Vox y la maquinaria del populismo: Torre Pacheco, Jumilla y otros odios fabricados

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Pérez-Escolar, Profesora e investigadora en la Facultad de Comunicación y Documentación, Universidad de Murcia

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El mordaz periodista Henry Louis Mencken desconfiaba de los líderes políticos. En su Chrestomathy, una selección de sus mejores escritos sobre una variedad de temas (incluidos la política, la música, la religión y la lengua y cultura estadounidenses), Mencken retrató a los populistas como oradores indiscretos y audaces que, motivados por sus propias aspiraciones, disfrazan sus discursos con un espectáculo contaminado, en ocasiones, por el resentimiento: simplifican sus mensajes, alimentan prejuicios y popularizan estereotipos para conseguir halagos fáciles.

En este terreno de confianza ciega es donde las narrativas de odio proliferan. De forma más provocativa, el filósofo Harry Frankfurt denominó bullshit a esos discursos manipuladores que ni siquiera se preocupan por la verdad.

Mientras que los mentirosos, al menos, reconocen que hay una verdad que ocultan o distorsionan, los prestidigitadores de patrañas (bullshit) fabrican diatribas oportunistas: mercantilizan el odio para ganar poder, convencer a la opinión pública y seducir a la audiencia. Los charlatanes son indiferentes a lo que es falso o verdadero. Lo único que les interesa es que su invectiva sea efectiva.

En estos términos, los líderes políticos actúan como auténticos charlatanes cuando utilizan el poder de la tribuna pública y mediática para inocular odio y resentimiento. Bajo el disfraz de “ciudadanos preocupados”, como los calificó Carolin Emcke en Contra el odio, los líderes populistas fingen hablar desde el sentido común y del interés general de los ciudadanos para escapar de la responsabilidad ética de sus palabras.

Esta estrategia discursiva, propia del populismo y de la demagogia moderna, articulan las narrativas de odio en la actualidad, especialmente, aquellas dirigidas contra la inmigración.

La ola de odio en Torre Pacheco (Murcia) así lo ilustra: los mensajes racistas y los bulos xenófobos alimentaron el clima de violencia en esta localidad murciana, según documentó el estudio de VerificaRTVE y EFE Verifica.

Otros sucesos confirman este patrón, como la prohibición de celebrar actos islámicos en espacios públicos en Jumilla (Murcia), la agresión a menores en el centro de acogida de Hortaleza (Madrid) o la publicación de Santiago Abascal en X donde instaba a hundir el barco “de negreros” de Open Arms.

Estos hechos son remanentes de la narrativa xenófoba cultivada, poco a poco, desde la retórica electoral, tal y como evidencia el estudio Populist Rhetoric and Hate Speech: Analyzing Xenophobic Narratives in Vox’s 2023 Election Campaign, que analizó la campaña de Vox en las elecciones de 2023.

Para comprender las ambiciones de un partido o candidato político basta con observar sus discursos en época de campaña electoral, cuando cada mensaje busca atraer la atención de la opinión pública.

Hoy en día, esta observación debe efectuarse también en redes sociales, donde lo que emerge no siempre es un debate democrático, sino que, con frecuencia, brotan retóricas incendiarias de odio que convierten a colectivos vulnerables, como los inmigrantes, en adversarios políticos y enemigos.

Mensajes de odio de Vox en X

El análisis del discurso político de los candidatos regionales de Vox en X durante la campaña electoral de 2023 demostró que el odio es un recurso sistemático de la comunicación digital del partido.

De entre más de 4 300 publicaciones en X, cerca del 17 % contenían mensajes de odio y una cuarta parte de ellos eran explícitamente xenófobos y dirigidos, sobre todo, a dos colectivos: los menores extranjeros no acompañados y la comunidad árabe-musulmana (especialmente, la marroquí).

La estrategia de odio de Vox fue muy selectiva: en Madrid, por ejemplo, los ataques se centraron en los menores migrantes, mientras que, en las zonas costeras, el blanco principal fue la población marroquí.

Estos mensajes se apoyaban, además, en tres grandes marcos retóricos. El más frecuente fue el victimista, que presentaba a los españoles como mártires de la inmigración y defendía una identidad nacional amenazada.

En segundo lugar, aparecía el discurso alarmista, que vinculaba a los migrantes con la inseguridad, la delincuencia y el terrorismo.

Finalmente, en menor proporción, se detectaron mensajes deshumanizantes, que comparaban a los inmigrantes con plagas o animales, con la intención de denigrar su condición humana.

Estos tres registros retóricos –victimista, alarmista y deshumanizante– reforzaban un relato binario de “nosotros contra ellos” y han dejado un legado de enfrentamiento social constante.

El contagio digital de la retórica xenófoba

El mismo estudio sobre Vox también demostró que el partido desplegó narrativas de odio de manera calculada para maximizar el impacto de su retórica en X.

La cuenta nacional del partido fue, con diferencia, la más activa, ya que difundió la mitad de los mensajes xenófobos. Con todo, figuras regionales como Rocío Monasterio, en Madrid, o Carlos Flores, en la Comunidad Valenciana, también desempeñaron un papel destacado como instigadores de odio contra los inmigrantes.

La estrategia populista de Vox incluía, además, picos de actividad en momentos clave del calendario electoral y de la agenda mediática como, por ejemplo, tras el caso Vinicius, que sirvió de excusa para intensificar ataques contra el mundo árabe y el racismo en el fútbol.

Asimismo, Vox vulneró el artículo 53 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General (LOREG) al difundir mensajes de odio racistas durante la jornada de reflexión del 27 de mayo de 2023, cuando estaba prohibido hacer actos de campaña o de propaganda política. Esta práctica confirmó la apuesta del partido por llevar la confrontación hasta el límite legal con tal de mantener la atención mediática.

El alcance de las publicaciones de odio en X generaron un notable nivel de interacción: miles de “me gusta”, comentarios y posts compartidos confirmaron que las narrativas racistas de Vox logran captar la atención de los usuarios y movilizar a la opinión pública.

Aprender, recordar y desenmascarar

En definitiva, los resultados del estudio confirman que Vox utiliza el discurso de odio no como un accidente retórico, sino como un instrumento populista de movilización política.

La selección de sus dianas, la combinación de los marcos victimistas, alarmistas y deshumanizadores, y la explotación de coyunturas mediáticas reflejan una estrategia política clara: amplificar el resentimiento y la división social para ganar visibilidad y apoyo electoral, a costa de erosionar la convivencia democrática.

Ante ello, resulta trascendental que la ciudadanía aprendan a reconocer y detectar los patrones de odio que, bajo distintos disfraces, repiten los populistas. Solo así será posible entrenar el pensamiento crítico y resistir a la seducción de los mensajes simplistas.

En este camino, la inteligencia artificial y el deep learning pueden contribuir, como complemento, a identificar el bullshit que alienta la polarización, pero la tarea más esencial sigue siendo humana: aceptar que la realidad no se reduce a un relato binario de “nosotros contra ellos”.

