrevistadas.


The Conversation

Léna Georgeault no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Voces ucranianas (II): cuando la solidaridad de Polonia comenzó a agrietarse – https://theconversation.com/voces-ucranianas-ii-cuando-la-solidaridad-de-polonia-comenzo-a-agrietarse-259345

Así podemos producir combustibles a partir de los residuos de matadero

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juana Fernández-Rodríguez, Profesora Titular-Departamento Tecnologías del Medio Ambiente-IVAGRO-Universidad de Cádiz, Universidad de Cádiz

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El incremento de la población mundial ha provocado un aumento de la producción de carne. Y eso, a gran escala, contribuye de manera importante al cambio climático a nivel global.

Pero ¿por qué? ¿Qué tiene que ver el consumo de carne con el medio ambiente? Para empezar, la deforestación para ampliar las áreas de pastoreo y la producción de cultivos forrajeros perjudica al medio ambiente. Además, el sistema digestivo del ganado genera emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono.

A esto se le suma la generación de residuos derivados del sector cárnico, compuestos principalmente por grasas animales, sangre, restos de órganos y aguas de lavado de las instalaciones.

El vertido de estos residuos en corrientes naturales de agua puede contaminar las aguas superficiales y subterráneas con nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, lo que provocaría su eutrofización (presencia de un exceso de nutrientes). Para colmo, su depósito en vertederos provoca la contaminación de los suelos y la degradación anaeróbica de estos residuos libera también metano, contribuyendo aún más al efecto invernadero.

El mecanismo para obtener biohidrógeno

Ante esta realidad, resulta evidente el valor que tendría disponer de una tecnología que disminuya el riesgo ambiental de estos residuos a la vez que recupera subproductos de valor añadido.

La naturaleza orgánica de los residuos los convierte en un sustrato ideal para que los microorganismos puedan descomponerlos en ausencia de oxígeno en un proceso conocido como digestión anaerobia, que genera como productos diferentes tipos de gases. Esta técnica se podría aplicar en los mataderos o integrar en las depuradoras.

Por otro lado, la codigestión anaerobia permite procesar varios tipos de residuos simultáneamente, optimizando la producción de biogás (rico en biohidrógeno y biometano) y mejorando la eficiencia y estabilizando el proceso.

Uno de los subproductos gaseosos generados mediante esta técnica es el biohidrógeno (hidrógeno de origen biológico), que puede usarse como fuente de energía limpia en industrias o medios de transporte, lo que reduce la dependencia de combustibles fósiles. Además, el digestato –material orgánico residual– resultante del proceso puede aplicarse como fertilizante, promoviendo una agricultura sostenible.

Por ello, la optimización de la codigestión anaerobia de los residuos de matadero para maximizar la producción de biohidrógeno se plantea como un elemento clave en la transición hacia una economía neutra en carbono.

Cómo optimizar el proceso

Sin embargo, es necesario optimizar las condiciones de operación, como el pH, la temperatura y la proporción de residuos, para maximizar la producción de hidrógeno a partir de residuos de matadero.

En un reciente estudio, aún en proceso de publicación científica, utilizamos residuos de matadero –tanto aguas de lavado como restos orgánicos de animales como sangre, vísceras, plumas y huesos, entre otros– como sustratos para generar biohidrógeno a través de la codigestión anaerobia. Se prepararon diferentes inóculos (bacterias) aclimatados a diferentes temperaturas: mesofílica (35°C), termofílica (55°C) e hipertermofílica (70°C) en reactores a escala de laboratorio.

Encontramos que los factores más influyentes en la generación de biohidrógeno fueron el pH, la temperatura y el tipo de sustrato. Así, identificamos las condiciones óptimas para maximizar la producción de hidrógeno: un pH de 6 y una temperatura de 70°C. Bajo estas condiciones, se alcanzó un rendimiento de producción de hidrógeno de 21,78 mililitros por cada gramo de sustrato procedente de los residuos orgánicos.

