El patinete eléctrico: una trampa silenciosa para el futuro de la movilidad juvenil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Brazo-Sayavera, Profesor del área de Educación Física y Deportiva, Universidad Pablo de Olavide

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El patinete eléctrico es ya una presencia habitual en nuestras ciudades. Se ha vendido como el símbolo de la micromovilidad moderna. Como una solución que promete desatascar las ciudades, realizar desplazamientos en menos tiempo y reducir las emisiones. Sin embargo, detrás de su estilo moderno se esconde una trampa silenciosa: estos vehículos podrían amenazar la salud y la seguridad de la juventud.

Cuando la movilidad asistida roba la salud

La Organización Mundial de la Salud destaca a la inactividad física como una de las pandemias silenciosas del siglo XXI. Para combatirla, el transporte activo –caminar o ir en bicicleta – es la herramienta más eficaz. Esto es así porque integra el ejercicio en el día a día, especialmente en trayectos habituales como ir y venir del centro educativo.

¿Roban los patinetes eléctricos esta oportunidad a los más jóvenes? Algunos estudios actuales han evaluado esta preocupación.

Un trabajo reciente demuestra que su uso supone un gasto energético menor que caminar. Es lógico: no es un medio de transporte activo, sino pasivo y asistido. Al reemplazar la caminata o la bicicleta, favorece la pérdida de actividad física diaria, como señala otro estudio. Además, como permiten llegar hasta la puerta del destino, hace menos atractiva la movilidad híbrida con transporte público.

Si un joven sustituye un trayecto de 15 minutos a pie por uno de 5 minutos en patinete eléctrico pierde una parte crucial de su actividad física diaria e interacción con el entorno. El impacto en la salud pública es demoledor si multiplicamos por millones de jóvenes. En última instancia, también aumenta el riesgo de enfermedades no transmisibles a largo plazo.

En un futuro se deberían analizar los posibles efectos negativos del uso del patinete eléctrico en la salud psicosocial. Por ejemplo, este vehículo podría estar transformando la experiencia social del desplazamiento al centro educativo. Esto es así porque reduce las oportunidades de interacción social que ofrece el transporte activo, disminuye las conversaciones y el intercambio de experiencias.

El riesgo oculto: el aumento de lesiones graves

Además, el auge de la micromovilidad asistida ha traído consigo un incremento preocupante en el número de accidentes. Los datos son claros: según la Dirección General de Tráfico, 459 personas fueron hospitalizadas en España durante 2024 por accidentes con vehículos de movilidad personal (principalmente patinetes eléctricos). Esto supone un 34 % más que en el año anterior. La cifra de fallecidos casi se duplica, con un aumento de 10 a 19.

Los datos de otras ciudades europeas confirman esta tendencia. En Alemania, por ejemplo, los fallecidos aumentaron en un 27 %. La mitad de los heridos fueron menores de 25 años.

Otros estudios también revelan que, en jóvenes, los patinetes eléctricos causan más accidentes en comparación con las bicicletas. Las lesiones que producen incluyen fracturas complejas, lesiones cerebrales traumáticas y lesiones de la médula espinal. La velocidad que alcanzan, en combinación con la inestabilidad de sus pequeñas ruedas y la falta de infraestructuras específicas para ellos, convierte el desplazamiento en un riesgo.

Diversos factores se combinan para crear este cóctel peligroso. Entre ellos, la falsa sensación de seguridad, el bajo uso del casco, la falta de educación vial y la inexperiencia de los jóvenes al maniobrar a altas velocidades en entornos urbanos, congestionados y carentes de infraestructuras adecuadas.

La bicicleta: el verdadero transporte del futuro

La solución a esta encrucijada no es prohibir, sino promover alternativas saludables y sostenibles. La bicicleta, no necesariamente eléctrica, es la clave para la movilidad en los trayectos urbanos de corta y media distancia.

La bicicleta ofrece una triple ventaja que el patinete eléctrico no puede igualar. Este es el “modelo de la triple S”:

  1. Salud. Proporciona un gasto energético, por lo que contribuye a la actividad física diaria y a la mejora de aspectos psicosociales.

  2. Sostenibilidad. Es un medio de cero emisiones, alineado perfectamente con la lucha contra el cambio climático.

  3. Seguridad. Aunque el riesgo existe, el diseño de la bicicleta, su estabilidad y la infraestructura ciclista mejoran la seguridad percibida y real.

Desde la Red Española por una Infancia Activa y Saludable insistimos en que el futuro de la movilidad juvenil debe ser activo, no asistido. Es fundamental que las políticas urbanas, los educadores y las familias prioricen la creación de entornos seguros y atractivos para que los jóvenes puedan caminar y pedalear.

Algunas pautas para mejorar la salud pública y la del planeta suponen invertir en:

  • Carriles bici seguros y segregados.

  • Acciones de peatonalización y pacificación del tráfico.

  • Facilitar que se puedan compartir calzadas con vehículos motorizados.

  • Programas de educación vial activa dentro y fuera de los contextos escolares.

  • Campañas que destaquen los beneficios físicos y mentales del pedaleo.

El patinete eléctrico es una herramienta de movilidad, pero no de salud. Debemos asegurar que la próxima generación no cambie la oportunidad de ser activa por la comodidad de ser asistida. El camino hacia una juventud más sana y un planeta más verde pasa por volver a poner la energía en las piernas de los jóvenes.

The Conversation

Javier Brazo-Sayavera es miembro de la Alianza Global por una Infancia Activa y Saludable. Además, coordina la Red Española por una Infancia Activa y Saludable.

Javier Molina García es miembro de la Red Española por una Infancia Activa y Saludable, y además, de la Red Iberoamericana de Investigación en Desplazamiento Activo, Salud y Sostenibilidad.

Mario Jordi Sánchez es director del Grupo de Investigación Social aplicada al Deporte.

Palma Chillón Garzón es miembro de la Red Iberoamericana de Investigación en Desplazamiento Activo, Salud y Sostenibilidad, y además, de la Red Española por una Infancia Activa y Saludable.

ref. El patinete eléctrico: una trampa silenciosa para el futuro de la movilidad juvenil – https://theconversation.com/el-patinete-electrico-una-trampa-silenciosa-para-el-futuro-de-la-movilidad-juvenil-271918

¿Cómo puede existir algo infinito?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Antonio Prado Bassas, Profesor Titular de Universidad en el Dpto. Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla, Universidad de Sevilla

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Javier, de 14 años, del IES Giner de los Ríos (Motril, Granada)


La idea de infinito ronda por nuestras cabezas desde que somos muy pequeños. Algo a lo que quizás haya contribuido nuestro gran amigo Buzz Lightyear con su famosa frase “Hasta el infinito… y más allá”. Es normal asociarlo a algo misterioso, difícil o incluso imposible de entender. Por eso la pregunta “¿Cómo puede existir algo infinito?” es, probablemente, una de las más interesantes y controvertidas que se le puede hacer a un matemático.

Para comenzar a responderla, primero hay que saber qué significa exactamente infinito. En matemáticas, no representa un número ni algo que está muy lejos. No. Es un concepto que asociamos a lo que podemos hacer tan grande como queramos o a lo que nunca se acaba.

Siempre hay un número mayor

Pensemos en los números naturales, los que usamos para contar. ¿Cual es el más grande que conoces? Realmente esta sí que es una pregunta absurda. En cuanto imagines cualquier número, le sumas 1, y ya tienes otro mayor. Es decir, podemos pensar en números tan grandes como queramos: no existe el último número.

Pero cuidado. El infinito no es un número desorbitadamente grande. Si vamos a la playa y cogemos un puñado de arena, en realidad tendremos una cierta cantidad (enorme) de granos de arena. ¿Un millón? ¿Un billón? Por muy grande que sea, será una cantidad concreta. Si a mi puñado de arena le agrego 10 granos –y aunque el resultado siga siendo un puñado de arena–, habrá 10 granos más que antes. Como decíamos con el número más grande, siempre podremos poner un grano más para aumentar la suma.

En matemáticas decimos que los números naturales son infinitos en el sentido de que siempre podemos encontrar un número mayor que cualquiera que nos podamos imaginar. Pero no existe un número como tal que sea infinito.

Rectas sin principio ni fin

Veamos un ejemplo más geométrico: la recta, una línea que nunca cambia de dirección y que se extiende indefinidamente. Pero si queremos dibujar una, tendremos que empezar en un punto concreto del papel y acabar en otro. En realidad, lo que plasmamos es un segmento tan largo como necesitemos. Sin embargo, la recta sigue antes y después más allá de nuestro papel. A veces, hacemos patente esta idea poniendo una punta de flecha en el extremo.