No todo es blanco o negro. El complejo ecosistema actual está hilvanado con matices y con infinitas gamas de grises que contextualizan los dilemas sociales en su justa dimensión. Porque, al final, como recordaba el protagonista de Macbeth, la vida es “una historia cantada por un idiota llena de ruido y furia, que nada significa”.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Vox y la maquinaria del populismo: Torre Pacheco, Jumilla y otros odios fabricados – https://theconversation.com/vox-y-la-maquinaria-del-populismo-torre-pacheco-jumilla-y-otros-odios-fabricados-264717

Liderazgo de servicio: cuando las personas del equipo están por encima del lucimiento personal del líder

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benito Yáñez Araque, Profesor Administración de Empresas en Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial, Universidad de Castilla-La Mancha

El liderazgo de servicio prioriza a las personas y a la comunidad alphaspirit.it/Shutterstock

Sean gestores de lo público o de lo privado, los líderes que ponen primero a las personas –los líderes servidores– mitigan la depresión, reducen la resistencia al cambio y elevan la capacidad adaptativa en las organizaciones. Y, además, se puede enseñar a ser un líder de este tipo.

Los diferentes estilos de liderazgo –como el autocrático, el transaccional, el transformacional o el carismático– tienen impactos distintos en el clima laboral y social, y en el desempeño y bienestar de los trabajadores y ciudadanos. Entre estos estilos, el de líder servidor (servant leader) ocupa un lugar singular: por encima de su lucimiento personal, está orientado hacia el otro, prioriza su crecimiento y la administración responsable de los recursos que están bajo su gestión.

A diferencia del liderazgo transformacional, que se centra en mover al grupo hacia metas organizativas, el liderazgo servidor reorienta la ambición del líder hacia el desarrollo y empoderamiento del seguidor y la comunidad. Esa diferencia, que puede parecer sutil, marca la diferencia en los resultados: menor resistencia al cambio, mayor capital social y bienestar.




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¿El líder servidor nace o se hace?

La polémica viene de antiguo, pero los datos actuales ofrecen una respuesta concluyente. La evidencia acumulada indica que, si bien hay rasgos de personalidad que predisponen al liderazgo, particularmente el de servicio se aprende, se institucionaliza y se refuerza. Datos procedentes de investigaciones realizadas en España en sectores como la hostelería, la sanidad o las finanzas apuntan a una idea simple: el liderazgo servidor no es una cualidad innata sino un conjunto de comportamientos aprendidos que generan resultados medibles.

Por ejemplo, en contextos laborales tensos, el liderazgo servidor se combina con un mayor compromiso de los trabajadores y reduce síntomas depresivos en la plantilla al activar redes de apoyo y mejorar el capital social. También se ha observado que, cuando el liderazgo servidor potencia la inteligencia emocional de los equipos, disminuye la resistencia al cambio.

Además, a escala de empresa, la capacidad de adaptación mejora cuando los directivos, a través de este estilo de liderazgo, fomentan vínculos de confianza dentro y fuera de la organización, con efectos especialmente pronunciados en las empresas familiares.

En este mismo ámbito, sabemos que, en posiciones directivas, emerge un patrón de liderazgo sostenible en el que, en promedio, las mujeres destacan por encima de los hombres.

En definitiva, los datos confirman que se ejerce un liderazgo servidor al diseñar y promover entornos que refuercen el servicio a las personas y a todos los grupos de interés.




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La ética como “sistema operativo”, no como postureo

El liderazgo servidor no va de gestos amables sino de arquitectura institucional, de diseñar reglas, rutinas y métricas de largo plazo. Empieza desde el primer momento, con cómo se selecciona y promociona al personal. Se añaden rutinas de aprendizaje que plantean: “¿A quién servimos y cómo? ¿El líder se sirve a sí mismo o sirve a los empleados, a los clientes, a los ciudadanos…?”.

Sigue con qué medimos. Más allá de los indicadores financieros, como las pérdidas y ganancias, hay que incorporar indicadores de calidad en las relaciones, apoyo percibido, equidad y aprendizaje. Y cerramos con transparencia operativa: debe haber trazabilidad en las decisiones, y la gestión de conflictos de interés, y, por defecto, una verificación documental de méritos, no por excepción.

Todo eso es ética aplicada: más servicio, más integridad y más gestión responsable de los recursos.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Liderazgo de servicio: cuando las personas del equipo están por encima del lucimiento personal del líder – https://theconversation.com/liderazgo-de-servicio-cuando-las-personas-del-equipo-estan-por-encima-del-lucimiento-personal-del-lider-264930

La chistorra: historia y cualidades de un icono gastronómico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

JG Fotografia/Shutterstock

En las últimas semanas, la chistorra se ha puesto de moda en España por motivos ajenos a la gastronomía. Según el informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) sobre el caso Koldo-Ábalos, la palabra se usó como clave para referirse a billetes de 500 euros en conversaciones cifradas.

Pero antes de este golpe de fama inesperada, la chistorra ya era uno de los embutidos más emblemáticos del norte de España, especialmente de Navarra y del País Vasco. Reconocida por su sabor intenso, su color rojizo y su textura jugosa, pasó de ser un producto doméstico rural a convertirse en un símbolo gastronómico nacional con reconocimiento europeo.

Un embutido con solera

En sus orígenes y en el contexto de las economías rurales del norte español, la conservación de la carne de cerdo ha sido un factor esencial. Tras la tradicional matanza, las familias elaboraban distintos embutidos destinados a su consumo durante el invierno. Entre ellos surgió la chistorra: un alimento curado de forma breve, condimentado con ajo, pimentón y sal, y embutido en tripas naturales.

El término “chistorra” deriva del euskera txistor, que significa “salchicha” o “embutido”. Ya en el siglo XIX se describía como un producto típico de Navarra y el País Vasco. Con el tiempo, su consumo se extendió a todo el país, especialmente durante fiestas populares como las de San Fermín en Pamplona, donde se sirve tradicionalmente en bocadillos o frita en pequeñas raciones.

Durante el siglo XX, la chistorra se consolidó como un producto de consumo habitual. Aunque su elaboración artesanal sigue siendo una práctica muy valorada, la industrialización permitió que se expandiera comercialmente. En la actualidad, la Txistorra de Navarra cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP), que garantiza la autenticidad de su origen y su elaboración conforme a métodos tradicionales.

A qué llamamos chistorra

Desde el punto de vista técnico, la chistorra se encuadra dentro de los derivados cárnicos curado-madurados o semicurados. Su clasificación se aborda según tres criterios:

  • Composición. Elaborada principalmente con carne y grasa de cerdo –en ocasiones con una pequeña fracción de vacuno–, el contenido graso de la chistorra debe suponer entre el 25 % y el 35 % sobre peso total. No obstante, estudios de composición expresada en materia seca, como el del grupo de María José Beriain, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pública de Navarra, indican valores próximos al 67 % en las muestras mejor valoradas sensorialmente. En lo que se refiere al adobo, este contiene pimentón dulce o picante, ajo y sal, junto con otras especias opcionales.

  • Proceso tecnológico. Como hemos apuntado, se trata de un embutido de curación corta, con un secado de entre 24 y 72 horas, lo que le confiere una textura tierna y un sabor fresco y especiado. Puede consumirse frita o asada, y algunas versiones se comercializan frescas, sin secado previo.

  • Presentación. Se caracteriza por su forma alargada y delgada, con un diámetro de 22–25 mm, embutida en tripas naturales de cerdo o cordero.

Lo que dice la ley

El Código Alimentario Español (CAE), aprobado en 1967, estableció las normas básicas sobre carnes y derivados cárnicos, aunque hoy se considera una referencia histórica y no una norma vigente. Su contenido fue progresivamente sustituido por legislación europea y por disposiciones nacionales actualizadas, como el Real Decreto 474/2014, que aprueba la Norma de Calidad de los Derivados Cárnicos.

