Anatomía de una mente absorta: ‘flow’, hiperfoco y neurodiversidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iratxe Antonio-Agirre, Associate Professor in the Department of Developmental and Educational Psychology, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Gaukhar Yerk/Shutterstock

¿Qué tienen en común un programador que escribe líneas de código durante horas sin pestañear, un niño superdotado que se olvida de comer por estar resolviendo acertijos, un atleta de élite en plena competición y una artista que siente cómo su cuerpo desaparece mientras pinta? Todos han entrado en un estado mental poco frecuente pero intensamente poderoso: un enfoque tan absoluto que el tiempo, el entorno y el yo desaparecen.

Este fenómeno se conoce como estado de flow, que en español puede traducirse como “flujo”. El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi ya lo describió hace medio siglo como una experiencia óptima de conciencia. Se trata de un momento en el que mente y cuerpo se alinean con lo que estamos haciendo, sin esfuerzo aparente, en una danza perfecta entre desafío y habilidad.

El flow no es simple concentración. Es una absorción tan profunda que el sentido del tiempo se distorsiona y la acción parece fluir por sí sola. En sus estudios, Csíkszentmihályi y sus colegas observaron este fenómeno en atletas, músicos y científicos.

De la ejecución de habilidades al aprendizaje

Sin embargo, no todos lo viven igual. Los atletas y músicos suelen experimentar este estado mental durante la ejecución de habilidades que ya dominan, mientras que los investigadores lo viven en el proceso mismo de aprendizaje y descubrimiento. En este último caso, el flow está estrechamente ligado al aprendizaje autodirigido: la capacidad de explorar y aprender sin una guía externa, impulsado por la curiosidad y la motivación interna.

Otro estudio con más de 450 músicos y atletas de élite mostró que ambos grupos experimentaban flow con frecuencia, especialmente en contextos grupales, y que el equilibrio entre desafío y habilidad era el mejor predictor de bienestar y satisfacción vital. No se trata de trabajar más, sino de encontrar el punto exacto en el que la dificultad nos reta sin desbordarnos.

Flujo versus hiperfoco

Pero hay otro estado mental que, a primera vista, se le parece: el hiperfoco. También implica una atención extrema, distorsión del tiempo y una desconexión del entorno, pero su origen y su control son distintos. Mientras que el flujo es un estado voluntario y regulado, el hiperfoco es más automático y compulsivo. El cerebro se engancha profundamente con algo que despierta su interés (a veces útil, a veces no tanto) y resulta casi imposible soltarlo. Se olvida el mundo… y también comer, dormir o responder un mensaje.

La diferencia clave es el control. El flujo se cultiva; el hiperfoco te atrapa.

Imaginemos un estudiante que dedica una tarde entera a un proyecto de clase especialmente estimulante, avanzando más en unas horas que en días de estudio convencional; en cambio, ese mismo estudiante podría quedar atrapado durante horas perfeccionando un detalle menor de otro proyecto, ignorando plazos y prioridades más urgentes. Mientras que en la primera situación el hiperfoco potencia su rendimiento, en la segunda la intensidad de la concentración desplaza tareas esenciales y genera estrés.

El placer de concentrarse (a veces hasta el agotamiento)

Aunque muy diferentes entre sí, las personas en el espectro autista, con TDAH, altas capacidades o alta sensibilidad comparten una notable predisposición a sumergirse profundamente en aquello que les interesa. En todos estos casos puede aparecer una concentración tan intensa que el tiempo y el entorno parecen desdibujarse.

Sin embargo, el modo en que se manifiesta esa atención varía. En el espectro autista o el TDAH (de forma episódica y discontinua) es más común el hiperfoco, un estado absorbente y a menudo difícil de interrumpir, ligado a intereses específicos.

Las personas con altas capacidades o alta sensibilidad, aunque dependiendo de su perfil cognitivo y emocional, suelen acceder con mayor facilidad y más profundamente al estado de flujo, caracterizado por un equilibrio entre desafío y habilidad, disfrute y sensación de control. Pero también necesitan aprender a regular la intensidad. Es decir, saber cuándo frenar, cómo descansar, y qué condiciones facilitan (o sabotean) su bienestar mental.

Una intensidad mental poco común

Ese es, precisamente, otro aspecto que tienen en común estos perfiles: una mente que procesa el mundo con una intensidad poco común. Esa profundidad cognitiva y sensorial puede ser una fuente de creatividad y lucidez, pero también un terreno fértil para la saturación cuando los estímulos o las emociones se acumulan.

En las personas que están en el espectro autista o aquellas altamente sensibles, esa sobrecarga puede desembocar en un colapso sensorial, una especie de apagón interno que obliga al cuerpo y a la mente a desconectarse. En el TDAH, la consecuencia se manifiesta más como agotamiento atencional o emocional, mientras que en las altas capacidades adopta la forma de fatiga mental, fruto de una sobreestimulación constante.

En esta línea, investigaciones recientes introducen el concepto de “variabilidad de flujo” que es la oscilación entre días de altísima concentración y días de bloqueo o dispersión. Las personas con gran variabilidad de flujo tiende a mostrar menos creatividad y más fatiga mental, precisamente porque no logran mantener una estabilidad emocional y cognitiva en su rendimiento. El estado mental de flujo es frágil, depende de multiples factores como el contexto, la motivación, la energía, las emociones… y fluctúa fácilmente. Por eso, aprender a mantenerlo estable puede ser tan importante como aprender a alcanzarlo.

El entorno importa

A diferencia del mito del genio solitario o del talento que brilla sin ayuda, lo que permite que el flujo se vuelva una práctica sostenida para cualquier persona, y no solo un accidente feliz, es el diseño consciente del entorno y del propio ritmo de vida.

Los factores externos son decisivos: espacios silenciosos, tiempos sin interrupciones, objetivos bien definidos y una atmósfera que transmita propósito y claridad. Estos elementos no solo reducen la distracción, sino que crean las condiciones necesarias para que la mente pueda concentrarse con profundidad y fluidez.

No se trata de eliminar el ruido del mundo, sino de configurar un contexto que lo haga irrelevante. Diseñar rutinas que incluyan pausas reales, desconexión sensorial y descansos mentales no implica trabajar menos, sino trabajar mejor: dar espacio a la mente para que recupere su capacidad natural de enfoque y creatividad.

Reconciliar intensidad con equilibrio

Si el entorno es el escenario, la mente es el instrumento. El flujo surge cuando ambos se sincronizan. Sin embargo, para quienes poseen una mente especialmente intensa, ya sea por sensibilidad, talento o neurodivergencia, esa armonía exige un trabajo interno de autorregulación y autoconciencia.

Los factores internos que sostienen el flujo incluyen la motivación intrínseca, el sentido de propósito y un equilibrio adecuado entre desafío y habilidad. Pero también requieren la capacidad de reconocer cuándo la concentración profunda empieza a transformarse en sobreexcitación o hiperfoco, estados que pueden agotar más que nutrir.

Aprender a modular la propia intensidad no significa apagarla, sino dirigirla con precisión. La verdadera maestría consiste en mantener la energía sin perder el equilibrio. Es decier, fluir plenamente sin quemarse en el intento. Entre la estructura del entorno y la gestión del mundo interno se encuentra el arte de trabajar y vivir con profundidad.

The Conversation

Iratxe Antonio-Agirre no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Anatomía de una mente absorta: ‘flow’, hiperfoco y neurodiversidad – https://theconversation.com/anatomia-de-una-mente-absorta-flow-hiperfoco-y-neurodiversidad-267702

Más allá del silicio: alternativas para mejorar el rendimiento de las celdas solares

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miquel Solà Puig, Catedrático de Química Física, Universitat de Girona

Actualmente, la mayoría de las celdas solares se fabrican con silicio, que requiere un alto consumo eléctrico. fuyu liu/Shutterstock

Aunque la Tierra recibe solo una milmillonésima parte de la colosal producción de energía del Sol, incluso esa pequeña fracción representa 120 000 billones de vatios. Y, para satisfacer la energía que se consume en el planeta, tan solo necesitaríamos recolectar menos del 0,02 %. Como un ejemplo entre la oferta y demanda energética actual, en solo 6 horas, los desiertos de todo el mundo reciben más energía solar que la que consumimos los humanos en un año.




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Además de ser una fuente inagotable, la energía solar presenta al menos otra ventaja clave sobre otras renovables (biomasa, mareomotriz, geotérmica, hidráulica y eólica): la distribución global de la luz solar permite ubicar las instalaciones de producción de energía más cerca del lugar de consumo.

Desventajas del silicio

La energía del Sol se puede captar mediante celdas solares, pero la mayoría de ellas están basadas en silicio, que son costosas y pesadas. Su producción requiere, pues, un gran consumo energético, lo que genera una alta contaminación ambiental.

