La electrónica y el límite físico que ignoramos cuando hablamos de IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

La inteligencia artificial precisa, para funcionar, un sustrato físico electrónico que abastezca al sistema de electricidad. Igor Omilaev / Unsplash., CC BY

En los últimos meses se repite una escena llamativa en medios de comunicación especializados en el ecosistema tecnológico: anuncios espectaculares sobre nuevos modelos de inteligencia artificial (IA) que conviven con retrasos en centros de datos, proyectos de computación intensiva paralizados y advertencias crecientes sobre los límites físicos del despliegue de la inteligencia artificial (IA).

La conversación pública suele atribuir estos problemas al consumo energético o al impacto ambiental. Pero el origen del cuello de botella es más específico y menos conocido. Porque la cuestión no es solo cuánta electricidad necesita la inteligencia artificial, sino cómo se gestiona esa electricidad dentro de los propios sistemas de computación avanzada. Y, ahí, entra en juego una disciplina que rara vez aparece en los titulares, pero que condiciona el ritmo real de la IA: la electrónica de potencia.

Control de la potencia

A diferencia de la electrónica digital, que se encarga de procesar información, la electrónica de potencia se ocupa de convertir, regular y controlar la energía eléctrica que alimenta procesadores, aceleradores y sistemas de alto rendimiento. La encontramos en el interior de los equipos, donde la electricidad debe adaptarse de forma extremadamente rápida y precisa a cargas que cambian en microsegundos. Es la tecnología que decide si un sistema puede operar de forma estable o si se convierte en una fuente constante de pérdidas, calor y fallos.

Este aspecto se ha vuelto crítico con la actual carrera por aumentar la capacidad de cálculo. Los aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA concentran hoy densidades de potencia inéditas. Alimentarlos ya no es un problema trivial: requiere sistemas capaces de conmutar a muy alta frecuencia, responder a transitorios –variaciones momentáneas de voltaje– bruscos y mantener la estabilidad eléctrica en condiciones límite. Cuando esa conversión falla o se vuelve ineficiente, el problema no se soluciona con más software.

Imprescindible para escalar infraestructuras

Buena parte de las noticias recientes sobre dificultades para escalar infraestructuras de IA apuntan indirectamente a este fenómeno. Se habla de falta de suministro, de saturación de centros de datos o de costes crecientes, pero detrás de muchos de estos titulares hay un reto técnico concreto: la conversión eléctrica interna se ha convertido en un factor limitante del diseño.

A medida que aumenta la potencia por unidad de volumen, la electrónica que alimenta los sistemas pasa de ser un componente más a condicionar toda la arquitectura.

Componente SMD con el que se construyen los circuitos empleados. Paula Lamo.
CC BY-NC-ND

Sin energía, no hay IA

Durante años, el progreso digital se benefició de mejoras continuas en la electrónica convencional que permitían aumentar prestaciones sin replantear el sistema. Sin embargo, este margen se ha reducido. Hoy, cada incremento de capacidad computacional exige rediseñar cómo se entrega la energía, cómo se controla y cómo se disipa el calor generado. En este contexto, la electrónica de potencia deja de ser una tecnología transversal o “de apoyo” y se convierte en una condición de posibilidad para las IAs más avanzadas.

Este giro explica el creciente interés que hay alrededor de los nuevos semiconductores de potencia, capaces de operar a mayores frecuencias, con menos pérdidas y mayor densidad.

No se trata de una mejora incremental, sino de una respuesta directa a los límites físicos que empiezan a aflorar en la computación intensiva. La capacidad de alimentar de forma fiable un sistema de IA determina hoy tanto su viabilidad como la sofisticación del modelo que ejecuta.

Hardware dedicado a Machine Learning, Data Science e IoT. Paula Lamo.
CC BY-NC-ND

Choque con los límites físicos

Desde hace décadas, comunidades técnicas internacionales como la IEEE Power Electronics Society y la IEEE Industrial Electronics Society trabajan, precisamente, en este punto de fricción entre computación avanzada y límites físicos. Su experiencia muestra que muchos de los desafíos actuales de la IA no se resolverán únicamente con mejores modelos, sino con avances en la ingeniería que hace posible su operación continua y segura.

A pesar de todo lo anterior, esta dimensión apenas aparece en el relato público sobre inteligencia artificial, que sigue centrado casi exclusivamente en datos, algoritmos y capacidades cognitivas. La IA se presenta como una tecnología abstracta, cuando, en realidad, depende de infraestructuras electrónicas extremadamente exigentes. Ignorar esta capa conduce a expectativas poco realistas sobre la velocidad a la que se puede escalar y desplegar en entornos reales.

Esto no significa que la inteligencia artificial esté “atascada” ni que su desarrollo vaya a detenerse. Significa que su ritmo real está cada vez más condicionado por factores materiales que rara vez se discuten fuera del ámbito especializado.

Una visión integral

La pregunta relevante ya no es solo qué puede hacer un algoritmo, sino qué puede sostener el hardware que lo alimenta durante años, sin fallar y sin disparar los costes.

Tal vez, por eso, el debate actual sobre la IA necesita ampliarse. No para restar importancia al software, sino para incorporar una visión más completa del sistema tecnológico en su conjunto. Porque el avance de la inteligencia artificial no depende únicamente de lo que somos capaces de imaginar en código, sino de lo que la electrónica puede soportar de forma estable, eficiente y fiable. Y, ese límite, hoy, empieza a hacerse visible.

The Conversation

Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI. También, este trabajo fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE bajo el proyecto de investigación PID2021-128941OB-I00, “Transformación Energética Eficiente en Entornos Industriales”.
La autora es Presidenta del Capítulo conjunto español PELS-IES de IEEE, sociedades mencionadas en este trabajo (http://ieee-pels-ies.es/).

ref. La electrónica y el límite físico que ignoramos cuando hablamos de IA – https://theconversation.com/la-electronica-y-el-limite-fisico-que-ignoramos-cuando-hablamos-de-ia-272634

Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Botello Morte, Personal Docente e Investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad San Jorge

Tatevosian Yana/Shutterstock

En el llamado ciclo “de la granja a la mesa” –es decir, desde que se recolectan las materias primas hasta disfrutar del alimento cocinado en nuestro plato– tiene lugar un fenómeno a priori invisible: la resistencia a los antimicrobianos. Este problema surge cuando los microorganismos (bacterias, hongos, etcétera) dejan de responder a los antibióticos y/o los desinfectantes.

Descrito a menudo como una “pandemia silenciosa”, constituye actualmente un importante riesgo para la salud global.

Entornos ideales para su proliferación

En la ganadería y la acuicultura intensivas, los compuestos antimicrobianos se han utilizado de manera rutinaria no solo para prevenir enfermedades en animales hacinados, sino incluso para promover un crecimiento más rápido de los mismos. Aunque esta última práctica está disminuyendo gracias a la actual legislación en materia de higiene y seguridad de los alimentos, el uso masivo de antimicrobianos ha creado entornos ideales donde los microorganismos resistentes pueden emerger y proliferar.

Datos recientes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) acerca de la resistencia desarrollada por bacterias zoonóticas –que pueden transmitirse de animales a humanos– y por bacterias indicadoras –las que se utilizan como centinelas para indicar, de manera indirecta, el estado de la higiene y seguridad de los alimentos– ponen el foco sobre esta tendencia en alza.

