Ahora que dos mujeres codirigen ‘Elio’, ¿quiénes fueron las pioneras en el cine de animación de Disney?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Vicens Poveda, Doctora en Comunicación Audiovisual y docente en UDIT (Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología), UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Princesas, reinas, brujas y hadas madrinas. Las películas de animación están plagadas de personajes femeninos con una enorme carga simbólica. Muchas de ellas ya forman parte de nuestro imaginario colectivo. Sin embargo, a pesar de que en la ficción animada reinan las mujeres, en el ámbito de la producción las creadoras han estado relegadas a un segundo plano.

La nueva película Disney Pixar, Elio, está codirigida por dos mujeres –Madeline Sharafian y Domee Shi, directora de Red– que firman el largometraje animado junto a Adrian Molina (codirector de Coco).

Ante este acontecimiento, conviene recordar a las pioneras del cine de animación, esas mujeres artistas que fueron abriendo un camino necesario para que actualmente tengamos referentes fundamentales como Mérida, en Brave (codirigida por Brenda Chapman), o Mei Lee, en Red.

Mujeres sólo en la pantalla

En la antigua Grecia, había templos y ofrendas diarias dedicados a las diosas. Pero la mujer griega apenas poseía derechos básicos.

Igualmente, las películas más populares de los estudios de animación –desde Blancanieves y los siete enanitos (1937) hasta las últimas producciones de Pixar como Inside Out 2 (2024)– están protagonizadas por personajes femeninos. Pero, como decíamos al inicio, sus creadores han sido, en esencia, masculinos. Y quizá, al igual que las diosas griegas, estos personajes acaban siendo la idealización de una mujer inalcanzable… por lo imposible de hacer realidad su personalidad y físico.

A partir de la evolución actual, parece que a mayor cantidad de mujeres en el equipo de producción, mayor realismo y profundidad existe en los personajes femeninos. Aunque no es el caso de las creaciones del Studio Ghibli japonés (en La princesa Mononoke o El viaje de Chihiro, entre otras), en el cine de animación occidental, salvo excepciones, las protagonistas, a pesar de ser icónicas, no han tenido verdaderos rasgos humanos hasta la llegada de mujeres creadoras.

Incluso cuando se inspiraban en personas reales, sus artífices acababan por eliminar toda la naturalidad de los personajes. Es el caso, por ejemplo, de Ariel en La sirenita. Para crearla se utilizó como modelo de referencia a la actriz y animadora Sherri Stoner. Pero su cuerpo escultural y fuerte fue adelgazado hasta el extremo para conseguir lo que el crítico cultural Henry Giroux definió como una Barbie anoréxica.

La llegada de mujeres animadoras, guionistas y artistas ha coincidido –probablemente no de forma casual– con la llegada de una nueva idea de mujer y niña al mundo de la animación.

Como aseguraba la dibujante Joanna Quinn: “El verdadero desafío es la noción de belleza impuesta. Es muy difícil inyectar emoción en personajes femeninos si siempre tratas de mantenerlos como personajes encantadores y resplandecientes”. Eliminando esta belleza angelical, de pronto aparecen personajes con carácter y expresión como Anna (en Frozen) o la ya mencionada Mérida (en Brave), ambas creadas por mujeres.

Fotogramas de las películas Cenicienta (1950), Brave (2012), La Bella durmiente (1959) y Frozen (2013)
De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Cenicienta, Mérida en Brave, la Bella Durmiente y Anna, en Frozen: Protagonistas enfadadas y dormidas creadas por hombres frente a las mismas emociones en personajes creados por mujeres.
‘Collage’ creado por la autora a partir de capturas de pantalla de las películas.

Las pioneras Disney

Las primeras mujeres empleadas por la productora Disney se dedicaban exclusivamente al entintado, es decir, a colorear los dibujos de los animadores. Cuando demostraban verdadero talento, pasaban a ser inbetweeners, realizando los dibujos que faltaban entre un fotograma y otro para crear un movimiento más fluido. Poco a poco, estas “niñas” (se referían a su departamento en la compañía como girls department) fueron mostrando verdadero talento y consiguiendo puestos antes reservados para hombres.

En 1936 Bianca Majolie se convirtió en la primera animadora de la productora. Fue contratada por el propio Walt Disney para realizar las aportaciones que, según él, sólo una mujer podía realizar (lazos, hadas y animalitos). Pero Majolie demostró que podía contribuir de otras formas, y su influencia puede observarse en obras clave como Dumbo y Fantasía 2000, basadas en sus dibujos y conceptos.

Precisamente en la primera versión de Fantasía, estrenada en 1940, participó un alto número de mujeres (para la época). Al tratarse de una película compuesta por cortometrajes experimentales, Disney permitió a varios artistas en ciernes colaborar en ella. Majolie trabajó junto a Ethel Kulsar y Sylvia Holland y esta última fue, de hecho, directora del primer equipo femenino artístico de la industria.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


Pero quizás la más conocida de estas pioneras sea Mary Blair. Artista, dibujante y diseñadora, trabajó en distintos conceptos artísticos para películas de Disney tan importantes como Peter Pan y La Cenicienta.

Su interesante uso del color hizo que la contrataran de inmediato, marcando una nueva línea estética para la productora. Muchos de los hombres animadores rechazaban su trabajo, entre otras cosas porque el uso de colores planos hacía muy complicada su animación. En la década de los 50, Blair abandonó los estudios para dedicarse a la ilustración de cuentos infantiles, pero “tío Walt” la volvió a contratarla para distintos proyectos artísticos, entre los que destaca la atracción “It’s a Small World”, diseñada por ella para el parque de atracciones de Disney en 1964.

Un hombre y una mujer sentados ante una mesa con dibujos.
Walt Disney y Mary Blair presentando la atracción ‘It’s a Small World’.
DisneyFanClub

La primera mujer en Disney acreditada como animadora –anteriormente aparecían bajo el paraguas de otros departamentos– acabó siendo Retta Scott. Artista e ilustradora, Scott trabajó como animadora en Pinocho, Dumbo y Bambi. En esta última se centró en las escenas más violentas de la película, diseñando a los perros de caza que asesinan a la madre del protagonista. Rompió así con los prejuicios de la industria que encasillaban a las mujeres en obras dulces y escenas románticas.

Directoras y directivas

A partir de la década de los 60, más mujeres fueron llegando a Disney con puestos relevantes. Y en los 90 comenzaron a formarse grupos artísticos femeninos que trabajaron en la creación de distintos personajes. Cabe destacar entre estos a Frollo, de El jorobado de Notre Dame, uno de los villanos más inquietantes de sus películas –por su realismo y perversión–, diseñado exclusivamente por mujeres.

Con la llegada del nuevo milenio, más directoras y productoras han aparecido en los créditos de distintas obras de la compañía, siendo muchos de estos filmes verdaderos fenómenos como Frozen o Brave. Con su llegada a los puestos directivos, aparecen nuevos personajes femeninos más realistas y complejos, que mantienen relaciones profundas con otras mujeres y superan estereotipos sexistas como la manida rivalidad femenina o la dulzura como única virtud de su género.

The Conversation

Ana Vicens Poveda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ahora que dos mujeres codirigen ‘Elio’, ¿quiénes fueron las pioneras en el cine de animación de Disney? – https://theconversation.com/ahora-que-dos-mujeres-codirigen-elio-quienes-fueron-las-pioneras-en-el-cine-de-animacion-de-disney-259202

Los ‘lobbies’ tecnológicos quieren frenar la aplicación de la ley europea de inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Moisés Barrio Andrés, Profesor de Derecho de Internet, Universidad Carlos III

Ivan Marc/Shutterstock

En las últimas semanas, y debido a las presiones de algunos Estados (con EE. UU. a la cabeza) y ciertas compañías tecnológicas, la Comisión Europea está considerando una pausa en la aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (el RIA o AI Act) cuya aplicación está pautada para el próximo 2 de agosto.

A primera vista podría parecer una decisión prudente. Pero una mirada más profunda sugiere otra cosa: una pérdida de visión justo en el momento en que Europa necesita un verdadero liderazgo. La UE debería abordar los retos de la regulación jurídica de la IA sin rodeos: no aplazando su ambición, sino redoblando su estrategia digital.