Nuestros resultados demuestran que la codigestión anaeróbica de residuos de matadero, y otros del sector agroalimentario, es una estrategia prometedora para la producción de biohidrógeno. Esta tecnología contribuye a la mitigación del cambio climático y a la protección de los recursos naturales, a la vez que fomenta la creación de empleos verdes y estimula el desarrollo de economías industriales más sostenibles. No obstante, su implantación es todavía limitada porque aún se están sopesando sus ventajas e inconvenientes y su instalación requiere una inversión inicial importante.

The Conversation

Juana Fernández-Rodríguez recibe fondos de de la convocatoria MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por los Fondos FEDER/EU, con el proyecto de investigación PID2021-123174OB-I00.

– ref. Así podemos producir combustibles a partir de los residuos de matadero – https://theconversation.com/asi-podemos-producir-combustibles-a-partir-de-los-residuos-de-matadero-250959

‘Fungi ficción’: por qué los hongos son los nuevos extraterrestres en la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Fuentes Antón, Profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Universidad de Salamanca

La imagen de un alienígena con mandíbula retráctil es icónica, pero en varias películas contemporáneas la verdadera amenaza no es una criatura del espacio, sino un organismo híbrido: un hongo parasitario, una red biológica o una fuerza que se extiende silenciosa e impredecible.

En Alien: Covenant (2017), los neomorfos, organismos derivados de los que aparecen en Alien: El octavo pasajero (1979) brotan de esporas mutadas. En la serie Star Trek: Discovery, que se empezó a emitir en 2017, los viajes intergalácticos dependen de una red micelial, formada por filamentos muy delgados de hongos que conecta a las plantas y a los miembros del reino fungi en un ecosistema.

Incluso en la olvidada versión cinematográfica de Super Mario Bros. de 1993, el reino distópico está definido por un hongo inteligente que ha colonizado la ciudad.

Y es que la biología real de los hongos –sus capacidades de parasitar, conectar ecosistemas y adaptarse a entornos extremos– ha inspirado algunas de las metáforas extraterrestres más impactantes del cine y la televisión.

Esporas mutantes

En Alien: Covenant, los protagonistas aterrizan en un planeta aparentemente hospitalario, solo para descubrir un ecosistema mutado, debido a los eventos sucedidos tras Alien: Prometheus (2012). En ese entorno selvático, un organismo desata una oleada de sucesos trágicos para los habitantes de la nave Covenant. Un hongo, similar a los del género Lycoperdon, suelta esporas que, al ser inhaladas por los humanos, desatan un proceso biológico letal que da vida a los neomorfos.

Dichas esporas parecen originarse por contaminación con un fluido negro mutagénico, liberado en la película previa, sugiriendo que algo tan habitual como un hongo inofensivo podría convertirse en un arma biológica devastadora.

Curiosa pero erróneamente, la descripción del hongo que causa todo ese desastre se parece a la de Clostridium tetani, el organismo responsable de la enfermedad del tétanos, que en la realidad es una bacteria, no un hongo.

Diferencias aparte, existen hongos patógenos que puede causar problemas en la salud humana por inhalación, responsables de enfermedades como la aspergilosis o la histoplasmosis.




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Redes intergalácticas: Star Trek: Discovery

En Star Trek: Discovery, la nave USS Discovery navega el universo mediante el “motor de esporas”, una tecnología que utiliza la red micelial como sustento para el viaje instantáneo. Este sistema conecta galaxias en una vasta red de filamentos vivos, de manera asombrosamente biológica.

Inspirada en el libro Mycelium Running (2005) del micólogo Paul Stamets, la serie concibe esta red como el tejido vital de la galaxia.

Aunque pueda parecer difícil de creer o imaginar, el micelio es una estructura existente en la Tierra, el aparato vegetativo de los hongos. Su funcionamiento es similar al de las raíces de los árboles y puede extenderse a kilómetros de distancia, como una autentica red de comunicación entre el organismo y su entorno.

Otra curiosidad que ensalza la importancia de los hongos en la ciencia ficción es que, en esta serie de televisión, el personaje del teniente y astromicólogo inventor del motor de esporas lleva el nombre del propio Paul Stamets, una de las figuras más sobresalientes del mundo de la micología y el estudio de los hongos.

Tal ha sido la contribución de Stamets al conocimiento fúngico que incluso existe una especie nombrada en su honor: Psilocybe stametsii.




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Hongos en clave pop: Super Mario Bros.

