Vesículas extracelulares: el ‘WhatsApp’ de las células

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lucía Garrido Miranda, Investigadora predoctoral en Cáncer, Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO

Sección de una vesícula extracelular. Estas diminutas partículas esféricas albergan diversas moléculas bioquímicas, como proteínas, lípidos o ARN (en rojo). Juan Gaertner/Shutterstock

Aprendizajes, preocupaciones, pensamientos, consejos, ideas, planes, deseos, opiniones, conocimientos, emociones… Vivimos en un continuo intercambio de información. Pero no solo nosotros, también nuestras células. Al mismo tiempo que estás leyendo estas líneas, dentro de tu organismo están teniendo lugar miles de conversaciones celulares.

Nuestras células necesitan relacionarse y comunicarse entre ellas para llevar una vida equilibrada. O, dicho de otra manera, para mantener su homeostasis. Para ello cuentan con distintos sistemas de comunicación, entre los que destacan las vesículas extracelulares, que actúan como un “WhatsApp celular”.

Mensajeros celulares

Las vesículas extracelulares son una especie de burbujas que liberan las células. Nos las podemos imaginar como esas pompas de jabón que hacíamos cuando éramos pequeños o como los miles de lunares que ha plasmado la artista Yayoi Kusama a lo largo de toda su obra. Estas partículas se producen en el interior celular gracias a distintas maquinarias que trabajan en cadena y que finalmente las células liberan “soplando” hacia el medio extracelular. Es decir, lo que hay entre célula y célula.

Instalación de Yayoi Kusama en una retrospectiva de su obra que acogió el Museo Louisiana (Dinamarca) en 2015.
Susanne Nilsson/Flickr, CC BY

Además, estas burbujas llevan en su membrana y en su interior moléculas que encontramos principalmente dentro de las células, como el ADN y ARN (que actúan como libro de instrucciones), proteínas (construcciones formadas a partir del ADN), lípidos (con una función más estructural) y otras muchas. Precisamente, estas moléculas constituyen la información que se envían las células entre ellas.

En cuanto a su estructura, son tan pequeñas que resultan difíciles de detectar, como cuando las burbujas de jabón se pierden en la inmensidad. En el laboratorio necesitamos aparatos mucho más potentes que los microscopios convencionales con los que observamos normalmente las células para poder llegar a visualizarlas.

A diferencia de otros mecanismos de comunicación entre células que se encuentran muy juntas, las vesículas extracelulares son capaces de viajar a través de distintos fluidos de nuestro organismo como la sangre, y alcanzar otras células que están más alejadas. Pero no llegan a cualquier sitio: estas partículas tienen muy claro su destino, como cuando nosotros mandamos un mensaje por WhatsApp.

Las conversaciones del cáncer

Una neurona del cerebro es muy distinta a una célula de la piel, del mismo modo que una célula sana no es igual que otra enferma. Esto también ocurre con las vesículas extracelulares que secretan cada uno de estos tipos celulares. Además, hay células que son “más tímidas” y no secretan muchas vesículas (quizás prefieren comunicarse de otra manera), mientras que otras directamente prefieren vivir aisladas.

Un ejemplo de conversación molecular es la que tiene lugar entre las células de un tumor primario y las células del lugar que van a colonizar, generando metástasis.

Las células tumorales, las que generan cáncer, tienen un único propósito: sobrevivir y seguir reproduciéndose. Por ello, hacen todo lo posible para continuar dividiéndose. Y cuando no se dan las condiciones necesarias para ello, en ocasiones, deciden buscar otro lugar y “comenzar una vida nueva”.




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Para nosotros, esto no resulta fácil si en el sitio al que nos mudamos no conocemos a nadie o no tenemos una casa. Pues lo mismo les ocurre a las células tumorales, pero ellas lo tienen todo previsto.

Antes de comenzar su viaje, mandan mensajes (vesículas extracelulares) a las células cercanas diciendo que se van, que les dejen marchar, mientras que avisan a las lejanas de su próxima llegada. Además, también envían vesículas a las células del sistema inmunitario (ejército de nuestro organismo) evitando que los soldados (linfocitos) se activen. De este modo, evitan ser reconocidas, y, por lo tanto, atacadas y eliminadas.

Comprendiendo los mensajes celulares

¿Qué pasa si bloqueamos la liberación de vesículas extracelulares, si evitamos que se comuniquen las células? ¿Cómo se introduce la información en estas vesículas? ¿Qué le pasa a la célula que libera la información? ¿Y a la célula receptora? ¿Por qué las vesículas extracelulares tienen un destino determinado? ¿Cómo se pueden leer mejor estos mensajes? ¿Se pueden generar en el laboratorio ese tipo de partículas o algo parecido?

Son preguntas que quizás se hayan hecho al leer este artículo. Preguntas que muchas científicas y científicos estamos intentando contestar. Desde los laboratorios somos capaces de aislar y purificar estas burbujas celulares, así como de leer su contenido.

En la actualidad se está investigando la función que desempeñan estas vesículas en la salud y en la enfermedad y se están desarrollando formas de poder bloquear el envío de esos mensajes para poder desarrollar nuevos tratamientos y terapias. También se está intentando modificar esa información, e incluso, crearla, de forma que seamos capaces de imitar las conversaciones celulares.

Además, se está mejorando la técnica con la que se extraen y se leen las vesículas. El objetivo es poder utilizarlos para diagnosticar de forma precoz una enfermedad, determinar su grado de gravedad o poder seleccionar de forma más precisa y personalizada qué tratamiento va a funcionar mejor en un paciente.

Aristóteles afirmó que “El ser humano es un ser social por naturaleza”. Y es que, como hemos visto, esa necesidad de comunicarnos la llevamos ya grabada en nuestras células.

The Conversation

Este artículo fue finalista del Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación sobre Medicina y Salud, organizado por la Fundación Lilly y The Conversation

ref. Vesículas extracelulares: el ‘WhatsApp’ de las células – https://theconversation.com/vesiculas-extracelulares-el-whatsapp-de-las-celulas-264804

‘Chatbots’: ¿compañeros del alma o lobos con piel digital?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

Andrey Suslov/Shutterstock

Durante mucho tiempo, la idea de que las máquinas pudieran convertirse en amigos, confidentes o, incluso, terapeutas fue un tópico de la ciencia ficción. Hoy, sin embargo, esa ficción especulativa se ha filtrado en la realidad: son muchas las personas que conversan con chatbots en busca de consejo, distracción, compañía o incluso apoyo emocional.

Este nuevo territorio social nos obliga a preguntarnos: ¿puede la inteligencia artificial enriquecer de verdad nuestra vida emocional o estamos compartiendo nuestras vulnerabilidades más profundas con un código?

Entre lo bueno y lo malo

Las visiones del futuro de la IA suelen oscilar entre la utopía y la distopía. Los escenarios utópicos imaginan máquinas que amplían el potencial humano, mejoran el bienestar y llenan los vacíos dejados por sistemas sociales sobrecargados. Los distópicos, en cambio, evocan sistemas descontrolados, sin brújula ética, que amplifican el conflicto y la manipulación. Estas visiones contrastadas recuerdan a antiguos debates filosóficos sobre la naturaleza humana.

Si Jean-Jacques Rousseau sostenía que las personas nacen buenas y que la sociedad las corrompe, según Thomas Hobbes, los humanos son lobos para los propios humanos y solo la ley y la autoridad logra restablecer el orden. Aplicando estas ideas a la IA, Rousseau sugeriría que las máquinas reflejan la bondad humana, mientras que Hobbes advertiría que podrían amplificar nuestros impulsos más oscuros. La realidad, como siempre, es más ambigua.

Más allá de estas abstracciones, la pregunta es si las máquinas pueden hacerse nuestras amigas aquí y ahora.

La soledad es una de las crisis definitorias de nuestra época. En el Reino Unido,una encuesta de 2022 reveló que, al menos ocasionalmente, más de la mitad de los adultos se sentían solos. Mientras, alrededor del 6 % afirmaban sentirse solos siempre.

En Estados Unidos, el propio Cirujano General –un cargo público designado por el presidente y cuya función es supervisar el Servicio de Salud Pública y ser el principal portavoz en materia de salud pública del Gobierno federal– declaró en 2023 que la soledad era una amenaza para la salud pública comparable al tabaquismo.

Amigo sustituto

En este contexto, no sorprende que los compañeros virtuales basados en IA hayan encontrado usuarios entusiastas. Aplicaciones empáticas como Replika, Character.AI o Xiaoice han atraído a millones de personas. Estos sistemas escuchan sin juzgar, responden con empatía y se adaptan a las preferencias de cada usuario. Para algunos, son un entretenimiento lúdico. Para otros, un sustituto de amigos ausentes, familiares lejanos o terapeutas inaccesibles.