El RIA no es una ley cualquiera. Tanto los responsables políticos de la UE como los observadores internacionales la han celebrado como el buque insignia de la reivindicación del liderazgo mundial de la UE en la elaboración de normas (el efecto Bruselas) para garantizar una visión regulatoria centrada en la persona. En efecto, y desde el Libro Blanco sobre la inteligencia artificial, de febrero de 2020 (“un enfoque europeo orientado a la excelencia y la confianza”), el propósito ha sido no sólo garantizar la seguridad, sino también definir un camino europeo hacia una innovación en IA digna de confianza y centrada en el ser humano. Un retraso significativo o una modificación a gran escala del RIA enviaría el mensaje contrario: que la UE ya no confía en sus propias ambiciones.

¿Es el RIA una norma compleja? En efecto, lo es

En un análisis reciente, publicado en el Real Instituto Elcano, he defendido que la Unión Europea debe ir más allá de las políticas fragmentadas o las acciones erráticas y, en su lugar, perseguir una estrategia digital coherente, basada en valores en todo el ámbito digital. Desde el comercio electrónico hasta los espacios de datos, los chips y la computación cuántica, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial es un elemento estratégico de esta visión global. Socavarlo, o retrasar su aplicación, no sólo prolongaría la inseguridad jurídica para las empresas europeas de IA, sino que ahogaría uno de los proyectos reguladores más ambiciosos de la UE en la última década.

Las autoridades públicas de los respectivos Estados miembros están estableciendo sus normas de supervisión de la IA. En este proceso, España ha sido pionera dentro de la UE y ya ha constituido la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial, la AESIA.

No obstante, los estándares técnicos de los sistemas de IA todavía no están listos, si bien ya existe la norma ISO 42001. El código de buenas prácticas de modelos de IA de uso general (GPAI, por sus siglas en inglés) está siendo objeto de una dura batalla de cabildeo, sobre todo debido a las tensiones transatlánticas. Pero ninguno de estos retos justifica que Europa reniegue de sus planes para la IA.




Leer más:
Esto es lo que la ley de la IA considera ‘riesgo inadmisible’


¿Pueden realizarse algunas reformas? Sin duda

Es necesario simplificar, aclarar e incluso recalibrar el cumplimiento normativo de esta norma para pymes y startups. España, de forma pionera, está llevando a cabo una prueba piloto en un espacio controlado (sandbox) con el objetivo, precisamente, de intercambiar las mejores prácticas mediante la cooperación entre el sector público y el privado. Pero eso no es lo mismo que desregular.




Leer más:
Los “campos de pruebas” para repensar la regulación financiera apropiada para las ‘fintech’


Sería un grave error estratégico confundir la necesidad de una preparación sólida con una justificación para la suspensión a largo plazo de la aplicación del RIA. En todo caso, confirmaría lo que muchos críticos llevamos tiempo advirtiendo: la UE es fuerte en la elaboración de legislación, pero débil en su aplicación y cumplimiento.

Además, someterse a la presión geopolítica sería una herida autoinfligida. Al parecer, Washington ha pedido a Bruselas que detenga la aplicación de la norma, pero la UE no debe subordinar su autonomía jurídica a una baza negociadora en las negociaciones comerciales con el gobierno estadounidense.

¿Estamos ante un nuevo efecto Washington, una contracción de la gobernanza para fortalecer la supremacía de las empresas?

Los pasos a seguir

Aunque la UE debe mantener firme su compromiso con la asociación transatlántica, también tiene que defender sus valores fundacionales y constitucionales. Al fin y al cabo, es precisamente la insistencia de la UE en los derechos fundamentales, la clasificación de riesgos, la responsabilidad y la transparencia lo que distingue su enfoque del modelo mínimamente intervencionista del laissez-faire o los excesivamente centralizados y estatalistas.

La verdadera lección de este debate no es tanto que la UE haya regulado en exceso el sector tecnológico, sino que ha subestimado lo que realmente implica una estrategia política eficaz. A mi juicio, en lugar de retractarse de la norma, la Comisión debería aprovechar este momento para dar dos pasos audaces y muy urgentes:

  1. Consolidar los esfuerzos dispersos para apoyar a las pequeñas y medianas empresas. Las pymes necesitan un apoyo económico que sea a la vez autorizado y útil, y no un extenso mosaico de guías, algunas de dudosa solvencia técnica, publicadas por numerosas instituciones públicas e iniciativas privadas.

    La Comisión tendría que lanzar un paquete completo de medidas de fácil cumplimiento para las pymes –que incluyera orientaciones jurídicas claras y listas de evaluación y control– y establecer una ambiciosa ventanilla única de la UE y la concesión de incentivos financieros y fiscales atractivos. El cumplimiento normativo debe ser un camino hacia la innovación, no un campo de minas burocrático.

  2. Poner en marcha una estrategia integral para la industria digital, centrada en la construcción de una infraestructura digital soberana allí donde más importa: la computación cuántica, la inteligencia artificial, la nube, las plataformas de datos resilientes y los sistemas de ciberseguridad y defensa digital. No se trata de sustituir a los socios mundiales, sino de garantizar que Europa pueda dar forma –y no solo consumir– las tecnologías del mañana y aprovechar mejor nuestros puntos fuertes, así como nuestras ventajas estratégicas.

Cada uno de estos pasos se enfrentará a una feroz resistencia. Ninguno será fácil. Pero tampoco lo fue la creación del mercado único y el lanzamiento del euro, ni la respuesta unificada de la UE al covid-19 o a la guerra de Rusia contra Ucrania.

Todos los hitos de la integración europea comenzaron con dudas y debates, y terminaron como un momento decisivo de fuerza y solidaridad. La UE se encuentra ahora ante otro momento semejante. Como he afirmado en el pasado, se trata de que Europa no solo siga adelante, sino que contribuya decisivamente a dar forma al presente y futuro. Que no deje su destino a otros, sino que lo tome en sus propias manos.

The Conversation

Moisés Barrio Andrés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los ‘lobbies’ tecnológicos quieren frenar la aplicación de la ley europea de inteligencia artificial – https://theconversation.com/los-lobbies-tecnologicos-quieren-frenar-la-aplicacion-de-la-ley-europea-de-inteligencia-artificial-260475

Cuando ellas tiraban de los barcos: la historia olvidada de las sirgueras de Bilbao

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo Anuarbe, Investigadora en Internet de las Cosas, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Grupo escultórico ‘Las sirgueras’, de Dora Salazar, en Bilbao. Fue inaugurado en 2021 como homenaje a estas sufridas trabajadoras. RICARDO ALGAR/Shutterstock

En la cultura popular y, por supuesto, en los memes, el pueblo vasco es sinónimo de fuerza bruta. Hombres que levantan piedras de media tonelada, que parten nueces con la frente o que hacen competiciones de cortar troncos con hachas más grandes que una maleta de cabina. Pero, curiosamente, cuando se habla de la fuerza legendaria vasca, casi nunca se menciona a las mujeres. Y eso que hace poco más de un siglo hubo mujeres en Bilbao que, literalmente, tiraban de barcos cargados río arriba. A pulso. Sin memes, pero con mucho músculo.

Sí, literalmente: mujeres arrastrando buques por la ría del Nervión a fuerza de brazos, piernas y mucha determinación. Eran las sirgueras.

¿Quién necesita bueyes cuando se tienen mujeres?

Las sirgueras se dedicaban a arrastrar barcos mercantes por la ría del Nervión desde la orilla, sujetas con arneses al pecho o a la cintura, como si fueran animales de tiro humano. Caminaban por los caminos de sirga, sendas paralelas al cauce del río y diseñadas precisamente para facilitar este tipo de tracción. Solían trabajar en grupos de tres a seis mujeres, sincronizando el paso y la tensión de las cuerdas para mantener el rumbo del barco y evitar que encallara o se desviara con la corriente.

Su trabajo no era solo cuestión de fuerza bruta: requería resistencia física, coordinación y conocimiento del terreno. Tenían que adaptarse a las mareas, al caudal del río y a la forma de cada embarcación. En muchos casos, los barcos estaban sobrecargados de mineral de hierro, carbón o productos industriales, lo que hacía la tarea aún más extenuante. Además, el firme de los caminos era irregular, embarrado y, en ocasiones, peligroso.

