Tsunamis: qué altura pueden alcanzar las olas como las generadas por el terremoto en Rusia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Luis González Fernández, Profesor Ayudante Doctor Didáctica de las Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha

Grandes olas en la playa de Garrapata (California) Gustavo Gerdel/Wikimedia commons, CC BY-SA

Las olas han fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, tanto por su belleza como por su fuerza destructiva. Hoy, esa dualidad se manifiesta con crudeza tras el terremoto de magnitud 8,8 en Rusia, que ha desatado alertas de tsunami en todo el Pacífico y ha obligado a evacuar a millones de personas. Este tipo de fenómenos nos recuerda que, más allá de su estética, las olas pueden convertirse en fuerzas implacables de la naturaleza.

La ola de un terremoto

El terremoto más potente jamás registrado (terremoto de Valdivia, Chile, 1960) liberó la energía equivalente a 20 000 bombas atómicas de Hiroshima. Tal energía podría provocar un tsunami de solo 4,55 metros de altura en alta mar, pero que podría ascender hasta 1,7 kilómetros en costa. El aumento se debe al llamado efecto shoaling o asomeramiento: las olas aumentan de tamaño al acercarse a la costa.

Sin embargo, el tamaño real fue muchísimo menor (unos 10 metros) ya que el terremoto se produjo en tierra firme y no toda la energía fue a parar a una sola ola. Eso no quiere decir que no fuera destructor: el tsunami atravesó el océano Pacífico, causando la muerte de más de 2 000 personas en Chile, Perú, Hawái y Japón.

Animación de The Pacific Tsunami Warning Center (PTWC) muestra cómo se propagó por el océano Pacífico el tsunami que generó el terremoto de Chile y llegó a Japón.

Donde el viento y la física chocan

En condiciones normales, la mayoría de las olas están generadas por viento. Tienen un ciclo de formación, crecimiento y rompimiento que depende de la velocidad, alcance y duración del viento y la profundidad del agua. Sin embargo, incluso en condiciones óptimas, las olas no pueden crecer indefinidamente.

La física establece una proporción límite entre la altura de una ola y su longitud de onda: cuando esa relación supera 1/7, la ola se vuelve inestable y rompe. Es decir, la cresta se desploma hacia adelante porque ya no puede sostenerse.

Además, hay otro factor clave: la profundidad del agua. A medida que una ola se acerca a la costa, el fondo marino frena su base mientras la cresta sigue avanzando, lo que hace que la onda se incline y eventualmente rompa. En aguas poco profundas, una ola no puede tener una altura mayor a aproximadamente 0,88 veces la profundidad local. Así, en una playa donde el agua tiene 3 metros de profundidad, la ola máxima teórica que podría romper sería de unos 2,64 metros. Este límite es observable y verificable, y se utiliza frecuentemente en ingeniería costera y en predicción de oleajes.

Ambos fenómenos establecen algunos de los límites fundamentales a la altura de las olas en el mar.

Gigantes inesperados: la ola Draupner

Ahora bien, hay ocasiones en que el océano parece desafiar estas reglas. Las llamadas olas extremas o rogue waves (olas monstruo) son eventos poco frecuentes pero muy reales, en los que una ola de tamaño descomunal aparece sin aviso, duplicando o triplicando la altura típica del oleaje circundante.

Una de las más conocidas fue registrada en 1995 por una plataforma petrolera en el mar del Norte: la ola Draupner, que alcanzó los 25,6 metros de altura. Este evento confirmó lo que hasta entonces muchos consideraban un mito marinero. Desde entonces, varios estudios han demostrado que estas olas extremas pueden formarse por la combinación constructiva de múltiples olas, la interacción con corrientes oceánicas, o fenómenos aún en estudio. Sin embargo, en la práctica, su altura no suele superar los 30 metros en mar abierto.

Recreación de la ola Draupner para un documental de la BBC.

Cuando la Tierra crea olas: 520 metros de altura

Más allá de lo que el viento puede generar, existen olas de origen geológico conocidas como megatsunamis. Estas olas se producen por deslizamientos de tierra, colapsos de glaciares o impactos de meteoritos, que desplazan una enorme cantidad de agua de forma repentina.

Un caso dramático ocurrió en la Bahía de Lituya, en Alaska, en 1958. Un sismo de 7,8 grados en la Escala de Richter provocó el desprendimiento de una montaña. Más de 30 millones de metros cúbicos de tierra y piedras cayeron en bloque al agua, desde una altura de 900 metros. El colapso provocó una ola que alcanzó una altura estimada de 524 metros.

fiordo con montañas y lago que muestran donde se desprendión una montaña
Esquema que muestra dónde se produjo el desprendimiento de la montaña que provocó el megatsunami en la bahía de Lituya (Alaska).
Wikimedia commons, CC BY

Este fenómeno, aunque real, fue muy distinto de las olas comunes puesto que no se produjo en el océano. Sólo afectó al fiordo.

La energía necesaria para formar algo similar en mar abierto es tan colosal que solo podría producirse por eventos extraordinarios, como el impacto de un gran asteroide en el océano.

El tamaño de un megatsunami

¿Existe entonces un límite físico al tamaño de un megatsunami? Es difícil responder con exactitud. Pero podemos hacer una estimación sencilla si nos centramos sólo en la energía asociada.

Imaginemos una única “ola” que se desplaza (también llamada solitón u ola solitaria) generada por un terremoto o el impacto de un meteorito. Por simplicidad, obviaremos la fricción, el flujo turbulento y otros factores complejos. La altura que puede alcanzar dependerá de su energía cinética y potencial. Si además conocemos algunos parámetros, como su anchura o velocidad, podremos estimar un valor.

Por tanto, vamos a introducir los datos correspondientes a algunos de los mayores fenómenos creadores de tsunamis conocidos. Así, veremos qué alturas máximas son físicamente posibles. No obstante, es importante tener en mente que sobreestiman los límites reales y muy probablemente nunca sean alcanzados.

La caída de un meteorito

Por otro lado, el meteorito más energético del que tenemos conocimiento, (Chicxulub), conocido popularmente por poner fin a los dinosaurios, liberó la energía equivalente a 67 000 millones de bombas de Hiroshima. Tanta energía podría haber generado una ola de no más de 16 kilómetros en costa, si bien en la literatura se estima que “sólo” habría alcanzado en torno a entre 1 y 3 kilómetros de altura.

No hay olas infinitas

Las olas no pueden crecer indefinidamente. Su altura está limitada por factores como la longitud de onda, la profundidad del agua y la energía disponible.

En mar abierto, las olas generadas por viento difícilmente superan los 30 metros. Más allá de eso, entramos en el terreno de los tsunamis y megatsunamis, que pueden generar olas de cientos de metros, pero dependen de procesos geológicos violentos y muy raros.

En cualquier caso, en la práctica, existe un límite razonable a la altura de las olas que el mar puede ofrecernos.

Podemos ir a la playa sin miedo, siempre, claro, que no vivamos, en estos momentos, en la costa afectada por el efecto del terremoto en Rusia.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Tsunamis: qué altura pueden alcanzar las olas como las generadas por el terremoto en Rusia – https://theconversation.com/tsunamis-que-altura-pueden-alcanzar-las-olas-como-las-generadas-por-el-terremoto-en-rusia-260535

Emil Bove confirmed – his appeals court nomination echoed earlier controversies, but with a key difference

Source: The Conversation – USA – By Paul M. Collins Jr., Professor of Legal Studies and Political Science, UMass Amherst

Emil Bove, Donald Trump’s nominee to serve as a federal appeals judge for the 3rd Circuit, is sworn in during a confirmation hearing in Washington, D.C., on June 25, 2025. Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc, via Getty Images

President Donald Trump’s nomination of his former criminal defense attorney, Emil Bove, to be a judge on the United States Court of Appeals for the 3rd Circuit, was mired in controversy.