Una encuesta reciente mostró que en Estados Unidos casi uno de cada cinco jóvenes adultos ha interactuado con una IA diseñada como pareja romántica y casi uno de cada diez describió esas interacciones como íntimas. El hecho de que estas herramientas se integren en la vida emocional cotidiana, no como rarezas sino como verdaderos compañeros, apunta a un cambio social profundo.

La investigación confirma que, aunque algunos usuarios experimentan un alivio temporal de la soledad, quienes dependen demasiado de estos bots –especialmente si carecen de conexiones reales– suelen reportar, con el tiempo, un menor bienestar.

Violencia y manipulación

Algoritmos entrenados con enormes bases de datos pueden reproducir tanto la calidez como la violencia, la explotación o la manipulación. Lo que parece compañía puede ser, en realidad, un peligro disfrazado.

Character.AI ha sido demandada alegando daños a menores. En Florida, una familia sostiene que la plataforma influyó en el suicidio de su hijo de 14 años. En Texas, una denuncia relata cómo un adolescente, tras discutir con sus padres por los tiempos de uso de pantallas, recibió del bot la sugerencia de matarlos.

Estos episodios revelan una verdad inquietante: aunque las máquinas simulen empatía, carecen de los frenos éticos, el juicio y la responsabilidad de un ser humano real.

Ilusión de amistad

Esto nos lleva a un asunto de fondo: la amistad y la terapia no son intercambiables con la simulación. La amistad humana se construye sobre la reciprocidad, la experiencia compartida y la vulnerabilidad genuina. La terapia requiere formación profesional, responsabilidad ética y rendición de cuentas. Los chatbots pueden imitar la superficie de ambas pero no pueden corresponder de verdad, ni cuidar de verdad, ni asumir responsabilidades.

Algunos sostienen que si una persona se siente mejor tras conversar con un bot eso ya es suficiente. Pero esta visión pragmática pasa por alto un peligro: la dependencia de entidades que aparentan cuidar pero no pueden hacerlo. La ilusión de amistad puede consolar a corto plazo, pero aislar a largo plazo.

“No hacer daño”

Aquí la filosofía vuelve a ser útil. La esperanza de Rousseau de que los humanos –y, por extensión, sus creaciones– sean intrínsecamente buenos puede animarnos a construir máquinas que reflejen compasión. Pero es que la visión sombría de Hobbes sigue estando vigente: sin normas ni límites, incluso los sistemas bienintencionados pueden convertirse en lobos con piel digital.

Los desarrolladores deben adoptar un principio similar al de la medicina: “No hacer daño”, incorporando ética y seguridad desde el inicio. Los responsables políticos han de regular la compañía artificial como un asunto de salud pública. Y educadores y filósofos deben ayudar a la sociedad a reflexionar sobre lo que significa confiar nuestras emociones a las máquinas.

La IA quizá nunca llegue a amarnos de verdad, pero sí puede reflejar lo que valoramos. Si los diseñamos como herramienta de cuidado y no como lobo disfrazado, los chatbots no solo conversarán sino que nos recordarán lo más humano que hay en nosotros mismos.


Una versión de este artículo se publicó en LinkedIn.


The Conversation

Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Chatbots’: ¿compañeros del alma o lobos con piel digital? – https://theconversation.com/chatbots-companeros-del-alma-o-lobos-con-piel-digital-264805

Trabajadores desechables: ¿cuál es el coste real de expulsar a inmigrantes de EE. UU.?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Angel García Arias, Profesor en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Almería en áreas de desarrollo rural e internacional, gestión del territorio y migraciones, Universidad de Almería

Manifestación en Nueva York contra la política migratoria de la administración Trump el pasado 19 de abril. Christopher Penler/Shutterstock

En marzo de 2024 el carguero MV Dalí, que transportaba cerca de 5 000 contenedores, colisionó contra un puente en la ciudad portuaria estadounidense de Baltimore. El choque se produjo de madrugada y ocasionó la muerte de seis trabajadores que a esas horas de la noche realizaban trabajos de mantenimiento en la estructura.

Las víctimas eran inmigrantes latinoamericanos: dos de nacionalidad mexicana, dos guatemaltecos, uno salvadoreño y otro hondureño. Todos ellos contaban con permiso de residencia y contrato de trabajo.

Este accidente puso en evidencia en parte la realidad laboral del sector de la construcción en EE. UU., en el que el 30 % de los trabajadores son extranjeros. Sin embargo, y al contrario de los fallecidos en Baltimore, lo usual es que la mitad de los empleados extranjeros de la construcción se encuentren en situación irregular (1,75 millones de personas).

La precariedad que esto conlleva les hace aceptar las tareas más peligrosas y los peores horarios, así como cobrar salarios más bajos. No es casual que uno de cada cuatro inmigrantes fallecidos en accidente laboral en EE. UU. trabaje en la construcción, ni que su tasa de accidentes sea hasta un 30 % superior a la de sus compañeros nacidos en el país.

Las temidas redadas en lugares de trabajo

A estas dificultades se añade ahora el aumento de las mediáticas redadas en lugares de trabajo impulsadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, (ICE por sus siglas en inglés). Este departamento es uno de los pocos que ha visto crecer su dotación presupuestaria para 2026.

Así, el año próximo el servicio migratorio contará con más recursos destinados a la búsqueda, detención y expulsión de albañiles, fontaneros, jornaleros agrícolas, camareros, cuidadores…. Cada deportación de uno de estos trabajadores conlleva un gasto de 9 000 euros a los contribuyentes de EE. UU.

Al mismo tiempo, las arcas de EE. UU. dejan de ingresar en impuestos locales, estatales y federales 7 650 euros, cifra que en promedio es aportada anualmente por cada trabajador emigrante irregular. Además, hay que considerar que en el mercado laboral de EE. UU. persisten 8 millones de vacantes sin cubrir.

La falta de trabajadores en algunos sectores se relaciona de manera estrecha con el aumento de precios de bienes esenciales como, por ejemplo, la vivienda. La carencia de albañiles y otros profesionales causa unas pérdidas de 2 400 millones de euros anuales y 19 000 casas menos construidas.

La actual administración estadounidense ha hecho del control migratorio uno de sus principales ejes de acción. Esto se ha traducido en un incremento de las detenciones de migrantes en el primer semestre de 2025 hasta alcanzar un promedio diario de 750, lo que dobla la cifra por jornada de la última década. Por otro lado, los intentos de cruzar la frontera entre México y EE. UU. han alcanzado su valor más bajo en décadas.

De acuerdo con una investigación publicada en agosto de 2025 por el think tank independiente Pew Research Center a partir de datos del Oficina de Censo de EE. UU., en lo que va de año la población migrante total que reside en el país ha descendido por primera vez en las últimas cinco décadas, pasando de 53,3 millones a inicios de año a 51,9 millones en junio. Esta caída refleja tanto un descenso en las llegadas, como un aumento de los regresos voluntarios a países de origen.

Así afectaría al empleo

Pew Research Center también ha estimado que el 20 % de la fuerza laboral de EE. UU. en 2023 era migrante (33 millones de personas), de los cuales 10 millones se encontraban en situación irregular. Sectores como la construcción, la agricultura o la hostelería tendrán serias dificultades para ser viables sin los trabajadores migrantes, lo que también afectará al empleo de la población local.

A esta conclusión llegaron investigadores de la Universidad de Colorado-Denver, quienes analizaron las consecuencias de las deportaciones llevadas a cabo durante los gobiernos de Obama en condados de todo el país. Concluyeron que el aumento de las expulsiones redujo la presencia de trabajadores inmigrantes, pero también provocó caídas en el empleo total y afectó negativamente al tejido productivo donde los inmigrantes ya eran una parte estructural. La ausencia de temporeros guatemaltecos que cosechaban lechuga hizo que el camionero estadounidense que la distribuía perdiera su empleo.

La incertidumbre que afecta al conjunto de la población migrante en EE. UU. adquiere una especial relevancia en el caso de los ciudadanos de Nicaragua, Venezuela, Cuba y Haití, que fueron beneficiarios en los dos últimos años de los programas del llamado parole humanitario implementados por la anterior administración Biden. Estos mecanismos les otorgaban un permiso temporal de entrada y estancia en el país, con autorización para trabajar y la posibilidad de extender su estadía.

500 000 personas en el limbo jurídico

La nueva administración ha dado por concluidas estas medidas de protección, con el respaldo del Tribunal Supremo, dejando a más de 500 000 personas en un limbo jurídico: ya no pueden renovar su permiso de trabajo ni garantizar su estatus de residencia temporal, con lo que tendrían que regresar a unos países marcados por conflictos sociopolíticos y precariedad económica.

La iniciativa del parole humanitario ha permitido constatar que la existencia de canales de emigración ordenada, segura y legal son una buena medida para reducir el peso de la migración irregular y el sufrimiento que esta conlleva para los propios migrantes. Además, mitiga las dificultades y abusos que suelen acompañar una estancia irregular en el país de destino.