La película de acción Super Mario Bros. (1993), considerada un fracaso taquillero, introdujo un concepto sorprendentemente visual: el reino distópico de Dinohattan está corrompido por una especie de hongo inteligente.

El antiguo rey, convertido en un ente fúngico, ejerce su control mediante una forma simbiótica que abarca toda la ciudad.

Tráiler de la película Super Mario Bros. (1993)

En este caso, esa relación simbiótica entre el hongo y la urbe vuelve a recordarnos fenómenos muy comunes en el desarrollo de los hongos como micorrizas y líquenes: dos estrategias que permiten interrelacionarse de forma simbiótica a los hongos con plantas y con algas respectivamente. Y generando importantes beneficios para todos ellos.

Mientras que las micorrizas, asociación subterránea entre el micelio del hongo y ciertos vegetales, son importantes para que los árboles puedan obtener nutrientes y extender sus raíces en profundidad y longitud, los líquenes pueden colonizar ambientes extremos donde ninguno de los organismos que lo conforman podría existir por sí mismo.

Los líquenes son colonizadores primigenios de entornos yermos como rocas. En estos medios sin apenas nutrientes, solo esta asociación puede sobrevivir: mientras que el alga aporta alimento al hongo gracias a la fotosíntesis (proceso que el hongo no puede realizar), el alga obtiene protección frente a la desecación y obtiene agua gracias a las hifas del hongo, las cuales pueden entrar en cualquier grieta o fisura, por minúscula que sea.

Aunque la película no obtuviera el éxito deseado, podemos ver esa asociación simbiótica entre el hongo y la ciudad, ayudando a los personajes principales, los hermanos Luigi y Mario, a devolver el orden a Dinohattan.




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¿Qué nos dicen estos hongos-alienígenas?

Ya sea por su poder de contagio biológico, la habilidad para conectar entornos o transformar lo doméstico, estos relatos nos presentan lo familiar como inquietante.

Los hongos que nos rodean en la vida real poseen el mismo potencial para parasitar, crear redes de comunicación entre ecosistemas y resistir condiciones extremas. Pero cuando la ficción toma esas propiedades biológicas y las magnifica, surge un tipo de extraterrestre plausible, inquietante y, en cierto modo, aterrador.

Estas historias nos invitan a ver la micología con nuevos ojos: no como simple temática ecológica o gastronómica, sino como imaginación vibrante que puede restituir nuestro sentido de lo asombroso.

En cada espora o micelio ficticio hay una oportunidad para comprender mejor nuestra relación con lo no humano y el potencial oculto que yace debajo del suelo y, quizá, más allá del cielo.

The Conversation

Sergio Fuentes Antón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ‘Fungi ficción’: por qué los hongos son los nuevos extraterrestres en la ciencia – https://theconversation.com/fungi-ficcion-por-que-los-hongos-son-los-nuevos-extraterrestres-en-la-ciencia-262910

Dar más de 12 000 pasos diarios durante el año escolar para reducir la obesidad infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Rodríguez Gutiérrez, Investigador Postdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha

Niño caminando en la naturaleza MNStudio/Shutterstock

La obesidad infantil sigue siendo una emergencia de salud pública a nivel internacional. En España, cerca del 40 % de los niños y niñas tienen sobrepeso u obesidad, una situación que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o trastornos mentales desde edades tempranas.
En Europa, uno de cada tres menores tiene sobrepeso y en América Latina y el Caribe más de 4 millones de niños y niñas menores de cinco años lo sufren.

Sabemos que uno de los factores principales se debe a a la escasa actividad física en la infancia. Pero ¿cuánto deben moverse los niños para estar realmente sanos?

¿Cuántos pasos se deben dar en la infancia para mejorar la salud?

Un reciente estudio desarrollado por nuestro grupo del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha monitorizó, durante 30 semanas del año escolar, los pasos diarios de escolares de 4º a 6º de primaria de la provincia de Cuenca mediante una pulsera de actividad física. Y los resultados de este trabajo, llevado a cabo en colaboración con la Universidad de Linköping, ofrecen una pista esperanzadora y además muy sencilla.