Con la llegada de los dispositivos digitales, si tenemos una recta dibujada y hacemos zum hacia fuera, la recta seguirá allí, por mucho que nos alejemos. No podremos encontrar ni su principio ni su final porque, en realidad, una recta es infinita.

Infinitamente pequeño

Pero la idea de infinito no es exclusiva de lo grande. En lo pequeño también podemos encontrarla. Todos sabemos calcular la velocidad media de un móvil (o sea, un objeto que se mueve): basta dividir el espacio recorrido entre el tiempo transcurrido. Pero si quisiéramos calcular la velocidad en un solo instante determinado, ¿cómo lo haríamos? ¿Cuánta distancia habrá recorrido el objeto? O peor aún… ¿cuánto tiempo habrá transcurrido?

Para resolver este entuerto, recurrimos, de nuevo, al infinito. Imaginemos que un coche se mueve a lo largo de una recta durante 10 segundos y queremos calcular la velocidad en el segundo 2 exactamente.

Lo primero que hacemos es calcular la velocidad en el intervalo de tiempo de entre 2 y 3 segundos: espacio recorrido dividido entre 1 segundo. A continuación, reducimos el intervalo a la mitad y calculamos la velocidad entre 2 y 2,5 segundos: espacio recorrido entre medio segundo. De nuevo, volvemos a reducir el intervalo a la mitad y calculamos la velocidad entre 2 y 2,25 segundos. Y así sucesivamente. Mediante este método iterativo y sin fin (infinito) obtendríamos la velocidad justo a los dos segundos.

Este proceso es lo que conocemos como derivada y su hallazgo (bueno, el del cálculo infinitesimal) supuso uno de los momentos más brillantes (y también más controvertidos) de la ciencia y las matemáticas. Con las derivadas podemos calcular tasas de variación instantáneas. En cierto sentido, nos da el superpoder de dividir entre cero, al estilo Marvel (o DC, si eres uno de esos). Y con las derivadas –y sus primas hermanas, las integrales– llegó el boom de la ciencia a través de las ecuaciones diferenciales. Pero esa es otra historia…

Matemáticas sin límites

Aún podemos hacernos más preguntas al hilo del concepto del que nos ocupa. La primera: ¿es el universo infinito? La física moderna no puede responderlo. Sin embargo, el universo observable (aquel cuya luz ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros) sabemos que tiene límites: es inmenso, pero no infinito.

¿Y es posible dividir la materia todo lo que queramos? Tampoco: llega un momento que nos topamos con partículas elementales como bosones, quarks o leptones, que, a día de hoy, no se pueden dividir más.

Entonces, ¿existen o no cosas infinitas? En la realidad física, no podemos encontrar entes verdaderamente infinitos, pero las matemáticas no tienen límites (chiste malo). El límite está en nuestra imaginación y podemos pensar en rectas o planos sin fin, en números que nunca acaban o en dividir el tiempo tanto como queramos. O sea, es la idea que nos permite razonar matemáticamente cuando nos encontramos con ese tipo de situaciones.

El infinito no es misterioso… Es el lugar donde dos rectas paralelas acaban por encontrarse.

Rectas de farolillos paralelas que se cortan.
Imagen del autor

El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


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José Antonio Prado Bassas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cómo puede existir algo infinito? – https://theconversation.com/como-puede-existir-algo-infinito-265400

Cómo enseñar a los futuros profesionales de la salud a comunicarse eficazmente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Unai Adrián Pérez de Arrilucea Le Floc’h, Profesor de Anatomía y Fisiología en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Fisioterapia, Enfermería y Psicología, Universidad Europea

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Luis tiene 55 años y desde hace unos meses siente una fuerte acidez de estómago cuando se acuesta por las noches. Tras una consulta con su médica de cabecera, solicita cita con el especialista. La doctora le recibe con una sonrisa, presentándose y mirándole a los ojos mientras Luis explica lo que le ocurre. Le hace una serie de preguntas concretas e interpreta sus síntomas. Finalmente, le explica qué ha podido causar el problema, qué pruebas serán necesarias o cómo modificar determinados hábitos (hora de la cena, tipo de alimentos) en busca de la solución. Luis sale de la consulta sintiéndose más tranquilo. Entiende qué puede estar pasando y los tratamientos que existen.

En cambio, Lucía, con síntomas parecidos, se ha encontrado con un especialista que se limitaba a escribir el informe al ordenador mientras ella hablaba, le hacía las preguntas de forma mecánica y le ofrecía una información muy limitada sobre el tipo de pruebas a las que debía someterse. Tras la consulta, la preocupación de Lucía ha aumentado, pues no le queda claro si puede tratarse de un síntoma preocupante o de una anomalía sin gravedad. Queda a la espera de las pruebas con la ansiedad de confirmar que no tiene nada grave.

Estas escenas son reales y muestran que la capacidad de comunicación en salud tiene consecuencias importantes. Porque entender lo que nos pasa y sentirnos acompañados cambia completamente cómo vivimos una enfermedad o malestar.

En un mundo saturado de información, en el que es difícil resistir la tentación de investigar por cuenta propia a qué puede deberse determinado síntoma, es más imprescindible que nunca que los profesionales de la salud sepan comunicar de una manera eficaz y cercana.

Pero la formación universitaria en Ciencias de la Salud sigue centrada en los contenidos teóricos y deja en segundo plano habilidades esenciales como la expresión oral, la empatía o la regulación emocional. Estas competencias son clave para ofrecer una atención sanitaria de calidad y un trato más humano.

La brecha formativa en comunicación

Esta falta de formación específica en comunicación oral y emocional genera una distancia entre lo que se enseña en las aulas y lo que se necesita en la práctica clínica. La relación con pacientes, equipos de trabajo y la sociedad requiere habilidades que van más allá del conocimiento técnico.




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El papel de la inteligencia emocional, un concepto descubierto en los 90, se sigue investigando en el contexto sanitario debido a su gran implicación en la comunicación hacia los pacientes. Ya se ha demostrado que dicha inteligencia está asociada con una mayor calidad de atención y satisfacción del paciente.

Comunicar bien ayuda a salvar vidas

Una comunicación clara mejora la adherencia al tratamiento, reduce errores clínicos y fortalece la relación entre el médico o enfermero y el paciente. La regulación emocional del sanitario ayuda a manejar mejor las situaciones críticas, disminuir el estrés y prevenir el síndrome de estar quemado, tan frecuente en estas profesiones.

Además, en una sociedad que exige transparencia, los sanitarios deberían ser capaces de explicar la ciencia con rigor y empatía. Por eso, fomentar estas habilidades desde la formación inicial es tan importante y debería integrase en el plan de estudios.

‘La Voz de la Ciencia’: una experiencia innovadora

Recientemente hemos puesto en marcha el proyecto La Voz de la Ciencia para mejorar las habilidades comunicativas y emocionales del alumnado de Ciencias de la Salud a través de monólogos científicos. Los estudiantes aprendieron a contar historias científicas en primera persona, con claridad, emoción y rigor.




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La intervención incluyó talleres de expresión oral, tutorías personalizadas y sesiones de ensayo. El proceso culminó en un evento final abierto al público donde presentaron sus monólogos ante una audiencia diversa.

Los resultados fueron medidos antes y después de la experiencia. Se observaron mejoras significativas en la claridad expositiva, la expresividad verbal y no verbal y el uso de recursos como metáforas y humor.

Una de las participantes los resumió así:

“Nunca pensé que podría hablar en público con tanta seguridad. Me he sentido escuchada y valorada.”

Sin embargo, no todo cambió. El nerviosismo y el estrés al hablar en público no disminuyeron de forma significativa. Esto sugiere que es necesario complementar estas intervenciones con estrategias específicas de regulación emocional.

¿Qué otras alternativas existen?

Además de los monólogos científicos, existen otras metodologías activas que también han demostrado ser eficaces.

Así, el aprendizaje experiencial permite aprender a través de la práctica y la reflexión, mientras que la gamificación introduce dinámicas de juego para aumentar la motivación y el compromiso del alumnado.

También hay iniciativas internacionales como FameLab o 3 Minute Thesis que promueven la comunicación científica en formatos breves y accesibles. Los talleres de teatro científico son otra opción para entrenar la expresión oral y la conexión emocional con el público.