Incertidumbre es, en definitiva, la sensación que acompañará en los próximos meses a millones de migrantes y a sus familias en los países de origen. Este sentimiento también afectará a empleadores y trabajadores de EE. UU.

El aumento de las redadas, facilitadas por un mayor presupuesto, añadirá presión a un sistema productivo que funciona gracias a la mano de obra y al talento llegados desde el extranjero, como evidenció el accidente en el puente de Baltimore.

En los próximos meses aflorarán con fuerza las tensiones entre el control migratorio y la economía real. Un mercado laboral con pleno empleo y millones de vacantes sin cubrir terminará por chocar con las políticas de cierre de fronteras.

The Conversation

Miguel Angel García Arias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Trabajadores desechables: ¿cuál es el coste real de expulsar a inmigrantes de EE. UU.? – https://theconversation.com/trabajadores-desechables-cual-es-el-coste-real-de-expulsar-a-inmigrantes-de-ee-uu-264212

La ley de Heisenberg en la evaluación de los exámenes y la carrera académica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Pérez Gil, Catedrático de Universidad, Dpto. Bioquímica y Biología Molecular, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Complutense de Madrid

A punto de iniciarse el curso 2025-26, es fácil predecir que una de las cuestiones que harán los estudiantes el primer día de clase hará referencia a cómo serán los exámenes y la evaluación. El profesor explicará sus propios criterios y a partir de ese momento… ¡Heisenberg entrará en acción!

La ley de Heisenberg

En la mítica serie Breaking Bad, Walter White era un profesor de química de secundaria mal valorado por sus estudiantes. Su apodo, “Heisenberg”, hace referencia al físico alemán Werner Heisenberg, premio Nobel, conocido por su trabajo en física cuántica y su Principio de Incertidumbre. Walt adopta este alias para ocultar su identidad en el mundo del crimen, donde todo es incierto y desconocido, al igual que el principio de incertidumbre. Esta regla puede trasladarse a los métodos que se diseñan para medir/evaluar cualquier proceso. La “ley” de Heisenberg está también presente en la evaluación de los exámenes y la carrera académica.

Según el principio de incertidumbre, no se pueden determinar de forma simultanea dos propiedades de una partícula cuántica, su posición y su velocidad, por ejemplo. Para colmo, el propio proceso de medición lo modifica todo aunque no se quiera, de forma que el comportamiento de la partícula ya no será el que tenía antes de ser “observada” o medida. Dicho de otro modo: el proceso de medición altera inevitablemente la condición de lo medido.

El profesor y su examen

En el primer día de clase, la información que dé el profesor sobre cómo hará la evaluación activará la perturbación predicha por Heisenberg. Los estudiantes, inconscientemente, prepararán la asignatura de forma distinta en función de cómo se les vaya a exigir rendirla.

¿La evaluación reflejará hasta qué punto han aprovechado la asignatura? ¿O su nota dependerá del grado en que se han ajustado al método de evaluación? En el mejor de los casos ambas cosas se parecerán, pero no necesariamente siempre.

La perturbación señalada por Heisenberg, inexorable y en muchos casos desastrosa, entra en el proceso de medida sobre el objeto mismo que se mide, el examen, hasta el punto de que puede dejar de cumplir el objetivo perseguido: medir de verdad el nivel de capacitación de los estudiantes. Al menos, siendo conscientes, podremos valorar adecuadamente el nivel de “incertidumbre” que ello supone.

Los baremos y la “baremitis” en la carrera académica

Otro ejemplo de las jugarretas que implica la incertidumbre de Heisenberg lo encontramos en esos detallados baremos oficiales que buscan transparencia para evaluar los méritos de los candidatos que concurren a concursos de acceso. En el mejor de los casos, estos baremos habrán sido diseñados de forma concienzuda para reconocer las múltiples actividades que reflejan la calidad del desempeño. Por ejemplo, en el caso de un profesor o investigador, sus años de experiencia.

Pero para completar la construcción de los baremos, todas esas actividades a considerar deben sistematizarse, jerarquizarse y cuantificarse de forma relativa a su peso en lo que se quiere valorar. Y es aquí donde la recalcitrante tiranía de la ley de Heisenberg se hace presente.

Los candidatos acaban modelando su actividad para optimizar la forma en la que será medida cuando llegue el momento. Es la “baremitis”, que acaba convirtiendo a esos futuros profesores e investigadores en coleccionadores de puntos en las diferentes casillas del baremo, en lugar de desarrollar de la mejor manera posible la actividad académica, que en último término va a ser objeto de evaluación.

Esta desgraciadamente generalizada confusión del “continente por el contenido”, resultante del supuesto afán por una aplicación transparente y “objetiva” de criterios a salvo de arbitrariedades, puede estar lastrando de forma importante la confección de muchas plantillas, y por extensión, las capacidades futuras de nuestras instituciones.

No estamos hablando de corrupción, aunque las prácticas corruptas también minan la solidez del edificio de nuestra ciencia y academia. No es más que, según los postulados de Heisenberg, la inexorabilidad en la práctica de los principios de la física y la materia, a los que también está sometida la naturaleza humana.

Lo que comienza siendo una feliz invención en la forma de medir algo aparentemente intangible, acaba modificando de una forma incluso dramática lo que se mide.

El factor de impacto

En los años 60 del siglo pasado, se ideó el llamado Factor de Impacto (Impact Factor en inglés, o IF) para valorar la calidad de las revistas científicas. Este factor IF se calcula dividiendo el número de veces que se citan los trabajos publicados en una revista durante un tiempo determinado, generalmente los dos últimos años, entre el número total de artículos en el mismo periodo. Es decir, ofrece una media del número de veces que los artículos de esa revista han sido útiles para otros trabajos.

El manoseado IF ha permitido a los científicos durante décadas valorar la mayor o menor calidad promedio de una revista y decidir en consecuencia donde intentar publicar sus investigaciones (en teoría, en función de la calidad que estas investigaciones y sus resultados tienen, o al menos, que creen que tienen).

Sin embargo, el IF ha acabado siendo usado no ya para valorar las revistas, sino sus artículos, y por extensión, ¡los méritos de los investigadores!

Los ‘cárteles’ del sistema

A partir de aquí, la revista científica busca incrementar de la forma que sea su IF. Por ejemplo, facilitando la publicación de “revisiones”, artículos que solo recopilan y actualizan lo ya publicado sobre un tema concreto, lo que resulta muy útil para que los científicos se pongan al día. O, en una práctica mucho más cuestionable, “estimulando” que los autores citen de forma preferente los artículos que aparecen en las revistas en las que quieren publicar.

Surgen así los “cárteles de citas”, tristemente en el candelero mediático en algún caso reciente, cuando la citación de los trabajos busca intereses espurios al mero reconocimiento de la ciencia ya hecha. Puro principio de incertidumbre de Heisenberg, que quizá podríamos también denominar como “principio de distorsión de los procedimientos de medida/evaluación”.

¿Alguna esperanza de poder desarrollar procesos de evaluación Heinsenberg-free? Quizá mediante un análisis “inteligente” de los múltiples aspectos asociados con la actividad que se quiere evaluar. Una aplicación sabia de la inteligencia artificial puede suponer en breve un avance importante y mucho más difícil de ser interferido. Aunque seguramente la propia IA, plegada a Heisenberg, también modificará conductas y méritos de forma inevitable.

Como último recurso queda apelar al rigor, la competencia y la integridad de los evaluadores, con autonomía y en un número suficiente para promediar y compensar sesgos involuntarios, sometidos a procesos de rendición de cuentas sobre el resultado de lo medido y evaluado. Pero sin perder de vista a Heisenberg.

The Conversation

Jesús Pérez Gil no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La ley de Heisenberg en la evaluación de los exámenes y la carrera académica – https://theconversation.com/la-ley-de-heisenberg-en-la-evaluacion-de-los-examenes-y-la-carrera-academica-263584

Nintendo : « Super Mario Bros. », quarante ans de jeunesse éternelle

Source: The Conversation – France (in French) – By Arnault Djaoui, Doctorant en Science de l’Information et Communication – Laboratoire LIRCES, Université Côte d’Azur

L’iconique plombier à moustaches, mascotte de la firme Nintendo, célèbre, le 13 septembre, le quarantième anniversaire de sa première aventure vidéoludique. Cet emblème intergénérationnel n’en finit pas de séduire de nouveaux adeptes en réussissant à se renouveler constamment. Alors, d’où ce sympathique personnage puise-t-il son secret de jouvence ?


Avant qu’il ne soit Mario, le personnage est d’abord introduit sous le sobriquet de Jumpman dans le jeu d’arcade Donkey Kong, en 1981. La figure mythique du petit plombier espiègle – à cette époque charpentier et aujourd’hui sans profession attitrée – montrait déjà la volonté du fabricant Nintendo d’installer une mécanique de jeu simple et audacieuse. Le joueur incarne, dans cette première mouture, un personnage haut en couleur évoluant sur des plateaux urbains ascensionnels. Le but du jeu est de déjouer les assauts du gorille Donkey Kong au moyen de sauts allègres, exécutables à l’aide d’une simple pression sur une touche jusqu’à atteindre le vil primate et libérer une demoiselle en détresse.