Por ejemplo, el informe destaca elevados niveles de inmunidad al ciprofloxacino –un antibiótico de uso común en medicina humana– en bacterias como Campylobacter coli, presente tanto en humanos como en animales destinados al consumo, especialmente pollos, pavos, cerdos de engorde y terneros. Dicha resistencia también se detecta en determinadas cepas de Salmonella, lo que subraya la necesidad de concienciar sobre el uso prudente de los antimicrobianos.

Los “superbichos” llegan al plato

Estos superbichos resistentes son capaces de dispersarse a través de las aguas de riego, el suelo, los productos agrícolas y las plantas de procesado para acabar, potencialmente, en nuestros platos. Ser conscientes de esta red de conexiones entre el ambiente, los animales de consumo y las personas es el primer paso para diseñar estrategias eficaces que garanticen la seguridad alimentaria y la salud global.

Un estudio europeo reciente, publicado en Nature Microbiology, analizó más de 2 000 muestras, incluyendo materias primas (como carne fresca), productos finales (como queso) y superficies de trabajo procedentes de varias industrias alimentarias.

En este viaje de la granja a la mesa, más del 70 % de las resistencias a antimicrobianos –incluyendo antibióticos relevantes en medicina humana y veterinaria como la penicilina o la estreptomicina– se intercambian entre las bacterias presentes.

Asimismo, se identificó al denominado grupo ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumanii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.) como máximo responsable de ese intercambio. El principal vehículo de transmisión sería S. aureus, ya que está presente en piel y mucosas de aproximadamente un tercio de la población y es, por tanto, relevante en la manipulación de alimentos.

Intercambio de genes y biopelículas

¿Y cómo se comparten las “instrucciones” para sobrevivir al antibiótico o al desinfectante? La respuesta es sencilla: intercambiando genes como el que intercambia cromos. Es lo que se conoce como transferencia horizontal de genes.

Hay tres mecanismos diferentes. Mediante el primero, llamado transformación, la bacteria incorpora un gen directamente del ambiente, como el que coge una nota del suelo y se la mete en el bolsillo. A través del segundo, conocido como transducción, el gen se transporta a través de un bacteriófago, un virus de bacterias, que actúa como el mensajero que entrega una carta. Y por último, mediante la conjugación, dos bacterias entran en contacto físico, como dos ordenadores conectados por un cable, para pasarse la información directamente de una a la otra.




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Y por si fuera poco, la industria alimentaria también se enfrenta al problema de la formación de biopelículas polimicrobianas, es decir, conjuntos de microorganismos adheridos a superficies que son muy resistentes a los agentes externos y a los métodos de limpieza y desinfección convencionales. Esas biopelículas pueden albergar especies persistentes que no son capaces de multiplicarse, pero que perduran en el tiempo y constituyen verdaderos focos de contaminación. Además, favorecen la transferencia de genes de resistencia.

Las biopelículas suponen, por tanto, un gran desafío para los sistemas de control actuales. Las nuevas tecnologías en el procesado y conservación de alimentos se centran, en parte, en combatirlas mediante el uso de ozono, luz UV-C, nanopartículas metálicas, plasma frío o, incluso, virus específicos de bacterias.

Aliados de origen vegetal

Afortunadamente, la investigación que se centra en la búsqueda de antimicrobianos de origen vegetal, como los aceites esenciales, ofrece una estrategia complementaria para el control de biopelículas y la conservación de alimentos. Entre estos compuestos destacan el carvacrol (presente en orégano y tomillo), el aceite esencial de menta o el citral (procedente de cítricos), entre otros.

En general, se trata de agentes menos tóxicos que los antimicrobianos convencionales y con una tendencia menos acusada a generar resistencias. Al reducir eficazmente las biopelículas y eliminar las bacterias que las forman, podrían contribuir a frenar el uso de antimicrobianos y el incremento de la resistencia a estos compuestos. La lucha continúa.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos – https://theconversation.com/los-microorganismos-resistentes-se-propagan-a-traves-de-los-alimentos-270322

Divertida, tierna, graciosa: Catherine O’Hara iluminaba la pantalla cada vez que aparecía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ben McCann, Associate Professor of French Studies, Adelaide University

Catherine O’Hara, la actriz y comediante que ha fallecido a los 71 años, ocupaba una posición poco común en la cultura cinematográfica contemporánea: era actriz cómica, figura de culto y estrella mainstream. Su carrera se expandió durante más de 50 años, y abarcó desde sketches cómicos improvisados hasta películas de Hollywood y clásicos televisivos poco convencionales.

Era famosa por su incomparable sentido del humor y su capacidad para interpretar personajes camaleónicos. Sus papeles solían ser absurdos y extravagantes, pero ocultaban un humor muy agudo.

Nacida y criada en Toronto en el seno de una familia católica irlandesa muy unida, O’Hara tenía seis hermanos. En una ocasión comentó que el humor formaba parte de su vida cotidiana; contar historias, hacer imitaciones y mantener conversaciones animadas le ayudaron a trabajar su instinto para hacer reír.

Después del instituto, trabajó en el teatro Second City de Toronto, un famoso semillero de talentos cómicos, y perfeccionó sus habilidades para improvisar mientras mantenía una expresión impasible.

El gran salto

El gran salto de O’Hara llegó con Second City Television (SCTV), una serie de sketches cómicos que rivalizaba con Saturday Night Live en creatividad e influencia. Junto a sus contemporáneos Eugene Levy, John Candy, Rick Moranis y Martin Short, definió su voz cómica, claramente inteligente y absurda.

O’Hara no era solo una intérprete en SCTV, sino también guionista, y ganó un premio Emmy por sus contribuciones. Esta doble función moldeó su sensibilidad hacia el ritmo, el lenguaje y la construcción de personajes a lo largo de su carrera.

A diferencia de los intérpretes que basan sus sketches en la repetición o en producir frases célebres, el humor de O’Hara surgía de una lógica cómica diferente. El público se reía no porque el personaje fuera “gracioso”, sino porque se tomaba a sí mismo muy en serio.

Aunque fue contratada brevemente para Saturday Night Live a principios de la década de 1980, O’Hara decidió quedarse en SCTV cuando se renovó, una decisión que más tarde describió como clave para permitir que su carrera creativa floreciera donde debía.

La transición al cine

A mediados de la década de 1980, O’Hara se estaba consolidando como presencia en la pantalla. Apareció en la peculiar comedia negra de Martin Scorsese Jo, ¡qué noche! (1985) y mostró su talento cómico en Se acabó el pastel (1986).

En 1988, consiguió lo que se convertiría en uno de sus papeles cinematográficos más queridos: Delia Deetz en la extravagante Bitelchús (1988) de Tim Burton.

Delia, una pretenciosa trepadora social del mundo artístico neoyorquino, permitió a O’Hara combinar la comedia física y los diálogos absurdos (“Un poco de gasolina… un soplete… no hay problema”).

Burton señaló en una ocasión

“Catherine es muy buena, quizá demasiado. Trabaja a niveles que la gente ni siquiera conoce. Creo que asusta porque opera a niveles muy altos”.

A continuación interpretó a Kate McCallister, la atribulada madre de las superproducciones navideñas Solo en casa (1990) y Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992). Al público le encantó el hecho de que este papel, bastante poco desarrollado, se convirtiera en el alma de las películas.

Trabajando con Christopher Guest

Otra etapa destacada de la carrera de O’Hara fue su trabajo con el guionista y director Christopher Guest en una serie de falsos documentales, en gran parte improvisados, que se han convertido en clásicos de culto.

Dos de las más destacados fueron El experto (1996), donde interpreta a una desesperada artista local en una compañía teatral de un pequeño pueblo, y Un poderoso viento (2003), donde formó equipo con su viejo amigo Levy como un dúo folk envejecido.