Una formación más humana

Todas estas iniciativas demuestran que la comunicación es una herramienta esencial y que puede entrenarse desde la universidad. El impacto en la autoconfianza y la capacidad expresiva del alumnado es real y medible.

Formar profesionales capaces de comunicar con claridad, emoción y rigor mejora la atención sanitaria y fortalece el vínculo entre ciencia y sociedad.

Mientras un paciente como Luis se siente seguro en la atención recibida, y mantiene con mayor compromiso las recomendaciones, Lucía, una vez despejadas las dudas pues las pruebas resultaron negativas, se queda con un mal sabor de boca y no sigue las recomendaciones sanitarias pertinentes.

Por eso proyectos como La Voz de la Ciencia son importantes. Trabajar por una comunicación en salud más humana, favoreciendo consultas donde la escucha activa, la empatía y la claridad sean protagonistas, nos ayudará a mejorar la atención sanitaria. Porque detrás de cada dato y cada tratamiento hay personas que necesitan comprender y sentirse acompañadas.

The Conversation

Unai Adrián Pérez de Arrilucea Le Floc’h no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo enseñar a los futuros profesionales de la salud a comunicarse eficazmente – https://theconversation.com/como-ensenar-a-los-futuros-profesionales-de-la-salud-a-comunicarse-eficazmente-266932

25 años sin Carlos Cano: no es canción, se llama copla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Romero Ferrer, Catedrático de Literatura Española, Universidad de Cádiz

Retrato de Carlos Cano. Sony Music

Heredero directo y sin complejos de la copla y el pasodoble, la figura de Carlos Cano supuso un importante punto de inflexión respecto a la tradición de la canción española. Cano apareció justo en unos momentos, los años del tardofranquismo y la transición, donde todo ese mundo musical en blanco y negro destilaba un penetrante olor a nacionalcatolicismo y a una Andalucía de charanga y pandereta.

25 años después de su fallecimiento tenemos la distancia suficiente como para ofrecer una lectura sosegada sobre su significativa aportación a la cultura musical –y literaria– española. Tampoco debemos olvidar el fuerte compromiso social y artístico con los desheredados de la tierra asociado al autor de “Luna de abril”.

Carlos Cano nació a finales de los años 40 en una Granada caciquil anclada al pasado. Lo hizo, además, dentro de una familia muy castigada por el régimen franquista: su abuelo materno fue sentenciado a muerte a principios de la guerra civil, con todo lo que ello implicaba como estigma social.

En ese ambiente de posguerra y restricciones su banda sonora se nutrió, como la de todos los españoles de la época, de la copla y el flamenco. A través de la radio y el cine escuchó “Tatuaje” de Concha Piquer, “El emigrante” de Juanito Valderrama, “Los campanilleros” y los fandangos de La Niña de la Puebla.

Memoria histórica y cultura del exilio

Estas coplas y canciones de orígenes bastante humildes, también de consumo popular, adquirieron con el tiempo un papel esencial en la obra y trayectoria de Carlos Cano, para transformarlas en patrimonio cultural, social y político.

Durante su carrera, el cantante elaboró un interesante juego de complicidades éticas y estéticas muy comprometido con la lucha antifranquista y la defensa del nacionalismo andaluz. Así, reivindicó la copla como una categoría musical autónoma más allá de las manipulaciones, las lecturas y la apropiación interesada y esclerótica que de ella había hecho el régimen franquista. Esta apropiación se había realizado eludiendo los obvios orígenes republicanos del género, así como sus coqueteos con los aires libertinos y la obscenidad del cuplé.

Lo cierto es que la copla se había institucionalizado durante la II República española y fue símbolo de identidad en quienes tuvieron que exiliarse durante la dictadura al otro lado del Atlántico. Muchos de sus letristas y músicos siguieron compartiendo credos republicanos, como el caso de Ramón Perelló, anarquista, afiliado a la CNT y autor de los populares “Mi jaca”, “La bien pagá” y “La falsa monea”.

Cano recuperó letras y músicas de las obras de Perelló, pero no solo. Recogió el testigo de figuras como el polifacético y purgado por el régimen Miguel de Molina, el exiliado Ángel Sampedro Montero, “Angelillo” –uno de los más abiertos defensores de la República–, o el maestro Salvador Valverde –autor de “María de la O”–.

También se hizo eco del trabajo de Agustín Castellón Campos, “Sabicas” –uno de los pilares fundamentales de la guitarra flamenca– y de Encarnación López Júlvez, “La Argentinita”, y su hermana Pilar López –ambas herederas de “La Argentina”–. Nombres que destacan dentro de un amplio elenco de artistas que, tras la guerra civil y la represión franquista, tuvieron que huir al exilio para, en muchos casos, no regresar a España.

Padre musical del andalucismo

En 2025 –el 19 de diciembre– se cumple el 25 aniversario de la muerte de este cronista de su tiempo. Y el 28 de enero de 2026 Cano hubiese cumplido ochenta años como coplero y cantautor granadino estrechamente vinculado a las tierras gaditanas. A ellas les dedicó algunos de sus grandes éxitos, como las “Habaneras de Cádiz”.

Padre musical del andalucismo con su himno “Verde, blanca, verde”, el cantante también musicalizó varias obras de los poetas prohibidos, de Miguel Hernández a Federico García Lorca –Diván de Tamarit: Gacelas y Casidas–. Igualmente, reivindicó la música y las letras de la copla con sus álbumes Cuaderno de coplas, Quédate con la copla y La copla; memoria sentimental.

En ellos interpretó temas republicanos como “¡Ay, Maricruz!” (1934), “Chiclanera” (1936) o “Falsa moneda” (1939), pero también coplas nuevas, como “María la Portuguesa”, o las populares “Habaneras de Sevilla”, con letra de Antonio Burgos. En su obra también merece recordarse su antología personal del género: De lo perdido y otras coplas.

El propio Cano llegó a afirmar que se puso a cantar copla en un momento en que era un género marginal, de homosexuales y franquistas, y que su labor ayudó a normalizar la situación. No obstante, también cultivó otros géneros como el bolero, el fado, el fandango, la murga, el pasodoble o el tango.

Nuevos aires para la copla

Un cuarto de siglo después de su fallecimiento, su legado, siempre en estado latente, vuelve con mucha fuerza gracias a una recodificación contemporánea en donde la tradición dialoga con los ritmos del jazz, el pop, el rock, el rap o la electrónica.

Así sucede, por ejemplo, con el pasodoble de Genaro Monreal, Camilo Murillo y Francisco Naranjo, “Campanera” (1953) dentro de la canción “Demasiadas mujeres”, de C. Tangana. En otro orden, también se está llevando a cabo la recuperación del repertorio histórico para públicos desconocidos gracias a voces como Pasión Vega –Pasión por Cano–, Diana Navarro, o los talent shows de copla como La bien cantá.

En todas estas realidades de la copla, hoy se siente el magisterio y compromiso de Cano, de la literatura a la música y de la música a la conciencia andaluza, de acuerdo con un pueblo y una cultura con una fuerte marca de identidad.

The Conversation

Trabajo de divulgación científica de los proyectos: La copla. Género literario, musical y escénico. De la Segunda República al franquismo (1931-1975) (COPLALIT), ref. PID2023-146552NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE; La Copla: una cartografía cultural y patrimonial de Andalucía», ref. FEDER-UCA-2024-A2-54, financiado por el Programa Operativo FEDER Andalucía 2021-2027; y El exilio artístico de la copla: de La Argentinita a Miguel de Molina (COPLAEXIL), Nº Exped. 0215-AV-2025. Subvenciones destinadas a actividades relacionadas con la recuperación de la Memoria Democrática y las víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura. Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, 2025.

ref. 25 años sin Carlos Cano: no es canción, se llama copla – https://theconversation.com/25-anos-sin-carlos-cano-no-es-cancion-se-llama-copla-272276

6-7, parasocial y ‘rage bait’: 2025 en tres palabras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pavel Sidorenko Bautista, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Calabaza de Halloween que hace referencia al meme de 6 7. Wikimedia Commons., CC BY

En 2024, “brainrot” (que podemos traducir al español como “podredumbre cerebral”) fue elegida como palabra del año por el Diccionario Oxford. El término pone en evidencia el deterioro mental causado por el consumo excesivo de contenido digital trivial y de baja calidad.

Este año 2025, tres instancias lingüísticas de prestigio, Dictionary.com, Diccionario Cambridge y Diccionario Oxford de inglés, sugieren el paso a una fase más activa y compleja. La “jerga” digital apunta a las tácticas de manipulación emocional (“rage bait”), las ilusiones de intimidad (“parasocial”) y los códigos absurdos de pertenencia (“6-7”) como la radiografía de la cultura actual.