La fantaisie de l’action et des éléments narratifs affiche d’emblée une forte envie de proposer un univers durable, amusant et identifiable. Plus encore, la volonté initiale du concepteur, Shigeru Miyamoto, est de conférer à son personnage une stature marquée et une vraie personnalité. Ainsi, cette vedette en devenir synthétise dès sa première apparition les attributs d’une entité originale et attractive, qui se démarque de ses prédécesseurs, Pacman ou les space invaders. C’est donc après une seconde incursion dans les salles d’arcade que l’élu de Nintendo va réellement marquer le début de sa légende, durant l’année 1985.

Le raz-de-marée « Super Mario Bros. »

L’arrivée de son propre jeu attitré marque un tournant dans le jeu de plateformes et plus globalement dans l’industrie du jeu vidéo. Désormais baptisé Mario, cet attachant héros dispose alors de tout un « lore » (l’ensemble des éléments relatifs à l’univers d’un jeu) qui lui est propre, jonché de créatures alliées (la princesse Peach, Toad le champignon, etc.) ou ennemies (Bowser, les Koopas, etc.) qui définissent également le caractère incontournable de cette mythologie.

En plus de parcourir des dizaines de niveaux, tous plus colorés, riches en animation et périlleux dans les dangers dont ils sont parsemés, le joueur découvre au cours des péripéties du plombier une approche bien plus enchanteresse du challenge dans le jeu vidéo. Le médium, qui reposait jusqu’ici sur des principes réitératifs et contenus dans des parties courtes, trouve avec Super Mario Bros. la possibilité de combiner le sens de l’amusement machinal et le sentiment pur de voyage immersif. Les effets de jouabilité, simples d’utilisation mais extrêmement exigeants dans ce qu’ils invoquent de dextérité et d’attention, inaugurent également une nouvelle manière de ressentir la difficulté graduelle des épreuves au fil de cette odyssée d’un genre nouveau.

Un univers qui inspire et qui s’exporte

Très rapidement, le modèle instauré par cet opus fondateur cristallise une nouvelle ère vidéoludique, qui se caractérise par une réutilisation appuyée du système simple et efficace des fondements de Mario. Outre les innombrables créations qui s’inspirent directement de cette œuvre instauratrice (Castle of Illusion, Disney’s Duck Tales, Castlevania II: Simon’s Quest, etc.), de nouveaux volets de la saga Mario vont être logiquement mis en chantier. Le personnage évolue continuellement au gré de nombreuses modifications de modélisation (character design), de nouveaux pouvoirs à sa disposition (feu, glace, agilité féline, etc.) et de nouvelles rencontres de personnages en tout genre, en même temps que le public grandit aussi de son côté.

Cette proximité entretenue entre les joueurs et le personnage de fiction marque une permanence de cet espace de dérivation, d’époque en époque. Telle une saga cinématographique ou une série télé, l’univers de Mario se décline en plusieurs épisodes (Super Mario Land, en 1989, Super Mario World, en 1990, etc.) qui apportent tous leurs lots de nouveautés tant sur la technique que sur l’agrandissement du lore.

Ainsi, de nouvelles figures incontournables de l’estampille Nintendo sont introduites pour la première fois dans les jeux Mario. C’est le cas de l’attendrissant dinosaure Yoshi, dans la série Super Mario World, ou du patibulaire double maléfique Wario, dans Super Mario Land 2 en 1992, qui bénéficieront par la suite de leurs propres jeux à succès.

De son côté, Mario ne va cesser d’asseoir son hégémonie et d’étendre sa galaxie. Au cinéma, avec une première adaptation en prises de vue réelles en 1993, à la télévision, avec une série animée datant de 1989, en jeux de société ou en produits dérivés, la machine tentaculaire de Nintendo entend bien investir tous les secteurs du divertissement. L’amélioration substantielle des graphismes au gré de chaque génération de consoles va ensuite permettre la réalisation des ambitions les plus folles des concepteurs.

L’avènement de nouveaux enjeux

L’exploitation du monde de Mario se ressent donc avant tout dans la sphère vidéoludique. Chacune de ses nouvelles apparitions est synonyme d’une version soit alternative, soit sublimée de sa dialectique. Les séries secondaires, telles que le jeu de course Mario Kart 64 (1996) ou le jeu de plateau et minijeu Mario Party (1998), deviennent par conséquent des ouvrages aussi appréciés que les opus de la série mère.

Par la suite, le plombier et sa myriade de compagnons s’inviteront dans toutes sortes de genres vidéoludiques (football, basketball, jeux olympiques, jeux de réflexion, jeux de rôle, jeux de modélisation, etc.) pour définir une mosaïque où l’universalité est au centre du propos. C’est pourtant bel et bien avec son arrivée dans la sphère du jeu de plateformes en 3D que l’égérie de Nintendo marque une nouvelle révolution à l’aube du XIXe siècle.

Jouissant désormais d’une technique graphique permettant de profiter des environnements de façon totale avec une profondeur de champ à 360°, Mario s’illustre dans Super Mario 64 (1996) de façon homérique.

La 3D polygonale, qui était jusqu’à présent l’adage de créations globalement plus sérieuses, atteint avec ce titre des sommets de liberté, de dépaysement et d’enivrement pour l’époque. Les contrées visitées par le plombier (déserts, volcans, plaines enneigées, îles tropicales, etc.), dans ses anciennes aventures, sont remises au goût du jour pour permettre au joueur de redécouvrir leur exotisme à travers un prisme complètement remanié. Le fait de pouvoir aborder ces surfaces en profitant des nouvelles aptitudes du héros, désormais fort de 28 mouvements distincts, configure une ergonomie de l’exploration encore jamais atteinte dans un jeu de ce type.

Cette étape d’innovation marque un tournant dans l’approche du jeu de plateformes et d’aventure dans le secteur du jeu vidéo, qui deviennent des références en matière de prouesses interactives.

Un personnage qui mute dans le sens du perfectionnement

Chaque nouvelle sortie devient ainsi l’occasion de faire évoluer cette formule dans le sens de la modernité, en capitalisant toujours sur l’effet d’originalité et d’amélioration. Les différents gameplay (jouabilité) mis en œuvre participent à cet état de réinvention puisqu’ils mettent à l’honneur une thématique différente à chaque aventure. Super Mario Sunshine (2002) fait la part belle au maniement d’un jetpack (réacteur dorsal) aquatique, qui propulse le personnage pour parcourir les environnements tropicaux de l’île Delfino, pendant que Super Mario Galaxy (2007) mise sur la découverte de plusieurs planètes en mettant au centre du gameplay la gravitation.

Des tonalités atypiques qui composent l’effet de dérivation – un concept qui désigne l’agentivité des règles de fonctionnement et de participation du jeu – et qui créent par conséquent des attentes fortes dans le public quant aux prochaines trouvailles. En 2017, un nouveau cap d’immersion et d’ambition artistique est franchi pour la franchise. Mario s’essaye au genre révolutionnaire de l’open-world (jeu en monde complètement ouvert) avec Super Mario Odyssey, qui propose d’arpenter différentes époques et différents pays (Égypte ancienne, Japon féodal, mégapole américaine, etc.) à la façon des voyages dans le temps. Cette vision de l’épopée spatio-temporelle résonne comme l’aboutissement suprême des prédispositions originelles de la formule Mario.

Le personnage s’est développé au fil du temps, il a éveillé de nouvelles capacités, il a rencontré de nouveaux compagnons puis quitté son royaume Champignon natal pour découvrir le reste du monde jusqu’aux tréfonds de l’espace.

Cette empreinte impérissable démontre la virtuosité de la série à garder constamment en vue les changements de la modernité pour se les approprier sans pour autant perdre l’essence traditionnelle qui a construit la légende de ses premiers triomphes.

La postérité toujours en ligne de mire

Dans son sillage, il laisse une multitude d’influences conceptuelles qui se ressentent jusque dans l’actualité la plus récente. Kirby et le monde oublié (2022) et le tout nouveau Donkey Kong Bananza (2025), des studios Nintendo, réutilisent clairement le système de jeu libre instauré dans Super Mario Odyssey.

Les chiffres parlent d’eux-mêmes. En 2025, la saga Mario Bros. (sans les séries secondaires) a franchi le seuil des 400 millions d’exemplaires vendus depuis ses débuts en 1985. Plus encore, le blockbuster cinématographique de 2023 produit par le studio américain Illumination enregistre la même année plus de 1,3 milliard de dollars de recette, devenant le second long-métrage d’animation le plus rentable au monde.

