Habilidades para gestionar los conflictos, clave en las parejas adolescentes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Andrés A. Fernández Fuertes, Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Departamento de Educación, Universidad de Cantabria

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Laura y Marcos, de 18 años, llevan apenas dos meses saliendo cuando surge su primera discusión. El viernes Marcos quedó con sus amigos sin decírselo a Laura. Ella, que contaba con verle, se enteró por las redes de dónde y con quién estaba. Laura se sintió desplazada y optó por ignorar los mensajes de Marcos. Él al principio bromeaba, tratando que quitar importancia, pero después se enfadó: se sentía despreciado.

¿Resulta familiar? Podemos cambiar los personajes o la situación concreta y seguramente la escena nos suene. ¿Quién no ha tenido un conflicto? Los conflictos forman parte de la vida cotidiana. Especialmente en relaciones de pareja, porque hay mucha intimidad. Son casi inevitables.

Pero cuando hablamos de las primeras relaciones sexuales y de pareja, las que establecemos en la adolescencia y primera juventud, la manera en la que hemos aprendido a gestionar estos conflictos (normalmente influida por lo que hemos visto en casa o entre los demás compañeros o iguales) puede resultar determinante no solo para la viabilidad de esa relación, sino para cómo nos enfrentamos y establecemos otras relaciones en nuestra vida adulta.




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En ocasiones, la ausencia de una educación sexual integral, sumada al consumo de pornografía y al uso abusivo de redes sociales incrementa el riesgo de gestionar mal los conflictos, incluso con agresividad. Nuestro reciente estudio con parejas jóvenes concluyó que, cuando los conflictos se afrontan mal, es más probable que también se cometan agresiones sexuales.

Afrontar los conflictos

Una buena pareja no es aquella que no tiene discusiones, sino la que gestiona sus diferencias bien. Incluso en medio del conflicto aparecen gestos positivos que indican cariño (algo de humor, caricias, empatía,…) y amortiguan lo negativo. Cuando el afecto y la comprensión faltan, las relaciones se desgastan, aumentando el riesgo de ruptura. De hecho, las parejas con dificultades serias suelen caer en bucles de negatividad: a una reacción dura le sigue otra igual o peor (sarcasmo, desprecios…) que inflama el conflicto.

El conflicto de Laura y Marcos se puede afrontar de maneras bien distintas. Si se hace con agresividad o indiferencia, da pie a hacer lo mismo o a responder con ironía y reproches. Si además se ignoran otros posibles puntos de vista y se usan etiquetas (“siempre”, “nunca”,…), probablemente aparecerá más rencor, suspicacias y distanciamiento. Consecuencia: hostilidad, recelo, intentos de control e insatisfacción con la relación.

Pero se podría abordar constructivamente: Laura expresando cómo se sintió (“ninguneada al enterarme la última”) y pidiendo algo concreto (“avísame si tienes otros planes”); por su parte, Marcos puede validar el malestar de Laura (“entiendo que te haya molestado”) y dar su versión. También pueden acordar tener una comunicación más clara y no esquivar los conflictos bromeando. Consecuencia: comprensión, afecto y confianza que fortalecen la relación.

Relaciones de buena calidad

¿Tienen algo que ver las habilidades para resolver conflictos con problemas como la agresividad? Sí: el uso de estrategias constructivas (negociación colaborativa, escucha empática, asertividad,…) es un claro indicador de calidad relacional (satisfacción, compromiso, complicidad,…). Por el contrario, las estrategias negativas (confrontación hostil, obviar los problemas, manipular,…) se relacionan con la presencia de agresiones, quizá porque revelan falta de comprensión y respeto hacia necesidades ajenas.

¿Cómo se desarrollan esas habilidades? Resolver conflictos es una habilidad compleja. Combina procesos cognitivos (analizar el problema, generar opciones,…), emocionales (autorregularse, tolerar la frustración) y sociales (escuchar, negociar,…). Esto se adquiere en contextos sociales, observando qué hacen otros y cuáles son las consecuencias. También actuando personalmente y ajustando el comportamiento según los resultados.




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Lógicamente aquellos con quienes tenemos una relación más estrecha (familia, amigos y pareja) condicionan más lo que pensamos, sentimos y hacemos. Por tanto, aunque toda la sociedad educa –y de diferentes maneras–, durante la infancia y la adolescencia, la escuela y la familia son protagonistas.

Enseñar a resolver conflictos en la escuela

La escuela es un lugar idóneo para aprender a resolver conflictos reales de forma constructiva. La educación emocional es clave, con prácticas diarias que fomenten diálogo, respeto y tolerancia. He aquí algunas estrategias útiles:

  • Juegos de rol, en los que practicar cómo reaccionar ante situaciones ficticias (mi pareja me presiona para tener sexo sin preservativo).

  • Asambleas, en las que compartir preocupaciones (cómo se sabe si ya no funciona la relación).

  • Entrenamiento en habilidades comunicativas, como asertividad y escucha activa (cómo decir y recibir que algo gusta o no gusta).

El ejemplo del personal del centro es decisivo: si la conducta contradice el discurso, el mensaje pierde fuerza. Cuando un adulto es irrespetuoso, agresivo, abusa de su autoridad o minimiza necesidades u opiniones del alumnado, ¿de qué sirve pedir que resuelvan sus conflictos constructivamente? El ejemplo diario cala más que cualquier intervención formal. Actuar con serenidad ante un conflicto, pedir al alumnado que se explique, escuchar sin cuestionar ni juzgar y buscar soluciones justas y realistas genera aprendizajes duraderos.

La familia como lugar seguro

La manera de abordar los conflictos en la familia, especialmente durante la infancia, tiene una influencia profunda en cómo los afrontan los más jóvenes. Al igual que en la escuela, los ejemplos de discusiones respetuosas, sin gritos ni desprecios o silencios que dañan, es la mejor manera para interiorizar estos aprendizajes.

Sentir que se validan nuestras emociones y necesidades, que se nos tiene en cuenta y que merecemos ser escuchados, aunque quizá no tengamos razón, anima a hacer lo mismo. En familia deberíamos sentirnos libres para expresar opiniones y obligados a escuchar las de los demás. Aunque pueda haber conflictos serios, nunca debería estar en cuestión el amor. Las familias deben ser lugares seguros, donde el conflicto es una oportunidad de crecimiento, nunca una amenaza.

De la convivencia positiva a las relaciones sanas

En nuestro estudio con parejas jóvenes se concluía la importancia de fomentar precozmente vínculos seguros en estas relaciones, buscando el equilibrio en la toma de decisiones y promoviendo estrategias positivas de gestión del conflicto. La educación sexual integral, así como la ética del cuidado y del respeto mutuos, enseñan habilidades que facilitan establecer relaciones saludables.

Enseñar a manejar conflictos constructivamente desde la infancia lleva a sociedades basadas en el respeto, la comprensión y el afecto auténticos. Porque es mejor aprender a construir puentes que muros, a escuchar que ignorar o gritar, a comprender que simplemente juzgar.

The Conversation

Andrés A. Fernández Fuertes recibió fondos de la Junta de Castilla y León (SA121G18) y del Ministerio de Economía y Competividad (PSI2013-46830-P) para la realización de este estudio.

Isabel Vicario-Molina recibe fondos de la Junta de Castilla y León (SA121G18) y del Ministerio de Economía y Competividad (PSI2013-46830-P) para la realización de este estudio.

ref. Habilidades para gestionar los conflictos, clave en las parejas adolescentes – https://theconversation.com/habilidades-para-gestionar-los-conflictos-clave-en-las-parejas-adolescentes-262526

Ni ‘abuelos’ ni ‘pensionistas’, son adultos mayores: cómo los medios alimentan el edadismo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Idoia Camacho Markina, Profesora de Formación de Portavoces y Periodismo Especializado, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Nadia Snopek/Shutterstock

Imagine abrir el periódico cada mañana y descubrir que el retrato que se hace de la gente de su edad es el de personas frágiles, dependientes y sin voz propia. Pues bien, esa es la realidad que enfrentan las personas mayores que aparecen en los medios de comunicación. Y lo preocupante es que esas imágenes no solo influyen en cómo la sociedad las ve, sino también en cómo ellas se perciben a sí mismas.

Hemos analizado 21 estudios internacionales sobre la representación de los adultos mayores en la prensa, la radio y la televisión. La conclusión fue clara: los medios los muestran poco, y cuando lo hacen suelen recurrir a narrativas negativas o estereotipadas.

Invisibles, estigmatizadas o presionadas

Las personas mayores aparecen en los medios mucho menos de lo que correspondería a su peso demográfico, y cuando aparecen es habitual que otras voces hablen por ellas en lugar de ofrecerles un espacio directo para expresarse. Esa ausencia de protagonismo refuerza su invisibilidad en la sociedad.

Además, las noticias tienden a presentarlas como una carga económica o familiar. O bien se las reduce a la imagen del abuelo entrañable, pero pasivo, sin capacidad de decisión.

El resultado es el edadismo o estigmatización de la vejez, que identifica esta etapa de la vida con un colectivo homogéneo que no refleja la diversidad real de experiencias que tienen los individuos que lo forman.

En los medios abundan los estereotipos negativos sobre las personas mayores. También ocurre que, en ocasiones, promueven una visión excesivamente positiva, la del “envejecimiento exitoso” basado en mantenerse eternamente joven, activo y productivo.

Aunque pueda parecer un retrato amable, esta narrativa genera nuevas presiones, porque si no encajas en ese modelo idealizado quedas excluido. La vejez se convierte así en un examen constante donde solo aprueban quienes logran ocultar los signos del paso del tiempo.

Palabras y fotografías que pesan

El lenguaje construye realidades. Y, en el caso de la vejez, muchas palabras siguen cargadas de connotaciones negativas. Los estudios analizados muestran que los términos empleados con frecuencia en la prensa –“dependientes” o “ancianos”– consolidan visiones excluyentes. Expresiones como “pensionistas” y “abuelos” reducen a las personas mayores a una sola faceta, borrando su individualidad.

Por el contrario, hablar de “personas mayores” o “adultos mayores” ayuda a reconocerlas como sujetos plenos de derechos y a reflejar la diversidad de trayectorias vitales existentes.

Si las palabras importan, las imágenes también. Aunque no abundan las investigaciones que analicen cómo se ilustran las noticias sobre personas mayores, los estudios disponibles apuntan a un patrón repetido: fotografías de bastones, manos arrugadas o grupos de gente sin rostro definido.