Las recomendaciones internacionales indican que, mientras los niños deben dar entre 13 000 y 15 000 pasos diarios, para las niñas es suficiente entre 11 000 y 12 000. Sin embargo, nuestros datos muestran que alcanzar un umbral de 12 000 pasos al día ya se asocia con beneficios claros en la salud infantil: menor grasa corporal, menor índice de masa corporal y un perímetro de cintura más reducido.

Esta relación resultó más evidente los días lectivos, y especialmente en los niños, siendo aún más clara cuando se alcanzaba este nivel de actividad al menos el 40 % de los días del curso.




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Pero cuántos pasos dan realmente los escolares?

El problema es que la mayoría de las escolares están lejos de estas cifras. En promedio, solo alcanzaron las recomendaciones internacionales un 32 % de los días del curso escolar. También observamos una diferencia importante entre los días laborables y el fin de semana: la actividad física disminuye notablemente los sábados y domingos.

Una de las fortalezas de este estudio es su duración. Mientras que la mayoría de las investigaciones previas solo analizaban una o dos semanas, nuestro seguimiento de la actividad física durante el curso escolar ofrece una representación más completa y precisa de los patrones de actividad física.

Una herramienta simple y eficaz

El número de pasos diarios es una métrica fácil de entender, objetiva, accesible para la mayoría de las familias y útil tanto en casa como en el colegio. La clave del planteamiento no reside en hacer deporte competitivo, sino en moverse más cada día. Promover la actividad física cotidiana desde edades tempranas es una de las mejores inversiones en salud pública.

Además, nunca antes había sido tan fácil conocer nuestros niveles de actividad física gracias a las pulseras de actividad, cuyo uso ha crecido exponencialmente en los últimos años. La evidencia indica que el uso de esta tecnología para la monitorización de los pasos diarios, junto con el establecimiento de objetivos, aumenta la actividad física en niños y adultos.

Si en casi todos los hogares hay una báscula, ¿por qué no normalizar también una pulsera de actividad física como herramienta básica de salud? Quizá así, alcanzar los 12 000 pasos dejaría de ser una excepción para convertirse en un hábito.




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Medidas para una infancia activa

Desde las familias, así como desde escuelas e instituciones públicas, se pueden aplicar medidas para concienciar y motivar a los niños y niñas a alcanzar los pasos recomendados:

• Evitar el transporte en coche, promoviendo el desplazamiento activo: caminar al colegio, a las actividades extraescolares o al supermercado, siempre que sea posible.

• Fomentar los recreos dinámicos.

• Organizar actividades físicas familiares los fines de semana, como excursiones en la naturaleza.

• Limitar el tiempo de pantallas y sustituirlo por juego al aire libre.

• Hacer pausas activas en clase: levantarse y moverse.

• Señalizar en pueblos y barrios las rutas escolares con el número aproximado de pasos.




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Cada paso cuenta

La obesidad infantil es uno principales problemas de salud pública del siglo XXI, una epidemia silenciosa. Incorporar objetivos sencillos, como incrementar el número de pasos diarios, puede ser un primer paso para revertir esta preocupante tendencia.

Después de todo, cada paso cuenta. Incluso pequeños incrementos en el número de pasos diarios se asocian con mejoras en la salud, al reducir los niveles de adiposidad. Y esto no solo tiene beneficios durante la infancia, sino que puede tener efectos positivos en la vida adulta. No se trata de formar atletas, sino de fomentar hábitos cotidianos que les hagan crecer más sanos y, en consecuencia, más felices. Paso a paso.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Dar más de 12 000 pasos diarios durante el año escolar para reducir la obesidad infantil – https://theconversation.com/dar-mas-de-12-000-pasos-diarios-durante-el-ano-escolar-para-reducir-la-obesidad-infantil-261920

Trump reversed policies supporting electric vehicles − it will affect the road to clean electricity, too

Source: The Conversation – USA (2) – By Jeremy J. Michalek, Professor of Engineering & Public Policy, Professor of Mechanical Engineering, Carnegie Mellon University

When Congress passed the Inflation Reduction Act in 2022, it was the largest climate bill in U.S. history, with major incentives for electric vehicle production and adoption. In its wake, investment in the U.S. electric vehicle industry accelerated. But in 2025, President Donald Trump’s so-called One Big Beautiful Bill Act eliminated most of the incentives, and U.S. investment collapsed.