Pero su mejor interpretación llegó con Best in Show (2000), en la que ella y Levy interpretaban a una pareja que competía en una exposición canina nacional. Su personaje, Cookie Fleck, sigue siendo uno de los mejores ejemplos de comedia de improvisación en el cine. Los monólogos sobre sus antiguos amantes son objetivamente inapropiados, pero O’Hara los interpreta con tal entusiasmo y sinceridad que resultan extrañamente cautivadores.

El talento de O’Hara brilló en estas películas: sus excéntricos personajes eran muy divertidos, pero ella nunca se burlaba de ellos.

Éxito tardío

Volvió a la televisión con A dos metros bajo tierra (2001-2005) y con apariciones especiales en The Larry Sanders Show (1992-1998) y Curb Your Enthusiasm (1999-2024). Más recientemente, se la vio en series como The Last of Us (2023-) y The Studio (2025-).

Pero fue el papel de Moira Rose, la excéntrica exestrella de telenovelas de la comedia canadiense Schitt’s Creek (2015-20), creada por Eugene Levy y su hijo Dan, el que se convertiría en el paso más significativo de la carrera tardía de O’Hara. ¡Y qué papel!

Escrito para el talento único de la actriz, Moira era un personaje más grande que la vida, con un vocabulario extraño e inolvidable, cambios de humor dramáticos y un vestuario que se hizo casi tan famoso como el propio personaje.

Los estudiosos feministas de los medios de comunicación han señalado la rareza de que existan papeles tan complejos para mujeres mayores, especialmente en la comedia, lo que hace que la interpretación de O’Hara sea culturalmente significativa.

La serie se convirtió en un éxito mundial en las plataformas de streaming durante la covid-19 y ella, galardonada con múltiples premios, fue un fenómeno en las redes sociales, dando lugar a memes y vídeos virales.

Hay tantos momentos destacados: su crisis alcohólica tras perder sus pelucas, su audición para The Crows Have Eyes 3 o el emotivo final de la serie, en el que interpreta Danny Boy en la graduación de Alexis.

Un legado imperecedero

O’Hara tenía una habilidad extraordinaria para interpretar personajes extravagantes y egocéntricos que a menudo resultaban tremendamente divertidos.

Muchos comediantes y actores la han citado como una influencia por su valentía, su capacidad para combinar lo absurdo con la verdad emocional y su firme compromiso con la integridad de los personajes. Tuvo impacto en la carrera de intérpretes como Tina Fey, Maya Rudolph, Kate McKinnon y Phoebe Waller-Bridge.

O’Hara también se negó a perseguir el estrellato convencional. En lugar de elegir proyectos diseñados para diluir sus excentricidades, O’Hara prefirió entornos colaborativos que valoraban la creatividad por encima del control.

Para ella, la comedia era siempre un arte de inteligencia, empatía y generosidad.

The Conversation

Ben McCann no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Divertida, tierna, graciosa: Catherine O’Hara iluminaba la pantalla cada vez que aparecía – https://theconversation.com/divertida-tierna-graciosa-catherine-ohara-iluminaba-la-pantalla-cada-vez-que-aparecia-274900

Venezuela a un mes del 3 de enero: ¿transición democrática o reconfiguración del poder?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benigno Alarcón, Director of the Center for Political Studies, Universidad Católica Andrés Bello

La presidenta Delcy Rodríguez en su primer consejo de ministros, el pasado 5 de enero. Wikipedia/Prensa Presidencial de Venezuela, CC BY

La captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero por parte de fuerzas especiales estadounidenses ha marcado un punto de inflexión en la historia política reciente de Venezuela. El mismo día de la extracción se estableció un Gobierno provisional con Delcy Rodríguez al frente. Desde entonces, se han venido produciendo cambios en la política económica y exterior venezolana que han alterado de manera sustantiva el equilibrio de poder.

La pregunta central, sin embargo, sigue abierta: ¿estamos ante el inicio de una transición democrática o frente a una reconfiguración tutelada del poder autoritario?

Responder a esta cuestión exige ir más allá del impacto del evento y analizar el proceso desde la teoría de las transiciones políticas, distinguiendo con claridad entre mecanismos de cambio y condiciones para que exista una transición.

¿Qué ha cambiado en Venezuela desde enero?

A diferencia de otros momentos de la crisis venezolana, desde enero se observan cambios estructurales verificables y no solo gestos políticos o retóricos.

Estos cambios no implican aún una transición democrática, pero sí configuran un cambio de gobierno acompañado del inicio de una alteración del régimen, condición necesaria –aunque no suficiente– para hablar de transición.

Mecanismos y condiciones de transición no son lo mismo

Una confusión frecuente consiste en equiparar los mecanismos mediante los cuales ocurre una transición con las condiciones que permiten afirmar que realmente está en marcha.

Dichos mecanismos incluyen ruptura, reforma, colapso o negociación (voluntaria o bajo coerción). En cambio, las condiciones mínimas para que pueda ocurrir una transición son dos:

  1. Cambio efectivo de gobierno.

  2. Apertura de un proceso de cambio de régimen.

Venezuela hoy no cumple con estas condiciones, aunque se intentan construir mediante un mecanismo atípico: una negociación bajo coerción externa creíble. La extracción de Maduro modificó de forma radical los cálculos de supervivencia de la élite gobernante. A diferencia de intentos previos, la amenaza ya no es retórica y por ello la negociación, aunque no voluntaria sino bajo coerción, es hoy políticamente creíble.




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La historia explica la cautela de Washington

La forma en que se intenta conducir el proceso venezolano no encaja plenamente en los modelos clásicos. No se trata de una ocupación ni de una transición puramente endógena: existe, más bien, una intervención selectiva acompañada de la preservación temporal del aparato estatal. La expectativa es que este facilite el desmontaje del sistema que le permitió mantenerse en el poder, para seguir con una transición ordenada que no precise el cumplimiento de las amenazas del gobierno estadounidense de realizar más incursiones en territorio venezolano para garantizar la estabilidad del país.

La experiencia comparada muestra que tanto el desmantelamiento completo del aparato estatal (Irak, Afganistán) como su preservación sin reformas profundas (Libia, Camboya) han generado resultados altamente inestables.

El caso venezolano intenta transitar un camino intermedio, con una intervención selectiva orientada a modificar incentivos, sin provocar un colapso institucional inmediato.

El más reciente movimiento diplomático ha sido la llegada a Venezuela, el 31 de enero, de Laura F. Dogu, la nueva enviada principal de Estados Unidos al país. A finales de enero de 2019, Maduro anunció el cierre de la embajada de Estados Unidos en Caracas, incluidos todos los servicios consulares, lo que el Departamento de Estado calificó calificó como una “suspensión temporal de operaciones”. No hay fecha de apertura de la embajada pero parece que poco a poco comienzan a normalizarse las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Estados Unidos y la ventana de oportunidad

Las declaraciones de Marco Rubio ante el Congreso de EE. UU. delinean un proceso en tres etapas, explícitamente orientado a una transición democrática, aunque secuencial y condicionada. Esto sugiere que actores clave en Washington sí contemplan una salida democrática en el corto plazo y no solo una estabilización indefinida.

Sin embargo, existe un riesgo real: la ventana de oportunidad es limitada. El calendario político estadounidense –en particular los resultados de las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre si resultan desfavorables para los republicanos– puede reducir la amenaza creíble sobre los actores venezolanos. Si ello ocurre antes de que se consoliden reformas institucionales clave, el proceso puede estancarse o incluso puede llegar a revertirse.