Estas imágenes refuerzan la idea de fragilidad y dependencia. Rara vez muestran a adultos mayores en entornos laborales o en posiciones de liderazgo, a pesar de que muchos de ellos forman parte activa de la vida social, económica y cultural.

Un espejo social deformado

El envejecimiento de la población es una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI, con implicaciones en casi todos los ámbitos. Las Naciones Unidas han designado el 1 de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad. Es un llamamiento a la acción colectiva para reconocer las contribuciones de las personas mayores y construir un futuro más inclusivo.

Este llamamiento tiene en los medios de comunicación un aliado clave. Porque los medios no solo informan, también construyen realidad. Deciden qué temas entran en la agenda pública, qué voces se escuchan y cuáles permanecen en silencio.

Representar mal la vejez tiene consecuencias directas en la autoestima, la salud y la participación social de las personas mayores. Cuando la única narrativa disponible las describe como frágiles, improductivas o fuera de lugar, se corre el riesgo de que esas visiones se interioricen y se conviertan en profecías autocumplidas.

A la vez, los estereotipos mediáticos influyen en cómo el resto de la sociedad se relaciona con ellas, desde políticas públicas que no atienden a sus necesidades hasta actitudes cotidianas de condescendencia o exclusión.

Cómo cambiar la historia

Organismos internacionales y asociaciones de periodistas han elaborado guías que ofrecen recomendaciones para revertir el edadismo mediático:

  • Utilizar un lenguaje respetuoso y evitar términos y expresiones estigmatizantes.

  • Incluir la voz directa de las personas mayores como fuentes informativas, no solo como testimonios emocionales.

  • Mostrar su diversidad: hay mayores activos, frágiles, profesionales, voluntarios, cuidadores y líderes comunitarios.

  • Utilizar imágenes que los muestren en roles variados y en contextos positivos.

Es urgente que el periodismo asuma su responsabilidad. Así como ya nadie cuestiona la necesidad de un tratamiento responsable en las noticias de la violencia de género o del racismo, la vejez también merece un relato justo, plural y libre de prejuicios.

Los medios tienen la capacidad, y el deber, de contar esas historias diversas en toda su complejidad. Porque cuando la vejez se narra con respeto, no solo se combate el edadismo, también se construye una sociedad más inclusiva para todos, en cualquier etapa de la vida.

The Conversation

Idoia Camacho Markina no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Podemos atajar el problema de la contaminación por plásticos sin prescindir totalmente de ellos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús María Frades Payo, Profesor TU del Dpto. de Ing. Química, Universidad de Castilla-La Mancha

Residuos plásticos en la costa cerca de la ciudad de Colón, en Panamá. Fotos593/Shutterstock

Las propiedades del plástico, como su ligereza, resistencia y características aislantes, hacen de él la primera opción para numerosos usos, por lo que se ha convertido en un material omnipresente hoy en día. Sin embargo, es el origen de diversos problemas ambientales; por ejemplo, al ser ingerido por animales en el medio natural. Pero ¿cómo podemos abordar esta situación sin prescindir totalmente de él?

Microplásticos y componentes tóxicos

Generalmente, el plástico tarda cientos de años en degradarse, pero las condiciones ambientales hacen que se desmenuce formando pequeñas partículas denominadas microplásticos. Este material está compuesto por un polímero, normalmente inerte, y aditivos, como los pigmentos y los plastificantes, que sirven para mejorar sus propiedades, pero que suelen dificultar el reciclado.

Algunos de estos aditivos son tóxicos. En ese caso, la legislación puede limitarlos, como ha ocurrido con algunos ftalatos (plastificantes) para tetinas y chupetes en muchos países. No obstante, la presencia de algunos componentes debería controlarse más, como el bisfenol A, prohibido ya en la Unión Europea, pero solo si tiene contacto con alimentos.

Aunque la mayoría de los plásticos provienen del gas natural y el petróleo, no son los principales responsables de su agotamiento, pues representan alrededor del 6 % del consumo.

El peor problema provocado por los plásticos es que un gran porcentaje de ellos, desechados como residuos, terminan en el medio ambiente.

Con el plástico hemos topado

En España, la concienciación sobre la necesidad de reducir el uso de este material y reciclarlo es todavía insuficiente, al igual que la gestión. Los porcentajes de residuos de envases reciclados por material en 2023 (último año con datos disponibles del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) fueron: 79,18 % del papel, 69,81 % del vidrio y 46,15 % del plástico. El informe sobre envases de plástico de un solo uso refleja un porcentaje todavía peor: 41,3 %, lejos del objetivo establecido del 70 %.

A nivel mundial y centrándonos en los plásticos, aunque hay diferencias entre las zonas, el problema es general: se estima que solo aproximadamente el 9 % del plástico producido es reciclado.

La contaminación por este material no tiene fronteras, y gran parte de los residuos termina en los océanos. Alrededor del 80 % de la basura marina está compuesta de plástico.
Un reciente estudio estima que hay unas 3 200 kilotoneladas flotando, e indica que llegan al mar unas 500 kilotoneladas de plásticos por año; casi la mitad tiene su origen en la pesca.

Acumulación en el océano

Desde hace años oímos hablar de la “isla de plástico”, una expresión que no se corresponde con la realidad. La existencia de una isla de plástico sólida sería, de hecho, ideal, pues facilitaría su recogida.

Aunque no hay tal isla, sí se localizan grandes acumulaciones de basura en los cinco grandes sistemas de corrientes marinas (o giros océanicos) subtropicales, que se encuentran en el norte y sur del Atlántico, el océano Índico y el norte y sur del Pacífico. Se trata, sobre todo, de elevadas concentraciones de microplásticos que flotan suspendidos desde la superficie al fondo marino.

Tras analizar datos de diversos estudios, entre ellos la Expedición Malaspina 2010, el investigador Carlos Duarte y otros colegas estimaron que la cantidad de plástico que flota en la superficie del océano solo representa el 1 % de todo el que hay en los mares. Por tanto, parece producirse una pérdida de plástico que puede deberse a su fragmentación, la precipitación en el fondo y la ingesta por parte de los seres vivos, entre otras causas.

Los plásticos llegan a los océanos por distintas vías y a causa de diferentes actores. Por tanto, se pueden poner en marcha cambios para evitarlo.

Un reciente estudio señala que más del 80 % de los residuos en el Ártico son de plástico, y su origen es la pesca. En otra publicación se estimó una pérdida anual del 2 % de los equipos de pesca en el mundo. No se pretende demonizar esa actividad, pero sí señalar un sector que podría actuar mejor, existiendo ya alguna normativa e iniciativas al respecto.

Otro trabajo señala que los diez ríos con cuencas más pobladas (como el Yangtsé, el Indo y el Amarillo) transportan más del 90 % de los plásticos que llegan al mar. Si bien deducimos una pésima gestión de la basura en esas zonas, no toda es generada allí. En 2018, China prohibió la importación de residuos plásticos porque los países desarrollados se los enviaban incluso con compuestos tóxicos, pero esa exportación sigue existiendo hacia otros países, como Tailandia, Vietnam, Malasia, etc.




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Las cifras anteriores muestran que realmente el problema no lo generan solo habitantes de una parte del mundo, como a veces se interpretó malintencionadamente, sino que todos tenemos cierta implicación. Y, por tanto, todos tenemos la posibilidad de hacer algo al respecto.

Erre que erre con las tres erres

De las tres erres (reutilizar, reducir, reciclar) de la regla de la ecología, fallamos mucho a la hora de reducir. Si bien ha aumentado la concienciación de la población, necesitamos normas que obliguen a la reducción del consumo de plástico. Sirvan de ejemplo normativas europeas como aquellas que limitan los envases y residuos de envases.

Asimismo, el reciclado, escasísimo, debe fomentarse con normas, ayudas y tasas. Una medida eficaz recién implantada por 19 países europeos es el sistema de depósito, devolución y retorno de botellas de plástico y latas de bebida.

El 14 de agosto de 2025 finalizó un encuentro organizado por la ONU para conseguir el primer tratado de la historia contra la contaminación de los plásticos, que fracasó. No se acordó reducir la producción, y se dejó al arbitrio de los países controlar los aditivos peligrosos y facilitar el reciclaje con el diseño.

Para que las erres hagan efecto a nivel mundial, además, se precisa educar, legislar, invertir y ayudar a las regiones menos avanzadas en gestión de residuos, porque el beneficio de reducir la contaminación por plásticos repercutirá en todos.

The Conversation

Jesús María Frades Payo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Podemos atajar el problema de la contaminación por plásticos sin prescindir totalmente de ellos? – https://theconversation.com/podemos-atajar-el-problema-de-la-contaminacion-por-plasticos-sin-prescindir-totalmente-de-ellos-263139

‘Candidozyma auris’, el peligroso patógeno que surgió del cambio climático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo Quindós-Andrés, Catedrático de Microbiología Médica, Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología, Facultad de Medicina y Enfermería (UPV/EHU) & Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Microfotografía de _Candidozyma auris_. CDC / Stephanie Rossow

Hace relativamente poco que sabemos de su existencia: Candidozyma auris –sinónimo de Candida auris– fue descrito por primera vez en 2009 en Japón, en una paciente que padecía una otitis externa (su apellido “auris” significa “del oído”). Pero rápidamente se ha convertido en una amenaza global para la salud pública.

El principal motivo de preocupación es que este hongo microscópico resiste a los antifúngicos empleados habitualmente en el tratamiento de las candidiasis: fluconazol, anfotericina B y, en menor medida, las equinocandinas. A esto debemos añadir que es un hongo termotolerante, resistente a la desecación y persistente en la piel humana y en los ambientes hospitalarios, lo que permite su contagio por contacto entre personas.

Cabe recordar aquí también que las micosis, infecciones por hongos microscópicos, causan cada año la muerte de más de 1,5 millones de personas, una mortalidad superior a la causada por la tuberculosis o la malaria. Además, las micosis resistentes a los tratamientos son cada más frecuentes. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2022 una lista de hongos de interés prioritario que requieren más atención y recursos para su diagnóstico y tratamiento.

