¿Cómo sabe una golondrina cómo fabricar su nido y un oso cuándo hibernar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

Dos moscas de la fruta apareándose Rhonny dayusasono/Shutterstock

¿Cómo sabe una cigüeña de qué manera debe construir su nido? ¿Cómo saben las madres de la mayoría de especies animales que deben proteger a sus crías y buscar alimento para ellas? ¿Cómo sabe un león o un lobo que debe proteger su territorio de intrusos e invasores? ¿Cómo sabe un oso que tiene que hibernar? ¿Cómo sabe un mamífero recién nacido que rápidamente debe buscar el pezón de la ubre de su madre para empezar a succionar comida? ¿Cómo saben los machos de muchas aves que deben desplegar su plumaje para atraer el interés de las hembras?

Todos estos, y muchos más, son los comportamientos que denominamos “innatos”, que no se aprenden necesariamente sino que se heredan, se transmiten de padres a hijos. Los nuevos individuos que nacen ya llegan al mundo equipados con ellos. ¿Pero cuál es el mecanismo molecular o celular que permite que determinadas conductas se hereden?

Esta es la pregunta que se planteó un equipo de investigadores japoneses de la Universidad de Nagoya y del Instituto de Información y Tecnologías de Comunicación en Kobe. Para resolverla, acudieron a una especie animal que fue una de las primeras en ser usada como modelo experimental en estudios genéticos: la mosca Drosophila.

Para su experimento, descrito en la revista Science, decidieron usar dos especies, Drosophila melanogaster y Drosophila suboscura, cuyo ancestro común vivió hace 30-35 millones de años. Para ponerlo en contexto, el ancestro común más próximo entre macacos Rhesus, Macacca mulatta, y la especie humana, Homo sapiens, vivió hace 25 millones de años.

Cortejar cantando o regalando comida

Pues bien, las dos especies de mosca, D. melanogaster y D. suboscura tienen comportamientos diametralmente distintos durante el cortejo precopulatorio que realiza el macho para atraer el interés de la hembra.

Los machos de la mayor parte de especies de moscas, incluida D. melanogaster, hacen vibrar sus alas y producen un sonido (la “canción nupcial”) para cortejar a las hembras como paso previo a la cópula. Se podría decir que los machos “cantan” para atraer a la hembra. Sin embargo, el cortejo de los machos de D. suboscura es completamente distinto: como paso previo a la cópula, el macho regurgita una gotita de comida y se la ofrece a la hembra.

Los investigadores japoneses se propusieron investigar el substrato genético de este comportamiento innato y se preguntaron si sería posible trasladarlo de algún modo a otra especie de mosca, como D. melanogaster, que no realiza estos obsequios de comida.

Dos moscas en una placa de Petri a cada lado de la imagen
Cortejos nupciales precópula de machos de D. suboscura (izquierda), regurgitando una gota de comida y ofreciéndosela a la hembra, y de machos de D. melanogaster (derecha), haciendo vibrar las alas para producir un sonido agradable a la hembra.
Lluís Montoliu, a partir de los fotogramas de las películas incluidas en el artículo en Science de Tanaka y col. 2025, CC BY-ND

Cambiar el comportamiento conservando los mismos genes

El gen que controla los cortejos nupciales en todos los machos de Drosophila se llama Fru. Este gen codifica la proteína FruM y está presente tanto en D. suboscura como en D. melanogaster. Es este mismo gen el responsable tanto del canto de los machos en D. melanogaster como el de los regalos de comida en D. suboscura. ¿Dónde está, entonces, la diferencia?

La diferencia la encontraron estos investigadores japonesas al analizar en qué neuronas se expresaba el gen Fru. Encontraron que en D. suboscura este gen se expresa en unas pocas neuronas productoras de insulina (apenas 16-18 neuronas). Cuando esto ocurre entonces estas neuronas desarrollan unas proyecciones celulares (neuritas) que las conectan con el centro cerebral que controla los comportamientos de cortejo. Sin embargo, en D. melanogaster el gen Fru no se expresa en estas neuronas productoras de insulina, y éstas tampoco se conectan con el núcleo cerebral controlador de las conductas de cortejos nupciales precópula.

Lo siguiente que hicieron estos científicos japoneses fue generar unas moscas D. melanogaster transgénicas capaces de expresar el gen Fru en las mismas neuronas productoras de insulina. Y entonces sucedió algo increíble: las moscas D. melanogaster que cantaban para atraer a las hembras empezaron a regurgitar gotitas de comida y a ofrecérselas a las hembras, cambiando totalmente su comportamiento innato de cortejo. Es decir, activando un solo gen en un nuevo territorio neuronal distinto consiguieron transferir un comportamiento innato entre dos especies de Drosophila separadas evolutivamente por… ¡más de 30 millones de años!

Lo que diferencia a estas dos especies de Drosophila no es la existencia de genes diferentes, sino la expresión de un mismo gen en distintas células. Si el gen Fru se expresa en neuronas productoras de insulina, los machos de las moscas Drosophila empiezan a regalar gotitas de comida regurgitada a las hembras. Si el gen Fru no se expresa en esas neuronas, entonces los machos solo “canturrean” haciendo vibrar sus alas para el cortejo.

Sin duda estamos ante un ejemplo extraordinario de la enorme relevancia de la epigenética en el comportamiento.

The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo.

ref. ¿Cómo sabe una golondrina cómo fabricar su nido y un oso cuándo hibernar? – https://theconversation.com/como-sabe-una-golondrina-como-fabricar-su-nido-y-un-oso-cuando-hibernar-263354

Bolivia estrena ciclo político con dos aspirantes al alza, pero el MAS y Evo Morales pueden movilizar las calles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Beatriz Fernández, Profesora de Comunicación Política en la UNAV, el IESA y Pforzheim, Universidad de Navarra

Rodrigo Paz (derecha) y Tuto Quiroga (izquierda), candidatos a la presidencia de Bolivia. Asamblea Legislativa Plurinacional/Jallallabolivia, CC BY-SA

El domingo 17, Bolivia votó sus elecciones presidenciales en primera vuelta y, al hacerlo, abrió una nueva etapa de su historia política. La jornada no solo evidenció sorpresas electorales, con un resultado ajustado que aboca a una segunda ronda el 19 octubre entre Rodrigo Paz y Tuto Quiroga, sino que sentó las bases de un cambio de ciclo, con una ciudadanía desencantada y un sistema partidista en mutación.

Las elecciones generales marcaron un punto de inflexión. Por un lado, porque el hasta ahora partido hegemónico, el Movimiento Al Socialismo (MAS), perdió el control del Parlamento tras dos décadas de dominio. Pero además, el voto popular expresó un rechazo contundente tanto al Gobierno de Luis Arce como a las maniobras de Evo Morales.

El referido cambio de ciclo político en el país andino se produce en medio de un malestar social que alcanza niveles récord. Según la consultora Ipsos-Ciesmori, el 94 % de los bolivianos cree que el país va por el camino equivocado (encuesta del tercer trimestre 2024).

Este desencanto se expresó de muchas formas en las urnas, pero una de ellas resulta particularmente reveladora: las cartas estaban echadas tras la enorme distancia entre la percepción ciudadana y la narrativa oficial.

Reconocer a Maduro supuso un lastre

La misma encuesta de Ipsos mostraba que un 84 % de los bolivianos rechaza el reconocimiento que dio el Gobierno de Arce a Nicolás Maduro como ganador de las elecciones venezolanas. Esa decisión política de alinearse con Caracas, impopular y cada vez más percibida como un lastre, contribuyó a socavar al oficialismo. El intento de blindarse en alianzas externas no funcionó en un contexto en el que la mayoría de la ciudadanía exigía soluciones concretas a problemas internos como la inflación, el estancamiento económico o la inseguridad.

La jornada electoral del domingo movilizó a casi ocho millones de bolivianos. El resultado de esta primera vuelta sorprendió porque se impuso con claridad Rodrigo Paz. El aspirante, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora y de la española Carmen Pereira, ni siquiera aparecía en encuestas preliminares y tuvo nula inversión en publicidad digital.

Paz logró conectar con el malestar social y convertirse en un mensajero más fresco. Su campaña supo leer los signos de un cambio inevitable y, en un gesto audaz, cerró en El Alto, bastión tradicional del MAS. Ese acto simbólico parece haberle abierto las puertas a buena parte del voto indígena, históricamente determinante en Bolivia.

El oficialismo llegó dividido a la contienda. El candidato ungido, Andrónico Rodríguez, no solo cargaba con el desgaste del gobierno de Arce, sino también con la fractura interna del MAS. Evo Morales, en vez de apoyar a su exaliado, llamó al voto nulo. Su apuesta era mostrar que él seguía siendo el verdadero caudillo, incluso si eso significaba disparar contra su propio partido. Casi uno de cada siete bolivianos lo escuchó, con un voto nulo que llegó hasta el 18 %, cuando históricamente ha sido cercano al 5 %, lo cual muestra que Evo conserva cierta capacidad de influencia.