En aquella época (segunda mitad del siglo XIX) los remolcadores de vapor todavía eran escasos y caros, y no todas las embarcaciones podían permitirse uno. El motor diésel aún estaba por inventar y los avances tecnológicos no llegaban al mismo ritmo a todas las rutas comerciales. En ese contexto, cuando un barco debía remontar el Nervión hacia los muelles de Bilbao necesitaba un sistema auxiliar de tracción. ¿La solución más lógica? ¿Bueyes? ¿Caballos? No: mujeres.

No era así por romanticismo ni por un alarde de fuerza femenina, sino por una lógica económica descarnada. Mantener animales de tiro implicaba inversión en forraje, espacio para establos, veterinarios y descanso para las bestias. En cambio, las mujeres (víctimas de una pobreza estructural) eran contratadas por jornadas, sin necesidad de alojamiento ni manutención, por un salario muy bajo. Su fuerza de trabajo era más rentable, más disponible y, sobre todo, más desechable.

Así que ahí estaban: tirando de buques con decenas de toneladas de carga, a la intemperie, bajo el sol o la lluvia, sin derechos laborales ni reconocimiento. No aparecían en los registros oficiales. No tenían contrato. Su aportación fue crucial para el desarrollo portuario de Bilbao, pero quedó fuera de los relatos históricos durante décadas. Solo recientemente su figura ha empezado a ser recuperada como parte del legado obrero y femenino de la ría.

Mujeres fuertes sí, pero invisibles

El caso de las sirgueras pone en evidencia una tendencia histórica: la invisibilidad sistemática de las mujeres en sectores físicos, técnicos o tradicionalmente masculinizados, como el marítimo. Durante siglos se vendió la idea de que las mujeres eran criaturas frágiles y delicadas que bordaban pañuelos y se desmayaban en salones decimonónicos. Pero no todas estaban bordando. Algunas estaban sudando, tirando barcos en la ría.

Históricamente, el sector marítimo ha sido un entorno cerrado, excluyente y profundamente masculinizado. La presencia femenina en este ámbito ha sido escasa, marginal y casi siempre narrada en clave de excepcionalidad. Cuando aparecen mujeres en los relatos marítimos, suelen ser figuras secundarias, atadas a roles domésticos o administrativos. Se las menciona como viudas que heredan el negocio tras una guerra, esposas que aguantan la economía familiar o hijas que mantienen el papeleo mientras los hombres van al mar.

El discurso dominante ha insistido en que su presencia era temporal, accidental o asistencial, como si nunca hubieran estado ahí por decisión propia o por méritos propios. Como si no fueran trabajadoras, sino sustitutas provisionales en tiempos difíciles.

Sin embargo, las sirgueras rompen por completo esa narrativa. Ellas no estaban allí por ausencia de los hombres, ni por tradición heredada, ni por caridad. Estaban porque eran necesarias, y porque cumplían una función esencial en la logística fluvial de la época. Realizaban un trabajo físicamente durísimo, sin reconocimiento, en condiciones precarias y por salarios irrisorios. Pero lo hacían con eficacia, con organización y con una capacidad que hoy llamaría la atención en cualquier plataforma viral.

Eran mujeres fuertes, sí, pero no por una esencia mágica o mítica, sino porque la vida y el sistema las empujaban a serlo. Muchas eran madres, otras huérfanas, otras simplemente pobres. Y el único camino disponible era el esfuerzo físico: caminar durante horas por la ribera del río, con los pies hundidos en el barro, tensando una cuerda que arrastraba una mole de hierro flotante.

No eran un fenómeno anecdótico ni pintoresco: eran parte estructural del funcionamiento de la ría de Bilbao en el siglo XIX, al mismo nivel que los estibadores, los marineros o los maquinistas. Solo que a ellas no se les dedicaban canciones ni libros. Hasta hace poco, ni siquiera una mención en los archivos oficiales.

La culpa, como siempre, de las supersticiones

¿Y por qué casi no se las recuerda? Por esa costumbre tan humana de barrer lo incómodo debajo de la alfombra. O, mejor dicho, de la cultura marítima tradicional, plagada de mitos y supersticiones que vetaban la presencia femenina en los barcos.

Durante siglos se creyó que una mujer a bordo traía mala suerte. Y esta creencia se convirtió en una excusa perfecta para limitar su acceso al trabajo marítimo, relegándolas a tareas invisibles o, directamente, excluyéndolas. Tanto es así que las excluyó del sector, de los relatos y de los libros de historia.

Lo irónico es que mientras decían que no podían estar en cubierta, ellas tiraban de la embarcación desde tierra.

¿Y hoy?

Hoy, las cosas han cambiado, pero no tanto. Las mujeres siguen siendo una clara minoría en el sector marítimo. Según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), menos del 1 % de la fuerza laboral en este ámbito son mujeres, y la mayoría se concentran en funciones administrativas, no técnicas ni operativas.

Sin embargo, el olvido no es completo. En Bilbao, frente a la ría, hay una escultura que rinde homenaje a las sirgueras. Es una obra de la escultora navarra Dora Salazar, que muestra la silueta de cuatro mujeres tirando de una cuerda. Es un reconocimiento tardío, pero importante. Recuperar su memoria es una forma de devolverles el lugar que nunca debieron perder.

Las sirgueras no son una anécdota curiosa. Son una prueba palpable de que las mujeres han estado en todos los sectores, incluso en los más duros, aunque no se les haya reconocido. Tiraron de barcos por necesidad, pero también con una fuerza que desmonta cualquier estereotipo sobre fragilidad femenina.

The Conversation

Paula Lamo Anuarbe no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando ellas tiraban de los barcos: la historia olvidada de las sirgueras de Bilbao – https://theconversation.com/cuando-ellas-tiraban-de-los-barcos-la-historia-olvidada-de-las-sirgueras-de-bilbao-260644

Microplásticos en la sal: el aderezo involuntario en nuestra cocina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Mar Cledera-Castro, Profesora Titular, Departamento de Ingeniería Mecánica, Área Medioambiente, Universidad Pontificia Comillas

Just Life/Shutterstock

Los microplásticos son fragmentos o partículas de plástico con un tamaño inferior a los cinco milímetros, por lo que en algunos casos son visibles al ojo humano. Sabemos que están en todas partes, incluso en nuestros alimentos cuando agregamos sal a ellos. Se estima que hay 500 fragmentos de microplásticos por kilogramo de este condimento, según un estudio realizado con 13 marcas europeas.

Teniendo en cuenta que consumimos entre 6 y 18 gramos de sal al día, estamos ingiriendo entre 3 y 9 fragmentos de plástico.

¿Cómo acaban los microplástico en la sal?

La producción de sal es una industria especialmente vulnerable a la contaminación por microplásticos, sobre todo cuando se trata de salinas de evaporación solar en el litoral. Este tipo de salinas obtiene la materia prima –el agua salada– del mar o de una ría, que de por sí puede traer cierta concentración de microplásticos. Si además hay presencia de vertidos de aguas residuales, arrastre de sedimentos o vertidos de residuos sólidos, su concentración será aún mayor.




Leer más:
Océanos de plástico: mucho más allá de lo visible


Además, en un reciente estudio que hemos realizado en las salinas de evaporación solar de la península ibérica hemos comprobado que los microplásticos también contaminan la sal a través del aire. Este hallazgo va contra la corriente actual que establece que las sales obtenidas por métodos tradicionales se contaminan únicamente debido a su presencia en el agua de la que se extrae la sal.

Hemos estimado concentraciones que oscilan entre 256 y 1 500 microplásticos por litro de agua desde la entrada de la salina hasta la entrada a los cristalizadores –la última etapa del proceso–, y entre 79 y 193 por cada kilo para la sal envasada.

Para el estudio obtuvimos muestras de salmuera y sal de cada etapa de producción, desde la entrada de agua de mar/salmuera hasta la etapa final del producto listo para la venta, en seis salinas de España, tres de interior y tres de litoral.