Hitting the brakes on electric vehicles will clearly mean less progress in reducing transportation emissions and less strategic U.S. leadership in a key technology of the future. But in a new study, my colleagues at Carnegie Mellon University and I find that fewer electric vehicles will also mean less investment to clean up the electricity sector.

How we got here

U.S. electric vehicle adoption lags behind the rest of the world – especially China, which has invested heavily and strategically to dominate electric vehicle markets and supply chains and to leapfrog the historical dominance of American, European and Japanese manufacturers of vehicles powered by internal combustion engines.

Electric vehicles are much simpler to engineer, and this opened a window for China to bet big on EVs with investment, incentives and experimentation. As battery prices dropped dramatically, electric cars became real competition for gasoline cars – especially for the massive Chinese market, where buyers don’t have strong prior preferences for gasoline. China now dominates the supply chain for battery materials, such as lithium, nickel, cobalt and manganese, as well as the rare earth minerals used in electric motors.

In 2022, the U.S. took action to change this trend when Congress passed the Inflation Reduction Act. The law encouraged EV adoption by lowering costs to manufacturers and consumers. But it also encouraged automakers to find ways to build EVs without Chinese materials by making the largest incentives conditional on avoiding China entirely.

After the law passed, investment soared across hundreds of new battery manufacturing and material processing facilities in the U.S.

But in 2025, Congress passed and Trump signed the One Big Beautiful Bill Act, which eliminated most of the incentives. U.S. investment in EV-related production has collapsed.

Electric vehicles are cleaner

As a scholar of electric vehicle technology, economics, environment and policy, I have conducted numerous peer-reviewed scientific studies characterizing benefits and costs of electric vehicles over their life cycle, from production through use and end of life. When charged with clean electricity, electric vehicles are one of the few technologies in existence that can provide transportation with near-zero emissions.

With today’s electricity grid, EV emissions can vary, depending on the mix of electricity generators used in the region where they are charged, driving conditions such as weather or traffic, the specific vehicles being compared, and even the timing of charging. But EVs are generally better for the climate over their life cycle today than most gasoline vehicles, even if the most efficient gas-electric hybrids are still cleaner in some locations. EVs become cleaner as the electricity grid becomes cleaner, and, importantly, it turns out that EVs can even help make the electricity grid cleaner.

This matters because transportation and electricity together make up the majority of U.S. greenhouse gas emissions, and the passenger cars and light trucks that we all drive produce the majority of our transportation emissions.

In its efforts to prevent the government from regulating greenhouse gas emissions, the Trump administration is now claiming that emissions from cars and trucks are “not meaningful” contributors to climate change. But in reality, a technology that cleans up both transportation and electricity at the same time is a big deal.

A map of the U.S. with regions and states colored by the type of power plant that will increase generation the most in response to rising energy demand.
Across most of the U.S., adding electricity demand, such as from increasing the use of electric vehicles, would spark development of clean-energy power plants to meet that rising need.
Michalek et al.

An opportunity for cleaner electricity

Our research has found that turning away from electric vehicles does more than miss a chance to curb transportation emissions – it also misses an opportunity to make the nation’s electricity supply cleaner.

In our paper, my co-authors Lily Hanig, Corey Harper and Destenie Nock and I looked at potential scenarios for electric vehicle adoption across the U.S. from now until 2050. We considered situations ranging from cases with no government policies supporting electric vehicles to cases with enough electric vehicle adoption to be on track with road maps targeting overall net-zero greenhouse gas emissions by 2050.

In each of these scenarios, we calculated how the nation’s power grid and electricity generators would respond to electric vehicle charging load.

We found that when there are more electric vehicles charging, more power plants would need to be built – and because of cost competitiveness, most of those new power plants would be solar, wind, battery storage and natural gas plants, depending on the region.

Once wind and solar plants are built, they are cheaper to operate than fossil fuel plants, because utilities don’t need to buy more fuel to burn to make more electricity. That cost advantage means wind and solar energy gets used first, so it can displace fossil-fuel generation even when EVs aren’t charging.