Según este Real Decreto, la chistorra se define como:

“Una mezcla de carnes picadas o troceadas de cerdo o de cerdo y vacuno y tocino o grasa de cerdo, adicionada de sal pimentón, amasada y embutida en tripas naturales o envolturas artificiales que han sufrido un corto proceso de maduración-desecación con o sin ahumado, de calibre máximo de 25 mm en producto acabado, que se caracteriza por su coloración roja y por su olor y sabor característicos”.

Por su parte, la IGP Chistorra de Navarra especifica que es un derivado cárnico elaborado con carne y grasa de cerdo, finamente picadas y adobadas con sal, pimentón y ajo. Tras el amasado, se embute en tripa natural y se somete a una breve maduración o desecación. El producto final presenta un calibre de 17 a 25 mm, color rojizo uniforme debido al pimentón y una textura firme, con diferenciación visible entre carne magra y grasa.

En cuanto a sus parámetros físico-químicos, debe cumplir un pH superior a 5,0; actividad de agua (aw) igual o inferior a 0,94; un contenido en grasa igual o inferior a 80 %; proteína igual o superior al 14 %; hidroxiprolina (un aminoácido) igual o inferior al 0,7 %, y un porcentaje de hidratos de carbono igual o inferior al 9 % sobre extracto seco.

Su producción se limita a la Comunidad Foral de Navarra, donde se elabora sin aditivos y con tripa natural de cordero o cerdo, garantizando autenticidad y origen geográfico.

Propiedades nutricionales y sensoriales

Desde el punto de vista nutricional, la chistorra es un alimento de alto valor energético y fuente destacada de proteínas y grasas. Según la Fundación Española de la Nutrición, cada 100 gramos de producto comestible aporta 514 kilocalorías, 17,4 gramos de proteínas y 49 g de grasa total (20 g correspondientes a grasas saturadas) y alrededor de 900 mg de sodio, lo que equivale a unos 2,3 g de sal.

Adicionalmente, contiene pequeñas cantidades de hidratos de carbono (1 g) y es fuente de vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, B6 y B12), esenciales para el metabolismo energético y la función neuromuscular. Entre los minerales destacan el hierro, zinc, fósforo y magnesio.

Debido a su alto contenido en grasas y sodio, se recomienda un consumo moderado dentro de una dieta equilibrada.

Por otro lado, la chistorra presenta un perfil sensorial muy característico. De color naranja-rojizo intenso por efecto del pimentón, tiene una alta fuerza de corte que otorga resistencia inicial al mordisco, si bien ofrece una jugosidad y ternura equilibradas, con un aroma y sabor cárnico especiado. Además, presenta una grasa bien integrada, lo que aporta una sensación untuosa sin dominar el conjunto.

Estos atributos, combinados con su fuerte presencia cultural, como es el caso de su asociación a tapas, parrilladas y festividades populares, convierten a este embutido en un producto con alto valor gastronómico y emocional.

Entre lo gastronómico y lo simbólico

La chistorra es un ejemplo paradigmático de cómo la tradición alimentaria y la ciencia moderna pueden converger: combina una identidad cultural profunda con parámetros medibles de calidad sensorial y nutricional. Tal y como demuestra María José Beriain, su complejidad composicional justifican la protección bajo la IGP Chistorra de Navarra.

Sin embargo, el giro semántico que le ha conferido la actualidad la convierte en metáfora de lo oculto: lo que antaño se compartía en celebraciones colectivas reaparece como símbolo de poder y transacción clandestina.

La chistorra representa la calidez de la mesa popular, pero también nos recuerda cómo los lenguajes culinarios pueden transformarse en códigos de sigilo. En ambos casos, sigue siendo un signo inequívoco del carácter español: intenso, sabroso y lleno de significado.

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José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La chistorra: historia y cualidades de un icono gastronómico – https://theconversation.com/la-chistorra-historia-y-cualidades-de-un-icono-gastronomico-267031

La importancia de tener en cuenta la cultura local para elaborar planes climáticos de éxito

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alexandra Delgado Jiménez, Profesora de Urbanismo, Universidad Nebrija

Agricultor recogiendo aceitunas en Jaén. Digicomphoto/Shutterstock

El cambio climático no es una amenaza abstracta del futuro; es un problema presente, y su magnitud crecerá exponencialmente si no actuamos poniendo en marcha planes de adaptación y mitigación. Nos enfrentamos como humanidad a graves retos climáticos, pero algunas zonas son intrínsecamente más vulnerables que otras. Esta vulnerabilidad no solo depende de factores geográficos y ecológicos, sino también de la capacidad de adaptación de sus habitantes.

Así, las comunidades locales emergen como un pilar fundamental para la creación de planes de mitigación que sean no solo efectivos, sino también socialmente justos y culturalmente sostenibles. Su inclusión no es una opción, sino una necesidad imperiosa para lograr una transición ecológica exitosa.

La región mediterránea

En Europa, la región mediterránea es una de las que corren mayor riesgo frente a los efectos del calentamiento global. Con una combinación de ecosistemas frágiles, costas densamente pobladas y economías dependientes del turismo y la agricultura, la zona enfrenta un alto riesgo de vulnerabilidad climática.

En un estudio reciente, centrado en esta área, hemos analizando cómo las políticas de transición energética pueden preservar y mejorar la salud y el bienestar de la sociedad. Los resultados para países como España, Grecia y Montenegro revelaron que estos territorios han desarrollado diversas formas y mecanismos para alcanzar sus objetivos climáticos a múltiples niveles: desde políticas nacionales hasta planes y acciones locales.

Sin embargo, el mismo análisis subraya una realidad crucial: los objetivos medioambientales deben ajustarse a las necesidades de desarrollo local. De lo contrario, se corre el riesgo de que las políticas, diseñadas a gran escala, ignoren las particularidades que hacen a cada comunidad única.

Deficiencias de la planificación a gran escala

Existen deficiencias notables en la aplicación de las políticas climáticas debido, en gran medida, a la falta de atención a las características locales. Este descuido no solo compromete la eficacia de las medidas de mitigación, sino que también amenaza la identidad cultural y pone en peligro los recursos naturales de estas zonas.

Un ejemplo claro se encuentra en las prácticas agrícolas tradicionales. Una política que promueva la agricultura intensiva y tecnificada podría contribuir a garantizar la seguridad alimentaria de los territorios y la autosuficiencia. Sin embargo, los métodos de cultivo milenarios, aunque menos productivos en el corto plazo, son más sostenibles, utilizan el agua de manera más eficiente y conservan la biodiversidad local. Al no considerar este conocimiento ancestral, se pierde una valiosa oportunidad para integrar saberes locales en las soluciones climáticas.

De la misma manera, las intervenciones urbanas que no involucran a los residentes pueden generar resistencia y fracasar. La instalación de sistemas de transporte público o la promoción de energías renovables solo tendrán éxito si se alinean con los patrones de vida y las necesidades cotidianas de los ciudadanos. Cuando se impone una política sin el respaldo y la comprensión de la comunidad, esta se convierte en una imposición externa que puede ser rechazada o ignorada.




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Estrategias para involucrar a las comunidades locales

Los planes regionales y locales requieren mucho más que la participación del gobierno. Los ciudadanos también deben participar activamente en el proceso, pasando de ser meros receptores de políticas a agentes de cambio. Las diferentes regiones que hemos analizado en nuestro estudio aplican diversas estrategias para incluir a la población y abordar el cambio climático.

En la actualidad, los mecanismos más exitosos se centran en la creación conjunta de soluciones. Esto implica ir más allá de las consultas públicas superficiales y establecer mecanismos de participación genuinos, como talleres colaborativos, presupuestos participativos y la formación de consejos ciudadanos para el clima. En estos foros, los habitantes pueden aportar su conocimiento empírico sobre el territorio, sus recursos y sus vulnerabilidades, permitiendo que las políticas se adapten de forma inteligente y flexible.