Sin embargo, esa decisión miope se convirtió un búmeran: redujo la representación parlamentaria de su movimiento a niveles ínfimos y dejó en entredicho su capacidad real de movilización.

El parteaguas de 2016

Este desenlace obliga a releer una historia que comenzó en 2016, cuando Evo Morales perdió un referéndum popular que buscaba modificar la Constitución para permitirle un cuarto período de gobierno. Entonces aún tenía alrededor del 60 % de aprobación, pero muchos de sus propios simpatizantes coincidían en que no era correcto cambiar las reglas por el deseo de dos dirigentes, Morales y el vicepresidente Álvaro García, de perpetuarse en el poder.

Bolivia le dijo “no” en voz alta hace nueve años, pero Evo nunca se resignó. Desde entonces, buscó todos los vericuetos posibles para seguir siendo candidato, sin aceptar el veredicto popular.

En la elección del pasado domingo cometió un error estratégico de gran magnitud: pudo haber mantenido un bloque parlamentario fuerte con sus leales, pero prefirió jugar contra el sistema y apostar por el voto nulo. Hoy intenta presentar esa derrota como una victoria narrativa, pero lo cierto es que es muy difícil capitalizar políticamente un voto que niega las opciones en disputa.

Aquí surge una ironía de la historia. En política importa tanto el modo de entrar como en el que se sale. Evo Morales tuvo la oportunidad de despedirse como un líder exitoso y como un demócrata que supo ceder. Prefirió, en cambio, el camino del desgaste y del personalismo.

Un MAS con músculo social

Mientras tanto, el presidente saliente, Luis Arce, parece haber entendido mejor la importancia del legado: cada vez que insiste en que “rescató la democracia” refuerza su propia figura y hunde un poco más la de Evo.

La dimensión parlamentaria del resultado merece un análisis adicional. El MAS quedó reducido a una mínima expresión, sin senadores y con una representación marginal en la cámara baja. Paradójicamente, esto no fortalece la gobernabilidad. La fuerza social y sindical que respalda al MAS sigue siendo mayor que la reflejada en el Parlamento, lo que podría anticipar nuevas tensiones en las calles y en la capacidad de los movimientos sociales para resistir o negociar con el nuevo Gobierno boliviano.

Evo apostó a jugar fuera del sistema, aunque el éxito no le será fácil: ya no es el joven y rebelde líder indígena de hace tres décadas, sino un burócrata desgastado, cegado por el amor propio y la venganza contra Arce.

Lo que se abre a partir de ahora es un escenario inédito. Paz, vencedor en la primera vuelta, se enfrenta al experimentado Tuto Quiroga en la segunda vuelta del 19 de Octubre 2025. Quienquiera que gane deberá gestionar un mandato de cambio en un país exhausto. Tendrá que responder a un electorado que, en un 94 %, pide un rumbo distinto, y lo hará en un contexto en el que los viejos liderazgos han quedado debilitados, pero no desaparecidos.

Poco o nada queda de la figura ascendente que representaba Evo Morales hace dos décadas, pero conserva redes, capital simbólico y la posibilidad de agitar. El MAS ya no es hegemónico, pero su músculo social lo convierte en un actor difícil de ignorar.

Bolivia cierra así una era política y abre otra cargada de incertidumbre. Lo hace, sin embargo, con la convicción ciudadana de que la democracia vale la pena y merece ser defendida. Y esa, al final del día, es la mejor garantía de futuro.

The Conversation

Carmen Beatriz Fernández es partte del Observatorio Complutense de Desinformación, y como tal observadora electoral del proceso boliviano en 2025.

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Los incendios, otro grito de socorro del mundo rural

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eduardo Rojas Briales, Profesor permanente laboral; ciencia e ingeniería forestal (selvicultura, repoblaciones, infraestructuras verdes, gobernanza, cooperación, recursos forestales globales, incendios, Universitat Politècnica de València

En los últimos unos días, diferentes incendios están afectando a una extensa superficie de España, con especial virulencia en las comunidades de Extremadura, Castilla y León y Galicia. A consecuencia del rápido y agresivo avance del fuego y la simultaneidad de los incendios, los sistemas de extinción se han visto superados, se han evacuado varios pueblos y muchos vecinos se han visto obligados a combatir las llamas con sus propios medios.

El mundo rural está sufriendo las consecuencias de estos incendios mal llamados forestales, dado que afectan también a zonas agrícolas como vimos, por ejemplo, en el incendio de Torrefeta i Florejacs a principios de julio en Catalunya y a la interfaz urbano-forestal en el más reciente de Tres Cantos.

Abordar el reto del fuego no es sencillo, y menos en un medio tan intelectual y afectivamente lejano y menospreciado como el rural. La soluciones más efectivas se encuentran en la prevención, pero, aunque sabemos que esta es siempre preferible a las actuaciones de urgencia –es decir, extinción–, en materia de incendios parece que este conocimiento se evade o, incluso, se invierte.

Falsos culpables

Centrarse en la causa del incendio, en la culpabilidad de las especies que habitan los bosques, y apostar por más represión –más medios de extinción– parece ser la solución mágica de bastantes que adoptarían la posición opuesta si de temas sociales o sanitarios se tratase.

Todo ello se aliña con el argumento climático, tan incuestionable como estéril dado que por el mero hecho de apelar al mismo no se soluciona el problema. Aquí y ahora, somos responsables de abordar los problemas presentes en territorios concretos. Por mucho que avancemos en la transición energética, nos quedan lamentablemente muchas décadas con un clima complicado por delante.

El cambio climático no es la causa del reto de los incendios, sino que los exacerba y los hace más virulentos. Con un clima como el de hace cuatro décadas, la densidad de la masa forestal, su continuidad horizontal, la falta de accesibilidad y su estado de manifiesto abandono en un territorio prácticamente deshabitado serían ya una tremenda irresponsabilidad. Recordemos que los bosques han crecido en España en menos de 50 años un 62 % en extensión y un 338 % en biomasa acumulada y ocupan actualmente casi un 40 % del territorio.




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Una nueva mirada al mundo rural

Solo hay una solución, que pasa por crear paisajes mucho más resilientes recuperando la gestión forestal, la ganadería y la agricultura extensivas, así como la población en las zonas que el éxodo rural ha desangrado. Esto requiere cambios substantivos en la forma en que se asignan los presupuestos públicos, en la que se reconocen derechos de propiedad más allá de la tenencia habitual también a los servicios generados, en la que se planifican las infraestructuras y en la que se trata al medio rural superando toda inercia de tutela paternalista.

Hemos utilizado el medio rural casi siempre de forma gratuita para cualquier necesidad de la población urbana sin mínimas contraprestaciones. En él se ubican, por ejemplo, los aerogeneradores, los parques solares y los vertederos. Alojan los embalses, que han sido clave para el suministro eléctrico y de agua de regadío y potable. Ahora que las concesiones eléctricas de estos se extinguen, ¿por qué no cederlas a los municipios donde están ubicadas?

Una casa de pueblo y de fondo el humo y las llamas de un incendio
Incendio en la provincia de Ourense, agosto de 2025.
Guardia Civil

¿Nos hemos parado a pensar por qué las piernas de un futbolista conocido valen mucho más que los presupuestos forestales de una comunidad autónoma? ¿Por qué si los bosques españoles secuestran el 20 % de las emisiones de CO₂, este servicio clave para alcanzar la neutralidad en carbono no comporta retorno alguno para los dos millones de familias y las más de las pequeñas 3 000 entidades locales propietarias de montes?

La Unión Europea se dedica a restringir innecesariamente la gestión forestal sin competencias formales para ello. Sin embargo, impide que los bosques entren más allá que de refilón en la PAC cuando su aportación en términos de servicios ambientales y vertebración de las zonas más remotas y despobladas de su territorio supera con creces a la agricultura, que obviamente también merece apoyo, pero no en la proporción actual de 99 % a 1 % respectivamente.




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Beneficios que van más allá de prevenir incendios

Si recuperamos la gestión proactiva del territorio no solo ahorraremos en incendios, sino que tendremos más agua en ríos y embalses, más bioproductos neutros en carbono (madera, corcho, esparto,…), menor concentración de la población en las metrópolis, un patrimonio rural mejor conservado y unos alimentos mucho más saludables.

La ciencia nos confirma que las zonas formalmente protegidas se queman más. Por ello, no debemos pensar que una protección formal legal ya comporta de por sí la preservación de un entorno para prestar mucha más atención a su estado real y el de las poblaciones que allí desarrollan su proyecto vital. La investigación en los trópicos ha demostrado que allí donde se empodera a la población local, los bosques se preservan mejor.