A virtuous – or vicious – cycle

Our analysis reveals that what’s good for climate in the transportation sector – eliminating emissions from vehicle tailpipes – is also good for climate in the power sector, supporting more investment in clean power and displacing more fossil fuel-powered generation.

As a result, encouraging electric vehicle adoption is even better for the climate than many people expected because EV charging can actually cause lower-emitting power plants to be built.

Gasoline vehicles can’t last forever. The cheap oil will eventually run out. And EV batteries have gotten so cheap, with ranges now comparable to gas cars, that the global transition is already well underway. Even in the U.S., consumers are adopting more EVs as the technology improves and offers consumers more for less. The U.S. government can’t single-handedly stop this transition – it can only decide how much to lead, lag or resist. Rolling back electric vehicle incentives now means higher emissions, less clean energy investment and weaker U.S. competitiveness in a crucial industry of the future.

Our findings show that slowing electric vehicle adoption doesn’t just affect emissions from transportation. It also misses opportunities to help build a cleaner power sector, potentially locking the U.S. into higher emissions from its top two highest-emitting sectors – power generation and transportation – while the window to avoid the worst effects of climate change is closing.

The Conversation

Jeremy J. Michalek currently receives funding from Toyota Research Institute and the National Renewable Energy Laboratory to study electric vehicle battery recycling and reuse and from the Technology Competitiveness and Industrial Policy Center to study global supply of critical battery materials. He has received funding from a diverse group of sources in the past, such as the National Science Foundation, the Department of Energy, the Department of Transportation, the Environmental Protection Agency, the National Bureau of Economic Research, the Alfred P. Sloan Foundation, the Electric Power Research Institute, Ford Motor Company, Toyota Motor Corporation, the Center for Applied Environmental Law and Policy, and other organizations. He has consulted for the US Environmental Protection Agency. The views expressed here are his own.

– ref. Trump reversed policies supporting electric vehicles − it will affect the road to clean electricity, too – https://theconversation.com/trump-reversed-policies-supporting-electric-vehicles-it-will-affect-the-road-to-clean-electricity-too-264721

Brazil’s Bolsonaro may soon join ranks of failed coup plotters held to account − hampering the chance of any political comeback

Source: The Conversation – Global Perspectives – By John Joseph Chin, Assistant Teaching Professor of Strategy and Technology, Carnegie Mellon University

Former Brazilian President Jair Bolsonaro is seen at his residence in Brasilia on Sept. 3, 2025. Sergio Lima/AFP via Getty Images

Former Brazilian President Jair Bolsonaro could soon be convicted as a failed coup plotter.

Brazil’s Supreme Court is expected to deliver a verdict by Sept. 12 over charges that the former president and key aides plotted to overturn Bolsonaro’s 2022 election defeat to Luiz Inácio Lula da Silva. Prosecutors allege that Bolsonaro and others discussed a scheme to assassinate Lula and incited a riot on Jan. 8, 2023, in hopes that Brazil’s military would intervene and return Bolsonaro to power.

Bolsonaro maintains his innocence. But if found guilty, he could face a lengthy prison sentence.

As political scientists who have documented the fate of hundreds of coup leaders in the book “Historical Dictionary of Modern Coups D’état,” we have collected a dataset of every coup attempt since the end of World War II. Bolsonaro could soon join the ranks of thousands of coup plotters who have been brought to justice.

But not all coup plotters are held accountable for their actions. And even when they are – it doesn’t necessarily mark the end of their political ambitions.

Men and women fill a street with smoke swirling around.
Supporters of former President Jair Bolsonaro clash with police outside the Planalto Palace in Brasilia on Jan. 8, 2023.
Evaristo Sa/AFP via Getty Images

Coup and punishments

Plotting a coup is risky business. Some of those who attempt to seize or usurp power unconstitutionally are killed during their takeover bid, particularly when security forces loyal to the incumbent leader foil the attack. Christian Malanga, an exiled former army captain who led a violent attempt to seize power in the Democratic Republic of Congo, is one such example. He was killed in the ensuing shootout in May 2024.

But most leaders of failed coups survive.

And although they typically face punishment, the severity of consequences varies greatly; it often depends on whether the attempt is a self-coup, which is a power grab by an incumbent leader, or an attempt to oust a sitting government.