La educación ambiental a nivel local es también una herramienta poderosa para empoderar a las comunidades, dándoles la información necesaria para tomar decisiones informadas sobre su consumo energético, la gestión de sus residuos y la promoción de la movilidad sostenible.

En la escala municipal, los nuevos planes climáticos hacen hincapié en las intervenciones urbanas. Promueven medidas de ahorro energético en edificios, la reducción del uso de combustibles fósiles y el fomento de energías renovables como la solar fotovoltaica. Asimismo, impulsan el transporte eficiente a través de la expansión de carriles bici y la mejora de los servicios de transporte público. Además, invierten en sistemas de datos inteligentes para optimizar el uso de los recursos.

Todas estas acciones, aunque a pequeña escala, tienen un impacto acumulativo masivo cuando se coordinan de manera efectiva.




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El camino hacia un futuro resiliente

La lucha contra el cambio climático es un desafío global, pero sus soluciones más efectivas y sostenibles son inherentemente locales. Las comunidades, con su conocimiento profundo de su entorno y su cultura, representan un recurso único que debe ser activamente integrado en los planes de mitigación. La transición ecológica no puede ser un proceso puramente tecnológico, científico, político o económico; es también un proceso social y cultural.

Ignorar las particularidades locales y la participación ciudadana no solo limita la eficacia de las políticas, sino que además crea una brecha entre los gobiernos y la sociedad. Un enfoque que respeta la identidad cultural y empodera a las comunidades a través de la creación conjunta de soluciones es el único camino viable hacia un futuro resiliente y sostenible.

Solo cuando las personas sienten que son parte de la solución, y no solo del problema, puede lograrse la acción colectiva necesaria para enfrentar los desafíos climáticos que tenemos por delante. El éxito global dependerá de nuestra capacidad para actuar de manera inteligente y empática a nivel local.

The Conversation

Alexandra Delgado Jiménez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La importancia de tener en cuenta la cultura local para elaborar planes climáticos de éxito – https://theconversation.com/la-importancia-de-tener-en-cuenta-la-cultura-local-para-elaborar-planes-climaticos-de-exito-263134

¿Por qué no deberíamos pedir a la IA que nos resuma un libro para la escuela?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esther Nieto Moreno de Diezmas, Catedrática y Directora del Departamento de Filología Moderna, Universidad de Castilla-La Mancha

Pese a que la mayoría no entendemos cómo lo consigue, lo cierto es que la capacidad de la inteligencia artificial para resumir un texto más o menos largo (novela, ensayo, informe o paper académico) resulta asombrosa. Cuando el tiempo apremia, las exigencias son muchas y variadas y, como es tan fácil recurrir a ello, ¿cómo no pedir un poco de ayuda a una tecnología tan rápida, fácil y gratuita?

Un resumen de un texto hecho por la inteligencia artificial puede ser muy útil para obtener una orientación rápida sobre su contenido. Pero conviene pararse a analizar en qué estamos ahorrando exactamente y cuáles son las contrapartidas. No es lo mismo que, en un contexto profesional o de investigación, se aprovechen estos resúmenes para elegir bibliografía relevante o seleccionar materiales docentes, que utilizar ChatGPT para evitar una lectura obligada en la escuela.

Cuándo sí es útil la IA

Hay contextos escolares en los que puede tener mucho sentido apoyarnos en la IA. Por ejemplo, si nos piden que escojamos un libro para leerlo, podemos obtener resúmenes o recomendaciones que nos den criterios para la elección. O nos puede servir para obtener informaciones puntuales para un trabajo, como guía para luego profundizar.

Pero si la tarea consiste, precisamente, en leer un libro y resumirlo con el fin de trabajar la competencia lectora (algo imprescindible en primaria, pero también necesario practicar y seguir desarrollando en secundaria y la universidad), acudir a la IA nos ahorrará tiempo, pero nos hará perder algo que es incluso más preciado: el desarrollo del pensamiento crítico y de capacidades cognitivas y socioemocionales fundamentales para el aprendizaje.

Problemas de fiabilidad

Para empezar, los resúmenes de la IA no son siempre totalmente fiables. Existen las llamadas “alucinaciones”, es decir, información inventada, pero verosímil, que no aparece en ningún momento en el texto original. La IA puede generar inexactitudes como confusión de personajes, fechas, datos, etc.

A un nivel más profundo, puede incluir sesgos, al darle más peso a interpretaciones más probables estadísticamente o que se hayan expuesto en primer lugar en el texto. Además, la IA tiende a simplificar la riqueza interpretativa, quedándose en lo literal y ofreciendo una visión incompleta o distorsionada.

Una tarea que permite crecer al cerebro

Pero aún más importante es el papel que tiene la lectura profunda de libros completos y la elaboración de resúmenes como parte del proceso de aprendizaje, especialmente cuando se trata de estudiantes que todavía están adquiriendo sus habilidades lectoras.

En estos casos, si confiamos en la IA para elaborar resúmenes y dejamos de leer los libros completos, podemos estar limitando nuestro desarrollo cognitivo y afectivo y nuestra capacidad de aprender.

Leer un libro en su totalidad implica mucho más que extraer información: es una actividad compleja que activa la atención, la memoria, el razonamiento y la imaginación. El proceso de lectura profunda nos permite percibir matices, estructuras y capas de significado que se pierden inevitablemente en un resumen.

Al privilegiar los atajos y la lectura superficial, debilitamos las conexiones cognitivas que sostienen la concentración prolongada y la comprensión de alto nivel.

El papel del pensamiento crítico

Más allá de la comprensión, la lectura íntegra fomenta el pensamiento crítico, ya que enfrentarse a los argumentos en toda su complejidad invita a evaluar, cuestionar y elaborar juicios propios, en lugar de absorber pasivamente contenidos ya digeridos.

El contacto directo con un texto estimula la creatividad y la interpretación personal. Cada lector construye significado a partir de un diálogo activo con la obra, un proceso que es central en la experiencia literaria.

Cuando leemos el libro completo y lo resumimos sin ayuda tecnológica, estaremos fortaleciendo habilidades metacognitivas, que son las que nos ayudan a decidir qué incluir, qué omitir y cómo articular las ideas de forma coherente. Estas capacidades favorecen la retención y el aprendizaje profundo. Resumir no es solo acortar un texto, es aprender a pensar, y esta capacidad no se puede delegar en la IA.




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La dimensión afectiva de leer

Además, la dimensión estética y emocional de la lectura y el placer que reporta el ritmo de la prosa, la tensión narrativa o la identificación con los personajes no puede ser replicada en un resumen. Este componente afectivo constituye un elemento clave para despertar y mantener la motivación intrínseca por leer.

Diversos estudios apuntan a que la lectura nos hace más felices y contribuye al desarrollo de la empatía y el bienestar emocional, tanto en la adolescencia como a lo largo de la vida. Leer por placer desde edades tempranas se asocia con un mejor desempeño cognitivo, mejor salud mental, disminución del estrés, menos problemas de conducta y mayor atención.

La lectura, la comprensión, la capacidad de síntesis y el pensamiento crítico se desarrollan de forma gradual a lo largo de la escolaridad. El uso de herramientas como la IA desde edades tempranas puede interferir en ese proceso. Además de impedir o ralentizar la consolidación de competencias esenciales, recurrir a ella como solución rápida contribuye a la tecnodependencia y a la consecuente pérdida de autonomía.