Para superar este reto necesitamos solvencia y compromiso y no más ocurrencias que solo contribuyen a agravar el problema. Y para ello hemos de ser conscientes de que los incendios solo son la punta del iceberg del irresponsable abandono del 70 % del territorio español que como sociedad hemos perpetrado sigilosamente durante los últimos 70 años.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los incendios, otro grito de socorro del mundo rural – https://theconversation.com/los-incendios-otro-grito-de-socorro-del-mundo-rural-263355

¿Son las mujeres detectives exclusivas de la ficción contemporánea?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emilio L. Ramón García, Profesor Titular de Literatura, Universidad Católica de Valencia

Fotograma de la serie ‘Se ha escrito un crimen’ con Angela Lansbury interpretando a Jessica Fletcher. IMDB

Hoy en día es común encontrarnos mujeres policías o detectives en los relatos de misterio. La actriz Jamie Lee Curtis acaba de confirmar, de hecho, que está muy cerca de interpretar a Jessica Fletcher, la popular protagonista de la serie Se ha escrito un crimen a la que dio vida Angela Lansbury, en una nueva película.

Uno podría pensar que este fenómeno, el de las investigadoras, es relativamente reciente. Y ese pensamiento sería, hasta cierto punto, verdad. Después de todo, la literatura tiene miles de años y las detectives solo un par de siglos.

Sin la labor de escritoras como Margery Allingham, Minette Walters o Patricia Highsmith, que partieron del modelo del hard-boiled estadounidense, un subgénero del policiaco bastante violento protagonizado por un detective rudo y solitario, para subvertirlo, o sin las que cogieron el testigo como P. D. James, Marcia Muller, Sue Grafton o Sara Paretsky, la creadora de la detective V. I. Warshawski, ahora no tendríamos mujeres protagonistas en el género.

En España su testigo lo recogerían Lidia Falcón, Lourdes Ortiz o Maria Antònia Oliver.

Desde entonces, la profesionalización de las investigadoras ha crecido imparable. Patricia Cornwell, por ejemplo, creó a la doctora Kay Scarpetta: patóloga forense jefe del Virginia Medical center en Richmond, acostumbrada al uso de las armas y a lidiar con la violencia contra las mujeres tanto en lo personal como en lo profesional.

Dos mujeres hablan alrededor de unos huesos en una mesa forénsica.
Emily Deschanel como Temperance Brennan en la serie ‘Bones’.
IMDB

Kathy Reichs hizo lo propio con la doctora Temperance Brennan: antropóloga forense especializada en restos humanos cuyo grado de descomposición impide que sean analizados por un forense común. Brenan saltaría a la televisión en la serie Bones (2005-2017).

¿Cuándo empezó esto?

Durante siglos, las mujeres fueron representadas como víctimas que necesitaban ser rescatadas o como femme fatales, una figura cuyas raíces se insertan en la tradición bíblica con Lilith y Salomé y en la homérica con Circe.

Pero la escritora Ann Radcliffe presentó en 1974 a una mujer que, siendo víctima de un rapto, conseguía escapar usando métodos proto-detectivescos en Los misterios de Udolfo.

Con la llegada del XIX, mientras que las investigadoras creadas por escritores retomaban sus quehaceres domésticos una vez desvelado el misterio, las ideadas por mujeres solían continuar con sus pesquisas. Así ocurría en Susan Hopley, de Catherine Crowe, o en la novela The Leavenworth Case, de Anna Katharine Green, publicada una década antes de que apareciese la primera aventura de Sherlock Holmes.

En las décadas de 1860 y 1870 se hicieron muy populares en Gran Bretaña las sensation novels: relatos que combinaban el realismo con el romance y en los que aparecían mujeres cometiendo actos criminales, algo percibido como un riesgo para la estabilidad sociedad.

Portada de La primera detective de Andrew Forrester

Siruela

En Lady Audley’s Secret, de Mary Elizabeth Braddon, una dama de apariencia angelical comete varios asesinatos para mantener su lujoso tren de vida, hasta que un sobrino de su marido la descubre. Por aquellas fechas, Gabriela Zahara, la protagonista de El clavo (1880) de Pedro Antonio de Alarcón, mataba a su marido por su ruindad y porque no le permitía estar con quien ella amaba.

Escritores y escritoras retomaron la figura de la femme fatale, pero también comenzaron a aparecer las primeras detectives profesionales de las plumas de Andrew Forrester en La primera detective (1863-1864) y William Stephen Hayward en Revelations of a Lady Detective (1864).

Tras estas apariciones, hubo que esperar 80 años para que Federico Mediante crease la primera investigadora de la narrativa española, la agente secreta número doce Diana Fletcher, en La señorita detective (1944): una bella mujer, compendio de perfecciones, y una excelente profesional que no esquiva los riesgos, lo cual admira su jefe.

Mujeres que escriben, mujeres que investigan

Desde finales del XIX, el interés por la narrativa escrita por mujeres fue en aumento. Sin duda, las tramas de L. T. Meade supusieron un hito al incluir la investigación médica. La autora se sirvió de la inestimable ayuda del cirujano Edgar Beaumont y del doctor Robert Eustace para armar sus argumentos.

En España a comienzos del siglo XX, Emilia Pardo Bazán publicó La gota de sangre (1911), donde un dandi detective amateur, que se guiaba por su intuición e imaginación, descubría a los asesinos: Chulita Ferna y Andrés Ariza. Chulita, mucho más inteligente que el detective, le acababa convenciendo para ayudarla a escapar.

Dame Agatha Christie visita el Partenón en Grecia.
Dame Agatha Christie visita el Partenón en Grecia.
National Media Museum

Si bien es cierto que a comienzos del XX no se mostraba gran aprecio por las aptitudes de las mujeres, para la Miss Marple de la autora británica Agatha Christie esto era una ventaja. Al tratarse de una mujer mayor de limitados recursos económicos, en un pequeño pueblo inglés y dedicada a unos pasatiempos comunes, su presencia pasaba desapercibida para una sociedad llena de prejuicios. Así usó su invisibilidad para resolver no pocos crímenes y sirvió de modelo para otras detectives amateurs como Miss Maud Silver, de Patricia Wentworth, o Mrs. Beatrice Adela Lestrange Bradley, de Gladys Mitchell. En España, Mercè Rodoreda también se fijó en el modelo, aunque para parodiarlo, en Crim (1936).

En EE. UU. es mención obligada la reescritura de las convenciones del hard-boiled iniciada por William Outsler y Margaret Scott, presentando a la primera mujer detective independiente y experta en el uso de armas de fuego en I found him dead (1947) y Chord in Crimson (1949).

Las revistas pulp, por su parte, también se prodigaron en relatos cortos protagonizados por diversas detectives de diferente calidad, lo cual suponía ir erosionando la visión tradicional de la mujer.

A partir de aquí, como hemos visto, la evolución es imparable.

The Conversation

Emilio L. Ramón García recibe fondos de CIAICO/2022/226 como parte de las Subvenciones para grupos de investigación consolidados. AICO 2023, de la Conselleria de Educación, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana. CSV: VKRBTNBQ:2XRUFGFP:5AX3XM9R .

ref. ¿Son las mujeres detectives exclusivas de la ficción contemporánea? – https://theconversation.com/son-las-mujeres-detectives-exclusivas-de-la-ficcion-contemporanea-261038

Annulations dans les festivals de cinéma canadiens : un manque de courage qui nuit à la discussion

Source: The Conversation – in French – By Dorit Naaman, Alliance Atlantis Professor of Film and Media, Queen’s University, Ontario

Les festivals de cinéma sont des institutions culturelles qui offrent une occasion unique de visionner des œuvres méconnues, rarement distribuées dans les salles commerciales, pour le plus grand bonheur des cinéastes, des distributeurs et des festivaliers.

Ces festivals doivent toutefois répondre aux bailleurs de fonds et aux parties prenantes.

L’automne dernier, le Festival international du film de Toronto (TIFF) et les Rencontres internationales du documentaire de Montréal (RIDM) ont tous deux annulé la projection de documentaires suite aux protestations de groupes de pression pro-ukrainiens et propalestiniens.

De tels retraits soulèvent bien des questions sur le rôle des festivals, et leurs responsabilités envers les festivaliers, le grand public, les politiciens, les commanditaires, leurs auteurs, les groupes d’intérêt et l’art cinématographique.

En tant que documentariste et chercheuse intéressée aux représentations des combattants, j’ai analysé les deux films qui se concentrent tous deux sur des questions politiques contemporaines pertinentes pour notre compréhension de l’actualité.

Si les motifs d’annulation diffèrent, la réaction des deux festivals a clairement placé au premier plan les pressions de groupe d’intérêts au détriment du droit du public à un débat solide.

