¿Es posible la transición verde sin silicio y litio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Davide Consoli, Cientifico Titular en Ciencias Sociales, INGENIO (CSIC – UPV)

miex/Shutterstock

La lucha contra el cambio climático y el tránsito hacia una economía verde, como la promovida por el Pacto Verde Europeo, se basa en la adopción masiva de tecnologías limpias, desde la energía renovable y los vehículos eléctricos hasta la gestión avanzada de residuos. Sin embargo, un análisis reciente que analiza datos de patentes y de producción de materiales revela una paradoja crucial: aunque se busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la transición está creando una nueva y marcada dependencia de minerales críticos, cuya cadena de suministro es inherentemente vulnerable a interrupciones.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la necesidad mundial de minerales críticos podría cuadruplicarse para 2040. Este aumento drástico traslada la presión ambiental, social y geopolítica de los hidrocarburos a la producción y el comercio de minerales, que no está exenta de dificultades.

¿Hay suficiente?

El primer obstáculo es la propia disponibilidad física y la infraestructura necesaria. Las reservas mundiales actuales y conocidas de muchos minerales podrían no ser suficientes para cubrir la demanda proyectada. A esto se añade que la extracción y el procesamiento de los volúmenes requeridos para la transición verde exigen una infraestructura que hoy no existe a la escala necesaria.

Además, muchos de los insumos necesarios nunca se han extraído ni procesado a gran escala. Construir y operar la infraestructura minera y de refinado con los estrictos estándares de seguridad y continuidad necesarios para el suministro de energía limpia representa un desafío técnico y económico aún inexplorado. Esta incertidumbre pone en duda la viabilidad de los objetivos ambientales más ambiciosos.

Cuellos de botella

A pesar de los deseables objetivos de reciclaje y nuevas exploraciones, la aceleración de los plazos que exigen las recientes promesas políticas amenaza con generar serios cuellos de botella en el suministro.

La accesibilidad a los minerales está intrínsecamente ligada a su distribución geográfica, lo que expone la cadena de suministro a tensiones geopolíticas y a marcados desequilibrios.

Los minerales más demandados

Nuestro estudio revela tres patrones empíricos.

Primero, destacamos el papel central de dos elementos: el silicio y el litio. Sus vínculos con las tecnologías esenciales de la transición energética son notables y multifacéticos.

El silicio destaca por su importancia crítica en múltiples ámbitos cómo la energía renovable, concretamente, las células fotovoltaicas, las tecnologías de almacenamiento de energía, como las baterías, o la gestión de residuos.

El litio también es de gran interés, pero por una peculiaridad: se encuentra fuertemente representado en tecnologías verdes que dependen, en promedio, de menos minerales críticos en comparación con otras tecnologías analizadas. Un ejemplo claro es el transporte por carretera, donde las baterías y los dispositivos de almacenamiento de energía dependen de forma extensa y casi exclusiva del litio, lo que impulsa el despliegue de los vehículos eléctricos.

Otras tecnologías verdes que exigen grandes cantidades de litio incluyen el calentamiento, la ventilación o el aire acondicionado de alta eficiencia energética, así como las tecnologías de conservación del agua.

El denominador común entre el litio y el silicio es su papel crucial en las baterías, de lejos el componente habilitador más importante. Las baterías son esenciales tanto para el almacenamiento de energía en plantas renovables como para la movilidad eléctrica. Asimismo, su recuperación mediante una gestión de residuos eficaz es vital para prevenir escasez y mitigar riesgos ambientales y de salud.

Países más vulnerables

El segundo hallazgo de nuestro estudio consiste en desvelar patrones geográficos de la codependencia entre minerales y tecnologías verdes. Países con carteras de patentes menos diversificadas, como Rusia, Australia, Taiwán y Japón, están potencialmente más expuestos a interrupciones en el suministro de recursos naturales clave.

Por otro lado, la Unión Europea en su conjunto destaca como consumidora neta de materias primas críticas debido a su bajo volumen de producción. Dentro de Europa, el estudio diferencia entre países con una alta dependencia y un insuficiente abastecimiento interno (como Austria o República Checa) y aquellos con una dependencia menor, gracias a una base tecnológica más diversificada o una mayor producción de ciertos materiales (como España, Alemania y Francia).

Desequilibrio entre producción e innovación

En este contexto, existe una notable asimetría entre los países que sustentan la oferta de insumos y los que impulsan la demanda a través de innovación verde. Países de ingresos predominantemente bajos o medios, como Chile, la República Democrática del Congo o Zambia, se encuentran a la vanguardia del suministro de insumos críticos (los “meros proveedores”), pero apenas participan en las actividades de innovación verde.

Este desequilibrio plantea serias preocupaciones éticas. La dependencia de los productores europeos de tecnología verde en la minería de regiones menos desarrolladas, que ya enfrentan circunstancias socioeconómicas y ambientales precarias, sugiere que las políticas verdes actuales podrían exacerbar las disparidades globales, socavando la percepción pública y el compromiso a largo plazo con la lucha contra el cambio climático.

Ante este panorama, la transición energética limpia, aunque vital, tiene un lado oscuro y complejo. Nuestro estudio no solo identifica los puntos críticos (la escasez física, la escalabilidad de la infraestructura y la distribución geográfica), sino que también abre una hoja de ruta para la investigación futura.

Es crucial que el debate sobre la sostenibilidad incorpore de manera frontal los altos costes e incertidumbres asociados a la extracción minera. La solución requiere no solo diversificar las fuentes de suministro y optimizar el reciclaje, sino también abordar las consecuencias socioeconómicas y laborales en los países de origen para garantizar que la transición verde sea verdaderamente justa y global.

The Conversation

Davide Consoli recibió la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación dentro de los Programas Estatales de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema de I+D+i y de I+D+i Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020 (PID2020-119096RB-I00/MCIN/AEI/10.13039/ 501100011033).

ref. ¿Es posible la transición verde sin silicio y litio? – https://theconversation.com/es-posible-la-transicion-verde-sin-silicio-y-litio-270195

La sacudida electoral hispana en Estados Unidos: por qué su voto no debe darse nunca por sentado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Biderbost, Associate Professor – Departamento de Sociología, Universidad de Salamanca

Las elecciones de noviembre de 2025 confirmaron una tendencia ya visible en las urnas estadounidenses. Los votantes hispanos demostraron en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia que su lealtad electoral responde más a evaluaciones pragmáticas que a alineamientos ideológicos permanentes.

En apenas un año, comunidades que habían respaldado a Donald Trump en 2024 giraron abruptamente hacia candidatos demócratas, exponiendo la fragilidad de cualquier supuesto realineamiento racial en la política estadounidense.

Giros dramáticos en territorios hispanos

Nueva York ofreció el caso más revelador. El candidato demócrata Zohran Mamdani ganó la alcaldía. Obtuvo 48 % del voto hispano según encuestas previas de Hispanic Federation. Su fuerza se concentró en el Bronx, distrito mayoritariamente hispano. Ganó allí por 11 puntos tras perder la primaria por 18 puntos cinco meses antes.

De la generación millenial, Mamdani se convierte en el segundo alcalde más joven en una de las ciudades y centros financieros más importantes del mundo.

En Nueva Jersey, los números son igual de dramáticos. Ciudades con mayoría hispana como Union City y Perth Amboy revirtieron tendencias de forma contundente.

La demócrata Mikie Sherrill ganó Union City por 69 puntos porcentuales, comparado con los 17 puntos de diferencia que había logrado Kamala Harris un año antes. En Perth Amboy, Sherrill obtuvo una diferencia en su favor por 56 puntos, mientras Harris apenas había superado a Trump por 9.

Los dos condados con mayor población hispana giraron 22 y 18 puntos hacia los demócratas. Sherrill ganó el 68 % del voto hispano estatal.

Virginia repitió el patrón. Manassas Park tiene más del 40 % de residentes hispanos. Allí, la demócrata Abigail Spanberger ganó con 42 puntos de ventaja. Esto duplica el margen de 2024. Spanberger obtuvo el 67 % del voto hispano en todo el estado.

Cuatro décadas de vaivenes electorales

Este no es un fenómeno nuevo. El apoyo republicano en elecciones presidenciales entre hispanos ha fluctuado durante cuatro décadas. En perspectiva cronológica, el apoyo hispano a los republicanos alcanzó en 1984 el 37 %; cayó al 21 % en 1996; se recuperó al 27 % en 2012; alcanzó el 42 % en 2024 y retrocedió aproximadamente al 32 % en 2025.

Esta volatilidad cuestiona la narrativa del “realineamiento permanente”. Trump obtuvo el 46 % del voto hispano nacional en 2024. Fue el mejor registro históriconoclasia del Partido Republicano. Sin embargo, el 18 % de hispanos que votaron por Trump cambió a candidatos demócratas en 2025.

El análisis del New York Times sobre Nueva Jersey muestra que nueve de las diez localidades con mayor giro demócrata tenían poblaciones hispanas superiores al 60 %.

Entre promesas económicas y redadas migratorias

Las encuestas identifican un doble motor del cambio. Hispanic Federation documentó que el 43 % priorizaba el costo de vida, mientras el 13 % mencionaba inmigración. Esto explica el voto por Trump en 2024, cuando prometió bajar precios. También explica el regreso a candidatos demócratas en 2025, cuando las políticas migratorias se han ido intensificando a lo largo del año.

Las operaciones de control migratorio generaron preocupación entre ciudadanos estadounidenses. Alex Méndez, concejal en Paterson, Nueva Jersey, comentó que los votantes hispanos rechazaban respaldar al candidato republicano por su cercanía con Trump. Los datos confirman esto: tres de cada cinco hispanos en Nueva Jersey y tres de cada cuatro en Virginia consideran que las políticas migratorias han ido demasiado lejos.

Las promesas económicas tampoco se materializaron. Victor Escobar, votante independiente en Virginia, resumió el sentimiento: familiares suyos votaron por Trump esperando que cumpliera sus promesas de crear empleos y mejorar la economia, pero al no ver resultados concretos, reconsideraron su respaldo.

Lecciones para las elecciones de medio mandato

Los hispanos suman 36,2 millones de votantes, su edad media es de 30,7 años y representan el 14,7 % del electorado nacional. Son un segmento joven, en expansión, y no atado a ninguno de los dos partidos.

Su situación económica es un factor clave. Sus vínculos familiares con comunidades inmigrantes también lo son. Estos intereses no pueden darse por sentados por ningún partido.

José Arango, líder del Partido Republicano en Hudson County, reconoció la complejidad: los votantes hispanos son pronegocios y partidarios de elegir en el ámbito escolar, pero cuando empiezas a tocar a la abuela que está aquí hace 20 años, estás creando un problema americano.

Un análisis sobre Mamdani confirma algo importante: las campañas centradas en economía local pueden movilizar votantes hispanos y las críticas concretas a políticas migratorias también funcionan.

Los resultados de 2025 envían una señal clara. Las elecciones de medio mandato son en 2026 y el apoyo hispano se gana elección tras elección, y cada vez es más determinante.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La sacudida electoral hispana en Estados Unidos: por qué su voto no debe darse nunca por sentado – https://theconversation.com/la-sacudida-electoral-hispana-en-estados-unidos-por-que-su-voto-no-debe-darse-nunca-por-sentado-270553

ÍNSULA 2025: La generación que le dará la vuelta al mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

Grupo de estudiantes de secundaria asistentes al festival de ciencia INSULA, en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria. INSULA, CC BY

Si el mundo anda patas arriba, habrá que empezar a enderezarlo. Toca darle la vuelta con cuidados al cielo, la Tierra y los generosos océanos, temáticas del festival de ciencia ÍNSULA que acabamos de celebrar en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué rumbo tomamos?