The most common fate of failed self-coup leaders in democracies is impeachment and removal from office, as occurred to Indonesia’s Abdurrahman Wahid in July 2001, Ecuador’s Lucio Gutiérrez in April 2005, Peru’s Pedro Castillo in December 2022, and South Korea’s Yoon Suk Yeol in April 2025.

Some coup plotters and their co-conspirators are charged in a court and, if convicted, sent to prison. Malanga’s American co-conspirators were ultimately sentenced to life in prison in April 2025.

A similar fate could befall Bolsonaro. A conviction in his case could mean 40 or more years in a Brazilian prison for the 70-year-old.

Still, it could be worse – failed coupists are often punished outside of independent courts, where the penalty is often more severe. Coup plotters have been summarily executed or sentenced to death by a military tribunal or a “people’s court.” The longtime Zairean dictator Mobutu Sese Seko executed over a dozen junior officers and civilians after his government uncovered an alleged coup plot in 1978.

One recent estimate suggests 40% of coup conspirators suffer relatively light punishment. Many coup backers are simply demoted or purged from the government without facing trial or execution. An especially popular move is to send coup plotters into exile to discourage their supporters from mobilizing against the regime. Former Haitian president Dumarsais Estimé was forced into exile after his self-coup attempt failed in May 1950; he died in the U.S. a few years later.

Punishment doesn’t always end threat

The problem facing governments is that failed putschists pose a lingering political threat. Ousted leaders often plot “counter-coups” to return to power. For example, former president of the Philippines Ferdinand Marcos, after being ousted in the 1986 People Power movement, masterminded coup plots from exile, though he never returned to power.

Some succeed, such as David Dacko, who returned from exile to grab power in the Central African Republic in 1979, but only with the help of French forces.

Even when convicted or exiled, coup plotters may be later freed. Some members of Brazil’s Congress have already introduced a bill that could grant Bolsonaro amnesty.

A few former failed coup leaders manage to come to power later. Ghana’s Jerry Rawlings led a failed coup in May 1979 but went on to seize power in subsequent coups in June 1979 and 1981; Hugo Chavez was convicted and jailed for leading a failed coup in 1992 but ended up being elected president in Venezuela in 1998.

The risk of coupists going unpunished

Only one failed self-coup leader, as designated in our dataset, has managed to retain office – from where he worked, critics say, to successfully dismantle democracy: El Salvador’s strongman, Nayib Bukele. In February 2020, amid a standoff with the political opposition, Bukele threatened to dissolve the legislature, bringing with him armed soldiers to occupy the legislative assembly.

Though Bukele temporarily backed down, he faced no legal or political backlash. His party won a legislative supermajority in 2021, and he won reelection in 2024. Bukele’s ruling party recently lifted presidential term limits, allowing him to potentially rule for life.

The good news about punishing unsuccessful coup plotters is that because they’ve failed, they do not have to be coaxed out of power. Thus, holding them accountable for their actions should deter future plotters from attempting the same thing. In contrast, for a leader who has done unsavory things while still in office – such as killing domestic dissidents or committing war crimes – the threat of punishment once they leave power can backfire by giving them a reason to fight to stay in power.

In the long term, failed coup leaders who escape punishment are more likely to make a political comeback.

When defeated at the polls, both Donald Trump and Bolsonaro tried to overturn the official results. Both attempted to alter vote totals after they had lost and block an election winner from being inaugurated.

But for Trump there was no censure or punishment, and he is now back in power, where he has weakened the checks and balances that we and other political scientists see as crucial for the preservation of liberty and growing economic prosperity.

In contrast, a conviction for Bolsonaro would make it unlikely he could follow the same path to political resurrection. Even if he’s eventually pardoned, a guilty verdict makes him ineligible to compete again for Brazil’s presidency.

The Conversation

Joe Wright received funding for research on coups from the National Science Foundation and the Minerva Research Initiative.

John Joseph Chin does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. Brazil’s Bolsonaro may soon join ranks of failed coup plotters held to account − hampering the chance of any political comeback – https://theconversation.com/brazils-bolsonaro-may-soon-join-ranks-of-failed-coup-plotters-held-to-account-hampering-the-chance-of-any-political-comeback-264565