Cómo diseñar robots que nos den confianza como compañeros de trabajo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ainhoa Apraiz Iriarte, Docente e investigadora en Innovación en Diseño Industrial, con especialización en Diseño de Interacción y Aceptación Tecnológica en Robótica., Mondragon Unibertsitatea, Mondragon Unibertsitatea

pexels pavel danilyuk Pavel Danilyuk /Pexels.

Imaginemos que trabajamos codo a codo con un robot, de forma colaborativa. Un día el robot se mueve despacio, con suavidad. Otro día da acelerones y se mueve a trompicones. ¿Este comportamiento nos daría confianza? ¿Nos sentiríamos igual de seguros en ambos casos? La forma en que estas máquinas se mueven cambia la confianza que nos inspiran. Y esa confianza importa cada vez más.

La interacción persona-robot –HRI por sus siglas en inglés (Human-Robot Interaction)– es un campo en plena expansión. Un nuevo estudio experimental, llevado a cabo en una tarea de ensamblaje, ha señalado algo que puede parecer simple, pero es fundamental: cómo se mueve el robot. Su velocidad, su aceleración y el dibujo de su trayectoria son claves para que las personas se sientan cómodas.

Por ejemplo, en entornos industriales, se utilizan robots colaborativos, como los brazos robóticos, que ensamblan piezas junto a trabajadores humanos. Si estos brazos se mueven de forma brusca o imprevisible, generan desconfianza y estrés, mientras que movimientos suaves, controlados y coherentes ayudan a crear un ambiente de trabajo seguro y cómodo.

¿Por qué? Porque no hablamos solo de técnica. Hablamos de emociones. El movimiento de un robot puede transmitir seguridad o desconfianza, igual que ocurre entre personas.

Ni muy rápido ni muy lento

Durante el experimento, se observó no solo cómo trabajaban las personas junto al robot, sino también cómo se sentían. Se recogieron datos fisiológicos con sensores (actividad cerebral, frecuencia cardíaca y sudoración de la piel), se analizaron cuestionarios sobre su experiencia y se prestó atención a sus reacciones: lo que decían… y lo que no decían.

El patrón fue claro: cuando el robot se movía muy lento, las personas se mostraban incómodas. Algunos lo percibían como “torpe” o “poco inteligente”. Pero si el colega mecánico se movía demasiado rápido, tampoco gustaba. La gente se sentía insegura, sin poder anticipar lo que iba a pasar.

La confianza se construye en un punto intermedio. La colaboración funciona solo cuando los movimientos son naturales y previsibles.

La campana de la velocidad en HRI

Para explicar esta relación, proponemos un concepto visual: la “campana de velocidad en HRI”. Imaginemos una campana como las que dibujamos en matemáticas. En el centro está la mejor experiencia: un equilibrio en la velocidad y aceleración del robot. A medida que nos alejamos de ese centro, hacia velocidades muy altas o muy bajas, la experiencia empeora.

Este equilibrio, sin embargo, no es igual para todo el mundo. Lo que una persona percibe como una velocidad adecuada, otra puede sentirlo como demasiado lento o demasiado rápido. Por eso, un desafío clave para la robótica del futuro es adaptarse a cada usuario.

Más allá de la técnica: diseñar emociones

¿Por qué necesitamos que los robots transmitan confianza? La clave está en que si las personas no se sienten seguras, no hay colaboración eficaz. Hasta hace poco, la robótica priorizaba la rapidez y la precisión. Pero ahora que las máquinas trabajan junto a personas, importa también cómo nos hacen sentir.

Y resulta que la velocidad de un robot afecta a nuestras emociones. Nos hace sentir en control o fuera de control. Permite anticipar o genera ansiedad. Y todo ello influye en nuestra disposición a colaborar o no.

Por otra parte, como no todos somos iguales, desde la robótica afectiva se propone personalizar y adaptar el movimiento del robot a cada persona. La clave está en que el diseño no puede quedarse solo en lo técnico: también debe mirar a lo humano.

Hospi Trail, un robot creado por Panasonic para suministrar material hospitalario.
Panasonic.

De cara al público

Hoy, robots como asistentes en hospitales ya realizan tareas de cuidado. También los encontramos en hoteles, donde ayudan en la recepción, o en el transporte de equipaje. Por ejemplo, Pepper, uno de los androides más conocidos, fue diseñado para interactuar con personas, tranquilizar a pacientes nerviosos o acompañar a personas mayores. Aunque ya no se fabrica, su diseño sentó las bases de lo que hoy conocemos como robótica afectiva.

Otro caso es el de Hospi, que transporta medicación dentro de los hospitales y permite que el personal dedique más tiempo a cuidar directamente a los pacientes. Estos robots no solo ahorran tiempo: ayudan a reducir el estrés de los trabajadores y mejoran la experiencia de quienes los rodean. Algunos ajustan su comportamiento según las reacciones humanas, aunque la personalización aún es limitada.

El robot Pepper, creado por Softbank, fue introducido en Japón en 2014 y se dejó de fabricar en 2021.
Wikimedia Commons., CC BY

Diseñar confianza: el gran reto del futuro tecnológico

La historia de la robótica ha estado marcada por la eficiencia y el control. Pero a medida que los robots abandonan las jaulas y comparten espacio con las personas, la naturaleza del desafío se transforma. Ya no se trata solo de que funcionen de manera eficaz, sino de que generen confianza, en cada interacción, en cada gesto.

Si queremos que la convivencia entre humanos y robots sea posible, no alcanza con perfeccionar el código. Hay que mirar más allá del rendimiento y empezar a preguntarnos: ¿cómo se mueve este robot? ¿Qué sensaciones provoca en quien lo observa? ¿Quién lidera la relación? La respuesta está en los detalles. Porque es ahí, en lo más cotidiano, donde decidimos si realmente queremos compartir espacio y confianza con la tecnología del mañana.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cómo diseñar robots que nos den confianza como compañeros de trabajo – https://theconversation.com/como-disenar-robots-que-nos-den-confianza-como-companeros-de-trabajo-260452

Cuando la grosería se hace viral: marcas que insultan y triunfan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Magdalena Mut-Camacho, Profesora del Departamento de Ciencias de la Comunicación, Universitat Jaume I

Michael O’Leary, director ejecutivo de Ryanair, se ha involucrado personalmente en alguna campaña polémica de su compañía. Alexandros Michailidis/Shutterstock

Han pasado 24 años de esta publicación de Chrysler en Twitter: “Me parece irónico que Detroit sea conocida como la #ciudaddelmotor y que todo el mundo conduzca tan jodidamente mal”. Este de Ryanair España en respuesta a un usuario es de 2025. El viajero comenta: “ni usb ponéis en el asiento, ratas @Ryanair_ES”. A lo que la compañía responde: “no lo has visto? justo al lado del botón de masajes”.

En el primer caso, Chrysler lo eliminó de inmediato y pidió disculpas. En el segundo, Ryanair no solo no rectificó, sino que habitualmente utiliza ese tono en redes sociales.

El riesgo de la provocación transgresora

La provocación transgresora no es nueva. Recordamos la campaña Unhate –“Contra el odio”–, de Benetton, o el logo FCUK, de la famosa cadena de ropa French Connection, en los años 90, que era intencionadamente una errata común de la palabra inglesa fuck –jodido–.

La palabra flaming alude a mensajes deliberadamente hostiles, insultantes o provocadores en espacios digitales. En marcas, estas estrategias transgresoras pueden parecer la clave para conectar con jóvenes, pero conllevan riesgos y pueden rozar el acoso digital.

Cuando la marca insulta… y gusta

Es fácil encontrar marcas que utilizan un tono zafio y maleducado. Se las aplaude por valientes y atrevidas, y por saber conectar con la audiencia.

Los manuales de comunicación corporativa enfatizan en que una comunicación ética debe sostenerse sobre unos principios: no mentir y no ofender a nadie deliberadamente. Aquella tensión entre la inmediatez de la comunicación en redes y la educación ha desaparecido. La relajación ha llevado a una comunicación que pisotea la cortesía y, sorprendentemente, es jaleada. A la marca provocadora le retorna una espuria legitimidad de marca moderna y cercana.

Esta es la línea discursiva habitual de Ryanair en sus redes sociales. Las respuestas a usuarios que se quejan suelen seguir un tono irreverente.

Una de las acciones más polémicas de la compañía surge a raíz de la sanción del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España relativa al cobro de suplementos por el equipaje de mano. Su reacción fue llamar al ministro Pablo Bustinduy “loco comunista” y “payaso”.