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Un uso moderado y responsable

La inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para apoyar la comprensión, orientar la lectura o facilitar el acceso a ciertos contenidos. Pero no conviene usarla como sustituto del acto de leer y menos aún en edad escolar. Este es un periodo crucial para la adquisición de competencias lectoras, críticas y analíticas y para promover el hábito lector.

La lectura es una experiencia profunda, personal y formativa que no se reduce a datos ni a resúmenes; implica reflexión, interpretación y conexión emocional. Usar la IA con criterio puede enriquecer el proceso, pero nunca reemplazar el valor insustituible de enfrentarse directamente con el texto.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la Revista Telos, de Fundación Telefónica.

The Conversation

Esther Nieto Moreno de Diezmas recibe fondos de la Universidad de Castilla-La Mancha.

ref. ¿Por qué no deberíamos pedir a la IA que nos resuma un libro para la escuela? – https://theconversation.com/por-que-no-deberiamos-pedir-a-la-ia-que-nos-resuma-un-libro-para-la-escuela-265302

Las últimas noticias sobre el cometa extrasolar 3I/ATLAS llegan desde Marte

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El cometa interestelar 3I/ATLAS capturado por el espectrógrafo multiobjeto Gemini (GMOS) en Gemini Sur, Cerro Pachón, Chile, el 27 de agosto de 2025. International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/Shadow the Scientist Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), M. Zamani (NSF NOIRLab)

Entre los esfuerzos realizados a nivel internacional por estudiar la naturaleza y la composición del cometa interestelar 3I/ATLAS, la Agencia Europea del Espacio (ESA) desveló ayer los primeros resultados obtenidos por varios ingenios espaciales que orbitan Marte.

Las imágenes de ExoMars desmontan rumores infundados

Eran muy esperadas estas imágenes. Sobre todo, por las especulaciones sobre la presunta naturaleza artificial del objeto, a pesar de que todas las observaciones obtenidas desde su descubrimiento indican que se trata de un cometa.

ExoMars capturó con su Sistema de Imagen de Superficie en Color y Estéreo (CaSSIS) una serie de imágenes que permitieron construir esta secuencia donde la apariencia difusa y cometaria del 3I/ATLAS es perfectamente visible, entre las estrellas de fondo.
Sistema de imagen de superficie en color y estéreo (CaSSIS), ExoMars

De hecho, en una escalada potenciada por los amantes de las pseudociencias y ciertos medios de comunicación, una imagen tomada por el rover Perseverance desde la superficie de Marte alentó teorías surrealistas por su forma oblonga.

Los profesionales que nos dedicamos a seguir estos cuerpos nos hacíamos cruces, pues dicha forma es consecuencia del movimiento aparente de un objeto luminoso durante una exposición prolongada. De hecho, cualquier persona puede hacer fotos similares de estrellas o planetas si no conecta los motores de su telescopio para contrarrestar el movimiento de rotación terrestre. Debemos tener en cuenta que las cámaras de Perseverance no están diseñadas para corregir el efecto de rotación del planeta rojo ni mucho menos seguir el movimiento propio de los objetos en el cielo.




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Desgraciadamente –quizás por la falta de medios y personal a consecuencia de los recortes gubernamentales–, hasta la propia NASA cometió por unas horas el error de no desmentir que esa imagen deformada correspondía al cometa 3I/ATLAS, muchísimo más débil y difuso. Posteriormente, el experto Simeon Schmauß confirmó que se trataba del satélite Fobos.

Imagen del cometa 3I/ATLAS obtenida por el orbitador ExoMars-TGO.
ExoMars-Trace Gas Orbiter (ESA)

Avances en la comprensión sobre la naturaleza del cometa 3I/ATLAS

Además, recientemente se descubrió que la coma del 3I/ATLAS posee una alta tasa de producción de átomos de níquel ionizado. También presenta un cociente de níquel y hierro no vista anteriormente ni en cometas del sistema solar ni en el también interestelar 2I/Borisov, caracterizado por una actividad cometaria restringida. No se puede descartar que la naturaleza de ese cuerpo kilométrico que es 3I/ATLAS fuese rocosa, con significante presencia de granos de hierro y níquel. En nuestro sistema solar, algunos meteoritos primigenios denominados condritas son más ricos en esos granos metálicos que otros.

Las primeras observaciones polarimétricas del 3I/ATLAS, lideradas por el finlandés Zury Gray, también arrojan datos interesantes. Según las conclusiones de este estudio, el objeto posee una polarización negativa sin precedentes claros entre asteroides y cometas, incluido 2I/Borisov. Su comportamiento podría indicar que porta hielo de agua y que se asemeja en cierto modo a objetos helados –en la categoría de los objetos transneptunianos pequeños– y a un centauro (un tipo de cometas que cruzan las órbitas de los planetas gigantes) llamado (5145) Pholus.

La presencia de hielo de agua en la coma del 3I/ATLAS ha sido confirmada por otro trabajo basado en datos obtenidos por el telescopio Gemini Norte desde Hawái.

Veremos lo que deparan las observaciones futuras, pero algunas de esas propiedades anómalas quizás sean indicadoras de la prolongada estancia del cometa en el frío espacio interestelar. Durante ese tiempo podría haber acumulado sobre su superficie motas de polvo y hielos que se haya ido encontrando tras vagar cientos, o quizás miles, de millones de años.

Para comprender mejor la composición química del visitante, los científicos de la ESA también han intentado captar su espectro de luz mediante los espectrómetros OMEGA y SPICAM, ambos de la sonda Mars Express (ESA), y NOMAD, del ExoMars-Trace Gas Orbiter. En este punto, no está claro si la coma y la cola eran lo suficientemente brillantes como para obtener una caracterización espectral.

En noviembre, nuevas observaciones de la sonda Juice

Justo a finales de octubre, 3I/ATLAS alcanzará su mínima distancia al Sol; se espera que entonces la sublimación de la componente de hielos sea máxima. Justo pocos días después, la sonda espacial Jupiter Icy Moons Explorer (Juice) comenzará sus observaciones detalladas del objeto.

Lo cierto es que todos esperamos que el cometa 3I/ATLAS vuelva a colocarse en una geometría adecuada para poder ser seguido con nuestros telescopios. La segunda semana de noviembre, su distancia angular al Sol será ya suficiente para “recuperarlo”, probablemente como un objeto difuso de magnitud estelar +12, es decir, un billón de veces más débil que las estrellas más luminosas y sólo al alcance de telescopios de tamaño mediano. Hará falta buscar un cielo oscuro y emplear cartas celestes detalladas indicando su posición exacta, como las que facilita Sky Live.

El 19 de diciembre se encontrará a 268 millones de kilómetros de la Tierra, su mayor proximidad a nuestro planeta. Tras ese fugaz y lejano encuentro podremos seguir observando cómo pierde brillo y regresa finalmente al frío espacio interestelar. Un estudio reciente apunta a que 3I/ATLAS podría llevar vagando por la Vía Láctea cientos de millones de años, ya que no ha sufrido encuentros significativos con estrellas de la galaxia en los últimos diez millones de años.

La misión Comet Interceptor, a la espera del próximo visitante interestelar

Mientras ocurre todo esto, la ESA está desarrollando una nueva misión espacial dedicada al futuro encuentro de este tipo de cuerpos espaciales, llamada Comet Interceptor. Está previsto que la nueva sonda despegue en 2029 para mantenerse en el espacio hasta que surja la oportunidad de ser lanzada con destino a otro cometa interestelar.