Washington parece consciente de este peligro, como lo demuestran las luchas en el Senado estadounidense para limitar los poderes del presidente Trump para el uso de la fuerza militar en territorio venezolano. La cuestión es si actuará con la rapidez necesaria.




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Escenarios condicionados

Más que asignar probabilidades numéricas, el momento actual exige pensar en trayectorias dependientes de decisiones:

  • Transición democrática viable, si se avanza pronto en garantías y reformas institucionales que permitan la instalación de un gobierno democráticamente electo.

  • Hibridación prolongada, si la estabilización económica sustituye la prioridad por un cambio político.

  • Reversión autoritaria adaptada, si la coerción externa pierde credibilidad antes de consolidarse el proceso.

El desenlace dependerá menos del diseño inicial que de la velocidad, secuencia y consistencia de las decisiones en los próximos meses.




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La transición no ha llegado

Venezuela no está aún en una transición democrática, pero tampoco puede afirmarse que el camino que comenzó a andar el 3 de enero pasado sea solo una simple reconfiguración autoritaria. Se encuentra en una fase intermedia, abierta y altamente dependiente del timing. La teoría comparada es clara: cuando las ventanas de oportunidad se cierran, los regímenes autoritarios aprenden, se adaptan y sobreviven.

El margen para acertar –o para fracasar– es estrecho. Y el reloj ya está corriendo.

The Conversation

Benigno Alarcón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Venezuela a un mes del 3 de enero: ¿transición democrática o reconfiguración del poder? – https://theconversation.com/venezuela-a-un-mes-del-3-de-enero-transicion-democratica-o-reconfiguracion-del-poder-274752

Por qué algunas personas protegen y otras denuncian: una mirada psicológica a los sucesos de Minneapolis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Albert Flexas Oliver, Profesor permanente laboral en el Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Universitat de les Illes Balears

Protestas en Minneapolis. Alejandro Diaz Manrique/Shutterstock

En las últimas semanas, las crónicas provenientes de Minnesota nos han devuelto un reflejo incómodo sobre la condición humana. En las redadas del ICE para detener a inmigrantes en la capital de este estado, Minneapolis, se produce un contraste desgarrador.

Por un lado, nos llegan historias de personas que arriesgaron su propia seguridad para proteger a vecinos inmigrantes. Por otro, están quienes, amparándose en la legalidad, deciden denunciar a esos mismos vecinos. Un mismo escenario y dos modelos de respuesta colectiva, a simple vista, completamente divergentes.

Ante tales escenarios, nuestra inclinación natural es clasificar el mundo entre personas valientes y cobardes. Héroes y traidores. Sin embargo, desde un análisis psicológico riguroso, debemos advertir que esta dicotomía es insuficiente para explicar un fenómeno tan complejo.

De escudos humanos a herramientas del poder

El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg llevó a cabo estudios pioneros en el campo del desarrollo moral. Argumentaba que no nacemos con una brújula ética sino que la construimos, transitando por diferentes etapas. A medida que se encadenan unas con otras, marcan la evolución de la propia moralidad y ponen de manifiesto su transformación durante el recorrido.

En las etapas más elementales, asociadas a la infancia, nuestras respuestas morales se guían por el miedo al castigo o por las posibles recompensas.

A partir de cierta edad, adquirimos normas y cierto sentido de obediencia a la autoridad. Y, en algunas personas, los procesos de maduración y las experiencias vividas facilitan la llegada a un nivel superior.




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Kohlberg llamaba nivel postconvencional a la cumbre del desarrollo moral. Las personas que llegan a dicho nivel ya no se limitan a la obediencia ciega de la ley o de la autoridad.

En esta etapa, se distingue entre lo legal y lo justo. Se priorizan los principios universales de dignidad humana incluso por encima de las normas institucionales. También por encima de las consecuencias de su incumplimiento o del riesgo personal que puedan suponer.

Lo legal frente a lo justo

Este marco del estudio de la moral se vio enriquecido por las aportaciones de la psicóloga y eticista Carol Gilligan. Sostuvo que el desarrollo moral también puede expresarse a través de una ética del cuidado, centrada en la responsabilidad hacia las otras personas.

Por nuestra parte, en diversos estudios hemos analizado cómo la respuesta a dilemas morales depende de muchos factores. Entre ellos, la pregunta condiciona la respuesta. No respondemos lo mismo ante la pregunta “¿Es correcto?” que ante la pregunta “¿Lo harías?”.

Esto implica que el razonamiento moral, por sí solo, no explica la conducta. En situaciones reales no solo debemos decidir qué es lo correcto. Debemos ejecutar, o no, esa decisión. Y, por supuesto, ello nos llevará a enfrentarnos a las consecuencias que se deriven de nuestras acciones.




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Otra visión del heroísmo

Los datos extraídos de un estudio sobre las personas que rescataban congéneres judíos durante el Holocausto resultan ilustradores. Al preguntarles por qué habían arriesgado todo, muchas personas respondían con una sencillez desconcertante: “¿Qué más podía hacer?”. Para estas personas, la decisión no fue una elección heroica calculada.

Su decisión era una respuesta inevitable. Análogamente, para las defensoras de Minnesota, la inacción habría supuesto una traición a su propia esencia. Una traición que habría resultado más dolorosa que cualquier represalia estatal. La autocondena frente al castigo externo.

Por el contrario, en contextos de persecución o rigidez legal, el sistema presiona al individuo para que “simbolice” obediencia. Si esto implica buenas o malas acciones, es otra historia.

Lealtad con el poder vs maldad

Paradójicamente, la complicidad con la injusticia a menudo no tiene que ver con la maldad. Un estudio reciente sobre la “lealtad como legitimadora” revela que el mismo valor que nos hace “buenos vecinos” puede cegarnos.

Según esta investigación, quienes valoran la lealtad por encima de otros principios son más propensos a percibir actos injustos como legítimos. El robo de salarios o la represión estatal, en este caso, son validados porque provienen de la misma estructura de poder a la que somos leales sin dudarlo.

Desvinculación como escudo

A esto se suma la desvinculación moral. Es un escudo psicológico que nos permite desactivar la autocrítica. Nos llegamos a ver como meros engranajes de una maquinaria superior.

Entonces, nos protegemos de la autocondena mientras participamos en la deshumanización de otra persona.

¿Qué nos queda entonces? La esperanza reside en la capacidad de experimentar lo que el psicólogo social y escritor estadounidense Jonathan Haidt denomina elevación moral.

Heroísmo por contagio

Al observar los actos de excelencia ética en Minnesota, podemos sentir admiración. Podemos experimentar un estado psicológico y físico que nos impulsa a recentrar nuestra propia brújula moral.

El heroísmo funciona como un catalizador que activa nuestra propia tendencia a actuar. Nos recuerda que la responsabilidad hacia otras personas es, en última instancia, una responsabilidad hacia nosotras mismas.

Cada vez que elegimos la justicia sobre la comodidad o la empatía sobre la lealtad ciega, estamos construyendo el yo que responderá cuando llegue la siguiente (o verdadera) crisis.

Vulnerables al miedo y al contexto

Comprenderlo nos advierte sobre nuestra propia fragilidad. Si hoy nos enfrentáramos a una situación como las que nos llegan del panorama internacional, ¿qué haríamos?

Si nuestra seguridad personal dependiera de nuestro silencio o de la denuncia de un vecino, ¿sabemos realmente qué mecanismos de nuestra mente tomarían el control?

La moralidad no es una ciencia exacta. Descansa sobre la interacción bidireccional entre tres aspectos. De una parte, la predisposición biológica. De otra, las normas y valores adquiridos. Y, entre ambos aspectos, nuestro razonamiento y voluntad de actuar.