Las salinas de interior se alimentan de agua salada de manantial, que procede de la disolución de las sales que quedaron tras la evaporación de antiguos mares (Thetys, Zechstein…) en épocas geológicas pasadas (por ejemplo, en el Mioceno, hace aproximadamente 5 millones de años, o en el Triásico, hace cerca de 200 millones de años).

Los productos finales de las salinas ubicadas geográficamente en espacios naturales protegidos presentan un número inferior de microplásticos, lo cual permite deducir que el entorno y el ambiente donde se sitúa la salina influye de manera determinante en la exposición a estas micropartículas.

Además, en las salinas de interior, cuando el agua se saca del pozo, no aparecen microplásticos en los análisis, mientras que en etapas posteriores sí hallamos estos contaminantes. Hemos estudiado salinas aisladas y en desuso desde hace muchos años y alejadas de poblaciones, y también hemos detectado la presencia de microplásticos. De ahí que podamos concluir que parte de las partículas presentes en la sal son de procedencia aérea.

Gráfico que muestra el porcentaje de microplásticos en el agua en diferentes etapas de una salina para seis salinas diferentes
Proporción de microplásticos en las diferentes etapas para varias salinas españolas.
Las autoras, CC BY-SA

A pesar de que diversas investigaciones han detectado microplásticos en la sal a nivel mundial durante la última década, la mayoría se han centrado en la sal ya envasada; no existía hasta ahora ningún trabajo que analizara el proceso completo de producción de este condimento. Por esa razón, nuestro estudio es pionero para entender el origen y las causas de la contaminación por microplásticos en las salinas en España y prevenir así la contaminación en la sal alimentaria.

¿Cómo se obtiene sal por evaporación?

Para obtener sal por evaporación solar se expone el agua salada, almacenada en balsas de gran tamaño, al sol y al viento, para que se vaya evaporando el agua y se concentre la sal. En la última serie de balsas, los cristalizadores, la sal alcanza tal concentración en el agua, que esta se satura y la sal precipita al fondo, desde donde se recoge.

El agua de mar suele tener una concentración de 30-40 gramos por litro de cloruro sódico o sal común, mientras que en el cristalizador alcanza los 300 gramos por litro.

Una vez cosechada, la sal se amontona en grandes pilas para que escurra el agua. Dada la altura de estos montones, que puede alcanzar una decena de metros, actúan de barrera para el viento y atrapan los microplásticos que transporta.

Desde ahí, la sal se traslada a un almacén donde se lava, muele y envasa, preparada ya para la venta. En todos estos procesos, la sal tiene contacto con los neumáticos de las cosechadoras, el caucho de las cintas transportadoras y los propios envases, que suelen ser de plástico. Hay, por tanto, numerosas situaciones en las que se puede contaminar la sal, sin contar con los microplásticos que traiga el agua de origen.

Charcas de unas salinas con el agua rosada y montones de sal entre ellas, con el mar al fondo
Salinas de Fuencaliente, en la isla de La Palma.
Christian Kaehler/Shutterstock

Es por tanto esencial conocer bien los procesos de producción de sal, de los que existen infinitas variantes, e identificar los puntos en los que hay mayor riesgo de contaminación por microplásticos, para minimizar su presencia y garantizar así la calidad y seguridad alimentaria de este nutriente esencial.

Los efectos sobre la salud de este contaminante emergente son cada vez más conocidos. Por ejemplo, pueden bloquear membranas celulares e impedir el correcto funcionamiento de ciertos procesos fisiológicos. Además, los plásticos vienen acompañados de sustancias que pueden resultar también perjudiciales para la salud y pueden ser además vectores para microorganismos patógenos y especies potencialmente invasoras.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Microplásticos en la sal: el aderezo involuntario en nuestra cocina – https://theconversation.com/microplasticos-en-la-sal-el-aderezo-involuntario-en-nuestra-cocina-260320

La selección: los retos de implantar (bien) las energías renovables

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lucía Caballero, Coordinadora internacional / Editora de Medio Ambiente y Energía

dee Karen/Shutterstock

Las energías renovables son una de las principales herramientas con las que contamos para reducir la quema de combustibles fósiles y, con ello, disminuir las emisiones de los gases causantes del cambio climático. Sin embargo, aunque no cabe duda del valor de estas tecnologías, su implantación presenta todavía algunos desafíos.

Por un lado, tanto la construcción de parques eólicos y solares como la fabricación de coches eléctricos requiere el empleo de minerales críticos –como el cobalto, el silicio y el litio–, llamados así porque no resulta fácil conseguirlos o su minería tiene graves consecuencias ambientales. No obstante, el impacto minero de la extracción de estos materiales es menor que el del carbón y se están desarrollando métodos para facilitar su obtención y reutilización.

En el caso de elementos como el platino y el iridio, necesarios para la fabricación de pilas de hidrógeno, se están buscando materiales alternativos. Además, se estudia el uso de agua de mar o de aguas residuales para reducir el consumo de agua dulce de esta tecnología.

Por otro lado, la instalación de estas infraestructuras tiene efectos significativos en el medio ambiente y la biodiversidad. Precisamente, la modificación y fragmentación del paisaje y la destrucción de hábitats son dos de los factores que favorecen la pérdida de especies.

La eólica marina, además, tiene un impacto directo en la fauna al generar ruidos, vibraciones y colisiones. Y precisamente las áreas de alto potencial energético (con mucho viento u oleaje) a menudo coinciden con zonas de alto valor ecológico. Así, los objetivos de implantación de aerogeneradores podrían chocar frontalmente con la meta marcada por el Marco Mundial de la Diversidad Biológica Kunming-Montreal: proteger el 30 % de los océanos para 2030.

La única manera de hacer compatibles las energías renovables y la conservación de la biodiversidad es con una minuciosa planificación del territorio que minimice los posibles daños y prevea la mitigación y restauración de los efectos negativos.

Por último, otro de los retos a enfrentar es tecnológico: estas instalaciones producen electricidad de manera intermitente (se detienen cuando no hay viento o sol) y presentan una peor respuesta ante incidencias en la red. De ahí que se necesite implantar nuevas tecnologías de soporte, aumentar las instalaciones de almacenamiento de energía, como el almacenamiento térmico a altas temperaturas, e incrementar la generación eléctrica para garantizar la estabilidad del sistema.

Descarbonizar la economía, es decir, reducir o evitar las emisiones de dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático, no tiene por qué estar reñido con la seguridad energética ni la conservación de la biodiversidad. Con una planificación y evaluación adecuadas, y la aplicación de políticas que aseguren su cumplimiento, los proyectos de tecnologías renovables podrán superar los retos que plantean.

The Conversation

ref. La selección: los retos de implantar (bien) las energías renovables – https://theconversation.com/la-seleccion-los-retos-de-implantar-bien-las-energias-renovables-260760

Ejercicio y salud mental en los adolescentes: esto dicen las evidencias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Cordova Alegre, Personal docente – investigador en los grados de fisioterapia y enfermería de la Universidad San Jorge, Universidad San Jorge

BAZA Production/Shutterstock

La adolescencia es una etapa fundamental y crítica del desarrollo humano. Durante este periodo inestable, los adolescentes experimentan numerosos cambios físicos, emocionales y sociales que pueden ser bastante desafiantes. Es una etapa de construcción de la identidad, mayor exposición a presiones externas y búsqueda de autonomía, lo que puede generar un desequilibrio emocional si no se cuentan con recursos adecuados.

Esa inestabilidad emocional aumenta el riesgo de desarrollar trastornos mentales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años sufre alguno. Esto equivale al 15 % de los 1 300 millones de adolescentes que hay en el mundo, quienes representan aproximadamente una sexta parte de la población global.

De hecho, los trastornos mentales se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en ese grupo poblacional. Debemos tener en cuenta que el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Este dato alarmante hace reflexionar sobre la urgencia de implementar estrategias preventivas eficaces desde etapas tempranas de la vida.

Hábitos que protegen contra los trastornos mentales

La depresión y la ansiedad parecen ser las alteraciones más comunes en los adolescentes. Ambas comparten algunos síntomas y, en muchos casos, su tratamiento puede enfocarse de forma similar. Las numerosas terapias psicológicas que existen y los enfoques farmacológicos han demostrado ser herramientas eficaces.