José Joaquín Hernández Brito, director de la Plataforma Oceanográfica de Canarias (PLOCAN), pidió a los 250 chavales y chavalas que le escuchaban que eligieran un súperpoder para salvar los océanos. “Yo elijo el súperpoder de la persuasión. Poder para convencer a la gente de hacer las cosas bien”, respondía uno de los estudiantes de secundaria, con flequillo adolescente y 1,80 metros de estatura.

Uno tras otro eligieron súperpoderes, todos ellos dirigidos a revertir el caos y el aluvión de datos que reciben a diario desde las noticias, la ciencia y las aulas.

“Yo quiero el poder de separar las aguas, para limpiarlas”, elegía otra compañera.

Ninguno eligió volar o hacerse invisible: eligieron salvar el mundo.

Eligiendo superpoderes sobre el escenario de ÍNSULA, con José Joaquín Hernández Brito, director de PLOCAN, y la periodista de The Conversation Lorena Sánchez.
INSULA, CC BY

“Podemos labrar nuestra propia ruina si seguimos explotando los océanos como si fueran infinitos”, advirtió Hernández Brito. “La contaminación plástica, las emisiones y la sobrepesca están llevando al límite la capacidad del océano para sostener la vida, para sostenernos a nosotros”.

El director de PLOCAN defendió apasionadamente el papel de Canarias como laboratorio natural de innovación azul, especialmente en tecnologías para obtener energía del mar sin generar emisiones. Y lanzó una invitación directa a los jóvenes:

“Ustedes son la generación que puede darle la vuelta al mundo”.

El Festival de Ciencia de Canarias

Un año más, el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria abrió sus salones a cerca de un millar de niñas, niños y adolescentes, y a científicas y científicos de primer nivel, en la tercera edición del festival de ciencia ÍNSULA.

Dirigido por Rafael Robaina, ÍNSULA ha contado de nuevo con el apoyo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y con un comité asesor formado por The Conversation, la ULPGC, la ULL, el IAC, la Fundación DISA, el Museo Elder, el Museo Canario y Poema del Mar.

Autoridades: la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, en el centro de la imagen junto al presidente del Gabinete Literario, Juan José Benítez de Lugo Massieu. Les acompañan, de izda. a dcha., Xiomara Villanueva, de Fundación DISA; el director de ÍNSULA, Rafael Robaina; Ana Crespo, presidenta de la Real Academia de Ciencias; Francisco García Rodríguez, rector de la Universidad de La Laguna; Sebastián López Suárez, vicerrector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; y Rafael Sarralde, director general de The Conversation.
INSULA, CC BY

Música para un viaje a Marte

Todo comenzó con música y ciencia. Manuel Benítez González, gerente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, reunió tres obras y tres compositores.

Guardamos silencio casi reverencial con la electroacústica de José Manuel Marrero, continúo la composición de matemáticas para orquesta de Gustavo Díaz-Jerez y, finalmente, un sexteto con piano compuesto por músicos de la Filarmónica de Gran Canaria hizo vibrar Reencuentros, del compositor Héctor Muñoz. Estreno absoluto, es una obra inspirada en la banda sonora original de la película Encuentros en la tercera fase que quizá se convierta en la BSO del festival ÍNSULA.

Presentación de Metaludio para piano solo. Book 5 nº 4. Compuesto por Gustavo Díaz-Jerez, está basado en matemáticas y algoritmos.
INSULA, CC BY

Reencuentros abrió las puertas para un viaje a Marte en compañía de doña Ana Crespo, presidenta de la Real Academia de Ciencias (RAC), la primera mujer en ostentar este cargo en los más de 100 años de historia de la institución. “Cuando era niña soñaba con viajar a Marte”, confesaba. “Tenía un baúl lleno de cajones donde guardaba cada pequeña cosa que encontraba, convencida de que algún día los llevaría conmigo al planeta rojo”.

El viaje de una vida para Ana Crespo la ha llevado a sus dos principales preocupaciones de hoy:

“Servir de inspiración a las niñas: ese es mi principal compromiso. Y, desde la RAC, servir como asesores del Gobierno para la toma de decisiones”.

La vida de Ana Crespo ha estado rodeada de líquenes, su especialidad. “Llevo toda la vida estudiándolos, y no sabemos nada aún sobre la simbiosis. Dedicaría una vida entera más a tratar de entenderla”. La simbiosis, dice, es un recordatorio de que nada vive aislado. “La ciencia, la vida en sí y la sociedad prosperan cuando colaboramos, cuando nos escuchamos y aprendemos unos de otros”.

Tocar la ciencia

Cada mañana del festival estuvo llena de actividad para niños y niñas de centros educativos de Las Palmas de Gran Canaria. Talleres de vulcanismo, búsquedas de exoplanetas, proyecciones de cine científico y visitas al Museo Elder, al Museo Canario o al acuario Poema del Mar hicieron que casi un centenar de escolares vivieran la ciencia de forma directa.

10 colegios e institutos de Las Palmas participaron en las visitas a museos y las proyecciones cinematográficas.
INSULA, CC BY

El timo extraterrestre

La jornada dedicada al Cielo tuvo como figura central a Julia de León, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Julia llegó aupada por la fama de un visitante interestelar, 3I/ATLAS. El objeto espacial llevaba semanas generando bulos de proporciones siderales, asociado a tecnología extraterrestre. La experta quiso marcar un antes y un después: “que los chicos y chicas sepan distinguir entre ciencia y mentira”.

De León también habló de los asteroides que vigila desde el IAC y de las misiones de defensa planetaria en las que participa. Recordó que misiones como DART, que desvió por primera vez la órbita de un asteroide, demuestran que “ya tenemos los números” para enfrentarnos a una amenaza real si se detecta con suficiente antelación.

El año que salvamos el planeta

La jornada dedicada a la Tierra estuvo en manos de Fernando Valladares, investigador del CSIC y experto en cambio global. De nuevo la sala estaba abarrotada de adolescentes. Valladares les propuso un viaje al futuro y habló desde un ficticio año 2125 para mirar críticamente a nuestro presente:

“En 2025, las personas se bebían el agua de sus nietos porque pensaban que era infinita”.

Pero Fernando Valladares hizo algo muy nuevo: planteó un futuro en el que habíamos sido capaces de darle la vuelta al mundo, habíamos frenado lo que hoy es evidente. ¿Cómo logramos detener la que se nos avecina?

Entre otras cosas, Fernando Valladares mencionó nuevos partidos políticos creados por ellos y ellas, esa generación que escuchaba desde sus asientos sin perder un segundo la atención.

“¿Qué partido político es ese que ha nombrado?”, preguntó después uno de los chavales. Ese partido político está aún por nacer, le explicó el investigador.

“No todos los tripulantes de un barco tienen que estar de acuerdo. Basta con que lo estén unos pocos, y que el capitán elija el buen rumbo”.

El investigador alertó de los “proyectos suicidas” que amenazan el territorio canario y llamó a las nuevas generaciones a defender su patrimonio natural y cultural desde la ciencia, la política y la participación activa.

Durante la charla de Fernando Valladares, una estudiante tomó la palabra para decir algo que Rafael Robaina, director de INSULA, no dejó pasar por alto. Tomó el micrófono y anunció que en la próxima edición habrá un comité joven que acompañará y asesorará a ÍNSULA.

“Si queremos un futuro mejor, hay que hacerlo con los jóvenes”.

Las tardes del Chacha Escucha

Una veintena de expertos del IAC, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la Universidad de La Laguna (ULL) hablaron de investigaciones punteras, emocionando con lo que la ciencia avanza para cuidar y explorar el Cielo, la Tierra y los Océanos. Lo hicieron en el formato Chacha Escucha, con 20 minutos de intervención y 5 para preguntas del público.

En la jornada dedicada al Cielo, Antonia Varela, directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, doctora en Astrofísica y directora de la Fundación Starlight, abordó la contaminación lumínica y las amenazas al cielo nocturno.

Alejandro Suárez Mascareño, investigador postdoctoral del IAC, presentó su trabajo en la detección de exoplanetas, incluido el estudio que confirmó la existencia de Proxima b.

Jonay González, científico y coordinador de investigación del IAC, expuso sus estudios sobre estrellas primitivas, supernovas, agujeros negros y la búsqueda de un “segundo planeta Tierra” y Anna Ferré-Mateu, investigadora Ramón y Cajal, ofreció su análisis sobre galaxias peculiares y reliquia para comprender mejor la evolución del Universo.

En las jornadas de Océano y Tierra, Zoraida Sosa (ULPGC) pidió mirar con lupa el lado oscuro de los microplásticos que asfixian los océanos y los ecosistemas insulares.

María Teresa Tejedor (ULPGC) relató un “Halloween micobiológico” donde las bacterias vampiro y otros microbios que investiga fueron los protagonistas. Juan Manuel Afonso (ULPGC) nos llevó al fondo del mar para descubrir a los “supercamarones” que desafían la lógica de la vida submarina. Carlos Sangil (ULL) abrió una ventana al futuro climático para revelar cómo las emisiones naturales de CO₂ de La Palma podrían alterar los ecosistemas marinos. Eduardo Pérez (ULL) invitó a explorar el microbioma humano, ese universo invisible que vive dentro de nosotros y define quiénes somos.

Margarita Jambrina (ULL) planteó cómo será el futuro geológico de la Tierra en un planeta que se transforma bajo nuestros pies. Y Noelia Cruz (ULL) recreó una “Guía breve para extraterrestres”, una receta interplanetaria para cuidar el planeta sin destruirlo.

Las ganas de contar ciencia

Los talleres impartidos por The Conversation dentro de ÍNSULA 2025 ofrecieron una inmersión práctica en el mundo de la comunicación científica. A través de ejercicios guiados, los participantes aprendieron a traducir investigaciones complejas a un lenguaje claro, accesible y atractivo. Entre todas buscamos elegir enfoques divulgativos, titular con intención y construir narrativas efectivas.

Talleres de divulgación científica impartidos por The Conversation. Ofrecidos como tallares de extensión universitaria.
INSULA

Los talleres refuerzan la idea de que la ciencia no termina en el laboratorio ni en la universidad: necesita ser contada, discutida y compartida con pequeños, medianos y grandes.

Continuará, y contamos con ellos, esa generación que le va a dar la vuelta al mundo.

En el corazón de ÍNSULA: Rafael Robaina, director; Lorena Sánchez, responsable de eventos en The Conversation; y Sergio Sánchez, AVATARA instigación creativa y cultural, productor y diseñador del concepto ÍNSULA.
INSULA, CC BY

The Conversation

ref. ÍNSULA 2025: La generación que le dará la vuelta al mundo – https://theconversation.com/insula-2025-la-generacion-que-le-dara-la-vuelta-al-mundo-269851

De jugar a consumir: la publicidad llega a los videojuegos y los convierte en negocio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Matellanes Lazo, PhD. Full Professor at the University in Communication and Advertising. Department of Social Sciences., Universidad Europea Miguel de Cervantes

Los escenarios inmersivos de los videojuegos no han pasado desapercibidos para las marcas. Gorodenkoff/Shutterstock

En la última década, los videojuegos se han consolidado como una forma de entretenimiento no solo para niños: millones de personas de todas las edades les dedican horas a jugar con ellos cada semana. Ese tiempo y esa atención no han pasado desapercibidos para las marcas, que han encontrado en ellos un terreno fértil para experimentar con nuevos formatos publicitarios.