On June 24, 2025, Erez Reuveni, a former Department of Justice attorney who worked with Bove, released an extensive, 27-page whistleblower report. Reuveni claimed that Bove, as the Trump administration’s acting deputy attorney general, said “that it might become necessary to tell a court ‘fuck you’” and ignore court orders related to the administration’s immigration policies. Bove’s acting role ended on March 6 when he resumed his current position of principal associate deputy attorney general.

When asked about this statement at his June 25 Senate confirmation hearing, Bove said, “I don’t recall.”

And on July 15, 80 former federal and state judges signed a letter opposing Bove’s nomination. The letter argued that “Mr. Bove’s egregious record of mistreating law enforcement officers, abusing power, and disregarding the law itself disqualifies him for this position.”

A day later, more than 900 former Department of Justice attorneys submitted their own letter opposing Bove’s confirmation. The attorneys argued that “Few actions could undermine the rule of law more than a senior executive branch official flouting another branch’s authority. But that is exactly what Mr. Bove allegedly did through his involvement in DOJ’s defiance of court orders.”

On July 17, Democrats walked out of the Senate Judiciary Committee vote, in protest of the refusal by Chairman Chuck Grassley, a Republican from Iowa, to allow further investigation and debate on the nomination. Republicans on the committee then unanimously voted to move the nomination forward for a full Senate vote.

Late in the evening of July 29, and after two more whistleblower complaints about Bove’s conduct had emerged, the U.S. Senate confirmed Bove’s nomination in a 50-49 vote.

As a scholar of the courts, I know that most federal court appointments are not as controversial as Bove’s nomination. But highly contentious nominations do arise from time to time.

Here’s how three controversial nominations turned out – and how Bove’s nomination was different in a crucial way.

A man smiles and looks toward a microphone with people sitting behind him. All of them are dressed formally.
Robert Bork testifies before the Senate Judiciary Committee for his confirmation as associate justice of the Supreme Court in September 1987.
Mark Reinstein/Corbis via Getty Images

Robert Bork

Bork is the only federal court nominee whose name became a verb.

“Borking” is “to attack or defeat (a nominee or candidate for public office) unfairly through an organized campaign of harsh public criticism or vilification,” according to Merriam-Webster.

This refers to Republican President Ronald Reagan’s 1987 appointment of Bork to the Supreme Court.

Reagan called Bork “one of the finest judges in America’s history.” Democrats viewed Bork, a federal appeals court judge, as an ideologically extreme conservative, with their opposition based largely on his extensive scholarly work and opinions on the U.S. Court of Appeals for the District of Columbia Circuit.

In opposing the Bork nomination, Sen. Ted Kennedy of Massachusetts took the Senate floor and gave a fiery speech: “Robert Bork’s America is a land in which women would be forced into back-alley abortions, blacks would sit at segregated lunch counters, rogue police could break down citizens’ doors in midnight raids, schoolchildren could not be taught about evolution, writers and artists could be censored at the whim of government, and the doors of the federal courts would be shut on the fingers of millions of citizens for whom the judiciary is often the only protector of the individual rights that are the heart of our democracy.”

Ultimately, Bork’s nomination failed by a 58-42 vote in the Senate, with 52 Democrats and six Republicans rejecting the nomination.

Ronnie White

In 1997, Democratic President Bill Clinton nominated White to the United States District Court for the Eastern District of Missouri. White was the first Black judge on the Missouri Supreme Court.

Republican Sen. John Ashcroft, from White’s home state of Missouri, led the fight against the nomination. Ashcroft alleged that White’s confirmation would “push the law in a pro-criminal direction.” Ashcroft based this claim on White’s comparatively liberal record in death penalty cases as a judge on the Missouri Supreme Court.

However, there was limited evidence to support this assertion. This led some to believe that Ashcroft’s attack on the nomination was motivated by stereotypes that African Americans, like White, are soft on crime.

Even Clinton implied that race may be a factor in the attacks on White: “By voting down the first African-American judge to serve on the Missouri Supreme Court, the Republicans have deprived both the judiciary and the people of Missouri of an excellent, fair, and impartial Federal judge.”

White’s nomination was defeated in the Senate by a 54-45 party-line vote. In 2014, White was renominated to the same judgeship by President Barack Obama and confirmed by largely party-line 53-44 vote, garnering the support of a single Republican, Susan Collins of Maine.

A man with brown skin and a black suit places a hand on a leather chair and stands alongside people dressed formally.
Ronnie White, a former justice for the Missouri Supreme Court, testifies during an attorney general confirmation hearing in Washington in January 2001.
Alex Wong/Newsmakers

Miguel Estrada

Republican President George W. Bush nominated Estrada to the Court of Appeals for the District of Columbia Circuit in 2001.

Estrada, who had earned a unanimous “well-qualified” rating from the American Bar Association, faced deep opposition from Senate Democrats, who believed he was a conservative ideologue. They also worried that, if confirmed, he would later be appointed to the Supreme Court.

A dark-haired man in a suit, standing while swearing an oath.
Miguel Estrada, President George Bush’s nominee to the U.S. Court of Appeals for the District of Columbia, is sworn in during his hearing before Senate Judiciary on Sept. 26, 2002.
Scott J. Ferrell/Congressional Quarterly/Getty Images

However, unlike Bork – who had an extensive paper trail as an academic and judge – Estrada’s written record was very thin.

Democrats sought to use his confirmation hearing to probe his beliefs. But they didn’t get very far, as Estrada dodged many of the senators’ questions, including ones about Supreme Court cases he disagreed with and judges he admired.

Democrats were particularly troubled by allegations that Estrada, when he was screening candidates for Justice Anthony Kennedy, disqualified applicants for Supreme Court clerkships based on their ideology.

According to one attorney: “Miguel told me his job was to prevent liberal clerks from being hired. He told me he was screening out liberals because a liberal clerk had influenced Justice Kennedy to side with the majority and write a pro-gay-rights decision in a case known as Romer v. Evans, which struck down a Colorado statute that discriminated against gays and lesbians.”

When asked about this at his confirmation hearing, Estrada initially denied it but later backpedaled. Estrada said, “There is a set of circumstances in which I would consider ideology if I think that the person has some extreme view that he would not be willing to set aside in service to Justice Kennedy.”

Unlike the Bork nomination, Democrats didn’t have the numbers to vote Estrada’s nomination down. Instead, they successfully filibustered the nomination, knowing that Republicans couldn’t muster the required 60 votes to end the filibuster. This marked the first time in Senate history that a court of appeals nomination was filibustered. Estrada would never serve as a judge.

Bove stands out

As the examples of Bork, Estrada and White make clear, contentious nominations to the federal courts often involve ideological concerns.

This is also true for Bove, who was opposed in part because of the perception that he is a conservative ideologue.

But the main concerns about Bove were related to a belief that he is a Trump loyalist who shows little respect for the rule of law or the judicial branch.

This makes Bove stand out among contentious federal court nominations.

This story, originally published on July 21, 2025, has been updated to reflect the Senate’s confirmation of Bove.

The Conversation

Paul M. Collins Jr. does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Emil Bove confirmed – his appeals court nomination echoed earlier controversies, but with a key difference – https://theconversation.com/emil-bove-confirmed-his-appeals-court-nomination-echoed-earlier-controversies-but-with-a-key-difference-261347

Summer has brought both hope and questions for Ukraine amid Donald Trump’s posturing

Source: The Conversation – Canada – By James Horncastle, Assistant Professor and Edward and Emily McWhinney Professor in International Relations, Simon Fraser University

United States President Donald Trump has recently issued various threats towards Russia amid his apparent mounting frustration with Russian leader Vladmir Putin. These threats also occur at a time when Russia’s military campaign in Ukraine may have an end in sight.