El interés por aprender de 3I/ATLAS es enorme. De hecho, a finales de octubre presentaré el seguimiento realizado del objeto en una reunión de la misión Comet Interceptor en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC), la sede de la ESA en Holanda.

Gracias a los actuales programas de seguimiento podríamos llegar a descubrir un cometa interestelar cada pocos años y se espera que, teniendo una sonda preparada en el espacio, alguno alcanzase el sistema solar con una geometría y velocidad adecuada para ser visitado por Comet Interceptor. Una aventura que podría estar a la altura de lo que cuenta la novela Cita con Rama, de Arthur C. Clarke.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. Las últimas noticias sobre el cometa extrasolar 3I/ATLAS llegan desde Marte – https://theconversation.com/las-ultimas-noticias-sobre-el-cometa-extrasolar-3i-atlas-llegan-desde-marte-266798

Nobel Prize in physics awarded for ultracold electronics research that launched a quantum technology

Source: The Conversation – USA – By Eli Levenson-Falk, Associate Professor of Physics and Astronomy and Electrical and Computer Engineering, USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences

The quantum behavior of superconducting circuits like the small white square above was a major discovery. K. Cicak and R. Simmonds/NIST

Quantum mechanics describes the weird behavior of microscopic particles. Using quantum systems to perform computation promises to allow researchers to solve problems in areas from chemistry to cryptography that have so many possible solutions that they are beyond the capabilities of even the most powerful nonquantum computers possible.

Quantum computing depends on researchers developing practical quantum technologies. Superconducting electrical circuits are a promising technology, but not so long ago it was unclear whether they even showed quantum behavior. The 2025 Nobel Prize in physics was awarded to three scientists for their work demonstrating that quantum effects persist even in large electrical circuits, which has enabled the development of practical quantum technologies.

I’m a physicist who studies superconducting circuits for quantum computing and other uses. The work in my field stems from the groundbreaking research the Nobel laureates conducted.

Big, cold, quantum

In their 1984 and 1985 work, then-Ph.D. student John Martinis, then-postdoctoral researcher Michel Devoret and UC Berkeley professor John Clarke showed that even large electrical circuits could exhibit quantum behavior. They used a circuit made from niobium and lead. When cooled to a few degrees above absolute zero, these metals become superconductors. A superconductor is a material that carries a current without generating any heat.

Martinis, Devoret and Clarke showed that in a superconductor, the voltages and currents are governed by quantum mechanics. The circuit has quantized – meaning discrete and indivisible – levels of energy, and it can be in superpositions of multiple states.

Any physical system can be described by a state, which tells you everything there is to know about that system. Quantum mechanics shows that a state can have certain quantized values of things that can be measured. An example is energy: A particular system could have energy 1 or energy 2, but nothing in between. At the same time, a quantum system can be in a superposition of more than one state, much like you can add different amounts of red/green/blue to get any color in a pixel of an image.

Importantly, the laureates showed that researchers can describe one of these superconducting circuits as if it’s a single quantum particle. This simple behavior is what makes superconducting circuits so useful as a technology.

four parallel brass-colored rings connected by vertical tubes
Dilution refrigerators like this chill their contents to near-absolute zero.
U.S. Air Force Research Laboratory

Today, superconducting circuits are used to study fundamental quantum physics, to simulate other physical systems and to test protocols for ultraprecise sensing. For instance, the Devoret group recently demonstrated a near-ideal microwave amplifier based on a superconducting circuit. Microwave amplifiers are widely used in communications, radar and scientific instruments.

The Martinis group has used superconducting circuits to emulate a group of electron-like particles. This type of simulation is a key technique in studying fundamental physics.

In my own group, we recently used a superconducting circuit to demonstrate a protocol for measuring a magnetic field more sensitively than standard techniques. Quantum sensors measure physical quantities with extreme precision, from biological activity to gravity anomalies.

But by far the biggest application of superconducting circuits is as a platform for quantum computing.

Superconducting quantum computers

Multiple quantum systems can interact with each other and become entangled, so that they act like a single system. This combination of quantization, superposition and entanglement is what gives quantum computers their power.

In quantum computing technology, researchers use a quantum system – a quantum bit or qubit – that can be in only two states. Qubits need to be coherent. This means that if we put it in a particular state, we want it to stay there and not get randomly scrambled to another state. Qubits need to be controllable. This means that researchers should be able to get a qubit to change state as needed and get it to interact with other qubits. And qubits need to be scalable, meaning that we need to make a lot of them.

Many technologies show promise, such as arrays of atoms in a vacuum, trapped ions, trapped electrons in seminconductors, and photons controlled by optical circuits. But all technologies make trade-offs, sacrificing coherence, controllability or scalability to improve something else.

The simplicity and flexibility of superconducting circuits mean that by changing the design of the circuit, researchers can get almost any qubit behavior we want, and that behavior is easy to predict. This hits the technological sweet spot for quantum computing. More obviously quantum technologies, such as trapped atoms, are so small that they can be hard to control and interact with. Superconducting qubits are big enough to be easy to control, simple enough to be reliable and quantum enough to make the whole thing work.

Today, academic research groups like mine develop new types of superconducting qubits, look for ways to make them more coherent, try to improve our control of them, and develop techniques to make them easier to scale up. Companies and government labs take these academic results along with their own basic research and apply them, doing the difficult engineering to create large-scale quantum processors for practical use.

Superconductor pioneers

Unsurprisingly, the Nobel laureates made and continue to make huge contributions beyond their work in the 1980s. In addition to their academic work, Martinis formerly headed the Google quantum processor effort and now has his own company, while Devoret now assists with the Google effort. Clarke, now retired, also did much of his late-career work on quantum circuits. And they have had major impacts on my career and on so many others.

I had the privilege to do a panel discussion with Devoret on May 22, 2025. He made a memorable claim: Picking an academic adviser can be even more of a big deal than picking a spouse, because “you can’t divorce your adviser.”

It’s often joked that half the researchers in the field of quantum superconductors can trace an academic lineage to Clarke. I can do it twice: My Ph.D. adviser, Irfan Siddiqi, was advised by Devoret, and Clarke was my secondary adviser. And one of my proudest accomplishments as a grad student was not panicking when Martinis snagged me after I gave a talk to grill me on the details.

Today they are honored for their work, and tomorrow I and the other researchers they trained will do our best to continue it.

The Conversation

Eli Levenson-Falk does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Nobel Prize in physics awarded for ultracold electronics research that launched a quantum technology – https://theconversation.com/nobel-prize-in-physics-awarded-for-ultracold-electronics-research-that-launched-a-quantum-technology-266979

How employers can promote physical activity among workers: 3 messages based on research

Source: The Conversation – Canada – By Aviroop Biswas, Assistant professor, University of Toronto

We all know about the benefits of physical activity — not just to reduce the risks of chronic disease and physical injuries but also to improve mental health and productivity at work. But many people just don’t get as much physical activity as they should.

The World Health Organization’s physical activity guidelines recommend adults strive for 150 to 300 minutes of moderately intense aerobic physical activity every week, or 75 to 150 minutes if the physical activity is vigorous.

Given the amount of time many people spend working, getting more physical activity at work and/or during commutes to and from work might make these goals more feasible for working people.

Evidence-based strategies for employers

My research conducted with colleagues at the Institute for Work and Health, an independent non-profit research institute, illustrates the many ways employers can play a role to encourage this part of a healthy lifestyle. Even small changes, such as encouraging workers to move more than they currently do, can yield meaningful heart health benefits.