Por otro lado, aunque las celdas solares de silicio han alcanzado eficiencias de conversión de energía superiores al 26 %, la mejora adicional se limita a eficiencias de alrededor del 30 % debido al llamado límite de Shockley-Queisser Este límite marca la eficiencia teórica máxima de una celda solar de silicio en el 32 %, debido a pérdidas por recombinación radiativa en la celda.

Se calcula que para captar la energía que consume la población mundial necesitaríamos 51 000 millones de celdas solares de silicio, lo que supone
unas 6 o 7 por habitante del planeta. Un número que podríamos reducir si consiguiéramos mejorar su eficiencia. Si además fuéramos capaces de disminuir los costes de producción, sería más viable llegar a instalar el número necesario para satisfacer las necesidades energéticas de la humanidad.

Para abordar estos problemas, se están investigando dos alternativas principales: las celdas solares de perovskita y las celdas solares orgánicas.

Celdas solares de perovskita

En el primer caso, el material que transforma la luz en electricidad es un mineral descubierto por Gustav Rose en 1839 en los montes Urales (Rusia). Los compuestos de perovskita son relativamente fáciles y baratos de producir y tienen una gran capacidad de absorber la luz solar. Con estas celdas se han conseguido eficiencias del 27 % cuando solo las conforman perovskitas y del 30 % combinadas con silicio.

El principal problema que presentan es su escasa estabilidad. Debido a que la perovskita reacciona con oxígeno y agua, este material se degrada en un tiempo inferior a un año. El otro inconveniente es la existencia de defectos en su cristal, los cuales frenan la conducción eléctrica.

En la actualidad, existen numerosos grupos de investigación y empresas buscando soluciones que permitan en un futuro no lejano comercializar celdas solares de perovskita. Una de las propuestas consiste en añadir una capa de fullerenos en la superficie del material para que mejore su estabilidad frente al agua y, como consecuencia, también la conducción eléctrica.

La revolución de las moléculas orgánicas

Por otro lado, se están estudiando las celdas solares orgánicas, otra tecnología prometedora que utiliza moléculas orgánicas π-conjugadas, es decir, moléculas con enlaces simples y múltiples alternados (como, por ejemplo, H₂C=CH-CH=CH-CH=CH₂).

La energía fotovoltaica orgánica ofrece varias ventajas: las celdas solares son ligeras, económicas de fabricar, flexibles, transparentes y su síntesis tiene un bajo impacto ambiental. No obstante, su principal problema es la baja eficiencia que presentan, aunque se han publicado eficiencias de celdas solares fabricadas con materiales orgánicos que llegan al 19 %.

Existen empresas que ya fabrican celdas fotovoltaicas orgánicas y, según la consultora india Versha Vijay de Kings Research, se estima que el mercado de celdas solares orgánicas crecerá de 130,2 millones de dólares en 2023 a 326,6 millones en 2031.

Las celdas solares orgánicas pueden estar compuestas por materiales dadores y aceptores de electrones mezclados o por un solo material que contenga un grupo dador (D) y un grupo aceptor (A) en la misma molécula (D-A). Ambos grupos están enlazados por un enlace covalente.

La absorción de un fotón de la luz solar produce un estado de transferencia de carga D⁺-A⁻ que puede evolucionar para generar un excitón. Este dará lugar a una separación de las cargas positiva y negativa que viajan hacía el ánodo y el cátodo cerrando el circuito, con lo que se consigue generar electricidad a partir de la luz.

Una de las líneas de investigación que se siguen es la que involucra moléculas orgánicas que presentan fisión de singlete. En estas moléculas, por cada fotón absorbido se pueden generar dos excitones que a su vez generan dos pares electrón-agujero.

La principal diferencia respecto a las celdas orgánicas tradicionales es que éstas pueden generar como máximo un electrón por cada fotón, mientras que las celdas orgánicas con materiales que tienen fisión de singlete pueden generar dos electrones por cada fotón, con lo que se puede potencialmente doblar la eficiencia de la celda solar orgánica.

En el proceso de fisión de singlete un fotón puede llegar a generar dos excitones que a su vez pueden generar dos pares de electrón-agujero, potencialmente doblando la eficiencia de la celda solar orgánica.

Aunque todavía no se han alcanzado resultados comercializables, se está realizando mucha investigación en esta dirección. Esperamos que en un período de cinco a diez años podamos adquirir las revolucionarias celdas solares orgánicas.

The Conversation

Miquel Solà Puig recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (proyecto PID2023-147424NB-I00) y la Generalitat de Catalunya (proyecto 2021SGR623 e ICREA Academia 2024).

ref. Más allá del silicio: alternativas para mejorar el rendimiento de las celdas solares – https://theconversation.com/mas-alla-del-silicio-alternativas-para-mejorar-el-rendimiento-de-las-celdas-solares-255180

¿Qué efecto tiene decidir a quién se retrata (y a quién no)?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar Díaz Chica, Profesor del Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

Fotografía de Dorothea Lange en la que se muestra a una familia originaria de Oklahoma, residente en ese momento en el campamento de trabajadores migrantes de la Administración de Seguridad Agrícola (FSA) en California, durante la Gran Depresión. Library of Congress’s Prints and Photographs division
Imagen de edificios en blanco y negro.
‘Vista desde la ventana en Le Gras’ de Joseph Nicéphore Niépce es la fotografía más antigua que se conserva.
Harry Ransom Center/Wikimedia Commons

Desde que en el año 1826 Joseph Nicéphore Niépce tomara la que se considera como imagen fotográfica más antigua conservada, la fotografía ha experimentado una gran expansión. Ya no solo porque gran parte de la población tenga constantemente una cámara a mano gracias al móvil, o porque las redes sociales hayan impulsado el protagonismo de la actual cultura de la imagen –sea estática o en movimiento–, sino también porque esta técnica se ha convertido en un elemento artístico con gran proyección.

Hablar hoy de fotos es mencionar un gesto cotidiano. Fotos que ya no suelen revelarse de forma analógica sino de manera digital. Para ello se utilizan programas informáticos con objeto de ajustar parámetros como, entre otros, el brillo, el contraste, la saturación y la nitidez.

Por contra, cuando el revelado es analógico se usan películas sensibles a la luz que capturan imágenes a través del objetivo de las cámaras. Se trata de exposiciones que quedan grabadas en el film y que posteriormente, a través de reacciones químicas, generan las fotografías en papel. Es lo que coloquialmente se denomina “revelar un carrete”, porque todas las exposiciones a la luz de una película quedan almacenadas en un carrete opaco de plástico que posteriormente se trata en un laboratorio.

El caso de las tarjetas Shirley

Las capturas fotográficas no siempre reflejan la realidad de manera fiel, lo que puede generar algún tipo de perjuicio. Un caso paradigmático se evidenció con las denominadas “Shirley Cards” o tarjetas Shirley de la marca Kodak.

Estas películas fotográficas calibraban sus ajustes de color e iluminación a través de una modelo blanca (conocida como “Shirley”), utilizada como estándar internacional. Como consecuencia, los tonos de piel más oscuros quedaban sobre o subexpuestos. El problema, que se presentó a mediados del siglo XX, no fue subsanado hasta que unas compañías de muebles y chocolates se quejaron a Kodak de la mala exposición de sus productos en las fotos.

Es decir, lo que generó el cambio no fue que la gente negra apareciera desfigurada en las fotografías, sino las necesidades de los clientes de piel blanca, que eran quienes dominaban el mercado. El problema se solucionó con el equivalente moderno de las tarjetas Shirley que, junto a los parches de color o la escala de grises, contemplaba la existencia de diferentes tonos de piel.

Dignidad y fotografía

La capacidad para ofrecer diferentes lecturas de la fotografía de una persona se ha explorado desde la semiótica. A fin de cuentas, las fotos no dejan de ser construcciones del lenguaje que permiten nombrar con corrección (o no) aquello que designan. Cuando la fotografía no representa con fidelidad la propia imagen puede llegar a generar problemas psicológicos y afectar a la dignidad e identidad personal.

En este sentido, la representación fotográfica supone una llamada a la responsabilidad social del fotógrafo. Un ejemplo de esta disposición sería el caso de la humanista Dorothea Lange, quien trató de sensibilizar a la opinión pública sobre las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

Lange se unió a la Farm Security Administration (FSA) en la tercera década del siglo XX. Por entonces ese organismo, impulsor de un conjunto de reformas y subsidios para paliar los daños de la crisis económica de 1929 en Estados Unidos, reclutó a algunos de los mejores documentalistas de la época para crear un archivo fotográfico. Su objetivo era mostrar la dura realidad de las zonas rurales durante la Gran Depresión.