Russians at War

En septembre 2024, la programmation du documentaire Russians at War au Festival international du film de Toronto (TIFF) a suscité une levée de boucliers chez les groupes pro-ukrainiens, qui l’ont qualifié de propagande russe.

Le Congrès ukrainien canadien et d’autres partisans — dont l’ex-vice-première ministre Chrystia Freeland, elle-même d’origine ukrainienne — ont exigé le retrait du film.

Pour tourner son documentaire, la réalisatrice canadienne d’origine russe Anastasia Trifamova s’était intégrée à une unité de ravitaillement russe puis à une équipe médicale afin de gagner le front russe en Ukraine.

Sa narration, assez naïve, adopte une posture d’observation et de neutralité similaire à celle de documentaires, tels Armadillo et Restrepo (qui suivaient respectivement les troupes danoises et américaines en Afghanistan).

Selon le TIFF, Russians at War était une coproduction officielle canado-française financée par plusieurs agences canadiennes. Pour tourner son film, Anastasia Trifamova a déclaré qu’elle n’avait ni demandé ni reçu l’autorisation officielle de l’armée russe.

Le film documente un engrenage guerrier où les soldats sont à la fois auteurs et victimes de la violence. Il humanise les soldats, ce qui, on le conçoit, peut bouleverser les Ukrainiens et leurs partisans. Mais les émotions d’un groupe, aussi indigné soit-il, doivent-elles empêcher le public d’avoir les conversations difficiles qui sont le véritable objet du film ?

Dès les premières images, la cinéaste demande aux soldats pourquoi ils se battent et ceux-ci régurgitent la propagande russe (lutte contre le nazisme, défense des frontières). Plus tard, les soldats l’abordent pour exprimer leurs doutes quant au bien-fondé de la guerre et de leur présence en Ukraine.

Il en ressort une vision peu flatteuse de l’invasion russe, soulignant la futilité de cette guerre et son carnage parmi les soldats et les civils. Les troupes russes semblent peu entraînées et mal équipées pour combattre dans des batailles chaotiques.

Comme Armadillo et Restrepo, Russians at War représente les soldats sans les juger, favorisant une discussion essentielle sur les conflits armés. Selon mon analyse, on peut difficilement considérer ce film comme de la propagande russe, même si son autrice s’abstient de condamner catégoriquement la guerre dans ses voix hors champ sporadiques.

Le TIFF, informé de « menaces importantes pour le fonctionnement du festival et pour la sécurité du public », a annulé les projections prévues. Il a préféré le projeter après le festival au centre culturel TIFF Lightbox. Pourtant, le TIFF a tout de même assuré la sécurité pour Bliss, un film israélien également très controversé.

Rule of Stone

En novembre, les Rencontres internationales du documentaire de Montréal (RIDM) ont annulé la première canadienne de Rule of Stone.

Son auteure, la cinéaste israélo-canadienne Danae Elon, jette « un regard critique sur le projet colonialiste à Jérusalem-Est suivant sa conquête par les forces israéliennes en 1967 ». En tant que documentariste et professeure de cinéma et de médias, j’ai supervisé les recherches de Danae Elon pour ce film durant ses études de maîtrise.

Rule of Stone, dont le titre fait référence à un règlement remontant au Protectorat britannique qui imposait des façades de pierre à tous les édifices, montre comment « l’architecture et la pierre ont été les principales armes d’un processus silencieux, mais extraordinairement efficace, de colonisation et de dépossession » des Palestiniens.

L’auditoire apprend comment la planification, l’expansion et la construction des quartiers juifs ont été pensées pour évoquer les temps bibliques. Comme le note l’historien de l’architecture Zvi Efrat, ces nouveaux quartiers ont l’air, ou tentent d’avoir l’air, de remonter à des temps immémoriaux.

C’est la voix hors champ de Danae Elon qui assure la narration. Elle y mêle ses souvenirs d’enfance dans la Jérusalem des années 1970 et sa prise de conscience de cette « frénésie de construction ». Elle y raconte l’amitié de son père, le journaliste et auteur Amos Elon, avec l’architecte renommé Moshe Safdie à la triple nationalité israélienne, canadienne et américaine, et Teddy Kolek, le célèbre maire de Jérusalem.

Elle interviewe également des historiens, des urbanistes et des architectes, dont Moshe Safdie. Elle fait contraster l’expansion des quartiers juifs avec l’élimination progressive des Palestiniens de Jérusalem sur fond d’interdit de construction et de démolition de maisons. Elle y superpose des séquences d’Izzat Ziadah, un tailleur de pierre palestinien vivant dans une carrière, et qui fait visiter les décombres de sa maison.

Le RIDM avait invité Danae Elon à présenter son film en reconnaissance de son engagement personnel « à critiquer et à remettre en question l’État d’Israël » à travers ce documentaire.

le trailer de Rule of Stone.

Selon le quotidien La Presse, son retrait de la programmation est survenu après que le festival eut appris qu’une partie du financement provenait de la Fondation Makor pour les films israéliens, soutenu par le ministère israélien de la Culture et des Sports, ce qui embarrassait certains partenaires du festival.

Deux organisations, le Palestinian Film Institute et Regards palestiniens, qui font partie de la Campagne palestinienne pour le boycottage académique et culturel d’Israël (PACBI), ont contesté la projection. Ils ont justifié leur position en arguant que le « PACBI cible spécifiquement le financement institutionnel israélien dans les arts qui vise à blanchir et à légitimer l’État d’Israël ».

À mon avis, cette position s’écarterait des lignes directrices de cette campagne, qui stipulent :

En règle générale, les institutions culturelles israéliennes, sauf preuve du contraire, sont complices du maintien de l’occupation israélienne et du déni des droits fondamentaux des Palestiniens, que ce soit par leur silence ou leur implication réelle dans la justification, le blanchiment ou le détournement délibéré de l’attention des violations du droit international et des droits de la personne commises par Israël.

Le film n’aurait pas dû être touché par cet interdit, puisque la Fondation Makor finance régulièrement des films qui dénoncent les violations des droits de la personne à l’encontre des Palestiniens par Israël. Pour la seule année 2024, la liste comprend The Governor, The Village League et Death in Um al hiran.

Bien que le site web des RIDM ne fasse état d’aucun soutien à ce boycottage, le festival a annoncé que Danae Elon retirait son film. « La projection de mon film aux RIDM, a-t-elle écrit, ne sert pas l’objectif à long terme du festival, et il n’est pas possible aujourd’hui d’aborder les nuances dans la lutte commune pour la justice en Palestine. Je suis profondément attristée et bouleversée par ce qui a conduit à cette situation. »

Provoquer la conversation

L’annulation de ces deux films par deux festivals aussi réputés a certainement nui à leur distribution.

Ainsi, TVO, un des bailleurs de fonds de Russians at War, a décidé d’annuler sa diffusion quelques jours plus tard.

Quant à Rule of Stone, aucune salle montréalaise ne l’a encore projeté.

Les programmateurs des deux festivals avaient pourtant choisi ces deux films pour leur côté innovateur et leur capacité à susciter le débat. Les énoncés de mission des deux festivals promettent des films de grande qualité qui transforment ou renouvellent les relations du public avec le monde.

Cependant, en annulant ces deux films, les deux festivals ont démontré leur manque de courage à être de véritables espaces pour engager des conversations difficiles et nécessaires à notre compréhension du monde.

La Conversation Canada

Dorit Naaman ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Annulations dans les festivals de cinéma canadiens : un manque de courage qui nuit à la discussion – https://theconversation.com/annulations-dans-les-festivals-de-cinema-canadiens-un-manque-de-courage-qui-nuit-a-la-discussion-260756

Climate change is profoundly affecting livelihoods across Canada

Source: The Conversation – Canada – By Sara Dorow, Professor of Sociology, University of Alberta

For years, the International Labour Organization (ILO) has been sounding the alarm: climate change is having significant effects on the conditions, characteristics and availability of work.

As wildfires and other extreme weather events are destroying forests and threatening communities, ocean heating is impacting marine habitats and fisheries. Across these and other impacts of climate change, there is an undeniable relationship between the degradation of the environment and the degradation of work.

A research project I led with colleagues, Work-Life in Canada, reinforces this truth, revealing how climate change shapes not just what we do for work and under what conditions, but who we are and how we understand ourselves.

Over the last four years, our research team has photographed and interviewed more than 100 people from diverse walks of life across seven provinces. While we focused on the social meanings of their work, we constantly bumped into the ways, both subtle and direct, that changing environmental conditions are unravelling the social and economic fabric of people’s work lives.

We draw on two of our project sites to illustrate how climate change is impacting livelihoods — Lac La Ronge in northern Saskatchewan and Grand Manan Island in New Brunswick. The stories of participants, gathered by me, gender and women’s studies professor Angele Alook and sociology professor Karen Foster, are paired with the evocative documentary photography of our project collaborator, Martin Weinhold.