La clave es simple: si la televisión y las redes sociales ya no garantizan la atención plena del consumidor, quizá los mundos virtuales puedan hacerlo.

Del anuncio estático al ecosistema inmersivo

Uno de los formatos más usados es el in game advertising (publicidad dentro del juego), una estrategia de marketing en la que se inserta contenido publicitario dentro de los videojuegos. Puede ser de forma integrada en la experiencia del juego (como el emplazamiento de producto en series y películas) o en momentos de pausa (como los anuncios de TV tradicionales).

En el universo del videojuego, los anuncios adoptan distintas formas: desde vallas estáticas en un estadio virtual hasta mensajes dinámicos que cambian según la localización del jugador, o incluso marcas integradas en objetos cotidianos del juego. La naturalidad de esa inserción busca que la publicidad no interrumpa la experiencia sino que se perciba como parte del entorno.

A estos formatos se suman los advergames, videojuegos creados directamente por las marcas con fines promocionales, y los anuncios premiados (rewarded ads), que ofrecen monedas, vidas o mejoras a cambio de ver voluntariamente un anuncio. Este último formato ha demostrado ser particularmente eficaz en dispositivos móviles, donde las sesiones de juego son cortas y el usuario valora recompensas inmediatas.

El mercado respalda la tendencia: un 86 % de los anunciantes considera que la publicidad en videojuegos es cada vez más importante y muchos prevén aumentar su inversión. No es casualidad que Roblox haya sellado un acuerdo con el gigante tecnológico Google para ofrecer vídeos publicitarios con recompensa.

Más allá del juego: la lógica del ecosistema

La publicidad ya no se limita a lo que ocurre dentro de la pantalla. Las marcas patrocinan torneos de e-sports, colaboran con streamers y financian eventos virtuales, tejiendo lo que podría llamarse una estrategia de ecosistema. El valor no reside solo en la visibilidad, sino en legitimarse ante la comunidad gamer, integrarse en una narrativa comunicativa compartida y acompañar al jugador en distintos momentos de consumo cultural.

Así, el videojuego deja de ser un soporte aislado para convertirse en un nodo dentro de un entramado mayor: juegos, retransmisiones, eventos, comunidades online y redes sociales. La marca se integra y aparece en la construcción de nuevas historias que atrapan al consumidor

Beneficios estratégicos para las marcas

Este fenómeno se sostiene sobre tres grandes beneficios .

  1. Compromiso (engagement) no intrusivo: los anuncios insertados con coherencia no rompen la experiencia de juego, lo que los hace más aceptables para los consumidores.

  2. Asociación emocional: si un usuario vincula una marca con un momento de logro, emoción o progreso, se produce un “efecto halo” que refuerza la percepción positiva.

  3. Segmentación avanzada: los videojuegos permiten perfilar audiencias según género, geografía, tiempo de juego o patrones de compra, ofreciendo datos valiosos que superan a muchos medios tradicionales.

Además, la frecuencia de juego asegura una longevidad del impacto: la repetida exposición en sesiones recurrentes consolida el recuerdo de marca.

Los dilemas éticos: entre el juego y el consumo

Sin embargo, no todo es positivo. La delgada línea entre entretenimiento y consumo abre un abanico de dilemas éticos. Uno de los más sensibles es la publicidad dirigida a menores y adolescentes, quienes aún no cuentan con plena capacidad crítica para discernir entre juego y anuncio. Cuando a este grupo se le ofrecen recompensas virtuales a cambio de exposición publicitaria el riesgo de manipulación se dispara.

Otro frente es el uso de patrones oscuros (dark patterns): diseños que explotan la psicología del jugador para fomentar el gasto o la exposición forzada a anuncios. Se utilizan temporizadores, recompensas variables o apelaciones sociales que convierten la experiencia en un bucle de presión psicológica difícil de romper.

La transparencia es otro reto a batir. El jugador puede no llegar a distinguir si un objeto del juego es parte del diseño narrativo o una inserción publicitaria. Esa confusión mina la confianza y puede generar rechazo hacia la marca.

Tampoco hay que olvidar la fatiga publicitaria. Un exceso de anuncios puede provocar la huida de los jugadores, o incluso una aversión explícita hacia la marca. El equilibrio entre visibilidad y saturación es frágil y todavía no se ha resuelto del todo.

La regulación: un terreno en construcción

Los reguladores comienzan a prestar atención. En el Reino Unido, por ejemplo, la Advertising Standards Authority (ASA) ha prohibido en juegos móviles anuncios que sexualizaban a mujeres o presentaban relaciones no consentidas. Estas medidas evidencian que la publicidad en entornos digitales necesita límites claros, especialmente cuando los públicos vulnerables están expuestos.

A futuro, será crucial establecer normas de transparencia y frecuencia, así como límites específicos en los juegos infantiles. Las propias empresas también pueden avanzar en prácticas de diseño ético: elaborar experiencias publicitarias explícitas, no basadas en manipulación, y fomentar modelos de intercambio claro, como las recompensas voluntarias.

¿Hacia una publicidad responsable en mundos virtuales?

El potencial de la publicidad en videojuegos es indiscutible. Se trata de un canal capaz de generar experiencias no intrusivas, vínculos emocionales y segmentación precisa. Sin embargo, su crecimiento acelerado plantea riesgos que no deben ignorarse.

La pregunta central es cómo reconciliar eficacia y ética. La clave parece estar en tres ejes: diseño consciente, regulación clara y evaluación continua del impacto real en los jugadores. Solo así los mundos virtuales podrán convertirse en espacios seguros, donde marcas y usuarios convivan sin que el entretenimiento se transforme en manipulación encubierta.

En un contexto en que los jóvenes viven gran parte de su socialización y ocio en entornos digitales, la responsabilidad de empresas y reguladores no es menor. Al final, la publicidad en videojuegos no es solo un modelo de negocio; es también un espejo de cómo concebimos la relación entre consumo, ocio y cultura en el siglo XXI.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. De jugar a consumir: la publicidad llega a los videojuegos y los convierte en negocio – https://theconversation.com/de-jugar-a-consumir-la-publicidad-llega-a-los-videojuegos-y-los-convierte-en-negocio-266091

La IA y el análisis de redes revolucionan el modo de perseguir el fraude y el blanqueo de capitales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolores Lagoa Varela, Profesora del departamento de Empresa (Área: Economía Financiera) , Universidade da Coruña

Burdun Iliya/Shutterstock

En 2017, la fundadora de la criptomoneda OneCoin subió a un avión en Sofía (Bulgaria) y desapareció. Se esfumó con una fortuna estimada en más de 4 000 millones de dólares, estafados a millones de personas en todo el mundo en uno de los mayores esquemas piramidales de la historia. Desde entonces, el objetivo del FBI no es solo encontrar la fundadora (incluida en su lista de los diez delincuentes más buscados), sino responder a la pregunta: ¿dónde está el dinero?.

Casos como el de OneCoin, popularizados por pódcasts como Scam Inc. de The Economist (2024), revelan dos crímenes. El primero es la estafa. El segundo, más silencioso y complejo, es el blanqueo de capitales: el proceso de hacer que ese dinero robado parezca legítimo.

El gato y el ratón

El fraude de OneCoin no es un hecho aislado. Cada año se blanquea en el sistema financiero global entre el 2 % y el 5 % del PIB mundial, o hasta 2 billones de dólares. Ese dinero es el combustible del terrorismo, la trata de personas y la corrupción.

Durante décadas, la lucha contra el blanqueo de capitales (Anti-Money Laundering o AML) ha sido un juego del gato y el ratón. Los reguladores creaban una norma y los delincuentes encontraban cómo saltársela.

Tras analizar la vanguardia de esta lucha, hemos comprobado que el tablero de juego ha cambiado. La era de las hojas de cálculo va llegando a su fin y está comenzando la era de la inteligencia artificial.

Capacidad de adaptación

Hasta hace poco, las administraciones públicas obligaban a los bancos y a otras entidades a usar sistemas basados en reglas. Eran simples: si una transacción superaba los 10 000 euros, se marcaba. Si una cuenta recibía de repente 50 transferencias pequeñas, se marcaba.

El problema es que los delincuentes se adaptan. Para evitar ser detectados, comenzaron a dividir el dinero en cientos de transacciones diminutas, logrando así pasar por debajo de los umbrales de alerta.

Los blanqueadores de OneCoin, por ejemplo, usaron redes de empresas fantasma y transferencias opacas para mover el dinero por todo el mundo. El resultado era un caos para las entidades, que se ahogaban en miles de falsos positivos mientras el dinero de origen realmente ilegítimo se colaba por las grietas del sistema.

Nuestro estudio identifica un cambio de paradigma desde la estadística hacia el aprendizaje automático (machine learning). En lugar de seguir reglas rígidas, estos sistemas de IA aprenden patrones de comportamiento. La inteligencia artificial antiblanqueo aprende qué es normal para una cuenta y detecta anomalías: transferencias a paraísos fiscales, operaciones nocturnas o redes de cuentas que parecen diseñadas solo para mover dinero.

Análisis de redes: una herramienta revolucionaria

Las administraciones se han dado cuenta de que el blanqueo de capitales no se realiza en un acto aislado, sino en una red de transacciones. En lugar de mirar cada transacción como un punto individual, el análisis de redes (network analysis) dibuja un mapa que conecta las cuentas.

Imagine: una transferencia de 5 000 euros de la cuenta A a la cuenta B no es sospechosa. Pero el análisis de redes puede mostrar que esos 5 000 euros van de A a B, de B a C, de C a D y, finalmente, de D vuelven a A. Este patrón circular se utiliza para disimular el origen ilícito mediante múltiples capas de transacciones. El análisis de redes detecta el mapa completo.

Nadie tiene la imagen completa

En nuestro estudio identificamos un problema crítico que llamamos “ceguera de red” (network blindness). Esto ocurre cuando cada banco ve solo su parte de las transacciones, sin acceso a la foto completa del flujo ilícito. Si el dinero de la trama salta del banco A al banco B, la primera entidad solo registra la salida y la segunda solo la entrada, perdiendo así el rastro global.

Aquí, la acción de la administración pública es crucial. Para encontrar a los blanqueadores las autoridades financieras deben convertirse en tecnólogos. Nuestro análisis de las investigaciones sobre el tema apunta a un nuevo kit de herramientas para estos organismos:

  • Marcos para compartir datos y homogenización: la ceguera de red solo se cura si las entidades pueden compartir información de forma segura y colaborativa. La nueva Autoridad Europea contra el Blanqueo (AMLA) es un paso en esta dirección.

  • Sandboxes regulatorios: se deben crear entornos de prueba seguros para que los entidades obligadas puedan experimentar de forma controlada con nuevas IA antiblanqueo.

  • Medir lo que importa: abandonar los indicadores simples de cumplimiento (como el número de informes de sospecha rellenados) o las lista de comprobación, y empezar a medir la efectividad real, con métricas orientadas a resultados.

  • Afrontar la privacidad: el equilibrio entre vigilancia y privacidad es el gran reto. La solución pasa por nuevas tecnologías, como el aprendizaje federado (federated learning), que permite a las IA de varias entidades aprender de patrones comunes sin compartir nunca los datos personales de los clientes.