Así actúa Candidozyma auris

En contraste con otras especies de Candida que forman parte de la microbiota intestinal, Candidozyma auris coloniza la piel. Las personas afectadas eliminan grandes cantidades de hongos, contaminando la ropa, el suelo y los instrumentos médicos (fómites). En estos lugares, el hongo resiste al estrés ambiental y puede persistir semanas. Para conseguir su erradicación se requiere una limpieza intensiva con productos clorados, luz ultravioleta o vapor de peróxido de hidrógeno y una estricta higiene de manos.

En general, las micosis superficiales (pie de atleta, tiña o candidiasis vaginal) son muy frecuentes, pero no implican riesgos importantes. Y aunque la mayoría de las personas colonizadas por Candidozyma auris tampoco desarrollan una enfermedad, algunas sí pueden sufrir candidiasis graves: la mortalidad es superior al 30 % en personas con inmunodeficiencia cuando penetra en heridas quirúrgicas o en la sangre a través de dispositivos intravenosos. Puede afectar a órganos internos, como corazón (endocarditis y miocarditis), huesos (osteomielitis) o cerebro (meningitis).




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Los brotes infecciosos resultan más frecuentes en UCI, unidades de reanimación y residencias geriátricas, donde los pacientes son más vulnerables.

El diagnóstico es complejo porque las técnicas convencionales no son suficientes y se requieren técnicas moleculares que no están disponibles en todos los laboratorios. Además, el tratamiento es difícil por la resistencia de muchos de los aislamientos clínicos de Candidozyma auris, lo que obliga, en ocasiones, a combinar fármacos durante semanas para conseguir la curación.

Una rápida expansión en Europa

En Europa, según el último informe publicado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) (11 de septiembre de 2025), la propagación de Candidozyma auris mantiene un ritmo acelerado y representa una amenaza para las personas ingresadas en hospitales. Hasta 2023, se han declarado 4 012 candidiasis y colonizaciones de piel y mucosas en la Unión Europea, con una mayor incidencia en España (1 807 infecciones), Grecia (852) e Italia (712). Solo en 2023 hubo 1 346 casos en 18 países.

Han tenido lugar brotes muy recientes en Chipre, Francia y Alemania, y se ha alcanzado el nivel de endemia en regiones de España, Grecia, Italia y Rumanía en menos de siete años.

La punta del iceberg

El informe detecta lagunas importantes en los sistemas de vigilancia epidemiológica y en las directrices para la prevención y el control de las infecciones. Aunque la mayoría de los países cuentan con laboratorios de referencia en micología, solo 17 tienen un sistema nacional de vigilancia y 15 disponen de esas directrices.

Cabe suponer, entonces, que las cifras citadas serían solo la punta del iceberg, ya que se desconoce la frecuencia de la enfermedad fuera de los hospitales. Así mismo, con el aumento del número de infecciones y su distribución geográfica, el control de la epidemia se complica y el riesgo de propagación crece.

España fue el primer país de Europa en notificar un brote de infección hospitalaria por Candidozyma auris. Ocurrió en 2016 en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y todavía persiste. Según Javier Pemán, microbiólogo médico de este hospital, “las infecciones siguen concentrándose en los mismos servicios y hospitales, pero hay una mayor concienciación de médicos y pacientes, se han establecimiento protocolos específicos de vigilancia y se aplican de forma más temprana medidas de control”.

Origen de Candidozyma auris
Posible origen de Candidozyma auris y retos médicos asociados con este hongo.
Elena González-Miranda

Al calor del cambio climático

La aparición simultánea de diferentes linajes de Candidozyma auris ha reforzado la hipótesis de su origen ambiental. El aumento de la temperatura global asociado al cambio climático habría favorecido a este hongo, resistente a los ciclos de humedad y desecación, y permitido su posterior adaptación al entorno humano.

En cuanto a su origen, es probable que Candidozyma auris haya saltado desde las marismas al ambiente rural y de aquí al entorno urbano, gracias a la participación de hospedadores-transmisores como aves migratorias, pequeños mamíferos y personas. El aislamiento del hongo en muestras de marismas, playas, piscinas, polvo atmosférico, perros y anfibios refuerza esta hipótesis.

Es su adaptación al aumento de temperatura lo que le habría permitido superar nuestra barrera de endotermia (zona de exclusión térmica): muchos hongos no sobreviven en los mamíferos por su elevada temperatura corporal. La alteración de los nichos ecológicos por la agricultura, el uso de pesticidas o la urbanización habría facilitado este paso.




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Por lo demás, los estudios de secuenciación genómica completa (WGS) han identificado seis linajes o clados de Candidozyma auris, geográfica y genéticamente distintos, con variable virulencia y resistencia a los antifúngicos. Sin embargo, hay candidiasis causadas por cualquiera de los linajes en todo el mundo debido al aumento de los desplazamientos de las personas.

Linajes de Candidozyma auris
Características de los linajes de Candidozyma auris.
Guillermo Quindós-Andrés

Actualmente, el reto más importante al que nos enfrentamos es entender mejor la biología de Candidozyma auris para poder desarrollar formas más eficaces de prevención de su diseminación, métodos más rápidos de diagnóstico y nuevos fármacos y vacunas más efectivos.

The Conversation

Guillermo Quindós-Andrés no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Candidozyma auris’, el peligroso patógeno que surgió del cambio climático – https://theconversation.com/candidozyma-auris-el-peligroso-patogeno-que-surgio-del-cambio-climatico-265449

Fragilidad y discapacidad en la vejez: dos caras de la misma moneda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jaime Barrio Cortes, Médico de familia e investigador senior en Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria en Atención Primaria (FIIBAP). Director del Máster en Salud Escolar y docente en Facultad de Salud, Universidad Camilo José Cela

PeopleImages.com – Yuri A/Shutterstock

El mundo está envejeciendo a un ritmo sin precedentes. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años, y en 2050 este grupo alcanzará los 2 100 millones.

Llegar a edades más avanzadas es un logro de la sociedad moderna, pero no siempre va acompañado de buena salud. Se calcula que entre el 10 % y el 50 % de los mayores de 65 años presentan fragilidad, especialmente a partir de los 80, mientras que la discapacidad afecta a 1 300 millones de personas en todo el mundo (es decir, al 16 % de la población). Mantener la autonomía y la calidad de vida de los mayores es, por tanto, una prioridad de salud pública global.

Aunque vivimos más años que nunca, no siempre lo hacemos con la salud que desearíamos. La fragilidad es habitual y silenciosa: pasa desapercibida hasta que se producen caídas, hospitalizaciones o pérdida de independencia. Sin embargo, lejos de ser un destino inevitable, puede detectarse a tiempo y, con intervenciones sencillas, prevenirse o incluso revertirse.

Qué significa ser “frágil”

La fragilidad es un síndrome multidimensional que no equivale simplemente a envejecer. Muchas personas de 80 o 90 años mantienen plena independencia, mientras que otras experimentan pérdida de fuerza y energía en edades más tempranas. Entonces, el organismo dispone de menos reservas fisiológicas y responde con mayor dificultad a situaciones de estrés como una infección, una caída o una cirugía.

Los signos más característicos son la debilidad muscular, la fatiga persistente, la lentitud al caminar y la pérdida de peso no intencionada. Una persona frágil todavía puede realizar sus actividades diarias, pero lo hace con menor eficacia y mayor riesgo de complicaciones. Sin un abordaje temprano, esta vulnerabilidad puede progresar hacia la discapacidad, es decir, la dificultad para vestirse, bañarse, cocinar o moverse de forma autónoma.

Cómo se relacionan la fragilidad y la discapacidad

Aunque estrechamente ligadas, la fragilidad y la discapacidad no suponen lo mismo. La primera se puede revertir, mientras que la segunda tiende a ser más estable e irreversible. Sin embargo, ambas condiciones suelen coexistir y se retroalimentan: la fragilidad aumenta el riesgo de discapacidad, y la discapacidad acelera el deterioro físico y psicológico.

Además, tanto una como otra no solo afectan a la salud individual, sino también al entorno familiar y social. Cuando una persona mayor desarrolla fragilidad o discapacidad, aumenta la carga de cuidados que deben asumir sus allegados y el sistema sociosanitario, con consecuencias emocionales, económicas y laborales.

Cómo detectar la fragilidad a tiempo

El gran reto es que la fragilidad no siempre resulta evidente. Por eso los expertos recomiendan realizar cribados periódicos a partir de los 70 años en consultas de atención primaria. Existen pruebas sencillas como medir la fuerza de agarre con la mano o la velocidad al caminar unos metros y realizar cuestionarios breves que ayudan a identificar a las personas en riesgo.




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Reconocer este estado de forma precoz es crucial, ya que en ese momento las intervenciones tienen mayor impacto. Además, la educación sanitaria juega un papel fundamental: si la población y las familias saben reconocer signos como la fatiga crónica, la reducción de actividad o la pérdida de peso, será más fácil pedir ayuda a tiempo.

Estrategias de prevención

La buena noticia es que la fragilidad no es inevitable. Numerosos estudios muestran que adoptar ciertos hábitos puede retrasar o incluso prevenir su aparición.

  • Actividad física regular: el ejercicio es la intervención más efectiva. Programas que combinan fuerza, resistencia, equilibrio y flexibilidad –como caminar, hacer ejercicios con bandas elásticas y practicar yoga o taichí– reducen el riesgo de caídas, mejoran la movilidad y refuerzan la masa muscular. Es importante que sea adaptado a las capacidades de cada persona y que resulte agradable y sostenible en el tiempo.

  • Nutrición adecuada: una alimentación equilibrada, con suficiente proteína diaria (carne, pescado, legumbres, lácteos), es clave para preservar músculo y energía. También son fundamentales la vitamina D, el calcio y la vitamina B12, nutrientes que suelen escasear en mayores y que influyen en huesos, músculos y sistema nervioso. Mantener una buena hidratación resulta igualmente esencial.

  • Cuidado de la mente y el ánimo: el deterioro cognitivo y la depresión a menudo se asocian a la fragilidad. Participar en actividades intelectuales (leer, aprender cosas nuevas, resolver juegos), mantener vínculos sociales y pedir apoyo psicológico cuando es necesario ayuda a conservar la motivación y la autoestima.

  • Redes sociales y comunitarias: el aislamiento es un gran enemigo del envejecimiento saludable. Contar con amistades, familia, asociaciones o centros comunitarios no solo aporta compañía, sino que también favorece la adherencia a rutinas saludables y proporciona ayuda en momentos de necesidad.