Offering a range of physical activity options, from structured programs to pleasant walking spaces, can be motivating for a wide range of employees. Even fostering an environment that helps employees mentally disconnect from work for a short time can make it easier for them to engage in healthy behaviours.

Below are strategies employers can use to promote physical activity among workers, based on IWH research studies.

1. Promoting physical activity throughout the day

Employers can encourage workers to make it part of their workday routine to head to the gym before going to work or go on a run during their lunch hour.

To reinforce that message, our research shows that workplaces can offer a range of programs and amenities. These include access to a pleasant place to walk, jog or bike; access to a field or open space for ball games or other sports; a nearby gym or fitness centre; organized fitness classes; organized recreational sports teams; showers and/or change rooms; and programs to improve health, fitness or nutrition.

In our large study based on data from about 60,000 people (a sample chosen to be representative of the makeup of the Canadian population), those who said that their workplaces offered all of the programs and amenities listed above were twice as likely to be active as those who were offered none. They were also 1.5 times as likely to be moderately active.

Although such a buffet of offerings may seem out of reach for employers, a large group of workers — 25 per cent of the study sample — reported having all these offerings at or near their workplaces. We also found that people were more likely to be physically active when they had access to any combination of the above, compared to having none of the above.

When highlighting the benefits of a rewards package to potential employees, workplaces might want to showcase environmental features such as nearby parks and gyms as well as programs and amenities. All have been found to promote physical activity.

2. Emphasizing that every bit of movement counts

Workplace wellness advocates know that some workers are already committed workout aficionados who need no convincing. In another study focused on how workers actually move throughout the day, we found that exercise buffs made up one in 10 workers in a sample of more than 8,000 individuals (a sample that was also representative of the Canadian working population).

As part of our research findings, compared to the sedentary workers who sit most of the day (and who make up about three in 10 Canadian workers), these exercisers have a 42 per cent lower risk of developing heart disease over 10 years.

But here’s the good news: we also found 50 per cent of the working population fall somewhere between these two extremes in how much they move throughout the workday.

Think of the sales associates who don’t sit still for long at work or the nurses who do a mix of desk duties and highly physical tasks. These workers all have lower heart disease risks compared to the deskbound workers.

We should note one important exception from our research study, which is the group of workers who do strenuous, physical work all through the workday — for example, construction workers. Workers in this group — about one in 10 of the labour force — have the same heart health risks as sedentary workers. That’s because heavy, continuous exertion can place stress on the body, potentially raising blood pressure and counteracting the typical benefits of physical activity.

But for everyone else, the message from our study is that every little bit of movement counts in terms of lowering workers’ odds of developing heart disease.

3. Tapping into internal champions

One of our ongoing studies at the Institute for Work and Health suggests that workplace wellness champions can be powerful motivators. These can be formally designated advocates like wellness leads or human resources staff, but they can also be informal proponents — individuals who are genuinely and spontaneously passionate about healthy living.

Our study suggests that the informal champions tend be more trusted by colleagues and therefore more effective as motivators, but because they typically do this champion work on the side, they can run the risk of burnout.

Our message to employers is they should identify and support champions within their organizations, both formal and informal, by recognizing the value they bring to building a healthier workplace and equipping them with resources they need.

The importance of upstream factors

No matter what or how many initiatives are put in place to promote wellness, employers also need to look beyond individual behaviour and motivation if they want to encourage a physically active lifestyle among their employees. They have to recognize that upstream factors play a role in shaping individuals’ exercise choices. These include factors related to people’s working conditions.

Employers need to ask themselves: do their employees feel they can disconnect from work for 20 minutes to go for a walk? Do only certain employees (for example, the managers and high-performers) have the flexibility to join the company ball team? If the organization highlights the gyms and fitness clubs in the neighbourhood as one of the appeals of working there, can everyone afford the membership fees?

In short, while everyone would agree a more physically active lifestyle is important, employers may need to take a hard look at how workload, work flexibility, supervisor support and other psychosocial work factors contribute to motivating or disincentivizing a physically active lifestyle among their employees.

The payoff is worth it. Active workers are less likely to develop chronic diseases, are more resilient to stress and more engaged in their work. This translates into fewer absences, better performance and higher job satisfaction. By making it easier for employees to move during the day, employers can support a healthier workforce.

The Conversation

Aviroop Biswas receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council and the Canadian Institutes for Health Research. The Institute for Work & Health is supported in part through funding from the Ontario Ministry of Labour, Immigration, Training and Skills Development. He is also the President of the Canadian Association for Research on Work & Health.

ref. How employers can promote physical activity among workers: 3 messages based on research – https://theconversation.com/how-employers-can-promote-physical-activity-among-workers-3-messages-based-on-research-259897

For Trump’s perceived enemies, the process may be the punishment

Source: The Conversation – USA – By Paul M. Collins Jr., Professor of Legal Studies and Political Science, UMass Amherst

The costs – in time and money – may be incredibly significant for those targeted by the Trump administration. wenjin chen/DigitalVision Vectors via Getty Images

Former FBI Director James Comey pleaded not guilty to two criminal charges in a federal court in Alexandria, Virginia, on Oct. 8, 2025. The charges allege that Comey lied to Congress in September 2020 when he stood by earlier testimony that he did not authorize a leak of an FBI investigation involving Hillary Clinton.

Numerous legal commentators on both the left and right have argued that Comey’s indictment is little more than the Trump administration seeking vengeance on one of the president’s perceived enemies. They allege that the president has it out for Comey, who investigated Russian interference in the 2016 presidential election and was fired by Trump in 2017.

The president’s own words support the idea that the Trump administration is targeting Comey. In a social media post on Sept. 20, 2025, Trump directed Attorney General Pam Bondi to move forward with prosecutions against Comey, Democratic U.S. Sen. Adam Schiff and New York Attorney General Letitia James: “They’re all guilty as hell, but nothing is going to be done. …JUSTICE MUST BE SERVED, NOW!!!”

If the case against Comey is exceedingly weak – and little more than a political prosecution – then, in my view as a scholar of the U.S. legal system, it should result in the dismissal of charges by the judge or a not guilty verdict by the jury.

But even when an individual is not convicted, the process of defending against charges can itself be a form of punishment, as renowned legal scholar Malcolm Feeley pointed out almost 50 years ago.

Here’s how the criminal justice process punishes even innocent people.

The criminal justice process

The criminal justice process is complex.

After a grand jury returns an indictment at the request of a prosecutor, the accused appears in court for their arraignment. They are informed of the charges against them and typically enter a plea.

During what’s called “discovery,” the prosecution and defense investigate the evidence the other side plans to rely on. There are also pretrial motions in which the parties ask judges to dismiss charges and accept or exclude evidence.

The defense and prosecution may also meet to discuss a plea bargain, wherein the accused may plead guilty in exchange for a lesser sentence or reduced charges.

If there is no plea bargain, then the case moves to trial, which is itself a complicated process. If a defendant is found guilty, they can mount an appeal to higher courts in an attempt to have their conviction overturned.

To help navigate this process, criminal defendants typically hire a lawyer.

And good lawyers don’t come cheap.

Money and time

Indigent defendants, who do not have the financial resources to pay their own legal fees, can rely on public defenders paid for by the government.

But individuals who can afford to pay for their own lawyer face a substantial financial burden for attorney services and court fees. An experienced criminal defense lawyer can charge more than US$1,000 per hour, with fees quickly adding up. This means that mounting a legal defense can easily cost tens of thousands of dollars.