Together, words and images convey both the beauty of, and threats to, work-nature relations.

Wildfire

Cathy Clinton-Ratt and Julia Clinton are a Cree mother and daughter from the Lac La Ronge Indian Band who participated in the Work-Life in Canada project. Both held strong connections to Robertson Trading.

For nearly 60 years, Robertson Trading sustained the livelihoods of Indigenous people in the region through fur trade and buying their craft work.

Even after it closed in December 2023 (six months after our team visited the community), it still operated as a town bank and, importantly, housed hundreds of unique Indigenous artworks and traditional craft items collected since its inception.

Cathy’s moose hides and beadwork were sold and displayed at Robertson Trading for decades, and back in the day, she worked out of the craft co-operative just down the street.

Julia learned traditional hide making and beading skills from her mother and also worked at Robertson Trading for many years.

On June 4, 2025, Robertson Trading burned down in one of the many wildfires that tore through the area.

Wildfires are a natural occurrence in the boreal forest, but their frequency and spread in recent decades has been unprecedented.

Indigenous communities are especially affected. In June, La Ronge and nearby communities received a mandatory evacuation notice.

The fire destroyed the store’s entire collection of handcrafted items, including some of Cathy’s work.

As former manager Scott Robertson put it:

“The building was just a building, but the loss of the remaining contents — hundreds of pieces of Indigenous art and historical artefacts — is catastrophic … the beaded moosehide jackets and moccasins, the birch bark baskets, the antler carvings, the original paintings, etc., represent thousands of hours of handwork done by talented Indigenous artists and craftspeople, and are absolutely irreplaceable.”

That these items cannot simply be remade tells us that work is more than effort exchanged for a paycheque. It carries tradition, memory, identity and meaning — the stuff that social life is made of.

The loss of Roberston Trading highlights how meaningful work is enmeshed in a web of social-natural relations threatened by climate change.

Warming oceans

Grand Manan Island in New Brunswick, another of our project sites, further illustrates the threat to this web of work-life. Weir fishing — a sustainable practice of guiding fish into trap nets — has been practised for hundreds of years in Atlantic Canada.

While it declined significantly by the 1980s, some could still make a go of it.

Jeff Foster, a participant in our project, was one of those people. He knew everything about herring — not just as a resource to make a living on, but as a species with unique traits and behaviours.

When Martin Weinhold first photographed him in 2016, his weir fishing business was in full swing. A couple years later, Jeff turned over the fishery to his sons, happy to see a tradition continued.

But in 2023, Jeff’s sons reluctantly told him there were neither herring nor mackerel in their nets. A combination of warming waters and overfishing, especially by larger purse seiner operations, had greatly depleted the stocks.

For a while, Jeff’s sons had been able to keep the family weir going by working side jobs. But by 2024, when the Work-Life team visited Jeff, he was heartbroken.

His sons had switched to seasonal work with the lobster industry, which itself had only become an option as lobsters moved further north due to warming waters. What’s more, the weirs Jeff had built for a larger fish operation were being sold off to a lobster outfit.

Since then, the family has made the difficult decision to take down the family weir at the end of this year’s season. It will be the last time that they work together as a family at sea, and it spells the end of a specific story of who the Fosters are and where they belong.

‘Good’ work

In a 2018 paper, the ILO asserted that “a good future for work requires a stable and healthy environment.” The question is what “good” means.

Government policy tends to focus on things that can be easily quantified, like wages and hours of work. Our research reinforces that people and communities are attached to work in deeper ways, and that economic and social viability are enmeshed in the inevitable connections to nature that all forms of work depend on.

Primary research shows that climate and employment policies often remain mutually blind to each other. However, when we view work as “the fundamental interface between society and nature,” we understand how essential this relationship is to building an equitable future where people are able to do decent work.

This means ensuring that the policies and principles of a just energy transition are applied to all forms of work, not just green jobs, and that the stories of working people serve as important evidence in this endeavour.

The Conversation

Sara Dorow does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Climate change is profoundly affecting livelihoods across Canada – https://theconversation.com/climate-change-is-profoundly-affecting-livelihoods-across-canada-262704

¿Puede la vegetación recuperarse por sí sola después de un gran incendio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Fernández Guisuraga, Associate Professor in Applied Ecology and Remote Sensing, Universidad de León

Troncos ennegrecidos, suelos grises y un silencio abrumador. Este es el desolador panorama que queda tras los grandes incendios forestales, como los ocurridos en las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León y Extremadura durante la catastrófica temporada de incendios en verano de 2025 en España. Pero afortunadamente, la vida empieza a abrirse camino mucho antes de lo que imaginamos.

En cuestión de semanas, los primeros brotes verdes emergen entre las cenizas, transformando el paisaje devastado en un mosaico inesperado de vida. La regeneración natural tras los incendios en ecosistemas propensos al fuego es un proceso fascinante.

Estrategias de las plantas para sobrevivir al fuego

La vegetación de los ecosistemas terrestres de la península ibérica convive con el fuego desde hace miles de años, y muchas especies han desarrollado adaptaciones que les permiten regenerarse tras un incendio.

Algunas se recuperan por rebrote vegetativo a partir de yemas protegidas bajo la corteza, como los alcornoques (Quercus suber), o dispuestas en las raíces, como las encinas (Quercus ilex). Otras, como los brezos rojos (Erica australis), guardan yemas en órganos subterráneos llamados lignotubérculos. Esta estrategia les ayuda a regenerarse muy rápidamente, generando un manto verde que cubre el suelo desnudo en las etapas iniciales posincendio.

También hay especies cuya regeneración depende de la germinación de semillas, ya sea almacenadas en sus estructuras aéreas o en el banco de semillas del suelo. En pinos Mediterráneos como Pinus pinaster o Pinus halepensis, el fuego facilita la apertura de sus piñas y la liberación de semillas que germinan tras las primeras lluvias. Las plántulas se desarrollan en un entorno con menos competencia y abundancia de nutrientes, lo que facilita su establecimiento.

Gracias a estas estrategias, en la mayoría de los incendios de intensidad no muy elevada, la vegetación se recupera de forma natural, sin necesidad de intervención humana.




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Beneficios de no cortar los árboles después de un incendio


¿Cuánto tarda en recuperarse un ecosistema?

La velocidad a la que se recupera la vegetación tras un incendio depende de varios factores, como la intensidad del fuego, la recurrencia de incendios anteriores, el tipo de ecosistema, el clima y las propiedades del suelo.

En los matorrales Mediterráneos, el rebrote puede ser visible en cuestión de semanas. Por ejemplo, en los brezales, la cobertura vegetal puede llegar a recuperarse por completo en menos de una década. En los pinares, en cambio, el proceso es más lento, pues las plántulas tardan años en alcanzar un porte que asegure su supervivencia resistiendo la competencia y la sequía.

En encinares y robledales, el rebrote suele ser vigoroso durante los primeros años, pero el bosque requiere varias décadas para recuperar su estructura y funciones originales.

En general, puede afirmarse que el color verde empieza a dominar cuando la vegetación comienza a regenerarse en meses, pero el regreso a un ecosistema maduro requiere décadas, principalmente en ecosistemas dominados por arbolado.

Qué hacer después de un incendio

La respuesta tras un incendio no debe ser precipitada. Intervenciones apresuradas, como reforestaciones sin una evaluación previa minuciosa, pueden resultar caras y poco eficaces. Las recomendaciones científicas coinciden en que el primer paso debe ser priorizar las zonas afectadas por una alta intensidad del fuego. En ellas, se suelen llevar a cabo actuaciones de emergencia para proteger el suelo frente a la erosión, especialmente en terrenos con fuertes pendientes.

En áreas menos dañadas, donde la respuesta de rebrote o germinación es intensa, lo más recomendable suele ser dejar que el ecosistema se regenere de manera natural y observar su evolución.

En muchos casos, apoyar estos procesos mediante la reducción de la competencia resulta muy efectivo. Solo cuando sea necesaria la reforestación, se recomienda recurrir a especies autóctonas resistentes al fuego.

Sin embargo, existen situaciones más críticas. Un caso especialmente delicado es el de las zonas que sufren incendios de alta intensidad en cortos periodos de tiempo. Bajo estas circunstancias, el negro puede seguir dominando el paisaje durante mucho tiempo y, en el mejor de los casos, la regeneración puede desembocar en una conversión del tipo de ecosistema. Esto ocurre porque los árboles jóvenes no llegan a producir semillas y las plantas rebrotadoras acaban agotando sus recursos. Así, un robledal o un pinar maduro pueden transformarse de manera permanente en un matorral. Si el objetivo es recuperar el ecosistema original, pueden ser prioritarias medidas activas de reforestación mediante siembras o plantaciones selectivas.