  • Revisiones médicas y manejo de la medicación: controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, fibrilación auricular o insuficiencia cardíaca evita complicaciones que precipitan la fragilidad. Además, la polimedicación (tomar muchos fármacos a la vez) puede aumentar riesgos como mareos o caídas; por eso es recomendable revisar periódicamente los tratamientos con un profesional de salud.

Una mirada social y colectiva

La prevención de la fragilidad no depende solo de las decisiones individuales. También influyen el entorno y las políticas públicas. Ciudades amigables con las personas mayores, con calles accesibles, transporte adaptado, espacios verdes y servicios comunitarios, favorecen un envejecimiento activo y seguro.

Además, invertir en programas comunitarios de ejercicio, nutrición y apoyo a cuidadores reduce la carga sobre hospitales y residencias, a la vez que mejora la calidad de vida de las personas mayores.

La fragilidad y la discapacidad no deben asumirse como un destino inevitable de la vejez. Detectar la fragilidad temprano y actuar con medidas sencillas –ejercicio, buena alimentación, vínculos sociales y revisiones médicas– permite conservar la independencia y retrasar el deterioro.

En definitiva, se trata de cambiar la mirada sobre el envejecimiento: en lugar de esperar a que aparezcan las complicaciones, adoptar un enfoque preventivo y activo que favorezca una vejez más saludable, autónoma y plena.

The Conversation

Jaime Barrio Cortes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Fragilidad y discapacidad en la vejez: dos caras de la misma moneda – https://theconversation.com/fragilidad-y-discapacidad-en-la-vejez-dos-caras-de-la-misma-moneda-264426

Jimmy Kimmel no es primer cómico censurado en Estados Unidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Doina Repede, Profesora de Lengua española, Universidad de Granada

Jimmy Kimmel con el actor Billy Crystal en un programa de _Jimmy Kimmel Live!_ de 2024. Jimmy Kimmel Live!

A lo largo de la historia, la comedia ha sido una de las mejores formas de cuestionar el poder y burlarse de él. Ya en la antigua Grecia, dramaturgos como Aristófanes se reían de los líderes y mostraban sus abusos. En la Edad Media, los bufones podían decirle al rey lo que nadie más se atrevía.

También hoy en día los cómicos ridiculizan el poder, señalan sus errores y los critican. Por eso, la risa, muchas veces, más que entretenimiento, funciona como una herramienta para mantener la democracia viva y la sociedad alerta.

De la crítica y sátira política a la censura

Caricatura en la que el rey Jorge III recibe un puñetazo en la nariz del presidente estadounidense James Madison durante la Guerra de 1812.
En esta caricatura de William Charles, el rey Jorge III recibe un puñetazo en la nariz del presidente estadounidense James Madison durante la Guerra de 1812.
Librería del Congreso de los Estados Unidos.

Por ejemplo, en Estados Unidos, la crítica y la sátira política tienen una historia larga. En el siglo XVIII, los colonos ya se burlaban del gobierno británico con caricaturas y escritos. Benjamin Franklin usaba la sátira para cuestionar a los británicos durante la independencia. En el siglo XIX, escritores como Mark Twain recurrían a ella y a la ironía para criticar la esclavitud y el racismo presente en el país.

En los siglos XX y XXI la tradición no se detuvo. La sátira encontró en los presidentes su blanco favorito. Así, hubo risas a costa de Richard Nixon, Ronald Reagan, Bill Clinton, George Bush, Barack Obama y… Donald Trump.

Pero cuando uno ya no se siente libre para opinar, criticar, reírse del poder, la democracia empieza a tambalearse. Y no hay señal más peligrosa para una democracia que cuando el poder intenta callar a quienes lo cuestionan, ya sea con amenazas, persecuciones o censura.

La situación actual

Es el caso reciente de Jimmy Kimmel y su programa Jimmy Kimmel Live! (ABC), que se canceló de forma repentina poco después de un comentario que aludía al movimiento MAGA (siglas de Make America Great Again), tras el asesinato de Charlie Kirk.

La Casa Blanca negó haber ejercido presiones, pero lo cierto es que Donald Trump celebró públicamente la cancelación. Además, Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) nombrado por Trump, llegó a pedir directamente que se despidiera a Kimmel, asegurando que había que tomar medidas “por las buenas o por las malas”. Y la petición –o, mejor dicho, la amenaza– se cumplió.

Nueve días después, tras días de titulares y un fuerte respaldo por parte de la población, el programa volvió a emitirse en Estados Unidos. Kimmel regresó con un monólogo cargado de emoción, ironías y un contundente desafio: “No hay nada más antiestadounidense que cancelar a un cómico”. El desafío no gustó, evidentemente.

El monólogo de regreso de Jimmy Kimmel duró más de lo normal y aprovechó para tratar el tema de su cancelación y la libertad de expresión.

El presentador Stephen Colbert sí que parece que tendrá ese destino, ya que CBS no renovará su late night en 2026. La emisora afirma que el motivo es económico, pero se sospecha que la cancelación tiene que ver con las críticas que el presentador hizo a un acuerdo al que la cadena llegó con Trump. Parece que para el poder no existe la regla más sabia de todas las reglas: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

Lo ocurrido con Kimmel y Colbert no es un caso aislado en Estados Unidos. En el pasado, otros cómicos corrieron –con mayor o menor fortuna– la misma suerte por atreverse a ridiculizar el poder.

El humor como contrapoder

Mort Sahl (1927-2021) fue uno de los primeros comediantes en Estados Unidos en usar la comedia para hablar de política y actualidad. Su estilo era directo, irónico y muy cercano al público. Subía al escenario con notas en la mano y comentaba noticias y decisiones de los líderes con humor y crítica. Su éxito empezó a decaer tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. Su interés por los detalles del caso, su cuestionamiento de la versión oficial y su humor más oscuro hicieron que las cadenas de televisión se distanciaran de él y muchos de sus shows fueran cancelados. Aunque no fue prohibido oficialmente, su carrera en la televisión se vio afectada.

Durante los años 50, Lenny Bruce, uno de los comediantes más importantes de Estados Unidos, también fue vetado en televisión. Su humor no era solo para hacer reír: era para abrir los ojos. Hablaba de todo lo que la sociedad de aquel entonces prefería callar: política, religión, racismo, sexualidad… y lo hacía sin tapujos. No le importaba incomodar. Su objetivo era cuestionar las normas y mostrar las contradicciones de la sociedad. Y por su humor “obsceno” fue arrestado y juzgado varias veces.

Por su parte, Dick Gregory cambió por completo la forma de hacer humor afroamericano. Tenía un estilo sofisticado, satírico y evitaba los estereotipos y los chistes manidos. Fue el primer afroamericano en aparecer como invitado en el Tonight Show de la NBC, un logro histórico para la época. Pero a medida que su activismo político crecía, su presencia en televisión comenzó a disminuir. A finales de los años 60 muchas cadenas y programas evitaban invitarlo, mostrando cómo el humor podía incomodar.

De los Smothers Brothers a Howard Stern

Artículo en el que se anuncia la cancelación del programa de los Smothers Brothers.
Artículo en el que se anuncia la cancelación del programa de los Smothers Brothers.
The Calgary Herald, 3 de abril de 1969.

Quizás uno de los actos de censura política hacia cómicos más claros en una democracia fue el que sufrieron los hermanos Smothers. Tom y Dick Smothers tenían su show de comedia y variedades, The Smothers Brothers Comedy Hour, en la CBS. El programa era un éxito en horario de máxima audiencia, combinando música, comedia y activismo político.
Pero CBS empezó a recortar partes “molestas” del programa para ajustarse a los censores de la cadena, hasta que canceló el programa repentinamente en 1969. Bromas sobre Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, críticas a la guerra de Vietnam e invitados molestos hicieron que las presiones políticas y el miedo a perder dinero de los anunciantes terminaran con el programa prematuramente.

Los Smothers Brothers demandaron y ganaron el juicio a CBS, pero el daño ya estaba hecho.

A Kathy Griffin su humor irónico y a veces ofensivo le causó serios problemas. En 2017 posó con una cabeza ensangrentada del presidente Donald Trump. La broma fue considerada de muy mal gusto. Perdió su trabajo en CNN, varios de sus shows fueron cancelados e incluso fue investigada e interrogada por el Servicio Secreto.

La censura llegó también a la radio. Howard Stern, una de las figuras más icónicas de las ondas en Estados Unidos, era famoso por su estilo provocador. Su forma directa y a veces escandalosa de hablar le generó tanto críticas como un público fiel, convirtiéndolo en un referente de lo denominado “shock jock”, es decir, la utilización de bromas o melodramatismos exagerados para entretener a la audiencia –aunque alienando a una parte de ella–. A lo largo de su carrera, Stern se enfrentó a la censura y las multas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), lo que le convirtió en un símbolo de los debates sobre libertad de expresión en los medios.

A la vista está que la risa puede incomodar, ofender o irritar, pero mantiene viva la democracia. Y cuando se intenta silenciarla, lo que se apaga no es solo una broma, es la posibilidad misma de cuestionar el poder.

The Conversation

Doina Repede no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Jimmy Kimmel no es primer cómico censurado en Estados Unidos – https://theconversation.com/jimmy-kimmel-no-es-primer-comico-censurado-en-estados-unidos-265722

Quand la Deutsche Bahn déraille, faut-il craindre pour le rail français ?

Source: The Conversation – in French – By Mathis Navard, Docteur en Sciences de l’information et communication (ISI), Université de Poitiers, Université de Poitiers

Longtemps réputée pour sa fiabilité, la compagnie ferroviaire allemande Deustche Bahn connaît une crise historique : infrastructures obsolètes, ponctualité en chute libre, trains supprimés… Jamais nos voisins germaniques n’avaient connu une telle situation. La France doit elle aussi faire face à des défis similaires. Sommes-nous en train d’emprunter la même voie ?

Cet été, peut-être avez-vous pris le train en Allemagne pour vos vacances. Ou peut-être empruntez-vous le TGV reliant Paris à Strasbourg, qui accuse parfois jusqu’à 6 heures de retard ? Dans ces cas, il est probable que vous ayez subi des perturbations durant votre voyage sur le réseau de la Deutsche Bahn (DB), l’équivalent germanique de la SNCF.