En cuanto a la prevención, los hábitos marcan la diferencia. Evitar las drogas, el tabaco y el alcohol, rodearse de un entorno social saludable y mantenerse activo son algunas de las recomendaciones de las guías actuales de salud mental. En esta línea, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud también apuntan a los efectos beneficiosos de la actividad física para potenciar el bienestar físico, psicológico y social.

No obstante, gran parte de la población mundial no cumple las recomendaciones, lo que incluye a los más jóvenes. En el periodo comprendido entre 2016 y 2022, más del 80 % de las personas entre 11 y 17 años no alcanzaron el objetivo de realizar 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa.




Leer más:
Entrenamiento de fuerza: ¿a partir de qué edad?


Durante la adolescencia se modifican muchos hábitos. Y entre ellos, la práctica de actividad física y deporte, que disminuye principalmente con el cambio a la educación secundaria.

Cuatro conclusiones a la luz de la ciencia

Recientes estudios confirman la importancia de evitar el sedentarismo en pos de la mejora de la salud mental. Los resultados de estos trabajos podrían resumirse así:

1. Los adolescentes inactivos experimentan mayores síntomas de depresión y ansiedad

Los jóvenes que no hacen ejercicio de forma regular son, con diferencia, los que más sufren síntomas emocionales negativos (tristeza, desánimo, nerviosismo y preocupación). Así lo revelan dos recientes estudios realizados con más de 10 000 adolescentes en España.

Moverse con regularidad no solo fortalece el cuerpo, sino que también protege la mente. Se estima que los adolescentes activos tienen entre un 20 % y un 30 % menos de probabilidades de presentar síntomas depresivos comparados con sus pares sedentarios.

2. Cuanto mayor es el nivel de actividad física y rendimiento, menores son los síntomas

El impacto positivo del deporte sobre la salud mental no solo depende de si se practica o no, sino también de cuánto y cómo se lleva a cabo. Los adolescentes inactivos tienen hasta cuatro veces más probabilidades de sufrir síntomas depresivos moderados o severos en comparación con los atletas de alto rendimiento. Las personas en ese grupo de edad que entrenan más horas a la semana y que participan en competiciones, especialmente a nivel nacional o internacional, son los que presentan un mejor estado de ánimo y menos ansiedad. Aunque el tipo de deporte no parece marcar una gran diferencia, sí lo hace el compromiso y la regularidad con la que se practica.

Cuanto más activo y estructurado es el estilo de vida deportivo de un adolescente, mayores son los beneficios para su salud mental, especialmente si el deporte forma parte de su vida cotidiana de manera regular y motivadora.

3. Las niñas adolescentes sufren más

En comparación con los chicos, las chicas adolescentes tienden a experimentar más síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, especialmente a medida que avanza la adolescencia.

Esta diferencia se acentúa a partir de los 14 o 15 años, coincidiendo con etapas más avanzadas del desarrollo de la pubertad. Algunos estudios muestran que las adolescentes tienen entre un 50 % y un 70 % más probabilidades de presentar síntomas depresivos que sus compañeros varones.

Las razones pueden estar relacionadas con transformaciones hormonales, sociales y culturales. Cambios en los niveles de estrógenos, mayor presión estética, comparación social en redes, acoso escolar y menor percepción de competencia física contribuyen a esta vulnerabilidad emocional.

También se ha observado que las adolescentes tienden a a quedarse atrapadas en pensamientos negativos, dando vueltas una y otra vez a sus preocupaciones en un estilo mental llamado rumiación, lo que puede intensificar los síntomas ansiosos y depresivos.

Por eso, es especialmente importante fomentar la práctica deportiva entre las adolescentes, ayudándolas a sentirse seguras, acompañadas y motivadas en entornos positivos y saludables.

4. Existen beneficios a largo plazo

Por último, además de los efectos inmediatos, una reciente revisión sistemática sugiere que los niños y las niñas que practican actividades físicas en su tiempo libre durante la infancia y la adolescencia podrían presentar beneficios conductuales y de salud a largo plazo.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, es fundamental que autoridades, entrenadores, familias y los propios jóvenes comprendan que moverse con regularidad e intensidad no solo cuida y mejora el cuerpo, sino también la mente. Fomentar su práctica es necesario para construir una juventud y futura vida más sana y equilibrada.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Ejercicio y salud mental en los adolescentes: esto dicen las evidencias – https://theconversation.com/ejercicio-y-salud-mental-en-los-adolescentes-esto-dicen-las-evidencias-251101

¿Se fiaría del criterio de ChatGPT para su diagnóstico médico? Por si acaso, busque una segunda opinión

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Parras Moral, Profesor de Ingeniería de Telecomunicación, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Antonio Marca/Shutterstock

En la antigua Grecia, cuando alguien quería conocer su futuro, iba al oráculo de Delfos y preguntaba a la Sibila acerca de su porvenir. En no pocas ocasiones, estas cuestiones giraban en torno al estado de salud del interesado.

También en la antigua Grecia vivió Hipócrates, el precursor de la medicina moderna. Y en los más de dos mil años que nos separan de sus enseñanzas, la medicina ha avanzado de forma espectacular hasta la actualidad, cuando acudir a la consulta del médico forma parte de nuestras rutinas.

Del Dr. Google al Dr. ChatGPT

Pero los avances tecnológicos actuales nos permiten ahorrarnos tanto el viaje a Grecia como el desplazamiento a la consulta y preguntar directamente al Dr. Google. Al erigirse como sustituto del médico, da lugar a autodiagnósticos que, en una proporción no despreciable de ocasiones, son erróneos. Ya se sabe: para el Dr. Google, todo es cáncer.

Esto se agrava con la proliferación de noticias falsas en el campo de la salud, al menos según la percepción de uno de cada cuatro españoles. De ahí el esfuerzo que se hace desde las entidades médicas en divulgar cómo hacer un uso responsable de internet.

Sin embargo, al Dr. Google le ha salido competencia en forma de chat conversacional de inteligencia artificial (IA) –como ChatGPT–, y ya hay quien promete avances médicos espectaculares gracias a su uso.

Pero el Dr. ChatGPT también tiene limitaciones: puede ser capaz de diagnosticar algunas afecciones comunes y, a la vez, fallar estrepitosamente en otras. En medicina, los errores pueden tener consecuencias serias: un paciente que se fio del criterio de ChatGPT pospuso la asistencia médica tras sufrir un accidente cerebrovascular, poniendo en riesgo su vida.

¿Puede la IA reemplazar al médico? Para Shunsuke Koga, profesor de la Universidad de Pensilvania, la respuesta es no, y afirma además que la IA es una herramienta de doble filo: “mientras que tiene potencial para apoyar a los profesionales de la salud y mejorar los procesos de diagnóstico, también hay un riesgo significativo de desinformación y retrasos en el diagnóstico cuando estas herramientas se usan de forma inapropiada por personas sin experiencia médica”.

En otras palabras, la IA actual puede ser una gran ayuda para los profesionales sanitarios, pero no su sustituto.

ChatGPT aparenta ser más listo de lo que es

De hecho, la gran difusión de los avances de la IA en la actualidad suele presentar solo sus éxitos, que son muchos, ocultando sus puntos oscuros. Por ejemplo, los chats conversacionales tienen un exceso de confianza: no admiten los casos en los que predicen a ciegas. Esto se debe a que están diseñados para producir textos que “suenen bien”, pero no tienen capacidad de raciocinio como la de los seres humanos.

Si usted le pregunta a ChatGPT cuánto es uno más uno, sabe que “suena bien” poner un número como respuesta a esa pregunta, porque durante su entrenamiento ha visto muchos casos en los que “uno más uno es dos”. Acierta, pero sin entender qué hace, como en la habitación china de Searle, un experimento mental que defiende que saber manejar símbolos no es suficiente para entender lo que se está haciendo –o diciendo, en caso de ChatGPT–.

Por si esto fuera poco, ChatGPT habla por los codos, dando una apariencia de ser más inteligente de lo que realmente es. Por tanto, no estamos hablando de una IA general, y para sus críticos, “es como poner a un mono delante de un teclado”. Por supuesto, no necesitamos que la IA sea general para que sea útil –de ahí el gran uso de los chats conversacionales—, pero el peligro radica en atribuirle capacidades que van más allá de lo que realmente pueden hacer.