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Mirando al futuro

Tras un gran incendio no solo debemos pensar en cómo recuperar la vegetación perdida, sino también en cómo preparar el territorio para futuros incendios de gran intensidad. Esto implica favorecer paisajes en mosaico mediante prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas tradicionales, que reduzcan la acumulación de combustible y hagan los incendios más manejables.

En definitiva, la regeneración tras el fuego es un proceso natural, aunque no siempre garantizado. La clave está en comprender que no todos los incendios son iguales. Algunos abren oportunidades para que la vida renazca con fuerza, mientras que otros pueden iniciar una degradación irreversible si no actuamos con inteligencia.

The Conversation

José Manuel Fernández Guisuraga recibe fondos de la Unión Europea, del MITECO, de la Fundación Biodiversidad, de la Junta de Castilla y Leon y de la Universidad de León.

Leonor Calvo Galván recibe fondos de la Unión Europea, del MITECO, de la Fundación Biodiversidad, de la Junta de Castilla y Leon y de la Universidad de León.

ref. ¿Puede la vegetación recuperarse por sí sola después de un gran incendio? – https://theconversation.com/puede-la-vegetacion-recuperarse-por-si-sola-despues-de-un-gran-incendio-263550

By ‘focusing on the family,’ James Dobson helped propel US evangelicals back into politics – making the Religious Right into the cultural force it is today

Source: The Conversation – USA (3) – By Richard Flory, Executive Director, Center for Religion and Civic Culture, USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences

James Dobson, founder of Focus on the Family, participates in the National Day of Prayer ceremony at the White House on May 3, 2007. Chip Somodevilla/Getty Images

For decades, one name was ubiquitous in American evangelical homes: Focus on the Family. A media empire with millions of listeners and readers, its messages about parenting, marriage and politics seemed to reach every conservative Christian church and school.

And one man’s name was nearly synonymous with Focus on the Family: James Dobson.

Dobson, a primary figure of the Religious Right who died on Aug. 21, 2025, was born in 1936, when conservative Protestant Christianity was a far cry from what it is today. As a sociologist of religion who has studied American evangelicalism for 30 years, I believe Dobson’s influence and moral authority were instrumental in transforming the Religious Right into the powerful cultural and political force it has been for half a century.

A household name

Dobson earned a doctorate in psychology from the University of Southern California, where he taught for several years. In 1970, he published “Dare to Discipline,” a book encouraging parents to use corporal punishment to instill unquestioned respect for authority in their children.

“Dare to Discipline” arrived at a time when many evangelicals were alarmed about how their children were being influenced by “secular” American culture. The book was updated in 1992 and reissued several times, and Dobson’s introduction to a 2018 version claimed that the book has sold over 3.5 million copies. “Dare to Discipline” became an important source for Christian families seeking advice rooted in a “biblical” understanding of family, parental authority and child development – and it made Dobson a household name.

Capitalizing on that success, Dobson founded Focus on the Family in 1977. The organization’s signature radio program took his message about family and faith virtually anywhere people could go, and grew increasingly political. By 1995, Focus on the Family had a budget of more than US$100 million, and by 2008, the radio program had aired on over 3,000 stations in 160 countries.

Eight adults in business attire sit on chairs in a circle, heads bowed, in the middle of an open-floor office.
Focus on the Family employees in Colorado Springs pray during a morning devotion in 2004, before listening to the James Dobson radio program.
Craig F. Walker/The Denver Post via Getty Images

The primary theme throughout Dobson’s radio program and publications was that “family values” were under attack by a godless society embracing abortion, gay rights and gender equality. His views hearkened back to “Dare to Discipline”: Authoritarian patriarchal families with distinct gender roles for men and women would preserve the family and the future of the country.

From the family to the Supreme Court

Dobson left Focus on the Family in 2010 and founded the Dr. James Dobson Family Institute, originally named Family Talk. He and like-minded hosts dispensed folksy advice, along with guests well known to their audience. But they also addressed explicitly political issues, such as opposing policies that support abortion, same-sex marriage and some protections for LGBTQ+ people that they believe conflict with their religious liberty.

In addition, Dobson helped found other powerful evangelical organizations working toward the Religious Right’s ideological and political goals, such as the Family Research Council and the legal group Alliance Defending Freedom, which has supported several high-profile Supreme Court cases.

In 2022 and 2023, the Supreme Court made three rulings that advance long-held goals of the Christian Right. A slim majority overturned Roe v. Wade, the decision which established the constitutional right to an abortion in 1973. The ruling in a Colorado case, 303 Creative LLC vs. Elenis, determined that business owners could not be compelled to create messages that conflict with their “sincerely held beliefs” – meaning, in this case, that a wedding website designer could refuse same-sex clients because of her religious beliefs. And the court continued to soften limits on using state funding for students at religious schools.

Attorneys from the Alliance Defending Freedom worked on the abortion case and 303 Creative. The group submitted an amicus brief in favor of using state money for religious instruction in the third case, Carson v. Makin.

Retreat and reemergence

The roots of contemporary “evangelicalism” trace back to the Protestant fundamentalist movement that emerged in the early 20th century. Ever since, the movement has opposed ideas that it believes could undermine the core of America as a Christian nation.

In the wake of the Russian Revolution, for example, fundamentalists identified “Bolshevism” as a threat to Christian America. Today, a century later, some Christian conservatives criticize many types of history education and diversity programs as “neo-Marxist” or “cultural Marxism.”

Conservative Protestant groups have not always been such major political players, however. Around the turn of the 20th century, evangelical institutions like the Moody Bible Institute in Chicago and the Bible Institute of Los Angeles, now called Biola University, focused on individual faith and Bible training. Personal faith was promoted as the engine for social change and resistance to “un-Christian” ideas and practices, not political advocacy.

The famous Scopes Trial, the 1925 case that pitched Biblical teachings about creation against the theory of evolution, prompted some fundamentalist groups to retreat from public affairs and politics. Following Scopes, evangelicals established broad networks of their own independent churches, K-12 schools, universities and media organizations – including publishers and electronic media – thus creating a subculture within which to worship and raise their children.

Yet these organizations also laid the groundwork for what would finally emerge in the late 1970s as the Religious Right – with leaders like Dobson, televangelist Jerry Falwell and pastor and novelist Tim LaHaye.

‘One nation, under God’

Dobson’s influence will continue through his writings and the organizations he founded and influenced. In particular, his legacy can be seen in conservative evangelicals’ emphasis on the “traditional” or “biblical” family, defined as a married mother, father and children. He long promoted a gender hierarchy in marriage, with the husband being in “authority” over wife and children, and viewed LGBTQ+ rights as a threat to the family and to the nation.

Rows of people hold hands and raise them up as they assemble in a baseball stadium.
James Dobson spoke at a 2004 event in Seattle where approximately 20,000 people gathered to support defining marriage as between a man and a woman.
Ron Wurzer/Getty Images

This conception of the family has found its way into most evangelical institutions. More broadly, within the conservative movement, the patriarchal family is understood as the authentic expression of God’s law and is often viewed as the ultimate model for social institutions – including a Christian nation.

Numerous fundamentalists and evangelicals have argued that evangelical Christianity should be the true basis for a “Christian America.” What distinguishes Dobson’s approach was how he adapted Christian nationalism, framing it as a crucial issue for parents and families: translating ideas about Godly societies into guidance on “proper” child rearing and child development. His focus on the family as the foundation of Christian civilization mobilized millions of American evangelicals politically – on a scale that previous leaders never approached.

The Conversation

Richard Flory receives funding from the John Templeton Foundation, the Lilly Endowment, and the John Randolph and Dora Haynes Foundation.

ref. By ‘focusing on the family,’ James Dobson helped propel US evangelicals back into politics – making the Religious Right into the cultural force it is today – https://theconversation.com/by-focusing-on-the-family-james-dobson-helped-propel-us-evangelicals-back-into-politics-making-the-religious-right-into-the-cultural-force-it-is-today-206180

Jeux vidéo indépendants : comment les petits studios bouleversent les géants de l’industrie

Source: The Conversation – in French – By Arnault Djaoui, Doctorant en Science de l’Information et Communication, Université Côte d’Azur

L’essor du jeu vidéo indépendant répond à un appétit croissant pour les concepts créatifs émancipés des grandes conventions du médium. Économiquement, ces innovations définissent un nouveau modèle de consommation qui déjoue les prévisions du marché et qui influence l’ensemble de la production. C’est le cas du succès français « Clair Obscur : Expédition 33 » sorti en 2025.


Depuis une quinzaine d’années, les propositions indépendantes envahissent le secteur du jeu vidéo. Le mot d’ordre de cette mouvance ? La rupture des codes établis.