6-7: el código del absurdo

Skrilla, el rapero autor de la canción Doot Doot (6 7).
Aux Cable Label / Wikimedia Commons., CC BY

Dictionary.com seleccionó “6-7” (o simplemente “67”) como su palabra del año. Este término sólo parece tener sentido para la generación alfa (nacidos entre 2010 y 2024). Su origen remite a la canción “Doot Doot (6 7)” del rapero Skrilla y se ha popularizado a través de memes virales en TikTok y YouTube, convirtiéndose en el ejemplo perfecto de la velocidad vertiginosa de la jerga o slang digital.

Lo que destaca de “6-7” no es su definición, sino la ausencia de ésta. A menudo acompañada de un gesto de manos, significa “más o menos”, “quizás esto o aquello”, aunque, a veces, no significa absolutamente nada.

No existe un acuerdo por parte de la generación alfa sobre su significado exacto. Es utilizada, incluso, como elemento de burla o incordio hacia los adultos o profesores.

Dictionary.com la describe como una muestra de “jerga brainrot”, es decir, términos intencionalmente absurdos y sin sentido diseñados para ser remezclados infinitamente, como ya ocurriera con los “Italian brainrots”.

Su uso es una señal de identidad tribal, un “shibboleth” –rasgo de una lengua que indique o ponga de manifiesto el origen social o regional de una persona– digital, generado por la comunidad de usuarios. Esto demuestra que la cultura online valora la conexión y la performance por encima del significado semántico tradicional.

Parasocial: la intimidad artificial

Mientras “6-7” habla de diferencias generacionales, la palabra del año que propone el Diccionario Cambridge, “parasocial”, señala una desesperada búsqueda de reconocimiento.

El término fue acuñado en 1956 para explicar la intimidad ficticia que las audiencias formaban con figuras mediáticas. En 2025, cobra una nueva dimensión al calor de las redes sociales y la inteligencia artificial.

El concepto define una relación unilateral entre una persona anónima y una celebridad o influencer que desconoce el afecto de la primera (fan). Este año, el término se expandió debido a fenómenos como la relación entre Taylor Swift y Travis Kelce, pero también por la cada vez mayor vinculación humana con la inteligencia artificial.

Taylor Swift es una de los famosos que han sido objeto de relaciones parasociales, en las que sus admiradores establecen una relación unilateral de afecto con los primeros.
Wikimedia Commons., CC BY

En el actual ecosistema digital, los usuarios están desarrollando relaciones emocionales con chatbots y compañeros virtuales. Las interacciones digitales con IA y algoritmos está reconfigurando la soledad humana. Es una forma de llenar el vacío social con simulacros que, aunque unilaterales, generan sentimientos genuinos de lealtad y afecto.

Rage bait: la monetización de la ira

Finalmente, el Diccionario Oxford se ha decantado por “rage bait” (en español, algo así como “cebo de ira”) como su palabra del año. Este concepto destaca un cambio fundamental en cómo se capta la atención en internet. Rage bait es la evolución del clickbait (“cebo de clics”) y se refiere a contenido diseñado deliberadamente para provocar indignación, ofensa o ira, con el único fin de aumentar la interacción.

El auge del término evidencia que los algoritmos de las redes y plataformas digitales han aprendido una lección peligrosa: la ira se propaga más rápido y genera más compromiso que la alegría o la neutralidad. Así, el rage bait convierte las emociones negativas en ingresos publicitarios para otros.

Oxford señala que el uso de este término se triplicó en el último año. Su impacto tiene que ver con cómo el algoritmo manipula a los usuarios haciendo que participen en debates polarizantes. Las consecuencias son dejar a la ciudadanía mentalmente exhausta y deteriorar las instituciones y el modelo democrático.

Adaptación a un entorno hostil

Al analizar “6-7”, “parasocial” y “rage bait” en conjunto, surge una fotografía de cómo la esfera digital influye en la sociedad. Estas palabras no son meras curiosidades lingüísticas, sino la prueba de una adaptación conductual a un entorno hostil determinado por la tecnología.

La falta de valores unida a un exceso de información y manipulación hacen que los usuarios más jóvenes respondan con el “6-7” casi de manera irracional. Esta suerte de mecanismo de defensa utiliza el absurdo y el sinsentido (características del brainrot) para crear comunidad sin necesidad de contenido sustancial. Es la respuesta lúdica al agotamiento informativo. Una forma de crear comunidad sin hacer problema de nada concreto.

Asimismo, la reaparición de “parasocial” demuestra que la hiperconexión digital no ha resuelto la soledad básica. Simplemente, la ha redirigido hacia entidades que corresponden los afectos de forma sucedánea. La tecnología permite simular compañía, alterando la capacidad para distinguir entre vínculos reales y transaccionales.

Por último, el dominio del rage bait confirma la vulnerabilidad social a algoritmos que explotan los instintos y conductas más básicas de defensa y agresión. Si el brainrot es el cansancio por el scroll pasivo, el rage bait es la fatiga por la manipulación activa de nuestras emociones.

Las palabras del año 2025 plantean que la cultura digital es un agente activo de la psicología social. Basculando entre el absurdo intraducible, la falsa intimidad y la ira manufacturada, el año 2025 grita que las emociones están siendo hackeadas, reprogramadas, empaquetadas y vendidas. ¿Está el lenguaje cambiando para poner palabras a esto nuevo que nos pasa?

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. 6-7, parasocial y ‘rage bait’: 2025 en tres palabras – https://theconversation.com/6-7-parasocial-y-rage-bait-2025-en-tres-palabras-271228

Vuelven los griegos: la sisifemia explica la falta de sentido del esfuerzo laboral

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Díez Ruiz, Associate professor, Universidad de Deusto

Hay días en los que trabajamos sin parar y, aún así, al final de la jornada tenemos la sensación de no haber avanzado. Correos respondidos, reuniones encadenadas, informes enviados, formularios cumplimentados. Mucho movimiento, poca transformación.

No es cansancio físico. Tampoco falta de compromiso. Es algo más difícil de nombrar: la percepción persistente de que el esfuerzo no conduce a ninguna parte.

A esa experiencia la podemos llamar sisifemia.

El mito que vuelve una y otra vez

Según la mitología griega, Sísifo, rey de Corinto, fue condenado a empujar eternamente una enorme piedra hacia arriba, sólo para verla caer justo antes de alcanzar la cima. El castigo no consistía únicamente en el esfuerzo físico, sino en la inutilidad repetida del esfuerzo. Nada se acumulaba, nada se consolidaba, nada cambiaba.

El Nobel francés Albert Camus interpretó el mito desde una clave existencial, proponiendo imaginar a un Sísifo feliz en su rebelión frente al absurdo. Sin embargo, la sisifemia contemporánea no tiene mucho de heroica. Es más silenciosa, más cotidiana y, precisamente por eso, más desgastante. No se vive como una rebelión, sino como una normalización del sinsentido.

¿Qué es la sisifemia?

La sisifemia puede describirse como un estado psicológico y organizacional caracterizado por la vivencia de esfuerzo constante sin progreso significativo ni sentido percibido. No se trata de no hacer nada, sino de hacer mucho sin que ese hacer se traduzca en aprendizaje, mejora o impacto real.

Algunos rasgos característicos son:

  • Alta actividad con baja percepción de utilidad.

  • Repetición de tareas que no generan cierre ni resultados visibles.

  • Cumplimiento formal acompañado de desgaste emocional.

  • Sensación de estar siempre “empezando de nuevo”.

Sisifemia, burnout y workaholic no son la misma cosa

La sisifemia aparece con frecuencia en personas responsables, vocacionales y comprometidas, precisamente porque siguen empujando la piedra, incluso cuando intuyen que volverá a caer. A veces, se puede confundir la sisifemia con otros términos que conviene diferenciar: el burnout y el workaholism.

La sisifemia no es burnout, aunque puede conducir a él. El burnout es un síndrome de desgaste psicológico provocado por sobrecarga emocional y laboral sostenida, que desemboca en agotamiento, cinismo y sensación de ineficacia. La sisifemia, en cambio, no surge necesariamente del exceso de trabajo sino de la percepción de inutilidad del esfuerzo, incluso cuando la carga de trabajo es razonable.




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El creciente síndrome de estar quemado por el trabajo: ¿qué es y cómo combatirlo?


