Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eduardo López Bran, Profesor de dermatología. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid., Universidad Complutense de Madrid

Esta mañana, un joven de unos 30 años se miró al espejo y notó, por primera vez, que el nacimiento de su cabello comenzaba un poco más atrás. No es un proceso que haya sucedido de la noche a la mañana, pero hoy se ha dado cuenta de que puede ser el inicio de una alopecia androgénica o calvicie común.
Cada vez son más jóvenes: en España, por ejemplo, cerca del 30 % de los hombres empiezan a notarla a partir de los 30 años, y su prevalencia aumenta un 10 % por década. Ellas no están exentas: alrededor del 40 % experimenta algún grado de pérdida de cabello a los 50 años.
Muchos ven la calvicie como un mero problema estético, pero detrás de ella pueden aparecer otros más profundos, como la falta de autoestima, la inseguridad… y también un mayor riesgo de cáncer de piel por la pérdida precoz de la barrera de protección que confiere el pelo frente al sol.
Opciones limitadas
Hasta ahora, las opciones eran limitadas. Las terapias farmacológicas, como el minoxidil o el finasteride, logran ralentizar la caída, pero son tratamientos de por vida y pueden tener efectos secundarios. Los trasplantes capilares suponen una solución eficaz, pero siempre y cuando se disponga de zona donante suficiente.
Por eso, durante décadas, se han investigado soluciones alternativas, eficientes y duraderas. ¿Y si, en unos años, pudiéramos revertir la calvicie?
Un equipo de investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid que he liderado puede estar cerca de responder a esta pregunta. Y es que hemos demostrado, en ratones, que un tratamiento con células madre puede reactivar los folículos “dormidos” por la alopecia, logrando un 100 % de efectividad en machos y hasta un 90 % en hembras.
La clave: combinar las células madre con una molécula energizante
En el equipo sabíamos que las células madre tienen un tiempo de supervivencia. De otro lado, nuestra experiencia en trasplantes capilares nos recordaba un dato clave: los folículos necesitan un entramado vascular para asentarse y prosperar. Sin tiempo, fracasan. Por tanto, parecía necesario combinar las células madre con una molécula energizante, de modo que dichas células sobrevivieran el tiempo suficiente para “despertar” a los folículos “dormidos”.
El ensayo se estructuró en varios grupos experimentales, además de un grupo de control. Uno de los grupos recibió únicamente células madre mesenquimales derivadas del tejido adiposo, es decir, células que se obtienen de la grasa del propio cuerpo y pueden transformarse en tejidos como hueso, cartílago, músculo… o pelo.
A los ratones del segundo grupo se les aplicó solo trifosfato de adenosina –la molécula energizante–, y en un tercero se combinaron ambas terapias. Los grupos de tratamiento se subdividieron, a su vez, en otros, en función del tipo de trifosfato de adenosina y la dosis de células madre (alta, media o baja).
Para evaluar la respuesta al tratamiento se llevaron a cabo controles con un modelo de observación fotográfica, análisis digital del crecimiento del pelo y, finalmente, comprobaciones histológicas (de tejidos) para confirmar que los cambios visibles coincidían con la regeneración folicular a nivel microscópico.
Los resultados no dejaron lugar a dudas: entre los machos tratados con dosis bajas de células madre y trifosfato de adenosina, la mitad recuperó el cabello de forma completa y la otra mitad mostró un crecimiento intenso. En conjunto, un 100 % de éxito. Las hembras tampoco se quedaron atrás: con dosis medias, la repoblación total alcanzó al 50 %, mientras que un 40 % adicional experimentó una recuperación muy notable. En total, nueve de cada diez hembras respondieron de forma significativa al tratamiento.
Acabar con la calvicie en los próximos años
Los hallazgos son prometedores, pero trasladar estos resultados al ámbito clínico requerirá tiempo. Entre otras cosas, aún quedan por delante los ensayos en humanos. Los investigadores calculan que, en el mejor de los casos, pasarán al menos cinco años antes de que la terapia esté disponible.
Mientras tanto, la ciencia ha dado un paso que hace solo una década parecía imposible. Si la calvicie ha sido históricamente un destino aceptado a regañadientes, hoy empieza a vislumbrarse como un problema con solución.
Quizá, dentro de unos años, aquel joven que se mira al espejo no tenga que resignarse a ver cómo avanzan sus entradas, porque la regeneración capilar ya no pertenecerá al terreno de la ciencia ficción, sino al de la medicina regenerativa.
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Eduardo López Bran encabeza el equipo médico de la Clínica IMEMA.
– ref. La terapia celular abre una nueva vía para acabar con la calvicie – https://theconversation.com/la-terapia-celular-abre-una-nueva-via-para-acabar-con-la-calvicie-264398