Some experts have suggested that 2025 is Russia’s best chance to win its war against Ukraine in a decisive manner. Russia has material advantages over the Ukrainians, whose international backers have not matched the pace of Russian arms manufacturing.

Recent analyses emphasize that Russian advances in 2025 have been the most successful since its early efforts in 2022.

What such perspectives fail to note, however, is the amount of territory that Russia has seized in 2025 is, from a strategic standpoint, negligible. On the surface, this bodes well for Ukraine.

Nevertheless, long-term indicators for Ukraine’s success, notably external support and personnel issues, are unresolved.

Russia’s 2025 offensive

Russia has been involved in extensive offensive military operations since the spring of 2025, but it had been pursuing such a venture much earlier.

The year 2025 introduced a political variable into both Russia and Ukraine’s calculations that likely caused the Russians to accelerate their timetable: Trump. Trump has pushed for peace in Ukraine, no matter the terms.

Trump’s original 50-day deadline for Russia to conclude a peace deal is at the start of September. Given this time span is likely the limit of Russia’s operational capacity, it means that Putin is incentivized to seize as much territory as possible in the interim. There are too many unknowns in terms of Trump’s pivot to a 10-12 day deadline to warrant further analysis.




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The role of North Korea

Nevertheless, Russian forces in 2025 have not achieved a decisive breakthrough or altered the war in a demonstrable manner. Russia’s failed efforts to make significant gains this year are best witnessed in two phenomena: its drone campaign against Ukrainian cities and its alliance with North Korea.

The North Korean alliance was designed to counter weaknesses in Russia’s personnel and industrial base. Despite Russia’s increased recruitment efforts and offering large sums to enlist, it still faces personnel shortages.




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North Korean soldiers offer Russia an advantage since casualties are unlikely to affect Putin’s political base or to disrupt the alliance between the two authoritarian regimes. The fact that North Korea is sending additional soldiers after its first wave suffered significant casualties indicates how Russia and North Korea view those soldiers as dispensable.

Ukraine’s effective counter-strategy

Russia’s purpose in conducting drone strikes on Ukrainian cities is to make up for its weakness on the battlefield. But Russian drone strikes on civilian infrastructure have not demoralized the Ukrainian population; rather, the opposite has occurred.

Russian drone strikes seem aimed at demonstrating its capabilities to Russian citizens after Ukraine’s Operation Spider Web embarrassed the Russian leadership.




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Ukrainian officials in 2025 recognized the challenges the year would bring for its armed forces. Any direct engagements between Ukraine and Russia were likely to result in either the significant loss of Ukrainian territory or — and even more critically — personnel. Ukraine has maintained its units at the front lines, and has so far succeeded in avoiding either of these dire outcomes.

Instead, Ukraine has launched asymmetric attacks to divert Russian resources and maintain the morale of Ukrainians. Operation Spider Web was the most successful of these operations, as the attacks garnered domestic and international support while exposing Russian vulnerabilities.

Ukrainian forces have conducted several other actions with the goal of inhibiting Russian operations and boosting the morale of their people.

Ukrainian asymmetric attacks are not a genuine strategy for victory. But they could position Ukraine for greater success in 2026 and beyond. First Ukraine needs to address several factors to achieve this goal, in particular the domestic and international challenges it’s facing.

Ukraine’s domestic challenges

Ukraine continues to face an ongoing personnel shortage. Ukrainians need to have faith in their leaders to make the sacrifices needed for victory in the conflict, but the government’s recent actions have dampened domestic enthusiasm.




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Specifically, while many Ukrainians accept the necessity of a wartime government, recent legislation that removed the independence of the government’s anti-corruption agencies sparked an uproar.

Recent demonstrations, the first large-scale protests against the Ukrainian government since Russia’s invasion, speak to the dismay the legislation engendered. One Ukrainian soldier even called the new measures a “fatal mistake.”

For Ukrainians to make sacrifices for the state, they must possess faith in their government. The Ukrainian government’s move to repeal the law is an important first step, but it must continue to work to build trust among the Ukrainian people.

Ukraine’s international challenges

While Ukraine’s government can directly control the domestic challenges it faces, it cannot do so internationally. The shifts of American policy under Trump is an example.

Ukraine could, however, diversify its efforts away from the U.S. It’s already started to do so, but it’s a slow and ongoing process.

In the interim, Ukraine must manage a mercurial American president and administration that has a penchant for using international affairs to distract from domestic concerns.




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Ukrainian politicians have improved their ability to manage Trump since the infamous February Oval Office affair, evident by Trump’s recent announcement of sorely needed Patriot missiles being sent to Ukraine.

Ukraine is managing to survive what could be Russia’s last chance at decisive victory if Trump is serious about his ceasefire threats to the Russian regime. The future of the conflict, however, will depend on how Ukraine manages its domestic and international challenges.

The Conversation

James Horncastle does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Summer has brought both hope and questions for Ukraine amid Donald Trump’s posturing – https://theconversation.com/summer-has-brought-both-hope-and-questions-for-ukraine-amid-donald-trumps-posturing-261646

How Disney classics help me teach real-world economics

Source: The Conversation – Canada – By Junaid B. Jahangir, Associate Professor, Economics, MacEwan University

Disney celebrated the 75th anniversary of Cinderella in February this year, with the message that she didn’t just believe in dreams, but did something about them by going to the palace to get Prince Charming.

The message emphasizes individual persistence for a happy ending, and projects popular ideas often entrenched in how undergraduate students learn about economics — that success is based on individual talent and hard work.

The anniversary allowed the Disney store another opportunity to sell its wares, including a US$7,000 diamond engagement ring.

Cinderella’s castle remains a signature feature of the Disney logo. Her story, along with other Disney classics, has been also used by academics and popular commentators alike to teach economics and finance lessons.

I teach economics using Disney and Cinderella. My approach is grounded in scholarly, popular and student critiques of how economics is taught and of the myth of meritocracy — that people get what they deserve.

The focus in my course “Economics for Everyone” aims to critique traditional tenets of economic theory to discuss issues with inequality and also to teach economics in a way that is accessible and interesting to students representing diverse abilities and identities.

Disney celebrates 75 years of Cinderella.

‘Real-world’ economics

The idea of “real world” economics alludes to the push by student groups in the aftermath of the 2008 financial crisis. They were concerned that while they were inundated with mathematical equations, their studies had not prepared them to address the state of the world.

As noted by Geoffrey Hodgson, a specialist in institutional and evolutionary economics, students created organizations and mounted demonstrations for alternative curricula.

In 2016, founding members of the Post-Crash Economics Society at the University of Manchester published The Econocracy: The Perils of Leaving Economics to the Experts. A global network, Rethinking Economics, was formed.

Some economics faculty responded that the discipline ought to focus on issues of inequalities, climate change, concerns about the future of work and financial instability.

Economist John Komlos focuses on the need for diverse or “real-world” issues in economics education while economists Jack Reardon and Maria Alejandra Caporale Madi write about a new “pluralist” economics. Political economist and economic historian Robert Skidelsky discusses why economics should include philosophy, history, sociology and politics.

Economists Sam de Muijnck and Joris Tieleman argue that economics textbooks sideline topics pertaining to power, racism, colonialism, exploitation and unequal life chances.

All these critiques lie at the heart of what I think of as “real-world economics.”

Beginning with situations, not math

Traditionally, in the first year of economics programs, students become deeply familiar with economic theoretical ideas that are posited as scientifically neutral or “value-free” models. However, as scholars like James Kwak and Komlos note, these theories are value-laden and promote neoliberal ideas that rest upon assuming the benefits of privatization, deregulation and small governments.




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To teach first-year economics, instead of beginning with mathematical theories, I begin with real-world situations students are familiar with that speak to economic realities. The approach is inspired by Komlos and by a former student, Declan Jensen-Joyce, who asked me to emphasize diverse perspectives and real-world content.