Imagen de Dorothea Lange en la que retrata a una familia con cinco niños caminando por la carretera
Imagen de Dorothea Lange en la que retrata a una familia con cinco niños caminando por la carretera, con destino a Krebs, Oklahoma (Estados Unidos). En 1936, el padre cultivaba tierras a cambio de una tercera y cuarta parte de la cosecha. Enfermó de neumonía y perdió la granja. No pudo conseguir trabajo en la Administración y le denegaron la ayuda del condado en el que había residido durante quince años debido a su residencia temporal en otro condado tras su enfermedad.
Library of Congress’s Prints and Photographs division

Para atender este cometido, Lange tuvo que documentar la pobreza y las difíciles condiciones de vida del colectivo rural norteamericano afectado por la crisis económica y social. En su realización se esforzó por captar la dignidad de las personas fotografiadas, así como provocar una respuesta emocional en el espectador. Su caso es particularmente interesante al ser una firme defensora de la fotografía directa, objetiva y carente de manipulación. Sus imágenes trataban de invitar a la reflexión, mostrar al ser humano y sus circunstancias sin alterar las situaciones.

Si me veo es que existo

Dentro de los múltiples usos de la fotografía se encuentra la inclusión social. Especialmente incentivada a través del lenguaje, también se ha estimulado mediante la incorporación en las fotos de determinadas personas o grupos sociales.

Así ocurre por ejemplo en el caso de algunas mujeres indígenas de Argentina a inicios del siglo XX. En relatos publicados de viajes de naturalistas a zonas periféricas de este país (como la Patagonia o Jujuy) aparecen fotografías que las retratan y reflejan sus condiciones de vida.

Es cierto que el montaje de algunas fotografías se orienta a reflejar las representaciones de temporalidad que los exploradores concebían respecto al mundo indígena. Aunque muchas respondían a esa mirada colonial, su posterior recuperación en archivos y museos ha permitido reconocerlas como parte de la historia visual del país y dar visibilidad a identidades antes marginadas.

Imagen en blanco y negro de unas mujeres indígenas.
Imagen tomada por Robert Lehmann-Nitsche en Latinoamérica a principios del siglo XX.
Instituto Ibero-Americano

Otras formas de revolución fotográfica

Incluso la lectura de fotografías ha facilitado la inclusión, como demuestra un estudio realizado con brasileños con discapacidad auditiva de 16 y 17 años.

La investigación se desarrolló a partir de la selección de fotografías de los principales periódicos de información generalista de Río de Janeiro. Las imágenes estaban relacionadas con el medio ambiente y con acontecimientos cercanos a los alumnos (como las ecobarreiras: barreras flotantes diseñadas para detener la basura antes de que llegara a bahías desbordadas después de fuertes lluvias). El lenguaje visual de la fotografía periodística ayudó a los alumnos a entender conceptos técnico-científicos de los investigadores y superar las barreras del lenguaje auditivo. Además, facilitó su comprensión de ideas ecológicas complejas y fomentó su inclusión en el debate ambiental.

Entre otros resultados puntuales destacados, se confirmó que la inclusión de metadatos (que describen el contenido, la calidad, la condición y otras características de la imagen) en las fotografías de medios de comunicación online facilita tres veces más la comprensión de estos jóvenes con discapacidad auditiva que las fotografías de medios impresos.

Por otra parte, también es posible estimular la inclusión al favorecer, por ejemplo, que grupos vulnerables con diversidad funcional se comuniquen con la sociedad gracias a sus capturas fotográficas.

Hasta la publicidad

Realmente, la fotografía no solo destaca por su capacidad para representar con fidelidad un fragmento de realidad, sino también por permitir que esa imagen pueda ser vista por otros. Este hecho de compartir una imagen es, en sí mismo, un acto de comunicación (etimológicamente vinculado a poner algo en común) que puede facilitar la integración de lo representado.

La fotografía de inclusión es un recurso que no solo tiene sentido en el ámbito del periodismo, la antropología o la documentación. Su potencial es realmente muy versátil y favorece que también sea valorado en otros campos como la publicidad.

Primeros planos de diferentes personas de diferentes procedencias y colores de piel.
Una de las campañas históricas de la marca United Colors of Benetton creada por Oliviero Toscani en 1998 apelaba al decimotercer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para indicar que ‘todo el mundo tiene derecho a abandonar cualquier país, incluido el suyo, y a regresar a su país’.
United Colors of Benetton

En este ámbito se ha planteado como recurso tanto por su impacto emocional como por su capacidad para incluir minorías marginadas en los anuncios. Su mayor utilización también parece interesante en entornos como el digital, para contrarrestar en cierto modo alguno de los problemas asociados al uso de las redes sociales.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Qué efecto tiene decidir a quién se retrata (y a quién no)? – https://theconversation.com/que-efecto-tiene-decidir-a-quien-se-retrata-y-a-quien-no-265920

¿Cómo enseñamos español de manera eficaz a la población migrante?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Ángel Tejero López, Docente e investigador, Universidad Camilo José Cela

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Cuando Keita llegó a España procedente de la República de Guinea apenas podía comunicarse. Hoy, siete años más tarde, está trabajando en Albacete.

La lengua es una herramienta fundamental para mejorar la integración de los migrantes no hispanohablantes, especialmente de quienes llegan en condiciones de vulnerabilidad. En España, el 13,4 % de la población tiene nacionalidad extranjera y el 18,2 % ha nacido fuera de España, según datos de 2024.

El desafío de la integración se incrementa cuando las procedencias no se corresponden con países hispanohablantes, como lo son muchas de las personas que solicitan protección internacional. No hablar la lengua del país de acogida impide que la población inmigrante tenga acceso a las mismas oportunidades.

El idioma como puerta de integración

La acogida es un reto económico, legislativo, político, sanitario, social y educativo. El idioma del país receptor se considera una llave de acceso a derechos básicos y a una consecuente vida más autónoma y digna.

Existen iniciativas que facilitan la integración lingüística a estos migrantes no hispanohablantes. Desde distintas universidades e instituciones europeas surgen iniciativas como INCLUDEED o REBUILD. Estos proyectos apuestan por facilitar la integración social y lingüística a través de la colaboración e innovación institucional. Nosotros también hemos diseñado una iniciativa pedagógica llamada ELIM con la que utilizar el conocimiento del idioma específicamente para superar situaciones de vulnerabilidad.

¿Qué sucede en el aula de español para inmigrantes?

Diría que ningún docente puede olvidar la experiencia de enseñar español por primera vez a inmigrantes. Los años de formación, la experiencia en la enseñanza de lenguas o los materiales y metodologías que siempre suelen funcionar apenas tienen importancia. Nadie nos prepara para un contexto lleno de tantas particularidades.

Estas aulas se caracterizan por una diversidad cultural y lingüística constante que obliga a replantear la forma de enseñar en cada momento. Es común tener estudiantes procedentes de países de habla árabe, como Marruecos, de Ucrania o Rusia, además de otras lenguas de países africanos: wolof, fulani o bambara, por ejemplo.

Los ritmos de aprendizaje son marcadamente heterogéneos. Por un lado, aparecen limitaciones de alfabetización y lectoescritura. Muchas personas nunca han ido a la escuela de manera regular. Por otra parte, hay personas con doctorados, que alcanzaron el máximo nivel académico o que eran profesionales asentados en sus países de origen.

A estos factores hay que añadir las experiencias traumáticas que vivieron antes de emigrar, durante el desplazamiento, o tras su reciente llegada a una nueva y diferente sociedad. Los testimonios no suelen ser sencillos de procesar. El duelo migratorio influye también en los estados anímicos, mentales y de motivación. Las habituales responsabilidades familiares, las limitaciones de salud o los trámites burocráticos suelen ser predominantes y afectan en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lengua.

Posibles pautas de actuación

Por lo tanto, el reto va más allá de la enseñanza del idioma. Centros y profesorado deberían tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Analizar las necesidades reales del alumnado. No solo tiene importancia el nivel de lengua o la capacidad de lectoescritura, sino otros elementos más subjetivos como las motivaciones de aprendizaje, las experiencias previas o la importancia del factor psicológico por el duelo migratorio.

  2. Priorizar el aprendizaje funcional y promover un enfoque comunicativo extremo. Es conveniente contextualizar los contenidos y diseñar actividades adaptadas a las realidades sociales y culturales de inmersión. No sería propio tratar temas como las vacaciones de verano cuando muchos migrantes jamás han tenido unas. En cambio, los trámites burocráticos, las gestiones administrativas, la búsqueda de empleo o vivienda y el acceso a servicios básicos son elementos clave en su día día.

  3. Diseñar materiales y actividades adaptados a las realidades. Son escasos los manuales y materiales disponibles para la enseñanza de español a migrantes. Los centros y docentes hacen un gran trabajo de diseño y creación que desafortunadamente no suele compartirse con la comunidad.

  4. Tener en consideración la dimensión afectiva e intercultural, abrazar la alfabetización como un componente más y relegar la evaluación a un segundo plano.