Aujourd’hui plus que jamais, Super Mario montre son statut d’œuvre indéfectible du jeu vidéo et de la pop culture mondiale, avec ce que cela implique d’adaptation permanente au public et aux transformations sociales. Comme Mickey Mouse en son temps, Mario a littéralement ouvert des portes à tout un espace de création et de rêverie aux yeux du monde. Il est devenu l’ambassadeur légitime de ces contrées virtuelles où s’animent l’ivresse d’un instant stimulant, la féerie d’un univers facétieux, la joie d’un défi relevé.

The Conversation

Arnault Djaoui ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Nintendo : « Super Mario Bros. », quarante ans de jeunesse éternelle – https://theconversation.com/nintendo-super-mario-bros-quarante-ans-de-jeunesse-eternelle-264230

How Israel’s attack on Qatar erodes peace — and American influence — in the Middle East

Source: The Conversation – Canada – By Spyros A. Sofos, Assistant Professor in Global Humanities, Simon Fraser University

The bombing of a Hamas office on Qatari soil by Israeli jets was more than a strike against a militant group. It was a bold and deeply consequential act against a state that has long positioned itself as a mediator in Middle Eastern conflicts and hosts 11,000 American troops on its territory.

For decades, Qatar has balanced its role as an American ally with its open lines of communication to groups that include Hamas and the Taliban. It has provided an indispensable channel for negotiations that the United States itself cannot conduct.

By targeting Qatar directly, Israel has crossed into uncharted territory. The strike is not just a military move — it is an unmistakably revisionist act, challenging the norms, alliances and security architecture of the region.




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Defining revisionism

In international relations, “revisionism” refers to attempts by states to revise the existing order of rules, institutions or the distribution of power.

Revisionist states seek to undermine the constraints imposed by the international system, reshaping it in ways that benefit them. They often do this not only by rejecting particular norms, but also by bending them to suit their own purposes.

Israel’s strike on Qatar demonstrates this pattern clearly.

By attacking a U.S. ally, Israel is not just pursuing Hamas operatives, it’s asserting that its own security imperatives override the norms of sovereignty, alliance management and the delicate balance that underpins regional diplomacy.

Qatar’s unique position

Qatar, unlike other Gulf states, has built a reputation as a broker of peace processes, hosting talks between Israel and Hamas, the U.S. and the Taliban and even among rival Palestinian factions.

Its role has often been tolerated, and even encouraged, by the U.S., which benefits from having a close ally act as a mediator of last resort.

The strike, therefore, is likely not just about Hamas. It is an apparent attempt to discredit Qatar’s mediating role, portraying it instead as a protector of terrorists and therefore unfit to serve as a diplomatic arbitrator. But more importantly, it seems an attempt to undermine diplomacy in the region as it eliminates a crucial venue for negotiation, leaving military action as the primary currency in Israeli–Palestinian relations.

With the massive U.S. Al Udeid airbase located in Qatar, Israel’s actions place American officials in an uncomfortable position: tolerate Israeli overreach and risk undermining their own ally, or confront Israel and fracture an already tense relationship. Either outcome serves Israel’s interests and loosens U.S. influence in the Middle East.

Hijacking U.S. foreign policy

Successive U.S. administrations have increasingly outsourced mediation to partners like Qatar. This reflects a recognition of American limits: its deep alliance with Israel makes it an unconvincing neutral broker, while states such as Qatar can talk to countries and organizations the U.S. designates as adversaries.

Yet Israel has repeatedly undercut such efforts. The 2015 Joint Comprehensive Plan of Action agreement on the Iranian nuclear program was relentlessly opposed by Israel, whose intelligence leaks and lobbying helped derail American efforts at forging a new deal in 2018.




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In June 2025, just days before an Iranian delegation was scheduled to meet the American envoy for renewed discussions on the nuclear program, Israel initiated its 12-day war with Iran, collapsing the conditions for diplomacy before talks could even begin.

More recently, Gaza ceasefire talks in Doha were repeatedly disrupted by Israeli escalations on the ground or by making new demands, ensuring that negotiations never moved beyond crisis management.

The strike on Qatari soil takes this interference to a new level. It is not only a rejection of particular negotiations, but an attack on the infrastructure of American-led diplomacy.

Israel is seemingly aiming to hijack American foreign policy, narrowing U.S. options and entrenching Israel’s role as the sole gatekeeper of “acceptable” peace processes in the region.

Weaponizing peace processes?

Revisionist Israeli governments have tended to use negotiations not as pathways to a permanent peace, but as tools for managing conflict on their own terms.

By selectively engaging in negotiations while simultaneously engaging in settlement expansion in the West Bank, Israeli actions mean talks rarely translate into substantive concessions. The peace process becomes a means of buying time, dividing opponents and presenting Israel as a willing but frustrated partner.

Targeting Qatar continues this pattern. By undermining the one Gulf state that consistently invests in dialogue, Israel shrinks the diplomatic horizon. If no credible mediator is left standing, peace negotiations become a hollow exercise — something Israel could invoke to deflect criticism while pursuing its own security goals via military action.

This seems like peace as spectacle, weaponized to perpetuate the very state of war it claims to want to overcome.

A state of permanent war

One of the striking features of Israel’s regional stance is its reliance on a “permanent war” condition. Periodic escalations with Gaza, Lebanon, Syria, or Iran are not anomalies, but seem to be part of a strategy to normalize insecurity.

This strategy enables Israel to consolidate domestic political support, sustain high levels of military aid and investment and maintain control over the Palestinian Territories under the guise of an omnipresent existential threat.

That threat isn’t unfounded — and was underscored by the Hamas attacks of Oct. 7, 2023 — but Israel has used it to entrench a permanent-war posture that extends well beyond immediate security needs instead of pursuing peace.

The strike on Qatar extends this logic outward as Israel signals that there is no neutral space left and that even mediators can be attacked. The result is not the resolution of conflict but its apparent institutionalization: an endless cycle of violence where war is the baseline, not the exception.




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What does Israeli revisionism achieve?

Israel’s strategy achieves several goals. By striking a U.S.-allied state, Israel challenges the principle that allied territory is off-limits.

At the same time, undercutting Qatar’s mediating role undermines the American ability to engage in diplomacy in the region, and leaves fewer avenues for talks, which means military action sets the agenda. Finally, expanding the geography of conflict turns instability into the Middle East’s default condition.

Such strategies may achieve short-term gains, but they come at enormous cost. The strike risks fracturing Israel’s quiet alignment with Gulf monarchies, alienating the U.S.

If the U.S. cannot or will not restrain strikes against its key allies, what meaning do American security guarantees truly carry? U.S. allies in the Middle East will point to the Qatar strikes as evidence that American protection is conditional, eroding confidence in the very alliance system that underpins U.S. power.

For the U.S., the attack underscores a deeper dilemma: the more it outsources its regional diplomacy to Israel, the more vulnerable it becomes. Israel’s repeated strikes in the midst of sensitive negotiations — from the Iran nuclear talks to Gaza ceasefires — show how effectively it can hijack American policy and systematically undermine the prospect of peace in the Middle East.

The Conversation

Spyros A. Sofos does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. How Israel’s attack on Qatar erodes peace — and American influence — in the Middle East – https://theconversation.com/how-israels-attack-on-qatar-erodes-peace-and-american-influence-in-the-middle-east-265017

Quand l’intelligence artificielle bouscule le journalisme

Source: The Conversation – in French – By Vincent Pasquier, Professeur en GRH et relations professionnelles, HEC Montréal

L’intelligence artificielle (IA) semble aujourd’hui offrir à la profession de journaliste le meilleur… comme le pire.

D’un côté, des usages portés par la rigueur et l’excellence, comme en témoignent plusieurs finalistes et lauréats du prestigieux prix Pulitzer. Par exemple, le New York Times a utilisé l’IA pour détecter des cratères de bombes sur images satellites à Gaza, prouvant des frappes en zones civiles.

De l’autre, des usages plus préoccupants : production de contenus trompeurs, standardisation du travail et suppressions de postes dans des rédactions déjà fragilisés par plus d’une décennie de crise.

Depuis 2022, ce tournant technologique s’est nettement accéléré avec la diffusion massive d’outils d’IA générative accessibles au grand public, dont ChatGPT est devenu la figure de proue.

Nous sommes des chercheurs et professeurs au sein du département de Département de gestion des ressources humaines de HEC Montréal. Notre équipe a mené, à la fin de l’année 2024, une enquête auprès de 400 journalistes canadiens et internationaux. Cinq enjeux en ressortent, qui dessinent autant de défis à venir pour les journalistes et les rédactions.

Enjeu #1 : un risque de polarisation de la profession

L’IA générative est déjà bien implantée dans les rédactions. Deux journalistes sur trois déclarent y avoir déjà eu recours et près d’un tiers l’utilisent au moins trois fois par semaine. Son adoption reste toutefois inégale : les jeunes journalistes et les pigistes en font un usage plus fréquent.