Les écoles asiatique et occidentale du jeu vidéo incarnent deux conceptions spécifiques liées à leurs cultures respectives. Elles se retrouvent néanmoins dans la recherche d’originalité qui prévaut au cœur des studios indépendants. Intellectuellement, la position des studios indépendants nécessite de redoubler d’efforts. Ces derniers œuvrent en petit comité, sans la bénédiction financière dont jouissent les grands éditeurs. L’effervescence d’un groupe restreint de concepteurs passionnés donne souvent une tonalité différente à la ferveur créatrice, à l’origine d’un savoir-faire unique.

Les limites budgétaires ne génèrent pas forcément de chape de plomb créative. Au contraire, ces restrictions obligent les développeurs à se surpasser dans l’objectif de trouver des idées exceptionnelles pour marquer les esprits dans la durée.

« Pourquoi les jeux indé ont du succès ? »

Certains grands succès du jeu vidéo indépendant ont laissé une telle empreinte qu’on retrouve aujourd’hui leur influence dans des productions de blockbusters.

L’expansion du jeu vidéo indépendant en Occident

Sorti en 2013, Outlast, des studios canadiens indépendants Red Barrels, en est un exemple phare. La particularité de ce jeu de survie/horreur (survival-horror) réside dans l’absence d’armement pour se défaire des ennemis, la seule possibilité de progression restant la fuite ou les cachettes parsemées dans le décor. Outlast est rapidement devenu une source d’inspiration du genre survival-horror, y compris pour les productions à grand budget.

C’est le cas avec le succès d’Alien: Isolation, sorti en 2014, qui réutilise largement le système de « cache-cache » avec les créatures ébauchées par Outlast, tout en cherchant à augmenter l’effet de réalisme par le caractère aléatoire continu des apparitions de la bête noire.

Certaines productions indépendantes présentent également des résurgences de la formule Outlast. Le jeu russe Hello Neighbor devient, dès sa sortie en 2017, un phénomène d’immersion mélangeant le suspense, l’horreur et la réflexion, toujours autour du même principe du jeu du chat et de la souris instauré par Outlast. La singularité du titre réside néanmoins dans son univers et dans sa patte graphique qui répondent à une esthétique bien plus cartoon et adaptée à un large public.

L’approche complémentaire du jeu vidéo indépendant japonais

Au Japon, le titre indépendant Deadly Premonition, sorti en 2010, a quant à lui laissé une marque sur les jeux narrativisés (transformés en récits, ndlr) grâce à son approche assez révolutionnaire du genre horrifique, mêlant investigation policière, exploration en monde libre (open world) et horreur psychologique et cosmique.

Les résurgences de cette formule ressortent dans des œuvres à grand budget comme la série The Evil Within, débutée en 2014. Un titre qui emploie également des angles proches du thriller, avec un aspect très paranoïaque dans le cheminement du scénario et des éléments horrifiques.

Des créations aux ambitions artistiques marquées

Le genre de la plateforme (platformer) s’illustre quant à lui avec des titres d’une grande créativité comme Cuphead ou Little Nightmares, tous deux sortis en 2017. Ils abordent respectivement les univers des vieux cartoons des années 1930, avec une jouabilité (ergonomie de jeu, ndlr) exigeante et punitive, ou ceux plus cauchemardesques des films d’animation en stop motion, comme les travaux d’Henry Selick. Des genres revisités sous l’angle de l’exploration-réflexion dans une tonalité encore plus inquiétante.

Le rayonnement du jeu de rôle indépendant

Mais s’il est bien une catégorie de jeu à avoir contribué au succès des studios indépendants au cours de ces dernières années, c’est incontestablement le jeu de rôle (Role Playing Game, RPG).

La grande variété de points de vue qu’offre l’expérience rôliste permet aux concepteurs d’arpenter des systèmes de jouabilité hybrides qui évoluent constamment et qui offrent au public des immersions aussi singulières qu’enivrantes. Le RPG est un genre qui a beaucoup évolué au fil du temps et qui a laissé dans son sillage des novations éphémères, représentatives d’époques spécifiques, qui réapparaissent grâce à l’ingéniosité nostalgique des créateurs indépendants. Certains des jeux les plus remarqués de ces dernières années réutilisent des procédés qui ont fait la gloire de périodes passées.

Le jeu indépendant Hadès, sorti en décembre 2019, récompensé par plusieurs prix autant vidéoludiques que littéraires, se veut une lettre d’amour assumée à une panoplie de genres et d’esthétiques ayant construit la réputation désormais internationale du RPG. Graphiquement, le titre opte pour une plastique anachronique entièrement conçue dans une 2D proche de la bande dessinée. Mais c’est en réhabilitant le genre roguelike que cette œuvre souffle un vent de jeunesse sur un modèle qui n’était plus tellement d’actualité. Ce sous-genre de RPG très populaire dans les années 1980 et 1990 présente la caractéristique de générer aléatoirement chaque palier des donjons que le joueur visite.

Par ailleurs, le système de combat puise sa mécanique dans un autre genre d’une époque antérieure, le hack’n’slash qui consiste à se défaire de hordes d’ennemis au moyen d’attaques, d’esquives et de défenses simples d’emploi mais riches dans leurs potentialités. La toile narrative, quant à elle, contraste avec les poncifs du genre, en situant l’action dans l’enfer de la mythologie grecque.

Toutes ces occurrences témoignent d’une diversification autant technique qu’artistique. Cette variété envahit d’un même mouvement la production du RPG indépendant et, par contrecoup, l’ensemble de l’artisanat vidéoludique contemporain. La transversalité des différents procédés mentionnés plus haut définit ainsi une empreinte typiquement occidentale dans la conception de ces RPG.

Au Japon, la propagation du RPG indépendant dépend d’un autre phénomène. Les jeux mobiles, dits gacha, souvent issus de studios indépendants, représentent une manne économique colossale en faisant du RPG un plaisir instantané et contenu dans des boucles rapides. Leur système de participation appelé « free-to-play » incite progressivement le joueur à dépenser de l’argent pour évoluer dans le jeu.

Parallèlement, sur consoles de salon, s’illustrent des titres plus expérimentaux et dans la tradition narrative mature des récits nippons. Par exemple le jeu D4, paru en 2014, aborde autant de sujets que le deuil, la rédemption, la psychanalyse et la démence sur fond d’enquête policière aussi rocambolesque que captivante. Des problématiques qui n’auraient peut-être pas pu voir le jour dans une production plus globale.

Le couronnement du RPG indépendant en France

Le RPG indépendant manifeste également sa maestria en France, notamment avec, en 2025, le succès exceptionnel de l’inattendu Clair Obscur : Expédition 33.

Clair Obscur : Expédition 33

Loin des 4 500 employés que constituent, par exemple, le studio Ubisoft Montréal, la petite équipe de moins de 30 personnes de Sandfall Interactive a cherché à remettre au goût du jour le système du « tour par tour », très peu représenté en Occident. Le tout en proposant un contexte historique français inédit dans le jeu vidéo et saupoudré d’éléments fantastiques : la Belle Époque. La reproduction graphique des environnements de cette période, bardée de quelques influences dystopiques, profite d’une profondeur et d’une finition qui n’ont rien à envier aux productions des cadors des grands éditeurs.

Cette récente prouesse prouve que le jeu vidéo indépendant tend à incarner, aujourd’hui plus que jamais, la matérialisation de changements très importants. Des transformations qui définissent à la fois une primauté de la liberté de création et une contre-proposition artistique et commerciale de taille face à certains mastodontes de l’industrie vidéoludique.

The Conversation

Arnault Djaoui ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Jeux vidéo indépendants : comment les petits studios bouleversent les géants de l’industrie – https://theconversation.com/jeux-video-independants-comment-les-petits-studios-bouleversent-les-geants-de-lindustrie-262291

Comment le croisement des roses d’Orient et d’Occident au XIXᵉ siècle a totalement changé nos jardins

Source: The Conversation – in French – By Thibault Leroy, Biologiste, chercheur en génétique des populations, Inrae

Il existe aujourd’hui des dizaines de milliers d’espèces de roses. Fourni par l’auteur

En Europe, la rose a connu son âge d’or au XIXe siècle : en l’espace de quelques décennies, le nombre de variétés s’est envolé, passant d’environ 100 à près de 8000. Grâce à l’étude des caractéristiques de ces variétés et aux outils modernes de la génomique, nous venons de retracer l’histoire de cette évolution, marquée par d’importants croisements entre rosiers asiatiques et rosiers européens anciens. De ce mariage est née une diversité qui continue de façonner nos jardins contemporains.