Mirarse al espejo y reconocer esa vulnerabilidad es el primer paso para asegurarse de que, llegado el momento, la brújula apunte hacia el lado correcto.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué algunas personas protegen y otras denuncian: una mirada psicológica a los sucesos de Minneapolis – https://theconversation.com/por-que-algunas-personas-protegen-y-otras-denuncian-una-mirada-psicologica-a-los-sucesos-de-minneapolis-274783

Stroke survivors can counterintuitively improve recovery by strengthening their stronger arm – new research

Source: The Conversation – USA (3) – By Candice Maenza, Research Project Manager, Associate Director of the Center for Translational Neuromechanics in Rehabilitation, Penn State

Treating your ‘good’ arm after a stroke could help you better tackle everyday activities. MoMo Productions/DigitalVision via Getty Images

Stroke survivors often face substantial and long-lasting problems with their arms. Both arms often decline together: When one arm is more severely affected by the stroke, the other becomes more difficult to use as well. Compared with a healthy person’s dominant hand, a stroke survivor may take up to three times longer to complete everyday tasks using their less-impaired arm.

This creates a frustrating reality. People with severe impairment in one arm must rely almost entirely on their other arm for daily activities, such as eating, dressing and household tasks. When that “good” arm works slowly or awkwardly, even simple activities become tiring and discouraging, and some people may begin to avoid them altogether.

But that good arm can be strengthened. In our newly published research in the journal JAMA Neurology, we found that training the less-impaired arm in people living with chronic stroke can improve everyday hand function, in some cases even better than focusing only on the most impaired arm.

What is a stroke?

A stroke occurs when the flow of oxygen-carrying blood to part of the brain is interrupted by a blockage in a blood vessel or by bleeding. Without oxygen, brain cells begin to die.

Because each side of the brain mainly controls the opposite side of the body, a stroke often causes movement problems on the side of the body opposite the brain injury. For this reason, stroke rehabilitation has traditionally focused on restoring movement in the most impaired arm.

If someone’s face is drooping, their arm is weak or they’re having difficulty with speech, it’s time to call 911.

However, research over the past few decades has shown that both sides of the brain contribute to controlling movements for both arms, although they play different roles. As a result, damage to one side of the brain can affect movement on both sides of the body.

As expected, the arm opposite the brain injury often has major problems with weakness, stiffness and voluntary control, limiting its use for reaching, grasping and manipulating objects. But the other arm, usually thought to be unaffected from the stroke, is frequently not normal either. Many stroke survivors experience reduced strength, slower movements and poorer coordination in the less-impaired arm.

Training the less-impaired arm

As neuroscientists who study how the brain controls movement after stroke, these findings led us to a simple question: Could training the less-impaired arm help it work better?

In a clinical trial of over 50 patients, we studied people living with chronic stroke who had severe impairments in one arm, making it unusable for everyday tasks. These individuals depended almost entirely on their less-impaired arm to manage daily life.

Participants were randomly assigned to one of two rehabilitation groups: one that trained their most-impaired arm, and one that trained their less-impaired arm. Both received five weeks of therapy that involved challenging, goal-directed hand movements, including virtual reality tasks designed to improve coordination and timing.

Close-up of health care provider examining a patient's arm
Improving stroke rehabilitation strategies could improve patients’ everyday lives.
The Good Brigade/DigitalVision via Getty Images

Compared to those who trained their most-impaired arm, we found that participants who conditioned their less-impaired arm became faster and more efficient at everyday hand tasks, such as picking up small objects or lifting a cup. These improvements remained six months after training ended.

We believe the lasting benefit of training the less-impaired arm may come from a simple feedback loop: When their arm works better, people naturally use it more, and that extra practice in daily life helps lock in those gains.

Strengthening what remains

Stroke rehabilitation has long focused on the arm that is most visibly impaired. But for many people, full function in that arm never returns. They adapt and rely on their less-impaired arm to get through the day.

“Less-impaired,” however, does not mean unaffected. When this arm becomes the sole tool for daily activities, even mild problems can have major consequences for independence and quality of life. Improving how well this arm works could make everyday tasks faster, easier and less exhausting, even years after a stroke.

Future work will focus on how best to combine training of the less-impaired arm with standard therapy for the more-impaired arm, and how these approaches translate into everyday life at home.

For many survivors, recovery may not mean restoring what was lost but strengthening what remains.

The Conversation

Candice Maenza received salary support from a National Institutes of Health grant.

Robert Sainburg receives funding from the National Institutes of Health, National Institute of Child Health and Development, National Center for Medical Rehabilitation Research, the National Science Foundation, and the Department of Defense.

ref. Stroke survivors can counterintuitively improve recovery by strengthening their stronger arm – new research – https://theconversation.com/stroke-survivors-can-counterintuitively-improve-recovery-by-strengthening-their-stronger-arm-new-research-274404

La conversación docente: competencias digitales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

BongkarnGraphic/Shutterstock

Para quienes hemos crecido sin internet ni móviles, observar cómo un miembro de la generación Z se maneja digitalmente produce cierto vértigo. La cantidad de tareas, alertas y conversaciones que pueden estar gestionando al mismo tiempo en su móvil y la velocidad a la que lo hacen le dejan a uno sintiéndose como la versión sin actualizar de un software antiguo, de esos que se quedaban un rato “pensando” antes de dar el siguiente paso, con el icono del relojito de arena dando vueltas.

Pero esa habilidad digital tiene una cara oculta. Es posible que, precisamente por ir más despacio, y pararse entre tareas, al final del día un “boomer” esté menos agotado mentalmente que un “zeta”. En su artículo sobre el tecnoestrés en el ámbito académico, los investigadores de la Universidad de Murcia José Luis Serrano y Juan Antonio Gutiérrez Gómez explican cómo ser más “competentes” digitalmente y más capaces de gestionar multitud de tareas online no protege a los universitarios de sentirse sobrecargados, invadidos y abrumados al final del día.

Más bien al contrario: sus destrezas digitales no solo no los preparan sino que a menudo les impiden tener una relación más sostenible con la tecnología en el contexto tan saturado y altamente interdependiente en el que viven. Incluso el ámbito académico se convierte a menudo en un “no parar” de mensajes, alertas, plataformas y tareas digitales. Conclusión: no necesitan que les enseñemos a manejar la tecnología, sino a manejar el flujo constante de atención que requiere y saber ponerle freno.

Veamos otro ejemplo de destrezas técnicas: cuando ChatGPT aterrizó en las universidades hace un par de años, muchos profesores se sorprendían de lo “bien” que escribían de repente todos sus alumnos.

Hoy, el deslumbramiento ha dejado paso a la farragosa tarea de leer frases y más frases estupendamente estructuradas… que no dicen nada. Los angloparlantes ya le han puesto nombre: “workslop”, algo así como vacío academicista. Contenido con una falsa apariencia solvente, que nos sepulta en conceptos y frases huecas que no llevan a ningún lado. Ya existía antes, pero ahora está por todas partes gracias a la IA. María Isabel Labrado Antolín, de la Universidad Complutense, hizo un experimento entre sus estudiantes, y descubrió que los mejores trabajos provenían de los estudiantes que usaban la IA de manera verdaderamente inteligente. Una vez más, conocer la tecnología no es lo mismo que aprovecharla.