¿Quién se hace responsable si se equivoca?

En el campo médico, además, confluyen otros factores que hacen necesario tomar con cuidado los diagnósticos del Dr. ChatGPT. El primero son los sesgos: todos los modelos de IA actuales se basan en datos, y si los datos contienen sesgos, esa inteligencia artificial los aprenderá y los perpetuará.

Pero el gran problema posiblemente sea de responsabilidad: ¿quién se hace cargo cuando la IA se equivoca en un diagnóstico, poniendo en riesgo la vida del paciente? Si ChatGPT yerra al decirte que no necesitas un visado para viajar, es un enorme inconveniente, pero no pone potencialmente en riesgo una vida.

Por todo ello, en la actualidad, lo mejor es combinar la IA con el criterio médico, una receta que ha dado lugar a bastantes casos de uso exitosos.

El factor humano

El gran elefante en la habitación posiblemente sea más general que hacer preguntas a ChatGPT acerca del estado de salud, y es la falta de capacidad crítica. La IA bien usada es una gran herramienta, con aplicaciones impensables hace un par de años, como la generación, resumen o traducción de textos. Pero si la inteligencia artificial hace gran parte del trabajo pesado, sigue siendo necesario supervisar lo que produce, y este trabajo fino debe ejecutarse con criterio, corrigiendo los errores que se hayan cometido.

Además, ya hay evidencia de que estamos ante un círculo vicioso: el uso indiscriminado de la IA puede afectar de forma negativa a nuestra capacidad crítica.

Por tanto, resulta imprescindible ser capaz de analizar, con dicha capacidad crítica, lo que nos dice la IA. Esto implica una labor formativa titánica, pero muy necesaria, en un mundo en el que estamos rodeados de agentes y chats conversacionales que hablan sin parar. Y en el campo de la salud, esto significa que es necesario el criterio del profesional médico.

Si bien hay motivos que pueden empujar a alguien a confiar en el criterio del Dr. ChatGPT –como la inmediatez en la respuesta–, hace falta recalcar que el criterio del especialista humano sigue siendo generalmente superior a día de hoy. Por tanto, si tiene una duda médica, puede ahorrarse el viaje a Delfos, pero no evite la cita con el médico.

The Conversation

Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation

ref. ¿Se fiaría del criterio de ChatGPT para su diagnóstico médico? Por si acaso, busque una segunda opinión – https://theconversation.com/se-fiaria-del-criterio-de-chatgpt-para-su-diagnostico-medico-por-si-acaso-busque-una-segunda-opinion-260045

El éxito está bajo tierra: por qué triunfan los árboles invasores en los bosques de ribera

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Romero Blanco, Investigador postdoctoral en Ecología por la Universidad de Alcalá. Invasiones biológicas y ecotoxicología, Universidad de Alcalá

Los bosques de ribera son ecosistemas especialmente vulnerables a las invasiones por árboles exóticos debido a sus condiciones benignas. Alberto Romero, CC BY-SA

Los árboles son una fuente esencial de servicios ecosistémicos para las personas: nos proporcionan alimentos, medicinas, madera, conocimiento y belleza paisajística. Además, ayudan a regular el clima, proteger el suelo frente a la erosión y mucho más.

Para obtener estos servicios, el ser humano ha introducido diversas especies de árboles fuera de su área de distribución natural, convirtiéndolas en especies exóticas. Algunas han terminado invadiendo exitosamente los ecosistemas receptores, poniendo en riesgo su funcionamiento, estructura y biodiversidad. Parte de ese éxito podría deberse a su capacidad para acceder al agua en capas más profundas del suelo, evitando así la competencia directa con las especies nativas.

La vulnerabilidad de las riberas frente a los árboles invasores

Uno de los ecosistemas más vulnerables a la invasión de árboles exóticos son los bosques de ribera. Las especies nativas que habitan en ellos están adaptadas a ríos con niveles freáticos someros –el nivel que alcanza el agua subterránea en el suelo– y a inundaciones periódicas. Sin embargo, los niveles freáticos están bajando y la frecuencia de las inundaciones se está reduciendo a causa de la aridificación del clima y de las alteraciones provocadas por el ser humano en los cauces y en los caudales de los ríos.




Leer más:
Lo que estamos perdiendo al restringir las crecidas de los ríos


Estos cambios conducen a ambientes más secos que pueden debilitar a las especies nativas y, al mismo tiempo, abrir la puerta a que algunos árboles exóticos se conviertan en invasores. Esto ocurre especialmente cuando estas especies ya vienen equipadas desde su lugar de origen con rasgos que les permiten prosperar en estos ambientes alterados, como raíces más profundas que las de las especies nativas. Si especies exóticas y nativas captaran agua de diferentes profundidades, la competencia entre ellas por el agua se reduciría, facilitando el establecimiento de las primeras.

Eso es lo que nos hemos preguntado en un estudio que hemos publicado en la revista Agricultural and Forest Meteorology: si en los bosques de ribera del centro peninsular en España los árboles exóticos y nativos extraen el agua de distintas profundidades del suelo. Las especies de árboles que muestreamos pueden observarse en la imagen que sigue a este párrafo.

árboles nativo y exóticos de la Península Ibérica
Especies de árboles nativas y exóticas incluidas en el estudio. El ailanto y la falsa acacia son especies exóticas que presentan un comportamiento invasor.
Sten Porse/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Siguiendo el rastro del agua con ayuda de los isótopos

Medir la profundidad de la raíz de los árboles puede resultar muy complicado. En su lugar, hemos empleado otra herramienta para ver de dónde obtenían los árboles el agua: los isótopos del agua. Concretamente, utilizamos una variable llamada δ¹⁸O, que mide la proporción entre el isótopo ligero del oxígeno (oxígeno-16), que se evapora más fácilmente en contacto con la atmósfera, y el isótopo pesado (oxígeno-18), más abundante en el agua superficial expuesta a la evaporación.

Por lo tanto, para rastrear de dónde toman el agua los árboles en condiciones de escasez, recolectamos en verano muestras de xilema, el tejido conductor que distribuye el agua por la planta, y de suelo a diferentes profundidades. A continuación extrajimos el agua del xilema y de los suelos y analizamos la proporción de isótopos de oxígeno que contenían.

Otra variable que medimos fue la proporción de isótopos estables de carbono (δ¹³C) de las hojas de los árboles para poder estimar un rasgo que también puede influir en la adaptación a entornos con escasez de agua: la eficiencia en el uso del agua.

Este rasgo informa sobre la cantidad de agua que pierde una planta a través de los estomas cuando estos se abren para captar el dióxido de carbono (CO₂) atmosférico que será utilizado posteriormente en la fotosíntesis. Cuanto más CO₂ capta una planta y menos agua pierde en el proceso, más eficiente es en el uso del agua, al igual que un coche es eficiente cuando recorre muchos kilómetros consumiendo poco combustible.

Captar agua profunda puede estar tras el éxito invasor

Al analizar los valores de δ¹⁸O en el agua del xilema, encontramos que las dos especies exóticas con comportamiento invasor –la falsa acacia y el ailanto– mostraban los valores de δ¹⁸O más bajos, lo que indica que estas son las que extraen el agua de las capas más profundas del suelo. Esto sugiere que parte de su éxito invasor podría estar relacionado con su capacidad para evitar la intensa competencia por el agua que ocurre en las capas más superficiales del suelo.

bosque de ailanto
Bosque de ailanto (Ailanthus altissima), un árbol exótico invasor en España.
Elena Granda, CC BY-SA

Otro hallazgo destacable fue que los árboles exóticos, especialmente la falsa acacia, presentaron valores más altos de δ¹³C que los nativos, indicando que los primeros hacen un uso más eficiente de los recursos hídricos. Esto facilitaría su establecimiento en los ecosistemas receptores y les daría ventaja frente a las especies nativas, ya que serían capaces de aumentar la captación de carbono durante los periodos secos.