Ryanair lanzó la campaña “Reserva precios locos antes de que un payaso suba precios”, con una caricatura del ministro vestido de payaso. Obtuvo miles de interacciones positivas.

Otro caso destacado fue el cruce entre la cadena de comida rápida KFC y TVE. En 2022, TVE presentó en Twitter a Mapi, una muñeca virtual conductora de un concurso. La cuenta de KFC España reaccionó con un escueto “borra”. TVE no ignoró el flaming troleo y respondió:

KFC contraatacó con un vídeo que mostraba una escena en la que una persona golpeaba a otra disfrazada de muñeco. La respuesta de Mapi cerró el conflicto:

Ahora, la marca KFC tiene en marcha la campaña “POV”, con la frase “Cinco… Pues por el culo te la hinco”. Los medios especializados la califican de humor cercano a la cultura popular, con una rima reconocible que logra alta notoriedad y conexión con el público. Esta creatividad se ha hecho viral y ha conseguido miles de “me gusta”. En YouTube, los anuncios superan el millón de reproducciones, con comentarios alabando la publicidad cercana, con esencia y divertida.

Recientemente, la cadena de hamburguesas Cheeck’s ha lanzado una campaña que dice: “Tienes cara de necesitar un buen poll*azo”.

Las quejas consiguieron la retirada de la campaña física, pero la polémica se hizo eco en televisión, y de ello se jacta la marca en su perfil de Instagram, donde han recibido cientos de comentarios elogiándoles.

El atractivo del sarcasmo

Este informe indaga en los comportamientos y valores de la generación Z. Concluye que un tono de comunicación que contenga ironía, sarcasmo o rudeza calculada, les resulta atractivo.

La juventud piensa que el discurso directo es menos falso que la cortesía corporativa tradicional. Prefieren una conversación auténtica. Escogen romper etiquetas y jerarquías. Por tanto, un mensaje grosero libre de formalismos conecta con su rechazo a los estereotipos.

Por eso, adoptar un estilo deliberadamente áspero, si refleja los valores de la marca, es una estrategia válida, conecta mejor y es un acierto estratégico.

La delgada línea entre lo incorrecto y lo conveniente

Pero no todas las estrategias, por atinadas que parezcan, son las correctas. Hay que aplicar la perspectiva crítica. Los medios de comunicación actúan como mediadores culturales donde la audiencia construye significados. Desde siempre, la sociedad de masas produce mentores para las nuevas conductas. De ahí que las películas, la televisión y la publicidad empiecen transformando modos de vestir y terminen provocando una metamorfosis de aspectos morales más hondos.

Por otra parte, las marcas, en su esfuerzo por parecer trasgresoras con ese tono grosero, corren el riesgo de normalizar actitudes que, disfrazadas de humor y espontaneidad, degradan la conversación pública y debilitan los valores fundamentales de respeto y convivencia.

Es innegable que muchas compañías han sabido adaptarse al lenguaje de la generación Z al distanciarse del tono acartonado. Han construido una voz diferente marcas como Duolingo, Netflix o la Policía Nacional de España.

Pero, cuando se elige la grosería acrítica para parecer transformador, se cruza una línea peligrosa. En la obra Dialéctica de la Ilustración se argumenta que lo que parece subversivo a menudo termina integrado en el sistema, neutralizado y sin capacidad de transformación. Además, puede contribuir a banalizar el discurso público, donde todo es burla, respuesta mordaz y casi nunca reflexión o diálogo verdadero.

Si una generación observa el mundo desde las redes sociales, donde las marcas normalizan el desprecio en busca de un “me gusta”, está aprendiendo que el respeto y la empatía no son valiosos ni necesarios. Si se alimenta que ser agresivo o burlón es sinónimo de ser inteligente, valiente o popular, se refuerza la idea de que el respeto es anticuado y la amabilidad, debilidad.

Así, será difícil construir relaciones humanas honestas y empáticas. Si enseñamos que la risa hiriente vale más que la escucha, las marcas no están participando de ninguna transformación.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cuando la grosería se hace viral: marcas que insultan y triunfan – https://theconversation.com/cuando-la-groseria-se-hace-viral-marcas-que-insultan-y-triunfan-257780

Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Núñez, Catedrático de Universidad del Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

koldo_studio/Shutterstock

Si nos preguntan sobre los mejores profesores que tuvimos en nuestra etapa estudiantil, es probable que los que nos vengan primero a la memoria tengan un elemento común: más allá de la capacidad de enseñar y motivar a los estudiantes, los docentes con mejores competencias sociales y emocionales suelen ser los que recordamos con más afecto. Acordarnos con cariño de un profesor o una profesora acostumbra a ser, también, sinónimo de haber aprendido y crecido en sus clases.

La empatía es una de las competencias emocionales más importantes en el aula. No solo supone la capacidad de entender el punto de vista de otra persona: también implica una comprensión y apreciación profunda de sus experiencias, pensamientos o emociones y una respuesta reflexiva y sensible ante ellos.

Es decir, no solo hay que sentirla: además hay que expresarla. ¿Cómo podemos conseguirlo?

Mensajes empáticos en el aula

Existen tres tipos de mensajes que transmiten empatía: emocionales, valorativos y contextuales.

Los mensajes de empatía emocional expresan comprensión por lo que sienten los estudiantes. Están dirigidos a minimizar el miedo al fracaso y muestran optimismo, esperanza y apoyo emocional. Por ejemplo: “No tengas miedo, te lo explicaré paso a paso”.

Mensajes como “Aquí no hay nadie que no pueda sacar buenas notas” ejemplifican un mensaje de empatía valorativa. Refuerzan la confianza puesta por el docente en la capacidad de un estudiante para alcanzar un objetivo.

Por último, los mensajes de empatía contextual están basados en la experiencia del profesorado. Así, “¿Tienes un examen ahora? Entonces lo dejamos aquí” refleja la comprensión y el conocimiento que tienen los docentes de los acontecimientos que viven sus estudiantes.

Cómo usar los mensajes en un aula conflictiva

Los tres tipos de mensajes fomentan las relaciones positivas y una enseñanza de calidad. Sin embargo, los docentes no siempre están motivados para mostrar empatía. Esta no es automática, se trata de una elección que requiere esfuerzo emocional.

En ocasiones, el ambiente tenso o caótico del aula o la incapacidad de seguir una tarea programada se traduce en frustración y dificulta la capacidad de sintonizar con el alumnado. Priorizar en lo posible el bienestar del estudiante al contenido, reducir la carga de trabajo del docente y tener formación específica en el uso de mensajes puede activar la utilización de mensajes empáticos.

Por ejemplo, después de una discusión o ante un ambiente tenso en el aula, el docente puede normalizar las emociones negativas diciendo: “Sé que ha sido una situación difícil para todos y es normal sentirse así” o “Todos estamos tensos, vamos a hacer algunas respiraciones profundas”. Si un estudiante se siente frustrado, el profesor también puede acompañarlo emocionalmente: “Entiendo que estés enfadado o frustrado, pero estoy aquí para ayudarte”, siempre de forma calmada y sin restar importancia a las emociones del alumnado.

Cuanto más numerosa la clase, más mensajes emocionales

En un estudio reciente hemos analizado el uso que hacen los docentes de secundaria de los distintos tipos de mensajes de empatía a través de grabaciones de audio de las clases. Además, examinamos su relación con el número de estudiantes por clase, el entusiasmo del profesor o profesora y el rendimiento académico de los estudiantes.

Los resultados indican que el tipo de mensaje empático más utilizado por los docentes es el emocional. Esto es así para transmitir su comprensión hacia el alumnado, reducir el miedo al fracaso y fomentar un clima de confianza y apoyo.

Además, profesores y profesoras transmiten más mensajes de empatía emocional en las clases más numerosas. La heterogeneidad y la diversidad de estas clases supone un gran reto. Gestionarlas es más difícil porque hay más estudiantes que necesitan apoyo emocional y comprensión. En estos casos, los enseñantes se adaptan a la clase que tienen y utilizan más mensajes emocionales para lograr precisamente un mayor control emocional. Es una excelente forma de prevenir conflictos, reducir la ansiedad y mejorar la participación del alumnado.

Entusiasmo y empatía: ¿están relacionados?

Aunque intuitivamente podría esperarse que los profesores más entusiastas usan más mensajes de empatía, los resultados muestran lo contrario. A medida que el entusiasmo del docente aumenta durante el curso, disminuye el uso de mensajes de empatía emocional.