Por otro lado, la sisifemia se diferencia del workaholism en que el adicto al trabajo trabaja en exceso porque necesita hacerlo. Hay compulsión, dificultad para desconectar y, en muchos casos, una búsqueda constante de rendimiento y reconocimiento. La sisifemia, en cambio, no nace de la adicción al trabajo, sino de su vaciamiento de significado. La persona sisifémica no trabaja más porque quiere sino porque debe. No encuentra placer ni orgullo en lo que hace, pero continúa por responsabilidad, por lealtad o por inercia. No hay euforia productiva, sino resignación activa.

En definitiva:

  • La persona que sufre burnout está exhausta porque ha dado más de lo que podía durante demasiado tiempo.

  • El workaholic se sobreimplica porque el trabajo lo absorbe.

  • Quien sufre sisifemia se desgasta porque el trabajo no le devuelve sentido.

Un mal muy actual

La sisifemia se manifiesta con especial intensidad en contextos como:

Vivimos en una cultura que valora el estar ocupado más que el avanzar, el cumplir más que el comprender, el medir más que el transformar. La sisifemia es, en gran medida, el resultado de esa lógica.

Consecuencias psicológicas

Cuando el esfuerzo deja de tener sentido, las consecuencias no tardan en aparecer:

Cuando hay sisifemia no hay gritos ni quejas. Simplemente erosiona el ánimo de quien la sufre.

¿Qué hacer frente a la sisifemia?

No existen soluciones mágicas, pero sí algunas orientaciones claras:

  1. Ir más allá de los objetivos y volver a dar sentido al trabajo. Los objetivos se cumplen o no. El sentido se construye a través de la reflexión personal. Sin una narrativa que explique el “para qué”, cualquier tarea acaba volviéndose pesada.

  2. Cerrar ciclos. Ver resultados, aunque sean modestos, es fundamental. La sisifemia prospera en entornos donde todo queda abierto, provisional o pendiente de la siguiente evaluación.

  3. Reducir tareas simbólicamente inútiles. No todo lo que se hace aporta valor. Aprender a eliminar lo superfluo es una forma de cuidado organizacional y personal.

  4. Dar voz a la experiencia. La sisifemia disminuye cuando las personas pueden nombrar lo que viven y participar en la redefinicion de los procesos.

Un cierre necesario

No siempre podemos dejar de empujar la piedra. La vida, el trabajo y las organizaciones implican esfuerzo. Pero sí podemos, y debemos, preguntarnos por qué, para qué y hasta cuándo.

La sisifemia no es un fallo individual sino una señal que merece ser escuchada. Porque cuando el esfuerzo recupera el sentido, la piedra pesa menos. Y a veces, incluso deja de caer.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Vuelven los griegos: la sisifemia explica la falta de sentido del esfuerzo laboral – https://theconversation.com/vuelven-los-griegos-la-sisifemia-explica-la-falta-de-sentido-del-esfuerzo-laboral-272222

Los secretos del turrón y el mazapán que la impresión 3D está sacando a la luz

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ekaitz Esteban Echeverria, Coordinador de Ciencia y Tecnología en Basque Culinary Center, especializado en análisis de datos, Mondragon Unibertsitatea

Figuritas de mazapán en forma de fruta. CMG_IG/Shuttesrtock

En muchas casas, el turrón y el mazapán aparecen cada año como si fueran siempre los mismos. Sin embargo, estos dulces tradicionales esconden mucho más de lo que parece. Y, curiosamente, una tecnología muy futurista está ayudando a entenderlos mejor: la impresión 3D de alimentos.

Cuando se habla de impresión 3D aplicada a la comida, solemos imaginar una máquina que “fabrica” platos con solo pulsar un botón. Pero los estudios más recientes muestran algo distinto. Su mayor valor no está en producir comida nueva, sino en ayudarnos a comprender mejor la que ya conocemos.

Al intentar imprimir chocolate, dulce de leche, queso untable o masas parecidas al turrón o al mazapán, surge una pregunta clave: ¿cómo se comporta un alimento cuando lo obligamos a fluir y a mantener una forma?

Alimentos que no son ni sólidos ni líquidos

El turrón y el mazapán no son materiales simples: no son sólidos rígidos, pero tampoco líquidos. Se sitúan en un punto intermedio.

Están formados por grasas, azúcares y pequeñas partículas sólidas, componentes que interactúan entre sí. Estudios recientes muestran que se comportan como materiales complejos cuando se someten a esfuerzos mecánicos. No pasa solo con el turrón o del mazapán. También ocurre con cremas, purés o masas dulces. A simple vista parecen estables, pero cambian por completo cuando se los aprieta, se los estira o se los empuja.

En la cocina tradicional, estos comportamientos se ajustan gracias a la experiencia de los reposteros. Se amasa, se compacta o se deja reposar. Estas técnicas funcionan porque no se exige demasiado a la masa.

Pero, al usar una impresora 3D, las cosas cambian y las propiedades internas del alimento se vuelven visibles. Esta tecnología las deja en evidencia al someter al producto a situaciones poco habituales en la cocina doméstica.

La reología estudia cómo fluyen y se deforman los alimentos cuando se les aplica una fuerza. Productos como el turrón o el mazapán cambian su comportamiento según cómo se los manipule.
Ekaitz Esteban.

Qué ocurre cuando intentamos “imprimir” un dulce tradicional

La impresión 3D de alimentos funciona empujando una pasta por una boquilla estrecha. El material se deposita capa a capa. Eso sí, para que el proceso funcione, el alimento debe cumplir dos condiciones: debe fluir para salir por la boquilla y ser estable para no deformarse después.

Investigaciones recientes muestran que este equilibrio depende del propio alimento y no solo de la máquina utilizada. Al imprimir productos ricos en azúcar y grasa, aparecen grandes diferencias.

Algunos fluyen bien, pero se deshacen. Otros mantienen la forma, pero apenas se mueven. Estos límites se describen en revisiones recientes sobre los retos técnicos de la impresión 3D de alimentos.

Una impresora 3D de alimentos deposita pastas como chocolate o dulce de leche capa a capa. El alimento debe fluir y mantener su forma al mismo tiempo.
Ekaitz Esteban.

En el proceso, la forma también importa. No es lo mismo imprimir una línea fina que una estructura alta o con huecos. Algunas mezclas aguantan unos segundos, pero fallan al acumular capas. Muchas se deforman con el tiempo.

Lo que esta tecnología nos está enseñando

Observar estos comportamientos aporta conocimiento valioso. Permite entender por qué una receta funciona y otra no. Por eso, la impresión 3D se está usando como una herramienta para analizar los alimentos desde el diseño y no solo desde la receta.

En productos tradicionales como el turrón o el mazapán, esto permite ajustar su estructura con más precisión, para mejorar texturas, reformular recetas o adaptar alimentos a personas con necesidades específicas.

Es, por otra parte, un puente que une ciencia y cocina. Muchos procesos que antes se basaban solo en la intuición ahora pueden observarse mejor. La creatividad no desaparece, pero se refuerza con conocimiento.

Además, este tipo de aproximación permite entender por qué no todos los alimentos responden igual a los mismos cambios. Dos recetas muy parecidas pueden comportarse de forma distinta si se modifica ligeramente su composición o su procesado.

Estudios recientes destacan que observar estos comportamientos bajo condiciones controladas ayuda a anticipar cómo un alimento cambiará durante su manipulación, su almacenamiento o su consumo. En este sentido, la impresión 3D actúa como una herramienta de aprendizaje que hace visibles decisiones que, en la cocina tradicional, suelen pasar desapercibidas.

Turrón de Alicante, en la Casa Mira.
Wikimedia Commons., CC BY

Tradición y tecnología no son opuestas

Existe la idea de que la impresión 3D amenaza la cocina tradicional. Sin embargo, los estudios más recientes muestran lo contrario. Su mayor potencial es complementar el conocimiento culinario existente

Entender cómo fluye la masa o cómo mantiene su forma no le quita valor cultural al turrón o al mazapán. Al contrario, ayuda a explicar por qué sus recetas han perdurado durante siglos.

Mirarlas desde la ciencia permite unir tradición e innovación: la cocina también es física y química, aunque no siempre lo notemos.

El futuro de la tecnología en gastronomía

No parece que vayamos a imprimir turrón en casa pronto. Pero sí es evidente que la impresión 3D está ayudando a comprender mejor los alimentos.

Ese conocimiento puede dar lugar a productos con texturas más agradables, o más adecuados para distintas personas y contextos.