I de-emphasize math at the introductory level, as many first-year students from varied disciplines (like business students majoring in accounting) have to take an introductory economics course. I emphasize a critical evaluation of mathematical models, an approach I sustain in advanced economics classes. Students who advance in economics are critically prepared to consider the limits of mathematical models.

Economics for everyone

The course I designed, “Economics for Everyone,” is offered for undergraduate students and also for senior citizens as part of the Edmonton Lifelong Learners Association. The class centres issues of economic inequality, worker exploitation and systemic discrimination.

I draw on mainstream (neoclassical) economic theory that emphasizes rationality, equilibrium and markets. I also draw on critiques of the field of economics from thinkers both within economics and from disciplines like anthropology, philosophy and history.

Using popular stories to reinforce concepts and ideas when teaching economics isn’t new. Especially since a seminal critique of the “chalk and talk” method — lots of math on a blackboard combined with lecturing — there has been a surge of research involving the use of games, video clips, popular books and other creative media to engage students.

Such methods of instruction are based on the recognition that they make economic content more relatable and increase student interest, break up lectures
and reinforce learning.

Levelling the playing field

The Disney message on Cinderella’s 75th anniversary is just one perspective.

In my class, I show a video clip to discuss the role of both luck and the importance of equality of opportunity in Cinderella’s happy ending. On the one hand, Cinderella’s good looks gave her luck. On the other hand, her opportunities could have been thwarted had it not been for interventions from outsiders.

For example, students learn that a level playing field was created when the Grand Duke allows Cinderella to try the slipper despite the unfair tactics of her stepmother, Lady Tremaine.

Disney Kids: Cinderella tries on the glass slipper.

Selected works of Komlos, as well as by philosopher Michael Sandel and political scientist Tom Malleson, accompany the message I endeavour to highlight to broach topics like democratizing the market system.

Economic freedom

Cinderella also allows us to recognize that people cannot exercise free choice unless they are economically free — as in the case of Cinderella, who must follow orders so she doesn’t end up on the streets.

This is specifically true in the case of racialized people, specifically, as I discuss, Black communities in the United States, who obtained freedom from legal bondage but continued to face economic constraints and hardship reinforced through many forms of white power, both violent and coercive.

Through The Princess and The Frog, a 2009 Disney musical, I consider the characters Tiana and Charlotte as children and as adults. I contrast the wealthy neighbourhood of Charlotte’s (white) family and Tiana’s neighbourhood of working-class Black families in order to teach the economics of racism.

This allows recognition of the systemic impact of neighbourhoods with poor schools and high unemployment on limiting upward social mobility. These themes also support discussing covert racism in the discipline of economics and how communities and systems of governance can mitigate inequalities.




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How living standards emerge

Teaching about Pinocchio also helps me critique the economic principle that living standards are based on productivity.

For example, Stromboli enriches himself with gold coins by exploiting Pinocchio’s labour and keeping him in a cage. Examining this story allows an opportunity to broach the mistreatment of poor migrant workers in the Middle East with dismal living conditions.

Overall, various Disney animations allow me to broach real-world economic issues in a manner that captures the interest of students, young and old.

The Conversation

Junaid B. Jahangir does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. How Disney classics help me teach real-world economics – https://theconversation.com/how-disney-classics-help-me-teach-real-world-economics-259831

Desafiando los límites computacionales en la ciencia: el ejemplo del electromagnetismo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Rafael González Teodoro, Docente, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Color4260/Shutterstock

El progreso científico y tecnológico ha sido posible gracias a nuestra capacidad para identificar patrones en la naturaleza. Esta habilidad nos permite resolver problemas y avanzar en diversas disciplinas. De hecho, Carl Sagan la describió como “la mejor cualidad del ser humano”.

Desde los tiempos de Arquímedes (287-212 a. e. c.) la humanidad ha buscado comprender el universo a través de estos patrones. Sin embargo, el conocimiento ha crecido en complejidad. Por ello, los desafíos científicos actuales combinan análisis teóricos y experimentales.

En las últimas décadas las herramientas computacionales han adquirido un papel clave. Estas permiten encontrar patrones, reducir errores y mejorar la eficiencia en muchas aplicaciones.

De hecho, la simulación y el modelado por computadora son hoy pilares de la investigación. Permiten validar experimentos y explorar nuevas teorías en condiciones difíciles de reproducir. Además, optimizan procesos en múltiples áreas del conocimiento. Un ejemplo claro es el estudio del magnetismo.

El alto coste de los experimentos

Desde que Hans Christian Ørsted descubrió en 1820 la relación entre electricidad y magnetismo, las ecuaciones de Maxwell –que describen los fenómenos electromagnéticos– han evolucionado. Estos avances han mejorado la transmisión, el almacenamiento y la reducción de pérdidas de energía.

Dado que la energía es un recurso esencial, comprender el magnetismo es clave para optimizar su uso. Por eso, el modelado computacional del campo magnético es crucial en muchos sectores. Se usa en reactores de fusión, aceleradores de partículas, en energías renovables y en la producción de isótopos para tratar el cáncer.

La importancia de estos modelos radica en que, a pesar de los avances, las ecuaciones de Maxwell –las que explican los fenómenos electromagnéticos– solo tienen soluciones exactas en casos simples. Los ensayos experimentales, por su alto coste y duración, se usan solo para validaciones.

Por ello, la simulación computacional se ha vuelto esencial en el análisis de fenómenos complejos. El llamado “modelado por elementos finitos”, como su nombre indica, divide un problema en partes pequeñas y manejables.

Sin embargo, las limitaciones computacionales actuales encarecen estos análisis.

¿Cómo mejorar la eficiencia de los modelos?

Para mejorar la eficiencia se han desarrollado métodos innovadores. Su objetivo es simplificar los modelos sin afectar la precisión de los resultados. Un enfoque reciente promete superar las barreras de la simulación tridimensional convencional.

Este método modifica la geometría del cableado eléctrico. En otras palabras, reduce el número de elementos finitos a los que se reducía el problema y mejora la eficiencia del cálculo.

La clave está en ajustar las propiedades de los materiales en la fase de premodelado. Así se preservan las características eléctricas y magnéticas sin comprometer la exactitud.

En magnetismo, un parámetro esencial es la frecuencia, que mide la velocidad con la que se repite un fenómeno periódico. Las bajas frecuencias corresponden a procesos lentos, como el tic-tac de un reloj; las medias frecuencias incluyen la transmisión de radio AM; y las altas frecuencias abarcan señales de radio FM y comunicaciones inalámbricas.

A altas frecuencias aparecen fenómenos, como el efecto pelicular y el efecto proximidad, que afectan a la eficiencia de los dispositivos eléctricos y electrónicos. Comprenderlos mejora la eficiencia de estos sistemas.

Científicos de todo el mundo publican trabajos sobre esos efectos cada año, y cada avance ha supuesto un hito. Pero este novedoso estudio en cables con secciones poligonales ha proporcionado nuevas contribuciones en este campo de investigación.

Así, un nuevo enfoque propone utilizar coeficientes correctores una vez que la simulación ha terminado (lo que los expertos llaman “posmodelado”). Esto permite obtener resultados eléctricos y magnéticos muy similares a los que se lograrían si se hubieran modelado con total detalle las formas reales de los cables.

En otras palabras, es como usar una fórmula “mágica” que, al final del proceso, ajusta el resultado para que se parezca mucho al que habríamos obtenido si hubiéramos hecho una simulación más compleja y lenta.

Esta técnica acelera los cálculos en componentes con formas irregulares o poco simétricas, que normalmente son más difíciles de recrear. Además, permite calcular dos propiedades fundamentales (la resistencia y la inductancia) que son parámetros claves para diseñar dispositivos eléctricos eficientes.