¿Por qué sucede esto? Muchos profesores transmiten emociones positivas y sus estudiantes se contagian de ese “buen rollo”. Hay docentes que tienen un estilo de enseñanza proactivo, se anticipan a los problemas y generan ambientes muy favorables; por eso no utilizan muchos mensajes de empatía emocional.

Al contrario, profesionales menos entusiastas intentan compensarlo comunicándose de forma más empática con el alumnado para mantener un ambiente positivo. Se enfrentan a conflictos o a estudiantes con muchas necesidades, lo que les llevaría a utilizar más mensajes emocionales.

Conocer esta relación permite entender cómo las emociones de quienes están al frente del aula influyen en la forma de comunicarse y cómo esta, a su vez, impacta sobre el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes.

En ocasiones, los mensajes de empatía se modifican según las necesidades académicas del alumnado, y disminuyen a medida que alcanza niveles de rendimiento más altos, pues la utilización de mensajes empáticos no se percibe como necesaria cuando obtiene buenas notas.

Escuchar y entender a los estudiantes

Ponerse en el lugar del otro no es tarea fácil. Se necesita un cierto esfuerzo para saber y comprender lo que piensan, sienten y necesitan los aprendices. Pero basta con mostrar el deseo o la intención con frases sencillas (¿Qué necesitan?, ¿Qué les preocupa?, ¿Va todo bien?) para mejorar la relación con ellos y el rendimiento académico. Tomar conciencia del propio estilo comunicativo y utilizar los tres tipos de mensajes empáticos desde el comienzo de curso ayudan también a construir un clima emocional positivo.

La idea es mantener siempre abierto un canal de comunicación. Iniciar las clases preguntándoles por sus necesidades y sus sentimientos, proponerse utilizar uno o dos mensajes emocionales en cada clase o grabar las sesiones para detectar los mensajes empáticos mejorará tanto el bienestar como los resultados académicos de los estudiantes. La clave para generar confianza es que el alumnado note que se le tiene en cuenta y sus emociones son validadas de forma sincera.

The Conversation

Juan Luis Núñez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, Proyectos de Generación de Conocimiento 2023 (PID2023-149190NB-I00).

Jaime Leon recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Elisa Santana Monagas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico – https://theconversation.com/tener-docentes-empaticos-aumenta-el-rendimiento-academico-255888

Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

“Los dioses, primero vuelven loco a aquel a quien quieren destruir” decía Eurípides de los mortales cuyo orgullo exagerado representaba una amenaza para los habitantes del Olimpo. Frente al orgullo moderado, que produce seguridad, autoconfianza y serenidad de ánimo, la arrogancia genera lo que los antiguos griegos denominaban hibris: jactancia, engreimiento, vanidad o soberbia, que derivaban en el enajenamiento, provocado por los dioses, y la autodestrucción.

Vanidad mitológica

Faetón maneja torpemente el carro de su padre, Helios, dios del sol. Su impericia hace elevar el carro al cielo, lo que enfría la tierra y luego, al caer, calcina el norte de África, dando lugar al desierto del Sahara y al primer caso de cambio climático. Zeus, furioso, detiene el calamitoso periplo con un rayo que fulmina a Faetón y le hace caer al mar.

Aquiles, despechado con Agamenón por haberle sustraído a la esclava Criseida, rehúsa volver con el ejército aqueo para combatir contra los troyanos. El héroe sólo reacciona cuando muere en combate su amado Patroclo. Cegado de ira, toma las armas hasta matar a Héctor, líder de los troyanos. Después, Aquiles muere a causa del flechazo que Paris le clava en el tobillo, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Belerofonte era hijo de Poseidón y Eurinome y autor de múltiples hazañas, como matar a la quimera a lomos de Pegaso, el caballo alado al que consiguió domar. Sus gestas le ensoberbecieron y subió al Olimpo a lomos de su celestial montura. Ante su atrevimiento, Zeus envió un tábano que picó y espantó al alado, haciendo que el jinete cayera al vacío.

Quizás el sano orgullo es una de las virtudes donde mejor se muestra el canon aristotélico de “in medio virtus”. La verdadera virtud o el hábito ejemplar están en la mitad de las conductas extremas.

Sano orgullo

En las escuelas de negocio se favorece no solo la transmisión de conocimientos sobre las empresas, sino también de habilidades directivas. De hecho, se intenta que incluso los estudiantes más reservados adquieran protagonismo, desarrollen su capacidad de liderazgo y aumenten su ascendencia sobre el grupo.

No obstante, el estilo de liderazgo varía sustancialmente conforme se cambia de geografía. Más allá de que las generalizaciones pueden ser equívocas, mis alumnos japoneses suelen intervenir en clase de forma comedida. En su cultura, el profesor tiene estatuto de autoridad y no sólo no se espera sino que está mal visto, responder o criticar sus opiniones.

En el entorno empresarial es deseable, e incluso un deber, cuestionar a la autoridad cuando se considera que yerra. La buena educación de un directivo incluye el desarrollo de su capacidad crítica, fundamentalmente con dos objetivos:

  1. Contravenir a los colegas y directivos cuando sus decisiones divergen de los intereses de los accionistas.

  2. Generar oportunidades de innovación, propuestas creativas que abran nuevas vías de negocio para la empresa.

Liderar no es empecinarse

La inmodestia, la arrogancia, la jactancia y la soberbia conducen a la cerrazón y la intransigencia, y restan liderazgo y credibilidad a quienes las abrazan. Generalmente, en la gestión empresarial hay mucha negociación, cesiones y acuerdos para poder satisfacer un poco a todos y no solo maximizar los intereses de uno.

Pero una experiencia recurrente entre jóvenes que asumen posiciones de alta dirección es que se sienten desautorizados cuando no se les consulta alguna cuestión corporativa –como el nombramiento de un alto cargo que no depende de ellos, o la adopción de una estrategia ajena a su competencia directa– y algunos sobrerreaccionan, amagando con dimitir o expresando una frustración extrema.

Con el tiempo se aprende que no es conveniente soltar órdagos como el de presentar la dimisión, a menos que esté en juego un valor que se considera primordial. Y aún así, esa baza se puede jugar muy pocas veces en la carrera profesional. De las personas de mayor confianza se espera lealtad y alineamiento habitual. Si no hay visión estratégica compartida, lo normal es que no exista sinergia y que finalmente se diluya la conexión personal.

La templanza en las situaciones acaloradas y retrasar cualquier decisión drástica puede permitir resolver esas situaciones de la forma más serena y conveniente para los intereses de todos.

Si lo que nos piden es dejar un cargo antes del plazo convenido, se requiere un pronunciado autocontrol del orgullo personal, especialmente si no se comparten las razones del cese. Cuando esto ocurre normalmente es ya una decisión meditada y cualquier reacción del sujeto pasivo suele ser inútil. Por tanto, el mejor talante en esas circunstancias es evitar la reacción de dignidad herida o las actitudes defensivas (y más aún las ofensivas).

Lo aconsejable es intentar seguir adelante de la mejor manera posible.

Menos orgullo, más humildad

En ocasiones, la soberbia en el ejercicio del liderazgo se acentúa con el tiempo y deriva en egocentrismo o egolatría. Es el síndrome distintivo de las autocracias, en las que los mandatarios se mantienen largamente en el poder.

Para los directivos que sufren de megalomanía, los intereses de los accionistas, o de los demás stakeholders, dejan de tener relevancia y el centro solo lo ocupa su propio interés.

Ciertamente, el orgullo es uno de esos vicios que obligan a una búsqueda permanente del equilibrio. Para este balance se hace especialmente aconsejable la práctica de la virtud de la humildad. A continuación formulo una serie de consejos sobre cómo practicar esta virtud en el ámbito profesional:

  1. Intente escuchar las sugerencias, ideas y consejos de los demás. Si siendo el jefe suele hablar el primero en las reuniones de trabajo, intente intervenir el último y deje que lo hagan los otros participantes. Si usted dirige el departamento o la empresa y expresa su opinión al inicio ya ha cortado un eventual debate: sus colegas se inhibirán y evitaran contradecirle. Solo los más audaces expresarán criterios alternativos y haría bien en valorar positivamente esa valiente oposición.

  2. Pida frecuentemente consejo a sus mejores amigos sobre decisiones importantes, y respete sus recomendaciones, especialmente si contravienen sus ideas originales o sus intuiciones. También es recomendable considerar las indicaciones en temas en los que no se considere experto. En ocasiones, el exceso de autoconfianza o creer que se sabe todo impide ver las cosas desde ángulos alternativos y encontrar mejores soluciones a los problemas.