Colaboración y apoyo institucional

No existe un marco estructurado de colaboraciones y apoyos institucionales con relación a la integración sociolingüística de los migrantes.

El primer paso sería estrechar lazos entre profesorado de español para inmigrantes. Asimismo, es de vital importancia fomentar la cooperación interinstitucional, involucrando no solo a oenegés y asociaciones, sino también alianzas con organismos públicos, universidades o el propio Instituto Cervantes. Solo así se comenzarán a combatir las barreras burocráticas y económicas, garantizando que estos elementos no limiten el acceso a la educación lingüística.

El reconocimiento de la profesión por parte de todos los organismos competentes es fundamental. La enseñanza de español a inmigrantes es mucho más que enseñar un idioma. Se trata de abrir puertas hacia la construcción de un futuro con más oportunidades y menos desigualdades.

En palabras de Keita: “Aprender español me ayudó muchísimo. Cuando llegué aquí no sabía ni decir ‘hola’, no podía comunicarme con la gente y así es imposible trabajar. Ahora soy maquinista y cada vez que lo pienso me siento muy feliz”.

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José Ángel Tejero López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cómo enseñamos español de manera eficaz a la población migrante? – https://theconversation.com/como-ensenamos-espanol-de-manera-eficaz-a-la-poblacion-migrante-266192

Hacia ciudades más saludables: las medidas de la COP30 para el futuro urbano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cesar Quishpe Vasquez, Investigador, Universidad de Navarra

La COP30 que se celebra en Belém este mes de noviembre llega en un momento crítico para las ciudades. El cambio climático ya no es un escenario lejano, sino una realidad que afecta a la salud, la movilidad y la calidad ambiental urbana.

España no es una excepción: olas de calor más intensas, contaminación persistente y demanda creciente de espacios verdes están redefiniendo las prioridades públicas. Comprender qué representa la COP30 y cómo puede impulsar políticas urbanas saludables es clave para avanzar hacia ciudades resilientes y sostenibles.

La relevancia global de la COP30

La conferencia reúne a las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático entre el 10 y el 21 de noviembre de 2025. Se celebra coincidiendo con el décimo aniversario del Acuerdo de París, y veinte años desde el Protocolo de Kioto, lo que subraya la necesidad de pasar de declaraciones de intención a resultados concretos que impacten en la vida de las personas.

La presidencia brasileña ha definido como prioridades fortalecer el multilateralismo, acelerar la implementación del Acuerdo de París y vincular la acción climática con la vida cotidiana de las comunidades.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) organiza la COP30 en seis ejes: transición energética, gestión de ecosistemas, sistemas alimentarios, resiliencia urbana e hídrica, desarrollo humano y social, y catalizadores como financiación, tecnología y capacitación. Este marco abre espacio para abordar temas urbanos como calidad del aire, infraestructura verde, movilidad sostenible y participación ciudadana.




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La visión europea y española

La Unión Europea ha actualizado su Contribución Determinada a Nivel Nacional, proponiendo una reducción de emisiones netas entre el 66,25 % y el 72,5 % para 2035 respecto a 1990. Este compromiso no solo exige mitigación, sino también adaptación, transición energética justa y atención a los colectivos más vulnerables.

En España, estos objetivos se traducen en legislación nacional y planificación urbana, situando a las ciudades como actores esenciales para cumplir con los compromisos climáticos.

Impactos urbanos del cambio climático

El cambio climático afecta a las ciudades tanto a través de fenómenos extremos como en la vida cotidiana. El aire contaminado, la pérdida de vegetación, el calor urbano y el ruido impactan especialmente a las personas más vulnerables. En España, factores como tráfico denso, parque automovilístico envejecido y olas de calor frecuentes generan entornos urbanos menos saludables.

Al mismo tiempo, el interés en soluciones basadas en la naturaleza ofrece oportunidades para regenerar espacios urbanos, incrementar biodiversidad y generar beneficios sociales tangibles.




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Ciencia e innovación para ciudades saludables

La investigación aplicada es clave para orientar la acción urbana. Desde la Universidad de Navarra y el Instituto BIOMA, el proyecto OPTIGREEN combina sensores móviles, modelización y datos satelitales para evaluar cómo la vegetación urbana puede mejorar la calidad del aire y el confort térmico.

Este enfoque permite identificar zonas críticas, como calles con acumulación de contaminantes o barrios expuestos a altas temperaturas, y diseñar intervenciones con un impacto directo en la salud urbana. Además, se alinea con estrategias globales centradas en salud y clima así como iniciativas europeas como el Green Deal, que tiene como fin lograr la neutralidad climática para 2050 a través de un paquete de iniciativas políticas que transforman la economía en una sociedad más sostenible, justa y próspera

Oportunidades y limitaciones

Las decisiones adoptadas en Belém pueden definir marcos de financiación internacional, fortalecer la adaptación urbana y orientar inversiones hacia monitoreo ambiental, movilidad sostenible e infraestructura verde. Esto permite reducir desigualdades territoriales, mejorar la calidad del aire y promover entornos más habitables. La digitalización y las redes de sensores facilitan traducir evidencia científica en políticas públicas efectivas.

Sin embargo, las negociaciones globales presentan limitaciones. La atención suele centrarse en energía, industria o agricultura, dejando a los retos urbanos con menor visibilidad, pese a que las ciudades concentran la mayor parte de la población y de las emisiones. El monitoreo ambiental se convierte entonces en un instrumento de justicia climática: permite identificar las zonas más afectadas y fomentar la corresponsabilidad ciudadana.

La COP30 representa una oportunidad histórica para conectar la acción climática global con transformaciones urbanas tangibles. Mediante investigación científica, innovación tecnológica y planificación inclusiva, ciudades como Pamplona pueden convertirse en referentes de resiliencia, salud y sostenibilidad.

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Cesar Quishpe Vasquez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Hacia ciudades más saludables: las medidas de la COP30 para el futuro urbano – https://theconversation.com/hacia-ciudades-mas-saludables-las-medidas-de-la-cop30-para-el-futuro-urbano-270136

Lo que los hombres deberían saber antes de someterse a un tratamiento de “optimización” de la testosterona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Kelly, Senior Lecturer in Biochemistry, Sheffield Hallam University

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Cada vez son más las clínicas que ofrecen a los hombres optimizar su salud con una terapia de reemplazo de la testosterona (TRT), la hormona masculina por excelencia. La idea no es tratar problemas médicos, sino “optimizar” la energía, la concentración y la masculinidad. Quienes promueven estas terapias prometen a sus clientes aumentar del deseo sexual, mejorar la agilidad física y mental, erecciones más potentes y prolongadas, disminución de la grasa abdominal y aumento de la masa muscular. Una panacea masculina, en definitiva.

¿Pero que hay de cierto? Sin duda, la terapia con testosterona puede cambiar la vida de hombres con una deficiencia confirmada médicamente conocida como hipogonadismo, una afección en la que el cuerpo no produce suficiente testosterona porque los testículos o el sistema de control hormonal del cerebro no funcionan correctamente.

Esto puede estar causado por lesiones, infecciones, problemas genéticos o enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes. Cuando los niveles de testosterona son realmente bajos, restablecerlos puede mejorar el estado de ánimo, el deseo sexual, la fuerza muscular y la salud ósea.

También hay cada vez más investigaciones sobre los efectos metabólicos más amplios de la testosterona. En los hombres con niveles bajos que también padecen diabetes tipo 2, obesidad o enfermedades cardíacas, la terapia puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina (la eficacia con la que el cuerpo responde a la insulina para regular el azúcar en sangre), así como la distribución de la grasa y la salud de los vasos sanguíneos.

El reto de las pruebas y el diagnóstico

Sin embargo, conviene ser precavidos. Muchas clínicas privadas dedicadas a la “salud masculina” señalan que síntomas como el cansancio, el estrés o la falta de motivación son posibles signos de niveles bajos de testosterona. Y animan a los hombres que los sufren a hacerse pruebas, corriendo ellos mismos con los gastos.

El autodiagnóstico es peligroso e impreciso. Para empezar, estas pruebas se suelen realizar con muestras obtenidas mediante un pinchazo en el dedo, en lugar de con sangre extraída de una vena. Aunque las pruebas con punción en el dedo pueden ser más rápidas y cómodas, también son más propensas a dar errores si la muestra no se ha recogido con cuidado. Las muestras venosas tomadas por personal cualificado, por el contrario, son más fiables y suelen proporcionar resultados de mayor calidad.

Los niveles de testosterona fluctúan de forma natural a lo largo del día, alcanzando su máximo nivel a primera hora de la mañana y descendiendo más tarde. Por eso, los médicos recomiendan realizar la prueba en dos mañanas diferentes, preferiblemente en ayunas. Una sola prueba sin ayuno puede dar resultados engañosamente altos o bajos.

¿Cuándo consideramos que el nivel de testosterona es bajo?