Ces écarts générationnels et statutaires laissent entrevoir une possible fracture au sein du métier. D’un côté, les journalistes les plus stables, souvent mieux rémunérés et plus encadrés, pourraient tirer profit de ces outils pour gagner du temps ou améliorer leur production. De l’autre, les professionnels plus jeunes et plus précaires risqueraient davantage d’être mis en concurrence avec la machine pour l’exécution de tâches routinières ou peu valorisées. Une telle polarisation de la profession pourrait constituer un premier enjeu de taille pour les journalistes, d’autant que ce type de phénomène a déjà été largement documenté dans d’autres secteurs suite à l’introduction de nouvelles technologies.




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Enjeu #2 : à qui profiteront les gains de productivité ?

Les journalistes qui utilisent l’IA en tirent souvent des bénéfices concrets. Ils évoquent les gains de temps et l’amélioration de la qualité du travail produit, en particulier pour la collecte et l’analyse de données, ainsi que pour la production et l’édition de textes.

Mais ces bénéfices perçus soulèvent un enjeu central : comment serait utilisé le temps nouvellement « libéré » par la machine ? Servirait-il à produire mieux, ou simplement plus ? Profiterait-il aux journalistes, ou aux organisations qui les emploient ? Cet enjeu du partage des gains de productivité se posera avec d’autant plus d’acuité que, dans certains cas, les journalistes participeront eux-mêmes à l’entraînement de ces outils.

Enjeu #3 : le risque d’une diminution de l’effort intellectuel

Malgré son apparition récente, l’IA générative suscite déjà un sentiment de dépendance chez près d’un quart des journalistes. Cette tendance est particulièrement marquée chez les jeunes journalistes, pour qui ces outils sont présents dès le début de carrière.

En déléguant régulièrement des tâches telles que la structuration d’un raisonnement ou l’organisation d’un récit, les journalistes risqueraient d’affaiblir certaines compétences fondamentales, voire d’en retarder l’acquisition. Des recherches menées dans d’autres professions évoquent même le risque d’une « paresse métacognitive » : une diminution de l’effort intellectuel induite par une confiance excessive dans la machine.

Enjeu #4 : plus on s’en sert, moins on s’en méfie

De nombreux journalistes sondés expriment des craintes liées à l’usage de l’IA générative, notamment en ce qui concerne la qualité et l’authenticité des contenus produits.

Toutefois, ces craintes ne sont pas réparties de manière homogène au sein de la profession. Elles sont particulièrement vives chez les non-utilisateurs, au point de s’apparenter, dans certains cas, à une forme de résistance.

À l’inverse, elles tendent à s’atténuer chez les utilisateurs réguliers : plus l’usage devient fréquent, plus la vigilance éthique diminue. Plus frappant encore, les journalistes se déclarant les plus dépendants à l’IA générative sont aussi ceux qui expriment le moins de craintes vis-à-vis de cette technologie.

Enjeu #5 : une régulation qui reste largement à construire

La régulation de l’IA générative dans les rédactions reste embryonnaire. Seul un tiers des journalistes déclarent que leur rédaction dispose d’une politique claire encadrant l’usage de ces outils. Plus étonnant, ils sont encore plus nombreux (36 %) à ne pas savoir si une telle politique existe.

Nos résultats montrent pourtant que, lorsque ces politiques sont connues, elles influencent directement les usages de l’IA générative. En revanche, la présence syndicale ne semble pas jouer, à ce stade, un rôle significatif dans l’appropriation de ces outils. Cette absence de balises collectives s’explique notamment par le manque de recul, mais aussi par la prudence des employeurs, qui hésitent à freiner l’innovation.

Quel avenir pour le journalisme à l’heure de l’IA générative ?

Sans verser dans l’alarmisme, cette étude met en lumière des transformations rapides et encore insuffisamment encadrées. L’IA générative peut faire gagner du temps et améliorer la qualité des contenus, mais elle pourrait aussi, selon les usages, renforcer la précarité, affaiblir certaines compétences ou accentuer les inégalités professionnelles.

Face à ces enjeux – qu’ils touchent à l’emploi, à l’autonomie, à la rémunération ou aux conditions de travail – la mise en place de garde-fous collectifs apparaît essentielle pour préserver un avenir souhaitable pour la profession.


Nous tenons à souligner l’importance des contributions de Xavier Parent-Rocheleau, Nicolas Turcotte-Légaré, Marie-Claude Gaudet et Antoine Bujold à la réalisation du rapport.

La Conversation Canada

L’équipe coordonnées par Vincent Pasquier a reçu des financements de l’Obvia (Observatoire sur les impacts sociétaux de l’IA et du numérique) pour réaliser ce projet .

Catherine Lespérance ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quand l’intelligence artificielle bouscule le journalisme – https://theconversation.com/quand-lintelligence-artificielle-bouscule-le-journalisme-256729

Crisis política en Francia: guía rápida para entender qué está ocurriendo en el país

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Torres Aguilar, Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones y director de la Cátedra UNESCO de Resolución de Conflictos, Universidad de Córdoba

Sébastien Lecornu, nuevo primer ministro francés y exministro de Defensa, preside una ceremonia militar en 2022. Tm/Wikimedia Commons, CC BY

La política francesa acaba de entrar en una nueva fase de inestabilidad tras la caída del primer ministro François Bayrou, después de perder la moción de confianza a la que se sometió en la Asamblea Nacional el 8 de septiembre. El resultado de 364 votos en contra y 194 a favor mostró una clara debilidad que le ha obligado a presentar su dimisión al presidente de la República.

Macron ha visto así como cuatro jefes de gobierno han caído durante su segunda legislatura.

El experimentado político francés, líder del Movimiento Demócrata (MoDem), de carácter centrista y profundamente europeísta, asumió el cargo en enero de este año, después de la dimisión de Michel Barnier, que tiene el dudoso honor de haber sido el primer ministro de mandato más breve en la historia de la V República.

Estos casi nueve meses de gobierno de Bayrou han estado marcados por una agenda económica muy impopular, que preveía un plan de recortes presupuestarios de 44 000 millones de euros anuales y otras medidas de limitación del gasto público que han provocado una fuerte contestación social y la oposición parlamentaria.

Su estrategia de tratar de evitar una moción de censura sometiéndose a una moción de confianza ha fracasado claramente, poniendo de manifiesto la polarización de la vida política francesa entre la extrema derecha de Marine Le Pen y la izquierda del radical Jean-Luc Mélenchon.

Los votos de ambos extremos junto a los de varios diputados del bloque oficialista, que muestran también la fractura del macronismo, han provocado su caída y una crisis que abre una nueva incertidumbre en uno de los socios claves de la Unión Europea.

Las opciones de Macron

No tenía demasiadas opciones Emmanuel Macron, que está en una posición francamente delicada. En concreto, podemos señalar tres:

  1. Convocar elecciones legislativas anticipadas, que es lo que exige la oposición, aunque según los sondeos la Asamblea podría resultar aún más fragmentada.

  2. Nombrar un nuevo primer ministro, eligiendo entre su círculo de confianza más próximo o entre los socialistas, que forman parte del bloque ganador de las elecciones legislativas.

  3. Dimitir, que es una opción que él ya ha descartado públicamente a pesar de que un 64 % de los franceses apoyarían su salida de la presidencia.

Razones de la crisis de gobernabilidad

Desde que se convocaron las elecciones legislativas de junio de 2024, la Asamblea ha quedado dividida en tres bloques: ultraderecha, centroderecha gubernamental e izquierda, sin que ninguno tenga una mayoría clara. Esta fragmentación ha hecho imposible la estabilidad en el gobierno.

Así, los antecesores de quien ahora ejerce como primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu –Élisabeth Borne, Gabriel Attal, Michel Barnier y François Bayrou–, han dependido de alianzas frágiles, de presión social constante ante cualquier intento de reforma y de una polarización creciente entre extrema derecha e izquierda radical con el objetivo de hacer oposición frontal. Finalmente, hay que tener en cuenta el error estratégico de Macron al disolver la Asamblea tras el varapalo electoral de las europeas, que no ha hecho sino agravar más la crisis política y acentuar su debilidad. Macron buscaba obtener un mejor resultado para su bloque presidencial y el resultado fue incrementar su debilidad.

Los retos del nuevo primer ministro

Solo cinco horas después de aceptar la dimisión de Bayrou, Macron ha nombrado como primer ministro a Sébastien Lecornu, hasta ahora responsable de la cartera de Defensa de su Gobierno, que era la opción más previsible y cómoda de entre las expuestas más atrás.

El nuevo primer ministro se enfrenta desde hoy a las protestas convocadas en la calle y, el viernes, a Fitch, la agencia internacional de calificación crediticia, que tiene previsto anunciar la nueva calificación de la deuda soberana francesa.