Y es que la “competencia digital”, sea de los docentes o de los estudiantes, necesita una reformulación. Aprender a usar programas y aparatos es una cosa, pero aprender a integrarlos en las tareas académicas y en la vida cotidiana otra muy distinta. Los programas y aparatos evolucionan a gran velocidad; por eso, una profesora puede obtener un certificado que avale que tiene unos conocimientos concretos sobre determinadas tecnologías, y al año siguiente sentirse frustrada y estresada con un problema técnico imposible de anticipar.

La verdadera competencia digital pasa por dar a los docentes tiempo, apoyo, redes de colaboración y libertad para equivocarse y experimentar. Solo así podrán ofrecer una visión equilibrada y crítica a esos estudiantes que creen, erróneamente, que la tecnología no tiene secretos para ellos.

Esta semana, además, hemos hablado de cómo mejorar el nivel de inglés de los futuros docentes y de los actuales estudiantes universitarios, de cómo evitar la ansiedad de los cambios de etapa y de lo importante que es la educación de los cero a los 3 años para el futuro académico y la equidad.

The Conversation

ref. La conversación docente: competencias digitales – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-competencias-digitales-274801

« Aime-moi ! » ou comment les entreprises peuvent générer de l’engagement entre elles

Source: The Conversation – in French – By Benoit Bourguignon, Professeur de marketing, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Une publication de McDonald’s peut générer 17 000 réactions. Pour une entreprise qui vend à d’autres entreprises, en obtenir une trentaine relève déjà de la performance. Sur les réseaux sociaux, le marketing Business-to-Business (B2B) semble condamné à un faible engagement. Nos recherches montrent pourtant que ce désavantage n’est pas une fatalité.


Tout le monde veut être aimé ; les entreprises aussi. Et ce besoin d’amour se manifeste également sur les réseaux sociaux où chaque publication cherche à attirer un maximum de « J’aime ». Or, les publications B2B suscitent beaucoup moins d’engagements sur les réseaux sociaux que celles des marques destinées aux consommateurs individuels (B2C). Dans notre échantillon, une publication d’entreprise reçoit en moyenne 29 réactions, loin des milliers générées par certaines campagnes B2C.

Depuis deux ans, notre équipe de recherche s’est penchée sur ce qui favorise les réactions positives sur les publications des entreprises qui vendent à d’autres entreprises — par exemple, une société qui fournit de la farine à un boulanger, un logiciel de comptabilité à une PME, ou des composants électroniques à un fabricant.

Nous avons mené plusieurs études, dont deux se dégagent particulièrement : l’une sur le rôle de la narration, l’autre sur l’effet des émotions exprimées dans les publications diffusées sur les réseaux sociaux.




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Carburer aux histoires

« Laissez-moi vous raconter ce qui m’est arrivé hier ! »

Avez-vous déjà remarqué que cette simple phrase suscite immédiatement l’attention de vos interlocuteurs ? L’être humain carbure aux histoires, que ce soit dans les livres, les films ou les réseaux sociaux. Les organisations utilisent elles aussi la narration pour capter l’intérêt des consommateurs, mais aussi d’autres entreprises qui sont leurs clientes. Quand on raconte une histoire, on retrouve généralement des personnages, des séquences d’événements et un lieu où se déroulent ces actions.

Dans une étude, nous avons cherché à retrouver ces éléments de la narration dans 85 075 publications de 439 entreprises B2B afin de déterminer s’ils favorisaient l’engagement. Comme mesure de l’engagement, nous avons additionné le nombre de « J’aime », de commentaires et de partages. Nous avons utilisé le traitement automatique des langues pour analyser près de 4,3 millions de mots contenus dans ces publications.

Par exemple, une entreprise a publié ceci en anglais : « Chaque mois de juin, nous tenons le Mois du leadership en matière de sécurité afin de recentrer nos efforts et de nous réengager envers notre objectif de zéro incident de sécurité. Découvrez comment (noms des 4 employés) font de la sécurité une obligation ».

La publication se poursuit avec le témoignage de ces quatre employés. En présentant ces personnes racontant une histoire dans leur entreprise, on retrouvait des éléments de narration qui ont contribué à susciter 52 réactions, 2 commentaires et 3 republications, ce qui représente un niveau d’engagement important pour une entreprise qui ne vend pas aux consommateurs.

On sait depuis longtemps que la narration influence positivement l’image des marques auprès des consommateurs. Nos résultats démontrent que la narration peut aussi avoir une influence positive sur l’engagement envers des publications de compagnies de B2B. Pourtant, elle reste encore peu utilisée en B2B, notamment sur les médias sociaux, alors même qu’elle permet de rendre les communications plus authentiques, de mieux utiliser les ressources et de créer des relations plus fortes.

Générer une réaction

Une autre stratégie utilisée par les marketeurs pour susciter de l’intérêt, que ce soit sur TikTok, Instagram ou Facebook, est de créer du contenu qui génère une réaction émotionnelle. Parmi les 27 émotions que nous avons étudiées, 24 ont une influence significative sur l’engagement, dont la surprise, comme avec l’anecdote relatée par cette publication qui a reçu 33 réactions, soit plus que la moyenne : « Aujourd’hui, c’est la Journée mondiale des sols (#WorldSoilDay). Fait surprenant : une cuillère à soupe de sol contient plus d’organismes qu’il n’y a de personnes sur Terre ».

On connaît, depuis des décennies, l’importance de susciter des émotions chez les consommateurs pour qu’ils s’intéressent à un produit ou à un service, même s’ils refusent parfois de l’admettre. À l’inverse, les décisions d’achat en entreprise sont souvent perçues comme rationnelles et uniquement guidées par des chiffres.

Or, les acheteurs professionnels en B2B, comme les consommateurs, sont tout aussi influencés par leurs émotions lorsqu’ils sont soumis à des propositions commerciales, car derrière chaque organisation il y a des personnes. Et ces personnes, comme tout le monde, éprouvent des émotions vis-à-vis d’une marque ou d’une présentation d’un produit ou d’un service.

Les décisions B2B ne reposent donc pas seulement sur des chiffriers Excel et des critères techniques : elles sont aussi influencées par des émotions, des perceptions et des histoires qui rendent une option plus rassurante, plus crédible ou plus désirable que les autres.

L’impact concret de la narration et des émotions

Il fallait maintenant étudier si cela se traduisait par un plus grand engagement sur les réseaux sociaux. Pour mesurer l’effet des émotions sur l’engagement, nous avons analysé 65 027 publications sur Facebook de 439 entreprises canadiennes de B2B. Afin de classer les publications selon les émotions, nous avons appliqué des méthodes de traitement automatique des langues à l’aide d’un jeu de données public, et mesuré l’engagement de la même façon que dans l’étude précédente.


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Il en ressort que des émotions positives, comme la joie, la fierté et l’admiration ont un effet positif sur l’engagement. Une seule émotion négative, le chagrin, génère de l’engagement, probablement par empathie, comme ces nombreuses publications d’entreprise soulignant le décès de la reine Elizabeth, qui ont eu un niveau d’engagement supérieur.

Par exemple, une entreprise d’équipements en cuir pour chevaux a publié : « Aujourd’hui, le monde a perdu une véritable cavalière. Reposez en paix, reine Elizabeth II. » Cette publication a reçu 52 réactions, et 2 commentaires et a été partagée 13 fois. Les publications neutres, c’est-à-dire sans présence manifeste d’émotion, ont plutôt un effet négatif sur l’engagement.

On pense souvent que les algorithmes décident de tout, mais l’engagement naît souvent d’une émotion. Une histoire qui étonne, qui émeut ou qui fait rire peut suffire à susciter le désir de réagir. Et c’est sans doute la seule stratégie qui résiste au temps lorsqu’il s’agit de se faire aimer.