On top of this, it takes a great deal of time to prepare for a criminal case. While lawyers and their staff do much of the legwork for trial preparation, a client works with their attorneys to help formulate a defense.

As a result, criminal defendants lose one of the most precious commodities in the world: their time.

And this time can come at a tangible cost in the form of lost wages, which harms their day-to-day lives. Put simply, every hour spent preparing for trial is an hour defendants could spend working or enjoying their lives.

Three women holding each other as they stand outside.
Patrice Failor, center, wife of former FBI Director James Comey, is embraced by daughters Claire Comey, left, and Maurene Comey at the courthouse in Alexandria, Va., where James Comey was arraigned and pleaded not guilty on Oct. 8, 2025.
Chip Somodevilla/Getty Images

Stress and embarrassment

It’s not pleasant being charged with a crime.

The criminal process, which typically lasts months, takes a toll on one’s mental health. This is largely driven by the uncertainty surrounding the outcome of a criminal trial and the possibility of losing one’s freedom if convicted.

In addition, there is a social stigma that comes with being accused of a crime. This can result in reputational damage, anxiety and embarrassment.

The Trump administration appears to recognize this reality.

Several media outlets have reported that FBI leadership had planned a public perp walk for Comey.

According to a CBS News report, this was to have included “‘large, beefy’ agents … ‘in full kit,’ including Kevlar vests and exterior wear emblazoned with the FBI logo.” Apparently, the plan was aborted after several FBI supervisors refused to cooperate, viewing it as inappropriate. One agent was disciplined for insubordination after refusing to go along with the plan to embarrass Comey in this way.

Not all criminal defendants suffer the same

The extent to which criminal defendants experience the criminal justice process as a form of punishment varies from person to person.

For high-status people like Comey, lost wages and attorneys’ and court fees may not be that big of a deal.

But these costs may be incredibly significant for other people who have been, or are likely to be, targeted by the Trump administration.

The high costs of lawyers’ fees are well known to the president. For instance, his political action committee spent millions of dollars on attorneys’ fees in an unsuccessful effort to defend Trump from criminal charges in New York.

In addition, people no doubt experience the psychological stress and stigma of a possible criminal conviction differently. But regardless of one’s wealth, the lost time spent preparing a criminal defense is something that cannot be replaced.

The recognition that the criminal process is itself a form of punishment is one of the reasons that the Department of Justice has maintained independence from the president. By violating the tradition of staying out of politics, the Justice Department in the Trump administration has opened the door for the president to seek retribution on his perceived political enemies.

The mere act of putting them through the criminal process ensures that they suffer, regardless of their guilt or innocence.

The Conversation

Paul M. Collins Jr. does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. For Trump’s perceived enemies, the process may be the punishment – https://theconversation.com/for-trumps-perceived-enemies-the-process-may-be-the-punishment-266747

Small sample, big impact: How talking to just 5 people can improve startup success

Source: The Conversation – Canada – By Xi Chen, Assistant Professor of Entrepreneurship, University of Guelph

As Canada navigates an ongoing tariff dispute with the United States, small businesses and startups are emerging as a source of economic growth that could help Canada assert greater independence from its largest trading partner.

Prime Minister Mark Carney has warned that Canada cannot rely on the U.S. any longer and must instead achieve “economic autonomy.” Ottawa’s efforts to remove internal trade barriers and expand infrastructure projects are central to this objective, paving the foundation to revitalize the Canadian economy.

Another key part of this agenda is fostering entrepreneurship — the engine for new opportunities and economic growth.

Small and medium-sized enterprises (SMEs) are the backbone of the Canadian economy. As of December 2023, small businesses made up 98.1 per cent of all employer businesses in Canada, accounted for 63.7 per cent of the private labour force and 48 per cent of Canada’s GDP (gross domestic product) over the 2017-21 period. They also represented 38.2 per cent of the total value of exported goods.

Although exporting has traditionally been dominated by larger, innovation-intensive SMEs — particularly those with significant intellectual property — recent data shows an increase in exports from smaller, service-oriented firms, many of them immigrant-led.

These businesses are playing an increasingly important role in diversifying Canada’s export base and reducing dependence on any single market — particularly the U.S.

The lean startup model

For many aspiring entrepreneurs, one of the most popular frameworks for launching a business is the lean startup method, developed by Silicon Valley entrepreneur Eric Ries and expanded on in his 2011 book, The Lean Startup.

This practice has been widely adopted by incubators and accelerators, some of which require new ventures to meet hundreds of mentors and potential customers for consultation.

The Lean Startup provides a recipe for starting businesses with minimal cost, fast iteration and higher success rate. The philosophy behind it is for entrepreneurs to validate their market before investing tons of resources into building a product.

Since its publication, The Lean Startup has been used by millions of entrepreneurs around the world. The book advises entrepreneurs to “get out of the building” and talk to potential customers, but it doesn’t specify how much effort entrepreneurs should invest in market validation — how many people to consult or how often to do so.

Market validation is the process of testing a product or service idea with its target market to confirm if there’s real demand for it and whether it is viable for success. Although it’s central to the lean startup approach, many entrepreneurs shy away from it for different reasons.

Some entrepreneurs want to protect their business ideas from being stolen by others. In addition, new ventures have scarce resources that need to be allocated to multiple tasks, and market validation competes for the limited attention and resources of entrepreneurs.

The ‘sweet spot’ for market validation

In a recent study, my co-author Stephen X. Zhang and I set out to understand which entrepreneurs are more likely to invest in market validation, and how much investment is optimal for new venture performance. We conducted a three-wave survey with 210 entrepreneurs and their co-founders from Canada, Chile and China.

We measured the self-efficacy of entrepreneurs — how confident they felt about market and entrepreneurial success — and asked co-founders to report their ventures’ market validation frequency and hours. We found that entrepreneurs with moderate levels of confidence invested most resources into market validation. They sought feedback more frequently and invested more time in understanding potential customers.

Entrepreneurs with low confidence either didn’t think market validation was worthwhile or they found it too intimidating. Those with high confidence didn’t think it was necessary to validate their market because they were already convinced of their success.

More importantly, we found that a moderate level of market validation led to the strongest new venture performance. Checking in with about four to five people monthly was the most efficient. Interestingly, this number coincides with the most efficient size of social network, as well as the number needed for user testing.

The results suggest that effective market validation is more about quality and consistency than quantity. Talking to a small, diverse group of knowledgeable contacts on a regular basis is optimal for enhancing new venture performance.

Yet there is a precaution: we did not study the quality of informants. Five people may be enough for qualitative methods such as interviews, but it may not be enough for quantitative methods such as surveys.

What this means for new entrepreneurs

Our findings can make the task starting a new business less daunting for entrepreneurs. Instead of trying to interview hundreds of customers or skipping validation entirely, early-stage entrepreneurs can start small.

If you have an idea, find five people that are most knowledgeable and relevant for the idea, and ask their opinions about the product or service you envisioned. If they like the idea, develop a minimum viable product to test it out. If not, revise your idea or try a different one.

In addition, understanding the way confidence has an impact on how entrepreneurs seek feedback can help organizations and mentors improve their coaching methods.

Entrepreneurs with low confidence may benefit from support that builds self-efficacy through vicarious learning, such as observing and simulation, to make feedback less intimidating. Those with excessive confidence may need to be challenged to provide evidence for their assumptions and reminded of the value of customer feedback in challenging even deeply held convictions.

The Conversation

Xi Chen does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Small sample, big impact: How talking to just 5 people can improve startup success – https://theconversation.com/small-sample-big-impact-how-talking-to-just-5-people-can-improve-startup-success-266661