El verdadero avance no está en la máquina. Está en lo que nos obliga a aprender. Al tratar los alimentos como materiales complejos, la impresión 3D está cambiando cómo pensamos la gastronomía. Y en ese proceso, el turrón y el mazapán vuelven a sorprendernos.

The Conversation

Ekaitz Esteban Echeverria no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los secretos del turrón y el mazapán que la impresión 3D está sacando a la luz – https://theconversation.com/los-secretos-del-turron-y-el-mazapan-que-la-impresion-3d-esta-sacando-a-la-luz-271860

Los jóvenes españoles cuestionan la meritocracia: “El ascensor social se ha roto”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mercedes Herrero de la Fuente, Profesora e investigadora en la Universidad Nebrija. Directora del programa de doctorado Innovación en Comunicación Digital y Medios. Investigadora principal Cátedra EGEDA-Platino EDUCA Cine, Mujer y Educación, Universidad Nebrija

Answer 7/Shutterstock

“Precariedad” e “incertidumbre”. Estos son los dos términos más usados cuando pedimos a distintos grupos de jóvenes definir en una palabra qué es ser joven hoy en España. Las opiniones proceden de 16 grupos focales, con un total de 75 integrantes de entre 18 y 29 años, estudiantes o antiguos alumnos de cinco universidades de la Comunidad de Madrid.

Nos acercamos a ellos después de explorar las bases de datos del Centro de Estudios Sociológicos (CIS), que desde 1968 hasta la actualidad recogen 58 estudios dedicados total o parcialmente a la situación de la juventud en España.

¿Qué asuntos afloran? ¿Cuáles son los principales problemas en la actualidad de los jóvenes españoles? ¿Cómo afrontan su futuro?

Según el último Barómetro del CIS, publicado en octubre pasado, la vivienda destaca como la principal preocupación para el 26,9 % de los consultados. Le siguen la situación política (6,2 %) y la crisis económica (5,6 %).

En el desarrollo de los grupos de foco, el precio del alquiler se manifiesta, igualmente, como el principal obstáculo para emanciparse. Los participantes abundan en comentarios como “el alquiler se come nuestra nómina” o “buscar piso es para echarse a llorar”. Inciden en cómo este problema se agrava en Madrid y apuntan, con humor: “Trae cuenta aquí echarse novio/a para poder compartir el alquiler”.

La opción de compra apenas es considerada, en un contexto donde predominan la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Incluso aquellos que han conseguido un puesto de trabajo acorde a sus intereses lamentan que “la vocación no paga el alquiler”, y los más jóvenes, que acaban de finalizar sus estudios de grado o máster (22-23), se quejan de su condición de “perfectos becarios”.

Si nos remitimos a un análisis de los datos del CIS, la vivienda ya figuraba en los últimos años entre las inquietudes de la juventud, pero muy por detrás de otras como el empleo, señalada por el 60,5 % en 2021.

La familia como “bien de lujo”

Cuando se les pregunta por el significado de la familia, los jóvenes destacan el gran apoyo recibido de sus padres, tanto en el plano afectivo como en el económico. Son mayoría los que siguen viviendo en el hogar familiar y afirman no encontrar sentido a gastar gran parte de sus ingresos en un piso compartido: “¿Voy a emplear mi sueldo en vivir en unas condiciones peores que en casa de mis padres?”

La perspectiva de formar su propia familia se contempla, pero sólo a largo plazo, y se encuentra fuertemente condicionada por la precariedad económica. Se referían a ello como “bien de lujo” y consideraban esencial a la hora de tener hijos “darles la vida que se merecen”.

Además de los motivos económicos, intervienen otros factores, como el hecho de que las relaciones no sean duraderas o la preocupación por conciliar el trabajo con la vida familiar, mencionado especialmente entre las mujeres. También se manifiesta abiertamente, en algunos casos, el deseo de no ser padres.

Estos datos cualitativos encajan con las cifras arrojadas por el último Barómetro del CIS: un 56 % de los jóvenes entre 18 y 29 años quieren tener hijos, frente a un 34 % que no lo desea. Además, un 7 % señala que ya está en el proceso de formar una familia, porcentaje que asciende al 15 % en el tramo de 27 a 29 años. No obstante, el hecho de que cerca de un tercio rechace esta idea apunta a un cambio en los valores y prioridades de las nuevas generaciones.

Giro a la extrema derecha

En cuanto a las preferencias políticas de la juventud española, los datos más recientes del CIS revelan en términos globales un cierto predominio de la izquierda, con una intención de voto al PSOE del 22,29 %. En segundo lugar, se sitúa VOX, con un 17,47 %, mientras que el grupo de indecisos (“no sabe/no contesta) representa un 15,46 %.

También se observa una inversión de esta tendencia en la franja más joven (18-21 años), donde la derecha (VOX y PP) gana protagonismo, alcanzando un 31,73 % de intención de voto, frente al 24,04 % del partido socialista. La indecisión vuelve a ocupar el tercer lugar (13,46 %).

En los grupos de foco se muestra gran desencanto frente a la política y se percibe el viraje ideológico hacia la extrema derecha. Los jóvenes critican que “ya no se hace política para la ciudadanía” y afirman: “La gente de derechas cada vez lleva a mayor gala ser de derechas y hasta son quizás más reivindicativos”. Algunas opiniones se refieren a que el concepto de rebeldía se ha transformado: “Antes era ser anarquista, ahora es ser un fascista otra vez”.

Hay dos motores para esta polarización. El primero es la frustración y el descontento; el segundo, la dinámica de las redes sociales. Los jóvenes se referían a ellas como foco de extremismo ideológico, porque priorizan lo provocador y agresivo:

“Se oye lo que más ruido hace, que son los furiosos, los más polarizados (…) y yo me pregunto, ¿dónde está la gente razonable, la gente llegando a lo hondo de los temas y a las cosas importantes?”

Futuro y brecha generacional

Al hablar sobre su futuro, siguen revelando cierta frustración, recogida en frases como: “Teníamos una creencia sobre lo que sería nuestra vida (…), que hoy día es totalmente errónea…”. A pesar de haber realizado un gran esfuerzo para formarse, la promesa de estabilidad laboral y económica no se ha cumplido.

La meritocracia es cuestionada a medida que avanza la edad, de forma que los que ya han adquirido cierta experiencia profesional sostienen que la universidad no garantiza un futuro mejor. Algunos expresan su desencanto con frases como: “el ascensor social se ha roto”.

Al compararse con la generación de sus padres, perciben que conseguirán una estabilidad económica y laboral mucho después que ellos. Esta opinión ya se detectó en anteriores estudios del CIS, como el de 2021, cuando esta tendencia se intensificó por la pandemia.

A pesar de estas valoraciones pesimistas, la juventud afronta su porvenir también con esperanza, especialmente en cuestiones relacionadas con el potencial de la tecnología o el ejercicio de sus libertades, dentro de una sociedad más diversa.

Apelan a su capacidad de adaptación y a los pequeños acontecimientos felices que, a pequeña escala, suceden cada día. Una joven que acaba de terminar su grado afirma:

“Yo creo en los pequeños actos, porque hay grandes dinámicas globales en las que no podemos influir, pero hay cuestiones a pequeña escala que podemos cambiar”.

The Conversation

Este estudio se ha llevado a cabo con una iniciativa del CIS destinada a la explotación de su Banco de Datos. Las investigadoras implicadas en este trabajo son: Carmen Llovet Rodríguez (IP del proyecto), Universidad Nebrija; Mercedes Herrero de la Fuente, Universidad Nebrija; Sandra Benítez Peña, Universidad Carlos III de Madrid; Cristina Gallego Gómez, Universidad Rey Juan Carlos; Gema López Sánchez, Universidad Europea de Madrid.

ref. Los jóvenes españoles cuestionan la meritocracia: “El ascensor social se ha roto” – https://theconversation.com/los-jovenes-espanoles-cuestionan-la-meritocracia-el-ascensor-social-se-ha-roto-268414

Miami’s new mayor faces a housing affordability crisis, city charter reform and a shrinking budget

Source: The Conversation – USA – By Sean Foreman, Adjunct Professor of Political Science, Barry University

Miami Mayor-elect Eileen Higgins speaks to supporters as she celebrates her victory on Dec. 9, 2025. Joe Raedle/Getty Images via Getty Images North America

After its first competitive mayoral election in 20 years, the city of Miami has a new mayor: former Miami-Dade County commissioner Eileen Higgins.