Nuestra investigación arroja luz sobre una estrategia poco conocida que permite a los árboles exóticos establecerse y prosperar en bosques de ribera, a la vez que enfrentan con éxito episodios de sequía, cuya gravedad está aumentando por el cambio climático y las perturbaciones humanas en los ríos.

Mientras que los árboles de ribera nativos sufren cada vez más por estas condiciones, las especies exóticas podrían sacar provecho al extraer agua de las capas más profundas del suelo y aprovecharla de manera más eficiente. La combinación de todos estos factores puede alterar profundamente la estructura y funcionamiento de los bosques de ribera.

The Conversation

Alberto Romero Blanco, como miembro del proyecto PROGRESA, recibe fondos de la Universidad de Alcalá y de la Dirección General de Investigación e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid.

Elena Granda, como investigadora principal del proyecto PROGRESA, recibe fondos de la Comunidad de Madrid a través del convenio/subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad de Alcalá (Dirección General de Investigación e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid).

Pilar Castro Díez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El éxito está bajo tierra: por qué triunfan los árboles invasores en los bosques de ribera – https://theconversation.com/el-exito-esta-bajo-tierra-por-que-triunfan-los-arboles-invasores-en-los-bosques-de-ribera-256115

El océano se sofoca

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Figueras Huerta, Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Las olas de calor marinas, períodos de calentamiento extremo del océano que duran días o meses, han duplicado su frecuencia y duración desde 1982. Estos eventos invisibles están remodelando los ecosistemas marinos de todo el mundo. Sus efectos ya se sienten desde la Gran Barrera de Coral hasta los bancos marisqueros del noroeste de España.

Ocurren cuando las temperaturas del agua del mar superan el percentil 90 de los registros históricos durante al menos cinco días consecutivos. Lo que hace que estos eventos sean particularmente peligrosos es su naturaleza compleja: cuando las temperaturas del mar aumentan, los niveles de oxígeno bajan, creando zonas muertas donde la vida marina lucha por sobrevivir.

Las cifras son escalofriantes. Si las temperaturas globales aumentan 3,5° C hacia 2100 –nuestra trayectoria actual–, estas olas de calor podrían ser 41 veces más frecuentes que en tiempos preindustriales. Algunas podrían persistir durante más de 100 días, con anomalías térmicas que superarían los 2,5° C por encima de lo normal.

Ola de calor marina denominada
Laura Naranjo / NASA.

Estragos en la industria pesquera

Las consecuencias ya son visibles. La ola de calor marina del Pacífico de 2013-2016, conocida como The Blob, mató 100 millones de larvas de bacalao y 4 millones de aves marinas.

Otra ola de calor, en 2016, blanqueó el 30 % de los corales de la Gran Barrera de Coral en un solo evento. En 2019-2020, otra causó en el Pacífico una disminución del 70 % en las poblaciones de cangrejo, con lo que afectó gravemente a la industria pesquera.

Calor unido a bajo oxígeno

Quizás lo más preocupante es la combinación mortal de calor y oxígeno escaso –hipoxia–. En 2017, un evento de baja concentración de oxígeno en el golfo de Omán creó una zona sin vida del tamaño de Florida.

La evidencia científica muestra que, cada vez más con más frecuencia, las olas de calor marinas y los eventos de bajo oxígeno ocurren juntos, lo que amplifica sus efectos negativos.

Mediterráneo, una trampa de calor

Una investigación reciente reveló que, entre 2015 y 2019, el Mediterráneo experimentó cinco años consecutivos de eventos de mortalidad masiva que afectaron miles de kilómetros de costa desde la superficie hasta 45 metros de profundidad.

Los datos de este estudio señalan que las olas de calor marinas afectaron más del 90 % de la superficie mediterránea y alcanzaron temperaturas que superaron los 26 °C. En total, 50 taxones (grupos biológicos) de 8 filos diferentes fueron afectados por estos eventos de mortalidad, desde corales hasta esponjas y otros organismos bentónicos.

En concreto, el verano de 2022 marcó un punto de inflexión cuando se registró uno de los eventos de mortalidad masiva más intensos jamás documentados en el Mediterráneo noroccidental. Por primera vez, las profundidades de 25-30 metros estuvieron expuestas a temperaturas superiores a 25° C, considerado un umbral potencialmente letal para muchas especies mediterráneas.

Mariscando en O Grove, Pontevedra.
Wikimedia Commons., CC BY

Los estuarios cambiantes de Galicia

También lleva años sucediendo en las partes más internas de las rías de Galicia, el corazón de la industria marisquera de España. La ría de Arousa, epicentro del marisqueo gallego, está experimentando olas de calor marinas estuarinas (EMHW, por sus siglas en inglés) que amenazan tanto el equilibrio ecológico como el sustento de miles de familias.

La investigación del grupo EPhysLab identificó condiciones de calentamiento sin precedentes en 2023. Durante este año extremo, el océano Atlántico Norte sufrió condiciones casi permanentes de ola de calor marina, afectando también al sistema de afloramiento canario, que incluye las costas gallegas.

El estudio reveló que, a excepción de febrero, todos los meses de 2023 mostraron una franja distintiva de temperaturas superficiales máximas en una gran área del océano Atlántico Norte, desde 30°W hasta las regiones costeras. Los análisis muestran que más del 80 % de los días fueron considerados como calurosos en zonas oceánicas.

Pero el calentamiento no es solo resultado de temperaturas cálidas del aire. Las condiciones extremas fueron impulsadas por anomalías térmicas oceánicas, con temperaturas superficiales que superaron 1,5° C por encima del promedio en amplias regiones del área de estudio.

La almeja fina (Ruditapes decussatus), muy apreciada en el mercado por su sabor, es una de las especies afectadas por las olas de calor en las rías gallegas.
Cwmhiraeth / Wikimedia Commons., CC BY

El coste humano

El exceso de calor afecta directamente a las especies clave del marisco gallego: almejas (Ruditapes decussatus y R. philippinarum), berberechos (Cerastoderma edule) y almejas babosas (Venerupis pullastra). Todos estos bivalvos viven enterrados en sedimentos blandos en zonas intermareales y someras, y su bienestar depende de que las temperaturas se mantengan en un rango concreto.

Cuando el mar se calienta más allá de su tolerancia, todo se complica. Su metabolismo se acelera, su sistema inmune no responde, la reproducción sufre y la mortalidad aumenta. Las proyecciones usando el escenario climático más pesimista sugieren que las partes interiores y poco profundas de los estuarios se volverán demasiado cálidas para estas especies.

También afectará a los humanos. Más de 7 000 personas, en su mayoría mujeres mariscadoras, dependen del marisqueo intermareal. Si estas zonas desaparecen como áreas productivas, muchas tendrán que abandonar su actividad tradicional. Trasladar los bancos marisqueros a zonas más profundas no es sencillo: cambian las condiciones, cambian las herramientas, cambian los permisos, cambian los costes y muchas especies no sobrevivirían.

Carrera contra reloj

Las olas de calor marinas no solo ocurren en verano. Los datos muestran que octubre, diciembre y febrero son los meses con más días de EMHW. Estos cambios térmicos fuera de temporada alteran los ciclos reproductivos de los bivalvos.

Las especies dependen de señales de temperatura para liberar los gametos que darán lugar a las larvas, comenzando el ciclo. Si estas aparecen cuando no hay suficiente alimento, no hay reclutamiento para las poblaciones, la producción es menor y la recuperación puede ser muy lenta.

Basándose en proyecciones científicas recientes, las condiciones térmicas dejarán de ser adecuadas para las especies de bivalvos en áreas poco profundas e interiores entre 2040 y 2055, si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. A corto plazo (2025-2035), aumentarán los episodios extremos, lo que afectará a su reproducción y supervivencia.

Una ventana crítica

A mediados de siglo (2035-2050), muchas zonas marisqueras actuales podrían volverse térmicamente inviables. Pero no es un caso aislado. La historia del marisco gallego ilustra una verdad global: las olas de calor marinas no son solo un problema ambiental, sino una crisis socioeconómica que afecta a comunidades de todo el mundo. Desde los ostricultores del Pacífico noroeste hasta los buceadores de oreja de mar de Australia, los medios de vida marinos tradicionales están bajo una presión sin precedentes.