La lucha contra el blanqueo de capitales ha dejado de ser un asunto de contables para convertirse en una batalla del big data. La mejor forma para encontrar los miles de millones de OneCoin y frenar a las próximas redes de delincuencia es usar redes de inteligencia para desmantelarlas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La IA y el análisis de redes revolucionan el modo de perseguir el fraude y el blanqueo de capitales – https://theconversation.com/la-ia-y-el-analisis-de-redes-revolucionan-el-modo-de-perseguir-el-fraude-y-el-blanqueo-de-capitales-269837

La historia oral mejora la empatía y motivación de los estudiantes: así la traemos al aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Mínguez Blasco, Investigador posdoctoral en Historia Contemporánea, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

LStockStudio/Shutterstock

“Entrevistar a alguien te ayuda a ponerte en su piel y a valorar más tu propia vida”: así explicaba una alumna de Bachillerato cómo se había sentido tras participar en un proyecto de historia oral relativo a las migraciones. Esta joven entrevistó a su propia madre, que emigró desde Rumanía a los 19 años en unas condiciones muy difíciles. La actividad le ayudó a estrechar lazos con su familia y a tomar conciencia de lo que supone migrar.

En un contexto en el que los docentes confiesan sentirse cansados y frustrados ante la desmotivación y falta e interés del alumnado; y en el que, según algunas encuestas, la extrema derecha se está consolidando como primera fuerza política entre la población joven en España, ¿puede la historia oral ofrecer una vía para recuperar el interés y la empatía?

Los beneficios de la historia oral en la educación

La historia oral permite conocer el pasado a través de las voces de quienes lo vivieron: abuelos que recuerdan la emigración, mujeres que lucharon por sus derechos o vecinos que vivieron la transición democrática.

La historia oral está ya consolidada en el ámbito investigador desde hace unas décadas y, poco a poco, su uso también se está extendiendo en el mundo educativo. Son numerosos los beneficios que puede aportar, como facilitar la comprensión de los conceptos básicos de la reflexión histórica (causa-efecto, continuidad-cambio, cronología), introducir al estudiante en las tareas de investigación, fomentar la creatividad a la hora de interpretar fuentes históricas inéditas, trabajar cuestiones que afectan a nuestro presente, mejorar las habilidades comunicativas y los lazos intergeneracionales y trabajar la empatía histórica.




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Vamos al museo y aprendemos historia: cómo aprovechar el patrimonio en educación infantil


La historia oral como situación de aprendizaje

Pero la historia oral no solo enriquece la enseñanza de la historia. También encaja perfectamente en el aprendizaje por competencias definido por la ley educativa vigente en España, la LOMLOE. De hecho, puede concebirse como una situación de aprendizaje que ofrece al alumnado la oportunidad de aplicar lo aprendido en contextos de la vida real, resolver problemas de manera creativa y cooperativa y reforzar su autoestima y autonomía.

Desarrollo curricular de la LOMLOE.
Elaboración propia a partir de Real Decreto 217/2022 y Real Decreto 243/2022., CC BY-NC

Un proyecto de historia oral encaja perfectamente como situación de aprendizaje en los últimos cursos de la ESO y el Bachillerato. Sin embargo, también hay experiencias de aplicación en niveles anteriores o incluso en la universidad.

Los temas a trabajar, especialmente en asignaturas relacionadas con la historia, pueden ser muy diversos: desde la historia de género hasta las migraciones, pasando por la transición democrática o la memoria familiar, entre muchos otros.

El papel de los estudiantes no se limita a escuchar estas fuentes vivas: su implicación puede derivar en iniciativas que trascienden el aula y hacen un servicio a la sociedad. Dos ejemplos pueden ilustrar esto:

  • La creación de un archivo en línea de fuentes orales a partir de los testimonios extraídos por el alumnado. Una buena muestra es la web “Fuentes orales en el aula” de la Universidad Complutense de Madrid.

  • La publicación de un libro a partir de las fuentes orales trabajadas en el aula. Destaca al respecto la iniciativa “Libros con memoria”, que ya ha publicado dos libros y un cómic.




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Cómo desarrollar un proyecto de historia oral

La historia oral puede utilizarse didácticamente de varios modos:

  • Solicitar al alumnado que pregunte a sus familiares sobre algún aspecto del pasado reciente (uso no pautado/anecdótico). Por ejemplo, la educación durante el franquismo.

  • Trabajar sobre entrevistas ya realizadas o invitar a una persona al aula que cuente su historia de vida (uso pautado consultivo). Siguiendo con el ejemplo anterior, se podría traer a alguien que hubiera estudiado en una escuela nacional entre 1939 y 1975.

  • Integrar las fuentes orales como metodología de investigación (uso pautado creativo). Esto implica que los estudiantes creen las fuentes orales a partir de entrevistas hechas por ellos mismos.

Lógicamente, la última opción es la que mejor potencia los beneficios de la historia oral porque implica una participación activa del alumnado. También requiere de mayor dedicación y tiempo. Por eso, incluimos algunas recomendaciones para desarrollar con éxito un proyecto de historia oral en el aula:

  • El docente debe contar con una pequeña formación previa a través de lecturas introductorias sobre la metodología de la historia oral. En especial, respecto a la realización de entrevistas para poder transmitirlo al alumnado.

  • El tema elegido debe relacionarse con los contenidos curriculares establecidos para ese curso.

  • Igual que cualquier otra fuente histórica, los testimonios orales deben tratarse de forma crítica. Así, el testimonio de un antiguo alumno o alumna en una escuela franquista debe contrastarse con otras fuentes como fotografías o libros escolares de aquella época.

  • La realización de tareas –elaboración del cuestionario, realización de la entrevista, transcripción de esta e interpretación histórica– ha de ser progresiva y pautada. Siguiendo la llamada pedagogía lenta, lo ideal es evaluar todo el proceso de aprendizaje, no solo el resultado final.

Escuchar historias desconocidas

En el proyecto de historia oral al que he aludido al principio, el alumnado se encargó de entrevistar a personas de su entorno que habían tenido la experiencia de migrar.

Resultó, en opinión de los alumnos y alumnas, “una experiencia nueva muy interesante y divertida” de la que valoraron “de manera positiva la fluidez con la que hacía[n] las preguntas” y de la que pudieron “ver un lado de las migraciones en el que la gente no repara mucho: el dejar toda una vida atrás y todo lo que conlleva (familia, amigos…) para comenzar una nueva en un país desconocido”.

En estas palabras se observan aspectos que ya hemos comentado: la utilización de la historia oral en el aula mejora la motivación del alumnado, desarrolla la competencia en comunicación lingüística y aumenta la capacidad de empatía. Así pues, si queremos clases más motivadas, críticas y empáticas, quizá el primer paso sea escuchar las historias que aún no han sido contadas.

The Conversation

Raúl Mínguez Blasco recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España para el proyecto de investigación “Catolicismo, género y sexualidad en la España contemporánea desde una perspectiva comparada y transnacional, 1875-2020” (PID2023-147203NA-I00)

ref. La historia oral mejora la empatía y motivación de los estudiantes: así la traemos al aula – https://theconversation.com/la-historia-oral-mejora-la-empatia-y-motivacion-de-los-estudiantes-asi-la-traemos-al-aula-269547

Les forêts du Grand-Est au cinéma : un territoire qui s’enracine à l’écran

Source: The Conversation – France (in French) – By Delphine Le Nozach, Maître de conférences en Sciences de l’information et de la communication, Université de Lorraine

Le Grand-Est est l’une des régions les plus boisées de France, avec plus de 30 % de sa surface couverte par des forêts. Au cinéma, il offre une forêt multiple : espace de travail, de mémoire, d’émotions et d’imaginaire.


Peu filmées mais profondément singulières, les forêts du Grand-Est deviennent à l’écran des lieux où se croisent réalités industrielles, ancrages identitaires et puissances narratives. À travers elles, les films révèlent autant un territoire qu’une manière sensible de le regarder.

Dans cette étude (issue des résultats du projet Matercine), nous analysons la manière dont les longs métrages tournés dans cette région investissent les forêts, qu’il s’agisse de témoigner des usages liés au travail du bois, de mobiliser des paysages rares et méconnus pour leur force esthétique, ou encore d’exprimer le lien intime qu’entretiennent certains réalisateurs avec ces lieux. L’ensemble de ces approches permet de comprendre comment la forêt du Grand-Est, bien au-delà du simple décor, devient au cinéma un espace identitaire et narratif essentiel.

La dualité des représentations des forêts du Grand-Est au cinéma

Comme dans d’autres régions françaises, les réalisateurs montrent souvent la forêt comme un espace de travail, lié à l’exploitation du bois. Mais ces usages productifs n’épuisent pas les façons de la représenter : nombre de réalisateurs choisissent ces forêts pour leur valeur esthétique, leur caractère méconnu ou pour l’attachement personnel qu’ils entretiennent à ces territoires.

La forêt du Grand-Est est en effet un espace multifonctionnel où s’entremêlent nature, industrie et culture. Elle structure les activités humaines (coupe du bois, schlittage – la schlitte est un traîneau qui servait, dans les Vosges et en Forêt-Noire, à descendre le bois des montagnes, conduit par un homme sur une voie faite de rondins – transport des grumes, sciage, construction et papeterie) qui façonnent l’économie régionale comme l’imaginaire collectif. Le cinéma reprend cette diversité et l’inscrit au cœur de ses récits. Les Grandes Gueules (Enrico, 1965) en offre un exemple emblématique : tourné dans une véritable scierie vosgienne, le film témoigne des pratiques forestières d’une époque – travail du bois, énergie hydraulique, transport traditionnel. Nos patriotes (Le Bomin, 2017) valorise quant à lui un schlittage filmé avec réalisme, rendu possible grâce à l’implication de spécialistes locaux.

Dans le Mangeur d’âmes (Bustillo, Maury, 2024), scierie et grumes deviennent des éléments dramatiques : décor authentique, matière visuelle dense et espace de tension pour les scènes d’action. L’usage industriel du bois apparaît aussi dans le Torrent (Le Ny, 2022), tourné au sein d’une entreprise vosgienne réelle, ou dans le Couperet (Costa-Gavras, 2005), où une papeterie vosgienne accueille l’intrigue, articulant territoire local et discours social universel.

Plus-value culturelle

Au-delà de ces dimensions productives, les forêts du Grand-Est possèdent une singularité paysagère qui attire des réalisateurs en quête de décors rares. Elles offrent des espaces peu filmés, marqués par des reliefs, des lacs glaciaires, des espaces boisés denses, qui constituent des territoires non substituables. Filmer ces forêts revient alors à révéler un paysage méconnu, à donner à voir un territoire encore invisibilisé. Cette démarche confère une valeur ajoutée au film, mais aussi au lieu : comme l’énonce la géographe Maria Gravari-Barbas, le regard cinématographique peut créer une plus-value culturelle pour des sites auparavant invisibles.

Certains cinéastes revendiquent cette volonté de découverte. Anne Le Ny, réalisatrice du film le Torrent (2022), souligne ainsi l’atmosphère unique des Vosges, qui lui a donné le sentiment d’être « pionnière ». Dans Perdrix (2019), Erwan Le Duc filme longuement les forêts et le lac des Corbeaux, affirmant un territoire « de cinéma » encore peu exploré.

« J’ai trouvé qu’il y avait une atmosphère très particulière dans les Vosges. D’abord, je suis tombée sur des décors magnifiques qui collaient très bien au scénario avec un mystère particulier et puis le plaisir aussi de tourner dans une région qui n’a pas tellement été filmée. On se sent un petit peu pionnière et c’est très excitant. » (Anne Le Ny, interviewée par Sarah Coton, Fun Radio, novembre 2022)

Cette proximité peut être encore plus intime. De nombreux réalisateurs tournent dans des lieux qu’ils connaissent, où ils ont grandi ou qu’ils associent à leur histoire personnelle. Leur rapport au territoire relève ainsi d’un territoire vécu, chargé de mémoire, d’expériences et de relations sociales. La forêt devient alors le support d’une identité, un espace où se superposent réalité et fiction. C’est le cas d’Erwan Le Duc dans Perdrix (2019) ou de Valérie Donzelli pour Main dans la main (2011), qui revendiquent leur attachement aux paysages lorrains de leur enfance.