No existe una definición única de lo que se considera “bajo nivel de testosterona”. Los rangos de referencia difieren entre laboratorios, y lo “normal” varía según la edad, la salud y la genética. Algunos hombres con niveles más bajos se sienten perfectamente bien, mientras que otros experimentan síntomas con el mismo nivel.

La respuesta del cuerpo también depende de la sensibilidad de sus receptores de andrógenos, es decir, los interruptores moleculares que inician la acción de la testosterona dentro de las células. Por lo tanto, la concentración en sangre por sí sola no es un indicador fiable.

Las directrices clínicas insisten en que el diagnóstico debe combinar los síntomas y los resultados de los análisis de sangre. Sin olvidar que muchos de los problemas que se atribuyen a los “niveles bajos de testosterona” (fatiga, falta de sueño, pérdida de motivación, aumento de peso) a menudo pueden estar relacionados con el estrés, la depresión o factores relacionados con el estilo de vida, como el consumo de alcohol y la inactividad.

El mito de la optimización

La testosterona se ha convertido en un símbolo cultural de fuerza y virilidad. Cuando la terapia con testosterona se considera un atajo para ganar confianza o masculinidad, en lugar de un tratamiento para una deficiencia real, puede atrapar a los hombres en un ciclo de dudas y dependencia.

Cada vez son más los hombres que inician una terapia de testosterona a pesar de que sus niveles hormonales son normales, atraídos por promesas de mayor vitalidad, mayor concentración y mejor rendimiento físico.

Sin embargo, elevar los niveles de testosterona por encima de unos 12 nanomoles por litro –la unidad estándar utilizada en los análisis de sangre– probablemente no produce más beneficios en las áreas relacionadas con la deficiencia de testosterona, como la función sexual, la energía o el estado de ánimo. Los hombres que ya se encuentran en este rango y añaden la terapia pueden exponerse a efectos secundarios con pocas o ninguna ventaja.

Y una vez que comienza el tratamiento, la producción natural de hormonas del cuerpo se ralentiza, lo que significa que la terapia a menudo solo tiene efectos a largo plazo. Es más, dejarla puede provocar una especie de abstinencia temporal, ya que el cuerpo tarda en reiniciar la producción de testosterona.

Puede provocar coágulos sanguíneos e infertilidad

Cuando se prescribe correctamente y se supervisa con cuidado, la terapia con testosterona es generalmente segura. Los temores iniciales de que pudiera aumentar el riesgo de cáncer de próstata han sido en gran medida desmentidos, y algunos estudios incluso sugieren que puede ofrecer protección.

Sin embargo, otras investigaciones relacionan la terapia con un riesgo ligeramente mayor de fibrilación auricular (latidos cardíacos irregulares) y coágulos sanguíneos.

Las preocupaciones más inmediatas se refieren a la fertilidad. El tratamiento reduce la señal del cerebro que activa la producción de testosterona y esperma en los testículos. Con el tiempo, esto puede provocar infertilidad, a veces permanente si la terapia se prolonga durante más de 3-5 años.

En los hombres que aún desean tener hijos, los médicos pueden añadir fármacos llamados gonadotropinas, que imitan las hormonas naturales de fertilidad del cerebro para que los testículos sigan produciendo esperma. Pero requieren un tratamiento especializado.

Brecha en la salud masculina

La testosterona es un medicamento que solo se vende con receta médica por una razón: requiere un diagnóstico cuidadoso, análisis de sangre periódicos y una estrecha supervisión por parte de especialistas formados en medicina hormonal. Cuando se utiliza correctamente, la testosterona restaura la salud. Pero si se utiliza de forma descuidada, se corre el riesgo de socavarla.

Cuando los hombres confían en anuncios online o clínicas privadas en lugar de someterse a una evaluación médica adecuada, corren el riesgo de recibir un tratamiento innecesario, o incluso perjudicial para su salud. El problema es que muchos hombres evitan acudir al médico, y la verdadera deficiencia de testosterona a menudo no se diagnostica.

El auge de esta tendencia ha puesto de manifiesto una brecha que existe desde hace tiempo en la salud masculina. En Reino Unido, por ejemplo, las clínicas de endocrinología se están saturando con hombres que acuden a los servicios sanitarios en busca de tranquilidad, seguimiento o para controlar los efectos secundarios de una terapia que quizá nunca hayan necesitado. Con una supervisión adecuada y unos vínculos más sólidos con los sistemas de salud, evitaríamos tratamientos innecesarios.

The Conversation

Daniel Kelly no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que los hombres deberían saber antes de someterse a un tratamiento de “optimización” de la testosterona – https://theconversation.com/lo-que-los-hombres-deberian-saber-antes-de-someterse-a-un-tratamiento-de-optimizacion-de-la-testosterona-270377

Gaza y la ingeniería del escombro: manual para rehacer una ciudad pulverizada y sin recursos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Ygnacio Pastor Caño, Catedrático de Universidad en Ciencia e Ingeniería de los Materiales, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Decían los viejos canteros de las logias masónicas que toda piedra recuerda su catedral. En Gaza, cada grano de polvo recuerda una casa. El viento, que no entiende de política, levanta ese polvo por las avenidas colapsadas; y nadie imagina una hormigonera paciente, dispuesta a devolverle a la arena su forma de muro, patio o escuela.

¿Cuánto se destruyó?

Las cifras son, sencillamente, sobrecogedoras: la cartografía satelital de UNOSAT de agosto identifica más de 102 000 estructuras destruidas, 17 421 severamente dañadas y 41 895 afectadas. Conjuntamente, la fracción alcanza dos tercios del terreno edificado, con picos del 84–92 % en Beit Hanoun, Shujaiya, Khan Younis y el norte de la ciudad de Gaza. El coste de reconstrucción en vivienda, agua, salud y educación supera los 70 000 millones de dolares, según datos de la ONU/UNDP.

Los escombros tampoco son metáfora: con más de 50 millones de toneladas de escombros que contienen entre un (5 % y un 10 % de las bombas lanzadas que no detonaron, lo que agrava la complejidad del reciclaje de materiales.

Tras la perplejidad inicial, la cuestión deja de ser poética y se vuelve urgente: reconstruir con lo que queda sin repetir errores pasados.




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Eeconstrucción rápida, ecológica, sostenible y barata

Toda reconstrucción sostenible exige una secuencia clara de acciones. En Gaza, el proceso podría dividirse en tres fases principales:

Seguridad: despeje de accesos, trabajos de cartografía y neutralización de UXO (siglas en inglés de “municiones sin explotar”), es decir, bombas o proyectiles que no detonaron al impactar y permanecen entre los escombros. Además, requiere crear zonas de acopio segregadas y controlar el polvo, reduciendo las partículas que dañan la salud.

Planta de escombros: aquí se separan metales, se trituran y lavan los hormigones y se eliminan contaminantes, registrándose origen y calidad.

Fabricación rápida: reacciones químicas entre polvos ricos en sílice y aluminio, activados con soluciones alcalinas y curados a baja temperatura.

Para garantizarían la eficacia y transparencia precisamos cinco decisiones clave: normas de árido reciclado (materia prima secundaria obtenida de escombros); mezclas de cementos de bajo carbono (LC3), menos contaminantes; sistemas autónomos de agua y energía; métricas simples de control (€/m², m²/día y emisiones de CO₂); y prioridad a los equipamientos básicos.

Convertir ruina en materia prima

Los escombros, lejos de ser un desecho, pueden transformarse en recursos si se tratan con técnicas modernas de circularidad:

  • Áridos: el árido es arena y grava. El hormigón triturado puede utilizarse para sustituir del 30 al 100 % de la grava.

  • Cementos: compuestos principalmente por clinker, mezcla de caliza y arcilla calentada a más de 1.400 °C que forma los pequeños granos que vemos en los sacos de cemento. Producir una tonelada libera unas 0,8 y 0,9 toneladas de CO₂. Utilizando impresión 3D de hormigón, la literatura científica muestra reducciones del 20-40 %, según las formulaciones, manteniendo la resistencia.




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  • Geopolímeros de CDW: restos en polvo pueden transformarse en un “cemento alternativo” sin clínker, mezclándolos con activadores suaves, para fabricar bloques y paneles resistentes con menor impacto ambiental.

  • LC3: esta formulación moderna limita el uso de clínker (sustituyéndolo por arcilla calcinada y caliza), reduce la liberación de CO₂ hasta el 40 % y mejora la resistencia a cloruros y sulfatos. Estos últimos provocan la corrosión del acero de refuerzo al romper la capa protectora del hormigón y causan la degradación y expansión del propio hormigón. Un caso exitoso de utilización de LC3 es el aeropuerto de Noida, en India.

  • Materias primas: se pueden usar arcillas y calizas locales de baja pureza, evitando costosas importaciones y simplificando la logística.