  3. Cuestiónese de vez en cuando sus suposiciones básicas sobre el negocio y su entorno. Ya lo decía Heráclito: “todo cambia” (panta rei) (especialmente en el mundo empresarial). La mejor manera de adaptarse a esa evolución es replantearse las tesis básicas que justifican sus decisiones. Piense de forma contraria, contradiga sus propias creencias.

  4. No se tome demasiado en serio. Los argumentos en defensa de la dignidad personal o referidos al orgullo herido han dejado de estar en uso y esgrimirlos puede producir cierta hilaridad en nuestros interlocutores. El honor personal, que se consideraba primordial en los protagonistas de las novelas de caballerías, se ha convertido en un valor anacrónico.


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The Conversation

Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo – https://theconversation.com/orgullo-pero-no-soberbia-las-claves-del-buen-liderazgo-261119

How public development banks could narrow inequality gaps between the Global North and South

Source: The Conversation – Canada – By Alicja Paulina Krubnik, PhD Candidate, Political Science, McMaster University

The United Nations’ Fourth International Conference on Financing for Development (FFD4) recently concluded in Seville, Spain. It gathered global leaders from government, development, academia and civil society to discuss key barriers to sustainable development and shape collaborative efforts to address them.

FFD4 comes at a crucial time, when the Action Agenda from the last FFD3, set 10 years ago, must be built upon and upheld. With only five years left to meet the UN’s Sustainable Development Goals (SDGs), more than 80 per cent are off track. More tangibly, 2030 is a key deadline for global emissions reduction.

The global aid environment is also in crisis, just as low- and middle-income countries face mounting pressures due to the interconnected impacts of climate change, environmental damage, poverty and inequality.

Boosting global co-operation

FFD4 was an opportunity to revitalize and transform international development co-operation to help states meet these challenges and pursue sustainable development.

Achieving this requires more than decarbonizing development financing. FFD4 faced its most testing challenge yet: how to reform the global financial systems that direct development resources.

Key factors include aligning funding with the sustainable development needs of low- and middle-income countries, increasing access to long-term concessional financing — loans or other forms of financing provided on terms more favourable than those in the market — and reducing public debt burdens.

Public development banks offer crucial leadership here. They provide affordable financing, direct resources where urgently needed and align funding with long-term development strategies, giving them significant potential to democratize project ownership.

Urgent human development needs

At the FFD4 gathering, many representatives, especially from Global South and climate-vulnerable countries, highlighted the inadequacy of development financing. Seedy Keita, the minister for finance and economic affairs from The Gambia, told the conference that as developing countries are being urged to invest more in climate and human development initiatives, they lack the tools to do so.

The countries facing the worst climate impacts also struggle with urgent human development needs. Adapting to and mitigating climate breakdown are inseparable from economic and social development, with human welfare — access to food, water and clean air, avoiding displacement and the safety of women and girls — intimately linked to climate.

Yet climate-vulnerable states receive a small share of global development financing, particularly for adaptation projects that yield lower returns. Additionally, resources for building value-added industries in low- and middle-income countries remain insufficient.

Scant commitment to action

Simply increasing financing is not enough. At the launch of the latest SDGs Report, UN Secretary General António Guterres stated:

“There is something fundamentally wrong in the structure of the economic and financial architecture and in the way it operates to the detriment of developing countries.”

In short, it’s too rigid and unresponsive to the Global South’s unique needs, ultimately constraining their ability to act on the SDGs.

The most ambitious and pressing outcome of FFD4, the “Sevilla Commitment,” addresses key issues in efforts to reform international financial systems but lacks commitment to strong, transformative action.

Too much priority is given to enabling low- and middle-income countries to access private finance for development. Using public development finance to mobilize private investments and lending has failed to close the financing gap.

Poverty and inequality worsens

Private support for the structural green transformation needed for long-term economic development in low- and middle-income countries remains inadequate, widening the divide between the Global North and South. The strategy of catalyzing private finance has shifted risk to public balance sheets while reserving most of the profits for private, often multinational corporations — what’s known as “de-risking.”

A privatized development strategy has pushed fiscal austerity measures on Global South countries to access international capital markets to fund development initiatives. Many of these countries are struggling with alarming debt, forcing them to divert scarce funds from essential services like health and education to service debts, which worsens poverty and inequality.

FFD4’s efforts to create a fairer debt system include scaling up debt swaps and forming an alliance between creditor countries and multilateral banks to implement debt “pause clauses” during crises. While many states called for deeper debt reforms and a UN convention on sovereign debt, several wealthy countries resisted bold changes.

They largely overlooked the Global North’s climate debt — estimated at $192 trillion. The Sevilla Commitment proposes launching a UN-led intergovernmental process, opening a potential path for creditor action.

As Spain’s economy minister put it, FFD4 is a “launchpad for action” not a “landing zone.”

Directing money to where it’s needed most

Public development banks have the potential to lead this action for a more prosperous and equitable future. They can mobilize under-utilized public resources more economically, rapidly and effectively to serve development goals in a climate-forward way.

These banks can direct finance to where it’s most needed, aligning with development priorities across diverse low- and middle-income countries.

Public development banks are also well-positioned to co-ordinate at multilateral, regional and national levels and to align global decarbonization goals to local demands. The largest coalition of banks, the Finance in Commons group, was recognized in the Sevilla Commitment. The group called for strengthening public development banks’ co-operation and leadership at the FFD4. Already a leader in global climate financing, further co-ordination among public debate banks could amplify its impact.




Read more:
Your essential guide to climate finance


Supporting green, equitable development

Structural change requires the long-term, affordable and counter-cyclical financing that public development banks can provide.

For indebted developing countries facing high borrowing costs, steadfast concessional financing is crucial. Beyond finance, public development banks have a privileged role in knowledge formation and dissemination, which can be leveraged alongside their financial power to support green and equitable development.

As public organizations, public development banks offer greater potential for transparency and accountability to democratic decision-making, aligning financing with public values. Beyond simply de-risking, these banks can leverage their financial power to generate broader public benefits.

The Conversation

Alicja Paulina Krubnik receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council and the International Development Research Centre.

ref. How public development banks could narrow inequality gaps between the Global North and South – https://theconversation.com/how-public-development-banks-could-narrow-inequality-gaps-between-the-global-north-and-south-261160

Immigration courts hiding the names of ICE lawyers goes against centuries of precedent and legal ethics requiring transparency in courts

Source: The Conversation – USA – By Cassandra Burke Robertson, Professor of Law and Director of the Center for Professional Ethics, Case Western Reserve University

Some immigration courts have allowed ICE attorneys to conceal their names during proceedings. Jacob Wackerhausen/iStock via Getty Images

Something unusual is happening in U.S. immigration courts. Government lawyers are refusing to give their names during public hearings.

In June 2025, Immigration Judge ShaSha Xu in New York City reportedly told lawyers in her courtroom: “We’re not really doing names publicly.” Only the government lawyers’ names were hidden – the immigrants’ attorneys had to give their names as usual. Xu cited privacy concerns, saying, “Things lately have changed.”

When one immigration lawyer objected that the court record would be incomplete without the government attorney’s name, Xu reportedly refused to provide it. In another case, New York immigration Judge James McCarthy in July referred to the U.S. Immigration and Customs Enforcement, or ICE, attorney as merely “Department” throughout the hearing.

New York immigration Judge Shirley Lazare-Raphael told The Intercept that some ICE attorneys believe it is “dangerous to state their names publicly.” This follows a broader pattern of ICE agents wearing masks during arrests to hide their identities.

This secrecy violates a fundamental principle that has protected Americans for centuries: open courts. Here’s how those courts operate and why the principle governing them matters.

Masked men wearing hats and bulletproof vests, standing in a hallway.
Hiding of ICE attorneys’ names in court fits a broader pattern seen here outside a New York immigration courtroom of ICE agents wearing masks.
AP Photo/Olga Fedorova

‘Presumption of openness’

The U.S. legal system is built on openness, with multiple layers of legal protection that guarantee public access to court proceedings.

This tradition of open courts developed as a direct rejection of secret judicial proceedings that had been used to abuse power in England. The notorious Star Chamber operated in secret from the 15th to 17th centuries, initially trying people “too powerful to be brought before ordinary common-law courts.”

But the Star Chamber eventually became a tool of oppression, using torture to obtain confessions and punishing jurors who ruled against the Crown. Parliament abolished it in 1641 after widespread abuses.

By the time American colonial courts were established, the reaction against the Star Chamber had already shaped English legal thinking toward openness. American courts adopted this principle of transparency from the beginning, rejecting the secretive proceedings that had enabled abuse.