Cada desafío resuelto nos hace avanzar

La innovación en computación científica sigue siendo clave para comprender la naturaleza con mayor precisión. Cada avance nos acerca a resolver grandes incógnitas y mejorar la calidad de vida en la Tierra.

A pesar de los desafíos computacionales, cada problema resuelto y cada simulación exitosa nos acercan a un futuro con más oportunidades.

La curiosidad humana y la tecnología impulsan nuevos descubrimientos; nos ayudan a encontrar patrones donde antes no los veíamos. Gracias al desarrollo de la computación avanzada, el conocimiento sigue expandiéndose.

The Conversation

Jorge Rafael González Teodoro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Desafiando los límites computacionales en la ciencia: el ejemplo del electromagnetismo – https://theconversation.com/desafiando-los-limites-computacionales-en-la-ciencia-el-ejemplo-del-electromagnetismo-224657

Cómo equilibrar el uso de tecnología con experiencias de aprendizaje

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Bermúdez Jurado, Jefe de Aprendizaje Experiencial, Universidad de La Sabana

Prostock-studio/Shutterstock

Despierto por la mañana y lo primero que hago es mirar el celular. Pospongo la alarma y luego de la repetición, me levanto. Mientras me organizo para el día, reviso las redes, correos y los periódicos digitales desde el mismo aparato. Todo antes de haber siquiera desayunado. Saliendo para el trabajo, escucho música según la recomendación del día de Spotify, y abro el mapa digital que me indica la mejor ruta para evitar el trancón de la hora pico.

Ya en el trabajo, paso a dar clase a mis estudiantes de forma virtual y luego me dedico a adelantar mis tareas administrativas. Como el tiempo siempre apremia, abro mi confiable amigo ChatGPT, y le pido ayuda redactando el correo que tanto he postergado escribir. Con su ayuda, logro organizar un comunicado que contiene información detallada, pero a la vez ser comprensible.

Y así, pasamos nuestro día a día haciendo uso y ayudándonos con la tecnología. Ahí está. Así es como vivimos. Lo que es más importante: así es cómo aprendemos. Si mi día a día se ve de esta manera, siendo profesora, ¿cómo será el de mis estudiantes?

Una presencia cotidiana también en el espacio educativo

Hoy la tecnología es parte integral de la vida diaria y prácticamente para todas las edades. Es normal, y esperable, que esto se vea reflejado en los procesos de educación y de aprendizaje.




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Tener acceso a internet favorece, por un lado, la comunicación entre todas las partes de la comunidad educativa (docentes, estudiantes, familias, administración). En cuanto al aprendizaje, ofrece recursos innovadores y posibilidades de personalización: extiende las experiencias más allá del aula tradicional, ofreciendo acceso a simulaciones, laboratorios virtuales, medios interactivos y recursos globales.

Pero así como la tecnología puede hacer brillar el aprendizaje y potenciar las capacidades de los alumnos, si no se hace un buen uso de ella también se corre el riesgo de ocasionar el efecto contrario. Puede volverse un factor limitante que genere dependencia y, por ende, una disminución en el desarrollo de las habilidades críticas de los estudiantes.

El aprendizaje experiencial

El aprendizaje experiencial promueve la participación activa de los estudiantes en experiencias intencionadas y reflexivas, con el objetivo de fortalecer conocimientos, habilidades y capacidades con impacto social.

Inspirado en el pedagogo y psicólogo estadounidense John Dewey (1859-1952), este enfoque sostiene que la verdadera educación surge de experiencias estructuradas que fomentan el pensamiento crítico y la toma de decisiones, donde la reflexión es clave para darles sentido y aplicabilidad.




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Experiencias y tecnología de la mano

De esta manera, la tecnología se puede integrar de forma intencionada en los procesos de aprendizaje experienciales para complementarlos sin sustituirlos. Por ejemplo, es posible usar realidad aumentada para el desarrollo de habilidades matemáticas tempranas.

En una experiencia con niños de 5 a 6 años, la incorporación de realidad aumentada en la enseñanza del número permitió fortalecer habilidades matemáticas tempranas. A través de actividades interactivas y visuales, los estudiantes pudieron comprender mejor conceptos como el conteo, la relación número-cantidad y el pensamiento lógico, haciendo del aprendizaje un proceso más significativo y atractivo.




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Un uso activo y crítico

Como se mencionó anteriormente, el aprendizaje experiencial busca que el estudiante tenga un rol activo en sus procesos de aprendizajes. Teniendo esto en cuenta, las tecnologías son un elemento clave a tener en cuenta al momento de diseñar experiencias de enseñanza, vistas como recursos de apoyo.

Las herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial pueden ser “compañeras de trabajo” que potencian las capacidades. Cuando se usan de forma activa y crítica, la IA y demás tecnologías pueden enriquecer los procesos de aprendizaje, de tal manera que es clave que nos preparemos y aprendamos a trabajar en conjunto con estas.

La inteligencia artificial en el aula

Prepararnos para trabajar con la inteligencia artificial implica verla como una aliada con la que aprendemos explorando, dando instrucciones claras, evaluando críticamente y mejorando juntos a través del ensayo y error. Esto aplica tanto al uso que hacen los profesores al preparar y desarrollar sus clases como a la integración de estas tecnologías por parte de los estudiantes en los distintos niveles académicos.




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Un apoyo más que un desacierto

Así como la alarma del celular reemplazó a la mayoría de los relojes despertadores, y las plataformas digitales ahora permiten segmentar contenidos de acuerdo al gusto personal en plataformas de streaming, o tomar la ruta de transporte más adecuada en tiempo real, la tecnología está mandando un mensaje no tan silencioso.

Para el campo de la educación es claro: la tecnología no es un riesgo o amenaza, es un aporte que permite al estudiante ser el protagonista de su propia historia de aprendizaje. Desde quienes apenas comienzan hasta quienes ya tienen un largo recorrido, todos pueden beneficiarse de estos recursos que emergen cada día más avanzados. La clave está en prepararse para aprovecharlos y en utilizar cada herramienta con intencionalidad, permitiéndoles cumplir su misión: ser apoyos en el proceso de aprender para vivir.

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Laura Bermúdez Jurado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Cronopios y mancuspias: lo que las pseudopalabras revelan sobre nuestro cerebro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Celia Martínez Tomás, Investigadora predoctoral FPU en el Departamento de Psicología Experimental, Procesos Cognitivos y Logopedia, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid

Ilustración para la portada de _Historias de cronopios y de famas_, de Julio Cortázar. Alfaguara.
El escritor argentino Julio Cortázar en los jardines de la UNESCO en París, 1968.
Sara Facio.

¿Alguna vez has leído o escuchado una palabra que no existe… pero que parecía de verdad? En una de sus obras más conocidas, Historia de cronopios y de famas, Julio Cortázar definió a los cronopios como criaturas verdes y húmedas, desordenadas y soñadoras. Lo mismo hizo con las mancuspias, animales convexos, de respiración cutánea y hábitos sedentarios. A pesar de que nunca hemos visto un cronopio o una mancuspia, con apenas unos detalles somos capaces de imaginarlas, darles forma o textura e, incluso, de atribuirles personalidad. Estas cadenas de letras inventadas empiezan a cobrar sentido sin necesidad de que nadie nos las explique.

No es un fenómeno exclusivo de la literatura. Lo que ocurre cuando los escritores acuñan términos como mancuspia, cronopio o ambonio es un ejemplo de lo que sucede cuando nos enfrentamos a lo que en el ámbito científico denominamos pseudopalabras: secuencias de letras inventadas que siguen las reglas ortográficas y fonológicas de un idioma, pero que carecen de significado.

Leer palabras que no existen, pero casi

El cerebro humano es especialmente hábil para detectar regularidades y patrones cuando leemos. Por eso, cuando nos encontramos con pseudopalabras que se parecen mucho a una palabra real –como cholocate en lugar de chocolatees más fácil equivocarnos y leerlas como si fueran palabras de verdad.