  • Prefabricados de montaje rápido: losas alveolares, paneles sándwich con núcleo de árido de hormigón reciclado (RCA) y pequeñas cerchas de acero recuperado.

  • Impresión 3D: permite construir muros, aulas o depósitos con una boquilla robótica, sin encofrado ni moldes, lo que acelera y abarata la obra. También integra conductos y oquedades para instalaciones.

Implicaciones para la reconstrucción y para la paz

El escombro como recurso cambia la economía política de la ayuda: implica menos divisas para importar áridos y cemento, más empleo local, trazabilidad pública –registro transparente, en tiempo real y preciso, de cada acción y decisión– y plazos mensurables.

La Evaluación Rápida Provisional de Daños y Necesidades (IRDNA), realizada conjuntamente por Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, cifraba en 2024 el desempleo en la Franja de Gaza en casi un 80 %. Poner en marcha “plantas” locales de reciclaje y prefabricado, que transformen los escombros en nuevos materiales de construcción, permitiría crear un tejido productivo propio, con empleo, formación y capacidad técnica.




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Más allá de la palabra “verde” en una tierra estéril

Desde el punto de la sostenibilidad ecocológica, estos son los posibles abordajes:

  • CO₂: LC3 y geopolímeros disminuyen sustancialmente el consumo de clínker y energía.

  • Agua: los geopolímeros reducen el curado hídrico, mientras que el 3DCP (impresión 3D de hormigón) minimiza lavados y encofrados (moldes para dar forma al hormigón fresco).

  • Resiliencia costera: El LC3, que resiste cloruros y sulfatos, es vital frente a la intrusión marina y las aguas salobres.

  • Agricultura: exige geotextiles y gaviones (estructuras de cestas de malla metálica rellenas de piedras) de árido reciclado para controlar la erosión y drenaje de suelos salinizados. La superficie agrícola dañada alcanza un 84 % en el norte y altos valores en el resto.

¿Qué infraestructuras son prioritarias?

La materia destruida vuelve a levantar la ciudad, cumpliendo la metáfora inicial de que la materia tiene memoria:

  • Vivienda modular incremental y edificios escolares y sanitarios (76,6 % con impacto directo) prefabricados mediante impresión 3D de hormigón.

  • Redes de agua y saneamiento: anillos de tubería de polímero reforzado y pozos de infiltración impresos en 3D.

  • Viales y drenaje: subbases (capa de material que se coloca entre el suelo y la capa principal de un pavimento), firmes con árido reciclado estabilizado y alcantarillas impresas.

  • Energía: microrredes solares con almacenamiento modular para desalinización, emergencia y bombeo.

Cierre del círculo de la memoria

En la primera mañana sin sirenas, una niña recoge un fragmento rojo, un ladrillo hecho trizas de tristeza por su destrucción. Años después, la nueva casa tiene un alféizar templado al sol; sobre él, la niña, ahora adulta, deja el mismo fragmento. No es reliquia: es materia prima que volvió a una casa ecológica y económica.

La ciudad, que nunca olvidó su forma, respira.

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José Ygnacio Pastor Caño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Gaza y la ingeniería del escombro: manual para rehacer una ciudad pulverizada y sin recursos – https://theconversation.com/gaza-y-la-ingenieria-del-escombro-manual-para-rehacer-una-ciudad-pulverizada-y-sin-recursos-267926

El riesgo de crisis alimentarias se agudiza en el mundo: estos son los puntos críticos del hambre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

El 12 de noviembre de 2025, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) publicaron un informe que vuelve a encender las alarmas sobre el estado de la seguridad alimentaria global. Ambos organismos advierten que la “ventana para evitar que millones de personas caigan en inseguridad alimentaria aguda se está estrechando rápidamente”.

En concreto, el documento identifica dieciséis regiones del mundo donde el riesgo de crisis alimentarias severas no solo continúa creciendo, sino que podría desencadenar emergencias humanitarias de gran magnitud si no se adoptan medidas urgentes y coordinadas.

Conflictos armados que bloquean alimentos y paralizan economías

El conflicto armado se mantiene como la causa central en la mayoría de los países señalados. La violencia prolongada, la destrucción de tierras cultivables, los desplazamientos masivos y el bloqueo de corredores humanitarios reducen de manera drástica el acceso a alimentos.

Sudán aparece como uno de los escenarios más críticos: tras meses de intensificación de los combates, millones de personas han quedado atrapadas en zonas donde los mercados han colapsado y la distribución de ayuda es prácticamente imposible. La FAO advierte que algunas regiones podrían acercarse a los umbrales técnicos de hambruna si no se logra estabilizar la situación.

Yemen presenta un escenario similar, con más del 40 % de la población en niveles de crisis alimentaria severa. Allí, la destrucción de infraestructuras esenciales y la falta de combustible dificultan la llegada de importaciones, de las que depende la mayor parte de la dieta del país.

En Palestina, el informe subraya que la inestabilidad crónica y las restricciones al movimiento de bienes esenciales han reducido aún más la disponibilidad de alimentos, generando un rápido deterioro en los indicadores nutricionales.

También es preocupante la situación de Malí y Burkina Faso, donde la inseguridad y el control inestable del territorio están generando interrupciones en los mercados, bloqueos al comercio agrícola y pérdidas significativas de producción de cultivos.

Así, en Burkina Faso, los hogares más pobres que viven en zonas afectadas por el conflicto se enfrentan a las “disrupciones del mercado y la asistencia humanitaria limitada”, según el análisis más reciente de seguridad alimentaria.

Estas dinámicas se observan también en Malí, donde las mismas condiciones están provocando “un rápido deterioro en los niveles locales de consumo alimentario y nutrición”. Es un diagnóstico reforzado por los datos del indicador de Insufficient Food Consumption (IPC), que situaba en torno al 52 % la proporción de población insuficientemente alimentada en septiembre de 2025.

Choques económicos que multiplican la vulnerabilidad

El segundo impulsor de la inseguridad alimentaria es la inestabilidad económica, que se manifiesta a través del encarecimiento de los alimentos, la depreciación de las monedas locales y el aumento del precio del combustible y de los insumos agrícolas.

En Haití, esta situación se ve agravada por la violencia y la interrupción del funcionamiento normal de los mercados, lo que ha dejado a millones de personas en una vulnerabilidad extrema. De hecho, alrededor de 5,7 millones de haitianos, más de la mitad del país, se encuentran ya en niveles de inseguridad alimentaria aguda, una cifra que sigue aumentando.

Circunstancias similares se observan en Myanmar y Etiopía, donde la devaluación de la moneda y la interrupción de las actividades económicas han encarecido el precio de los alimentos básicos, reduciendo drásticamente el poder adquisitivo de los hogares.

La crisis climática, un factor estructural

El tercer gran factor identificado es el cambio climático, que ya no actúa como fenómeno excepcional, sino como un impulsor estructural de vulnerabilidad. Sequías prolongadas, inundaciones repentinas, ciclones y olas de calor afectan de manera recurrente a regiones cuya agricultura depende en gran medida de las precipitaciones estacionales.

El Cuerno de África es el caso más evidente: tras cinco temporadas consecutivas de lluvias fallidas, millones de pastores y agricultores han perdido su ganado y cosechas, lo que ha provocado desplazamientos masivos y un aumento drástico de la dependencia de programas nutricionales.

El informe del WFP subraya que estos fenómenos, intensificados por variaciones asociadas a El Niño, seguirán repitiéndose. En países como Sudán del Sur, Somalia y Etiopía, las lluvias extremas que suceden a las sequías destruyen infraestructuras básicas, arrasan cultivos y contaminan fuentes de agua esenciales.

Una crisis profundizada por el déficit de financiación humanitaria

El cuarto factor, y uno de los más decisivos para comprender la magnitud del problema, es el enorme déficit de financiación humanitaria. El WFP ha advertido que los fondos disponibles este año podrían situarse en torno a 6 400 millones de dólares. Es una cifra muy inferior a la necesaria para sostener sus operaciones globales y está claramente por debajo de los niveles previos, lo que obliga a recortar raciones, suspender programas nutricionales y priorizar de forma estricta a los beneficiarios más vulnerables.

Las consecuencias de estos recortes son directas: en áreas donde el conflicto impide el acceso a los alimentos y los mercados locales han colapsado, la ayuda humanitaria constituye la única fuente de sustento. Si la financiación continúa siendo insuficiente, millones de personas corren el riesgo de pasar rápidamente de una situación de crisis a una emergencia alimentaria severa o incluso a condiciones cercanas a la hambruna.

El propio WFP ha señalado que la falta de recursos está comprometiendo gravemente la capacidad para anticiparse a los picos de hambre estacional o climática, limitando su margen de actuación en algunos de los entornos más frágiles del planeta.