Le XIXᵉ, un siècle rosomane

Depuis l’Antiquité, les roses sont cultivées, aussi bien en Chine que dans la région méditerranéenne, pour leurs vertus médicinales, notamment les propriétés anti-inflammatoires et antimicrobiennes des huiles essentielles ou comme sources de vitamine C dans les cynorrhodons (faux-fruits des rosiers), et pour leur forte charge symbolique, notamment religieuse. Pourtant, pendant des siècles, le nombre de variétés est resté très limité, autour d’une centaine. Le XIXe siècle marque un tournant majeur pour l’horticulture européenne avec une effervescence portée par un nouvel engouement pour l’esthétique des roses. Les collectionneurs – dont la figure la plus emblématique fut probablement l’impératrice Joséphine de Beauharnais– et les créateurs de nouvelles variétés français ont eu un rôle déterminant dans cet essor, donnant naissance à une véritable « rosomanie » et contribuant à une explosion du nombre de variétés, passant d’une centaine à près de 8000 variétés ! À titre de comparaison, depuis cette période, le nombre de variétés a certes continué de progresser, s’établissant à environ 30 000 variétés aujourd’hui, mais à un rythme de croissance moins soutenu.

Changements esthétiques des fleurs au cours du XIXᵉ siècle, sur la base d’un panel de variétés encore disponibles dans la roseraie de Thérèse Loubert (Gennes-Val-de-Loire, Maine-et-Loire), spécialisée en roses anciennes.
hibault Leroy, Fourni par l’auteur

Au-delà de l’augmentation du nombre de variétés, le XIXe siècle a été marqué par une grande diversification des caractéristiques des rosiers. Le nombre de pétales, notamment, est devenu un critère d’intérêt majeur. Les rosiers botaniques, des formes cultivées anciennes issues directement de la nature, ne possédaient en général que cinq pétales. Au fil du XIXe siècle, la sélection horticole a permis d’obtenir des variétés aux fleurs bien plus sophistiquées, certaines présentant plusieurs dizaines, voire des centaines de pétales. Cependant, cette évolution n’a pas suivi une progression linéaire : la première moitié du siècle a vu une nette augmentation du nombre de pétales, marquée par une mode des rosiers cent-feuilles, tandis que la seconde moitié a été plutôt caractérisée par une stagnation, voire un retour à des formes plus simples. Certaines variétés très travaillées sur le plan esthétique ont ainsi été sélectionnées pour paradoxalement n’avoir que cinq pétales.

Aquarelle d’un rosier cent-feuilles par Pierre-Joseph Redouté (1759-1840), familier de Joséphine de Beauharnais et célèbre pour ses planches botaniques, surtout de rosiers. Paradoxalement, le nom de cent-feuilles vient de leur grand nombre de pétales.
Pierre-Joseph Redouté, Fourni par l’auteur

La plus grande différence entre les rosiers du début et de la fin du XIXe réside dans un caractère fondamental : la remontée de floraison. Jusqu’au milieu du XIXe siècle, les rosiers étaient majoritairement non remontants, c’est-à-dire qu’ils ne fleurissaient qu’une seule fois par an, au printemps. La capacité des rosiers à refleurir, en générant de nouvelles fleurs au cours de l’été, voire même jusqu’à l’automne, n’est pas le fruit du hasard ! Cette caractéristique a constitué un objectif important des sélectionneurs de l’époque. Cette histoire, très associée aux croisements génétiques effectués, notamment avec des rosiers chinois, a laissé une empreinte durable, aussi bien dans nos jardins contemporains que dans les génomes mêmes des rosiers.

Bien qu’ils n’en étaient pas conscients, les sélectionneurs ont aussi pu contribuer à l’introduction de caractères défavorables. Ainsi, en étudiant les niveaux de symptômes de la maladie des taches noires sur des centaines de variétés du XIXe, nous avons mis en évidence une augmentation de la sensibilité des variétés. Cette maladie est aujourd’hui considérée comme une des premières causes de traitements phytosanitaires sur les rosiers, ce qui n’est pas sans poser des questions sanitaires sur l’exposition aux pesticides des fleuristes et autres professionnels du secteur horticole. Notre étude a néanmoins trouvé des régions génomiques associées à une résistance à cette maladie, offrant l’espoir d’une sélection vers des variétés nouvelles plus résistantes.

Notre étude n’a pas uniquement porté sur la prédisposition aux maladies mais également à l’une des caractéristiques les plus importantes des roses : leur odeur. Le parfum des roses est expliqué par un cocktail complexe de molécules odorantes. Deux molécules sont néanmoins très importantes dans ce qu’on appelle l’odeur de rose ancienne, le géraniol et le 2-phényléthanol. Nous avons étudié le parfum de centaines de variétés et observé une très forte variabilité de celui-ci, autant en teneur qu’en composition. Nos résultats ne soutiennent toutefois pas, ou alors extrêmement marginalement, une réduction du parfum des roses au cours du XIXe siècle. La perte de parfum est vraisemblablement arrivée ultérieurement, au cours du XXe siècle, une période qui voit l’apparition d’une activité de création variétale spécifique pour les roses à fleurs coupées et qui aurait négligé le parfum des roses au profit de la durée de tenue en vase, permettant de délocaliser la production dans des pays aux coûts de production réduits.

Des rosiers aux génomes métissés

Pour mieux comprendre l’origine et la diversité de ces rosiers du XIXe, il faut désormais plonger dans l’univers de l’infiniment petit : celui de leurs génomes. Dans notre nouvelle étude, nous avons entrepris de caractériser en détail la génétique de plus de 200 variétés, en nous appuyant sur des dizaines de milliers de marqueurs, c’est-à-dire d’une information ciblée sur des zones particulières des génomes, connues comme étant variables selon les variétés, et ce, répartis sur l’ensemble de leurs chromosomes. Pour une trentaine de variétés, nous sommes allés encore plus loin, en décryptant l’intégralité de leur génome, fournissant non plus des dizaines de milliers, mais des dizaines de millions de marqueurs, ouvrant ainsi une fenêtre encore plus précise sur l’histoire génétique des rosiers. A noter que le mode de conservation nous a facilité la tâche pour étudier l’ADN de ces rosiers historiques directement à partir des plantes actuelles conservées en roseraie. En effet, grâce au greffage, les variétés de rosiers sont potentiellement immortelles !

Grâce à cette analyse, nous avons d’abord pu confirmer les résultats d’études antérieures qui, bien que fondées sur un nombre limité de marqueurs génétiques, avaient déjà mis en évidence que la diversification des rosiers du XIXe siècle résultait de croisements successifs entre rosiers anciens européens et rosiers asiatiques. La haute résolution offerte par la génomique nous a toutefois permis d’aller plus loin : nous avons montré que cette diversité s’est construite en réalité sur un nombre très réduit de générations de croisements, impliquant de manière récurrente des variétés phares de l’époque, utilisées comme parents dans de nombreux croisements. Il est remarquable de noter que cela s’est produit avec une bonne dose de hasard (via la pollinisation) puisque la fécondation artificielle (choix des deux parents du croisement) n’est utilisée sur le rosier qu’à partir du milieu du XIXᵉ siècle.

Bien que reposant sur un nombre limité de générations de croisements, contribuant à un métissage entre rosiers asiatiques et européens, notre étude a également permis de montrer que les rosiers possèdent une importante diversité génétique. Toutefois, la sélection menée au cours du XIXe siècle a contribué à une légère érosion de cette diversité, en particulier chez les variétés issues de la fin du siècle. Or, le maintien d’une large diversité génétique est essentiel pour la résilience et l’adaptation des espèces face aux changements environnementaux. Sa préservation au long cours représente donc un enjeu majeur. Tant que les anciennes variétés sont conservées, cette perte reste réversible. Il est donc crucial d’agir pour éviter leur disparition définitive en préservant les collections de roses anciennes et botaniques.

À l’échelle du génome complet, la sélection tend à réduire la diversité génétique. Mais à une échelle plus fine, ses effets peuvent être encore plus marqués, entraînant une diminution locale beaucoup plus prononcée de la diversité. Notre étude a ainsi révélé qu’une région du chromosome 3, contenant différentes formes d’un gène clé impliqué dans la remontée de la floraison, a fait l’objet d’une sélection particulièrement intense au XIXe siècle. Ce résultat, bien que prévisible compte tenu de l’importance de ce caractère, a été confirmé de manière claire à la lumière des données génomiques. De manière plus inattendue, nous avons également identifié d’autres régions du génome présentant des signatures similaires de sélection, notamment sur les chromosomes 1, 5 et 7. À ce stade, les gènes concernés, et les éventuels caractères morphologiques associés restent encore à identifier. Malgré les avancées de la génomique, le mariage des roses d’Occident et d’Orient au XIXe siècle garde encore nombre de ses secrets de famille !

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Comment le croisement des roses d’Orient et d’Occident au XIXᵉ siècle a totalement changé nos jardins – https://theconversation.com/comment-le-croisement-des-roses-dorient-et-doccident-au-xix-siecle-a-totalement-change-nos-jardins-263157