La forêt, un territoire d’ombres…

Entre clair-obscur, sous-bois inquiétants et clairières lumineuses, les forêts du Grand-Est permettent aux réalisateurs de traduire aussi bien la peur, le mystère ou la clandestinité que la sérénité, l’éveil ou l’accomplissement. Par leur capacité à refléter les états intérieurs des personnages, ces forêts deviennent de véritables outils esthétiques et narratifs, révélant la singularité du territoire.

Une première tonalité, sombre et dramatique, irrigue le cinéma fantastique, policier, de guerre ou d’horreur. La forêt y apparaît comme un espace d’isolement et de menace, qui mêle naturalisme et surnaturel : silhouettes mouvantes, bruits étouffés, climat hostile, jeux d’ombres. Cette atmosphère immersive renforce la tension psychologique, les peurs profondes et le sentiment d’incertitude. La Région accompagne cette dimension à travers le label « Frissons en Grand-Est », premier fonds consacré aux films de genre, soutenu par le Centre national du cinéma et de l’image animée (CNC) et structuré autour de festivals phares, tels que ceux de Gérardmer, de Strasbourg, ou encore Reims Polar et War on Screen. Cette dynamique contribue à positionner le Grand-Est comme terre de frissons, où les paysages forestiers deviennent les complices naturels d’une esthétique noire.

La forêt s’expose dans les récits de guerre, en particulier autour de la thématique de la clandestinité. Lieu de refuge pour les maquisards, elle abrite déplacements secrets, identités dissimulées et tensions de la survie. Dans Nos patriotes (Le Bomin, 2017), la Place d’une autre (Georges, 2021) ou encore Nos résistances (Cogitore, 2011), les réalisateurs choisissent les Vosges ou l’Alsace afin d’ancrer leurs récits dans un territoire historique réel, renforçant le réalisme des actions clandestines. Ces forêts incarnent alors autant une protection qu’une transformation intime, où les personnages quittent leur vie civile pour entrer dans une existence parallèle faite de solidarité et de résistance.

La criminalité trouve aussi dans ces espaces naturels un terrain narratif fertile. Qu’il s’agisse d’un crime intime, comme dans le Torrent (Le Ny, 2022), d’une tension familiale violente, comme dans la Fin du silence (Erzard, 2011), ou d’une atmosphère de légende sombre et de disparitions inexpliquées, comme dans le Mangeur d’âmes (Bustillo, Maury, 2024), la forêt agit comme un personnage à part entière : elle dissimule, révèle, dérègle, structure. Ses reliefs, son climat, son obscurité ou son immensité renforcent la dramaturgie et nourrissent une topographie émotionnelle du secret, du mensonge ou de la menace.

Enfin, la forêt du Grand-Est au cinéma apparaît comme un refuge temporaire et fragile, offrant aux personnages un espace isolé pour se protéger et se reposer. Dans Survivre avec les loups (Belmont, 2007), elle joue ce rôle de protection, tandis que dans Baise-moi (Despentes, 2000), la forêt finale symbolise un havre éphémère pour les deux protagonistes, un moment de calme et de sérénité avant la tragédie, où même la mort semble suspendue par la nature.

… et de lumières

Ces forêts se déploient également comme des espaces lumineux, poétiques et pacifiés. Dans la Dormeuse Duval (Sanchez, 2017), Main dans la main (Donzelli, 2012) ou la Bonne Épouse (Provost, 2020), elles deviennent des territoires d’apaisement, des lieux de beauté et de contemplation qui contrastent avec l’agitation urbaine. Elles éveillent les sens – comme dans les Parfums (Magne, 2019), où la forêt alsacienne est appréhendée par l’olfaction – et accompagnent des récits d’apprentissage, d’amitié ou d’amour. La forêt y assume alors des fonctions symboliques complémentaires : le départ (fuite du quotidien), le passage (transformation, éveil du désir, émancipation) et l’arrivée (réconciliation, apaisement, accomplissement).

Le départ se manifeste comme un besoin de fuir le quotidien ou la contrainte sociale : dans Leurs enfants après eux (signé des frères Boukherma, 2024), les adolescents quittent la grisaille ouvrière pour s’échapper dans les bois, tandis que dans Tous les soleils (Claudel, 2011), le héros rejoint un refuge forestier pour se libérer des pressions familiales et retrouver un peu de silence.

Le passage correspond à l’expérience de transformation et d’émancipation : dans Petite Nature (Theis, 2021), Johnny traverse la forêt pour se rapprocher du monde adulte et s’affirmer, et dans Mon chat et moi… (Maidatchevsky, 2023), Rroû retrouve son instinct et sa liberté en explorant les sous-bois.

Enfin, l’arrivée symbolise l’accomplissement et l’apaisement : dans Perdrix (Le Duc, 2019), Pierre et Juliette atteignent la rive du lac après leurs aventures forestières, exprimant leur amour en toute liberté, et dans Jules et Jim (Truffaut, 1962), les balades en forêt incarnent des instants de joie et de plénitude avant la tragédie. À travers ces récits, la forêt se révèle un espace initiatique, miroir des émotions et catalyseur de la transformation intérieure.

Ainsi les forêts du Grand-Est se révèlent-t-elles un espace filmique pluriel. Elles traversent les récits en incarnant une territorialité cinématographique, où les liens entre les personnages et leur environnement façonnent la narration. À travers elles, le territoire se donne à voir et à ressentir, agissant comme un lieu d’émotions et de symboles, capable d’exprimer les ombres comme les lumières. Cette polysémie participe à la force cinématographique du Grand-Est, dont la richesse narrative repose précisément sur cette capacité à conjuguer frisson, mémoire, liberté et poésie, révélant un territoire à la fois concret et sensible.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Les forêts du Grand-Est au cinéma : un territoire qui s’enracine à l’écran – https://theconversation.com/les-forets-du-grand-est-au-cinema-un-territoire-qui-senracine-a-lecran-270514

Journée mondiale de lutte contre le sida : Où en est l’épidémie de VIH en France ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Dominique Costagliola, Épidémiologiste et biostatisticienne, directrice adjointe de l’Institut Pierre Louis d’Épidémiologie et de Santé Publique (Sorbonne Université/Inserm), directrice de recherches, Inserm

Épidémiologiste et biostatisticienne, membre de l’Académie des Sciences, Dominique Costagliola est directrice de recherche émérite à l’Inserm. Cette figure de la recherche contre le VIH fait le point pour The Conversation sur la situation de l’épidémie en France, et revient sur les conséquences, au niveau mondial, du retrait des aides états-uniennes.


The Conversation France : En France, combien de personnes vivent actuellement avec le VIH ?

Dominique Costagliola : En France, en 2023, selon les estimations de Santé publique France, 181 000 personnes vivaient avec le VIH.

Soulignons que Santé publique France a déployé l’an dernier une nouvelle méthode d’estimation de l’incidence du VIH en France et d’autres indicateurs clefs, les chiffres de ces deux dernières années ne doivent donc pas être directement comparés aux chiffres plus anciens.

En ce qui concerne les nouveaux diagnostics annuels, le chiffre le plus élevé dans l’Hexagone est relevé en Île-de-France (environ 162 nouveaux cas par million d’habitants), suivi par la région Provence-Alpes-Côte d’Azur (64) et le Centre-Val de Loire (55).

Carte des taux de découvertes de séropositivité VIH par région de domicile (par million d’habitants),  France, 2024.
Taux de découvertes de séropositivité VIH par région de domicile (par million d’habitants),
France, 2024.

Santé publique France, DO VIH, données au 30 juin 2025 corrigées pour tenir compte de la sous-déclaration, des délais de déclaration et des déclarations incomplètes

Les taux de découverte de séropositivité annuels sont particulièrement élevés dans les départements et régions d’outre-mer. Dans les Antilles, on dénombrait 200 nouveaux diagnostics par million d’habitants à la Martinique et 156 pour l’ensemble Guadeloupe, Saint-Martin et Saint-Barthélemy. À Mayotte, ce taux est de 306. En Guyane, il monte à 672. Cela semble peu en nombre de personnes, mais rapporté à la population, c’est conséquent.

Dans les 30 pays de l’Union européenne, les nouveaux diagnostics se situent en moyenne à 5,3 pour 100 000 habitants et par an (données ECDC/OMS de 2023). Quand on regarde plus en détail, on constate que la situation varie de 2,1 nouveaux diagnostics pour 100 000 habitants en Slovénie et en Autriche, jusqu’à 17,6 à Chypre ou 21 à Malte. En France, en 2024, on est à 7,5 nouveaux diagnostics pour 100 000 habitants. Ce niveau est relativement proche de celui des pays voisins (9,5 en Belgique, 8,8 au Portugal, 6,6 en Espagne, 4 en Italie, 3,9 en Allemagne – données 2023).

TCF : Que peut-on dire de la dynamique de l’épidémie dans notre pays ?

DC : Les estimations d’incidence de Santé publique France indiquent une stabilisation dans toutes les populations considérées (personnes hétérosexuelles nées à l’étranger, personnes hétérosexuelles nées en France, HSH nés en France, HSH nés à l’étranger, usagers de drogues injectables, personnes trans contaminées par rapports sexuels).

Cette tendance tranche avec les évolutions contrastées qui avaient été observées entre 2012 et 2021. Sur cette période, l’incidence a baissé en France, cependant cette baisse se voyait surtout chez les hommes ayant des relations sexuelles avec les hommes (HSH) nés en France.

Depuis 2022, le nombre de nouveaux diagnostics ne diminue plus dans cette population, ce qui est une source de préoccupation. À l’inverse, alors qu’il augmentait chez les HSH nés à l’étranger sur la même période, il se stabilise depuis deux ans.

Les chiffres révèlent que la baisse de l’incidence chez les HSH était modeste de 2012 à 2015 Le changement observé est probablement en partie lié à la modification du des recommandations de prise en charge. À partir de 2013, ces dernières ont préconisé de « mettre en place un traitement antirétroviral chez toute personne vivant avec le VIH », autrement dit dès le diagnostic. Auparavant, quand un individu était diagnostiqué, il n’était pas immédiatement mis sous traitement antirétroviral (on attendait que son taux de lymphocytes T CD4 – les cellules immunitaires qui sont progressivement détruites par le virus – diminue).

Ce changement de paradigme a eu un impact sur la circulation de la maladie. En effet, la charge virale des personnes sous traitement est contrôlée. En conséquence, elles ne transmettent pas le virus.

L’accentuation de la baisse à partir de 2016 peut quant à elle s’expliquer par la mise à disposition de la PrEP (prophylaxie pré-exposition), innovation qui s’est répandue progressivement, essentiellement dans ce groupe.

Pour mémoire, cette approche consiste à fournir un traitement antirétroviral préventif aux personnes non encore infectées par le VIH mais à risque d’être exposées, afin de prévenir la contamination. Il s’agit d’une mesure complémentaire aux autres moyens de prévention. Concrètement, les individus concernés prennent des comprimés, quotidiennement ou à la demande (dans ce cas, avant et après une prise de risque).

TCF : La pandémie de Covid-19 a-t-elle eu un impact sur l’épidémie de VIH en France ?