L’Allemagne a beau disposer du plus important réseau européen avec 34 000 kilomètres de voies ferrées, la situation n’en est pas moins alarmante. « La Deutsche Bahn traverse sa plus grande crise depuis 30 ans », reconnaît sans détour le PDG de l’entreprise, Richard Lutz. L’homme est le premier à faire les frais de cette dégradation de service. Le 14 août, le ministre des Transports a fait connaître son intention de le limoger avant la fin de son contrat, évoquant une “situation dramatique”.

En effet, entre l’arrivée de M. Lutz en 2017 et son départ, la Deutsche Bahn a connu certaines de ses pires performances : la ponctualité des trains longue distance est tombée de 78,5 % à seulement 62,5 % en 2024, son plus bas niveau depuis la réforme ferroviaire qui a suivi la réunification. Le ministre allemand des Transports a annoncé, le lundi 22 septembre 2025, la nomination de Evelyn Palla pour le remplacer.

Que se passe-t-il chez nos voisins germaniques ? Pour le comprendre, il faut remonter trois décennies en arrière, dans le contexte de la réunification des deux Allemagnes.

La réunification des deux Allemagne, racine de la crise actuelle

À l’Est, le réseau est alors vétuste. À l’Ouest, il est surendetté. La réforme ferroviaire du rail allemand de 1994 assainit la situation financière – l’État fédéral éponge la dette colossale accumulée jusque-là (plus de 30 milliards d’euros de dettes) – et créée la DB. Son capital est détenu à 100 % par l’État. Il s’agit donc d’une entreprise publique dont le fonctionnement est calqué sur celui du secteur privé.

Mais quête de rentabilité et service public ne vont pas forcément de pair. D’un côté, les infrastructures ferroviaires ont été modernisées et le taux de ponctualité atteint 90 % dans les années 2000. Mais de l’autre, 5 400 kilomètres de ligne ont été fermés – soit un sixième du réseau – et une sombre histoire d’espionnage de salariés a fait couler beaucoup d’encre.

Parallèlement à cela, la réduction des coûts de maintenance et de personnel provoque des problèmes en cascade : les pannes se multiplient, au même titre que les retards et les annulations de trains.

L’État prévoyait de se désengager progressivement de la DB avec la privatisation au moins partielle comme objectif. Mais la crise financière de 2008 est venue interrompre ce processus. Pour ne rien arranger, les problèmes techniques s’accumulent. En 2009, la moitié des trains est supprimée en raison de leur vétusté. La DB doit verser des indemnités à l’État. Au même moment, Rüdiger Grube — ancien président du conseil d’administration du groupe aéronautique et spatial EADS — est nommé PDG de l’entreprise.

Infrastructures vétustes et ponctualité en chute libre

Cette crise n’est donc pas nouvelle, mais elle ne cesse de s’aggraver. En 2015, le plan Avenir du rail promettait déjà d’assainir la situation. Il n’aura pas été suffisant.

L’Allemagne, jadis réputée pour sa ponctualité, n’a eu que 62,5 % de ses trains longue distance à l’heure en 2024, soit une baisse de 1,5 % par rapport à 2023. Et c’est sans compter sur les nombreuses annulations et pannes, en forte hausse en raison de l’absence d’actions préventives et de solutions de remplacement. Pour améliorer les statistiques, il est d’ailleurs devenu plus commode de supprimer certaines circulations que de les déclarer en retard.

Le ministre fédéral des transports Patrick Schnieder (CDU) a fixé des objectifs forts en matière de ponctualité pour le trafic longue distance. D’ici fin 2029, elle devra atteindre au moins 70 %. L’objectif précédent prévoyait déjà ce taux pour 2026.

Trains supprimés en gare de Kassel-Wilhelmshöhe
Trains supprimés en gare de Kassel-Wilhelmshöhe (Hesse).
Fabian318, CC BY-SA

La direction de la DB met en avant la vétusté des infrastructures ferroviaires pour expliquer ces aléas. Cela n’est pas sans conséquence sur les pays voisins. Outre les difficultés rencontrées par les voyageurs du TGV Paris-Strasbourg, les chemins de fer fédéraux (CFF) suisses refusent désormais dans leurs gares tous les trains allemands ayant plus de 15 minutes de retard afin de maintenir leur légendaire ponctualité. Un système de navette géré par les CFF est alors mis en place.

Aide du fédéral et cure d’austérité

Sans surprise, les comptes de la DB ne sont pas bons. En 2024, l’entreprise a enregistré une perte de 1,8 milliard d’euros. Une amélioration d’un milliard d’euros par rapport à 2023 qui vient tout de même alimenter une conséquente dette de 32,6 milliards d’euros.

Seule note d’espoir, la fréquentation – principale source de revenus de la compagnie – a augmenté de 5,9 % l’an passé sur les trains régionaux. Cela s’explique en partie par le succès du Deutschlandticket qui permet de voyager en illimité sur ce réseau pour 58€ par mois. Le fret, quant à lui, recule de 3,2 %.

Face à l’ampleur du problème, la planche de salut ne peut venir que de l’État fédéral. Cela tombe bien. Un plan d’investissement national pour les transports de 500 milliards d’euros sur 12 ans vient d’être adopté par le parlement allemand.

D’ici à 2027, 45 milliards d’euros seront dédiés aux infrastructures ferroviaires, via un fonds notamment alimenté par une taxe sur les poids lourds. Nous restons cependant encore loin des 150 milliards d’investissements nécessaires estimés par l’actuel PDG de la DB.

L’entreprise a elle aussi décidé de faire sa part. Tout d’abord en recentrant ses activités sur le ferroviaire. En septembre dernier, elle a cédé pour 14,3 milliards d’euros le géant de la logistique Schenker. Il en a été de même pour l’entreprise européenne de transport public DB Arriva, marquant ainsi un coup d’arrêt à son internalisation.

En interne, 10 000 postes — essentiellement administratifs — devraient être supprimés d’ici 3 ans. Une filiale non lucrative intitulée DB InfraGO a également vu le jour pour moderniser le réseau ferroviaire et les gares. En 2024, durant sa première année de fonctionnement, 18,2 milliards d’euros ont été investis. Pour la première fois, le vieillissement des installations a pu être arrêté.

Une modernisation à marche forcée

Le bond est spectaculaire. L’Allemagne est passée de 115 euros par habitant dépensés en 2023 pour l’investissement dans le ferroviaire à 198 euros en 2024. Dans le même temps, la France a progressé de 51 euros par habitant à… 65 euros.

Et cela n’est sans doute qu’un début. Il y a quelques mois, la DB a adopté un vaste plan de rénovation des rails, des gares et des ponts. Il faut dire que le défi est immense, à une époque où le train doit lui aussi faire face aux conséquences de plus en plus importantes du changement climatique.

L’accident mortel survenu le 27 juillet dernier sur une petite ligne régionale du Bade-Wurtemberg, causé par un glissement de terrain, l’a tragiquement rappelé.

La France, prochaine sur la liste ?

La situation du ferroviaire allemand fait réagir dans de nombreux pays européens. À commencer par notre pays. Le PDG de la SNCF Jean-Pierre Farandou a d’ailleurs déclaré que la France pourrait suivre la même trajectoire si aucun moyen financier supplémentaire n’était alloué.

Certains indicateurs tricolores sont particulièrement inquiétants. C’est le cas par exemple de l’âge moyen de notre réseau ferré qui est âgé de 30 ans, contre 17 ans chez nos voisins germaniques. Cette situation est le fruit de choix politiques court-termistes qui ont conduit à prioriser le tout-TGV au détriment des lignes dites de “desserte fine du territoire”.

Des petites lignes qui – aujourd’hui encore – continuent de fermer, à rebours des injonctions climatiques à accélérer le report modal vers le ferroviaire et les autres solutions de mobilité bas carbone. Le 31 août dernier et après cent quarante-trois ans d’activité, la gare de Felletin accueillait son dernier TER en raison de la « suspension » de la ligne qui reliait la commune creusoise à son chef-lieu, Guéret. Une décision aussi forte que symbolique qui illustre concrètement le recul des services publics en milieu rural, nourrissant un sentiment d’abandon auprès de la population locale.

Parviendrons-nous à mettre fin à cette dynamique mortifère pour notre réseau ferré et notre territoire ? Avec un bénéfice record de 1,6 milliard d’euros en 2024 et une fréquentation en hausse pour la SNCF, il est encore temps d’agir. La réponse dépendra grandement des orientations décidées par la puissance publique.

Dans ses conclusions, la conférence de financement sur l’avenir des mobilités « Ambition France Transports » indique prévoir d’ajouter annuellement 1,5 milliard d’euros à compter de 2028 en faveur du ferroviaire. Un premier pas vers la bonne direction, mais qui doit en appeler d’autres si nous voulons éviter un scénario à l’allemande.

The Conversation

Mathis Navard ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quand la Deutsche Bahn déraille, faut-il craindre pour le rail français ? – https://theconversation.com/quand-la-deutsche-bahn-deraille-faut-il-craindre-pour-le-rail-francais-264703

La taxe Zucman au défi des contraintes économiques et juridiques

Source: The Conversation – in French – By Éric Pichet, Professeur et directeur du Mastère Spécialisé Patrimoine et Immobilier, Kedge Business School

Taxer les très hauts patrimoines pour assurer une meilleure équité de l’effort fiscal, tout le monde devrait être pour. Mais ce n’est pas parce qu’une mesure semble juste, qu’elle sera aussi efficace.


Pour réduire le déficit budgétaire du pays, le plus élevé de la zone euro, mais surtout lutter contre les inégalités de patrimoine en France, l’Assemblée nationale a adopté, le 20 février 2025, un impôt minimal annuel de 2 % sur le patrimoine global (y compris les biens professionnels) des quelque 3 800 « centimillionnaires », ces foyers fiscaux possédant plus de 100 millions d’euros. Les députés favorables au texte ont sans doute été encouragés en cela par un écrasant soutien des électeurs, qui plébiscitent la mesure à plus de 86 %.

Accroissement des inégalités patrimoniales

Cette taxe, aujourd’hui bloquée, car rejetée par le Sénat le 12 juin dernier, a été imaginée par l’économiste franco-américain Gabriel Zucman à partir de ses travaux sur l’évolution des patrimoines aboutissant à un constat incontestable : les inégalités de patrimoine s’accroissent dans les pays riches mais aussi en France.

En outre, les inégalités de patrimoine sont – et ont toujours été – plus fortes que celles des revenus puisque les 10 % les plus riches détiennent 54 % de la richesse contre 25 % des revenus.