En cambio, si vemos una pseudopalabra menos parecida a una palabra, como choconate, nos parece más evidente que algo no encaja. De hecho, al leerlas, se ponen en funcionamiento las mismas áreas que se activan cuando leemos una palabra real. Regiones como el giro frontal inferior y el giro temporal superior –dos zonas relacionadas con el reconocimiento léxico y fonológico– empiezan a trabajar para buscar significados donde no los hay.

¿Abidas? o ¿Adidas? Así te engañan las letras

El uso de este tipo de estímulos nos ha proporcionado información muy interesante sobre cómo procesamos el lenguaje. Gracias a las pseudopalabras, conocemos la importancia que tiene identificar correctamente las letras durante la lectura. Tenderemos a confundir con una palabra real aquellas en las que una de sus letras es reemplazada por otra visualmente parecida. Este fenómeno ha sido ampliamente explotado por los falsificadores de distintos productos. A las personas nos cuesta darnos cuentas de que unas zapatillas con el logotipo Abidas, no han sido fabricadas por la conocida marca de ropa deportiva Adidas.

Por otra parte, el denominado efecto de transposición de letras nos ha mostrado que cuando leemos necesitamos codificar la posición de las letras de las palabras para su adecuada comprensión. Este efecto consiste en la tendencia a identificar como palabras aquellas pseudopalabras formadas a partir del intercambio de la posición de dos letras de una palabra real. Por ejemplo, confundiremos con relativa facilidad la pseudopalabra amzaon
con amazon, al transponer las letras m y z. Por el contrario, al reemplazar estas mismas letras por la c y la e nos resultará mucho más fácil distinguir la pseudopalabra amceon del nombre de la conocida marca comercial.

Kiki suena puntiagudo. Bouba suena redondo

A partir del sonido de las pseudopalabras, podemos tener la impresión de que están expresando conceptos relacionados con el tamaño, la forma o, incluso, la emoción. Esto se conoce como el efecto bouba/kiki. Y es que se ha demostrado que tendemos a asociar los sonidos agudos, como kiki o takete, con formas puntiagudas. Por el contrario, tendemos a vincular los sonidos suaves, como los de las pseudoplabras bouba o maluma, con formas redondeadas.

Nuestro cerebro, de hecho, parece estar preparado para establecer estos vínculos. Áreas cerebrales como la corteza auditiva y la corteza visual, encargadas de procesar sonidos y formas, junto a regiones relacionadas con el lenguaje, como la circunvolución frontal inferior izquierda y la circunvolución supramarginal izquierda, trabajan conjuntamente para que esa simple cadena de sonidos pueda cobrar sentido en nuestra mente.

Quizá, por este tipo de asociaciones entre el sonido y el significado, no sea casualidad que Cortázar imaginara a los cronopios como seres cálidos, alegres y juguetones.

Pseudo(palabras) que emocionan

El empleo de pseudopalabras también nos ha proporcionado información muy valiosa sobre cómo adquirimos los significados emocionales. ¿Cómo es posible que aquello que no existe nos genere emoción? La clave está en que emparejamos pseudopalabras con expresiones faciales de emoción, sonidos y hasta olores agradables o desagradables. Pasado un tiempo, su lectura nos despertará emociones parecidas a la de los estímulos con los que fueron asociados.

Además, las pseudopalabras que derivan de palabras emocionales tardan más en reconocerse que aquellas que derivan de palabras neutras. De esta forma, será más rápido identificar drocedario (dromedario) como pseudopalabra que irtus (ictus). Esto muestra que el contenido emocional de la palabra original influye en cómo procesamos y reconocemos las palabras inventadas. ¡Cómo si las emociones facilitaran la interpretación de lo desconocido!

Ya hemos visto que las pseudopalabras no son solo una mera cadena de letras. Lewis Carroll era ya consciente de esto cuando hizo que Alicia se enfrentase a un singular personaje en su poema Jabberwocky: “Era la asarvespertina, y los flexilimos toves giroscaban y taladraban en la loma…”. A cualquier lector le costará un esfuerzo adicional entender lo que dice.

Ilustración de Jabberwocky, por John Tenniel.

Sin embargo, al leer pseudopalabras como “tulgoso” o “vorpal”, no podemos dejar de sentir una atmósfera amenazante o la presencia de un peligro inminente.

Y, mientras meditaba melancólico, ¡el Galimatazo, con ojos de fuego, vino silbando por el bosque tulgoso y burbujeaba mientras iba luego! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Y la vorpal espada una y otra vez fue triscando veloz! Y dejolo muerto, y con su cabeza regresó galopando triunfador.

En conclusión, como exclamó Alicia mientras caía por la madriguera del conejo en el país de las maravillas, el lenguaje que no existe es cada vez más ¡curiorífico y curiorífico!

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Celia Martínez Tomás recibe fondos del Ministerio de Universidades con una ayuda para la Formación de Profesorado Universitario (FPU)

José Antonio Hinojosa Poveda recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Ana Baciero de Lama y Miguel Lázaro no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Cronopios y mancuspias: lo que las pseudopalabras revelan sobre nuestro cerebro – https://theconversation.com/cronopios-y-mancuspias-lo-que-las-pseudopalabras-revelan-sobre-nuestro-cerebro-261127

La sorprendente conexión entre una foca, una almeja y un calamar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Figueras Huerta, Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Los fócidos o focas verdaderas (Phocidae) son una familia de mamíferos adaptados al medio acuático. Wikimedia Commons., CC BY

Hace unos días, mi editora habitual en The Conversation me retó a encontrar qué tienen en común estos tres animales marinos tan diferentes. Una foca leopardo de 400 kilos, una diminuta almeja que se entierra en la arena y un calamar que se propulsa a chorro. Pensé que sería imposible. Estaba equivocado.

Imaginemos la escena: la foca se lanza sobre un témpano de hielo tras haber buceado a más profundidad que la altura del Empire State Building. La almeja desaparece en la arena en segundos, usando únicamente la fuerza de su musculoso pie. El calamar atraviesa el océano a toda velocidad, mostrando cambios de llamativos colores en su piel. ¿Qué podrían compartir estas criaturas?

Tras una inmersión profunda en la investigación, encontré cuatro conexiones fundamentales que revelan cómo la evolución, al enfrentarse a los mismos problemas, a menudo llega a soluciones similares.

Son ingenieros hidráulicos

Aquí es donde las conexiones se vuelven realmente sorprendentes. Los tres dominan la hidráulica, el uso de fluidos a presión para generar fuerza, el mismo principio que impulsa las grúas de construcción y los frenos de un coche.

Los bigotes de las focas actúan como un radar.
Wikimedia Commons., CC BY

Los bigotes de la foca no son solo pelo facial. Conforman un sofisticado sistema de sónar que lee los cambios de presión en el agua. Cada bigote está repleto de terminaciones nerviosas que detectan el más mínimo rastro hidrodinámico dejado por un pez. Así, la foca puede seguir esta estela invisible para rastrear a su presa hasta a 180 metros de distancia.

Aplicando el mismo principio de una forma completamente distinta, la almeja convierte su pie en un taladro muscular. Al bombear fluido desde su cavidad corporal hacia el pie, crea un ancla rígida y, luego, contrae sus músculos para arrastrar su concha hacia la arena. Es una maravilla de la ingeniería de bajo consumo.

Y si el uso que la almeja hace de la hidráulica es sutil, el calamar la convierte en un arma. Con el fin de atrapar a sus presas, presuriza el fluido de sus tentáculos para lanzarlos hacia delante a más de dos metros por segundo. Por otro lado, para defenderse, su manto actúa como el motor de un jet, expulsando agua violentamente para escapar del peligro a gran velocidad.