DC : On constate qu’en 2020, le nombre de nouveaux diagnostics a diminué de façon importante. On peut probablement y voir en partie l’effet de la pandémie de Covid-19 : on dépistait moins à cette époque, en raison des perturbations du système de santé. Le fait qu’il y a eu à cette époque davantage de distanciations sociales qu’à l’accoutumée a peut-être aussi contribué à limiter la transmission.

Depuis ce plus bas niveau, estimé à 4 500 nouveaux cas environ en 2020, une remontée du nombre de nouveaux diagnostics a été observée. Elle pourrait être simplement due à la reprise de l’activité de dépistage, voire à son augmentation. En effet, depuis 1er janvier 2022, il est possible d’effectuer un dépistage du VIH dans tous les laboratoires d’analyses biologiques de France, sans ordonnance.

(ce dispositif a été étendu en septembre 2024 à quatre autres infections sexuellement transmissibles (le virus de l’hépatite B et les bactérie_ Treponema pallidum (responsable de la syphilis), Neisseria gonorrhoeae (gonorrhée) et Chlamydia trachomatis _(chlamydiose). Depuis cet élargissement, Santé publique France a constaté un doublement du nombre mensuel de 15-24 ans qui se sont fait tester pour le VIH (la prise en charge est de 100 % pour les moins de 26 ans), NDLR)

En 2024, 8,5 millions de tests VIH ont été réalisés, lesquels ont mené à la découverte de 5100 nouveaux diagnostics de séropositivité. Ce chiffre semble indiquer une tendance à la stabilisation, mais il faudra voir si celle-ci se confirmera dans les années à venir.

TCF : Qui sont ces personnes, et sait-on comment elles ont été contaminées ?

DC : L’âge au moment du diagnostic est très variable selon la population considérée. Chez les personnes hétérosexuelles, la part des seniors (50 ans et plus) est nettement plus importante que dans les autres populations. Parmi les 5100 personnes nouvellement diagnostiquées en 2024, 44 % étaient nées en France, et 56 % à l’étranger.

Les deux modes principaux de contamination sont les rapports hétérosexuels (53 % des cas en 2024), et les rapports sexuels entre hommes (42 % des diagnostics). Les autres modes de contamination sont beaucoup moins fréquents (le partage de matériel d’injection dans le cas des usagers de drogues représentait 1 % des diagnostics, les contaminations mère-enfant, 1 % également, les contaminations sexuelles de personnes trans 2 %).

On remarque qu’en 2024, 47 % des personnes nées à l’étranger qui ont découvert leur séropositivité en France se sont avérées avoir été contaminées après leur arrivée dans notre pays.

Les personnes vivant avec le VIH sans le savoir constituent une source particulière de préoccupation. Selon Santé publique France, elles étaient environ 9675 fin 2024. Si ce chiffre est en baisse de 10 % par rapport à 2023, il nécessite de poursuivre les efforts en matière de dépistage.

TCF : C’est un point important, car pour limiter la transmission, il est essentiel de raccourcir le délai qui s’écoule entre le moment où un individu est contaminé est celui où il est diagnostiqué…

DC : En effet, car si l’on ne sait pas que l’on est infecté, on ne va pas prendre de précaution, et donc on va être susceptible de contaminer d’autres personnes. À l’inverse, les données de la littérature scientifique démontrent que quand les gens connaissent leur séropositivité, ils prennent moins de risques.

Par ailleurs, une fois diagnostiqué, on reçoit un traitement qui permet de contrôler la charge virale. À partir de ce moment, on ne transmet plus le virus.

Donc plus tôt on se fait dépister, plus le risque de transmettre le virus est limité, car ce sont plutôt les personnes qui ignorent leur statut qui sont à la source des nouvelles contaminations.

Enfin, plus les traitements sont initiés tôt, meilleures sont les chances de parvenir à contrôler le virus et à restaurer le système immunitaire.

TCF : À l’heure actuelle, quel est le délai entre la contamination et le diagnostic ?

DC : Santé publique France l’estime à 1,7 an en médiane, mais il varie beaucoup selon la situation considérée.

Ainsi, ce délai est d’environ 3 ans pour les hommes hétérosexuels nés à l’étranger. Il est d’un peu plus de 2 ans et demi pour les femmes hétérosexuelles nées à l’étranger, et d’un peu moins de 2 ans et demi pour les hommes hétérosexuels nés en France. Pour les hommes ayant des relations sexuelles avec les hommes nés en France, il est légèrement inférieur à un an (et légèrement supérieur à un an pour les HSH nés à l’étranger et les personnes trans contaminées par rapport sexuel).

On sait aussi que le risque de contamination est plus élevé chez les personnes précaires, qui ont moins de possibilités de s’occuper correctement de leur santé. Il s’agit là d’un obstacle à surmonter pour être capable de gérer correctement l’épidémie.

TCF : À partir de 2015, la prophylaxie préexposition (PrEP) a également été intégrée aux recommandations officielles. Que peut-on en dire ?

DC : L’ANSM a établi en novembre 2015 une recommandation temporaire d’utilisation (RTU) du Truvada pour la PrEP, devenue effective en janvier 2016. Ce médicament est une association entre deux molécules qui inhibent des enzymes indispensables au bon fonctionnement du VIH (ténofovir – ou TDF – et emtricitabine – ou FTC).

Selon les données du Groupement d’Intérêt scientifique EPI-PHARE, qui depuis 2017 assure le suivi de l’évolution de l’utilisation de Truvada ou de ses génériques en France dans le cadre d’une PrEP, durant le premier semestre 2025, 67505 personnes utilisaient effectivement la PrEP, que ce soit en initiation ou en renouvellement. Les personnes qui y ont eu recours en France entre le 1er janvier 2016 et le 30 juin 2025 sont principalement des hommes (94 %), âgés de 33 ans en médiane. La grande majorité (69 %) résidait dans des communes appartenant à des unités urbaines de plus de 200 000 habitants.

On ne sait pas dans quelle mesure la PrEP couvre correctement les populations les plus à risque, mais on peut supposer que ce n’est sans doute pas suffisant, en tout cas pour la prévention.

TCF : D’autres médicaments soulèvent de grands espoirs pour limiter la transmission : les PrEP injectables. De quoi s’agit-il, et où en est-on en France ?

DC : À l’heure actuelle, en France, la PrEP repose sur l’association TDF/FTC. Ces molécules sont fabriquées par plusieurs laboratoires, sous forme générique. Elles sont donc bon marché.

À côté de ces PrEP, qui se prennent sous forme de cachets, sont développées des PrEP injectables, comme le cabotégravir (du laboratoire VIIV HEALTHCARE – qui est également utilisable en traitement, en bithérapie).

En PrEP, cette molécule requiert une injection tous les deux mois, en intramusculaire. Elle dispose d’une autorisation de mise sur le marché au niveau européen, mais sa commercialisation en France reste en suspens, car les discussions sur son remboursement n’ont pas encore abouti. Une étude est en cours pour évaluer le service médical rendu par rapport à la PrEP TDF/FTC.

Une autre PrEP injectable, le lénacapavir (laboratoire Gilead), a fait beaucoup parler d’elle en raison de la formidable efficacité dont elle a fait montre lors des essais cliniques : durant ces derniers, aucune infection n’a été détectée. Certes, les échantillons étaient de taille modeste, mais ça n’en est pas moins impressionnant.

Autre intérêt du lénacapavir : cette PrEP ne requiert qu’une injection tous les six mois. Elle a d’ailleurs été officialisée par l’OMS en tant qu’option supplémentaire dans ses recommandations de PrEP.

TCF : En ce qui concerne les traitements antirétroviraux, où en est-on ? Sont-ils satisfaisants ?

DC : Aujourd’hui, nous disposons en France de traitements qui permettent de prendre en charge toutes les situations cliniques, y compris les personnes porteuses de virus très résistants. On retrouve ici encore le lénacapavir, mentionné précédemment, qui dispose d’une indication dans de tels cas de figure. L’efficacité de cette molécule repose sur son mode d’action totalement nouveau (elle interagit avec les protéines de la capside du VIH-1, bloquant différentes étapes du cycle de réplication viral).

De nouvelles molécules sont en cours de développement, notamment les traitements injectables avec seulement quelques injections par an, ou dans de nouvelles familles ciblant de nouveaux gènes du virus ou dans les familles existantes.

Ces traitements, bien qu’ayant un coût et devant être pris à vie, permettent néanmoins aux personnes vivant avec le VIH d’avoir une espérance de vie qui se rapproche beaucoup de celle de la population générale. À condition que le diagnostic soit fait suffisamment tôt, afin de contrôler rapidement la charge virale, avant que les taux de LT CD4 ne diminuent trop.

Or, en 2024, environ 26 % des gens étaient encore diagnostiqués à un stade avancé de la maladie, autrement dit avec un taux de LT CD4 inférieur à 200 par mm3 de sang (ce qui correspond à un risque élevé de développer des maladies), ou bien à un moment où ils avaient déjà une pathologie opportuniste classant au stade Sida (résultant de l’immunodépression induite par l’infection). Dans cette situation, le temps pour réussir à récupérer des taux de LT CD4 supérieurs à 500 et diminuer l’inflammation qui est induite par l’infection sera très long.

Le fait d’avoir été immunodéprimé et de l’être resté longtemps, soit en raison d’un diagnostic tardif soit parce que l’on a été infecté avant la mise à disposition des traitements ou avant la recommandation universelle de traitement peut avoir des conséquences à long terme sur le risque de pathologies, telles que les cancers ou les maladies cardiovasculaires.

C’est aussi le cas lorsqu’on a été exposé aux premières générations d’inhibiteurs nucléosiques de la reverse transcriptase (AZT, DDI ou D4T) ou d’inhibiteurs de protéase (lopinavir)

TCF : quelle proportion de patients cela représente-t-il ?

DC : On sait qu’à l’heure actuelle, environ un quart des gens qui sont dans les files actives (une file active se définit comme le nombre de patients différents vus en consultation au moins une fois dans l’année, NDLR) ont été diagnostiqués avant 1996. Donc avant l’avènement des trithérapies.

Les trois quarts restants ont majoritairement été diagnostiqués avant 2013 (autrement dit avant la recommandation universelle de traitement). Les histoires de ces patients diffèrent donc en fonction du contexte historique de leur prise en charge.

Il faut cependant souligner qu’en France, 97 % des gens sont traités et ont une charge virale contrôlée. À condition de ne pas arrêter le suivi, bien entendu. Or, un certain nombre de personnes, qu’on a du mal à évaluer, arrête parfois leur prise en charge.

TCF : Nous sommes en 2025, et les recherches sur un potentiel vaccin sont toujours en cours. Pourquoi est-ce si compliqué ? Qu’apporterait un vaccin ?

DC : Si efficaces que soient les traitements, ils doivent être pris à vie, et ne sont pas parfaits (en raison de certains effets secondaires notamment). Par ailleurs, ils coûtent cher. Les trithérapies qui sont les plus populaires à l’heure actuelle ne sont pas encore disponibles sous forme générique. Un vaccin abordable qui conférerait une protection de long terme permettrait de diminuer drastiquement les nouvelles infections et le coût de leur prise en charge.

La difficulté est que pour développer un vaccin qui fonctionne contre un micro-organisme, il faut trouver un moyen d’activer les défenses que notre corps met en œuvre spontanément face à lui. Or, le VIH est précisément problématique parce qu’il échappe au système immunitaire, et le dégrade…

On ne connaît que quelques cas exceptionnels de personnes qui ont développé une immunité naturelle face à ce virus. Étant donnée la rareté de tels individus, monter des projets de recherche est très compliqué. Et ce, d’autant plus que la généralisation des traitements empêche d’en découvrir de nouvelles.