La Conversation Canada

L’étude citée dans l’article s’appuie sur des travaux de recherche financés par le Conseil de recherches en sciences humaines du Canada.

Harold Boeck, Maryam Bahra et Seyed Habib Hosseini Saravani ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. « Aime-moi ! » ou comment les entreprises peuvent générer de l’engagement entre elles – https://theconversation.com/aime-moi-ou-comment-les-entreprises-peuvent-generer-de-lengagement-entre-elles-268473

Un robot, un cerveau, une découverte : démystifier l’équilibre debout

Source: The Conversation – in French – By Jean-Sébastien Blouin, Professor, School of Kinesiology, University of British Columbia

Imaginez-vous au volant d’une voiture dont la direction ne réagit pas instantanément et dont le GPS indique toujours où vous étiez une seconde plus tôt. Pour conduire un tel véhicule, vous devriez constamment déduire comment manœuvrer le volant à partir d’informations qui ne sont pas à jour.

C’est exactement ce que fait le cerveau chaque fois que l’on bouge : les signaux sensoriels atteignent le cerveau quelques dizaines de millisecondes après un événement, et les commandes motrices mettent un temps similaire pour arriver aux muscles, qui ont besoin de temps pour générer de la force. En d’autres termes, le cerveau travaille toujours avec des « informations anciennes » et doit prédire le résultat de chaque action.

Cette capacité prédictive est particulièrement impressionnante lorsque nous nous tenons debout, car elle permet de maintenir l’équilibre d’un corps grand et lourd sur deux petits pieds.

Les défis de l’équilibre

Les scientifiques savent depuis longtemps que le temps de réponse neuronale rend complexe le contrôle de l’équilibre. Même chez les jeunes adultes en bonne santé, il faut environ un sixième de seconde pour que les informations provenant des pieds, des muscles et des oreilles internes atteignent le cerveau, puis pour qu’un signal correctif soit envoyé aux muscles. Les modèles physiques simples considèrent le corps comme une masse qui s’équilibre autour des chevilles et prédisent qu’il devient impossible de rester debout si la transmission des informations neuronales et le temps de réponse sont trop longs.

Les propriétés physiques de notre corps influencent notre façon de bouger. Tout comme un gros camion se conduit plus lourdement qu’une petite voiture, une personne grande ou lourde qui se tient debout a une plus grande résistance au mouvement et ressent moins les poussées externes ou les secousses soudaines.

Pour vérifier si le cerveau traite les signaux décalés temporellement de la même manière qu’il traite les changements dans la mécanique corporelle, une équipe de l’Université de Colombie-Britannique et du Centre médical universitaire Erasmus, aux Pays-Bas, a construit un robot de simulation corporelle grandeur nature.

Un homme se tient debout dans une grande machine
Un participant dans le robot de simulation corporelle à l’Université de Colombie-Britannique.
(Sensorimotor Physiology Lab/UBC), CC BY-NC-SA

Les participants, debout sur deux plateformes de force, sont attachés à un cadre rembourré. Des moteurs déplacent le cadre en fonction des forces qu’ils génèrent, ce qui fait que l’ensemble du système se comporte comme leur vrai corps qui oscille sous l’effet de la gravité.

Le robot peut modifier la mécanique corporelle simulée en temps réel : il peut faire sentir la personne plus légère ou plus lourde, ajouter ou retirer de l’énergie à ses mouvements ou insérer un délai entre son effort et le mouvement ressenti, imitant ainsi le décalage sensorimoteur du cerveau.

Trois expériences

À l’aide de cet outil, les scientifiques ont voulu déterminer si le cerveau traitait le temps (le délai) et l’espace (la dynamique corporelle) de manière indépendante. Pour ce faire, ils ont mené trois expériences :

1. Les changements dans la dynamique corporelle et les délais modifient l’équilibre de manière similaire. Les participants étaient debout, et le robot insérait un décalage de 0,2 seconde entre leurs commandes et le mouvement résultant. Cette micropause provoquait une importante oscillation et a amené de nombreux participants à la limite virtuelle de la chute. De même, l’oscillation augmentait quand le robot changeait le corps pour le rendre plus léger ou ajoutait de l’énergie au mouvement, un peu comme lorsqu’un coup de vent pousse une personne.

2. Les délais temporels sont perçus comme une modification de la mécanique corporelle. Une fois le retard désactivé, les participants ajustaient les propriétés mécaniques de leur corps jusqu’à ce que leur sensation corresponde à la sensation de délai qu’ils venaient de ressentir. Ils optaient alors pour un corps plus léger ou un réglage qui ajoutait de l’énergie. Lorsqu’on leur demandait de rendre la condition d’équilibre en présence d’un délai « naturelle », ils choisissaient un corps plus lourd ou un réglage qui dispersait l’énergie. Ainsi, modifier les propriétés mécaniques du corps permet de recréer ou d’annuler la sensation de signaux différés dans le temps.

3. Améliorer l’équilibre en présence d’un délai. Des personnes qui n’avaient jamais utilisé le robot furent soumises à un retard de 0,2 seconde entre leurs commandes motrices et le mouvement résultant. Lorsque leur corps étaient plus lourd ou dissipait l’énergie du mouvement, leur équilibre s’améliorait instantanément – aucun entraînement ou adaptation requis. Les oscillations étaient réduites de 80 % et la plupart des participants n’atteignaient plus la limite virtuelle de chute.

Le temps et l’espace

Ces trois expériences permettent de tirer une conclusion : le cerveau ne stocke pas de solutions distinctes pour des « informations décalées » et un « corps instable ». Au contraire, il maintient un modèle interne unifié qui fusionne le temps et l’espace en une seule représentation du mouvement.

Lorsque le retour sensoriel a du retard et que le corps est instable, ajouter de la lourdeur ou dissiper l’énergie du mouvement rétablit l’équilibre. À l’inverse, alléger le corps ou ajouter de l’énergie reproduit l’instabilité causée par les retards neuronaux. Dans les deux cas, une représentation unifiée de l’équilibre permet de demeurer en équilibre debout.


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Ces découvertes sont plus que de simples curiosités scientifiques. Avec l’âge ou en cas de maladies endommageant les nerfs longs, les signaux voyagent plus lentement et sont davantage perturbés, ce qui provoque des troubles de l’équilibre et augmente le risque de chutes. Selon l’Organisation mondiale de la santé, une personne âgée sur trois fait une chute une fois par an, ce qui en fait la principale cause d’hospitalisation pour blessure et engendre un coût de plusieurs milliards de dollars pour les systèmes de santé.

Le robot de simulation corporelle offre une nouvelle perspective sur ce problème : des appareils fonctionnels et des exosquelettes portables qui fournissent juste assez de résistance au moment où une personne commence à vaciller peuvent contrebalancer les effets déstabilisants des ralentissements neuronaux.

Ils soulèvent également une question plus large : la taille des animaux et les mécanismes compensant les retards neuronaux ont-ils évolué pour améliorer leur survie ?

La prochaine fois que vous vous pencherez au-dessus d’un évier ou que vous aurez une discussion sur le pas de la porte, rappelez-vous que votre cerveau jongle discrètement avec le temps et les représentations corporelles en arrière-plan. Le plus étonnant est peut-être le fait que l’on ne remarque jamais ce travail.

La Conversation Canada

Jean-Sébastien Blouin bénéficie d’un financement du Conseil de recherches en sciences naturelles et en génie du Canada.