Today, the term “star chamber” refers to any secret court proceeding that seems grossly unfair or is used to persecute individuals.

In the U.S., courts have repeatedly emphasized that “justice faces its gravest threat when courts dispense it secretly.” The First Amendment gives the public a right to observe judicial proceedings. The Supreme Court has ruled that “a presumption of openness inheres in the very nature of a criminal trial under our system of justice.”

Every federal appeals court has recognized that this constitutional right extends to civil cases too, with some exceptions such as protecting “the parties’ privacy, confidential business information, or trade secrets.” Federal court rules require that trials be “conducted in open court” and that witness testimony be “taken in open court unless otherwise provided.”

Many state constitutions also guarantee open courts – such as Oregon’s mandate that “no court shall be secret.”

While there’s no explicit law requiring attorneys to be publicly named, there’s also no policy allowing their names to be kept secret. The presumption is always toward openness.

In response to these recent developments, law professor Elissa Steglich said that she’d “never heard of someone in open court not being identified,” and that failing to identify an attorney could impair accountability “if there are unethical or professional concerns.”

Rules for anonymity

Courts sometimes allow anonymity, but only in specific circumstances.

Juries can be anonymous when there’s “substantial danger of harm or undue influence,” as legal expert Michael Crowell writes – like in high-profile organized crime cases or when defendants have tried to intimidate witnesses before. Even then, the lawyers still know the jurors’ names.

Similarly, parties to a lawsuit can sometimes use pseudonyms like “Jane Doe” when the case involves highly sensitive matters such as sexual abuse, or when there’s a real risk of physical retaliation.

But these rare exceptions require careful court review.

What’s happening with ICE attorneys is different. There’s no formal court ruling allowing it, no specific safety findings and no established legal process.

Immigration courts have fewer protections

Immigration courts operate differently from regular federal courts. They are so-called “administrative courts” that are part of the executive branch, not the judicial branch.

These courts decide claims involving an individual’s right to stay in the U.S., either when the government seeks to remove someone from the country for violating immigration law or when an individual seeks to stay in the country through the asylum process.

Immigration judges lack the lifetime job protections that regular federal judges have. As executive branch government employees, they can be hired and fired, just like other Department of Justice employees.

People in immigration court also have fewer procedural protections than criminal defendants. They have no right to court-appointed counsel and must represent themselves unless they can afford to hire an attorney. The majority of immigrants appear without an attorney. Outcomes are better for those who can afford to hire counsel.

Immigration court records are also less accessible to the public than other federal court proceedings.

For years, the Board of Immigration Appeals, the nation’s highest immigration court, made less than 1% of its opinions publicly available. A federal court ruled that public disclosure was required; the Board of Immigration Appeals now posts its decisions online.

However, lower immigration court decisions are rarely made public.

Because immigration courts operate with less oversight than regular federal courts, public observation becomes more critical.

Open courts aren’t just about legal procedure – they’re about democracy itself. When the public can observe how justice is administered, it builds confidence that the system is fair.

A man in a black mask, hat and vest stands in a hallway next to a sign that says 'IMMIGRATION COURT.'
Federal agents patrol the halls of immigration court at the Jacob K. Javitz Federal Building on July 21, 2025, in New York City.
Michael M. Santiago/Getty Images

Court watching protects transparency

Court watching has become an important way for citizens to ensure due process is honored, especially in immigration cases.

Observers can monitor whether proper legal procedures are being followed. They can watch for signs that attorneys are prepared, treating people respectfully and following court rules – regardless of whether those attorneys identify themselves.

Observers help track trends such as lack of legal representation, language barriers or procedural unfairness that can inform advocacy for reforms. This kind of public oversight is especially important in immigration court, where people often don’t have lawyers and may not understand their rights.

When community members bear witness to these proceedings, it helps ensure the system operates fairly and transparently.

Professional ethics and accountability

As a law professor who runs a law school’s Center for Professional Ethics, I can say that while there’s no specific law forcing ICE attorneys to identify themselves, they are still bound by rules of professional conduct that require accountability and transparency.

State bar associations have clear standards about attorney conduct in court proceedings. The American Bar Association’s Model Rules of Professional Conduct emphasize that lawyers are “officers of the legal system” with duties to uphold its integrity.

Immigration judges, despite being government employees rather than lifetime-tenured federal judges, are also bound by judicial conduct codes that require them to uphold public confidence in the justice system. When judges allow or encourage anonymity without formal procedures or safety findings, they risk violating these ethical obligations.

Bar associations can investigate professional conduct violations and impose sanctions ranging from reprimands to suspension or disbarment. While enforcement against federal government lawyers has historically been uncommon, sustained documentation by court observers can provide the evidence needed for formal complaints.

While government attorneys, judges and other court personnel may face real safety concerns, hiding their identities in open court is unprecedented and breaks with centuries of legal tradition that requires accountability and transparency in our justice system.

As pressure mounts to process immigration cases quickly, courts are ethically and legally bound to ensure that speed doesn’t come at the expense of fundamental fairness and transparency.

The Conversation

Cassandra Burke Robertson does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Immigration courts hiding the names of ICE lawyers goes against centuries of precedent and legal ethics requiring transparency in courts – https://theconversation.com/immigration-courts-hiding-the-names-of-ice-lawyers-goes-against-centuries-of-precedent-and-legal-ethics-requiring-transparency-in-courts-261452

Canadian wetlands are treasures that deserve protection

Source: The Conversation – Canada – By Maria Strack, Professor, Department of Geography and Environmental Management, University of Waterloo

The Grande Plée Bleue bog, near Québec City in June 2023. This peatland with pools is one of the largest wetlands in eastern Québec. (Maria Strack)

Though Canada is often known as a land of lakes, it is also a country of wetlands. Stretching like a necklace of emeralds, sapphires and rubies across the Canadian landscape, wetlands cover 14 per cent of the Canadian land mass, accounting for almost twice as much area as lakes.

Canada is home to a quarter of the world’s remaining wetlands, yet they remain like hidden treasures that most Canadians rarely pay a second thought.

The importance of wetlands to a sustainable future has been recognized internationally. Signed in 1971 in the Iranian city of Ramsar, the Convention on Wetlands — often called the Ramsar Convention — supports international collaboration and national action for the conservation of wetlands.

This week, delegations from contracting parties to the convention, including Canada, have come together in Victoria Falls, Zimbabwe, for the 15th Conference of the Parties.

Despite decades of efforts, wetlands continue to be under threat around the world. Delegates will work this week to chart a path forward that further elevates wetlands in the global consciousness, highlighting the need to protect these ecosystems and meet international goals to safeguard biodiversity and slow climate warming.

Canada currently has 37 Wetlands of International Importance under the Ramsar Convention, covering more than 13 million hectares. Yet many of Canada’s wetlands remain unprotected.

Canada’s wetlands

The term “wetland” usually conjures an image of a shallow pond bordered by cattails. In fact, Canadian wetlands come in a range of shapes and sizes, all of which provide valuable services. Those reedy marshes provide critically important habitat and water storage, particularly in the Prairies, southern Ontario and Québec.

The vast majority of Canada’s wetlands are made up of swamps, fens and bogs, most of which also hold deep deposits of organic soils called peat. Bogs and fens can resemble vast mossy carpets. But they can also look a lot like forests, hiding their soggy soils beneath a canopy of trees.

This wetland diversity contributes to their value. At the interface of terrestrial and aquatic ecosystems, wetlands are often biodiversity hotspots.

They are home to weird and wonderful species, including carnivorous plants like sundews, pitcher plants and bladderworts. And if you’re hungry, peatlands are a great place for berry picking.

Interwoven in our boreal landscape, wetlands also support iconic Canadian species like beavers, moose and woodland caribou and are key habitats for waterfowl and other migratory birds.

Preserving wetlands is also a key flood mitigation strategy. Storm water can fill up pore spaces in mossy peat soils, or spread out across the flat expanse of swamps and marshes, reducing peak flows and helping to protect downstream infrastructure. As the water slows, water quality can also be improved. Sediments have time to settle, while plants and microbes can remove excess nutrients.

Carbon storage

In recent decades, wetlands have gained international attention for their role in carbon storage. Waterlogged sediment and soil lead to slow rates of decomposition. When plant litter falls in a wetland, it builds up over time, creating a bank of carbon that can be stored for millennia.

Peatlands are particularly good at accumulating carbon, as they are home to plants that inherently decompose slowly. Because of this, peatlands store twice the carbon of the world’s forests. Keeping this carbon stored in wetland soils, and out of the atmosphere, is important to climate change mitigation.