La necesidad de una reajuste económico es el principal caballo de batalla que moviliza a la calle y a los mercados, cada uno por intereses contrapuestos. El ajuste de unos 44 000 millones de euros con medidas impopulares para rebajar el déficit fiscal y la deuda pública, que soporta una carga de intereses que en 2025 asciende a 55 000 millones de euros, se antojan un reto demasiado grande para un gobierno demasiado débil.

Macron ha tirado del manual clásico del presidente arrinconado: buscar entre sus más leales y en la “comodidad” del continuismo la solución. El enrocamiento frente a todos parece inspirar esta decisión. Lecornu es valorado por su fidelidad, discreción y capacidad de consenso, pero supone no adoptar una medida más audaz para intentar salir de la actual aritmética parlamentaria.

Tratar de buscar el acuerdo con el resto de fuerzas políticas “respetando las convicciones de cada uno” es el primer objetivo que la presidencia de la República ha emitido en el comunicado oficial hecho público el 9 de septiembre (que, por cierto, ha desaparecido de la web del Elíseo).

Macron no ha optado por la solución de dar la presidencia del Gobierno a un socialista como fuerza ganadora en 2024, opción que ha venido evitando desde entonces. Esto supondría, al menos, un intento más novedoso de alterar el curso de la política francesa, pero ha preferido no arriesgar nada, enrocarse en su posición inicial. Así demuestra su carga ideológica contraria a subir la tributación a las rentas más altas para tratar de equilibrar en algo las cuentas.

En el camino al autoritarismo

Ya sabemos lo que decía Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”. Olivier Faure era una propuesta más social que habría facilitado, al menos, una mayor paz social.

Marine Le Pen lo tiene claro: “El presidente dispara su último cartucho”.

Así las cosas, aguantar hasta 2027 con esta misma Asamblea será un reto muy difícil. Celebrar nuevas elecciones legislativas cambiaría poco el panorama, por lo que Francia, y con ella Europa, están justo en el escenario que parece evocar tiempos en los que la debilidad de las democracias abrió el camino al autoritarismo que destruyó la vieja Europa.

La obstinación de la izquierda francesa y el enrocamiento del macronismo pueden construir un puente nefasto para las presidenciales de 2027 que, por otro lado, afectaría gravemente a la continuidad de la Unión Europea que conocemos.

Como conclusión, la encrucijada actual requiere de la capacidad de pacto, que es el eje más noble de la política. Cuando esto falla, el desapego y la desafección buscan consuelo en las posiciones antipolíticas. Además, la V República, pensada para el bipartidismo de gobiernos estables, ha sido superada por otra realidad electoral en la que aquella ya no encaja.

The Conversation

Manuel Torres Aguilar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Crisis política en Francia: guía rápida para entender qué está ocurriendo en el país – https://theconversation.com/crisis-politica-en-francia-guia-rapida-para-entender-que-esta-ocurriendo-en-el-pais-264904

The discovery of a gravitational wave 10 years ago shook astrophysics – these ripples in spacetime continue to reveal dark objects in the cosmos

Source: The Conversation – USA – By Chad Hanna, Professor of Physics, Penn State

When two massive objects – like black holes or neutron stars – merge, they warp space and time. Mark Garlick/Science Photo Library

Scientists first detected ripples in space known as gravitational waves from the merger of two black holes in September 2015. This discovery marked the culmination of a 100-year quest to prove one of Einstein’s predictions.

Two years after this watershed moment in physics came a second late-summer breakthrough in August 2017: the first detection of gravitational waves accompanied by electromagnetic waves from the merger of two neutron stars.

Gravitational waves are exciting to scientists because they provide a completely new view of the universe. Conventional astronomy relies on electromagnetic waves – like light – but gravitational waves are an independent messenger that can emanate from objects that don’t emit light. Gravitational wave detection has unlocked the universe’s dark side, giving scientists access to phenomena never observed before.

As a gravitational wave physicist with over 20 years of research experience in the LIGO Scientific Collaboration, I have seen firsthand how these discoveries have transformed scientists’ knowledge of the universe.

This summer, in 2025, scientists with the LIGO, Virgo and KAGRA collaboration also marked a new milestone. After a long hiatus to upgrade its equipment, this collaboration just released an updated list of gravitational wave discoveries. The discoveries on this list provide researchers with an unprecedented view of the universe featuring, among other things, the clearest gravitational wave detection yet.

A map showing five yellow points indicating operational gravitational wave observatories: two in the US, two in Europe and one in Japan, and one orange point in India indicating a planned observatory.
The more operational gravitational-wave observatories there are around the globe, the easier it is to pin down the locations and sources of gravitational waves coming from space.
Caltech/MIT/LIGO Lab

What are gravitational waves?

Albert Einstein first predicted the existence of gravitational waves in 1916. According to Einstein’s theory of gravity, known as general relativity, massive, dense celestial objects bend space and time.

When these massive objects, like black holes and neutron stars – the end product of a supernova – orbit around each other, they form a binary system. The motion from this system dynamically stretches and squeezes the space around these objects, sending gravitational waves across the universe. These waves ever so slightly change the distance between other objects in the universe as they pass.

Detecting gravitational waves requires measuring distances very carefully. The LIGO, Virgo and KAGRA collaboration operates four gravitational wave observatories: two LIGO observatories in the U.S., the Virgo observatory in Italy and the KAGRA observatory in Japan.

Each detector has L-shaped arms that span over two miles. Each arm contains a cavity full of reflected laser light that precisely measures the distance between two mirrors.

As a gravitational wave passes, it changes the distance between the mirrors by 10-18 meters — just 0.1% of the diameter of a proton. Astronomers can measure how the mirrors oscillate to track the orbit of black holes.

These tiny changes in distance encode a tremendous amount of information about their source. They can tell us the masses of each black hole or neutron star, their location and whether they are spinning on their own axis.

An L-shaped facility with two long arms extending out from a central building.
The LIGO detector in Hanford, Wash., uses lasers to measure the minuscule stretching of space caused by a gravitational wave.
LIGO Laboratory

A neutron star-black hole merger

As mentioned previously, the LIGO, Virgo and KAGRA collaboration recently reported 128 new binary mergers from data taken between May 24, 2023, and Jan. 16, 2024 – which more than doubles the previous count.

Among these new discoveries is a neutron star–black hole merger. This merger consists of a relatively light black hole with mass between 2.5 and 4.5 times the mass of our Sun paired with a neutron star that is 1.4 times the mass of our Sun.

In this kind of system, scientists theorize that the black hole tears the neutron star apart before swallowing it, which releases electromagnetic waves. Sadly, the collaboration didn’t manage to detect any such electromagnetic waves for this particular system.

Detecting an electromagnetic counterpart to a black hole tearing apart a neutron star is among the holy grails of astronomy and astrophysics. These electromagnetic waves will provide the rich datasets required for understanding both the extreme conditions present in matter, and extreme gravity. Scientists hope for better fortune the next time the detectors spot such a system.

A massive binary and clear gravitational waves

In July 2025, the LIGO, Virgo and KAGRA collaboration also announced they’d found the most massive binary black hole merger ever detected. The combined mass of this system is more than 200 times the mass of our Sun. And, one of the two black holes in this system likely has a mass that scientists previously assumed could not be produced from the collapse of a single star.

When two astrophysical objects – like black holes – merge, they send out gravitational waves.

The most recent discovery announced by the LIGO, Virgo and KAGRA collaboration, in September 2025, is the clearest gravitational wave observation to date. This event is a near clone of the first gravitational wave observation from 10 years ago, but because LIGO’s detectors have improved over the last decade, it stands out above the noise three times as much as the first discovery.

Because the observed gravitational wave signal is so clear, scientists could confirm that the final black hole that formed from the merger emitted gravitational waves exactly as it should according to general relativity.

They also showed that the surface area of the final black hole was greater than the surface area of the initial black holes combined, which implies that the merger increased the entropy, according to foundational work from Stephen Hawking and Jacob Bekenstein. Entropy measures how disordered a system is. All physical interactions are expected to increase the disorder of the universe, according to thermodynamics. This recent discovery showed that black holes obey their own laws similar to thermodynamics.

The beginning of a longer legacy

The LIGO, Virgo and KAGRA collaboration’s fourth observing run is ongoing and will last through November. My colleagues and I anticipate more than 100 additional discoveries within the coming year.

New observations starting in 2028 may bring the tally of binary mergers to as many as 1,000 by around 2030, if the collaboration keeps its funding.

Gravitational wave observation is still in its infancy. A proposed upgrade to LIGO called A# may increase the gravitational wave detection rate by another factor of 10. Proposed new observatories called Cosmic Explorer and the Einstein Telescope that may be built in 10 to 20 years would increase the rate of gravitational wave detection by 1,000, relative to the current rate, by further reducing noise in the detector.