Patrick A. Forbes bénéficie d’un financement du Conseil néerlandais de la recherche (NWO).

ref. Un robot, un cerveau, une découverte : démystifier l’équilibre debout – https://theconversation.com/un-robot-un-cerveau-une-decouverte-demystifier-lequilibre-debout-271914

Quand les animaux de compagnie dévorent la biodiversité : un vide juridique dans l’Union européenne

Source: The Conversation – in French – By Miguel Ángel Gómez-Serrano, Assistant lecturer, Universitat de València

Les textes européens qui encadrent le bien-être animal le circonscrivent aux espèces domestiques. digitalienspb/Shutterstock

À travers ses grands textes, l’Union européenne défend la biodiversité d’un côté et le bien-être de nos animaux domestiques de l’autre. Mais que dit-elle quand nos chats et chiens attentent à la faune sauvage ? Pas grand-chose pour l’instant…


Près de 44 % des ménages de l’Union européenne possèdent au moins un animal de compagnie, dont plus de 90 % sont des chiens ou des chats.

La place des animaux de compagnie dans nos vies n’a cessé de croître au cours des dernières décennies, mais elle s’est fortement accélérée à partir de la pandémie de Covid-19. Plus précisément, on estime que la population européenne d’animaux de compagnie a augmenté de 11 % en 2022, pour atteindre 340 millions, principalement des chats (127 millions) et des chiens (104 millions).

À mesure que les foyers adoptent chiens et chats, l’intérêt pour leur bien-être ne cesse de croître. Dans le même temps, le déclin des populations d’animaux sauvages alerte la société sur la nécessité de protéger la biodiversité.

Mais cette convergence ne va pas toujours de soi. S’il existe un certain chevauchement entre les objectifs du bien-être animal et ceux de la conservation de la faune sauvage, un biais apparaît clairement dans la hiérarchisation des priorités entre animaux de compagnie et animaux sauvages, en particulier lorsque ces deux groupes interagissent.

IMG.
Miguel Ángel Gómez-Serrano

Une étude récente identifie les ressorts du conflit entre défenseurs du bien-être des animaux de compagnie et partisans de la conservation de la nature. Ce travail analyse les leviers juridiques, dans le cadre de l’Union européenne, permettant de réduire l’impact des animaux de compagnie sur les animaux sauvages.

Deux cadres juridiques difficilement conciliables

L’Union européenne dispose actuellement d’une législation environnementale solide, dans laquelle les directives « Oiseaux » et « Habitats » ont joué un rôle clé dans la protection de la faune sauvage. En revanche, la législation relative au bien-être animal – en particulier celle concernant les animaux de compagnie – est beaucoup plus récente et reste encore émergente.

En toute logique, le bien-être animal a été associé exclusivement aux espèces domestiques, tandis que les espèces sauvages relèvent du droit de l’environnement.

Mais ce déséquilibre a engendré un important vide juridique : que se passe-t-il lorsque des animaux de compagnie causent des dommages à la faune sauvage ?

Des animaux de compagnie devenus sauvages

Parmi les impacts les plus importants des animaux de compagnie sur la faune sauvage figurent ceux liés aux individus retournés à l’état sauvage. Les animaux abandonnés ou échappés peuvent former des populations autosuffisantes dans la nature, avec de graves conséquences pour les espèces autochtones.

Les perroquets échappés des foyers en sont un bon exemple. Des espèces comme la perruche à collier ou la conure veuve ont établi des colonies dans de nombreuses villes européennes. Au-delà de la question de savoir s’il faut les considérer comme des espèces invasives, leur gestion constitue un conflit socio-environnemental complexe.

Certains travaux scientifiques suggèrent qu’elles entrent en compétition avec les espèces locales pour les sites de nidification et les ressources, mais ce sont des animaux charismatiques et appréciés par le public, si bien que leur régulation suscite de vives controverses sociales.

Cependant, si un animal de compagnie concentre particulièrement les préoccupations lorsqu’il retourne à l’état sauvage, c’est bien le chat domestique. Il est considéré comme l’un des prédateurs invasifs les plus nocifs au monde, responsables d’environ 25 % des extinctions contemporaines de reptiles, d’oiseaux et de mammifères à l’échelle mondiale.

Malgré ces preuves, il existe encore en Europe une forte réticence à reconnaître les chats retournés à l’état sauvage (ou chats harets) comme des espèces invasives, ce qui limite les options juridiques pour gérer leur impact.

Animaux de compagnie qui errent librement hors de leur domicile

De nombreux animaux de compagnie passent une partie de leur temps à l’extérieur sans surveillance. Pour les chiens, les impacts concernent principalement la prédation sur la faune sauvage et la transmission de maladies.

Les chats, qui errent plus librement hors de leur domicile, pratiquent également la prédation, même lorsqu’ils sont bien nourris, affectant particulièrement les oiseaux et les petits vertébrés dans les environnements urbains et périurbains.

Un cas particulier concerne les colonies félines. Le contrôle des populations de chats errants relève généralement des États membres de l’UE, ce qui entraîne des approches très variées, allant de la mise à l’écart des animaux aux programmes de capture, stérilisation et retour (méthode CSR).

Bien qu’il s’agisse d’une méthode socialement acceptée, les preuves scientifiques montrent que, dans la majorité des cas, elle n’est pas efficace pour réduire la population de chats ni pour limiter à court terme leur impact sur la faune sauvage.




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Promener des animaux de compagnie dans la nature

Promener son chien dans la nature est devenu une des activités de loisirs particulièrement courante, en atteste notamment, dans les zones concernées, la popularité croissante des plages pour chiens. Ce type de gestion est probablement bénéfique pour la santé des animaux et de leurs propriétaires, mais pas pour la faune sauvage.

Sur les plages naturelles, par exemple, les chiens peuvent avoir un impact grave sur les oiseaux nichant au sol, comme les gravelots à collier interrompu. Même en l’absence de prédation directe, la simple présence d’un chien peut amener les oiseaux à abandonner leurs nids ou à réduire le temps d’incubation, avec des effets négatifs sur le succès reproducteur.

Réconcilier le bien-être animal et la conservation

À mesure que la biodiversité diminue et que les populations d’animaux de compagnie augmentent dans les foyers européens, le conflit entre la conservation de la faune sauvage et la défense du bien-être animal s’intensifie. Il devient donc urgent de réconcilier ces perspectives divergentes et d’harmoniser leurs cadres juridiques respectifs.

L’Union européenne dispose de marges de manœuvre juridique pour agir. Les directives environnementales obligent déjà les États membres à prévenir les dommages aux espèces protégées, ce qui pourrait se traduire par des restrictions plus claires concernant la liberté de déplacement des animaux de compagnie, en particulier dans les espaces naturels protégés.

Parallèlement, l’élaboration d’une nouvelle législation sur le bien-être animal constitue une occasion de renforcer la responsabilité des propriétaires tout en réduisant l’impact de la liberté de déplacement et en prévenant l’abandon ou le retour à l’état sauvage.

Il est nécessaire que les autorités s’attellent à la régulation de l’impact des animaux de compagnie et que leurs propriétaires s’engagent activement à les limiter. Ce n’est qu’ainsi que nous éviterons d’atteindre le point de non-retour où les seuls animaux que nous observerons lors de nos promenades dans la nature seront nos propres animaux de compagnie.

The Conversation

Miguel Ángel Gómez-Serrano ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quand les animaux de compagnie dévorent la biodiversité : un vide juridique dans l’Union européenne – https://theconversation.com/quand-les-animaux-de-compagnie-devorent-la-biodiversite-un-vide-juridique-dans-lunion-europeenne-274863