La alimentación como indicador de estabilidad global

Este informe demuestra que la alimentación no es solo un asunto doméstico ni una cuestión de hábitos individuales. La inseguridad alimentaria se convierte tanto en síntoma como en causa de inestabilidad, con efectos sobre la salud pública, el funcionamiento de las economías locales y los movimientos migratorios. La interdependencia de los mercados globales implica que las crisis alimentarias en los dieciséis hunger hotspots (puntos críticos del hambre) identificados repercuten en regiones muy alejadas de ellos, generando tensiones adicionales en países importadores y en economías vulnerables.

A pesar del tono de advertencia, el informe de FAO-WFP concluye que aún es posible evitar el deterioro masivo previsto para 2026. Señala que invertir en medios de vida, en resiliencia y en protección social antes de que el hambre alcance su pico será “una inversión inteligente en paz y estabilidad a largo plazo”.

También subraya que el apoyo agrícola, como semillas, salud del ganado o acción anticipatoria, es esencial para estabilizar la producción alimentaria y reducir la dependencia de la ayuda de emergencia. Al mismo tiempo, advierte que la falta de financiación y el acceso humanitario bloqueado están comprometiendo gravemente la capacidad de actuar a tiempo, y que ignorar esta ventana de oportunidad tendrá un coste humano incalculable.

The Conversation

José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El riesgo de crisis alimentarias se agudiza en el mundo: estos son los puntos críticos del hambre – https://theconversation.com/el-riesgo-de-crisis-alimentarias-se-agudiza-en-el-mundo-estos-son-los-puntos-criticos-del-hambre-269954

Respirar bajo el agua: la increíble historia evolutiva de los mamíferos marinos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Figueras Huerta, Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Delfines nadando. Tom Radetzki / Unsplash., CC BY

Imagine tener que aguantar la respiración mientras nada hasta el supermercado, duerme, da a luz o cría a sus hijos. Un escenario imposible que es la realidad cotidiana de ballenas, delfines, focas y manatíes. Estos mamíferos marinos comparten los rasgos fundamentales de todos los mamíferos –pulmones, sangre caliente, pelo (al menos, en alguna etapa de la vida) y leche para alimentar a sus crías–, pero viven en un mundo donde el oxígeno escasea y cada respiración debe ser gestionada de manera consciente.

¿Cómo sobrevivir permanentemente en el agua sin dejar nunca de ser animales que dependen del aire? Para lograrlo, han reinventado la respiración, el sueño, la reproducción y el control cardiovascular. Sus cuerpos condensan 50 millones de años de innovación evolutiva y son una lección sobre la extraordinaria capacidad de la vida para adaptarse.

Orificios nasales: la respiración rediseñada

La adaptación más visible es el espiráculo. Lo que comenzó como orificios nasales frontales en mamíferos terrestres migró, a lo largo de decenas de millones de años, hasta la parte superior de la cabeza de delfines y ballenas. Este cambio ahorra una enorme cantidad de energía: en lugar de levantar toda la cabeza fuera del agua, un delfín puede respirar exponiendo solo una pequeña parte de su cuerpo.

Pero el espiráculo es mucho más que una nueva ubicación. Es una válvula muscular que se cierra herméticamente bajo el agua. A diferencia de los humanos, los delfines y las ballenas no respiran de manera automática. Cada inhalación y exhalación es un acto deliberado y controlado.

Respiración de las ballenas.

Pulmones que son ejemplo de eficiencia

Cuando salen a la superficie, los mamíferos marinos respiran con una eficiencia extraordinaria. Los humanos intercambiamos alrededor del 10–15 % del aire de nuestros pulmones en cada respiración. Las ballenas y los delfines pueden reemplazar hasta el 90 %. Sus pulmones están diseñados para una “ventilación explosiva”, vaciándose y llenándose en menos de un segundo. Se han medido flujos de aire en delfines que superan los 160 litros por segundo.

Esto no es solo velocidad, sino estrategia. Al intercambiar casi todo el aire de sus pulmones, maximizan la captación de oxígeno y reducen al mínimo el tiempo que necesitan pasar en la superficie.

¿Por qué no se ahogan?

Vivir bajo el agua con pulmones conlleva un riesgo constante: el ahogamiento. Para evitarlo, los delfines han desarrollado una separación casi completa entre sus vías respiratorias y digestivas. Su laringe se curva en un ángulo pronunciado, lo que permite que los alimentos pasen por el esófago mientras el espiráculo se conecta directamente con la tráquea. No pueden respirar por la boca en absoluto.

Silueta de una ballena azul.
muratart/Shutterstock

La misma precisión se observa en la lactancia. Las madres producen una leche extraordinariamente grasa que puede ser expulsada directamente en la boca de la cría. Ésta forma un sello hermético con los labios, evitando la entrada de agua salada, mientras la leche espesa resiste la dispersión en el agua.

Abrazar el colapso pulmonar

Durante las inmersiones profundas, los mamíferos marinos afrontan presiones que aplastarían a un buceador humano. Sin embargo, su estrategia no consiste en resistir la presión, sino en aprovecharla

Al descender, el aire es expulsado de los diminutos alveolos donde ocurre el intercambio gaseoso y se traslada a las vías respiratorias reforzadas que no transfieren nitrógeno a la sangre. Este colapso controlado del pulmón impide la acumulación de nitrógeno y evita la enfermedad por descompresión o “mal de los buzos”. A la vez, permite conservar oxígeno para los órganos vitales.

Dormir con medio cerebro

Dado que la respiración es voluntaria, el sueño plantea un desafío único. Los delfines y las focas lo resuelven con el sueño de ondas lentas unihemisférico. La mitad del cerebro duerme mientras la otra mitad permanece lo suficientemente despierta como para controlar la respiración y el movimiento.

En los delfines mulares, cada hemisferio obtiene unas cuatro horas de sueño de ondas lentas al día. El lado despierto del cerebro les permite salir a la superficie para respirar y mantenerse vigilantes ante los depredadores. El sueño REM —la fase de los sueños en los humanos— está prácticamente ausente, lo que sugiere que los mamíferos marinos han redefinido el concepto mismo de dormir.

Nacimiento y primeros pasos de vida

Incluso la reproducción ha tenido que reinventarse. Las crías de ballenas y delfines suelen nacer de cola, lo que reduce el riesgo de ahogamiento durante el parto. Las madres se colocan de manera que ayudan al recién nacido a alcanzar la superficie para su primera respiración.

Desde ese momento, la cría debe aprender a respirar conscientemente. La lactancia, con su sistema de leche grasa y sellado bucal –sus bocas forman una especie de ventosa que impide que se cuele agua del exterior–, permite un rápido crecimiento evitando que el agua salada entre en los pulmones.

Ballena amamantando a su cría.

El “interruptor maestro” cardiovascular

Estos animales dependen también de un poderoso reflejo fisiológico conocido como la respuesta de inmersión, o el “interruptor maestro de la vida”. Al bucear, su frecuencia cardiaca se reduce drásticamente –una orca puede bajarla a la mitad en solo 15 segundos– y el flujo sanguíneo se desvía hacia órganos vitales como el cerebro y el corazón.

Combinado con enormes reservas de oxígeno en la mioglobina –proteína que almacena y transporta oxígeno– de los músculos, esto permite que ballenas y focas permanezcan sumergidas durante largos periodos, incluso más de una hora en algunas especies.

Lecciones para humanos

Estas adaptaciones no solo son fascinantes: podrían tener aplicaciones en medicina humana. El colapso pulmonar de los mamíferos buceadores evita las rupturas alveolares que sufren algunos pacientes con respiración asistida. Además, sus proteínas surfactantes permiten reabrir los alveolos de forma segura, lo que podría inspirar tratamientos para el fallo respiratorio.

Todos estos sistemas finamente ajustados son, sin embargo, vulnerables. El cambio climático, la contaminación, la sobrepesca y, especialmente, el ruido submarino generado por barcos y sonares, pueden interferir en sus procesos fisiológicos. Alteraciones en sus patrones de buceo o estrés prolongado pueden aumentar el riesgo de embolias gaseosas y varamientos.

Proteger a los mamíferos marinos implica no solo conservar sus hábitats, sino también comprender y respetar las adaptaciones evolutivas que les permiten vivir entre dos mundos: atados para siempre al aire, pero dueños del océano.

The Conversation

Antonio Figueras Huerta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Respirar bajo el agua: la increíble historia evolutiva de los mamíferos marinos – https://theconversation.com/respirar-bajo-el-agua-la-increible-historia-evolutiva-de-los-mamiferos-marinos-269953

¿Dónde nos habíamos quedado en ‘Stranger Things’? El motivo por el que tenemos ‘memoria de pez’ para las series

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Neira, Profesora colaboradora de los Estudios de la Comunicación y de la Información de la UOC, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Fotograma de la quinta temporada de _Stranger Things_. Netflix Inc.