La nature de la taxe Zucman

Concrètement, l’Assemblée nationale a adopté la création d’un impôt plancher sur la fortune (IPF), dès le 1er janvier 2026, de 2 % par an sur le patrimoine des foyers fiscaux (au sens de l’ISF, donc hors enfants majeurs) dont le patrimoine net de certaines dettes est supérieur à 100 millions d’euros, soit les 0,01 % des foyers les plus riches, ou environ 3 800 ménages, alors que l’impôt sur la fortune immobilière (IFI) concernait 186 000 ménages en 2024.




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La taxe Zucman reprend une bonne partie des principes de l’impôt de solidarité sur la fortune, l’ISF, qui était lui-même aligné sur les règles applicables aux droits de succession, mais s’en écarte par trois nouveautés cruciales. En premier lieu, la base taxable est considérablement élargie à l’ensemble des actifs, y compris les biens professionnels. En second lieu, cet impôt sur le patrimoine ne prévoit aucun plafonnement en fonction du revenu du contribuable. Enfin, il est assorti d’une exit tax puisqu’il continuera à être perçu pendant les cinq années qui suivent une expatriation de l’assujetti.

Une taxe rentable ?

Les soutiens de la taxe Zucman et de la loi qui en découle attendent un rendement de l’ordre de 15 à 25 milliards d’euros par an, calculé sur le montant total global des fortunes concernées. Bien entendu, cette estimation ne prend pas en compte le risque d’une expatriation des contribuables que M. Zucman estime marginal.

La proposition de loi a d’ores et déjà provoqué une levée de boucliers, notamment des entrepreneurs de la French Tech, qui seraient bien incapables de payer 2 % sur la valorisation de leurs start-ups. Ce mouvement rappelle celui des « pigeons », ces entrepreneurs qui avaient protesté avec véhémence contre la loi de finances pour 2013 décidée par François Hollande, lors de son accession à l’Élysée en 2012, et qui alourdissait fortement l’imposition des plus-values. L’ampleur de la contestation avait finalement abouti à une modification substantielle et rétroactive de la réforme. Signalons la tribune – très minoritaire – signée par trois entrepreneurs favorables à cette taxe ou, encore, la position tout en équilibre d’Arthur Mensch, le fondateur et dirigeant de Mistral, qui semble critiquer le mécanisme prévu de la taxe Zucman, tout en reconnaissant qu’une solution doit être trouvée pour remettre un peu d’égalité entre les citoyens.

La taxe Zucman fait également l’objet de vifs débats chez les économistes. Si ses partisans soulignent la nécessaire réduction des inégalités et un surcroît de recettes fiscales bienvenu aujourd’hui, ses détracteurs s’inquiètent d’une baisse des investissements et in fine d’un appauvrissement du pays.

Dans un article publié dans la Revue de droit fiscal, du 5 avril 2007,, j’avais analysé les conséquences économiques de l’ISF.

À partir de données officielles publiées par Bercy, j’avais constaté, sans avoir été sérieusement contesté, une baisse du rendement de l’ISF qui ne pouvait s’expliquer que par une vague d’expatriation. Depuis, il existe un consensus des chercheurs sur l’existence de ces départs, mais un débat des plus vifs sur son ampleur. Une étude récente du conseil d’analyse économique tend à minorer le phénomène d’expatriation et son impact budgétaire et économique. Le champ de cette dernière étude est circonscrit aux années 2012-2017 et, surtout, ses auteurs ont mesuré les départs des plus hauts revenus du patrimoine, et non les départs des plus riches (ils n’auraient donc pas pu intégrer les dirigeants des start-ups fortement valorisées, par exemple).

Pour ma part, j’évaluais la fuite légale des capitaux à l’étranger depuis la création de l’ISF, en 1989, à environ 200 milliards d’euros et estimais que le manque à gagner en recettes fiscales était d’environ 7 milliards d’euros par an, soit près du double de son rapport. En conclusion, dans un monde ouvert, l’ISF appauvrissait le pays et entraînait même un transfert de la charge fiscale des riches assujettis, qui quittent la France vers tous les autres contribuables à l’exact opposé de la justice fiscale. Ces estimations ont depuis été corroborées et même amplifiées par une étude de l’institut Rexecode, parue en 2017, qui estimait que le PIB avait perdu, du fait des expatriations, 45 milliards d’euros en 2017, soit une perte de prélèvements obligatoires de 20 milliards par an.

Le naufrage de la taxe sur les mégayachts

Encore faut-il préciser que ces études ne concernaient que les quelque 360 000 assujettis à l’ISF d’avant sa suppression en 2018, c’est-à-dire un type de contribuables fondamentalement différents des 1 800 ultrariches concernés par la taxe Zucman qui peuvent envisager beaucoup plus efficacement un départ à l’étranger.

C’est pourquoi il est intéressant d’étudier le rendement de la taxe sur les mégayachts instituée par la loi de finances pour 2018. Cette taxe était censée rapporter dix millions d’euros par an. Elle n’a collecté finalement que 135 000 euros en 2023 et 60 000 euros en 2024. Aux dernières nouvelles, seuls cinq mégayachts sont éligibles à la taxe…

Regain de concurrence fiscale entre les pays

Tout comme l’impôt sur la fortune, qui a progressivement disparu des systèmes fiscaux européens des pays riches et dont Gabriel Zucman a l’honnêteté de reconnaître que « dans l’ensemble, ces impôts avaient été un échec », les pays qui ont récemment durci l’imposition des ultrariches font face à un flux de départs. C’est le cas de la Norvège, un des rares États à avoir conservé un impôt sur la fortune et qui l’avait augmenté à 1,1 %, tout en relevant l’imposition des dividendes en 2022.

La mesure, qui devait rapporter 141 millions d’euros, s’est traduite par une perte de 433 millions d’euros et par la fuite des capitaux, principalement en Suisse, estimée à 52 milliards d’euros. À tel point que ses voisins suédois et finlandais – un temps intéressés – en ont abandonné l’idée. Plus près de nous, le Royaume-Uni a supprimé, le 6 avril 2025, le régime de « non-domiciled » (ou, « non dom »), qui datait de George III (1799) et qui imposait forfaitairement les revenus des étrangers installés sur l’île, entraînant dès son annonce un fort mouvement de départ des ultrariches, comme l’industriel Lakshmi Mittal, vers Dubai, Monaco et Milan.

Au moment où la France envisage de durcir la taxation des centimillionnaires, des pays européens attractifs leur font les yeux doux. C’est le cas de l’Italie qui offre aux nouveaux résidents un forfait annuel tous impôts confondus de 200 000 euros (plus 25 000 euros par membre supplémentaire du foyer, conjoint compris) pendant quinze ans, ce qui avait déclenché les foudres de l’encore premier ministre François Bayrou contre Mme Meloni.

Le Figaro, 2025.

On notera d’ailleurs que Portugal, Italie, Grèce et Espagne ont tous cherché, à l’occasion de leur plan de redressement des finances publiques lancé en 2011, à attirer les grandes fortunes par des avantages fiscaux exorbitants du droit commun. La palme revient à la Grèce qui, moyennant un investissement minimal de 500 000 euros, offre pendant quinze ans aux nouveaux résidents qui s’acquittent d’un forfait annuel de 100 000 euros, une exonération de tous leurs revenus étrangers et des droits de succession de leur patrimoine situé hors du pays.

Un obstacle constitutionnel majeur

À supposer que la taxe Zucman, qui n’a été votée que par 116 voix des 577 députés, passe l’épreuve du Sénat et soit définitivement adoptée, ce qui est très loin d’être acquis, elle devra encore passer sous les fourches caudines du Conseil constitutionnel qui sera bien sûr saisi par ses opposants. Or, sa jurisprudence récente n’est pas du tout favorable à la taxe.

En effet, dans sa décision du 9 août 2012 relative à la loi de finances rectificative pour 2012, il précise que le législateur ne saurait établir un barème de l’impôt de solidarité sur la fortune sans l’assortir d’un dispositif de plafonnement, ou produisant des effets équivalents destinés à éviter une rupture caractérisée de l’égalité devant les charges publiques. Enfin, dans sa décision du 29 décembre 2012 relative à la loi de finances pour 2013, le Conseil a précisé que le plafonnement ne peut prendre en compte que les revenus réalisés et disponibles, une solution toujours confirmée jusqu’à présent.

Compte tenu de ces obstacles politiques, économiques et juridiques, il est hautement improbable que la taxe Zucman voie le jour en France sans un accord mondial – encore plus improbable – dans les prochaines années. Pour répondre à la demande croissante de réduction des inégalités tant patrimoniales que de revenus, un gouvernement minoritaire peut être tenté de rétablir le symbole fort qu’est l’ISF, mais cela ne résoudra en rien les deux défis les plus urgents de Bercy : la réduction du déficit et de la dette publique.

The Conversation

Éric Pichet ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. La taxe Zucman au défi des contraintes économiques et juridiques – https://theconversation.com/la-taxe-zucman-au-defi-des-contraintes-economiques-et-juridiques-266071

La vengeance, de la Grèce Antique à Gaza : un levier pour construire une paix juste ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Marie Robin, Maitresse de conférences à l’Institute of security and global affairs (ISGA), Université de Leiden, Leiden University; Université Paris-Panthéon-Assas

_La Justice et la Vengeance divine poursuivant le Crime_ (1808), du peinte français Pierre Prudon, dit Pierre-Paul Prud’hon (1758-1823). Pierre-Paul Prud’hon/WikiArt

Puissances étatiques, membres de groupes ethniques ayant été décimés, fanatiques religieux, mouvements terroristes… autant d’acteurs variés qui, tout au long de l’histoire, ont invoqué la vengeance pour expliquer leurs actes violents – des actes qui, à leurs yeux, en portant rétribution des torts qui leur avaient été infligés, devaient permettre, au final, d’aboutir à une paix juste. Dans la Vengeance et la Paix, qui vient de paraître aux éditions du CNRS, Marie Robin, maîtresse de conférences à l’Institute of security and global affairs (ISGA) à l’Université de Leiden (Pays-Bas) et chercheuse associée au Centre Thucydide (Paris II), explore, à travers plusieurs épisodes marquants de l’histoire mondiale, les liens complexes tissés entre le motif de la vengeance et l’établissement de la paix.


Mytilène en 428 av. J.-C.