During the heated campaign, both national political parties were active in organizing voters and providing resources. Many high-profile politicians weighed in with endorsements and visits. Notably, Republicans President Donald Trump and Gov. Ron DeSantis endorsed Higgins’ opponent, Emilio Gonzalez. Meanwhile, Democrats Ruben Gallego – a senator from Arizona – and former Transportation Secretary Pete Buttigieg supported Higgins.

Still, Miami’s mayoralty is officially a nonpartisan position. And as the saying goes, there are no Democratic or Republican potholes; they are all of local concern.

I’m a political scientist with a particular interest in local government, and I’ve lived in the Greater Miami area for 30 years.

So what are the “potholes” confronting Miami’s new mayor?

Civility on the dais

Former Mayor Francis Suarez has a charismatic persona, but was not a forceful presence on the dais. During his tenure, City Commission meetings turned into spectacles, with shouting matches, name-calling,
and allegations of corruption.

Higgins, a bilingual, soft-spoken policy wonk, has promised to set a new tone, leading with civility and compassion. The day after the election, she reiterated that promise: “The era of commissioners yelling at one another and threatening to punch one another is going to stop.”

Affordable housing

Affordability and the cost of living were the major substantive campaign issues, with the cost of housing topping the list.

For the second year in a row, the financial services firm UBS lists Miami as the city at highest risk for a housing bubble. Another study ranked the Miami metro area as the least affordable housing market nationally.

Skyscrapers in Miami, with a couple of cranes working in the background.
A lot of the city’s recent growth has occurred in the form of new high-rise condos, which are unaffordable on a working-class salary.
Joe Raedle/Getty Images News via Getty Images North America

The good news: This rise in price appears to be fueled by a strong employment market. But the shortage of housing priced for middle- and working-class families is unsustainable.

While housing supply and prices are largely determined by market forces, government officials can set conditions to promote targeted investments. Higgins has suggested forming a city-run housing trust fund, similar to Miami-Dade County. She has also proposed dedicating city-owned land to affordable housing projects and reforming the city’s permit process.

Charter reform

Charter reform issues, including moving city elections from odd to even years to align with national elections, are on the agenda. Though a court deemed the City Commission’s attempt to move this year’s election invalid, Higgins said she supports moving the election date, pledging to cut her term short to facilitate. This change would require commissioners to hold a referendum and voters to support it.

There also is a debate about changing the size of the City Commission from five to seven or nine commissioners. Higgins supported this idea, noting that other Florida cities the size of Miami have larger commissions. This charter change would also require voter approval, but needs the commission to act or for citizens to initiate the process. The mayor’s role would be to advocate for the need for greater representation of neighborhoods and government responsiveness.

Immigration enforcement

In a city where nearly 60% of the population is foreign-born, immigration issues loom large.

In June 2025, after a contentious meeting, the commission voted 3-2 to approve a 287(g) agreement with Immigration and Customs Enforcement, or ICE, to aid Trump’s enforcement measures.

While Higgins cannot remove the city from the agreement, she plans to minimize Miami’s involvement with immigration enforcement. “There’s no reason in the city of Miami that our police department should be in the job of federal immigration enforcement,” she told the press.

City finances

Municipal budgets have been squeezed by state policies and state Department of Government Efficiency efforts. Recent federal cuts to social service and transportation grants have exacerbated the problem.

Now, state leaders are proposing to eliminate property taxes in 2026, further straining local coffers. Public spending will need to be reduced, or revenues replaced. The mayor makes budget proposals, but it is commissioners who approve them. Higgins will need to lead through persuasion and clear explanations.

The Conversation

Sean Foreman does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Miami’s new mayor faces a housing affordability crisis, city charter reform and a shrinking budget – https://theconversation.com/miamis-new-mayor-faces-a-housing-affordability-crisis-city-charter-reform-and-a-shrinking-budget-269480

Ces pointes de flèches prouvent-elles la présence d’Homo Sapiens au cœur de l’Eurasie il y a 80 000 ans ?

Source: The Conversation – France in French (2) – By Hugues Plisson, archéologue spécialisé en tracéologie (reconstitution de la fonction des outils préhistoriques par l’analyse de leurs usures), Université de Bordeaux

Des pointes de flèche retrouvées en Asie centrale. Malvina Baumann, Fourni par l’auteur

De minuscules pointes de projectile triangulaires ont été identifiées à partir de leurs fractures d’impact dans les plus anciennes couches d’occupation du site d’Obi-Rakhmat en Ouzbékistan, vieilles de 80 000 ans. Elles ont la dimension de pointes de flèches et sont identiques à celles découvertes dans une couche beaucoup plus récente d’un site de la vallée du Rhône, en France, à la toute fin du Paléolithique moyen, correspondant à une incursion d’Homo Sapiens en territoire néanderthalien il y a 54 000 ans. Cette nouvelle étude, publiée dans la revue « PLOS One », apporte un argument décisif pour la réécriture du scénario de l’arrivée d’Homo Sapiens en Europe.


Développés en Europe occidentale et plus particulièrement en France à partir de la seconde moitié du XIXe siècle, les cadres chrono-culturels et anthropologiques de la Préhistoire et les modèles évolutifs qu’ils inspirèrent furent d’abord linéaires et européocentrés : Cro-Magnon descendant de Néanderthal posait les fondements d’une supériorité civilisationnelle dont se prévalait alors cette partie du monde. Ce n’est qu’un siècle plus tard que sera mise en évidence l’origine africaine d’Homo Sapiens et des traits technologiques et sociaux structurants du Paléolithique supérieur occidental, de ~ 45 000 à 12 000 ans avant le présent (productions symboliques, réseaux à grande distance, outillages et armements lithiques et osseux diversifiés).

Les plus anciennes évidences de présence d’Homo Sapiens en Australie vers 65 000 ans précèdent de 10 millénaires celles de l’Europe dont les modalités du peuplement demeurent sujet de discussion. À ce jour, le calage chronologique des toutes premières occupations européennes du Paléolithique supérieur par rapport à celles de l’est du bassin méditerranéen, pourtant regardées comme les plus proches, demeure insatisfaisant. Soit les données sont issues de fouilles trop anciennes pour avoir été suffisamment précises, soit elles ne s’inscrivent pas dans la filiation directe supposée entre le Levant et l’Europe. Les racines mêmes du Paléolithique supérieur initial levantin, malgré la proximité africaine, sont incertaines. Une origine centre asiatique, a été suggérée par l’archéologue Ludovic Slimak en 2023.

Un site en Asie centrale

Vue depuis l’abri d’Obi-Rakhmat sur l’extrémité du Tien Shan.
Fourni par l’auteur

Corridor entre l’ouest et l’est du continent ou zone refuge, selon les phases climatiques, l’Asie centrale n’est encore documentée que par quelques sites paléolithiques, mais qui sont autant de références de l’histoire de la Préhistoire.

Parmi ceux-ci figure l’abri sous roche d’Obi-Rakhmat en Ouzbékistan découvert en 1962. Ce gisement livre sur 10 mètres de stratigraphie, entre 80 000 et 40 000 ans, une industrie lithique qui par certains traits s’inscrit clairement dans la continuité du Paléolithique moyen ancien du Levant mais par d’autres fut rapprochée du Paléolithique supérieur initial. Ce Paléolithique moyen ancien du Levant, associé dans le site de Misliya à de l’Homo Sapiens archaïque, disparut du Proche-Orient vers 100 000 ans. À Obi-Rakhmat, les restes crâniens d’un enfant trouvés dans une couche à ~ 70 000 ans, présentent des caractères regardés comme néanderthaliens et d’autres comme anatomiquement modernes, combinaison pouvant résulter d’une hybridation.

Lames massives mais pointes microlithiques

Éléments de l’industrie lithique de la couche 21 d’Obi-Rakhmat : lames brutes (1-2), grande lame retouchée (3), lames retouchées en pointe (4-5), pointes retouchées impactées (6-8), micro pointe Levallois brute (9), micro-pointes brutes impactées (10-11).
Fourni par l’auteur

C’est dans ce contexte que notre équipe internationale, dirigée par Andrei I. Krivoshapkin, a identifié dans les couches les plus anciennes de minuscules pointes de projectiles triangulaires. Mesurant moins de 2 cm de large et ne pesant que quelques grammes, elles sont impropres par leurs dimensions et leur fragilité à avoir été montées sur des hampes de lances. Leur étroitesse correspond au diamètre (inférieur ou égal à 8 mm) des hampes documentées ethnographiquement sur tous les continents pour les flèches tirées à l’arc droit.