Cuando vuelve una serie tan esperada como Stranger Things, muchos espectadores descubren, con cierta sorpresa, que al ver la nueva temporada no recuerdan casi nada de lo ocurrido anteriormente.
Lo que ya se conoce como “memoria de pez” tiene una explicación desde la neuropsicología, la ciencia que estudia cómo el cerebro procesa, almacena y recupera la información. La forma en que hoy consumimos ficción (rápido, de forma intensiva y condicionada por algoritmos) está moldeando, sin que nos demos cuenta, nuestros hábitos de atención, memoria y toma de decisiones.

No hay tiempo (ni memoria) para tanta televisión

Nuestra memoria lleva ya varios años sufriendo las consecuencias de que haya demasiado que ver. Hace quince años, cuando las plataformas de streaming estaban en pañales, uno podía abarcar con relativa facilidad la mayoría de series que se distribuían comercialmente. Las ficciones nos acompañaban durante meses e incluso años, lo que permitía establecer una relación estrecha con los personajes y con las cosas que les pasaban. Cualquiera que haya vivido esta etapa seguro que recuerda con nitidez muchas de las series que vio entonces.

La llegada de las plataformas cambió este escenario radicalmente. A diferencia de las cadenas, no buscaban una concentración de espectadores ante una emisión para hacer negocio con los anunciantes. Lo suyo era un modelo basado en la suscripción, que convirtió en prioridad de negocio la captación y retención de clientes. Netflix fue quien se dio cuenta de que lo que más ayudaba a que una persona pagase mes a mes era un catálogo abundante que permitiese ver contenido de forma intensiva. La lógica era sencilla: el servicio que usemos (mucho) será el que tendrá menos papeletas de ser cancelado.




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Las cifras hablan por sí solas. En 2015 se produjeron 38 series en España, mientras que en 2024 fueron 68 (+79%). En cuanto a las dinámicas del consumo, el maratón se ha convertido en la nueva normalidad. Según una nota difundida en su blog, la compañía trabaja (y programa) teniendo en cuenta la velocidad a la que serán vistas.

Así diferencian entre series que serán devoradas y aquellas que el público saboreará, dependiendo del ritmo del contenido y de su densidad emocional. Las primeras son las que que los usuarios completan en un promedio de 4 días, viendo más de 2 horas diarias. Las segundas son las que los usuarios tardan 6 días en terminar, a menos de 2 horas por día.

El índice de maratones de series. A la izquierda, las que se consumen de forma más lenta (las series irreverentes y los diferentes tipos de dramas), y a la derecha los contenidos de género (_thrillers_, terror, ciencia ficción, acción y aventura), que se
El índice de maratones de series. A la izquierda, las que se consumen de forma más lenta (las series irreverentes y los diferentes tipos de dramas), y a la derecha los contenidos de género (thrillers, terror, ciencia ficción, acción y aventura), que se consumen con más avidez.
Netflix Inc.

Este tipo de fast-fiction ha provocado un flujo de estrenos y maratones incesante. Una vez hemos terminado un programa, otra docena pelea por nuestra atención. Ya no vemos sino que consumimos, y vivimos con esa sensación constante de que no nos da la vida.

Maratones y memoria: ¿combinación compatible?

Para que un recuerdo se almacene de forma estable, el cerebro necesita tiempo, atención y la posibilidad de relacionar lo nuevo con lo ya aprendido. La memoria funciona por etapas (codificar, almacenar y recuperar) y cada una requiere recursos limitados.

Cuando vemos varios episodios seguidos, el flujo continuo de tramas, personajes e imágenes satura la memoria de trabajo, que es frágil, e impide que la información pase bien a la memoria a largo plazo. Además, al “maratonear” eliminamos actividades que ayudan a afianzar los recuerdos, como comentar lo visto o conectar la historia con nuestros conocimientos previos.

Un ser maligno acaricia la cara de un joven.
Para quienes no lo recuerdan, el pobre Will fue secuestrado en la primera temporada y por lo visto sigue martirizado por el mundo del revés en esta quinta.
Netflix Inc.

Este fenómeno rompe el efecto de memoria espaciada, que demuestra que cuanto más repartido está el aprendizaje, más duradero es. Igual que estudiar todo en un día funciona peor que hacerlo en varios, consumir una temporada de golpe permite recordar la idea general, pero dificulta retener detalles.

Un estudio de la Universidad de Melbourne constató cómo los distintos ritmos de visionado afectan la comprensión y la memoria. Los participantes vieron una temporada completa de una serie siguiendo tres modalidades: un episodio por semana, un episodio por día o todos los episodios en una sola sesión. Se evaluó su comprensión y retención uno, siete y 140 días después de finalizar el visionado. Aunque quienes hicieron maratón recordaban más información inmediatamente, 140 días después, los espectadores semanales superaban a los que maratoneaban por unos dos puntos. Además, aquellos que vieron la serie de una sola vez reportaron menos disfrute que quienes la consumieron a ritmo diario o semanal.

No se trata, por tanto, de “mala memoria”, sino de exceso de información y falta de procesamiento. Desde la neuropsicología sabemos que la memoria falla cuando no hemos prestado suficiente atención o cuando la información no ha tenido tiempo para consolidarse. Si además vemos una serie mientras revisamos el móvil, la atención se fragmenta y la codificación se vuelve superficial.

Y todo ello explica por qué, meses después de ver una temporada completa, apenas recordamos los hechos principales y necesitamos un resumen.

El ‘efecto túnel’: cuando decidimos menos de lo que creemos

Otro de los factores con una incidencia clave en nuestra memoria tiene que ver con la forma en la que las plataformas construyen sus sistemas de recomendación, que tratan de evitar por todos los medios que entremos en un bucle de indecisión que provoque el abandono.




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Aunque ofrecen miles de títulos, terminamos viendo siempre lo mismo porque los algoritmos dirigen nuestra atención hacia contenidos similares a los que ya nos han gustado. Es el “efecto túnel”. El cerebro, además, busca eficiencia: tiende a repetir patrones que funcionaron y a elegir aquello que promete recompensa inmediata.

Este atajo mental se combina con el sistema de recompensa: cuando vemos imágenes o títulos atractivos, se activa la dopamina, generando anticipación y motivación y le damos al play.

Fotografía de una captura de una plataforma en la que se indica qué otras cosas podrían gustar al cliente.
Las propias plataformas indican qué podría gustarnos para que no busquemos realmente qué podría gustarnos (tal vez en otra plataforma).
Prime Video

Todo este diseño favorece una atención bottom-up, guiada por estímulos llamativos: vemos una portada atractiva, que enlaza con lo que nos puede gustar y simplemente hacemos clic. En cambio, la atención top-down, que implica explorar el catálogo y decidir de forma consciente, requiere más esfuerzo, por lo que solemos evitarla. Así, creemos que elegimos libremente, pero en realidad solo recorremos una parte muy limitada de la oferta.

A largo plazo, esta falta de variedad también influye en el cerebro. La plasticidad cerebral (la capacidad de aprender y reorganizarse) se fortalece con experiencias diversas. Pero si consumimos siempre lo mismo, estimulamos solo ciertos circuitos neuronales y reducimos oportunidades de aprendizaje que pueden promover un incremento de nuestra reserva cognitiva, dado que nuevos títulos fuera de nuestra “zona de confort” pueden potenciar otros circuitos cerebrales o complementar los habituales.

Y si no queremos que esto pase, ¿qué podemos hacer?

La solución no pasa por dejar de ver series, sino por modificar pequeños hábitos para que la experiencia sea más coherente con el funcionamiento natural del cerebro. Ver los episodios con algo más de espacio entre ellos permite que la información se asiente mejor; hablar sobre lo que hemos visto ayuda a organizar las ideas y profundizar en la trama; salir del circuito de recomendaciones automáticas nos expone a historias distintas y más variadas; evitar la multitarea mejora la concentración; y alternar distintos tipos de contenidos evita la saturación.


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Las plataformas han transformado la forma en que consumimos ficción, pero lo que realmente está ocurriendo es que han aprendido a dialogar con nuestro cerebro. Entender cómo funciona la memoria, el razonamiento, la atención y la motivación no solo explica por qué olvidamos tramas enteras, sino también por qué seguimos diciendo “un capítulo más”.

La buena noticia es que el cerebro es flexible, por lo que con hábitos más conscientes podemos resistir, aunque sea un poco, a la lógica del consumo acelerado y centrarnos en lo que estamos viendo en el momento.

Quizá así, cuando volvamos a Hawkins, no necesitemos preguntarnos quién era Vecna… ni qué portal ha quedado abierto esta vez.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Dónde nos habíamos quedado en ‘Stranger Things’? El motivo por el que tenemos ‘memoria de pez’ para las series – https://theconversation.com/donde-nos-habiamos-quedado-en-stranger-things-el-motivo-por-el-que-tenemos-memoria-de-pez-para-las-series-269106