The Conversation

Chad Hanna receives funding from the National Science Foundation.

ref. The discovery of a gravitational wave 10 years ago shook astrophysics – these ripples in spacetime continue to reveal dark objects in the cosmos – https://theconversation.com/the-discovery-of-a-gravitational-wave-10-years-ago-shook-astrophysics-these-ripples-in-spacetime-continue-to-reveal-dark-objects-in-the-cosmos-264554

Le dernier accord de paix vacille en RDC : pourquoi ces échecs à répétition

Source: The Conversation – in French – By Kristof Titeca, Professor in International Development, University of Antwerp

Une série d’initiatives de paix lancées depuis 2021 ont cherché à remédier à l’escalade du conflit dans l’est de la République démocratique du Congo (RDC) à la suite d’une nouvelle offensive du groupe rebelle M23.

Les origines de cette crise remontent à la première guerre du Congo en 1996. Depuis lors, l’intensité du conflit dans l’est de la RDC a connu des hauts et des bas. L’offensive actuelle du M23 représente l’une de ses phases les plus violentes.

Au cours de près de trois décennies, de nombreux efforts de paix ont été entrepris, mais aucune intervention locale, régionale ou internationale n’a réussi à instaurer une stabilité durable. Elles n’ont surtout pas réussi à s’attaquer aux dynamiques profondes qui sous-tendent cette violence dans l’est du pays, riche en minerais, où au moins 120 groupes armés seraient actifs.

Parmi ces efforts récents, on peut citer le processus de Nairobi lancé en avril 2022 par la Communauté de l’Afrique de l’Est, et le processus de Luanda en juin de la même année, lancé par le président angolais João Lourenço.

La Communauté d’Afrique de l’Est a déployé sa force régionale en RDC en novembre 2022. Elle a été suivie par la Communauté de développement de l’Afrique australe, qui a déployé des troupes en décembre 2023. Ces troupes se sont retirées respectivement en 2023 et 2025.

Plus récemment, des pourparlers de paix ont eu lieu à Doha, après une rencontre entre les présidents du Congo et du Rwanda en mars 2025. Les États-Unis ont joué le rôle de médiateur à Washington à partir d’avril 2025.

Le conflit a continué de s’intensifier. Plus de 7,8 millions de personnes sont désormais déplacées à l’intérieur de la RDC orientale. Environ 28 millions de personnes supplémentaires sont confrontées à l’insécurité alimentaire, dont près de quatre millions se trouvent dans une situation d’urgence.

Pourquoi tous ces processus de paix n’ont-ils pas réussi à instaurer la stabilité et que pourrait-on faire pour les renforcer ?

J’ai étudié les dynamiques des conflits en Afrique centrale pendant des décennies et, à mon avis, la persistance des conflits dans l’est de la RDC n’est pas due à un manque d’initiatives de paix. Je soutiens que certaines initiatives souffrent d’une conception défaillante, d’autres d’une mise en œuvre difficile, et certaines d’une combinaison des deux.

Une profonde méfiance, des engagements au point mort, l’exclusion d’acteurs clés, des efforts de médiation fragmentés, une importance excessive accordée aux incitations économiques et une faible légitimité nationale ont entravé les progrès.

Idéalement, les processus de paix devraient remédier de manière globale à ces lacunes et jeter les bases d’une stabilité durable.

Mais les conditions idéales sont rares.

Le défi consiste donc à recourir à une diplomatie soutenue pour rendre les cadres imparfaits actuels plus efficaces, tout en instaurant progressivement la confiance et l’inclusivité nécessaires à une paix plus durable.

Ce qui a mal tourné

1. Profonde méfiance entre les parties

Depuis 2021, les processus de paix se sont concentrés sur les négociations de paix entre le gouvernement de la RDC, les représentants du M23 (et leur branche politique Alliance Fleuve Congo) et le gouvernement rwandais. L’ONU et de nombreux autres acteurs ont montré que le Rwanda soutenait le M23, une accusation que Kigali niée à plusieurs reprises.

Au cœur de l’échec de ces processus se trouve un profond manque de confiance. Les relations entre Kinshasa, le M23 et Kigali sont marquées par l’hostilité, la méfiance mutuelle et les promesses non tenues.

De plus, le M23, l’Alliance Fleuve Congo et le Rwanda ne peuvent être considérés comme des acteurs interchangeables. Parmi ces acteurs, des divergences subsistent quant aux objectifs ultimes de la rébellion : marcher sur Kinshasa, prendre le contrôle des territoires clés de l’est du pays ou renforcer leur influence à travers les structures étatiques congolaises plutôt que par le biais d’une administration séparée de facto.

Les atrocités qui continuent d’être commises sur le terrain renforcent la méfiance. Des rapports récents de l’ONU, Human Rights Watch et Amnesty International documentent les meurtres et les exécutions sommaires continus de civils congolais par les rebelles du M23 soutenus par le Rwanda, soulevant des inquiétudes de nettoyage ethnique. Ces atrocités s’ajoutent aux abus commis par les forces congolaises et les milices alliées (regroupées sous le nom de Wazalendo).

2. Mesures de mise en œuvre insuffisantes

En raison de cette méfiance, les parties hésitent à faire le premier pas dans la mise en œuvre des accords. La Déclaration de principes de Doha du 19 juillet 2025, par exemple, engageait les deux parties à procéder à des échanges de prisonniers et à rétablir l’autorité de l’État dans les zones contrôlées par les rebelles. Cependant, Kinshasa a refusé d’échanger des prisonniers avant un règlement définitif, une condition que le M23 considérait comme essentielle.

3. Échec à inclure tous les acteurs régionaux

La guerre dans l’est de la RDC implique plusieurs États voisins. L’Ouganda, en particulier, dispose d’une présence militaire importante et partage les préoccupations et les motivations du Rwanda : tous deux considèrent la région comme une menace pour la sécurité et une opportunité économique, notamment grâce aux exportations d’or et au commerce transfrontalier. Pourtant, l’Ouganda a été exclu de certaines négociations.

Début août 2025, les États africains ont annoncé qu’ils fusionneraient les structures de médiation de la Communauté de l’Afrique de l’Est, de la Communauté de développement de l’Afrique australe et de l’Union africaine en un processus consolidé dirigé par l’Union africaine. Cela pourrait potentiellement impliquer ces acteurs régionaux, en particulier l’Ouganda.

4. Duplication et fragmentation des initiatives

Depuis la reprise du conflit en 2021, un problème récurrent est la prolifération d’initiatives de paix parallèles et qui se chevauchent. Elles impliquent divers acteurs et manquent souvent de cohérence.

5. Le rôle et les limites de la pression extérieure

Le succès des négociations dépend dans une certaine mesure de la marge de manœuvre diplomatique dont disposent les acteurs de la médiation.

Dans le contexte actuel, la pression exercée par les États-Unis est essentielle. Et en effet, à la lumière de la reprise des combats à la mi-août 2025, les États-Unis ont publié une série de déclarations et de sanctions contre les parties impliquées, principalement le M23. Cependant, les attentes d’une intervention musclée des États-Unis, y compris l’idée irréaliste d’un « déploiement de troupes américaines sur le terrain », ont suscité la déception de nombreux acteurs, en particulier en RDC.

6. Les incitations économiques ne suffisent pas

Le processus de Washington a mis fortement l’accent sur la promotion du commerce avec les États-Unis, présentant la croissance économique comme une voie vers la stabilité. Mais la paix nécessite plus que des accords économiques. Cette approche risque de réduire un conflit multidimensionnel, enraciné dans des griefs politiques, sécuritaires et sociaux, à une question de marchés. Elle risque également de donner la priorité aux intérêts économiques américains plutôt que de répondre aux réalités locales.

7. Faible légitimité interne

Enfin, la légitimité des accords de paix actuels en RDC reste contestée. L’intensification du conflit a coïncidé avec une montée des critiques internes à l’encontre du président Félix Tshisekedi, dont l’autorité a été sapée par son incapacité à mettre fin à la violence. Les accords ont été critiqués par la société civile congolaise comme étant dictés par l’extérieur et insuffisamment inclusifs. Ils n’ont pas été ratifiés par le Parlement et n’ont pas impliqué la société civile ni les acteurs locaux.

Que faut-il changer ?

L’est de la RDC reste en proie à des conflits malgré les initiatives de paix. Les promesses non tenues, la mise en œuvre insuffisante et la profonde méfiance freinent les progrès. Les incitations économiques ne peuvent à elles seules résoudre une crise qui trouve ses racines dans des enjeux politiques, la sécurité et les revendications sociales.

Les puissances extérieures ne peuvent qu’exercer une influence. Une paix durable doit être négociée et approuvée par les parties elles-mêmes. Sans un soutien plus large, les processus de paix risquent de ne servir que de mécanismes d’apaisement, et non de véritables voies vers une résolution.

The Conversation

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ref. Le dernier accord de paix vacille en RDC : pourquoi ces échecs à répétition – https://theconversation.com/le-dernier-accord-de-paix-vacille-en-rdc-pourquoi-ces-echecs-a-repetition-264556