Se construyen con el mismo material: la piedra caliza

Esta conexión fue la que más me sorprendió: un mamífero y dos tipos diferentes de moluscos utilizan el carbonato cálcico como material de construcción de su organismo.

En el caso de la foca, esto implica integrar ese carbonato cálcico en su esqueleto, en huesos que le ayudan a gestionar la flotabilidad durante inmersiones profundas. También tiene diminutas piedras en el oído u otolitos, estructuras calcáreas esenciales para el equilibrio en su mundo submarino tridimensional.

La almeja, una maestra arquitecta, construye con esta molécula una elaborada concha cuya microestructura es más resistente que muchas cerámicas industriales, una fortaleza contra depredadores y la presión.

Como todos los bivalvos, la chirla (Chamelea gallina) construye su concha con carbonato cálcico.
Wikimedia Commons., CC BY

Y, sorprendentemente, el calamar, descendiente de ancestros con concha como la almeja, conserva una pequeña parte de esta herencia. Posee unos pequeños y bellos órganos de equilibrio en su cabeza llamados estatolitos que, al igual que los otolitos de la foca, le ayudan a orientarse mientras navega por el océano.

Los tres externalizan su capacidad cerebral

Decir que tienen “cerebros de repuesto” podría ser simplificar demasiado, pero cada animal ha desarrollado una forma asombrosamente eficaz de gestionar tareas complejas descentralizando su sistema nervioso.

La foca, por ejemplo, puede dormir solo con medio cerebro. Este sueño “unihemisférico” permite que una mitad descanse mientras la otra permanece alerta, en una especie de piloto automático biológico. Además, una gran parte de su cerebro está dedicada exclusivamente a procesar los datos de sus bigotes, creando en esencia un “ordenador” especializado en detectar flujos.

El calamar europeo o calamar común (Loligo vulgaris) tiene neuronas repartidas por sus brazos, como parte de un sistema nervioso descentralizado.
Wikimedia Commons., CC BY

El calamar opera con un principio de delegación similar, aunque a una escala mucho mayor. Dos tercios de sus neuronas no están en su cerebro, sino en sus brazos, cada uno de los cuales puede saborear, tocar y actuar de forma semiindependiente. Esto le permite cazar con dos brazos mientras otro explora una grieta en busca de su próxima comida.

Incluso la aparentemente simple almeja sigue este patrón. Sus nervios se distribuyen en grupos llamados ganglios cerca de los órganos que controlan. Esto significa que no necesita un centro de mando para las acciones básicas: el hardware local se encarga de ello.

Un mismo (y duro) maestro: el océano

¿Qué significa todo esto? Los tres representan tres viajes evolutivos distintos: las almejas evolucionaron a partir de moluscos primitivos para convertirse en filtradores sedentarios; los calamares surgieron del mismo linaje para ser depredadores activos e inteligentes; y las focas representan una rama de la vida completamente diferente, los mamíferos, que abandonó la tierra y rediseñó sus cuerpos para el mar.

Sus similitudes revelan una verdad fundamental sobre la evolución. Es como si tres equipos de ingenieros recibieran materiales de partida diferentes, pero el mismo desafío: prosperar en el océano. Necesitaban moverse eficientemente, encontrar comida, evitar ser aplastados y navegar por un mundo sin suelo firme. Y las soluciones que encontraron convergieron.

Distintos puntos de partida, destino compartido

Todos usaron la hidráulica para el movimiento y la percepción. Todos usaron el carbonato de calcio, fácilmente disponible, como soporte estructural. Y todos desarrollaron sistemas nerviosos especializados para gestionar la inmensa carga de datos de su entorno.

Diversidad del orden extinto de los pterosaurios.
Wikimedia Commons., CC BY

Este patrón, conocido como evolución convergente, aparece en todas partes. Aves, murciélagos y pterosaurios desarrollaron el vuelo de forma independiente. Tiburones (peces) y delfines (mamíferos) desarrollaron de forma independiente cuerpos hidrodinámicos. Y el ojo ha evolucionado de forma independiente docenas de veces.

La próxima vez que veamos una foca, recordemos que estamos observando una solución elegante a los mismos problemas de ingeniería que una almeja resolvió quedándose quieta y un calamar resolvió convirtiéndose en un cohete viviente.

Esa es la belleza de la evolución. Es el sistema definitivo para resolver problemas, y su creatividad no tiene fin.

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Antonio Figueras Huerta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La sorprendente conexión entre una foca, una almeja y un calamar – https://theconversation.com/la-sorprendente-conexion-entre-una-foca-una-almeja-y-un-calamar-262015

Geografía del deshielo: playas que narran la historia climática de la Antártida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Ferri Hidalgo, Investigadora del Proyecto PARANTAR (Ref. PID2020-115269GB-I00), especializada en glaciología y geomorfología glaciar, Universidad de Oviedo

Caminata por una playa polar en en Punta Barnard, Isla Livingston (Antártida). Jordi Rovira (2024)

Hace aproximadamente 20 000 años, durante la última glaciación, la Antártida alcanzó su máxima expansión de hielo. A partir de ese momento comenzó un proceso gradual de derretimiento y retroceso glaciar que, debido al calentamiento global, se ha intensificado notablemente en las últimas décadas

La pérdida de hielo en la Antártida no solo contribuye a aumentar el nivel del mar: también altera las corrientes oceánicas y afecta a los ecosistemas polares. Sin embargo, sus consecuencias no se limitan al océano o al clima. Uno de los efectos menos visibles –pero igual de reveladores– es la elevación del terreno, que ha dejado al descubierto playas levantadas, testigos silenciosos del retroceso glaciar.

El fenómeno del rebote isostático

Cuando una enorme masa de hielo cubre la superficie terrestre, como ocurrió en la última glaciación, su peso deforma la corteza terrestre y la hunde. A medida que los glaciares pierden masa, esa carga disminuye y el terreno comienza a levantarse lentamente. Este fenómeno se conoce como rebote isostático o posglaciar, y sigue activo hoy en día, aunque cada vez ocurre de forma más lenta.

En 1743, el físico Anders Celsius realizó la primera estimación del ascenso del terreno tras la última glaciación en las costas de Suecia. Sabía que allí existían unas rocas donde, siglos atrás, descansaban las focas cerca del mar. Sin embargo, cuando el científico visitó la zona, observó que dichas rocas estaban lejos de la costa, lo que le hizo pensar que el nivel del mar había descendido. En realidad, era el terreno el que se había elevado al liberarse del peso del hielo.

Una de las evidencias más visibles de este ascenso son las llamadas playas levantadas: antiguos niveles de costa que quedaron por encima del mar actual. Estas playas “fósiles” son archivos naturales que registran los cambios pasados del nivel del mar, y con ello, las transformaciones del clima.

Playas levantadas en las Islas Shetland del Sur

Las Islas Shetland del Sur, frente a la península antártica, albergan algunas de las playas levantadas más estudiadas del continente. Desde mediados del siglo XX, exploradores y científicos de distintas disciplinas comenzaron a investigar estas antiguas líneas de costa, conscientes de que conservan la memoria del retroceso glaciar y del ascenso del terreno.

En las principales áreas libres de hielo de estas islas, como la península Byers en la isla Livingston o la península Fildes en la isla Rey Jorge, se conservan varios niveles de playas levantadas. Cada uno guarda pistas sobre cómo el rebote isostático y los pulsos de deshielo transformaron el paisaje en este rincón antártico.

La reconstrucción de esta historia se logra determinando la edad de las playas a través de diversas técnicas de datación. Si bien el método más tradicional ha sido el radiocarbono –aplicado sobre restos orgánicos, como huesos de pingüinos, focas o fragmentos de conchas y algas–, recientemente se han incorporado técnicas más precisas, como la luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) y la datación por isótopos cosmogénicos, que permiten datar directamente rocas y sedimentos según el tiempo que llevan expuestos a la luz o a la radiación cósmica.