Soulignons cependant que la difficulté à mettre au point un vaccin ne signifie pas qu’il faille abandonner les recherches. On ne sait jamais ce qui pourrait en sortir, comme l’illustre l’histoire des vaccins à ARNm : lorsque quelques équipes ont commencé, il y a vingt ans, à envisager d’utiliser cette molécule comme vaccin, beaucoup de gens leur ont ri au nez, en raison des difficultés techniques à surmonter… On sait comment les choses ont fini par tourner.

Ce point dépasse le cadre de la lutte contre le VIH. Les politiques de la recherche doivent offrir aux scientifiques une marge de manœuvre afin qu’ils puissent travailler également sur des sujets non ciblés, aux côtés de ce qui semble plus immédiatement prometteur ou « productif ». Adopter un tel équilibre – raisonné – est garant d’un financement de la recherche sain. Et il faut soutenir les jeunes scientifiques, pour qu’ils puissent réaliser pleinement leur potentiel et atteindre leur point de capacité maximum !

TCF : À propos de financements, l’administration Trump, aux États-Unis, a brutalement coupé de nombreuses subventions dédiées à la lutte contre le VIH. Quelles en sont les conséquences ?

DC : Le gouvernement des États-Unis a décidé de faire disparaître USAID (United States Agency for International Development), l’agence autonome des États-Unis pour l’aide internationale, créée en 1961.

Le programme PEPFAR (President’s Emergency Plan for AIDS Relief, lancé en 2003), plan d’aide d’urgence destiné à la lutte contre le VIH, a finalement été maintenu en partie après une suspension, mais son fonctionnement a été fortement impacté.

Il faut savoir que dans certains pays à revenus limités, l’infrastructure de soins et les traitements étaient financés à 80 %, voire jusqu’à 100 %, à la fois par l’USAID et par PEPFAR, qui finançait les antirétroviraux. Soulignons à ce sujet qu’il ne s’agit pas d’avoir les traitements, il faut également les infrastructures pour les distribuer, faire les tests de dépistages, assurer le suivi des patients… C’est ce que permettait USAID. Son arrêt brutal a totalement désorganisé les services de soins pour les personnes vivant avec le VIH.

Le retrait des financements américains a aussi eu des conséquences sur l’agence ONUSIDA (UNAIDS en anglais), l’agence de l’ONU dédiée à la lutte contre le VIH : ses services aux communautés ont dû être fortement réduits (sur 70 bureaux nationaux ayant fait remonter des données, 40 % ont indiqué avoir dû cesser ces activités).

Le devenir de PEPFAR, qui a été sauvé par le Congrès des États-Unis en juillet, reste peu clair. En juillet 2025, les responsables de l’ONUSIDA estimaient que « six millions de nouvelles infections par le VIH et quatre millions de décès supplémentaires liés au sida pourraient survenir entre 2025 et 2029 si les services de traitement et de prévention du VIH soutenus par les États-Unis s’effondrent complètement ».

Les auteurs d’une étude publiée dans la revue Lancet en mai 2025 ont par ailleurs estimé qu’une réduction de 24 % de l’aide internationale, combinée à l’arrêt du soutien du PEPFAR, dans les pays à revenus faibles et intermédiaires pourrait entraîner entre 4,43 et 10,75 millions de nouvelles infections par le VIH, ainsi qu’entre 0,77 et 2,93 millions de décès supplémentaires liés au VIH sur la période 2025 et 2030, par rapport au statu quo. Si PEPFAR revenait à un niveau équivalent à celui d’avant la crise, ces chiffres pourraient être ramenés respectivement 0,07 à 1,73 million de nouvelles supplémentaires et 0,005 à 0,061 million de décès.

Ces coupes menacent aussi la recherche, notamment en Afrique du Sud, qui figure parmi les pays les plus touchés. Il s’agit non seulement l’un des pays où l’incidence est la plus élevée, mais aussi l’un de ceux qui comptent la plus grande expertise en matière d’essais cliniques…

Il faut noter que la baisse de l’aide américaine n’est pas la seule en cause, même si sa brutalité a limité les capacités de réaction. Dans de nombreux pays riches, dont la France, l’aide au développement est en baisse. Dans ce contexte, les inquiétudes sur la reconstitution du Fonds mondial sont importantes.

Cette situation doit nous faire réfléchir sur le manque de sécurité que représente un mode de financement des systèmes de soin qui repose quasi exclusivement sur un seul bailleur. Il s’agit là d’une question qui dépasse le seul cadre de la lutte contre le VIH. C’est un enjeu majeur en matière de santé publique.

The Conversation

Dominique Costagliola est membre de l’association AIDES et de son conseil d’administration. Au cours des 5 dernières années, elle a fait un exposé non rémunéré en 2022 dans le cadre d’une réunion organisée avec le soutien de Pfizer sur “Recherche Clinique dans l’urgence, Pourquoi, Comment ? “. Au cours des 5 dernières années son laboratoire a reçu 1 contrat de recherches de Janssen sur l’utilisation de la rilpivirine en France.

ref. Journée mondiale de lutte contre le sida : Où en est l’épidémie de VIH en France ? – https://theconversation.com/journee-mondiale-de-lutte-contre-le-sida-ou-en-est-lepidemie-de-vih-en-france-270584

En Afrique de l’Ouest, les services de prise en charge du VIH sous pression après la baisse des financements états-uniens

Source: The Conversation – France in French (3) – By Sophie Desmonde, Chargé de Recheche Inserm (CRCN) en santé publique – Centre d’Epidémiologie et de Recherche en santé des POPulations (CERPOP), Inserm UMR 1295, Université de Toulouse, Inserm

Réorganisations voire interruptions d’activités de soins, difficultés à assurer la continuité des traitements par antirétroviraux, stress pour les équipes soignantes et les malades… les conséquences de la réduction des fonds alloués à la lutte contre le VIH par l’administration Trump 2 se font déjà sentir. C’est ce que révèle une étude menée au sein de sites de prise en charge d’enfants et d’adultes vivant avec le VIH, répartis dans sept pays d’Afrique de l’Ouest. Nous dévoilons ses résultats en primeur, à l’occasion de la Journée mondiale de lutte contre le sida du 1er décembre 2025.


Depuis janvier 2025, le gouvernement des États-Unis d’Amérique a changé ses priorités en matière de santé. Cela s’est traduit par une réduction brutale de l’aide internationale fournie par le « Plan présidentiel américain d’aide d’urgence à la lutte contre le sida » (PEPFAR), programme clé du renforcement des systèmes de santé dans la lutte contre le VIH, ainsi que le démantèlement de l’Agence des États-Unis pour le développement international (USAID), qui était le principal bailleur de fonds américain pour l’aide sanitaire à l’échelle mondiale.

L’apport de ces programmes a été largement démontré et a sauvé des vies. En Afrique de l’Ouest, une partie importante des programmes de prise en charge du VIH dépend de ces soutiens.

Une enquête auprès de sites pour adultes et enfants, dans sept pays d’Afrique de l’Ouest

Pour mieux comprendre l’impact direct de ces coupes budgétaires, nous avons mené une étude descriptive détaillant l’organisation administrative, les ressources humaines, la distribution des traitements antirétroviraux, le suivi virologique, et le vécu au quotidien des patientes, des patients et des équipes soignantes de 13 sites cliniques adultes et enfants participant à la collaboration de recherche International Epidemiologic Database to Evaluate AIDS in West Africa. Ces résultats ont été acceptés en communication orale à la 9e édition des Rencontres des études africaines en France.

En 2024, l’Afrique de l’Ouest et du Centre comptait plus de 5 millions de personnes vivant avec le VIH, dont 37 % d’enfants. Face à la dette publique, la région n’a que peu de marge budgétaire pour financer les services de santé et de lutte contre le VIH. Il en résulte une forte dépendance aux financements extérieurs, en particulier au « Plan présidentiel américain d’aide d’urgence à la lutte contre le sida » (PEPFAR) qui contribue à garantir la disponibilité des médicaments antirétroviraux, indispensables à la survie des personnes vivant avec le VIH.

De plus, les ONG et associations locales, majoritairement financées pour leur part par l’agence USAID, ont un rôle essentiel dans la mise en œuvre de la prise en charge des personnes vivant avec le VIH en apportant un soutien logistique et humain. Pour mieux comprendre les conséquences à court terme de cette nouvelle situation de rupture budgétaire, et comment les équipes soignantes et les malades s’y adaptent, nous avons mené une enquête dans 13 sites cliniques répartis dans sept pays d’Afrique de l’Ouest, avec lesquels nous collaborons depuis vingt ans dans le cadre de nos recherches sur le VIH au Bénin, Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Ghana, Mali, Nigeria et Togo. Ces sites suivent chacun en médiane plus de 3 000 malades adultes et enfants chaque année.

Entre avril et mai 2025, un questionnaire en ligne a été transmis aux responsables de sites. Le questionnaire comportait cinq volets : organisation du partenariat avec les bailleurs, ressources humaines, distribution des médicaments antirétroviraux, suivi de la charge virale, et ressenti des malades et des équipes soignantes vis-à-vis de la prise en charge globale.

Interruptions de soins communautaires, licenciements et autres impacts de la baisse des financements

Au total, 10 des 13 sites contactés ont complété le questionnaire. Parmi eux, cinq étaient directement financés par le plan PEPFAR et les autres par des ONG soutenues par l’agence USAID. La moitié des sites avaient déjà reçu des consignes de leur gouvernement pour adapter leurs activités en mode dégradé, démontrant une capacité de réponse rapide de la part des programmes nationaux de lutte contre le VIH.

Six sites sur dix ont dû suspendre ou supprimer des postes, touchant aussi bien des médecins que du personnel infirmier ou des conseillers techniques. Dans l’un des centres, une réduction de 25 % des primes a été décidée pour éviter des licenciements. Comme ces primes constituent l’essentiel du revenu pour les emplois associatifs, cette mesure a entraîné la démission de quatre médiateurs.

Dans un autre site, toutes les activités communautaires (groupes de soutien, séances d’éducation, conseil, dépistage) ont dû être interrompues entraînant le licenciement des personnes impliquées. Or ces activités jouent un rôle central dans la prise en charge du VIH : elles aident les malades à suivre leur traitement, assurent le suivi et renforcent le lien entre les équipes de soins et les communautés. Leur suspension fragilise l’accompagnement des personnes vivant avec le VIH.




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À la suite de ces suspensions et licenciements, les sites ont été obligés de revoir leur organisation. Ainsi ils ont mis en place des astreintes pour le personnel fonctionnaire, redéployé le personnel hospitalier, et redistribué les tâches afin d’éviter le surmenage du personnel soignant encore en poste, tout en assurant la continuité des soins VIH. En conséquence, s’ajoutent à la suspension des activités communautaires, des temps d’attente en salle de consultation rallongés, avec un impact direct sur la qualité globale de la prise en charge des patients.

La continuité du traitement à vie par antirétroviraux mise à mal

Dans huit des dix sites, tous les antirétroviraux restaient disponibles mais n’étaient plus délivrés pour une durée de six mois selon le calendrier habituel, mais seulement pour des périodes allant d’un à trois mois, ce qui a augmenté la fréquence des visites et la charge de travail pour les équipes comme pour les patientes et patients. Dans deux autres sites, des ruptures de stock déjà présentes avant les coupes budgétaires, persistaient et concernaient plusieurs antirétroviraux utilisés chez l’adulte.