Alors que la guerre du Péloponnèse fait rage, la ville de Mytilène sur l’île grecque de Lesbos craint d’avoir attiré la convoitise des Athéniens. Redoutant une attaque, les principaux dignitaires de la ville décident de rassembler quelques troupes parmi la population pour contrer l’assaut potentiel. Mais, par une forme de prophétie auto-réalisatrice et face au risque perçu de soulèvement représenté par la levée de troupes, Athènes répond par un blocus naval de l’île, assiégeant la ville. Acculés, les habitants de Mytilène se rendent rapidement aux Athéniens. L’Assemblée des Athéniens doit alors déterminer le sort des habitants de la ville défaite.

Le jour même du soulèvement, les membres de l’Assemblée athénienne prennent la décision de massacrer l’ensemble des hommes de Mytilène et de réduire les femmes et les enfants en esclavage. L’ordre d’exécuter la décision est transmis.

Le jour suivant, cependant, l’Assemblée est prise de remords. Elle s’interroge sur l’équanimité d’un jugement visant à condamner toute une île pour les péchés de quelques-uns de ses habitants. Le débat, restitué par l’historien grec Thucydide, oppose alors Cléon, homme politique athénien, qui demande à l’Assemblée de poursuivre avec le jugement initial, à Diodote, citoyen athénien, qui lui conseille plutôt d’agir avec prudence et de punir uniquement les coupables sans se venger des autres habitants.

Un vote final a lieu : l’Assemblée suit finalement Diodote en décidant d’éliminer seulement les mille dirigeants de la révolte et d’épargner le reste de l’île, posant une limite et un cadre à la vengeance des Athéniens.

Washington, le 2 mai 2011

Le 2 mai 2011, le président américain Barack Obama s’exprime devant les télévisions américaines et du monde entier pour annoncer l’élimination, la nuit précédente, de l’ancien dirigeant d’Al-Qaida Oussama Ben Laden par une équipe américaine des Navy SEALs à Abbottabad, au Pakistan.

Annonçant que, désormais, la « justice a été rendue » (Justice has been delivered), le président américain rappelle dans son discours les nombreuses victimes ayant péri des suites des actions d’Oussama Ben Laden, « un terroriste responsable du meurtre de milliers d’innocents », le 11 septembre 2001 notamment.

Le président Obama déclare par exemple :

« Il y a près de dix ans, une belle journée de septembre a été assombrie par le pire attentat de notre histoire contre le peuple américain. Les images du 11 Septembre sont gravées dans notre mémoire nationale : des avions détournés traversant un ciel de septembre sans nuages, les tours jumelles s’effondrant sur le sol, la fumée noire s’élevant du Pentagone, l’épave du vol 93 à Shanksville, en Pennsylvanie, où l’action de citoyens héroïques a permis d’épargner encore plus de chagrin et de destruction […]. Le 11 septembre 2001, en cette période de deuil, le peuple américain s’est uni […]. Nous étions également unis dans notre détermination à protéger notre nation et à traduire en justice les auteurs de cette attaque odieuse. »

Le lendemain, le quotidien New York Post titre sur l’élimination de l’ancien dirigeant : « Osama bin Laden Dead : Got Him, Vengeance at Last ! The U.S. Nails the Bastard (Traduction : « Oussama Ben Laden est mort : la vengeance enfin ! Les États-Unis épinglent le bâtard. »). »

Paris, le 7 janvier 2015

Le 7 janvier 2015, dans le XIe arrondissement de Paris, deux frères, Chérif et Saïd Kouachi, pénètrent dans les locaux du journal satirique Charlie Hebdo et y assassinent douze personnes, dessinateurs, journalistes, membres de la rédaction et policiers, en blessant aussi quatre autres.

Anciens de la filière dite des Buttes-Chaumont et adeptes des cours de Farid Benyettou, jeune prédicateur incitant des jeunes à partir en Irak, les deux frères se seraient radicalisés au contact de l’islamiste Djamel Beghal, rencontré par Chérif Kouachi au centre pénitentiaire de Fleury Mérogis, où Beghal était incarcéré pour avoir fomenté un projet d’attentat contre l’ambassade des États-Unis à Paris en juillet 2001.

En janvier 2015, alors que Saïd et Chérif Kouachi sortent des locaux du journal après leur attaque, ils prennent le risque de s’exposer à une arrestation plutôt que de fuir immédiatement les lieux, pour crier dans les rues de la capitale : « On a vengé le Prophète ! »

Gaza, le 7 octobre 2023

Le 7 octobre 2023, l’organisation palestinienne Hamas mène une attaque surprise en Israël, tuant plus de 1 200 personnes et prenant plusieurs centaines d’otages. Le même jour, le premier ministre conservateur israélien Benyamin Nétanyahou déclare lors d’une conférence de presse qu’Israël « prendra une puissante vengeance », annonçant :

« Nous les paralyserons sans pitié et nous vengerons ce jour noir qu’ils ont infligé à Israël et à ses citoyens. »

Au moment d’écrire ces lignes, le bilan établi par l’Unicef fait état d’au moins 1 200 morts, dont 37 enfants, et de plus de 7 500 blessés en Israël ; 59 personnes sont encore retenues en otage. Dans la bande de Gaza, 51 266 personnes, dont plus de 15 600 enfants, seraient décédées. 116 991 personnes y auraient été blessées, dont 34 000 enfants. Les femmes et les enfants représenteraient, toujours selon l’Unicef, 70 % des victimes de la riposte israélienne. Les habitants de Gaza sont privés d’eau, de nourriture et d’électricité. Plus de 11 200 personnes sont en outre portées disparues et se trouveraient probablement sous les décombres.

Au Liban, les opérations menées par Israël dans ce qu’il a qualifié de vengeance contre le Hezbollah auraient causé la mort de 3 500 personnes et fait 15 000 blessés, en particulier depuis la mi-septembre 2024. Au Liban, 878 000 personnes ont en outre été déplacées par les violences.


Que nous apprennent les quatre épisodes ici présentés ? D’une part, que la vengeance, le sujet de ce livre, a été et continue d’être mobilisée dans les offensives d’acteurs internationaux quels qu’ils soient, en tant que moteur de leur violence. Les modalités, cadres d’expression et d’application de la violence sur la scène internationale restent déterminés, au moins partiellement, par la vengeance.

Mais ce n’est pas là la seule leçon. D’autre part en effet, la vengeance semble être revendiquée publiquement par les acteurs eux-mêmes, non seulement pour expliquer mais aussi pour légitimer les actions qu’ils mènent : terrorisme mais aussi contre-terrorisme, conflit armé, violence en retour. La vengeance est alors présentée comme un droit, voire comme un devoir, par certains des acteurs qui la mettent en œuvre. Réponse à l’offense, elle est exhibée comme un comportement nécessaire pour le maintien d’une réputation, d’un statut privé, voire pour la stabilité de l’ordre international.

Cette deuxième observation peut surprendre, car elle entre en tension avec la disqualification normative dont la vengeance fait l’objet dans la modernité. Souvent décrite comme une passion archaïque, triste et barbare, la vengeance est traditionnellement rejetée en raison de l’escalade de violence qu’elle nourrit, pour son caractère passionnel et incontrôlable, pour l’entrave à la paix qu’elle constitue. Un paradoxe émerge donc : pourquoi, alors même qu’elle semble souffrir d’une connotation négative, la vengeance est-elle revendiquée et vue comme une justification légitime de leurs actions internationales par certains acteurs, y compris par des acteurs se réclamant de valeurs libérales ?

Ce paradoxe révèle une ambivalence plus profonde : celle de la vengeance comme obstacle à la paix, mais aussi comme ressort possible d’une paix juste. Paul Ricœur voit ainsi dans la vengeance un obstacle à la « paix sociale » qui devrait être remplacée par la justice institutionnelle, c’est à-dire par la confiscation de la « prétention de l’individu à se faire justice lui-même ». Mais à l’inverse, la vengeance serait utile à une paix juste, puisque, selon Aristote, « rendre la pareille est juste ». La vengeance devient ainsi « le fait d’une vertu », car elle vise une forme de rééquilibrage moral : « Il faut rendre à chacun ce qui lui appartient. »

C’est cette ambivalence – celle d’un comportement disqualifié mais malgré tout revendiqué par des acteurs y compris légitimes ; celle d’un obstacle à la paix mais néanmoins essentiel à l’établissement d’une paix juste – qui rend la vengeance particulièrement utile pour penser la paix en relations internationales. Suivant l’anthropologue Raymond Verdier, la vengeance est peut-être à la fois « une vertu, quand elle défend la dignité de la personne, et un vice, quand elle devient passion de détruire ». La vengeance peut donc jouer un rôle dans le recours à la violence, générant escalades et maintien des conflits, mais elle peut aussi être, dans certaines circonstances, appréhendée comme un mécanisme revendiqué comme légitime, y compris pour la paix.

Dès lors, quel rôle joue la vengeance dans l’établissement de la paix entendue dans le sens de paix positive, comme absence de violence structurelle issue de la violence de la société ? Est-il possible, dans nos conflits contemporains notamment, de mieux appréhender la vengeance pour en faire un ressort de la paix ?

In fine, peut-on véritablement et simplement évacuer la vengeance pour parvenir à la paix ? Ce livre interroge donc, à la lumière de conflits contemporains (Gaza, Ukraine, Soudan, djihadisme), le lien entre vengeance et construction de la paix.

L’enjeu est important : les discours et mécanismes de résolution des conflits tendent en effet à réduire la vengeance à sa dimension de vice, comme un mécanisme illégitime qu’il faut nécessairement évacuer pour promouvoir la paix. Ce faisant, ils en font un tabou, un interdit, largement exclu des réflexions et dialogues sur la réconciliation, alors même que les acteurs eux-mêmes, sur le terrain, la revendiquent parfois comme une démarche moralement et politiquement fondée.

L’hypothèse que nous défendons est donc la suivante : reléguer la vengeance au rang de simple vice est probablement contreproductif pour la paix. Pour sortir durablement de la violence, il est nécessaire de comprendre quand, comment et par qui la vengeance est présentée comme légitime. Si les actes de vengeance doivent êtres empêchés pour permettre la paix, les revendications de vengeance, elles, méritent d’être entendues et analysées. Elles constituent un matériau essentiel pour penser la justice, la réparation, et in fine, la paix.