Yet, the buildup of carbon in wetlands is slow. Many of these ecosystems have been adding to this carbon bank since the last ice age; digging through metres of peat is like travelling back through time, with the deposits at the bottom often thousands of years old.

This means that the carbon stored in wetlands is irrecoverable within human lifetimes. Once lost, it will be many generations before the full value of this treasure can be returned.

The economic value of the water-filtering and carbon storage that Canadian wetlands provide has been estimated at $225 billion per year. It’s clear: healthy wetlands contribute to our society’s well-being.

But just as important, they are an integral component of the Canadian landscape. Wetlands are interwoven with our forests, fields, lakes and now even our cities. They link us to the land and water. They are places of wonder and spiritual connection.

Impact of climate change

Despite their value, wetlands in Canada face many threats. In southern regions of Canada, most wetlands have already been lost to drainage for agriculture and urban development. Further north, up to 98 per cent of Canadian peatlands remain intact.

However, climate change and resource development are already exacerbating wetland disturbance and loss. Warming temperatures have contributed to larger and more severe wildfire that also impact peatlands and lead to large carbon emissions.

Thawing permafrost is further changing wetland landscapes and how they function. Warming also allows for northward expansion of agriculture with the potential for loss of even more wetland area to drainage.

Natural resource extraction further contributes to wetland disturbance, often with unexpected consequences. Geologic exploration used to map oil and gas reserves has left a network of over one million kilometres of linear forest clearing across the boreal forest, much of which crosses peatlands.




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This has contributed to declines in woodland caribou populations and led to increases in methane emissions from these ecosystems.

Mining often involves regional drainage or excavation of peatlands, resulting in the loss of their services. The recent push to fast-track production of critical minerals in Canada is putting vast areas of our wetlands at risk.

Wetland restoration research is ongoing, with some promising results. However, given the long time-scale of wetland development, avoiding disturbances in the first place is the best way to safeguard wetlands.

As stewards of a quarter of world’s wetland treasures, policymakers and everyday Canadians need to ensure wetlands are safeguarded and preserved for a prosperous future.

The Conversation

Maria Strack receives funding from the Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada, Environment and Climate Change Canada, the Canadian Sphagnum Peat Moss Association, Ducks Unlimited Canada, Imperial Oil Ltd., Alberta Pacific Forest Industries Inc., Cenovus Energy, Canadian Natural Resources Limited, ConocoPhillips Canada, Natural Resources Canada, and the Alberta Biodiversity Monitoring Institute.

ref. Canadian wetlands are treasures that deserve protection – https://theconversation.com/canadian-wetlands-are-treasures-that-deserve-protection-261433

Ressources en tension : comment l’industrie rurale tente de s’adapter

Source: The Conversation – in French – By Magali Talandier, Professeure des universités en études urbaines, Université Grenoble Alpes (UGA)

La ruralité possède aussi des sites industriels. Souvent isolés, ils peuvent être particulièrement fragiles en cas de conflit pour les ressources locales, qu’il s’agisse d’eau, de foncier ou d’énergie… Des stratégies s’inventent pour les préserver malgré l’adversité.


Les territoires ruraux restent des bastions industriels. Souvent oubliés par les politiques de réindustrialisation, ils sont pourtant aux avant-postes pour relever un défi crucial : maintenir une activité productive dans un monde où les ressources se raréfient. Eau, foncier, énergie, main-d’œuvre deviennent des facteurs critiques. Une enquête de terrain lève le voile sur les fragilités et les stratégies d’adaptation des industriels ruraux.

Une présence historique

Les campagnes françaises sont bien plus industrielles qu’on ne l’imagine. En 2021, selon Eurostat, 33,4 % des emplois des territoires à dominante rurale en France sont industriels, contre une moyenne de 23,3 % en Europe. Et 36 % du total des emplois industriels se situent dans un établissement public de coopération intercommunale (EPCI) rural en 2022, pour 25 % des emplois (carte 1).

Cette configuration s’explique historiquement. Des vallées textiles des Vosges aux scieries du Morvan, en passant par les forges du Cantal, les implantations ont longtemps été déterminées par l’accès aux ressources à la fois abondantes et bon marché. Mais cet équilibre vacille.

Avec le changement climatique, les tensions géopolitiques et les normes environnementales, les « ressources naturelles » sur lesquelles les industries rurales pouvaient s’appuyer deviennent des « facteurs limitants ».

Trois territoires observés aux configurations contrastées

Notre enquête, menée dans le cadre de la Caravane des ruralités, a porté sur trois intercommunalités rurales et industrielles : Porte de Drôm’Ardèche, dans la vallée du Rhône ; Ballons des Hautes-Vosges ; Bocage Bressuirais, dans les Deux-Sèvres.

Ces trois territoires illustrent l’hétérogénéité des trajectoires des campagnes industrielles. Porte de Drôm’Ardèche est un territoire en croissance forte (+6 % d’emplois industriels entre 2016 et 2019). Il cumule attractivité résidentielle, touristique et activités productives (agriculture, logistique, industrie). D’où des tensions pour l’usage du foncier ou des ressources en eau.

À l’inverse, la communauté de communes Ballons des Hautes-Vosges a perdu près de 60 % de ses emplois industriels et exportateurs entre 2006 et 2021. Ce territoire connaît un déclin démographique. Isolement géographique, vieillissement de la population et spécialisation industrielle (textile, métallurgie, automobile) pénalisent le territoire.

Enfin, la trajectoire du Bocage Bressuirais combine tradition industrielle (meuble, métallurgie, agro-alimentaire) et nouvelles dynamiques (robotique, services à l’industrie). Ces éléments lui confèrent une certaine résilience face aux chocs économiques.

Moins de ressources pour l’industrie rurale

L’enjeu de l’adaptation aux dérèglements climatiques préoccupe tous les acteurs industriels interrogés. Un fabricant de textile des Vosges interrogé dans le cadre du programme de recherche « Les Caravanes de la ruralité », nous a expliqué : « il y a trois ans, je n’aurai pas imaginé que le prix de l’électricité nous obligerait à arrêter certaines chaînes de production pendant des semaines entières, ni qu’il pourrait y avoir des arrêtés sécheresse ici. »

Un élu local de Porte Drôm’Ardèche complète : « nous refusons désormais de nouvelles implantations d’entreprises jugées trop consommatrices de ressources en eau dans le schéma de cohérence territoriale (Scot), car les voyants sont au rouge. » Même si des différences sont repérables d’un territoire à l’autre, et selon la taille et les secteurs d’activités des entreprises, partout s’expriment des craintes en particulier vis-à-vis des tensions sur l’énergie, l’eau et le foncier.

Les industries rurales sont plus dépendantes aux ressources que les autres. Dans les EPCI ruraux, la consommation d’énergie représente, en moyenne, 31 % de la consommation locale (carte 2). L’industrie rurale prélève en moyenne, à l’échelle des EPCI, plus de 1 100 m3 par emploi industriel, à comparer à un taux de 721 dans les EPCI urbains.




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Des secteurs industriels surreprésentés

Ceci s’explique par les secteurs surreprésentés dans le rural, intenses en consommation de ressources : industries extractives, agro-alimentaires, papeteries, cimenteries, textile… De plus, ces activités rentrent souvent en concurrence avec d’autres secteurs, comme l’agriculture ou le tourisme, eux-mêmes dépendants des ressources.

Plus dépendantes donc, les industries rurales sont aussi plus vulnérables, parce que les acteurs industriels ruraux s’inscrivent dans des bassins d’emplois moins denses, ce qui les rend plus interdépendants. C’est toute la chaîne de production qui vacille quand un des maillons est mis en difficulté. « Un de nos prestataires a mis la clé sous la porte à cause de l’explosion des prix de l’énergie, cela a mis tous les acteurs de la filière présents dans la vallée en grande difficulté », explique un fabricant de textile des Hautes-Vosges.

« Lorsque les prix de l’essence augmentent, ça pèse aussi sur nos capacités de recrutement car les travailleurs ne peuvent plus se permettre de faire quarante kilomètres pour venir travailler chez nous. Or les tensions sur la main-d’œuvre c’est concret, ça nous oblige à arrêter des chaînes parfois. », souligne un fabricant de meubles de Bressuire.

Stratégies d’adaptation

Trois grandes stratégies d’adaptation peuvent alors être mises en œuvre – souvent simultanément – par les industriels et les acteurs publics locaux apparaissent.