Dans un centre, une situation particulièrement préoccupante et non éthique a été signalée : comme les contrats nationaux avec le plan PEPFAR imposent de garantir la continuité des soins à vie pour les personnes déjà sous traitement antirétroviral, les équipes ont eu pour instruction de prioriser ces malades en raison du risque de pénurie, et de ne pas commencer le traitement antirétroviral chez les adultes nouvellement diagnostiqués comme infectés par le VIH, contrairement aux recommandations universelles qui préconisent de tester et de traiter.

Cinq sites ont indiqué qu’il leur manquait des réactifs indispensables pour faire les tests de charge virale. Plusieurs sites ont reprogrammé les mesures de charge virale, alors que d’autres ont dû les faire réaliser par d’autres plateformes. Or, le suivi de la charge virale est un indicateur clé de la prise en charge du VIH : il permet de vérifier l’efficacité du traitement, de détecter les échecs thérapeutiques et de réduire le risque de transmission. Ces interruptions ou retards ont fragilisé le suivi clinique des patients les exposant à un risque accru de complications.

Trois sites ont rapporté une augmentation des interruptions de traitement ou des abandons de la part des patientes ou patients alors que deux sites n’ont pas constaté d’impact notable au moment de l’enquête.

Augmentation du stress et baisse de la satisfaction professionnelle

Ailleurs, les cliniciens ont observé une montée de l’anxiété des malades, liée à l’incertitude sur la disponibilité future des médicaments, de la frustration face aux examens retardés ou impossibles à réaliser, et la crainte que le traitement devienne moins efficace. Certains malades s’inquiètent de « ce qu’il adviendra si les financements américains s’arrêtent complètement ».

Dans les sites pédiatriques, les équipes rapportent un stress accru chez les enfants, lié notamment à l’arrêt de certaines activités récréatives qui jouaient un rôle important dans leur accompagnement.

Six sites sur dix rapportent un impact direct sur leurs équipes soignantes, avec un sentiment d’impuissance face aux restrictions, une baisse de la satisfaction professionnelle, et une augmentation du stress, notamment face à l’agressivité des malades dans ce contexte d’incertitude.

Et se profile un désengagement des pays donateurs au Fonds mondial de lutte contre le sida

Ces mesures documentent l’impact à court terme des réductions de financement dans un contexte géopolitique évolutif, et montrent que la dépendance aux financements extérieurs fragilise la continuité des soins.

D’autres pays, dont la France, ont déjà annoncé qu’ils allaient diminuer leur aide internationale, réduisant ainsi leurs engagements au profit du Fonds mondial de lutte contre le VIH.




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Les conséquences à long terme pour les personnes vivant avec le VIH sont malheureusement déjà prévisibles, mais nous devrons les documenter en tenant compte de la résilience des systèmes de santé face à un tel événement.

The Conversation

Sophie Desmonde a reçu des financements de l’ANRS-MIE, Sidaction, et NICHD

Antoine Jaquet a reçu des financements de l’ANRS-MIE et des NIH.

Kiswend-Sida Thierry Tiendrebeogo a reçu des financements de l’ANRS-MIE.

Valériane Leroy a reçu des financements de l’ANRS-MIE, Expertise France, Sidaction, Europe-EDCTP, NICHD, UNITAID.

ref. En Afrique de l’Ouest, les services de prise en charge du VIH sous pression après la baisse des financements états-uniens – https://theconversation.com/en-afrique-de-louest-les-services-de-prise-en-charge-du-vih-sous-pression-apres-la-baisse-des-financements-etats-uniens-270724

A-t-on un libre arbitre pour suivre les innovations technologiques ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Xavier Pavie, Philosophe, Professeur à l’ESSEC, Directeur de programme au Collège International de Philosophie, ESSEC

Pour le philosophe Ivan Illich, l’individu se trouve pris dans les fers de l’innovation. Subh_Naskar/Shutterstock

Le prix de la Banque de Suède en sciences économiques en mémoire d’Alfred Nobel, décerné notamment à Philippe Aghion, a remis l’accent sur les bienfaits de l’innovation technologique, et son rôle crucial sur la croissance économique. Mais n’existe-t-il pas des innovations forcées ? La philosophie d’Ivan Illich peut nous éclairer à ce sujet.


En théorie, nous sommes tous libres d’acheter ou non les nouveaux modèles de smartphones, ou d’adopter les nouvelles générations technologiques. Dans la pratique, il est très difficile de résister. Les travaux sur la résistance des clients à l’innovation se multiplient. Certains abordent la question de l’innovation forcée, principalement à l’intérieur des entreprises et des administrations. L’organisation même des marchés peut mener à ces situations d’innovations forcées.

Un certain nombre d’acteurs, dominants sur le marché, peuvent imposer des produits plus rentables ou plus avantageux pour eux. Un exemple emblématique en est le compteur « intelligent » Linky d’Enedis. Malgré les résistances des particuliers et même parfois des collectivités locales, très bien analysées dans les travaux de Cécile Chamaret, Véronique Steyer et Julie Mayer, l’installation de ce compteur est devenue obligatoire.

Alors a-t-on un libre arbitre pour décider ou non d’adopter une nouvelle technologie ?

Contrôle du libre arbitre

Le philosophe Ivan Illich s’interrogeait dans son ouvrage la Convivialité (1973) sur la notion de création de besoins à partir de ce qu’il nomme des « monopoles radicaux ». Selon ce penseur critique de la société industrielle, les institutions exercent un contrôle sur le libre arbitre de chacun en créant des besoins et des solutions de toutes pièces, ce qui crée des dépendances. Ces monopoles radicaux peuvent s’incarner dans la médecine, le système de transport ou encore l’école.

Cette situation s’avère particulièrement problématique, car elle engendre une dépendance généralisée des individus envers ces « monopoles radicaux » qui contrôlent la satisfaction des besoins. La recherche du profit dans la production industrielle prime sur la réponse authentique aux besoins de la population. À terme, elle engendre une société de consommation aliénante où les individus n’ont plus ni autonomie ni capacité à faire des choix éclairés.

« Il y a monopole radical lorsque l’outil programmé évince le pouvoir-faire de l’individu. Cette domination de l’outil instaure la consommation obligatoire et dès lors restreint l’autonomie de la personne. »

L’individu pris dans les fers de l’innovation

Pour Ivan Illich, l’innovation a un rôle clef puisqu’elle est la réponse à ces besoins créés ; l’individu se trouve pris dans ses fers. Cette contre-productivité de l’innovation se manifeste par la détérioration qu’elle cause sur l’être humain lui-même, sur son autonomie et sa capacité de conscience. Elle l’est également sur son environnement, car les institutions « créent des besoins plus vite qu’elles ne peuvent les satisfaire et, tandis qu’elles s’efforcent en vain d’y parvenir, c’est la terre qu’elles consument ».




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Le manque de réflexion sur la nécessité réelle de l’innovation, et l’inexistence de son évaluation a priori, finissent par avoir des conséquences sur nos ressources. Chaque nouveau smartphone, ordinateur, réseau social, nanotechnologie, intelligence artificielle n’apporte pas moins de contre-productivité face à ce que ces innovations seraient censées apporter : liberté, ouverture et connexion aux autres, indépendance, etc.

La course à laquelle se livre l’innovation, à une vitesse sans cesse accrue, ne mène-t-elle pas progressivement l’humain non pas au progrès, mais à sa perte ?

Avoir ou utiliser le dernier cri

Au cours des derniers mois, deux innovations très médiatiques ont été lancées sur le marché : ChatGPT 5 d’Open AI et l’iPhone 17 d’Apple. La première, nouvelle version de l’IA générative d’Open AI promet une meilleure logique, une multimodalité élargie (texte, image, vidéo) et une rapidité accrue par rapport à la version précédente. La nouvelle version du plus célèbre des smartphones propose, quant à elle, un nouvel écran légèrement plus lumineux, une double caméra arrière optimisée dans un contexte de faible éclairage, et rend possible un enregistrement simultané des caméras avant et arrière.

Pour l’immense majorité des usages, dans un cas comme dans l’autre, aucune différence n’est réellement perceptible par les utilisateurs. Les propositions relèvent plus de bénéfices symboliques (avoir ou utiliser le dernier cri) que de bénéfices liés à l’usage. Le baromètre de l’innovation responsable européen montre ainsi que 59 % seulement de la population, en France, pense que les sciences et technologies « rendent [sa] vie plus facile, plus confortable et les f[ai]t vivre en meilleure santé ».

En revanche, la fabrication d’un smartphone nécessite l’extraction d’une cinquantaine de métaux différents, et la fabrication des nouveaux terminaux représente 60 % de l’impact environnemental du numérique en France, lui-même en forte croissance. Quant à Chat GPT5, selon une étude récente de l’Université Rhode Island, il utilise en moyenne 18 wattheures par réponse fournie, soit l’équivalent du fonctionnement d’une ampoule incandescente pendant dix-huit minutes.

Peu de valeur ajoutée fonctionnelle

Ces deux exemples récents n’ont rien à envier à d’autres développements équivalents.

L’image 4K sur Netflix nécessite des équipements de captation (caméras) et de diffusion (ordinateur ou téléviseur) renouvelés et un abonnement Premium, plus cher, et ce malgré une différence minime à l’œil nu. Le protocole wifi 7 offre plus de débit et permet le passage d’une trentaine de secondes à dix secondes pour télécharger un film en haute définition, mais nécessitant de changer l’ensemble des équipements (box, terminaux).

On peut s’étonner que ces innovations rencontrent le succès malgré le peu de valeur ajoutée fonctionnelle qu’elles apportent. Mais pouvons-nous, en tant que consommateurs, résister à cette déferlante technologique ?

Mise à jour permanente

Dans le domaine du numérique, le fonctionnement des produits en réseau a pour corollaire un système de mises à jour permanentes. Il rend concrètement inutilisables les anciens modèles de hardware ou les anciennes versions des software. Pour faire fonctionner les dernières versions de messagerie, il est nécessaire de télécharger un système d’exploitation suffisamment récent, qui nécessite lui-même une mémoire dont ne dispose que les modèles plus récents de smartphone.

Le choix de conserver une ancienne version n’est pas disponible, même lorsque l’on n’est pas intéressé par les nouvelles fonctionnalités qu’elle propose, souvent très spécialisées. Les individus se trouvent contraints de suivre, même à distance, les avancées technologiques. Sans en avoir eu le désir ou l’intention, les individus se voient entraînés dans des usages nouveaux, qui peuvent ensuite être ressentis comme de véritables besoins.

Biais pro-innovation

Faire une économie globale des innovations est devenu clé. Si les êtres humains ne peuvent résister individuellement, les sociétés le peuvent-elles au niveau global ? Comme le souligne le professeur de management Franck Aggeri, la théorie schumpéterienne souffre d’un biais pro-innovation, en minorant ou ignorant souvent les impacts négatifs des innovations.

La notion de valeur étendue qui ajoute à la valeur pour le consommateur, la valeur – positive ou négative – pour la planète ou pour la société permet de prolonger la réflexion, mais n’est pas opérée au niveau macro-économique.

L’économie globale des innovations technologiques n’est jamais pensée, aucune innovation n’est présentée dans une perspective globale, complexe, avec pertes, profits, et dégâts collatéraux.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. A-t-on un libre arbitre pour suivre les innovations technologiques ? – https://theconversation.com/a-t-on-un-libre-arbitre-pour-suivre-les-innovations-technologiques-269002