Deux micro-pointes brutes de la couche 21 du site d’Obi-Rakhmat, l’une intacte, l’autre brisée et rayée par son usage en armature de projectile. L’allumette matérialise leur minuscule dimension.
Fourni par l’auteur

Question de balistique

Les armes perforantes projetées constituent des systèmes complexes dont les éléments ne sont pas interchangeables d’un type d’arme à l’autre, car répondant à des contraintes différentes en intensité et en nature.

L’importante force d’impact des lances tenues ou lancées à la main fait de la robustesse de l’arme un paramètre essentiel, aussi bien en termes d’efficacité que de survie du chasseur, la masse assurant à la fois cette robustesse, la force d’impact et la pénétration. À l’opposé, la pénétration des traits légers tirés à grande distance repose sur leur acuité, car l’énergie cinétique, beaucoup plus faible, procède là essentiellement de leur vitesse, laquelle, à la différence de la masse, décroit très rapidement sur la trajectoire et dans la cible. Cette vitesse ne pouvant être atteinte par la seule extension du bras humain, elle est obligatoirement tributaire de l’emploi d’un instrument de lancer. Les pointes de flèche et celles de lances ou de javelines ne sont donc pas conçues selon les mêmes critères et ne se montent pas sur les même hampes, les dimensions et le degré d’élasticité desquelles sont par ailleurs essentiels en terme balistique. Ainsi, comme en paléontologie où la forme d’une dent révèle le type d’alimentation et suggère le mode de locomotion, les caractéristiques d’une armature fournissent des indices sur le type d’arme dont elle est l’élément vulnérant.

Un armement propre à Sapiens ?

Le minuscule gabarit des pointes d’Obi-Rakhmat ne peut être regardé comme un choix par défaut, car non seulement la matière première lithique de bonne qualité dont on a tiré de grandes lames ne manque pas à proximité du site, mais l’inventaire des traces d’usage relevées à la loupe binoculaire et au microscope met en évidence au sein du même assemblage des pointes retouchées beaucoup plus robustes (15 à 20 fois plus lourdes et 3 à 4 fois plus épaisses) et du gabarit des têtes de lance ou de javeline.

En retournant à la bibliographie et à nos propres travaux sur des outillages du Paléolithique moyen, nous avons constaté que la présence dans un même ensemble d’armatures de divers types, pour partie microlithiques et produites à cette fin, n’était à ce jour connue que dans les sites à Homo Sapiens. Les plus anciennes occurrences documentées sont en Afrique du Sud dans les couches culturelles Pre-Still Bay (plus de 77 000 ans) et postérieures du gisement de Sibudu. Dans l’univers néanderthalien, les pointes lithiques endommagées par un usage en armature de projectile sont rares, elles sont de fort gabarit et ne se distinguent ni par leurs dimensions, leur facture ou leur type de celles employées à d’autres activités que la chasse, telles que la collecte de végétaux ou la boucherie. Cette distinction dans la conception des outillages et des armements prend valeur de marqueur anthropologique.

Pointes levallois du site d’Um el-Tlel en Syrie, Paléolithique Moyen récent levantin attribué à Néanderthal. De gauche à droite : reconstitution graphique à partir d’un fragment planté dans une vertèbre d’âne, lame de couteau à plante, lame de couteau de boucherie. Ces pointes polyvalentes sont 2 à 3 fois plus larges que les micro-pointes d’Obi-Rakhmat.
Fourni par l’auteur

En raison de leurs dates respectives, de la distance entre l’Afrique du sud et l’Asie centrale (14 000 km) et de la différence de facture des armatures d’Obi-Rakhmat et de Sibudu (lithique brut de débitage vs lithique façonné ou retouché, osseux façonné), l’hypothèse de foyers d’invention indépendants est la plus vraisemblable.

Des piémonts du Tien Shan à la vallée du Rhône 25 000 plus tard

La seule forme d’armature miniature de projectile identique actuellement connue est beaucoup plus récente. Elle fut découverte par Laure Metz, sur le site de Mandrin, en vallée du Rhône en France, qui livra aussi une dent de lait d’Homo Sapiens déterminée par Clément Zanolli. L’ensemble est daté d’environ 54 000 ans, soit une dizaine de milliers d’années avant la disparition des Néanderthaliens locaux. La similitude des micro-pointes d’Obi-Rakhmat et de Mandrin, pourtant séparées par plus de 6 000 km et 25 millénaires, est telle que les unes et les autres pourraient être interchangées sans qu’aucun autre détail que la roche ne trahisse la substitution.

Similitude des micro-pointes d’Obi-Rakhmat et de Mandrin brisées par leur usage en armature de projectile. La localisation et l’extension de leur fracture (surlignement en rouge et en bleu et détail macroscopique) signent l’impact axial.
Fourni par l’auteur

Des travaux récents publiés par Leonardo Vallini et Stéphane Mazières définissent le Plateau perse, à la périphérie nord-est duquel est situé Obi-Rakhmat, comme un concentrateur de population où les ancêtres de tous les non-Africains actuels vécurent entre les premières phases de l’expansion hors d’Afrique – donc bien avant le Paléolithique supérieur – et la colonisation plus large de l’Eurasie. Cet environnement riche en ressources pourrait avoir constitué une zone de refuge propice à une régénération démographique après le goulet d’étranglement génétique de la sortie d’Afrique, à l’interaction entre les groupes et par conséquent aux innovations techniques.

De part et d’autre du plateau perse (encadré orange), identifié génétiquement comme une aire refuge de concentration et développement démographique des Homo Sapiens sortis d’Afrique, Obi-Rakhmat et Mandrin ont en commun, à 25 000 ans et 6 000 km de distance, les mêmes micro-pointes de projectile.
Fourni par l’auteur

Mandrin et Obi-Rakhmat représentent probablement deux extrémités géographiques et temporelles d’une phase pionnière de peuplement telle qu’entrevue par Ludovic Slimak, marquée par ce que les typologues qualifiaient jadis de fossile directeur et qui ici recouvrirait la propagation d’une invention fondamentale propre à Homo Sapiens. Jusqu’à présent passées inaperçues parce que brutes de débitage, minuscules et fragmentaires, il est à parier que les micro-pointes de projectile dont les critères de reconnaissance sont maintenant posés commenceront à apparaître dans des sites intermédiaires entre l’Asie centrale et la Méditerranée occidentale.

Prémisses d’un nouveau scénario du peuplement occidental d’Homo Sapiens

Cette découverte est stimulante à plusieurs titres. Elle valide la cohérence de l’étude du site de Mandrin qui concluait à une brève incursion en territoire néanderthalien de Sapiens armés d’arcs, mais dont plusieurs éléments avaient été critiqués – ce qui est cependant le jeu scientifique habituel lorsqu’une proposition nouvelle s’écarte par trop des connaissances admises – et dont la dimension prédictive n’avait alors pas été considérée.

La similitude des micro-pointes de Mandrin et d’Obi-Rakhmat ne peut être une simple coïncidence. Elle ne porte pas seulement sur leur forme, mais aussi sur leur mode de fabrication, qui requière un réel savoir-faire comme en témoigne la préparation minutieuse de leur plan de frappe avant débitage, et sur leur fonctionnement. On pourra débattre de l’instrument approprié au tir de flèche armées de si minuscules armatures, l’arc étant en filigrane, ou si l’on préfère garder une certaine réserve ne parler que de tir instrumenté, mais cela contraste déjà avec ce que l’on connait des armes de chasse de Néanderthal et de leur conception.

L’autre aspect remarquable, encore peu habituel, est la convergence et la complémentarité de données provenant de la culture matérielle et de la mémoire de nos gènes, qui ne purent s’influencer au regard des dates d’étude et de publication respectives. Les deux conjuguées esquissent la réécriture du scénario de l’arrivée d’Homo Sapiens en Europe : on le pensait venu directement d’Afrique par le chemin le plus court, il y a 45 000 ans, et on le découvre implanté depuis fort longtemps au cœur du continent eurasiatique, bien avant qu’il n’en sorte en quête de nouveaux territoires.

The Conversation

Plisson Hugues a reçu des financements du CNRS et de l’université de Bordeaux

Andrey I. Krivoshapkin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Ces pointes de flèches prouvent-elles la présence d’Homo Sapiens au cœur de l’Eurasie il y a 80 000 ans ? – https://theconversation.com/ces-pointes-de-fleches-prouvent-elles-la-presence-dhomo-sapiens-au-coeur-de-leurasie-il-y-a-80-000-ans-267375