La première consiste à organiser des renoncements. Certaines entreprises choisissent de geler leur activité, de reporter des investissements, d’activer le chômage partiel, voire de fermer des lignes de production. Certains territoires renoncent à accueillir de nouvelles implantations industrielles, faute de capacité à négocier sur les ressources disponibles. Ces « retraits discrets » interrogent sur les impacts socio-spatiaux d’une telle adaptation.

Innover vers des industries sèches

La deuxième cherche à innover dans les processus de production, avec le développement d’industries dites « sèches », la mise en place de boucles locales énergétiques ou encore de dispositifs de captation du carbone. Prometteuses, ces stratégies supposent des investissements importants, au risque d’accentuer les inégalités entre entreprises ou territoires selon leur capacité à innover.

La dernière repose sur l’activation des ressources disponibles, via la valorisation de la biomasse, la relance de micro-centrales hydrauliques, la récupération des eaux usées ou l’utilisation de bâtiments sous-occupés. Cela suppose une ingénierie locale forte, capable d’animer des réseaux, d’agréger les besoins, de capter des financements. Ces démarches, souvent ingénieuses, se heurtent néanmoins à un cadre réglementaire parfois inadapté ou trop rigide.

France 3, 2025.

Une industrie vulnérable et stratégique

Dans un monde de plus en plus contraint, l’industrie rurale est à la fois vulnérable et stratégique. Elle est vulnérable, car fortement exposée aux tensions sur les ressources et aux limites structurelles (isolement, vieillissement, fragilité des PME). Mais elle est aussi stratégique, car elle incarne une possibilité de ré-ancrage productif, de sobriété localisée, et de transition juste.

Ces résultats montrent que la résilience industrielle des territoires dépend étroitement de la capacité à articuler ressources disponibles, gouvernance locale et accompagnement public. Or, cette articulation est loin d’être homogène dans l’espace et les dispositifs nationaux sont parfois mal adaptés aux spécificités rurales. Cela suppose de soutenir les coopérations locales (logistique, énergie, formation, circulaire), de réduire la fracture d’ingénierie entre territoires, de miser sur les complémentarités villes-campagnes.

Les débats sur la réindustrialisation ne peuvent faire l’économie d’une réflexion sur la matérialité des activités, leurs ancrages territoriaux et les impacts des dérèglements climatiques à venir.

The Conversation

Magali Talandier et Manon Loisel ont reçu des financements de l’Institut Universitaire de France et du GIP EPAU (Groupement d’intérêt public à vocation interministérielle, l’Europe des projets architecturaux et urbains)

Manon Loisel a reçu des financements du GIP EPAU (Groupement d’intérêt public à vocation interministérielle, l’Europe des projets architecturaux et urbains)

ref. Ressources en tension : comment l’industrie rurale tente de s’adapter – https://theconversation.com/ressources-en-tension-comment-lindustrie-rurale-tente-de-sadapter-259746

Frais de scolarité, sélection, individualisation des parcours : en Europe, une variété d’expériences étudiantes

Source: The Conversation – in French – By Patricia Loncle-Moriceau, Professeure en sociologie, École des hautes études en santé publique (EHESP)

Alors que de plus en plus de jeunes Européens suivent des études supérieures, la manière de gérer cette massification varie beaucoup d’un pays à l’autre. Tom Chevalier, chercheur en science politique, et Patricia Loncle-Moriceau, professeure de sociologie, en dressent un état des lieux dans les Politiques de jeunesse, publiées en juin 2025 aux PUF (« Que sais-je ? »). En voici un extrait permettant de mieux situer la position de la France par rapport à ses voisins.


Une part de plus en plus importante des jeunes poursuit des études supérieures en Europe. Or, celles-ci peuvent prendre des formes différentes d’un pays à l’autre.

Le développement de l’université : pour qui ? Pour quoi ?

Historiquement, les systèmes universitaires étaient « élitistes » dans le sens où une petite partie des jeunes poursuivait des études supérieures. Toutefois, en raison de l’essor de l’économie de la connaissance, les systèmes universitaires se sont développés dans la plupart des pays européens, abandonnant progressivement ces systèmes « élitistes » à faible participation et approchant de l’objectif de 50 % d’une cohorte diplômée de l’enseignement supérieur. La première grande différenciation porte alors sur le mode de financement de cette massification de l’enseignement supérieur : d’un côté, ce financement peut être porté par le secteur public, comme cela a été le cas dans les pays nordiques tels que la Suède, tandis que, de l’autre côté, il peut passer plutôt par des financements privés, comme au Royaume-Uni.

Pour aider les personnes à financer leurs études, la deuxième dimension structurant les différences institutionnelles entre systèmes renvoie à l’ampleur des aides individuelles, d’un côté, et au niveau des frais de scolarité, de l’autre. En croisant ces deux caractéristiques, Garritzmann a montré qu’il existait « quatre mondes des finances étudiantes », avec des frais de scolarité élevés et des aides importantes (Royaume-Uni), des frais de scolarité élevés mais des aides peu développées (États-Unis), des frais de scolarité peu élevés et peu d’aides (Japon) et des frais de scolarité faibles mais des aides importantes (Suède).




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Enfin, si l’enseignement supérieur a historiquement promu des compétences dites « générales », c’est-à-dire transférables d’un emploi à un autre, certains pays ont développé des pans d’enseignement supérieur destinés à la production de compétences élevées mais « spécifiques », en fonction des besoins de leur économie. Durazzi a ainsi montré que, lorsqu’une économie était surtout structurée autour d’une industrie 2.0, la production de telles compétences, permettant de multiplier par exemple le nombre d’ingénieurs, était encouragée. C’est ce qui a, par exemple, abouti au développement en Allemagne des matières dites STEM (science, technologie, ingénierie, mathématiques) et des universités de sciences appliquées.

Des expériences étudiantes hétérogènes

L’enseignement supérieur ne se définit pas seulement par son fonctionnement interne en tant que service, c’est-à-dire à propos de la façon dont il délivre du savoir et des compétences à ses publics. Plus généralement, il s’inscrit dans un paysage de politiques publiques et d’institutions qui façonnent également les expériences étudiantes, c’est-à-dire la façon dont les jeunes vivent ces années de formation.

Dans une analyse comparée des systèmes universitaires français, anglais et suédois, Charles s’est également penché sur les formes que prenaient les expériences étudiantes, structurées par les conceptions de la justice sociale qui innervent ces systèmes. En France, le mérite est objectivé par les notes produites par le corps enseignant et par l’importance des concours : il s’agit d’une méritocratie scolaire où la place de l’État est centrale. Le parcours d’études renvoie à l’image du TGV : il faut bien choisir sa destination, car il n’y aura que très peu de possibilités de changement et tout ira très vite, de façon linéaire.

En Angleterre, le mérite est tout aussi important, mais sa conception est différente, dans le sens où il déborde le seul enjeu scolaire pour intégrer les motivations, la vie extrascolaire et les potentialités des jeunes. L’individualisation y est plus poussée puisqu’il s’agit d’essayer d’apprécier la « valeur personnelle » des jeunes dans leur globalité lors des procédures d’admission. Le parcours d’études ressemble davantage à la circulation automobile : tout le monde peut aller où il veut, mais chacun possède une voiture différente. Les parcours peuvent donc être très différents, individualisés, mais aussi très inégalitaires en raison de l’importance des dotations initiales et du coût des études.

En Suède, enfin, le mérite n’est qu’un mal nécessaire à l’orientation, face auquel l’idéal de la seconde chance est promu : les universités sont ainsi obligées de réserver un tiers de leur recrutement sur la base des notes obtenues dans le secondaire, un tiers sur la base d’un test d’aptitude que tout le monde peut passer (ce qui permet les retours en études et donc les deuxièmes chances), le tiers restant étant laissé à leur discrétion. Les études sont ainsi plutôt organisées comme le métro : il s’agit d’une infrastructure collective où chacun se déplace où et comme il veut, et où il est possible de revenir en arrière, mais aussi de changer de destination ou de wagon.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Frais de scolarité, sélection, individualisation des parcours : en Europe, une variété d’expériences étudiantes – https://theconversation.com/frais-de-scolarite-selection-individualisation-des-parcours-en-europe-une-variete-dexperiences-etudiantes-260974

Interdire les munitions au plomb pour sauver les oiseaux de l’empoisonnement ? L’exemple britannique

Source: The Conversation – in French – By Deborah Pain, Visiting Academic, University of Cambridge; Honorary Professor, University of East Anglia, University of Cambridge

La majorité des grenailles tirées ne touchent pas leur cible et des milliers de tonnes de plomb se retrouvent dispersées dans l’environnement. Chuyko Sergey/Shutterstock

La Commission européenne a proposé le 27 février 2025 d’interdire l’usage du plomb dans les munitions de chasse. Au Royaume-Uni, une pareille interdiction vient d’être annoncée. Ces mesures devraient permettre de sauver des milliers d’oiseaux mais également de protéger les humains qui consomment du gibier.