El océano se acerca a un punto crítico. Sin intervención, las olas de calor marinas y la desoxigenación empujarán a los ecosistemas más allá de sus límites de resistencia, causando cambios irreversibles.

La ciencia ha cumplido su parte: identificar el problema y señalar soluciones. Ahora necesitamos voluntad política, recursos y compromiso. Porque esto no se trata solo de mariscos o arrecifes de coral. Se trata del futuro de nuestros océanos y de todos los que dependen de ellos.

The Conversation

Antonio Figueras Huerta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El océano se sofoca – https://theconversation.com/el-oceano-se-sofoca-250429

Los museos abrazan el arte femenino: ¿una tendencia de mercado efímera?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Pascual Chenel, Profesor de Historia del Arte, Universidad de Valladolid

Imagen de la exposición ‘Luisa Roldán. Escultora real’ en el Museo Nacional de Escultura. Ministerio de Cultura de España

En poco más de tres meses, 38 462 visitantes acudieron a ver Luisa Roldán. Escultora real, la última exposición estrella del Museo Nacional de Escultura de Valladolid (España). Es la segunda exhibición temporal con mayor número de asistentes de su historia, solo por detrás de Almacén. El lugar de los invisibles (51 707 visitantes), cuya duración fue más extensa (unos 12 meses) al interrumpirse por la pandemia de covid y reabrirse después.

Durante unos meses, la capital del Pisuerga ha sido centro de turismo cultural. Más que una simple exposición dedicada a una artista barroca pionera en su tiempo, se ha concebido como un evento rodeado de actividades complementarias.

Con este planteamiento se acerca el arte al público general, mostrando que avanza al ritmo de la sociedad actual. La iniciativa sigue la senda de otros museos públicos, como el Museo del Prado con sus itinerarios de “El Prado en Femenino”.




Leer más:
¿Cómo sería el Museo del Prado sin sus promotoras artísticas?


¿Es una moda aislada? Nada es casual. De un tiempo a esta parte, vivimos un cambio de tendencia en las adquisiciones de bienes culturales y artísticos, en particular aquellas de organismos públicos como el Ministerio de Cultura.

El Estado busca impulsar el reparto de obras en museos y archivos de distintos territorios de España y, especialmente, visibilizar la obra de mujeres artistas. Es un compromiso directo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, tanto el de “Reducción de las desigualdades” como el de “Igualdad de género”. El arte, con su transferencia a la sociedad, es un medio ideal para ello.

Compromiso con los ODS: ¿por qué es tan prioritario ahora?

El tsunami repentino de la pandemia covid-19 sensibilizó sobre la importancia de la resiliencia en las organizaciones y personas. La resiliencia, capacidad en auge, ayuda a adaptarse ágilmente a los cambios inesperados de nuestro alrededor.

Para fortalecerla, las organizaciones se agarran a ese compromiso con los ODS. Solemos verlo bajo el nombre de “estrategias de sostenibilidad” o su acrónimo inglés ESG (environmental, social and governance), que hace referencia a los tres pilares que abarca: medioambiente, sociedad y buen gobierno.

Numerosos estudios científicos encuentran que las organizaciones con mejores calificaciones de sostenibilidad sufren menores pérdidas en crisis como la financiera o la del covid-19. Entre el variado abanico de prácticas ESG, potenciar la igualdad de género crea valor, gracias a que los grandes inversores que mueven los mercados muestran un mayor aprecio por estas cualidades no monetarias.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


El mercado de arte femenino cotiza al alza

El mercado del arte ha sido caldo de cultivo para que los sesgos o las preferencias personales de sus participantes, según la cultura dominante en cada época, se reflejen en los precios de las transacciones. Esto se ve favorecido por algunas características peculiares de este mercado, como que su valor económico viene determinado por la demanda (y no por la oferta) o que los artistas no juegan un papel activo.

Tradicionalmente, las investigaciones han mostrado que las obras de arte elaboradas por mujeres alcanzaban menores precios en las subastas en comparación a obras similares realizadas por hombres. Ese “descuento” era más pronunciado en países con mayor desigualdad de género.

Con la implementación de las estrategias sostenibles, la tendencia está dando un giro de 180 grados. Más que un cambio de moda con caducidad, esta revalorización del arte en femenino es una herramienta para romper “techos de cristal” y visibilizar el nuevo papel de la mujer en la sociedad actual.

Paradigma de esta tendencia: la Roldana y el resurgir de su obra

El Museo Nacional de Escultura realizó adquisiciones culturales en el año 2024 por casi 1 518 000 €. De este total, alrededor de un 45 % correspondió a dos obras de Luisa Roldán: El éxtasis de María Magdalena (330 000 €) y cuatro figuras de Nacimiento (350 000 €).

Tabla que indica las adquisiciones de bienes culturales en el año 2024.

Ministerio de Cultura

Luisa Roldán, “la Roldana”, constituye un excelente ejemplo de este resurgir de la obra de mujeres artistas. Hija del afamado escultor sevillano Pedro Roldán, su carrera artística se consolidó entre finales de la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. Alcanzó uno de los mayores honores al que podía aspirar un artista en la España del Barroco, al ser nombrada en 1692 escultora de cámara de Carlos II. Ninguna mujer había conseguido acceder antes a este puesto, que siguió desempeñando bajo el reinado Felipe V hasta su muerte en 1706. Ello le dotó de una posición de preeminencia, fama y prestigio.

Escultura de un ángel venciendo a un demonio en el suelo.
El arcángel san Miguel venciendo al demonio, de Luisa Roldán.
Roberto Muñoz Martín. Galería de las Colecciones Reales, Patrimonio Nacional, 10034690.

Además de algunas importantísimas obras en madera –como el espectacular San Miguel Arcángel que ha sido recientemente restaurado y puede admirarse hoy en la Galería de las Colecciones Reales–, en la corte destacó especialmente por su fecunda actividad en grupos de barro cocido. En este material modeló un considerable número de obras religiosas de pequeño tamaño y carácter devocional que tuvieron una enorme aceptación y demanda en su momento

En la actualidad, el interés artístico y coleccionista por su obra se ha expandido a nivel internacional. Esto ha ampliado considerablemente el corpus de sus obras conocidas. Muy recientemente, importantes museos nacionales e internacionales se han hecho eco de este auge, adquiriendo en el mercado de arte anticuario destacadas piezas inéditas. Es el caso, por ejemplo, del Museo Nacional de Escultura, el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Detroit Institute of Art, la National Gallery of Art de Washington, el Philadelphia Museum o Art o el Los Angeles County Museum of Art.

Las políticas de desarrollo sostenible inundan cada vez más parcelas de nuestra vida cotidiana. Entre el boom de métricas cuantitativas, la iconografía del arte parece convertirse en un medio que refleja esos cambios y sirve de estímulo para integrarlos en la sociedad. Las nuevas tendencias en el mercado artístico y las adquisiciones de los museos públicos lo han situado en un primer plano hacia el compromiso con los ODS. Parece vislumbrarse una prima de valor por sostenibilidad en este mercado.


Los autores agradecen la colaboración del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, especialmente a Óscar Fernández Fernández (Departamento de Comunicación y Relaciones Institucionales) y Eva García de la Iglesia (Programas Públicos) del Museo, por el suministro de datos de registro de visitas.

The Conversation

Álvaro Pascual Chenel pertenece al Grupo de Investigación Reconocido de la Universidad de Valladolid y Unidad de Investigación Consolidada de la Junta de Castilla y León, Arte, poder y sociedad en la Edad Moderna. Este trabajo forma parte del proyecto PID2021-124832NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE; y del proyecto PID2023-148329NB-I00, financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER/UE.

Pilar Velasco pertenece al Grupo de Investigación Reconocido en “Finanzas y Contabilidad” de la Universidad de Valladolid, y a la Unidad de Investigación Consolidada nº 260 de la Junta de Castilla y León. Este trabajo forma parte del proyecto PID2023-150140NA-I00, financiado por MCIU/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE.

ref. Los museos abrazan el arte femenino: ¿una tendencia de mercado efímera? – https://theconversation.com/los-museos-abrazan-el-arte-femenino-una-tendencia-de-mercado-efimera-251083