Gracias a estos métodos se sabe que las playas levantadas que alcanzan entre 15 y 22 metros de altitud sobre el nivel del mar actual en la península Byers se formaron hace aproximadamente entre 9 500 y 8 700 años. Lo que confirma que esta región ya estaba libre de hielo durante el Holoceno medio, una etapa del pasado marcada por condiciones climáticas más cálidas.




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Lo que pasa en la Antártida no se queda en la Antártida

Aunque parezca lejana y aislada, la Antártida influye directamente en el equilibrio del planeta. El deshielo contribuye a la subida del nivel del mar, altera la circulación oceánica y afecta el equilibrio climático global. También afecta, como hemos visto, al levantamiento del terreno.

Estudiar estas playas levantadas no es sólo una forma de entender el pasado, sino una herramienta clave para anticipar nuestro futuro climático. Comprender cómo respondió la corteza terrestre al deshielo en el pasado mejorará la precisión de los modelos actuales que predicen los cambios relativos del nivel del mar y el comportamiento de los glaciares antárticos en un mundo que cada vez se calienta más y más, poniendo en peligro el desequilibrio de la vida.

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Lidia Ferri Hidalgo actualmente está contratada en el proyecto de Investigación PARANTAR Ref. PID2020-115269GB-I00, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España.

ref. Geografía del deshielo: playas que narran la historia climática de la Antártida – https://theconversation.com/geografia-del-deshielo-playas-que-narran-la-historia-climatica-de-la-antartida-260775

Antibióticos ‘inteligentes’: ¿puede acabar la IA con la resistencia antimicrobiana?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Tarín Pelló, Farmacéutico especializado en terapias antimicrobianas y modelos de predicción matemáticos, Universidad CEU Cardenal Herrera

isak55/Shutterstock

La resistencia antimicrobiana es uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. Cada año aumentan las infecciones y cada vez son más difíciles de tratar. Si no logramos actuar de forma efectiva, en 2050 podría ser la principal causa de muerte a nivel mundial.

Según el informe Global Burden of Disease Study, publicado en The Lancet, en 2019 se estimaron 4,71 millones de muertes asociadas a infecciones resistentes, 1,27 millones de ellas directamente atribuibles a esa causa. Son cifras que reflejan una crisis sanitaria creciente, impulsada no solo por el uso indebido de antibióticos en medicina y ganadería, sino también por la escasez de información sobre este problema de salud en la sociedad y por la falta de desarrollo de nuevos fármacos eficaces.

Diferencia de fases y tiempos entre el desarrollo de fármacos a partir de la síntesis de novo y el método de reposicionamiento de fármacos.

Alternativas a los antibióticos

Ante este panorama, urge encontrar soluciones efectivas. Una de ellas es tratar infecciones sin necesidad de utilizar fármacos antimicrobianos mediante la fagoterapia (el uso de virus que infectan bacterias) o el desarrollo de péptidos antimicrobianos.

Otra estrategia menos conocida es el reposicionamiento de fármacos. Consiste en buscar, con ayuda de la IA y otras técnicas, nuevas aplicaciones terapéuticas para medicamentos o moléculas que ya se encuentran registrados y aprobados. Esto reduce el tiempo y el coste que supone el desarrollo de nuevos fármacos, porque son moléculas que han superado las fases iniciales de seguridad.

¿Antibióticos en antidepresivos?

En lo que se refiere a las enfermedades infecciosas, la estrategia de reposicionamiento ya ha identificado diversas moléculas con actividad antibiótica previamente desconocida. Por ejemplo, algunos antiinflamatorios como el diclofenaco y el ibuprofeno. Nuestra propia investigación ha detectado también esa actividad en antidepresivos y antipsicóticos.

Para este proceso es clave la aplicación de modelos de predicción matemáticos, que pueden anticipar la eficacia de compuestos contra microorganismos resistentes analizando grandes volúmenes de datos biomédicos. Por eso, los modelos que combinan IA y bioinformática son de gran interés para la industria farmacéutica que desarrolla nuevos fármacos.

Simulaciones que ahorran tiempo y recursos

En primer lugar, la IA puede simular interacciones entre fármacos y patógenos a nivel molecular, lo que permite anticipar cómo los microorganismos podrían desarrollar resistencia y ayudar a diseñar antibióticos más robustos. Estas simulaciones ahorran tiempo y recursos, además de proporcionar una comprensión más profunda de los mecanismos de resistencia.

Relaciones entre inteligencia artificial, machine learning y deep learning y cómo operan estos modelos.

Así, mediante el análisis de grandes bases de datos biomédicos –genes, proteínas, fármacos…–, los modelos basados en aprendizaje automático han predicho la actividad antibacteriana de compuestos como los análogos del péptido mastoparan derivados del veneno de avispa.

Otro enfoque exitoso ha sido la simulación molecular, que predice cómo “se mueve” una molécula al interactuar con la proteína de interés. Esta herramienta permitió identificar las propiedades antimicrobianas de algunos antihipertensivos, como el olmesartán y el valsartán, frente a bacterias patógenas como Pseudomonas aeruginosa o Streptococcus pneumoniae.

Además, los últimos avances exploran metodologías nuevas, como los estudios transcriptómicos (el estudio de genes de un organismo y la expresión de estos en proteínas y metabolitos) y el análisis topológico de datos. Este último, a pesar de tratarse de una estrategia “joven”, ha demostrado su utilidad en la identificación de potenciales antimicrobianos mediante el reposicionamiento de fármacos ya registrados por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA por sus siglas en inglés).

El potencial del análisis topológico

El análisis topológico de datos es un modelo de predicción matemático que aplica la geometría y la topología; es decir, a partir de los datos disponibles de una molécula crea un mapa, normalmente tridimensional, que recopila toda la información estructural y funcional de dicha molécula. Este método nos ha permitido identificar moléculas con potencial antibiótico tras identificar similitudes estructurales entre proteínas humanas y proteínas de la bacteria Escherichia coli, responsable del 90 % de las infecciones urinarias en todo el mundo.

Los resultados obtenidos mediante simulación por ordenador o análisis computacional nos revelaron posibles direcciones de desarrollo de nuevos antibióticos a partir de la estructura química de algunos antidepresivos, antipsicóticos, antitumorales y antihistamínicos.

Una nueva era en la lucha contra las infecciones

Estos hallazgos refuerzan la idea de que el reposicionamiento de fármacos, combinado con herramientas computacionales, puede ofrecer nuevas soluciones terapéuticas a las infecciones resistentes a los antibióticos conocidos. Con una mejora de precisión de los modelos actuales, sería posible desarrollar de una manera más rápida y eficaz un nuevo arsenal antimicrobiano. Y estaría disponible a una velocidad mayor a la que los microorganismos adquieren las resistencias.

En un contexto donde la resistencia antimicrobiana representa una de las tres mayores amenazas para la salud global, apostar por enfoques basados en IA y modelado computacional no solo es una opción viable, sino una necesidad urgente para garantizar tratamientos efectivos frente a las enfermedades infecciosas.

Es posible que estemos a las puertas de una nueva era en el tratamiento de infecciones, donde, con ayuda de la IA, los antibióticos del futuro sean diseñados y optimizados por ordenador. ¡Ojalá sean “antibióticos inteligentes”!

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Antonio Tarín Pelló recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

Beatriz Suay García recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

María Teresa Pérez Gracia recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

Sara Fernández Álvarez recibe fondos de Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT).

ref. Antibióticos ‘inteligentes’: ¿puede acabar la IA con la resistencia antimicrobiana? – https://theconversation.com/antibioticos-inteligentes-puede-acabar-la-ia-con-la-resistencia-antimicrobiana-260112