Au Royaume-Uni, la sous-secrétaire d’État à l’eau et aux inondations, Emma Hardy, a annoncé l’interdiction des munitions toxiques au plomb afin de protéger les campagnes du pays. Cette interdiction concerne la vente et l’usage, à des fins de chasse, aussi bien des cartouches de fusils chargées de plomb (comportant des centaines de petites billes appelées « grenailles ») et utilisées pour chasser le petit gibier, que des balles de gros calibre en plomb, destinées à la chasse au grand gibier, comme les cerfs.

C’est une excellente nouvelle pour les oiseaux britanniques : cette mesure devrait permettre d’épargner chaque année la vie de dizaines de milliers d’entre eux, actuellement victimes d’empoisonnements au plomb. La majorité des grenailles tirées ne touchent pas leur cible et des milliers de tonnes de plomb se retrouvent dispersées dans l’environnement chaque année. Or, les oiseaux aquatiques comme terrestres les confondent avec de la nourriture ou du gravier, qu’ils consomment pour broyer leurs aliments dans leur gésier. Les grenailles s’y désagrègent et le plomb est alors absorbé dans le sang.

On estime qu’entre 50 000 et 100 000 oiseaux d’eau meurent chaque année au Royaume-Uni des suites de cette intoxication, souvent après de longues souffrances. D’autres oiseaux subissent des effets dits « sublétaux » : leur système immunitaire et leur comportement sont altérés, ce qui augmente leur vulnérabilité face à d’autres menaces.

L’utilisation de grenailles de plomb pour la chasse aux oiseaux d’eau et au-dessus de certaines zones humides est déjà interdite en Angleterre et au Pays de Galles. En Écosse, cette interdiction s’applique à l’ensemble des zones humides, sans exception.

Cependant, le respect de la réglementation en Angleterre n’atteint qu’environ 30 %, et il est également faible en Écosse, tandis qu’aucune donnée n’est disponible pour le Pays de Galles. Cette nouvelle interdiction générale, plus étendue, devrait améliorer considérablement la situation dans tous les milieux naturels à travers la Grande-Bretagne.

Les rapaces comme les aigles, les buses variables ou les milans royaux sont également touchés : ils ingèrent des fragments de plomb en se nourrissant d’animaux tués ou blessés par des munitions en plomb. L’acidité dans leur estomac favorise l’absorption du métal. Nos recherches montrent que, bien que l’on estime que moins de rapaces que d’oiseaux d’eau meurent directement d’un empoisonnement au plomb, les conséquences sur leurs populations peuvent être bien plus graves. Cela concerne en particulier les espèces qui commencent à se reproduire tardivement, dont le taux de reproduction annuel est naturellement faible et qui, en temps normal, bénéficient d’un taux élevé de survie annuelle chez les adultes.

Ce bannissement bénéficiera aussi bien aux oiseaux résidents qu’aux migrateurs de passage au Royaume-Uni. Mais tant que d’autres pays continueront à autoriser ces munitions , les oiseaux migrateurs resteront exposés ailleurs, pendant leur trajet ou sur leurs lieux de reproduction ou d’hivernage.

Au-delà des frontières

Pour protéger toutes les espèces, les munitions au plomb doivent être remplacées partout par des alternatives sans plomb. L’usage de grenailles de plomb est déjà interdit dans de nombreuses zones humides à travers le monde. Dans l’Union européenne, (en France notamment, ndlr), une interdiction de l’utilisation de grenailles de plomb dans ou à proximité des zones humides est entrée en vigueur en février 2023 .

Le Danemark a été le premier pays à interdire les munitions au plomb dans tous les milieux. En 1996, il a interdit l’usage des grenailles de plomb et, en avril 2024, il a interdit les balles en plomb. Nos recherches montrent que l’interdiction des grenailles de plomb au Danemark a été très efficace, avec un bon niveau de conformité.

Le Royaume-Uni s’apprête maintenant à devenir le deuxième pays à interdire la plupart des usages des munitions au plomb. Cela a été rendu possible grâce à la disponibilité croissante d’alternatives sans plomb, sûres, efficaces et abordables, principalement les grenailles en acier et les balles en cuivre.

En février 2025, la Commission européenne a publié un projet de règlement interdisant la plupart des usages des munitions et des plombs de pêche en plomb. Ce projet attend encore l’approbation dans le cadre des procédures de l’UE. S’il est adopté, cela constituera une avancée majeure.

Au-delà des oiseaux

Les oiseaux sont particulièrement sensibles aux effets du plomb issu des munitions qu’ils ingèrent, en raison de leur gésier musculeux et de l’acidité de leur estomac. Mais ce plomb met aussi en danger la santé de nombreux autres animaux, y compris les animaux domestiques et les humains.

Au Royaume-Uni, nous avons trouvé dans des aliments crus pour chiens à base de faisan, provenant de trois fournisseurs, des concentrations moyennes de plomb plusieurs dizaines de fois supérieures à la limite maximale autorisée de résidus de plomb dans les aliments pour animaux.

Le gouvernement britannique a fondé sa décision d’interdire les munitions au plomb sur un rapport de l’agence REACH pour la Grande-Bretagne, ou Health and Safety Executive, qui soulignait les risques pour la santé des jeunes enfants et des femmes en âge de procréer, en cas de consommation fréquente de viande de gibier chassé avec des munitions au plomb. Le système nerveux en développement des enfants est particulièrement sensible aux effets du plomb.

Nous avons récemment appelé le comité des États appliquant la réglementation sur les produits chimiques (REACH), le Parlement européen et le Conseil à soutenir pleinement la proposition de la Commission européenne visant à restreindre les munitions au plomb.

Nous avons également encouragé l’Autorité européenne de sécurité des aliments (EFSA) à recommander à la Commission européenne de fixer une limite légale maximale de plomb dans la viande de gibier commercialisée pour la consommation humaine, similaire à celle déjà établie pour la viande issue de la plupart des animaux d’élevage.

Tant que cela n’aura pas été mis en place, et tant que davantage de pays n’auront pas interdit tous les usages de munitions au plomb pour la chasse, la santé de la faune sauvage, des animaux domestiques et des groupes humains les plus vulnérables continuera d’être menacée par les effets toxiques du plomb issu de ces balles.

The Conversation

Deborah Pain est professeure honoraire à l’Université d’East Anglia (sciences biologiques) et chercheuse invitée au département de zoologie de l’Université de Cambridge. Elle est scientifique indépendante depuis avril 2018. Depuis cette date, elle n’a perçu aucune rémunération pour ses recherches sur l’intoxication au plomb, mais, avec ses collègues, elle a reçu des financements pour couvrir les coûts de la recherche et des analyses chimiques de la part de plusieurs sources, comme indiqué dans les publications scientifiques. Elle a été membre du groupe d’experts scientifiques indépendants du Royaume-Uni pour la réglementation REACH (RISEP), et dans ce cadre, du groupe de travail sur le plomb dans les munitions, ce pour quoi elle a été rémunérée. Cependant, ses travaux publiés sur l’intoxication au plomb ont été réalisés indépendamment de ce processus.

Rhys Green a reçu des financements pour ses recherches de la part de plusieurs organisations, dont la RSPB (Royal Society for the Protection of Birds), au sein de laquelle il a occupé le poste de principal scientifique en conservation jusqu’en 2017. Il est désormais à la retraite. Il est chercheur bénévole non rémunéré à la RSPB et professeur honoraire émérite en sciences de la conservation au département de zoologie de l’Université de Cambridge. Il est membre du groupe d’experts scientifiques indépendants du Royaume-Uni pour la réglementation REACH (RISEP), un groupe mis en place par une agence gouvernementale britannique, la Health & Safety Executive. Il reçoit ponctuellement des paiements pour les travaux réalisés dans le cadre de RISEP. Il siège également au conseil d’administration du zoo de Chester.

Niels Kanstrup ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Interdire les munitions au plomb pour sauver les oiseaux de l’empoisonnement ? L’exemple britannique – https://theconversation.com/interdire-les-munitions-au-plomb-pour-sauver-les-oiseaux-de-lempoisonnement-lexemple-britannique-261617