The Conversation

Marie Robin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. La vengeance, de la Grèce Antique à Gaza : un levier pour construire une paix juste ? – https://theconversation.com/la-vengeance-de-la-grece-antique-a-gaza-un-levier-pour-construire-une-paix-juste-265432

Face à sa crise politique, la France a-t-elle des leçons à tirer de l’Italie ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Jean-Pierre Darnis, Full professor at the University of Côte d’Azur, director of the master’s programme in “France-Italy Relations”. Associate fellow at the Foundation for Strategic Research (FRS, Paris) and adjunct professor at LUISS University (Rome), Université Côte d’Azur

La stabilité politique et économique de l’Italie depuis l’arrivée au pouvoir en 2022 de Giorgia Meloni incite certains observateurs français à affirmer que sa gouvernance démontre la capacité d’un parti de droite radicale à gérer correctement un grand État d’Europe – ce qui devrait rassurer tous ceux qui redoutent une éventuelle victoire du Rassemblement national en France. Pourtant, quand on y regarde de plus près, les cas de Fratelli d’Italia et du RN sont très dissemblables, le parti italien ayant déjà eu, avant que sa cheffe n’accède aux plus hautes responsabilités, une longue habitude de participer à des coalitions gouvernementales. Et sa politique ne se place pas vraiment en rupture avec celles des gouvernements précédents. En réalité, s’il y a des leçons à tirer du cas italien, elles ont trait moins à l’action de Giorgia Meloni qu’à certaines spécificités d’un système parlementaire pourtant longtemps décrié de ce côté-ci des Alpes.


La crise politique française suscite des comparaisons fréquentes avec le cas italien. Alors que la France est entrée depuis 2024 dans un profond cycle d’instabilité politique, l’Italie, par contraste, semble remarquablement stable.

Le 18 septembre dernier, pour la première fois, le taux d’intérêt exigé par les investisseurs pour détenir de la dette publique italienne s’est établi au même niveau que celui requis pour la dette publique française – une convergence qui traduit l’appréciation que font les marchés de la situation budgétaire et politique italienne par rapport au cas français.

La mise en perspective des deux pays conduit certains analystes à exprimer des jugements favorables à l’égard du gouvernement Meloni, présenté comme un garant de stabilité.

Tout d’abord il s’agit de vanter la stabilité politique et budgétaire italienne par rapport à l’instabilité française et à la tendance de la France à accumuler les déficits. Ensuite, le cas italien sert de prétexte à une légitimation de l’extrême droite dans son exercice du pouvoir : le succès de Giorgia Meloni démontrerait qu’un parti extrémiste pouvait évoluer et se transformer en force efficace de gouvernement.

Meloni, héritière d’une longue lignée de coalitions entre centre droit et droite radicale

Ces deux analyses apparaissent à bien des égards relever de projections des visions françaises sur la réalité italienne, plutôt que de véritables prises en compte des dynamiques à l’œuvre dans la péninsule.

Si nous nous intéressons à la trajectoire de la famille politique de Giorgia Meloni, on observe que c’est en janvier 1995 que le Movimento Sociale Italiano (MSI-DN), créé en 1946 sur une ligne clairement post-fasciste, prend un virage modéré et gouvernemental avec sa transformation en Alleanza Nazionale.

Ce tournant intervient dans un contexte où des coalitions de droite mises en place à partir de 1994 voient s’associer le parti de centre droit créé par Silvio Berlusconi, Forza Italia, avec les autonomistes septentrionaux de la Lega d’Umberto Bossi et la droite nationaliste réformée dirigée par Gianfranco Fini.

Pendant les trente années suivantes, on verra la droite italienne solidifier ses réflexes de coalition tripartite mais aussi se mouler dans le jeu institutionnel et parlementaire : Giorgia Meloni est à la fois l’héritière de Silvio Berlusconi lorsqu’elle récupère le leadership sur ce camp lors des élections de 2022, mais aussi le produit d’une culture parlementaire et gouvernementale, car elle a été ministre de 2008 à 2011.

Elle est donc la nouvelle leader d’un camp qui a été façonné par les neuf années de pouvoir exercé sous la direction de Silvio Berlusconi. Certes, son discours conserve des accents nationalistes et conservateurs, en particulier lors de la campagne électorale de 2022, mais la continuité du substrat institutionnel de sa famille politique est un élément fondamental, largement sous-évalué par les commentateurs.

L’accession au pouvoir de Giorgia Meloni représente un renouvellement au sein de la droite italienne car elle conquiert en 2022 le sceptre d’un Silvio Berlusconi diminué (il décédera quelques mois plus tard), mais ne constitue pas une rupture extrémiste.




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La coalition tripartite qu’elle met en place en 2022 est la même que celle qui avait été inventée par Silvio Berlusconi en 1994. Ainsi ne faut-il pas s’étonner des éléments de continuité que l’on constate dans la pratique gouvernementale de la droite italienne depuis Berlusconi jusqu’à Meloni.

Quant à l’affirmation selon laquelle la droite italienne aurait récemment vécu une sorte de déradicalisation, elle doit être fortement nuancée : on a assisté depuis 2013 à un durcissement de la Lega de Matteo Salvini, qui a redéveloppé un discours à la fois hostile à l’immigration et pro-russe. Il y a donc des effets de vases communicants à la fois en ce qui concerne les électorats et l’idéologie des différents partis de droite en Italie.

La continuité dans les actions de gouvernement constitue également la toile de fond d’une politique budgétaire prudente. Ici encore, il ne s’agit pas d’une nouveauté, car la politique de sérieux budgétaire est relativement traditionnelle en Italie. Elle avait déjà été observée sous le gouvernement précédent, celui de Mario Draghi.

En matière budgétaire, il convient de relever que l’un des principaux points noirs de la finance publique italienne a été la politique dite du « superbonus » pour les rénovations immobilières, un système de subventions créé par le gouvernement Conte II en 2020, qui a coûté plus de 127 milliards d’euros.

L’efficacité économique de cette dépense concentrée dans l’immobilier est largement critiquée et l’une des actions les plus remarquables du gouvernement Meloni a été d’arrêter l’hémorragie que la procrastination des mesures entraînait pour les finances publiques en modifiant la réglementation de l’allocation de subventions. Mais, dans le même temps, le gouvernement italien peine à dépenser les budgets obtenus dans le cadre du plan de relance européen (PNRR) – un indicateur négatif en matière d’efficacité qui est bien loin de représenter un « miracle ».

Enfin il faut relever que les finances publiques italiennes bénéficient de l’inflation, qui provoque une hausse des revenus et, donc, un effet seuil d’augmentation des recettes fiscales par le jeu du dépassement des tranches d’imposition.

En Italie, une habitude bien ancrée de création de coalitions

Les institutions italiennes sont caractérisées par leurs capacités d’adaptation – un facteur qui différencie profondément l’Italie de la France.

En 2018, les élections législatives italiennes n’ont pas permis de dégager une majorité, l’électorat s’étant réparti de façon relativement équilibrée entre la droite, la gauche et le Mouvement 5 étoiles. Après des semaines de tractations et d’errements, c’est finalement un accord original entre le Mouvement 5 étoiles et la Lega qui allait permettre la naissance de l’exécutif dirigé par Giuseppe Conte. Cette formule mettait en place un exécutif populiste qui s’est rapidement distingué par des mesures de dépenses (mise en place d’un revenu de citoyenneté), une position virulente en matière d’immigration mais aussi par une politique internationale marquée par les réflexes pro-russes et pro-chinois, ainsi que par une crise des rapports bilatéraux avec la France.

Face à cette poussée populiste, le jeu parlementaire d’une part et la fonction de garant exercée par le président de la Republique Sergio Mattarella de l’autre ont contribué non seulement à mitiger la portée des actions extrémistes, mais aussi à contribuer en 2019 à la mutation de la coalition de soutien du gouvernement Conte 2, qui associera le Mouvement 5 étoiles à la gauche classique en excluant la Lega, ce qui relancera une dimension bipolaire gauche/droite.

Cet exemple récent montre comment dans un système comme celui de l’Italie, caractérisé par l’absence de figure comparable à celle d’un président de la République française, se définit un jeu politique ouvert qui passe par la recherche de coalitions qui font des partis les acteurs centraux du jeu politique.

Certes, le président italien joue un rôle crucial lors des crises politiques, mais il apparaît comme un arbitre et non pas comme le chef d’un camp, ce qui lui permet d’exercer un rôle de médiation mais aussi de ne pas confondre ses missions avec celle du président du conseil des ministres, chef de l’exécutif.

La présidence de la République est une institution qui a repris en Italie certains traits de la monarchie constitutionnelle précédente, avec un rôle « au-dessus des partis » d’un président qui évite soigneusement de descendre dans la mêlée.

Les institutions de la république italienne, dont la Constitution a été adoptée en 1947, ne sont pas sans rappeler celles de la IVe république française. La comparaison entre l’Italie et la France permet de pointer du doigt le phénomène d’hyper-présidentialisation à l’œuvre en France, en particulier depuis la réforme constitutionnelle de 2000, une caractéristique qui apparaît comme un blocage dans un Parlement qui n’est plus bipolaire.

Pas de modèle Meloni, mais un modèle italien ?

L’exemple italien n’est pas celui d’une modération miraculeuse et récente d’une droite extrémiste sous l’effet d’une supposée « méthode Meloni ». Silvio Berlusconi a écrit l’histoire d’une droite italienne qui est d’abord passée par une hégémonie sur le centre avant d’arriver à un repositionnement des différentes forces politiques, un parcours dont Giorgia Meloni est l’héritière. Il ne s’agit donc pas d’un scénario que l’on puisse plaquer sur la trajectoire du Rassemblement national français.

En revanche, l’observation des institutions italiennes est riche d’enseignements, en faisant voir la possibilité d’un système sans président de la République à la française – une caractéristique qui est d’ailleurs commune à la majorité des pays membres de l’Union européenne. Ici encore, ce n’est probablement pas l’analyse de ceux qui à Paris voudraient voir dans Giorgia Meloni l’exemple d’un césarisme triomphant. Mais c’est la véritable leçon, parlementaire et démocratique, que l’Italie peut enseigner.

The Conversation

Jean-Pierre Darnis ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Face à sa crise politique, la France a-t-elle des leçons à tirer de l’Italie ? – https://theconversation.com/face-a-sa-crise-politique-la-france-a-t-elle-des-lecons-a-tirer-de-litalie-265831